Gracias, Marod. Voy a intentar describirte el problema que no quieres ver.

Por países, los dos que más gente tienen en España son Marruecos (750.000) y Rumanía (680.000). Los sudamericanos como conjunto son más (1.500.000). Y tienes otro grupo grande que podrías llamar “Europa Occidental”, con 750.000.

Y ahora te planteas. ¿Tener muchos extranjeros supone problemas de algún tipo? ¿Hay diferencia entre que haya muchos extranjeros, o que no? ¿Conviene hacer algo por los problemas, si los hubiera?

Y tienes muchas respuestas posibles.

1. No, no hay problemas. (Ni lo mido, porque el prejuicio me dice que está feo pensar en que pueda haber problemas).

2. Sí, hay problemas, pero son los que se puede esperar de un nivel económico bajo (inevitable en el caso de inmigrantes – no de los jubilatas con dinero).

3. Si, hay problemas, pero parecen distintos problemas dependiendo del origen. También del nivel económico; los de Europa Occidental no dan problemas.

Ahora imagina que la respuesta (3) sea la correcta, y que se ve consistentemente en cualquier estadística. Aunque sea tabú. Por ejemplo imagina que los rumanos producen un nivel de delincuencia acojonante (mucha más de la que explica el nivel económico), pero no producen NINGÚN acto terrorista. Los de Marruecos, en cambio, producen el nivel de delincuencia que se puede esperar del nivel económico, pero producen o están muy implicados en TODOS los actos terroristas. Los realizados, y los abortados por la policía. Fuera de los de ETA, claro.

Y ahora te planteas:

A- ¿Intento hacer algo? Necesito saber el motivo de la diferencia, aunque sea tabú.

B- No hago nada porque es tabú.

Imagina que eres tan bestia como para pensar que (A) es una idea que merece la pena ser tenida en cuenta. Considerarla, sin más.

Lo estudias, mirando lo que ocurre y mirando el contexto del terrorismo en Europa, y descubres que prácticamente TODO el terrorismo en Europa es islámico (en nombre del Islam y practicado por mahometanos), y que un porcentaje ACOJONATE de la población mahometana en Europa y en España tiene una creencia moral que les lleva a a querer impulsar la sharia como ley civil, allá donde vivan. O sea, tienen un deber moral que consiste en una negación esencial de los “valores democráticos”.

Obviamente, ese deber moral no les lleva a todos a asesinar inocentes. Sólo a los que se “radicalizan”. Aunque es imposible predecir cuál se va a radicalizar, y cuál no.

Si has llegado hasta aquí en el ejercicio hipotético, tienes dos opciones.

– El estado (la democracia) tiene el deber de impulsar los valores democráticos en su población, especialmente en sus cachorros. Y a ese respecto tiene un problema gordo con la población musulmana. Conviene atenderlo.

– Es mejor el terrorismo, porque esta línea de pensamiento es tabú.

¿Dentro de esta hipótesis, cuál  de las dos te parece mejor opinión?

Nota: Te recuerdo que normalmente te parece estupendo que el estado intervenga sin problemas en muchas opiniones públicas, con auténticas campañas de acoso y derribo. Muy frecuentemente en contra de la moralidad y la religión de muchos ciudadanos. No creo que tenga que hacerte una lista de casos. O sea que si eliges que es mejor terrorismo porque lo contrario es tabú, tendrías que explicar por qué el estado puede promocionar a lo bestia, por ejemplo una ingeniería lingüística brutal, o una idea antropológicamente estrafalaria de matrimonio, pero no puede hacer lo mismo para promocionar el -tal vez- principal valor democrático.

Viene de esta discusión:

Corrección. Las cifras son de residentes extranjeros, pero no tienen en cuenta a sus hijos nacionalizados. O sea, son muchos más en el caso de la inmigración.

Añadido para los comentarios:

machete-al-machote

Cartel sobre o uso do galego que está nun centro de Panxón e do que Galicia Bilingüe pide a súa retirada

bolardos

Cuando contestan tonterías demasiado espectaculares, suele haber gato encerrado.

Las respuestas, tipo LSD, vienen de La Vanguardia

“Cuando hay actos concretos muy concurridos se ponen los New Jersey (barreras de hormigón). Estas medidas siempre se han hecho. Pero no cada día. Técnicamente se descartó, desde el punto de vista de accesos, emergencias, cargas y descargas”, ha explicado Turull.

¿Técnicamente hay algún problema en bolardos como los de arriba, que se pueden bajar cuando es necesario?

Lo de Colau ya es como para ponerlo con violines:

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha descartado este sábado llenar Barcelona de barreras, ya que supondría que los terroristas habrían conseguido su objetivo, y ha remarcado que la capital catalana quiere ser “una ciudad en libertad”.

““Es imposible llenar la ciudad de barreras porque sería impracticable”. “Y eso es justo lo que quieren los terroristas, que vivamos repletos de barreras”, ha declarado la alcaldesa.

Fuerte. Ahora resulta que a los posmo-comunistas les preocupa la libertad. O que hay alguna incompatibilidad entre lo que quieren conseguir los islamistas con su industria de asesinatos, y lo que quieren Colau y Cía. por otros procedimientos. Y la financiación, y el apoyo político – cultural mutuo constante, son por lotería. Casualidad. Pero lo que sí es obvio es que tienen algo de mucho peso contra los bolardos. Si no, nadie en sus cabales se embarca en una gimnasia argumental cómica de ese calibre.

¿Y por qué les molesta tanto? No vamos a pensar que lo que quieren es facilitar los atropellos islamistas; no somos salvajes. Pero tal vez sí se puede pensar que son muy sensibles -y en general muy competentes- con la publicidad.

Imagina una ciudad con todas sus zonas peatonales, o las más transitadas, protegidas por bolardos voladizos. Que, al ser novedad, llaman mucho la atención. A diario. Y cuando ya no son novedad, aun así hay que explicárselo a los niños en sus primeros pasos. O imagina -aun peor- que a la plebe le diera por llamarles de una forma descriptiva y natural; algo como barreras anti-islamistas. O barreras mahometanas. O palos Alá; ya se entiende la idea. El efecto psicológico – publicitario de algo así podría ser sobrecogedor. Algo que te recuerda, varias veces al día, que siempre cabe que haya un musulmán por los alrededores con ganas de atropellarte. Mensaje inevitable; no hay forma humana de edulcorarlo. Por mucho que pienses en radical, eso ya va de suyo con asesinato. Es innecesario. Y hay un montón de radicales de todo tipo de fantasías que no requieren bolardos. Así que el mensaje es el que es. No hay otro.

Parece una línea de pensamiento verosímil. Los atentados, muy impactantes, se olvidan rápido. Para cuando llega la votación ya no piensas en ellos. Y además, precisamente por impactantes, propician la reacción instantánea -y efímera- pero no el pensamiento. Los bolardos son justo lo contrario.

Lentejitas tiene un artículo muy bueno desde el punto de vista de la seguridad. No entra en psicologías y publicidades, pero examina muy bien lo de las “cuestiones técnicas”.

Fuente, La Vanguardia:

 

Sean Stevens y Jonathan Haidt han decidido ponerse manos a la obra, en vez de tirar de memoria, para juzgar la siguiente afirmación que se oye en boca de especialistas a cuenta de la bronca de Google y la expulsión de James Damore:

El documento llamado Google Memo esta apoyado / está en contra del grueso de la literatura científica, en el punto en que señala que hay una diferencia sexual en la distribución de la población.

O sea, el famoso gráfico:

No aseguran que sea completo, sino todo lo que han encontrado en una primera investigación. Analizan los estudios que se centran en intereses, características, y habilidades que pueden estar relacionadas con la programación. No entran en la cuestión del liderazgo. Ni entran en el motivo de la diferencia (biológico, o no), porque los meta-análisis que examinan no pueden discriminarlo. Se limitan a la cuestión de si existe una diferencia en la distribución de la población, con la premisa de que una compañía como Google tiene que elegir de entre  lo que hay en la población.

Resumen de la revisión de 18 meta-análisis y estudios empíricos tras-nacionales de muestra amplia (N>15.000). El conjunto suma varios centenares de estudios, decenas de países de distintas culturas, y una muestra de varios millones de personas.

Concluyen:

1. Las diferencias de género en habilidad y desempeño en matemáticas / ciencia son pequeñas o inexistentes. La única excepción parecen ser las habilidades espaciales, como la capacidad de rotar mentalmente objetos tridimensionales. Esta habilidad puede ser relevante en algunas áreas de ingeniería, pero no esta claro cómo puede afectar a la programación. Y así, la gran brecha en programación (y en tecnología en general) no puede ser explicada como resultado de ningún grado de diferencia en la habilidad entre mujeres y hombres.

2. Las diferencias en el interés y disfrute de matemáticas, programación, y actividades muy “sistematizadoras” son grandes. La diferencia en características relacionadas con preferencias por “personas / cosas” se encuentra consistentemente en el abanico de estudios. Y es muy grande, con algunos efectos excediendo 1.0.

3. La cultura y el contexto importan, por vías complicadas. Algunas diferencias de género han disminuido según las mujeres en conseguido mayor igualdad, mostrando que esas diferencias responden a cambios en la cultura y el ambiente. Pero los hallazgos tras-nacionales muestran a veces efectos “paradójicos”: el progreso hacia la igualdad de género en derechos y oportunidades conduce a mayores diferencias de género en algunas características y elección de carreras. No obstante, parece que acciones tomadas hoy por los padres, profesores, políticos, y diseñadores de productos tecnológicos, pueden incrementar la probabilidad de que las mujeres acaben dedicándose a carreras de tecnología, y esto es cierto tanto si la biología juega un papel, o no, en producir una diferencia particular en la población.

Del veredicto:

Darmore tiene razón en que hay diferencias en la distribución de la población que pueden ayudar a explicar la brecha. Independientemente del motivo, permanece el hecho de que hay diferencias (sobre todo respecto al interés – más que la habilidad) en la población entre la que reclutan Google y otras firmas de tecnología.

Si nuestras tres conclusiones son ciertas (y aceptamos que están abiertas a debate), entonces Damore estaba llamando la atención a hallazgos empíricos que parecen haber sido ignorados o desconocidos por Google, y que pueden resultar de ayuda según la compañía mejora sus políticas de diversidad.

La próxima semana trataremos sobre la tercera frase de Damore: “Si no podemos tener una discusión honrada al respecto, nunca podremos resolver el problema”.

Añado un par de detalles que creo que vienen muy al caso.

El interés de las chicas por las ciencias de la computación ha cambiado notablemente en las últimas décadas en EEUU. Especialmente si se compara con otros estudios.

woman-and-cs

Pueden haber cambiado las chicas, pero también puede haber cambiado el trabajo. Lo que parece improbable es que la sociedad de EEUU sea hoy más “machista” o menos igualitaria que en los 1980s.

Y una descripción personal, encontrada en Twitter, que llama la atención porque es un calco exacto de las conclusiones de Stevens y Haidt.

woman-it

Fuente, Heterodox Academy:

Entrada anterior (con discusión marodiana):

No tengo ni idea de si a este cantamañanas, que me suena de nombre pero nada más, se le puede considerar científico. Pero sé que le consideran un embajador de “la ciencia”, sin ninguna protesta por parte del estamento científico. Y el campeón dice, en nombre de “la ciencia”, tonterías que no debería decir un niño de más de 14 años.

neiltyson

¿De verdad que hay que explicárselo a un astrofísico, director de un planetario en Nueva York? Joder, es cierto que ese argumento de mocosos para lactantes es el que subyace en todo el scientism [–>], del que el mayor exponente tal vez sea el cuento del clima. Pero sus practicantes lo suelen presentar con bastante mayor disimulo. Puesto así, a la Tyson, solo puede despertar las carcajadas de todo no-analfabeto.

No, Neil; no tiene nada de extraño. La plebe sabe desde hace muchas generaciones que los astrónomos predicen los eclispes de tal forma que les queda niquelado. O sea, tiene un conocimiento empírico (¿te suena?) de la capacidad de predicción de esa rama de la ciencia. Y así mismo tiene una experiencia milenaria sobre la nula capacidad de acierto de las fantasías catastrofistas. Incluso una experiencia de varias generaciones sobre los modernos catastrofismos cientififormes.

Y eso, los más desinformados. Porque imagina lo que les pasa a los que miran un poco, y cuentan los cadáveres inexistentes. O los millones de refugiados climáticos que no hay; los arbolitos del campo en un planeta en reverdecimiento; las playas en absoluto desaparecidas; la nieve -que no iban a conocer- sobre la que siguen esquiando; las islas del Pacífico que resultan crecer en lugar de desaparecer; en fin, la espectacular ausencia del termagedón anunciado. ¿Qué hacemos con esos, Neil?

El fenómeno se llama predicciones fallidas. Que es, precisamente, lo que no ocurre en astronomía.  O al menos en la astronomía más establecida y menos de frontera. Y ahí está la guasa, la imbecilidad estupefaciente de la trampa de chichinabo. No hay “la ciencia”, si por eso nos queremos referir a la seguridad de un tipo de conocimiento. Hay ramas de la misma cuyas predicciones se sabe que funcionan, y ramas de frontera cuyas predicciones están por ver. Que menudo nunca llegan a cumplirse. ¿Y por qué será que cuando quieren promover la alarma del clima, solo le pueden dar un Premio Nobel ¡de la Paz! a la especialidad? ¿No será porque necesitan -justamente- una capacidad demostrada de predicción, y no la tiene?

Hace falta una caradura bastante notable para hacer la comparación eclipse ⇒ cuento del clima. Pero de caraduras es de lo que se trata. Porque son los mismos científicos del clima los que no se creen los “eclipses” (las predicciones) de la ciencia del calentamiento global acojonante. Las predicciones (los modelos) dicen:

Por doblar la cantidad de CO2, entre 2 y 4,5ºC de calentamiento (al 66% de probabilidad).

Y el IPCC no se lo acaba de creer, y lo cambia:

Por doblar la cantidad de CO2, entre 1,5 y 4,5ºC de calentamiento (al 66% de probabilidad).

Extraño, debería decir Tyson. El IPCC no niega el eclipse del 21 de agosto, pero niega las predicciones hechas con las mismas herramientas y métodos de la ciencia del calentamiento global acojonante.  ¿Lo diría en serio?

En general, estos alarmistas del clima se suelen reír mucho de las religiones. Van de sobrados por el mundo, dando lecciones de racionalidad y de decisiones basadas en “la ciencia” y en la “evidencia”. Yo no creo en ninguna de la religiones; pero entre creer en un creador del universo y creer la falacia del burro de Tyson, es mucho más irracional creer lo de Tyson. No puedes demostrar que Dios sea falso; la falacia de Tyson la demuestra un niño.

Tal vez cabe añadir que “la ciencia” no solo se puede dividir entre establecida y de frontera. Hay otras posibilidades no menos ilustrativas. Posmoderna y kindergarten es lo mismo, claro.

tyson-consensus

Todos sabemos que el kindergarten (progretariado posmoderno) es el colmo de la libertad de expresión, y de la racionalidad y las políticas basadas en evidencia científica. Más o menos como Franco, que también dejaba hablar libremente a todos los que estuvieran de acuerdo con él. Y adoraba la ciencia … cuando esta le daba la razón.

El problema es que Franco era una extravagancia marginal sin posible continuidad, y cuando hablamos del kindergarten hablamos de Google y los otros gigantes que actúan de cancerberos de internet. O sea, del mundo. A los que invariablemente siguen sus escuderos, y se cierra el círculo asfixiante.

Resulta indudable que en el País no saben leer, porque el ingeniero machista dice exactamente lo contrario:

google-memo-fig1

Tampoco entienden nada de estadística en El País. Una pequeña diferencia en la media de dos grupos distintos, que es irrelevante para la diferencia que hay dentro de cada grupo, puede producir una gran diferencia en los extremos. Especialmente en distribuciones normales.

Pero empresas como Google suelen (y deben) contratar precisamente a la gente de la cola derecha de la distribución. Y ahí sí hay mucho más porcentaje de un grupo que de otro.

Esto solo es un ejemplo (no real) para que se vea el fenómeno:

google-memo-ejemplo-selección

Y eso es todo lo que ha dicho el osado ingeniero machista, hoy afortunadamente expulsado de Google por atreverse a comunicar la realidad en un grupo interno de la empresa.

Ha sido Gizmodo (más kindergarten cancerbero) quien ha sacado la noticia desde un grupo interno de Google al resto del mundo. Pero de una forma bastante curiosa.

The text of the post is reproduced in full below, with some minor formatting modifications. Two charts and several hyperlinks are also omitted.

Acojonante. Gizmodo propone que “the author argues …”, pero quita los enlaces que muestran que el asunto no tiene nada que ver con un argumento peregrino del autor, sino que sale de un profundo conocimiento de la literatura científica al respecto. ¡El memorándum pone lo que dicen los estudios científicos más actuales y relevantes, no una ocurrencia del autor!

Y los gráficos, como el de arriba, es donde al autor deja muy claro que no puedes reducir a la gente a su identidad de grupo y asumir que la media es representativa, porque el solapamiento es enorme. O sea, que no puedes decir que las mujeres no son buenas programadoras, que es precisamente lo que concluyen los genios de El País.

El memorándum es muy bueno, y ha sido muy alabado por científicos del ramo. Que destacan su gran conocimiento sobre el estado de las investigaciones al respecto. Uno de ellos (Geoffrey Miller) señala además una contradicción preciosa. Alega que puede haber muchos motivos morales, estéticos, o políticos, para una política de diversidad racial o de género en una empresa. Pero que para buscar motivos empresariales (que es lo que dicen siempre) hay algún problemilla en forma de parajoda.

La idea de una ventaja empresarial en la política de diversidad se basa en dos asunciones contradictorias entre sí:

  1. Los sexos y razas humanas tienen exactamente la misma psicología, con la misma distribución de características. Por tanto, cualquier desigualdad en contratación y promoción tiene que venir de un sexismo y racismo sistémico.
  2. Los sexos y razas humanas tienen mentes y perspectivas tan diferentes, que las empresas deben incrementar la diversidad para ser competitivas. So pena de tener miras más cortas debidas al pensamiento de grupo.

¿Se entiende el problema? O semos iguales, o semos diferentes. Si somos iguales, la diversidad no puede cambiar nada — desde el punto de vista del éxito empresarial. Y si somos diferentes, entonces puedes apostar que aparecerán diferencias notables en las colas de las distribuciones de las características de cada grupo. Y en distintas actividades habrá naturalmente diferentes porcentajes. En este caso, forzar artificialmente la igualdad sólo puede ir en detrimento de la eficacia.

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Por si no queda claro lo que dice James Damore en su memo:

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Pero hablamos del kindergarten, y es como es. Como Franco. Libertad de expresión, si te conformas a lo que debe ser. Y si no, expulsión. Y ciencia y hechos, siempre que sean de la cuerda. Y si no, borramos los enlaces y ya no hay ni ciencia ni hechos.

Google ha contestado por vía de su (agárrate que vienen curvas) Vice President of Diversity, Integrity & Governance. Por supuesto, con manzanas traigo. No contestan a ninguno de los puntos del escrito machista; se limita a reconvertirlos en lo que no son. Como El País, vaya.

Actualización. La revista Quillette atacada tras publicar el artículo de los cuatro científicos defendiendo el memorándum de Dalmore:

Fuentes (con diferencia, lo realmente interesante de esta humilde entrada)

El llamado Google Memo (íntegro, sin eliminar los enlaces ni gráficos):

La versión Gizmodo, que lleva al final la respuesta de la Vice de Google:

Tiene guasa. Lo que ponen no es completo (están capados gráficos y enlaces), y es difícil encontrar algo más alejado de una diatriba. Por ejemplo:

Geoffrey Miller, profesor de psicología evolucionista en la universidad de Nuevo México:

Graded fairly, his memo would get at least an A- in any masters’ level psychology course.

Quillette (científicos que responden):

Ruta alternativa (la web está caída):

El Saco del Coco (versión del memo en español)

Entrada posterior:

Añadido para los comentarios

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apa

woman-it

 

 

 

El kindergarten es tierno y bien intencionado, ¿no es cierto? Nada más lejos de la maldad que el kindergarten, sostienen los eternos infantes. Y sin embargo actúan como si fueran más malos que la quina, a pesar de sus lágrimas de cocodrilo.

Aquí la escocesa famosa por sus libros para niños parece disculparse de una mala acción.

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El asunto: Había puesto un trozo de un vídeo en el que Trump parecía ignorar a un niño que le reclamaba atención desde una silla de ruedas. Pero el vídeo sin tunear mostraba que Trump había empezado el acto atendiendo precisamente a ese niño, agachado junto a su silla de ruedas, y que era -de lejos- el que más atención había recibido del presidente.

Problemas: Rowling no le llama mala acción a su mala acción, porque la imagina motivada por su hermosa sensibilidad hacia la gente con impedimentos. No se disculpa por haber mentido y engañado al mundo, sino por haber podido herir la sensibilidad del niño o su familia — cosa que no ha ocurrido. Y no solo no se disculpa ante el público por haber intentado engañarle, sino que definitivamente no tiene ninguna disculpa que ofrecer a la persona a la que objetiva y directamente ha ofendido e insultado. Trump. Además, sus hermosos sentimientos hacia las sillas de ruedas puede que sean ciertos, pero lo que consta en su Twitter -aproximadamente todos los días- es su incontenible y desvergonzado odio a Trump. Así que es una apuesta inevitable pensar que también está mintiendo respecto a sus  motivos. O al menos ocultando el principal de ellos. Vaya, un primor.

El caso ha sido bastante espectacular. La mentira palmaria no solo había producido una reacción formidable, incluso por parte de periodistas generalmente aliados, sino que la propia madre del niño había dejado las cosas más que claras.

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Acojonante. La madre del niño deja bien claro que Trump no había desairado a su hijo ni ofendido a nadie, pero a JK Rowling la realidad no le importa una mierda y se disculpa por lo que no ha ocurrido. Es de suponer que tratando de disimular u olvidar el mal que sí ha hecho. En mi libro esta es la definición de una mala persona. Y la definición es independiente de todo lo buena que quiera imaginarse, o todo lo buena que proclame que ser.

Rowling ha borrado los “tuits” del oprobio. Son estos:

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Mucho cuidadito con el kindergarten. Van de buenos, sensibles y lacrimógenos. Pero a menudo son como Rowling.

 

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No tengo ni idea de los méritos de este estudio, ni ninguna predisposición a tomar muy en serio los estudios de psicología. Pero no quiero dejar de mencionarlo porque la idea que investiga es muy original, potente, y verosímil. Diría que de una simplicidad brillante; de esas que te da rabia no haber pensado tú mismo.

Los psicólogos llevan mucho tiempo con la digestión del “problema de la inteligencia”. Son abrumadoramente kindergarten, y por tanto lo que les sale es negarla. Negar que haya notables diferencias entre individuos (de la razas ya ni hablemos); negar que los test de IQ midan algo real y consistente; negar que en buena medida se hereda; y negar que los test de IQ sean predictores decentes de resultados en los estudios y en la vida. Pero la realidad golpea, y al final hasta el kindergarten se entera.

Por otra parte hay dos elementos fácilmente observables respecto a la IQ que son más que peculiares.

1. Es experiencia común y extendida ver a gente de IQ apabullante pensando imbecilidades de órdago. Ejemplos hay para repartir camiones, pero por poner uno reciente pensemos en Stephen Hawking diciendo que Trump va a convertir la Tierra en Venus (y luego dicen que aquí el payaso es Trump).

2. Hay elementos bien conocidos que invariablemente convierten a la gente en perfectos idiotas (como en tontos que no paran de decir y hacer chorradas), y lo consiguen sin bajar un ápice su IQ. La ideología; el ingreso en una secta; una adicción; el kindergarten; todos tenemos ejemplos. Y es algo que no les pasa menos a los más inteligentes; les pasa igual. Y se nota más en su caso, porque porque tienen más altura de la que descender.

Problema teórico: ¿los test de IQ miden la costumbre de decir / hacer chorradas? No. Miden algo muy distinto. Miden “potencia” de pensamiento, por decirlo de una forma castiza. Pero esa potencia no le impide a Hawking la chorrada de Venus. Y como chorrada es de récord Guinness. Y nada infrecuente en camepones IQ.

Hipótesis. Debe haber algo más que afecta a lo que se conoce comunmente como inteligencia, pero que no miden los test de IQ. Y una especulación de avance: tal vez ese algo sí quede muy afectado por la ideología, y los otros factores conocidos de hecatombe intelectual.

¿Ha dicho alguien pensamiento crítico?

Probablemente todos conocemos alguien que es muy inteligente pero que hace cosas desvergonzadamente idiotas. A pesar de la evidencia de que la inteligencia (IQ) predice una variedad de resultados en la vida, la relación entre la inteligencia y el buen pensar es menos clara. Esta investigación explora si es la habilidad de pensamiento crítico, o la inteligencia, el mejor predictor de los sucesos de la vida real.

Claves:

  • El pensamiento crítico y la inteligencia predicen la ocurrencia de resultados del mundo real.
  • Los que puntúan más alto en ambas tienen menos sucesos negativos en la vida.
  • El pensamiento crítico es un predictor más fuerte de los resultados en la vida real que la inteligencia.

Así arranca el estudio que no quería dejar de mencionar.

¿A qué se refieren cuando hablan de pensamiento crítico? Creo que queda mas que claro con esta frase de la presentación en Research Digest.

Mientras que la IQ -hablando crudamente- es una medida de la potencia mental al manejar conceptos abstractos, algunos investigadores dicen que el “pensamiento crítico” -la habilidad para hacer juicios desapasionadamente sin saltar a conclusiones falsas- es una habilidad separada.

Nota: Lo de la diferencia en los frenos de uno y otro elemento es una morcilla que he metido yo, no está en el trabajo. Pero sale oro si te internas por ahí. Porque explica muy bien ese curioso fenómeno de ver a gente, por lo demás inteligente, diciendo chorradas de infarto cuando están mediados por una ideología, o por el kindergarten, etcétera. Simplemente se han quedado sin la perspectiva necesaria para llegar a un análisis medio normal, sin haber perdido su potencia de pensamiento.

Hay otras sugerencias de mucho interés. Mientras que lo de aprender inteligencia está bastante crudo, con el pensamiento crítico no pasa. Pensar con claridad es algo que se aprende, y se entrena y se avanza. Aunque nuestro sistema educativo tenga esa idea por el pecado original. El kindergarten entero está convencido de no tener nada que aprender respecto a pensar con claridad (pensamiento crítico). Pero si cualquier chorrada vale porque la digan “los buenos”, lo que llega es Trump. Con un razonamiento muy fácil; chorrada por chorrada, prefiero mi chorrada.

Sirva esta nota como apunte de anteproyecto de camino para ir reduciendo el insoportable nivel de las payasadas. Poder, se puede. Querer es otra cuestión.

Fuentes

BBC:

Research Digest (presentación):

Elsevier, el estudio (se encuentra en Sci-hub):