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Lo malo de los españoles no es que caigamos en situaciones ridículas, sino que no aprendemos de ellas. Y por eso estamos condenados a repetirlas.

Nadie entiende el caso Tóntez. Pero a ambos lados; el de Tóntez, y el de los barones y baronesa. Pero la pregunta es por qué está ahí Tóntez en primer lugar. Y es por Susanita. Miedo a que Madina se convirtiera en poder real en el PSOE una vez en la Secretaría General, y que por edad le cerrara el paso. Necesitaba un Don Nadie manejable en el puesto. Y se lo inventó.

El fallo es que don Nadie era tonto, como su mismo nombre indica. Y los tontos rara vez comprenden su lugar en el mundo. Si les prestas un trono para que te lo guarden, se creen el rey. Y aun peor, ni siquiera entienden las normas del juego. Pero el juego de los partidos políticos es bastante peligroso. Básicamente, el delantero centro es también el árbitro — con mayor o menor disimulo en los distintos partidos. Y para darle más morbo al asunto, ahora les ha dado la manía de elegir al delantero centro en modo asambleario. Bueno, en modo democrático si quieres ser optimista, pero de tal forma que un irresponsable puede reconvertir en modo asambleario sin ninguna dificultad. Al menor contratiempo, ¡primarias en un mes!, y las dirijo yo. Se acabó el problema. A ver quién es el guapo que cambia de figura en la parte más emocionante del partido, discutiendo al que está en el cartel. Que -nada casualmente- también es el más cafre. Pan comido.

¿Pensaba la baronía que Tóntez se iba a cortar por el bien del partido; del país; u otras sutilezas que probablemente ni siquiera comprende? Seguramente no. Tiene pinta de que no están en modo pensar, sino en modo reacción ante el tic tac de una bomba a punto de estallar. La paciencia no es la solución; y el tiro al aire … ¿quién sabe? Bueno, “¿quién sabe?” es lo que se suele pensar; en realidad el tiro al aire nunca acierta.

Relacionado / explicación:

La pena es lo de aprender, que no ocurrirá. Un Tóntez en la silla es cuestión de tiempo. Y no mucho tiempo, con el sistema de selección negativa que tienen en los partidos. No debería ser tan difícil desarrollar una forma para que esto no pueda pasar. Sin que la forma sea la mariana forma, claro. Es totalmente cierto que hacen falta corrientes y competencia en los partidos. Aunque no fuera por otra cosa que hacer creer a los votantes que están representados en alguna de esas corrientes. Y eso si no crees en el debate y competencia de ideas y personas; siempre virtuoso.

En el PP no es que no haya corrientes, ni debate de ideas; es que las ideas están directamente prohibidas. Mariano ha conseguido el mayor cementerio intelectual de la historia del país. Aparentemente cree que “ser normal”, y “hacer lo normal”, son ideas. E ideas más que suficientes.

Pero el PSOE ya tenía esa competencia entre corrientes, y bastante buena. Sin ninguna necesidad de primarias. Es más, probablemente las primarias acaban con esa competencia para entrar en el asamblearismo — que es otro tipo de selección. Normalmente, una asamblea sólo dirime quién es el más bestia — entre los suficientemenete organizados. No seamos potemitas. La democracia tienen virtudes impagables. Pero es muy recomendable por esas virtudes, no porque suene bien. Si le quitas las virtudes -por ejemplo cambiando la competencia por el asamblearismo- todo lo bien que suene no sirve de nada. Al contrario; puede llegar a ser peor que lo no democracia, según cómo sea esta.

Aprovechemos el entretenimiento que proporciona el Circo PSOE, ya que no aprovecharemos la lección.

Es una canción que propongo. La música es muy conocida, y supongo que se notará.

Que le den al vascuence por el cu

que le den al vascuence por el cu

que le den al vascuence

que le den mucho al vascuence

que le den al vascuence por el cu

Repetir infinitamente.

Somos gilipollas. Vemos los síntomas, pero no vemos el problema.

El problema está en el título: Euskera en libertad #JuntosPorelEuskera

No hay vascuence en libertad. Eso no existe. Cuando dejas de tener unos tíos apartados en los montes, y pasas a que le gente se mueva y circule también por internet, no hay vernáculo marginal que valga. No tiene sentido ni función. No aporta nada, más que incordios.

Puedes ponerte Alicia, e imaginar que la gente se va dedicar a aprender una lengua inútil por amor al arte. O por amor a una etnia, una cultura, o la majadería de tu preferencia. Pero no ocurre fuera de la imaginación. También puedes ponerte facha, y creer que la gente va a acabar haciéndolo porque debe hacerlo. Tal vez con la ayuda de algunos estímulos más o menos agresivos. Pero si la gente debe amar algo y necesita estímulos para comprenderlo, lo que tienes es no libertad. Exactamente no libertad. La definición de no libertad.

También puede ser útil el vascuence para fabricar una nacioncita de mierda donde asesinar inocentes es cosa de cada uno, que puede interpretarse como quiera interpretarse. O para intentar fabricarla. Pero si prefieres la nación que ya tienes a las locuras de los asesinos de inocentes (el PSOE lo prefiere, se supone), entonces no deberías proclamar #JuntosPorelEuskera, sino #JuntosContraelEuskera.

No se puede “salvar una lengua” y tener al mismo tiempo libertad, porque da la casualidad que las lenguas viven en los cerebros de las personas. Y si el puto vascuence tuviera algún interés para la gente, no habría ninguna necesidad de salvarlo. Son los moribundos los que necesitan salvación. Y lo que le gusta a la gente, no muere. ¡Precisamente porque le gusta!

Los nacionatas vascos tienen razón. Es su razón, pero es verdad si se asume lo que asumen. El vascuence sólo puede ser una lengua de uso normal y generalizado si se impone con una brutalidad formidable. Lo que es falsa es la asunción. Que una lengua marginal sea una riqueza cultural que te dé algo que merezca la pena. Somos los no-nacionatas vascos los que no tenemos razón, y estamos haciendo el gilipollas. Porque si partimos  de la asunción errónea, la única solución es la de los nacionatas. La no libertad; la pelmada; la discriminación; el abuso; y un coste y un esfuerzo formidables … para conseguir nada. Para conseguir lo que nadie necesita; una lengua extra, muy cara, que proporciona cero comunicación añadida.

Vamos a corregir el latiguillo / título del PSOE.

Euskera o libertad #JuntosContraelEuskera

vascuence-por-saco-no-gracias

Del PP, mejor ni hablamos.

Y cantemos a coro:

Que le den al vascuence por el cu

que le den al vascuence por el cu

que le den al vascuence

que le den mucho al vascuence

que le den al vascuence por el cu

Fuente, Navarra Confidencial:

El vascuence obligatorio que viene

Pero antes de Ramón Jáuregui, un poco de RAE.

ganar

1. tr. Adquirir caudal o aumentarlo con cualquier género de comercio, industria o trabajo.

El PP ha perdido caudal de forma espectacular desde la última vez que en la que sí ganó. Pero esta acepción no es útil en este caso, porque cualquier mindundi de chichinabo puede aumentar el caudal, sin ganar las elecciones, y reclamar con ello el gobierno. La risa sería espectacular.

2. tr. Obtener un jornal o sueldo en un empleo o trabajo.

3. tr. Obtener lo que se disputa en un juego, batalla, oposición, pleito, etc. U. t. c. intr. Ganar al ajedrez.

4. tr. Conquistar o tomar una plaza, ciudad, territorio o fuerte.

5. tr. Llegar al sitio o lugar que se pretende. Ganar la orilla, la cumbre.

6. tr. Captar la voluntad de alguien. U. t. c. prnl.

7. tr. Lograr o adquirir algo. Ganar la honra, el favor, la inclinación, la gracia. U. t. c. prnl.

En todas estas acepciones está la idea de lograr algo, porque se supera un límite. Exactamente lo que no ha logrado el PP, que no está por sí mismo en disposición de gobernar. Ojo, no ya de superar la investidura, por ejemplo con una abstención del PSOE y Ciudadanos, sino de gobernar después.

8. tr. Aventajar, exceder a alguien en algo.

Sólo la octava acepción de “ganar”, y con la siete anteriores en contra, podría usarse para la carcajeante pretensión del PP de haber “ganado las elecciones”.

Y un poco de lógica antes de Ramón Jáuregui. Las elecciones en España, aun siendo una competición, no necesariamente producen un ganador. Porque nunca ha sido una competición para ver quién saca más diputados, sino para ver quién supera una barrera — solo o en compañía de otros. Y el PP, solo, está muy lejos.

Y ahora ya, Jaúregui:

La abstención del PSOE y Ciudadanos permitiría a Rajoy ser investido presidente en segunda convocatoria pero la primera cosa que enviará ese gobierno a las Cortes es la ley del techo del gasto, el plan de reducción de déficit, pendiente de la sanción europea, y los presupuestos de 2017.

¿Qué esperan los de “hemos ganado las elecciones”; una “legislatura abstencionista” completa de PSOE y Ciudadanos? ¿Y a santo de qué?

Como dice R.J., una abstención en segundas del PSOE para que gobierne un PP con 137 diputados no arregla nada. El PP tiene que elegir. O pacta con Ciudadanos algo que seguro que puede no ser demasiado alejado de sus propias propuestas, o pacta unas medidas de legislatura con el PSOE que necesariamente estarán muy alejadas de sus propuestas — y de lo que quieren sus votantes.

No es verdad, como dice el PP (pero también Ciudadanos) que “169 diputados no basten”. Eso puede que no permita una investidura con todos en contra, pero de sobra permite (y ha permitido antes de ahora) un gobierno estable. Si el PSOE prefiere nuevas elecciones que un gobierno muy factible con 169 diputados, las nuevas elecciones y la falta de gobierno hasta entonces serían responsabilidad del PSOE. Pero si el PP no pacta con Ciudadanos (o alternativamente pero más contra natura con el PSOE), sería responsabilidad del PP, o de Ciudadanos, o de ambos. O alternativamente también del PSOE, pero eso es mucho menos porque es la alternativa “no natural”.

 O sea, menos mirar al PSOE, y más mirarse a uno mismo. Me temo que Tóntez tiene razón.

Jáuregui:

Sr. Lobo (en Pulp Fiction)

– Hemos ganado las elecciones.

– Bien … no empecemos a chuparnos las pollas todavía.

Veo a todo el mundo haciendo cábalas sobre lo que hará el PSOE si se confirman las encuestas. Descartada la “gran coalición” (PP+PSOE), y expulsado Tóntez tras las elecciones, todo depende de que PSOE + C’s sumen, o no, más escaños que el PP. Si suman, vía tesis Jordi Sevilla podían reclamar el gobierno y la abstención del PP. ¿Lo haría el PP? Si no suman, tendrían que decidir entre apuntarse a un gobierno dirigido por una extrema izquierda bananera, o permitir un gobierno muy débil PP + C´s.

Vale, todo eso está muy bien, y es un dilema suicida de narices. ¿Pero por qué nadie hace cábalas con las alternativas del PP? ¿Es que todo el mundo ha asumido que el PP sólo es la silla de Rajoy, y no tiene más alternativas? Esa no es la película que vende. El cuento se basa en ¡que viene Venezuela! (probablemente cierto), y en que ellos (Rajoy en realidad) son la única alternativa. Lo que es rotundamente falso.

Porque tener, tienen varios movimientos. Que les gustarán más o menos, pero todos ellos son infinitamente mejores que la alternativa bananera. ¡Mejores, desde el propio punto de vista de la película que vende el PP!

– Podrían proponer que gobierne Rivera. ¿Eso sería peor Venezuela? No se lo cree ni Rajoy.

– Podrían, si se da el caso, permitir un gobierno PSOE + C’s. Tampoco es peor que Venezuela, ni de coña.

– Podrían proponer un gobierno independiente, con líneas generales pactadas con el PSOE. ¿Cuál es el problema de eso?

– Podrían proponer un candidato socialista que les parezca razonablemente sensato. Y no pueden decir que eso sería Venezuela, porque ha habido gobiernos del PSOE bien alejados de tales fantasías. Espero que tampoco aleguen no creer que haya nadie moderadamente sensato en el PSOE. Sería tan imbécil y canalla como el cuento de siempre del PSOE con el PP.

– Podrían, rizando el rizo, proponer el gobierno a Joaquín Almunia. Nada bananero ni zapatero, y bien engrasado y conectado con la CE. Con la que son inevitables unas negociaciones de órdago. Y no es verosímil que no puedan llegar a pactar unas líneas generales razonables entre Almunia, De Guindos, Sevilla y Garicano.

Pues no. Al parecer todos dan por supuesto que el PP sólo tiene una opción, y que esa opción que llama yo soy  Rajoy. Momento en el que ya nos olvidamos de la película Venezuela, que parece menos importante que la película Que Presida Rajoy.

También está todo el mundo hablando del PASOC, y del olor a cadáver del PSOE. Puede ser; es verosímil. Pero la política tiene mucho de relato. Y si el relato del PP va a ser que la película Que Presida Rajoy es más trascendente que la película Venezuela, y que merece la pena el riesgo, a mi no me da que el PP fuera a oler menos a cadáver que el PSOE. En esos términos, me huele mucho más.

Las dos muertes serían muy malas, aunque los dos partidos sean muy ladrones, y no poco bordes y cenutrios. Y el resultado sería … ¡tachán!, Venezuela. Y Espanxit, y lo que te rondaré. Joder, y todo eso es porque -al parecer- hay mucha gente convencida de que la silla de Rajoy tiene más peso en la ecuación. ¿De verdad? ¿Hablamos en serio?

No; lo serio sería empezar a plantear las alternativas reales del PP. Vaya, en el caso de que no pensemos que el PP es una banda de chanchullos secuestrada por un psicópata. Tóntez tiene una disculpa; es tonto. Rajoy, no.

Tóntez quiere hacer una reforma que llama federal. No importa mucho cómo le llame; lo que se trata es de saber lo que quiere decir. Y hasta ahora no se había visto. Pero con la campaña en curso parece que se está animando a explicar. Y empieza a entenderse. Lo cuenta El País.

La dirección socialista aseguró este lunes que el pacto político al que se alude se refiere al momento en el que se aborde la reforma del Estatuto de Cataluña. El primer paso sería la reforma de la Constitución, necesariamente acordada por la mayoría de los partidos al requerirse una mayoría reforzada en las Cortes, que aludiría a la “singularidad” de algunas autonomías y, desde luego, a Cataluña. [–>]

Es especialmente interesante ver qué es lo que hace singulares a algunas autonomías.

El PSC defiende que Cataluña es una nación y que la reforma debería incluir que España es un Estado plurinacional.

“No renuncio a que españoles y catalanes caminen unidos, orgullosos de su diversidad, hacia una España federal que asuma como propio a un pueblo singular como es Cataluña con sus historias, tradiciones, instituciones, lengua y cultura”. [–>]

La claridad no es la principal característica de Tóntez,  detalle que comparte con el resto de tontos. Pero de lo que va exponiendo, se desprende que la singularidad de algunas autonomías consiste en que son naciones, y que son naciones por sus historias, tradiciones, instituciones, lengua y cultura. Lo de “sus historias” (en plural) no debe ser una errata; EFE tiene la misma cita [–>].

El problema es que no hay ninguna autonomía que adolezca de esos cuatro elementos. Al contrario; mientras que todas las autonomías tienen “su lengua”, solo algunas tienen “sus lenguas” (en plural). Y parecen ser estas, y desde luego Cataluña, las que Tóntez apunta como singulares, o naciones.

El segundo problema es que no sabemos las naciones de la plurinación. Mejor dicho, que sólo sabemos una de esas naciones — desde luego, Cataluña. Se entiende que Tóntez no quiera hacer una lista completa. Por aquello de las elecciones y de no ofender a las no-naciones. Pero como resulta evidente que va a haber un montón de autonomías no-naciones, parece necesario saber si ese conjunto va a ser una nación llamada España; o tal vez Amorfilandia; o acaso habrá algo plurinacional que se llame por ejemplo Federación España, que esté formada por un conjunto de naciones y no-naciones.

Pero no parece, porque Tóntez quiere que “españoles y catalanes (¿y otras singularidades?) caminen unidos …”. La plurinación no se puede incluir España en su nombre, porque catalanes y españoles son cosas distintas, con nombres diferentes. Salvo que también dice que “caminen unidos … hacia una España federal”. ¿Una España que contiene españoles y no-españoles? Tóntez se ha hecho la picha un lío.

Tal vez podría ser Iberia Plurinacional. Formada -como veíamos- por un conjunto de naciones y no-naciones. O tal vez formada por Cataluña Singular (esto debe quedar claro en la Consti), España, X, y Z (ya se vería).  Y aquí viene el lío. Cuando les digas a las no-naciones que tienen que ser no-naciones.  O formar parte de Amorfilandia, o España. ¿Y si no quieren? ¿Y si resulta que también quieren ser naciones? Sería hacer un pan con unas tortas, porque entonces Cataluña seguirá sin ser singular. O más singular que el resto, se entiende.

Ese es un camino que ya hemos recorrido. Si cambias singular, o nación, por autonomía, estás repitiendo la historia de la transición. La guerra entre café para mi, y café para todos. Vaya, la niñería de la singularidad. Tóntez no ha hecho nada. Bueno, el tonto. Lo suyo.

La tontería sólo tiene un esquema lógico. Definir singularidad, o nación, en función de un vernáculo. Idea socialista de cojones. Y aun así habría que retorcer bastante lo de vernáculo, porque en Vasquilandia se habla castellano desde mucho antes que -por ejemplo- en Andalucía.

¿Quién dice que no son divertidas las elecciones?

 

 

Está guapa la cosa, señor. Parece un instituto de adolescentes. Marisa no se ajunta con David, pero este no se ajunta con Pablito ni con Teresa. Etcétera. Es fácil perder la pista de las manías, de tantas que son. Por eso hemos preparado una guía.

guia-de-las-manias

Pero del mero listado se deducen algunos factores cuantitativos. Aunque toda la chiquillería es muy maniática, no lo es en el mismo grado. La criba ha de empezar por los más neuróticos. En una primera pasada, sería aconsejable descartar a los de más de tres fobias. Por maniáticos desenfrenados. Y quedaría así:

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Habríamos pasado … ¡de 18 manías a sólo tres!

Esto empieza a parecer manejable. Salvo que dos de las manías son excesivamente amplias. Imaginemos, soñemos, que alguien envenene a sólo dos personas entre más de cuarenta millones que viven en el país. Y no miro a nadie, ni a ninguna cuesta de perdices.  El cambio sería el siguiente:

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Total, señor, hablamos de dos asesinatos de nada a cambio de que el chiringuito no se vaya a tomar rasca. Mayoría absoluta. Y sobrada; porque cortada la cabeza, los seguidores se apuntan al nuevo que mande en el partido. De mil amores. Sólo aman a quien okupe el sillón del sátrapa, independientemente de cómo se llame. La fulanitis sólo afecta al fulano. Muerto el perro, muerta la rabia.

Queda el detalle borde de la presidencia. Pero así será mucho más fácil, porque no hay nadie al que se le quite el biberón y se pille una pataleta. Para eso estarían los dos bebés en la tumba, precisamente. Y si hace falta, se les pide a los nuevos un presidente a punta de florete. O mazmorras sin comida ni agua, y no salís de aquí si no es con un presidente apuntado en este papelito, y firmado por los tres.

Dios guarde muchos años a Su Majestad.

Atentamente, Maquiavelo.

 

 

Eso parecen estar diciendo en la prensa. Miralles, en ABC, según me cuenta Luis Bouza:

“Ro­sa Díez con pro­ble­mas en UP­yD y ru­mo­res de cam­bios.”

Y Segundo Sanz en Vozpópuli:

Fuentes del partido consultada por este diario, ven en esta ensayista, la otra mujer que forma parte del grupo parlamentario de UPyD en el Congreso (cinco escaños) desde finales de 2011, una figura idónea para reconducir el rumbo de la organización y avanza en la “conexión e identificación con los problemas de los ciudadanos”.

Las mismas fuentes sostienen que mientras Díez puede ser vista de puertas para fuera como una “profesional de la política” (o “casta” en la terminología de Podemos), que lleva ocupando cargos públicos durante los últimos treinta años, Lozano representa una percepción antagónica. Ella encarna a la ciudadana de a pie, a una periodista y escritora que quiso implicarse en la política.

¿Seguirá Lorito el camino de abdicación de los últimos dinosaurios de la transición, iniciado por Rey Juan Carlos? ¿Va a rubalcabizarse? Lo que se puede apostar seguro, en UPyD, es que lo que no va a contar en esa decisión es la opinión de los afiliados del partido. Y mucho menos, sus electores. Todo se liquidará en una negociación entre Lorito y Gorri. Y el sitio que le quede al partido va a ser muy problemático. En demagogia para descerebrados es imposible que superen lo de Pablemos. Y ese es el sitio natural de Irene Lozano. Que parece que a diferencia de Rosa Díez ha sido muy receptiva y acogedora del nuevo fenómeno telebasura. Lo considera un “enriquecimiento”. Díez, muy en contra, opina que es “populismo”. Como Syriza, Grillo o Le Pen.

Es una situación surrealista. Se entiende el calificativo de “populismo” que usa Rosa Díez. Se entiende, si nos olvidamos de todas las fantasías saharauis de doña Rosa. Y de “una nueva forma de hacer política”; “dar voz a la gente”; “coger a los políticos por las solapas”; las primarias de mentira; “Un Partido Diferente”; y todo el rosario de caralladas que han ido soltando.

Tampoco puede referirse a la falta de ideología de esos populismos nuevos. Salvo que nos señale la ideología de UPyD, tan escondida. Porque si Grillo no tiene más ideología que el circo, no puede decirse lo mismo de Syriza o Le Pen. O de Pablemos.

Pero yo creo que sí se entiende si pensamos que se refieren a un “lenguaje” diferente. Algo parecido a lo que les pasa a otras momias del PSOE que están hablando. Como Leguina, Ibarra o -más sibilinamente- Felipe González. Que están literalmente acojonados de que la alternativa y futuro del PSOE se dirima entre tres fenómenos de la categoría de Sánchez @ Madina, y Susana Díaz. Tiene guasa. Se han pasado treinta años empeñados en deteriorar la educación, y en “telebasurizar” a la población. Lo que cuenta, decían, no es lo que se hace y lo que se logra. Mucho menos la razón o el conocimiento, tan relativos. Y el esfuerzo es directamente “facha”. No; se trata del sentimiento, de las buenas intenciones, y de lo que uno “es”. Y el mensaje es, sobre todo, la imagen. Juevenil, pastoril, de buen rollito y paraíso.

Era toda una propuesta. Un “shock de modernidad”, probablemente. O un “a España no la va a conocer ni la madre que la parió”. ¡Bingo! Ha funcionado. Y ahora que ha funcionado, protestan porque las arrugas hacen feo en la imagen del paraíso, y les apartan. Y porque en el debate ya no hay conceptos, ni nada que se pueda integrar en algo vagamente parecido a una argumentación. O sea, por Sánchez @ Madina. Exactamente, por su propia creación.

UPyD, tan pequeñita, y probablemente tan irrelevante ya, sin embargo encierra la metáfora del conjunto entero. O eso parece por las noticias que se ven. El tránsito de La Clave a la telebasura, éxito precisamente de los que acabaron con La Clave.