Hasta ahora habíamos visto varios estudios regionales o locales sobre la situación de las islas coralinas a cuenta del “cambio climático”. Esa estrafalaria idea, desmentida de forma teórica por Darwin, de que la subida del nivel del mar hace peligrar a las “naciones archipiélago” del Pacífico y el Índico.

Ibrahim Didi

Ninguno de los estudios locales o regionales que conocíamos sostenía esa tesis del peligro de las islas coralinas. La novedad es un estudio de una especialista francesa, que recopila y organiza toda la información disponible. Virginie Duvat es profesora de geografía costera de la Universidad de La Rochelle, y autora principal del capítulo sobre Pequeñas Islas (Cap. 29, WGII) del último informe del IPCC (AR5). Proporciona una visión global sobre los cambios o la estabilidad de esas islas que tanto nos preocupan, y de los factores que les influyen. En total cubre 700 islas del Pacífico y el Índico, muy bien repartidas por toda esa geografía.

El título es muy claro:

También es muy claro el resultado.

La subida del nivel del mar no es un elemento que esté influyendo en la situación de los atolones y sus islas. Según regiones, la subida es muy distinta. Entre 2 y 5 milímetros al año. Pero esa diferencia en la subida no hace ninguna diferencia en los cambios o estabilidad de las islas.

El total de superficie no ha disminuido. De 709 islas, 518 (73%) han estado estables; 110 (15%) han crecido; y 81 (11%)  se han hecho más pequeñas.

These results show that atoll and island areal stability is a global trend, whatever the rate of sea-level rise. Tuvaluan atolls affected by rapid sea-level rise (5.1 mm/yr; Becker et al., 2012) did not exhibit a distinct behavior compared to atolls located in areas showing lower sea-level rise rates, for example, the Federated States of Micronesia or Tuamotu atolls.

El tamaño de la isla es lo que más influye en su variabilidad. Las pequeñas, de menos de 10 ha, varían mucho. Creciendo o achicándose, pero son más la que crecen que las que decrecen.  Las de más grandes que eso, varían poco; y menos cuanto mayores son. Entre las de más de 10 ha, todas han estado o estables (+/- 3%), o creciendo.

El gráfico clave es este:

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Tal vez si borramos la zona de islas estables se pueda comparar mejor la diferencia entre el número de las que crecen y las que decrecen.

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El trabajo es muy interesante, aparte del asunto irrelevante del nivel del mar, por la sistematización de los elementos que sí influyen en estos sistemas tan dinámicos. Huracanes, la mar de fondo dominante, la posición geográfica (“sombra” de otras islas), El Niño, y las actuaciones humanas sobre las costas. Pero eso excede el propósito de esta humilde entrada de blog, y se puede ver mucho mejor en el original.

Cuando os vuelvan a hablar de las islas que lloran, les dais con esto en la cocorota. Cada vez que abran la boca.

Fuentes

V. Duvat, CV:

Duvat 2018 (en Sci-hub):

Kench et al 2018 sobre Tuvalu (Nature Communications):

Woesik et al 2015 sobre Pacífico Occidental (Royal Society Open Science):

Kench et al 2015 sobre Funafuti (Geo Science)

Webb y Kench 2010 sobre Kiribaty (Global and Planetary Change)

 

 

 

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La noticia es que el profesor Peter Ridd ha recaudado completa la segunda fase del fondo de defensa legal contra los alarmistas del clima. 160.000 dólares australianos (102.000 €). ¡En tres días!

Contábamos el asunto hace dos días:

En la imagen se ve la suma de dos fondos. El primero fue para una demanda judicial contra la orden de silencio de la James Cook University. Vaya, un orden de que no criticara el alarmismo climático, en la sección del coral y la acidificación del mar — que es su especialidad. Para poner el pleito abrió la cuenta hace tres meses. No tenía para pagar a los abogados, y puso de su cuenta 24.000 AU$, y pidió a la peña 95.000 AU$, Y consiguió el dinero en dos días.

La segunda parte fue de la que hablábamos ayer, por su expulsión de la universidad. ¡Por hacer público el asunto! Ridd puso 17.000 AU$, y necesitaba 150.000 AU$ más para pagar a los abogados para esta ampliación del proceso. ¡Y ha conseguido el dinero en tres días!

Peter nos cuenta en su página de recaudación de fondos:

We did it. I am now indebted to all 2405 of you.

I frankly had grave doubts that we could reach this daunting target and I am incredibly relieved and grateful that it is finished.

We can now concentrate on the court case.

I confess that there have been times when my resolve has wavered but those close to me have steadied my nerve. I thank them too.

As mentioned before, thanks to Anthony Watts, Jo Nova, Jennifer Marohasy, Benny Peiser (GWPF), John Roskam and Matthew Lesh, and many others who got the word out.

In the next few days I will work my way through each donation and send a separate thankyou message, but in the meantime, please accept my deepest gratitude.

A friend has pointed out that I forgot to also thank James Delingpole from Breibart who published an excellent article that helped the campaign. Sorry it was 2:30 in the morning when I closed it off and I was not at my best.

PVR

Vayamos ahora a lo de Big Oil $$$. La teoría del cuento del clima dice que los que lo criticamos es porque estamos pagados (comprados) por las malvadas petroleras multinacionales. Y como tienen mucho dinero pueden pagar a muchos críticos. No pienso que lo crean, o no los inteligentes, pero es la forma de desacreditar a los críticos sin entrar en sus argumentos. Muy típico de las causas morales, pero nada típico de “la ciencia”.

Y el caso de Ridd es paradigmático a este respecto, porque es una de las personas a las que más motivos tendría Big Oil para subvencionar, si la teoría Big Oil fuera cierta. Primeros espadas en física atmosférica, críticos del alarmismo, hay un buen montón. Pero especialistas en el coral, no. Que yo conozca sólo hay Peter Ridd. Todos los demás lo hacen desde fuera de la especialidad. No tan lejos, pero no especialistas. Y Peter es un especialista del coral, muy bueno, desde hace 40 años.

No hay más que dividir. 260.000 AU$ (150.000 €) entre los 2.405 donantes. Sale a una media de 100 AU$ (68 €). Un pelín más. Y eso no es Big Oil, sino Small People. Mucha Small People.

También se puede ver en la lisa de donantes. O de los donantes que han dado permiso para que aparezca su nombre. Estos son los últimos:

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Los que más han puesto, entre los no anónimos, son estos:

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¿Dónde está Big Oil?

Ridd dice que sus abogados tienen confianza en el caso. En las dos demandas. No sé si es muy significativo, ¡porque con lo que cobran ya pueden tener confianza! En todo caso iremos actualizando las noticias según vayan llegando. Tiene morbo. Está bonito. A ver qué piensan los jueces australianos del silenciamiento del discrepante como método científico. Recemos para que no haya muchas Manuelas Carmenas.

Ah, una anécdota de lo rápido que ha ido el asunto. En la primera recaudación, hace tres meses, mucha gente se quedó sin aportar por no llegar a tiempo. Entre ellos … ¡la propia madre de Peter Ridd! Que ya tiene guasa.

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Peter Ridd es un profesor e investigador australiano que se ha pasado toda su vida estudiando la Gran Barrera de Coral. También desarrolla instrumentos para medir el estado de ecosistemas marinos. Y los resultados de sus estudios no coinciden con lo que quiere oír el alarmismo climático.

Básicamente dice que al coral no le pasa nada con esto del “cambio climático”. Que hay más coral ahora que hace cien años, y crece más rápido. Precisamente por el calentamiento. De hecho, en el mundo, hay más coral donde el agua es más caliente; y no hay ningún lugar con el agua tan caliente como para perjudicar al coral. Lo que sí ocurre es que al calentarse algo el agua de latitudes más altas (aguas más frías), el coral ocupa zonas en las que antes no podía vivir … ¡porque eran demasiado frías! Si quieres buscarle problemas a un calentamiento global, puedes imaginar que a los osos polares no les guste, pero el coral es exactamente lo menos indicado para suponer que el calor le haga mal.

Pone un ejemplo muy bueno, comparando con los árboles. Las semillas de estos se van a desarrollar en un lugar del mismo clima del árbol que las ha producido. Porque caen alrdededor del árbol, o no muy lejos. Pero las esporas por las que se reproduce el coral viajan con al agua cientos e incluso miles de kilómetros. Y la temperatura y otras condiciones van a ser muy distintas casi con seguridad. Por tanto necesita poder gestionar un rango muy amplio de climas, y eso es justo lo que hace. Pero siempre con el esquema de que más temperatura es mejor.

Ridd también ha publicado trabajos sobre la falta de calidad de la mayor parte de estudios sobre el coral. En general, y especialmente sobre el caso del blanqueamiento, y el de la acidificación. Las investigaciones no se chequean, ni contrastan, ni replican. Para empezar, no existen estudios de áreas marinas grandes antes de la década de 1970. Así que no hay con qué comparar. Y el blanqueamiento, que ocurre con El Niño y no con el “cambio climático”, lo compara con los incendios de los bosques australianos. El incendio regenera los bosques, y el blanqueamiento regenera el coral. Es la hipótesis del blanqueamiento adapativo, que ya hemos comentado.

Bien, todo esto debería dar lugar a una interesante discusión académica. Pero alarmismo y discusión no casan. El alarmismo, al fin una postura moral, lo que hace es silenciar al discrepante. Y es lo que intenta hacer con Peter Ridd. Primero le cascaron una orden de silencio. Su universidad, James Cook University, le prohibió expresar sus críticas en público. Porque la crítica supone actuar … ¡de forma no colegiada! Imagina; ciencia colegiada, sin crítica. Pero esa es la ciencia del cambio climático. ¡Incluso le prohibieron decirle a su mujer que tenía la orden de silencio!

Ridd les puso una demanda por atentar contra su libertad de expresión, y académica. Y ahora le han expusado de la universidad por no quedarse callado.

On 2 May, 2018, I received a letter from James Cook University (JCU) terminating my employment. JCU have sacked me because I dared to fight the university and speak the truth about science and the Great Barrier Reef.

Estaría bien que esto acabe en una nueva demanda contra la universidad. Vaya, es imprescindible para tratar de mantener algo de cordura contra el cuento del clima. El problema es la disparidad de armas. De cañones. Para la primera demanda Peter tuvo que recaudar AU $95.000, que son como unos 70.000 US $. No es nada para la universidad, que vive de los impuesos; pero es más de lo que podía Ridd. Así que Jennifer Marohasy le organizó una colecta pública, que con la ayuda publicitaria / bloguera de la misma Marohasy, WUWT, Jo Nova, Willie Sonn y Benny Peiser (GWPF), consiguó el objetivo. Y en un pispás.

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Tiene guasa. En la expulsión de ahora le acusan de haber hablado de su caso. Que es precisamente lo que se está viendo en sede judicial: la legalidad de esa orden de silencio. Y si no hubiera hablado, nunca hubiera podido alcanzar los fondos necesarios para plantear la demanda. El perfecto silenciamiento diabólico del crítico, en el que no le dejan salida.

El caso es que los gastos legales aumentan mucho si quiere actuar legalmente contra la expulsión. Hacen falta otros 159.000 AU $. Y parece un muy buen caso para poder ayudar y hacer una diferencia. Y darle en los morros a la recua de alarmistas tarados que pretenden gobernar la academia mediante el silenciamiento de toda crítica.

La página de GoFundMe para las donaciones a la causa legal de Ridd:

Cualquier cantidad suma; nada es demasiado poco. Y Ridd es de las pocas voces críticas con el cuento del coral que puedes escuchar de un científico de prestigio y especialista en la materia. Para mi que merece la pena. Mucho. Peter Ridd es clave.

Por cierto, la JCU ha borrado toda referencia a Ridd en su web, incluidos sus trabajos científicos y un vídeo con una conferencia interesantísima que tenía enlazado en la plaza – y ya no funciona. Hay que acabar con esta gentuza.

Fuentes

WUWT:

Peter Ridd:

Esta plaza:

 

 

Este es un fracaso muy fuerte. Lo de los osos polares que no desaparecen, sino que aumentan de población, es el fracaso de una alarma de índole sentimental. Esos animales tan grandes y blancos, como puros, nos dan una imagen entre paternal y angelical. Hasta que te acercas y te comen, claro. Pero la pornografía ecologista es basicamente televisiva, y nadie vive realmente las imágenes que proporciona. Es una excitación exclusivamente mental.

El nivel del mar funciona en otro plano. Es una amenaza directa, y física. ¡Te vas a ahogar! Y si no eres tú, porque vives lejos de la costa, serán otros humanos menos privilegiados. No animalitos más o menos lindos, no; humanos. Un nivel muy superior de pornografía.

A este respecto, Tuvalu es el ejemplo lacrimógeno ideal. Está en una zona en la que el nivel del mar sube casi tres veces más rápido que la media global, según algunos estudios. Por ejemplo Becker 2011:

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Y es un sitio, un archipiélago, tan bajo como puedas soñar para crear una alarma. Al punto que el Gobierno de Tuvalu lanzó un mensaje de socorro al mundo.

El gobierno concluyó que Tuvalu está destinada a convertirse en la primera nación sumergida por el calentamiento global, porque es uno de los países más pequeños y más bajos del mundo.

El argumento parece obvio: localidad muy baja + subida del nivel especialmente fuerte = ¡nos vamos a ahogar los primeros! Pero como pasa siempre con el cuento del clima, el argumento está basado en una descontextualización que te ocultan. A saber: ¿Ese supuesto problema es nuevo, o viene pasando desde hace mucho tiempo, sin que nadie se haya ahogado ni desplazado? Es un detalle clave, ¿no? Pero es un detalle fuera del alcance de los chicos de la alarma del clima. Ellos son un poco limitaditos, al parecer.

En el estudio recién citado, Aung et al 2009, lo exponen muy claramente.

Is the rate of sea level rise accelerating?: The sea level rise issue is not really a new problem to our daily lives. But the real danger may be if the rate of sea level rise increases with time. The main question for us is to find out if sea level rise rate is accelerating in the recent past.

Un asunto muy obvio, pero que en seguida olvidan porque es muy difícil presentar una aceleración en la subida del nivel del mar en ningún sitio. ¡No hay!

Vale, en el caso de Tuvalu, ciertamente excepcional, podría no haber una aceleración y aun así ser un problema gordo. Porque ya estuvieran jugando con el último resto de la tierra que les queda. Pero hablamos de diez mil personas de una cultura que no destaca por su terrorismo, ni por su incapacidad de adaptación, ni por ninguna otra lacra. Los polinesios son una gente estupenda. No parece un problema que el mundo no pueda digerir. Si hubiera un problema, porque …

Ahora viene la novedad muy inconveniente. Paul Kench, que ya ha hecho otros estudios sobre la evolución de las islas bajas del Pacífico con el Calentamiento Global Acojonante mencionados en la plaza, acaba de publicar una investigación específica sobre Tuvalu. Junto a Murray Ford y Susan Owen, en Nature Communications:

Sea-level rise and climatic change threaten the existence of atoll nations. Inundation and erosion are expected to render islands uninhabitable over the next century, forcing human migration. Here we present analysis of shoreline change in all 101 islands in the Pacific atoll nation of Tuvalu. Using remotely sensed data, change is analysed over the past four decades, a period when local sea level has risen at twice the global average (~3.90 ± 0.4 mm.yr−1).

Results highlight a net increase in land area in Tuvalu of 73.5 ha (2.9%), despite sea-level rise, and land area increase in eight of nine atolls. Island change has lacked uniformity with 74% increasing and 27% decreasing in size. Results challenge perceptions of island loss, showing islands are dynamic features that will persist as sites for habitation over the next century, presenting alternate opportunities for adaptation that embrace the heterogeneity of island types and their dynamics.

La negrita es mía. Y el mensaje muy claro: ¡Tuvalu no se está hundiendo! Está emergiendo, a pesar de una subida del nivel del mar francamente superior a la media global.

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Ya es muy aburrido tener que repetir, una y otra vez, que sabemos desde Darwin que las islas coralinas son sistemas dinámicos. Y se adaptan al nivel del mar, siempre cambiante, desde que el mundo es mundo. Y los isleños también saben, desde que llegaron allí hace unos mil años, que su tierra cambia. Crece y decrece de forma natural, y es a lo que están acostumbrados.

Esta vez, sorprendentemente, la noticia del crecimiento neto de Tuvalu, sí se ha extendido bastante. Pero seguro que tu periódico y tu televisión favoritos no lo dicen. Imagina el problema cuando resulta que el ejemplo prototípico que usan para mostrar el drama de la subia del nivel del mar, en realidad ni siquiera es un problema pequeñito. La gente va a creer que son vendedores de burras cojas. Hmmm, ¿creer o saber?

 

 

Uno de los cuentos modernos más retorcidos e incomprensibles es el del coral, y su muerte debida al Calentamiento Global Acojonante. Pongamos ejemplos.

New York Times, 15 de marzo de 2017.

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El estado de los arrecifes de coral es un claro signo de la salud de los océanos.  Su sufrimiento y muerte es una nueva señal de los estragos del calentamieto global.

ABC News, 29 de spetiembre de 2017:

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Estamos viendo coral que muestra signos tempranos de desarrollo reproductivo, huevos realmente visibles a ojo desnudo, dijo el Dr. Cantin.

Es muy sorprendente porque estudios anteriores han mostrado un retardo de dos o tres años en la actividad reproductiva tras los eventos de blanqueamiento.

Significa que tienen suficiente energía, han recuperado las zooxantelas y la simbiosis. E incuso tienen la suficiente energía para invertir en la reproducción y desarrollo de huevos.

¿Se entiende el problema? ¿En qué mundo es posible que algo que está “muerto” se dedique a recupear las zooxantelas (ya veremos qué es eso)? Todo lo que pueden hacer los muertos es descomponerse, pero en ningún caso recuperan nada. Y mucho menos se reproducen. Los muertos del Calentamiento Global Acojonante son muertos vivientes, porque reproducirse es la definición de ser vivo.

Es verdad que si uno lee con mucho cuidado las noticias de “muerte”, a menudo ve que están redactadas de forma que parece una muerte muy sospsechosa.

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Habrá que insistir; lo muerto no se recupera. La muerte es la transición más definitiva e irreversible que conocemos. La única forma de que ese párrafo del New York Times tuviera sentido sería que una zona de coral haya muerto, y que con el tiempo sea recolonizada por coral nuevo proviniente de otra zona. Ya sea en forma de larvas que nadan, ya sea en forma de desove. Son los dos procedimientos que usan las distintas especies de coral. Y es algo muy fácil de observar. Si dejas flotando cualquier objeto duro en el Pacífico tropical, con el tiempo verás que prácticamente siempre le acaban saliendo incrustaciones coralinas. Y puede estar a cientos de millas del arrecife más cercano, que le crecerá el coral.

Pero esto no es muy conveniente para el cuento de terror. Daría igual la muerte de coral en una zona, porque sería recolonizada en un tiempo más o menos breve. Aunque sí hay algo que lo puede impedir. Si al macizo de coral muerto le salen algas, estás impiden la recolonización. Pero entonces, para hablarnos de “problema” tendrían que mostrar fotos con el coral muerto cubierto por algas. No valen las típicas del coral blanqueado, porque aunque estuviera muerto puedes esperar que sea recolonizado.

Donde ya no tiene ningún sentido lo de la muerte es si te hablan de la recuperación de las zooxantelas. Eso no es una recolonización, sino una clara no-muerte. Un proceso natural. Las zooxantelas son unas algas que viven en simbiosis dentro de los pólipos de coral. Le proporcionan el 90% de la energía al huésped, a través de la fotosíntesis, y reciben nutrientes y una buena posición de cara a la luz del sol. Pero los pólipos pueden elegir el tipo de zooxantelas que usan, que depende de las condiciones del entorno. Siempre usan las que les permiten crecer más rápido en esas condiciones. Y cuando las condiciones cambian, empiezan por expulsar a las algas simbióticas que estaban usando. Eso los deja de color blanco — el color les viene de las algas. Y después se hacen con otro equipo más conveniente de zooxantelas, y siguen con su vida.

Este proceso natural es lo que están describiendo como “muerte”. Y no es algo desconocido, o a lo que le falte literatura científica. Ver enlaces al final. Pero como no encaja con la narrativa de moda, nunca lo mencionan en la prensa.

Resumiendo. Olvidemos el término “muerte” que usan con tan impropia alegría. Para que el coral este desapareciendo, sea globalmente o sea en una zona, la prueba sería la sustitución del coral por algas. Por ejemplo esto:

Y ni siquiera es definitivo, porque siempre han convivido y ha habido una “guerra” entre el coral y las “lechugas marinas”. A largo plazo, en general gana el coral. Los muertos vivientes. Los peces se comen a las “lechugas” y las mantienen a raya, o en una especie de equilibrio.

Con esto ya se pueden entender esas noticias del coral que con el cuento de terror de la prensa no hay forma de digerir. La “muerte” es una licencia poética, y el coral está muy bien, gracias. Menos en las zonas en las que está mal por causas completamente ajenas a ningún cambio climático. Contaminación, sobrepesca, etcétera. Ese es el problema, y se arregla con simple higiene.

Fuentes

De la noticia, Jo Nova:

New York Times:

ABC News:

Florida Keys National Marine Sanctuary:

Wikipedia, zooxantelas:

Sobre la estrategia natural de blanqueamiento del coral (Adpatative Bleaching Hypothesis):

 

 

 

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Están que trinan en Australia. Lo cuenta Jo Nova.

Lo primero a señalar es el confusionismo que se traen hablando de coral “muerto” cuando se refieren al coral provisionalmente blanqueado. Un proceso completamente natural por el que el coral se adapta a los cambios bruscos de temperatura como los producidos por los El Niño fuertes. Algo que ha pasado siempre, y siempre pasará. Ya lo hemos contado antes:

En 2015 – 16 ha habido uno de esos El Niño extremos, como hay siempre. Más o menos cada década y media. El último fue en 1997 – 98. Y ha pasado lo que pasa siempre. Grandes zonas de coral se blanquean … hasta que luego recuperan el color. Pero nuestros amigos los científicos alarmistas lo convierten en una “muerte”, exageran un poco la superficie, y tenemos un apocalipsis del coral. Por ejemplo:

Los científicos del ARC Centro para la Excelencia de Estudios del Coral informaron de una moralidad del 35%, pero avisaron que la pérdida final por mortalidad podría exceder el 90%.

La Autoridad Marina de la Gran Barrera de Coral estimó un blanqueo masivo del coral entorno al 50 – 60%, en promedio, para los arrecifes de la zona de Cabo York, en uno de los mayores eventos de blanqueamiento del mundo.

Todo eran noticias de ese tenor.

Los lectores de la plaza saben muy bien que son trolas como de vergüenza ajena, pero buena parte del resto de la humanidad se las cree. Y eso inevitablemente ha producido un daño horroroso a la industria turística australiana, que en buena medida se basa en el buceo en la Gran Barrera. La gente ha pensado que el coral de Australia estaba básicamente muerto, y ha dejado de ir.

Pero los equipos de barcos e instructores de buceo para turistas estaban alucinando. Visitan el corla todos los días, y lo veían como siempre. ¿De qué diablos hablan estos científicos? ¿Será algo que sólo ha pasado al norte, hacia cabo York, que esta lejos de la zona más turística de Cairns? Así que organizaron una expedición al norte para ver el coral “muerto” de los científicos. Resultado, según The Cairns Post:

Equipos de buceadores en una expedición conjunta esponsorizada por Mike Ball Dive y Spirit of Freedom investigaron 28 sitios en 24 arrecifes, en 300 Km. de la parte mas duramente golpeada de la Gran Barrera.

Estos hallazgos muestran una “mortalidad” del coral en los arrecifes exteriores del norte entre el 1 y el 5%, con una cobertura de coral y de peces espectacular.

“Esperábamos lo peor. Pero está en una condición estupenda; la mayor parte prístina, y el resto está en completa recuperación”.

“La discrepancia es tremenda. Está tan equivocado. Por todas partes hemos encontrado arrecifes saludables”.

Tiene guasa. Los periodistas se han vuelto hacia los científicos y autoridades para intentar resolver la discrepancia.

El profesor Hughes, del National Coral Bleaching Taskforce,  se alegró ayer de las noticias positivas, pero dijo que no había visto todavía los nuevos hallazgos.

Es de suponer que quiere decir que no lo ha visto todavía publicado en Nature, o similar. Ya puede esperar sentado. Mas o menos década y media, hasta el próximo gran El Niño, en el que volverán a “matar” el 90% del coral.

Nota: Puede ser que los científicos no exageraran tanto con la superficie. Como hay muchos meses de diferencia entre las fechas de visita a los arrecifes del norte, bien podría ocurrir que en este tiempo se haya “desblanqueado” la mayor parte del coral que los científicos llamaban “muerto”.  Con los alarmistas nunca se sabe, y hay que pillarlo todo cum grano salis. Lo que no nos vamos a creer en ninguna circunstancia es que los científicos no saben que le están llamando “muerto” a un coral que está bien vivo. Es menos ofensivo tomarlos por alarmistas que por asnos redomados.

Fuentes:

Cairns Post:

Jo Nova:

En la plaza:

 

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Daily Caller [–>]:

El equipo de Mumby predijo inicialmente que a los arrecifes de Rangiroa les llevaría cien años para recuperarse del todo, pero sólo necesitaron 15 años desde que El Niño de 1998 les golpeó fuerte.

Pero no es de ese coral del que habla el artículo de Michael Bastasch (@MikeBastasch). Es sólo otro ejemplo más. Habla de Coral Castle, en las islas Phoenix.

Los científicos declararon muerto el coral de Coral Castles justo hace 13 ños, y dieron a los corales del pacífico Sur pocas posibilidades de recuperarse en un plazo breve.

En 2009 y en 2012 no mostraban ningún signo de recuperación. Pero resulta que en una visita en 2015, publicada ahora, estaba estallando de vida de nuevo. Así que deberíamos empezar a hacernos una idea de la clara diferencia sobre el concepto de “muerto” que tienen los científicos alarmistas y el resto de la humanidad. Para más inri, 2015 es de esos años declarados “récord de calor de la historia”. Lo que debería haber matado aun más a ese coral supuestamente muerto, en lugar de hacerlo revivir explosivamente. Cosas que pasan con el alarmismo.

Y no sólo esas; pasan también otras cosas:

Refiriéndose al otro ejemplo citado, que es en Rangiroa, Bastiasch nos traslada:

“nuestras predicciones estaban completamente equivocadas” declaró a la BBC el boiólogo marino en 2014 [–>]. “A veces es realmente agradable ver que estabas equivocado, y ese fue un ejemplo perfecto”.

Lo que llaman una “ciencia establecida”. En realidad Michael lo saca de un artículo de BBC News sobre el mismo asunto:

Es acojonante. Literalmente acojonante. Tienen una teoría científica que explica perfectamente ese “volver de la muerte”, y que casa con los datos conocidos. Sencillamente, no están muertos. El “blanqueo” es un proceso natural por el que cambian de algas simbiontes. Mientras no pillan las algas nuevas se ven blancos, pero no están muertos. El color se lo dan las algas. Después del cambio, “resucitan”. Pero no es realmente resucitar, porque no estaban muertos. Y estos alarmistas cachondos prefieren creer en la resurrección de los muertos antes de creer que el Calentamiento Global Acojonante no tiene nada de acojonante, y probablemente nada que la naturaleza no haga por si misma.

La teoría ya la hemos presentado antes. Y predice, exactamente, esta “resurección” en relativamente poco tiempo. Se llama “blanqueamiento adaptativo” (adaptative bleaching). Cito el artículo de la plaza [–>]:

Como decíamos, hay dos interpretaciones.

1. El coral es muy sensible y está hiper-adaptado a unas condiciones muy concretas. Que, si cambian un poco, lo matan. Sobre todo si es un calentamiento — dice la moda. Es una visión del coral como si fuera una colección niñas de colegio de monjas, que se supone que se asustan por cualquier cosa.

2. El coral es un prodigio de adaptabilidad a condiciones cambiantes, y el blanqueo es precisamente el mecanismo de adaptación. ¿Cómo lo hace? ¡Cambiando de algas simbiontes! En cada momento tiene el “equipo” de zooxantelas que mejor rendimiento le da para esas condiciones de luminosidad, temperatura, y salinidad. Podría vivir perfectamente con un equipo de algas simbiontes suficientemente genérico como para crecer en condiciones muy cambiantes. Pero le resulta mas efectivo elegir equipos especializados, y cambiar de equipo cuando las circunstancias varían. Y el blanqueo es precisamente lo que se ve cuando está cambiando de equipo de algas. Primero se deshace de las que tenía, y se queda descolorido. (El color viene de las algas, los pólipos son más o menos incoloros). Y luego se hace con el nuevo equipo de algas que le conviene en la nueva circunstancia. No está “sufriendo”; es muy cuco, y está haciendo un relevo.

En fin, lo de siempre. Una “ciencia establecida” que falla más predicciones que una escopeta de feria, y unos científicos alarmistas completamente ciegos a lo que no les interesa ver.

Sale también en el New York Times:

Pero en ninguno de los tres te hablarán del blanqueo (y no muerte) adaptativo. Con lo que se pasan todo el día hablando de muertos que están bien vivos.

La Hipótesis Adapatativa del Blanqueo (Adpatative Bleaching Hypothesis):

Más sobre corales y tal en la plaza:

Actualizado un rato después. Veo que Jim Steele tiene un artículo sobre lo mismo en WUWT, con muchos más ejemplos de la “resurrección de los muertos”: