Lo habrán sacado en varios sitios. Yo lo he visto en The Hill. Tienen vídeo.

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Técnicamente lo dice de una forma muy fina. Que no está probado que el CO2 sea la causa principal del calentamiento global.

P: ¿Usted cree está probado que el CO2 sea la principal llave de control del clima, o no?

R: No. Yo creo que medir con precisión la actividad humana en el clima es un reto tremendo y hay un gran desacuerdo sobre el grado de impacto. Así que no estaría de acuerdo en que sea una contribución primordial al calentamiento que vemos. Pero no lo sabemos todavía; necesitamos continuar investigando y analizando.

En The Hill lo plantean de una manera curiosa.

Los mediambientalistas (los verdes, vaya) la llaman a Pruitt “negacionista climático” a pesar de su postura de que el cambio climático es real, puesto que no está de acuerdo con el consenso sobre la contribución de la actividad humana.

Este es un de los efectos beneficiosos que se le ven a Trump en la discusión del clima. El kindergarten se va enterando de algunas cosas. Por ejemplo, que nadie dice que el cambio climático no sea real, como ha sido toda la puta vida de Dios. ¡Progresamos! ¡Ya se han enterado han enterado de una cosa! El siguiente paso es que se enteren de lo del consenso.

Avancemos. Si el IPCC dice que lo “más probable” es que el CO2 caliente entre 1,5º y 4,5º si se dobla su concentración en la atmósfera; y que no pueden decir una cifra mas concreta por la discrepancia entre las distintas lineas de evidencia; es muy jodido que haya un consenso respecto de lo que calienta el CO2. Lo que sugiere es exactamente lo que dice Pruitt. Un gran desacuerdo sobre el grado de impacto.

Pero lo que calienta el CO2 no es exactamente el impacto del calentamiento observado. Esa opinión (no es un dato empírico) del IPCC se refiere al equilibrio. Siglos por delante. Respecto al impacto sobre el suave y beneficioso calentamiento que hemos visto rescataremos una entrada antigua. Verheggen et al 2014. Autores de consenso y bendiciones papales.

Explicando.Las anotaciones que ponen Con X% son mías.  El IPCC dice (opina) que la “actividad humana” es responsable de más de la mitad del calentamiento desde 1950. Los modelos climáticos y la teoría alarmista necesitan en realidad que la contribución de los gases invernadero sea del 110%, con otras partes de la “actividad humana” (que es más que los gases invernadero) contrarrestando provisionalmente el efecto de los gases. Por eso en la encuesta el primer apartado dice más del 100%. Los climatólogos encuestados por Verheggen y cía, que a su vez son climatólogos, están de acuerdo con el IPCC entre un 60% y un 74%. Lo que no sugiere un consenso a ese respecto ni de broma. Y están de acuerdo en “más del 100%”, que sería lo suyo para la alarma de los modelos, entre un 17% y un 34%. De coña.

Así que el siguiente paso es que el Kindergarten aprenda y acepte que no hay ningún consenso sobre “la contribución de la actividad humana”. Y mucho menos sobre la alarma que plantean los modelos climáticos. Como bien dice Pruitt.

Hemos visto lo de Verheggen porque le tengo pelota y cierta confianza — dentro de un orden. Es alarmista, exagerado, y auto-cegado, pero no  hay nada que haga pensar que miente conscientemente. Vamos, que no es como Mann, Hansen, Trenberth, Gavin Smith, y toda esa tropa infecta que es a la que sueles ver en la prensa. No ha perdido el ideal de civilización y de debate académico, ni por tanto las formas.

Pero todas estas encuestas, lo mismo que las payasadas en las que salen los famosos 97s por ciento, no están hechas por gente con conocimientos para realizar encuestas. Exceptuando las de von Stork con Bray. Pero como se publican en revistas relativas al “cambio climático”, y no de ciencias sociales, pasan el “peer-review” como si fueran serias. Pero no lo son.

Afortunadamente Duarte, que sí está preparado para juzgar encuestas, ha revisado toda la literatura al respecto. Su conclusión es que sólo tres son válidas, y que el consenso respecto al impacto de los gases invernadero es 78-81%. Pero Curry le avisa que tiene cierta confusión con la categorización de los científicos, y que ha elegido los que se clasifican como “climate science”, descartando a los que lo hacen como “atmospheric science”. Y que ahí tiene un sesgo, porque a los alarmistas les gusta llamarse “climate science” (por “climate change”); y los que no lo son, como ella, suelen preferir  “atmospheric science” que es lo clásico. Si corrige ese sesgo, el resultado de Duarte sería de un consenso del 61%. Pero Duarte dice que prefiere ser “conservador”, que apunta la nota de Curry, que puede ser así, pero él que se queda con su 78-81%.

Nota al margen: Seguro que tiene razón Curry. Lindzen suele recordar que cuando empezaba, “climatólogos” eran los funcionarios del estado que llevaban los registros climáticos de las estaciones. Básicamente contables. Los científicos eran físicos atmosféricos, y nunca se llamaban climatólogos. Y que ahora lo de llamarse así es una moda de los alarmistas. Se refiere a USA, claro.

Por ahí anda el juego para el que quiera enterarse. Pongamos en los alrededores del 65-75%, contando todo. Lo que sí dice con toda claridad Duarte es que el 97% el una filfa de chichinabo. Una mentira como para enfadarse. Y él está con el alarmismo — pero no con las mentiras.

Este es el cuento de hoy. Pruitt tiene razón, y le va a obligar al kindergarten a entrerarse a base de collejas desde la dirección de la EPA.

Fuentes:

The Hill:

Verheggen:

Duarte:

Agradecimientos:

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Lo han sacado esta noche en The Guardian (clic), y tal vez tenga repercusión en tu periódico o tele favoritos. Además es un caso precioso, porque no cabe mejor ejemplo de eso que llaman ciencia del calentamiento global – o calentología para los amigos.

La idea es muy impactante. Los países pobres, que han causado muchas menos emisiones de CO2 que los ricos, van a sufrir mucho más por el Calentamiento Global Acojonante. No cabe mayor injusticia; teniendo menos culpa van a tener más penalización. Porque los países pobres tienden a ser los de las zonas tropicales, y los ricos los de las latitudes altas. (Nota: técnicamente, el quintil más rico de la población mundial vive sobre todo en latitudes altas, y el quintil más pobre en latitudes bajas).

El lector avisado se preguntará si acaso va a haber más calentamiento en las zonas tropicales. Porque es lo contrario de lo que pensaba. Y el lector inteligente -o “facha”, según se mire- se preguntará si han medido ya ese fenómeno en  lo que llevamos de Calentamiento Global Acojonante. La respuesta es no. Doble no. El estudio del que sale el artículo, así como el conocimiento estándar, dice literalmente: high latitude regions experience larger warming signals than the global mean. [Página 3, penúltimo párrafo –>]. Lo que implica necesariamente que las latitudes bajas tienen (y tendrán) menos calentamiento que las altas.

¿Y cómo cojones pasan de tener menos calentamiento las regiones con más pobres, a (literalmente) ser golpeadas con mayor dureza por el calentamiento global? Mediante un prodigio llamado calentología. Se basa en una estrategia que utiliza los siguientes pasos:

  1. No medir la realidad. Nunca. Y prescindir de ella si se tiene a mano alguna medición inconveniente.
  2. Utilizar modelos climáticos para una función en la que ya se han demostrado perfectamente inútiles.
  3. Construir un artefacto estadístico que produzca, en esos modelos, el resultado que se desea.
  4. Llamar “evidencia” a las operaciones anteriores.
  5. Anunciar el fin del mundo -o el problema de su interés- a bombo y platillo.
  6. Dejar que la prensa extraiga aun más jugo que el que proporciona la falsa “evidencia”.

En este caso, el artilugio estadístico consiste en cambiar de problema imaginario. En vez de que el problema sea el calentamiento, se define como “días con extremos de temperatura”. Las temperaturas son mucho más estables en los trópicos, con variaciones mucho menores. Y estos calentólogos han encontrado que en los modelos que han usado resulta más probable que ocurran “extremos” en los trópicos, al aumentar el CO2.

By utilising simulations of cumulative carbon dioxide (CO2) emissions and temperature changes from eleven earth system models, we demonstrate that the inherently lower internal variability found at tropical latitudes results in large increases in the frequency of extreme daily temperatures (exceedances of the 99.9th percentile derived from pre-industrial climate simulations) occurring much earlier than for mid-to-high latitude regions.

Pero claro, se olvidan explicar que, precisamente porque los trópicos tienen mucha menos variación de temperatura, la diferencia entre “extremo” y “no extremo”, o la diferencia entre percentiles, es mucho menor. Y probablemente sea irrelevante, o inapreciable. De hecho especifican que esta “emergencia” de la señal de días de calor “extremo” ocurre rápidamente en los trópicos, tanto en los modelos con mucho o con poco calentamiento por CO2 [pág. 5, 2º párrafo –>]. La cantidad de Calentamiento Global Acojonante da igual. Y entonces da la mismo que esos modelos estén representando algo real o irreal; si fuera real, en otros calentamientos anteriores también habría ocurrido el mismo prodigio estadístico, sin que nadie se preocupara por ello. Vaya, sin que lo notara siquiera. ¡Porque los calentamientos (y los enfriamientos) son menores en los trópicos, hagan lo que hagan las estadísticas marginales sobre un concepto irrelevante (en los trópicos) de “percentil extremo”.

El estudio es:

Y ya en el título tiene dos pipas. Los modelos climáticos no son “experiencias”. Y si el artificio estadístico fuera real, no sería propio de un calentamiento “antropogénico”, sino propio de cualquier calentamiento por el motivo que fuera. Por ejemplo, natural.

Esto es la calentología. Un mundo imaginario que presenta problemas inexistentes basados en estadística creativa. Pero no les preguntes cuál es el problema de que en tu pueblo tropical sean diez días en tres años, en lugar de un solo día en el mismo plazo, en los que la temperatura alcance 28,2ºC en lugar de quedarse en 28,1ºC. Un poner. Es sólo quiere decir que eres lo suficientemente torpe para no entender una “emergencia” estadística. Y los torpes nos seguimos quedando con esto:

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O con esto:

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Un resumen de los estudios que hay sobre el “consenso” entre los científicos acerca del cambio climático, y su significado. La clave está en el significado. Porque el IPCC emite tanto unos mensajes de estilo científico, claros y digeribles, como también otros que son pura campaña de relaciones públicas, destinados a sugerir algo que en realidad no tiene soporte alguno.

Consensos puede haber sobre millones de asuntos. Pero algunos serán interesantes para el público, porque le afectan, y otros no. Con respecto del clima, y del mensaje del IPCC, lo que nos importa es saber si las emisiones de CO2 son un problema. Esa es la única solución de la que habla el IPCC. Reducir dramáticamente las emisiones, empobreciéndonos. Y emite un mensaje muy claro y científicamente digerible al respecto.

La mayor parte del aumento observado del promedio mundial de temperatura desde mediados del siglo XX se debe muy probablemente al aumento observado de las concentraciones de GEI antropógenos [–>] (GEI = Gases de Efecto Invernadero)

Traducido para personas. La mayor parte del calentamiento se debe a nuestras emisiones de gases invernadero (básicamente CO2).

Así que entre los infinitos consensos que pueden tener o no tener los científicos del clima, el único que nos puede importar es el que haga referencia a ese problema que dicen que tenemos. Que el CO2 haya causado al menos la mitad del calentamiento.

¿Por qué la mitad, y no cualquier otra cantidad? Es fácil. Hemos emitido una cierta cantidad de CO2, y al mismo tiempo ha ocurrido una cierta cantidad de calentamiento. Si esa cantidad de CO2 ha producido un porcentaje X del calentamiento, podemos calcular el calentamiento que producirá el CO2 que seguimos emitiendo. Cuanto menor porcentaje sea debido al CO2, menos calentamiento futuro podemos esperar del CO2.  Y si no llega a la mitad, lo que podemos esperar de calentamiento, sin disminuir las emisiones, no es suficiente como para representar un problema. No alcanzaríamos los famosos 2ºC de calentamiento en 2100, ni de lejos.

Por eso hace esa definición el IPCC, estableciendo esa frontera del 50% del calentamiento observado producido por la emisión de CO2. Es el límite para pensar en preocuparse. Y lo importante es eso: producido por la emisión de CO2. Pero luego pegan el cambiazo, y dicen que se trata del Calentamiento Global Antropogénico, así en general.

¿Donde está el problema? En que Calentamiento Global Antropogénico, sin más, ni quiere decir que haya representado más del 50% del calentamiento, ni que todo ello sea por el CO2. Hay otros efectos humanos en el clima, y hay científicos y trabajos científicos que encuentran que tienen un efecto significativo. Por ejemplo, el hollín, que contribuye decisivamente a deshelar glaciares y banquisas, y eso hace absorber más luz de sol donde antes había hielo que lo reflejaba. Por ejemplo los regadíos, pantanos, y otros cambios en el ciclo del agua. Por ejemplo los CFCs, que aunque son también un gas invernadero, no tienen nada que ver con el problema del CO2. O cambiar bosques por pastos, cultivos, etc.

Ya sin más, en plan rápido, un gráfico / resumen de los estudios que hay sobre el “consenso”. He partido de un original de Desmoblog, un sitio de activismo alarmista, y lo he convertido en realidad.

consenso-cambio-climatico

Lo de Desmoblog viene al pelo para radiografiar el asunto. Clic para original.

alarming-desmoblog

Repitamos lo destacado en rojo:

97 percent of peer-reviewed papers agree that global warming is happening and human activities are responsible.

Ese es el mensaje que ha comprado casi toda la prensa. Pero en realidad el estudio del que habla, llevado a cabo por un dibujante de cómics y su animosa tropa de “activistas climáticos”, encuentra 65 trabajos científicos entre más de tres mil, cuyo resultado habla de más de un 50% del calentamiento debido a la “actividad humana” (la que sea). 65, entre 75 que se ocupaban de ese asunto. El resto es paja, no nos importa. Porque nos da igual que haya habido calentamiento (nadie lo niega), ni que el CO2 tenga alguna parte en el asunto (nadie lo niega). Lo que nos importa es saber si tenemos un problema con el CO2.

Si este último estudio fuera serio, al margen de la mentira mediática señalada, podría tener algún interés. Sabríamos que no hay “consenso” alguno, y sí una mayoría bien amplia. Pero discutida por al menos un 13% de los resultados. Digo al menos, porque ese 87% es sobre “causa humana”, no exclusivamente sobre CO2 – que es la cuestión.

Añadiendo el detalle de la dificultad que tienen los científicos “escépticos” para encontrar revistas que les publiquen, y el poco significado que tienen las mayorías / minorías en una ciencia incapaz de producir una sola predicción decente, nos situaríamos bien en el contexto. Pero ni siquiera, porque el trabajo no hay por donde cogerlo. No es ciencia, es una operación impacto mediático, que la mayoría de la prensa se ha mostrado más que encantada de comprar.

Sobre el resto de los trabajos mencionados en el gráfico, hay más información y enlaces en esta entrada anterior.

Dejo también la versión en inglés del gráfico, para usar el enlace a conveniencia.

climate-change-consensus