vascos-no-asesinos

Hay que disculpar su rusticidad y falta de finura intelectual. Al cabo, son gente convencida de que el vascuence es una riqueza cultural. Literalmente. Y eso ya marca con bastante claridad su idea de la cultura, o de lo que la cultura aporta. Parrillada grasienta de pollo con kalimotxo.

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Correspondientemente, su gimnasia “intelectual” para hacer de los asesinos no-asesinos, es a la historia del pensamiento como la parrillada grasienta es a esta foto sacada de la serie Versalles. Pero cada público tiene sus incentivos. Y hasta su idioma “propio”, dicen.

Problema: Asesino es el que asesina. Pero no hace falta que lo haga todos los días para seguir siendo un asesino. No, simplemente es el que asesina para resolver un problema, porque en ese caso asesinar le parece mejor que no asesinar. Circunstancia que se puede repetir, o no; sin que la no repetición lo convierta en un no asesino. Por ejemplo un parricida sólo mata una vez, y es parricida para siempre. Un maldito asesino, vaya, pero más especializado que el grupo de Otegui.

Hay veces en que los terroristas se convierten en ex-terroristas. No es una figura que suela usarse para los asesinos, lo del ex, porque se considera que el asesinato supone sobrepasar una barrera moral que sólo hace falta superar una vez para ser un asesino ya siempre. Pero con el terrorismo sí se usa lo de ex, cuando toca. O sea, se puede ser un asesino ex-terrorista. Pero para eso hace falta que el fulano comprenda, y haga ver bien claro a los demás, que le parece muy mal haber sido terrorista. Todo un error. Y como no es el caso de Otegui, y ha dejado muy claro que nunca lo va a ser, quiere decir que Otegui nunca va a transitar a ex-terrorista.

Pues ahora ponle a un vasco de esos del vascuence como riqueza cultural a hacer bodoques con la idea de que los asesinos ahora son no asesinos. ¿Qué quieres que salga? El adefesio que estamos presentando. Pero el problema de verdad no es el adefesio, sino asesinar. Y hacer salves a los asesinos. Que también tiene su nombre.

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Lo que no se entiende muy bien es qué tipo de generación esperaban tener. Pero esto es lo que hay; nenas … y además histéricas. En USA le llaman “Snowflake Generation“, que quiere decir lo mismo; nenazas. Y este puede que sea uno de los ejemplos más espectaculares.

 

El tío que flipa, pero con calma, es el profesor Nicholas Christakis [–>], físico y sociólogo en Yale. Por poner una nota de contexto, la revista Times le puso en su lista de 100 personajes más influyentes de 2009. Del mundo. En el momento de vídeo (octubre 2015), Christakis acumulaba dos circunstancias muy desafortunadas. Era “master” del “Silliman College” (el mayor de Yale), y estaba casado con su mujer, Erika.

Erika Christakis, profesora especializada en la educación de la primera infancia, y por tanto muy adecuada para mejorar la educación de las nenas, acababa de criticar un comunicado de un comité de Yale en el que se sugerían normas en el uso de disfraces de Halloween. En este caso era el Comité de Asuntos Interculturales, tócate las narices. Básicamente decía que los estudiantes no se disfrazaran de una forma que otros pudieran considerar ofensiva; poniendo una serie de ejemplos de disfraces presumiblemente inadecuados. Por ejemplo es ofensivo disfrazarse de indio, pero no es ofensivo disfrazarse de vaquero.

Y la crítica de Christakis iba por el lado de contemplar la posibilidad de que un poco trasgresión forme parte de la educación elemental de cualquier humano que aspire a adulto. Así como acostumbrarse a ser ofendido. Tal vez -apuntaba Erika- sea mejor que los propios estudiantes prueben y decidan dónde están los límites, sin que tenga que venir la autoridad a señalárselos. Teniendo en cuenta, además, que las fiestas siempre tienen un sentido de ampliar los límites de lo que en circunstancias normales se considera transgredir.

Resultado. Gran revolución de las nenazas por todo Yale; por la crítica de Erika Christakis a la autoridad, y por el apoyo mostrado por Nicholas a su mujer. A resultas de la cual Erika abandonó la educación, y Nicholas se ha tomado un semestre sabático de acuerdo con la Universidad. Por otra parte nadie parece destacar la aberración de que una puta niña de 18 años le grite -¡tú te callas!- a un profesor, y encima de ese calibre; y se permita largarle un chorreo de kindergarten en modo histérico. Sin que le expulsen de la universidad ni nada. Vaya, sin que nadie siquiera plantee la posibilidad de una recriminación.

El vídeo no tiene una audición muy buena. Hay una transcripción aquí [–>]. Resumo / destaco el argumento de la histérica, todo a gritos con un tono perfectamente insoportable.

¡Cállate!

Tu trabajo es crear un espacio de confort y doméstico para los estudiantes que viven en Silliman.

¡No se trata de crear un espacio intelectual! ¿No lo entiendes? ¡Se trata de crear una casa aquí!

Se está haciendo normal que cada tanto tiempo se vea algún profesor universitario protestando en la prensa. Como desde 2013. Curiosamente también de cómicos, que en general han dejado de actuar en las universidades porque las nenazas se ofenden.

Pero son protestas acojonadas y a la defensiva; pidiendo que no expulsen a los profes que intentan defender la libertad de expresión y la función de la crítica en la creatividad intelectual; en vez de pedir  que sí expulsen a las nenazas a las que no se les ha programado el concepto de respeto por alguien que, intelectual y vitalmente, está órdenes de magnitud por encima.

Este caso del halloween de Yale muestra muy bien cómo opera funcionalmente el esquema. La dinámica. Basta mirar de dónde a dónde se traslada el poder. En la universidad -digamos- clásica, la obsesión es depositar el poder en dos elementos. El profesor de prestigio (con libertad de cátedra alcanzada tras los suficientes logros académicos), y la razón (a través de la libertad de expresión y de crítica, y del debate académico). En la sociedad de las nenazas el poder se traslada a oscuros burócratas (los administradores de la universidad) a través de la supresión de la libertad de crítica (y de cátedra), con la disculpa de la protección de diversas categorías de víctimas imaginarias — que actúan como hordas salvajes al servicio de esos burócratas.

No es un caso especial; sólo es un caso más claro. Lo puedes ver por doquier. Potemos es exactamente el mismo asunto.

El cuento del Calentamiento Global Acojonente opera bajo una premisa calcada. Nuestra guerra de las lenguas marginales es otra versión más de lo mismo – con la particularidad de que aquí la victima imaginaria es … ¡una lengua!

Las nenazas saben lo que hacen. Saben quién manda, y a quien servir para conseguir las migas de pan. No son la enfermedad; sólo son el síntoma. Y era inevitable.

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Pillado por Twitter [–>]

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Se le achaca a Churchill la frase de que el mejor argumento contra la democracia es una charla de cinco minutos con un votante medio. Y es verdad; la cita y el argumento.

Los felices ingenuos piensan que eso es un problema. Como si el mundo no hubiera avanzado. Digo, en el sentido de cambiar, no de mejorar. Y no se dan cuenta de que si Sir Winston pensara hoy en el mismo asunto de los puntos delicados de la democracia, probablemente cambiaría la frase. Apuesto:

El mejor argumento contra la democracia es una charla de cinco minutos con un diputado medio.

La broma del Brexit, con todos sus quebraderos de cabeza, lo está demostrando sobradamente. Pero no lo voy a contar, porque alguien ya lo ha hecho de forma insuperable en un comentario colgado en el Financial Times. Es acojonante, porque aunque parezca de coña es una descripción muy literal de la situación. De la situación ahora; en cinco minutos puede haber cambiado. Me limitaré a traducir.

A ver si lo pillo.

El líder de la oposición hizo campaña para quedarse en la UE, pero secretamente prefería la salida. Así que su partido ha hecho una votación no vinculante para avergonzarle y que dimita, de forma que algún otro pueda liderar una campaña para ignorar el resultado del referéndum no vinculante — que mucha gente piensa ahora que sólo era gente cabreada tratando de fastidiar a los políticos porque estos no han hecho nada por ellos.

Mientras tanto, el hombre que hizo campaña por irse de la UE porque pensaba que una derrota le daría el liderazgo del partido, accidentalmente ganó. Y arruinó cualquier posibilidad de conseguir el liderazgo, porque el hombre que pensaba que no podía perder, lo hizo — pero dimitió antes de hacer aquello que decía la votación.

El hombre que siempre pensó que sería el siguiente líder, hizo tan mal la campaña que todo el mundo pensó que estaba mintiendo cuando dijo que la economía se iba a dar la torta. Y estaba mintiendo; pero torta, hubo. Este, en cambio, no ha dimitido. Pero, como el hombre que perdió y el hombre el hombre que ganó, tampoco puede ser líder. Lo que quiere decir que la mujer que discretamente luchó para quedarse en le UE, pero siempre dijo que quería irse, probablemente será la líder en vez de ellos.

Lo que significa que tiene la misma postura que el líder de la oposición, pero por las razones opuestas. Y la oposición todavía no se está oponiendo a nada porque su líder no está escuchando a su partido. Que no está escuchando a su país. Que no está escuchando a los expertos, y posiblemente no presta atención a nada. Pero es igual, porque ninguno sus oponentes quiere realmente hacer aquello sobre lo que iba la votación, así que no hay nada sobre la mesa a lo que oponerse.

Y si nadie hace la cosa que la mayoría de la gente les pidió que hicieran, será antidemocrático. Pero si alguien llega a hacerlo, será horroroso.

¿Está claro?

Esto es un trabajo de copia y pega, pero espero que te alegre el día.

Y lo he copiado de nuevo, perdón; es que he escupido café sobre la pantalla.

Por supuesto que este fenómeno no es exclusivo del Brexit, ni del Reino Unido. La genialidad de Cameron sólo ha hecho que se note más. Como un efecto lupa. Pero nos puede servir para darle nombre. Y así poder distinguir entre una Democracia Churchill, en la que básicamente sólo los votantes son idiotas, y -por arte de magia- de la suma de idiotas sale la sabiduría; y la Democracia Brexit, en la que la magia no ocurre y los idiotas eligen a idiotas para representarles.

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El comentario debe estar siendo lo  más popular del periódico en este momento. Fuente:

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Ya sabéis que yo soy mucho de amor y eso, pero no me resisto a añadir algo también necesario para este momento. Ante cualquier conflicto interno, desde la Secretaría de Organización se buscará en un primer momento la solución mediada, amorosa, consensuada y de sentido común. En caso de que la vía del amor y los cuidados se demuestre inútil, se actuará de manera contundente, decidida, concreta y grave contra quienes no comprendan (hablo en general; no de este órgano) que las guerras internas nos desangran, nos queman y nos hartan. Para que crezca el amor no sólo hay que regarlo sino también extirpar las malas hierbas de las violencias enquistadas. Sé que no hará falta, pero siempre es bueno tener un plan B cuando el amor no gana

Mensaje a los corintios de Pablo Echenique, Secretario de Organización, en el canal de Telegram del Consejo Ciudadano Estatal de Potemos. Según El Diario.es [–>].

Y al parecer, todo el problema del mensaje es que “en algunos sectores de Podemos se considera una amenaza”.

No tengo palabres.

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No es que la ironía del asunto sea un consuelo, pero tiene morbo. La infantilización de la sociedad, y de la política, es un logro directísimo del progretariado. LOGSE (etc) mediante, han conseguido el imperio de los sentimientos y la dictadura del victimismo. La razón o los datos (vaya, la realidad) no tienen nada que hacer frente a la imaginaria fuerza del deseo. Yes, we can. ¡Podemos! Estupendo; un mundo feliz.

El único problema de la democracia kindergarten es que se trata de niños. Ese es el producto inevitable de la infantilización; niños. Y los niños a veces obedecen a mamá y a papá, y a veces no. También son fácilmente manipulables, especialmente por el más cafre de la clase. Y cafres los hay de izquierdas … y de derechas. Es la ironía que no recuerdo quién señalaba hace unos años, adelantándose a los tiempos y usando El País como ejemplo. Venía a decir que Cebrián (es metáfora) promovía una política y una educación que producía gente incapaz de entender su periódico. Con lo que le auguraba un futuro complicadillo.

Y lo que estamos viendo es lo mismo. El progretariat puedes ser todo lo pro Unión Europea que quiera. Pero los votantes infantilizados que ha producido, esa macedonia de sentimientos y deseos exentos de todo contacto con la realidad, acaba votando Brexit. O Trump; o Le Pen; o fet diferencial. O, por el otro lado, comunismo tropical y marxismo cantinflismo. Que viene a ser el mismo cuadro con distintos colores. El resultado de la educación y la política de El País, incapaces de entender los artículos de El País.

La guinda, por supuesto, es la democracia directa. Le preguntamos a los niños y ya está, ¿no es así? Será así, pero no resulta muy fácil. Porque los niños tienden a volátiles y a inconsistentes. Sus deseos y sentimientos son muy fuertes, pero no siempre apuntan al mismo sitio. Por ejemplo, el 55% de los niños de Escocia no quieren abandonar el Reino Unido, pero el 62% no quiere abandonar la Unión Europea. Para más guasa, el empeño de celebrar un referéndum de independencia, y la campaña, azuzaron el nacionalismo inglés. Que es lo que suele pasar cuando se da rienda suelta a los sentimientos.

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Y ahora los separatas escoceses van a tener Reino Unido, que no querían, y no van a tener Unión Europea, que sí quieren. Y los separatas británicos van a tener muy jodido mantener Escocia en el RU en el futuro próximo, porque fuera de Europa parece claro el resultado del siguiente referéndum en Escocia. Que lo habrá, no lo duden. Porque yes, we can. Podemos.

Y de Irlanda del Norte, casi mejor que ni empecemos a hablar.

El progretariat ha conseguido niños. Pensaban que eran más fáciles de gobernar. Cuando sólo son más fáciles de manipular y desmadrar. Ahora llorarán. Tarde piaches.

Y Cameron, un campeón. Pero de cojones.

Actualización (12:50).

De cajón. Sturgeon: El Parlamento de Escocia debe tener el derecho de convocar otro referéndum si las circunstancias del anterior cambian sustancialmente. Se entiende: debe tener el derecho sin permiso de Londres, ni leches. Si el gran argumento, presumiblemente decisivo para muchos que votaron contra la independencia, era que la independencia dejaba a Escocia fuera de la UE, esos votantes han votado engañados. Así que inicia los pasos legales necesarios para que Escocia pueda tomar las decisiones que le corresponden. Clic, y bajar un poco en la página.

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Lo que intenta Sturgeon, activando el referéndum antes de que acabe el proceso de salida del Reino Unido de la UE (unos dos años), es que Escocia no deje de estar dentro de la UE en ningún momento. Tiene sentido. Pero no parece fácil que simplemente “herede” los tratados del RU con la UE. Son un poco especiales.

Hay entretenimiento para rato. ¿Una doble negociación, con la salida de Inglaterra (olvida el RU, ya no existe) y la permanencia de Escocia con un tratado diferente? ¡Jooorl!

Actualización II (13:13)

UE: Puerta, rapidito.

We now expect the United Kingdom government to give effect to this decision of the British people as soon as possible, however painful that process may be. Any delay would unnecessarily prolong uncertainty.

As agreed, the “New Settlement for the United Kingdom within the European Union”, reached at the European Council on 18-19 February 2016, will now not take effect and ceases to exist. There will be no renegotiation.

Actualización III: (13:19)

 

Una cosa es que haya un proceso de subnormalización colectiva, por la LOGSE, la telebasura, y esas cosas. Que lo hay. Pero eso no es disculpa para que alguien de la generación de Rajoy, y no declarado subni oficialmente, se contagie. Él no padeció la LOGSE, y se le suponen unos mínimos culturales. Pero le aprieta un poco las clavijas un periodista, y larga tan campanudo:

Yo ya le he dado mi opinión. Si no le gusta, lo siento mucho. Mi posición es la del 21 de diciembre.

Así que el señor del Marca piensa que un presidente del gobierno actúa en función de unos criterios, que llama opinión, y que dependen del gusto. Momento en el que su diferencia con Pablemos es, exactamente, el gusto. A unas les gustan las coletas, y a otras les gusta el plasma. Y eso es todo lo que hay que dirimir, aparentemente, en el circo que llaman política. Según el campeón.

Es bastante impresionante, porque eso es Potemos. La esencia de la filosofía política antisistema, y pro-kindergarten. No hay sistema, hay gustos. Uno no es antisistema porque le guste el helado de fresa y no el de chocolate; sino porque cree que tomarse su helado favorito es independiente del resto de los problemas (el sistema), y algo cuya inmediata satisfacción es imperativa. O sea, un niño. O sea, Pablemos. O sea, Rajoy.

Dibujito para niños, y para Rajoy:

  1. Una opinión (o “mi posición”) puede ser contradictoria con otras opiniones del mismo campeón. Y entonces da igual el gusto, porque el gusto de una opinión es el disgusto de su contradicción.
  2. Una opinión (o “mi posición”) nos puede gustar infinitamente … sin que nos gusten las consecuencias que implica, o puede llegar a implicar.
  3. Que una opinión “nos guste” -así, sin más- no garantiza que no sea una perfecta imbecilidad.

Imaginemos la traducción:

– Puedo estar diciendo una imbecilidad; y si no le gusta, lo siento mucho.

– El problema no es que no me guste, sino que usted puede ser un imbécil. Y un imbécil de presi del gobierno no suele ser la mejor estrategia. EL objetivo de la pregunta, y de la insistencia, es dilucidar su usted es un imbécil. Y eso podría interesar a sus posibles votantes. Debería. Por ejemplo, la circunstancia del 21 de diciembre probablemente no será la misma que la del 26 de junio.

El que le puso el plasma a Rajoy le conocía muy bien. No debería haberle dejado salir de él.

La gran alternativa electoral, según el PP, es que nos guste más el Potemos de una banda o de la otra. O sea, potar y kindergarten en cualquier caso.

Ya siento, no puedo decir mediante qué saltos he llegado a este artículo, que debe ser bastante conocido. Es de 2010. Va de sexo; de represión sexual en la universidad. Pero el esquema es perfectamente aplicable a toda la represión mental que, con el supuesto pretexto de proteger a los que ya nadie debería considerar niños, crea una cultura de la victimización que sólo puede producir idiotas espectaculares.

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La traslación del caso de la represión sexual a la represión mental es directa, lineal. Toda una legislación del campus que establece las palabras y acciones prohibidas;  cursos de re-educación para la generación de los ahora considerados bestias; y un altar para los sentimientos, en el que cada contrariedad se convierte en un “trauma”. Y una especie de fenómeno emergente; una realimentación entre reguladores, y víctimas en espera de trauma. La estrategia se convierte en una profecía auto-cumplida, inevitablemente. Garantiza la producción de traumatizados. Lo que puede ser bueno para el regulador. -¡Ya lo había dicho yo, había un problema que atender!-. Y eso justifica sus desvelos.

El problema es que nadie parece preocuparse por el efecto secundario, no menos inevitable. También produce idiotizados. Si rodeas de algodones a los estudiantes, y los tratas como a niños, lo que tendrás es … ¡niños! Luego salen de la uni acostumbrados a que cualquier contratiempo es una maldad que alguien debería haberse ocupado de evitarles. Y acaban de indignados, y votando a Potemos; ¿qué otra cosa podrían hacer?

El caso de ejemplo es una profe de la Northwestern, del departamento de Radio, T.V., y Cine. Laura Kipnis. De la afortunada (y ahora perseguida) generación que salió del cascarón después de la revolución sexual, y antes del sida y el feminismo salido de madre. Escribió el artículo que traigo, asustada por la neo-mojigatería ambiente.  Recomiendo mucho. La primera parte, como un tercio, es descacharrante. Tiene coña la profe. A partir de ahí presenta el caso de cómo se fabrica la generación más subni de la historia.

Acaba así:

Lastly: The new codes sweeping American campuses aren’t just a striking abridgment of everyone’s freedom, they’re also intellectually embarrassing. Sexual paranoia reigns; students are trauma cases waiting to happen. If you wanted to produce a pacified, cowering citizenry, this would be the method. And in that sense, we’re all the victims.

Originalmente publicado en The Chronicle of Higher Education [–>], hay una versión más conveniente (sin suscribirse) en la web de la autora. En PDF:

Tras la publicación, Laura fue demandada de inmediato ante la Universidad. Por estudiantes “traumatizados”, que también organizaban manifas y escraches contra la pecadora. Pobres; unos habían sufrido una “reacción muy visceral”. Otros se sentían “aterrorizados”. Y su idiotización les impedía comprender que estaban, precisamente, demostrando el argumento del artículo. ¡Que los algodones producen niños!

Lo cuenta Kipnis aquí, pero esa ya es la parte kafkiana:

Es interesante la manera en que Laura Kipnis digiere el problema, desde su ortodoxia progre y feminista.

It’s the fiction of the all-powerful professor embedded in the new campus codes that appalls me. And the kowtowing to the fiction—kowtowing wrapped in a vaguely feminist air of rectitude. If this is feminism, it’s feminism hijacked by melodrama. The melodramatic imagination’s obsession with helpless victims and powerful predators is what’s shaping the conversation of the moment, to the detriment of those whose interests are supposedly being protected, namely students. The result? Students’ sense of vulnerability is skyrocketing.

Bueno, la idea del “terrorismo machista” no es menos melodrama. Pero el esquema no se circunscribe al sexo. Es el relato del rebaño de corderitos atacado por imprecisos -y más bien imaginarios- predadores, que debe ser salvado por la paternal intervención de la autoridad bondadosa.

Y distingue bien dos feminismos distintos:

A certain brand of radical feminist—the late Andrea Dworkin, for one—held that women’s consent was meaningless in the context of patriarchy, but Dworkin was generally considered an extremist.

Sólo le falta dar el paso, que no he visto claro, de ver que más que distintos son dos feminismos opuestos. El suyo (digamos no radical), que hace de la mujer una persona entera e independiente, y el -digamos radical- que hace a la mujer un ser inferior, dependiente de la protección paternal de la autoridad. Literalmente, una víctima a la espera de su depredador. Otros “ismos” hacen lo mismo con el resto de corderitos “to be”, con un procedimiento calcado. Y lo de las universidades, de momento del mundo anglo, sólo es la punta de lanza. El campo de prueba. No hay más que preguntar a Pablemos.

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Nota: Habíamos dicho:

– El problema es que nadie parece preocuparse por el efecto secundario, no menos inevitable. También produce idiotizados.

Es un error, claro. La idiotización no es un efecto secundario de la victimización / infantilización. Es el objetivo.

Orlando. Tiroteo y masacre masiva.

NCBNews.com [–>]:

Mir Seddique,  el padre de Mateen, le dijo a NBC News: “Esto no tiene nada que ver con la religión”. Seddique explicó que su hijo se enfadó al ver a dos hombres besándose en Miami hace un par de meses. Y cree que eso puede estar relacionado con el tiroteo.

Hmmm …

nada-que-ver-con-la-religion

Pero seguro que Potemos compra el argumento de que no tiene nada que ver con esa religión. En cambio, si habláramos de otra religión, no se podría decir lo mismo. No lo hacemos. Nuestros LGTBT están muy muy preocupados por la religión, pero se trata de otra.

No sé, tal vez podríamos boicotear a Israel.

Esto es lo que hay:

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Es maravilloso. El campeón de Potemos muestra un vídeo (clic) de 16 segundos, en el que durante los seis primeros se le ve hablar a Rivera, pero no hay sonido. Y en el segundo seis, casualmente empieza el sonido por lo que parece el comienzo de una frase.

En las dictaduras, no tienen democracia, no tienen libertad, pero tienen cierta paz y orden porque todo el mundo sabe lo que hay — digámoslo así. Pero aquello es peor, aquello es una tiranía arbitraria.

De esta frase, y de la eliminación de lo que ha cortado, Pablo Echenique, científico del CSIC, deduce con su preclara inteligencia que Rivera asegura que las dictaduras no están tan mal, que hay que verles el lado bueno.

Cualquier no descerebrado se da cuenta de que Rivera esta expresando una idea de lo más convencional. Que las dictaduras pueden ser estado de derecho, y las “democracias” bananeras no serlo. Circunstancia en la que la que la “democracia” bananera puede ser peor que una dictadura -digamos- “seria”. Porque tiene la misma falta de libertad real de la dictadura formal, pero es mucho más impredecible.

A los asnos o cafres de Potemos que retuitean el descarado corte de Echenique a 500 por hora, habrá que ponerles la cita entera [min. 7:36–>].

– Pregunta (Inda): ¿Es Venezuela una dictadura?

– Respuesta (Rivera): Yo te diría que es incluso, no sé si peor, pero es muy diferente que una dictadura. En las dictaduras, no tienen democracia, no tienen libertad, pero tienen cierta paz y orden porque todo el mundo sabe lo que hay — digámoslo así. Pero aquello es peor, aquello es una tiranía arbitraria. Allí hay arbitrariedad; allí le preguntas a todo el mundo -bueno, ¿y qué dice la ley?- y te dicen: da igual. No hay respeto a nada. En una dictadura, con todas sus cosas negativas, por supuesto, no vamos aquí a elogiar lo que es una dictadura, pero todo el mundo sabe la falta de libertades, la potestad autoritaria que tiene el gobierno. Pero en este caso es incluso más grave, porque no hay ninguna manera de saber lo que puede pasar. Es decir, te puede pasar de todo; los decretos del gobierno … pues hacen lo que quieren; las leyes de la asamblea las bloquea el Constitucional o el Supremo (llevan de 17 leyes, 14 bloqueadas), entre ellas la ley de amnistía de presos políticos;  y el régimen de Maduro esta en este momento yo creo que arrinconado, sin reconocer ni siquiera el hambre.

Yo creo que no tiene razón Rivera, y Venezuela es una dictadura. Se puede hablar de dictaduras con votos. Que suelen ser dictaduras con votos … mientras los votos me favorezcan; y cuando no, ya cambiamos lo que haga falta. Pero Pablo Echenique, el fenómeno del CSIC, o es un asno integral, o es un cafre en un nivel máximo de peligro social. Que los políticos mientan está en el plan. La falta de vergüenza de dejar seis segundos del vídeo en silencio para intentar (sin conseguir) descontextualizar las palabras del adversario, deberían descalificar a cualquiera de la res pública. Y a su partido, si lo admite.

Y lo admite, porque la jauría está desatada.

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la-india-de-la-cup

Los periodistas tienen mucha culpa de la libre circulación de payasadas que padece España. Es cierto que todos ponemos nuestra parte, pero no hay duda de que los periodistas son los que más influyen en la cantinflada pública. Por ejemplo, si llega la india de la CUP y larga …

… lo menos que se podría esperar del periodista es que le pregunta a la campeona qué culturas son esas, tan abundantes, que tienen los hijos “en común y en colectivo”. Bajo el formato de “una casa y cinco o seis parejas”. “Muchas otras culturas en el mundo”, dice. Y el supuesto periodista lo deja pasar, como si el oyente tuviera que dar por bueno que, efectivamente, en el mundo abundan las culturas cuya organización familiar son las comunas de reproducción multipareja sin parentesco.

¿No sería un poco necesario saber si la india se refiere a algún ejemplo -mal entendido- de bandas pre-neolíticas — por ejemplo del Amazonas? Cosa de hacerse una idea de hasta qué punto resulta exportable a una sociedad compleja. Con que se parezcan en el peinado no parece suficiente.

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También es posible que por “muchas otras culturas” se refiera a “culturas” post-hippies. Y eso nos permitiría juzgar por su conocido éxito. Lo que pasa es que ese modelo, aparte de manifiestamente fracasado, no es un modelo “no occidental”. Al contrario, es “occidentalísimo”. Es algo único y exclusivo de “Occidente”.

Pero al periodista, y a la neo-india, los detalles de la realidad no les interesan. Si en el mundo no hay ejemplos de unidades reproductoras formadas por cinco o seis parejas no emparentadas entre sí, da lo mismo. Porque les parece que debería haberlos, ya que parten de una asunción prodigiosa. El modelo que tenemos …

… me parece pobre, y además -aunque pueda parecer polémico- me parece que tiende a convertir a las personas en muy conservadoras. Aunque quieras lo mejor para los tuyos, los tuyos son muy poquitos, uno, o dos, o tres. ¡Ostras!  yo creo que se entra en una lógica de lo más perversa.

¡Es la lógica! La india tiene una lógica. En su mundo ideal …

La que educa es la tribu

Claro. Sólo que “la tribu” en nuestro caso se llama guardería, escuela, y así hasta la universidad. Pasando por la tele; el parque; los bares; la calle; y otros pequeños detalles.

La cuestión de la maternidad y de la paternidad no está individualizada …

Claro, y por eso el tabú del incesto es universal, incluso entre las culturas que no han descubierto que hay relación entre follar y tener hijos. Malinowski preguntaba en las Trobriand por qué creían que follar y parir eran fenómenos independientes. ¡Porque las albinas tienen hijos, y nadie se follaría a una albina! También tenían su lógica, como Anna Gabriel. Pero a pesar de ello tenían -como todas las culturas- una regulación complejísima para establecer quién se puede casar con quién. Y en función, precisamente, de una individualización muy estricta de la paternidad y la maternidad.

Otros periodistas le dan una vuelta de tuerca a la parida. Pero no en el sentido saludable de marcarla como payasada, sino en el muy perverso sentido de buscarle una disculpa inexistente. Como El País [–>]. Que convierte lo de “muchas otras culturas” en “nuevos modelos de familia”. El concepto de cultura como experimiento, que suena muy interesante. Según ellos, lo que propugna Gabriel “es una coparentalidad múltiple, un tipo de familia extensa”.

Bueno, pues no. Ni de coña es de lo que está hablando nuestra india de la CUP. Familia extendida es un término técnico en antropología, que se define así:

extended family – a composite family composed of other relatives besides the nuclear families. Extended families can be constructed across generations by including parent’s or children’s families or extended laterally by including multiple wives or sibling’s families. [–>]

Eso es lo que hay en muchas otras culturas no occidentales. Y no tiene nada que ver con reunirse cinco o seis parejas -más o menos al buen tuntún- para “comunalizar” los hijos. Wikipedia tiene una entrada bastante completa sobre la extended family. Los experimentos de comunalización estilo Gabriel son, en cambio, mucho más exclusivos de Occidente que la familia nuclear estricta.

Todo ello es muy interesante. Pero la cuestión es que nos podríamos haber ahorrado esta entrada, sólo con que el supuesto periodista considerara que un mínimo de puntualización es imprescindible para saber de qué cojones estamos hablando. Si hubiera preguntado …

– ¿De qué “otras muchas culturas” estamos hablando?

… la payasada hubiera quedado interrumpida de inmediato.  Y no sólo nos hubiéramos ahorrado esta entrada, sino tanto ríos de tinta como han corrido por toda la prensa … hablando de nada.

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Tanto hablan de “regeneración” que parece que los españoles estuviéramos todo el día suspirando por ella. Pero luego, cuando llega el caso práctico, regeneración siempre es algo que afecta a los otros; nunca a nosotros. Y también está lo de no herir los sentimientos (nuestros, no de los demás), lo de que no haya imposiciones (a nosotros, las nuestras sí valen), y toda es línea tan conocida que se puede resumir en una palabra muy gráfica. Cafres. Los españoles somos cafres. O como los niños antes de ser educados. Y eso da una definición muy buena de cafre: Adulto que pasado por la infancia sin conocer la educación. O sea; España, hoy.

Antes era distinto. Umbral decía, con mucha razón, que España era un país que había llegado a la televisión sin pasar por la cultura. Pero eso no excluye que tuviera alguna educación, aunque fuera básicamente ágrafa. Y la gente entendía que la idea de “no imposiciones” (etc) es algo que funciona sólo si se generaliza. Que si se trata de no imposiciones a mi, pero sí a ti, no estamos hablando en absoluto de “no imposiciones”; sino de sí imposiciones. Y lo resolvían de una forma muy práctica. Hacían una guerra, y el que ganaba mandaba. Y una vez hay mando, todos a aplaudir. Funciona.

Ahora no; ahora queremos regeneración. Pero como no nos han educado, no comprendemos que si quitas la opción mando, y no introduces la generalización del “no imponer” (etc), lo que tienes es una llaga permanente. Todos protestando sonoramente por la imposición (corrupción, odio) de los demás, pero al mismo tiempo practicando lo mismo con muy desinhibido entusiasmo. O sea, la regeneración es una idiotez; no es lo que queremos. Menos algún despistado.

La cuestión es que el asunto podría -tal vez- mejorar si los despistados afinaran su mensaje y su filosofía. Porque lo que dicen es que tenemos que ser buenos. ¡Hala, un pacto para ser buenos! Y claro, todo el mundo aplaude eso (no hay discusión). Pero lo que piensan por debajo del aplauso es que ¡los demás! sean buenos. Y no hemos hecho nada.

Se puede plantear de otra forma. Nada de decidir ser buenos, y mucho menos ningún pacto al respecto. Al contrario; se trata de partir de una asunción muy simple. Los españoles somos cafres — y los vascos en mayor medida, así nos dé por sentirnos españoles o extraterrestres. Nos gusta abusar (robar, intimidar, odiar) a los demás. Ojo, aunque la asunción es indiscutiblemente cierta, no hace falta que lo sea para que la estrategia funcione. Esa es su virtud; no depende de circunstancias.

¿Y de qué sirve asumir que somos cafres? ¡Joé, cambia el mundo! Pongamos el ejemplo de una de nuestras discusiones / peleas más idiotas y alucinógenas. Las putas lenguas. Ahora mismo hay un caso estupendo en Pamplona. (Pamplona viene de Pompeius Magnus, no de Pompitxuberri o similar). El vascopiteco, que se ha hecho con el ayuntamiento, está cambiando la lengua de algunos institutos. Vaya, eliminando el castellano contra la voluntad de los padres. Y para dar cierto barniz legal al asunto se han inventado unos informes que “demuestran” que los padres no quieren lo dicen que quieren — por ejemplo en los periódicos. Y el juez les ha sacado un dedo a los cafres.

Nota: Para Potemos esos padres no son la gente. La gente debe ser una puta lengua, o algo.

Pero lo del juez no es plan. En este caso ha salido estupendo, y ha ordenado la suspensión cuatelar. Porque si se espera a que acabe el juicio y los recursos, los chavales habrán acabado antes esos estudios y no sirve para nada. Pero este es un caso, un juez. Volverán a repetirlo y les saldrá bien con otro juez. Por ejemplo con un juez cafre, que hay a patadas.

Por otra parte, la composición del ayuntamiento en la guerra de lenguas depende de tan pocos votos que puede cambiar en cualquier momento. Y sería lógico que si el funcionamiento es ser cafres, pero pensando que cafres sólo son los otros, una nueva composición del ayuntamiento produjera lo mismo en sentido contrario. En lugar de imponer puto vascuence, imponer puto castellano al que no quiere.

Ahí está la virtud de la asunción los españoles somos cafres. No vale una imposición porque sea la mía. Ni la tuya. Los dos somos cafres. Y podemos estar peleando y cambiando putas lenguas hasta la eternidad, o podemos pactar — no lo de ser buenos, sino limitarnos lo que nuestra reconocida condición de cafres nos impele a hacer. Y entonces, por ejemplo, el ayuntamiento no tiene nada que decir en cuestión de lenguas. Nunca. No puede, punto. A tomar por saco los cafres. Idealmente esto se puede elevar a la ley y a la Consti, y así también quitamos a los jueces de en medio. Y sólo quedaría la gente. Aunque a veces fuera la gente a la que Potemos no llama la gente.

En realidad, esta filosofía de los españoles somos cafres es algo muy parecido a una estrategia de desarme. Los progres deberían ser sensibles al desarme. Pero ya puedes esperar sentado.

pablo-iglesias-la-esencia

Vía @AsisTimermans [–>]

marioneta

Cristina Losada explica muy bien la similitud que hay en la simbiosis entre la prensa y Donald Trump, y la de la prensa con Pablemos.

El bruto y el farsante

Ambos le regalan titulares a la prensa, y crítica contra ellos mismos. Que los medios recogen como agua de mayo. Y a cambio reciben esos titulares que les hacen publicidad, con una crítica que está muy bien pensada para que llegue a sus posibles votantes como el mensaje que quieren oír. Los dos son, además, eficaces manipuladores de masas. Hacen de la prensa una manada, y así la guían. Los periodistas no son tontos; muchos se dan cuenta perfectamente de la estrategia. Pero al hacer que reaccionen como colectivo desaparece cualquier posibilidad de respuesta inteligente. No es más que la aplicación del truco de la asamblea universitaria y la vieja ley de Schiller:

Cualquiera, tomado como individuo, es tolerablemente sensato y razonable; como miembro de una masa se convierte al momento en un cenutrio.

(Cita de Bernard Baruch en su prólogo al Extraordinary Popular Delusions and the Madness of the Crowds, de Charles McKay) [–>].

Y ahora tenemos a toda la prensa reaccionando en masa, supuestamente contra Pablo Iglesias. Pero en realidad sólo están propagando con mil altavoces el mensaje que quiere Pablemos. Que, por supuesto, no es ningún error ni improvisación. Nadie repite seis veces el nombre y apellido de un periodista, y su periódico, por despiste. Es un artilugio muy bien pensado para provocar la respuesta en masa de los chicos de la prensa, en solidaridad con su compañero. No le conozco de nada, pero apuesto a que Álvaro Carvajal es especialmente “buena gente” y popular entre la tropa. Un resorte para que salten a una. Y una vez han saltado, la crítica genérica. La evidente memez de la dependencia de los periodistas respecto de sus empresas, el maldito capital.

¿Hay alguna novedad en la cantinflesca diatriba de Pablemos? No será porque un político ataque a un periodista concreto con su nombre. ¿No nos acordamos del muy repetido Jiménez Losdemonios que usaba Felipe González? ¿Y el Sindicato del Crimen? ¿Y el perder aceite de Corcuera (ministro de Interior) a Pablo Sebastián? ¿Cuántas veces le recordaron a Haro Tecglen su pasado franquista? No; el ataque de un político a un periodista es cualquier cosa menos una novedad. Sin que por ello salte la prensa ni ocurra nada especial. Es parte del juego.

Pero el juego de Potemos no es ese, aunque lo aparente. Álvaro Carvajal sólo es el disparadero del mecanismo que produce el mensaje real. Y que la prensa repite mil veces, como estaba previsto: Los periodistas son buenos chicos, pero sólo pueden repetir como loros las mentiras que sus empresas quieren lanzar contra Potemos.

Mensaje que se vuelve a repetir, ampliado, en las aparentes -y falsas- disculpas de toda la potemidad.

Bescansa: la gente sabe que no se trata a Podemos de la misma manera que al resto de formaciones políticas

Echenique titula: Podemos, los periodistas, y sus circunstancias.

Iglesias: Está bien que yo pueda manifestar mi opinión sobre los propietarios de medios de comunicación que condicionan líneas editoriales, eso es justo, pero no está bien que yo diga eso y personalice con un redactor al que además tengo aprecio.

No sé si estará bien que personalice en un redactor, no es nada nuevo ni raro; pero la estrategia se basa precisamente en eso. Es eso. Sin la personalización,  nunca hubiera funcionado. Si Potemos quisiera que toda la prensa repita su mensaje, y su mensaje fuera que todo lo malo que dice la prensa sobre Potemos es mentira, y mentira capitalista, no hubiera conseguido ningún efecto. Si acaso, alguna carcajada. Pero la misma payasada, disfrazada del ataque (personalización) a un miembro inocente de un colectivo, consigue que es colectivo repita infinitamente el mensaje que querían colar. Y de una forma que lo hace (1) verosímil, y (2) conviertiendo al agresor en víctima. Acojonante. Un falso ataque y paripé se convierte en: pobrecito Potemos, que la prensa lo maltrata. Y sale en todos los medios, dos o tres días seguidos. ¡¡¡Gratis!!!

Tampoco es que sean unos genios. Pero saben un rato sobre cómo convertir a individuos razonablemente sensatos en una masa descerebrada y teledirigida. Exactamente lo mismo que Donlad Trump, como explica Cristina Losada.

 

No vi la entrevista. Esa de un periodista de la tele al terrorista y secuestrador que ejerce ahora de cabeza política del hacha y la serpiente. No me interesa ninguno de los dos. No tengo ningún motivo para pensar, ni que tengan un cerebro funcional, ni que se puede esperar de ellos una idea con un mínimo de interés. Pero sí he seguido la discusión que ha generado.

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Eligiendo las dos mejores exposiciones (contrarias) que he visto, se abarca completamente el asunto. Las enlazo.

Arcadi Espada:

El pueblo no aceptaría un exdelincuente fiscal de candidato, pero no tiene mayor problema con un exterrorista.

Impecable. Aunque probablemente lo de exterrorista es bastante problemático. Por ejemplo, la voz “exasesino” no es de uso muy corriente. Ni “exsecuestrador”. O “exviolador”. Tampoco “exladrón”. Ni siquiera “exmentiroso”. ¿Por qué? Porque de quien ha superado ciertas barreras morales se supone precisamente eso; que las ha superado. De ahí que las sociedades políticamente sanas se deshagan de sus políticos simplemente por mentir con algún descaro. De lo demás, ni hablemos. Y no les admiten después, por ejemplo con la estupefaciente idea de que son “exmentirosos”.

¿Es justo? No; es sensato. Hay mucha gente que puede dedicarse a la política. Y en España más, visto el nivel de los que se dedican a la cosa pública. Así que no hay ningún motivo para correr el riesgo de elegir a los que ya se han saltado las barreras morales básicas. Haber pedido susto.

Con el terrorismo podría imaginarse una excepción. La inmoralidad en su caso sería derivada; no sustancial. Podría ocurrir que estén en contra de la inmoralidad, pero que -por error- hayan pensado que su problema político no tenía otra forma de actuación. Hay que echarle imaginación al asunto, porque es imposible saber que no se dedicaron a la política, a esa política, precisamente porque les iba la marcha del asesinato, etc. Pero vale, es algo imaginable. Tuvieron un error de concepto; han cambiado de idea; ya no creen que el asesinato sea una forma aceptable de hacer política; y por eso ahora son exterroristas.

Estupendo. Se puede proponer. Hay que echarle cojones, pero es un argumento. Es un argumento … después de que el fenómeno de muy dudosa moralidad haya dejado muy claro su error anterior. Vaya, que ya no cree que la disculpa con la que asesinaba fuera una disculpa aceptable. Algo tan sencillo como: fue un error de concepto, y un error moral; no debimos asesinar (secuestrar, robar, etc). Sólo en una situación de este tipo tendría sentido el uso del adjetivo exterrorista.

Pero no hay esa situación. Al contrario; es precisamente lo que la basura humana trata de evitar a toda costa.

Alberto Pradilla:

Según la lógica de la práctica totalidad del espectro político español Otegi debería arrepentirse de todas sus palabras, acciones y omisiones durante 50 años de actividad de ETA. Ni siquiera basta asumir el dolor causado o reconocer que es necesaria una mayor empatía hacia quienes padecieron la violencia de la organización armada. Hay que arrodillarse y pedir clemencia, renunciando de paso a cualquier convicción política previa, que es el debate de fondo.

El asesinato de inocentes (y secuestro, robo, etc) como medio de acción política puede ser todo lo “convicción política” que el amigo Alberto quiera. Pero por muy “convición política” que sea, siempre va a ser algo a lo que uno debe renunciar para participar en la política de una sociedad no salvaje. Y renunciar, no en el sentido de que ahora no me conviene estratégiamente, sino en el sentido de que es inadmisible. Ahora, entonces, y siempre. Porque esa es la diferencia entre la basura y la no basura. No es una cuestión de arrepentimiento. Es una cuestión de comprensión. De demostrar que ahora sí entiendes la frontera moral que separa a las bestias. Y lo tienes que demostrar precisamente porque hace un tiempo dejabas muy claro que no lo entendías. Esa sería la única forma posible de ser exterrorista.

Pero el ejercicio de Pradilla es el opuesto.

Hablar sobre el pasado es indispensable para la resolución de un conflicto que ha generado tantísimo dolor.

Sigue sin entender que los asesinatos los generan los asesinos; los secuestros los secuestradores; y los robos los ladrones. Que siempre pueden elegir entre hacerlo y no hacerlo. Y que el “no conflicto” no existe. Nunca. Es el pequeño paso necesario para superar el estado de sociedad de mierda. Aislar la basura.

basura