Siguen saliendo estudios que confirman el reverdecimiento global, por su hubiera dudas. El que vemos hoy lo hace discriminando los tipos de vegetación, además de dar resultados para la vegetación en general. Y controla los resultados sacados de las imágenes de satélites, con mediciones in situ. Munier et al 2018.

El resultado sumando todos los tipos de plantas se ve en este gráfico.

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Un aumento de verdor de un 2% al año, pero con mucho margen.

Respecto a la comparación con el más citado de los estudios anteriores, que también hemos visto en la plaza (Zhu et al 2016 [–>]), explica que los patrones espaciales coiniciden bien, y que en Zhu 2016 encontraron una tendencia de reverdecimiento global significativamente mayor. 2,5 veces mayor. La diferencia podría explicarse porque los períodos considerados son distintos, usaron diferentes conjuntos de satélites, y en Zhu 2016 sólo tomaron en cuenta la estación de crecimiento.

Las figuras por tipos de vegetación. Caducifolios; coníferas; y perennifolios tropicales:

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Y cultivos de verano; cultivos de invierno y regadíos; y praderas y sabanas.

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Tampoco es que sean unas mediciones de una precisión exquisita. El margen es muy amplio. Pero sí son muy consistentes, una tras otra, mostrando un notable reverdecimiento global. Con excepciones marcadas, pero relativamente escasas.

Seguro que los alarmistas dicen que esto es muy malo, porque blablabla.

Fuente de la noticia, Pat Michaels en el blog de Judith Curry:

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Rydval et al 2018:

Las correlaciones espaciales revelan una gran coherencia con la temperatura en las Islas Británicas, partes de Europa occidental, el sur de Escandinavia, y el norte de la península Ibérica. El NCAIRN sugiere que el calentamiento reciente de verano en Escocia probablemente no es único cuando se compara con los períodos cálidos multi decadales observados en los años 1300s, 1500s, y 1730s, aunque las tendencias anteriores a mediados del siglo XVI deben interpretarse con alguna precaución debida a su mayor incertidumbre.

Fuente:

Fuente de la noticia, Judith Curry:

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El título se lo robo a Patrick Moore, que avisa por Twitter:

La noticia, cuando no conviene, se descontextualiza del “cambio climático”.

Nos cuentan que el pequeño pueblo de Ulukhaktok estaba esperando dos cruceros para el 3 y el 9 de septiembre respectivamente. Y que han sido cancelados por exceso de hielo. Con gran quebranto para la economía de la zona, que al parecer  se ha acostumbrado a contar con esas vistitas de turismo ártico. Últimamente está muy de moda.

Bien, pues este año hay más hielo por ahí que los años anteriores. Al punto que los cruceros contaban con llegar a Ulukhaktok, y no han podido. Han tenido que cambiar el viaje. Mucho. Pero lo que me interesaba ver, y la noticia no cuenta, es el significado de ese cambio dentro del drama del hielo del Ártico. Que no deja de ser el motivo de que haya tanto turismo por allí, ahora. Y el significado se entiende rápido si le cambiamos el titular al mismo artículo:

Este titular, tan correcto como el anterior, tiene implicaciones mucho más amplias. Porque con lo que se lee en la prensa, lo que se puede esperar es que ya casi no quede hielo marino en el Ártico. Y se puede esperar que el paso del Noroeste sea una autopista interoceánica tan asegurada como el canal de Panamá. Pero resulta que no es así. Ni siquiera para principios de septiembre, que es el mejor momento. Cuando menos hielo hay.

Vamos a ver la geografía de la noticia.

Minerva Ward, the territorial government’s tourism and development officer for the Beaufort Delta, said in an email that the ships had to be cancelled due to difficult ice conditions in Bellot Strait and Queen Maud Gulf.

A pelo sobre Google Maps, queda así:

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Ulukhaktok era el lugar de destino, y Bellot Strait y Queen Maud Gulf los sitios que el hielo no dejaba pasar. Pero esos sitios definen justamente la ruta más “fácil” del paso del Noroeste; la que suele estar más libre de hielo. Y que por eso es la que se usa, aunque sea la más larga.

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Resumiendo. No es que quede hielo en el mar Ártico, sino que ni de broma puedes contar con poderlo rodear por el paso del Noroeste. Los cruceros de turismo ártico te venden esa ruta, pero luego la pueden llevar a cabo … o no. Depende. Todavía.

El futuro ya dirá lo que tenga que decir. Tal vez se cumpla el viejo sueño europeo de un paso del Noroeste fiable en verano, o tal vez no. Sería algo muy bueno; por tráfico, y por recursos. Y es seguro que durante el Óptimo Climátio del Holoceno sí era una autopista estival, aunque nadie la pudiera usar. Sin que fuera ningún drama; ni para los osos polares, ni para el clima, ni para nadie.

¡Que se abra el paso de una vez, joé! Que todavía no he hecho el crucero. Pero me gustaría hacerlo con cierta garantía de pasar. 😉

 

El resumen más rápido podría ser: sigue la pausa en el descenso del hielo; 12 años ya en que el hielo del Ártico se niega a descender. Si miramos la extensión media de los meses de agosto.

agosto-hielo-artico-desde-2007

Desde 2007, hay cinco años con algo más de hielo que 2018, y cinco con algo menos. Y otro con el mismo. O sea, la perfecta no-noticia desde 2007.

La serie completa desde que se mide por satálites queda así:

agosto-hielo-artico

Desde el punto de vista de los argumentos del calentamiento global, se podría decir que si un descenso del hielo era una prueba de calentamiento, un no-descenso debería ser una prueba de no-calentamiento. Pero estos chicos tienen una relación muy especial con los argumentos; sólo valen cuando les convienen.

Si queremos mirarlo a la última fecha disponible (4 septiembre), ya cerca del día que será el mínimo del año, todos estos años del gráfico tienen menos hielo que 2018:

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Desde 2007, seis años van por debajo, cuatro por encima, y uno igual.

Pero la panda del cambio climático te lo contará de otra forma. ¡Nos vamos a quedar sin hielo de verano en el Ártico!

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Bueno, puede ser. Pero eso ya pasó en el Óptimo Climático del Holoceno, hace unos pocos de miles de años, y no hubo ningún drama. Ni desaparecieron los osos, ni nada. Y este año ni siquiera hemos tenido una de las ventajas esperables de un menor hielo en el Ártico. El paso del Noroeste no se ha abierto.

En fin, la apuesta es que 2018 será otro año lejos de batir un récord de mínimo de hielo, para tristeza y desesperación de la orquesta del cambo climático.

Las fuentes, que me había dejado atrás:

NOAA:

NSIDC (Charctic):

 

No suele fallar. Llega un fraile gordo, borrachín y fornicador, y trata de convencerte de que comas frugalmente, no bebas, y de follar ni hablemos. Para salvar el mundo, el alma, o el prodigio superior absoluto que sea.

El DNC es el Comité Nacional del Partido Demócrata en EEUU. Recauda y organiza los dineros para las campañas, y tal. En junio tomó la decisión de no aceptar dinero de las pecadoras compañías de combustibles fósiles. Una forma virtuosa de luchar contra el “cambio climático”. Decían. Pero entre la virtud ajena y la propia hay una barrera muy difícil de superar. Y dos meses después se han cascado un Pedro Sánchez que no lo podría mejorar ni Tóntez mismo.

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Ya te haces a la idea. La monada es cara, pero no importa porque la vas a pagar tú.

Fuentes

Huffpost:

The Hill:

 

 

Parece que Youtube se va a lanzar a hacer propaganda del alarmismo climático. Pero a la contra: en contra del escepticismo del cuento del clima. Con un sistema un tanto basto. Algunos vídeos, digamos los apestados, quedan marcados con un cartelito. Que lleva metida una frase, supuestamente en contra de lo que dice ese vídeo, y un enlace: o bien a Wikipedia o a la Enciclopedia Británica. Es una forma de desacreditar el contenido del vídeo antes de que se visualice.

Imaginemos un caso teórico. Si el “tierra-planismo” fuera uno de los temas apestados para Youtube, un vídeo que propusiera que la tierra es plana llevaría un cartelito adosado diendo algo como:  evidencia de que la tierra es un esferoide. Y el enlace correspondiente.

No vamos a meternos ahora en el muy conocido peligro de que una persona, un grupo, o incluso un parlamento, deciden lo que se puede pensar y lo que no. Ese es un sistema del que siempre se ha abusado, y nunca ha producido los supuestos efectos beneficiosos que algunos le suponen. Por ejemplo, cuando cayeron la Alemania nazi o la Unión Soviética, resulta que nadie era respectivamente nazi o comunista. Sí, disimulaban; por la cuenta que les tenía. ¡Pero casi nadie se lo creía!

Pero el cuento del clima es algo muy especial, y se ve muy bien en la movida de Youtube. De momento, por lo que dicen, el sistema nuevo está funcionando sólo para EEUU. No se nota dese España. Allí, por ejemplo un vídeo corto de Richard Lindzen para Prager Univestity, queda así:

lindzen-youtube

Puede que la persona que llegue a Youtube, y vea ese cartel, sea un convencido del cuento del clima. Y no verá el vídeo. Pero si lo viera tampoco iba a cambiar de opinión. El efecto del cartel en ese caso será inexistente. Pero si llega alguien con curiosidad, o con dudas, seguro que entrará en el vídeo, que total son cinco minutos de nada. Y parece completamente probable que compare lo que dice Lindzen, con lo que dice el cartelito de “la verdad”.

Cartelito:

El Calentamiento Global, también conocido como Cambio Climático, es el aumento observado en la temperatura media del sistema climático de la tierra y sus efectos asociados. Múltiples líneas de evidencia científica muestran que el clima se está calentando.

Estupendo. ¿Y qué dice Lindzen; dice que el clima no se ha calentado? No, no, no. ¡Dice lo mismo que el cartelito! Con la diferencia de que lo cuantifica, en la misma medición que usan los alarmistas.

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¿Y qué puede pensar la persona que ha entrado a ver el vídeo con curiosidad? Sólo puede pensar que Youtube y su “fact-checking” están completamente majaras. Es evidente que quieren desacreditar a Lindzen, que por otra parte es uno de los mejores y más citados físicos atmosféricos vivos. ¡Pero le quieren desacreditar diciendo lo mismo que ya dice él! ¿Acaso Youtube no ha encontrado nada en charla que se pueda desmentir? ¿Será que el “negacionista” no está diciendo nada falso, ni errado? ¿Y entonces, por qué les llaman “negacionistas” si no dicen nada falso?

A mi me parece que produce el efecto inverso al que pretenden. Al menos para la gente que piense un poco. Pero eso es lo que pasa siempre con esta discusión del clima. Es todo un “hombre de paja” [–>] formidable. “Demuestran” que lo que dicen es verdad, a base de pretender que la postura contraria afirma algo que en absoluto dice. Es una trampa retórica muy habitual, y a menudo funciona. Muy guarra, pero eficaz – si se usa bien. El problema es que con este sistema de Youtube, la trampa queda completamente al desnudo. Y los alarmistas acaban pareciendo simples chiflados, en vez de la flor y nata de la ciencia que pretenden ser.

Otro ejemplo. Will Happer tampoco dice que no haya habido un (ligero) calentamiento. Y también le ponen el mismo cartelito perfectamente risible, que discute lo que nadie dice.

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Fuentes:

Mail Online:

WUWT:

 

 

Impactante resultado de un estudio puramente teórico (todos los del alarmismo climático lo son). Se hacen la pregunta más obvia y necesaria para cualquier recomendación respecto a una política: ¿Qué es peor, el remedio o la enfermedad? Pero en el cuento del clima esta parecía una pregunta prohibida. Al menos hasta ahora. ¡Porque el remedio puede ser peor que la enfermedad!

Del resumen:

Un hallazgo sólido es que para 2.050, una política climática rigurosa tendría un impacto negativo mayor en el hambre y consumo de alimentos que los impactos directos del cambio climático, si se pone en marcha sobre todos los sectores y regiones. Los efectos negativos serían más dominantes en las regiones vulnerables de bajos ingresos, como al África subsahariana y el sur de Asia, donde los problemas de seguridad alimenticia ya son agudos actualmente.

Del texto interior:

Nuestro análisis muestra que para 2.050, el potencial de un incremento en el riesgo de hambre es mayor  en los escenarios RCP 2.6 (los de una fuerte descarbonización de la economía) que en los escenarios RCP 6.0 ( sin descarbonización de la economía), en todos los futuros socio-económicos, y modelos económicos, a pesar de que los escenarios RCP 6.0 tienen un cambio climático más severo y una mayor reducción en las cosechas.

Traducido: el remedio del “cambio climático” es peor que la enfermedad, a poco que te pongas estricto con el remedio (con las “políticas climáticas”).

Y lo hacen al modo alarmista más clásico; entre teoría alarmista y observaciones, elegimos teoría. Si las mediciones nos dicen que el efecto de “cambio climático” del CO2 es moderado, y los modelos nos dicen que es elevado, elegimos elevado. Y si los experimentos y la historia nos dicen que el efecto de fertilización del CO2 sobre las cosechas es muy superior a la pequeña disminución relativa (no absoluta) de nutrientes en las plantas, elegimos los modelos que dicen lo contrario.

El gráfico más claro de la cuestión:

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A la izquierda es cambio de la población en riesgo de hambre, en millones. A la derecha kilocalorías por persona y día. Los SSP (1-3) son distintos “caminos” (futuribles), que definen como “sostenible” (1), “mediano” (2) y “rivalidad regional” (3). Para los tres casos, la población en riesgo es mayor con fuertes políticas climáticas (RCP 2.6) que sin políticas climáticas (RCP 6.0). Y menor el consumo de kilocalorías por persona y día.

La idea es fácil de entender. Las políticas climáticas que se suelen recomendar, como un impuesto o precio fuerte a las emisiones de CO2, o la producción “bio-fuels”, encarecen la producción de alimentos. Y eso produce menor disponibilidad de comida (hambre), sobre todo en los países pobres. Asumen, con modelos y no con experimentos, que el efecto de la fertilización del CO2 es nulo [Nota 1]. Que ya es asumir. Y aun con eso les resulta mayor el efecto negativo del encarecimiento de los alimentos, que el efecto negativo del cambio climático en la producción. Hasta 2.050.

Son 23 autores de 13 instituciones diferentes, y de seis países (Japón, Alemania, Austria, USA, España y Australia) .

Nota [1]:

Para el impacto del cambio climátio en las cosechas, hemos seleccionado los resultados de cinco modelos climáticos y tres modelos agrícolas que eran aptos para este estudio. Y hemos seleccionado una combinación de modelo climático y agrícola para cada asunción sobre la fertiliación del CO2 que es la más cercana a la media agregada. Los efectos del CO2 en la producción de comida todavía son discutidos, porque hay un aumento de la bimasa y un decremento de contenido de nutrientes. Asumimos, al igual que en trabajos anteriores, que no hay un efecto de fertilización en los escenarios principales.

Un ejercicio curioso sería repetir el estudio, con las mismas asunciones y modelos, pero empezando en 1900 y prediciendo para ahora. Seguro que tendrías menos cambio climático en la realidad que en el estudio, y un buen efecto de fertilización en lugar de   no-efecto. Y a pesar de eso les sale lo que les sale. Que el remedio es peor que la enfermedad si te tomas en serio el remedio.

Fuente, Nature:

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