La señorita Trini Jiménez tiene sus ideas. Zapaterescas, en general. Y las cosas no son como son, sino como deberían de ser. Y si no lo son, hacemos como que si.

Por ejemplo, en Egipto o en Libia, Alianza de Civilizaciones, no puede pasar nada malo. Por tanto, los españoles que estuvieran por allí no podían correr ningún peligro. Y si eran tan giles de pensar otra cosa, que se las apañaran. O que les rescataran los aviones de otros gobiernos, como Portugal. Eso es lo que ocurrió, claro; los españoles cagados, y socorridos por otros gobiernos.

Japón es distinto. Japón no es Alianza de Civilizaciones, porque no debe ser ni civilización ni nada. Y si en Tokio no hay ningún problema, lo sentimos mucho, pero tiene que haberlo. Así que mandan un avión que la gente no necesita, para recoger a los españoles que no van a venir. 400 plazas de avión para 2.000 españoles de los que, como el viaje es gratis, se aprovechan 80.

Y es que había un gran problema. La plazas en los vuelos comerciales estaban agotadas hasta cinco días después porque es época de vacaciones en Japón. Cinco días de radiación insoportable en Tokio, según Trini. Lo que pasa es que los que viven allí no se han enterado, porque hay una conspiración capitalista que lo oculta. Y porque no han escuchado a Ruiz de Elvira. Menos mal que tenemos a la Trini, aunque sub aprovechada.

Y la pregunta es, ¿quien es Platero?

La apuesta de Público sobre la sucesión parece clara: Los soladdos del amor.

La de El País va de pájaros. O de X, a saber.

Lo que no deja de tener cierto sentido, o coherencia. Son dos versiones del mismo fenómeno, pero en generaciones sucesivas y géneros distintos. Lo embarazoso, y la embarazada. La nada y el guardar la ropa. La guerra sucia y el pacifismo de combate. El Veraz, y el Libia es otra cosa. El “no a la  guerra” y el “a mi no me mire”. Y ambos, cómo no, que estos EREs no son míos; GAL es una colonia; la negociaciones que yo negocio no existen; y de que “me cago en la puta España” no me acuerdo. Lo único seguro es que el asesino es Aznar.

Sin embargo, conviene recordar que los únicos presidentes de esta democracia que han mandado tropas a una guerra a disparar y bombardear, son González y Zapatero, los no asesinos por definición. ¿Cual será la no guerra de El Veraz, o en su caso de Soldados del Amor?

Es difícil la apuesta. ¿Quien despertará mayor entusiasmo en esta nación de pulsiones suicidas? Seguro que los dos. Y total …

Qué difícil interesarse por el tema del momento. Parece que no hay ninguno de los elementos que suelen facilitar la implicación del público en la historia. Salvo el público acanallado del nosotros contra ellos. Los del “No a la guerra” … de Aznar.

Falta una causa justa. Porque Gadafi será un tirano, pero no hay motivo para pensar que sea más tirano que, por ejemplo, nuestro adorado sátrapa del sur. U otros vecinos. O más tirano que el tirano que le va a sustituir.

Falta emoción. Sabemos el final de la película. Cuando las aves carroñeras que no ven los Faisanes ante sus propias narices ya están trabajando para los tribunales internacionales, alea jacta est. Nunca fallan, y nunca vuelan con riesgo. Gadafi no es sino otro Sadam Hussein, pero sin el apoyo de Zapatero. Y para lo que sirve ZP, da lo mismo.

Falta un objetivo. Porque, que se sepa, nadie ha planteado una solución para Libia. Huele a Afganistán, o a Irak. Otra vez.

Faltan héroes. Tiene pinta de otra guerra muy televisiva, muy de Play Station. Donde los “nuestros” son los abusones que, como dioses modernos e implacables, van barriendo del suelo a las hormigas piojosas, sin arreglar realmente nada.

No se preocupen, estas bombas tienen todos los papeles en regla.

 

Y faltan inocentes. Porque los que parecen hormiguitas inofensivas desde el cielo, probablemente no son mas que feroces carniceros, si bajas y lo miras a ras de cloaca.

Podría tener, si acaso, tintes cómicos. Por ejemplo a Chacón arengando a las tropas, disfrazada de Marta Sánchez en Soldados del amor. Sería un punto.

¿A qué, pues, tanta tinta? ¿Para fustigar a los titiriteros de la ceja? ¿Acaso vamos a perseguir a Sonsoles por la calle al grito de ¡asesinos!,  hasta hacerle llorar? Borjes decía que “no nos comemos a los caníbales”. Y tenía razón.

Vía. El dibujo viene de JRMora:

Az3

INCREÍBLE.

Estoy buscando el texto completo en el que se inserta el párrafo de ZP, pero no lo encuentro. Me refiero a este párrafo.

“Ideología significa “idea lógica” y en política no hay ideas lógicas. Hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica.

En política no sirve la lógica, es decir, en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos; entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas.”

Hay muchos frases condicionales en ese párrafo, luego quería comprobar si no iniciaba otro párrafo en que dijera algo como: “y eso es lo que piensa el PP (o algo parecido), una majadería gordísima, y blablabla…”

Pero nada, incluso han eliminado esa parte de la vista previa del libro en goggle-books:

“De Nuevo Socialismo” de Jordi Sevilla, Ed. Crítica, Barcelona 2002. Prólogo de Rodríguez Zapatero.

Es que si fuera como parece, esto explicaría muchas cosas.

POR FAVOR, SI ALGUIEN TIENE EL PRÓLOGO COMPLETO PASÁDMELO.

Lo veo y no lo creo. Es que ni hace falta ser inteligente para ser presidente en España, basta con ser astuto y embaucador.

Ya veo venir el próximo Best Seller: “Manual para encandilar a las votantes pensionistas. Mis sonrisas favoritas”. Por ZP.

SE FORRA.

Catalina pone un enlace muy sugestivo en Desde El Exilio.

Es muy breve, y muestra muy gráficamente la diferencia entre pensar y no pensar. Entre la LOGSE, que tira de fanatismo, y la razón, que pretende usar esa compleja función cerebral de calcular todos los pros y los contras de un problema, para hallar la mejor solución. Nadie puede poner la mano en el fuego porque pensar lleve necesariamente al acierto. Pero sí sabemos que rubalcabrear lleva casi siempre al desastre.

Por Melissa Kite, Deputy Political Editor 8:00AM GMT 27 Feb 2011

El sr, Hammond dijo que la seguridad podría no ser la única consideración a la hora de decidir la velocidad máxima permitida en las autopistas, y que se podrían tomar en cuenta las mejoras en la economía por acelerar los desplazamientos.

La velocidad máxima británica ha sido 70mph (115 kmh) desde 1965, y es más baja que en la mayor paarte de Europa.

Mr Hammond, que tiene un Jaguar XJ saloon dijo: “Debemos hacerlo en un análisis de coste / beneficio riguroso. Hasta ahora tenemos una serie de criterios para tomar estas decisiones. Tal vez debamos preguntarnos si estamos usando los criterios adecuados”. [–>]

O sea, Kuhn, el paradigma, y esas cosas sobre las que a veces hay que preguntarse, si no queremos derivar en el absurdo. ¿He dicho LOGSE, he dicho Rubalcabra? Vaya, vaya, el padre de la criatura, y la criatura, juntos en todo su esplendor.

No se puede decir que no estuviéramos avisados. Ese imitador de Cantinflas que dice presidir el gobierno lo expresó con toda claridad:

Ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica.

En resumen. No sé lo que es ideología, pero si sé lo que ofrezco: ocurrencias.

Luis Bouza-Brey

Estamos llegando al final de la era Zapatética, porque posiblemente, por fin, la mayoría se haya dado cuenta de que el gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido nefasto para España. Pero conviene dar consistencia teórica a lo que en muchas mentes posiblemente sea sólo intuición, y dar forma racional a una explicación del por qué un político tan fatídico ha logrado conducir al país a la ruina económica y moral, al hundimiento del régimen democrático del 78 y al desprestigio total de España en el ámbito de las relaciones internacionales.

Mario Vargas Llosa comenzaba su libro, “Conversación en La Catedral”, del siguiente modo:

Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?

Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilson voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia la Plaza San Martín. El era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál?

Frente al Hotel Crillón un perro viene a lamerle los pies: no vayas a estar rabioso, fuera de aquí. El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos. Piensa: no hay solución.

Nosotros, en la España de 2011, y ante el final agónico de la era zapatética, debemos preguntarnos también lo mismo:

¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIÓ ESPAÑA?

Recuerdo la ilusión con la que, allá a mediados de los años sesenta, nos esforzábamos por contribuir a la instauración de la democracia en España: los de mi generación estábamos abandonando la adolescencia y entrando en la Universidad, y se abría ante nosotros un mundo nuevo, de distanciamiento del claustro familiar, apertura de nuevos horizontes intelectuales, nacimiento de inéditas relaciones sociales, y percepción de una creciente efervescencia sociopolítica que bullía en la sociedad española y en el mundo entre “la generación del 68”.

Vivimos aquella década de crisis con  esfuerzo, esperanza y mayores o menores desequilibrios vitales, hasta alcanzar en el 78 la aprobación de la Constitución y la instauración en España del régimen democrático. Un régimen que se basaba en un aparente acuerdo mayoritario a favor de cerrar definitivamente las brechas históricas que nos habían conducido a la inestabilidad, el atraso y la guerra civil, durante los siglos XIX y XX.

Creíamos que el desarrollo económico del país, su integración en la economía occidental, el crecimiento de una amplia clase media, la secularización de la cultura y el aprendizaje derivado de la negativa experiencia guerracivililsta anterior, nos permitirían consolidar una democracia moderna y madura, y dejar atrás la España de charanga y pandereta, el integrismo, el anarquismo primitivo, el autoritarismo y totalitarismo de derecha e izquierda, el etnonacionalismo unionista y separatista, el militarismo y el golpismo.

La transición y la Constitución parecían haber demostrado que el pueblo español y sus élites habían aprendido la lección de la Historia, y se esforzaban por llegar a acuerdos básicos que posibilitaran la creación de instituciones políticas estables e integradoras de la diversidad y el pluralismo del país. Había dificultades en la realización de este objetivo, como el terrorismo y la existencia de discrepancias ideológicas y territoriales “aparcadas” y dejadas sin cerrar en la ponencia Constitucional, pero pensábamos que el clima de consenso predominante permitiría solucionarlas mediante políticas de apaciguamiento que finalizaran la represión política y cultural del franquismo, y una concepción descentralizadora del poder que modificara el modelo de Estado con la aprobación de estatutos de autonomía para las nacionalidades y regiones. Los redactores de la Constitución, con estas orientaciones in mente, diseñaron, por una parte, un texto constitucional que intentaba fortalecer la estabilidad institucional, mediante la instauración de una “democracia de canciller”, un sistema electoral de circunscripciones provinciales y listas cerradas y bloqueadas, unos mecanismos de limitación de la participación popular directa, un Consejo General del Poder Judicial que gobernara la judicatura garantizando su independencia del Gobierno, y un Tribunal Constitucional que controlara la constitucionalidad y la salvaguardia de los derechos fundamentales de los españoles. Por otra parte, los ponentes constitucionales diseñaron un modelo de Estado autonómico abierto, en su distribución y generalización territorial y competencial del poder, y en la determinación de un principio de disponibilidad estatutaria para la plasmación del modelo de Estado definitivo.

Hoy vemos que ambas características del sistema político del 78, que en su momento fueron prudentes o inevitables, han perdurado demasiado, bloqueando el sistema la desconfianza en la participación popular y el parlamentarismo, y minando su cohesión e integridad la confianza en que la apertura y la generosidad en la indeterminación de elementos esenciales del modelo de Estado podrían soldar definitivamente la brecha etnicista, producida por el centralismo y el independentimo.

A pesar de estas deficiencias sistémicas, la crisis se mantuvo latente hasta que el acceso de Maragall y Zapatero a la Generalitat y el Gobierno central dinamitaron la integridad y estabilidad del país. Sus políticas frívolas, sectarias, revanchistas y demagógicas constituyen el punto de ruptura y degeneración del régimen del 78, y el comienzo de lo que podríamos denominar la crisis de España, que hoy vivimos agudamente en este final de ciclo.

LA ESENCIA DEL ZAPATERISMO

Lo que caracteriza el zapaterismo es la estrategia de basar su poder en alianzas frentepopulistas con IU-IC y ERC y los nacionalismos periféricos, que inician la ruptura del consenso preexistente mediante una política de exclusión antidemocrática definida en el Pacte del Tinell contra la oposición mayoritaria del PP; la aplicación de una política revanchista basada en una Memoria Histórica sectaria y hemipléjica de recuperación de la legitimidad republicana e impulso de la ruptura de los pactos de la transición; y la violación de la Constitución mediante una mutación y desvirtuación de la misma, por obra del Estatuto de Cataluña, que modifica el modelo de Estado sin seguir los procedimientos de reforma constitucionales.

Este cambio de régimen, similar a un golpe de Estado, se consuma sin necesidad de violencia mediante el control y subordinación del Fiscal General del Estado, la parálisis del Tribunal Constitucional y la saturación de la sociedad por obra de una propaganda capciosa favorable al Gobierno, ejercida por la mayoría de los medios de comunicación dependientes del mismo y el apoyo de una camarilla de “intelectuales” paniaguados al servicio del poder, que legitiman el revanchismo, la provocación y la mentira permanente del gobierno y sus aliados.

Conjuntamente con el revanchismo, la exclusión antidemocrática de la oposición mayoritaria, la violación de la Constitución por obra del golpismo periférico y la mentira como pauta de gobierno, que reabren las brechas históricas de la desunión cainista y la desintegración territorial, Zapatero inaugura un período de políticas agresivas en el ámbito de la moralidad colectiva, que transforman al laicismo anticlerical y a las minorías marginales en paradigmas morales de la sociedad.

Esta reapertura de brechas históricas se ejecuta mediante el anómalo liderazgo de Zapatero, cuyo modo de percepción y definición de la realidad algunos han calificado como “pensamiento Alicia” (Gustavo Bueno), “tontiloquismo” (Tertsch), o sectarismo “progre”, que se puede caracterizar como de oportunismo y demagogia mayúsculos, en los que  una cosa y su contraria son verdad siempre que sirvan a Zapatero para alcanzar y mantenerse en el poder, apalancado en aliados que dañan la integridad del país y venden descaradamente su apoyo al PSOE y a su líder, a cambio de privilegios y traiciones al interés general del país.

¿SE ACABA LA ERA ZAPATÉTICA?

Después de ocho años sometidos al desgobierno zapatético, que ha hundido el país, el sistema democrático, la moralidad colectiva y nuestro prestigio internacional, parece que hemos llegado al fin de un ciclo de treinta años que exige una política de Regeneración que sólo se puede llevar a término mediante un PACTO DE ESTADO, un GOBIERNO DE GRAN COALICIÓN entre el PP y el PSOE postzapatético, y una REVISIÓN CONSTITUCIONAL que restauren la democracia en España. Y urge iniciar este proceso, pues el país no puede permitirse el lujo de continuar desgobernado un año más, si se quiere evitar el riesgo de quiebra y descomposición traumáticos producidos por el liderazgo oportunista y demagógico de Zapatero y su secuestro de un Partido Socialista Obrero Español abducido por el sectarismo, el relativismo y el oportunismo.

Luis Bouza-Brey.

Original en ca’n Bouza:

Álvaro Ballesteros

En El Imparcial:

Puede que muchos ignoren su existencia, pero hay una importante organización internacional que cubre una amplia región geográfica: de Vancouver a Vladivostok, de Norteamérica al lejano oriente post-soviético. Esta organización internacional incluye entre sus Estados participantes a EE.UU. y Canadá, a todos los miembros de la UE, a todos los Estados europeos extra-comunitarios, y a todas las repúblicas que formaban en su momento la URSS. La organización en cuestión opera desplegando misiones internacionales en las que expertos enviados por sus respectivos países trabajan en diferentes campos: desde vigilancia de fronteras, reformas de cuerpos y fuerzas de seguridad, reforma de la administración pública, lucha contra el crimen organizado y la discriminación racial/étnica, verificaciones de acuerdos de alto el fuego, desarrollo de programas de educación en escenarios post-conflicto, reformas de desarrollo municipal y descentralización, y miles de actividades más.

Precisamente en la propia página web de la organización aparecía en agosto de 2008 una nota de prensa que me viene ahora a la memoria cuando rememoro el penoso espectáculo dado por nuestros representantes en el Senado. Dicha información explicaba las actividades en el campo educativo que la mencionada organización llevaba a cabo en la república ex—soviética de Moldavia, con el apoyo y respaldo de sus 56 Estados miembros. Verán ustedes qué interesante les resulta lo de Moldavia y la lengua común.

La lengua oficial en Moldavia es el moldavo/rumano, que se utiliza en las instituciones públicas y en la administración estatal. Sin embargo, hasta 2008, los diversos grupos nacionales existentes en el país utilizaban a diario el ruso como lengua franca, tal y como era común en tiempos de la antigua URSS. Desde el final de la Unión Soviética, la administración estatal moldava se enfrentaba al enorme reto que suponía integrar a ciudadanos de distintas lenguas y dar empleo a trabajadores que no hablaban la lengua oficial del Estado. Y así, para ayudar a superar esta barrera lingüística entre los distintos grupos nacionales en Moldavia, los expertos en educación de la organización internacional de la que les hablaba comenzaron en 2008 a trabajar en un proyecto cuyo objetivo era expandir la educación en la lengua oficial del país a los trabajadores de las regiones donde la lengua primaria era el ruso o el turco/gaugaziano. Los esfuerzos en el marco de este proyecto comenzaron muy pronto a mostrar resultados positivos basados en una lógica muy simple: respetando la identidad cultural de los distintos grupos que viven en Moldavia, es esencial comprender que el compartir una lengua común tiene un valor esencial para crear puentes entre la población del país y asegurar el desarrollo democrático del Estado, en cuyo funcionamiento todos sus habitantes pueden integrarse plenamente. Algo meridianamente claro, ¿no les parece?

Es decir, que al ser España miembro de la organización en cuestión, financiamos junto a los otros 55 Estados miembros programas educativos en Moldavia cuyo objetivo es fomentar el uso de la lengua oficial del Estado moldavo para reforzar ese nexo común entre sus ciudadanos, facilitando su integración y su interrelación de modo democrático. Interesante, ¿verdad?

Ahora, volvamos la mirada a la imagen de nuestros representantes en el Senado, comunicándose entre sí a base de “pinganillos”. Para justificarlo, Zapatero se echa al monte diciendo a los medios que apoya “el uso de las distintas lenguas cooficiales en el Senado porque todas ellas son españolas”. Algo de cajón hasta en León. ¿Es que alguien ha cuestionado en algún momento que vasco, catalán, valenciano, gallego y castellano sean todas lenguas españolas? La habilidad de este hombre para salirse siempre por la tangente es simplemente escalofriante. Por otro lado, el ministro Caamaño nos sale con aquello de que comunicarnos en el Senado a través de la traducción simultanea (entre senadores que hablan castellano perfectamente) es algo que “nos hace más fuertes”. La pena es que nuestros políticos nunca acaban del todo sus gloriosas diatribas. Díganos, Sr. Caamaño, y ¿cómo exactamente nos hace eso “más fuertes”? Quizás sea desde la misma óptica con la que el Secretario de Organización del PSOE defendía hace unos días que el desarrollo del Estado autonómico en España ha sido todo “un éxito”. Sin duda, Sr. Iglesias, un exitazo de todas todas para nuestra clase política y sus redes clientelares, no hay quien lo dude. Se permitía don Marcelino poner a EE.UU. y Alemania como ejemplo para defender el actual Estado autonómico, diciendo que ambos son “países de éxito”. Desde luego que lo son (funcionando en sus parlamentos con una sola lengua oficial). Países tan exitosos que el gobierno Zapatero se ha permitido tener tan poca relación con ellos desde 2004. Con quien nuestro Premier ha estado abrazándose desde el primer día ha sido con Francia, cuya situación no es actualmente tan exitosa, y cuya administración territorial sigue estando basada en el centralismo. Interesante cómo los representantes de nuestro (des)gobierno echan manos de sus ejemplos sin lógica alguna, ¿verdad? Desde luego, churras y merinas no habían tenido tanto estrés ni ajetreo en nuestro país desde los tiempos de la Primera República.

Y volviendo al tema del uso irresponsable de las lenguas cooficiales en el Senado (que luego el mismo Zapatero rechaza para el Congreso, a pesar de que según su partido dicha práctica “nos hace más fuertes”), ¿es consciente el gobierno Zapatero de que gracias a su supina incoherencia España apoya unas políticas de puertas afuera que luego contradice de puertas adentro? Venga, Sr. Zapatero, vamos a rascarnos un poquito el bolín. Si no es usted consciente de estas contradicciones tan monumentales que nos hacen quedar en ridículo ante todo el mundo civilizado, ¿no cree usted que ha llegado la hora de que se plantee usted una jubilación express?

Sigue en El Imparcial –>

(Gracias a José María, por avisar)