cas-not-unprecedented-warming

Esta es muy bonita. Artículo  / presentación en la revista de la Academia China de Ciencias. Entresacamos y traducimos.

Hay una gran cantidad de evidencia relacionada con la variación de climas antiguos en los datos “proxy”, como anillos de los árboles, hielo profundo, sedimentos de los lagos, estalagmitas, corales, y documentos históricos, y todas estas fuentes tienen gran significado a la hora de evaluar el calentamiento del siglo XX en el contexto de los dos últimos milenios.

El profesor GE Quansheng y su grupo del Instituto de Ciencias Geográficas y Recursos Naturales de la Academia China de Ciencias han recogido un gran número de “proxies”, y han reconstruido una serie de 2.000 años de temperatura de China con una resolución de diez años, permitiéndoles revelar las características cuantitativas del cambio de temperatura en China estos dos milenios.

“Hemos encontrado cuatro épocas cálidas, que fueron en los años:

  1. 1 a 200
  2. 550 a 760
  3. 950 a 1300
  4. y el siglo XX

La amplitud de temperatura entre las partes más frías y cálidas fue de 1,3ºC” dijo el profesor Quansheng.

El equipo halló que el calentamiento más rápido ocurrió entre  1870 – 2000, a una tasa de 0.56 ± 0.42°C / siglo.

Nota: Esto es en la presentación; en el trabajo dicen que esta tasa de calentamiento no es “particularmente única”, ya que hubo calentamientos rápidos similares entre 600 y 710 (0.51 ± 0.45°C / siglo); 880 y 990 (0.65 ± 0.43°C / siglo); y 1150 a 1250 (0.63 ± 0.42°C / siglo).  También señalan ciclos de temperatura en China de 50 a 70 años; de 100 a 120 años; y de 200 a 250 años.

El gráfico principal

quangsheng

2.000 años de temperatura en China (imagen de GE Quanshen)

 

 

Seguimos con la presentación:

Las temperaturas registradas durante el siglo XX pueden tener precedentes, porque la reconstrucción muestra registros para los períodos 981 a 1100, y de nuevo de 1201 a 1270, que fueron comparables al período cálido actual. Pero con una incertidumbre de ±0.28°C a ±0.42°C en el intervalo de confianza del 95%.

Desde el año 1.000 (la época que cubre el Período Cálido Medieval, la Pequeña Edad de Hielo y el presente período cálido) las variaciones de temperatura en China han estado típicamente en fase con las del hemisferio norte como conjunto.

Y la guinda, no menos apetitosa por muy archiconocida que sea — con excepción de los alarmistas:

 Las características generales de los impactos del cambio climático han sido, históricamente, negativas en los períodos fríos, y positivas en los períodos cálidos. Por ejemplo, 25 de los 31 períodos más prósperos de la China imperial ocurrieron en períodos cálidos, o de calentamiento.

Llama a tu alarmista climático favorito, y se lo cuentas. Que se calme un poco.

Fuentes

Academia China de Ciencias:

Springer (Quansheng et al 2017):

Agradecimiento a Bjorn Lomborg

 

 

uah-temperatura-global-octubre-2016

Ahora parece bastante seguro que 2016 sí será récord de temperatura también en los satélites, superando -¡por fin!- a 1998. Lo que sin duda dará lugar a jugosos titlulares a fin de año. Olvidando que un récord cada 18 años, y por unos 0,04ºC (puede andar por ahí), no es que quiera decir gran cosa. Bueno, querría decir unos cinco récords en un siglo si hacemos una proyección lienal. Donde el último récord del siglo sería unas dos décimas de grado más que el primero.

Se puede uno hacer la idea con este gráfico:

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Fuente, Roy Spencer:

El otro día veíamos [–>] a nuestra amiga Mónica López haciendo la imaginaria sección del tiempo de un Telediario veraniego en 2050. Donde las máximas en la mitad de la península eran de unos 50 grados. Producto, claro, del Calentamiento Global Acojonante. La idea, según los “escenarios” y modelos de la gente del cambio climático, es que un calentamiento global aumenta las temperaturas máximas en España.

Es algo que a primera vista parece razonable. Salvo que te dé por sospechar la posibilidad, también razonable, de que el clima sea un sistema caótico con constricciones. Y el caso es que debería haber la posibilidad de verlo, porque ya ha habido Calentamiento Global Acojonate. La primera comprobación debería ser si el calentamiento que ya ha habido ha subido las temperaturas máximas. Intentaremos ir viéndolo poco a poco. Pero para empezar, nada mejor que mirar primero la capital de mundo. ¿Nos estamos achicharrando más con el Calentamiento Global Acojonante de lo que hacíamos antes de emitir tanto CO2? Veamos las temperaturas máximas de Bilbao, desde 1.947.

bilbao-temperaturas-maximas-anuales

No parece que el Calentamiento Global Acojonante esté subiendo las máximas en Bilbao, ni produciendo una tendencia en las mismas. Podría haber más días calientes; esto son sólo datos de la temperatura máxima alcanzada cada año. Intentaremos verlo más adelante. De momento nos quedamos con las máximas que se alcanzan.

Es verdad que 2016 ha alcanzado una máxima alta, pero sólo es el sexto año desde 1947. El campeonato queda así.

  1. 1947
  2. 2003
  3. 1988
  4. 1950
  5. 2011
  6. 2016

Si lo quisiéramos hacer por lustros, una idea rápida podría ser una media móvil de 5 años.

bilbao-temp-max-anuales-y-mm5a

El lustro campeón sería el de 1986 – 1990, seguido de cerca por el de 1981 – 1985, y los demás quedan muy lejos.

La gran pregunta sería. ¿Si el Calentamiento Global Acojonante, ese que dicen que ya estamos sufriendo, no sube las temperaturas máximas, por qué piensan que las subirá en el futuro — si es que llega a haberlo? Es verdad que podría ser una particularidad de Bilbao. No sería la primera. Así que en los próximos días lo miraremos con Sevilla, por ser capital del flamenco; y con Madrid, por capital del imperio.

De momento, relajados. Hace calor, pero no es nada raro.

Datos:

Javier Sevillano, que ha organizado los de AEMET anteriores a 2013 de forma fácilmente digerible:

AEMET, desde 2013:

Recién salido del horno para el lector atento.

satelites-vs-garitas-clima-bengtsson

cederlof-et-al-2016

A mis amigos los periodistas pirrados por el argumento de autoridad. Mirad lo destacado en rojo. International Meteorological Institute in Stockholm. Y Lennart Bengtsson, que ha dirigido el European Centre for Medium-Range Prediction (1981-1990), y el Max Planck Institute for Meteorology después. Actualmente es Senior Research Fellow en el Environmental Systems Science Centre de la Universidad de Reading. O sea, Dios. Como Lindzen, pero más en plan de manos a la obra que teórico. Y el mismo prestigio profesional superlativo.

Y recordad esta frase del estudio (clic en la imagen).

It is therefore suggested to use either the more robust tropospheric temperature or ocean surface temperature in studies of climate sensitivity.

Son dos tipos datos de temperaturas que se caracterizan por tener menos calentamiento que los de superficie — esos que usáis todo el rato en los periódicos para gritar ¡récord! casi cada año. Y sobre todo se caracterizan por tener un calentamiento mucho menor que los modelos climáticos en sus respectivas áreas; aproximadamente como la mitad.

Lo muestra bien esta gráfica que tanto os perturba.

junio-2016-tem-global-uah-y-modelos

Resaltan los problemas obvios -pero que no suelen salir en vuestros periódicos- de los datos de termómetros de superficie. Problemas ajenos (o antes de) los aparatos. Meteorológicos, como efectos de la “capa límite” con inversiones térmicas agudas; antropogénicos, como la urbanización y otros cambios ambientales; y estadísticos, como la muy incompleta cobertura de termómetros que exige interpolaciones espaciales más que delicadas.

A la vista de esos problemas, el sabio meteorólogo descarta en principio los termómetros de superficie como medición útil del “cambio climático”, y de la “sensibilidad climática”, buscando una alternativa superior. ¿La hay? De eso trata este estudio; de evaluar las distintas alternativas que hay.

Nota marginal. Los científicos alarmistas climáticos habituales no suelen ser meteorólogos. Por ejemplo, Hansen es físico de fluidos; GavinSchmidt -su sucesor- es climatólogo y modelista climático; Trenberth, “Ciencias”; Mickey Mann, climatólogo y geofísico. Y los que conocen, predicen con acierto, y le toman las medidas al sistema climático, son los meteorólogos.

Para contrastar la validez de los datos de los satélites usan, aparte de los satélites, las mediciones de temperatura de los aviones (hay muchas desde que comienzan los satélites en 1979, y un reanálisis que conjuga esos datos con modelos meteorológicos (que sí funcionan). Controlan lo sesgos y problemas; consideran los satélites mucho más válidos que los termómeros de superficie; y establecen un producto o mecanismo de control independiente.

As part of the re-analysis process, the observational data undergo an advanced data bias control (Dee et al., 2011 and references therein). Satellite and aircraft data, assimilated by the re-analyses, have undergone systematic evaluation for the period after 1979, and we therefore believe that the re-analysis data can be considered as a reasonably independent robust source of tropospheric data (Simmons et al., 2014).

An alternative to using the tropospheric temperatures is to use sea surface temperatures (SSTs). The atmospheric temperature approximately 2 m above the ocean surface on average does not differ from the SST in a significant way, and temperature trends calculated over many years are expected to be the same as that of the SST.

Las explicaciones son fáciles de seguir.

Y la conclusión:

We therefore strongly suggest that tropospheric temperature trends from re-analyses should replace surface temperature trends in future climate validation studies. If we use the temperature trend of the layer 700–400 hPa or any other similar measure, instead of the surface temperature trend, then this is probably a better representation of the global tropospheric temperature and presumably a more robust quantity to assess climate change.

Los termómetros de superficie están exagerando mucho el calentamiento por causas ajenas al sistema climático — y al CO2.

Las consecuencias son dos. El Calentamiento Global Acojonante es mucho menor del que parece cuando miras en los lugares adecuados (troposfera media o superficie del mar). Y los cálculos sobre lo que calienta el CO2 que emitimos, si los hicieran mirando en los lugares en el que se muestra bien, darían una cifra sensiblemente inferior. De cajón; si el mismo CO2 ha causado notablemente menos calentamiento de lo que parecía, el efecto del CO2 es notablemente inferior de lo que creíamos. Pero es verdad que hay un problema con eso. Mediciones de temperatura con satélites sólo hay desde 1.979. Es poco tiempo para un estudio de sensibilidad climática. Aun así la ideas es clara. La alarma está muy exagerada; y podemos comprender las causas físicas de la exageración en una medida razonable.

Nota marginal. Los cálculos de sensibilidad climática mejores y más recientes ya se habían salido del rango de los modelos del IPCC. Por eso aumentaron ese rango en 2013. Antes la parte baja era 2º en vez de 1,5, y los cuatro últimos estudios estarían fuera.

Pero estos estudios del gráfico son con termómetros de superficie. El cálculo, según lo que dice el estudio de Cederlöf, Bengtsson y Hodges, debería resultar inferior usando una medición más adecuada. Y Bengtsson es Dios.

Este es el cuento de hoy.

Agradecimiento: Roger Pielke Sr. y Ryan Maue; dos clásicos. Pielke, además de meteorólogo también, es de los autores más citados en la especialidad. Por lo de la autoridad que les pirra a los periodistas, digo.

 

No vamos a meternos a explicar por qué ocurre El Niño. Sólo recordar que produce unas oscilaciones grandes de temperatura en el Pacífico ecuatorial, que tienen repercusión en el clima de muchas zonas distintas de la tierra. Y repercute en eso que está tan de moda: la “temperatura global”. Haremos unos gráficos para mostrar esto último.

Cuando miden El Niño, lo que miden son esas diferencias de temperatura mencionadas. Y dentro del gran área donde ocurre, usan la temperatura de una zona menor, porque la consideran más relevante. La que llaman niño 3.4. Mapa. La zona en rojo es la de El Niño 3.4.

el-nino-34-mapa

Y esta es la (anomalía de) temperatura media mensual de esa área en rojo desde que se mide en condiciones (1982)

el-nino34-T-barras

Se ve muy claro que a  veces hay lo que llaman un “súper-Niño”, en que la temperatura pasa de largo de los +2ºC, cuando las demás veces no llega. Y vemos que la temperatura no es muy distinta en los picos de los “súper-Niño”.

  • 1982: +2,79
  • 1998: +2,69
  • 2015: +2,95

Con una media de doce meses, en vez de mensual, las diferencias son algo distintas.

  • 1982: +1,62
  • 1997: +1,80
  • 2015: +1,89

El pico suele ser en diciembre, y por eso le llaman El Niño. Igual que a la lotería.

Otra curiosidad. La zona de El Niño 3.4, cuya temperatura es el principal índice climático del planeta, no está afectado por las emisiones de tu tubo de escape, ni por Calentamiento Global Acojonante alguno. Vaya; ni acojonante, ni no acojonante, ni nada. Ahora es un buen momento para verlo, porque justo hay dos El Niño versión súper al principio y al final de la serie, y se compensa su efecto.

el-nino34-T-linea

Y no es algo sólo de la zona 3,4. Pasa lo mismo si incluimos las zonas 3 y 4 enteras. O sea, el Pacífico ecuatorial entero  no tiene calentamiento global.

el-nino-3-y-4-T-linea

No se pretende que esa falta de calentamiento tenga un significado especial, pero es una curiosidad que no suele saberse.

Ahora veamos la relación entre la temperatura en esa zona de el Niño 3.4 y la temperatura global, con y sin calentamiento global. La serie de temperatura global será la de satélites medida por el equipo UAH (Christy, Sencer).

Queda un gráfico un poco guarro, pero es que son 413 puntos de datos por dos series.

el-nino-y-uah-desde-1982

Se ve muy claro que las oscilaciones mayores de temperatura global vienen precedidas por las oscilaciones de temperatura de esa zona de El Niño. Pero también se ve una diferencia clara entre la primera y la segunda mitad del gráfico. Las series iban separadas, con El Niño por arriba, y se han puesto a la par.

Vamos a hacer un gráfico experimental, rellenando de color las diferencias. Azul cuando es superior El Niño, rojo cuando es superior la temperatura global.

el-nino-y-uah-colorines

En la parte de la derecha, cuando van juntas las series, se ve azul cuando sube la temperatura y rojo cuando baja. Normal, es porque El Niño va adelantado a la temperatura global.

En la parte izquierda hay más azul, que se puede explicar porque las series no van juntas, sino que la temperatura global está por debajo. Pero pasan un par de cosas raras. En 1983 no sube la temperatura, como debiera. Y en 1992 pega un bajón cuando debería subir moderadamente. Son las mayores separaciones de las dos series. La explicación convencional se ve en este gráfico que muestra el “espesor” de la atmósfera (la menor transparencia cuando está espesa) debido a las erupciones volcánicas. La medida es de la atmósfera global, no donde estuviera el volcán de turno.

profundidad-optica-aerosoles.png

La subida del “espesor” en 1982 es por el volcán El Chichón. La de 1991 por el Pinatubo. Ese espesor (profundidad) atmosférico disminuye los rayos de sol que llegan a la superficie del globo.

Pinatubo:

erupcion-pinatubo

Y cerramos esta serie de curiosidades sobre el Niño, la temperatura global, y la pausa, con la pausa. Que nos faltaba. ¿Qué diablos pasa con la pausa? Zoom sobre ella.

el-nino-y-uah-desde-1997

No hay nada que sugiera un salto que vaya a separar las dos series. Al contrario, la bajada de este “súper-Niño” está siendo mucho más junta, con menor retardo del normal. Si suponemos que el índice El Niño 3.4 va a seguir sin calentamiento, y que las series siguen pegadas, ¿qué podemos suponer de la temperatura global medida por los satélites? ¡Que seguirá la pausa! Pero es verdad que el salto, la separación de las series, puede venir después de el Niño. Con La Niña, si hay. Pero también podría ser un salto hacia abajo, y la liamos. 😉

Y este es el cuento de hoy.

Datos.

El Niño:

UAH:

Aerosoles:

 

 

klein-clima-capitalismo

El pico de este El Niño, tan fuerte o más que el de 1998, ocurrió hacia fin de año. De ahí le viene el nombre, como a la lotería.

el-ninho-34

Las temperaturas globales, que miden -por ejemplo- con satélites, notan un calentón debido a ese fenómeno de El Niño. Pero llevan un retraso, y el pico está siendo ahora. Se ve muy bien en la actualización de temperatura de UAH, cuyos datos traemos de la web de Roy Spencer [–>].

uah-temp-glob-abr-2016

Es probable, pero nada seguro, que 2016 sea “año récord” en la medición de UAH. Emocionante para los entusiastas de las anécdotas.

Con un poco de contexto se puede comparar con ese límite arbitrario de 2ºC por encima de la “temperatura preindustrial”. No existe una “temperatura preindustrial”, pero es por seguirles el juego. Y la línea de tendencia recta que representamos tampoco tiene mayor significado. Es casi seguro que irá cambiando; siempre lo hace. Pero también es parte del juego de los calentólogos. Les gustan estas cosas.

uah-temperatura-global-abr-16-y-preindustrial

Y se ve en buen contexto el tipo de noticias absurdas que solemos ver. Por ejemplo, con ese gráfico se puede decir que estamos a sólo 0,6º de ese límite tan peligroso que nos hemos sacado de la manga. Estupendo, porque en el anterior El Niño fuerte (1998, hace 18 años) eran 0,7º.

Un contexto más realista es compararlo con los modelos climáticos de los que sale la alarma que tenemos.

uah-temp-global-y-modelos-abr-16

Vamos a hacer una especulación. Un – ¿que pasaría si …? ¿Qué pasaría si en esa línea de media de cinco años de las temperaturas de arriba (azul, gorda) se repite el salto que dio en el anterior Niño fuerte (1998) y la estabilización posterior durante unos años? Llevado a 2.030 sería algo como esto:

uah-y-modelos-especulacion

Nadie dice que vaya a pasar, pero algo como eso sería alejarse todavía más del límite inferior de los modelos, a pesar de que seguiría habiendo Calentamiento Global Acojonante. Sólo que no sería acojonante en absoluto. Es una forma de ver que es un timo cuando dicen “calentamiento”, o “año récord”sin molestarse en precisar o contextualizar. ¿Cuánto calentamiento? En esa especulación hay calentamiento, y hay unos cuántos récords. Lo que no hay es suficiente calentamiento como para asustar. ¿Calentamiento? ¿Si, y qué?

Y ya, un regodeo.  La misma especulación, pero poniendo la recta de tendencia 1979 – 2015, prolongada hasta 2.030. Para que se vea que la especulación no es diferente de lo que viene ocurriendo en los últimos 36 años. Que, insisto, no es algo que tiene que pasar, ni lo más probable, ni nada. Pero sí sería lo menos sorprendente. Nadie se puede sorprender porque siga pasando lo que ya viene pasando.

uah-y-modelos-especulacion-clt

Esa es la historia. Que si el futuro próximo es como los 36 años en los que hay datos de satélites, van a tener que cambiar de cuento para meter miedo y acabar con el capitalismo.

Nota. Esto es sólo para las mediciones que hacen desde satélites. Y para una de las dos; pero la diferencia entre ellas no será muy relevante, porque la diferencia entre sus tendencias lineales son de 0,12ºC / década (UAH) a 0,13ºC / década (RSS). O sea, tres centésimas de grado en los treinta años de la serie.

Añadido. Y ya que estamos, a 2.100:

uah-y-modelos-especulacion-100.png

Datos:

UAH: http://vortex.nsstc.uah.edu/data/msu/v6.0beta/tlt (uahncdc_lt_6.0beta5.txt)

Modelos: https://plazamoyua.com/2015/11/07/temperatura-global-uah-con-modelos-climaticos-hasta-octubre-2015/

La gente interesada en el Calentamiento Global Acojonante puede estar entre mosqueada y harta con el asunto de los récords de temperatura. Por esa incómoda situación en la que hay tanta disparidad entre lo que miden los satélites y lo que miden las garitas de superficie. Los satélites no muestran ningún nuevo récord desde 1.998, y tienen una pausa en el calentamiento de más de 18 años. Mientras que las mediciones con garitas de superficie tienen récords de temperatura cada pocos años, y prácticamente ninguna pausa. ¿Quién tiene razón?

Por supuesto, los alarmistas están empezando a decir que los satélites son una puta mierda y no valen para nada. El ideal, claro, sería tener algún contraste con otro tipo de sistema de medición. ¿Hay algo que sirva?

El meteorólogo Joe Bastardi, de Weather Bell, señalaba ayer la contradicción entre dos productos de la NOAA, a cuenta del récord / no récord famoso. La NOAA lleva una de las series de temperatura global desde garitas de superficie. Con gran récord en 2015. Pero también produce otro producto, para meteorólogos, que incluye mediciones de temperatura global. Es lo que usan los meteorólogos como “input” para sus predicciones. Se llama NCEP. Y señala Bastardi:

bastardi-ncep

bastardi-ncep-2

O sea, está diciendo que la NOAA tiene una serie de temperatura global con gran récord en 2015, y otra serie en la que 2015 no es un récord ni de broma. ¿¿¿WTF???

La primera pregunta sería saber de dónde salen los datos de NCEP. Se trata de un “reanálisis” en tiempo real. Introducen todos los datos que tienen en ese momento ….

This effort involves the recovery of land surface,
ship, rawinsonde, pibal, aircraft, satellite and other data, quality controlling
and assimilating these data with a data assimilation system [–>]

… y con esos datos y un modelo meteorológico reconstruyen el estado del sistema climático para usarlo como base de la predicción. O sea, usan todo lo que existe de datos meteorológicos -y que piensan que tiene calidad- para hacer la previsión meteo. Garitas de superficie (y barcos), radiosondas, aviones, satélites, etc. Lo que NO parece que hacen es ponerse a pensar en cómo corregir los datos cuando muestran una pausa que les molesta.

Con esta introducción, pasemos a ver esos datos y su comparación con las series de temperatura global de satélites y garitas, cada vez más incompatibles entre sí. Datos de media anual de temperatura global.

Reanálisis NCEP (CFSv2):

ncep-global-2015

 

2015 no es récord, sino el 5º. La Pausa sería desde 1998, como en los satélites.

ncep-global-desde-1998

 

Comparemos la serie con las de garitas de superficie del la serie GISS (de la NASA):

ncep-y-giss

Van razonablemente clavados, sin separarse más de 0,1ºC, hasta 2008. Momento en el que deciden separarse.

Puede ser interesante ver la diferencia en la tendencia lineal:

ncep-giss-tendencia-lineal.png

Y ahora con los satélites UAH (también de la NASA).

ncep-y-uah

Tiene más separaciones de 0,1ºC. Pero no son a partir de un año. Están repartidas. Y se explican con los “vaivenes” de El Niño / La Niña. Un producto es temparatura a 2 metros de altura (NCEP) y el otro como a 4 Km. de altura. Lo que van clavadas son las tendencias lineales.

ncep-uah-tendencias-lineales

Este va a ser un poco más mareante, pero puede merecer la pena ver los tres juntos:

ncep-uah-giss

Al final, ¿sirve NCEP como contraste entre satélites y garitas, para ver cuál va mejor? Seguro que los alarmistas ponen el grito en el cielo ante una idea así. Y yo no me atrevería a asegurarlo. Pero como Bastardi señala la contradicción de los récords / no récords de dos productos NOAA, vuestro humilde corresponsal os pone los gráficos para que se pueda ver mejor de lo que habla. Y tener cierto contexto.

Ah, añado. Por si alguien no está aburrido ya. Satélites (UAH) y garitas (GISS) juntos.

uah-y-giss

Datos. He sacado …

UAH, de su sitio:

NCEP, de Weather Bell:

GISS, de Woodfortrees:

Fabius Maximus [–>] es un blog que ha entrado no hace mucho en la discusión del cambio climático, pero con muy buen pie. Empolla mucho la literatura, pero sobre todo tiene buenas ideas. Como de saber pensar. Y acaba de publicar un artículo que pone el dedo en una buena llaga.

Se ha hablado mucho de la imposibilidad de creerse el absurdamente escaso margen de error que, según sus autores, tiene la medición del calentamiento del mar. En volumen, no en superficie. Es algo muy clave, porque más del 90% del calentamiento global se supone que va al mar. Y a Fabius Maximus se le ha ocurrido comparar ese margen de error con el margen de error que consideran para otras mediciones de temperatura del mar, pero en superficie.

La idea es clara. Se usan los mismos instrumentos para las dos mediciones. Termómetros desde los barcos, boyas fijas, boyas sueltas. El margen de la medición de superficie debería ser menor que del volumen, porque mides en dos dimensiones en lugar de tres. Y porque hay muchísimas más mediciones de superficie que de profundidad. Al menos hasta 2005, en que se desarrolla el sistema de boyas Argos, que suben y bajan.

Lo que ha encontrado son dos márgenes de error muy diferentes (diferencia de x20), pero en el sentido contrario del que se podía esperar.

Imagina. Miden los 2.000 metros superiores de todos los océanos, asegurando tener un margen de error de ± 0,01ºC (un poco menos). Y como la medición de calentamiento para esa capa es una media de 0,1ºC desde 1.950, y lo medido es diez veces más que el margen de error, parece como que da confianza.

La imagen que lo representa es de la NOAA.

calentamiento-mar-2000m-NOAA

Es claro que lo que han medido es muy superior al margen.

calentamiento-mar-2000m-margen-NOAA

Pero Fabius Maximus ha rastreado el margen que le otorgan a las mediciones de superficie del mar, que son con los mismos instrumentos. Y se ha encontrado que para la zona de El Niño, que es la climáticamente más importante, y la que más estudian, hablan de un margen de ± 0,3ºC. En una superficie que es como el 2% del mar global, y en dos dimensiones contra tres, y con las mismas herramientas. Pero explican esto:

That’s part of why the ERSSv4 and the OISSTv2 SST data sets, the two most commonly used ones in this country, can disagree by several tenths of a degree. So, while the accuracy of a single thermometer may be a tenth or a hundredth of a degree, the accuracy of our estimates of the entire Nino3.4 region is only about plus or minus 0.3C.

Esas series que cita, ERSSv4 y OISSTv2, son de temperatura del mar globales. Y efectivamente, a veces difieren por varias décimas de grado. ¿Se puede creer un margen en el orden de la centésima de grado para el volumen global del mar hasta 2.000 metros?

Pongamos lo que pasa si pensamos que la medicón del calentamiento del mar (volumen) tiene un margen de error al menos como los que piensan que tienen en superficie. El gráfico de arriba se convertiría en esto:

calentamiento-mar-2000m-margen2-NOAA

Los datos del gráfico salen de: https://www.nodc.noaa.gov/OC5/3M_HEAT_CONTENT/index2.html

Y como ese calentamiento es el 93% del calentamiento global, si el margen de medición fuera de 0,3ºC, no podrías sabrer si ha habido calentamiento o enfriamiento global desde 1.950. Pero ni idea. ¿Tienen explicación los amigos alarmistas? Judith Curry lo ha incluido entre las noticias científicas de la semana [–>]. Esperemos que genere un poco de discusión, y se sientan obligados a explicar el contradiós. Porque manda bemoles.

Para detalles, fuentes, etc; todo muy bien explicado en lo de Fabius Maximus:

Añadido (16/01/2016; 11:00):

Estos están considerando un margen de error estadístico, basado en el error estándar. Pero si alguien mira la realidad que muestran boyas no libres, sale algo muy diferente. Me he acordado que había un estudio al respecto.

On the accuracy of North Atlantic temperature and heat storage fields from Argo. Hadfield et al 2007.

Results:

Over much of the section, the Argo-based
estimates of temperature agree with the cruise measurements
to within 0.5ºC. However, there are several regions in
the 500–1000 m layer west of about 40W where the
differences exceed this value (Figure 9a). Furthermore at
the western boundary, west of 74W, the temperature is
more than 2ºC
warmer in the Argo section than in the cruise
section. As expected, the climatological values from the
WOA typically show larger differences from the cruise
section than the Argo-based sections, particularly in the
surface waters across the section (Figure 9b, upper panel)
and the upper 1200 m at 65–73W.

Viene de Jo Nova: http://joannenova.com.au/2015/06/study-shows-argo-ocean-robots-uncertainty-was-up-to-100-times-larger-than-advertised/

Y hay que tener en cuenta que es para las boyas Argo, con muchísimo menos error que la mayor parte de los datos de los que hablamos. O sea, sólo los últimos cinco años de los 60 de Levitus. El margen de error en los 55 anteriores es muy superior, por cojones. Pero mucho.

Vamos a ver el cuento de los alarmistas del clima visto desde la mejor y mas larga serie de temperatura que existe. La llamada CET (Central England Temperature).

La mantiene el Hadley Centre, que la describe [–>] así:

Estas temperaturas diarias y mensuales son representativas aproximadamente de un área triangular del Reino Unido con vértices en Lancashire, Londres y Bristol. La serie mensual, que comienza en 1659, es el registro de temperatura más largo del que se dispone en el mundo.

Un mapa para hacerse una idea:

cet-area

También es la serie más controlada para corregir defectos; y para evitar información no climática, como por ejemplo el crecimiento de las ciudades. En resumen, es lo mejor que hay para saber qué ha pasado con el clima en los últimos 3 siglos y medio.

Clima regional, por supuesto; no global. Pero nadie puede sentir el clima global. Y las Islas Británicas son muy representativas del clima de Europa occidental; y por tanto, de Bilbao. Que es lo que cuenta, al fin y al cabo.

Pongamos primero la serie mensual a pelo, sin mensajes extraños. Es temperatura absoluta en grados centígrados. O lo que estamos acostumbrados.

cet-simple

Y ahora los alarmistas podrían empezar a trompetear sus mensajes espectaculares.

Récords y “años más calientes”.

¡Las tres temperaturas más cálidas de la historia han sido en los últimos quince años, y dos en los últimos diez!

cet-records

Peor: ¡De los doce años más calientes, diez están en los últimos veinte años!cet-mas-calientes.png

¡Esto demuestra el Calentamiento Global Acojonante!

Bueno, seguro que demuestra que estamos en los años más cálidos de ese registro histórico de tres siglos y medio. Lo cual es una suerte enorme, porque el registro empieza, precisamente, en los años más fríos de los últimos diez mil años. Véase, por ejemplo, Kobashi 2011 [–>] para Groenlandia, que también es el mejor registro en su escala temporal — de milenios. Ahí hay 72 décadas más calientes que la del presente, razonablemente repartidas durante cuatro mil años.

Kobashi-2011-4ky

Pero “los años más calientes”, y los gloriosos “récords”, no quieren decir que esté habiendo calentamiento durante estos años. Que es lo que quieren implicar. Se puede preguntar si también hay una Pausa en las temperaturas CET. Y sí, la hay. Magnífica; de 21 años.

Se muestran los tres “récords históricos” en rojo vivo, y los “diez de doce años más calientes” de la historia (ejem) en rojo oscuro.

cet-la-pausa

Y se ve muy bien lo fácil y lo idiota que es hablar de récords y de “años más calientes” en una fase en la que no hay ningún calentamiento. Como si estuviera pasando algo tremendo.

Por cierto, “la pausa” en CET probablemente coincide como un guante con “la pausa” en España. AEMET es más lenta que el caballo del malo, y no ha dado el dato de 2015. Así que lo ponemos sólo hasta 2014. La Pausa, también desde 1994. Clavadas.

aemet-la-pausa

Calentamiento Global Acojonante.

Si hablamos de un calentamiento, y lo queremos achacar a una causa, habrá que especificar el momento del calentamiento y el momento de la causa. Vaya, para saber si es serio, o coña.

Veamos otra vez CET, pero con filtro de diez años que ayuda a ver si hay calentamiento, y hacia qué época. Y una línea recta de tendencia (pendiente).

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Y sí, hay calentamiento. Pero es como desde 1700. Si la causa fueran las emisiones de CO2, se tendría que notar un calentamiento distinto, más notable, desde que estas se aceleraron escandalosamente. 1950. Por eso el IPCC habla siempre del “calentamiento desde mitad del siglo XX”. Porque lo anterior lo considera fundamentalmente natural, y desde 1950 cree que es fundamentalmente “antropogénico”

En CET, no parece que pase nada especial a partir de 1950. Ni que el calentamiento del final, que empieza hacia 1985, tenga nada especial. Para verlo, le quitamos la tendencia (detrend) a la serie. Es convertir esa linea de tendencia (pendiente) de fondo, en una horizontal. Y así vemos lo que se separa la temperatura en cada momento de esa tendencia de fondo.

cet-menos-tendencia.png

El calentamiento del final es mayor que la mayor parte de calentamientos que se ven, pero no es mayor que algunos otros calentamientos que el IPCC considera naturales. Ni es el que está más separado de la línea de tendencia de fondo. O sea, no se ve nada que haga pensar que la supuesta causa nos haya sacado de los márgenes normales de la variabilidad natural.

En cambio, si tuvieras datos sólo desde 1.900 o 1.880, como en las series globales, podrías pensar que el último calentamiento es especialmente fuerte. Porque en ese tramo sí destacaría el calentamiento del final — si no fuera porque ahora está yendo a la baja. Y con eso le meterías miedo a la chiquillería. De ahí que CET no les guste nada a los alarmistas.

Hay otra forma de representarlo, aunque es mas difícil de interpretar el gráfico. Cada punto representa la tendencia lineal de los 30 años anteriores. 30 años, porque es lo que  la OMM define como “clima”.  Por ejemplo, el último punto corresponde a 2015, e indica que entre 1985 y 2015 el clima se ha calentado en Inglaterra Central a razón de 0,025ºC al año (o 0,75ºC en 30 años)

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Posiblmente es más claro definir “clima” como las estadísticas meteorológicas de 65 años, en vez de 30. Porque muchos índices climáticos se mueven en ciclos o pseudo-ciclos de unos 65 años. Y en este caso además, porque la cantinela del IPCC es que el calentamiento observado desde 1950 es muy probablemente causado por nuestras emisiones pecadoras. Si miramos tendencias de 65 años, el final de la serie nos compara ese “calentamiento desde 1950” con otros calentamienta de la misma longitud, pero fechas diferentes. Y resulta el calentamiento menos espectacular o particular que se pueda imaginar.

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Hay sin duda un calentamiento en los últimos 65 años en Inglaterra Central (ya lo sabíamos), pero no se puede disntinguir de los calentamientos naturales. En Inglaterra hay un calentamiento, como ha habido otros en los últimos tres siglos y medio. Pero no tiene nada de “acojonante”. Se puede apostar que en España sea lo mismo. Igual ocurre que los calentamientos locales -donde haya- son normalitos, y sólo el Calentamiento Global es Acojonante. Y “antopogénico”, puesto que la estadística es un pecado humano. Pero no nos importa, nadie puede sentir lo “global”. Ni peces, ni pájaros, ni plores, ni hombres.

Nos podemos adornar un poco más. Añadiendo el CO2 acumulado en la atmósfera. A ver, si tienes un sistema con unas oscilaciones de temperatura, y le metes a cascaporro un elemento que produce calentamiento, y cada vez le metes más, deberías ver un cambio notable en las ocilaciones. Especialmente desde que te desmadras metiendo caña. Pues no ocurre.

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Las oscilaciones son similares, con y si caña. Sí es cierto tienes una correlación majestuosa entre 1.975 y poco después de 2.000. Que es exactamente la base con la que “demostraron” el cuento del Calentamiento Global Acojonante. El problema es que hay mundo antes de 1975, y después de 2.000.

Ya nos hemos extendido demasiado, y acabo el cuento. Pero no sin antes señalar una entrada de Clive Best, también sobre CET. Y que lo cuente él en lugar de seguir aquí, que ya se va haciendo tarde. El caso es que, para CET (y por tanto presuntamente para España), hablamos básicamente de un calentamiento de los inviernos. Nada en los veranos, y muy poco los otoños y primaveras.

Lo cual es un verdadero chollo y regalo. Salvo para mentes retorcidas. Y si añades lo contentas que están las plantas pasando menos hambre de CO2, ni te cuento.

Menos lobos y acojones, Caperucita.

Los datos mensuales de CET desde 1659:

Publicado también en Desde El Exilio:

EL equipo UAH ha actualizado a diciembre 2015 su serie de temperatura global. Como se sabía, 2015 está lejos de ser un año récord de esos que tanto les gustan a los alarmistas. Según los satélites, y en la baja troposfera.

Roy Spencer nos cuenta:

2015 es el tercer año más caliente globalmente en el registro de satélites (desde 1979), con +0.27ºC. Queda tras 1998 (+0.48º C) y 2010 (+0.34º C). Como 2016 debería ser más cálido que 2015 con El Niño en curso, hay una buena oportunidad de que 2016 acabe como año récord. Todo depende de lo que tarde El Niño en acabarse durante en el año.

Pondremos los dibujitos oportunos.

EL clásico, con el mes a mes, y una media móvil de 12 meses, centrada.

temperatura-global-uah-fin-2015

Y ahora dibujitos con mejor contexto.

El que más debería interesar es la comparación de la realidad con los modelos climáticos de la alarma. O contra la teoría alarmista.

temperatura-global-uah-2015-modelos-y-realidad.png

Va de culo la teoría. El 95% de los modelos climáticos está seguro al 95% de que la teoría está mal.

¿La Pausa, preguntas? La pausa está estupenda, muchas gracias por preguntar. 18 años y medio. Y ya de paso, y para mayor contexto, ponemos también el nivel de la temperatura esa de +2ºC sobre lo que llaman “temperatura preindustrial”, en la que dicen que se acaba el mundo.

temperatura-global-uah-la-pausa-y-preindustrial

Pero podemos darle un consuelo a los alarmistas. Como 2016 andará en los alrededores del récord de 1998, o más, se acabará La Pausa. Y es que ya era un cachondeo; de todo el tiempo del Calentamiento Global Acojonante, la mitad es pausa. Lo malo es que después de El Niño suele venir la Niña, que baja las temperaturas globales. Y no se puede descartar que con La Niña vuelva La Pausa. Y nos damos un atracón de risa.

Nota. El otro equipo que mide la temperatura global con satélites, RSS, da un resultado completamente igual. Pero no voy a repetir los mismos dibujitos, porque sería un rollo. De muestra, el que hacen ellos mismos.

rss-tem-global-2015

La diferencia más destacable es que la tendencia lineal (bastante irrelevante, porque el clima no se mueve en una línea) es de 0,123ºC / década, y UAH sale 0,166ºC / década.

Añadido. Tomo este gráfico de Bob Tisdale [–>], para comparar las dos mediciones de satelites. No sólo los equipos son diferentes (incluso “ideológicamente”), sino que usan metodologías independientes. Los datos son la media anual de las mediciones. Queda muy claro.

Figure 3

 

Parece muy relevante esta presentación en el AGU sobre los problemas de la medición con los termómetros que se usan para calcular el Calentamiento Global Acojonante. El estudio está presentado para publicación, en proceso de “peer-review”. Lo que le da especial confianza es que la versión previa ya ha pasado un formidable “peer-review” público en la web de Anthony Watts (WUWT), autor principal.

Y también le da mucha fiabilidad que respecto a la versión anterior, han cambiado al que ha llevado toda la estadística, McIntyre, por un conocido climatólogo francamente alarmista y “consenso”. John Nielsen-Gammon. Que es un profesor climatólogo muy enérgico defensor del “consenso”, pero al que no se le pueden poner pegas de que tenga una actitud anti-científica. Por ejemplo, que yo recuerde nunca le llama “negacionista” a nadie. Discute mucho, y con energía, pero siempre con limpieza. Como debe ser, pero que no es nada normal en esa tribu. Probablemente McIntyre es mucho mejor estadístico, pero Nielsen-Gammon sabe mucho más de clima y termómetros. Y es muy bueno que un estudio incluya gente de los dos “bandos”.

La presentación del estudio, en WUWT:

El resultado principal es que los termómetros que utilizan para calcular la “temperatura global” exageran notablemente el calentamiento. Sólo han estudiado el caso USA, y para temperaturas terrestres (no marinas).

El método no podía ser más elegante. De las 1.200 estaciones que usa la oficina meteorológica USA (NOAA), hacen dos selecciones. Primero las que tienen una ubicación de calidad, según el último criterio de calidad recomendado por la Organización Meteorológica Mundial (2010). Distancia a fuentes de calor, etc. Y luego, entre esas con buena calidad de ubicación seleccionan aquellas que no han tenido perturbaciones (como movimientos del termómetro) y tienen un registro suficientemente continuo desde 1979. O sea son estaciones a las que no hay que aplicarles ajustes, porque no tienen perturbaciones durante el tiempo de la serie. Eso les proporciona un número de estaciones suficiente y con buena distribución geográfica, sin necesidad de ajustes. Y comparan el resultado con el resultado que proporciona la NOAA con todas las estaciones (buenas y malas) y todos sus ajustes. La conclusión es que el calentamiento real sólo es unos 2/3 del que dice la NOAA. Y que la NOAA está ajustando las estaciones de calidad (pocas) con las de mala calidad (muchas).

Ojo, eso no se puede extrapolar a la temperatura global de la NOAA, porque sólo han podido estudiar el caso para las temperaturas terrestres de USA continental. Una parte muy pequeña de la temperatura global.

Pero sí hay una comparación que se puede hacer y resulta muy interesante. Sobre el incomodísimo problema de que los satélites (a 4 Km. de altura media) estén mostrando menos calentamiento que los termómetros (en superficie), cuando la teoría y la física conocida dice que debería haber mas calentamiento en altura. Se pueden comparar estos resultados con los de los satélites para USA continental. En palabras de uno de los autores (Evan Jones):

Las estaciones “buenas” marcan un calentamiento que es como un 10% menor que los satélites. Es un resultado casi perfecto para nuestros propósitos, porque la física básica indica que el calentamiento en superficie debería ser menor que el de los satélites.

En el caso de los resultados NOAA y todos sus ajustes, el calentamiento en superficie es bastante mayor que el de los satélites. Al contrario de lo que debería ser, y el mismo problema que pasa entre la temperatura global de los termómetros y de los satélites.

De confirmarse este estudio, que tiene toda la pinta, sería un espaldarazo muy fuerte en la discusión de cuál es la buena entre dos mediciones (termómetros / satélites) que cada vez son más incompatibles entre sí. Serían los satélites. Y eso cambia mucho el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Vaya, que lo convierte en el calentamiento delicioso que todos podemos apreciar — y las plantas y toda la vegetación mucho  más.

Cuando te hablen de 2015 como “el año más caliente” … muéstrales esta breve conversación de ayer con el principal alarmista climático.

gavin-schmidt-record-temperatura-2015

Y ya Gavin Schmidt no contesta más. Suponen que le habrá bloqueado al @7Kiwi ese, porque es lo que suele hacer Schmidt cuando no tiene respuestas.

Y es que es una pregunta de difícil respuesta para los calentólogos. Los que miden la temperatura global con termómetros de superficie están midiendo mucho más calentamiento que los que lo hacen con satélites. Pero toda la teoría y conocimiento del sistema climático dicen que debería medirse lo contrario. Más calentamiento donde miden los satélites (unos 4 Km. de altura de media) que donde miden los termómetros (superficie).

Las cuatro principales mediciones de temperatura global, dos de termómetros de superficie y dos de satélites, son

  • HadCrut4, pendiente lineal desde 1979:0, 16ºC / década
  • GISS, pendiente lineal desde 1979: 0,20ºC / década
  • UAH, pendiente lineal desde 1979: 0,11ºC / década
  • RSS, pendiente lineal desde 1979: 0,12ºC / década

Este gráfico explica mejor el problema. Tal vez. Pendiente de tendencia lineal desde 1979 (desde que hay satélites para medirlo). Son 36 años que prácticamente coinciden con la época del Calentamiento Global Acojonante.

modelos-climaticos-y-realidad-supericie-satelites

Con los termómetros están midiendo menos calentamiento que la predicción de los modelos. Pero con bastante diferencia entre las dos series de mediciones. GISS mide muy poco menos; HadCrut4 notablemente menos (un 26% menos). En cambio las mediciones con satélites son muy iguales entre las dos series, y miden menos de la mitad de calentamiento que los modelos.

En las mediciones con satélites 2015 no va a ser año récord ni de broma, y La Pausa sigue gloriosa, midiendo más de 18 años.Este gráfico, actualizado a noviembre de 2015, muestra la temperatura de satélites comparada con el rango del 95% de los modelos.

UAH-noviembre-2015-y-modelos-climaticos

 

Probablemente en 2016 los satélites consigan por fin ser año récord, y acabe La Pausa. Por el fuerte El Niño en curso que hay este año. También es posible que en 2017 – 2018 vuelva La Pausa, tras una La Niña posterior que se puede presumir. Pero en todo caso lo que importa es la tendencia de esos mas de 30 años; y eso no va a cambiar mucho ni por un El Niño ni por una La Niña.

Gavin Schmidt es el director del Instituto GISS de la NASA, donde sustituye a James Hansen tras su jubilación. GISS hace una de las series de temperatura global media de superficie. Siempre es la que muestra más calentamiento. También hacen modelos climáticos.

En 2007 Schmidt decía [–>] que si para 2013 no se había superado el récord de 1998 en todas las series de temperatura global (incluyendo los satélites), habría que pensar en un problema con la teoría del Calentamiento Global Acojonante. Con el understanding de la misma.Y resulta que ni siquiera para 2015 se va a superar. Pero en 2007 no hablaba de “partes diferentes del sistema”, ni de “diferente ratio ruido señal”, ni de “diferente incertidumbre estructural”.

 

Sólo dos gráficos. Los modelos (rojo) van en medias de cinco años.

1) Temperatura global satélites (UAH) mensual (azul claro) y media móvil 12 meses (azul oscuro).

UAH-temperatura-global-con-modelos-octubre-2015

2) Temperatura global satélites (UAH) mensual y media móvil de cinco años (azul). Una comparación más realista; media móvil de cinco años en las mediciones de satélites con medias de cinco años para los modelos.

UAH-temperatura-global-mm5a-con-modelos-octubre-2015

El motivo de hacer este gráfico es tenerlo preparado para los próximos meses, en los que se debe notar el efecto de El Niño fuerte en curso sobre la temperatura que miden los satélites. Por ver hasta qué punto la realidad se mete en el territorio de los modelos (la imaginación). Y luego, claro, ver cómo la realidad se sale otra vez de la imaginación, con la presumible Niña posterior. Iremos actualizando, y el que quiera que apueste. 😉

Si algún alarmista quiere dar la vara con el punto de alineación de los datos modelos y los datos realidad, que piense estos puntos antes de protestar:

  1. Los modelos se alinean para que todos partan de la misma temperatura (anomalía) en 1983, que es el primer punto en el que se puede hacer una media de cinco años de los satélites (empiezan en 1979).
  2. En 1983 la media de cinco años de los modelos está justo sobre la línea de tendencia completa de los satélites.
  3. En 1983 la media de cinco años de los satélites también está justo sobre la línea de tendencia completa.
  4. Si alguien se pone farruco, hacemos lo mismo con cifras. Comparando líneas de tendencia con líneas de tendencia, donde no hay alineaciones que valgan y sale lo mismo.
  5. Alternativamente, pueden leer la explicación de Spencer: Models vs. Observations: Plotting a Conspiracy?

spencer-modelos-climaticos-realidad

Food for thought: ¿Alguien piensa que es casualidad que la realidad se este moviendo por la parte baja de los modelos (y más bien por fuera), y que los estudios y mediciones más recientes de sensibilidad climática (ECS) tiendan a la parte baja del rango del IPCC? Nota: en esos estudios suelen contemplar lo que ha pasado desde 1880 y por ahí.

rango-ecs-del-ipcc

Ninguna broma eso del rango del IPCC. Por doblar el CO2, entre 1,5 y 4,5ºC de calentamiento. O entre una bendición (como que te toque la lotería) y un presumible problema que podría ser gordo. Y de momento toda la pinta va de bendición y lotería.

Nota de contexto: Al decir modelos, da la impresión de que se trata de una predicción desde el principio hasta el final. No es así. En este juego de modelos (CMPI5) conocían la temperatura que ocurrió hasta 2005. O sea que están “tuneados” para reproducir la realidad que conocían. Sólo a partir de 2005 es predicción. Con el resultado que bien se ve:

UAH-temperatura-global-mm5a-con-modelos-octubre-2015-y-tuneo

Datos.

Satélites:

http://vortex.nsstc.uah.edu/data/msu/v6.0beta/tlt/ (el último)

Modelos: Vienen de la digitalización de esta imagen.

https://ourchangingclimate.files.wordpress.com/2014/02/jos-hagelaars-spencers-graph-reconstructed-part-2.png?w=500&h=388

En los modelos se han descartado las dos líneas más extremas (fuera del “paquete”) por arriba y por abajo, para pillar el 95% (son 85 modelos o realizaciones de modelos).

Entrada publicada también en DEE:

En UAH han actualizado ya la temperatura global a octubre de 2015. Se ve en Ca’n Spencer:

Ahora sí tiene pinta de empezar a reaccionar a este El Niño fuerte que hay en curso. Pero ni con esas 2015 va a batir ningún récord en los 36 años de datos de satélites. Se ve en la línea roja, donde cada punto es la media centrada de 12 meses. Por mucho que se caliente en los dos meses que quedan, ni de broma va a llegar a la temperatura de 2010 o de 1998.

temperatura-global-uah-octubre-2015

Pero ahora que estamos con la movida del alarmismo climático en París (COP 21), y toda esa pamema de evitar sobrepasar la temperatura mágica que llaman 2ºC (sobre la temperatura “preindustrial”), podemos poner el mismo gráfico en ese contexto mágico. Con dos “predicciones” en forma de líneas de puntos con flechita al final. La “predicción” alarmista sería un calentamiento de fondo lineal debido al CO2 (la línea recta). Y la “predicción” naturalista sería un ciclo como de unos 60 – 70 años, representado por la curva a partir de una polinómica de segundo grado. Ninguna de las dos “predicciones” es ni remotamente seria. Pero como a los alarmistas les encanta plantar rectas de ese tipo, no está de mas mostrarles que ni siquiera así llegaríamos a los famosos +2ºC en un siglo. Y ya veremos cuánto petróleo y carbón quedan dentro de cien años, o el tipo de energía que estaremos usando. Y si ponemos la recta alarmista, ¿por qué nos vamos a privar de poner la curva “naturalista” como contexto? No es más caradura una que otra.

temperatura-global-uah-octubre-2015-y-preindustrial2c

Bueno, la “predicción” con ciclos es más arbitraria, porque depende de la longitud del ciclo y del momento de inflexión. Pero siempre quedaría por debajo de la recta. Y la recta tampoco es para alarmarse.

Para visualizar la arbitrariedad de los ciclos, un par de ejemplos.

temparatura-uah-con-curvitas

Nota. Los satélites miden la temperatura de una capa de aire que está a mucha más altura que los termómetros de superficie. De media, unos 4 Km. Pero aunque no miden lo mismo, tanto los modelos climáticos como la teoría dicen que a esa altura el calentamiento debería ser mayor que en superficie. Y es francamente menor. Unos 0,12ºC / década para los satélites (UAH y RSS) contra unos 0,16 (HadCrut4) y 0,18 (GISS) de los termómetros.

Añadido (algo posterior). Se me olvidaba mostrar eso de “temperatura preindustrial” con un poco de contexto. Por ejemplo, en la últia reconstrucción de temperatura de 2.000 años del hemisferio norte (Ljungqvist 2010).

ljungqvist-y-preindustrial-2

Añadido para el pesado de “numérico”, en los comentarios:

ljungqvist-divergencia

José Carlos Gonzalez-Hidalgo, Dhais Peña-Angulo, Michele Brunetti y Nicola Cortesi estudian la evolución de temperaturas en España (1950 – 2010). Usando la nueva base de datos de temperatura máxima y mínima MOTEDAS, creada a partir de un control de calidad de los datos de AEMET, y 1358 de sus estaciones. El objetivo principal es averiguar si se puede detectar la famosa pausa en el calentamiento global a escala subregional, en la cuenca del Mediterráneo Oriental. Que es una de las zonas que, según los modelos, es de  las que más se deberían estar calentando.

Nota: Definen “pausa” como, o no calentamiento, o calentamiento con una tendencia lineal estadísticamente no significativa.

gonzalez-hidalgo-et-al-2015-fig-1

De la conclusión

Los análisis de la evolución de tendencia de temperatura en España continental durante la segunda mitad del siglo XX identifican que el máximo calentamiento ocurrió en dos décadas (desde como 1970 hasta 1900), pero durante los últimos 25 – 30 años la mayor parte de las tendencias de temperatura, anuales y estacionales, no son significativas. Este hallazgo nos permite detectar el período de la así llamada pausa, y su fecha de comienzo. Que establecemos en 1990, así que la pausa en España continental no afecta sólo al siglo XXI. Habría que investigar varias relaciones para hallar la causa de las fechas diferentes de la pausa en España respecto de la media global, que podrían incluir cambios en la cubierta de nubes, uso del suelo y humedad del suelo. Hacen falta más análisis para identificar el rol de varias fuentes y entender completamente el comportamiento de la temperatura observada.

Suena raro. ¿Saben que el “timing” de la pausa de otros sitios sí se corresponde con la media global? Porque si no, parece que podría ocurrir que lo normal sea esa no correspondencia, y la media no sea más que eso; una media de mediciones heterogéneas. Y por ejemplo, la pausa en CET (Central England Temperature) no parece haber empezado en una fecha muy diferente de 1990. Se podría pensar que no resultaría sorprendente si Inglaterra y España estuvieran principalmente afectadas por el mismo foco de variabilidad de temperatura. El mismo océano, en la misma ribera.

cet-la-pausa

Pero sigamos …

La media anual de tendencias de Tmax y Tmin no son estadísticamente significativas desde mediados de los 1970s para la Tmax, y desde mediados de los 1980s para Tmin hasta el presente, para cualquier ventana temporal, con las tendencias de  Tmin más altas que las de Tmax. Como consecuencia, el calentamiento reciente parece depender más de las temperaturas nocturnas que de las diurnas.

Sugerencia. Cuando el siguiente periodista español, en fase de pre-calentamiento para la próxima tenida del clima de París, te cuente que cada vez nos achicharramos más, le remites a este estudio. O a esta plaza. Y le explicas que es absolutamente imposible que note un calentamiento estadísticamente no significativo, desde 1990. Hablamos del orden de la décima de grado por década. Y eso no se nota ni con hiper-sensibilidad térmica, ni con nada. Pero ni el periodista; ni los pajaritos; ni los pececitos; ni ningún bicho viviente. No se puede notar. A todos los efectos, es lo mismo que si no existiera. Punto.

Modestamente, y un poco a ojo de buen cubero, en esta web habíamos marcado 1992 como comienzo de “la pausa” en España. Dos años antes que saliera este estudio en serio, y usando AEMET a pelo. Sin ningún efecto en esa prensa que se está calentando para París. Clic.

Temperaturas-espana-desde-1994

Eso sí; González-Hidalgo et al 2015 resulta muy interesante en su análisis de diferencias en las tendencias de temperatura máxima y mínima, y su desglose estacional. Y en sus apuntes a los posibles motivos. Se recomienda.

Bonus extra (y gratis). Ya puestos, aunque todavía no lo hemos comentado, no se puede dejar de señalar este estudio sobre los visibles beneficios de las emisiones de CO2. Y con prólogo de Freeman Dyson, nada menos.