Que nadie se me ofenda. A todo el mundo le importan mucho sus valores, que es precisamente por lo que se llaman así. El problema es que -tal vez- nos importan demasiado. Hasta el punto de estar convencidos de que deberían ser compartidos por los que no los comparten. Y eso, ese acuerdo, ni está pasando, ni tiene pinta de ira a pasar en el plazo de las vidas de los presentes. Conclusión: si creemos que algo debería pasar, y no pasa, nos frustramos. Y luego viene la melancolía; cuando no la violencia.

Gallup acaba de sacar un estudio muy interesante, con su serie histórica (1993 – 2016). Precisamente sobre este tema: ¿Están los americanos unidos / de acuerdo sobre los valores más importantes, o lo contrario. Es lo contrario, y va muy consistentemente a más.

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La breve inversión que hay en medio es por los atentados del 11 de septiembre, en 2001. En la última encuesta se ve una subida muy notable. Que coincide con mi teoría de que la campaña electoral Trump / Hillary fue en buena medida una guerra de valores. En una medida mayor que lo normal, quiero decir. Más explícita.

Podemos hacer las elucubraciones que queramos sobre por qué ocurre esa división, y sobre por qué aumenta. Y si es bueno, o es malo, blablabla. Pero ni podemos negar que aumenta, ni soñar que vaya a disminuir. Y eso debería llevarnos a sacar algunas consecuencias prácticas. Para la convivencia y tal. Por ejemplo, ¿qué pasaría si nos metiéramos los valores por donde nos quepan? Que no quiere decir que prescindamos de ellos, sino que dejemos de esperar que vamos a convencer / obligar a los demás.

Estoy pensando en Zapatero.

Ninguna fe puede imponerse a los ciudadanos. En un sistema democrático caben todas las creencias, pero los valores de ciudadanía son los que deciden libre y responsablemente los que representan a los ciudadanos.

¿Se entiende el problema a la luz de la encuesta? Los que representan a los ciudadanos cambian, pero los valores de la ciudadanía no siguen su baile. Ni el PP nos va a meter en misa, ni el PSOE nos va a hacer soñar en vascuence. No way. Y la división aumenta, claro.

También estoy pensando en Savater.

Yo siempre he procurado aclarar que a mí de la izquierda, que es lo que más he criticado, me molestan muchas cosas que hace y de la derecha me molesta lo que es. Esa es la diferencia que no logran entender nunca. [–>]

Yo no sé si los demás logran entenderlo, pero yo tengo el menor problema. Bueno, el problema es que sí lo entiendo, y muy bien. Resulta mucho más civilizado dejar ciertas molestias en la mesilla de noche, antes de salir a la calle. O lo que es lo mismo: ¿Que tal si dejamos de hacer política con lo que la gente “es”; o contra lo que la gente “es”? Por probar, digo. Igual hasta acababa molestándonos menos el “ser” de cada cual. Porque por el camino que vamos se empieza a intuir lo que puede pasar. Trump. Y el inevitable salto en la división. Y después de todo, tener menos molestias parece como bueno y razonable, ¿no?

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Desde The Hill [–>], Obama hablando para Rolling Stone:

Aunque Obama dijo que estaba “decepcionado” por la posibilidad de que Trump pudiera deshacer el núcleo de sus logros, le explicó a Wenner que no estaba  “abatido”  por el resultado, porque su administración había ahormado a una generación para “pensar en ser inclusivo, en ser  justo, en preocuparse por el medio ambiente”.

“Y tendrán una influencia creciente año  año, lo que significa que América seguirá yendo a mejor con el tiempo”.

Ingenieros de almas. No habría mucho más que decir. Y es lógico que Obama se consuele como pueda, sin caer en la histeria colectiva y la depresión terminal que sufren los más inclusivos, justos y carbonófobos, de la generación de nenazas que ha ahormado. Tampoco es -tal vez- el sitio ni el momento de recordarle que la gente a veces crece. Y con muchas más posibilidades de éxito cuando se levanta la losa de moralina barata que los tenía acogotados.

Imagina. Parece que Trump apunta como jefa de Homeland Security a una “islamófoba”. Katharine Gorka.

¿Y por qué es “islamófoba”? Pues porque opina que es un grave error que el Departamento de Homeland Security entrene a sus agentes en la asunción de que el islam es una “religión de paz”.  Impresionante: ¿A quién se le ocurre que haya alguna relación entre el islam (y el cristianismo, en su momento) y la no-paz? Y también propone una herejía simplemente inconcebible. Considera que la derrota del terrorismo depende de …

… ser capaces de llamar al enemigo por su nombre verdadero: Jihadismo Global.

Una idea sumamente extravagante, teniendo en cuenta que la jihad es una lucha en dos campos. Uno interno, y por tanto cosa de cada cual; y una lucha física externa contra el infiel, generalmente todo lo cruenta que se considere necesario. ¿Cómo diablos le vamos a llamar terrorismo, y terrorismo jihadista,  al asesinato masivo en nombre de la jihad? ¡Islamófoba!

No para ahí el problema. Parece que en una entrevista [–>] en el New York Times, hablando sobre libros, Ayaan Hirsi, una muy conocida atea islámica, sugería su lectura más recomendada para un presidente de EEUU. ¡Un libro precisamente  de nuestra islamófoba! Titulado nada menos que:

Y para colmo, Katharine Gorka escribe con frecuencia en Breitbart. Que todo el mundo sabe que es pecado.

Nota: el director de Breitbart en Londres es un ateo de familia musulmana. Raheem Kassam. No es necesario explicar  que ser ateo musulmán también es pecado. Muy pecado.

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No se entiende que alguien pueda tener problemas para comprender que estos tíos son los predicadores de ahora. Los malditos frailes de toda la vida; aquellos de los que soñábamos librarnos para siempre, en una versión modernizada. La pelmada permanente.

Fuentes.

The Hill:

The Intercept:

Wikipedia:

New York Times:

Piojo Blanco: – No ha sido racista. Déjame explicarte …

Chimamanda: – Si eres un hombre blanco tú no puedes definir lo que es racismo. Realmente no.

Piojo Blanco: – Ah, ya lo veo, … (le tapan la voz)

Chimamanda: – No, tú no puedes sentarte aquí y decir que no ha sido racista, cuando objetivamente ha sido racismo. No se trata de tu opinión, el racismo es una realidad objetiva.

Piojo Blanco: – El concepto de falsa conciencia, que es lo que estás usando, es un concepto marxista … y yo no puedo aquí ni abrir la boca porque soy un hombre y blanco

Chimamanda: – Donald Trump nos ha mostrado y ha dicho estas cosas que son objetivamente racistas. Así que no se trata de mis emociones.

Piojo Blanco: – ¡No no lo eran! ¿Qué es lo que dijo?

Chimamanda: – Si dice, por ejemplo, que un juez, un juez de los Estados Unidos, es incapaz de juzgarle imparcialmente por ser mejicano, eso es racismo.

Y a partir de aquí hablan tres a la vez y no se entiende nada.

Mi tesis, muy especulativa, es que el Kindergarten tiene toda la razón. Trump es un gran peligro. Y además el Kindergarten está en muy mala posición para combatirlo porque ha gastado toda su munición en los no-peligros. Si cualquier candidato republicano es un furibundo fascista émulo de Hitler, con total independencia de lo honorable y civilizado que sea, cuando llega la cabra loca de verdad ya no te quedan adjetivos nuevos que usar. ¿Fascista, racista, machista, blablabla? ¿Qué me dices; como todos? Y a ver cómo explica el Kindergarten que los mismos apelativos describen realidades muy diferentes; que esta vez es distinto.

Y sin embargo es distinto. E inevitablemente existe la muy preocupante posibilidad de que haya ganado por serlo. ¿Qué pasa si se pone de moda? ¿Qué nos pasa si la radical negación y ridiculización de la esencia del Kindergarten empieza a triunfar? ¡Glups! Problema. Grande.

Mejicano no es una raza, como su misma cara indica. ¿Quién podría decir la raza de Gonzalo Curiel antes de saber su nombre?

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Le he preguntado a la primera persona que pasaba por delante del ordenador, que casualmente es alguien muy viajado y que conoce muy bien Méjico, de dónde o qué es la persona de esa foto. Pero en plan rápido; la primera impresión.

– Jó, ni idea. ¿Un ingeniero centro-europeo?

Seguro que cada persona que pase dice algo diferente. Pero también seguro que no va a haber un proporción mayor de apuestas por mejicano que por cualquier otra cosa (si excluimos negro o chino).

Así que “mejicano” en este contexto quiere decir una cultura. Ni siquiera una lengua, porque Trump no dijo hispano ni nada similar. Y el “racismo objetivo” de Chimamanda debe ser una especie de “culturalismo”  (¿racismo cultural?). El problema es que razas y culturas son realidades objetivas. No menos objetivas que el racismo, y definitivamente mucho más claras. Porque hay que ser Kindergarten terminal para no entender que si Trump se ha pasado media campaña ofendiendo a los mejicanos, un hijo de inmigrantes de Jalisco no es la mejor opción para presumir imparcialidad. Puede que sea muy feo mencionarlo, pero no es diferente que estar incómodo ante un juez que sea, por ejemplo, hijo y nieto de estibadores del puerto, si te has caracterizado por atacar a los estibadores del puerto.

Ese es al gran problema que supone Trump. La moralina Kindergarten es particularmente infantil y extravagante (estoy intentando evitar decir imbécil). Sólo funciona si, impuesta mediante gran violencia social, nadie pronuncia aquello que no se debe mencionar. El tabú. Pero Trump dice mejicano, y la jodimos tía maría. Según Kindergarten tiene que ser racismo. Y objetivo, hay que fastidiarse. Pero la gente aun no descerebrada del todo se da cuenta de la bobada. Y se ponen a votarle a Trump, hartos ya de tanta memez.

Mi tesis tentativa es que tienen razón. Serán Kindergarten, pero no son tontos. Trump es un gran problema. A ver qué hacemos como haya un “efecto Trump”,  si ya hemos gastado los adjetivos en salvas.

Por cierto. Compruebo, recuerdo ahora, que mi tesis tentativa no es nada original. Las citas, a quien corresponde. El viejo Clint.

Pero [Trump] ha visto algo, porque todo el mundo se está cansando secretamente de la correccion política, los lameculos. Estamos en una generación de lameculos. Esta es la generación de las nenazas (pussy generation). Todo el mundo se la coge con papel de fumar. Vemos a gente acusando a otros de racismo y todo tipo de cosas. Cuando yo crecí no se llamaba racismo a esas cosas. [–>]

Añadido, para los comentarios:

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Veamos la parte optimista. El cabreo cósmico del piji-progrerío es impagable.

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No intentaré pretender que conozco qué tiene en la cabeza el ex votante “traidor” de Wisconsin, que ha saltado de Oabama al Payaso. Seguro que las explicaciones al uso tienen todas su punto y su parte de efecto. Pero voy a contemplar otra alternativa además. Idea que no me viene del cartel llorón del Huffington Post, pero me sirve.

– Who said: “Grab them by the pussy”.

– Over the first female president.

Son dos categorías morales. No tienen nada que ver con la política, ni con la gestión.

Trump no dijo lo del pussy en público; lo mismo que Bill Clinton no se las beneficiaba en público. Y beneficiar parece un acto francamente más consumado que manosear. ¿De qué va la historia? De que dijo. Alardeó, fardó. Cosa que habrá hecho alguna vez algo como el 90% de la población masculina. Y una proporción probablemente mayor entre los políticos y ejecutivos eficientes. Y que no miren para otra parte los académicos, que no tragamos. O sea, se trata de darle una lección al que hace algo que, aunque se hace, no se debería hacer. Por lo menos según el Huffington Post. Y eso es moral; no es otra cosa.

Lo mismo lo de la vagina como categoría ontológica. Una mujer que llega a, como si llegaran todas las mujeres. Ya somos iguales; que no es el caso, pero debería. Moral.

Y en frente …

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… el terrorismo machista.

En serio. Pensad. Llevamos décadas de ingeniería moral progre sin oposición. Y todo el mundo pensaba, aparentemete, que la moral es como un gusto. Si te pongo los suficientes impactos visuales de Coca-Cola, tragarás Coca-Cola. Pero la moral no parece que funcione así. Y en la URSS no funcionó.

Hay muchos estudiosos que llevan tiempo hablando de la polarización de las elecciones, y este sería sólo el último ejemplo. Aumentando todo lo que se había conocido hasta ahora, eso sí. Y yo creo que esa polarización (muy cierta) viene de la moralización de la política. Moralización en el peor sentido de la palabra. Y por dos motivos. Por elevar a categoría de moral lo muy discutible (por ejemplo más o menos estado); y por usar la política para cambiar la moral, para guiar moralmente la sociedad. Que ciertamente es la forma más eficaz de cambiar la sociedad … si lo consigues.

En esto último hemos visto dos fases muy claras. La fase liberadora y la fase evangelizadora. La parte liberal consistió en dejar en paz al discrepante, al rarito. Hay mil ejemplos, pero pongamos el caso de Dios. Al principio los ateos estábamos prohibidos. Punto. Y si te pones tonto, cárcel. Luego nos despenalizaron. Y parecía un mundo que estaba muy bien. Cualquiera podía creer o no creer, y todos convivir. ¿Por qué no pudo ser aquella Arcadia Feliz? ¿Por que se tuvieron que empeñar los mamones de los ateos de élite en fastidiarles la vida a los creyentes (cristianos)? Porque hicieron del ateísmo una moral. Si eres creyente tienes una lacra, porque tu creencia provoca … (y pon aquí el conocido rosario de males imaginarios habituales).

Pero no es sólo Dios. Ser blanco es malo; ser hombre es malo; ser heterosexual es malo; ser de derechas es malo; ser realista (no creer cuentos) es malo; ser viejo es malo; ser rico es malo (salvo que seas de izquierdas); hacer tu propia fortuna es mucho más malo; ser individualista o competitivo es malo; etcétera. ¡Joder; hay más malos ahora que cuando eran los curas los que daban el coñazo!

Aunque también hay más frailes que antes. Toda la academia, toda la prensa, todo Hollywood, y su puta madre. Ese rollo anti-élite (muy peligroso porque sin una buena élite el circo no funciona), podría ser en realidad una lucha contra la ingeniería moral propiciada por la élite. Que sí, es básicamente una estrategia de la izquierda, pero que la derecha no limpia nunca cuando gobierna. Ni nunca la ataca por derecho; no se atreve.

¿Puede ser Trump un tío listo -a pesar de lo inarticulado- que ha visto ese hueco como posibilidad real? Podría ser. Su mensaje subliminal parece diseñado para atraer a los hastiados por la moralina posmo. Además, de una simpleza tal como para que lo entienda el más analfabeto. Les vamos a dar por saco a los frailes. Y se ha dedicado a exhibir en público todos los pecados de la nueva normativa moral. Yo creo que no se ha dejado ni uno.

Lo moral entra por imposición, y se libera -en buena medida- por lo grotesco. ¿Podría ser Trump un bufón adecuado? Yo me fiaría de los frailes, que son los que más saben del asunto. Y están de los nervios. Pero bien de los nervios. Les han dado un cachete en todo el morro, y por lo directo. Aunque igual sólo estoy tratando de verle lo bueno a lo preocupante.

Yo con don Pío: Una república … sin curas, ni moscas, ni carabineros. Quitad la moralina de la política. La sociedad sabe hacerlo por sí misma. Como también sabe cambiar sin que la dirijan.

Añadido (poco) posterior. Veo el discurso de Hillary, de aceptación de la derrota. Segunda frase:

No es el resultado que queríamos, por el que habíamos trabajado tan duro, y siento que no hayamos ganado esta elección, por los valores que compartimos y la visión que tenemos.

Yo creo que es lo que digo. Si ha luchado por unos valores que comparte con la mitad de la población, y que necesariamente están en contra de los valores que comparte la otra mitad, como presidenta su función principal hubiera sido intentar imponer esos valores a todos. Los valores no son neutros. Si crees que se debe hacer / pensar X, crees que todos deben hacer / pensar X. Que les den morcilla a los nuevos frailes.

Añadido posterior. Un periodista americano progre (Frank Bruni) que viene a decir lo mismo con otras palabras (clic para original):

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Yo creo que esto está muy bien visto:

Efectivamente, tiene toda la pinta. Es un voto tipo “gamberro”; de defensa del grupo contra otros grupos. Un voto antisistema, en el sentido de que prefiere arriesgar el sistema a cambio de una ventaja en su competencia contra otros grupos. Y sí; es típico de grupos minoritarios. Marginales, más bien. No le ven mucha ventaja al sistema; se sienten abusados, y tiran patadas. Es algo que debería evitarse. O no puteando tanto a esa minoría (si realmente lo está), o no dándole la impresión de que con las patadas va a conseguir algo (si el llanto es una estrategia ventajista).

Este cuadro marca sólo los blancos (63%), nos los blancos “working class” (40%). Entre los segundos la ventaja del payaso Trump es mucho mayor (tipo 70 -80%).

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Pero ahora vienen el politólogo y el periodista, alucinando de que una mayoría pueda tener comportamiento de minoría gamberra, sin pararse ni siquiera por un segundo a pensar por qué. Vale, ¿y  quién son malos de la película progre? ¡El puto “heteropatriarcado blanco”! Todos esos “sub-humanos” que están -por ejemplo- en contra de la oficialización matrimonio arco iris. Sólo que son unos sub-humanos un poco raros como tal, porque defienden lo que ha defendido toda la humanidad, siempre. Añade los otros sub-humanos que tienen la extravagancia de pensar que la realidad no depende ni de los sentimientos, ni de la ideología. Que no es una idea mayoritaria en la humanidad, pero sí es la esencia y la característica de la cultura (occidental) que produjo los Estados Unidos de América.

No creo que haga falta seguir con los ejemplos; seguro que ya se pilla la idea. Esa brillante estrategia de arrinconar a la mayoría de la población para hacerla funcionalmente marginal. Y así poder ahormar la sociedad según la estupenda imagen que lleve el progretariado en la cabeza. ¿Y cómo esperabas que reaccionara la mayoría “minorizada”? ¿Tragando, o tirando patadas?

Lo del “cuarto poder” es de traca. ¿Poder? ¿Perdón? Nunca ha habido tal vuelco de la prensa a favor de un candidato en ninguna elección USA.

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Pues ya vemos para lo que ha servido.

Debería consolarme con la idea de que Trump podría acabar con el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Pero no me sirve de consuelo. No me fío de los payasos. Trump quiere poder. Vaya, como todos. Y ese cuento es poder. Y es muy dudoso que los payasos se sientan especialmente concernidos por sus promesas. Ya veremos.

Fuente, @egocrata:

Me ha hecho gracia una entrada en el blog de Jeff Condon. Se pregunta qué tiene Trump de malo. Cuenta todo lo malo de Hillary y su marido, y se pregunta:

My point is  — what about Trump?   I’ve heard people say how bad he is dozens of times yet they are completely non-specific.  What do people see that makes Trump anywhere near as bad as Clinton?

He visto a mucha gente de derechas hacerse la misma pregunta, de forma más implícita o explícita. Y me cuesta creer que no se entienda; que se pueda siquiera plantear la pregunta. Así que copio mi respuesta, por si le sirve a alguien, o alguien la quiere combatir.

Es una apertura interesante. Pero es legítima.

Entonces, qué tiene de malo Trump para hacerlo aun peor que Hillary Clinton? Lo diré con una sola palabra que lo dice todo. Trump es un impresentable. (He tenido que mirar la palabra; nunca la he vist usar en inglés).

https://en.oxforddictionaries.com/definition/unpresentable

Pues bien, ser un impresentable va mucho más allá de los detalles de algún acto que haya podido perpetrar. Significa no aceptar ninguna regla, ninguna constricción, o ninguno de los elementos que aseguran la civilización. O siquiera cualquier sociedad compleja, ya puestos. Cuando alguien no se siente obligado por reglas, esto lo hace completamente impredecible y falto de confianza. Lo que quiere decir que es tan peligroso como un mono con una pistola — si tiene algún poder.

¿Se salta Hillary Clinton las reglas con frecuencia? Sin duda, pero trata de ocultarlo. Así que sabes que no te va a asesinar a la vista de testigos, y estás más o menos seguro bajo la luz.Espero que entiendas la metáfora.

La respuesta corta a tu pregunta. El peligro es lo que hace mucho mucho peor a Trump que a Hillary. O mucho peor que el 99% de la gente viva, para ser más preciso. Admito que puede ser un tío estupendo dentro de un grupo de neandertales.

Yo supongo que como Trump ha tenido la desvergüenza de apuntar a un tipo de población como la que quiere defender contra otro tipo, sus supuestos defendidos no lo ven como un peligro … para ellos. Es la única forma por la que podría entender la pregunta de qué tiene Trump de malo. Pero me parece suicida no darse cuenta de que el que tiene la desvergüenza de polarizar a una parte de la población en contra otra, bien puede tener la desvergüenza de jugar al revés cuando le convenga.

En resumen, impresentable. Ni se puede decir más corto, ni hace falta decir más.

También hay que entender que el progretariado está completamente deslegitimado para la crítica de Trump.

Pero precisamente por eso la crítica de Trump se debe hacer desde fuera del progretariado.

Gracias a  me entero de un estudio sorprendente, publicado (en serio) en Current Directions in Psychological Science (clic).

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La idea se puede resumir en esta cita:

La nueva “hipótesis del conflicto ideológico” ... sugiere que al tratar el conservadurismo como una ideología caracterizada distintivamente por la intolerancia, los científicos sociales han pasado por alto enteramente el fenómeno de la intolerancia “progre” (liberal en USA), y, ciertamente, la psicología “progre” en general. En el mejor de los casos, este resultado nos proporciona una visión de la ideología que sólo es medio completa. Sólo al ampliar nuestro foco podemos capturar la complejidad psicológica completa de la ideología política y la intolerancia, lo que significa no preguntar solamente cuándo y por qué son intolerantes los consevadores, sino también preguntar lo mismo sobre los progres.  Conseguir este foco más amplio puede requerir la colaboración con investigadores de perspectivas ideológicas y teóricas distintas.

Han llevado a cabo tres estudios midiendo la intolerancia de “fachas” y “progres”, con el resultado de que son iguales. Y les parece sorprendente, porque hasta ahora … décadas de investigación en psicología social y política habían demostrado que los conservadores políticos se muestran más intolerantes hacia una variedad de grupos que los progresistas políticos.

Parece que el estudio realmente interesante no es medir la intolerancia relativa de “fachas” y “progres”. Cualquiera no perturbado por una ideología ve que son iguales, sin ninguna necesidad de investigarlo.

Lo que sí habría que investigar es por qué la psicología se ha pasado décadas “demostrando” lo que no existe, y contando un cuento de buenos y malos. Que supongo que debe ser cierto; dan ejemplos:

La mayor intolerancia de los conservadores se ha atribuido a que los conservadores fueran menos sofisticados intelectualmente, y más “cerrados” que los progres (Hodson & Busseri, 2012; Jost, Glaser, Kruglanski, & Sulloway, 2003; Sibley & Duckitt, 2008). La noción de que los conservadores están más predispuestos hacia la intolerancia va de la mano con la creencia igualmente prevalente de que los “progres” (liberals) son más tolerantes hacia otros grupos (Farwell & Weiner, 2000), que resulta en lo que ha dado en llamarse el “prejudice gap” entre “progres” (liberals) y “fachas” (conservatives) (Chambers, Schlenker, & Collisson, 2013).

O sea, que se habían creído su propio cuento. Pero le llaman “ciencia”. Con un par.

Es bastante impresionante. La “ciencia” se dedica a investigar, no una función con su dinámica, como la ideología; sino que mira los problemas de los “fachas” y las virtudes de los “progres”. Tal cual. Y era bien fácil. No hay más que mirar qué es, o qué hace una ideología. Una ideología en general, sin nombre. A huevo: conjunto de asunciones sacadas de la gorra que sirve para proporcionar una falsa explicación más o menos coherente de la realidad. Y te basta con ver esa operativa para apostar que la intolerancia está incrustada en la ideología. Si tienes que creer un cuento, tienes que ser intolerante con lo que jode el cuento. Sólo así puede funcionar. La intolerancia va en el diseño.

¿Cómo se les puede escapar algo tan obvio a los “científicos”? Los autores de la “nueva” hipótesis lo apuntan, aunque edulcoradamente. Pero sin eufemismos, el truco es base de pensar que su ideología no es ideología, sino verdad; y lo de los demás es prejuicio. ¡Estaban mirando la intolerancia de los otros desde su propia intolerancia! Ciencia psicológica, le dicen. Décadas y décadas.

Veo otro problema de base:

Conseguir este foco más amplio puede requerir la colaboración con investigadores de perspectivas ideológicas y teóricas distintas.

Primero había que demostrar que pueden colaborar. Luego habría que tener una proporción razonablemente equilibrada de “perspectivas ideológicas” en la academia. Y no hay, ni de coña. Ni puede haberla. A los académicos les interesa el estado grande y poderoso (es de lo que viven), y eso ya una perspectiva ideológica en sí misma. Y luego que si quieres llamar “ciencia” a lo que haces, necesitas empezar por un método que inutilice tu propia perspectiva ideológica. Que puede no ser fácil en según qué materias; pero si no lo consigues tampoco será “ciencia”. No deberías ni empezar hasta no estar seguro que cuentas con un método que te impide engañarte a ti mismo.

Fuentes:

Pablo Malo

Sage Journals

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El periodista Juan Claudio de Ramón le tiene “mania” (asco, lo que sea) al payaso Donald Trump. (Clic [–>] para el artículo). Yo también. Cint Eastwood ha defendido a Trump, alegando que la gente está harta de lo políticamente correcto, y de tanto lameculos. Y que los jóvenes son “una generación de nenazas”.

Pero [Trump] ha visto algo, porque todo el mundo se está cansando secretamente de la correccion política, los lameculos. Estamos en una generación de lameculos. Esta es la generación de las nenazas. Todo el mundo se la coge con papel de fumar. Vemos a gente acusando a otros de racismo y todo tipo de cosas. Cuando yo crecí no se llamaba racismo a esas cosas. [–>]

De Ramón, en una clásica operación de “pensamiento inverso” (si Trump es un error, toda defensa de Trump tiene que ser un error), se fabrica un monstruo cognitivo para conseguir su propóstito. El pensamiento “políticamente correcto” es la defensa de minorías penalizadas, o que se pueden presumir penalizadas. Y el intentar no herirles en sus sentimientos. Esto molesta a las mayorías no penalizadas (el macho blanco, vaya), que aprovechan a Trump para -literalmente- desahogar su deseo reprimido. Pero los progres a veces tienen razón. Es más razonable pecar de políticamente correctos, o de buenismo, que de su contrario, que sería el “malismo”.

El pensamiento inverso siempre tiene problemas. Y este caso no es una excepción; en concreto tiene tres problemas. Gordos. Muy gordos.

1. Juan Claudio no tiene ningún indicio de que Clint esté reprimido por no poder patear culos negros, como quisiera. O los votantes de Trump.

2. El “pensamiento políticamente correcto” no es, ni de lejos, lo que dice el periodista. Ese es uno de sus aspectos. Pero no hay ninguna minoría penalizada porque eventualmente desaparezca una lengua, y esa es una orden tajante y muy importante del “pensamiento políticamente correcto”. Tampoco hay ninguna minoría implicada en el cuento del Calentamiento Global Acojonante, y también es “pensamiento políticamente correcto” en su máxima expresión. Y se pueden poner una multitud de ejemplos.

Si uno extrae el mínimo común denominador de los ejemplos, va a encontrar un esquema. Una función. Todos implican un problema, imaginario las más de las veces, que sólo el gobierno puede arreglar. Y no de cualquier manera, sino de la manera favorita del gobierno (y del progretariado): extrayendo más dinero, y anulando más libertades. Y el dinero nuevo extraído, so capa de ser repartido, lo hace de una manera tan confusa e incontrolable que siempre acaba más concentrando en lugar de más distribuido.

Otra característica común es que tratándose en todos los caso de bienes “morales”, no se pueden criticar, y es de muy mal gusto pedir cuentas. El sueño húmedo de todo chorizo.

3. Llamarle “buenismo” a una imbecilidad que se quiere hacer pasar por buena, no siéndolo, no hace que su crítica sea “malismo”. Lo que hace es que su crítica sea racionalidad, o sensatez, o como se le quiera llamar. Pero al estar “moralizada” la imbecilidad, hace que De Ramón se trague la pamema de la maldad de criticar lo imbécil.

Del punto (2) sacamos la explicación de la generación de nenazas. Si los gobiernos están a la búsqueda desesperada de colectivos de víctimas -preferentemente imaginaras (*)- para llegar a sus propósitos (dinero, poder) con la disculpa de su defensa, es completamente natural que las generaciones nuevas se conviertan en colectivos de llorones en espera de ser defendidos. Porque si impera el principio de que el que no llora no mama, lo que conviene es llorar.

Nota (*): Lo de (colectivos de víctimas) preferentemente imaginarias no parece obvio a primera vista, pero lo es. Las víctimas reales, como los problemas reales, suelen ser medibles; esto es, se sabe cuándo se han solucionado. Los imaginarios, por serlo, es muy fácil que no se puedan arreglar; y tenemos invento para siempre. El mejor ejemplo, las drogas. Las lenguas tampoco son ninguna tontería; ¿quién es el guapo que puede asegurar que no queda algún niño en Cataluña que sigue soñando en castellano por la noche? Lo mismo vale para los sueños de los terroristas machistas, de los que seguro que se pueden sentir (o imaginar) miradas peligrosas con toda facilidad. ¿Y los negros? ¡Ah, los negros!

Digámoslo así, querido Clint: a veces los progres tienen razón.

Digámoslo así, querido Juan Claudio. Clint no es un intelectual; se explica de aquella manera. Tú, se supone que sí lo eres. Y te han colado el mejor cuento de poder jamás inventado.

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Pryzbylewski ‏(@rpr3z) está poniendo ejemplos y comentarios en Twitter de un libro que no conocía. Pero sí a su autora, Inger Enkvist, que alcanzó cierta fama en España por una intervención extraterrestre en el parlamento de Cataluña [ prestentación–>].

Profesora de secundaria (ESO y Bachillerato) y de universidad, de inglés francés y literatura española, ahora ocupa la cátedra de español en la Universidad de Lund. Se acabó especializando en comparar sistemas educativos de diferentes países, por su interés en averiguar el resultado de las distintas estrategias. Con tal motivo es asesora del Ministerio de Educación en Suecia.

Sólo después de tener una gran experiencia personal, y de estudiar la realidad comparada de muchos países, se sumergió en la teoría. Pedagogía. La imagen que se me ocurre, y mi apuesta, es que  ha seguido el camino inverso del políticamente correcto. En vez de retorcer la realidad con la perversión de la teoría (básicamente una cuestión ideológica), mira la teoría desde la realidad. Lo que le hace preocuparse por una aberración: ¿qué es lo que funciona, y por qué? Se trata de un pecado que los pedagogos más logsianos llaman resultadismo. Tratar de averiguar, dentro de lo que se puede hacer en la realidad, qué es lo que lleva a situaciones mejores; en lugar imaginar cómo sería el mundo ideal … con total independencia de cómo funcionan las cosas en el mundo real. Eso le sitúa inevitablemente dentro del mundo “conservador”. Porque -casi sin querer- acabamos de hacer una definición de conservadurismo. (Nota: No tiene nada que ver ni con Rajoy ni con el PP, cuya idea de conservar no va más allá de conservar … el cargo).

Como apuesto que la recomendación de Pryzbylewski es buena, por lo que sé de él y por lo que he visto de Enkvist, la traigo también a la plaza. Para los que no le siguen en Twitter. Es una discusión muy necesaria en España, a la que aparte de Ciudadanos [–>] no parece darle importancia nadie.

Pero aprovecho para añadir el índice, que siempre me parece una información útil antes de comprar un libro. Un clic en la portada lleva a La Casa del Libro, que tiene una versión digital muy conveniente, aunque cara (10€).

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Por lo menos Ciudadanos hace estas cosas. Preocuparse y pensar; y algunos de ellos incluso estudiar y proponer. Probablemente la educación sea uno de los asuntos más clarificadores de las intenciones de los partidos políticos. Y canta la cosa. El PP quiere hacer peperitos; el PSOE, psoecitos; y Potemos, potemitos. Y están luego las discusiones como de patio de colegio. Unos que quieren que los que tienen capacidad de alcanzar la excelencia puedan hacerlo, como si el resto no existiera; y otros que quieren que todos sean iguales, como si eso fuera posible, o hasta deseable.

Ciudadanos ha organizado un acto / charla con Jose Antonio Marina. Muy bien elegido. Tal vez quién más ha avanzado en España en el problema de la educación y en la necesidad de un pacto educativo. La Universidad Antonio de Nebrija le ha encargado la redacción de un Libro blanco sobre el Pacto educativo, y el proyecto se puede ver en la web de Marina:

Os dejo el video del acto de Ciudadanos. Oportunamente cortado, y sin la paja. Y así pasa de 51 a 34 minutos. Que significa sin la intervención de los que no decían nada relevante. El presentador; una escritora muy agradable y parlamentaria de C’s; y Albert Rivera. Confieso que a Rivera ni siquiera me he tomado la molestia de escucharle,  pero bastaba verle mientras intervenían los demás para saber que no tenía nada que decir. Cosa más que previsible, por otra parte.

El vídeo tiene algunos “tirones” y silencios. Está así el original en Youtube, no se puede hacer nada.

Destacaría algunos puntos que señalan tanto Marina como Garicano, en los que coinciden todos los expertos de fuera de los partidos políticos, de la “comunidad pedagoga”, y de los sindicatos.

– La importancia esencial de la calidad de los profesores y la medición de sus resultados. Y su puesta al día permanente, que no pueden hacer por sí solos.

– La calidad y especialización de los equipos directivos de los centros.

– La libertad de acción de los centros.

– En el caso de España, además, la reducción del currículo.

Sólo con eso sospecho que ya tienes a toda la comunidad educativa en contra, y a casi toda la comunidad política.

Marina ha incidido en los problemas previos inevitables. Que divide en problemas ideológicos, problemas idiotas, y problemas técnicos. Los problemas técnicos se resuelven de una manera técnica. Los problemas idiotas no son problemas, sino confusiones. Como la pelea calidad / equidad, o la pelea entre educación comprensiva y diferenciada. Y los ideológicos -religión, putas lenguas, anticapitalismo, cosas- son irreductibles.

Garicano sugiere ponerse de acuerdo en estar en desacuerdo para los problemas irreductibles. Pero eso parece más fácil de decir que de hacer. Porque irreductible suele querer decir, precisamente, no aceptar el desacuerdo y preferir el garrote. Es lo que ha quedado menos claro. Pero es justo donde más nos gusta liarnos a los españoles. Bueno, si olvidamos a los sindicatos y su horror a la competencia.

En resumen. Muchas gracias a Ciudadanos; por pensar, por trabajarlo, y por presentarlo. Parece tener como dos almas. El alma de las ocurrencias y el alma de Garicano. La versión optimista sería que la parte del alma de las ocurrencias no es peor que el resto de partidos, y la parte del alma de Garicano le da mil vueltas a todos los demás. De la versión pesimista, hoy no tengo ganas.

Marina y Garicano (31 min.)

 

El que lo quiera con la paja, líder, “show”, tiene a su disposición la versión entera (51 min.):

Añadido para la discusión (CSC):

Documento:

pisa-privada-publica-corregida

pisa-privada-publica-sin-corregir

¡Yo; yo, me, conmigo, he salvado a España del rescate!

¿Seguro, genio? Porque tiene toda la pinta de que el rescate está a la vuelta de la esquina. Quiera o no quiera el genio, y gobierne quien gobierne. Y lo habrá hecho el sólo. Tú, te contigo … mismo. De pe, a pa. Con su 5,2% de déficit, y engañando al respecto.

Hacer algo en la buena dirección, pero de forma muy insuficiente, tiene un problema. Que se sabe que conoces perfectamente lo que debes hacer, pero no lo has hecho. Si al asno drogadicto (del poder) de Tóntez se le escapan las cuentas, no pasa gran cosa. Nadie esperaba que las controlara en primer lugar. Así que con Tóntez seguramente nos hubieran obligado al rescate antes de presentar las cuentas. Porque sólo con presentar los presupuestos se vería que no las va a cumplir. Y de Potemos ni hablemos. Tal vez incluso de C’s también. Pero no es el caso de tú, te, contigo. Igualmente drogadicto del poder, pero no asno económico. Sabía lo que había que hacer. Pero no lo ha hecho. Y eso es peor que ser ignorante; es ser incompetente consciente.

Y no es que hubiera muchas dudas. Seguramente no se trata de un ladrón, como dicen los que le defienden. Pero dirige, muy satisfecho, una cueva de ladrones. Plasma mediante, con los cojones que le adornan. O sea, sabe que robar está mal, pero tampoco hace nada al respecto. La misma estrategia. Que se puede ver en todo lo que (no) hace.

De un artículo del 1 de enero, de John Müller:

john-muller-presupuestos

Visto que Rajoy ni siquiera tiene la disculpa de una cierta seriedad económica, lo suyo ahora serían nuevas elecciones. Porque hay información nueva. Nueva, en el sentido de que ya no se puede disimular — como hasta ahora podían algunos. Sabemos que nos van a apretar las clavijas y va a haber un rescate con condiciones. Y, que se conozcan en nuestro entorno, sólo se ven cuatro tipo de soluciones.

  1. Irlanda
  2. Portugal
  3. Grecia
  4. Varoufakis

Aunque posiblemente la 2 y la 3 sean la misma, en circunstancias algo diferentes. O sea que se pueden resumir en tres.

  1. Tragar quina con menos impuestos y economía que se recupera (Irlanda).
  2. Tragar quina con más impuestos y economía que se arrastra (Portugal, Grecia).
  3. No tragar quina y dormir al raso (Varoufakis y fuera de la UE).

Y estaría muy bien que en unas nuevas elecciones nos explicaran qué tipo de camino conocido propone seguir cada cual. O, si es un invento prodigioso, que también lo digan. Lo de “política nueva” o “política del cambio” (PSOE, Potemos, Ciudadanos), no sirve. Quedará muy bonito, pero no señala el camino. ¿Cuál de los tres? Y tampoco sirve lo de “mantener nuestras reformas económicas”.  Era mentira. Otra mentira.

Otra discusión diferente, pero tal vez necesaria, es si la UE se puede mantener como va, o tiene que intentar parecerse más a -por ejemplo- USA.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2015/01/balanzas-fiscales-usa.png?w=510&h=396

Pero esa es una discusión (decisión) dentro de la UE, no de unas elecciones españolas. Y no es para ahora, sino para más adelante. Para después del rescate y la monada.

Resumiendo. ¿Nos dejamos ya de payasadas, y tenemos unas elecciones en serio? ¿Es la Marianidad esa del plasma, y de la cueva de ladrones, la que puede defender una seriedad económica … visto lo visto?

Nota: Los robos son muy espectaculares y hacen precioso en los periódicos, pero no llegan ni de lejos para cubrir el déficit. Eliminarlos no arregla el problema. Pero sí señala un defecto de carácter. O de espíritu. Y si le sumas el déficit …

Un tipo de deficiencia. En este caso, intelectual.

la-merma

Con un ejemplo, la merma lo pillará mejor. No digo que lo entienda, pero al menos sí que pueda etiquetarlo. Que es lo que les gusta.

Etiquetado:

Es de “la merma” quien necesite que le expliquen los problemas, como de kindergarten, que hay en la discusión de arriba.

Nota: los fenómenos, Alzaga y Carreño, son periodistas. Pero esa condición sólo afecta a dos de los problemas, y no son los mayores.

Por cierto, el vídeo es interesante (11 min.). Quiero decir que tiene un argumento interesante, y probablemente poco conocido; no que tenga opiniones interesantes — o ideas, como dice el portento en la discusión. Las opiniones, ya sabes, se las puede meter “la merma” por do le quepan.

 

Pillo por Twitter [–>] un artículo de El Mundo, muy alucinante.

Describe la discusión entre unos que se llaman a sí mismos pedagogos (los majaras de la LOGSE, para entendernos), y los profesores que  se parecen a los buenos profesores de toda la vida. Que los majaras llaman fachas, también para entendernos. Y usa citas y réplicas de intervinientes concretos, con nombre y apellidos. Lo malo es que cualquier persona que lo lea, y que esté alejada de ese mundillo, tiene que pensar que es mentira. Que el periodista Gabriel Sanz está exagerando un montón, para ridiculizar a los “pedabobos”. Porque no es fácil creer que larguen bobadas tan angelicales con naturalidad. Y el caso es que una cierta experiencia, marginal pero no irrelevante, me hace sospechar que no es exageración  en absoluto. También piensa lo mismo el profe que ha puesto el enlace el Twitter, y él sí está metido en ese mundo.

Recuerdo, de hace tiempo, conversaciones de este tenor.

– Oye, muy bonito, pero ¿cuándo llega la parte en la que compruebas que la inteligente teoría realmente obtiene los resultados que esperas de ella?

– ¡Eso es “resultadismo”!

– ¿Mande?

– ¿Que no se trata de eso, que eso es “resultadismo”?

– ¿Y cuándo cojones ha sido un problema comprobar los resultados?

– Es que produce elitismo y desigualdad, y una horrorosa meritocracia.

Y de ahí no les sacas. Se agarran a unos mantras -elitismo, desigualdad, “resultadismo”, la pavada que sea- y no les mueves aunque se  les caiga todo el chiringuito. No existe posible realidad inconveniente, porque para ellos la realidad es el mantra. Son como la radiografía de un niño, de un borracho, o de un tontolhaba.

Lo de El Mundo es aquello mismo que vi hace unos años por circunstancia casual. Un rosario inagotable de frases muy gloriosas, estupefacientes, y completamente equivocadas. Completamente, como en al revés.

La creatividad y la innovación son lo que permiten avanzar al ser humano.

Seguro. Pero un puto niño no es “el ser humano”, pedazo de subnormal. Ningún fulano es “el ser humano”. Y la inmensa mayor parte de los fulanos no tienen ninguna creatividad, y no hacen exactamente ninguna innovación a lo largo de su vida. Contándola entera. Con suerte, y con esfuerzo, tal vez se puede esperar que copien las innovaciones de los muy pocos que crean algo. Eso es “el ser humano”. No un animal que innova, sino un animal que copia … una copia, de una copia, de uno que innovó. A veces, entre copia y copia ocurren pequeñas mejoras. Y resulta que copiar es memorizar, y -si suena la flauta- comprenderlo. Eso que normalmente se llama “conocimientos”, y que esta panda de descerebrados ha convertido en un pecado. La educación, para ellos, no es transmitir (o incluso incrustar) conocimientos, sino lo que llaman “aprender a aprender”.

¿A que suena muy bonito? Pues con esa jugada se meten en una paradoja que su triste estructura neuronal no les permite comprender. Porque si eliminan la memorización, y eliminan la transmisión / adquisición de conocimientos, se quedan sólo con una especie de formalismo o de estrategia. Ese “aprender a aprender”. Que en realidad no es otra cosa que aprender a pensar. Y ese es un ejercicio en el que no ayuda nada lo que proponen como “educación”. Pero nada.

Para aprender a pensar no valen un pimiento ni internet, ni el amor y la empatía de los profesores, ni la acción de grupo. Pensar es el ejercicio más individial que existe — aparte de la masturbación. Sí, después de haber pensado se puede mejorar mucho el resultado mediante el contraste con otros. Pero con otros individuos, nunca con un grupo que sea funcionalmente un colectivo. Porque el pensamiento de grupo es, precisamente, la mejor receta para hacer descarrilar el pensamiento. Y la segunda mejor receta para joder el pensar con acierto es toda esa empatía y emotividad que les tiene tan obnubilados. ¿Por qué creen que los cirujanos no operan a su propia mujer, ni los abogados se defienden a sí mismos?  ¡Pues porque emoción y razón funcionan por carriles diferentes! Hay que ser bruto para no comprenderlo. O igual es que tuvieron problemas en la fase de adquisición de conocimientos, y por eso la odian.

Y claro, no podía faltar lo la autoridad del profesor; es gran “problema”.

La autoridad es una palabra polisémica. Antes de convertir al profesor en una autoridad pública, es más importante convertirlo en alguien querido. Hay que conquistar el corazón de los alumnos, eso entiendo yo que es la autoridad.

Que no, que no es trola; estos subnis son así. Yo entiendo que la autoridad significa algo que no tiene nada que ver con la autoridad, y me quedo tan pancho. Polisémica, no te jode. En ese plan no existe palabra ni concepto que no sea polisémico, y ninguna de ellas quiere decir nada más que lo que yo quiera. Pero entonces sólo puedo comunicarme, o conmigo mismo, o con la pandilla de descerebrados con los que comparto significados. El “grupo”, vaya. Y de ahi la pedabobía, con toda su empatía y su cogerse las manos en círculos de amor.

El artículo concluye que los pedabobos, y los profesores digamos clásicos -o fachas-, no pueden entenderse. No hacía falta decirlo, ni preguntarles. Significados particulares de grupo implican entendimiento exclusivo dentro del grupo.

Lo que no se entiende es por qué tiene que ser un problema el que no puedan llegar a un punto intermedio. Y además, la medio gilipollez, o por el lado contrario lo medio facha, no es una solución para nadie. Y entonces la solución no es que se pongan de acuerdo. Tampoco sirve la imposición por ley de una de las dos estrategias. Los “fachas” nunca van a aceptar la gilipollez como esquema de educación. No podrían, porque ven la educación como el sistema de eliminar la gilipollez natural en una fase temprana. Y los pedabobos nunca van a aceptar autoridad, esfuerzo, adquisición de conocimientos, y mérito. Tampoco podrían. Porque toda su necesidad consiste en implantar ideología a base de repetición y total ausencia de crítica (pensamiento), y hacer que todos sean igual de asnos. Vaya, la única forma de que sean iguales.

Por otra parte, cambiar de esquema a cada cambio de gobierno es una aberración. Garantiza un sistema de educación deficiente, y no soluciona las necesidades de ninguno de los dos grupos. Así que sólo hay una opción no absurda. Centros educativos de los dos estilos. Digamos, pedabobiums y escuelas clásicas. Que sean de titularidad pública o privada es irrelevante. Lo importante es que los adoradores de unicornios (los tontolhabas) no tengan que mandar a sus hijos a centros “fachas”,  y los que quieren que sus hijos adquieran conocimientos no tengan que padecer el inevitable rosario de imbecilidades y empatías. Sería, sin duda el mejor de los mundos.

¡Hala!, ya les hemos arreglado la falta de acuerdo. ¿Podríamos ahora a dejar de discutir, y empezar con lo de educar?

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Pero no dejéis de visitar el artículo de El Mundo. Alucina, vecina.

Añadido posterior. Viene a cuento, y también vía Twitter, esto de Savater en el prólogo de “Panfleto antipedagógico“. No parece tener una opinión más caritativa sobre los pedabobos.

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Por cierto, al buscar el enlace del Panfleto antipedagógico, he encontrado una versión -aparentemente acortada- que el autor, Rivardo Moreno, pone a libre disposición del respetable.

Luis Bilbao

Es una cuestión de tiempo.

Dentro de un tiempo, algunos años, nos encontraremos con la correspondiente petición de perdón por parte del PSOE por no haber estado a la altura.

Solo un necio no es capaz de darse cuenta de que los gobiernos de ultraizquierda sólo traen catástrofes sin límites a los pobres sufridores que los padecen.

Y cualquier gobierno que integre a PODEMOS y a los nacionalistas (de derechas o izquierdas éstos, aunque peores los de izquierdas) se le puede calificar sin miedo de gobierno de ultraizquierda, aunque lo integre también el PSOE.

Y aquí, la verdad, me apenan sólo los que no les votaron. Los que lo hicieron, la verdad, que se jodan.

Pues bien, el PSOE, en su infinito odio a cualquier cosa que esté a su derecha, va a cometer la felonía de gobernar con la tropa de saltimbanquis, cuya insufrible estética estamos padeciendo ya mismo en el congreso. Estética no sólo en la vestimenta sino, aún peor, en sus comportamientos.

Lo que en toda Europa y si me apuran, el mundo, desearían, sería un estable gobierno de PP, PSOE y CIUDADANOS. Permitiría un cambio ya muy necesario en la constitución española, pero no para dar de comer más a los siempre insaciables nacionalistas, sino para terminar de una vez el mercadeo de competencias entre estado central y autonomías.

Permitiría unas leyes de educación estables, modificaciones en la sucesión de la corona, y la finalización de la absolutamente por incompleta reforma laboral. Y la tan ansiada seguridad jurídica.

La prima de riesgo se hundiría, las inversiones acudirían en masa y el paro descendería de forma vigorosa.

Pero no, el PSOE, como antes he dicho, cometerá la felonía, por puro interés electoral cortoplacista, además equivocado, de dejar que la banda del mirlitón hunda las finanzas, espante a los inversores, haga crecer el desempleo y finalmente desciendan las prestaciones sociales. Y colaborará en dinamitar España. ¿Todo a cambio de unos pocos años de gobierno, que será enloquecido y disparatado por los socios con los que se acuesta?

Como titulo este escrito, llegarán unos años donde humildemente el PSOE pedirá perdón por este atropello. Seguramente ya será tarde, pero, ¿cómo pretender evitar que los putos políticos de hoy quemen todo el granero con tal de tener una bonita hoguera?

Para terminar con lo de la insufrible estética que padeceremos, vemos y veremos niños recién nacidos en el Congreso, y bajar la cuesta hacia las Cortes en bicicleta. Mucha coleta y buen rollo de los “diputados y diputadas”.

A mí particularmente me jode que teniendo una guardería en el Congreso (que no pagan ellos) hagan el show de llevar a los niños para la tele. ¿Hemos de dejar que los pilotos de aviones vayan en cabina con sus hijos recién nacidos?. ¿Los cirujanos han de meter en el quirófano a sus hijos y en mitad de la operación cambiarles los pañales?. La habitual fachada de los buenrollistas.

Así que ya que traicionarán a España y como al final pedirán perdón, le pido desde ya al PSOE que al menos hagan algo por no tener que pedir perdón también en el futuro no solo por su traición, sino por el bochorno estético que vamos a padecer.

 

pollo-hispanico

El cuadro pretende representar la ubicación de partidos y sus escaños en el parlamento tras las generales de 2015. Usando los dos elementos que parecen ser clave, si hacemos caso de lo que dicen los políticos. La división  entre lo que podemos llamar derecha / izquierda, sin entender necesariamente su significado, y la división entre unionatas y separatas.

Definamos.

Derecha: todo lo que queda la derecha del ala derecha del PSOE. Izquierda, lo demás.

Unionatas: No quieren discutir naciones. Separatas: quieren naciones a la carta.

Aunque no creo que hoy sea fácil definir derecha / izquierda, o “a la derecha / izquierda del ala derecha del PSOE”, sí creo que se puede más o menos sobreentender. Y en la práctica estaríamos razonablemente de acuerdo casi todos al ubicar a políticos y propuestas políticas concretas según ese baremo. A pesar de no ser demasiado lógico, o generalizable. O sea, la propuesta X sería de derechas / izquierdas, no por corresponder a un esquema, sino porque tenemos un listado en la memoria que nos lo dice. Es absurdo, pero funciona.

La cuestión territorial es mas fácil. Unos piensan que las naciones se votan; y otros piensan que ya vienen dadas, y es mejor no discutir chorradas.

Con estos mimbres, tenemos una división muy clara, y por la mitad, entre derecha e izquierda. Que es lo lógico, porque la idea de una división entre derecha e izquierda es, precisamente, separar dos mitades. En estas elecciones gana por un poquito la derecha. 178/172, o respectivamente el 51% y el 49% de los diputados. Respecto a la cuestión territorial, la mayoría “unonista” (no discutamos las chorradas) es abrumadora. 253 contra 97 escaños, o resectivamente el 72% y el 28% de los mismos.

El pollo hispánico.

La derecha no se puede unir para gobernar, porque a su vez está dividida en unionatas y separatas, y le faltarían 15 escaños.

pollo-hispanico-2.png

Y a la izquierda en teoría le pasa lo mismo, pero a lo bestia. Está dividida casi por mitades entre “naciones a la carta” y “no discutamos chorradas”.

En un país con un sistema de partidos relativamente débiles y diputados relativaente fuertes, este resultado no produciría ningún problema. Sería fácil una negociación o componenda por el camino mas corto. Un gobierno de la derecha, con las suficientes concesiones a la izquierda como para que se apunten 13 diputados de la izquierda de los de “no discutamos las chorradas”.

En un país con partidos fuertes, pero que tuvieran más visión de servicio que visión de mamoneo, se llegaría a lo mismo. Quitando a Rajoy si hiciera falta, o lo que sea. ¡Porque es al camino más corto hacia lo que menos jode al electorado, según esos resultados!

Pero el sistema que tenemos en España no parece producir ninguna de las dos circunstancias anteriores. Y se puede llegar a paradojas alucinantes. Como que ganen los separatas con sólo un 28% de los escaños. O como que las burguesías catalana y vasca consigan la independencia de … ¡países antisistema!; y los antisistema del resto de España se queden con un país … ¡abrumadoramente PP! Les habríamos puesto un piso a ETA y a la meona de Barcelona. Quia; un pisazo. Y todo para conseguir dos Venezuelas y una Polonia … si hay suerte.