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Uno de los argumentos más clásicos de los afirmacionistas del drama climático, es que sólo se pueden modelar las temperaturas recientes conocidas (desde 1850) si se mete en el modelo el efecto de calentamiento del CO2.

Dejemos que desarrolle el argumento la web de referencia del activismo afirmacionista:

Testing models against the existing instrumental record suggested CO2 must cause global warming, because the models could not simulate what had already happened unless the extra CO2 was added to the model. All other known forcings are adequate in explaining temperature variations prior to the rise in temperature over the last thirty years, while none of them are capable of explaining the rise in the past thirty years.  CO2 does explain that rise, and explains it completely without any need for additional, as yet unknown forcings.

El argumento tendría cierto peso si se pudiera modelar decentemente la variabildad interna del sistema. Que no es el caso. Y aun así, sólo sería cierto peso; no mucho. Porque hay modelos que representan más o menos bien el pasado con mucho efecto de calentamiento del CO2, y otros con muy poco.

No, no lo has entendido mal. Hay modelos que reproducen más o menos bien la temperatura global entre 1850 y ahora, metiendo en el modelo un efecto muy grande del CO2 que hemos emitido. Grande, por ejemplo, como 5,6ºC de aumento de temperatura por doblar la cantidad de CO2 en la atmósfera. Y hay otros modelos que hacen exactamente lo mismo, con un efecto pequeño del CO2. Pequeño, como 1,8ºC de aumento de temperatura por doblar la cantidad de CO2 en aire. O sea, un efecto tres veces menor.

Y aquellos a los que los afirmacionistas llaman “negacionistas”, no niegan que el CO2 produzca calentamiento. Afirman que toda la evidencia empírica apunta a un efecto entre pequeño y moderado. Y también tienen la osadía de decir que ese efecto moderado de calentamiento, es más probable que se demuestre beneficioso en conjunto, que perjudicial.

Guy Callendar, padre de lo que se podría llamar la “climatología del CO2”, era un “negacionista” redomado.

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En dibujito, el cachondeo de “los modelos” se puede expresar así.

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Supongo que se entiende. Hay modelos climáticos que sí entran dentro de lo que dicen los malvados “negacionistas”. Especialmente en la nueva generación, la CMIP6. Y destaca dentro de ellos un modelo heroico. El mismo que ocupaba la posición más baja en la generación CMI5, la repite en la CMIP6. Es el modelo del INM-CM (Modelo Climático del Instituto para Matemáticas Numéricas, de Moscú).

Como muestra el gráfico del principio, reproduce la temperatura global de superficie, entre 1850 y ahora, tan bien como cualquier otro. Mejor que muchos.

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Y no sólo. La temperatura global de superficie es la parte fácil, porque los modelos están “tuneados” para conseguir precisamente eso. Y lo hacen todos. Lo que no hace casi ninguno es aproximarse en el calentamiento más arriba de la superficie. Que es más relevante, porque es donde se produce “el efecto invernadero”. Casi ninguno … ¡menos el modelo jabato de Putin! Lo podemos ver en el clásico gráfico de Christy; es el único modelo que va junto a las observaciones en la troposfera media.

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Así que el gran argumento es bastante bastardo. Nadie dice que el CO2 no tenga ningún efecto en la temperatura; vaya, entre los especialistas críticos del cuento de terror del clima. Y “los modelos” no dicen todos lo mismo. Ni de coña. Aun más. Como veíamos el otro día, según avanzan las generaciones de los modelos, el mensaje es cada vez más dispar entre ellos.

(Nota: ECS es lo que calienta el modelo la temperatura de superficie por doblar el CO2, y esperando al equilibrio del sistema – unos siglos).

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Es verdad que cuando los afirmacionistas hablan de “los modelos”, se refieren a la media de los modelos. Pero es que la media de los modelos es un resultado francamente poco popular entre ellos mismos. ¡Son los modelos los que no creen en la media de los modelos! ¿Vamos a no hacerles caso en lo único con sentido que dicen?

Total, otra trola: no se puede modelar el clima que hemos conocido, sin contar con el efecto del CO2. Bueno, ningún sistema caótico se puede modelar, pero lo que modelan los chicos del clima sí se puede hacer con un efecto moderado y nada preocupante del CO2. Los rusos, que no tienen ningún problema con la idea de que en la taiga haga un poco menos de frío, ni están nada histéricos con el asunto, lo hacen estupendamente.

¿Vamos a creernos el modelo INM-CM, porque nos guste? ¡No, eso es cosa de los afirmacionistas! Solamente estamos jodiendo un argumento bastardo muy muy habitual.

Fuentes:

 

 

La respuesta depende de lo que queramos saber, por supuesto. Si se trata de entender los intríngulis de cómo funciona el sistema climático, y otras interesantes pero arcanas cuestiones académicas, es muy posible que con la gran mejora de los modelos climáticos vayamos sabiendo más. Desde luego dan más detalles, aunque habría que saber si son detalles correctos, o si son compatibles entre unos modelos y otros. Pero si se trata de la emergencia climática que nos tiene en un sin vivir, de si estamos a diez años o a dos mil de la hecatombe, lo que necesitamos saber es cuánto calentamiento se puede esperar por las emisiones de CO2. No es lo mismo una bañera a 30º, que a 93º.

Por ejemplo, el último gran informe de IPCC, el AR5 de 2013, decía que el calentamiento más probable por doblar el CO2 en la atmósfera era entre 1,5º y 4,5º. Sin poder dar una cifra concreta de mayor probabilidad, por incompatibilidad entre las distintas líneas de evidencia.

El asunto es que se trata de problemas que encaras de forma muy diferente si la cifra real está cerca de 1,5º, que si está cerca de 4,5º. Usarías estrategias diferentes, y elegir la equivocada podría ser muy doloroso.

Los chicos del clima tienden a estar muy obsesionados con la idea de la media de los modelos. Pero como vamos a ver, esa media parece tener cada vez menos sentido. Y cada nueva generación de modelos climáticos nos está haciendo saber menos, respecto de esa pregunta clave para el asunto de la supuesta emergencia. Por una parte se desparraman más, dando una respuesta con mayor incertidumbre en lugar de menor. Y por otra parte, la media de los modelos va siendo cada vez un valor menos popular para  los modelos mismos. Cada vez son menos los que dan una respuesta cercana a la media, y tienden a preferir, o valores francamente más bajos, o francamente más altos.

Valga como resumen este gráfico de los resultados de los modelos, para esa pregunta de cuánto se calentaría el clima por el CO2, representando la frecuencia -por tramos- de respuestas de las tres últimas versiones de modelos climáticos. ECS, o equilibrium climate sensitivity, es lo que calentaría el CO2 por doblar su cantidad. Lo de la última generación, CMIP6, es relativamente provisional porque todavía no han salido los datos de todos los grupos de trabajo.

Las barras marcan el número de modelos que da un resultado en ese margen, y cada el margen es de 0,5º, desde cero a siete grados. La cifra significa el final del margen: donde dice 0,5, quiere decir los resultados entre 0,1º y 0,5º, ambos incluidos.

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Se ve claro cómo se van desparramando.

  • Rango versión CMIP3: 2,1º – 4,3º
  • Rango versión CMIP5: 2,1º – 4,7º
  • Rango versión CMIP6 (provisional): 1,8º – 5,6º

Esto no es saber más sobre cuánto calienta el CO2 en la playa, según “mejoran” los modelos, sino menos.

Podemos ver los histogramas de las dos últimas versiones, juntos.

Lo que ha cambiado, hacia más calentamiento, es el extremo de los modelos que tienen una ECS alta; el otro apenas lo ha hecho. Si divides los resultados de estas dos últimas generaciones de modelos por la mitad, la mitad baja ha subido la media en sólo 0,2º, entre una y otra versión; pero la mitad alta lo ha hecho en 0,8º. Cuatro veces más.

Cada vez van teniendo más pinta de una distribución bimodal. Con dos “modas”, o valores más populares o probables. ¿Influiría eso en que en el último IPCC no dieran un valor más probable, como otras veces solían? El motivo que alegaban era la falta de acuerdo entre las distintas lineas de evidencia. (Modelos, y otras cosas). Pero hubiera tenido gracia que hubieran dicho que el valor más probable era la media de los modelos, como la vez anterior, y alguien les enseñara un histograma de los mismos, que nunca suelen poner, y dijera: ¿cómo va a ser el valor más probable, cuando ese es el resultado que menos modelos dan? ¡En esa zona sólo hay dos modelos, y en la más popular hay siete! En la siguiente, cinco. Y hay con cuatro, y con tres. No parece que la media sea un valor especialmente probable.

Tiene más matices esto de la ECS y su distribución. El argumento por excelencia de los “afirmacionistas”, en defensa de su idea y de sus modelos, es que sin el efecto de calentamiento del CO2 no podrían reproducir la temperatura global desde que se mide con termómetros (hacia 1880). Es un buen argumento si aceptamos alguna asunción que no está probada; pero, vale, ¿de qué efecto de calentamiento del CO2 hablamos? Porque dicen “calentamiento”, así, a pelo; pero en absoluto es lo mismo un efecto de calentamiento 1,8º por doblar el CO2, que uno de 5,6º en la misma circunstancia. Y sin embargo, con efectos tan distintos reproducen igual de bien las temperaturas de los últimos 150 años. Es como si consiguieran un modelo en el que se vive igual ganando 30.000 €, que ganando 93,000 €. Algo huele bastante raro.

Ahora la gran pregunta es qué dirá el IPCC en su próxima Biblia respecto a la sensibilidad climática. Respecto a cuánto se puede esperar que caliente el CO2. Si añadimos los nuevos modelos CMIP6 al gráfico que solemos poner sobre la idea al respecto de diferentes métodos y grupos, nos queda así.

Cálculos observacionales nuevos, no hay. Lo que si hay es algún “paper” de muy última hora (no hay tiempo de responder), pretendiendo que ese tipo de cálculos basados en la temperatura conocida con termómetros, que siempre habían sido kosher, ahora resulta que ya no valen. Porque patatas.

De alguna manera van a tener que salvar la narrativa preestablecida. Lo interesante será ver con qué cuento salen. Pero lo que no hay cuento que salve es que sus prodigiosos modelos, cuanto más mejoran, menos respuesta dan.

– ¿Cuánto calienta el CO2; cuánto problema es, si es que es problema?

– Depende.

– ¿De qué?

– Del modelo; de la linea de evidencia; de cosas.

– ¿Y ese famoso consenso?

– Bueno, el consenso es que calienta. Y que eso es “malo” porque lo asociamos moralmente a “pecado”, y con independencia de la cantidad; no por ninguna evidencia empírica, ni nada razonable. ¡No seas “negacionista”!

– ¿Y en qué sentido es peor ser “negacionista”, que “afirmacionista”? ¿Va de popularidad, de la niña Greta, o qué?

Fuentes (me había dejado ayer las fuentes atrás, por si alguien quiere repetir los histogramas).

Va sobre la eterna discusión de si los modelos climáticos van francamente más calientes que la realidad, o no. Y me interesaba echarle una mirada distinta. Por una parte al mar, que es la madre del cordero del sistema climático. Por otra parte, tratar de usar una serie de temperatura distinta e independiente de los termómetros y de los satélites UAH y RSS de siempre. A poder ser, algo que no sientan la necesidad de estar corrigiendo todo el rato.

Y finalmente, me interesan los trópicos. La gran incógnita / discusión es cómo reacciona el sistema climático a los efectos externos. Los “forzamientos”. Puede resistirse a ellos, como si tuviera un termostato; o puede amplificarlos, como si fuera una cabra loca. Y nadie lo sabe – aunque unos y otros aleguen saber lo que creen. Lo que sí parece claro es que en los trópicos sí hay algún efecto termostato. Se ve. Cuando hace calor, saltan nubes y tormentas, y enfrían; cuando está fresco,  las nubes y tormentas se forman mucho más tarde, si es que llegan a hacerlo. Y también parece claro que en los grandes cambios climáticos, tipo glaciaciones, en los trópicos se notan mucho menos. Especialmente en los trópicos marinos. ¿Se nota esto en el mar, en el Calentamiento Global Acojonante? ¿Y los modelos, cómo lo ven?

Bob Tisdale [–>] solía hacer comparaciones interesantes de ese tipo. Pero comparaba la media de los modelos con sólo una de las series de observaciones. La de NASA OIv2 (Reynolds). La serie me sirve muy para el propósito. Es independiente de las que he mencionado. Usa satélites, pero es una medición distinta. La temperatura de la “piel” del mar. Y la controla / chequea contra mediciones de superficie. No la cambian todo el rato, como las otras. Yo he conocido la versión 2, desde siempre, mientras que  las demás van saltando de versión en versión cada pocos años.

Tampoco me gusta nada comparar las observaciones con la media de los modelos. No creo que la media tenga ningún valor especial, y se pierde la información sobre el “desparrame” de los modelos. Esa costumbre que tienen de ocupar todo el mapa.

Así que esa esa sido la idea. Repetir lo de Tisdale, pero con *todos* los modelos que figuran en el Klimate Explorer [–>]. Son 39. Un peñazo guapo. Y usando dos series de mediciones, para que no sea sólo la de NOAA Reynolds, que da menos calentamiento que las sospechosas habituales. He metido también HadSST4; recién salida de sus últimas correcciones, y bien convencional entre los “afirmacionistas”. Es la serie que usa el Met Office británico; la más “clásica” que hay.

Los gráficos. Creo que lo más claro es representar las tendencias lineales de calentamiento, en grados por década. Para que no haya discusiones del método de “empalmar” el origen de modelos y observaciones en un gráfico de líneas típico. Aquí sólo hay números fríos, representados gráficamente. Y para el período 1982 – 2018, porque es cuando empieza la serie Reynolds, y uso medias anuales.

El mar tropical. De 24ºN a 24ºS. Los modelos (CMIP5), en azul claro, están en orden alfabético. Cada punto representa la tendencia lineal de la temperatura por década de cada modelo entre 1982 y 2018. En morado, lo mismo para las observaciones.

observaciones-y-modelos-mar-tropicos

El mar “global”. En realidad he sacado entre 60ºN y 60ºS, porque en las zonas donde hay mar helado cada serie lo hace de forma distinta, que a su vez son diferentes que los modelos.

Lo mismo de antes, en 60ºN – 60ºS:

observaciones-y-modelos-mar

 

Parece que hay un gran consenso entre los modelos para no coincidir con las mediciones, en el mar. Un consenso, digamos, caliente.

Enlaces. Todos los datos vienen del Klimate Exlorer, del Instituto Meteorológico de Holanda. Estos son los enlaces directos, con las opciones ya elegidas. (El KE resulta un poco laberinto si no se ha usado antes, y así es más fácil).

Mar trópicos (24ºN – 24ºS):

Mar 60ºN 60ºS:

NOAA Reynolds OIv2:

HadSST4:

ecs-cmip5-y-cmip6-juntos

Están poco a poco publicando detalles de la nueva generación de modelos climáticos. Los CMIP6, que se usarán para el próximo gran informe del IPCC. Y el detalle más relevante siempre es la “sensibilidad climática”. Lo que calienta el CO2, según los modelos. Al final, es lo que importa. Si quieres saber cuánto problema tienes, si es que tienes, depende de cuánto caliente el CO2 que emitimos. Y también de cuánto emitamos en adelante, pero menos. Vamos a seguir emitiendo a mansalva, digan lo que digan, porque lo contrario sí que sería un problema gordo.

En los nuevos modelos ha subido la sensibilidad climática media de los modelos. Mucho. De 3,2º por doblar el CO2, a 4,1º. Y resulta curioso viendo el historial anterior. En el año 2007, con los modelos de entonces (CMIP3), el IPCC daba una sensibilidad más probable de 3,0º. En el año 2013, con los modelos CMIP5, la sensibilidad media de los modelos era de 3,2º. Pero dijeron que no podían dar una sensibilidad mas probable, por desacuerdo entre las distintas líneas de evidencia y estudios. Resulta que los cálculos  basados en observaciones (termómetros) daban en torno a 2º, y los más recientes algo menos. Así que dieron un rango más probable en lugar de una cifra más probable. Era: 1,5º – 4,5º, mezclando modelos y observaciones; y usando un rango de los modelos en vez de la media. Que es el mismo rango que han venido dando desde 1978 (informe Charney), en una ciencia que avanza muchísimo … menos en su métrica principal.

Y ahora los nuevos modelos (CMIP6) pegan un pelotazo, subiendo la sensibilidad climática de la media de los modelos de 3,2º a 4,1º. Teniendo en cuenta toda la magia (tuneos) que hay en los modelos, es muy discutible que esa media de los modelos tenga un significado especial. Muy discutible, y muy discutido. Pero con la nueva generación de modelos el asunto resulta extraordinario. No se trata solo de un aumento en la sensibilidad climática media, sino que su distribución es completamente diferente. En las dos generaciones de modelos las mayores frecuencias se concentran en extremos opuestos. Arriba los modelos anteriores, abajo los nuevos. ECS: sensibilidad climática.

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También es interesante ver la frecuencia de la media. En este gráfico cambiamos el rango de conteo, para que en cada caso la media de los modelos quede en el medio de un rango. Y poder ver cuántos modelos se concentran en el rango de ese valor medio.

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No parece que la media de los modelos sea un valor muy popular entre ellos, pero en la nueva generación sorprende lo bien habitados que están los valores extremos alejados de la media, y a ambos lados.

En el primer gráfico he puesto juntos CMIP5 y CMIP6. No pongo los CMIP3 porque la sensibilidad la calculaban de otra forma. Pero es común para 5 y 6. Lo repito aquí:

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Los nuevos modelos (rojo), ademas de cambiar la distribución, y de hacer todavía menos popular la media de los modelos, han conseguido abarcar todo el mapa. Siguen manteniendo una presencia decente en la parte baja, pero además han conseguido colonizar la zona de hervir, antes despoblada.

Y ya la guinda es que si en 2007 no podían dar una sensibilidad climática mas probable, por desacuerdo entra las distintas líneas de evidencia y estudios, ¿qué van a decir ahora? ¿Cambiarán o descartarán la línea de evidencia (las observaciones) que estaba en franco desacuerdo con los modelos? En todo caso esto no parece un avance del conocimiento, precisamente. Supongo que venderán que cuanta más incertidumbre, mayores son las posibilidades de una hecatombe. Y procurarán que no se note la mala pinta que le dan estos bandazos a la idea de una “ciencia establecida”. Porque con los bandazos siempre hay el mismo problema.  Si cada generación de modelos es un mundo diferente, ¿por qué vas a pensar que la generación de ahora representa un mundo real?

Ya que estamos, podemos poner la distribución de ambas generaciones de modelos, limpia; sin señalar ni la media ni la mediana.

ecs-cmip5-y-cmip6-distr

Nota: esto todavía puede cambiar porque faltan algunos modelos por publicar su sensibilidad climática. Pero no puede cambiar mucho, porque no faltan tantos.

Un añadido de interés. Sobre los problemas de la modelo-manía, Andrea Saltelli en Nature:

Modelling hubris may lead to “trans-science”, a practice which lends itself to the language and formalism of science but where science cannot provide answers. Models may be used as a convenient tool of displacement – from what happens in reality to what happens in the model

Fuentes.

De los modelos CMIP6, Yue Dong en Twitter (clic en su imagen para llegar al tuit).

ecs-cmip6

De lo modelos CMIP5: IPCC AR5, WG1, chapter 9.

ecs-cmip5

Añadido para los comentarios:

negacionistas-e-ipcc

 

 

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Interesante entrevista en la radio de Julia Hartley-Brewer a Myles Allen:

Julia:

¿Puede explicar en términos simples cuál era la predicción (de los modelos) y cuál es la realidad?

Allen:

Bien la realidad es muy clara. Estamos ahora en una temparatura como un grado más caliente que en la época preindustrial,  entre 0,9º y 1º,  y las temperaturas están todavía subiendo (sabe el futuro),  pero si miramos a este grupo particular de modelos, indican que para el tiempo en el que se alcanza el nivel de emisiones que tenemos, deberíamos tener 1,3º de calentamiento. Sólo son tres décimas de grado de discrepancia,  pero si tu objetivo es no pasar de 1,5º, esto es, sólo medio grado por encima de lo que estamos ahora, esa discrepancia importa mucho.

Bueno, no. A la discrepencia se le puede llamar “solo tres décimas” si estamos hablando en el bar, pero un 27% de discrepancia es mucho más indicativo. Ninguna broma. Si esos modelos dicen que doblar el CO2 produce un calentamiento más probable entre 2ºC y 4,5ºC, con esta novedad pasaría a un rango de 1,5ºC a 3,5ºC.

¡Qué pillines! Por eso el IPCC cambió su rango más probable, reduciendo la parte baja de los modelos pero sin cambiar la alta (y les quedó 1,5ºC – 4,5ºC). Por tener líneas de evidencia contradictorias, decían. Lo acojonate es que las “líneas de evidencia” son dos; los modelos y la realidad. En el mundo posmoderno los modelos son tan línea de evidencia como la realidad.

Nota: En el caso de ese rango, el producto de la realidad no significa una verdad. Es la interpretación de la realidad partiendo de las asunciones de una teoría. Por ejemplo que no ha habido ningún calentamiento natural. Ninguno, como en cero. Además de otras asunciones, literalmente sacadas de la gorra, como que los aerosoles (la contaminación) han ocultado una parte muy sustancial del calentamiento del CO2.

Seguimos extractando:

Allen:

La conclusión de nuestro estudio es que esto hace la diferencia entre que el objetivo establecido en París sea absolutamente inalcanzable, a que sea justo alcanzable si nos esforzamos mucho. Y esto es muy importante, porque hubiera sido muy difícil mantener la motivación … pero lo que este estudio  muestra es que no es inalcanzable, sino que simplemente llevará mucho trabajo.

Y Julio pregunta por  “la pausa” (entre 1998 y 2014) en el calentamiento.

Allen:

Yo nunca he sido un gran creyente en la pausa, porque había otros indicadores de que el calentamiento se seguía acumulando. El nivel del mar seguía subiendo, y la temperatura del interior del océano también.

Acojonante, porque el nivel del mar sigue subiendo … ¡al mismo ritmo con mucho CO2 que con poco CO2!

nivel-del-mar-co2

Una subida del nivel del mar no dice nada. Necesitan una aceleración notable, que buscan como locos. Algunos estudios encuentran una aceleración birriosa, y otros no encuentran ninguna aceleración.  Los hay incluso con desaceleración. Allen se está marcando un pegote que tiene que saber que no vale. Pero cuela, porque no le puedes pedir a todos los periodistas que conozcan todos los trucos de una “ciencia” llena de ellos.

Y respecto al calentamiento del mar debajo de la superficie, no se puede descartar que sea natural, y sobre todo, no lo cuantifica respecto a lo que necesitan los modelos.

Más adelante Julia trata que Allen confiese que el estudio sobre el consenso del 97% de los científicos es basura desacreditada, pero sólo consigue que Allen conteste que la ciencia no se hace por votación y que nunca ha estado interesado en ese porcentaje.

Allen:

Lo que me interesa son los datos. Y si miras a los datos, no puedes expliar los datos sin una sustancial infuencia humana.

Y eso es falso. No los puedes modelar, pero explicar sí. Variabilidad natural interna no forzada de un plazo mayor del que les conviene admitir. Y, sencillamente, no se puede descartar. Tampoco se puede descartar el CO2, pero su efecto observado depende enteramente de esa variabilidad interna. No puedes saber uno si no sabes el otro. Y por mucho que te dé por asumir que la variabilidad interna de largo plazo (décadas) es cero, que lo asumas no lo hace cierto.

Ahora mismo, en ese estudio, le acaban de quitar un 27% de efecto al CO2. De 1,3º de calentamiento, a 0,9º – 1º. Bastaría la muy posible y verosímil idea de que la variabilidad natural mutidecadal haya contribuido con la misma cantidad -“sólo dos o tres décimas de grado”- al calentamiento, para que el efecto del CO2 fuera la mitad de lo que llevan los modelos. Y entonces tendrías un no-problema, con tendencia a bendición.

Julia:

¿Es necesariamente malo si el mundo se calienta, y deberíamos hacer algo al respecto?

Esa es la pregunta más intelignte con todo dogma. ¿Oiga, y eso es malo? ¿Por qué?

Allen:

Esta es una pregunta muy diferente. Una de las cosas que hemos aprendido en los últimos 20 años, y francamente me sorprende, es lo poco que le gusta a la gente que le cambien el clima sin preguntarles (es literal). Es una cuestión de cuánto cambio climático está preparada la gente para tolerar, y una de las cosas que hemos descubierto es que a la gran mayoría de gente no le gusta la idea de perder el clima de su infancia, y que les den otro sin su permiso.

¿Alguien ha visto alguna vez una demagogia más barata en acción? ¡La infancia! ¡Sin su permiso! Y por supuesto, sin preguntarles cuánto están dispuestos a perder de riqueza para conseguir no cambiar la infancia … en la eventualidad de que el carro de asunciones en las que se basa el cuento sean ciertas.

Sigue Allen:

Una de las cosas que la Global Warming Policy Foundation (los “negacionistas”, vaya) nunca te va a decir es cuánto calentamiento están dispuestos a aceptar.

Otra mentira. No sé si la GWPF ha entrado específicament en eso, pero los científicos “negacionistas” en general sí dicen que 1,5º, o 2º, o incluso 2,5º, es muy poco verosímil que tengan efectos negativos netos. Y muy verosímil que los tengan positivos. Lo cual es la perfecta forma de decir cuánto calor están dispusos a tolerar.

Julia:

¿Con todo el respeto, creo que no ha contestado a mi pregunta? ¿Es necesariamente malo un calentamiento de un par de grados?

Allen:

Depende de quién seas. Si vives en un pequeña isla nación que puede desaparecer según sube el nivel del mar, puedes tener un sentimiento muy fuerte al respecto.

Más demagogia basura sin control. Se refiere a los atolones del Pacífico. El mar ya está subiendo, desde antes del CO2, y los atolones no están desapareciendo. Son islas dinámicas que se mueven con el nivel del mar. Cosa que sabemos desde Darwin. Pero incluso si queremos soñar con aceleraciones espantosas de la subida del nivel del mar, que deberíamos estar viendo y no vemos, aun así ahí vive una cantidad de gente ridículamene pequeña. Sería infnitamente más barato subvencionarles una vida con más recursos de los que tienen, en otra parte, que desquiciar la economía global con fantasías de “energía verde”.

Y lo remata diciendo que él mismo, con su sueldo de académico, sólo se ha podido permitir una casa en la llanura de Oxford, susceptible a inundaciones. Fue un cachondeo en Twitter, que no encuentro ahora. La gente sacó su casa, y precios de casas similares en venta en la misma zona, que resula ser muy muy cara. Y le explicarón que sí, que se lo puede permitir de sobra. Pero que igual no cree tanto como dice en las inundaciones del Calentamiento Global Acojonante, del mismo modo que Obama o Al Gore no parecen creer en la peligrosa subida del nivel del mar.

Esto es lo que hay.

Fuente (la entrevista)

Últimamente están saliendo varias reconstrucciones de paleo-temperatura de la península. Traemos la última, con anillos de árboles. Una serie de pinos en el Pirineo. Se supone que reconstruyen las temperaturas de verano, los meses de mayo y junio, y agosto y septiembre. Si quieres saber por qué esos meses en concreto, lee el trabajo; es muy largo. El mensaje resulta maravillosamente anti-alarmista.

Extendiéndose durante el período de los años 1186 a 2014, la nueva reconstrucción revela en general unas condiciones más cálidas hacia 1200 y 1400, y de nuevo después de hacia 1850. El verano más frío fue en 1258 (-4.4°C respecto al período de referencia 1961-1990), tras la erupción volcánica más fuerte conocida de la era. El siglo XX se caracteriza por un fuerte enfriamiento de verano en la década de  1970, seguido de un aumnto de temperatura hasta 2003, y un descenso posterior. Se encuentra muy poco acuerdo con las simulaciones de modelos climáticos, que sobreestiman consistentemente el calentamiento de verano reciente, y subestiman los cambios de temperatura pre-industriales.

Lo que más me gusta es la comparación con los modelos climáticos. La línea roja es la nueva recontrucción, y las verdelinas son cuatro modelos climáticos. Todas llevan un filtro paso bajo de 20 años.

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Está claro que los modelos se apuntan a que no existe cambio climático natural más allá de unas oscilaciones de corto plazo. ¡Son negacionistas del cambio climático natural! — como dice Roy Spencer. Sobe todo si haces una media entre ellos, y frenas las alegrías del modelo verde fosfrito (CCSM-4) – que es el extravagante del grupo. También destaca que el calentamiento moderno no tiene nada de especial. Como sabe todo el mundo, menos los cantamañanas de la marcha por la ciencia.

¡Se parecen a Rawandi! 😉

Pero yo tampoco lanzaría las campanas al vuelo con esta reconstrucción del Pirineo. Aunque sea muy importante por estar en el patio trasero de Bilbao. Porque si comparas con la reconstrucción que vimos hace poco tiempo, que era con árboles en la zona de Soria y desde 1600, no se parecen ni castaña. A pesar de que también sea patio trasero de la capital de la galaxia.

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Mejor prescindimos de los detalles, tan poco convincentes, y nos quedamos con la literatura. Entre los autores está Zorita, que ya ha visto muchas veces que los modelos climáticos no son capaces de simular la variabilidad natural de siglos pasados, relativamente bien conocida.

La variabilidad de largo plazo reconstruida excede la variabilidad de décadas a siglos simulada en cuatro modelos climáticos de última generación. Esta ddiscordancia está en línea con una tendencia general de los modelos a subestimar la amplitud de la variabilidad natural de baja frecuencia reconstruida durante e último milenio (Bothe et al. 2013; Fernández-Donado et al. 2013; Phipps et al. 2013; Luterbacher et al. 2016; Ljungqvist et al. 2012). Este desacuerdo podría indicar que el papel de la variabilidad interna no forzada es mayor que el esperado (Goosse 2017; Matsikaris et al. 2016), y/o que la sensibilidad climática a los forzamientos prescritos necesita ajustes.

Explico. La Climatología del Calentamiento Global Acojonante, que es lo mismo que decir los modelos climáticos, ven el cambio climático como una simplificación pasmosa. Los modelos serán muy complicados, pero la película no podría ser más sencilla. El clima tiene una oscilaciones rápidas (de alta frecuencia), caóticas, que se promedian al cabo de poco más de una década. A partir de ese plazo, los cambios se deben a los “forzamientos climáticos”. Que son, o naturales o artificiales. Y dentro del plazo de uno o dos milenios sólo son estos:

Naturales:

  1. Volcanes. Enfrian, y cada uno dura poco. Puede ser un efecto grande.
  2. El sol, Calienta y enfría, y sus variaciones apenas tienen efecto en los últimos 2.000 años.

Artificiales (hombre pecador):

  1. Contaminación: Enfría.
  2. Gases invernadero. Calientan.

Con esta película es obvio que entre el año 0 DC y 1850 DC (lo preindustrial, o natural) no pueden tener cambio climático. Sólo un muy ligero enfriamiento por lo de los ciclos de Milankovitch, y unas bajadas fuertes por los volcanes — que desaparecen al cabo de poco tiempo. Y eso es justo lo que se ve en las líneas verdes del gráfico.

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Y es lo que NO se ve en la línea roja de temperatura reconstruida a partir de anillos de los árboles. Que no será de confianza (a mi no me parece), pero es que sabemos por los textos históricos que el clima variaba, y un huevo. Y lo sabemos por el rango geográfico de las distintos tipos de árboles, según se expande / contrae el rango en latitud y en altitud. Y por los glaciares, que también se expandían ¡y retrocedían! antes de la era industrial. O sea, sabemos que el clima sí se puede calentar en plazo de décadas / siglos (sin que cuente el ciclo de Milankovitch), pero los modelos climáticos no pueden hacerlo.

Por eso dicen los autores del trabajo que, o bien el clima puede cambiar por sí mismo (caos, o la variabilidad interna no forzada que dicen), o bien los forzamientos que tienen en cuenta en los modelos necesitan ajustes (están mal). O ambas. Y eso hace que la “evidencia” (es sólo teórica) del Calentamiento Gobal Acojonante quede francamente en cuestión.

Fuentes:

Büngten et al 2017:

Tejedor et al 2017:

Gracias a:

 

Si tú ves Mann y Rahmstorf en el mismo “paper” ya sabes que tienes el circo asegurado.

“Hemos llegado tan cerca como se puede de demostrar una relación directa entre el cambio climático y una gran familia de extremos meteorológicos recientes”, dijo Michael Mann, distinguido profesor de ciencias atmosféricas, y afamado Fake Nobel (por escrito); así como inventor del truco para esconder el declive, y el falso palo de hockey que pretendía negar el cambio climático natural. “Falta identificar de hecho los eventos en los modelos climáticos”, añadió.

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Y ahí, en dos frases de Mickey Mann, tienes el cuento del clima en todo su esplendor. Los científicos de la movida tienen una meta que alcanzar. Pero no es la sana meta -motivada por la curiosidad- de saber cómo funciona el sistema que estudian, sino la de demostrar la relación entre el hombre pecador y todos los males imaginables. Y para colmo, no estudian el sistema real, sino los juegos de computadora que han creado ellos mismos como herramienta de asustar.

El truco va así. Por una parte se han fijado en unos cuantos extremos meteorológicos recientes. Como la ola europea de calor en 2003; las inundaciones de Pakistán en 2010; la ola de calor rusa de 2011; las de Tejas y Oklahoma de 2013; y los incendios de California en 2015. Y han econtrado (ya se sabía) que ese tipo de fenómenos suelen estar relacionados con ondulaciones más pronunciadas y persistentes del jet stream.

También dicen que esas ondulaciones potentes han sido más frecuentes recientemente. No dicen (creo) que entre 1950 y 1970 también vieron lo mismo, en una fase de enfriamiento global.

Y ahora llega la magia. En casi un setenta por ciento de “una combinación (docenas) de los aproximadamente 50 modelos climáticos” del grupo CMIP5, aumentaba, desde la época preindustrial, la distribución de temperatura que favorece la formación de esas ondulaciones exageradas del jet stream. Y el juego se llama concurso de popularidad entre modelos.

Pregunta: ¿van a tirar a la basura el más de 30% de los modelos de esa selección porque no dan la respuesta adecuada? No señor. Porque en otro experimento futuro, ante otra problema distinto, puede ocurrir que sean, precisamente los modelos que ahora no contestan bien, los que nos digan lo que queremos. Los que nos acerquen a esa meta que tenemos de demostrar que la culpa es del hombre pecador. Tenemos modelos para todos los gustos; los removemos, y ¡hops! sale lo que queremos. Por eso nunca descartan modelos. Por eso no hay modelos mejores que otros. No tienen selección natural, salvo los que claramente nunca van a dar la respuesta predeterminada en ningún caso.

Y luego te encuentras con que a los modelistas del cuento este resultado de abajo les parece muy bueno. (Es de otro tema distinto, pero es un ejemplo espectacular).

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Normal. ¿Han medido en ese estudio que los extremos meteorológicos sean más frecuentes o peores? No, no lo son. O al menos el IPCC, que también quiere demostrar lo mismo, no lo ha encontrado. Ni las compañías de seguros tampoco, y les importa mucho saberlo. La realidad no dice tal cosa. Pero como en casi el 70% de una parte de los modelos ocurren unas condiciones que favorecen los extremos climáticos, y a pesar de que bien pudiera tener la razón el más de 30% que dice lo contrario (o ninguno), resulta que hemos llegado lo más cerca que se puede a demostrar que tenemos que cobrarte un pastón. ¡Somos unos machotes!

Por cierto, en la primera frase hablan de “la actual sequía sin precedentes de California”. Realidad: en absoluto es sin precedentes, y ya se ha acabado para la fecha de publicación del artículo.

Fuente, WUWT: