Marod

Estimadísimo Anónimo Jerónimo.

Lo cierto es que tu misiva me ha conmovido hasta el punto de sentirme concernido a salir de mi retiro temporal. Eso sí, he de confesar que al leer los comentarios de los lectores, sentí cierta punzada en el orgullo al ver tantas y tan justas alabanzas a tu magnífico estilo.

Antes de comentar tu texto, me gustaría que reconsideraras tu drástica decisión de no participar más en este sitio. Confío en que no sea por un prejuicio. O mejor dicho, por la aplicación de un pensamiento colectivo en un sitio donde se trata de evitar precisamente eso.

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Me explico. Verás. Como seguramente ya sabes, los humanos tenemos la bendita habilidad de simplicar el complejo mundo que nos rodea. Lo hacemos mediante mitos. Etiquetas. Cajitas. Como quieras llamarlo.

Toros sí: Facha. Toros no: Rojo. Aborto sí: rojo. Aborto no: Facha. Es fabuloso. Con tres frases y cuatro símbolos somos capaces de saber si podemos cooperar con otro humano que no hemos visto en la vida.

Así por ejemplo, podemos etiquetar a Plaza como “facha” (con perdón) o “liberal” o “neoliberal”, o “negacionista”, etc (La etiqueta es lo de menos, podemos poner desde las más complacientes a las más ofensivas).

¿Le conocemos? No. Pero sin embargo, con leer un sólo texto ya sabemos en qué cosas podemos cooperar y en qué cosas no.

Podemos cooperar por el bien de la nación (ambos somos de la misma nacionalidad), Podemos cooperar en intercambios comerciales (ambos utilizamos la misma moneda) y NO podemos cooperar en una campaña de concienciación de la cosa del clima. ¡En 5 minutos y sin conocimiento previo de ninguna clase!. No me digas que no es acojonante.
Bueno, quizá no resulte tan acojonante. Yo es que soy un flipado de estas cosas. Pero bueno, al menos, debemos reconocer que es funcional (que funciona, me refiero). En el plano colectivo, si no utilizásemos estas etiquetas y esta forma de procesar la información (pensar) ni de coña sería posible la cooperación a gran escala.

Pero el tema, y por eso te ruego que reconsideres tu postura, es que este esquema no es para nada necesario en el plano individual. Puedes tomarte tu tiempo y analizar y debatir y rebatir todas las cosas que dice el otro.

Y eso es lo que se pretende aquí. Que nos despojemos de los ropajes y empecemos a pensar como individuos, no como grupo.

Ya, ya sé que Plaza utiliza mucho la etiquetas (Kindergarten, Alicia, etc). Pero es que su labor requiere cierta simplificación. Si no esto sería interminable. Nosotros no necesitamos simplificar. Y, en todo caso, las etiquetas están para ser usadas cuando lo necesitamos.

No hay contradicción en discutir (e incluso en dar parcialmente la razón) aquí y luego volver a la trinchera intelectual cuando pasamos al plano colectivo. Simplemente son ejercicios diferentes: pensar como individuo, pensar como grupo.

Piénsalo, es divertido. Es verdad que te llevas algún soplamocos, pero también los das. Anímate.

Hay un párrafo tuyo que ha causado la hilaridad entre alguno de los lectores. Por dogmático, dicen.

“Pero lo cierto es que no dejamos de ser un bicho que se ha salido de su papel, que se ha puesto a hacer trampas (en un contexto evolutivo) y que ha alterado profundamente el equilibrio con una intensidad sobrecogedora. Lo cierto es que la vida no acepta demasiado bien esos cambios de equilibrio, y que si los acepta lo hace a regañadientes, y con tiempo y esfuerzo. Lo cierto es que nos iremos a tomar viento (por no utilizar una expresión más adecuada) y que al final, el que ria el último será el que no entendió el chiste. A buen seguro que al menos se aprenderá algo de todo esto, si es que queda alguien para contarlo, pero al fin y al cabo la evolución no es más que esto ¿no? ensayo y error.”

El párrafo es brillante. Conmovedor. Y no es tan dogmático, ni tan alejado de la realidad.
Me refiero, es innegable que homo sapiens ha alterado profundamente el ecosistema. De una forma inalcanzable para cualquier otro bicho.

Eso no es afirmar que el hombre está fuera del ecosistema, al contrario. Está dentro, pero ha adquirido una capacidad del alteración del entorno tan desproporcionada que le pone en una condición especial. Desde la revolución agrícola hemos cambiado la faz de la Tierra de una forma especialmente intensa.

Y no cabe duda, que tenemos la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de los cambios que introducimos. No sólo la capacidad diría yo, sino el deber de hacerlo.
Homo sapiens ha alterado especies, domesticado plantas, quemado superficies de bosque, cambiado el uso de la tierra para cultivo, ha exterminado (muy probablemente) la megafauna americana, ha exterminado al resto de especies de homínidos que convivieron con él en sus primeras etapas, y va camino de alterar su genética, el clima global y vaya usted a saber cuantas cosas más.

Esto nos debe hacer reflexionar como especie acerca de las consecuencias que tienen todas estas alteraciones. Y paliar, en la medida de lo posible, todas aquellas que preveamos negativas (para nosotros y para el resto del ecosistema).

No, no porque la vida no acepte estos cambios de equilibrio. La Vida, así en mayúsculas, no existe. Es un mito. Llámalo Gaia, Madre Tierra, Pachamama. Vida, Madre Naturaleza. Da igual.

La Vida no es consciente. Es un conjunto de procesos inconscientes que no tienen opinión, ni voluntad, ni disposición sobre los cambios.

El planeta no decide (ni opina, ni puede hacer nada al respecto) sobre su grado de contaminación, población, temperatura, composición de la atmósfera, etc.
Homo Sapiens ha introducido todos estos cambios brutales en “La Vida” y la consecuencia “terrible” es que ha pasado de ser un mono imberbe asustado de la sabana africana, a colonizar todo el planeta y superar los seis mil millones de individuos. Como “castigo” es realmente extraño, siempre que midamos el éxito por un criterio numérico, claro.

A lo que me refiero es a que la consecuencia (el éxito o fracaso de una determinada conducta) no tiene que ver con la catadura moral que nos suscite la conducta humana, sino con su eficacia. No a que a “La Vida” le parezca o acepte mejor o peor los cambios, sino a que esos cambios ayuden o no a la proliferación de la especie.

Homo Sapiens ha matado a Dios. Ya no le hace falta. Ya no hay que rezar ni que sacrificar corderos a Dios para que mejore nuestras cosechas. La ciencia ha dado esas respuestas. Dios ya no es necesario. Si la ciencia pretende suplantar a Dios, dejará de ser ciencia.
Retomo la premisa inicial. Homo sapiens tiene no solo la capacidad, sino el deber de reflexionar sobre su incidencia en el medioambiente. Pero por una cuestión moral.
Sí. Moral. Porque tenemos moral. Y eso, que son juicios morales, no deben ser atendidos, ni resueltos por la ciencia.

Esos deben ser atendidos y resueltos por la Política o por la Religión, nunca por la ciencia.

Dices que la ciencia está desprestigiada por demasiada especialización y tecnificación que resulta ajena al ciudadano. No. La ciencia (en realidad, no la ciencia, sino la política) se desprestigia en el momento que suplanta a la política. Y pasa de emitir juicios de ser a juicios de deber ser. Nadie, en su sano juicio, duda de un neurocirujano cuando le dice que le va a trempar el craneo y quemarle un tumor. Y que me aspen si entiendo dos palabras de su puñetera de jerga.

Ahora, dudaré del primer neurocirujano que me diga que mi tumor ha sido generado por mi adicción a ver pornografía, a apostar en las carreras o que es un castigo divino por mi inagotable avaricia de querer producir más y más barato.

En definitiva, tu texto tiene un buen enfoque y un mal planteamiento. No es una cuestión de no hacer enfadar al Planeta, ni siquiera de agotamiento de recursos (pudiera, pero no es el caso de momento). Es una cuestión moral. De qué es lo correcto y qué no lo es. Pero a esas preguntas o inquietudes NO DEBE contestar jamás la ciencia. Ni siquiera debemos mezclarla (contaminarla) ni de una forma tangencial.

Esas preguntas deben ser contestadas en la política, en la ideología, en la religión. Pero no lo llaméis ciencia, por favor.

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NOTA: Políticamente, creo que hay que cambiar el modelo productivo e ir sustituyendo lo más rápido posible el uso de combustibles fósiles (lo digo para que veas que no estoy de acuerdo con Plaza…aunque en esto del clima me temo que tenga razón)

Nota (pm). Es una respuesta de Marod a esta entrada de Jerónimo:

La entrada de la sexta extinción cabrea a un Jerónimo

Originalmente estaba colgado como comentario ahí:

Ceratonia

El agotamiento de los recursos es una falacia. Miguel Anxo Bastos, profesor titular Universidad de Santiago de Compostela

Me ha parecido interesante este vídeo, que recomiendo ver. A mí me ha clarificado mucho las cosas, porque no me había parado a pensar muy detenidamente. Es el debate entre la economía y el ecologismo.

 

Extraigo algunas frases literales:

“No se ha agotado ningún recurso (natural). Al contrario, ha más que nunca”.

“Los recursos económicos llevan bajando (de precio) en los últimos 100 años”.

“¿Para qué se hizo ahorrar carbón a la gente? Ahora hay todo el carbón que se quiera. No vale para nada. Si acaso para quemarlo en centrales térmicas subvencionadas”.

“El Verdadero recurso es la inteligencia”.

“¿Quién salvó más árboles, el pen-drive o los ecologistas?”

Yo añadiría otra sentencia reconocida: que la bombona de butano contribuyó más a la repoblación forestal que toda la profesión desde que se creó como tal.

En todo caso, parece que tiene razón. Y si tenemos en cuenta la incorporación de las neuronas de los millones de chinos e indios al conocimiento y la investigación, parece que la tecnología a la que podremos acceder no tiene límite…

Gracias. Ceratonio

 

Ceratonia

En relación con el artículo del Sr. J.M. Mulet [Plantar los bosques del futuro no es fácil –>], del que hace referencia Haddock [–>], creo que si lo leemos detenidamente, sólo se salva el título, pero no porque resuma y represente de forma eficaz y lógica lo que viene después, sino por el verdadero esfuerzo físico que supone plantar –generalmente sin maquinaria- los futuros árboles y arbustos de ese ansiado bosque (como dijo Lope, “…quien lo probó lo sabe”).

En primer lugar, tengo la sensación de que puede confundir masa forestal con superficie forestal. La superficie forestal no ha crecido tanto como lo ha hecho el número de arbolitos (pies mayores (de 75 mm de diámetro a la altura del pecho) y pies menores). [Lo de medir el diámetro a la altura del pecho es para no tener que agacharse o empinarse]. Se puede ver en este gráfico sacado de: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/servicios/banco-datos-naturaleza/informacion-disponible/tablas_resumen_IFN3.aspx

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El buen Sr. Mulet continúa con su disertación, que va encaminada hacia el objetivo final. Sin embargo parte de varios errores:

Cuando dice:

Pero a pesar de la buena intención y de la inversión realizada, muchos fracasan. El fallo es pensar en lo que hay ahora y no en lo que vendrá.

Se equivoca soberanamente. Cuando se planifica una repoblación forestal, o una reforestación, por supuesto que se tiene en cuenta lo que es previsible que venga, pero también lo que hay. Lo malo es que aquí casi nadie es adivino, y entonces no es fácil acertar que lo que hoy proyectamos sea lo deseable dentro de 80 ó 100 años. En el mundo forestal, cuando se ordena un monte (Ordenación=planificación de actuaciones durante los años de vida que decidimos dejarles en este mundo a esos árboles), se hacen revisiones completas cada 10 años, dado que lo normal es que las circunstancias (no sólo las climáticas) no sean las mismas a lo largo de la vida de los árboles que en el momento de la plantación o inicio de la ordenación.

Cuando dice:

Ahora mismo estamos en un contexto de cambio climático. Los árboles no se mueven, pero los bosques sí. Cada planta tiene unas condiciones de temperatura óptima…

La realidad es que siempre estamos en un contexto de cambio climático. Por tanto, y siguiendo el mismo axioma, los bosques se estarán moviendo continuamente, ¡claro! Por eso la vegetación cubre todo lo que puede con el tiempo. Y claro que cada especie (mejor que planta) tiene unas condiciones de temperatura óptima, pero hemos de añadir que con un rango bastante amplio… Pero no sólo influye la temperatura, hay muchos otros parámetros que lo condicionan, siendo la temperatura, pasando de 0ºC, uno de los que menos influyen en muchas especies. La insolación, la orientación, la humedad relativa, la pluviometría, la pendiente, el pH del suelo, la competencia de otras especies, ¡el ganado!, el ser humano, etc.

Este movimiento no es una cuestión de siglos, sino de años, pudiendo ser de entre 1 a 10 metros al año, como bien sabe cualquiera que tenga un campo cerca de un pinar.

Con un rango de variación de 1 a 10 cualquier experimento funciona. Y la validez científica del método de observación al tener un pinar cerca de tu campo es digna de una tesis doctoral.

Pero imaginemos que partimos de cero, o que la extensión a repoblar es grande y no podemos permitirnos esperar que el bosque anexo lo colonice por que antes la erosión se habrá comido el suelo y tendremos un desierto. En esos casos la tendencia es a poner las especies y variedades que había anteriormente, esa sobrevaloración del producto local.

¿En qué quedamos? ¿partimos de cero o había algo antes? Sr. Mulet, a la hora de la elección de las especies principal/es o/y secundarias influyen muchos factores, pero casi todos se acomodan a las características socioeconómicas del momento. Me explico: En las repoblaciones masivas con Pinus nigra (pino laricio), con Pinus pinaster (pino resinero), Pinus sylvestris (pino silvestre), Pinus halepensis (pino carrasco), etc. que se hicieron en los años 50 y 60 (repoblaciones franquistas) el objetivo era emplear a una masa importante de población rural, proteger las cuencas vertientes de los embalses que se estaban construyendo y –también pensaban- crear una importante riqueza maderera para el medio y largo plazo (construcción, etc.).

En las repoblaciones que se hacen hoy (siglo XXI) no hay ningún objetivo maderero, porque se sabe y se sabía que la producción en España (salvo la franja norte) es mínima. Se atienden otros “criterios sociales” tales como el paisaje, la biodiversidad, para lo cual se emplean quercíneas (básicamente la encina), arbustos para la fauna, otras frondosas, etc. y dejan en un papel secundario a los frugales pinos. Hace 60 años todo ingeniero de Montes en su sano juicio ejecutaría terrazas en los terrenos en pendiente. Hoy ninguno se atreve, aunque es sobradamente conocido que es la única forma eficaz de aumentar la capacidad de retención de agua, y, en definitiva, crear suelo.

Sin embargo, las especies son las mismas. Sus características fenotípicas no han cambiado. Los pinos son los mismos ahora que hace 100 años, y también los quejigos y los majuelos. Lo que ha cambiado es la supuesta “demanda social”, de una masa de gente malinformada generalmente.

Esto tiene el fallo de no considerar que un árbol tiene un crecimiento lento y que el clima está cambiando. Las condiciones que tenía el bosque anterior, que eran ideales para determinadas especies, no necesariamente van a ser las que se encuentre la nueva plantación.

Sr. Mulet, ¿usted se cree que el Ingeniero de Montes más tonto no sabe la tasa de crecimiento de cada una de las especies forestales de nuestro país en cada una de las regiones de la Península? Pues se equivoca. Es más, a los pinos se les considera especies de crecimiento rápido, y tienen turnos de 80-100 años. ¡Figúrese una encina!

Y sigue en su error. Cuando se plantea una repoblación en una superficie muy extensa (cientos de hectáreas), sobre un terreno desprovisto de vegetación, por supuesto que las condiciones de ese momento no tienen nada que ver con ese mismo terreno cubierto por un pinar, por un robledal o por un bosque mixto. Claro, la insolación, la exposición, la capacidad de retención de agua del suelo, la disponibilidad de nutrientes y la competencia, etc. no son comparables.

Por lo tanto, una repoblación forestal no es algo tan bucólico como ir al campo y plantar árboles en plan excursión escolar, sino que hay que tener en cuenta diversos factores como los modelos climáticos y un estudio de variedades y especies para ver cuales se pueden adaptar mejor no a las condiciones actuales, sino a las que se esperan

¿Me puede decir cuántas repoblaciones ha realizado usted para decirme lo que es o no es? ¿Me puede decir cuántas plántulas ha colocado Vd en el surco subsolado por un bulldozer? ¿Me puede hablar de origen de la semilla, sustratos, germinación en vivero, envases, sistemas radiculares, época de plantación, aviverado en obra, …y luego encontrar gente que plante?

Y ahora, si quiere, hablamos de la elección de especie teniendo en cuenta un aumento de temperatura. Pero también podemos hablar de la elección de especie teniendo en cuenta una modificación en la pluviometría, o en el régimen de esa pluviometría, o teniendo en cuenta la mayor demanda de piñón del pino piñonero, o de la elección de especie teniendo en cuenta el descenso del número de cabezas de ganado ovino y caprino en nuestros pueblos, … las variables son demasiadas.

Afortunadamente, se tiene ya mucha experiencia en repoblaciones. Y, más o menos, se sabe lo que puede ir en cada sitio. Y luego está la realidad del momento. Por ejemplo, hace 16 años en el Páramo de Masa (BU) me cambiaron la especie y densidad de plantación porque cambió el compañero/a funcionario/a entre la adjudicación de la obra y la ejecución… sólo eran 1.500 ha…

En Badajoz repoblamos con pino piñonero porque el piñón genera importantes recursos. En Madrid se plantaban 400 ud/ha de encinas a 400.000 pta/ha mientras que en Segovia o en Toledo eran 1500 pinos/ha a unas 175.000 pta/ha. ¿Qué influía? ¿El clima? ¿el cambio climático? NO. Yo lo llamo circunstancias socioeconómicas de cada momento y en cada lugar.

Por supuesto que se tiene en cuenta la posibilidad de que aumente la temperatura, y de que baje, pero los índices bioclimáticos de nuestra geografía no han cambiado sustancialmente en los últimos 30 años, o al menos mucho menos que la amplitud ecológica de la mayoría de nuestras especies forestales. Prueba de ello es que aumenta el número de pies en todas las provincias de España.

Para mi sorpresa, ya hay datos del 4º Inventario Forestal Nacional, de momento sólo para la Comunidad Autónoma de Galicia, con fecha del año 2009. Los datos, sacados de la misma fuente nos dicen esto:

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Y si lo queremos por especies, a nivel nacional, ¿vemos que alguna vaya en declive?

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En fin, acabo con una cita de la que siento no recordar el autor, pero era la siguiente:

REPOBLAR Y MORIR EN COMBATE SON COSAS FÁCILES SI SE ACEPTA LA VIDA COMO SACRIFICIO DE UN IDEAL.

Saludos

Ceratonia

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Como todos los años pasa lo mismo, y la prensa se empeña en repetir que hay un gran drama del clima en el Ártico porque se ha visto un congreso masivo de morsas, esta vez pasaremos el camión de la basura antes de que la depositen. Para ver si se cortan.

Sigue un vídeo en inglés de la dra. Susan Crockford. Resumo.

Esos congresos masivos no son algo “sin precedentes”. Los ha habido antes del “cambio climático”. Muchos, y con números sorprendentemente similares a los de ahora. Lo que sí solía es ocurrir en momentos de una población especialmente boyante de morsas, probablemente en los límites del ecosistema. Y es muy posible que ahora tengan una situación comparable, y esas reuniones masivas sean síntoma de una buena salud del Ártico, en vez de un problema.

Más info en la plaza, con muchos enlaces y citas de antes del Calentamiento Global Acojonante.

Fuente:

trade secrets

Lo cuenta Ontario Wind Resistance [–>], que lo toma del Sandusky Register [–>]. La imagen de arriba es de OWR.

Iberdrola Renovables tiene una granja eólica en Ohio, llamada Blue Creek Wind Farm. Clic.

iberdrola-mata-pajaros

Y quiere evitar que se hagan públicos los datos de los pájaros que matan con sus molinillos de viento. En la zona de esa granja hay de los protegidos y de los no protegidos. Ha puesto una demanda para evitar que se conozcan los datos, ¡con la disculpa de que se trata de un secreto comercial!

El asunto es rocambolesco. Dos organizaciones de defensa de los pájaros defienden que los datos que tienen las agencias estatales sobre la muerte de pájaros por las centrales eólicas son información pública. Y el Ohio Department of Natural Resources posee unos informes que no les proporcionan. Como es USA, y no España, han podido aplicar un recurso FOI (Freedom of Information Act) reclamando la información. La central de Iberdrola Renovables se negó a que se hicieran públicos. Los datos eran suyos en origen. Pero el Ohio Department of Natural Resources se mostró dispuesto a cumplir con el recurso FOIA.

Ese es el origen de la demanda de la central de Iberdrola al Ohio Department of Natural Resources, para que no libere los datos. El argumento es que se trata de secretos comerciales.

Según Art Sasse, director de comunicaciones de Iberdrola Renovables, …

It would be detrimental to our competitive business model

Los defensores de los pájaros sostienen que es necesario saber cuántas aves matan los molinos para poder tener una perspectiva de las ventajas y desventajas de tales artilugios. También caen muchos murciélagos.

El Fiscal General del Estado se ha alienado esta vez con los abraza-pájaros, contra los abraza-árboles. Parece que el verderío está agitado.

A continuación, y a título meramente informativo, sin pretender en absoluto entrar en una comunicación lacrimógena estilo verde, la imagen de un chipe alidorado. Una de las especies protegidas en la zona, que al decir de los abraza-pájaros están cayendo como chinches.

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Iberdrola, por favor; ¿vas a decirnos cuántos pajaritos matan tus molinos? A ver si en español se enteran. Y es que suena fatal que la muerte sea un “secreto comercial”. Deberían darle un toque al amigo Art Sasse, para que edulcore un poco el mensaje. Sus amigos los abraza-árboles no son muy sensibles a los modelos de negocio competitivos. O mejor dicho, son sensibles, pero en un sentido muy negativo. Se ponen de uñas. Los modelos de negocio competitivo son cosa de fachas. Definitivamente.

En resumen, habría que aclararse con los conceptos. O colorines monos en el logo, o modelos competitivos de negocio. O chipe alidorado, que también podría ser.

Ceratonia

Leo en ElPais, supongo que con motivo de que ayer fue el “día de la Tierra”, que están desapareciendo los árboles más grandes del planeta: http://elpais.com/elpais/2016/04/22/ciencia/1461312729_887184.html

Cuando te lees el artículo te mezclan una serie de referencias y datos entremezclados, para concluir que el cambio climático también es el causante de que se vayan muriendo los árboles más viejos, como no podría ser de otra manera…

Pero, por otra parte, es lógico, que los árboles más viejos se vayan muriendo, ¿no?

Y otro razonamiento que no termino de entender: si son los más viejos, habrán superado épocas muy diferentes de sequías, plagas, ventoleras, etc. durante su larga vida, por lo tanto, no entiendo el razonamiento de:

La nueva amenaza es el calentamiento global. “El cambio climático lleva las condiciones climáticas a niveles fuera del rango normal del nicho idóneo para el crecimiento y desarrollo del árbol”, explica Lindenmayer. “Por ejemplo, la reducción de las lluvias en el sureste y suroeste de Australia provocará que estos grandes y viejos árboles no vuelvan a alcanzar la altura y tamaño que solían. En otros casos, las condiciones cuando se produjo la primera germinación hace 500 años son tan diferentes en la actualidad que no podrán volver a germinar en las mismas áreas donde crecen ahora”, añade”.

La verdad que poder estar al lado de un gran ejemplar de una especie arbórea es un privilegio y trasmite una cierta sensación de inmensidad. Además ese individuo tan grande, mucho más que sus vecinos, suele ser el más viejo (aunque no siempre). Pero también suele ocurrir que si nos fijamos con detalle, el pobre gran árbol presenta numerosos síntomas de su larga lucha por la vida: suelen tener podredumbres, numerosas heridas causadas por el viento, animales, etc. Pero ahí está, dejando su semilla, y sirviendo también de cobijo para numerosas especies de vertebrados (siempre se dice de vertebrados porque es fácil localizarlos. Hay muy pocos estudios que se pongan a buscar bichos más pequeños…, y casi ninguno de bichitos mucho más pequeños, que también deberían contar).

Pero claro, algún día tendrá que morirse, de lo que sea. [En la Escuela de Montes había tres santos a los que se achacaba la muerte de los árboles: San secao, San caído y San muerto. Estoy seguro de que cuando se muere algún árbol ha intervenido alguno de los tres, y no es broma].

Porque, además, es muy fácil admirar las grandes sequoias norteamericanas, y decir que qué grandes son, y qué viejas son, porque nos cansamos de mirar para arriba. Pero ¿qué pasa con árboles más humildes como, por ejemplo, el Acerolo del Cortijo de Balsa Alta, ubicado en una finca privada de Vélez-Blanco, Almería? Se encuentra catalogado por la administración autonómica como árbol singular por sus dimensiones, mayores que el resto de miembros de su especie (pongo este ejemplo porque es el primero que sale en el inventario de árboles singulares de la Junta de Andalucía, que es la primera que he mirado a ver lo que tiene).

Con esto quiero decir que tendemos a fijarnos en determinados records en la naturaleza que son sobresalientes, pero que carecen de una generalidad objetiva para el conjunto de las especies, como para obtener conclusiones de si los que son más altos, o más viejos, se están muriendo antes o no de lo que les correspondería en caso de que yo no hubiese cogido el coche.

En España, a nivel nacional, no he encontrado inventarios de árboles excepcionales, supongo que porque está transferido a los reinos de taifas. Pero las diferentes administraciones menores sí elaboran con profusión inventarios y guías de árboles singulares: lo hacen las Autonomías, lo hacen las Diputaciones en su respectiva provincia, y lo hacen los ayuntamientos en sus parques y jardines, cosa que está bien. Acabamos sabiendo que hay un árbol que sería interesante ir a ver en Estalaya, cerca de Celada de Roblecedo, más allá de Cervera de Pisuerga, en Palencia, que se llama el Roblón, y que impresiona por su diámetro, sus heridas cicatrizadas, su pinta de viejo, y sus enormes dimensiones en su conjunto (por ejemplo).

el-roblon-en-estalaya.png

Pero no hay datos objetivos de que su muerte (si es que se produce con nosotros en vida) tenga que ver… con ¿qué?. Pero, claro, te lo sueltan así, un sábado, en una primavera lluviosa… y te sigue empapando el cerebro, un poco más. Pues yo no me lo creo (la noticia, digo).

Y, aún a riesgo de repetirme, vuelvo a hacer alusión a los inventarios forestales realizados y publicados por el Ministerio de Medio Ambiente (estos datos sí me los creo y son oficiales):

http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/inventario-cartografia/inventario-forestal-nacional/default.aspx

Me gusta mirar Andalucía o alguna de sus provincias, como Almería, porque siempre lo han puesto de ejemplo de la zona que antes quedaría arrasada por el desierto abrasador del cambio climático ese (y porque, efectivamente, es una de las zonas más representativas del clima mediterráneo alcanzando el subdesértico y desértico en algunas zonas). Los datos, elaborados en un sencillo Excel nos presentan la siguiente gráfica:

arboles-por-provincias-andalucia.png

Y, a título anecdótico, adjunto un gráfico –que realmente no vale para nada- del número de árboles por habitante en cada una de esas provincias (con datos de población del año 2010)

arboles-por-habitante-andalucia-provincias.png

En fin, reproduzco las conclusiones obtenidas tras comparar el IFN3 con el IFN2 expresadas en el enlace anterior http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/inventario-cartografia/inventario-forestal-nacional/index.aspx

  1. Se detecta un notable aumento de la superficie de monte arbolado a costa de una disminución de la del desarbolado y cultivo.
  2. La biomasa arbórea existente en los montes es ahora mucho mayor que la que mostraba el IFN2, tanto en valores absolutos como en valores por hectárea.
  3. En las provincias cantábricas la expansión del eucalipto ha sido espectacular a pesar de que cada vez se corta más madera de dicha especie.
  4. Las frondosas autóctonas (robles, castaño, haya, quejigos, etc.) han crecido considerablemente tanto en superficie como en biomasa.
  5. La cantidad de árboles de grandes dimensiones se ha incrementado mucho pero, en cambio, hay ahora menos pies pequeños que hace 10 años.
  6. En general los bosques españoles están en la actualidad igual o más sanos que antes.
  7. Prácticamente todos los indicadores de desarrollo sostenible muestran una evolución positiva de los montes españoles.
  8. Los valores de las cortas obtenidos por comparación de este inventario con el segundo son superiores a los mostrados en las estadísticas oficiales elaboradas por el MAPA. Una fracción importante de dichas cortas no se saca de los montes y queda allí para bien: protección de la biodiversidad y retención del carbono, para mal: peligro de incendios y facilidades a las plagas.

 

Un saludo,

Ceratonia

Es una historia breve y tierna. Y muy “natural”; como verde. ¿Ves esas masas de pinos coloreados de rojo?

escarabajo-pino-montana

Es en British Columbia, Canadá, y la coloración indica que estaban siendo atacadas por el escarabajo del pino de montaña [–>]. Una infestación que comenzó hacia 1999, y que había arrasado 18 millones de hectáreas de bosque en Canadá. El pico ocurrió entre 2009 y 2011. Pero, afortunadamente, empezó a descender. Los árboles empezaron a crecer mas rápido, de forma que la masa nueva era mayor que la que eliminaban los escarabajos. Y con mucha diferencia; al ritmo que llevan ahora ,se calcula que para 2020 se habrá cancelado el impacto de la plaga. La gran pregunta pendiente era la causa de la reversión de problema. ¿Qué es lo que ha salvado a los pinos?

Respuesta:

El calentamiento global -temperaturas crecientes, mayor lluvia, y una atmósfera más rica en CO2- ha creado un “efecto de fertilización” que ha acelerado el crecimiento de los árboles, especialmente en las altas latitudes que cubren buena parte de Canadá, Rusia y Europa.

¿Y qué dicen los escarabajos? Pues también están muy bien, gracias. Viven muy contentos, pero puteando menos a los árboles. Y lo mejor de todo es que el artífice del milagro eres tú. Sí, tú directamente; no seas modesto. Al usar un coche; al poner calefacción en invierno y aire acondicionado en verano; al viajar en avión por trabajo y vacaciones; al comer carne cuando te apetece; al tener hospitales y campeonato de fútbol; en fin, al vivir de una forma francamente distanciada del paleolítico, has enriquecido el aire -con CO2- para mayor felicidad de los árboles y de la naturaleza en general.

Y esta es la historia, que no necesita más embellecimiento.

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