Últimamente estamos muy borboneros. Un no parar. A ver si vamos acabando ya. Pero había que llegar a la vieja pregunta, inevitablemente. Y está en el ambiente.

¿Monarquía o Republica?

Yo en principio tiraba por la monarquía. La de Corinna, como vimos ayer [–>]. Y sin rey.

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Donde hay clase, que se quiten los Borbones. Pero nadie me apoya, menos Al. Agacho las orejas. 😦

Así que sin Corinna, se trata de Borbonarquía o república. Los tres argumentos clásicos contra la república son:

1. Las repúblicas siempre son un desastre en España.

Sí, es cierto. Da lo mismo su versión federal que unitaria. O las segundas partes, de infausto recuerdo. Pero también son un desastre las monarquías absolutas, las restauradas, las dictaduras, y lo que quieras. Y espero que no sirva la última borbonarquía como ejemplo de no desastre.

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Porque funcionar, no funciona nada. Reyes, partidos, jueces,  coña autonómica, sindicatos, bancos, empresas. ¿Alguien da mas?

apreverte-gobiernoEs que parece que me he puesto al mismo tiempo que Reverte. Pero por caminos diferentes. Otros, en cambio, tienen esperanzas. Tuci, sin ir más lejos.

Y otra, que el príncipe se gane su corona poniéndose a la cabeza de un gran movimiento ciudadano, liderado por intelectuales y no por perroflautas, que fuerze a los políticos a emprender una segunda transición democrática. Con una profunda reforma de la Constitución que acabe con todos los privilegios.Los de la casta política, los de sus principales clientes con especial mención al sector financiero y los de los territorios que se creen mas que los demás. También los de la propia monarquía, que debe aceptar la fiscalización de sus cuentas, de sus actividades y el fin de su pretérita impunidad.

Si hace eso, Felipe se habrá ganado el afecto de su pueblo. Y con eso, tendrá base para mantener en pié la monarquía a pesar de todos los escándalos de su familia.

Si no, si se pone como el padre a defender el régimen actual, será arrastrado por la ola. Y la solución tendrá que ser forzosamente la primera.

Si, bueno, también se decía que como Rajoy tenía que hacer lo que hay que hacer, lo haría.  A pesar de toda la evidencia que ya entonces había en contra.

En resumen, ¿por qué iba a ser más desastre (ni mejor) una república en España que la monarquía que hay?

2. La monarquía puede tener un efecto beneficioso de unión y moderación.

La premisa era falsa. Siempre supimos que España era “juancarlista”, y no monárquica. Y siempre supimos que esos amores no le duran a España. Y la práctica ha superado la negación de la teoría. Porque a ver quien es el guapo que explica ese efecto “moderación” y “unión” que iba a propiciar el gran cazador.

3. Siempre será mejor que un Zapatero o un Rajoy de jefes de estado.

Eso parece dudar Reverte:

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No sé por qué. Si les pones ocho años de máximo, te aseguras el entretenimiento del cambio. Y el daño que pueden hacer (y hacen) no es menor como presidentes del gobierno que de la república. Aunque es verdad que los Zapatero y Rajoy son más aburridos en cuestión de cuernos, casorios extravagantes, libros familiares y corrupciones de cazo vil. Solo llegan al nivel como mentirosos, ineficientes, y tacaños de inteligencia.

Respecto a las ventajas de la república, yo creo que se resumen en una.

1. Al menos, el vaina ha sido elegido por la gente.

¡Ah, si!, lo de la elección, la cosa democrática. Eso no lo he entendido nunca. Si no lo eliges, te puedes quejar a gusto. Pero si eres responsable de la elección, digamos del Ectoplasma -como yo-, te quejarás un montón -si no eres muy sectario-; pero de gusto nada, monada.

Total, que si no puede ser Corinna, no sabría decir qué sistema prefiero. Soy capaz de inventarme unos cuántos argumentos sutiles a favor de una república. Pero yo creo que serían un clavo ardiendo. Como el de Tuci, pero al revés. Vale, por Tuci, héroe, cualquier cosa. Admito Felipe como esforzado e inteligente icono renovador. Pero ese libreto va a necesitar un guionista con una imaginación de cojones.

En realidad lo veo más por aquí:

apreverte-finUn poner: Como Argentina, pero sin recursos naturales. Y posiblemente en cachitos balcánicos, pastoreados por estados europeos fuertes. Y nos va a dar igual si es con Borbón, o con Griñón.

Menos lobos, Caperucita. Nos hemos quedado con la imagen del rey como un cachondo irresponsable, y de la reina como la sufrida comme il faut, la profesional que todo lo hace bien y solo piensa en la dinastía y en su deber. Y sin embargo es bien posible que vaya a ser la responsable del fin de la monarquía. ¡Y por romanticismo! Tiene bemoles la cosa.

El rey tiene sus peculiaridades, no hay discusión. Pero son del tipo de las que nunca acabado con un reinado. Bien llevadas, pueden dar hasta prestigio. Y sí, parece fuera de tono castigar las caderas cuando ya son tan frágiles que se rompen, a altas horas de la noche de una tiende de campaña en África. Pero, ¡joé!, no deja de ser un farde a los 74 años, cuando tener los huesos de azucarillo es normal, tener lo otro duro y tan a punto, y después de trotar por medio mundo. Envidia cochina es lo que tienen todos esos meapilas de WWF que le han quitado la presidencia de honor. El rey solo está haciendo de rey, y como se ha estado haciendo todos estos siglas atrás. Cierto que en una versión Borbón, pero es que da la casualidad de que es un Borbón, y no un Glücksburg. ¿Vamos a comparar, cuando esa casa danesa solo son reyes desde 1.863?

Dicen que es doña Sofía la empeñada en modernizar (¿qué será eso?), plebeyizar y democratizar la monarquía. Y aunque no se sabe muy bien en qué consiste el prodigio, sí está claro que se trata de derribar los usos y costumbres multiseculares, la tradición. Sin sustituto aparente. O tal vez a cambio del criterio personal y la conciencia de cada uno. Si la tradición dice que el heredero no se puede casar con una divorciada socialista, y si no a abdicar, como Eduardo VIII, la conciencia de cada uno puede decir que le den morcilla a la tradición. ¿Alguien se imagina a un Borbón de rey, pero  sin el peso de la historia? Un puto peligro público. Aunque en realidad, como cualquiera. Y tal vez se trate de eso cuando se habla de “democratizar”: cualquiera. Lo malo es que la idea de rey es el exacto opuesto de cualquiera.

La reina romántica debió querer desde el principio que el príncipe y las infantas se casaran “por amor”. O con quien les diera la gana. Parece que al rey cachondo, pero con sentido de la tradición, no le convencía la estrategia. Y es una pena que el momento sea muy delicado, porque sería una gozada que el rey saliese a la palestra a explicar, con es campechanía suya:

– ¿Se puede saber de qué protestáis? ¿No queríais una casa real muy democrática, y de gente “normal”? ¿No estaba, por eso, todo el mundo encantado con la Leti y el Urdanga? Pero es que no se puede querer todo lo bueno, y nada de lo malo, querido pueblo. La gente viene en un “pack” completo, con todas sus circunstancias. Y la gente “normal” tiene familias “normales”. Por ejemplo, abuelas a las que se imputa por insolvencia punible, como la Leti. Otros pueden salir Urdanpillines, como el Urdanga. ¿No eran guapos? ¿No eran plebeyos? ¿No resultaba todo muy democrático? ¿Entonces, a qué la protesta? Queríais una Familia Real de gente normal, y eso es justamente lo que tenéis. Ahora no podéis protestar porque vuestros deseos hayan sido concedidos. España y mi familia somos así, ahora. Como queríais.

También se puede interpretar que siempre fue cierta la teoría de que los españoles no tenían nada de monárquicos, pero eran “juancarlistas”. Porque no se puede ser monárquico, pero de una monarquía plebeya, romántica, y libre. Eso no existe. Ni va a existir.

Por cierto. El muy vilipendiado Marichalar no era de sangre real, pero tampoco era un plebeyo. Es verdad que andaba en patinete por Madrid, y con pashminas, pero eso no pasa de ser una extravagancia con estilo. Y al final, vaya por dios, es el único que no tiene a la justicia husmeando su entorno en busca de dinero turbio. Lo mismo es por no ser tan normal. Porque tiene guasa; ¿qué es ser “normal” en España, hoy? No parece que algo como para tirar cohetes. ¿El pocero? Y tal vez toda esa manía de la monarquía de “gente normal” solo es otra versión del espíritu de la LOGSE. Que nadie toque los cojones destacando, no se nos vaya a notar. Todos “normales”, y no hay mal rollo.

Yo creo que doña Sofía es inteligente, y nos caló. Y pensó que para no dar mucho el cante, nada como una monarquía de “normales”. En realidad, una adelantada a su tiempo. Y esto es lo que hay. Ahora en el Hola tendrán que tener expertos abogados, para en vez de contarnos los detalles de los trapitos, un muermo, nos aleccionen sobre los años de cárcel que pueden caer por aquí y por allí. Vaya, lo normal.