El otro día veíamos que el kindergarten cree que este año está ocurrriendo algo extremadamente preocupante con el hielo del Ártico [–>]. Cosa que seguramente has visto docenas de veces en tus periódico o tus teles preferentes. Y la novedad es que ahora están hablando del hielo de invierno en vez del de verano. Que cambia muchísimo menos.

Uno de los temas recurrentes a cuenta de la banquisa es la idea de que cada vez es más fina, con menos hielo multianual. Y que eso facilitará que desaparezca el hielo de verano. Es más fácil derretir el hielo de un sólo año, más fino, que el hielo de más de un año. Tony Heller (Steve Goddard) tiene una entrada sobre el tipo de hielo, anual / mutianual.

No me gusta mucho cómo suele presentar los datos Heller. Siempre hay que coger con pinzas lo que anuncia en el título. En este caso compara el hielo de este año con el del año con menos hilo de los diez últimos. Pero para hacerlo menos “a la carta”, pondremos los mismos gráficos, comparando los cuatro primeros de la serie (arriba) con los cuatro últimos (abajo). Además es una forma muy fácil de comparar el hielo total cerca del máximo anual (el 20 de Marzo, que es el último día que tienen de 2017), que sale en gris, y el hielo mutianual que sale en blanco.

Para ampliar, clic.

hielo-multianual

Y ya metidos en faena podemos poner el mapa de las poblaciones / zonas de osos polares y su estado. Tal vez nos da una perspectiva más completa del cuento del Ártico.

osos-polares-no-peligro-actualizado-2016

Nota. EL gráfico del tipo de hielo empieza sus datos en 2005. Seguro que hacia 1980 había más hielo multianual. Pero nos da una buena idea de lo que está pasando ahora, y todo ese supuesto drama “extremadamente preocupante”. Además, en esas décadas anteriores -con más hielo del grueso- había menos osos, no más.

Fuentes.

Osi Saf (mapas del hielo):

Crockford (número estimado de osos polares):

En la plaza, estado de las zonas de osos polares (hay enlaces a fuentes originales):

 

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Algo extremadamente preocupante está ocurriendo con el hielo del Ártico. Esto es lo que nos cuenta el acojonado periodista, que además es doctor en física teórica.

¡Guau!

Este invierno he escrito varias veces en el blog sobre la preocupante situación del hielo del Ártico. Pero la situación se ha vuelto aún más crítica.

Las altas temperaturas han hecho que se registre otro mínimo para un mes de febrero. El hielo cubre 1.100.000 kilómetros cuadrados menos que la media histórica. Eso es un “trozo” de hielo de cuatro veces el tamaño de Italia.

La pera. Este año nos quedamos definitivamente sin hielo. Y los osos van a morir todos. Hasta ahora no se habían enterado; pero este año, de verdad de la buena.

Menos si ponemos un poco de contexto. ¿Qué quieren decir esas cuatro Italias menos de hielo? Esto, aunque es en marzo en vez de febrero. Pero debe ser ya el máximo anual, o casi.

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La línea naranja es lo “normal”; la media para este día entre 1981 y 2010. Lo que falta (o sobra) de la línea naranja es lo extremadamente preocupante.

Igual mejor ver todos los días del año de todos los datos que hay de esa serie. Se aprecian muy bien los picos máximo y mínimo de cada año, y esta es la serie de mayor resolución. Unos 4 Km., muy superior a los productos que empiezan antes, que suelen ser de unos 25Km. Y usa más fuentes (más satélites) además de análisis visuales. Ideal para hacerse una idea de los picos.

masie-extension-hielo-artico

Nota: lo de máximo anual todavía es presunto para 2017. Aun puede llegar ser algo  más.

Yo no consigo ver nada extremadamente preocupante en el máximo de 2017. Es como otros cuatro de los doce que hay estos datos, y tiene más hielo que 2006. (Sólo como media Italia más, no nos pongamos a cantar gol).

¿De dónde saca el físico teórico  su gráfico? Sí, es desde mucho antes, pero, ¿como puede haber un febrero batiendo buenos récords cuando este año va tan normal?

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Pues porque el hielo venía retrasado este año respecto a los últimos, hasta que se ha puesto al mismo nivel.

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Y esa es la historia. Que se pasan todo el día buscando algún dato sin contexto para poder proclamar … ¡extremadamente preocupante! Y luego basta esperar unos días para que deje de ser extremado, y no digamos ya preocupante. Decir un mes concreto no es decir nada. Pero la segunda parte no sale en los periódicos, y te tienen siempre en la fase de extrema preocupación. Hasta que llega la sobredosis, o el hábito, y te importa todo una higa. ¡Que se derrita el Ártico de una vez! Ya ha pasado antes, sin que nadie se entere:

Esa vez … que nos enteráramos. Porque hay unas pruebas muy gordas en las playas del Ártico. Pero habrá sido muchas más veces, por ejemplo durante décadas en lugar de siglos.

En fin, que está ocurriendo algo extremadamente preocupante en febrero 2017, pero febrero ya ha pasado. Puedes descorchar el champú. Ya estamos todos aliviados, hasta la siguiente.

La otra posibilidad es que esté ocurriendo algo preocupante en no pocos cerebros extremadamente kindergarten. Digo; por contemplar alternativas. Siempre conviene.  Después de todo se llama interglacial y todo eso. Normalmente considerado muy bueno. Vaya, un chollo.

Datos y fuentes.

NSIDC.

Principia Marsupia:

Quedaros con esta pregunta previa. Luego seguimos con ella.

¿Hasta qué punto tengo que tomarme en serio “la ciencia” de la que me entero?

Seguimos. Hasta hace poco las noticias que primaban respecto del hielo del Ártico eran de este tipo:

artico-libre-de-hielo-en-2013

La noticia es de diciembre de 2007. Pongo un gráfico de lo que ha ocurrido con la capa de hielo marino del Ártico desde entonces.

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Poco, pero ha crecido.

En julio de este año (2015) hubo un encuentro científico en Bristol sobre la Circulación Termohalina en el Atlántico [–>]. Y en ella había la siguiente ponencia:

There is little doubt that we will see a decline in Arctic sea-ice cover in this century in response to anthropogenic warming, and yet internal climate variations are expected to generate considerable spread in the multi-year trends in Arctic sea-ice extent for many more years into the future. Variations in the strength of the Atlantic Meridional Overturning Circulation (AMOC), in particular, would appear to play an important role in modulating rates of sea-ice loss because of the associated variations in heat transport into the high latitude North Atlantic. We present evidence that the extreme negative trends in Arctic winter sea-ice extent in the late 1990s were a predictable consequence of the preceding decade of persistent positive winter North Atlantic Oscillation (NAO) conditions and associated spin-up of the thermohaline circulation (THC). Initialized forecasts made with the Community Earth System Model decadal prediction system indicate that relatively low rates of North Atlantic Deep Water formation in recent years will result in a continuation of a THC spin-down that began more than a decade ago. Consequently, projected 10-year trends in winter Arctic winter sea-ice extent seem likely to be much more positive than has recently been observed, with the possibility of actual decadal growth in Atlantic sea-ice in the near future.

No parece un pronóstico muy de campanillas, si en los últimos ocho años el hielo ha crecido. No es más que prolongar en el tiempo lo que ya está ocurriendo. Desde que pensaban que iba a desaparecer más o menos de inmediato, ha crecido. Y respecto a que hay “poca duda” sobre su descenso en el siglo en curso, se les podría recordar la poca duda que había en 2007 sobre su inminente desaparición. Son un tipo de “poca duda” que varía con el tiempo, en función de los datos que van apareciendo. O sea, la perfecta definición de “mucha duda”.

Lo que nos lleva a la pregunta inicial.

– ¿Hasta qué punto tengo que tomarme en serio “la ciencia” de la que me entero ?

Tú sabrás. Yo diría que “Científicos predicen que … blablabla” tiene menos información que el zumbido de una mosca. La mosca tiene poca importancia, pero al menos el zumbido asegura que esta ahí. “Científicos predicen” no asegura exactamente nada. Al menos, en la coña del Calentamiento Global Acojonante.

– ¿Y “el consenso”?

Ese es un animal bastante moderno. Aquí se ve la frecuencia relativa con la que aparece esa expresión en los libros digitalizados por Google, según el tiempo. Clic para original.

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Hasta como 1965 hacía algunas apariciones sueltas, pero a un nivel 17 veces inferior que ahora. Eso quiere decir que la ciencia entre por ejemplo Galileo, y por ejemplo Feynman, no necesitaba a tan peculiar animal. Consenso científico. Y eso es más del 90% de la ciencia.

– ¿Pero si “científicos predicen”, y “el consenso”, no nos dice nada, la ciencia no nos sirve para nada?

No seas burro. Los aviones no se caen, ponemos cacharritos en Marte, hay internet, el agua es potable y no tiene cólera, y todo eso viene de la ciencia. Sin consenso.

– ¿Entonces?

Entonces, piensa.

Agradecimientos. A Haddock por la noticia y a Diablo, el guerrero de la banquisa, por la info [–>].

El amigo dr. David Barber no es ningún turista espontáneo que sale al ruedo por afición.

Universidad de Manitoba, estudia la influencia del cambio climático en los procesos del hielo del Ártico, los impactos resultantes en los sistemas marinos y humanos, y las técnicas requeridas para mejorar nuestro conocimiento del hielo marino. Es investigador principal del proyecto IPY-CFL.

IPY-CFL: International Polar Year – Circumpolar Flaw Lead System Study

Como parte del Año Polar Internacional 2007-08, el Gobierno de Canadá financió un estudio multi-anual del cambio climático en el Ártico basado en la Universidad de Manitoba. Más de 350 científicos de 27 naciones diferentes, organizado en 10 equipos, participan en este proyecto colaborativo y multi-disciplinar. EL trabajo de campo se llevó a cabo a bordo del CCGS Amundsen en el Ártico canadiense.

ccgs-amundsen

Barber salió entusiasmado de la experiencia. Y con una sustancial mejora de nuestro conocimiento del hielo marino, que le perimitió predecir:

predicciones-fallidas-hielo-artico-4

Para la gente a la que le gusta medir las cosas, en vez de dejarse arrastrar por la palabrería y la imaginación barata, el Calentamiento Global Acojonante se está mostrando como uno de los grandes coñazos de la historia de la humanidad. Iba a decir de la ciencia, pero no parece muy serio decir eso. Vaya, que hablamos de un problema tan esquivo que no hay forma de tomarle la medida en ningún sitio.

– La temperatura global media de superficie sigue estancada, y el calentamiento no se puede distinguir estadísticamente de cero desde hace 17 años.

– El nivel del mar asciende, sí. Pero con la misma parsimonia que lo viene haciendo desde hacia 1.850. Cuando se acabó lo que llaman “Pequeña Edad de Hielo”, probablemente la temperatura de la tierra más baja de nuestra época geológica (Holoceno). Mucho mucho antes, por cierto, de que emitiéramos CO2 en cantidades dignas de mención.

– El hielo marino lleva como año y medio (un poco) por encima de la cifra media desde 1979. Desde que lo podemos medir con satélites.

¿Cuál es la gracia de un problema que no se ve, y no se mide? ¡Ah, pero nos queda el Ártico! Esa banquisa de hielo del polo norte que -dicen- se encuentra inmersa en una “espiral de muerte”. Es verdad que habían dicho que iba a desaparecer, durante el verano, para 2012; y no ocurrió ni de lejos. Pero siempre queda la esperanza de que puede desaparecer en cualquier momento. Por eso se trata de la medición del gran morbo; la gran esperanza blanca de cada verano.

Nota: Tampoco hay grandes motivos para pensar que sea un drama la desaparición -o casi- de ese hielo durante unas semanas todos los años. Sabemos que ocurría hace unos 6.000 años, probablemente durante unos cientos de años, y sabemos que eso no produjo descarrilamiento alguno. Pero, ¡joé!, con algo hay que seguirles el juego. ¿No? 😉

Por eso estamos ya preparados, con nuestra silla y nuestros prismáticos de observación. Atentos a la “espiral de muerte”. ¿Ocurrirá, no ocurrirá? ¿Qué camino lleva? ¿Quién va ganando la carrera? Y es a partir de esta fecha en la que se empiezan a notar cosas. Aunque todavía no se puede asegurar nada.

En mi opinión, el gráfico más claro de ver es este de la Universidad Illinois (Cryosphere Today). Clic para original y más grande. Se muestran todos los años desde que se mide con satélites (1979).

hielo-artico-10-agosto-2014

La pinta no es muy buena para la espiral de muerte, pero la esperanza es lo último que se pierde. Dicen. Que debe significar que antes pierdes la apuesta, el dinero, la vergüenza, y la credibilidad.

Si miramos el dato en la media del mes de agosto de cada año, usando para 2014 la media del primer tercio del mes que ya se ha cumplido, quedaría así.

la-carrera-del-hielo-10-ago-2014

Que a mi no me dice mucho, la verdad. Está disminuyendo con claridad, pero no hay forma de saber si los últimos años sugieren un punto de inflexión, o no.

Si hacemos lo mismo con la media de los septiembres (la mínima del año), el intríngulis es el mismo.

la-carrera-del-hielo-septiembre

Por eso digo que aquí hay morbo y apuesta. Si este año acaba parecido al año pasado, se podrá decir de todo. ¡Gran recuperación del hielo en el Ártico, que lleva ocho años sin descender! ¡Sigue la espiral del muerte del hielo del Ártico! ¡Salvemos el Ártico! ¡Nada nuevo bajo el sol! ¡El mundo se acaba! Y así.

Estad atentos, porque os lo contaremos.

Lo que intentaremos no contar es la película completa. O sea, lo que pasa si miramos los dos polos. Global. Porque en ese dato la espiral de muerte parece haber perdido hasta la esperanza.

la-carrera-del-hielo-global-agosto-2014

 

Vaya por delante que Sánchez Rabat es un raro ejemplo de ecolo no cafre. Con decir que deja comentar en su blog a opiniones discrepantes ya está dicho todo. Bueno, justo hoy me he encontrado que que ha puesto moderación previa, que nunca había tenido. Espero que no indique un cambio. Siempre ha sido buena gente.

Pero un ecolo sin anteojeras no sería un ecolo.

anteojeras

 

Y nada mejor que esta entrada para hablar de hielo del Ártico, ahora que se ha sobrepasado el máximo de hielo del año. La versión con anteojeras, y la versión sin.

1. Con.

Desde http://cambioclimaticoenergia.blogspot.com.es/:

La extensión del hielo ártico alcanzó su máximo el pasado 22 de marzo, con una extensión de 13,49 millones de kilómetros cuadrados, la quinta menor desde que se tienen datos fiables, es decir, desde el año 1979.

Se observa una tendencia decreciente en la extensión máxima anual, con una disminución media anual de casi 38.000 km2.

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Datos diarios de laextensión del hielo ártico

2. Sin:

Si le ponemos lupa, la pérdida de hielo ha de parecer falsamente preocupante. Lo mismo que una hormiga parece un monstruo horrible si le metes los suficientes aumentos. ¿Por qué no la miramos con la barra completa, empezando en el cero? Mismos datos, otra película:

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Pero no es la lupa la única anteojera. ¿Qué significa esa línea de tendencia recta? ¿Suele funcionar la narturaleza por líneas rectas? Sabemos que en la primera mitad del siglo XX el hielo del Ártico estaba disminuyendo alarmantemente (para los aficionados a las alarmas), y que luego cambió de tendencia. Décadas después, volvió a cambiar. No es más irreal representarlo con otra forma de línea de tendencia. Pero no es la misma peli, claro.

hielo-artico-con-polinomica

Para ser sensatos, habría que decir que esta curva polinómica en absoluto puede pretender ninguna capacidad predictiva. Pero es que habría que decir exactamente lo mismo para la recta de Sánchez Rabat.

Si queremos disminuir la variabilidad subibaja, para ver lo que hace el hielo en períodos algo más largos, nada como añadirle un filtro. Por ejemplo, una media móvil de 5 años.

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¿Se parece más a la recta de descenso infinito, o a la polinómica en la que el descenso podría haber llegado a su fin?

El problema de las rectas es que si sabemos que en la naturaleza (y en el hielo del Ártico) suele haber ciclos y fases, y que se pueden hacer tantas rectas como puntos dividido entre dos, habría que tratar de ver si hay un cambio de tendencia, en lugar de calzarse las anteojeras.

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O sea que las anteojeras nos habían impedido ver que el hielo del Ártico lleva diez años sin descender, si medimos los máximos del año, y usamos esas rectas prodigiosas. ¿Quiere decir que va a seguir sin descender? De ningún modo. Lo mismo que la otra recta tampoco quería decir que va a seguir descendiendo. Solo quiere decir que en diez años no ha habido descenso. Otra peli.

Pero es una película distinta que coincide con lo que nos cuentan otras partes del sistema. Como “la pausa” en el calentamiento global.

Añadido.

Por cierto, veo a través del blog de Sánchez Rabat que los alarmistas cafres (los alarmistas “normales”) están empezando a criticar … ¡al IPCC!

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Acojonante. Hasta ahora el IPCC estaba extento de crítica, so pecado de anticiencia. Hasta que el IPCC se ve obligado a empezar a reconocer la realidad – así sea con amortiguadores y marcha atrás.

Pielke señala un estudio alarmista recién salido, precioso:

La BBC entrevista a un estudioso del hielo del Ártico, autor del trabajo en cuestión. El dr. Peter Wadham, de Cambridge. Nos cuenta que la cosa está tan mal que la pérdida de hielo desde 1984 representa un factor de calentamiento tan fuerte como el CO2 que hemos emitido en 20 años.

Es un argumento muy sencillo. En 1984 el hielo de verano en el Ártico representaba aproximadamente el 2% del la superficie del globo. El hielo refleja la mayor parte de la luz del solar, haciendo un escudo contra el calentamiento por el sol en ese 2% de la superficie de la Tierra.

Pero resulta que el hielo ha disminuido en verano, pasando de suponer el 2% de la superficie total, a solo un 1%. Lo que quiere decir que se ha liberado un 1% del globo para que lo pueda calentar el sol.

Y el equipo de Wadham ha calculado qué cantidad de calor entrando en el sistema climático representa la liberación de ese 1% de superficie global durante el verano del hemisferio norte. Y ese cálculo da una cantidad igual a la que suponen 20 años de emisiones de CO2, al ritmo actual. La conclusión implícita es … ¡un drama! A los 20 años de CO2 le estamos sumando el calentamiento de la pérdida de hielo, de igual cantidad, lo que hace que sean como 40 años en lugar de 20.

El argumento es impecable. Lo que pasa es que es muy como de “espacialista”. Parece que todo el mundo viene a hablar de su libro, y el experto del Ártico a contarnos que el objeto de su estudio es el mayor drama de todos. Pero el “drama” que hay es el que hay – el calentamiento del sistema en ese tiempo. Y cuanta más parte del drama le achaques al hielo del Ártico, menos parte le queda al CO2.

¿Obvio, no? Ha habido un calentamiento en los últimos 30 años. Producido por diversas causas. Según el IPCC, principalmente por el CO2 y sus efectos en el vapor de agua, que realmente es el principal gas invernadero de la tierra. Pero si ahora Wadham descubre que el efecto de la pérdida de hielo del Ártico ha supuesto casi tanto calentamiento como el del CO2 (como 20 años de emisiones, no los 30 del calentamiento), quiere decir que el CO2 ha calentado del orden de la mitad de lo que pensaban.

En palabras del dr. Pielke:

However, what Peter Wadhams did not report is that IF, as a result of a reduction of surface albedo, the reduction in the Arctic ice cap has put as much heat into the system as all the CO2 we have generated in that time, it means that the radiative warming contribution of added CO2 over recent decades, as diagnosed by upper surface heat content, a global average surface temperature anomaly, a lower tropospheric temperature anomaly, etc, has been significantly overstated.

It is certainly plausible that the radiative effect of added CO2 has contributed to the melting of the Arctic sea ice, but its contribution to global average warming is less than  reported by the IPCC.

Rather than “massively compounding the effects of greenhouse gas emissions” as Peter Wadhams states, if he is correct on the effect of the albedo reduction due to loss of sea ice on the global average radiative forcing, he has reduced the importance of added CO2 as a global average radiative forcing as diagnosed from observations and from models, and reported in the 2007 IPCC report. [–>]

Hay otro detalle optimista que solemos olvidar. Esto no lo dice Pielke, lo recuerdo yo. En el Ártico solo se puede liberar a la penetración de la luz del sol el equivalente a otro 1% de superficie de la Tierra. Lo que queda en verano. Para algunos eso ocurrirá hacia 2.030 (Met Office), para otros antes. Pero así como el CO2 lo vamos a seguir emitiendo mucho más allá de que no quede hielo en el Ártico en verano (si es que ocurre eso), el efecto del calentamiento por la pérdida de hielo solo puede aumentar lo que permita el poco hielo que queda. Así que cuanto más haya calentado la pérdida de hielo hasta ahora, menos problema tenemos para el futuro. Porque el CO2 calentaría menos en ese caso, y el calentamiento por la pérdida de hielo está francamente limitado por el poco hielo que hay.

Cuando empezam0s a pelearnos por ver quién consigue un mensaje más alarmista, lo que resulta es que unas alarmas cancelan las otras, porque todas no caben.

Enlaces:

Conviene no olvidar otros elementos de contexto sobre el drama del Ártico. Es un “drama” en el que ya hemos estado, sin que nadie haya visto el menor problema: