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El título se lo robo a Patrick Moore, que avisa por Twitter:

La noticia, cuando no conviene, se descontextualiza del “cambio climático”.

Nos cuentan que el pequeño pueblo de Ulukhaktok estaba esperando dos cruceros para el 3 y el 9 de septiembre respectivamente. Y que han sido cancelados por exceso de hielo. Con gran quebranto para la economía de la zona, que al parecer  se ha acostumbrado a contar con esas vistitas de turismo ártico. Últimamente está muy de moda.

Bien, pues este año hay más hielo por ahí que los años anteriores. Al punto que los cruceros contaban con llegar a Ulukhaktok, y no han podido. Han tenido que cambiar el viaje. Mucho. Pero lo que me interesaba ver, y la noticia no cuenta, es el significado de ese cambio dentro del drama del hielo del Ártico. Que no deja de ser el motivo de que haya tanto turismo por allí, ahora. Y el significado se entiende rápido si le cambiamos el titular al mismo artículo:

Este titular, tan correcto como el anterior, tiene implicaciones mucho más amplias. Porque con lo que se lee en la prensa, lo que se puede esperar es que ya casi no quede hielo marino en el Ártico. Y se puede esperar que el paso del Noroeste sea una autopista interoceánica tan asegurada como el canal de Panamá. Pero resulta que no es así. Ni siquiera para principios de septiembre, que es el mejor momento. Cuando menos hielo hay.

Vamos a ver la geografía de la noticia.

Minerva Ward, the territorial government’s tourism and development officer for the Beaufort Delta, said in an email that the ships had to be cancelled due to difficult ice conditions in Bellot Strait and Queen Maud Gulf.

A pelo sobre Google Maps, queda así:

paso-noroeste-1

Ulukhaktok era el lugar de destino, y Bellot Strait y Queen Maud Gulf los sitios que el hielo no dejaba pasar. Pero esos sitios definen justamente la ruta más “fácil” del paso del Noroeste; la que suele estar más libre de hielo. Y que por eso es la que se usa, aunque sea la más larga.

paso-noroeste-2

Resumiendo. No es que quede hielo en el mar Ártico, sino que ni de broma puedes contar con poderlo rodear por el paso del Noroeste. Los cruceros de turismo ártico te venden esa ruta, pero luego la pueden llevar a cabo … o no. Depende. Todavía.

El futuro ya dirá lo que tenga que decir. Tal vez se cumpla el viejo sueño europeo de un paso del Noroeste fiable en verano, o tal vez no. Sería algo muy bueno; por tráfico, y por recursos. Y es seguro que durante el Óptimo Climátio del Holoceno sí era una autopista estival, aunque nadie la pudiera usar. Sin que fuera ningún drama; ni para los osos polares, ni para el clima, ni para nadie.

¡Que se abra el paso de una vez, joé! Que todavía no he hecho el crucero. Pero me gustaría hacerlo con cierta garantía de pasar. 😉

 

Esta es muy indicativa. Muestra que la cabeza les funciona al revés a los alarmistas del clima. Bueno, al revés de lo que se supone en un sistema racional; pero que es el sistema por defecto entre los orangutanes y antropomorfos en general; los frailes; los políticos; los activistas; y los periodistas con causa. O sea, el kindergarten.

Sale un nuevo estudio de esos del cambio climático sobre el hielo marino del hemisferio sur. El que rodea la Antártida. Ese hielo se había visto aumentar desde que se mide (1979), para estupor de alarmistas y modelistas climáticos. Pero en 2016 tuvo un bajón espectacular, y la tribu se animó mucho. ¡Ya se nota el cambio climático también en el extremo sur! Pero resulta que este estudio nuevo les fastidia la idea, porque concluye que el descenso reciente se debe a una serie de temporales extraordinarios, y no a una tendencia de fondo que se podría achacar a las emisiones de CO2. Menos alegrías, Macarena.

Y aquí llega la azotea que nos muestra el funcionamiento en modo lógica invertida, sin bambalinas ni distracciones. Ojo, mira el escudo que lleva; no hablamos de la facultad de Pablemos ni de chistes similares. Es uno de los primeros espadas mundiales en criósfera.

Hasta este declive reciente, el hielo de la Antártida había tenido un ligero incremento desde que los satélites empezaron a medirlo en los 1970s. Pero este aumento no quiere decir que el cambio climático no haya afectado a la Antártida, dijo Walt Meier, un científico del hielo en el Goddard Space Flight Center de la NASA, que no está conectado al nuevo estudio.

“Esto no significa que el cambio climático no esté ocurriendo, sino que -al menos hasta 2015 para el hielo de la Antártida- la señal del cambio climático no se ha podido distinguir de la variabilidad natural”, explicó.

walt-meier

Hay dos prodigios obvios, y muy preocupantes respecto del funcionamiento de ese cerebro. Si el hielo aumentó de 1979 a 2015 quiere decir que cambió. Y como el hielo es un índice climático y lo usan en ese sentido, quiere decir que se trata de cambio climático. Por definición de cambio; por definición de climático; y por normativa sintáctica. Pero para Meier la presencia de ese cambio climático no significa la ausencia de EL cambio climático. ¿Mande? Sí, porque en su cabeza cambio climático no es que el clima cambie, sino que cambie en el sentido de la película que lleva en la cabeza. Que en este caso es que el hielo disminuya, no que aumente. Y si aumenta, por mucho que la aumento sea cambio, y sea clima, no es el cambio climático.

Nota: lo de la película que lleva en la cabeza es bastante delicado. Podría (debería) pensarse que es lo que dicen los modelos climáticos de los alarmistas. Y cambio climático sería lo que predicen los modelos (por ejemplo más temperatura y menos hielo), pero otros cambios en el clima no serían el cambio climático. En este caso coincidiría, y “cambio climático” sería una sustitución de “el cambio climático que esperamos / predecimos”. O “cambio climático” sería el “cambio climático no natural”. Pero luego en la realidad se observa que no funcionan así. Le llaman cambio climático a cualquier cambio que se puede vender como pernicioso, con independencia de lo que digan los modelos. Por ejemplo, el reverdecimiento de la tierra no es cambio climático, a pesar de que los modelos que incluyen vegetación sí lo predicen. ¡Porque no hay crisitiano que pueda vender un reverdecimiento como algo  pernicioso!

La segunda es el pensamiento inverso propiamente dicho. Que no lo observemos no significa que no ocurra. Ya, seguro. Pero la no observación está mucho mas cerca de significar que no está ocurriendo, que de significar que sí está ocurriendo. No es seguro, desde luego; pero con esa inversión de la carga de la prueba sería imposible observar en la práctica que el cambio climático (el de la película) no está ocurriendo. Ocurra lo que ocurra.  Sólo tienes que aumentar el margen que le das a variabilidad natural. Que es exactamente lo que hicieron cuando llegó la pausa en el aumento de la temperatura global. Cambiaron de una variabilidad natural que sólo afectaba en escala de menos de diez años, a una de más de veinte.

Es un truco bastante pasmoso para gente supuestamente adulta y seria. Cuando tienen que atribuir el calentamiento del siglo pasado al CO2, la variabilidad natural es tan pequeña que se puede despreciar más allá de la década. Pero cuando las observaciones del futuro (las predicciones) no coinciden con los modelos, se le da a la variabilidad natural todo el margen necesario. Sólo hace falta tener una buena cortina en el escenario, de forma que el público nunca vea los dos trucos al mismo tiempo.

Esto es muy relevante en la discusión del Calentamiento Global Acojonante. Todo se basa en modelos climáticos. Y hay tres partes.

  1. El pasado, o retro-predicción. Es predecir algo que conoces. Lo usan para hacer la atribución. Decidir cuánto del calentamiento observado se debe al CO2.
  2. El futuro. Lo usan para hacer la predicción. Lo que nos vamos a achicharrar.
  3. El presente. La zona intermedia, digamos gris. La parte de la predicción desde que cerraron los modelos que ya ha ocurrido. Por ejemplo los que usan ahora se cerraron en 2005. Conocían el pasado hasta 2005, y están tuneados para reproducir ese pasado. Lo que ha ocurrido desde entones es la única parte en la que se pueden comprobar los modelos.

Y es clave mirar lo que pasa en la parte (1) cuando hacen cambios para justificar el desajuste entre los modelos y la realidad en la parte (3). Por ejemplo, si tienen que aumentar la variabilidad natural en (3) para que los modelos no se queden fuera de la realidad, hay que mirar qué ocurre con la atribución en la parte (1). Porque como mínimo aumenta la incertidumbre de la atribución, si es que no la manda entera a tomar por flai.

Fuente, WUWT:

La noticia del año sobre el hielo del Ártico es que en 2016 se encoge hasta la segunda posición jamás medida. Suena terrorífico. Clic.

guardian-ice-shrinks
Para cuando dieron la noticia, que ya se veía que el mínimo había pasado, también se veía que el hielo estaba haciendo su recuperación de otoño a mucha mayor velocidad de lo normal. El mínimo había sido temprano, y la posterior recuperación era espectacular. O sea que ya se podía apostar que la media de septiembre no iba a ser especialmente baja.

Y no lo ha sido. Ed Hawkins nos proporciona un gráfico en el que se compara el mínimo de un día con el la media del mes de menor hielo, que siempre es septiembre.

hielo-artico-minimo-y-septiembre

Se ve muy bien que en 2016 hay de las mayores separaciones en las dos medidas. Pero, ¿qué es lo que les importa a los osos polares o al clima; el valor de un día, o la media del menor mes? Y el asunto cambia mucho. En vez de ser “el segundo más bajo” (en realidad empatado en el segundo puesto con 2007), es el quinto más bajo. Pero eso no resulta muy llamativo, y no induce a pensar que esté bajando en los últimos años.

hielo-artico-minimo-y-septiembre-rayas

Las rectas comparan la medida de 2016 con otros años anteriores, por lo de la competición por el récord de mínimo.

La medición de la media de septiembre sola es así:

hielo-hawkins-septiembre

Y no hace falta hacer operaciones matemáticas para ver que desde 2007 no está bajando. Pero se puede hacer para los que les gusta plantar líneas en un sistema nada lineal.

hielo-artico-tendencias

Y así podemos tener rectas para todos los gustos, según miremos los 37 años que tienen medición, o los diez últimos.

– ¡Espectacular encogimiento del hielo desde que se mide!

– ¡El hielo no baja en la última década! Y podría estar aumentando.

Los que prefieran curvas también pueden tenerlas. Pero que hagan ellos mismos sus propios titulares.

hielo-artico-curvas

Fuente y datos, Ed Hawkins.

Dice que la media de septiembre no proporciona “la imagen completa”. Pero no explica qué tiene de “más completo” un día que un mes. O mejor dicho, sí lo explica. Con la medida de sólo un día se llega más fácilmente a lo que queremos llegar. ¡Ice-free Arctic!

Hmmm …

Anda que no se les ve el plumero.

Añadidos para el subni:

numerico-subnormal

numerico-subnormal-1

numerico-subnormal-2

De la sección curiosidades y anécdotas.

Es conocido que estamos en una fase del calentamiento global que los alarmistas llaman La Pausa. En inglés, The Hiatus. Tiene guasa el nombre, porque implica que después volverá el calentamiento. O sea, dan por supuesto lo que habría que demostrar. Pero valga.

Se suele definir La Pausa como el tramo de años hacia atrás en los que no se mide una tendencia de calentamiento. Lo de “tendencia” sale de una fórmula estadística que puedes sacar en cualquier hoja de cálculo, eligiendo “añadir una tendencia lineal”. No merece la pena profundizar. Tampoco tiene ningún significado especial en un sistema que destaca por su falta de linealidad, pero la ciencia del calentamiento global tiene sus manías y cosas. Y le dan una gran importancia a esa “tendencia lineal” … cuando favorece su mensaje. Así que nosotros vamos a hacer lo mismo, en sentido contrario. Tómese como un juego.

Cuando miden el famoso calentamiento en la temperatura del aire, La Pausa en el calentamiento varía según dónde se tome la medida, y con qué instrumento se tome. Con satélites, y el aire a cierta altura (lejos de los efectos humanos no climáticos), La Pausa tiene 18 años y unos meses.

Los alarmistas suelen contestar que sigue habiendo calentamiento. Y que se nota por ejemplo en el hielo marino, que sigue disminuyendo. O decían, porque ha dejado de ser cierto. Vamos a verlo.

El truco es representar la serie de hielo marino global …

la-pausa-en-el-hielo-marino-0

… y mirar la longitud del trozo final en el que sale una línea de tendencia no negativa (no descendente). En este caso del hielo marino global, ahora, es justo desde abril de 2001. 14 años.

la-pausa-en-el-hielo-marino-global

Datos:

http://arctic.atmos.uiuc.edu/cryosphere/timeseries.global.anom.1979-2008

Nuestro participante Avinareta tiene mucha moral. Lee la prensa. ¡El Correo, nada menos! Y nos manda noticias, no sé si para ilustrarnos o para partirse de la risa. No lo explica.

Los de ánimo más templado pueden clicar para acceder a la noticia. Los que tengan problemas de risa floja, mejor no.

el-correo-y-el-hielo-del-artico

Dentro, en el texto, hay florituras realmente espectaculares.

“Esto es mayor evidencia de que el calentamiento global y sus efectos no han frenado a pesar de los reclamos inadecuados y engañosos de los ‘escépticos’ sobre el cambio climático”, dijo Bob Ward del instituto de investigación Grantham sobre cambio climático y medio ambiente, de la London School of Economics and Political Science.

Bob Ward no es más que un periodista contratado para hacer relaciones públicas de la alarma del clima, que tanto dinero le proporciona al instituto de marras. No muy lejos de lo que hace Gámez para El Correo. Y un alma cándida podría pensar que son un poco jetillas, como suele ser el caso con los relaciones públicas. Por esto.

Veamos:

  1. La pérdida de hielo entre 1980 y 2010 …
  2. … es la mayor evidencia de que el calentamiento global no ha parado, a pesar de los engañosos “escépticos del cambio climático”.

Estupendo, Luis, Bob. ¿Acaso no medimos ese “calentamiento global” directamente, para saber si ha parado o no ha parado? ¿Necesitamos el hielo si tenemos termómetros y satélites para medir a temperatura?

Pero es peor. El alama cándida recuerda que estamos en 2015. ¿Qué retorcida mente puede quedarse en 2010 cuando estamos en 2015?

El hielo del Ártico, mes a mes desde que se mide. Actualizado al 20 de marzo de 2015.

luis-a-gamez-y-el-hielo-artico

¡Vaya por Dios! Podemos usar los mismos argumentos, pero actualizados.

 

  • Si desde 2010 no hay pérdida de hielo en el Ártico …
  • … es la mayor evidencia de que el calentamiento global SÍ ha parado, como dicen los veraces “escépticos del cambio climático”.

Por otra parte, los ciclos en el clima están perfectamente documentados, tanto en la literatura científica como en la histórica. Y si Luis Alfonso Gámez o Bob Ward tuvieran alguna curiosidad intelectual, en lugar de hacer relaciones públicas, verían que la idea de un retardo entre diferentes índices climáticos (como temperatura global / hielo del Ártico) goza de muy buena salud:

Y para finalizar, un pequeño detalle. Luis Alfonso Gámez y Bob Ward hablan de “calentamiento global“. Y para medirlo usan el hielo marino parcial del hemisferio norte. ¿A alguien se le ocurre por qué puede ser? ¿Sospechará el alma cándida que tal vez existe el inconveniente dato de que el hielo marino global está en cifras positivas respecto de la media de los primeros 30 años de mediciones? ¡No puede ser!

luis-a-gamez-no-quiere-hielo-global

Repitamos el argumentario estilo relaciones públicas, pero con el hielo *global*.

  • Si el hielo marino (global) está por encima de la media 1979 – 2008 …
  • … es la mayor evidencia de que el calentamiento *global* SÍ ha parado, como dicen los veraces “escépticos del cambio climático”.

Nota: No nos adherimos al argumentario estilo relaciones públicas. Pensamos que el calentamiento se mide con temperatura, y no con hielo. Pero es interesante mostrar cómo queda el mismo argumento, usando los datos hasta el final, y usando el globo entero. En vez quedarse con la parte de los datos que les dan la razón (imaginaria), como hacen nuestros egregios periodistas — reconvertidos en activistas de causa.

Nota / añadido:

Leyendo el chiste entero, veo que mezclan “la pérdida entre 1981 y 2010”, y la diferencia entre el 25 de febrero de este año y “la media 1981 – 2010”. Son dos cosas diferentes, y las dos son irrelevantes. Cuando se refieren  a la segunda, se refieren a esta tontería:

luis-a-gamez-pierde-hielo

Tontería que queda contextualizada por el primer gráfico. Los datos son iguales, representados de forma diferente:

luis-a-gamez-y-el-hielo-artico

Nota / añadido 2. Me he quedado preocupado de que el amigo Gámez se quedara sin entender los gráficos anteriores, que son en anomalías — menos el último. Le he preparado lo mismo, en números absolutos. Millones de kilómetros cuadrados.

luis-alfonso-gamez-se-queda-sin-hielo

O si lo prefiere, en gráfico de barras, que se ve muy bien la superficie del hielo, en azul.

luis-alfonso-gamez-se-queda-sin-hielo-2

Puestos a señalar chorradas acompañadas de trombas y timbales, los escépticos también pueden jugar. Y anunciar al orbe lo que ya es inevitable. 2014 va a ser el año récord de hielo marino. Global, claro, ya que hablamos de calentamiento global.

– ¡Llega la glaciación!

– ¡Dos años seguidos batiendo el récord de hielo marino del siglo!

– ¡El calentamiento global produce hielo global!

Tal cual:

2014-record-hielo-marino

Y se puede seguir con el juego …

– ¡Marcada aceleración en la última década!

– ¡Si se mantiene la tendencia, a fin de siglo el hielo marino aumentará en una superficie como el tamaño de Europa!

Según se ve si ponemos una linea de tendencia por mínimos cuadrados junto a una polinómica de segundo grado.

aceleracion-decada-hielo-marino

El récord del siglo, en números

2000 -0,026352211
2001 -0,135352414
2002 -0,588750119
2003 -0,038593624
2004 -0,06371206
2005 -0,640286445
2006 -1,019283961
2007 -1,148866596
2008 -0,368207323
2009 -0,451921636
2010 -0,680221997
2011 -1,358269087
2012 -0,904532477
2013 0,112039746
2014 0,198738288

 

Vale, seamos serios. Pongamos todos los datos que hay. Y sale un cuento en el que no se ve ni el fin del mundo por achicharramiento, ni una nueva glaciación.

2014-record-hielo-marino-siglo-xxi

Y en datos mensuales. El rectángulo rosa sólo es una ayuda visual, marcando el +/- medio millón de Km. cuadrados de lo “normal”.

2014-record-hielo-marino-siglo-xxi-datos-mensuales

El argumento de la broma es el siguiente. Si hasta hace dos años decían que La Pausa en el calentamiento global era falsa, porque el hielo marino seguía disminuyendo, ahora les puedes contestar que el fin de la Pausa (según unas mediciones de temperatura, pero no según otras) es falsa, porque el hielo marino está en Pausa. O las chorradas valen para todos, o las chorradas no valen para nadie.

Fuente (los datos):

Añadido posterior, desde Twitter, que demuestra que la idea se pilla:

jaime-azcona-tuit

Añadido 2 (18-12-2014). Correpondencias, que diría Arcadi Espada:

conec-hielo-2014

conec-en-tuiter

 

Se está hablando mucho (no en la prensa) del récord de hielo marino en la Antártida. Desde que se mide, que son 35 años.  La imagen de WUWT lleva a un artículo de ejemplo, en el que se señala que se ha superado por primera vez -desde 1979- la barrera de los 20 millones de kilómetros cuadrados.

banquisa-sur-imagen-septiembre-2014

Y está muy bien, es una anécdota curiosa. Pero se refiere sólo a unos días del año en los que ocurre el máximo de la temporada. Es mucho más relevante mirar años enteros.

En este gráfico, elaborado con los datos [–>] de Cryosphere Today, Universidad de Illinois, los puntos son medias anuales de años de calendario. Menos el último, que va de 20 septiembre 2013 a la misma fecha de 2014.

banquisa-sur-septiembre-2014

Los alarmistas del IPCC predecían la disminución del hielo marino en los dos polos. Como en el hemisferio sur no ocurría, procuraban no mencionarlo. Pero como hay “negacionistas” hinchapelotas en internet que se lo recordaban todo el rato, tuvieron que buscarle disculpas al fallo en forma de “explicaciones” a toro pasado. Y en todo caso despreciaban el dato, porque -decían- el aumento del hielo en el sur es un fenómeno local, por unas condiciones particulares, muy inferior a la disminución en el Ártico. Pero el globo como conjunto está perdiando hielo marino a mazo.

Pero los pobres alarmistas hay que confesar que tienen muy mala suerte. Cada disculpa que se buscan a toro pasado para justificar su incapacidad de predicción se les estropea en muy pocos años. Y ahora resulta que el globo, como conjunto, no está perdiendo hielo en absoluto. Nada. En solo dos años se ha recuperado, y está por encima de la media.

En los 35 años en los que hay mediciones de la superficie de las banquisas, siete años han tenido más hielo que 2014, y ¡veintiocho años! han tenido menos hielo. ¿Qué le ha pasado a la disculpa de los alarmistas? Pues que el hielo en el norte ha dejado de descender [–>], y en el sur ha acelerado espectacularmente su crecimiento. Y el resultado es este:

banquisa-global-septiembre-2014

banquisa-global-ultimos-10-anhos