Tóntez quiere hacer una reforma que llama federal. No importa mucho cómo le llame; lo que se trata es de saber lo que quiere decir. Y hasta ahora no se había visto. Pero con la campaña en curso parece que se está animando a explicar. Y empieza a entenderse. Lo cuenta El País.

La dirección socialista aseguró este lunes que el pacto político al que se alude se refiere al momento en el que se aborde la reforma del Estatuto de Cataluña. El primer paso sería la reforma de la Constitución, necesariamente acordada por la mayoría de los partidos al requerirse una mayoría reforzada en las Cortes, que aludiría a la “singularidad” de algunas autonomías y, desde luego, a Cataluña. [–>]

Es especialmente interesante ver qué es lo que hace singulares a algunas autonomías.

El PSC defiende que Cataluña es una nación y que la reforma debería incluir que España es un Estado plurinacional.

“No renuncio a que españoles y catalanes caminen unidos, orgullosos de su diversidad, hacia una España federal que asuma como propio a un pueblo singular como es Cataluña con sus historias, tradiciones, instituciones, lengua y cultura”. [–>]

La claridad no es la principal característica de Tóntez,  detalle que comparte con el resto de tontos. Pero de lo que va exponiendo, se desprende que la singularidad de algunas autonomías consiste en que son naciones, y que son naciones por sus historias, tradiciones, instituciones, lengua y cultura. Lo de “sus historias” (en plural) no debe ser una errata; EFE tiene la misma cita [–>].

El problema es que no hay ninguna autonomía que adolezca de esos cuatro elementos. Al contrario; mientras que todas las autonomías tienen “su lengua”, solo algunas tienen “sus lenguas” (en plural). Y parecen ser estas, y desde luego Cataluña, las que Tóntez apunta como singulares, o naciones.

El segundo problema es que no sabemos las naciones de la plurinación. Mejor dicho, que sólo sabemos una de esas naciones — desde luego, Cataluña. Se entiende que Tóntez no quiera hacer una lista completa. Por aquello de las elecciones y de no ofender a las no-naciones. Pero como resulta evidente que va a haber un montón de autonomías no-naciones, parece necesario saber si ese conjunto va a ser una nación llamada España, o tal vez Amorfilandia, o acaso habrá algo plurinacional que se llame por ejemplo Federación España, que esté formada por un conjunto de naciones y no-naciones.

Pero no parece, porque Tóntez quiere que “españoles y catalanes (¿y otras singularidades?) caminen unidos …”. La plurinación no se puede incluir España en su nombre, porque catalanes y españoles son cosas distintas, con nombres diferentes. Salvo que también dice que “caminen unidos … hacia una España federal”. ¿Una España que contiene españoles y no-españoles? Tóntez se ha hecho la picha un lío.

Tal vez podría ser Iberia Plurinacional. Formada -como veíamos- por un conjunto de naciones y no-naciones. O tal vez formada por Cataluña Singular (esto debe quedar claro en la Consti), España, X, y Z (ya se vería).  Y aquí viene el lío. Cuando les digas a las no-naciones que tienen que ser no-naciones.  O formar parte de Amorfilandia, o España. ¿Y si no quieren? ¿Y si resulta que también quieren ser naciones? Sería hacer un pan con unas tortas, porque entonces Cataluña seguirá sin ser singular. O más singular que el resto, se entiende.

Ese es un camino que ya hemos recorrido. Si cambias singular, o nación, por autonomía, estás repitiendo la historia de la transición. La guerra entre café para mi, y café para todos. Vaya, la niñería de la singularidad. Tóntez no ha hecho nada. Bueno, el tonto. Lo suyo.

La tontería sólo tiene un esquema lógico. Definir singularidad, o nación, en función de un vernáculo. Idea socialista de cojones. Y aun así habría que retorcer bastante lo de vernáculo, porque en Vasquilandia se habla castellano desde mucho antes que -por ejemplo- en Andalucía.

¿Quién dice que no son divertidas las elecciones?

 

 

Es bastante cómico lo de la afición del Barcelona pitando el himno en la Copa del Rey. ¿Participan por obligación, a punta de pistola de la Guardia Civil? ¿No hay una Federación Catalana de Fútbol que pueda organizar una Copa del Rey Artur, de forma que la afición del Barsa participe a gusto? A gusto … y con educación; sin insultar al anfitrión.

Ni idea de cómo están reguladas estas competiciones, pero se podría aprovechar para implementar un tipo de derecho a decidir , y la nación de naciones. ¿Cuál sería el problema de que en España hubiera más de una federación nacional de fútbol, y que cada club pudiera elegir la suya? Ni siquiera sería una novedad; a principio de siglo había una Federación Española de Clubs de Foot-ball, y una Unión Española de Clubs de Foot-ball. Por ejemplo, en la primera estaban el Athletic de Bilbao y el Real Madrid, y en la segunda el Barcelona y la Real Sociedad. Entonces no había problemas de himnos, etnias, y banderas, pero siempre se puede mejorar.

Dicen que los experimentos, mejor con gaseosa. Y este sería un caso perfecto. A ver, doble derecho a decidir; o derecho a decidir de todos. Cada club decide si se apunta a una federación española, o a una federación no española. Y la federación no española podría ser una, o varias decenas. Completamente al gusto. La afición del Barcelona podría elegir ser parte una Federación No Española de Fútbol, en la que la final de copa la jugarían el Athletic y el Barsa. Y el partido arrancaría con el himno de España, y el rey; muy formalmente abucheados con pitos y vuvucelas. Libertad de expresión, pero sin joder a nadie. Porque todos estarían a lo mismo, y ese sería el plan. Pero esa no sería una opción única. También podrían decidir jugar la Copa del Rey Artur, con su himno y su rey propios. La final la jugarían el Barsa y el filial del Barsa. Y -presumiblemente- aplaudirían su himno y su corona. Se puede suponer.

Pero decíamos doble derecho a decidir. Los demás también decidirían. Podrían decidir expulsar de la Federación Sí Española de Fútbol al club cuya afición abuchee en la final de no abuchear.

Y ya puestos, incluso caben más opciones. Imaginemos que los del Barcelona prefieren jugar en una federación con más competencia y calidad que la Copa del Rey Artur, o incluso que la Federación No Española de Fútbol del Athletic y el Barsa. Y que a pesar de ese deseo, no pueden resistir el impulso de tocarle los cojones a los demás con sus abucheos. Parece que lo del doble derecho a decidir sería un problema, porque les expulsarían de la competición de mayor calidad. Pero tal vez habría una solución también para ese caso. Podrían decidir integrarse en la Fédération Française de Football, y abuchear la Marsellesa en la final de copa. Tendrían el mejor de los mundos, y sólo necesitarían preguntarle a los franceses a ver qué tal les parecería el plan.

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¿Comorrr? ¡Pero si ya tienen el mejor de los mundos! Claro, por eso no se organizan su Copa del Rey Artur. Porque los españoles no son como los franceses; y los aficionados del Barsa son cafres infantiloides, pero no tontos. No quieren derecho a decidir, y por eso no deciden nada. Lo que quieren es tocar los cojones, como los niños. Lo que no tiene sentido es lo de los que se ofenden. A los niños puedes dejarles, como los españoles; o no dejarles, como los franceses. Lo único que no puedes hacer es sentirte ofendido por un puto niño. Yo personalmente probaría lo de la nación de naciones, con gaseosa. O sea, con el fútbol. A los niños se les educa con alternativas claras.

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Ha salido el último Euskobarómetro [–>], según cuenta Vozpópuli [–>]. Este gráfico no sale de una pregunta directa, sino de una deducción inevitable. Del modelo territorial que preferimos los vascopitecos. Donde responden que independetzzzia un 23% de antropomorfos, y distintas formas de seguir dentro de España un 72%.

Esto es lo que contesta la basca cuando le preguntan lo que quiere:

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Gráfico que deberíamos simplificar. Porque ni siquiera Tóntez, su máximo impulsor, es capaz de señalar alguna diferencia para Vasquilandia entre la autonomía que tiene y el federalismo. Simplificamos:

modelo-territorial-anhelado-por-vasquilandia-2

Tenemos una idea de la posición de los partidos vascos al respecto. En unos casos mejor y en otros no tanto. Si por “partidos” entendemos lo que diga el Marianito de cada uno. Pero fuera del mundo de la política podría haber quien le dé más importancia a lo que piensen los votantes de los partidos que los Marianos de los partidos. Piensan esto:

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Hay un dato curioso. Respecto al mamoneo territorial, al lo que más se parecen los votantes de  Potemos Vasquilandia es a los del PNV. O viceversa. Los demás tienen las ideas más claras, pero distintas ideas. Los de Potemos resultan ser la banda izquierda del PNV. Y el federalismo de Tóntez es una gran idea … sobre todo para los no votantes del PSOE. Es lo que tiene llamarse Tóntez.

Hasta aquí lo que quiere la peña. Así, en frío. Pero vivimos en un mundo posmoderno de sentimientos, y es importante saber cómo se sienten nuestros ilustres conciudadanos. Por ejemplo, ¿se siente nacionalista Vasquilandia?

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Y los sentimientos, separando el ganado por partidos de preferencia. Hemos incluido los abstencionistas recalcitrantes, para medir esa idea de que los no nacionalistas participan mucho menos en las elecciones. Cosa que se confirma sobradamente. Y que tal vez debería hacer pensar, por lo menos un poco,  a los imbéciles que dirigen los partidos que deberían motivarles.

 

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También se confirma el parecido, por la otra banda, entre Potemos y el PNV. Ambos cerca de la media de la población general. Más no nacionalistas que sí nacionalistas, pero sin exagerar demasiado. Los votantes, digo.

Nota: Había habido un fallo, capturado por Repbana (gracias). Los datos del PNV que ponía antes eran los de la columna de total.

Comparando. Puede tener interés comparar encuestas. Hace poco poníamos la del Sociómetro [–>]. Señalando que “el prucés” desincentiva el separatismo vasco. Es del gobierno vasco en vez de la Universidad del País Vasco, y yo diría que con menos prestigio que el Euskobarómetro. Pero los resultados no difieren demasiado. Si acaso, en la absurda opción intermedia. Contagiados por el ambiente tramposo del nacionalismo, nunca preguntan por lo claro: ¿quieres independencia, sí o no? Y la pregunta del medio es diferente entre ambas encuestas. En la del Sociómetro, la respuesta del medio es: Estaría o no de acuerdo según las circunstancias. Y en la del Euskobarómetro es:  Tengo deseos pequeños de independencia. ¡Tócate los cojones! (Las otras dos opciones son “deseos grandes” y “ningún deseo”).

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Contando con el cachondeo inherente a la pregunta del medio, son resultados razonablemente similares. Y el apabullante anhelo de independentzzzia de Vasquilandia resulta bastante escaso para tanto como hablan de él.

Hay más cosas, y de interés. Algunas, asquerosas — aunque conocidas. Puedes seguir la historia en el Euskobarómetro original:

 

 

Va así, según los puntos planteados por Potemos al PSOE [los pillo de El Español –>]. El punto 19 se llama Derecho a Decidir.

El desarrollo de los procesos de descentralización propuestos en el título VIII de la Constitución a lo largo de las últimas tres décadas ha revelado imprescindible una reformulación del modelo territorial para que todas las naciones, comunidades políticas y territorios puedan encontrar su encaje dentro de España si así lo deciden.

O sea, la descentralización que llevó a cabo la constitución reveló que en España había partes que no encontraban “su encaje” en la cosa.

Para poder garantizar que se haga desde la plena adhesión a un proyecto común, lo anterior debe tener como correlato la aceptación del derecho a decidir en aquellas naciones que lo hayan planteado con especial intensidad. Es en ese marco, el de la reconstrucción de un proyecto común, donde queremos desarrollar un Estado plurinacional en el que todas las comunidades nacionales y culturales puedan desarrollarse en un marco igualitario y solidario sin imposiciones.

O sea, hace falta rehacer un “proyecto común”. ¿Rehacer? Parace difícil si no lo había, como nos ha revelado la descenetralización. No puede ser; están hablando de crear un proyecto común ex novo. Depende del acuerdo de las “comunidades nacionales”, que no está claro cuáles son, pero sí está claro que España no es una de ellas. Y tal vez dependa también del acuerdo de las “comunidades culturales”. ¿Se puede considerar que los gitanos, los judíos, y los musulmanes son “comunidades culturales” con “derecho a decidir”? A saber. Y queda el problema de considerar si los que se tienen por “comunidad cultural española” tienen derecho a decidir, “sin imposiciones”. Aunque no sean “comunidad nacional”, podría sospecharse que sí fueran “comunidad cultural”.

Proponemos empezar así por el reconocimiento previo y específico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial, mientras aseguramos el respeto a los diversos campos competenciales.

Se va aclarando el problema. Hay que empezar por mirar muy atentamente, para poder averiguar cuántas “realidades nacionales” hay en España. De momento, no lo sabemos. Debe ser que no es tan obvio. Tampoco sabemos lo que pasa si, al mirar atentamente, no todos ven el mismo número de realidades nacionales. ¿Cómo se digiere el muy previsible desacuerdo?

Y mientras se averigua / no se averigua cuántas naciones hay en España, se respetan las diferencias competencias entre las presuntas naciones. Chupado.

Pero aquí ya no parece que pinten nada las “comunidades culturales”. Lo sentimos por los gitanos, los judíos, los musulmanes y los españoles. Otra vez será.

Dado el bloqueo de las posiciones en relación a esta materia, desplazamos el ámbito de negociación para la resolución del encaje de Cataluña en España al ámbito de una mesa de negociación integrada por En Comú Podem y PSC, comprometiéndonos a asumir como propio el acuerdo que ambas fuerzas alcancen.

Como en realidad no basta con una mirada atenta para saber con seguridad cuántas “realidades nacionales” hay en España, lo de Cataluña que lo vayan negociando los representantes del 28% del electorado catalán. Y sobre el resto, ya hablaremos. Cuando lo “hayan planteado con especial intensidad”.

Parece que estamos ante dos principios distintos para un modelo territorial. Por una parte hay una idea de “naciones a la carta”, que se averiguan mediante la observación atenta. Problemático, porque hay “bloqueo de las posiciones en relación a esta materia”. Pero no es muy difícil, porque se reúnen un par de partidos y lo acuerdan. O no. Y por otra, un esquema de las naciones “planteadas con especial intensidad”. Apreciación, de momento, completamente subjetiva.

Sólo hay dos problemas.

– Hacia arriba. ¿Qué ocurriría en el caso de que la mirada atenta revelara una “realidad nacional” española? ¿Y si a esa posible “realidad nacional” le diera por expresarse “con especial intensidad”?

– Hacia abajo. ¿El modelo territorial de naciones a la carta, deseable para España, no sería también deseable para las partes que eventualmente se desgajaran de la “adhesión a un proyecto común”? ¿Cuál es exactamente el ámbito de aplicación de este modelo territorial? Porque si es justo -y presumiblemente democrático- en una geografía determinada, qué es lo que podría hacer que no fuera igualmente recomendable en una subárea de la misma?

Definición de “realidad nacional” de Potemos, supongo: Grupo provisional de antropomorfos, con cierta unión sentimental, a la espera de un cambio de sentimientos. No es muy práctico, pero tiene un morbo de cojones.

Desde el PSC están hablando de aceptar o proponer un “referéndum a la canadiense”. O eso es lo que se viene diciendo en la prensa. Sale de dos noticias sobre propuestas de Chacón e Iceta:

Mi impresión es que los chicos del PSC saben de lo que hablan, pero los chicos de la prensa … no tanto. Y conviene aclarar algunos de los errores en los que caen.

Tal vez la precisión más necesaria sea destacar que nunca se ha celebrado un “referéndum a la canadiense”. Y también que esta afirmación de OK Diario está muy equivocada:

La llamada ‘Ley de Claridad’ es una reivindicación que las fuerzas independentistas llevan haciendo desde hace años. [–>]

No es cierto. Los nacionalistas catalanes y vascos hablaban de Quebec sin parar … justo hasta que los canadienses aprobaron la Clarity Act. Desde entonces se han olvidado de Quebec, y ya no es *el* ejemplo. Al contrario, la Clarity Act canadiense es un ejemplo muy bueno de lo que los separatistas no quieren. Y por eso los separatas de Quebec se enfadaron mucho con la ley de claridad que les encalomó su gobierno federal.

Para entenderlo, convendría destacar en qué son iguales el caso canadiense y el español, y en qué difieren. Ambas constituciones prohíben la secesión de una Provincia / Comunidad Autónoma. Pero en Canadá, la Provincia no tiene que pedir permiso al gobierno central para organizar refréndums. Y los hacían; en Quebec celebraron dos. De ahí salió la Clarity Act. De la pregunta del Gobierno Federal al Tribunal Supremo sobre las consecuencias jurídicas de un resultado positivo en un referéndum separata.

Respuesta: Consecuencia jurídica, ninguna. La Consti prohíbe la secesión unilateral. Consecuencias políticas, muchas y pueden ser graves. Entre otras, que ante una Declaración Unilateral de Independencia, o invades / dominas el territorio, o quedas a expensas de que la “comunidad internacional” se lo ponga difícil. Pero eso ya no está en tus manos;  y puede tener una influencia decisiva cómo hayas gestionado el asunto.

Propuesta: No dejes que te hagan *su* referéndum. Acepta civilizadamente la idea de que es poco sostenible políticamente mantener un territorio que muestra una voluntad clara de separación sostenida en el tiempo. Y propón resolver el dilema con una ley  que (1) diga cómo es un referéndum para averiguar la eventual existencia de una voluntad “clara”, y (2) que establezca todos los elementos que hay que negociar posteriormente de cara a la secesión — pero sin presuponer el resultado de la negociación. Lo de la “claridad” hace referencia a los dos elementos. La claridad de la voluntad, y la claridad de lo que -en su caso- habría que negociar (el cristo que se monta).

Ojo, en el caso canadiense la negociación sería con el gobierno federal, y con todas las demás provincias. Y es lógico. Si no hay unión, cada Provincia pinta tanto como la Provincia que se quiere separar.

Resultado: Se acabaron las ganas de referéndum. (Y en España se acabaría el argumento “no nos dejan preguntar”).

¿Cómo es un “referéndum a la canadiense”? Nadie lo sabe; nunca se ha hecho. La ley menciona que se habrá de convenir qué tipo de mayoría se considera “clara”; la división de los activos y deudas; cualquier cambio en las fronteras de la Provincia; los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá; y la protección de los derechos de las minorías. Pero sin especificar los detalles.

¿Y lo del PSC? Lo que yo entiendo de las palabras de Chacón e Iceta es que no están “proponiendo un referéndum” — como dicen algunos periodistas. Entiendo que dicen: SI planteamos una reforma federal de la Constitución, y SI en Cataluña lo “rechazan masivamente”, entonces proponemos reformar (de nuevo) la constitución para que mediante una Ley de Claridad se haga posible un referéndum … SI los separatas lo siguen pidiendo a pesar de la Ley de Claridad. Hay un rosario de tres condicionales seguidos. Sutiles. A mi me parece inteligente.

El ejemplo que tenemos es que en Quebec dejaron de hacer referéndums de secesión, precisamente tras la aprobación de la Clarity Act. Y el ejemplo que tenemos es que en los referéndums que proponen los separatas, lo que más destaca es la oscuridad de las preguntas (siempre son varias).  O sea, sabemos que los separatas no quieren preguntar algo sencillo como: ¿Quiere la separación de Cataluña de España? Sí / No. Lo que no entiendo es el empeño que tenemos en no darles a los separatas lo que NO quieren.

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Info relevante:

Yo diría que conviene establecer una diferencia, nada difícil, entre no tener complejos y circular sin frenos. Es relativamente aceptable que alguien quiera imaginar unas intenciones conspirativas en quien sea, y decida combatir eso que imagina. Pero si es periodista -o ejerce- debería intentar plasmar que lo que imagina es … imaginario. Vaya, no fáctico. Que se trata de algo que podría ocurrir -si su imaginación acierta- pero que no ha ocurrido. Porque cuando se propone como ocurrido lo que sólo se ha imaginado, en lo que estamos es en inventar la realidad. Que puede estar muy bien en la literatura, pero no debería ser una función de la prensa.

Luis del Pino lleva una campaña curiosa contra Ciudadanos. Una campaña basada en una realidad descaradamente imaginaria.

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El artículo del que Luis del Pino saca que Sánchez habló de cómo “colarnos” un referéndum, es este de El Periódico:

El problema es que Puigdemont dice claramente que no hablaron de cómo “colarnos un referéndum”. ¿De dónde lo saca Luis Del Pino? De aquí:

Pregunta: “Dentro de la Constitución y de la ley se puede hablar de todo”. ¿Cómo interpreta esta afirmación del líder del PSOE?

Respuesta: …/… Por lo tanto, si Sánchez lo dice porque entiende que cabe una consulta en la Constitución, coincidimos.

Pregunta: ¿De la conversación usted extrajo esta conclusión?

Respuesta: Es muy prematuro extraer de una primera conversación una conclusión como esta. Sánchez siempre ha sido rotundo en su negativa a que en Catalunya haya una consulta.

O sea, queda meridianamente claro que en la conversación en la que Luis del Pino dice que hablaron de “cómo colarnos un referéndum”, no sólo no mencionaron colar ningún referéndum, sino que Puigdemont concluye que ni siquiera se puede extraer implícitamente un referéndum. Lo que presenta Luis como un hecho, se trata de una realidad imaginaria.

Tiene más guasa la cosa. En su programa de esta mañana, del Pino ha explicado cómo se crea esa realidad. Viene de unas declaraciones / ideas de Carmen Chacón, que propone que si en una eventual reforma constitucional el voto fuera negativo en Cataluña, entonces ella, Carmen Chacón, opina que sería oportuno plantearse “lo que hizo Canadá”. Que quiere decir algo como una Clarity Act. Que, por cierto, no produjo ningún referéndum, sino el abandono de los referéndum en Quebec. De momento, y ya llevan 20 años.

Y a partir de Chacón, del Pino establece que como Sánchez y Ciudadanos plantean una reforma constitucional en el sentido de “completar el funcionamiento federal de la organización territorial de nuestro Estado”, eso significa que lo que pretenden es que haya un voto negativo en Cataluña, y de ahí tener la disculpa para proponer un nueva reforma que incluya una Clarity Act en la Consti. De lo que se deduce que si Sánchez quiere eso, no hay duda que ha hablado con Puigdemont de cómo colarnos un referéndum sin que nos demos cuenta. Aunque no haya hablado de eso. Y claro, Rivera es culpable. A pesar de que el pacto PSOE – Ciudadanos [–>] diga expresamente lo contrario:

oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España

¿Para qué vamos a fijarnos en la literalidad de les palabres, cuando podemos tirar de la inigualable belleza de lo imaginado?

Problema. Cualquiera que quiera reformar la constitución sería igualmente culpable de querer “colarnos un referéndum”, porque podría producir el mismo efecto que Carmen Chacón opina que induciría una Clarity Act. Pero no vamos a dejar que esa minucia nos fastidie el constructo.

El periodista tiene, además, otro argumento. Asegura que ha ofrecido a Ciudadanos que se expliquen en su programa, en una entrevista.  Y que no han aceptado — o no han contestado (no recuerdo exactamente lo que ha dicho). Y queda la impresión de  que tienen algo que ocultar. Cierto; es posible que se pueda deducir eso. Lo que pasa es que también se pueden deducir otras cosas. Por ejemplo, pereza de interactuar con quien inventa la realidad. Es un cante jugar al fútbol sin unas normas -previamente aceptadas- que limiten las patadas a la espinilla.

¿Hay motivos para pensar que Ciudadanos quiere una Clarity Act? Yo creo que al menos sí hay motivos para suponer que parte de la gente en la línea de C’s lo contemple. Porque algunos lo contemplaron, aunque fue muy rápidamente rechazado:

Y menos mal que algunos lo contemplan, porque es mucho mejor poder hablar con naturalidad de los problemas en lugar de crear tabúes. La estrategia de Luis del Pino es acojonante. No es ya que no pueda haber un referéndum en Cataluña, sino que no puede haberlo en España … porque podría manifestarse una negativa en Cataluña, y eso darle razones a Chacón. No sería la primera vez que un tabú crea un monstruo. Y con el tabú “no se puede preguntar” tienen el monstruo perfecto.

 

Sí, a toro pasado es muy fácil decirlo. Pero es que parece que tenía que ser. Tanta payasada con “el prucés” no es normal. Y es cierto que los vascos tendemos a ser un poco bestias, pero nunca se ha dicho que no seamos serios. Serios … como en “de fuste”. Y eso de ser compi yoguis del circo de los hermanos Marx; no sé, como que no es muy buen plan.

El caso es que el Gobierno Vasco hace una encuesta todos los años, preguntando por la vida y milagros del vascopiteco. Y entre muchas cosas interesantes encuestan sobre la independentzzzia. Enlace:

Lo presentan sin comentarios. Los puros números sobre un gráfico.

encuesta-independencia-gobierno-vasco

Se preguntará el lector por qué tantos colorines para un asunto tan sencillo. Hay que confesarlo: lo del fuste de los vascos está muy atemperado por el nacionalismo, que es un anhelo manifiestamente carente de seriedad. Y en esta encuesta preguntan lo normal -si quieres independencia o no-; pero  también preguntan lo que jamás se ha visto en ningún lugar del orbe.

Estaría o no de acuerdo según las circunstancias

De ahí que tengan que poner tantas rayas, y no se entienda nada. Pero como aquí no nos andamos con bobadas, lo vamos a simplificar. Y al “depende”, que le den. Si resucita Franco, o si Pablito trae Venezuela, o si sale petróleo en el Gorbea, ya se verá en la encuesta del año que sea.

Veamos la independencia en Vasquilandia, pelo. Los números expresan porcentajes. Los colores están invertidos respecto a los del Gobierno Vasco, porque nuestra idea de lo bueno / malo es la contraria. En 2010, 2011, y 2012 (Patxindakari) no debió haber encuesta, o esa pregunta, porque no dan datos.

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Por si no se ve claro. 2016 no sólo tiene la cifra más baja de independentistas de toda la serie (19%), sino también la más alta de contrarios al prodigio (38%). Y los contrarios doblan -exactamente- a los indepes.

Otra buena forma de verlo es mirar la diferencia.

independencia-diferencia-si-no

También se puede intentar buscar la famosa “máquina de independentistas” en estos números. Es interesante, porque no está.

maquina-de-independentistas

Si los gobiernos de España han tenido alguna influencia en el asunto, todo lo que se podría -tal vez- decir es que Aznar habría conseguido que el NO aventaje claramente al SÍ; Zapatero habría disminuido la ventaja; y Rajoy habría logrado aun mayor disminución … hasta que llegó “el prucés” a salvarle. O a salvarnos, que no parece que él se inmute gran cosa.

¡Viva el prucés! 19 puntos de diferencia, superando ampliamente los 11 de Aznar.

Es lo que trato de explicar a los del “no es legal”. El separatismo se desactiva con un baño de realidad. Y la Clarity Act [–>] es el mejor baño de realidad que se ha inventado … hasta que inventaron “el prucés”. Es posible que con el prucés no haga falta. Para que luego digan que en  España no inventamos nada. ;)

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¿Ahora se entiende la cara de paisaje que se le ha puesto al PNV?

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