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La historia tuvo mucho bombo de prensa, cómo no. Una nueva forma de averiguar el calentamiento de los océanos, a base de medir su degasificación. A mayor temperatura, pueden disolver menos gases. Y les resultaba que el calentamiento del mar era mucho mayor del que se pensaba.

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La idea de esta forma independiente de medirlo no era mala, aunque no la llevaron muy bien a cabo. El problema es que cuando impones consensos, todo el mundo aplaude los estudios que nos gustan, sin mirar mucho las entretelas. No vayamos a joder las “buenas” noticias. ¡Nos vamos a morir más rápido de lo que pensábamos! Así que ni los autores, ni los revisores de Nature,  ni ninguno de las docenas de científicos del “consenso” especialistas que leyeron el estudio, se dieron cuenta de los muy obvios errores que contenía. Tuvo que ser un muy vilipendiado “negacionista” el que llamara la atención sobre el asunto. Nic Lewis. Lo hizo en el blog de la no menos vilipendiada Judith Curry, pocos días después de la publicación.

De sus conclusiones:

Los hallazgos en el trabajo de Resplandy et al fueron publicados, con revisión por pares, en la principal revista científica del mundo. Con una gran cobertura de prensa. A pesar de esto, una rápida revisión de la primera página fue suficiente para levantar dudas sobre la exactitud de los resultados. Y bastaron unas pocas horas de análisis y cálculos, basadas sólo en la información publicada, para mostrar errores aparentemente serios (y con seguridad inadvertidos) en los cálculos subyacentes.

Nic Lewis es un científico amateur, y tardío. Amateur, en el sentido de que no cobra por los estudios que hace. Matemático, dedicaba a la estadística para el mundo de las finanzas hasta que, jubilado, se interesó el “cambio climático”. Especialmente en lo relativo a los cálculos de la “sensibilidad climática” (lo que calienta el CO2). Ya les había corregido algunas prácticas estadísticas a los profesionales del clima, y se había convertido en una especie de “grano en el culo”. Muy incómodo, porque nadie puede discutirle ni sus conocimientos matemáticos, en general muy superiores a los de los científicos académicos, ni el cuidado con el que trabaja. Ha publicado estudios con la flor y nata de los especialistas que se dedican al problema de la atribución del calentamiento al CO2. Y los últimos, mano a mano con Judith Curry. El efecto de su presencia en el mundillo del cambio climático ha sido rebajar notablemente los cálculos de lo que calienta el CO2. En los dos extremos del margen. Y eso es un fastidio enorme para los alarmistas.

En el caso de este estudio, Lewis señalaba dos problemas gordos. Que no se puede calcular la tasa de calentamiento como lo hacían. El uso de la estadística, no la parte física. Y que los márgenes de confianza que usaban eran totalmente irreales. De momento, los autores han reconocido esta segunda crítica.

Es un nuevo método prometedor, pero no hemos conseguido una buena precisión en el primer pase.

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Los alarmistas están diciendo que todo es muy normal; que así es como la ciencia se va corrigiendo y avanzando. Y tienen toda la razón. Pero se olvidan de la parte en la que los “negacionistas” han sido necesarios para ese avance de la ciencia, porque ningún alarmista ha sido capaz de ver un problema que, según Lewis, era obvio en la primera lectura de la primera página del cacareado estudio. Ha sido necesario el prestigio de la “negacionista” Curry para llamar la atención, y el fino conocimiento del “negacionista” amateur Lewis para ver el problema.

¿Qué tal si aprendemos la lección, nos dejamos las floridas etiquetas y los insultos en casa, y reconocemos que la crítica no es una inmoralidad, sino algo necesario para un conocimiento de fuste?

Fuentes:

Resplandy et al 2018

Nota de prensa en Princeton University

Nic Lewis en ca’n Curry (1)

Nic Lewis en ca’n Curry (2)

San Diego Union-Tribune:

Washington Post:

 

 

 

 

 

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Peter Ridd es un profesor e investigador australiano que se ha pasado toda su vida estudiando la Gran Barrera de Coral. También desarrolla instrumentos para medir el estado de ecosistemas marinos. Y los resultados de sus estudios no coinciden con lo que quiere oír el alarmismo climático.

Básicamente dice que al coral no le pasa nada con esto del “cambio climático”. Que hay más coral ahora que hace cien años, y crece más rápido. Precisamente por el calentamiento. De hecho, en el mundo, hay más coral donde el agua es más caliente; y no hay ningún lugar con el agua tan caliente como para perjudicar al coral. Lo que sí ocurre es que al calentarse algo el agua de latitudes más altas (aguas más frías), el coral ocupa zonas en las que antes no podía vivir … ¡porque eran demasiado frías! Si quieres buscarle problemas a un calentamiento global, puedes imaginar que a los osos polares no les guste, pero el coral es exactamente lo menos indicado para suponer que el calor le haga mal.

Pone un ejemplo muy bueno, comparando con los árboles. Las semillas de estos se van a desarrollar en un lugar del mismo clima del árbol que las ha producido. Porque caen alrdededor del árbol, o no muy lejos. Pero las esporas por las que se reproduce el coral viajan con al agua cientos e incluso miles de kilómetros. Y la temperatura y otras condiciones van a ser muy distintas casi con seguridad. Por tanto necesita poder gestionar un rango muy amplio de climas, y eso es justo lo que hace. Pero siempre con el esquema de que más temperatura es mejor.

Ridd también ha publicado trabajos sobre la falta de calidad de la mayor parte de estudios sobre el coral. En general, y especialmente sobre el caso del blanqueamiento, y el de la acidificación. Las investigaciones no se chequean, ni contrastan, ni replican. Para empezar, no existen estudios de áreas marinas grandes antes de la década de 1970. Así que no hay con qué comparar. Y el blanqueamiento, que ocurre con El Niño y no con el “cambio climático”, lo compara con los incendios de los bosques australianos. El incendio regenera los bosques, y el blanqueamiento regenera el coral. Es la hipótesis del blanqueamiento adapativo, que ya hemos comentado.

Bien, todo esto debería dar lugar a una interesante discusión académica. Pero alarmismo y discusión no casan. El alarmismo, al fin una postura moral, lo que hace es silenciar al discrepante. Y es lo que intenta hacer con Peter Ridd. Primero le cascaron una orden de silencio. Su universidad, James Cook University, le prohibió expresar sus críticas en público. Porque la crítica supone actuar … ¡de forma no colegiada! Imagina; ciencia colegiada, sin crítica. Pero esa es la ciencia del cambio climático. ¡Incluso le prohibieron decirle a su mujer que tenía la orden de silencio!

Ridd les puso una demanda por atentar contra su libertad de expresión, y académica. Y ahora le han expusado de la universidad por no quedarse callado.

On 2 May, 2018, I received a letter from James Cook University (JCU) terminating my employment. JCU have sacked me because I dared to fight the university and speak the truth about science and the Great Barrier Reef.

Estaría bien que esto acabe en una nueva demanda contra la universidad. Vaya, es imprescindible para tratar de mantener algo de cordura contra el cuento del clima. El problema es la disparidad de armas. De cañones. Para la primera demanda Peter tuvo que recaudar AU $95.000, que son como unos 70.000 US $. No es nada para la universidad, que vive de los impuesos; pero es más de lo que podía Ridd. Así que Jennifer Marohasy le organizó una colecta pública, que con la ayuda publicitaria / bloguera de la misma Marohasy, WUWT, Jo Nova, Willie Sonn y Benny Peiser (GWPF), consiguó el objetivo. Y en un pispás.

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Tiene guasa. En la expulsión de ahora le acusan de haber hablado de su caso. Que es precisamente lo que se está viendo en sede judicial: la legalidad de esa orden de silencio. Y si no hubiera hablado, nunca hubiera podido alcanzar los fondos necesarios para plantear la demanda. El perfecto silenciamiento diabólico del crítico, en el que no le dejan salida.

El caso es que los gastos legales aumentan mucho si quiere actuar legalmente contra la expulsión. Hacen falta otros 159.000 AU $. Y parece un muy buen caso para poder ayudar y hacer una diferencia. Y darle en los morros a la recua de alarmistas tarados que pretenden gobernar la academia mediante el silenciamiento de toda crítica.

La página de GoFundMe para las donaciones a la causa legal de Ridd:

Cualquier cantidad suma; nada es demasiado poco. Y Ridd es de las pocas voces críticas con el cuento del coral que puedes escuchar de un científico de prestigio y especialista en la materia. Para mi que merece la pena. Mucho. Peter Ridd es clave.

Por cierto, la JCU ha borrado toda referencia a Ridd en su web, incluidos sus trabajos científicos y un vídeo con una conferencia interesantísima que tenía enlazado en la plaza – y ya no funciona. Hay que acabar con esta gentuza.

Fuentes

WUWT:

Peter Ridd:

Esta plaza:

 

 

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Un par de estudios señalando un debilitamiento de la corriente del Golfo. En realidad contradictorios, porque uno habla de un debilitamiento desde 1950, y el otro desde 1870. El primero podría ser por “el calentamientoantropogénico” (vaya, el malvado CO2), pero el segundo no. Empieza mucho antes que el hipotético “calentamiento antropogénico” se pueda notar. O sea, el del segundo estudio es natural en origen.

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¿Y esa noticia es buena, o mala? Pues depende. Para los alarmistas es mala, porque es un cambio. Y los alarmistas son cambiófobos. Todo cambio ha de ser netamente a peor, sienten. A mucho peor, con toda probabilidad. En cambio, para los no alarmistas -pero creyentes en el IPCC- el cambio es bueno. Porque disminuye el “calentamiento global antropogénico”.

Versión alarmista en Twitter:

Versión no alarmista (pero aun así creyente en el IPCC) en el mismo medio:

Ya asoma en la prensa española:

La prensa española, por supuesto, no menciona que haya dos estudios, ni la posibilidad de que sea natural, ni las contradicciones, ni lo que podría tener de bueno (según teoría IPCC), ni leches.

Se pueden seguir los enlaces clicando en los “tuits” en los que salen.

 

 

 

peter-ridd Peter Ridd es un geofísico con los siguientes intereses: oceanografía costera, el efecto de los sedimentos en el coral, desarrollo de instrumentos de medición, detección geofísica, climas pasados y presentes, y modelización atmosférica. Además, su trabajo con su grupo del Laboratorio de Geofísica Marina (http://www.marinegeophysics.com.au/) se dedica al desarrollo de instrumentos.

Lleva toda su vida trabajando en la Gran Barrera de Coral. Y me encuentro con este breve vídeo en Twitter, en el que apunta a todo lo que venimos comentando a cuenta del coral.

  • El blanqueamiento del coral es como los incendios de los bosques; los regenera. Y siempre se ha recuperado.
  • EL coral se adapta a situaciones muy cambiantes. No le queda otra, las esporas que larga acaban creciendo a cientos o miles de kilómetros, y tienen que copar con lo que haya allí. No es como una planta.
  • Tiene que gestionar grandes cambios de temperatura, aunque no hubiera “cambio climático” (se refiere al cambio climático acojonante, no al natural).

No conocía a Peter Ridd, y me ha parecido interesante. Especialmente su apunte a la hipótesis adaptativa del blanqueamiento del coral, de la que hemos hecho varias entradas. Y buscando, encuentro este vídeo más largo y completo. Una hora. Ridd examina todos los supuestos problemas de la Gran Barrera de Coral. Y los bien reales problemas de las ciencias de ecologistas. A partir del minuto 30 entra en el “cambio climático”. Pero pongo unas notas añadidas para los que vayan con prisa.

Notas al paso:

El coral es tropical y le gusta el calor. En la parte sur de la GBC crece más lento que en la parte norte, porque el agua es más fría. Pero en Nueva Guinea crece aun más rápido que en el norte de la GBC, ¡porque el agua es más caliente todavía! Y el tejido también es más grueso en los sitios más cálidos.

¿Velocidad de cambio de temperatura? ¿En serio? ¿Hablamos de las salidas del glacial al interglacial? ¿Hablamos de los cambios de temperatura bruscos en las fases glaciales?

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Ahora hay más coral que hace 100 años, porque se ha expandido hacia los polos, sin perder por el ecuador. Y probablemente crece más rápido.

El coral que se blanqueó en 1998 y 2002 (por El Niños) se ha recuperado prácticamente todo (está hablando en 2011).

El coral tiene un balance entre crecer rápido (y vida corta) y ser muy sensible a los cambios; o bien crecer más lento (y vivir más) y ser más insensible a los cambios. Y según la zona y el ambiente, elige entre ambas estrategias la que mejor le va. Los fenómenos de blanqueamiento son propios de los corales de estrategia rápida.

Si te quieres preocupar por el calentamiento global, mejor elige los osos polares, a los que presumiblemente les gusta el frío.  Con el coral no tiene sentido. Un calentamiento de uno o dos grados es algo a lo que están muy acostumbrados, y más que eso no van a ver en los trópicos. Y una subida del nivel del mar es de las mejores cosas que les puede pasar. Recolonizarán enormes superficies que desde hace 300 años están demasiado expuestas en marea baja.

Sobre la acidificación y su supuesto efecto en el coral no se atreve a manifestarse. Usando los datos del mejor estudio del momento Ridd llega a una conclusión muy diferente.

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Al final, una idea muy clara que se podría resumir en “muéstrame los cadáveres”. ¿Dónde se ha perdido coral; cuántas especies han desaparecido de qué zona? Y no hay nada que puedan mostrar — del blanqueamiento siempre se han recuperado en unos años. En los ecosistemas con problemas reales (y pone muchos ejemplos) nunca hay dificultad en señalar los “cadáveres”.

Notas de sentido común como guinda:

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Y este. Saco de las palabras a cuenta de la corrupción del proceso científico:

No hay ningún motivo para que te fíes más de un científico que de un vendedor de coches o un corredor de fincas.

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Un comentario sobre la acidificación del mar debida al CO2. Se nota que Ridd no va a piñón fijo. Trabajando los datos que ha visto no llega a la conclusión alarmista de rigor. Pero acepta que puede ser correcta; que ese sí puede ser un problema; y que hay que vigilarlo. Supongo que en 2017 su idea habrá cambiado un poco. Hay muchos estudios que muestran que la acidificación no es un problema, lo mismo que muchos otros ven el fin del mundo con ese asunto. Pero sobre todo, lo que ha habido es meta-estudios que ponen muy en cuestión todo lo que se ha hecho hasta ahora.

Añado enlaces sobre la Hipótesis Adapatativa del Blanqueo (Adpatative Bleaching Hypothesis):

Y sobre acidificación:

Fuentes (la bio de Peter Ridd):

 

 

Nos cuenta The Guardian que hay un nuevo estudio que confirma que los océanos se están calentando rápidamente.

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Problema: en el estudio no figura ninguna expresión que se pueda asociar a un calentamiento rápido de los océanos. Incluso si queremos ser bondadosos con el periódico, y admitimos adjetivos que no tengan que ver con la velocidad pero sí con cualquier idea de una cantidad positiva destacada (por ejemplo “fuerte”), sólo encontramos estos casos entre las 38 apariciones de “calentamiento”.

  • for instance: for the upper 100-m, IAP and Ishii show a strong warming for the global ocean (up to 1.6 × 1019 J/year), but EN4-GR10 shows a near-zero trend.
  • Within the 300–700-m layer, Ishii and EN4-GR10 show near-zero trend while IAP presents a strong warming which is largely due to the Southern Ocean and the Pacific Ocean (Fig. 7c, d).
  • This 0–100-m warming slowdown is accompanied with a large subsurface warming within 100–300-m

La última viene muy a cuento, porque el caso es que  “warming slowdown” y “warming hiatus” son las caracterizaciones del calentamiento que más veces figuran en el estudio.

Por lo demás es un trabajo bien interesante. No analizan la mayor o menor velocidad del calentamiento de los océanos, sino las diferencias que hay entre tres productos que miden ese calentamiento. Para examinar si son consistentes entre sí, y tratar de hacerse una idea sobre su fiabilidad. Llegan a la conclusión de que el calentamiento es fiable, pero que hay inconsistencias entre los tres sistema de análisis en la cuantificación del calentamiento del océano global y de las distintas cuencas oceánicas.

EL periódico debería haber dicho que el estudio confirma el calentamiento de los océanos (no hacía ninguna falta), y haberse abstenido de ninguna mención sobre la rapidez del asunto — que los autores ni siquiera contemplan.

El trabajo es muy completo, y analiza las diferencias entre productos tanto en las diferentes cuencas como a distintas profundidades. Desde 1970. Vamos a poner sólo un ejemplo. La medición que debería tener más calidad porque es la que tiene mayor cantidad de datos. Comparan esta vez los tres productos de calor del océano en la capa más superficial con dos productos de temperatura de superficie. En este caso desde 1983 porque una de las series de temperatura superficie es sólo desde entonces (usa satélites).

Los cuadros de la derecha de las barras verdes son las tendencias lineales por década, entre 1983 y 1998, y 1998 y 2012. Para separar la fase del “warming hiatus” del calentamiento anterior.

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Las dos barras verdes de la izquierda son las de temperatura de superficie (OI y ER), y las otras tres son las series de la capa más superficial (0 – 100 m.). Las diferencias en el cuadro de abajo (1998 – 2012) son bastante impresionantes. Hasta en el signo difieren.

De eso es de lo que va el estudio. Y por eso la presentación arranca así:

Se han encontrado inconsistencias en los cambios de contenido de calor del océano en diferentes análisis de la temperatura  del agua sub-superficial, especialmente en recientes estudios relacionados con el parón en el calentamiento global. Este hallazgo pone en cuestión la fiabilidad de los análisis de temperatura debajo de la superficie e incita a una más comprensiva comparación entre los análisis.

Y acaba así:

En general, nuestro estudio completa la comprensión de las variaciones de calor del mar observadas, y recomendamos una cuantificación cuidadosa de los errores en los análisis oceánicos.

Que The Guardian traduce: ¡Un nuevo estudio confirma que los océanos se calientan rápidamente! Lo que tiene bastante guasa porque el estudio no podría decir si los océanos se calientan de forma rápida o lenta; no es eso lo que analiza.

En todo caso es muy interesante, al margen de las diferencias que encuentra entre productos, y al margen de cómo muestra la carcajada en la que se ha convertido la prensa. Por ejemplo, el diferente comportamiento de cada cuenca oceánica apunta a una complejidad bastante apasionante. Pongamos un gráfico más para hacer boca:

Tasa de calentamiento en función de la profundidad, global y por cuencas, 1998 – 2012:

wang-2017-fig-8

O lo mismo, pero comparando las dos fases (1983 – 1998 / 1998 – 2012), y sólo global:

wang-2017-fases

Fuentes

El chiste del Guardian:

La URL tiene gracia. Separando, queda:

  • amp.theguardian.com
  • environment
  • climate-consensus-97-per-cent
  • 2017/jun/26
  • new-study-confirms-the-oceans-are-warming-rapidly

Y el no chiste de Wang, G., Cheng, L., Abraham, J. et al. en Clim Dyn (2017):

Agradecimientos, Pielke padre:

La foto de esta almeja gigante sobre coral es espectacular.

phoenix-is-clam-coral

Pero es más interesante el cuento, la lección. Es importante fijarse en los tiempos.

– En 2003 los investigadores declararon que el coral de Coral Castels, en Phoenix Islands, estaba muerto.

– En 2009 y 2012 la situación seguía igual.

– Pero en 2015, un equipo de biólogos marinos vio que había vida pululando en el coral. ¿Podría el -presumiblemente aun frágil- coral sobrevivir al año más caliente del registro? ¡Al récord monstruoso de temperatura!

– Este mes, un equipo de biólogos ha hecho una nueva expedición. Y desde el primer momento vieron que aquello está lleno de brillantes colores verdes y morados, signo indiscutible de vida. En palabras de uno de ellos:

Todo está simplemente espléndido.

Hasta aquí el cuento, que viene del siempre muy ortodoxamente alarmista New York Times.

Pero el cuento debería llevar a la lección que el kindergarten nunca aprenderá. Cuando te aseguran que el coral de no sé donde está muerto en tal porcentaje, y que es por el Calentamiento Global Acojonante, puede no ser cierto. No ser cierta ninguna de las dos afirmaciones, quiero decir. Ni muerto, ni por “cambio climático”. Este caso de Phoenix Islands nos dice que por lo menos hay que esperar doce o trece años para confirmarlo. Aunque lo diga el mismo prestigioso periódico, y aunque lo juren “los científicos”.

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Y si además te pasas por aquí con alguna frecuencia también podrás apreciar una llamativa circunstancia. Estos cabestros hablan siempre en nombre de “la ciencia”, pero eso en ningún modo significa que no haya otros científicos que propongan exactamente lo contrario. Por supuesto, presentando sus no menos enjundiosos estudios. Por ejemplo, los de la Hipótesis Adapatativa del Blanqueo (Adpatative Bleaching Hypothesis), que este caso de Phoenix Islands parece apoyar con gran fuerza.

La tercera lección es que nunca te vas a enterar por la prensa que la hipótesis nos vamos a morir todos no es la única en curso. Pero sí es la única con permiso de circulación.

¿Hacen falta más síntomas para sospechar que te están largando un cuento?

Fuentes.

New York Times:

La Hipótesis Adapatativa del Blanqueo (Adpatative Bleaching Hypothesis):

Recién salido del horno.

Abstract (un coñazo, mejor ir abajo a la traducción para personas):

El Niño 2015–2016 y el calentamiento del mar asociado han generado significativo blanqueamiento y mortalidad del coral en el mundo. En Indonesia, los primeros síntomas de blanqueamiento fueron anunciados en abril de 2016. Sin embargo, este El Niño impactó los arrecifes de coral de Indonesia desde 2015 a través de un proceso diferente que el blanqueamiento por temperatura. En septiembre de 2015 la altimetría muestra que el nivel del mar fue el más bajo en los últimos 12 años, afectando a los corales que viven en el rango batimétrico expuesto a una emersión inusual. En marzo de 2016 Bunaken Island (Sulawesi Norte) tuvo una mortalidad del 85% en lo alto del arrecife dominado por los corales Porites, Heliopora y Goniastrea, con diferencias según géneros biológicos. Casi todos los “techos” (flats) de los arrecifes mostraron evidencias de mortalidad, representando el 30% de los arrecifes de Bunaken. Para las comunidades de los “techos” que vivían a una profundidad cercana a la del nivel medio del mar mínimo pre-El Niño, el descenso indujo una sustancial mortalidad probablemente por una mayor exposición aérea diaria, al menos durante los períodos de marea baja. Se usaron datos de altimetría para cartografiar el descenso del nivel del mar en Indonesia, sugiriendo que una mortalidad similar podría ser extensiva a las comunidades en lo alto de los arrecifes de aguas someras, que supone un amplio porcentaje de la extensión de arrecifes de coral de Indonesia. La altimetría de registros históricos sugiere también que este evento no fue único en las últimas dos décadas, y por tanto el rápido descenso del nivel del mar puede ser más importante de lo que se había pensado hasta ahora en la dinámica y la resistencia de estas comunidades. La clara relación entre mortalidad y descenso del nivel del mar también requiere un refinamiento en la jerarquía de impactos de El Niño y sus consecuencias en los arrecifes de coral.

Traducido para humanos: En Indonesia los problemas del coral no han venido del calentamiento que produce El Niño en esas aguas, sino del descenso del nivel del mar. Que expone el coral superficial al aire. Y se ha de tener en cuenta este fenómeno, que hasta ahora no se nos había ocurrido, a la hora de considerar el estado de los arrecifes de coral y los impactos de El Niño.

Y con este nuevo conocimiento podemos intentar comprobar una idea malvada. Las noticias que más hemos padecido sobre el coral en el último El Niño han venido de Australia, de la zona norte, en la Península del Cabo York. Por ejemplo en este mapa se ve muy bien dónde estaba concentrado el problema.

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Dan ganas de saber qué pasaba con el nivel del mar en esa zona roja, en ese momento. Y resulta sospechoso. En 2015 esa zona tuvo una bajada del nivel del mar comparable a la de la zona de Indonesia que menciona el estudio de hoy, pero en el de 1997-98 no. Según este mapa de altimetría de la NASA. Se marca la zona de la Península del Cabo York con la flecha roja. Y resulta, al menos, mosqueante.

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Fuentes:

Ampou, E. E., Johan, O., Menkes, C. E., Niño, F., Birol, F., Ouillon, S., and Andréfouët, S.:

Gráfico altimetría, NASA:

Gráfico coral Australia, NOAA:

coral-resucita-phoenix-islands

Daily Caller [–>]:

El equipo de Mumby predijo inicialmente que a los arrecifes de Rangiroa les llevaría cien años para recuperarse del todo, pero sólo necesitaron 15 años desde que El Niño de 1998 les golpeó fuerte.

Pero no es de ese coral del que habla el artículo de Michael Bastasch (@MikeBastasch). Es sólo otro ejemplo más. Habla de Coral Castle, en las islas Phoenix.

Los científicos declararon muerto el coral de Coral Castles justo hace 13 ños, y dieron a los corales del pacífico Sur pocas posibilidades de recuperarse en un plazo breve.

En 2009 y en 2012 no mostraban ningún signo de recuperación. Pero resulta que en una visita en 2015, publicada ahora, estaba estallando de vida de nuevo. Así que deberíamos empezar a hacernos una idea de la clara diferencia sobre el concepto de “muerto” que tienen los científicos alarmistas y el resto de la humanidad. Para más inri, 2015 es de esos años declarados “récord de calor de la historia”. Lo que debería haber matado aun más a ese coral supuestamente muerto, en lugar de hacerlo revivir explosivamente. Cosas que pasan con el alarmismo.

Y no sólo esas; pasan también otras cosas:

Refiriéndose al otro ejemplo citado, que es en Rangiroa, Bastiasch nos traslada:

“nuestras predicciones estaban completamente equivocadas” declaró a la BBC el boiólogo marino en 2014 [–>]. “A veces es realmente agradable ver que estabas equivocado, y ese fue un ejemplo perfecto”.

Lo que llaman una “ciencia establecida”. En realidad Michael lo saca de un artículo de BBC News sobre el mismo asunto:

Es acojonante. Literalmente acojonante. Tienen una teoría científica que explica perfectamente ese “volver de la muerte”, y que casa con los datos conocidos. Sencillamente, no están muertos. El “blanqueo” es un proceso natural por el que cambian de algas simbiontes. Mientras no pillan las algas nuevas se ven blancos, pero no están muertos. El color se lo dan las algas. Después del cambio, “resucitan”. Pero no es realmente resucitar, porque no estaban muertos. Y estos alarmistas cachondos prefieren creer en la resurrección de los muertos antes de creer que el Calentamiento Global Acojonante no tiene nada de acojonante, y probablemente nada que la naturaleza no haga por si misma.

La teoría ya la hemos presentado antes. Y predice, exactamente, esta “resurección” en relativamente poco tiempo. Se llama “blanqueamiento adaptativo” (adaptative bleaching). Cito el artículo de la plaza [–>]:

Como decíamos, hay dos interpretaciones.

1. El coral es muy sensible y está hiper-adaptado a unas condiciones muy concretas. Que, si cambian un poco, lo matan. Sobre todo si es un calentamiento — dice la moda. Es una visión del coral como si fuera una colección niñas de colegio de monjas, que se supone que se asustan por cualquier cosa.

2. El coral es un prodigio de adaptabilidad a condiciones cambiantes, y el blanqueo es precisamente el mecanismo de adaptación. ¿Cómo lo hace? ¡Cambiando de algas simbiontes! En cada momento tiene el “equipo” de zooxantelas que mejor rendimiento le da para esas condiciones de luminosidad, temperatura, y salinidad. Podría vivir perfectamente con un equipo de algas simbiontes suficientemente genérico como para crecer en condiciones muy cambiantes. Pero le resulta mas efectivo elegir equipos especializados, y cambiar de equipo cuando las circunstancias varían. Y el blanqueo es precisamente lo que se ve cuando está cambiando de equipo de algas. Primero se deshace de las que tenía, y se queda descolorido. (El color viene de las algas, los pólipos son más o menos incoloros). Y luego se hace con el nuevo equipo de algas que le conviene en la nueva circunstancia. No está “sufriendo”; es muy cuco, y está haciendo un relevo.

En fin, lo de siempre. Una “ciencia establecida” que falla más predicciones que una escopeta de feria, y unos científicos alarmistas completamente ciegos a lo que no les interesa ver.

Sale también en el New York Times:

Pero en ninguno de los tres te hablarán del blanqueo (y no muerte) adaptativo. Con lo que se pasan todo el día hablando de muertos que están bien vivos.

La Hipótesis Adapatativa del Blanqueo (Adpatative Bleaching Hypothesis):

Más sobre corales y tal en la plaza:

Actualizado un rato después. Veo que Jim Steele tiene un artículo sobre lo mismo en WUWT, con muchos más ejemplos de la “resurrección de los muertos”:

 

Llega un momento que no se puede aguantar tanta jeta.

 

divulgameteo

Si el gachó es físico debería saber que los loros no reparten conocimiento; y si es “comunicador científico” debería saber que tiene que comunicar mediciones y datos en formato digerible, y no blablala.  Pero no; nuestro animoso propagandista de hoy comunica sugestión y poesía visual. En la aparente esperanza de que si repite lo suficiente una mentira muy gorda, al final colará. Y a eso le llamamos -tachán- ¡¡¡divulgación!!!

Tiene guasa que sea un español el que muestre tamaña ignorancia sobre esas las islas tan particulares, porque fueron españoles las que las dieron a conocer al mundo. No en vano los mejores ejemplares están en lo que posteriormente han llegado a llamar The Spanish Lake.

Fue la expedición de Quirós (1606), que visitó varias islas en Tuamotu, la que describió por primera vez la característica más sobresaliente de esos jardines de palmeras que parecen flotar en el mar. Es dificilísmo fondear para desembarcar en ellos, porque a muy poca distancia de la costa, casi tocándola con la mano, la profundidad supera los 300 metros. Y a ver quién es el guapo que echa un ancla que agarre a esa profundidad.

Esta carta no es de Tuamotu sino de Maiao, Islas de la Sociedad, pero el esquema es exactamente el mismo.

maiao.png

El arrecife rodea toda la isla formando una pared vertical de más de 300 metros. Una pared de materia viva, que crece. ¿Hasta dónde crece? ¡Joder, pues hasta el nivel del mar! Por eso todas esas isla están justo al nivel del mar. Ninguna es más alta en su parte coralina, porque el coral vive en el agua, no en el aire. Y ninguna es más baja que el nivel del mar, porque crecen todo lo que les permite el agua. Son sistemas dinámicos que se mantienen, por definición, al nivel del mar. Y han estado al nivel del mar, que ha cambiado mucho (más de cien metros), desde la noche de los tiempos. Y desde luego desde la última glaciación.

La idea es como esta:

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¿Alguien puede creer que la isla está (todas ellas) justo a ras de mar por casualidad?

Así que para imaginar que los “puntos suspensivos” de la foto se vayan a convertir en “puntos sumergidos”, tienes que imaginar que el nivel del mar suba a mayor velocidad de lo que puede crecer la formación de coral. Y eso es mucho imaginar con lo que sabemos que ha subido el nivel del mar durante el Holoceno.

nivel-del-mar-holoceno

Por ejemplo, en la época que pone arriba Meltwater pulse 1A, la tasa era al menos 35 y tal vez hasta 60 mm/año [–>].

Y el caso es que hay quien ha medido cuánto crece el coral verticalmente si tiene espacio para hacerlo. Por ejemplo en Palau han visto crecimientos entre 8 y 13 milímetros al año.

crecimiento-vertical-del-coral

El nivel del mar “global” subió a 2 mm / año el último siglo, y parece llevar el mismo ritmo todavía.

jevrejeva-y-polinomica

Por supuesto, nadie ha medido que las islas coralinas del Pacífico se estén sumergiendo por la subida del nivel del mar — que por otra parte empezó mucho antes que nuestras emisiones de CO2. Al contrario; lo que han medido es que hay más islas creciendo que disminuyendo. Ver los enlaces al final (son muchos).

Las islas sumergidas son un ejercicio de imaginación, no de observación. Y no es una imaginación cualquiera. Afortunadamente tenemos un estudio muy completo de la gimnasia necesaria para soñar con islas sumergidas.

Para conseguirlo, necesitan imaginar …

  1. Que la superficie del mar se va a calentar como dicen los modelos climáticos del alarmismo. De momento va como por la mitad en la medición global, pero mucho menos en la medición tropical, que es de la que hablamos.
  2. Que el calentamiento de la superficie del mar supondría una disminución de la capacidad de crecer del coral del 41-56% por cada grado de aumento de temperatura. Lo sacan de una sola medición en Tailandia, comparando el crecimiento 1984-86 y 2003-05. En Phuket, zona turística por excelencia. Y hay que tragarse que es por la temperatura y no por otra entre docenas de posibles causas.
  3. Que las proyecciones de subida del nivel del mar del IPCC son realistas. Aun así, con el “escenario” RCP 6.0 tienen dudas, a pesar de suponer una subida del nivel del mar de a 6 mm/ año y un calentamiento de la superficie del mar de 3º. [Yet, there is also some uncertainty in the models under RCP 6.0, and microatolls may still maintain the capacity to keep up with sea-level rise.] Así que necesitan agarrarse al “escenario” RCP 8.5, una subida del nivel del mar “en exceso de 12 mm/año” y un calentamiento de 4º, para tener alguna confianza en el sueño de los atolones sumergidos. El RCP 8.5 es totalmente inverosímil, y está diseñado para poder meter miedo. Ver: Manufacturing climate nightmares: misusing science to create horrific predictions.

Como puede ser un poco confuso vamos a sintetizar la gimnasia. Donde pone “Imaginación RCP 6.” es el escenario en el que dudan si las islas se sumergirán o no.

imaginacion-islas-sumergidas

Claro que @Divulgameteo dice que “pueden convertirse en puntos sumergidos en un futuro cercano”. Vale, poder se puede imaginar lo que sea, pero el futuro cercano de esa gimnasia supone que podrían empezar a sumergirse entre 2050 y 2070, que sería cuando crecieran a menor velocidad de lo que sube el nivel del mar … si alguien se cree 6 mm / año; 3ºC; y una disminución de crecimiento del 50% por cada grado.

Pero para que el mar suba a esas tasas imaginarias por culpa del CO2, y como ya hemos emitido mucho CO2, tendría que notarse ya una aceleración … que brilla por su ausencia.

jevrejeva-y-polinomica

En resumen, puedes poner la mano en el fuego porque los puntos suspensivos van a seguir siendo suspensivos, y no sumergidos.

[Añadido posterior: el último de los próximos enlaces es un compendio de 2014 del “estado de la ciencia” sobre el crecimiento de los corales en el Holoceno, y hasta qué punto seguían el nivel del mar o iban “a rastras” (semisumergidos) durante las mayores subidas del nivel del mar. No es concluyente; las incertidumbres son muchas. Pero la idea general es que pudieron seguir al nivel del mar en las subidas no más bestiales, las de tipo 7 mm/año, y fueron “a rastras” (semisumergidos) en los “pulse water” fuertes, del orden de 45 mm/ año.]

Enlaces con mediciones que muestran que las islas coralinas del Pacífico no se están sumergiendo.

Y un fácil gráfico de lo que pasa (no de lo que se imagina), que viene del ante-último enlace. Esas islas están creciendo, en general. Es un estudio de 36 islas, en las Solomond. Ordenadas por tamaño.

islas-pacifico-desaparecen-absoluto

Entradas recurrentes:

 

jennifer-smith-coral

Es un análisis que ha examinado todos los estudios de los diez últimos años sobre los arrecifes coralinos en el Pacífico Central, para evaluar su salud. Y para examinar la diferencia entre islas habitadas y deshabitadas. Ninguna broma; 450 arrecifes en 56 islas.

La autora princial, Jennifer Smith (foto superior) es la investigadora jefe del laboratorio de Ecología del Coral en la Scripps Institution. Su misión es encontrar estrategias de preservación del coral, y de recuperación de los que están mal. [–>]

En el San Diego Union-Tribune tienen declaraciones suyas [–>]:

There are still coral reefs on this planet that are incredibly healthy and probably look the way they did 1,000 years ago,” said Jennifer Smith, lead author of the study and a professor at Scripps’ Center for Marine Biodiversity and Conservation.

“The scientists were practically in tears when we saw some of these reefs,” she added. “We’ve never experienced anything like it in our lives. It was an almost religious experience.”

Sí me extraña que eso le cause sorpresa. Cualquiera que haya vagabundeado un poco por el Pacífico ha visto que es muy diferente el estado de los arrecifes de coral en función, no sólo de que la isla esté habitada o deshabitada, sino de la lejanía al humano más cercano. Y los más saludables son, con diferencia, los que ni siquiera tienen isla. Los que son sólo un arrecife en medio de la nada. Por ejemplo, Minerva [–>].

Importante pues la diferencia de mirar lo que pasa en islas no habitadas. Vaya, es clave. Es muy fácil decir –hay calentamiento global– y –hay un empeoramiento de los arrecifes de coral-, por lo tanto –¡el calentamiento global está acabando con los corales!-. Sí, puede ser. Pero también puede ser que otras guarradas humanas estén perjudicando los arrecifes coralinos. Y si pensamos que es por el Calentamiento Global Acojonante, nos olvidaremos de vigilar las otras posibles causas — entre ellas lo sucios que somos y lo que abusamos de la pesca si no nos controlamos. Los pescadores en general no son muy partidarios del budismo zen. No ven lo que hay debajo del agua y los estragos que causan. Y de la basura y la mierda química que tiramos, mejor ni empezamos a hablar.

También miran la diferencia por la latitud. Que sirve para tener perspectiva sobre esa idea implícita y grotesca de que al coral le va mal el calor. Sí, en realidad se refieren a calentamiento, y no calor. O sea, cambio. Pero con los cambios naturales de año a año, con El Niño y tal, lo del Calentamiento Global Acojonante como cambio de temperatura es de risa.

Podemos ver unos gráficos que vienen de la digitalización de su gráfico de resultados.  Por ver algunos detalles con mayor claridad. Por ejemplo, dejan claro que la salud del los arrecifes coralinos es significativamente superior en las islas deshabitadas que en las que gozan de antropoides. Pero aquí podemos ver cómo esa diferencia es muy variable según el archipiélago del que se trate. Los archipiélagos están ordenados de norte a sur, sin más.

arrecife-coralino-habitadas-deshabitadas-por-archipielagos

Lo mismo, presentando todos los resultados resulta más difícil de ver.

arrecifes-coralinos-habitadas-deshabitadas

Hay una clara diferencia de norte a sur. Pero está el ecuador por medio (las islas de la Línea están en ecuador, y Samoa queda al sur). Mejor si las ordenamos por latitud absoluta (sin distinguir norte y sur) y miramos la separación del ecuador. Suponiendo razonablemente que cuanta menor latitud, mayor calor.

arrecifes-coralinos-por-latitud-y-habitacion.png

Como suponíamos, el coral está más saludable cuanto más caliente.

Y respecto a la variación de temperatura, podemos ver lo que hace el Calentamiento Global Acojonante en las Islas de la Línea comparado con lo que hace la naturaleza. Son las más a la izquierda (menos latitud, más calor) del gráfico anterior.

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El gráfico representa la temperatura del agua en la zona rosa de este mapa, donde están las Line Islands.

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Es un poco trampa, porque es una zona a la que no le afecta el “calentamiento global”. Por lo que sea (nadie lo sabe). Pero sirve para hacerse una idea. El mar, globalmente, y entre 60ºN y 60ºS, se ha calentado a una décima de grado por década en ese tiempo de la gráfica. Si la zona de Line Islands se hubiera calentado como la media global, se vería una línea de tendencia rosita como la que le añadimos al dibujo.

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Eso es lo que le asusta el Calentamiento Global Acojonante al coral, porque el pobre no tiene costumbre de que le cambien la temperatura. Tiene variaciones naturales de cuatro grados en un par de años, y se va a agobiar por tres décimas supuestamente antropogénicas en treinta años.

Se puede resumir el estudio que comentamos con una de sus frases:

The average per cent cover of active reef builders (figure 3e,f) across all islands was 39.18% (+3.30 s.e.; range 1.8–91.6) and was significantly greater (electronic supplementary material, table S2) on uninhabited islands than inhabited islands (45.18 versus 27.26% cover, respectively). Reef-builder cover was also negatively correlated with latitude,

Y su gráfico:

schmith-et-al-2016-fig-3

Las islas de los estudios que han usado son estas:

smith-et-al-2016-fig1a

Fuente. He visto el trabajo, que no conocía hasta ahora, en un artículo de Jim Steele en WUWT. Interesante, como es siempre Steele.

Más morbo. Puedes encontrar artículos de la misma temática en su sección en la plaza.

 

Para entonces, tras miles de análisis del agua, y una miríada de experimentos a lo largo de siete viajes a Palau,  el equipo estaba convencido de la respuesta de los corales a las condiciones de lugares como Nikko Bay. En los puntos acidificados, la cobertura de coral es alta, la diversidad es alta, y el arrecife se presenta saludable. El problema está en qué hacer con estos hechos.

“Es fácil asumir que -oh, vale- a Palau le va muy bien. A los arrecifes de coral no les importa la acidificación del mar”-me dice Barkley. El equipo ha estado evitando cuidadosamente decir algo como eso. Ni siquiera han prometido haber encontrado refugios. Pero Barkley sigue pensando que el trabajo en Nikko Bay puede ser una fuente de esperanza. Significa que en alguna parte los corales pueden sobrevivir estas condiciones hostiles.

Del mismo artículo, una foto ejemplo de las buenas condiciones del coral en ese agua muy “acidificada” naturalmente.

palau-reef

Palau es un archipiélago rocoso, muy laberíntico, entre Nueva Guinea y Filipinas. Con muchas lagunas y bahías distintas, y relativamente separadas con barreras internas, de forma que cada una es como un mundo con características aparte.

Demos un paso atrás, para tomar perspectiva. Todo el mundo sabe que el Calentamiento Global Acojonante está matando los corales, y que acabará con ellos en unos cien años. O antes. Es lo que dice la biblia posmoderna. También sabemos que el mal que le causa “el cambio climático” al coral se debe a dos factores: el calentamiento del agua y su acidificación. Y suponemos que en sus 500 millones de años el coral no ha visto cambios climáticos hasta ahora. Seguro.

Y es a esos dos factores, precisamente, a los que se refiera la particularidad de Nikko Bay. Tiene un agua más caliente que la de sus alrededores, que por sí mismos ya son las aguas más calientes del océano global. El Triángulo de Coral. Y en Nikko Bay los investigadores miden una acidificación media comparable a la que el IPCC dice que habrá en cien años.

Es decir, Nikko Bay representa un experimento natural de las condiciones que los alarmistas del clima imaginan para fin de siglo. Y en esas condiciones tiene corales que se encuentran entre los más saludables, bellos, y diversos del planeta.

Ya que hemos mencionado el triángulo de coral, hagamos un inciso. O mejor, un mapa. También le llaman el amazonas de los mares, porque en ningún otro sitio hay tal cantidad de especies de coral. Pero si sobreponemos el triángulo de coral en un mapamundi que muestre la temperatura del mar, se ve que está justo en las aguas más calientes del planeta. Palau queda casi en el centro del triángulo.

triangulo-coral-mapamundi

Es evidente que el coral no tiene un problema de temperatura del agua por el lado del calor, en lo que conocemos. Está contentísimo en las aguas más cálidas que existen. Al contrario; lo que tiene es un límite inferior de temperatura. Unos 18ºC. Se ve muy bien en este mapa de la NOAA, que señala los sitios del globo donde hay arrecifes de coral (clic para texto).

map of coral reef locations around the world

(Nota al margen: El mapa muestra las zonas con arrecifes de coral. Hay otros tipos de coral, o zonas, donde el coral crece sobre las rocas o los elementos duros que ya existen, pero sin la capacidad de crear su propia “roca” a base de acumular carbonato cálcico.)

¿Y de dónde viene entonces la idea de que el calentamiento global vaya a acabar con los corales, por exceso de temperatura y / o de acidificación? Lo de la acidificación viene -una vez más- de la imaginación. Como se ve en Nikko Bay — y hay más ejemplos. Lo de la temperatura, de un fenómeno conocido como blanqueo del coral.

Hay una confusión habitual entre el público. La imagen de ese coral blanqueado, que parece como los huesos de un cadáver, sugiere que está muerto. No es así. Sólo ha perdido las algas [zooxantela –>] con las que mantiene un sistema de simbiosis. Y en realidad las ha expulsado el mismo coral. Se blanquea porque son las algas simbiontes las que le dan el color. Pero el coral (los pólipos) sigue vivo. Sólo que en peores condiciones, porque las zooxantela son las que le proporcionan buena parte de su energía (oxígeno) y nutrientes. Así que cuando está blanqueado apenas crece, y a largo plazo podría morir. La buena noticia es que se suele recuperar. Y la recuperación no es una re-colonización de una zona de coral muerto, sino la nueva adquisición de algas en simbiosis por parte de un coral que está perfectamente vivo. (Esas algas también viven fuera del coral, aunque no tan a gusto).

Y aquí viene la madre del cordero. ¿Por qué se blanquea el coral? ¿Es una muestra de debilidad, o es una muestra de fortaleza?

En principio se sabe que se debe a un cambio en las condiciones del entorno. Y son varios los factores que pueden influir. Cambio de temperatura (tanto hacia frío como hacia calor); cambio de luminosidad del sol (por ejemplo, cuando cambia la cobertura media de nubes); cambio de salinidad; cambios químicos en el agua (por ejemplo, contaminación); cambios físicos en el agua, también relacionados con la luminosidad (por ejemplo, más o menos sedimentos / turbiedad del agua).

Reacapitulemos, que tiene guasa. Que se sepa, puede ocurrir cualquiera de estas nueve variaciones, y se producirá un blanqueamiento.

  1. Contaminación (productos industriales, detergentes, protección solar de los turistas, etc.)
  2. Enturbiamiento del agua — donde era muy clara.
  3. Aclaramiento del agua — donde era turbia.
  4. Mayor insolación.
  5. Menor insolación.
  6. Mayor salinidad.
  7. Menor salinidad.
  8. Mayor temperatura.
  9. Menor temperatura.

Pero como vivimos en el mundo de la calentología, nuestros campeones científicos y de prensa miran -y por tanto ven- casi exclusivamente  el punto ocho. Mayor temperatura. Lo demás no tiene morbo. Y entonces el blanqueo del coral es culpa, sobre todo, ¡del Calentamiento Global Acojonante! Por lo menos, en nuestra época. Si te lo quieres creer.

Como decíamos, hay dos interpretaciones.

1. El coral es muy sensible y está hiper-adaptado a unas condiciones muy concretas. Que, si cambian un poco, lo matan. Sobre todo si es un calentamiento — dice la moda. Es una visión del coral como si fuera una colección niñas de colegio de monjas, que se supone que se asustan por cualquier cosa.

2. El coral es un prodigio de adaptabilidad a condiciones cambiantes, y el blanqueo es precisamente el mecanismo de adaptación. ¿Cómo lo hace? ¡Cambiando de algas simbiontes! En cada momento tiene el “equipo” de zooxantelas que mejor rendimiento le da para esas condiciones de luminosidad, temperatura, y salinidad. Podría vivir perfectamente con un equipo de algas simbiontes suficientemente genérico como para crecer en condiciones muy cambiantes. Pero le resulta mas efectivo elegir equipos especializados, y cambiar de equipo cuando las circunstancias varían. Y el blanqueo es precisamente lo que se ve cuando está cambiando de equipo de algas. Primero se deshace de las que tenía, y se queda descolorido. (El color viene de las algas, los pólipos son más o menos incoloros). Y luego se hace con el nuevo equipo de algas que le conviene en la nueva circunstancia. No está “sufriendo”; es muy cuco, y está haciendo un relevo.

Esta forma de verlo se llama (en inglés) Adpatative Bleaching Hypothesis (Rowan 1991 y Buddemeier 1997), y hay unos cuántos enlaces de interés al final. El coral sería como niñas lumpen de un barrio navajero, que te asustas tú mucho antes que ellas. Sus 500 millones de años de historia, y la relativa baja tasa de desaparición de especies, apuntan por ahí. Lumpen y resistente total.

Si la Adpatative Bleaching Hypothesis es cierta, los experimentos que hacen en tanques para tratar de ver el efecto de la acidificación y el calentamiento sobre el coral quedarían en una situación muy delicada. En realidad ya estaban en una situación muy delicada por otros motivos [–>]. Pero además, ¿quién les asegura que en ese tanque hay las zooxantelas que el coral usaría en la nueva situación si estuviera en la naturaleza?

Antes hemos visto que en las aguas más calientes del mundo hay más coral, no menos. Podemos echar un vistazo a la “acidez” del mar. Entre comillas, porque en realidad es básico en todas partes; no ácido. Y veremos que hay dos zonas (Mar Rojo, y Centroamérica Pacífico) que, además de estar entre las de mayor temperatura del mundo…
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… también están entre las de mayor “acidez”.

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Estas dos zonas, ambas de coral exuberante, tienen una “acidez” como la de Nikko Bay en Palau (ph 7,84), también de coral espectacular.

coral-acidez-palau

Y es una “acidez” del tipo de la que predice el IPCC de media global para dentro de cien años. Los “escenarios” (lineas de colorines) interesantes, por realistas, son el A1B (negro continuo) y el B1 (azul claro), que contemplan mejoras tecnológicas sin políticas climáticas, y pico de población hacia mitad de siglo [–>].

ipcc-acidificación-mar-a-2100

Así que, ¿dónde está el problema del coral… aparte de en la imaginación?

Las imágenes, salvo despiste, están enlazadas a su fuente original.

Añadido (30/5):

Oportunamente, ya tenemos a la prensa confundiendo el blanqueamiento del coral con su muerte. Clic.

el-pais-mata-coral

Enlaces (que son lo más interesante de la entrada):

El artículo sobre el coral en Palau:

La Hipótesis Adapatativa del Blanqueo (Adpatative Bleaching Hypothesis):

Acidificación:

De interés sobre el coral:

 

 

Es conocido que los alarmistas, cuando se quedan tristes ante lo escaso del termagedón, anuncian lo de que “vamos a morir todos” basándose, para variar, en la supuesta acidificación del mar. Debida también, por supuesto, a las emisiones de CO2. La carbonofobia no cambia, aunque lo haga la herramienta cientififorme.

Contexto. El dr. Craig Idso nos trae un estudio reciente. Wei et al 2015.

Donde los autores comentan el gran problema que supone la falta de datos decentes, y de una longitud temporal suficiente, para hacerse una idea de lo que cambia la acidez del mar. Al menos ellos proporcionan este estudio realizado en el Mar de la China. Usando como proxies los análisis de la proporción relativa de unos isótopos estables en el coral, cuyo cambio se atribuye al cambio de acidez (pH). Con una resolución anual.

Contexto. Según los modelos y teorías el cambio de pH esperado hubiera sido de -0,1 unidades de pH en los 160 años que tiene la serie de datos. Por el aumento de CO2 en el aire, del que buena parte se supone que va al mar. Lo que han medido en realidad es un cambio de -0.062unidades de pH. Medición que no sólo es ostensiblemente menor que la que cabría esperar, sino que es tan pequeña comparada con la variabilidad que no se puede considerar estadísticamente distinta de cero.

Dibujito de Wei et al.

acidificación-del-mar-wei-et-al-1.png

Vamos a añadir contexto gráfico. Un recuadro rojo señalando los 0,1 de pH que los alarmistas esperaban que hubiera subido. Y se ve que sin carbonofobia ni vainas, el Mar de la China varía naturalmente por mucho más de esa cantidad, y del doble, durante décadas. Sin que los pececitos y compañía protesten, ni nada.

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Sí, seguro que con una media global completamente imaginaria, fabricada a partir de cuatro mediciones de chichinabo mal repartidas por el mundo, alguien afirma por ahí que el pH ha descendido 0,1 unidades en esos 160 años. Pero ni es cosa de tomárselo en serio, ni siquiera merece la pena encarar las cejas pensando que -tal vez- pudiera serlo. A los felices habitantes del mar les da igual.

También podemos poner el 0,62 de cambio medido, en lugar del 0,1 esperado. Es por el mismo precio.

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Apasionante. Aunque suene a broma, es serio. Un proyecto nuevo de las universidades de Southampton, Reading, Oxford, Exeter, Edinburgh y East Anglia, así como el Met Office y la British Antarctic Survey. Se llama:

Traducido: Asegurando el Conocimiento Interdisciplinar y la Predicción de los eventos de Ralentización y Aceleración, se entiende que del calentamiento global. La clave, tomada de la presentación, es:

En 2014 científicos en el NOC y la Universidad de Southampton publicaron una investigación que mostraba el rol relevante que juega la absorción de calor del Atlántico Norte, el Pacífico Tropical y el Mar del Sur en la disminución reciente del calentamiento global. Los mejores modelos climáticos del mundo disponibles en el NOC permitirán una investigación de calidad del amplio rol de los océanos en la variabilidad del calentamiento global.

El proyecto SMURPHS tratará la cuestión de por qué la tasa de calentamiento de superfcie varía en la escala de décadas, e informará a las políticas del gobierno sobre adaptación al cambio climático. Esto mejorará los importantes vacíos en el conocimiento de los diferentes procesos que controlan el clima, y cómo interaccionan entre sí. La absorción de calor por el océano es uno de los más importantes procesos moderadores del clima.

Traducido: No tenemos ni puta idea de cómo cambia el clima por sí mismo, pero creemos que los mares tienen mucho que ver con el asunto, y lo vamos a investigar.

Explicado: Hemos observado un calentamiento, más fuerte entre 1975 y 2000, y más suave (o inexistente) a partir de 2.000. Las emisiones de CO2 deberían tener que ver algo con el asunto, según la teoría que manejamos. Pero si no sabemos lo que está haciendo la naturaleza -en este caso, los mares- no podemos saber lo que está haciendo el CO2. No lo podemos cuantificar.

Es por eso por lo que todo lo que puede decir el IPCC es que, por multiplicar por dos la cantidad de CO2 en el aire, el calentamiento global probablemente estaría entre 1,5ºC y 4,5ºC. Cuando llegue al equilibrio, que es mucho tiempo pero tampoco sabemos cuánto tiempo. O sea, NPI.

Nota. Para mantener la alarma, suelen alegar algo de este tipo (también viene de la misma presentación):

Aunque es importante señalar que el calor se sigue acumulando en otras partes del sistema, como el océano profundo.

Pero esa puntualización tiene dos problemas que se suelen olvidar de mencionar.

  1. No hay forma de medir lo que pasa en el océano profundo, así que se trata de una acumulación imaginaria. Lo mismo podría ser un calor que ha rebotado en las nubes, y podría estar viajando por el espacio.
  2. Aunque se hubiera acumulado en el océano profundo, no hay forma de que nos pueda afectar. Estaríamos hablando de algo del orden de una décima de grado cada cincuenta años. Y como el calor se traslada en función de la diferencia temperatura (no de la diferencia en la cantidad de calor), no hay forma de sacarlo de ahí de manera que lo pudiéramos notar.

Resumiendo mucho. Van a investigar una parte de la “variabilidad natural”. Cuando consigan resultados fiables y contrastados, y cuando añadan la otra parte aparentemente importante, las nubes, podrán empezar a decir algo sobre el efecto del CO2 en el clima. Pero lo van a hacer con modelos climáticos, que nadie sabe que estén reflejando el sistema climático real. Mucha pinta no tiene.

Por lo menos, este estudio nos sirve de perspectiva. ¡Van a investigar la variabilidad natural del clima!

Fuente, WUWT:

Da un poco de corte tener que repetirse tanto. Pero como los calentólogos insisten en la mentira de que las pobres naciones islas del Pacífico se van a hundir a cuenta del calentamiento global, habrá que seguir informando de cada estudio nuevo que mide exactamente lo contrario. Y eso es lo que hay hoy:

La estabilidad geológica y la existencia de las naciones – islas sobre atolones está amenazada por la subida del nivel del mar y el calentamiento global. El atolón Funafuti, en el Pacífico Ecuatorial, ha padecido uno de las subidas más altas del nivel de mar (∼5.1 ± 0,7 mm/año), totalizando ∼0.30 ± 0,04 m en los últimos 60 años. Analizamos seis capas (slices) de costa de los últimos 118 años en 29 islas del atolón Funafuti para determinar su respuesta física a la subida del nivel del mar reciente. A pesar de la magnitud de la subida, ninguna isla ha desaparecido; la mayoría han crecido; y ha habido un incremento neto del 7,3% de área de islas en el último siglo (1897–2013). No hay evidencia de una erosión exacerbada en el ultimo medio siglo en el que el nivel del mar se aceleró. Las islas coralinas en Funafuti ajustan continuamente su forma, y posición, en respuesta a variaciones en las condiciones de frontera. Incluyendo tormentas, aporte sedimentario, así como el nivel del mar. Los resultados sugieren una prognosis más optimista respecto a la habitabilidad de las naciones islas y demuestran la importancia de resolver las tasas recientes y estilos de cambio en las islas, para informar de las estrategias de adaptación.

Sabemos desde Darwin que los atolones coralinos son sistemas dinámicos. Y que los encontramos todos justamente a la altura del nivel del mar, no por capricho de un diseñador inteligente, ¡sino precisamente porque se mueven con el siempre variable nivel del mar! Pero con la calentología hay que empezar a aprenderlo todo desde cero, porque parte del supuesto de que ninguna no-catástrofe puede ser cierta, y que la mano del hombre pecador no puede ser no-observada en ningún sistema. Son, literalmente, como niños.

Entradas anteriores, recurrentes:

El gráfico de Darwin:

https://i0.wp.com/atolones.loiscareaga.net/darwins_reef.jpg

Añadido, para la conversación
 https://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/03/calentamiento-del-mar-0-2000.png

Esta noticia es típica del problema que representa el cuento del calentamiento gobal. Que no es el calentamiento mismo, minúsculo y muy probablemente beneficioso, sino los efectos secundarios del cuento. Si toda nuestra energía -mental y económica- en pro de la limpieza y cuidado de la naturaleza, se dirige al “problema” equivocado, quiere decir que estamos dejando abiertos todos los huecos para que los problemas de verdad metan goles a placer. Por ejemplo, si le llamas “contaminación” al gas de la vida (el CO2), y dices que va a traer el fin del mundo como lo conocemos, la consecuencia inmediata es que te dejas de preocupar por la contaminación de verdad. O por la sobre-pesca, que puede ser igual de perjudicial.

Willis Eschenbach nos trae en WUWT [–>] este estudio, recién publicado, sobre la salud de los arrecifes de coral del Caribe.

Desde hace tiempo se ha considerado que el cambio climático es el principal culpable de la degradación del coral. Aunque supone una amenaza seria por poder hacer los océanos más ácidos y provocar el blanqueamiento del coral, este estudio muestra que la clave del declive del coral en esta región ha sido la disminución del pez loro y de los erizos de mar — los principales pastadores o ramoneadores (come-hierbas, vaya) del área.

Los alarmistas del clima hacen en este asunto el habitual razonamiento de bombero torero. Hay un calentamiento (minúsculo) y un aumento del CO2 (real). El CO2 produce acidificación en el agua. Es imaginable (pero no bien medido) que el CO2 y el calor sienten mal al coral. (Y también es imaginable lo contrario, con mediciones -igualmente malas- en sentido contrario). Luego la pérdida de buena parte de coral en el Caribe se debe a nuestras emisiones de CO2.

Y así, de paso, nos olvidamos de los pequeños detalles que puede observar cualquiera que pase por los arrecifes de coral del mundo, y observe. Por ejemplo, que en las zonas deshabitadas -o incluso simplemente no “turistizadas” ni industrializadas- el coral no parece tener el menor problema. A pesar de convivir con el mismo CO2, y el mismo “calentamiento global”.

Reefs protected from overfishing, as well as other threats such as excessive coastal pollution, tourism and coastal development, are more resilient to pressures from climate change, according to the authors.

Eso está dicho de una forma bastante retorcida. No es estrictamente mentira, pero sí es muy engañoso. Porque los arrecifes que no padecen sobre-pesca, ni contaminación, ni “desarrollo” costero, no es que sean “más resistentes” al cambio climático; es que ni siquiera se han enterado. No hay ningún motivo para pensar que se estén “resistiendo” al cambio climático, y no -por ejemplo- “disfrutando” de él.

Los autores del estudio, que han recopilado datos de otros expertos en 90 sitios a lo largo de todo el Caribe, lo dicen bastante rotundamente:

La fascinante del cambio climático es que resulta una excusa para no hacer nada (con el coral).

Y se podría hacer, si nos dejamos de chorradas.

Fuentes de la noticia: