Ceratonia

No soy de Tordesillas, ni he visto nunca el espectáculo del Toro de la Vega, pero desde pequeño acudo con frecuencia a encierros, suelta de vaquillas, y alguna que otra corrida de toros. En definitiva, me gustan los toros, y disfruto viendo esos eventos.

No pretendo entrar en política –me aburre soberanamente- pero sí en intentar reflexionar sobre si la prohibición de la muerte cruenta del toro de lidia, puede acabar con su propia existencia.

En primer lugar, no sé si el toro de lidia es una raza o no, y, por lo que he leído no está aún muy claro. Es el resultado de numerosos cruces que a partir de determinado momento interesaba su bravura. Buscando éste carácter, a lo largo de siglos, se van logrando ciertos encastes en los que sus individuos reúnen unas mejores características para lo que se va buscando.

Por otra parte, toda esta mejora genética se realiza en un entorno como el de la Península Ibérica, caracterizada por unas condiciones edafoclimáticas muy particulares, y extremadamente variables a lo largo del año.

toro-bravo

El resultado es una maravillosa adaptación de un determinado tipo de ganado en un entorno muy particular, con pastizales específicos que se sostienen en el tiempo gracias a un determinado tipo de ganado, adaptado perfectamente a esas mismas especies de las que se alimentan. No cualquier ganado, lógicamente, puede pastar en los prados y pastizales de las dehesas. (Aún recuerdo muchas cosas de las clases del Prof. D. Antonio Prieto en la asignatura de Pastos –una de las más difíciles de la Escuela de Montes-).

Por tanto, y planteo, si se deja de usar el toro de lidia para su muerte cruenta, ¿perderemos esa riqueza genética que se ha conseguido con mucho esfuerzo durante tantos años? Es decir, pretendiendo defender al animal, ¿se acabará con su existencia?

En mi opinión, parece claro que sí: al no ser interesante económicamente, dejará de fomentarse esa característica que lo define. Y también se producirán alteraciones en el ecosistema de los pastizales, cuyas especies serán sustituidas por otras: aquellas que soporten a otras razas de dudable interés económico como fuente de carne.

Si mi razonamiento es correcto, no entiendo que haya gente que pretenda salvar a estos animales, cuando realmente, puede acabar con ellos.

El burro prácticamente se ha extinguido por carecer de interés económico. El caballo de carreras dejaría de existir si no hubiese carreras de caballos. ¿Qué puede ocurrir, que se reduzca la presencia de toros a zoológicos o granjas de conservación? Pues sería una pena.

No me preocupa trascendentalmente que una especie se extinga o no, salvo que me afecte muy directamente. Pero me gustan los toros y me apetece seguir disfrutando de su estampa, de su agresividad y del juego que dan allí donde van.

Y, en todo caso, os aseguro que mucho más cruel que ver morir un toro en la plaza, o a lanzadas, pero que mucho, mucho más cruel, es ver entrar al matadero a un grupito de corderitos, todos blanquitos, balando de forma tierna. Se me mete ese balido hasta el hígado.

Ceratonia.

Si Julia Otero ha oído hablar de la pica americana (Ochotona princeps –>), con seguridad pensará que es uno de los animales más clara y negativamente afectados por el calentamiento global. Y la idea es completamente lógica, para una lógica verde. A ver; si hay un calentamiento global sin precedentes, el hábitat de la pica se estará calentando como jamás se ha visto. Y las picas viven en áreas montañosas por encima del límite de los árboles. O sea, bastante arriba. Pero con un calentamiento, las distintas especies tenderán a ocupar espacios de mayor altura — si quieren seguir estando en su temperatura favorita. Y las picas, que ya están en la parte alta de las montañas, verán reducida la extensión de su hábitat. Con lo que se reducirá su población. Las picas están muy puteadas, y es culpa nuestra. ¡De cajón!

Es imposible saltarse la lógica verde. Lo mismo podría ser una apisonadora. Y además, los datos lo confirman abrumadoramente. Sólo un “negacionista”, o un maldito vendido al capitalismo, los puede poner en duda. Basta con decir que las cinco primeras entradas de Wikipedia [–>] establecen esa realidad de la forma más contundente.

Los investigadores dicen que según las temperaturas suben, las picas abandonan las laderas mas bajas y emigran hacia los picos de las montañas hasta que ya no pueden ir mas lejos. Como vivir en el punto más alto de una isla que se hunde.

En la Great Basin -tla región árida entre las Montañas Rocosas y Sierra Nevada de California- las picas ya están desapareciendo.

Durante años, el oso polar ha sido el símbolo del movimiento del calentamiento global. Pero hoy la pica americana tiene base para competir con los osos por este indeseabe honor.

Las picas americanas están sufriendo porque el calentamiento global ha traído temperaturas más altas a sus montañas.

El primer mamífero en peligro por el cambio climático.

La pica americana, un pequeño animal con una gran personalidad que ha deleitado durante mucho tiempo a los excursionistas, está desapareciendo de los sitios de menor elevación en las montañas de California, y la causa parece ser el cambo climático, según un nuevo estudio.

Es probable que nunca veas un oso polar en la naturaleza, mientras el animal icono del cambio climático desaparece junto a su hábitat ártico. Pero si paseas por las montañas del Oeste Americano, todavía puedes pillar un vistazo de otro bicho improbablemente lindo amenazado por el cambio climático.

No por mucho tiempo.

Así le cuentan los cuentos a Julia. Y hay que se un auténtico malvado para no creerse un historia tan bonita. Los lindos conejitos de pico-monte, sufriendo.

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Pero ahora tienes una no-noticia, que jamás darán por Onda Verde. Si conejito no sufre, no hay noticia. Y el caso es que uno de los más reconocidos especialistas internacionales en lagomorfos (liebres, conejos y picas), el dr. Andrew Smith [–>], acaba de publicar el resultado de una investigación destinada a averiguar, precisamente, el efecto del calentamiento sobre las poblaciones de picas americanas.

Ha elegido una meta-población que cumpliera dos características. 1, que tuviera un buen censo de plazo suficiente. Por ejemplo, a partir de 1970. Y 2, que estuviera entre las áreas de más calor de la distribución de las picas. Lógico; donde ya hacía más calor antes de que empezara el “calentamiento global” es donde más se debería notar el efecto del calentamiento. Si lo hay. Porque el caso es que Smith y Nagy no han podio encontrar (medir) efecto alguno.

Hay preocupación porque las picas americanas sean cada vez más vulnerables a las altas temperaturas debidas al cambio climático, y esta investigación representa el estudio más largo de la especie en una elevación relativamente baja (cálida). La población de Bodie representa uno de los mejores ejemplos en mamíferos de un sistema de metapoblación clásica.

Se ha examinado el impacto potencial de la temperatura en la dinámica de la metapoblación, usando umbrales de temperatura de largo plazo (máxima media de verano) y agudos (número de días ≥ 25°C y ≥ 28°C en un año). No hay evidencia de que el calentamiento afecte directa y negativamente a la persistencia de picas en Bodie.

Y Julia que se entere. O mejor que no, porque perderíamos ese tierno impacto sentimental de su misa radiofónica.

Más info, y enlace al trabajo (Cato – Idso):

Fuente (WUWT – Steele):

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Es una entrada “robada”. Pero no voy a traducir, sino a resumir. Viene de la web del medioambientalista Jim Steele:

Es probable que este verano también tengas noticias del supuesto drama de las morsas. Ya sabes, se juntan en grandes cantidades en la costa. A veces les atacan los osos polares, se forman montoneras, y algunas mueren aplastadas. Y los alarmistas suelen decir que es algo nuevo. Que la pérdida de hielo en el Ártico hace que tengan que ir a tierra y juntarse en cantidades demasiado grandes. Como si en la costa de Alaska hubiera poco sitio y se tuvieran que acumular todas juntas. O como si fuera una novedad que lo hagan en tierra.

Ejemplos.

  • 2009, Huffington Post:

el-drama-de-las-morsas-1

  • 2014, CNN

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En 1923 el capitán Joseph Bernard contaba una historia muy bonita en el Journal of Mammalog. Todos los pueblos nativos de Siberia y Alaska estaban sufriendo una disminución drámatica en la caza de morsas. Hasta hacía relativamente poco las habían podido cazar en verano, en esas reuniones masivas que solían hacer en la costa cercana. Pero casi habían desaparecido. Menos en Ingshong, donde se estaban recuperando.

El problema era que históricamente habían cazado morsas por su carne y por su grasa. Y cazaban lo que necesitaban para pasar el invierno. Pero se había abierto un mercado del marfil de sus colmillos, produciendo una sobrecaza espectacular. Hasta su casi desaparición.  Los inuit hacían sacrificios y danzas a los dioses, sin resultado.

En Ingshong, un nuevo jefe de la tribu probó una estrategia diferente.

Tenastze estableció un sistema de guardia para asegura que las morsas no fueran molestadas. Cuando aparecieron las primeras en las aguas costeras, se prohibió hacer fuego en las cercanías, y se prohibió el alcohol. Poco después, una morsa solitaria se instaló en una playa, y pasó la noche sin que nadie le molestara. De día se iba de caza, y cada día volvía con alguna compañera más. Para el otoño, cuando el sol se estaba retirando hacia el sur y comenzó la helada del mar, ya había varios cientos de morsas en el lugar. Sólo entonces se le permitió a la gente cazar una cuota determinada de morsas; y se permitió que la mayor parte se fueran sin daño. Esta caza controlada no les afectó, y al año siguiente llegaron a tierra muchas más. Según pasaron los años, la manada creció en tales proporciones que los paisas le contaron a Bernard: “El año pasado había tantas, que muchas de ellas murieron aplastadas por su propia aglomeración”.

En su escrito de 1925 en Journal of Mammalogy, Bernard proponía el establecimiento de santuarios similares en las costas de Alaska, al sur de Barrow. Que es lo que se acabó haciendo, aunque mucho más tarde. Y es justamente la misma costa en la que, ahora, nuestra simpática prensa alarmista nos propone un apocalipsis que sólo es consecuencia del éxito de una política conservacionista bien llevada a cabo.

Las chorradas de siempre. Esas montoneras de morsas no tienen nada que ver con la cantidad de hielo marino, que siempre ha sido muy variable. En el siglo XIX los geógrafos y aventureros rusos contabilizaron una gran cantidad de playas donde se juntaban las morsas, en grupos de decenas de miles. Hacia 1950 sólo quedaban tres de esas playas. Lo mismo pasaba en Alaska.

Del relato de Bernard (1925):

Thirty or forty years ago in various places along the Alaskan coast walruses were known to haul-out in countless numbers

Y ahora se están recuperando, al punto que calculan que ya están en el máximo que puede soportar su ecosistema. Pero el drama de los verdes es que ninguna noticia puede ser buena. Se conoce que si no hay apocalipsis, y hombre pecador, no venden. (De la prensa, mejor no hablamos).

Otras entradas de la serie el drama de las morsas:

Los que leen prensa acojonante deben estar asustados. El viernes pasado circulaba una noticia como para temblar.

la-sexta-extincion-acojonante-el-pais

la-sexta-extincion-acojonante

Todas vienen de este “estudio”:

Se entrecomilla estudio, porque no es un estudio. Es un ejercicio de propaganda. Destinado, como toda propaganda, a convencerte de una realidad que no existe. Comparan datos distintos del pasado y del presente, para decir que el presente es peor. Y descontextualizan completamente los datos del presente, para que parezca que significa lo que no significa.

Hay dos “descontextualizaciones” (trampas) fundamentales.

La primera es jugar con los límites temporales, para presentar una aceleración donde hay una desaceleración. Tal cual. Estos dos gráficos están hechos con los mismos datos.

Una aceleración moderna…

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Donde hay una desaceleración moderna:

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El truco consiste en dividir el tiempo en siglos en lugar de en décadas, y elegir la frontera de “moderna” donde conviene, para poder decir que la mayor parte de las extinciones ocurren en el siglo XX. (En realidad en los últimos 114 años). Y para que no se vea que la mayor parte ocurren al principio del sigo XX (y finales del XIX). El segundo gráfico viene del imprescindible Where are the corpses?, de Willis Eschenbach en WUWT. Conviene leerlo, para entender bien el contexto. Pero son los mismos datos que los del primer gráfico.

La segunda trampa consiste en ocultar que casi todas las extinciones mencionadas ocurren en islas. Y responden al fenómeno muy conocido -y ahora ya casi inexistente- de las crisis ecológicas producidas por los descubrimientos (el colonialismo), y la introducción de especies foráneas en ámbitos muy aislados. Por ejemplo, el estudio alarmista cita 69 extinciones de mamíferos. Pero no dice que de ellas sólo tres son de especies continentales. Concretamente:

  1. Un antílope de Sudáfrica (Bluebuck) extinguido en 1800.
  2. Una gacela de Argelia (gacela roja) extinguida en 1894.
  3. Uno conejo de Méjico (Omiltemi) extinguido en 1991. (Extinción dudosa).

Contextualicemos. De 4.428 especies conocidas de mamíferos que viven en Asia, Europa, África, Sudamérica, Norteamérica y Antártida, sólo se han extinguido tres especies de mamíferos en los últimos 500 años. (Eschenbach y Red List 2004).

En resumen, el estudio es una perfecta carcajada. No hay ni un sólo dato nuevo. Es una forma distinta de contar lo que ya se conocía, haciendo trampas. Lo que no quiere decir en absoluto que no haya que cuidar la biodiversidad. Y los bosques y entornos naturales. Pero no podemos hacerlo si engañamos con las causas de las extinciones conocidas. Y menos aun si pretendemos usar esas falsas causas para promover un tipo de política que siempre ha sido desastrosa para el medio ambiente.

Mención especial merece lo del cambio climático. Imaginan extinciones acojonantes, extrapolando al futuro el calentamiento global que predicen unos modelos que ya hemos visto que no funcionan para predecir nada. Por ejemplo, Pielke (artículo de fácil digestión):

Pero toda esa obsesión con el calentamiento global lleva a descuidar el medio ambiente de verdad. Porque te ocupas del  problema que no es.

Hay varios artículos y noticias de estos días, apuntando todos a que la chorrada de la sostenibilidad no se sostiene. Como se podía imaginar. Empecemos por el parné. Que mueve el mundo, para sorpresa de idiotas sostenibles.

En el New York Times:

Resulta que los diplomáticos USA de muchos países pobres están avisando de lo mismo. Que el Banco Mundial, y otras instituciones financieras lideradas por USA, están perdiendo fuelle como recurso para los países pobres. Están acudiendo en masa al nuevo Asian Infrastructure Investment Bank, pastoreado por China. Muy especialmente para sus infraestructuras energéticas. Porque los chinos, a pesar de que se banco se declara mega verde y sostenible, no les ponen pegas para financiar producción eléctrica con combustibles fósiles. Y el Banco Mundial, muy “obamizado”, pretende inclinarles a elegir molinillos y panelitos, encareciendo la financiación de lo “no-verde”. Y como sólo son pobres, pero no tontos, se están pasando a los chinos.

Pero no es un problema de dinero exclusivamente. Es un problema de imbecilidad e infantilización colectiva. ¿Cómo se va ahormando a los niños? Con el viejo procedimiento de la dicotomía güeno / caca. El lactante no comprende cómo funciona el mundo. Sólo puede memorizar lo que es güeno, y lo que es caca. Y actuar en consecuencia, al modo de los perros de Pavlov. Y ese es justamente el procedimiento que usan los ecolos con sus seguidores. Campañas de güeno / caca. Como la que está más de moda ahora. Fossil Fuel Divestment.

Wikipedia (traducida y resumida):

 La desinversión en combustibles fósiles es el abandono de activos financieros relacionados con los combustibles fósiles para intentar reducir el cambio climático. Varios grupos abogan por la desinversión en combustibles fósiles, que en 2015 se considera el el movimiento de desinversión de mayor crecimiento de a historia [–>].

Entre ellos, The Guardian. Donde el muy alarmista científico del clima, pero a pesar de ello inteligente, Mike Hulme, les explica a los chicos del Guardian, con todo detalle y mucha educación, que son completamente idiotas:

Hasta aquí ya es bastante malo el asunto. Hemos hablado de las instituciones financieras gubernamentales (y por tanto de los gobiernos), de la prensa, y de la chiquillería. Pero es que tenemos que hablar también de la educación de los supuestos cerebros del futuro. Lo relata muy crudamente un informe recién publicado en la revista de la Asociación Nacional de Académicos (NAS) de USA:

La “sostenibilidad” es una idea clave en las universidades de USA y Occidente. Para muchos, la sostenibilidad sólo es un nuevo nombre para ambientalismo. Pero la expresión ha llegado a significar algo mucho más amplio. Una ideología que exige nuevos límites a la libertad económica, política e intelectual, como el precio a pagar para asegurar el bienestar de generaciones futuras.

Este informe es el primer examen crítico en profundidad del movimiento de la “sostenibilidad” en la educación superior. El movimiento, por supuesto, se extiende mucho más allá de las universidades. Pero es en ellas donde adquiere su voz de autoridad, y donde da forma a la visión de los jóvenes, y domina su atención.

En el primer artículo citado, de Porter, nos enteramos de otro “movimiento”, aparentemente protagonizado por renegados de la imbecilidad colectiva. Se ve que han caído en observar que hay una relación muy directa entre la riqueza de un país, y lo que cuida el medio ambiente. Que puedes hacer todas las campañas que se te ocurra, niño caca, que la gente va a seguir atendiendo sus necesidades y reclamando energía barata. Campaña, o no campaña. Y han descubierto la pólvora:

…  el desarrollo es una precondición indispensable para preservar el medio ambiente. Conseguirlo requiere abandonar el objetivo de “desarrollo sostenible”, imaginariamente en armoniosa interacción con la naturaleza, y reemplazarlo con una estrategia que disminuya la “huella humana” usando la naturaleza con mayor intensidad.

Para no ambientalistas: Si te calientas con leña, usas la naturaleza de modo muy extenso y caro. Si pasas al carbón, te basta con una mina en vez de necesitar hectáreas y hectáreas de bosque. Has intensificado tu uso de la naturaleza, y eso te ha hecho mas rico. Mucho más rico. Pero los idiotas sostenibles quieren que vuelvas a la leña de madera y los molinos de viento. Y ahora diles a los de la aldea pobre de África que se preocupen por los arbolitos y los animalitos, cuando no tienen ni para encender una bombilla.

Agradeciendo la info, vía Twitter, a Richard Tol (@RichardTol), José Duarte (@ValidScience) y Chip Knappenberger (@PCKnappenberger)

Se le podría confundir con un ángel. Sin duda hay que estar muy en el cielo, muy por encima del perro mundo, para ser profesor de musicología sistemática en la Universidad de Graz.

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También se le podría tomar por un fanático peligroso, en la versión fina e intelectual de ese fenómeno. Solo un fanático peligroso puede estar en contra de la pena de muerte, en todos los casos, porque -“es bárbara, racista, cara, y a menudo se aplica por error”-, y sin embargo …

En este artículo voy a sugerir que la pena de muerte es un castigo adecuado para los negacionistas influyentes del calentamiento global. [–>]

Vuestro humilde servidor, si somos un poco laxos con lo de “influyente”.

Los etarras, así mismo angelicales y como fuera de este mundo, también tenían argumentos objetivos y conservadores para asesinar. A pesar de estar en contra de la pena de muerte en cualquier circunstancia. Y, modestamente, también vuestro humilde servidor encajaba objetivamente en la categoría de asesinable. Ahora parece que hay motivos prácticos por los que esta teoría nacionalista ya no es de aplicación. O eso dicen, de momento. Así que, con suerte, ya solo hay un motivo para darme matarile. Lo malo es que estoy seguro de que los angelicales etarras comparten plenamente ese segundo motivo esgrimido por el no menos angelical Richard Parncutt [–>], musicólogo sistemático.

He de decir que los argumentos de Parncutt son, como dice, objetivos e impecables. Como los de nuestros nazis locales. También son una imbecilidad en la que solo puede caer un perfecto transtornado, pero es que imbecilidad y objetividad no son incompatibles. Basta partir de unos axiomas, digamos cahondos, y encerrarlos en una burbuja en la que no entra nada que pueda darle cierta perspectiva a los axiomas.

Para un resumen reputado de argumentos a favor y en contra del calentamiento global, ver skepticalscience.

Y para un resumen reputado de los problemas del pobre pueblo esclavizado durante siete mil años, escucha a la indudablemente angelical  Laura Mintegi. Y no escuches a nadie más, ni en un caso ni en el otro. Así llegas al prodigio por el que los máximos campeones en contra de la pena de muerte, se convierten en defensores del asesinato de opinión. Siempre que no sea su opinión, por supuesto. Y eso debe ser un gran progreso, puesto que lo proponen progresistas.

¿Que nuestra tesis contiene exageraciones? No nos importa; mira:

Algunas propuestas están claramente exageradas (more). Pero debido a la inherente incertidumbre que rodea las predicciones climáticas, incluso las afirmaciones exageradas se deben de considerar posibles, aunque con baja probabilidad. Considera esto: Si diez millones de personas van a morir con un 10% de probablilidad, es lo mismo que un millón de personas muriendo con un 100% de probabilidad. [Parncutt –>]

Matemáticas nada menos. ¿Se puede ser más objetivo? El problema es que si el CO2 que emitimos, en vez de tener la capacidad de subir la temperatura 3ºC (mayor probabilidad según IPCC), la tiene de subirla 0,3ºC (o incluso sólo 2ºC), en vez de tener que imaginar una cifra de muertes, tienes que imaginar una cifra de no muertes. O una cifra de aumento de la longitud media de vida, si queremos ser un poco más precisos. Ni siquiera puede nadie poner sensatamente la mano en el fuego porque 3ºC de aumento de la temperatura global media supongan ni una sola muerte. Pero sería una discusión larga y sin conclusión, porque simplemente no tenemos conocimientos para resolverla. Y discusión es lo que Richard Parncutt no quiere tener. El tiene una solución más fácil y expeditiva, como la que tenían (dicen) los nazis locales, y como la que los nazis de verdad llamaron solución final. Motivos angelicales para asesinar.

Ah, pero como en el caso nacionalista regional, los “señaladores” no tienen la menor implicación en las muertes posteriores. Solo se trata de opinar, al fin y al cabo.

Por favor, advierte que no estoy sugiriendo que la amenaza de ejecución sea llevada a cabo. Solo estoy presentando un argumento lógico. Yo no soy ni un político ni un abogado. Solo estoy pensando en alto sobre un problema importante.

Como cuento de Navidad no está nada mal, ¿no? ¿Alguien sabe qué cojones es la “musicología sistemática”? ¿El último grito en moralidad criminal?

Nota: La solución final particular del profesor Parncutt está publicada en la web de la Universidad de Graz. http://www.uni-graz.at/richard.parncutt/climatechange.html. Es posible que les de un poco de vergüenza, y la quiten. Sería un síntoma esperanzador, aunque sería mucho más decente que la mantengan, como ejemplo, y que la critiquen. Pero si la quitan, los enlaces no funcionarían. En ese caso se puede ver una copia de la aberración angelical -guardada por Anthony Watts- en este enlace:

Actualización: En efecto, avisa From the wilderness que ya lo han quitado. A la Universidad de Graz le de vergüenza la propuesta de pena de muerte (por ejemplo para nosotros) de su profesor Parncutt. Pero solo después de que lo señalemos; antes les parecía chupi canela. Con lo que nos da la razón en señalarlo.

Pantallazo, donde se ve que la dirección de la cache apunta a una página que ya no existe.

prancutt-death-penalty-cache

Dejamos también la consabida nota, por si Richard Parncutt quiere debatir nuestras conclusiones:

parncutt-twitter

Fuentes:

Jo Nova:

WUWT:

El calentamiento global está produciendo una ola de frío de órdago en Rusia.

russian-cold

Mientras esperamos a que se acabe, Judith Curry nos trae el cuento de Navidad de este año. De la pluma de Zac Unger, periodista y escritor que quiso convertirse en el héroe literario del movimiento ecologista, y no lleva camino de conseguirlo.

Con toda lógica pensó que el camino mas recto para conseguir su objetivo sería a través del oso polar. Ursus maritimus es el icono ideal del ecologismo del calentamiento global. El oso panda del cambio climático. Basta añadir la virginal belleza de su manto blanco a la imaginaria situación desesperada que le lleva a caer en el canibalismo -por culpa del cuento del clima-. Y recordar que su desaparición es inminente. Belleza, drama, sangre y horror. Es una apuesta segura para escribir el melodrama perfecto del ecologismo actual.

Pero …

zac-unger

No acabé en el país de los osos polares por casualidad. Quería convertirme en el héroe del calentamiento global. Diez años después de obtener un puñado de títulos académicos en ciencias medioambientales, me di cuenta de que toda mi contribución a la causa de la conservación era tener la sensatez de sentirme culpable por el consumo de mi minivan.  Es verdad que he sermoneado lo suficiente sobre el calentamiento global y otras catástrofes, pero era todo tan teórico que me encontré sufriendo un caso grave de cansancio de desastre. Así que hice lo que haría cualquier presona razonable: Me tomé una licencia del trabajo, saqué a mis hijos del colegio, y me llevé a toda la familia al borde del Ártico Canadiense. El plan era traer el apocalipsis a casa, escribiendo la elegía más triste del oso polar, que me convertiría en el heredero de Rachel Carson/John Muir/Edward Abbey. Fácil. [–>]

Zac hizo sus deberes más allá de lo que se espera y conviene. Fue a la Bahía de Hudson y habló con la gente. Y empezó a chirriarle la idea de que los osos polares vayan a desaparecer para 2050, como dicen. O que el hambre les esté llevando al canibalismo.

Tras la sorpresa, necesitaba hablar con los científicos de los que salen todas esas noticias y previsiones lacrimógenas. ¿Es cierto que sostienen eso? ¿De dónde lo sacan? ¿O se trata de exageraciones de la prensa, que pervierte sus palabras para hacer negocio?

No era fácil, pero consiguió llegar a la crème de la créme de la ciencia del oso polar.

No puedes decir que la causa (del canibalismo) sea necesariamente el calentamiento global. I creo que hemos hecho un buen trabajo en nuestras publicaciones para dejarlo claro. Y en las entrevistas posteriores, yo creía que habíamos expuesto bien el punto. Pero no siempre lo transmiten de esa manera, no siempre llega así a los medios.

La prensa, está claro. Los científicos son sensatos y no se permiten alegrías. Pero el mensaje se pervierte por el camino.  Salvo que pocos días después de la entrevista con  el dr. Steven Amstrup, se lo encontró en la tele. Clic.

Steven-Amstrup

 

¿Van a desaparecer los osos polares? ¿Son caníbales ahora, al modo de pasajeros de un avión que se cae en los Andes? ¿Estamos consiguiendo -a través del ecologismo- una ciencia hecha por charlatanes? ¿Se va a convertir Zac Unger en el poeta definitivo de la causa contra el cambio climático?

Tienes varias vías para enterarte. La más rápida, y muy eficaz, a través de los extractos de la climatóloga dra. Judith Curry:

Y el mismo Unger lo cuenta en un artículo, más largo, del que sale lo de Curry:

Del próximo libro, sea elegía o sea denuncia, lo mejor la web de Zac:

Y aquí se acaba el cuento de esta Navidad.

 

 

 

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