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Cuando se exponen argumentos como los que expongo, a favor de la unidad de nuestro país y en contra del separatismo o de sus excrecencias tipo tiro en la nuca, erreaches y basuras por el estilo, el “argumento” mas usado y casi en exclusiva es del tipo “mentira podrida porque lo dices tu, que eres un facha, un españolazo” o en su variante aun mas cretina “es que odias a tu tierra”.

Lo primero ya va resultando en una alabanza, porque cuando un nazi o un admirador de regímenes totalitarios y asesinos en su variante izquierda etasuna o podemita, te califica así, es porque no les das la razón y les criticas, y no deja de ser de agradecer que te manifiesten su repulsa los como digo, admiradores de lo peor de la especie humana como son los regímenes que asesinan con placer mientras presumen de progres como los estalinistas, camboyanos, chinos, cubanos y demás lacras de la historia.

Pero el “arjumento” (porque mas que argumento es rebuzno de jumento) de que lo que exponess no vale porque lo dice quien “odia a su tierra” ya es de nota, porque demuestra un nivel de cretinez digno de auténticos cretinos incapaces e entender nada que no sea el rebuzno del grupo que conforman con otros como ellos.

A ver si me explico para que hasta ellos me entiendan;

Precisamente porque amo a la tierra en que vivo y crecen mis hijos, la que me vio nacer a mi y a mis padres y abuelos, porque la adoro y quiero sentirme orgullosos de ella, me cisco hoy y siempre en la gente y sus ideas aranistas, mas propias de hace dos siglos que de nuestra época, que pretende no sólo levantar fronteras donde nunca las hubo, creando un miserable gueto, si no también hacerme renunciar a mi pasado e historia, la nuestra, la de todos, cercenándolo con su ideología provinciana y autista, en la que ni son nuestros los mejores vascos que nos precedieron, los que forman parte de la historia pero esta gente pretende excluirles de ella, como los Blas de Lezo, Elcano, Legazpis y Urdanetas, Unamunos o Barojas porque fueron a la vez que ilustres vascos ilustres españoles, y eso no lo pueden soportar quienes son tan estrechos de miras como cortos de entendederas, ni lo son tampoco los ilustres españoles que conformaron en el tiempo este país, nuestro y no nos lo podrán quitar, ni echarnos de él, como Averroes, Trajano, Velazquez, Cervantes, Calderón, Gongora o Goya Picaso o Ramón y Cajal, por citar una parte infinitesimal de tantos que han sido los que dieron espíritu y forma a una de las naciones mas viejas y reconocidas en el mundo entero.

Nada mas y nada menos pretenden que renunciemos a un enorme y vasto patrimonio tan nuestro, para quedarnos en Eta y su sociología del sufrimiento, Sabino Arana como ilustre antepasado y los levantapiedras como sucedáneo de la inmensa cultura española.

O cambiarnos nuestro fantástico idioma hablado por trescientos millones de personas, por un idioma de aldeanos pasado por un laboratorio para modernizarlo, que hablan ni la centésima parte de personas, un idioma no para comunicarse con el mundo, si no mas bien para lo contrario.

Pues menudo cambio, mas bien robo, perder tanto para quedarse con tan poco.

O sea queridos autistas, no solo no odio a mi tierra, que os quede claro, si no a quienes quieren imponerme sus delirios. No solo la quiero si no que además, por mucho que os provoque espumarajos y convulsiones, quiero también a esta España que TAMBIÉN ES MÍA y que pretendéis arrebatarme para satisfacer vuestros antojos secesionistas.

Y no sólo es totalmente compatible sentirse vasco y español, que lo ha sido hasta que un perfecto imbécil resentido empezó a dar la vara y otros vieron excelente negocio en tal tarea,(por algo dice el refrán que el patriotismo es el refugio de los canallas), si no que no se puede entender lo vasco sin lo español ni lo español sin lo vasco, y lo mismo se puede decir de Cataluña, Galicia o cualquier región española. Algo de perogrullo evidentemente pero que hay tantísimos que no pueden ni entender, comprender ni admitir. Que ya es pena.

Luisa Delgado

Me he enterado hace poco de que el ayto de Getxo de subvenciones por rotular en euskera y no en castellano. E una imposición similar a la obligación de rotular en catalán pero de una forma más sutil.

Siempre he pensado que el nacionalismo espanta el progreso económico. Estas imposiciones ahuyentan que limitan la falta de libertad ahuyentan a emprendedores. Al nacionalismo en realidad le da igual que gente emprendedora deje de invertir en el País Vasco por sus imposiciones aranistas porque para ellos eso es secundario. Prefieren crear país. Prefieren dar la sensación de que el País Vasco o Cataluña son comunidades diferentes al resto de España y así justificar la indenpendencia, aunque sea a costa de espantar a profesionales válidos que invierten y crean actividad económica. Para el nacionalismo solo existe lo vasco, pero lo vasco desde la óptica nacionalista y lo que se salga de ahí no tiene cabida aunque eso suponga riqueza económica, cultural, etc.

Da cierto asquito como muchos comercios o bares recién inaugurados se hacen llamar “xxx Berria”. De una forma indirecta se hace ver que la sociedad vasca ve mal a lo no vasco, que es una sociedad cerrada y xenófoba, que hay que hacerse perdonar para no ser señalado llamando a tu comercio con un nombre en euskera. Ya no es solo a los niños, también a las empresas.

Está bien claro que el País Vasco es un lugar muy antipático para el emprendedor, si a eso añadimos el miedo que perdurará durante muchos años debido a los revientanucas y a las bombas-lapa. Hay que ser muy miope para no verlo. Agradable solamente para el nacionalista.

Una muestra de este declive son la decenas de miles de jóvenes vascos que han emigrado a Madrid en las últimas décadas. Todos conocemos a unos en nuestras familias, círculo social o lo oímos. Pero llama la atención que esto no se comente nada públicamente. Hace 1 o 2 años se montó un escándalo fuerte porque Tubacex va a abrir una planta en Cantabria, pero no se dice nada de los muchos vascos que han invertido negocios en Madrid o las empresas vascas que están muy deslocalizadas en Madrid como BBVA o Iberdrola. Tal vez sea porque haya sido más silente aunque en mayores proporciones que lo de Tubacex, que solamente serían unas pocas centenas de puestos de trabajo y si llega a eso. Pero yo pienso que este silencio de este declive a que hablarlo públicamente significa reconocer este fracaso del nacionalismo. Reconocer que el País Vasco nacionalista es una sociedad áspera con lo diferente y es poco acogedor para el inversor. Este silencio(sobre la imposición nacionalista, éxodo de empresas vascas a Madrid) es fruto del miedo, pero el que nade lo manifieste no significa que no exista. No hay que ser muy listo que una sociedad que te obliga a llamar a tus hijos con nombres vascos para hacerse perdonar, te obliga a escribir con TX y no con CH, te obliga a tener complejos ridículos como decir Gasteiz y no Vitoria……está bien claro que no atrae así a gente como Elon Musk o Richard Branson.

Analizando sobre el tema, otra cosa que me llama la atención es esa necesidad que tiene el BBVA de demostrar su arraigo a la tierra. A Emilio Ibarra le he oído decir “somos un banco muy arraigado a nuestros orígenes”. Palabras muy políticamente correctas para justificar que la sede social continúe en Bilbao. Pero lo contradictorio que es que la mayor parte del BBVA se gestione desde Madrid. Mi opinión es que la sede social continúa en Bilbao tal vez por motivos fiscales pero también por ser políticamente correctos con la sociedad vasca por mucho que diga esas palabras rimbombantes. Ahora yo me pregunto: ¿Por qué los directivos del BBVA no reconocen pública y sinceramente que esta deslocalización se debe a que Madrid da mejores oportunidades para el BBVA que Bilbao? ¿Por qué no reconocer públicamente que Bilbao no compite con Madrid como centro financiero y que prefieren Madrid? ¿Por qué no echar la culpa de este declive de Bilbao como centro financiero al nacionalismo por no haber sabido hacer del País Vasco un lugar atractivo? ¿Es que el nacionalismo y la sociedad vasca no tiene de esto ninguna culpa? La respuesta es simple: miedo.

Dejo al hilo un artículo que habla de algo parecido pero en Cataluña y que es extrapolable al País Vasco:

http://www.eleconomista.es/firmas/noticias/7911739/10/16/Estan-perdiendo-competitividad-las-pymes-en-Cataluna.html

Félix Ovejero le hinca el diente a la idea de nación de los separatas, en un trabajo recién publicado en Academia.edu (clic)

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Describe bien el aberrante salto mortal que dan. La suma de una “identidad” (étnica, cultural, la que fuere) más una voluntad. La identidad por sí misma no define o crea una nación. Los negros o los calvos no son una nación. Ni siquiera los angloparlantes, o los que comen caracoles o tocan las castañuelas. Les falta la voluntad. Pero la voluntad tampoco es suficiente para crear una nación, o tener “derecho” a crearla. Los nacionatas no aceptan el principio de “naciones a la carta”, por mucho que imaginen sostener un principio democrático.

Podría tener sentido si propusieran que siempre que haya identidad + voluntad existe nación, o derecho a nación. Pero obviamente no es el caso. Ni aceptarían una nación gitana dentro de la que quieren inventar, ni una nación femenina, nación de gordos, etcétera. Algunas identidades sirven para hacer nación, sumadas a una voluntad, pero otras no. Y nunca dicen qué identidades, en general; lo tienen que incrustar en la definición de esa nación. Por ejemplo, la identidad catalana sirve para hacer nación, pero la identidad española no. ¿Por qué? ¡Porque lo digo yo! O lo dice mi definición de nación catalana y mi definición de no-nación española.

Aquí suelen dar un salto hacia la historia, imaginando una supuesta nación histórica. Pero también consiste en elegir una parte de la historia — y a menudo inventarla. El mismo problema: Nunca aceptarían Imperio Romano, Nación Visigoda, o Nación Carolingia. Ni España. No menos históricos, todos ellos, que sus imaginaciones. En realidad mucho más históricos. (Esta parte de la historia no la trata Félix Ovejero).

Y además, al nación de los separatas ni siquiera existe, según ellos mismos. Puesto que están en un proceso de construcción nacional. Que es el proceso de creación de una voluntad, y a menudo de creación de una identidad. Por ejemplo, la ingeniería de hacer como que hablamos vascuence, que en realidad no hablamos ni de broma [–>]. Pero siempre que sean unas voluntades y unas identidades determinadas, y no otras completamente equivalentes. Si alguien ha visto un razonamiento más circular en toda la historia de la humanidad que avise, porque yo no lo conozco.

Tiene una parte final, que se titula Nacionólogos, apasionante.

Lo que cuesta entender es que los estudiosos del nacionalismo sigan a los nacionalistas en ese marasmo intelectual. Es lo que sucede cuando investigadores adoptan el punto de vista –el uso de nación– del propio grupo o, más exactamente, de quienes se denominan a sí mismos nacionalistas: hay un conjunto de individuos (los nacionalistas) que dicen/quieren que otro conjunto de individuos (más numeroso) es/ sea una nación; por tanto, este otro conjunto constituye una nación. Los antropólogos estudian la danza de la lluvia, pero cuando quieren regar sus jardines no se ponen a bailar.

Nuestros nacionalismos periféricos son una de las mayores payasadas intelectuales jamás inventadas. Pero en realidad es mucho más payasada seguirles el juego, o el discurso.

Os dejo con Ovejero:

Luisa Delgado

He hablado otras muchas veces de señales que delatan la sumisión de la sociedad vasca ante el nacionalismo. Ahora quiero hablar de una nueva señal de sumisión que hay en la sociedad vasca pero que nadie lo menciona y que ocurre a nivel ciudadanos, o lo que para el nacionalismo vasco sería células carentes de individualidad y de derechos individuales pertenecientes a un todo Pueblo Vasco y éste en su conjunto sí los tendría.

Uno puede entender(mejor dicho resignarse de impotencia) que ante una banda de asesinos cobardes que la sociedad calle por miedo, no acusase a los pistoleros de asesinos en el pasado o incluso que uno se haga perdonar haciéndose vasco como el que más en una sociedad xenófoba haciéndose llamar Koldo y no Luis.

Pero me he dado cuenta de otra señal de sumisión que también me da mucho asco. Y es que cuándo un nacionalista haciendo alarde de su ideología nacionalista(como si por eso fuese superior o no tuviese otra cosa de la que enorgullecerse) dice a un dependiente “eskerrik asko”, el dependiente de turno responde “ez dago zergatik”. O si el nacionalista saluda con “egun on” el dependiente también con “egun on”. ¿Y por qué no puede responde el dependiente “buenos días” o “de nada”? ¿Por qué ese miedo a lo que el nacionalista piense? ¿Por qué esa continua bajada de pantalones ante los nacionalistas?

No es sumisión solamente ante unas instituciones públicas o ante una banda de asesinos, también es a un nivel de entre iguales a nivel de individuos. Si tanto dicen los nacionalistas que aquí se debería hablar euskera que debería haber libertad para hablarlo, también deberían comprender que la gente tiene derecho a hablar en español, incluyendo la libertad de pasar del paripé liberticida xenófobo y políticamente correcto de “eskerrik asko” y “agur”.

Lo más chocante de todo es que los agurmaníacos el único uso que hacen del euskera es para decir “agur” o “zer moduz”. ¿Pero no les gusta tanto el euskera? ¿Qué les impide habalrlo con más frecuencia? Si lo pienso más sospecho que no tienen un verdadero interés en el euskera, que lo hacen para hacerse notar, necesidad de ser reconocidos, de sentirse superiores y como grito de guerra para reforzar su pertenencia a la tribu. Y detrás de todo esto que acabo de mencionar hay una autoestima muy baja, de ahí esa necesidad de sentirse especiales y que los dirigentes nacionalistas se aprovechan de ello. Pero también pienso que hay otro motivo más abyecto, que es diferenciarse de los que no sean nacionalistas, señalar a los que no lo sean y una forma de presión social para que la gente se meta en la tribu nacionalista. Los nacionalistas lo han hecho de una forma muy sutil.

Me acuerdo hace unos meses de un bar que fue una cliente nacionalista y toda ufana dijo por todo lo alto “EGUN ON”. El camarero responde “buenos días”. La cliente le dice “no me has dicho bueno días”. El camarero la responde “yo contestaré lo que me da la gana”. La cliente nacionalista se quedó callada porque no era la respuesta que ella esperaba ni a lo que estaba acostumbrada. Yo ahí veo en esta nacionalista una necesidad de afirmación muy grande.

Y lo que hizo el camarero es lo que hay que hacer, no dejarse pisar y rebelarse. Ya está bien de vivir sumisos y es lo que los nacionalistas desean, ya que ellos tienen miedo a la libertad porque saben que con libertad ellos no pueden ganar. Si en vez de seguir el juego a los nacionalistas pasamos de esa bajada de pantalones se les parará la tontería a los nacionalistas de a pie de calle. Hay que empezar a perder el miedo a los nacionalistas poco a poco. Yo paso de seguirles ese juego tan infantil.

quiere-vasquilandia-la-independencia

Ha salido el último Euskobarómetro [–>], según cuenta Vozpópuli [–>]. Este gráfico no sale de una pregunta directa, sino de una deducción inevitable. Del modelo territorial que preferimos los vascopitecos. Donde responden que independetzzzia un 23% de antropomorfos, y distintas formas de seguir dentro de España un 72%.

Esto es lo que contesta la basca cuando le preguntan lo que quiere:

modelo-territorial-anhelado-por-vasquilandia

Gráfico que deberíamos simplificar. Porque ni siquiera Tóntez, su máximo impulsor, es capaz de señalar alguna diferencia para Vasquilandia entre la autonomía que tiene y el federalismo. Simplificamos:

modelo-territorial-anhelado-por-vasquilandia-2

Tenemos una idea de la posición de los partidos vascos al respecto. En unos casos mejor y en otros no tanto. Si por “partidos” entendemos lo que diga el Marianito de cada uno. Pero fuera del mundo de la política podría haber quien le dé más importancia a lo que piensen los votantes de los partidos que los Marianos de los partidos. Piensan esto:

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Hay un dato curioso. Respecto al mamoneo territorial, al lo que más se parecen los votantes de  Potemos Vasquilandia es a los del PNV. O viceversa. Los demás tienen las ideas más claras, pero distintas ideas. Los de Potemos resultan ser la banda izquierda del PNV. Y el federalismo de Tóntez es una gran idea … sobre todo para los no votantes del PSOE. Es lo que tiene llamarse Tóntez.

Hasta aquí lo que quiere la peña. Así, en frío. Pero vivimos en un mundo posmoderno de sentimientos, y es importante saber cómo se sienten nuestros ilustres conciudadanos. Por ejemplo, ¿se siente nacionalista Vasquilandia?

se-siente-nacionalista-vasquilandia

Y los sentimientos, separando el ganado por partidos de preferencia. Hemos incluido los abstencionistas recalcitrantes, para medir esa idea de que los no nacionalistas participan mucho menos en las elecciones. Cosa que se confirma sobradamente. Y que tal vez debería hacer pensar, por lo menos un poco,  a los imbéciles que dirigen los partidos que deberían motivarles.

 

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También se confirma el parecido, por la otra banda, entre Potemos y el PNV. Ambos cerca de la media de la población general. Más no nacionalistas que sí nacionalistas, pero sin exagerar demasiado. Los votantes, digo.

Nota: Había habido un fallo, capturado por Repbana (gracias). Los datos del PNV que ponía antes eran los de la columna de total.

Comparando. Puede tener interés comparar encuestas. Hace poco poníamos la del Sociómetro [–>]. Señalando que “el prucés” desincentiva el separatismo vasco. Es del gobierno vasco en vez de la Universidad del País Vasco, y yo diría que con menos prestigio que el Euskobarómetro. Pero los resultados no difieren demasiado. Si acaso, en la absurda opción intermedia. Contagiados por el ambiente tramposo del nacionalismo, nunca preguntan por lo claro: ¿quieres independencia, sí o no? Y la pregunta del medio es diferente entre ambas encuestas. En la del Sociómetro, la respuesta del medio es: Estaría o no de acuerdo según las circunstancias. Y en la del Euskobarómetro es:  Tengo deseos pequeños de independencia. ¡Tócate los cojones! (Las otras dos opciones son “deseos grandes” y “ningún deseo”).

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Contando con el cachondeo inherente a la pregunta del medio, son resultados razonablemente similares. Y el apabullante anhelo de independentzzzia de Vasquilandia resulta bastante escaso para tanto como hablan de él.

Hay más cosas, y de interés. Algunas, asquerosas — aunque conocidas. Puedes seguir la historia en el Euskobarómetro original:

 

 

El País saca hoy un estudio de Manuel Montero a cuenta de la sobre-representación de los apellidos “eusquéricos” por parte de los partidos nacionatas. Clic.

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La historia es conocida. Había un perturbado llamado Sabino Arana que inventó una nación y una raza. Que distinguía, no por la pinta (es jodido), sino por los apellidos. Reunió a un grupo de payasos amargados, y con esos mimbres creó el nacionalismo vasco.

Con el tiempo el cuento fue cambiando. Adaptándose. Porque un tal Adolf Hitler, no menos perturbado, consiguió que las ideologías basadas en razas sufrieran un desprestigio muy grande. Y no es que los nacionatas vascos tuvieran nada en contra de Adolf, pero sí lo tenían en contra del desprestigio. Así que dejaron atrás razas y apellidos, y los cambiaron por el nebuloso concepto de “etnia”, y una lengua vernácula, marginal y ágrafa.

Esto es lo que se dice. Pero lo que mide Manuel Montero establece que no es cierto. Ni de broma han dejado atrás la chorrada de los apellidos.

El estudio:

El nacionalismo define lo vasco por la identidad cultural, no por el origen autóctono. Sin embargo, en su práctica política se encuentran criterios étnicos. Sus representantes en los ayuntamientos, parlamentos o gobierno presentan una peculiaridad: las personas con apellidos vascos tienen una presencia relativamente mayor que en la sociedad. Este artículo estudia estos desequilibrios. Analiza la estructura demográfica del País Vasco según los grupos de apellidos. La compara con la que desde ese punto de vista presentan las representaciones políticas.

Entiéndase lo de “presencia relativamente mayor”. Espero dejar claro con los siguientes dibujitos que se trata de una presencia escandalosamente mayor. Los datos son del estudio de Montero, menos los del Parlamento Vasco que son de su web.

El más fácil y claro probablemente es este. En azul, el número de apellidos “eusquéricos” que tiene la población de Vasquilandia, en términos porcentuales, sumando los dos primeros apellidos de cada uno. En rojo, lo mismo para los junteros de los partidos separatas en las Juntas Generales de las tres provincias. Y en verde, los de los partidos que venimos en llamar constitucionalistas.

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Los partidos constitucionalistas llevan a las JJGG una representación cuyos apellidos tienen una “eusquericidad” que se corresponde muy bien con la de la población. Casi calcada. Vaya, como si no miraran los apellidos. Los partidos aranistas, en cambio, son exactamente igual que cuando vivía el tal Sabino. Notable chiflado colgado de los apellidos. Colgadísimo. Andaba con “apellidómetro” por la calle, asustando a la gente.

¿Será un caso especial el de las juntas generales? ¿Será un churro? Por eso he probado lo mismo con el Parlamento Vasco. Y queda tal cual. No era ningún chorro.

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Montero lo hace más complicado, pero no creo que merezca la pena. Dividiendo la población entre “dos apellidos eusquéricos”; “un apellido eusquérico” que llama “mixtos”, y “ningún apellido eusquérico”. Siempre entre los dos primeros.

En todo caso dejo el dibujito, que es más bonito que el suyo. Él sólo compara nacionatas / población general.

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En fin, esto es lo que hay en un lado del tablero. Aranismo fetén, del de antes de Adolf. Y puede tener morbo apostar si Potemos y Pablemos, que le va a quitar muchos votos Bildu, saldrá del lado aranista o del lado general de la fractura vasca. Pero midiendo por los hechos, como aquí; no por las palabras.

Advertencia: Cuando oigas a otro tronado aranista decir que los que no son nacionalistas son “antivascos”, le enseñas estos números. A ver quién es anti quién, y a ver quién se deja a buena parte de la basca sin representar. Para no importarles los apellidos, los seleccionan con un cuidado que produce admiración. O estupor.

Añadido para los comentarios. Vasquilandia, los nombres de la cosa.

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Luisa Delgado

Hace pocos meses fue noticia en el País Vasco el caso de Tubacex y posteriormente Silban. Tubacex que cómo todos sabemos es una empresa muy conocida de Llodio, decidió abrir una nueva planta en Cantabria gracias a la oferta por parte del gobierno cántabro de ofrecer suelo industrial a un precio competitivo. Y no mucho después tenemos el caso de Silban, una empresa de Ortuella que anunció su intención de trasladarse a Cantabria pero a muy pocos kilómetros del límite con Vizcaya, es decir, permaneciendo en la misma zona geográfica a pesar del cambio de límite administrativo.

Sobre todo Silban es un caso curioso por lo esquizofrénicamente contradictorio que es el PNV. Por un lado se enfadan y tratan de retener a esta empresa en Vizcaya, que tiene que ser la labor de todo político en cualquier parte del mundo, pero por otra parte no se han inmutado por todos los empresarios vascos que se han ido a Madrid. Protestan porque una pequeña empresa de 50-100 trabajadores se quiera ir a Cantabria pero a escasos kilómetros, es decir, permaneciendo en el área metropolitana de Bilbao. BBVA e Iberdrola aunque tengan la sede social en Bilbao, muchas funciones las realizan en Madrid. También estas grandes empresas tienen muchas filiales establecidas en Madrid. Son muchos los empresarios de Neguri y de otras zonas del País Vasco que han emigrado a Madrid y el PNV nunca ha dicho nada, o si lo ha dicho no ha protestado cómo el caso Silban. Esto ha ocurrido durante muchos años pero de una forma silenciosa, pero es sabido porque todos tenemos familiares, amigos y conocidos que se han ido a Madrid. Siendo esta dinámica de muchísimo mayor magnitud y continuada en el tiempo, ¿por qué el PNV no ha reaccionado con la misma intensidad que con Silban o Tubacex? ¿O es por qué lo que realmente le preocupa al PNV que se haga público este fracaso económico?

Otro hecho de lo más contradictorio del nacionalismo. Durante décadas se ha estado asesinando, extorsionando y amenazando. Tal es el miedo que se ha inoculado en la sociedad vasca que pervivirá durante muchos años de haber acabado el terrorismo. Ese miedo sutil pero que se percibe en los silencios de hechos anómalos(callar ante el asesinato, por ejemplo), los AGURES por todo lo alto para demostrar adhesión a la tribu fanática, los delirantes TX en vez de CH, el hacerse llamar Mikel y no Miguel, etc. Además de un entorno civil altamente politizado con empresas influenciadas por el PNV, colegios profesionales y empresariales dominados por el PNV. En resumen, el nacionalismo ha hecho del País Vasco un entorno de lo más hostil para el empresario. Un lugar que solamente es acogedor para el nacionalista pero de lo más repugnante y cerrado para el empresario díscolo del nacionalismo. Aquí veo una enorme contradicción. Quieren mantener a las empresas pero a la vez han creado un entorno desalentador para el empresario. Por no hablar del ambiente sindical que descorazona a muchos empresarios. No parece que el haber creado un ambiente tipo Mordor preocupe en absoluto al nacionalismo.

Llama la atención la actitud de pataleta infantil del PNV. En lugar de contraatacar ofreciendo mejores condiciones para mantener Silban se ponen a patalear cómo los niños pequeños. En Cantabria y Madrid los empresarios respiran libertad. ¿Eso lo ofrece el País Vasco? ¿Y se quejan con este entorno sectario y totalitario que ofrece el País Vasco?

Doctora Luisa Delgado

Añadido (pm) para contextualizar.

industrializacion-taifas

El gráfico representa el porcentaje de cada taifa en la producción industria nacional partido por su porcentaje en la población de España. Donde producción industrial es industria + energía, sin construcción.

Fuentes datos: