Propuesta:

Estamos convencidos de que la diversidad impulsa la innovación

Es lo que afirma un portavoz de Apple, para explicar el cambio de la Vicepresidente de diversidad en la empresa. La anterior, Denise Young Smith, acaba de meter la pata.

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Puede haber en una habitación 12 blancos, de ojos azules, y rubios, y también va a haber diversidad porque van a traer diferentes experiencias y perspectivas de vida a la conversación.

Diversidad es la experiencia humana. Me siento un poco frustrada cuando se asocia diversidad a gente de color, o mujeres, o LGTB.

Se puede suponer que no esperaba mucha repercusión. Lo dijo en Bogotá, en el encuentro llamado One Young World. Pero se montó un escándalo, y Smith tuvo que corregirse de inmediato.

No es reresentativo de cómo pienso sobre la diversidad, ni de cómo lo ve Apple. Me arrepiento por el equívoco. Y mas importante, quiero aseguraros que la visión y la dedicación de Apple hacia la diversidad no ha cambiado.

No fue suficiente. A la calle con Smith. De la que debemos suponer que algún conocimiento debe tener sobre gente e innovación, porque antes había sido la jefa mundial de Recursos Humanos en Apple.

Se puede entender muy bien que la diversidad de ideas, de perspectiva, de enfoque, favorezcan la innovación. Hay más puntos de vista sobre la mesa, y por tanto más donde elegir. O más para poner en competencia y averiguar qué es lo que funciona mejor. Pero no puede haber nada más racista que imaginar que la diversidad de ideas dependa de la diversidad de colores de la piel. Implica que cada piel tiene sus ideas, y que por ejemplo los negros tienen distintas ideas ¡por ser negros! Hitler hubiera suscrito esa propuesta sin levantar una ceja. Es más, esa era la sustancia fundamental de su pensamiento racista. Los negros son otra cosa, y esa cosa no me gusta. La diferencia es que Apple dice que sí le gusta esa otra cosa, pero que no deja de ser otra cosa de todas maneras.

Lo mismo vale para todas las demas diversidades. Como eres “arco iris”, o mujer, o cualquier otra minoría o “identidad”, aportas ideas diferentes. O sea, eres estructuralmente diferente. Otra cosa, en lo más profundo. Que es justamente lo que sostienen los homófobos, los machistas y los supremacistas.

Si Apple lo planteara en términos de “justicia social” podría tener sentido. Bueno, si lo aplicara hasta el fondo, y sostuviera que deben incluir entre sus empelados y directivos a gente de IQ especialmente baja. O Harvey Weinsteins acosadores de mujeres; lo que sea. En una proporción parecida a la de la pobación, por ejemplo. Sería “justicia social” sin duda alguna. Pero no hacen eso, sino lo contrario. Y a cambio, con lo de la diversidad de colorines y “minorías” como fuente de innovación, se han metido de lleno en una tesis racista (homófoba, machista).

Así estamos.

Fuente:

 

Por Marod

Jueves. Mañana fría, pero soleada. Llevo más de dos horas desentrañando un contrato gigakilométrico que mi jefe ansía cerrar con una de esas grandes compañías del maligno sector energético. Me duelen las sienes de tanto leer esa puta jerga odiosa, y tengo tentaciones severas de dejar de leer y decirle al ansioso que está todo perfecto y que firme tranquilo, que se forra fijo. Pero me jodería, lo mismo acierto de casualidad, y va y se forra de verdad.

Alguien me saca de la ponzoñosa ensoñación con una invitación a un café de media mañana. Acepto en modo autómata, necesito dejar de leer las palabras contratista y responsabilidad, aunque sea por 20 cochinos minutos. Estamos en la típica cafetería parásita de oficinas y funcionarios. Ocupamos una mesa grande porque se nos han unido cuatro o cinco compañeras más.

La conversación no por repetida, deja de ser obligada. Cataluña, Cataluña y otro poco de Cataluña. «Casi prefiero volver al contrato de los cojones» pienso para mis adentros.
Una compañera parece haberme leido el pensamiento y reclama con fastidio dejar ya la fiesta en paz

– Con esta mierda de Cataluña, no nos damos cuenta de cosas mucho más graves que están pasando.

La que habla es, vamos a llamarla así, Luci. Una de las chicas de aprovisionamientos. Un departamento de mujeres, dirigido por una mujer. Empresa ejemplar que somos, oye. Luci es veterana en la empresa, mediana edad. Una de esas mujeres «superwoman» con trabajo, marido, prole, padres mayores y suegros. Vive en la queja constante que murmura, como una letanía, a cualquiera que le pregunta uno de esos «cómo te va» de pura cortesía.

– Mirar esos cerdos de la manada, tan cerdos como el juez que los juzga. Si al final va a tener que acabar pidiendo perdón la pobre niña.

Confieso que soy un poco autista. No tengo ni más la mínima idea de qué coño está despotricando Luci. Paso temporadas en que ni veo televisión, ni escucho radio, ni leo prensa.

Afortunadamente, el procés ha copado las necesidades informativas del mundo, y alguien se anticipa quedando en desinformada evidencia, y pregunta de qué va eso de la manada.

la-manada

Luci se enerva al explicarnos que son unos bestias que violaron a una joven en los Sanfermines. Prosigue diciendo, entre improperios dirigidos a nosotros por no conocer los detalles -alucinada me tenéis- que por lo visto el juez que está llevando el caso ha admitido a trámite un informe de un detective privado sobre el comportamiento de la víctima en los días posteriores a la presunta agresión sexual, que obviamente propone uno de los abogados de los acusados.

La retahíla es de proporciones épicas. Que si el juez es un machista, que si el abogado un desalmado, que si tenían que hacerle algo así a su hija a ver qué tal le sentaba, que si no había admitido unos guasap entre los presuntos agresores (lo de presuntos agresores lo digo yo, ella empleaba otros epítetos menos objetivos)…en fin, una fiesta de indignación entre los gestos aprobadores del resto de mis contertulios.

De repente, todos los ojos de la mesa se ciñen sobre mi con expresión horrorizada… me temo que acabo de pensar en voz alta y he proferido un «hombre, todo el mundo tiene derecho a una defensa»

Craso error. Pero bueno, de perdidos al río. Como siguen todos clavados en mi cara, continúo para bingo y añado (más o menos):

Los derechos esos universales, que son hasta para los presuntos hijos de puta (remarcando presuntos ya con ánimo de provocar, he de reconocer) . A lo mejor teníamos que haberlos llamado «derechos humanos de las personas buenas, de los hijosdeputa no»… pero era muy largo.

Pues me imagino que la defensa tratará de alegar que hubo consentimiento y tratará de basar su prueba en la ausencia de tratamiento posterior de la víctima y en que lleve una vida normal, carente de traumas obvios que permanecerían como secuela durante bastante tiempo, supongo. A ver si le vamos a decir a la defensa letrada como tiene que dirigir el caso. O a desearle los siete males por hacer su trabajo. Y que te quede claro que la defensa juega una parte fundamental en el proceso de la justicia. Sin defensa no habría justicia. O sea lo que hace ese maldito abogado es ayudar a que se haga justicia. Pero bueno, eso pasa por tratar de comprender el Derecho por titulares de prensa y Twitter. Que no entiendes que la decisión del juez se basa en la ley, y que es recurrible. No entiendes lo que es un proceso objetivo.

… joer. La que se lió. El Katrina fue una brisilla veraniega a su lao. De todos los juramentos que me dirigió acompañados por diminutas particulas de saliva, lo que más me chocó fue esta lindeza: «Tienes interiorizada la cultura de la violación, la justificas porque vivimos en una sociedad que consiente el terrorismo machista y la violación»

Hostia! Yo. Que ni le tiro piropos a las chicas porque me da corte. Manda cojones.
Obviamente, dejé el tema estar. No era plan. Podría ser una loca Luci, que no lo es o no lo parece, vaya. Pero es que nadie de la mesa abrió la boca, nadie trató de reflexionar, era un tabú. Insinuar siquiera que tenían derecho a una defensa era convertirse en violador. Normal.

La anécdota que os cuento me llevó a una reflexión un tanto descorazonadora. Cada vez tenemos menos pensamiento individual. Las redes sociales escupen memes y soflamas. Los 140 caracteres están matando a la crítica, por eso me desahogo por aquí de madrugada.

Quizá sea por eso que alguna vez ha dicho Plaza. La globalización necesita tener sociedades más simples, un proceso de infantilización sostenida. Sin embargo, ¿Cómo podremos aspirar a avanzar socialmente, si acabamos con la discusión racional?

¿Quién somos manada?

Participé en esta Plaza por primera vez hace ya cosa de cuatro años, y casi siempre para mostrar el punto de vista contrario. Ejerciendo por gusto y por convencimiento el papel de ese abogado del diablo de quien sostiene la antítesis.

Perdonad la inmodestia, pero en estos años sé que más de uno ha pensado cosas que no se le hubieran ocurrido de no haber una mosca cojonera. Y viceversa, he pensado y aprendido cosas que no hubieran sido posibles sin esa disposición a escuchar o a discutir.

Moraleja. Al disidente no se le escupe, se le aplaude.

… De vuelta a la oficina, me toca el hombro el del Almacén,

– Joder Martínez, que bien le has contestao a la víbora esa. Vaya pico tienes chaval…y yo que pensé que eras de Podemos.

… Manda cojones. Benditos contratos

Una confesion indirecta, claro.  En el mundo de Orwell no se puede permitir que la clara verdad circule. Pero la cagada sólo se puede entender como el reconocimiento de que, donde creíamos que estaban timando al público, resulta que no hay nada.

trudeau

Imagina la jugada. Trudeau, ese niño del kindergarten con cara de no haber roto jamás un plato, establece un organismo público para vigilar en buen comportamiento de los negocios, especialmente de cara a la competencia. Es de lo que va; de sancionar comportamientos contrarios a la Competition Act. Una ley que abarca un campo amplísimo y, dentro de él, las falsedades y prácticas engañosas.

Muy bonito. Y en el mundo Trudeau, o kindergarten, unos “ecojusticieros” (es literal) acusan a cuatro microgrupos canadienses (vaya, cuatro webs) ante el Competition Bureau. Con este esquema:

En general, la estrategia “negacionista”:

  • Los negacionistas usan una estrategia creada por la industria de tabaco – atacar la ciencia con tergiversaciones para inducir una duda sobre el consenso científico.
  • Las tergiversaciones han afectado la opinión pública y su aceptación del cambio climático en Canadá.
  • Las tergiversaciones distorsionan los mercados en Canadá.

En concreto, los cuatro grupos acusados:

  • Disposiciones de la ley.
  • Identificación de las trolas.
  • Aplicación de la ley:
  • I) Se han hecho tergiversaciones al público
  • II) Las tergiversaciones han sido con el propósito de promover intereses económicos.
  • III) Las tergiversaciones son engañosas de una forma material.
  • IV) Las tergiversaciones son con conocimiento o imprudencia.

Un asunto muy bonito, en el que podría estarse jugando el futuro de Canadá como mundo adulto, o como jardín de la infancia para siempre. El Competition Bureau admite la demanda, e inicia una investigación. Explicándola como:

representations to the public in promotion of a business interest that are false or misleading in a material respect regarding climate change

El Competition Bureau advirtió a los acusados:

If the results of an investigation disclose evidence that, in the opinion of the Commissioner, provides the basis for a criminal prosecution, the matter may be referred to the Attorney General of Canada, who determines whether a prosecution should be undertaken.

No parece un asunto muy difícil. No están hablando de una conspiración secreta con documentos ocultos. O engañan al público para favorecer unos intereses, o no; pero el engaño sólo puede ser público. A la vista. Y a una vista tan fácil como las webs de los cuatro grupitos. Es ahí donde están todas las “tergiversaciones” que distorsionan los mercados. Y eso es lo que presentó la acusación como pruebas; el contenido de sus webs.

El resultado es de coña. Los acusados preguntaron cuáles eran las tergiversaciones. Y no les contestaron, porque la ley establece que esa oficina investiga en secreto. Dos de los acusados respondieron con un documento de 37 páginas, en el que citaban literatura científica en apoyo de sus “tergiversaciones”. Los otros dos pasaron olímpicamente. Y tras dieciocho meses de investigación el Competition Bureau les anuncia que interrumpe el caso. Lo manda al limbo. De momento no va a investigar más (supongo que va a dejar de leer las webs tergiversadoras después de haberlas leído enteras varias veces), pero no han tomado una determinación. Pueden seguir investigando en el futuro, tanto lo ya investigado como cualquier cosilla que surja.

Traduzcamos la jugada. El Competition Bureau quiere hincarles el cuerno, como sea. Pero no tiene cuerno, no hay tergiversaciones. Al menos aprovechemos para meterles el miedo en el cuerpo, y sobre todo no confesemos la obviedad de que no había tergiversaciones. Lo malo es que lo ve hasta el más tonto. Las webs están en su sitio, y tienen o no tienen tergiversaciones.

Hay que dar las gracias a los ecojusticieros cantamañanas. Demostrar no tergiversación en una cuestión científica tan farragosa y oscura no es un asunto fácil. Ahora está a huevo. No tienes mas que proporcionarles estos enlaces, escritos en un lenguaje perfectamente apto para el común de los motales.

Pero para la prensa kindergarten la jugada es redonda. En vez de explicar que tras 18 meses no han encontrado unas tergiversaciones a la vista de todo el mundo, lo que dicen es que Canadá podría reabrir una investigació a los “negacionistas climáticos” por “actividad criminal”

lifesite

Todos contentos. Ni fake news, ni paparruchas; vivimos en el puto circo.

Fuentes

WUWT (Tom Harris, uno de los acusados):

Toronto Sun:

EcoJustice (los justicieros cantamañanas):

Competition Bureau (sobre lo que persiguen):

Live Site (las fake news):

 

 

 

 

Gracias, Marod. Voy a intentar describirte el problema que no quieres ver.

Por países, los dos que más gente tienen en España son Marruecos (750.000) y Rumanía (680.000). Los sudamericanos como conjunto son más (1.500.000). Y tienes otro grupo grande que podrías llamar “Europa Occidental”, con 750.000.

Y ahora te planteas. ¿Tener muchos extranjeros supone problemas de algún tipo? ¿Hay diferencia entre que haya muchos extranjeros, o que no? ¿Conviene hacer algo por los problemas, si los hubiera?

Y tienes muchas respuestas posibles.

1. No, no hay problemas. (Ni lo mido, porque el prejuicio me dice que está feo pensar en que pueda haber problemas).

2. Sí, hay problemas, pero son los que se puede esperar de un nivel económico bajo (inevitable en el caso de inmigrantes – no de los jubilatas con dinero).

3. Si, hay problemas, pero parecen distintos problemas dependiendo del origen. También del nivel económico; los de Europa Occidental no dan problemas.

Ahora imagina que la respuesta (3) sea la correcta, y que se ve consistentemente en cualquier estadística. Aunque sea tabú. Por ejemplo imagina que los rumanos producen un nivel de delincuencia acojonante (mucha más de la que explica el nivel económico), pero no producen NINGÚN acto terrorista. Los de Marruecos, en cambio, producen el nivel de delincuencia que se puede esperar del nivel económico, pero producen o están muy implicados en TODOS los actos terroristas. Los realizados, y los abortados por la policía. Fuera de los de ETA, claro.

Y ahora te planteas:

A- ¿Intento hacer algo? Necesito saber el motivo de la diferencia, aunque sea tabú.

B- No hago nada porque es tabú.

Imagina que eres tan bestia como para pensar que (A) es una idea que merece la pena ser tenida en cuenta. Considerarla, sin más.

Lo estudias, mirando lo que ocurre y mirando el contexto del terrorismo en Europa, y descubres que prácticamente TODO el terrorismo en Europa es islámico (en nombre del Islam y practicado por mahometanos), y que un porcentaje ACOJONATE de la población mahometana en Europa y en España tiene una creencia moral que les lleva a a querer impulsar la sharia como ley civil, allá donde vivan. O sea, tienen un deber moral que consiste en una negación esencial de los “valores democráticos”.

Obviamente, ese deber moral no les lleva a todos a asesinar inocentes. Sólo a los que se “radicalizan”. Aunque es imposible predecir cuál se va a radicalizar, y cuál no.

Si has llegado hasta aquí en el ejercicio hipotético, tienes dos opciones.

– El estado (la democracia) tiene el deber de impulsar los valores democráticos en su población, especialmente en sus cachorros. Y a ese respecto tiene un problema gordo con la población musulmana. Conviene atenderlo.

– Es mejor el terrorismo, porque esta línea de pensamiento es tabú.

¿Dentro de esta hipótesis, cuál  de las dos te parece mejor opinión?

Nota: Te recuerdo que normalmente te parece estupendo que el estado intervenga sin problemas en muchas opiniones públicas, con auténticas campañas de acoso y derribo. Muy frecuentemente en contra de la moralidad y la religión de muchos ciudadanos. No creo que tenga que hacerte una lista de casos. O sea que si eliges que es mejor terrorismo porque lo contrario es tabú, tendrías que explicar por qué el estado puede promocionar a lo bestia, por ejemplo una ingeniería lingüística brutal, o una idea antropológicamente estrafalaria de matrimonio, pero no puede hacer lo mismo para promocionar el -tal vez- principal valor democrático.

Viene de esta discusión:

Corrección. Las cifras son de residentes extranjeros, pero no tienen en cuenta a sus hijos nacionalizados. O sea, son muchos más en el caso de la inmigración.

Añadido para los comentarios:

machete-al-machote

Cartel sobre o uso do galego que está nun centro de Panxón e do que Galicia Bilingüe pide a súa retirada

bolardos

Cuando contestan tonterías demasiado espectaculares, suele haber gato encerrado.

Las respuestas, tipo LSD, vienen de La Vanguardia

“Cuando hay actos concretos muy concurridos se ponen los New Jersey (barreras de hormigón). Estas medidas siempre se han hecho. Pero no cada día. Técnicamente se descartó, desde el punto de vista de accesos, emergencias, cargas y descargas”, ha explicado Turull.

¿Técnicamente hay algún problema en bolardos como los de arriba, que se pueden bajar cuando es necesario?

Lo de Colau ya es como para ponerlo con violines:

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha descartado este sábado llenar Barcelona de barreras, ya que supondría que los terroristas habrían conseguido su objetivo, y ha remarcado que la capital catalana quiere ser “una ciudad en libertad”.

““Es imposible llenar la ciudad de barreras porque sería impracticable”. “Y eso es justo lo que quieren los terroristas, que vivamos repletos de barreras”, ha declarado la alcaldesa.

Fuerte. Ahora resulta que a los posmo-comunistas les preocupa la libertad. O que hay alguna incompatibilidad entre lo que quieren conseguir los islamistas con su industria de asesinatos, y lo que quieren Colau y Cía. por otros procedimientos. Y la financiación, y el apoyo político – cultural mutuo constante, son por lotería. Casualidad. Pero lo que sí es obvio es que tienen algo de mucho peso contra los bolardos. Si no, nadie en sus cabales se embarca en una gimnasia argumental cómica de ese calibre.

¿Y por qué les molesta tanto? No vamos a pensar que lo que quieren es facilitar los atropellos islamistas; no somos salvajes. Pero tal vez sí se puede pensar que son muy sensibles -y en general muy competentes- con la publicidad.

Imagina una ciudad con todas sus zonas peatonales, o las más transitadas, protegidas por bolardos voladizos. Que, al ser novedad, llaman mucho la atención. A diario. Y cuando ya no son novedad, aun así hay que explicárselo a los niños en sus primeros pasos. O imagina -aun peor- que a la plebe le diera por llamarles de una forma descriptiva y natural; algo como barreras anti-islamistas. O barreras mahometanas. O palos Alá; ya se entiende la idea. El efecto psicológico – publicitario de algo así podría ser sobrecogedor. Algo que te recuerda, varias veces al día, que siempre cabe que haya un musulmán por los alrededores con ganas de atropellarte. Mensaje inevitable; no hay forma humana de edulcorarlo. Por mucho que pienses en radical, eso ya va de suyo con asesinato. Es innecesario. Y hay un montón de radicales de todo tipo de fantasías que no requieren bolardos. Así que el mensaje es el que es. No hay otro.

Parece una línea de pensamiento verosímil. Los atentados, muy impactantes, se olvidan rápido. Para cuando llega la votación ya no piensas en ellos. Y además, precisamente por impactantes, propician la reacción instantánea -y efímera- pero no el pensamiento. Los bolardos son justo lo contrario.

Lentejitas tiene un artículo muy bueno desde el punto de vista de la seguridad. No entra en psicologías y publicidades, pero examina muy bien lo de las “cuestiones técnicas”.

Fuente, La Vanguardia:

 

Sean Stevens y Jonathan Haidt han decidido ponerse manos a la obra, en vez de tirar de memoria, para juzgar la siguiente afirmación que se oye en boca de especialistas a cuenta de la bronca de Google y la expulsión de James Damore:

El documento llamado Google Memo esta apoyado / está en contra del grueso de la literatura científica, en el punto en que señala que hay una diferencia sexual en la distribución de la población.

O sea, el famoso gráfico:

No aseguran que sea completo, sino todo lo que han encontrado en una primera investigación. Analizan los estudios que se centran en intereses, características, y habilidades que pueden estar relacionadas con la programación. No entran en la cuestión del liderazgo. Ni entran en el motivo de la diferencia (biológico, o no), porque los meta-análisis que examinan no pueden discriminarlo. Se limitan a la cuestión de si existe una diferencia en la distribución de la población, con la premisa de que una compañía como Google tiene que elegir de entre  lo que hay en la población.

Resumen de la revisión de 18 meta-análisis y estudios empíricos tras-nacionales de muestra amplia (N>15.000). El conjunto suma varios centenares de estudios, decenas de países de distintas culturas, y una muestra de varios millones de personas.

Concluyen:

1. Las diferencias de género en habilidad y desempeño en matemáticas / ciencia son pequeñas o inexistentes. La única excepción parecen ser las habilidades espaciales, como la capacidad de rotar mentalmente objetos tridimensionales. Esta habilidad puede ser relevante en algunas áreas de ingeniería, pero no esta claro cómo puede afectar a la programación. Y así, la gran brecha en programación (y en tecnología en general) no puede ser explicada como resultado de ningún grado de diferencia en la habilidad entre mujeres y hombres.

2. Las diferencias en el interés y disfrute de matemáticas, programación, y actividades muy “sistematizadoras” son grandes. La diferencia en características relacionadas con preferencias por “personas / cosas” se encuentra consistentemente en el abanico de estudios. Y es muy grande, con algunos efectos excediendo 1.0.

3. La cultura y el contexto importan, por vías complicadas. Algunas diferencias de género han disminuido según las mujeres en conseguido mayor igualdad, mostrando que esas diferencias responden a cambios en la cultura y el ambiente. Pero los hallazgos tras-nacionales muestran a veces efectos “paradójicos”: el progreso hacia la igualdad de género en derechos y oportunidades conduce a mayores diferencias de género en algunas características y elección de carreras. No obstante, parece que acciones tomadas hoy por los padres, profesores, políticos, y diseñadores de productos tecnológicos, pueden incrementar la probabilidad de que las mujeres acaben dedicándose a carreras de tecnología, y esto es cierto tanto si la biología juega un papel, o no, en producir una diferencia particular en la población.

Del veredicto:

Darmore tiene razón en que hay diferencias en la distribución de la población que pueden ayudar a explicar la brecha. Independientemente del motivo, permanece el hecho de que hay diferencias (sobre todo respecto al interés – más que la habilidad) en la población entre la que reclutan Google y otras firmas de tecnología.

Si nuestras tres conclusiones son ciertas (y aceptamos que están abiertas a debate), entonces Damore estaba llamando la atención a hallazgos empíricos que parecen haber sido ignorados o desconocidos por Google, y que pueden resultar de ayuda según la compañía mejora sus políticas de diversidad.

La próxima semana trataremos sobre la tercera frase de Damore: “Si no podemos tener una discusión honrada al respecto, nunca podremos resolver el problema”.

Añado un par de detalles que creo que vienen muy al caso.

El interés de las chicas por las ciencias de la computación ha cambiado notablemente en las últimas décadas en EEUU. Especialmente si se compara con otros estudios.

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Pueden haber cambiado las chicas, pero también puede haber cambiado el trabajo. Lo que parece improbable es que la sociedad de EEUU sea hoy más “machista” o menos igualitaria que en los 1980s.

Y una descripción personal, encontrada en Twitter, que llama la atención porque es un calco exacto de las conclusiones de Stevens y Haidt.

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Fuente, Heterodox Academy:

Entrada anterior (con discusión marodiana):

No tengo ni idea de si a este cantamañanas, que me suena de nombre pero nada más, se le puede considerar científico. Pero sé que le consideran un embajador de “la ciencia”, sin ninguna protesta por parte del estamento científico. Y el campeón dice, en nombre de “la ciencia”, tonterías que no debería decir un niño de más de 14 años.

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¿De verdad que hay que explicárselo a un astrofísico, director de un planetario en Nueva York? Joder, es cierto que ese argumento de mocosos para lactantes es el que subyace en todo el scientism [–>], del que el mayor exponente tal vez sea el cuento del clima. Pero sus practicantes lo suelen presentar con bastante mayor disimulo. Puesto así, a la Tyson, solo puede despertar las carcajadas de todo no-analfabeto.

No, Neil; no tiene nada de extraño. La plebe sabe desde hace muchas generaciones que los astrónomos predicen los eclispes de tal forma que les queda niquelado. O sea, tiene un conocimiento empírico (¿te suena?) de la capacidad de predicción de esa rama de la ciencia. Y así mismo tiene una experiencia milenaria sobre la nula capacidad de acierto de las fantasías catastrofistas. Incluso una experiencia de varias generaciones sobre los modernos catastrofismos cientififormes.

Y eso, los más desinformados. Porque imagina lo que les pasa a los que miran un poco, y cuentan los cadáveres inexistentes. O los millones de refugiados climáticos que no hay; los arbolitos del campo en un planeta en reverdecimiento; las playas en absoluto desaparecidas; la nieve -que no iban a conocer- sobre la que siguen esquiando; las islas del Pacífico que resultan crecer en lugar de desaparecer; en fin, la espectacular ausencia del termagedón anunciado. ¿Qué hacemos con esos, Neil?

El fenómeno se llama predicciones fallidas. Que es, precisamente, lo que no ocurre en astronomía.  O al menos en la astronomía más establecida y menos de frontera. Y ahí está la guasa, la imbecilidad estupefaciente de la trampa de chichinabo. No hay “la ciencia”, si por eso nos queremos referir a la seguridad de un tipo de conocimiento. Hay ramas de la misma cuyas predicciones se sabe que funcionan, y ramas de frontera cuyas predicciones están por ver. Que menudo nunca llegan a cumplirse. ¿Y por qué será que cuando quieren promover la alarma del clima, solo le pueden dar un Premio Nobel ¡de la Paz! a la especialidad? ¿No será porque necesitan -justamente- una capacidad demostrada de predicción, y no la tiene?

Hace falta una caradura bastante notable para hacer la comparación eclipse ⇒ cuento del clima. Pero de caraduras es de lo que se trata. Porque son los mismos científicos del clima los que no se creen los “eclipses” (las predicciones) de la ciencia del calentamiento global acojonante. Las predicciones (los modelos) dicen:

Por doblar la cantidad de CO2, entre 2 y 4,5ºC de calentamiento (al 66% de probabilidad).

Y el IPCC no se lo acaba de creer, y lo cambia:

Por doblar la cantidad de CO2, entre 1,5 y 4,5ºC de calentamiento (al 66% de probabilidad).

Extraño, debería decir Tyson. El IPCC no niega el eclipse del 21 de agosto, pero niega las predicciones hechas con las mismas herramientas y métodos de la ciencia del calentamiento global acojonante.  ¿Lo diría en serio?

En general, estos alarmistas del clima se suelen reír mucho de las religiones. Van de sobrados por el mundo, dando lecciones de racionalidad y de decisiones basadas en “la ciencia” y en la “evidencia”. Yo no creo en ninguna de la religiones; pero entre creer en un creador del universo y creer la falacia del burro de Tyson, es mucho más irracional creer lo de Tyson. No puedes demostrar que Dios sea falso; la falacia de Tyson la demuestra un niño.

Tal vez cabe añadir que “la ciencia” no solo se puede dividir entre establecida y de frontera. Hay otras posibilidades no menos ilustrativas. Posmoderna y kindergarten es lo mismo, claro.

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