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Por 1793

Es curiosa la esquizofrenia de ciertos catalanes razonables que admitiendo la realidad del desastre que puede caer sobre ellos son sin embargo incapaces de desprenderse de los tópicos habituales acerca de una España fascista y represora eternamente anticatalana etc. Hace menos de una hora hablaba por teléfono con un amigo de Lérida, hombre civilizado, educado y culto carente de agresividad o fanatismo. Simpatizaba con el nacionalismo de centro-derecha (era de Unió). Admite que Puchi y Junqueras son dos tarados mentirosos que están hundiendo económicamente a Cataluña. Que el Govern no es legítimo porque incumple la ley y trata de forzar una independencia de la que recelan la mayoría de los catalanes. Que si las autoridades no cumplen la ley no pueden exigirle al ciudadano su cumplimiento y que ante este panorama de anomia el capital huye despavorido. Que el Estado tiene el deber de restablecer la ley en Cataluña. Que la sociedad catalana está muy polarizada e incluso, son sus palabras, “ulsterizada.” Que se ha ido demasiado lejos utilizando el poder autonómico para crear una conciencia nacional catalana que divide inexorablemente a los catalanes en buenos y malos y los enfrenta con el resto de los españoles.

“Desde hace años la gente se mira de reojo, calla cuando pasa alguien sospechoso y únicamente se sincera cuando el que está delante es de los seguros. Las familias están divididas. Es muy típico que el padre rechace la independencia y en cambio los hijos sean independentistas fervorosos. El panorama de la gente joven mete miedo en Cataluña. La educación está muy politizada. También el entramado civil que es muy importante en este país. La falta de comunicación a ras de suelo es muy grande. Es una situación de cuasi anarquía con pujos totalitarios. Recelo, miedo y desconfianza.” Reproduzco resumido lo que me dijo de manera casi literal.

Pero luego añade, para mi sorpresa: mucha culpa de lo que sucede la tiene la derecha española con su españolismo rancio y de pandereta que exacerba a los nacionalistas de aquí. No se respeta nuestra identidad cultural, nuestra lengua, nuestro ser nacional. Somos catalanes, no castellanos. Se lo llevan todo a Madrid. Incitan desde los medios madrileños a los españoles en nuestra contra. Desconfían de nosotros, nos desprecian o nos odian, y a la vez nos exigen que seamos españoles de tronío. Nos llaman avaros, racistas o catalufos. Nos humillan permanentemente. Quieren acabar con nuestro potencial económico para hacernos controlables y finalmente asimilarnos como si “fuéramos de Cuenca” (literal). Y ahora se están aprovechando astutamente de este Govern desastroso para quitarnos la autonomía y liquidar nuestro sistema educativo. “Es cosa de los servicios de inteligencia. Lo tienen todo planeado.” (literal). Estos quieren acabar con nosotros de una puñetera vez. Y lo van a conseguir.

¿Quiénes lo van a conseguir? le pregunté yo. Respuesta: ellos, los de Madrid, los políticos, los financieros, los periodistas, los creadores de opinión; todos, todos. Me quedé de piedra ante esta reedición de los protocolos de los Sabios de Sión en versión ilerdense. Intenté razonar con él pero nada: hombre, pero Madrid no manda en Cataluña, aquí desde hace 40 años mandan los nacionalistas. Sí, pero el poder real lo tiene Madrid. ¿Qué te crees? ¿Tiene Madrid la culpa de la deriva radical de los separatas? En parte sí por no reformular el mapa autonómico y darnos más autogobierno. Pero tienen miedo de que aprovechemos el autogobierno para irnos. ¿Y no es así visto lo visto?, le pregunté. Ves, ves, tú también piensas “como ellos.” No confiáis en nosotros, no nos queréis, en el fondo nos queréis echar de España con “lo puesto” etc etc. Y siguió una letanía interminable de victimismo lacrimógeno. Servidor no abrió la boca.

Además, seguía, el Estatut abrió la caja de los truenos: fue Madrid, el PP, el PSOE y el TC. Se rieron de nosotros. Para “ellos este pueblo con mil años de historia que podría ser perfectamente independiente tiene la importancia de Albacete.” (literal) ¿Todos a la vez, concertados? Si, sí. En destruir nuestra esencia como pueblo siempre están de acuerdo. No hay tantas diferencias entre ellos cuando se trata de atacar a los catalanes. Bueno, bueno, veo que crees en teorías de la conspiración. No, no, en absoluto, pero España es responsable en un 80% del desastre de aquí. Quieren ese desastre, lo instigan en la sombra para tener una razón para aplastarnos por décadas. En el fondo estos del Govern son monigotes. ¿De ellos? Puede, me respondió. Alucinante. Como veía que la comunicación era imposible me despedí de este entrañable amigo de buenas maneras y colgué. Gente como esta, decente y no separatista, se cree con toda sinceridad un cúmulo de disparates verdaderamente sorprendente. Es que son décadas de bombardeo mediático y las mentiras acaban pegándose por inercia al imaginario de la gente, incluso de la inteligente. Lo que pasa no me gusta, pero sus responsables no lo son en realidad porque existe una mano negra omnisciente que lo dirige todo: MADRID.

Este amigo mío pronunció la siguiente frase, muy significativa de lo que es la mentalidad victimista e irresponsable de tantos catalanes: “Si en Cataluña pasa algo más grave, con muertos, y puede pasar en cualquier momento, la culpa la tendrá SIEMPRE MADRID.” No los responsables concretos, no, sino Madrid. Y subrayo lo de “siempre Madrid” porque cuando mi amigo pronunció estas palabras cambió la inflexión de su voz, hasta ese momento tranquila y monótona, cargándose de rabia contenida. Este hombre no es independentista ni creo que esté loco (al menos no del todo) pero para él y miles de catalanes Madrid es una metáfora de todos los males que acechan a la inocente Cataluña. El Gran Satán. Estamos ante una mentalidad mágica, primitiva, y por eso mismo imposible de refutar lógicamente, porque prescinde alegremente de cualquier coherencia o racionalidad. Lo que no existe para esta gente existe porque creen en ello como artículo de fe: unos monstruos madrileños nos quieren convertir en conquenses o albaceteños, en algo inferior a nuestro “ser” catalán. Lo que me soltó este hombre por teléfono esta tarde era para grabar. Verdadera materia prima para futuros estudiosos de las mentalidades colectivas.

Lao Tsé:

No hay garantía mejor de perder la partida que jugar al juego equivocado

Sólo el indolente desdén -de tantos en España hacia en separatismo catalán- puede explicar que la jugada nos pille de sorpresa. Porque está por escrito, y hasta con dibujitos. Empeñarnos en combatir una DUI que no se ha producido -más que en forma de amago- es seguir el juego que se traen entre manos. Pero jugando con las reglas que no son.

Hispania Tremebunda. Es sólo un ejemplo, entre miles que podrían ser. Pero resulta muy gráfico y concentrado.

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  • Vergüenza
  • Sinvergüenzas
  • ¡Invitar a dialogar al golpista!
  • Establece que …
  • Se ha declarado la independencia
  • Auténticos golfos
  • Os reís

La pera limonera. Las Grandes Proclamas Españolas. ¿Alguien da más?

Rajoy empezó a jugar, demasiado tarde, y con las reglas del juego que no era. ¡Porras contra los votos! Con gran entusiasmo por parte de los tremebundos … y estupor y oprobio desde el resto de la galaxia. Ni nuestros mayores defensores internacionales, como Manuel Valls y los pesos pesados de la UE, lo pudieron defender. Y lo criticaron. Hasta -probablemente- llamaron al orden a Rajoy. Y avisaron con la boca pequeña en las declaraciones institucionales: ni media violencia gratuita, Chiquilín. Así que Mariano, El Aguerrido,  ha tenido que cambiarse a las reglas con las que sí se está jugando. Y afortunadamente la gran manifestación de Barcelona en contra de los separatas igualó el marcador: aquí no hay una sola identidad ni un pueblo oprimido.

El juego es nuevo, y es la primera vez que se hace. Pero lo ha propuesto e inventado el adversario, y es lo que está sobre el tablero. Da igual que le llamemos independencia posmoderna, o rebelión kindergarten, o lo que se nos ocurra. Eso son palabras. Pero las reglas son las reglas. Y no son difíciles. Tan sencillas como el kindergarten mismo. Se trata de una guerra de relatos, y los puntos van así:

  1. Si uno quiere dialogar y el otro no, gana el primero.
  2. El que saca la primera sangre, pierde.
  3. La “identidad víctima” gana.
  4. Querer dialogar, la sangre, y la “identidad víctima”, tienen que ser sensaciones, no necesariamente realidades.

¿Es muy difícil de entender? No parece. Y Rajoy al final lo ha entendido, y está usando esas reglas. Y tampoco es que haya sido muy libre al respecto. La UE, con Juncker a la cabeza, se lo ha puesto claro. Diálogo + no violencia. Pero también se lo ha puesto fácil: Dentro de la constitución, que es impecablemente democrática. Y más fácil se lo ha puesto todavía Das Kapital. Obedeceremos la ley española (no hay caso para una independencia real sin fiscalidad).

¿Qué coño le piden a Rajoy los que no paran de criticarle e insultarle en el más inoportuno de los momentos? ¿Que se cisque en la UE y en toda la galaxia? ¿Que se ponga a hacer aquello en lo que ha puesto todas sus esperanzas el contrincante?

Pero si no hay más que pensar. ¿Por qué no han hecho una independencia de verdad? ¿Por qué contestan a la carta de Rajoy, en vez de -por ejemplo- tomar el Prat? ¡Porque no tienen fuerza! La esperan de una revuelta social que produzca una violencia inadmisible, y la exigencia extranjera de una negociación. Momento en el que la independencia (dos actores internacionales negociando de tú a tú) ya sería un hecho.

También se puede mirar al revés. ¿Por qué hemos llegado hasta aquí; por qué no se ha parado antes? ¿Porque Rajoy es un cobarde? Sí, lo es; pero el problema no es de Rajoy. Viene de mucho antes; y ni Felipe ni Aznar eran cobardes. ¿Y qué pasaba con la Consti durante los mandatos de no cobardes? ¡Pues que nosotros tampoco tenemos la fuerza, y por eso estamos donde estamos! No es por la cobardía de Rajoy. O no sólo. Es muy fácil pedir que el último sea el valiente, pero no es muy realista. Ya no.

Probablemente no está muy difícil todavía. Pero sólo si tenemos calma, jugamos el juego que toca, y si dejamos la España Tremebunda en el trastero de los recuerdos. Tienes que jugar con la fuerza que tienes, no con la que añoras. Y el circo de los payasos no es un juego tan malo. En cuanto la identidad víctima pase a ser el chiste del mundo, se acabó el juego. Y para eso las porras no sirven; pero darle tiempo a la realidad, sí.

¡Es que tendrían que estar en la cárcel!

Bueno, pues depende. Depende de que importe más el gustirrín del enemigo en la cárcel, o te importe más España … y todas las previsibles consecuencias de que la insurrección kindergarten consiga sus objetivos. Y para la cárcel hay tiempo. No es la jugada de ahora. Menos cojones, Caperucita. ¿Quieres que hablemos de una quiebra?

Añadido nocturno. Los dos Jordis (ANC y Omnuim) en la cárcel. Trapero con medidas cautelares.

Los dos Jordis en el día de autos, sobre la furgona de la Guardia Civil.

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Probablemente el resto de los españoles tenemos parte de culpa del ridículo complejo de superioridad de tantos catalanes. Ese supremacismo de sainete por el que unos perfectos cantamañanas te pueden decir que son superiores (ADN francés y racismos similares), y al mismo tiempo asegurar que están colonizados por la raza inferior. Si no hubieramos colaborado, no se lo hubieran creído al punto que lo han hecho.

Y lo hacíamos, vaya si lo hacíamos. No hay más que ponerse en la transición, o hablar con gente de la época, e indagar por una de las metáforas polítigas más intirigantes de la historia moderna española. Café para todos. Un cambio de rumbo sobre el plan inicial que, como su nombre indica, consistía en que el café sólo lo merecían las regiones superiores. Unas que llamaron nacionalidades históricas como muestra de su superioridad. Todavía encuentras gente de la transición, muy meritoria y nada sospechosa, asegurando que todos los problemas empezaron con el café para todos. Tan abducidos por el supremacismo catalán que ni siquiera son capaces de contemplar la posibilidad de que el problema empezara, precisamente, por la payasada de hacer nacionalidades y regiones.

Joé, que es del primer curso de bombas de relojería. Si uno es nacionalidad en vez de región, va a querer “más” (de lo que sea) que la mera región. ¿O es que “nacionalidad” va a ser sólo un nombre vacío? Y la mera región va a preguntar que de dónde cojones viene esa lacra. No del todo convencida de la idea de El Hombre Andaluz, propuesta por el patriarca de una de las famiglias más ladronas de dinero público de la historia de España.

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Y así nos hemos tirado cuarenta años, haciendo gimnasia alrededor de la estúpida bomba de supremacismo étnico que pusimos en la constitución. Hasta que hemos llegado al final del camino claramente señalado por la imbecilidad. La secesión.

La jugada del lloriqueo internacional, y de petición de mediadiores, parece de libro. Pero sólo puede funcionar en la medida en que consigan ocultar su supremacismo abusón, y hacerse pasar por víctimas. Y no pueden. Ni siquiera se dan cuenta del racismo que padecen, de tan interiorizado como lo tienen. Creen que es parte de las leyes naturales, y que todo el mundo tiene que asumirlo.

Es un problema estructural. Vale, si Rajoy es tan bobo como para mandar a la policía a una misión imposible y con escenas impactantes inevitables, tenían un buen punto ganado. Pero dura lo que tarde Rajoy en cambiar de táctica, y cobarde no significa estupido o ciego. Y cuando cambia, estamos en otra película. ¿Mediación de extranjeros, que inevitablemente serán sobre todo la UE? Estupendo. Explícales lo del pueblo oprimido. ¿Quién tiene, en Europa, más autonomía, y más ensalzamiento y privilegios para su lengua y cultura regional? ¿Nos podéis explicar exactamente cuál es el problema por el que lloráis? ¿Que no podéis independizaros? ¿Y quién puede, y por qué habría de hacerlo?

Con Europa habéis topado.

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Los catalanes más gilipollas que los corsos

Si todas las regiones de Europa que poseen una lengua, una historia y una cultura originales comienzan a reclamar su independencia, el viejo continente se va a caer rápidamente en pedazos como un cubito de hielo bajo el efecto del calentamiento global.

Dado que hay unos doscientos idiomas en Europa, ¿por qué no crear doscientos nuevos países? ¿Y por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como quesos y vinos hay en Europa?

La independencia es legítima para liberarse de la tiranía y de la opresión. ¿De qué destino trágico quieren liberarse los catalanes hoy en día?

¿Franco? ¿En serio? El supremacismo catalán se ha rebalado contra la república y contra la democracia; a Franco le ponía las medallas a pares.

Macron:

Con una mediación pretenden que haya dos partes como dos iguales. Yo no puedo, como jefe de estado y amigo, reconocer en pie de igualdad al primer ministro español y al presidente de la comunidad de Cataluña. Y las instituciones europeas tampoco lo pueden hacer. Ni son las competencias, ni es parte de nuestra historia de proceder. Porque mañana un Land alemán puede apelar a las instituciones europeas: “¡Atención, quiero hacer un referéndum!” O una región francesa: “¡Si no es así, apelo a las instituciones europeas!”. ¿Y ahora las instituciones europeas van a ser los árbitros de los sujetos interiores? ¡No!

Los etnicistas tienen las mismas posibilidades de convencernos de la anarquí e incoherencia del hombre andaluz, como tienen de que un europeo se crea que Cataluña es más “nacionalidad” que cualquier región europea — muchas de ellas con gran historia de soberanía real (no inventada) a cuestas. Y con tantas lenguas, o quesos; o lo que quieran imaginar como motivo de superioridad.

Dice Tóntez que ha pactado con Rajoy estudiar el estado de la cuestión territorial. Parece una idea excelente. Pero como ya la cagamos la primera vez, y por eso estamos donde estamos, tal vez podríamos invitar a las instituciones europeas al proceso de estudio. Para que nos ilustren sobre cómo digieren el asunto de las lenguas y los quesos en sus estructuras políticas. Y lo de el hombre andaluz también. Probablemente es de cárcel en no pocos países europeos, pero parece que muchos catalanes no lo entienden todavía. Y ya va siendo hora.

Y también podría ir siendo hora de estudiar Clarity Act como herramienta de enfriar algunas pasiones infantiles de cafreciños sin educación. ¿Pensar es pecado, señor no es legal?

Por Molinos

El prucés secesionista catalán tiene muchos ingredientes sicológicos de la violencia doméstica. Eso que muchos llaman violencia de género. La relación entre secesionistas y sus vecinos tiene claras similitudes con la de un maltratador y su pareja. La comparación no pretende agotar cada uno de los detalles de una relación pero sirve para  la parte esencial.

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Sabemos que el maltratador manipula, miente, impone, acosa y su víctima sufre paralizada sin saber que hacer y en ocasiones sintiéndose culpable y otras veces, más consciente, asustada por que no ve salida o no se atreve a tomarla. Hasta que toma la decisión de rebelarse.

– El maltratador es narcisista. Piensa que es estupendo de una manera que el mundo debería reconocer. Tiene éxito social porque se preocupa de su imagen y de su venta; está en autopromoción constante. Fuera de casa es encantador y educado. Pura impostura.

Cataluña es reino de la imagen y la publicidad (empresas de comunicación, editoriales, publicistas, moda…). Los más modernos, avanzados, estetas, gastrónomos… Ha conseguido que muchos extranjeros piensen que es una ciudad culta y sofisticada. Una de las mecas de la modernidad. Puro postureo (el inventor de esta palabra merece el nobel de psicología).

– Chantaje emocional. El maltratador imposta ser un incomprendido: se merece tanto y recibe tan poco… no se valora lo bueno que es (manipulador mentiroso que se inventa un curriculum maravilloso). Se preocupa por todos y aporta más que nadie (en el trabajo o en las relaciones) pero no le corresponden sino con falta de aprecio: es una víctima. Y a llegar a casa exhausto (el postureo es agotador y poco gratificante) se encuentra con lo mismo. El es “la victima”.

La letanía de los nacionalistas. Nunca le han reconocido a Cataluña su gran importancia. Ni histórica: la corona de Cataluña le llaman de Aragón y siempre fue un verdadero estado (aparte de chuflas tipo Cristóbal Colon y Cervantes eran catalanes) y se ha ocultado por siglos. Ni actual: aportan una enorme cantidad de dinero a España y sus  servicios e infraestructuras son las peores del estado. En resumen siempre le han humillado, robado, etc. Es la gran minoría oprimida, económica y culturalmente (su idioma está amenazado). Ya son ricos pero Cataluña sería la envidia de Suiza si España no se hubiera empeñado (al menos desde el imperio romano) en reprimir su gran inteligencia y capacidad natural. No tienen ni la mitad de lo que se merecen.

– Eso explica que tenga que hacer cosas que no le gustan: no le queda más remedio que defenderse de la incomprensión de su pareja y del resto del mundo. Si impone lo que hay que hacer es por autodefensa y finalmente por el bien de su pareja. No le han dejado otra salida.

Los independentistas han proscrito el español en las escuelas que es la lengua materna de una buena parte de la población (de más de la mitad) porque dicen que es necesario para defender su lengua y su cultura amenazada, una mera y lógica reacción defensiva. Han hecho de su idioma el centro de la diferenciación del resto de España y de adoctrinamiento y también de la marginación de los catalanes de segunda. No es buen catalán quien habla castellano. Ni siquiera es catalán, es un opresor.

– Desconectar a su víctima de sus relaciones es importante. Aislarla haciéndole sentir culpabilidad. Estar en buenas relaciones con los vecinos o con los amigos es signo de traición. La familia tiene buena culpa en sus problemas.

El adoctrinamiento pretende que los lazos externos se rompan. Crear un sentimiento de agravio por el que hay que odiar a Madrit. Muchas familias con origen en otras comunidades no hablan con sus parientes que viven en Cataluña de esto porque “opinan sin saber lo que realmente ocurre aquí; desde fuera no pueden entenderlo” y que Madrit tiene gran parte de la culpa de la situación en Cataluña, aunque ellos no sean independentistas. En vascongadas se repitió machaconamente esto de “no nos comprenden”, que tan bien analizó Caro Baroja.

– Falta de empatía casi psicopática. No le preocupa el dolor que cause incluso disfruta con la sensación de dominio que conlleva su imposición. Como su pareja no está a su altura no le importa lo que piense o sienta. No tiene derecho a opinar porque no le apoya.

Los nacionalistas acosan a cuantos no son como ellos: en las universidades, en el trabajo, ¡hasta a los niños en el colegio!, multando por no rotular en catalán en los negocios. Aunque en la calle (en las ciudades) hasta ahora disimulaban (el postureo de lo civilizados que son) ya han empezado a dar el salto con sus camisas pardas de la CUP.

Les da igual que más de la mitad de los catalanes no apoye la independencia. Las opiniones y lo que es peor los derechos de los que no son nacionalistas no tienen valor. Al tiempo que hablan de democracia.

– Una respuesta frecuente de las personas que sufren acoso es sentir que de alguna manera (muchas veces inconsciente) son algo culpables o están paralizadas por el miedo. Unas asumen que su vida es la normal dentro de lo que cabe, que realmente el acosador en el fondo las quiere y que tal vez ellas no estén del todo a la altura. Otras más conscientes sufren el matonismo con terror. Y en no pocos casos ambas cosas a la vez. Pocas víctimas tienen la suficiente claridad mental.

Muchos no nacionalistas han quedado paralizados y sin voz. ¿Cuántas familias se han atrevido a denunciar la prohibición de facto de que sus hijos estudien su lengua materna? Supongo que unos por lavado de cerebro: es algo que hay que aceptar para defender la cultura catalana (siempre acosada por Madrit) y otros muchos por miedo a que les pongan la estrella amarilla. O mitad y mitad. Se sabe muy bien como funciona la necesidad de aceptación en los grupos y más cuando hay una gran presión social. Por esa gran presión muchas personas con raíces fuera de la región necesitan homologarse como provectos catalanes. Lo mismo que la cantidad de herribatasunos que son hijos de emigrantes.

– La reacción de los familiares a veces refuerza al acosador. Siempre hay alguien cercano que le dice “pero si tu marido es un encanto, tiene sus defectos pero seguro que tu también fallas en algo o trata de comprenderle o no gastes tanto o… Claro que tiene sus defectos pero con comprensión, paciencia y diálogo lo podrías arreglar”.

“Tu marido está pasando por una fase mala. El origen de vuestro problema es externo y es real; él no es malo, pero le están puteando. Fuera no le reconocen lo que hace por los demás y su valía, lo que hace que esté alterado. Debes tener paciencia y no aumentar el problema.

“Sufre una la tremenda injusticia: su jefe le impide lo que permite a otros (la anulación por el Constitucional de parte del Estatuto). Ese es el momento en el que estalló ¿no lo ves? Si le hubieran reconocido lo que merece se habría arreglado”. “Y ahora no le dejan expresarse (votar)”.

Envueltos en la magia de la modernidad (el postureo es contagioso) los nacionalistas han deslumbrado a la izquierda que se comporta como familiar más cercano (muchos de sus votantes tradicionales son los moralmente acosados) que dice que la culpa en una parte importante es tuya porque no pones de tu parte sabiendo que hay una agresión externa (lo del estatuto ha colmado el vaso). Te falta paciencia y diálogo, lo mismo que a los del afuera que no dialogan con tu pareja y por eso le han llevado al límite.

El dialogo es la impostura más útil. Las concesiones que los diversos partidos nacionales han hecho a los nacionalistas no han mejorado ni sus demandas externas ni la imposición interna. Realmente las han exacerbado porque se sienten reforzados para difundir la idea de que se les debe mucho. El mecanismos es perverso: cada vez que han recibido algo sus líderes han podido decir “veis como llevamos razón, nos han estado quitando nuestros derechos y ahora reconocen que…”. “Está claro que había un problema real, no pedíamos sin motivo y como no les ha quedado más remedio porque necesitan nuestros escaños…”

En la idea de aplacar a los nacionalistas o de asociarse contra la derecha, una buena parte de la izquierda (la de Zapatero o la de Sánchez) movida por el odio que comparten ha renunciado al concepto motor de su historia política: la igualdad. El delirante federalismo asimétrico que santifica que los ricos (lo de los derechos históricos no es otra cosa que una coartada) tengan más derechos que los pobres es el resultado.

– También están los que les dicen con toda crudeza que su marido tiene una personalidad patológica y se ofrecen a ayudar a un corte radical. Los más brutos con un par de hostias. Los menos brutos a pedir auxilio y protección en la ley. Algunas veces la persona maltratada lo reconoce y actúa pero en muchas otras su reacción proviene de su anulación: va a ser peor, no sabes como se va a poner, tú no tienes que convivir con él ¿Qué será de nuestros hijos? En otras ocasiones sigue perturbada pensando que el problema no es de su pareja.

Y en estas ocasiones los familiares dialogantes acusan a los realistas de que están poniendo empeorando las cosas impidiendo la solución. Que hay una realidad externa que no están teniendo en cuenta. Que esa situación externa se arregla con diálogo y que ese es el problema de fondo.

Muchos no nacionalistas y muchas otras personas con síndrome de buenismo reaccionan tipo síndrome de Estocolmo. Piensan que una solución que no es más que la aplicación de la lógica civilizada que es la ley (impedir la secesión) no va a mejorar las cosas; que se les da argumentos a los separatistas (¡como si los necesitasen!). Esto lo saben los independentistas y por eso simulan más que un jugador del Barcelona en el área. Los independentistas preparan argumentos para los buenistas, simplemente. Y los buenistas equidistantes tragan (la intervención escandalosa de la policía) aceptando la base de que en esto hay un problema real que no ha sido creado por los independentistas y con este argumentarlo los independentistas ganan adeptos que estaban dudosos.

Los buenistas o los que simulan serlo no son más que o los tontos útiles o los que quieren confundir por su propio interés. Los de las banderas blancas del diálogo son los que siempre llevan las banderas republicanas.

Muchos buenistas han tragado con la idea de que votar es democracia. El aceptar la votación es aceptar una escisión previa ¿Cómo no lo ven? Es aceptar que un grupo se ha arrogado con el derecho de decidir por el resto. Van a decidir sobre si cambian España (no solo Cataluña) unos pocos por todos. Aceptar que son los nacionalistas quienes deciden quien vota es aceptar la independencia a priori.

Esta situación, tan antidemocrática y golpista les encanta a los podemitas porque el verdadero valor de la izquierda es ser de izquierdas no la democracia. La democracia es una circunstancia que para los socialdemócratas es, sin entrar en detalles, suficientemente favorable (insuflan su moral de lo políticamente correcto) y que enerva a los podemitas que aspiran directamente a un estado totalitario que, como la DDR, llamarían “democracia” popular. Todo lo que sea debilitar a un estado democrático les encanta.

¿Y ahora qué? ¿Que se hace con un acosador? ¿Puede el acosador cambiar su actitud?

Declaración posmoderna de independencia:

Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república.

Ojo: que se convierta. ¿Cuándo, cómo? No se sabe.

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Suspensión de la declaración posmo de independencia:

Y con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada

Y ahora, atención a la jugada.

La ley:

Si el recompte dels vots vàlidament emesos dóna com a resultat que n’hi ha més d’afirmatius que de negatius, implica la independència de Catalunya. A tal efecte el Parlament de Catalunya dins els dos dies següents a la proclamació dels resultats per part de la Sindicatura electoral celebrarà una sessió ordinària per a efectuar la declaració formal de la independència de Catalunya, els seus efectes i acordar l’inici del procés constituent.

Problema: La Sindicatura Electoral no ha proclamado nada (de hecho no existía). Ha sido Putsch-demón el que ha proclamado los resultados. ¿Proclamado? Eh, no corras, que no los ha proclamado. No podría; no le toca. Los ha “asumido”. Y dudo que una afirmación de Putsch-demón sea una declaración formal del parlamento.

Y tampoco se ha suspendido, porque el parlamento no lo ha votado, ni ha hecho nada. Hoy no había votación.

Resumiendo. Ha sido una “decalaración posmoderna”, donde la ley no cuenta (ni siquiera las leyes propias suspendidas por el TC) sino que lo que cuenta es la voluntad. Lo mismo que todos somos del sexo que queremos, las declaraciones son lo que nos dé la gana. Por ejemplo, para el pueblo sí (si se lo traga), pero para el juez no.

El circo:

Actualización. Acabado el acto parlamentario parece que los diputados secesionistas sí han firmado algo a lo que están llamando declaración de independencia. Pero sin registrarla en el parlamento ni nada, al modo de una partida de dominó en el bar.

Lo ponen difícil, porque suena feo contestar demasiado en serio a unos payasos integrales, sin contemplar el atenuante de locura. O de regresión a la infancia, o como se llame técnicamente.

El documento:

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Yo no me entero de nada. Que hablen los letrados.

Y por si faltaba poco, está el documento que se hizo público ayer con los planes secesionistas, en el que confiesan que no tienen la mayoría social pero la pretenden conseguir a base de montar un pollo social de cojones.

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Otro ejemplo del alucine extranjero:

Muy curioso lo de ayer. El éxito de la manifestación de Barcelona era relativamente previsible. O -digamos- no muy sorprendente. Y también era una apuesta segura el efecto principal del éxito. Una inyección moral en la inmensa capa de población aplastada por la coalición provisional entre los supremacistas étnicos y los marxistas bananeros. Lo que parece sorprendente es la reacción de la divinidad angelical.

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Vaya que si destilan. Han perdido los papeles, la careta, y todo. Discutes un poco con la basura etnicista, que siempre arranca como con la superioridad moral del pueblo oprimido, haces un par de preguntas, y acaban invariablemente encerrados en la consabida esquina. ¡Aguiluchos y saludos fascistas fotografiados en unos márgenes externos a la manifestación! Las banderas españolas constitucionales destilan rencor; no como las republicanas, las marxistas, o las etno-nacionalistas. Por definición llenas de amor y reonciliación.  De verdad de la buena, que te lo dice un campeón que pone cara de niño bueno entrado en canas.

Es de libro. El más malo y pernicioso siempre es que que pone cara de bueno oficial. El que vive en la gimnasia payasa de emitir señales de virtud … en contra de unos pecadores imaginarios contra los que organiza su caza particular de brujas. ¡Franco! ¿Y qué cojones hacía Franco, criaturas? Son una puta calcomanía del dictador.

La malvada España que destila rencor, y no reconciliación. Pongamos:

Occitano. Lengua de los trovadores que en su momento entendía casi toda la Europa educada. Hablantes: unos 100.000, y cayendo en picado.

Catalán. Dialecto marginal del Occitano, con la diferencia de que habita en España en lugar de Francia. Hablantes: algunos millones, y creciendo porque se obliga a los que no les importa una mierda.

¿Conclusión? España es una máquina etnicida. ¡Tócate los cojones con los que destilan! Joder, que español es un insulto el Cataluña (y Vasquilandia), y catalán (o vasco) no es un insulto en ningún lugar de España. ¿Puede explicar angelito Gabilondo cómo define hate speech?

Añado un aviso que me pasan. Se refiere a lo de Gabilondo:

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El gráfico marca la diferencia en porcentaje de voto, sobre censo, entre los partidos etnicistas (ahora secesionistas) y los partidos españoles más o menos normales. Así, por ejemplo, en las “plebiscitarias” de 2015, los partidos etnicistas tuvieron un 36% del voto sobre el censo, y los más o menos normales un 39%. La diferencia sale -3%.

Los puntos por encima de la raya rosa (el cero) significan mayoría etnicista, y por debajo están en minoría. Y se ve una gran estabilidad desde 1999. Casi veinte años ya, que no se mueve de entre -4% y -2%. El que quiera imaginar un gran cataclismo por la sentencia del “estatut”, el robo de la patria y su puta madre en el trampolín de la muerte, es porque tiene más imaginación que ojos. Los trés últimos puntos son posteriores a esa sentencia “genocida”.

Pongo también los datos completos, de los que sale el resultado de la resta, pero se lía un poco. Aquí la raya verde está invertida respecto al anterior, así que más arriba significa mayoría no etnicista. Desde el “estatut” varía más la participación que la diferencia entre supremacistas (azul) y normales (rojo).

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Y por curiosidad, lo mismo en elecciones generales. Igual que el anterior, verde más alta es más mayoría de los no supremacistas. En este caso no hay ningún punto con mayoría por la raza y la sardana, y el cero que lo separaría queda abajo.

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Entrada dedicada a Zuga, y a sus etiquetas floridas. Prefiero números. 😉

Los datos están pillados en Twitter. He comprobado dos de los años en Wikipedia, y estaban bien. Supongo que el resto también. Y se ve de otra forma, que también está bien.

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