chuleton

Esta es una duda existencial terrorífica. ¿Es moral comerse una chuleta de buey? Ojo, que no es ninguna tontería de pregunta. En The Guardian dicen que para producir un Kg. de carne de vacuno hacen falta 15.000 litros de agua. Clic.

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Y ese es un de los grandes argumentos para convencerte de que comas solo paisaje. Porque imagina que comes 6 filetes de vacuno de 150 gramos cada mes. Hace un kilo al mes. Un consumo moderadísimo, como de quien le tiene miedo a la carne. Sólo es del doble que la media de España (sin contar el consumo de cerdo y pollo). Pero quiere decir que cada año necesitas 12 X 15.000 litros de agua para producir esa carne. 180.000 litros de agua. Si vives 80 años serián más de 14 millones de litros de agua consumidos en forma de carne. Vamos a secar el mundo. Completamente inmoral.

¿Joder, pero tanto beben las vacas? Ni que fueran peces. Hagamos esos números.

  • 15.000 litros por cada kilo de carne de vaca.
  • Con un rendimiento del 25% y un peso vivo de 200 Kg la vaca da 50 Kilos de carne [–>].
  • La vaca se ha bebido 50 X 15.000 litros = 750.000 litros de agua.
  • Como se suelen sacrificar, de media, con un año de edad, son 750.000/ 365 = 2.055 litros al día [–>].

Deben ser vacas hidro-maníacas. Y aun así, para creerse que una vaca se bebe 2.000 litros de agua al día habría que habitar en un mundo de fantasía más psicótico que el de un separata catalán. Vaya, como de récord galáctico.

Pero veamos lo que  dicen los ingenieros argentinos que se dedican al asunto [–>].

Como valores orientativos podemos decir que un toro adulto consumirá en verano entre 50 a 60 litros/día y en invierno aproximadamente unos 25 litros/día.

De media salen unos 43 litros al día. A comparar con los 2.000 de la prensa. O puesto en forma de litros de agua por kilo de carne, serían: 43 litros al día X 365 días / 50 Kgs de carne = 300 litros de agua por kilo de carne. ¡Han exagerado por un factor de 50! ¿De dónde salen los números de los periodistas y los verdes? Porque no se trata de un gazapo loco de The Guardian:

New Scientist lo multiplica por 4:

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Pura fantasía. ¿De dónde sale? En su libro Meat: A Benign Extravagance, Simon Fairlie explica que a menudo calculan toda el agua que ha caído en los prados que necesita el ganado para su alimentación. Como si no fuera a llover con independencia de que haya vacas en el prado. Y además, los terneros tampoco hacen desaparecer el agua. Mean. Y eso riega el campo, y se filtra, y lo expulsa la hierba en forma de vapor de agua … que luego lloverá. ¡Es agua limpia de nuevo!

Probablemente la cifra real de agua que desaparece por cada kilo de chuleta que te comes es ¡cero patatero! Que no te acomplejen. No eres inmoral por comer carne. Por otros motivos, puede; pero no por comer carne.

Fuente. Quillete.com. Keir Watson.

Un artículo muy recomendable, que desmonta muchos de los “cálculos verdes” con los que se crea la fantasiosa mitología ecolo-franciscana. Y presenta un estudio reciente donde calculan, desde un punto de vista puramente económico / ecológico, que el ideal desde el punto de vista de alimentar a la humanidad en sus necesidades de calorías ¡y de proteínas! incluye usar ganado y pastos para alimentarlo.

Human food security requires the production of sufficient quantities of both high-quality protein and dietary energy. In a series of case-studies from New Zealand, we show that while production of food ingredients from crops on arable land can meet human dietary energy requirements effectively, requirements for high-quality protein are met more efficiently by animal production from such land.

Tampoco es tan difícil de verlo desde un punto de vista ecológico . ¿Cómo tienes más biodiversidad; dejando pastar a los rumiantes devoradores de hierbas …

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… o en un campo arado para grano?

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Pues los ecologistas te quieren alimentar con el desierto de biodiversidad del campo arado. Odian lo que nos gusta a las personas normales.

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Añadido para los comentarios (del artículo citado):

Everything-But-the-Moo

 

 

 

 

Por Rafael Fernández-Cotta, desde el Sahel

A la FAO, no se si para jodernos, se le ocurrió decir hace tiempo que las tierras mas fértiles del mundo no están en la selva, sino mas bien a las puertas del sahel. Como además el sahel es pobre y esta cerca de Europa, las ONG nos tomaron como lugar preferente para ponerse morenitos y gastarse la pasta de las subvenciones, que vosotros, queridos lectores, estaís pagando. Y esto se infestó de ecologistas, como una plaga.

Desde siempre han venido a visitarme, aquí vivimos pocos europeos. Yo me dedicaba a la agricultura integrada, que no renuncia a los pesticidas pero se lo piensa dos veces antes de usarlos, buscando el máximo rendimiento, presente y futuro, lo que implica cuidar la tierra. A los verdes siempre les he tenido  manía, pero llevadera. En realidad, en el cuerpo a cuerpo, con una cerveza por delante, nos apreciamos. Además, al cesar lo que es del cesar, siempre han sido amables y me han enseñado bastantes cosas.

Hace un par de años conocí a un agricultor italiano que aseguraba dedicarse a la agricultura ecológica de alta tecnología. Raro, porque estaba peleado con los ecologistas. Un cínico, pensé. ¿Comunista de derechas? No me cuadra.

Resulta que en Alemania la agricultura ecológica supone un 10% en valor de toda la demanda [EL País –>]. Y el resto de Europa detrás, subiendo el consumo a velocidad de crucero. Cantidades fabulosas de dinero. Y falta producto. En seguida me quise hacer su amigo, para que me ensañara. La finca de Máximo huele a dinero y las de los ecologistas a rojete, que quieren que les diga, la cabra tira al monte.

En Roma, me contaba, los restaurantes de lujo no dan a basto. Monsieur, le pregunta el maitre al rico finlandés; qué prefiere, la ensalada con tomates de invernadero  traídos en Camión, de hace una semana, o sabrosos tomates ecológicos cultivados por italianos en Senegal, con mucho sol, en diciembre, recolectados hace menos de 48 horas y traídos en avión. Y el rico le dirige una mirada amorosa a su amante de turno, y le dice al maitre, pero pensando en la susodicha: “traiga de lo sabroso, ni lo pregunte”.

Ese mismo día empecé a estudiarme el reglamento y una semana después estaba preparando una parcela para plantar ecológico. Desde entonces me dedico a la agricultura ecológica de alta tecnología, si eso pudiese existir, que no lo creo. Es un término que han inventado los italianos, para hacerle la competencia desleal a nuestro solar patrio. Ya saben ustedes que los italianos son tan simpáticos como los andaluces, pero mucho mas pillos. Yo de lo de ecológico de alta tecnología ya digo que no lo creo, pero sé distinguir entre lo que creo y lo que me interesa. Y aprender del tema me interesa. En Huelva trabajé en hidropónicos de alta tecnología, de la de verdad, y se un poco de que va. Por eso digo, si los italianos pueden hacerlo, los españoles no vamos a ser menos. Y cuando digo hacerlo no me refiero a que sea alta tecnología, que no puede ser, sino a decir que lo es.

Os pongo unas fotos de mis berenjenas, para que os hagáis una idea del follón. Hay que tener tres instalaciones de riego. Más gasto para la mitad de kilos, con suerte. Para los purines y el té de compost, hay que regar por el pie de la mata. Todos los productos, aceites, jabones, insecticidas, como el neem, o el caldo bordeles, para los hongos, con los aspersores. Como hay que usar diez veces mas cantidad de productos que en la agricultura no ecológica, bombear con mochila,  incluso con bota y  tractor, sería demasiado trabajo. Y como las solanáceas no deben regarse con aspersores, el riego normal de todos los días va por goteo.

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Alberca para preparar los potingues. En la foto estoy preparando un té de caca de gallina ponedora.

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A pesar de ser amigo de Máximo, con los ecologistas me sigo llevando bien. Me llaman la derechona y yo a ellos los subvencionados, pero la cosa no va a mas. Cuando alguno nos ponemos malo todos nos ofrecemos a llevarlo a Dakar al hospital. Mi finca no esta certificada como ecológica, me dicen. Y a ti que coño te importa, les digo, a mi me inspeccionan con lupa, cuando vosotros vais despachando salmonella y toxinas tóxicas certificadas por todos lados. Ya veis que soy muy de campo, y cuando me hablan de reglamentos y certificados se me calienta la boca. Un debate picante, pero civilizado.

Pero con Máximo es distinto. Máximo, que es ingeniero, les explica con lujo de detalles porque cree que los ecologistas están repartiendo pobreza y destruyendo el planeta. A el no le gusta esto, ni la ecología, de la que reniega. Su empresa es grande, no son ecologistas, esa solo es una rama de su actividad.

Porque los hoteles lo que quieren es evitar enfermedades y los productos ecológicos pueden ser una fuente de diarreas,  en Europa. Los buenos restaurantes compran agricultura integrada en transformación (a ecológica) de grades empresas. Los mayoristas tienen agentes, que nos visitan y se aseguran de la calidad y de que no usamos pesticidas. Y les tienen mas miedo a los ecologistas que mi burro a una vara verde. Imagínense a la guapetona sacándose un gusano de la boca, gritando en el restaurante  y el ligue quedándose sin polvo. Toma tomate fresco, 20 euros por la ensalada. No puede ser. Los hoteles trabajan con empresas como la de Máximo, y nunca van a comprarle a un ecologista, por muchos certificados que presente.

Esto es un negocio, como el que vende zapatos cosidos a mano a 200 euros el par. Para empezar, hay que comprar híbridos de Monsanto u otra multinacional, que son inmunes a muchas enfermedades, porque de lo contrario ni lo intentes. Mal asunto, porque Monsanto es la bestia negra del ecologismo.

Sacas menos kilos, pero vendes al triple de caro, y a veces diez veces mas. Dejas una notable huella, no sólo de carbono, para tener un bajo rendimiento, y si todos cultivaran así, sería insostenible. Y por supuesto la humanidad no tendría para comer. Yo siempre lo he visto claro, pero no tengo porque machacar a los compañeros. Máximo si.

Máximo les hace sufrir, sobre todo a los que comprenden lo que les dice. Con él están desarmados, cumple sus leyes, que considera estúpidas, por dinero, traicionando todos sus principios, sabiendo y diciendo que es la opción mas contaminante que puede existir. Máximo ha llegado a ser su demonio, y como la niña del exorcista, contorsiona la cabeza 180 grados, para asustarlos.

Solo era un manzano y Eva lo convenció para que lo probase. Y comieron del árbol de la ciencia del bien y del mal. Se vieron desnudos y fueron expulsados del paraíso. Y a partir de entonces tuvieron que labrar la tierra con el sudor de su frente.

Ciencia, tecnología y progreso, el pecado original de Máximo. Acusa a la progresía de mantener a los campesinos en la pobreza, y algunos, que piensan, tienen dudas de fe. Y rezan a su Dios gea para que les ilumine. Madre tierra, protégeme, hoy he sido tentado, he tenido una visita de Lucifer.

Ceratonia

El agotamiento de los recursos es una falacia. Miguel Anxo Bastos, profesor titular Universidad de Santiago de Compostela

Me ha parecido interesante este vídeo, que recomiendo ver. A mí me ha clarificado mucho las cosas, porque no me había parado a pensar muy detenidamente. Es el debate entre la economía y el ecologismo.

 

Extraigo algunas frases literales:

“No se ha agotado ningún recurso (natural). Al contrario, ha más que nunca”.

“Los recursos económicos llevan bajando (de precio) en los últimos 100 años”.

“¿Para qué se hizo ahorrar carbón a la gente? Ahora hay todo el carbón que se quiera. No vale para nada. Si acaso para quemarlo en centrales térmicas subvencionadas”.

“El Verdadero recurso es la inteligencia”.

“¿Quién salvó más árboles, el pen-drive o los ecologistas?”

Yo añadiría otra sentencia reconocida: que la bombona de butano contribuyó más a la repoblación forestal que toda la profesión desde que se creó como tal.

En todo caso, parece que tiene razón. Y si tenemos en cuenta la incorporación de las neuronas de los millones de chinos e indios al conocimiento y la investigación, parece que la tecnología a la que podremos acceder no tiene límite…

Gracias. Ceratonio

 

Ceratonia

No soy de Tordesillas, ni he visto nunca el espectáculo del Toro de la Vega, pero desde pequeño acudo con frecuencia a encierros, suelta de vaquillas, y alguna que otra corrida de toros. En definitiva, me gustan los toros, y disfruto viendo esos eventos.

No pretendo entrar en política –me aburre soberanamente- pero sí en intentar reflexionar sobre si la prohibición de la muerte cruenta del toro de lidia, puede acabar con su propia existencia.

En primer lugar, no sé si el toro de lidia es una raza o no, y, por lo que he leído no está aún muy claro. Es el resultado de numerosos cruces que a partir de determinado momento interesaba su bravura. Buscando éste carácter, a lo largo de siglos, se van logrando ciertos encastes en los que sus individuos reúnen unas mejores características para lo que se va buscando.

Por otra parte, toda esta mejora genética se realiza en un entorno como el de la Península Ibérica, caracterizada por unas condiciones edafoclimáticas muy particulares, y extremadamente variables a lo largo del año.

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El resultado es una maravillosa adaptación de un determinado tipo de ganado en un entorno muy particular, con pastizales específicos que se sostienen en el tiempo gracias a un determinado tipo de ganado, adaptado perfectamente a esas mismas especies de las que se alimentan. No cualquier ganado, lógicamente, puede pastar en los prados y pastizales de las dehesas. (Aún recuerdo muchas cosas de las clases del Prof. D. Antonio Prieto en la asignatura de Pastos –una de las más difíciles de la Escuela de Montes-).

Por tanto, y planteo, si se deja de usar el toro de lidia para su muerte cruenta, ¿perderemos esa riqueza genética que se ha conseguido con mucho esfuerzo durante tantos años? Es decir, pretendiendo defender al animal, ¿se acabará con su existencia?

En mi opinión, parece claro que sí: al no ser interesante económicamente, dejará de fomentarse esa característica que lo define. Y también se producirán alteraciones en el ecosistema de los pastizales, cuyas especies serán sustituidas por otras: aquellas que soporten a otras razas de dudable interés económico como fuente de carne.

Si mi razonamiento es correcto, no entiendo que haya gente que pretenda salvar a estos animales, cuando realmente, puede acabar con ellos.

El burro prácticamente se ha extinguido por carecer de interés económico. El caballo de carreras dejaría de existir si no hubiese carreras de caballos. ¿Qué puede ocurrir, que se reduzca la presencia de toros a zoológicos o granjas de conservación? Pues sería una pena.

No me preocupa trascendentalmente que una especie se extinga o no, salvo que me afecte muy directamente. Pero me gustan los toros y me apetece seguir disfrutando de su estampa, de su agresividad y del juego que dan allí donde van.

Y, en todo caso, os aseguro que mucho más cruel que ver morir un toro en la plaza, o a lanzadas, pero que mucho, mucho más cruel, es ver entrar al matadero a un grupito de corderitos, todos blanquitos, balando de forma tierna. Se me mete ese balido hasta el hígado.

Ceratonia.

Si Julia Otero ha oído hablar de la pica americana (Ochotona princeps –>), con seguridad pensará que es uno de los animales más clara y negativamente afectados por el calentamiento global. Y la idea es completamente lógica, para una lógica verde. A ver; si hay un calentamiento global sin precedentes, el hábitat de la pica se estará calentando como jamás se ha visto. Y las picas viven en áreas montañosas por encima del límite de los árboles. O sea, bastante arriba. Pero con un calentamiento, las distintas especies tenderán a ocupar espacios de mayor altura — si quieren seguir estando en su temperatura favorita. Y las picas, que ya están en la parte alta de las montañas, verán reducida la extensión de su hábitat. Con lo que se reducirá su población. Las picas están muy puteadas, y es culpa nuestra. ¡De cajón!

Es imposible saltarse la lógica verde. Lo mismo podría ser una apisonadora. Y además, los datos lo confirman abrumadoramente. Sólo un “negacionista”, o un maldito vendido al capitalismo, los puede poner en duda. Basta con decir que las cinco primeras entradas de Wikipedia [–>] establecen esa realidad de la forma más contundente.

Los investigadores dicen que según las temperaturas suben, las picas abandonan las laderas mas bajas y emigran hacia los picos de las montañas hasta que ya no pueden ir mas lejos. Como vivir en el punto más alto de una isla que se hunde.

En la Great Basin -tla región árida entre las Montañas Rocosas y Sierra Nevada de California- las picas ya están desapareciendo.

Durante años, el oso polar ha sido el símbolo del movimiento del calentamiento global. Pero hoy la pica americana tiene base para competir con los osos por este indeseabe honor.

Las picas americanas están sufriendo porque el calentamiento global ha traído temperaturas más altas a sus montañas.

El primer mamífero en peligro por el cambio climático.

La pica americana, un pequeño animal con una gran personalidad que ha deleitado durante mucho tiempo a los excursionistas, está desapareciendo de los sitios de menor elevación en las montañas de California, y la causa parece ser el cambo climático, según un nuevo estudio.

Es probable que nunca veas un oso polar en la naturaleza, mientras el animal icono del cambio climático desaparece junto a su hábitat ártico. Pero si paseas por las montañas del Oeste Americano, todavía puedes pillar un vistazo de otro bicho improbablemente lindo amenazado por el cambio climático.

No por mucho tiempo.

Así le cuentan los cuentos a Julia. Y hay que se un auténtico malvado para no creerse un historia tan bonita. Los lindos conejitos de pico-monte, sufriendo.

pika-americana

Pero ahora tienes una no-noticia, que jamás darán por Onda Verde. Si conejito no sufre, no hay noticia. Y el caso es que uno de los más reconocidos especialistas internacionales en lagomorfos (liebres, conejos y picas), el dr. Andrew Smith [–>], acaba de publicar el resultado de una investigación destinada a averiguar, precisamente, el efecto del calentamiento sobre las poblaciones de picas americanas.

Ha elegido una meta-población que cumpliera dos características. 1, que tuviera un buen censo de plazo suficiente. Por ejemplo, a partir de 1970. Y 2, que estuviera entre las áreas de más calor de la distribución de las picas. Lógico; donde ya hacía más calor antes de que empezara el “calentamiento global” es donde más se debería notar el efecto del calentamiento. Si lo hay. Porque el caso es que Smith y Nagy no han podio encontrar (medir) efecto alguno.

Hay preocupación porque las picas americanas sean cada vez más vulnerables a las altas temperaturas debidas al cambio climático, y esta investigación representa el estudio más largo de la especie en una elevación relativamente baja (cálida). La población de Bodie representa uno de los mejores ejemplos en mamíferos de un sistema de metapoblación clásica.

Se ha examinado el impacto potencial de la temperatura en la dinámica de la metapoblación, usando umbrales de temperatura de largo plazo (máxima media de verano) y agudos (número de días ≥ 25°C y ≥ 28°C en un año). No hay evidencia de que el calentamiento afecte directa y negativamente a la persistencia de picas en Bodie.

Y Julia que se entere. O mejor que no, porque perderíamos ese tierno impacto sentimental de su misa radiofónica.

Más info, y enlace al trabajo (Cato – Idso):

Fuente (WUWT – Steele):

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Es una entrada “robada”. Pero no voy a traducir, sino a resumir. Viene de la web del medioambientalista Jim Steele:

Es probable que este verano también tengas noticias del supuesto drama de las morsas. Ya sabes, se juntan en grandes cantidades en la costa. A veces les atacan los osos polares, se forman montoneras, y algunas mueren aplastadas. Y los alarmistas suelen decir que es algo nuevo. Que la pérdida de hielo en el Ártico hace que tengan que ir a tierra y juntarse en cantidades demasiado grandes. Como si en la costa de Alaska hubiera poco sitio y se tuvieran que acumular todas juntas. O como si fuera una novedad que lo hagan en tierra.

Ejemplos.

  • 2009, Huffington Post:

el-drama-de-las-morsas-1

  • 2014, CNN

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En 1923 el capitán Joseph Bernard contaba una historia muy bonita en el Journal of Mammalog. Todos los pueblos nativos de Siberia y Alaska estaban sufriendo una disminución drámatica en la caza de morsas. Hasta hacía relativamente poco las habían podido cazar en verano, en esas reuniones masivas que solían hacer en la costa cercana. Pero casi habían desaparecido. Menos en Ingshong, donde se estaban recuperando.

El problema era que históricamente habían cazado morsas por su carne y por su grasa. Y cazaban lo que necesitaban para pasar el invierno. Pero se había abierto un mercado del marfil de sus colmillos, produciendo una sobrecaza espectacular. Hasta su casi desaparición.  Los inuit hacían sacrificios y danzas a los dioses, sin resultado.

En Ingshong, un nuevo jefe de la tribu probó una estrategia diferente.

Tenastze estableció un sistema de guardia para asegura que las morsas no fueran molestadas. Cuando aparecieron las primeras en las aguas costeras, se prohibió hacer fuego en las cercanías, y se prohibió el alcohol. Poco después, una morsa solitaria se instaló en una playa, y pasó la noche sin que nadie le molestara. De día se iba de caza, y cada día volvía con alguna compañera más. Para el otoño, cuando el sol se estaba retirando hacia el sur y comenzó la helada del mar, ya había varios cientos de morsas en el lugar. Sólo entonces se le permitió a la gente cazar una cuota determinada de morsas; y se permitió que la mayor parte se fueran sin daño. Esta caza controlada no les afectó, y al año siguiente llegaron a tierra muchas más. Según pasaron los años, la manada creció en tales proporciones que los paisas le contaron a Bernard: “El año pasado había tantas, que muchas de ellas murieron aplastadas por su propia aglomeración”.

En su escrito de 1925 en Journal of Mammalogy, Bernard proponía el establecimiento de santuarios similares en las costas de Alaska, al sur de Barrow. Que es lo que se acabó haciendo, aunque mucho más tarde. Y es justamente la misma costa en la que, ahora, nuestra simpática prensa alarmista nos propone un apocalipsis que sólo es consecuencia del éxito de una política conservacionista bien llevada a cabo.

Las chorradas de siempre. Esas montoneras de morsas no tienen nada que ver con la cantidad de hielo marino, que siempre ha sido muy variable. En el siglo XIX los geógrafos y aventureros rusos contabilizaron una gran cantidad de playas donde se juntaban las morsas, en grupos de decenas de miles. Hacia 1950 sólo quedaban tres de esas playas. Lo mismo pasaba en Alaska.

Del relato de Bernard (1925):

Thirty or forty years ago in various places along the Alaskan coast walruses were known to haul-out in countless numbers

Y ahora se están recuperando, al punto que calculan que ya están en el máximo que puede soportar su ecosistema. Pero el drama de los verdes es que ninguna noticia puede ser buena. Se conoce que si no hay apocalipsis, y hombre pecador, no venden. (De la prensa, mejor no hablamos).

Otras entradas de la serie el drama de las morsas:

Los que leen prensa acojonante deben estar asustados. El viernes pasado circulaba una noticia como para temblar.

la-sexta-extincion-acojonante-el-pais

la-sexta-extincion-acojonante

Todas vienen de este “estudio”:

Se entrecomilla estudio, porque no es un estudio. Es un ejercicio de propaganda. Destinado, como toda propaganda, a convencerte de una realidad que no existe. Comparan datos distintos del pasado y del presente, para decir que el presente es peor. Y descontextualizan completamente los datos del presente, para que parezca que significa lo que no significa.

Hay dos “descontextualizaciones” (trampas) fundamentales.

La primera es jugar con los límites temporales, para presentar una aceleración donde hay una desaceleración. Tal cual. Estos dos gráficos están hechos con los mismos datos.

Una aceleración moderna…

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Donde hay una desaceleración moderna:

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El truco consiste en dividir el tiempo en siglos en lugar de en décadas, y elegir la frontera de “moderna” donde conviene, para poder decir que la mayor parte de las extinciones ocurren en el siglo XX. (En realidad en los últimos 114 años). Y para que no se vea que la mayor parte ocurren al principio del sigo XX (y finales del XIX). El segundo gráfico viene del imprescindible Where are the corpses?, de Willis Eschenbach en WUWT. Conviene leerlo, para entender bien el contexto. Pero son los mismos datos que los del primer gráfico.

La segunda trampa consiste en ocultar que casi todas las extinciones mencionadas ocurren en islas. Y responden al fenómeno muy conocido -y ahora ya casi inexistente- de las crisis ecológicas producidas por los descubrimientos (el colonialismo), y la introducción de especies foráneas en ámbitos muy aislados. Por ejemplo, el estudio alarmista cita 69 extinciones de mamíferos. Pero no dice que de ellas sólo tres son de especies continentales. Concretamente:

  1. Un antílope de Sudáfrica (Bluebuck) extinguido en 1800.
  2. Una gacela de Argelia (gacela roja) extinguida en 1894.
  3. Uno conejo de Méjico (Omiltemi) extinguido en 1991. (Extinción dudosa).

Contextualicemos. De 4.428 especies conocidas de mamíferos que viven en Asia, Europa, África, Sudamérica, Norteamérica y Antártida, sólo se han extinguido tres especies de mamíferos en los últimos 500 años. (Eschenbach y Red List 2004).

En resumen, el estudio es una perfecta carcajada. No hay ni un sólo dato nuevo. Es una forma distinta de contar lo que ya se conocía, haciendo trampas. Lo que no quiere decir en absoluto que no haya que cuidar la biodiversidad. Y los bosques y entornos naturales. Pero no podemos hacerlo si engañamos con las causas de las extinciones conocidas. Y menos aun si pretendemos usar esas falsas causas para promover un tipo de política que siempre ha sido desastrosa para el medio ambiente.

Mención especial merece lo del cambio climático. Imaginan extinciones acojonantes, extrapolando al futuro el calentamiento global que predicen unos modelos que ya hemos visto que no funcionan para predecir nada. Por ejemplo, Pielke (artículo de fácil digestión):

Pero toda esa obsesión con el calentamiento global lleva a descuidar el medio ambiente de verdad. Porque te ocupas del  problema que no es.

Hay varios artículos y noticias de estos días, apuntando todos a que la chorrada de la sostenibilidad no se sostiene. Como se podía imaginar. Empecemos por el parné. Que mueve el mundo, para sorpresa de idiotas sostenibles.

En el New York Times:

Resulta que los diplomáticos USA de muchos países pobres están avisando de lo mismo. Que el Banco Mundial, y otras instituciones financieras lideradas por USA, están perdiendo fuelle como recurso para los países pobres. Están acudiendo en masa al nuevo Asian Infrastructure Investment Bank, pastoreado por China. Muy especialmente para sus infraestructuras energéticas. Porque los chinos, a pesar de que se banco se declara mega verde y sostenible, no les ponen pegas para financiar producción eléctrica con combustibles fósiles. Y el Banco Mundial, muy “obamizado”, pretende inclinarles a elegir molinillos y panelitos, encareciendo la financiación de lo “no-verde”. Y como sólo son pobres, pero no tontos, se están pasando a los chinos.

Pero no es un problema de dinero exclusivamente. Es un problema de imbecilidad e infantilización colectiva. ¿Cómo se va ahormando a los niños? Con el viejo procedimiento de la dicotomía güeno / caca. El lactante no comprende cómo funciona el mundo. Sólo puede memorizar lo que es güeno, y lo que es caca. Y actuar en consecuencia, al modo de los perros de Pavlov. Y ese es justamente el procedimiento que usan los ecolos con sus seguidores. Campañas de güeno / caca. Como la que está más de moda ahora. Fossil Fuel Divestment.

Wikipedia (traducida y resumida):

 La desinversión en combustibles fósiles es el abandono de activos financieros relacionados con los combustibles fósiles para intentar reducir el cambio climático. Varios grupos abogan por la desinversión en combustibles fósiles, que en 2015 se considera el el movimiento de desinversión de mayor crecimiento de a historia [–>].

Entre ellos, The Guardian. Donde el muy alarmista científico del clima, pero a pesar de ello inteligente, Mike Hulme, les explica a los chicos del Guardian, con todo detalle y mucha educación, que son completamente idiotas:

Hasta aquí ya es bastante malo el asunto. Hemos hablado de las instituciones financieras gubernamentales (y por tanto de los gobiernos), de la prensa, y de la chiquillería. Pero es que tenemos que hablar también de la educación de los supuestos cerebros del futuro. Lo relata muy crudamente un informe recién publicado en la revista de la Asociación Nacional de Académicos (NAS) de USA:

La “sostenibilidad” es una idea clave en las universidades de USA y Occidente. Para muchos, la sostenibilidad sólo es un nuevo nombre para ambientalismo. Pero la expresión ha llegado a significar algo mucho más amplio. Una ideología que exige nuevos límites a la libertad económica, política e intelectual, como el precio a pagar para asegurar el bienestar de generaciones futuras.

Este informe es el primer examen crítico en profundidad del movimiento de la “sostenibilidad” en la educación superior. El movimiento, por supuesto, se extiende mucho más allá de las universidades. Pero es en ellas donde adquiere su voz de autoridad, y donde da forma a la visión de los jóvenes, y domina su atención.

En el primer artículo citado, de Porter, nos enteramos de otro “movimiento”, aparentemente protagonizado por renegados de la imbecilidad colectiva. Se ve que han caído en observar que hay una relación muy directa entre la riqueza de un país, y lo que cuida el medio ambiente. Que puedes hacer todas las campañas que se te ocurra, niño caca, que la gente va a seguir atendiendo sus necesidades y reclamando energía barata. Campaña, o no campaña. Y han descubierto la pólvora:

…  el desarrollo es una precondición indispensable para preservar el medio ambiente. Conseguirlo requiere abandonar el objetivo de “desarrollo sostenible”, imaginariamente en armoniosa interacción con la naturaleza, y reemplazarlo con una estrategia que disminuya la “huella humana” usando la naturaleza con mayor intensidad.

Para no ambientalistas: Si te calientas con leña, usas la naturaleza de modo muy extenso y caro. Si pasas al carbón, te basta con una mina en vez de necesitar hectáreas y hectáreas de bosque. Has intensificado tu uso de la naturaleza, y eso te ha hecho mas rico. Mucho más rico. Pero los idiotas sostenibles quieren que vuelvas a la leña de madera y los molinos de viento. Y ahora diles a los de la aldea pobre de África que se preocupen por los arbolitos y los animalitos, cuando no tienen ni para encender una bombilla.

Agradeciendo la info, vía Twitter, a Richard Tol (@RichardTol), José Duarte (@ValidScience) y Chip Knappenberger (@PCKnappenberger)

Se le podría confundir con un ángel. Sin duda hay que estar muy en el cielo, muy por encima del perro mundo, para ser profesor de musicología sistemática en la Universidad de Graz.

richard-parncutt-pena-de-muerte

También se le podría tomar por un fanático peligroso, en la versión fina e intelectual de ese fenómeno. Solo un fanático peligroso puede estar en contra de la pena de muerte, en todos los casos, porque -“es bárbara, racista, cara, y a menudo se aplica por error”-, y sin embargo …

En este artículo voy a sugerir que la pena de muerte es un castigo adecuado para los negacionistas influyentes del calentamiento global. [–>]

Vuestro humilde servidor, si somos un poco laxos con lo de “influyente”.

Los etarras, así mismo angelicales y como fuera de este mundo, también tenían argumentos objetivos y conservadores para asesinar. A pesar de estar en contra de la pena de muerte en cualquier circunstancia. Y, modestamente, también vuestro humilde servidor encajaba objetivamente en la categoría de asesinable. Ahora parece que hay motivos prácticos por los que esta teoría nacionalista ya no es de aplicación. O eso dicen, de momento. Así que, con suerte, ya solo hay un motivo para darme matarile. Lo malo es que estoy seguro de que los angelicales etarras comparten plenamente ese segundo motivo esgrimido por el no menos angelical Richard Parncutt [–>], musicólogo sistemático.

He de decir que los argumentos de Parncutt son, como dice, objetivos e impecables. Como los de nuestros nazis locales. También son una imbecilidad en la que solo puede caer un perfecto transtornado, pero es que imbecilidad y objetividad no son incompatibles. Basta partir de unos axiomas, digamos cahondos, y encerrarlos en una burbuja en la que no entra nada que pueda darle cierta perspectiva a los axiomas.

Para un resumen reputado de argumentos a favor y en contra del calentamiento global, ver skepticalscience.

Y para un resumen reputado de los problemas del pobre pueblo esclavizado durante siete mil años, escucha a la indudablemente angelical  Laura Mintegi. Y no escuches a nadie más, ni en un caso ni en el otro. Así llegas al prodigio por el que los máximos campeones en contra de la pena de muerte, se convierten en defensores del asesinato de opinión. Siempre que no sea su opinión, por supuesto. Y eso debe ser un gran progreso, puesto que lo proponen progresistas.

¿Que nuestra tesis contiene exageraciones? No nos importa; mira:

Algunas propuestas están claramente exageradas (more). Pero debido a la inherente incertidumbre que rodea las predicciones climáticas, incluso las afirmaciones exageradas se deben de considerar posibles, aunque con baja probabilidad. Considera esto: Si diez millones de personas van a morir con un 10% de probablilidad, es lo mismo que un millón de personas muriendo con un 100% de probabilidad. [Parncutt –>]

Matemáticas nada menos. ¿Se puede ser más objetivo? El problema es que si el CO2 que emitimos, en vez de tener la capacidad de subir la temperatura 3ºC (mayor probabilidad según IPCC), la tiene de subirla 0,3ºC (o incluso sólo 2ºC), en vez de tener que imaginar una cifra de muertes, tienes que imaginar una cifra de no muertes. O una cifra de aumento de la longitud media de vida, si queremos ser un poco más precisos. Ni siquiera puede nadie poner sensatamente la mano en el fuego porque 3ºC de aumento de la temperatura global media supongan ni una sola muerte. Pero sería una discusión larga y sin conclusión, porque simplemente no tenemos conocimientos para resolverla. Y discusión es lo que Richard Parncutt no quiere tener. El tiene una solución más fácil y expeditiva, como la que tenían (dicen) los nazis locales, y como la que los nazis de verdad llamaron solución final. Motivos angelicales para asesinar.

Ah, pero como en el caso nacionalista regional, los “señaladores” no tienen la menor implicación en las muertes posteriores. Solo se trata de opinar, al fin y al cabo.

Por favor, advierte que no estoy sugiriendo que la amenaza de ejecución sea llevada a cabo. Solo estoy presentando un argumento lógico. Yo no soy ni un político ni un abogado. Solo estoy pensando en alto sobre un problema importante.

Como cuento de Navidad no está nada mal, ¿no? ¿Alguien sabe qué cojones es la “musicología sistemática”? ¿El último grito en moralidad criminal?

Nota: La solución final particular del profesor Parncutt está publicada en la web de la Universidad de Graz. http://www.uni-graz.at/richard.parncutt/climatechange.html. Es posible que les de un poco de vergüenza, y la quiten. Sería un síntoma esperanzador, aunque sería mucho más decente que la mantengan, como ejemplo, y que la critiquen. Pero si la quitan, los enlaces no funcionarían. En ese caso se puede ver una copia de la aberración angelical -guardada por Anthony Watts- en este enlace:

Actualización: En efecto, avisa From the wilderness que ya lo han quitado. A la Universidad de Graz le de vergüenza la propuesta de pena de muerte (por ejemplo para nosotros) de su profesor Parncutt. Pero solo después de que lo señalemos; antes les parecía chupi canela. Con lo que nos da la razón en señalarlo.

Pantallazo, donde se ve que la dirección de la cache apunta a una página que ya no existe.

prancutt-death-penalty-cache

Dejamos también la consabida nota, por si Richard Parncutt quiere debatir nuestras conclusiones:

parncutt-twitter

Fuentes:

Jo Nova:

WUWT:

El calentamiento global está produciendo una ola de frío de órdago en Rusia.

russian-cold

Mientras esperamos a que se acabe, Judith Curry nos trae el cuento de Navidad de este año. De la pluma de Zac Unger, periodista y escritor que quiso convertirse en el héroe literario del movimiento ecologista, y no lleva camino de conseguirlo.

Con toda lógica pensó que el camino mas recto para conseguir su objetivo sería a través del oso polar. Ursus maritimus es el icono ideal del ecologismo del calentamiento global. El oso panda del cambio climático. Basta añadir la virginal belleza de su manto blanco a la imaginaria situación desesperada que le lleva a caer en el canibalismo -por culpa del cuento del clima-. Y recordar que su desaparición es inminente. Belleza, drama, sangre y horror. Es una apuesta segura para escribir el melodrama perfecto del ecologismo actual.

Pero …

zac-unger

No acabé en el país de los osos polares por casualidad. Quería convertirme en el héroe del calentamiento global. Diez años después de obtener un puñado de títulos académicos en ciencias medioambientales, me di cuenta de que toda mi contribución a la causa de la conservación era tener la sensatez de sentirme culpable por el consumo de mi minivan.  Es verdad que he sermoneado lo suficiente sobre el calentamiento global y otras catástrofes, pero era todo tan teórico que me encontré sufriendo un caso grave de cansancio de desastre. Así que hice lo que haría cualquier presona razonable: Me tomé una licencia del trabajo, saqué a mis hijos del colegio, y me llevé a toda la familia al borde del Ártico Canadiense. El plan era traer el apocalipsis a casa, escribiendo la elegía más triste del oso polar, que me convertiría en el heredero de Rachel Carson/John Muir/Edward Abbey. Fácil. [–>]

Zac hizo sus deberes más allá de lo que se espera y conviene. Fue a la Bahía de Hudson y habló con la gente. Y empezó a chirriarle la idea de que los osos polares vayan a desaparecer para 2050, como dicen. O que el hambre les esté llevando al canibalismo.

Tras la sorpresa, necesitaba hablar con los científicos de los que salen todas esas noticias y previsiones lacrimógenas. ¿Es cierto que sostienen eso? ¿De dónde lo sacan? ¿O se trata de exageraciones de la prensa, que pervierte sus palabras para hacer negocio?

No era fácil, pero consiguió llegar a la crème de la créme de la ciencia del oso polar.

No puedes decir que la causa (del canibalismo) sea necesariamente el calentamiento global. I creo que hemos hecho un buen trabajo en nuestras publicaciones para dejarlo claro. Y en las entrevistas posteriores, yo creía que habíamos expuesto bien el punto. Pero no siempre lo transmiten de esa manera, no siempre llega así a los medios.

La prensa, está claro. Los científicos son sensatos y no se permiten alegrías. Pero el mensaje se pervierte por el camino.  Salvo que pocos días después de la entrevista con  el dr. Steven Amstrup, se lo encontró en la tele. Clic.

Steven-Amstrup

 

¿Van a desaparecer los osos polares? ¿Son caníbales ahora, al modo de pasajeros de un avión que se cae en los Andes? ¿Estamos consiguiendo -a través del ecologismo- una ciencia hecha por charlatanes? ¿Se va a convertir Zac Unger en el poeta definitivo de la causa contra el cambio climático?

Tienes varias vías para enterarte. La más rápida, y muy eficaz, a través de los extractos de la climatóloga dra. Judith Curry:

Y el mismo Unger lo cuenta en un artículo, más largo, del que sale lo de Curry:

Del próximo libro, sea elegía o sea denuncia, lo mejor la web de Zac:

Y aquí se acaba el cuento de esta Navidad.

 

 

 

Hace poco resaltábamos una campaña falaz de los alarmistas del cambio climático, que ante la falta de calentamiento han decidido asustar a la población con la idea de peligrosos “extremos climáticos”, que ya estarían ocurriendo. Como ciencia es ciencia basura, ya ha producido algún escándalo en ambientes académicos. Pero como guerra de propaganda a favor de una política estatista es muy eficaz.

Por ejemplo, James Hansen en el New York Times:

Y el caso es que es verdad, aunque no en el sentido que lo plantea. Los efectos de la teoría del cambio climático están aquí, y son peores de lo que pensábamos:

La “carbonofobia” implicaba la demonización de los combustibles fósiles. Y demonización implica acabar con ellos, sea como sea. Al Zapatero modo. En USA les dió por hacer etanol a partir de maíz, para usar menos combustibles fósiles. Es muy dudoso que los objetivos se consigan, pero aun así se utiliza muchísimo maíz en el proceso.

Este año han tenido una sequía fortísma en las zonas de producción de grano. Con una cosecha muy inferior, y teniendo que mantener la producción destinada al etanol, se calcula que necesitan usar el 40% de la cosecha para el etanol. Lo que solo deja el 60% de la misma para la alimentación de personas y ganado. Y con la importancia que tiene en el mundo la producción americana, la subida de precios de los alimentos va a ser brutal.

Así que es cierto lo que dice Hansen. La vaina del “calentamiento global” ya tiene efectos notables, que estamos sufriendo. Una sequía por lo demás igual que las de los años 30 del siglo pasado, hoy es mucho peor. Porque las gracias de los ecologistas hacen que disminuya el alimento disponible, mucho más allá de lo que provoca la naturaleza.

Francia, India y China van a protestar en el G-20, y la ONU pide que Obama cambie de política, al menos provisionalmente. Intentan evitar la hambruna propiciada por el ecologismo de la demonización y el “como sea”.

Esta vaina del CO2 y del “calentamiento global” ya ha tenido una victoria de la que no nos damos cuenta. Ha acabado con los sueños que tanto odiaban los agoreros del desarrollo. Se creen “progres”, pero solo son tristes conservadores que odian todo lo nuevo. La carrera espacial, el viaje a marte, la revolución de la ingeniería genética en la agricultura, internet; no hay avance tecnológico que no hayan querido entorpecer.

Puede que la NASA sea el ejemplo más claro. Hasta el advenimiento de la algorería climática, la NASA era una fábrica de sueños, que parecía seguir los pasos marcados por gente como Arthur C. Clarke o Isaac Asimov. ¿Y qué sale hoy de la antigua factoría de epopeyas del espacio? Miedo. Hansen y su apocalipsis. “Concienciación” ecológica para niños.

Los soñadores, hoy, están en otros sitios. Mayormente aislados de la corriente general, pero la buena noticia es que haberlos haylos. Y como tampoco pudieron acabar con internet, nos enteramos de su existencia. Por ejemplo:

Glen Martin y su Martin JetPack

Yo le llamaría silla-reactor, silla-jet, o alfombra mágica, pero ellos le han puesto jetpack. ¿Os acordáis del hombre cohete de la inauguración de la olimpiada de Los Ángeles en 1984?

Pues Glen Martin decidió que quería construir algo así, pero que volara durante un tiempo 100 veces superior a los 26 segundos del hombre cohete. O unos 40 minutos. Y eso es lo que ha hecho con la compañía que fundó en 1998 para conseguirlo. Ahora ya están en producción, y para finales de este año servirán las primeras unidades comerciales. Vuelan más de 30 minutos, a unos 80 km/h, y se puede viajar casi 50 km de distancia.

Para ello ha tenido que cambiar los dos cohetes por un par de “jets”, o motores a reacción. Similares a los de los aviones, en pequeñito. Y queda así:

El precio será al principio como el de las motos más caras, y esperan bajarlo después al de las motos de gama media.

A los ecolojetas agoreros no les va a gustar nada: consume 38 litros por hora -de gasolina; o unos 45 litros cada 100 km. Si se entera ZP, lo prohibe. Lo de los algoreros son las pesadillas, no los sueños. Y su lema es: prohibido soñar.

Se puede ver información muy completa sobre el JetPack en su página web:

Martin-JetPack