En parte, se puede ver esta entrada como una actualización / continuación de otra escrita en 2013 a modo de resumen del cuento del cambio climático. Siete años largos, y no ha cambiado nada. A pesar de todos los “avances”, y los nuevos modelos, y lo que sea. Por otra parte, supone un indicio de posibilidad de ir reduciendo el horrible desparrame (el todo vale) de los modelos climáticos.

Lo de 2013 era:

En aquella veíamos que los “afirmacionistas” nos están engañando a base de dos trucos muy sucios. Ocultar la discusión científica que hay, para aparentar un consenso; y ocultar que todo el cuento se basa en unos modelos climáticos, que en absoluto son evidencia empírica, y que además son un cachondeo. Y lo de cachondeo es muy literal: si los modelos dan cualquier respuesta, y tanto pueden dar la razón a los “afirmacionistas” como a los “negacionistas”, no están diciendo nada.

Mostremos esas dos afirmaciones.

Ocultar la discusión científica que hay, para aparentar un consenso; y los modelos con un cachondeo.

Ningún especialista discute que aumentar la concentración de CO2 en el aire debería calentar el clima. Pero eso, por sí mismo, no es ningún problema. Mucho menos es un motivo para tirar la economía por un barranco. Un calentamiento moderado, y más CO2 en el aire fertilizando la vegetación, y con ello aumentando toda la vida, es mucho más una bendición que un problema. Sería un chollo, que es lo que tiene pinta de momento. Así que el asunto que interesa no es si existe “el cambio climático”, que siempre ha habido; ni si existe el efecto invernadero, que también; ni si hay algún “calentamiento antropogénico” actualmente, que es algo bastante obvio. No; la cuestión es cuánto calentamiento se puede esperar, de cuánto CO2 en la atmósfera. Y eso, ni lo sabe nadie, ni hay la menor evidencia empírica al respecto. El estudio que veremos luego incide en esta incertidumbre. Apuntando a que la respuesta parece estar del lado de los modelos que predicen menor calentamiento.

Solemos usar este gráfico para representar el debate científico que sí hay, y para ubicar a los dos bandos: “afirmacionistas” y “negacionistas”

El gráfico representa la ECS (sensibilidad climática en equilibrio), o lo que calentaría el CO2 al doblar su concentración aérea. Y se ven muy bien las dos afirmaciones. Claro que hay una discusión clave, y los modelos son un cachondeo. No es lo mismo que aumente 2º la temperatura media del aire de superficie si acabamos doblando los 400 ppm de CO2 que hay ahora, que si aumentara 6 grados. No tiene nada que ver, ni son el mismo tipo ni de problema, ni de soluciones.

Ya veíamos en el artículo mencionado de 2013 que toda la gracia está en las nubes. El efecto directo de calentamiento del CO2 es muy pequeño. Alrededor, o poco más, de un grado por doblar el CO2. Ningún problema. Toda la alarma viene de efectos indirectos. La respuesta del sistema climático a ese pequeño calentamiento, potenciándolo, o reduciéndolo. Los famosos “feedbacks”, que pueden ser positivos (aumentan el calentamiento) o negativos (lo reducen). Y la gran incertidumbre es el comportamiento de las nubes a ese respecto. ¿Cambian de forma que aumentan el calentamiento de CO2, lo reducen, o no hacen nada? Se ha sabido de siempre, y así lo dice el IPCC, que el gran desparrame de los modelos sobre lo que calienta el CO2, viene de las diferencias en cómo representan la respuesta de las nubes. Y esa diferencia viene de un tuneo de los modelos, que será más consciente o nada consciente, pero que no es explícita. No está “confesada”. Y desde luego no viene de ninguna evidencia empírica, ni de la mera aplicación de fórmulas físicas contrastadas.

Gracias al estudio de Wang et al 2021 podemos verlo en un gráfico muy claro. Proporcionan los datos de los 30 modelos climáticos CMIP6. Comparan la ECS (lo que calienta el CO2), y la respuesta de las nubes (cloud feedback), en su figura 1A.

Y se ve que en modelos en los que el CO2 calienta mucho, en gran parte es por la respuesta de las nubes, perfectamente desconocida. Pero vamos a verlo con los mejores modelos. Ellos mismos los distinguen, unos con el círculo relleno entero de color, y otros sólo el borde. Los rellenos son los 15 (la mitad) que mejor representan el calentamiento observado (1850 – 2020). Y si hacemos el mismo gráfico, usando sólo esa mitad de los modelos que mejor reproducen el calentamiento observado, la correlación aumenta mucho.

Con lo que está claro el cachondeo. ¿Quieres que el CO2 caliente mucho, aquí en la playa? Mete mucha respuesta de las nubes, sacada de la gorra. Los “afirmacionistas” se ponen muy contentos. Y si quieres que caliente poco, también puedes, haciendo lo contrario. Y tendrás un modelo que les sirve a los “negacionistas”.

Copio el párrafo del estudio:

In response to increasing CO2, models show warming and substantial climate changes that feed back onto the warming, including changes in the amount and distribution of clouds (Wetherald & Manabe, 1988). The part of cloud radiative response (units of W m−2) due to a change in global‐mean surface temperature (units of K) is defined as the cloud feedback (W m−2 K−1). In CMIP6, the cloud feedback tends to be positive and there is a strong relationship between cloud feedback and ECS: models with more positive cloud feedback show higher ECS (Figure 1ar2 = 0.69) (Meehl et al., 2020; Zelinka et al., 2020). This strong ECS‐cloud feedback relationship is consistent with previous studies showing that cloud feedback is the dominant source of the uncertainty of climate sensitivity (Cess et al., 1990; Colman, 2003; Dufresne & Bony, 2008; Soden & Held, 2006; Webb et al., 2013; Zelinka et al., 2020).

Este resultado no es nada nuevo, y de ahí que cite literatura de 1990, 2003, 2006, 2008, 2013, y 2020. La parte novedosa es en la que trata de averiguar si hay alguna forma de contrastar los modelos calientes y los fríos con la realidad. No sirve el sistema habitual que tiene esta gente de “contrastar” los modelos con la realidad: ver si replican bien la temperatura observada 1850 – 2020. Lo hacen de forma muy similar tanto los modelos calientes como los fríos. ¡Como que están tuneados para eso! Si un modelo representara una temperatura histórica absurda, no lo publicarían y lo reharían hasta conseguir algo presentable. Así que ninguno falla estrepitosamente con esa métrica. Y no se ve diferencia entre los que responden mucho al CO2, y los que responden poco.

¿Cómo lo hacen, para que todos los modelos, con cualquier ECS, sirvan? Con la respuesta de los modelos a los aerosoles. La contaminación de toda la vida. Como la contaminación enfría, tanto reflejando rayos del sol, como induciendo cambios en las propiedades radiativas de las nubes, pueden jugar a tener mucha respuesta de calentamiento al CO2, y mucha respuesta al enfriamiento de la contaminación, o poca respuesta a ambas, obteniendo el mismo resultado. Son los botoncitos que pueden ir tocando para sacar lo que les apetezca. Y eso se puede hacer de manera consciente, o inconsciente; explícita, o implícita.

La novedad es que Wang et al han tenido una idea brillante. ¿Si no se puede saber qué modelos son más realistas mirando cómo reproducen la temperatura global histórica, habrá otra comparación que los discrimine? Y la han encontrado. Como lo que hacen para contrarrestar mucho efecto de calentamiento del CO2, es meter mucho efecto de enfriamiento de la contaminación, y como la contaminación es casi exclusiva del hemisferio norte, comparan separando los hemisferios. Concretamente, mirando la diferencia de calentamiento entre ambos hemisferios, en los modelos, y en la realidad. Y han encontrado que los modelos con ECS baja (poco efecto de calentamiento del CO2) tienen una diferencia entre hemisferios muy parecida a la realidad. Mientras que los modelos con ECS alta (mucho efecto de calentamiento del CO2), tienen una diferencia entre hemisferios muy distinta. Y la diferencia es estadísticamente significativa. Lo que sugiere que podemos ir desbrozando el desparrame, para desesperación de tu “afirmacionista” favorito.

Añadido, a mero título de curiosidad. Como habíamos hecho antes el histograma de la ECS en los modelos climáticos nuevos, y ahora hay datos de más modelos (30 en lugar de 24), el gráfico actualizado:

Fuente: Wang et al 2021

Datos: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/action/downloadSupplement?doi=10.1029%2F2020GL091024&file=2020GL091024-sup-0001-Supporting+Information+SI-S01.pdf

No sólo son unos calentorros los modelos climáticos, como ya sabíamos, sino que su mal empeora. La nueva generación de modelos va más separada todavía de la realidad, por el lado de producir demasiado calentamiento. Vamos a ver dos estudios publicados este año. Partiendo del gráfico más representativo del primero de ellos, que está muy relacionado con una de las discusiones más clásicas del debate del cambio climático. (Hemos puesto muchos estudios y gráficos sobre la disparidad escandalosa modelos -realidad en la troposfera media y alta).

Compara la tasa de calentamiento de los modelos y la de las observaciones, en la troposfera tropical (20ºN – 20ºS), a dos alturas distintas. En la troposfera baja, cerca de la superficie. Como a poco más de un kilómetro (850 hPa de presión). Y en la troposfera alta, a unos 12 Km (200 hPa de presión).

El gráfico (fig 5) de Mitchell et al 2020:

modelos-realidad-troposfera-baja-y-alta

Las observaciones son el punto, la x, y el signo +, negros. En 850 hPa la cruz y la x se sobreponen, y parecen un punto (el de la derecha).  La barra y caja rojas es el conjunto de los modelos nuevos (CMIP6), y los seis azules son seis modelos de los que tienen muchas ejecuciones consecutivas, que usan para comparar el desparrame de los modelos individuales con el del conjunto de modelos.  (CanESM5, CNRM-CM6-1, GISS-E2-1-G, GISS-E2-1-H, IPSL-CM6A-LR y NorCPM1).

De las conclusiones:

 La tendencia de los modelos tiene un sesgo de demasiado calentamiento a lo largo de toda la troposfera (y especialmente en la troposfera alta, alrededor de los 200 hPa), y este sesgo se puede relacionar a un sesgo en el calentamiento de superficie.

Traducido: los modelos van demasiado calientes por toda la troposfera, y no es un problema de que sólo en altura calienten más, sino que el sesgo ya viene desde abajo.  Arriba se nota más; es unas 4 o 5 veces mayor de media el calentamiento en los modelos que en las observaciones; pero la diferencia también es significativa abajo.

El estudio tiene otros hallazgos de sumo interés. Por ejemplo, divide la serie en dos partes. Quedan un poco cortas como para sacar conclusiones muy firmes sobre las tasas de calentamiento (muy sensibles al punto inicial y final). Pero da la impresión de que casi todo el sobrecalentamiento troposférico de los modelos ocurre en la segunda parte (1998 – 2014), Y que casi todo el enfriamiento estratosférico real, también predicho por la teoría y los modelos, ocurre en la primera (1979 – 1997). Los autores sugieren que tiene que ver con el ozono, de comportamiento claramente no lineal por causa del protocolo de Montreal. O sea que los modelos estarían contando una película verdadera entre 1979 y 1997, pero con causas causas equivocadas; y una película francamente problemática desde 1997. A coger con pinzas, por aquello de lo corto de esas series.

El gráfico. Mismo esquema de colores. Negro las observaciones; rojo y azul, los modelos. La división troposfera – estratosfera es más o menos hacia 150 hPa.

mitchell-et-all-2020-fig-1

Otro dato interesante que aportan es que creen que buena parte del problema está en un sesgo en las temperaturas del mar global. Si a los modelos les “obligan” a tener unas temperaturas marinas reales, en lugar de las modeladas, el sesgo a lo largo de la troposfera se reduce mucho. No desaparece, pero se reduce.

El siguiente estudio incluye la troposfera gobal (no sólo tropical). McKitrick y Christy 2020.

Resumen para humanos (de los autores):

Se sabe hace mucho que las generaciones previas de modelos climáticos muestran una tasa de calentamiento excesivo en la troposfera tropical. Con la llegada de los modelos CMIP6, podemos actualizar la comparación. Hemos examinado ejecuciones históricas (predicción “hacia atrás”) de 38 modelos CMIP6 en las que los modelos usaban forzamientos históricamente observados. Nos centramos en el período 1979 – 2014, el máximo para el que todos los modelos y observaciones están disponibles, y para el que los modelos van con forzamientos históricos (conocidos). Lo que antes era un sesgo en los trópicos, ahora es global. Todos los modelos tienen más calentamiento que las observaciones en la troposfera baja y media, en los trópicos y a nivel global. De media, y en la mayor parte de los modelos individuales, la diferencia de tasa es significativa. La tasa de calentamiento en los modelos tiende a subir con la Sensibilidad Climática de Equilibrio (ECS en inglés), y presentamos evidencia de que la distribución de valores de ECS a lo largo de los modelos no es realista.

El gráfico. Cada punto rojo es un modelo; el último, a la derecha, la media de ellos. Azules, las distintas series de observaciones (globos, satélites, reanálisis). MT es Mid Troposphere, y LT es Lower Troposphere.

modelos-realidad-mckitrick-christy

Figure 3. Trends and 95% CI’s for individual models (red dots and thin bars), CMIP6 mean (red dot and thick bar) and observational series (blue). Horizontal dashed line shows mean satellite trend

Añado el gráfico de global tipo “espagueti”, más usual.

modelos.realidad-mckitrick-christy-f1

Entre los dos estudios suman algo muy completo.  El primero no usa satélites, porque su “troposfera baja” es más baja que la de los satélites; el segundo, sí. El primero se centra en la troposfera baja y alta, y el segundo en la baja y la media; siendo las dos bajas algo distintas. Cubren bien la troposfera completa, menos la pura superficie.

Los dos usan la misma ventana de tiempo (1979 – 2014), por un motivo que explican pero que no quedará claro para todo el mundo. Lo de los “forzamientos históricos” en los modelos. Es muy típico en este debate que llegue un campeón, por ejemplo Zeke Hausfather, y presente un gráfico con una correspondencia niquelada entre modelos y observaciones. Y explica (o no) que ha corregido los modelos, en el sentido cambiar los forzamientos que llevaban por otros que ahora se sabe que eran los forzamientos reales.

Por ejemplo: Es que en la realidad ha habido más volcanes (o lo que sea) que los que tenían los modelos en la parte de predicción; y si hubieran tenido los mismos forzamientos que ha habido en realidad, el resultado hubiera sido diferente. Por eso lo corrijo.

Suena lógico, pero entonces hay que ponerse a discutir si los nuevos forzamientos que usa están bién, o están en discusión. Y tanto Mitchell et all como McKitrick y Christy lo han resuelto a base de limitarse a la parte en la que hay unos forzamientos que se han acordado entre todos los grupos de modelistas, y usan todos los mismos forzamientos. Y se llaman “forzamientos históricos”. Por eso es la parte de predicción “hacia atrás”. Saben el resultado que tienen que reproducir los modelos … ¡y no lo consiguen! ¿Será que no saben hacerlo, o será que para producir miedo al futuro no pueden partir de tan poco calentamiento en el pasado como ha habido?

En realidad esto no es nada nuevo. Lo nuevo es que los modelos nuevos -y presuntamente más guay- no mejoran sus problemas, sino que los empeoran.

Corolario. Los dos estudios cuentan la misma peli. Solo los modelos que muestran menos calentamiento reproducen algo compatible con la realidad a lo largo de la troposfera. Pero si miramos la parte baja de los modelos, y miramos lo que dicen los “negacionistas”, la diferencia es pequeña y el rango se solapa.

negacionistas-e-ipcc-con-texto-nuevos-modelos

¿Podrían llegar a un acuerdo, “afirmacionistas” y “negacionistas”, en base a ese rango que se solapa? Apuesta que no. A la niña Greta no le iba a gustar. Y a la no niña Teresa, tampoco. Ellas son así.

Fuentes:

Mitchell et al 2020:

McKitrick and Christy 2020:

Los que están atentos a las noticias de la discusión del calentamiento global, se habrán enterado de la filtración del segundo borrador del próximo macro-informe del IPCC, que se llamará AR5 y se espera para 2013 – 2014. El IPCC hace mucha gala de secretismo – según ellos para proteger el sistema de revisión. Y exige confidencialidad a los revisores del informe. Pero uno de ellos lo ha hecho público. Siendo unos 800, era de cajón que iba a pasar. Lo llamativo es que lo ha filtrado con su nombre y firma, alegando que el proceso de revisión acabó el 29 de noviembre. Y que tararí de secretitos.

Es alguien colgado de la idea de la influencia del sol, e hizo un artículo de blog para lanzar una buena nueva. No recomiendo mucho:

Una exageración. Sí se mencionan estudios y datos que indican una influencia del sol, y la necesidad de un mecanismo amplificador. Como posibilidad. Y eso es mucho más de lo que había hecho hasta ahora, que era el descarte puro y duro. Pero de ahí a cambiar el juego va un mundo.

La brigada de contención de daños del alarmismo contestó rápido, vía The Guardian. Dana Nuccitelli, uno de los más conocidos profesionales del cafrismo mediático pro IPCC. No merece la pena:

Lubos Motl da una visión adecuada del asunto. Para “enrollados”:

El asunto del sol está demasiado crudo para que se pueda esperar nada relevante en los próximos años. Ni en un sentido ni en otro. Solo obsesiona a aquellos que no comprenden que no hace falta un culpable alternativo para liberar al acusado sin pruebas. Pero, sol aparte, la cuestión es: ¿Tiene novedades o interés el AR5?

Mi interés está en la prueba; esto es, los modelos. Una nota previa. Los documentos filtrados son el segundo y último borrador (SOD). Y supone, creo, el fin del trabajo de los revisores. Pero no es lo definitivo. La redacción final y la decisión sobre los comentarios de los revisores depende de los capos. Y nunca se puede descartar una pasadita final de la brigada de limpieza.

Los comentarios que he visto en varios blogs que van avanzados en el estudio del documento coinciden en la sorpresa de encontrar gráficos mucho más “sinceros” que la costumbre habitual del IPCC. Por ejemplo este que compara modelos y realidad.

ipcc_fig1-4_models_obs

Llama la atención que el rango de incertidumbre de las observaciones sea mayor que el de los modelos; que hayan puesto las predicciones antiguas; y que deja ver con claridad que las observaciones se están escapando de las predicciones. Además de que confirma que no hay calentamiento estadísticamente significativo desde 1997.

Leyenda: Son los pronósticos hechos en cada uno de los macro-informes:

  • FAR (First Assessment Report) 1º Informe IPCC 1990
  • SAR (Second Assessment Report) 2º Informe IPCC 1996
  • TAR (Third Assessment  Report) 3º Informe IPCC 2001
  • AR4 (Assessment Report 4) 4º Informe IPCC 2007

He hecho una versión en la que pongo la temperatura final que tendrá 2012 (en rosa), yo creo que algo exagerada de caliente. Y ni con esas. La predicción interesante es la última, claro. La de 2007. Salvo que confiesen que han ido a peor, y que en 1996 predecían mejor que en 2007. O menos horrorosamente.

ipcc_fig1-4_models_obs-pm

Lucía usa otro gráfico de comparación que hay en documento. En la entrada que hace al respecto. Como siempre, muy atinada y centrada. Recomiendo encarecidamente. Y los comentarios de los demás.

ipcc-tmps-vs-models

Lectura:

  • En rojo, la media de los modelos.
  • En negro, las observaciones.
  • Colorines desvaídos, los distintos modelos.
  • Panel de arriba, la temperatura absoluta en el período de referencia (nivel “cero” de abajo”)
  • Panel de abajo, “anomalías” (diferencia) respecto del nivel cero.

A destacar. Una cosa es que la media de los modelos tenga una apariencia medio qué, al menos antes de 2001. Que curiosamente es la  parte no predictiva (conocían la realidad). Y otra cosa es que cada modelo individual sea un perfecto esperpento. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que una media de fantasías refleje la realidad? Lo puedes pensar si no te fijas en el final; en la parte de predicción. Después de 2001. Pero claro, conociendo la realidad, cualquiera puede hacer que la fantasía no se aleje demasiado. Ajustando.

También hay que señalar lo que significa el panel de arriba, que es fácil despistarse. Dice que en el período de referencia, la temperatura de los modelos va de 12,5ºC (de media global) en el modelo más frío, a 15ºC el más caliente. Si lo representaran así en el gráfico, los modelos lo ocuparía todo, desde arriba hasta abajo (el eje Y del gráfico es justo 2,5ºC). Por eso usan anomalías, pero de forma que el cero significa una temperatura diferente para cada modelo (y otra para la realidad). Y así, tenemos:

  • Cada línea individual de un modelo no se parece ni cascajo a las temperaturas observadas. Te morirías de risa si vieras 20 gráficos, cada uno de un solo modelo comparado con la realidad.
  • Solo durante el “período de referencia” los modelos están en general todos cerca de la realidad. Todos son aproximadamente “buenos” en esta parte. Mi apuesta es que están creados para hacer exactamente eso, conociendo la temperatura.
  • Más hacia atrás del período de referencia, los modelos se van dispersando, aunque su media se mantiene donde debe, más o menos. Ninguno es bueno (parece), pero la media vale aproximadamente.
  • Tras el período de referencia, y especialmente desde el momento en que los modelos no conocen las temperaturas, se vuelven a dispersar. Pero esta vez, prácticamente todos con más calentamiento que la realidad, y notablemente. Lo que se lleva la media al carajo.

He hecho una versión con una ampliación de la parte de predicción:

ipcc-tmps-vs-models-pm

Lo de los ajustes se las trae. De la conversación en Ca’n Lucía:

Lucía:

Es refrescante leer esta admisión en 9-7:

Con muy pocas excepciones (Mauritsen et al., 2012) los centros de modelismo no describen rutinariamente en detalle cómo ajustan (tunean) sus modelos.

Sería aun más refrescante que admitieran sencillamente que los centros de modelos en general no describen cómo los ajustan, en absoluto!!

Y un intercambio en los comentarios que me ha parecido un gran resumen:

Paul_K:

Me encantaría ver una conversación de adultos sobre la fiabilidad de los modelos en el AR5, pero sospecho que todavía es demasiado pronto para esperar el nivel adecuado de humildad científica.

Lucia:

Yo diría que es mucho mejor que el AR4 [el informe anterior, de 2007]. Además, las figuras están organizadas para dejar a la gente ver las arrugas incluso aunque el texto no sea claro y las admita. Por ejemplo: mira el panel superior la figura 9.8(a).

ipcc-tmps-vs-models-panels-sup

Parece una explosión que muestra el rango de temperatura absoluta en los modelos. Claramente todos difieren, y por un buen pico – y cualquiera con dos dedos de frente sabe que no todos pueden estar “en lo cierto”

Para encontrar una información equivalente en el AR4 tenías que bucear en los suplementos, encontrar sus gráficos de toda la tierra, e integrar mentalmente el color – fijándote en la pequeña leyenda de colores que proporcionaban-, y entonces basándote en esa idea mental decidías cuál podía ser la amplitud del rango de temperaturas de la tierra en los modelos. Mientras, al describir esas diferencias el lenguaje era oportunamente opaco y elegido para sugerir que lo que estábamos viendo era de alguna manera “buen” acuerdo.

Por supuesto, aun dicen cosas como “amplio acuerdo” entre las observaciones y los modelos. Pero, ¿qué diablos es su definición de “amplio acuerdo”? Por lo que yo sé, significa poco más que :

  1. Modelos y observaciones dicen que los polos están fríos y el ecuador caliente.
  2. Modelos y observaciones dicen que ha habido calentamiento en los últimos 100 años o así. La diferencia en la tasa de calentamiento es menor de un orden de magnitud. (Incluso es un poco menor que eso – pero harían falta algunos cáculos)
  3. Modelos y observaciones coinciden en que la temperatura absoluta durante el período de referencia es tal, que se forma hielo en los polos, y existen amplias áreas con agua líquida en la tierra.

Por lo que yo puedo decir esa es su definición de “amplio acuerdo”. Por contraste, según esta definición, habría un “desacuerdo” si los modelos dijeran que el clima de la Tierra se parece al de Marte o al de Venus. Pero no está claro por cuánto tendrían que fallar para que alguien admitiera un “desacuerdo”.

Por otra parte – hay mucha discusión sobre cómo se podría cuantificar el desacuerdo.

Y para acabar el cuento, el resumen del resumen. AR5 es mucho más sincero que los informes anteriores respecto al desastre de los modelos. Que es nada menos que el desastre de la teoría de de la “prueba” de la misma. El menos en la parte gráfica. En la literatura nadie ha encontrado esa “sinceridad” todavía. Queda la duda de si intervendrá la brigada de limpieza, o simplemente es que ante la evidencia de la falta de calentamiento de los últimos 16 años, han tenido que abrir alguna puertita, así sea por vergüenza.

Una nota final sobre los modelos y la realidad. La comparación es con la medición de la temperatura media de la superficie (a un metro de altura). Termómetros de garitas meteorológicas y barcos. Hay otras dos mediciones que se hacen en todo el globo. El aire a más altura, medido por satélites, y la temperatura de la superficie del agua del mar, también por satélites. En estas otras dos mediciones, la separación de los modelos y la realidad es mucho mayor. Aquí solo hemos mencionado la que más se acerca.