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Como todos los años pasa lo mismo, y la prensa se empeña en repetir que hay un gran drama del clima en el Ártico porque se ha visto un congreso masivo de morsas, esta vez pasaremos el camión de la basura antes de que la depositen. Para ver si se cortan.

Sigue un vídeo en inglés de la dra. Susan Crockford. Resumo.

Esos congresos masivos no son algo “sin precedentes”. Los ha habido antes del “cambio climático”. Muchos, y con números sorprendentemente similares a los de ahora. Lo que sí solía es ocurrir en momentos de una población especialmente boyante de morsas, probablemente en los límites del ecosistema. Y es muy posible que ahora tengan una situación comparable, y esas reuniones masivas sean síntoma de una buena salud del Ártico, en vez de un problema.

Más info en la plaza, con muchos enlaces y citas de antes del Calentamiento Global Acojonante.

Fuente:

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Es una entrada “robada”. Pero no voy a traducir, sino a resumir. Viene de la web del medioambientalista Jim Steele:

Es probable que este verano también tengas noticias del supuesto drama de las morsas. Ya sabes, se juntan en grandes cantidades en la costa. A veces les atacan los osos polares, se forman montoneras, y algunas mueren aplastadas. Y los alarmistas suelen decir que es algo nuevo. Que la pérdida de hielo en el Ártico hace que tengan que ir a tierra y juntarse en cantidades demasiado grandes. Como si en la costa de Alaska hubiera poco sitio y se tuvieran que acumular todas juntas. O como si fuera una novedad que lo hagan en tierra.

Ejemplos.

  • 2009, Huffington Post:

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  • 2014, CNN

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En 1923 el capitán Joseph Bernard contaba una historia muy bonita en el Journal of Mammalog. Todos los pueblos nativos de Siberia y Alaska estaban sufriendo una disminución drámatica en la caza de morsas. Hasta hacía relativamente poco las habían podido cazar en verano, en esas reuniones masivas que solían hacer en la costa cercana. Pero casi habían desaparecido. Menos en Ingshong, donde se estaban recuperando.

El problema era que históricamente habían cazado morsas por su carne y por su grasa. Y cazaban lo que necesitaban para pasar el invierno. Pero se había abierto un mercado del marfil de sus colmillos, produciendo una sobrecaza espectacular. Hasta su casi desaparición.  Los inuit hacían sacrificios y danzas a los dioses, sin resultado.

En Ingshong, un nuevo jefe de la tribu probó una estrategia diferente.

Tenastze estableció un sistema de guardia para asegura que las morsas no fueran molestadas. Cuando aparecieron las primeras en las aguas costeras, se prohibió hacer fuego en las cercanías, y se prohibió el alcohol. Poco después, una morsa solitaria se instaló en una playa, y pasó la noche sin que nadie le molestara. De día se iba de caza, y cada día volvía con alguna compañera más. Para el otoño, cuando el sol se estaba retirando hacia el sur y comenzó la helada del mar, ya había varios cientos de morsas en el lugar. Sólo entonces se le permitió a la gente cazar una cuota determinada de morsas; y se permitió que la mayor parte se fueran sin daño. Esta caza controlada no les afectó, y al año siguiente llegaron a tierra muchas más. Según pasaron los años, la manada creció en tales proporciones que los paisas le contaron a Bernard: “El año pasado había tantas, que muchas de ellas murieron aplastadas por su propia aglomeración”.

En su escrito de 1925 en Journal of Mammalogy, Bernard proponía el establecimiento de santuarios similares en las costas de Alaska, al sur de Barrow. Que es lo que se acabó haciendo, aunque mucho más tarde. Y es justamente la misma costa en la que, ahora, nuestra simpática prensa alarmista nos propone un apocalipsis que sólo es consecuencia del éxito de una política conservacionista bien llevada a cabo.

Las chorradas de siempre. Esas montoneras de morsas no tienen nada que ver con la cantidad de hielo marino, que siempre ha sido muy variable. En el siglo XIX los geógrafos y aventureros rusos contabilizaron una gran cantidad de playas donde se juntaban las morsas, en grupos de decenas de miles. Hacia 1950 sólo quedaban tres de esas playas. Lo mismo pasaba en Alaska.

Del relato de Bernard (1925):

Thirty or forty years ago in various places along the Alaskan coast walruses were known to haul-out in countless numbers

Y ahora se están recuperando, al punto que calculan que ya están en el máximo que puede soportar su ecosistema. Pero el drama de los verdes es que ninguna noticia puede ser buena. Se conoce que si no hay apocalipsis, y hombre pecador, no venden. (De la prensa, mejor no hablamos).

Otras entradas de la serie el drama de las morsas:

Llego tarde a esta. Había leído a nuestra biólogo corresponsal del Ártico, Susan Crockford, sobre no sé qué majadería que dicen a cuenta de unas morsas en el Ártico. Pero es que no se puede estar a cada majadería, y de esta había pasado. Pero luego resulta que parece estar dando un bombazo en las teles.

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¡Joé! No hace falta saber gran cosa para saber que las morsas no se pueden “quedar varadas”. En eso son como los perros -o lo humanos-. A veces nadan, a veces salen del agua. Pero no  se “quedan varados”.

Vale, ¿cual es el problema?

Que las 35.000 morsas se han reunido en el norte de Alaska porque el calentamiento global ha reducido el hielo. ¿Y cómo sabemos que no es una especie de “congreso de morsas”, y completamente natural?

Si los periodistas usaran Wikipedia antes de redactar, les meterían menos goles, y nosotros tal vez leeríamos algún periódico de vez en cuando.

Migration

The rest of the year (late summer and fall), walruses tend to form massive aggregations of tens of thousands of individuals on rocky beaches or outcrops. The migration between the ice and the beach can be long-distance and dramatic. In late spring and summer, for example, several hundred thousand Pacific walruses migrate from the Bering Sea into the Chukchi Sea through the relatively narrow Bering Strait.

http://en.wikipedia.org/wiki/Walrus#Migration

¡Coño! Resulta que los congresos de morsas es una tendencia natural suya, que lo hacen siempre en esta época, y lo hacen justo donde lo han hecho esta vez. ¿Será que esta vez el número es algo “sin precedentes”, y que de ahí viene la tontería de varadas?

Para eso necesitamos a la especialista de la biología del Ártico:

Y vemos que por ejemplo Fay y Kelly (1980) describen exactamente lo mismo, ocurrido en 1972, y 1978, cuando no había ni poco hielo, ni calentamientoo global. En 2014 hablan de 35000, y de eso mismo hablaban Fay y Kelly.

35000-morsas-articoNo tengo más tiempo hoy para majaderías. El que quiera enterarse de algo, y quiera superar el nivel Wikipedia que los periodistas no tienen, que lea a Crockford.

Por cierto. Como es de esperar, estos eventos son una fiesta gastronómica para los osos polares. Pero los periodistas tampoco parecen capaces de pensar eso.

Añadido posterior, como curiosidad.

35000-morsas-artico-pm

Añadido 2:

Ahora los periódicos no les preguntan a los científicos, sino que el CSIC da las noticias científicas de … ¡¡¡El Mundo!!! Lo ha descubierto @Sefuelix.

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Esto es muy bonito. Un trabajo en estado de “preprint” (antes de la revisión -no: ver corrección al final-) de nuestra muy conocida experta en biología del Ártico Susan J. Crockford (@sjc_pbs). EL título es bien sugestivo y aclarativo:

Del abstract (entresacando)

El oso polar ha sido la primera especie clasificada como en peligro de extinción sobre la base de predicciones de las futuras condiciones, en lugar de basarse en su situación actual. Esas predicciones se hicieron usando la opinión experta de la disminución de la población ligada la modelización de la pérdida de hábitat (el hielo). …/… Se predijo una significativa pérdida de la población de osos para mediados de siglo,  como consecuencia de la pérdida de hielo de verano — que llegaría a los  3-5 Mkm2 regularmente sobre esas fechas. La IUCN predijo un declive de más del 30% en la población total, mientras que la USFWS predijo que a población global disminuiría un 67% (incluyendo la desaparición total de diez subpoblaciones de dos ecoregiones vulnerables).

Paradiña / nota. Esas dos regiones vulnerables son las que se representan en verde y morado en este gráfico:

crockford-vulnerables

Sigue el abstract …

Los biólogos implicados en estos informes de conservación tuvieron que hacer varias asunciones críticas sobre cómo iban a verse afectados los osos polares por la pérdida futura de hábitat, puesto que la pérdida de hielo predicha para 2050 no había ocurrido hasta entonces. Sin embargo, el declive en hielo de verano ha sido mucho más rápido de lo previsto: los niveles que no estaban previstos hasta mediados de siglo (unos 3-5 Mkm2) han ocurrido regularmente desde 2007.

La realización actual de esa disminución del hielo permite tratar como una hipótesis testable la idea de: [declive en el hielo de verano = disminución de la población]. Los datos registrados entre 2007 y 2015 revelan que los osos polares no han disminuido como indicaba la predicción, y no ha desaparecido ninguna subpoblación [¡de diez que decían! -pm].

Paradiña / nota. Marco con una X magenta las poblaciones que deberían haber desaparecido, que York et al 2016  da todas como estables o en aumento — en su estudio del estado de los osos en las costas canadienses. Son aquellas en las que hay mayor pérdida de hielo de verano, en muchas de ellas directamente sin nada de hielo en esa estación. Pero, en contra de la opinión experta, eso no parece afectarles nada a los osos.

osos-york-no-desaparecidos

Sigue el abstract:

Muchas subpoblaciones que se esperaba estuvieran en gran riesgo de declive se han mantenido estables, y al menos una ha mostrado un marcado incremento de la población en ese período. Otra subpoblación en riego no ha tenido un recuento, pero mostró una notable mejora en los parámetros reproductivos y de condiciones corporales de los osos con la disminución del hielo.

En consecuencia, se rechaza la hipótesis de que repetidos veranos con hielo por debajo de  5Mkm2  vayan a causar un significativo declive de la población. Este resultado muestra que los juicios de ESA y IUCN para clasificar a los osos polares como “en peligro”, basándose en riesgos futuros de pérdida de hábitat, fueron generalizaciones precipitadas sin fundamento científico. Lo que sugiere que predicciones similares para las focas y morsas del Ártico pueden estar igualmente equivocadas.

En realidad es algo muy de cajón, y manda narices que no lo esté diciendo ninguno de los especialistas de osos de los organismos citados. Aquí llevamos años diciéndolo. Hay poblaciones de osos polares en la bahía de Hudson y en el estrecho de Davis, que de “siempre” han vivido muy bien sin hielo en el verano. Al punto que la capital mundial del turismo de osos polares es Churchill. Por la sencilla razón de que, sin hielo, los osos están en tierra y se les puede fotogafiar fácil. ¿Por qué va a pensar nadie que en otras partes los osos polares sean diferentes? ¿Para vender una peli de terror?

Apuesta: veremos maniobras y guarradas a tutiplén para que no se publique el trabajo de Crockford. E pur si muove.

Fotos de Churchill Nature Tours [–>]

rover-bear

Y este es el cuento de hoy.

churchill-osito

Corrección / añadido: No, lo de las maniobras y guarradas ya ha ocurrido. Cuenta Crockford [–>]:

Since my paper addresses a controversial topic, I considered publication in a peer-reviewed journal to be a long shot – but I tried.

Before submission to PeerJ Preprints, this paper had been through two rounds of peer-review at two different scientific journals but was ultimately rejected. A third journal rejected the paper without review. This wasn’t a big surprise but was still discouraging.

So, I have incorporated all pertinent reviewer comments and suggestions, added a few recent references, and present the final result as this PeerJ Preprint so that all readers may evaluate the argument for themselves without gate-keeper interference.

Fuentes:

WUWT.

Peerj.com

Susan Crockford:

Dedicatorias:

Según avisa [–>] en su blog la especialista del Ártico, dra. Susan Crockord, acaban de publicar un estudio interesantísimo sobre la relación entre el clima (los “cambios climáticos”) y la ecología del Ártico. En la revista Arktos, The Journal of Arctic Geosciences.

Gratis, fácil de leer, y muy recomendable. Revisa los estudios más recientes de paleoclimatología, de biología molecular, y registros fósiles en sedimentos marinos de altas latitudes. Para poder responder a la pregunta de si los cambios climáticos producen un pérdida de biodiversidad de gran escala en el Ártico.

Afecta de pleno, probablemente sin pretenderlo, a la imagen publicitaria favorita del cuento del Calentamiento Global Acojonante. El oso polar que se queda sin hielo, y por tanto va a desaparecer.

oso-polar-cambio-climatico

La falsa imagen de arriba, un montaje publicitario “photoshopeado” en el que añadieron el oso al témpano, salió en la revista Science como si fuera real [–>]. Lo que dio carta de naturaleza a la existencia de una nueve especie de plantígrado: el Ursus timus.

La conclusión que más nos interesa respecto al cuento del “cambio climático”:

El registro estratigráfico del último millón y medio de años indica que no hubo eventos de extinción a pesar de tener oscilaciones climáticas de primer orden.

Ninguna broma esas oscilaciones climáticas. Incluye el paso de un mar Ártico sin hielo en verano (antes de 1,5 Ma), a una cubierta helada permanente,  y una reducción casi total de vida en el Ártico, con las especies desplazándose al sur. Para pasar después (hace 450.000 años) a una cubierta de hielo muy reducida en verano en los interglaciares, y desaparecida por completo en algunos de ellos.

Durante los cambios climáticos orbitales de los últimos cientos de miles de años, los períodos interglaciares se caracterizaron por una cubierta de hielo permanente, y a veces desaparecida en verano, habitada por ecosistemas similares a los del Holoceno pre-industrial. Algunas especies que se suponen dependientes del hielo de verano (por ejemplo los osos polares) sobrevivieron estos períodos. En contraste, durante los períodos glaciales, un mar Ártico mucho mas pequeño, y con los continentes adyacentes con una gran capa de hielo, y la banquisa de hielo muy espeso, hicieron inhabitables muchas regiones para la mayor parte de las especies que las habitan  hoy. A pasear de la escala, la frecuencia y la velocidad de los cambios climáticos del Cuaternario, los ecosistemas marinos del Ártico asociados con el hielo fueron extraordinariamente resistentes, adaptándose a través de la expansión geográfica en el Ártico durante períodos cálidos, y hacia el sur a regiones extra-árticas durante los períodos glaciales.

Y mas de lo mismo:

En regiones costeras alrededor de Alaska, los registros fósiles apoyan los datos de biología molecular, mostrando que durante el Último Máximo Gacial los osos polares y las focas oceladas (Pusa híspida) se desplazaron tan a sur como el golfo de Alaska, considerablemente más al sur que su hábitat actual. En el caso de períodos interglaciares sin hielo de verano, la presencia de hielo de invierno, la habilidad de los osos para ayunar en verano, la capacidad de las focas para usar áreas terrestres en ausencia de hielo,  y la disponibilidad de nuevas especies de presa que acceden al Ártico, les pudieron haber permitido la supervivencia durante los períodos cálidos. Las morsas tienen también un extenso registro glacial – interglacial, incluyendo presencia en el valle del río Hudson, y en la plataforma continental de Nueva York y Nueva Jersey, datadas hacia 10,6 – 11,2 miles de años AC.

El mensaje no puede ser más claro. Nos anuncian la próxima desaparición del hielo de verano en el Ártico, como si anunciaran el fin del mundo. O al menos, el fin del mundo para los osos polares, las focas, y las morsas. Pero un Ártico sin hielo en verano no es ninguna novedad en las escalas de tiempo relevantes para ese tipo de especies. Ya lo han conocido, y superado (¿disfrutado?) sin problemas.

Menos lobos, Caperucita.

Fuente, Susan Crockford:

Una breve, con tres enlaces.

Se sabe que el hielo del Ártico ha estado disminuyendo.

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Y eso parecía un drama para todos los periódicos, políticos, gobernantes, y ecolos. Más que drama, dramón. Y como se te ocurra preguntar si eso de que haya menos hielo es bueno, o es malo, ya puedes imaginar la que te espera. Y sin embargo no era una pregunta tan mala.

Por ejemplo, el Ártico es un mar de mucha productividad o densidad de vida. Por eso van allí las ballenas a jalar en verano, que se ponen moradas. Tienen cantidades industriales de krill, que a su vez vive básicamente del fitoplancton.

La foto del krill es de Wikipedia.

krill-wiipedia

Pero al parecer a nadie se le había ocurrido que con menos hielo entra más luz al agua, y eso permite que haya más fitoplancton. Es un cambo, sí; ¡pero es un cambio para mejor!

Y se puede medir muy bien. Arrigo y Dijken 2015:

Investigamos cambios en el mar de hielo entre  los años 1998 y 2012, a nivel regional y de cuencas, y cómo estos cambios han impactado a la tasa de producción neta primaria (PNP) de fitoplancton. La PNP anual se incrementó en un 30% en el Océano Ártico durante el período de estudio.  …/… El incremento ha estado a menudo, pero no siempre asociado con la reducción del hielo y una temporada de crecimiento del fitoplancton más larga (menos días de cubierta de hielo).

Para situar mejor lo del hielo y el fitoplancton:

hielo-artico-y-fitoplancton-serie-temporal

Pero no sólo el krill jama fitoplancton. En la mar todo dios lo come, o come algo que ha comido fitoplancton. Por ejemplo, las morsas se alimentan sobre todo de almejas y otros moluscos, que a su vez viven del fitoplancton. O sea que se puede esperar que las morsas estén muy contentas ahora. Esperar … la gente normal; quiero decir. Tu prensa favorita sacará fotos de enormes congresos de morsas en verano, y en lugar de concluir que hay muchas morsas, pensarán que se reúnen porque están en declive, y muy muy puteadas.

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De eso ya hemos hablado. Y calentamiento global, las narices. Ya hacían lo mismo mucho antes del calentamiento global.

Enlaces en la plaza, que lo cuentan:

Seguimos. Una de las zonas de mayor pérdida de hielo del Ártico es Svalbard.

Kovacs et al 2014:

Este estudio reporta los resultados de una investigación fotográfica aérea en el verano de 2012, que cubre todos los sitios de congresos de morsas, actuales e históricos, en Slavbard. Actualiza los datos respecto a: (1) sitios de congresos terrestres (de 78 en 2006 a 91 en 2012); (2) sitios ocupados (de 17 en 2006 a 24 en 2012); (3) sitios con parejas madre – cachorros (que se incrementaron de un sólo sitio con un pequeño cachorro en 2006 a diez sitios con un total de 57 pequeños cachorros en 2012)  y;  (4)  un incremento del 48% en la abundancia de morsas entre los seis años que separa las dos investigaciones, hasta 3886 animales. Incluyendo animales en el agua en el momento de la investigación.

Es curioso que achaquen el crecimiento 2006 – 2012 a la prohibición de la caza … ¡hace sesenta años!  En vez de pensar menos hielo –> más fitoplancton –> más almejas –> más morsas –> mejores y mayores congresos de morsas. Que por supuesto, no están “varadas”, sino de cuchipanda.

Y la última. Los pobrecitos osos polares. También en Svalbard, donde hay las mayores pérdidas de hielo marino.

Crockford:

¡Coño! Un 30% más de fitoplancton -porque hay menos hielo y pasa más luz- y el resultado es … ¡un 30% mas de osos polares! ¿Quién podría pensarlo?  Pero no se lo digas a un ecologista; periodista; político; o gobernante; que te mirará raro. Ah, y no sólo hay un 30% más, sino que en palabras de Jon Aars, el investigador, están en una condición “excelente”. Algunos, “gordos como cerdos” -dice-. Mismamente, como este:

Svalbard polar bear fall 2015_Aars

Y es claro que si a los osos les va muy bien, también les va muy bien a las focas, de las que viven. Y por el mismo motivo, les va fenomenal a los peces y crustáceos de los que viven las focas. Y finalmente al fitoplancton. Pero eso ya lo habíamos medido, y es por donde habíamos empezado.

¿Y estas noticias, no las dan por ser buenas noticias; o por no coincidir con el prejuicio y la “educación” esa que han acordado encalomarnos por el saco en París COP21.

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