Podemos aprovechar una buena noticia para entender la imaginaria desaparición de los osos polares a cuenta del Calentamiento Global Acojonante. ¡El mejor año de avistamiento de osos en Churchill!

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Este ha sido sin duda el más espectacular arranque de la temporada de avistamiento de osos. La madre y los cachorros del año que se ven arriba se dan un paseo delante del Seal River Heritage Lodge, proporcionando un pequeño “show” antes del desayuno.

La cantidad de osos polares ha aumentado espectacularmente este año, y están muy gordos y saludabales, tal vez muy para disgusto de los “expertos” de cambio climático. El mejor día de los seductivos carnívoros blancos de la última semana se vieron 21 osos polares entre el hotel y nuestro sitio de natación con ballenas.

En cualquier momento puedes mirar a través de las ventanas, en casi cualquier dirección, y ver algún oso polar holgazaneando por la tundra, o por la zona de bajamar. La banquisa de hielo, que todavía se podía ver la semana pasada, finalmente ha desaparecido y ha impulsado a un gran número de osos hacia nuestra costas, aquí en Seal River. Con el resultado final de  que hay muchas cámaras fotográficas muy contentas.

Guess what he's looking for.

Hasta aquí la buena noticia, que no vas a ver ni en tu telebasura ni en tu papelucho favoritos. Pero podemos ponerle un poco de contexto a Churchill, dentro del Ártico y dentro del hábitat de los osos polares.

Si buscas en internet por [polar bear watching –>], la localidad que te va a aparecer en prácticamente todos los enlaces es Churchill. Por ejemplo sale 20 veces en la primera página de resultados de Google. Porque es, literalmente, la capital mundial del turismo de “safari fotográfico” de ursus maritimus. Es de suponer que eso ocurre porque hay muchos osos polares, no porque haya pocos.

Curiosamente, dentro del hábitat del oso polar, Churchill está en una posición especialmente meridional comparada con otras; es de las más alejadas del polo norte. Tiene una latitud de 58ºN, que es -por ejemplo- como la de Oslo. Quiere decir que, dentro de las zonas donde viven osos polares, Churchill es de las primeras en perder el hielo marino en verano. Y quiere decir que si el hielo de verano fuera importante para los osos, y la pérdida de hielo de verano fuera un motivo para temer por su desaparición, Churchill sería de los primeros sitios en los que desaparecería.

Se puede comprobar muy fácilmente en Cryosphere Today, en el mapa de comparación del hielo en distintas fechas [–>]. Pongamos a modo de ejemplo mediados de julio de 1980, cuando el Calentamiento Gobal Acojonante apenas había comenzado. Se señala la posición de Churchill con una diana roja, y se ve que ya no tenía hielo cuando las demás costas en las que viven osos todavía tenían una buena cantidad. Y pasa lo mismo todos los años.

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Esto quiere decir que los osos de la capital mundial de osos polares viven muy contentos sin hielo de verano, por lo menos desde que se controla el hielo con satélites (1979).

¿Puede ocurrir que justo en Churchill hay muchos osos, y muy contentos (gordos), pero que estén disminuyendo en su área general y eso nos haga temer su desaparición? Tal vez podría ocurrir, pero no es lo que ocurre. En este mapa de Environment Canada salen las poblaciones de osos polares y su estado. Se señala Churchill y el círculo de latitud de Churchill (rojo), así como el círculo polar Ártico (morado). Los osos polares no están disminuyendo en la zona de Churchill, ni en la bahía de Hudson en general.

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Otra forma de comprobar que la ausencia de hielo de verano no les afecta a los osos. Todas las zonas de fuera del círculo ártico tienen poblaciones de osos, o estables, o creciendo. Y podemos mirar el hielo que hay en esas zonas, por ejemplo a mediados de agosto. Nada.

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Si quieren convencernos de que los pobrecitos osos polares van a desaparecer por el Calentamiento Global Acojonante, van a tener que buscar una disculpa mejor que la pérdida de hielo de verano que provoca ese calentamiento. Y nadie sueña que se pueda perder el hielo de otoño, invierno o primavera. Que se inventen un virus misterioso, o algo, porque este cuento ya no cuela.

Agradecimiento / fuente, Susan Crockford en Twitter.

Bonus / extra: Un clic en la siguiente imagen conduce a una colección espectacular de fotos de Dennis Fast.

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Recién salido del horno para el lector atento.

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A mis amigos los periodistas pirrados por el argumento de autoridad. Mirad lo destacado en rojo. International Meteorological Institute in Stockholm. Y Lennart Bengtsson, que ha dirigido el European Centre for Medium-Range Prediction (1981-1990), y el Max Planck Institute for Meteorology después. Actualmente es Senior Research Fellow en el Environmental Systems Science Centre de la Universidad de Reading. O sea, Dios. Como Lindzen, pero más en plan de manos a la obra que teórico. Y el mismo prestigio profesional superlativo.

Y recordad esta frase del estudio (clic en la imagen).

It is therefore suggested to use either the more robust tropospheric temperature or ocean surface temperature in studies of climate sensitivity.

Son dos tipos datos de temperaturas que se caracterizan por tener menos calentamiento que los de superficie — esos que usáis todo el rato en los periódicos para gritar ¡récord! casi cada año. Y sobre todo se caracterizan por tener un calentamiento mucho menor que los modelos climáticos en sus respectivas áreas; aproximadamente como la mitad.

Lo muestra bien esta gráfica que tanto os perturba.

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Resaltan los problemas obvios -pero que no suelen salir en vuestros periódicos- de los datos de termómetros de superficie. Problemas ajenos (o antes de) los aparatos. Meteorológicos, como efectos de la “capa límite” con inversiones térmicas agudas; antropogénicos, como la urbanización y otros cambios ambientales; y estadísticos, como la muy incompleta cobertura de termómetros que exige interpolaciones espaciales más que delicadas.

A la vista de esos problemas, el sabio meteorólogo descarta en principio los termómetros de superficie como medición útil del “cambio climático”, y de la “sensibilidad climática”, buscando una alternativa superior. ¿La hay? De eso trata este estudio; de evaluar las distintas alternativas que hay.

Nota marginal. Los científicos alarmistas climáticos habituales no suelen ser meteorólogos. Por ejemplo, Hansen es físico de fluidos; GavinSchmidt -su sucesor- es climatólogo y modelista climático; Trenberth, “Ciencias”; Mickey Mann, climatólogo y geofísico. Y los que conocen, predicen con acierto, y le toman las medidas al sistema climático, son los meteorólogos.

Para contrastar la validez de los datos de los satélites usan, aparte de los satélites, las mediciones de temperatura de los aviones (hay muchas desde que comienzan los satélites en 1979, y un reanálisis que conjuga esos datos con modelos meteorológicos (que sí funcionan). Controlan lo sesgos y problemas; consideran los satélites mucho más válidos que los termómeros de superficie; y establecen un producto o mecanismo de control independiente.

As part of the re-analysis process, the observational data undergo an advanced data bias control (Dee et al., 2011 and references therein). Satellite and aircraft data, assimilated by the re-analyses, have undergone systematic evaluation for the period after 1979, and we therefore believe that the re-analysis data can be considered as a reasonably independent robust source of tropospheric data (Simmons et al., 2014).

An alternative to using the tropospheric temperatures is to use sea surface temperatures (SSTs). The atmospheric temperature approximately 2 m above the ocean surface on average does not differ from the SST in a significant way, and temperature trends calculated over many years are expected to be the same as that of the SST.

Las explicaciones son fáciles de seguir.

Y la conclusión:

We therefore strongly suggest that tropospheric temperature trends from re-analyses should replace surface temperature trends in future climate validation studies. If we use the temperature trend of the layer 700–400 hPa or any other similar measure, instead of the surface temperature trend, then this is probably a better representation of the global tropospheric temperature and presumably a more robust quantity to assess climate change.

Los termómetros de superficie están exagerando mucho el calentamiento por causas ajenas al sistema climático — y al CO2.

Las consecuencias son dos. El Calentamiento Global Acojonante es mucho menor del que parece cuando miras en los lugares adecuados (troposfera media o superficie del mar). Y los cálculos sobre lo que calienta el CO2 que emitimos, si los hicieran mirando en los lugares en el que se muestra bien, darían una cifra sensiblemente inferior. De cajón; si el mismo CO2 ha causado notablemente menos calentamiento de lo que parecía, el efecto del CO2 es notablemente inferior de lo que creíamos. Pero es verdad que hay un problema con eso. Mediciones de temperatura con satélites sólo hay desde 1.979. Es poco tiempo para un estudio de sensibilidad climática. Aun así la ideas es clara. La alarma está muy exagerada; y podemos comprender las causas físicas de la exageración en una medida razonable.

Nota marginal. Los cálculos de sensibilidad climática mejores y más recientes ya se habían salido del rango de los modelos del IPCC. Por eso aumentaron ese rango en 2013. Antes la parte baja era 2º en vez de 1,5, y los cuatro últimos estudios estarían fuera.

Pero estos estudios del gráfico son con termómetros de superficie. El cálculo, según lo que dice el estudio de Cederlöf, Bengtsson y Hodges, debería resultar inferior usando una medición más adecuada. Y Bengtsson es Dios.

Este es el cuento de hoy.

Agradecimiento: Roger Pielke Sr. y Ryan Maue; dos clásicos. Pielke, además de meteorólogo también, es de los autores más citados en la especialidad. Por lo de la autoridad que les pirra a los periodistas, digo.

 

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Otro estudio científico estableciendo que el planeta se está haciendo más verde, y que el CO2 es una de las principales causas. En este caso le atribuyen el 70%, y es el primero -si no me falla la memoria- que hace una atribución cuantificada.

Los datos salen de tres misiones de satélites distintas, y cada una de ellas cubre al menos el período 1982 – 2009.  Eso es casi todo el período del Calentamiento Global Acojonante (1978 – 1998 aprox.), y como la mitad de la pausa posterior (desde 1998). Miden el LAI (Leaf Area Index); básicamente la cantidad de “verde”. El área de un lado de las hojas por unidad de superficie terrestre. Las distintas misiones encuentran:

Aumento estadísticamente significativo de vegetación en:

  • GLASS; en más del 50% de la zona vegetada de la tierra.
  • GLOBMAP; en el 43% de la zona vegetada de la tierra.
  • GIMSS; en el 25% de la zona vegetada de la tierra.

Las regiones con mayor reverdecimiento consistente en las tres series son: Sudeste de Norteamérica; Amazonas Norte; Europa; África Central; y Sudeste Asiático.

Disminución de la vegetación:

  • Todas (las tres) en menos del 4% de la superficie vegetada de la tierra.

Ampliar para ver algo.

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Además de los datos del cambio de vegetación a mejor, usan diez modelos de ecosistemas para tratar de averiguar los cuatro motivos principales de esa mejoría. Y concluyen que se debe a:

  • Fertilización por el CO2: 70%.
  • Deposición de nitrógeno: 9%.
  • Calentamiento global: 8%.
  • Cambio del uso del suelo: 4%.

La fertilización del CO2 explica la mayor parte del reverdecimiento en los trópicos, mientras que el calentamiento global ha resultado en el reverdecer de las latitudes altas, y la meseta del Tibet.

Nota: He sustituido la expresión mema y de moda “cambio climático” por lo que quieren decir realmente: “calentamiento global”.

O sea, donde hace calor -y el Calentamiento Global Acojonante apenas se nota- el CO2 tiene un gran efecto en la mejoría de la vegetación. Donde hace frío, las plantas agradecen primero una amable mejoría de la temperatura. Que relacionan sobre todo con el aumento de la temporada de crecimiento. La apuesta de cualquier jardinero, sin modelos ni vainas. Pero esta no deja de ser la parte especulativa (modelos) del asunto.

Son un montón de autores (29) que trabajan muy repartidos por el globo (China, UK, USA, Australia, Francia,  Japón, España, Suiza, y Alemania).

Fuente:

La nota oficial y el resumen, en Nature Climate Change:

Una versión completa por el morro,  para ahorrarse los 30 €:

Agradecimiento: Dr. Roger Pielke Sr. en Twitter:

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Es un análisis que ha examinado todos los estudios de los diez últimos años sobre los arrecifes coralinos en el Pacífico Central, para evaluar su salud. Y para examinar la diferencia entre islas habitadas y deshabitadas. Ninguna broma; 450 arrecifes en 56 islas.

La autora princial, Jennifer Smith (foto superior) es la investigadora jefe del laboratorio de Ecología del Coral en la Scripps Institution. Su misión es encontrar estrategias de preservación del coral, y de recuperación de los que están mal. [–>]

En el San Diego Union-Tribune tienen declaraciones suyas [–>]:

There are still coral reefs on this planet that are incredibly healthy and probably look the way they did 1,000 years ago,” said Jennifer Smith, lead author of the study and a professor at Scripps’ Center for Marine Biodiversity and Conservation.

“The scientists were practically in tears when we saw some of these reefs,” she added. “We’ve never experienced anything like it in our lives. It was an almost religious experience.”

Sí me extraña que eso le cause sorpresa. Cualquiera que haya vagabundeado un poco por el Pacífico ha visto que es muy diferente el estado de los arrecifes de coral en función, no sólo de que la isla esté habitada o deshabitada, sino de la lejanía al humano más cercano. Y los más saludables son, con diferencia, los que ni siquiera tienen isla. Los que son sólo un arrecife en medio de la nada. Por ejemplo, Minerva [–>].

Importante pues la diferencia de mirar lo que pasa en islas no habitadas. Vaya, es clave. Es muy fácil decir –hay calentamiento global– y –hay un empeoramiento de los arrecifes de coral-, por lo tanto –¡el calentamiento global está acabando con los corales!-. Sí, puede ser. Pero también puede ser que otras guarradas humanas estén perjudicando los arrecifes coralinos. Y si pensamos que es por el Calentamiento Global Acojonante, nos olvidaremos de vigilar las otras posibles causas — entre ellas lo sucios que somos y lo que abusamos de la pesca si no nos controlamos. Los pescadores en general no son muy partidarios del budismo zen. No ven lo que hay debajo del agua y los estragos que causan. Y de la basura y la mierda química que tiramos, mejor ni empezamos a hablar.

También miran la diferencia por la latitud. Que sirve para tener perspectiva sobre esa idea implícita y grotesca de que al coral le va mal el calor. Sí, en realidad se refieren a calentamiento, y no calor. O sea, cambio. Pero con los cambios naturales de año a año, con El Niño y tal, lo del Calentamiento Global Acojonante como cambio de temperatura es de risa.

Podemos ver unos gráficos que vienen de la digitalización de su gráfico de resultados.  Por ver algunos detalles con mayor claridad. Por ejemplo, dejan claro que la salud del los arrecifes coralinos es significativamente superior en las islas deshabitadas que en las que gozan de antropoides. Pero aquí podemos ver cómo esa diferencia es muy variable según el archipiélago del que se trate. Los archipiélagos están ordenados de norte a sur, sin más.

arrecife-coralino-habitadas-deshabitadas-por-archipielagos

Lo mismo, presentando todos los resultados resulta más difícil de ver.

arrecifes-coralinos-habitadas-deshabitadas

Hay una clara diferencia de norte a sur. Pero está el ecuador por medio (las islas de la Línea están en ecuador, y Samoa queda al sur). Mejor si las ordenamos por latitud absoluta (sin distinguir norte y sur) y miramos la separación del ecuador. Suponiendo razonablemente que cuanta menor latitud, mayor calor.

arrecifes-coralinos-por-latitud-y-habitacion.png

Como suponíamos, el coral está más saludable cuanto más caliente.

Y respecto a la variación de temperatura, podemos ver lo que hace el Calentamiento Global Acojonante en las Islas de la Línea comparado con lo que hace la naturaleza. Son las más a la izquierda (menos latitud, más calor) del gráfico anterior.

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El gráfico representa la temperatura del agua en la zona rosa de este mapa, donde están las Line Islands.

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Es un poco trampa, porque es una zona a la que no le afecta el “calentamiento global”. Por lo que sea (nadie lo sabe). Pero sirve para hacerse una idea. El mar, globalmente, y entre 60ºN y 60ºS, se ha calentado a una décima de grado por década en ese tiempo de la gráfica. Si la zona de Line Islands se hubiera calentado como la media global, se vería una línea de tendencia rosita como la que le añadimos al dibujo.

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Eso es lo que le asusta el Calentamiento Global Acojonante al coral, porque el pobre no tiene costumbre de que le cambien la temperatura. Tiene variaciones naturales de cuatro grados en un par de años, y se va a agobiar por tres décimas supuestamente antropogénicas en treinta años.

Se puede resumir el estudio que comentamos con una de sus frases:

The average per cent cover of active reef builders (figure 3e,f) across all islands was 39.18% (+3.30 s.e.; range 1.8–91.6) and was significantly greater (electronic supplementary material, table S2) on uninhabited islands than inhabited islands (45.18 versus 27.26% cover, respectively). Reef-builder cover was also negatively correlated with latitude,

Y su gráfico:

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Las islas de los estudios que han usado son estas:

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Fuente. He visto el trabajo, que no conocía hasta ahora, en un artículo de Jim Steele en WUWT. Interesante, como es siempre Steele.

Más morbo. Puedes encontrar artículos de la misma temática en su sección en la plaza.

 

Alucina, vecina.

 

– Yo no he firmado eso, ha sido otra persona.

– Su nación ya está industrializada, y nosotros vamos a por ello. Ahora que nos estamos desarrollando nos quieren poner un límite. eso es absurdo.

– Las naciones desarrolladas creen que pueden dictar el destino del resto del mundo.

– No haremos honor al acuerdo, fue estúpido.

Fuente, GWPF:

Que lo trae desde Inquirer.net

No vamos a meternos a explicar por qué ocurre El Niño. Sólo recordar que produce unas oscilaciones grandes de temperatura en el Pacífico ecuatorial, que tienen repercusión en el clima de muchas zonas distintas de la tierra. Y repercute en eso que está tan de moda: la “temperatura global”. Haremos unos gráficos para mostrar esto último.

Cuando miden El Niño, lo que miden son esas diferencias de temperatura mencionadas. Y dentro del gran área donde ocurre, usan la temperatura de una zona menor, porque la consideran más relevante. La que llaman niño 3.4. Mapa. La zona en rojo es la de El Niño 3.4.

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Y esta es la (anomalía de) temperatura media mensual de esa área en rojo desde que se mide en condiciones (1982)

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Se ve muy claro que a  veces hay lo que llaman un “súper-Niño”, en que la temperatura pasa de largo de los +2ºC, cuando las demás veces no llega. Y vemos que la temperatura no es muy distinta en los picos de los “súper-Niño”.

  • 1982: +2,79
  • 1998: +2,69
  • 2015: +2,95

Con una media de doce meses, en vez de mensual, las diferencias son algo distintas.

  • 1982: +1,62
  • 1997: +1,80
  • 2015: +1,89

El pico suele ser en diciembre, y por eso le llaman El Niño. Igual que a la lotería.

Otra curiosidad. La zona de El Niño 3.4, cuya temperatura es el principal índice climático del planeta, no está afectado por las emisiones de tu tubo de escape, ni por Calentamiento Global Acojonante alguno. Vaya; ni acojonante, ni no acojonante, ni nada. Ahora es un buen momento para verlo, porque justo hay dos El Niño versión súper al principio y al final de la serie, y se compensa su efecto.

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Y no es algo sólo de la zona 3,4. Pasa lo mismo si incluimos las zonas 3 y 4 enteras. O sea, el Pacífico ecuatorial entero  no tiene calentamiento global.

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No se pretende que esa falta de calentamiento tenga un significado especial, pero es una curiosidad que no suele saberse.

Ahora veamos la relación entre la temperatura en esa zona de el Niño 3.4 y la temperatura global, con y sin calentamiento global. La serie de temperatura global será la de satélites medida por el equipo UAH (Christy, Sencer).

Queda un gráfico un poco guarro, pero es que son 413 puntos de datos por dos series.

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Se ve muy claro que las oscilaciones mayores de temperatura global vienen precedidas por las oscilaciones de temperatura de esa zona de El Niño. Pero también se ve una diferencia clara entre la primera y la segunda mitad del gráfico. Las series iban separadas, con El Niño por arriba, y se han puesto a la par.

Vamos a hacer un gráfico experimental, rellenando de color las diferencias. Azul cuando es superior El Niño, rojo cuando es superior la temperatura global.

el-nino-y-uah-colorines

En la parte de la derecha, cuando van juntas las series, se ve azul cuando sube la temperatura y rojo cuando baja. Normal, es porque El Niño va adelantado a la temperatura global.

En la parte izquierda hay más azul, que se puede explicar porque las series no van juntas, sino que la temperatura global está por debajo. Pero pasan un par de cosas raras. En 1983 no sube la temperatura, como debiera. Y en 1992 pega un bajón cuando debería subir moderadamente. Son las mayores separaciones de las dos series. La explicación convencional se ve en este gráfico que muestra el “espesor” de la atmósfera (la menor transparencia cuando está espesa) debido a las erupciones volcánicas. La medida es de la atmósfera global, no donde estuviera el volcán de turno.

profundidad-optica-aerosoles.png

La subida del “espesor” en 1982 es por el volcán El Chichón. La de 1991 por el Pinatubo. Ese espesor (profundidad) atmosférico disminuye los rayos de sol que llegan a la superficie del globo.

Pinatubo:

erupcion-pinatubo

Y cerramos esta serie de curiosidades sobre el Niño, la temperatura global, y la pausa, con la pausa. Que nos faltaba. ¿Qué diablos pasa con la pausa? Zoom sobre ella.

el-nino-y-uah-desde-1997

No hay nada que sugiera un salto que vaya a separar las dos series. Al contrario, la bajada de este “súper-Niño” está siendo mucho más junta, con menor retardo del normal. Si suponemos que el índice El Niño 3.4 va a seguir sin calentamiento, y que las series siguen pegadas, ¿qué podemos suponer de la temperatura global medida por los satélites? ¡Que seguirá la pausa! Pero es verdad que el salto, la separación de las series, puede venir después de el Niño. Con La Niña, si hay. Pero también podría ser un salto hacia abajo, y la liamos.😉

Y este es el cuento de hoy.

Datos.

El Niño:

UAH:

Aerosoles:

 

 

Dedicado a Imma, amable y esforzada discutidora tuitera.

Va de una discusión en Twitter. Un poco dispersa, pero el fondo del asunto es si los modelos climáticos van demasiado calientes a la vista de las observaciones. Y quiero presentarle el argumento a Imma de tal forma que no se ponga a preguntar por los datos, apellidos, y autoridades. Todos los que uso son archiconocidos y muy convencionales, pero hoy tiraremos única y exclusivamente de IPCC.

La gran pregunta es la de siempre. ¿Cuánto calienta el CO2 que estamos emitiendo? No lo sabe nadie, y el margen es amplísimo. Pero lo calculan, mejor o peor, y dan una cifra. Que representa lo que llaman “sensibilidad climática en equilibrio” (ECS), y significa lo que se calentará el aire en superficie al doblar la cantidad de CO2, y cuando el sistema llegue al equilibrio. Lo del equilibrio hace que la cifra no sea demasiado representativa, porque puede tardar mucho -hasta siglos- en llegar el equilibrio. (Para curiosos, pueden hacerse una idea dividiendo ECS por 2/3, y pensar que eso tardaría unos 70 años, o ojo de buen cubero).

Lo calculan de dos formas principalmente. Con modelos climáticos puros, y con  el calentamiento observado apoyándose en modelos climáticos simplifcados. Nota: también hay otros cálculos con “paleotemperaturas”, pero el que se quiera tomar eso en serio que lo disfrute — aquí no lo vamos a usar.

El IPCC, en sus macroinformes de cada cinco años o por ahí solía dar la ECS que estimaban. Con un rango (el asunto es muy impreciso) y una estimación central que consideraban de mayor probabilidad. El rango también es probabilístico, de lo que consideran “very likely”.

Menos en el último informe (de 2013), que sí dieron el rango pero no la estimación central. Porque -explican- las distintas líneas de evidencia no permiten dar una estimación central. Además, cambiaron el rango. Antes (IPCC 2007) era 2º – 4,5º con una estimación central de 3,2º; ahora (IPCC 2013) es 1,5º – 4,5º, sin estimación central.

Lo interesante del asunto, y lo que vamos a ver, es que el motivo del cambio y la diferencia entre las distintas lineas de evidencia es la diferencia entre lo que se infiere de los modelos y lo que se infiere de las observaciones con termómetros. Que es lo que nos interesa en esta discusión. Nota: le llaman “evidencia” a los modelos, con dos cojones.

Luego pondremos el gráfico del IPCC, pero vamos a ver el asunto paso a paso. Primero, lo que dicen los cálculos de lo que calienta el CO2 si se usan termómetros para calcularlo. Son los 18 resultados de 10 estudios que usa el IPCC, posteriores a 2007, y ordenados por tramo de ECS (calentamiento del CO2).

ecs-ipcc-instrumental

Quiere decir que -por ejemplo- hay 4,5 estudios (uno está en la frontera) con un resultado entre 1,5º y 2º de ECS, y 4 que dan  entre 2º y 2,5º.

Y es fácil representar el problema que tenían con el rango anterior que dieron en el IPCC de 2007, y que salía de modelos climáticos sin prestar atención a los observaciones.

ecs-ipcc-rango-2007

No podían dejar fuera del rango al sector más numeroso de cálculos con observaciones. Así que ampliaron el rango. ¡Porque lo que se infiere de los modelos no coincide con lo que se infiere de las observaciones!

 

Por cierto, esto nos da la oportunidad de medir el “consenso” de otra forma. No por lo que largan los científicos por la boquita (opinión, no ciencia); no por lo que escribe la prensa (venta, no ciencia); no por lo que aúllan los políticos (jeta, no ciencia); sino por los resultados de los científicos según la medición de la realidad (conocimiento empírico, sí ciencia).

Podemos distinguir como “no consenso” -y definitivamente como no alarma- desde 2º de ECS para abajo. Cualquier no perturbado se da cuenta de que ese suave calentamiento, más el CO2 extra, es una bendición. Podemos señalar como “medio pelo” los resultados entre 2º y 2,5º. Con mucha imaginación y gimnasia se pueden imaginar problemas con eso, lo mismo que se puede imaginar que no sea ningún problema. Y a partir de 3º empieza la alarma clásica. Que no hay por qué creerse tampoco, pero con tanta publicidad como han hecho les concedemos el punto. Se lo merecen por el esfuerzo. Tiene mérito. Y en dibujito nos queda así:

ecs-ipcc-y-consenso

Que expresado en números, sería:

  • Disenso: 6,5 points.
  • Medio pelo: 4 points.
  • Consenso: 7,5 points

Fuera de la palabrería, yo no veo consenso para tanto. Según esto, sólo es un birrioso 41%.¿Queréis meter el “medio pelo” en el consenso para salvarles la cara? Vaaale:

  • Disenso: 6,5 points.
  • Consenso: 11,5 points.

El consenso sería en este caso del 64% ¿Todos contentos?

Nota / Corrección: Se había escapado uno de los resultados, el verde más clarito que se ve difícil. Son 18 y no 17. Se han corregido los gráficos y números, que cambian poco.

Añadido: Gráfico mostrando los resultados instrumentales (18) junto con los de los modelos (16).

ecs-ipcc-modelos-e-instrumental

Fuente: Toda la peli viene de este gráfico del IPCC AR5 (2013), WGI Box 12.2 Fig.1. He añadido una rejilla vertical para facilitar el conteo. Clic para el documento original.

ipcc-arc5-ecs-modelos-mediciones

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