Va así, según los puntos planteados por Potemos al PSOE [los pillo de El Español –>]. El punto 19 se llama Derecho a Decidir.

El desarrollo de los procesos de descentralización propuestos en el título VIII de la Constitución a lo largo de las últimas tres décadas ha revelado imprescindible una reformulación del modelo territorial para que todas las naciones, comunidades políticas y territorios puedan encontrar su encaje dentro de España si así lo deciden.

O sea, la descentralización que llevó a cabo la constitución reveló que en España había partes que no encontraban “su encaje” en la cosa.

Para poder garantizar que se haga desde la plena adhesión a un proyecto común, lo anterior debe tener como correlato la aceptación del derecho a decidir en aquellas naciones que lo hayan planteado con especial intensidad. Es en ese marco, el de la reconstrucción de un proyecto común, donde queremos desarrollar un Estado plurinacional en el que todas las comunidades nacionales y culturales puedan desarrollarse en un marco igualitario y solidario sin imposiciones.

O sea, hace falta rehacer un “proyecto común”. ¿Rehacer? Parace difícil si no lo había, como nos ha revelado la descenetralización. No puede ser; están hablando de crear un proyecto común ex novo. Depende del acuerdo de las “comunidades nacionales”, que no está claro cuáles son, pero sí está claro que España no es una de ellas. Y tal vez dependa también del acuerdo de las “comunidades culturales”. ¿Se puede considerar que los gitanos, los judíos, y los musulmanes son “comunidades culturales” con “derecho a decidir”? A saber. Y queda el problema de considerar si los que se tienen por “comunidad cultural española” tienen derecho a decidir, “sin imposiciones”. Aunque no sean “comunidad nacional”, podría sospecharse que sí fueran “comunidad cultural”.

Proponemos empezar así por el reconocimiento previo y específico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial, mientras aseguramos el respeto a los diversos campos competenciales.

Se va aclarando el problema. Hay que empezar por mirar muy atentamente, para poder averiguar cuántas “realidades nacionales” hay en España. De momento, no lo sabemos. Debe ser que no es tan obvio. Tampoco sabemos lo que pasa si, al mirar atentamente, no todos ven el mismo número de realidades nacionales. ¿Cómo se digiere el muy previsible desacuerdo?

Y mientras se averigua / no se averigua cuántas naciones hay en España, se respetan las diferencias competencias entre las presuntas naciones. Chupado.

Pero aquí ya no parece que pinten nada las “comunidades culturales”. Lo sentimos por los gitanos, los judíos, los musulmanes y los españoles. Otra vez será.

Dado el bloqueo de las posiciones en relación a esta materia, desplazamos el ámbito de negociación para la resolución del encaje de Cataluña en España al ámbito de una mesa de negociación integrada por En Comú Podem y PSC, comprometiéndonos a asumir como propio el acuerdo que ambas fuerzas alcancen.

Como en realidad no basta con una mirada atenta para saber con seguridad cuántas “realidades nacionales” hay en España, lo de Cataluña que lo vayan negociando los representantes del 28% del electorado catalán. Y sobre el resto, ya hablaremos. Cuando lo “hayan planteado con especial intensidad”.

Parece que estamos ante dos principios distintos para un modelo territorial. Por una parte hay una idea de “naciones a la carta”, que se averiguan mediante la observación atenta. Problemático, porque hay “bloqueo de las posiciones en relación a esta materia”. Pero no es muy difícil, porque se reúnen un par de partidos y lo acuerdan. O no. Y por otra, un esquema de las naciones “planteadas con especial intensidad”. Apreciación, de momento, completamente subjetiva.

Sólo hay dos problemas.

– Hacia arriba. ¿Qué ocurriría en el caso de que la mirada atenta revelara una “realidad nacional” española? ¿Y si a esa posible “realidad nacional” le diera por expresarse “con especial intensidad”?

– Hacia abajo. ¿El modelo territorial de naciones a la carta, deseable para España, no sería también deseable para las partes que eventualmente se desgajaran de la “adhesión a un proyecto común”? ¿Cuál es exactamente el ámbito de aplicación de este modelo territorial? Porque si es justo -y presumiblemente democrático- en una geografía determinada, qué es lo que podría hacer que no fuera igualmente recomendable en una subárea de la misma?

Definición de “realidad nacional” de Potemos, supongo: Grupo provisional de antropomorfos, con cierta unión sentimental, a la espera de un cambio de sentimientos. No es muy práctico, pero tiene un morbo de cojones.

Con perdón a Libertad Digital por cortar y “robar” su vídeo, que a continuación pongo completo. Pero quería extraer la esencia de la monada, y guardarla. Cuando gobiernan los niños.

Todo Potemos está igual, pero valga el ejemplo de una que, por lo menos, es guapa.

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El aplaudido (un tal Bódalo) está recién condenado por lesiones. Y le ha caído lo máximo en el tipo, por reincidencia. Vaya, que le va. Que parte de su estrategia vital es zurrar y lesionar a aquellos con los que no está de acuerdo. En este caso era un concejal del PSOE. Pero no es nada personal; en otros casos era gente distinta con otras circunstancias. Lo común es el desacuerdo. Y la reacción: lesionar. Hostias dar. Con grandes aplausos y alabanzas por parte de todo el ganado potemita.

Libertad de expresión. Bueno, depende; los lesionados por Bódalo no debían tener mucha libertad de expresión. Para Bódalo. Y para Potemos, que aplaude a Bódalo. Eran fostiados por su opinión.

Paradoja. ¿Los lesionados por Bódalo podrían darles un par de hostias y lesionar a los que aplauden las hostias que recibieron Bódalo? Parecería justo. O cuando menos, equitativo. Si manifiestas públicamente (y eres un cargo público) que fostiar al discrepante es digno de alabanza, no pude parecerte mal que te fostien a ti. Lo bueno será bueno para todos. Debería.

Vale, el juez podría no estar de acuerdo, y mandarte a la cárcel como ha mandado al angelito este. Pero hay una diferencia. Enorme. Los lesionados por Bódalo no eran partidarios de las fostias como medio de resolución de discrepancias. Estaban exclusivamente en el lado de recibir, no en el lado de dar. No se les conoce aplausos a fostiadores profesionales. Supongo. Aceptemos para seguir el argumento. Y entonces estamos jugado con reglas sociales distintas.

Unos, digamos los civilizados, no aceptan las fostias como parte de la discusión pública. Otros, digamos los cafres, no sólo las aceptan, sino que las alaban. La conclusión es que por muy igual que sea la ley para todos, los cafres van a tener la libertad de expresión que propugnan los civilizados, mientras que los civilizados van a ver mermada la suya por las agresiones y escraches de los cafres. Y en esa circunstancia ser civilizado es de idiotas. Pierden siempre.

Sí, podrías impulsar un tipo de educación que consiga que los cafres tengan tanto rechazo que no les merezca la pena serlo. Pero la educación que tenemos va exactamente en sentido contrario. También podrías ponerle un policía con una buena porra a cada cafre, pero no hay dinero para tanto. Alternativamente, puedes “cazar” a relativamente pocos cafres en sus actos de lesionar e impedir la libertad de expresión, pero compensar lo escaso de la caza con penas muy fuertes. Para disuadir.

No hay más cáscaras que las que hay. Si te importa la libertad de expresión, y hay muchos cafres y tienen suficiente “ambiente”, tienes que sacralizar la libertad de expresión, y penalizar fuertemente las agresiones de los cafres a la libertad de expresión. La otra sería abandonar la civilización, y cafrear a los cafres. Pero como decía Borges, no nos comemos a los caníbales. ¡Seríamos caníbales!

Resumiendo. El angelito Andrés Bódalo ha sido condenado por lesiones con repetición y afición. Pero NO ha sido condenado (además) por atentar contra la libertad de expresión — a modo de herramienta política. Sería buena idea implementarlo. Y ya puestos, meter en el mismo saco los escraches como los de Rosa Díez (y otros) en la Complu. Si queremos que se pueda hablar, hay que hacer algo con los que están empeñados en impedirlo. Y el aplauso al delito contra la libertad de expresión … es un asunto delicado. No parece muy insensato contemplarlo como incompatible con el cargo público. O al menos, pensarlo. Los cafres ya están ahí. Por nuestra educación de “la generación más preparada de la historia”.

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Esto sólo se explica entendiendo que lo que nos gusta de verdad es dar por saco. No hace falta que el ayuntamiento “declare” nada a la ciudad para escribir una guía de restaurantes con la fobia gastronómica que sea. Es muy razonable que el ayuntamiento haga todas las guías turísticas que merezcan la pena / justifiquen el gasto. Lo que no tiene un pase es que se dediquen a “estimular” a la gente a ninguna conducta. No tiene ningún sentido que un ayuntamiento esté para eso. Una ciudad debería ser un espacio de convivencia, no de estimulación. Donde es razonable que haya algunas conductas que no se deben hacer -por respeto a los demás- pero ninguna preferencia que se deba estimular. ¿Por qué? ¡Por puto respeto, coño! Porque estimular a alguien a lo que no quiere que le estimulen es, literalmente, tocar los cojones.

Cafre es el que no respeta  los demás. Por ejemplo, Franco era un cafre de libro. Estimulaba la fe religiosa; la virginidad; y los fanfarrones con mentalidad de delincuentes juveniles. Entre otras muchas majaderías. Pero en vez de haber aprovechado lo de Franco para aprender a no ser cafres, lo que hemos hecho es ser exactamente igual de cafres que él, sólo que cada loco con su tablón. La Meona de Barcelona, estimulando a los carnívoros a masturbar zanahorias los lunes (comer no se pueden); los locos de las lenguas, estimulando a la gente normal a hablar idiomas que ni quieren, ni necesitan; otros, estimulando que la mujer sea un ser inferior y por eso necesita conductas especiales [–>]; y todos, estimulando miedo al clima y amor a los impuestos (que por su parte evitan pagar, igual que todo Cristo).

¿Cuál es la diferencia entre Franco y los que se imaginan antifranquistas? ¿Que dan por saco con manías diferentes? Joé, pues lo contrario de dar por saco es no dar por saco; y no cambiar -por ejemplo- el por saco con España por el por saco con Vasquilandia. O con las malditas zanahorias, etcétera.

Pero nos va la marcha, y somos pequeños Franquitos. Cafres. No hay nada que nos guste más que “estimular” a la gente a que haga lo que nos pete, en lugar de lo que les salga. Pero encima, en vez de tener cojones y hacerlo nosotros mismos, y de frente, votamos a cafres para que lo hagan por nosotros desde los ayuntamientos. Con el peso de la burocracia estatal … convertida en herramienta de cafres. Cuando no nos reunimos valientemente en manada para “estimular” a pobres despistados aislados.

¿Quieres ser antifranquista de verdad, y no de boquilla? Es sencillísimo. Deja de dar por saco, y de votar a los que dan por saco. A los pequeños Franquitos. Y la zanahoria, te la comes tú. Si te gusta. Tampoco hace falta que se entere nadie; no nos interesa.

A ver, campeón. Democracia no es hacer lo que te gusta, sino que los demás hagan lo que no te gusta.

El argumento es claro. Para saber lo que opina Potemos basta con saber lo que opina Pablito. Lo sectores laterales, que decía Iñiguito, ya no son son aliados. Porque han sido cegados por el núcleo irradiador, en expresón del mismo campeón. Y ahora son sectores -digamos- silentes. Pablito, tan cursi, diría: –Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente-. En resumen, que quien habla es Pablo, y los demás a callar.

Y Pablito dice, hoy:

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No parece difícil de entender. Si a ti te parece mal lo que propone Potemos, Pablo apoya que vayas a sus actos, a montar el numerito con difraces, cánticos y amables anuncios de muertes y hogueras. Para que conste; para joder; o para lo que quieras. Porque una acción así no es atacar a nadie, sino defender la idea que de parezca. Los derechos de los hombres, la libertad de culto … o incluso la disminución del número de payasadas en el debate político.

Es lo que tiene la discrepancia; que hay que buscarle acomodo. La postura menos incómoda. Sobre todo cuando mezclas gentes con ideas incompatibles. No sé, unos que creen en la libertad de expresión, y que Rosa Díez puede dar una conferencia, o los curas sus misas; y otros firmemente convencidos de que se puede -y aun se debe- interrumpir y silenciar esos actos. Las dos estrategias al mismo tiempo no pueden ser. Sería como que unos circulen por su derecha y otros por su izquierda. So jodió el tráfico. O todos podemos hacer nuestras conferencias y actos, o todos podemos impedir las conferencias y actos de los demás. Cualquiera de los dos sistemas es funcional. Uno funciona con palabras y entendimiento , y el otro con griterío y kindergarten. Sólo son sistemas diferentes, con distinta sintaxis y protocolo.

Pero hay que elegir. Porque poder hablar, y poderle callar quien quiere hablar, no pueden ser al mismo tiempo. O jodemos todos, o la puta al río. Y en el mundo de los cafres la elección sólo depende del más cafre. Si uno está convencido de poder hablar, y otro está convencido de poder impedírselo, siempre gana el segundo. Porque si los dos hacen lo suyo, uno hablar y el otro gritar, lo que ocurre es lo que desea el cafre.

Y de esta manera tan simple acabamos de solucionar el conflicto. Simple … ¡y divertida! Porque no merece la pena disimular; eso de ir a escuchar a un político, o a un cura, es el más anodino coñazo que se puede uno echar  la cara. En cambio, imagina lo estimulante que resulta ir a dar por saco a los anodinos.

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Sales con un subidón que ni te cuento. Y en un acto de Potemos ya tiene que ser el no va más.

Esperando a Rita.

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Si la Niña del Suje no dimite, y Pablito sigue apludiendo, es que hemos cambiado de sintaxis y protocolos. Más diver.

Esto, obvio, no se suele recalcar:

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Traducido. Definas como definas “pensamiento crítico”, siempre se refiere a una forma o sistema de razonamientos y juicios. Pero los que usan la expresión aplicada a sí mismos, que suelen coincidir con los cazadores de “magufos”, y de “anti-ciencia”, nunca proporcionan nada más que un listado de contenidos. Estas materias, X, Y, Z, son magufas y anti-ciencia porque salen en las listas de maguferías y anti-ciencia. Y el asunto de las listas debe ser tan importante, un pecado tan gordo, que nuestros sedicentes pensadores críticos basan toda su actividad en conseguir callar la magufería. Literalmente, cerrarles la boca e impedir su acceso al público. Con generoso entusiasmo. Y de una forma nada diferente que Pablito impidiendo que Rosa Díez dé una charla en su universidad.

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Y lo consiguen.

El mérito es en su mayor parte de la propia comunidad universitaria: profesores y alumnos suelen reaccionar con contundencia cuando se encuentran con que sus facultades acogen un curso o una conferencia de contenido pseudocientífico. Ocurrió en 2014 en la Universidad de Zaragoza, obligando a la institución a desligarse de la cátedra Boiron de Homeopatía, y más recientemente en la Universidad de Barcelona, que suprimió el máster en Homeopatía que impartía y cuyos actuales alumnos serán los últimos en cursarlo. [–>]

La paradoja tiene mérito. Están hablando de universidades, no del casino de Villafría del Tarugal. Pero nuestros críticos pensadores, y egregios divulgadores de ciencia, piden que se apliquen listas negras de materias. No piden que la universidad proporcione la educación suficiente como para que sus alumnos sepan comprender, por sí mismos, el valor (negativo) de la homeopatía. O de cualquier otro “conocimiento” que no esté soportado por alguna comprobación empírica.

El problema es fácil de entender. No se consigue nada eliminando un máster de homeopatía en la universidad, porque los mismos alumnos se pueden apuntar a cualquier otra melonada que -sin duda- va a surgir. O que ya está. El pensamiento mágico es parte de la estructura humana. Podría ser conveniente ayudar a los alumnos a reconocer la magia. El éxito dependerá del nivel de la universidad, y las perspectivas no son muy buenas. Por ejemplo, se puede poner la mano en el fuego porque Rocío, o El Confidencial, nunca van a incluir en la lista magufa materias como la glaciología feminista. Bello prodigio que recientemente hemos tenido oportunidad de disfrutar [–>]. Y tantas y tantas maravillas que no están en la lista magufa, pero que gozan de patente de corso.

Hay más paradojas en este “pensamiento crítico”. Generalmente coinciden con los que abominan del uso de la memoria -y los exámenes- en la educación. Pero lo que proponen es un puro ejercicio de memoria. Aprenderse una lista; como quien memoriza el catecismo.¿En qué quedamos? ¿En que vamos a eliminar la memoria porque lo guay es el pensamiento, o en que vamos a eliminar el pensamiento porque a cambio proporcionamos una lista muy conveniente?

Ya que “pensamiento crítico” debería ser un ejercicio relacionado de alguna forma con “pensar”, y ya que les encantan expresiones como “pseudociencia”, podrían contemplar si un pensamiento que consiste en no pensar, y en callar a los que figuran en una lista, no será un “pseudopensamiento”.

Queda, finalmente, la parte cafre del asunto. Cuando “pensamiento crítico” era un sistema, y no una lista, ningún defensor del pensamiento crítico proponía silenciar opiniones, o materias. Proponían criticarlas; que no es un tipo de “escrache”, sino un tipo de razonamiento. En un plano intelectual en vez de físico, Rocío, El Confidencial, Teknautas, y la alegre patulea que se imagina “pensamiento crítico”, no se distinguen en nada de Potemos y de Pablito. Son cazadores; no pensadores.

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La foto y el titular son de Libertad Digital [–>]

Sí, es un admirador de asesinos, secuestradores y torturadores. ¿Y? En todas las sociedades hay. La diferencia es que no en todas las sociedades votan a los admiradores  de asesinos, secuestradores y torturadores. En algunas sí lo hacen. Como España. ¿Cuál será el problema; Pablito, o España?

Sí, también es un cínico que miente con un descaro impresentable. Porque si la ventaja de Otegui fuera que “contribuirá a la desaparición de ETA”, mucho más han contribuido  todos los que no han asesinado, ni secuestrado, ni torturado para ETA; que el pollo este no aplaude. Y algo habrán hecho las distintas policías que arriesgaban sus vidas, a las que no llama artífices de la paz sino cosas bastante poco amables. ¿Y qué? ¿Está por eso tomando a sus votantes por subnormales? Ni de coña. Le votan precisamente por ese cinismo. Por su capacidad de admirar a los asesinos haciéndose el bueno. Por su capacidad de hacer pasar el odio, y la sangre, por algo moral. Pero en todas partes hay impresentables. La diferencia es que no en todas partes votan a impresentables así. En España sí. ¿Cuál será el problema; Pablito, o España?

Me encantan todos esos que aman tanto una España … perfectamente imaginaria. Luego no paran de decir que con Potemos no se puede hacer nada;  que con el PSOE no se puede hacer nada; que con los separatistas no se puede hacer nada. Bien, es cierto; no se puede hacer nada ni medio normal. Pero si es con todos esos con los que no se puede hacer nada, significa que con quien no se puede hacer nada es con España. ¿De dónde viene tanto entusiasmo como tienen?

Y en realidad luego también critican al PP. Y por motivos igualmente criticables, aunque sin duda menos sanguinarios. Digamos, pesetarios e intelectuales. Pero el PP tampoco es que esté falto de votos, precisamente. Y también es España. ¿Qué es lo que tanto admiran y aman, exactamente?

Esto es una puta mierda de país. Pero como somos muy dados a exagerar, es casi seguro que tampoco es el país más mierda que existe. Incluso se puede suponer que, dada nuestra poca disposición a la excelencia, probablemente ni siquiera ocupemos un lugar muy destacado entre los países de mierda. Probablemente seremos una mierda más bien del montón. Eso sí, con muchas posibilidades de seguirlo estropeando a un nivel cada vez más logrado.

Ahora en USA hay un payaso llamado Trump de candidato a presidente. No menos impresentable que Pablito, aunque por otros motivos. O tal vez no tan otros. También le llaman “populista”. ¿En serio? ¿Qué es eso de “populista”? ¿Como telebasura o así? ¿Y que es la telebasura, sino el alimento mental del popolo? ¿Me puede alguien explicar cómo se hace popolocracia sin populismo?

Pero me desvío. Trump también tiene las mismas circunstancias de Pablito. Una crítica formidable desde la prensa (y la tele), que le proporcionan una exposición formidable en la prensa (y la tele). Pero la crítica no les afecta negativamente, mientras que la exposición les eleva a un altar. La única conclusión posible es que lo que la crítica critica resulta ser justamente lo que il popolo vota. ¿Ah, que es malo, y por eso se critica? No diré yo que no; a mi también me parece muy mal. Pero no tiene mucho sentido criticar lo que se vota, haciendo como que se ama al popolo que introduce las papeletas. Papeletas = popolo. O son mierda los dos, o no son mierda ninguno. Yo diría que no hay mucho más.

Resumiendo. Si dices que amas o te gusta España, y quisieras hacer algo por ella, y que no se desmembre y tal, no sería mala idea que te atrevas a mirarle a los ojos y que sepas lo que es. Yo, sinceramente, preferiría el desmembre si los cachos (o mi cacho) no fueran como España. El problema es que sólo pueden ser exactamente igual, porque son los mismos mimbres. La misma mierda. Que siempre puede empeorar.

Seamos realistas. No puedes amar a España, y al mismo tiempo abominar de al menos media España (y normalmente es más). Hay que elegir. O menos amor, o menos abominación. Yo elijo menos amor, pero siempre soy minoritario. Así que … menos lobos, Caperucita. Tanto amor, y tanta abominación, en el mismo sitio no caben.

¿El 18% de los españoles aplaude con orgullo  a asesinos, secuestradores y torturadores, y otra parte mucho mayor lo “comprende” — de forma más o menos disimulada? Eso es España. Si quieres decir que es un “gran país”, tendrás que explicar la parte anterior. Y si no lo puedes explicar, tendrás que aceptar que es un país de mierda.

No sólo está ocurriendo ahora el juicio de la Niña del Suje, y el caso de los titiriteros. También es el juicio a Abel Azcona, el Artista de la Hostias.

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Pongamos de lado lo que no interesa discutir. Si la ley -524 del CP, del año 95 (PSOE)- permite o no permite la exposición de la foto de arriba, con hostias mágicas (consagradas). Los jueces sabrán, que es su función. Nos interesa la libertad de expresión en general, no los particularismos de España. Por ejemplo, a nadie se le ocurre que en USA estuviera prohibido. En Cuba, en Irán o en Venezuela, seguro que sí.

La libertad de expresión incluye la libertad de ofender las creencias de los demás. No merece la pena discutir lo obvio. Pero hay un par  de aspectos de estas ofensas que estamos viendo últimamente que sí tienen más interés o sutileza.

Una es si la libertad de ofender incluye la de ofender en la cara del ofendido. O en su casa, como hace la Niña del Suje. Supongo que es a lo que se refiere el artista de hoy cuando dice que “en ningún momento buscaba una ofensa directa“.

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Así que estamos de acuerdo con Azcona. La niña Rita no debería ira a misa para usarla como plataforma de sus críticas particulares. Y los demás, correspondientemente, no vamos con un altavoz delante de su casa para protestar por los cafres municipales. Eso hace del mundo un lugar mejor. Mucho más habitable.

La otra sutileza está, precisamente, en lo de los cafres municipales. Ni las hostias de Azcona, ni los titiriteros violadores, hubieran ocurrido sin la colaboración (¿instigación?) de los respectivos ayuntamientos de Pamplona y Madrid. Lo que nos lleva a la pregunta del título. ¿Es una buena idea que los ayuntamientos se acojan a la libertad general de ofender? ¿De verdad pensamos que esa es una de sus funciones? Después de todo, ayuntamiento viene de ayuntar (juntar), no de ofender (separar).

Y se puede contemplar la idea. Pero, o jodemos todos, o la puta al río. Por ejemplo, cuando tenga la alcaldía UPN, pues que hagan “performances” y exposiciones tituladas -una idea- Vascopitecus Tremebundus. O Arana, el taradito. Modestamente, podría aportar unas cuantas ideas muy ofensivas. Y cuando la tenga el PP en Madrid, los titiriteros de carnaval podrían entretener a los niños con una obra carcajeante e ilustrativa como La Merma Progretaria. También tengo sugerencias, no menos hirientes.

¿Se entiende la idea? ¿Qué es mejor? ¿Tener ayuntamientos ofensivos, o tener ayuntamientos de ayuntar? Es lo mismo que preguntar si preferimos ser cafres, como la abuelita Carmena, o no tanto. ¿Para qué coño deberían servir los ayuntamientos? Pues según lo que votes, ya te haces una idea del nivel de cafre que eres.

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Nos complicamos tontamente la vida. Y las leyes. Ahora van a juzgar a la Niña de Suje. Por un delito que suena ridículo de nombre: Un delito contra los sentimientos religiosos. ¿Y por qué diablos habría que respetar los sentimientos de ningún tipo? Los sentimientos deberían ser libres, incluido el sentimiento de que tal sentimiento le parece ridículo a alguien. En cambio hacer el cafre debería tener limitaciones.

Veamos la ley que afecta a la Niña del Suje. Dice el CP:

Artículo 522

1.º Los que por medio de violencia, intimidación, fuerza o cualquier otro apremio ilegítimo impidan a un miembro o miembros de una confesión religiosa practicar los actos propios de las creencias que profesen, o asistir a los mismos.

Artículo 524

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

Artículo 525

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Siendo los sentimientos libres, el artículo 525 es absurdo. Y muy pernicioso. Porque literalmente cualquier expresión puede ofender un sentimiento, a poco que ese sentimiento sea libre.

En cambio los dos artículos anteriores tienen más sustancia. Pero sólo si se generalizan. Porque de lo que están hablando es de un “domicilio”, aunque sea público y compartido. Templo; destinado al culto; ceremonia; actos propios. Ese es el problema. Y va mucho más allá de las religiones y sus sentimientos.

Imaginemos gente que come perros. Por ejemplo, los chinos. E imaginemos gente que ama los perros. Por ejemplo los ingleses. Tenemos un conflicto. Puede estudiarse la posibilidad de que una ley solucione el conflicto. Para eso están las leyes. Y entraría dentro de la libertad de expresión que los amantes de los perros se manifiesten públicamente en contra de que se pueda comer perros. Pero, ¿debería incluir la libertad de expresión que los ingleses invadan los restaurantes de los chinos, para joderles la cena a los clientes y el negocio a sus propietarios?

Esa es la diferencia entre el mundo de Podemos, y de Rita Maestre, y el mundo civilizado. En el mundo civilizado la libertad de expresión no incluye la libertad de que cualquiera te escuche … en su propia casa (templo, acto, celebración, etc). Y en el mundo de Podemos, en realidad, tampoco. Porque ellos mismos consideran inaceptables los escraches … cuando ocurre que son los pacientes en lugar de ser los cafres.

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El pollo de la foto de arriba se hinchaba de hacerles lo mismo a los demás, pero cuando le toca padecerlo a él ya no le parece “libertad de expresión”.

Deberíamos aprovechar la circunstancia Podemos. Para dejarnos de vainas de sentimientos respetables y no respetables, y cambiarlos por circunstancias respetables (casa, templo, acto, celebración, etc) y personas respetables. Básicamente, todas. O sea, total libertad de crítica, pero ninguna libertad de invasión oreja.

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Las leyes de sentimientos son una chorrada. Lo que hacen falta son leyes contra los cafres. Y si eso le jode el invento a Podemos, mala suerte. Haber elegido el zoo.

Actualización: El Confidencial trae [–>] las explicaciones de la niña cafre.

  • No quise ofender a nadie.

Y debe ser obvio que se desnudaban en distintos grados, y les anunciaban que “arderían como en el 36”, precisamente para no ofender.

  • El torso desnudo no tiene por qué ser una cosa ofensiva.

Seguro que no. Y por eso Rita Maestre va al ayuntamiento con el torso desnudo, o no,  dependiendo del calor o de cómo se sienta ese día.

  • Vistas las consecuencias, no lo volvería a hacer.

Lástima que no explique cuál de las consecuencias le resultó imposible de prever.

  • Una actitud pacífica y en ningún caso amenazante.

Todo depende de lo que se entienda por “pacífico”. Si le impedimos celebrar un peno del ayuntamiento a base  de montar el pollo, será pacífico. SegúnMaestre. Pero se jode el pleno.

  • los edificios públicos universitarios deben ser empleados solamente para fines académicos.

El uso que le dio Rita no parece excesivamente académico.

  • Mantengo que Iglesia y Estado deben estar separados y, al mismo tiempo, lamento que algunas personas se sintieran ofendidas por esa actuación concreta.

Ya, pero hay formas cafres y no cafres de mantener las ideas. Y es bastante cínico lamentar que se sintieran ofendidas, después de haber hecho todo lo posible para conseguirlo.

  • Los sentimientos religiosos merecen el mayor de los respetos, como también lo merecen sus símbolos

Sería mil veces mejor que respetara a las personas, y sus celebraciones. Aunque la ley sea un poco gilipollas a ese respecto.

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Tanta discusión con los titiriteros del Ayuntamiento de Madrid, de problemas sin duda escurridizos e interesantes, pero nadie parece haberse planteado el primer paso de todo el carajal. La fuente. Que es preguntarse por la función de un ayuntamiento. Esto es, si entre sus misiones está tocarle los cojones a la gente.

Por ejemplo, desde el ayuntamiento regido por la Niña del Pis alegan, muy satisfechos, que se trata de sátira política.

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Maravilloso. ¿Y quién ha dicho que los ayuntamientos estén para hacer sátira política? Sátira, con todas las virtudes que tiene, es, exactamente, tocar los cojones. Incluso para un argentino. Se trata de un discurso picante y mordaz, destinado a censurar o ridiculizar (DRAE). ¿No es bastante castigo tener que soportar alcaldes, como para permitirles que se dediquen a llenar las calles de sátira? ¿Alcalditos -o alcalditas- tocacojones? ¿De verdad?

Supongo que está al alcance de los marxista-cantinflistas comprender que la sátira es un juego al que nos podemos dedicar todos, con mordientes picaduras en todas direcciones. Pero que la civilización consiste en que los gestores de lo público se abstengan. De lo contrario, el exceso de picante se puede dar por seguro. Especialmente en los ayuntamientos, que no tienen ninguna disculpa verosímil para dedicarse al cafrerío.

Es perfectamente posible que Potemos entienda la política como tocar los cojones. La abuelita, pinta ya tiene. Y Pablito dijo, muy serio, que venían a “montar el pollo”. Literal.

En todas las sociedades hay cafres. Y hasta puede ser una buena idea que tengan su partido especial. Pero no deberíamos dejar que líen a los demás con su navajeo. No se trata de si el aplauso público de asesinos de inocentes es “sátira política”, o es otra cosa. El “feminicidio” también puede ser romanticismo … entendido de aquella manera. Por ejemplo. Y para eso están las leyes y los jueces. Pero para lo que no parece que tengamos leyes es para los cafres encastados. O sea, una ley que aclare para qué NO están los ayuntamientos.

Cuando hay un consenso amplio sobre cuestiones como esa,  no hay nada que regular. La gente lleva sus límites puestos por la educación. Pero si empezamos con el cafrerío, ganan los cafres. Siempre. Es imposible imaginar, no sé, a Begoña Villacís poniendo titiriteros en las calles con una excitante historia llamada La caza del perroflauta. Donde a  los rastas,  coletas y meonas, les meten la flauta por el culo hasta matarlos. Sería pura “sátira política”, si así lo dicen Pisarello y la Niña del Pis. Pero a Villacís no se sale. Ella no es así. Bueno, ni Villacís, ni  nadie fuera del mundo de Potemos y sus primos batasunoides.

Hay que elegir. O los ayuntamientos están para tocar los cojones a placer, o no. Y si pensamos que no, pero que es frecuente que haya alcaldes cafres, entonces habrá que poner los medios de impedirlo. Malditas leyes. En los pueblos salvajes es mejor que los ayuntamientos no organicen fiestas. Porque se convierte en que acabamos a fostias con tanta sátira. Las fiestas, entre salvajes, las organiza cada grupo social. Y la sátira se queda dentro. Fiesta Flauta; Fiesta Mariana; etcétera. Con que los ayuntamientos se dediquen a las farolas y los baches, van que chutan.

Y la Fiesta Pis, si puede ser, mejor individual. Como Colau.

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Actualización:

Dice [–>] un potemoide, Xavier Domènech, de los jefes de Cataluña:

El humor y la capacidad de reírnos de nosotros mismos es aquello que hace más libre una sociedad”

Y uno se queda pasmado, tratando de imaginar si será subnormal de fábrica, o sólo de sátira.

Nota: Viene de El circo en el gallinero, donde Marod sostiene que el circo en el parlamento es libertad de expresión. Y se lo discuten, alegando que el sistema PARLAmentario va de comunicación y debate oral, no visual.

¿Pero cómo me la voy a estar cogiendo con papel de fumar?

Aludir al origen etimológico de la institución para desechar la comunicación visual es un tanto exagerado.

Nada exagerado. Son dos tipos de comunicación que no tienen nada que ver. Visualmente no se pueden comunicar argumentos, sino sensaciones. Por eso no existe la discusión visual. Porque discutir, debatir, sólo se puede con argumentos.

Un ciego es un impedido, un limitado. Pero no tiene ningún problema de participar en la sociedad. Un sordo es un incomunicado. Una isla. Estás hablando de dos mundos completamente diferentes, y con consecuencias completamente diferentes. Sistemas diferentes.

Por lo que sé el reglamento del congreso no obliga a llevar una determinada vestimenta.

Hace unos años, pillé una celebración de  la Misa de Julia en la radio. Soprendentemente, muy interesante. Le entrevistaba a un cocinero de fama. Creo que el del Bulli. Venía de recoger un premio en Francia. Y Julia, muy en su línea de populismo barato, se lanzó a una filípica de que por qué tanto rollo con la comida francesa, cuando en España se come estupendamente y hay restaurantes magníficos.

El tío del Bulli le dejó largar. Ni mu, decía. Y cuando Julia se acabó de despachar a gusto, explicó:

– ¿Me preguntas que por qué la comida francesa, y qué tiene la española de menos? Es fácil. La escuela de cocina española más antigua está en Madrid, y tiene 50 años. La que me ha dado el premio en Toulouse dista mucho de ser la más antigua de Francia, y estaban celebrando el 350 aniversario. Esa es la diferencia. Siete veces más experiencia … y cultura gastronómica. Y eso en Toulouse; en París es todavía más.

Y Julia, planchada.

¿Qué cojones me importa a mi el reglamento del congreso español para saber cómo debe funcionar un sistema parlamentario? Sería como preguntar a unos músicos de Ruanda Burundi, que se acaban de aficionar al flamenco, sobre cómo debe evolucionar ese arte en el futuro próximo. ¿Acaso te has vuelto loco? Cojones, que estoy hablando de USA y UK. ¿Quieres compararnos al mismo nivel? ¿De verdad? ¿O es que te ha dado un ataque de telebasura, y todos tenemos una opinión y vale lo mismo?

No seas animal. El sistema parlamentario existe desde mucho antes de la televisión. Cuando nadie podía “ver” los discursos — pero sí leerlos. Salvo cuatro gatos desocupados de la capital. Si cambias un parlamento oral (argumental), por uno visual (sensacional), estás cambiando de sistema. ¡¡¡Porque no se pueden disutir / rebatir los atuendos!!! No son argumentos. Sí pueden ser -o representar- “identidades”; pero precisamente contraponer “identidades” es -tal vez- la peor idea que le puedes encalomar a un sistema democrático. Te lo cargas.

Esa es, exactamente, la función de una uniformidad en el vestir. Y la prohibición de carteles y fanfarrias. Claro que da igual que vayan todos con corbata, todos con mono, o todos con rastas y piojos. Respecto al sistema de comunicación, quiero decir. La cuestión es que la expresión y discusión sea argumental, no de sensaciones. Y eso, el animal humano sólo lo sabe hacer con palabras. Lo demás es enmerdar la comunicación (expresión). Y la mierda no es libertad. La libertad de expresión es que puedas expresarlo todo … argumentalmente.

Pero bueno, vale; España. Y Julia. Y Marod, al parecer. Nuesta comida es estupenda, y no tenemos nada que aprender de nadie. Y si hacemos del parlamento el circo; ¡ea!, ¿y por qué no? ¿No es libertad? Pues sí, le puedes llamar “libertad de expresión”, si no has entendido la función de la libertad de expresión. Cuya ventaja no consiste en darle gusto al nene, y que berree o vomite (expresiones al fin y al acabo), sino en la competencia … ¿de? … ¡¡¡ideas!!!

Esto no son ideas:

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¿Por qué está prohibido hacer fotos en Old Bailey? Pues precisamente porque aunque en un juicio penal pueden ocurrir mensajes visuales, el sistema de expresión del derecho penal no es visual. Y es un sistema montado justamente sobre la libertad de expresión y contratse de argumentos. Pablito, en un juicio, montaría todos los números posibles de bebés y disfraces … si le dejaran. Porque es el maestro de la discusión no argumental. Si se le puede llamar discusión, porque normalmente se conoce como combate.

Si le llamas “libertad de expresión” a eso, le estás llamando libertad de expresión a la libertad de cerrar el paso a los argumentos. Y si crees que eso no es un cambio de sistema, es que confundes academia y kindergarten. Los dos son educación, y de humanos; pero no son el mismo sistema.

Otras entradas de la serie:

Actualización / añadido. Justo hoy hay una noticia muy bonita en La Tribuna del País Vasco [–>]. Viene muy al caso de la “libertad de expresión”. En Pasajes hay una alcalde que, supongo que -según Marod- en uso de su “libertad de expresión” ha emitido el siguiente comunicado.

Se pone en conocimiento de las contribuyentes de este municipio que en las ordenanzas fiscales se recoge una bonificación en el Impuesto de Bienes Inmuebles para las propietarias de viviendas que las tienen en alquiler dentro del “Programa Vivienda Vacía” regulado por el Programa del Gobierno vasco…

Y entonces el ayuntamiento recibe un montón de llamadas preguntando si los contribuyentes propietarios de pisos no pueden acceder a la bonificación. Y la respuesta es que por supuesto que sí, que la medida incluye a todos los sexos y sexas. Que sólo se trata de que el ayuntamiento está usando la nueva normativa de comunicaciones propia.

Perfecto ejemplo para saber si estamos hablando de un caso de “libertad de expresión” del ayuntamiento, o del gusto del nene — en este caso, nena. ¿Son lo mismo? Difícilmente. Si “libertad de expresión” es darle gusto a la nena, la expresión (comunicación) se basa en normas particulares de cada cual. Y la chiquillería no se puede entender. Con lo cual la expresión / comunicación se convierte en una actividad autista. Nena habla, pero la basca no entiende. Y se pierde el tiempo preguntando. ¿La “libertad de expresión” incluye la libertad de no ser entendido — y por tanto estar metiendo ruido en el sistema?

Pues todo depende de que se entienda “expresión”. Puede ser el gusto del nene (o la nena), y entonces la actividad que sólo atañe al emisor. O pude entenderse como comunicación, que necesariamente incluye tanto al emisor como a los receptores potenciales. O sea, o estamos hablando de personas sueltas y sus estúpidos “derechos”; o estamos hablando de sistemas y funcionalidad. Esa es la cuestión. La libertad de expresión es la libertad de poder expresarlo todo, no la libertad de hacerlo como te salga del nabo. Porque lo segundo sería libertad de meter ruido en los canales de comunicación, y eso dificulta la libertad de entender el no-ruido. O sea, la libertad de entender; recibir.

Añadidos posteriores, para incuirlos en los comentarios:

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Se quejan. Les han mandado a los payasos al gallinero.

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Un campasino de los de antes, analfabeto, cuando iba a una boda en el pueblo, se vestía. Cuando menos, “de domingo”; y probablemente más allá. No se le ocurría ponerse unas alpargatas ese día, ni buscar el jersey con más agujeros. ¿Por qué? ¿Acaso para fardar de hacendado y rico? ¿Para pasar por “facha”, o “pijo”? ¡Quia! No era más que respeto. Por los contrayentes, por sus padres, la familia, etc.

Uno no se pone una corbata para no ser “pueblo”. Hace decenios, tal vez. Pero ahora es por obligación; porque hay que mostrarle respeto a alguien. Al jefe; al cliente; al inversor;  y los diputados -precisamente- al pueblo que representan. Sólo gente como Bill Gates, al que no le preocupan ni los clientes ni los inversores, y es el mega-jefe, puede ir donde quiera sin corbata. Tal vez se la ponga en una visita a Obama. Por respeto.

Y por respeto, ni al que asó la manteca se le ocurre entrar en una cámara parlamentaria USA sin corbata. No le dejan. Ni en las cámaras británicas, por supuesto. Y no tiene nada que ver con ser “capitalistas”. Tiene que ver con no ir de esto.

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Esto es un “show”, un mensaje. Si el campesino mencionado antes va con alpargatas a la boda, se está cagando en la familia. Con todas las letras. Y es una idea excelente mandar al los cagones al gallinero. El tufo, como sale caliente, va hacia arriba. Que se lo esnifen ellos.

Así les han ubicado:

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Podía haberse mejorado. Siendo por higiene, todavía podían haberles metido a los de ERC en ese cacho de cuarta fila que les han dejado a los de Potemos. Nada sale perfecto.

El circo, cuanto más lejos, mejor. No se sabe si la idea ha sido de Patxindakari, o de quién. López se la quiere encalomar al PP. Pero no cuela; no tienen huevos. Yo apuesto por un contubernio PSOE – Ciudadanos, con apoyo externo del PP. Ya van dos, contando la constitución de la mesa. Sería una estupenda respuesta a la ofensa de la “oferta” de Potemos al tonto de Pedro Sánchez. Igual resulta que Pachi tiene dentro más de lo que parecía.

Imprescindible el artículo de Gistau en ABC:

O vean la entrevista concedida a la Sexta por el pobre Luis Eduardo Aute, que parecía un espectro reminiscente de la Transición buscando aceptación en la pandilla de «Verano azul». Aute intuye que hay que ser de Podemos, que ahí es donde milita ahora la «gauche-divine» fetén, pero no es capaz de explicarse más que con topicazos como «viento fresco», detrás no aparece articulada una sola idea, ni un solo esfuerzo de información, ni una sola reflexión política, nada.

Manda cojones llamarle “viento fresco” al tufo. Pues eso; que se refresquen en el gallinero. Dicen que no son “anti-sistema”, creo. ¿Y qué puede haber más anti-sistema que la falta de urbanidad (respeto)? Es justo lo primero que se les corrige a los niños, precisamente para integrarlos en el sistema. Los niños son anti-sistema antes de educarlos. Como Potemos. Son como niños.

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