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Nota: Un clic en la imagen lleva a la explicación de los números, que salen de la sentencia del Supremo.

Añadido: Javier Gómez de Liaño en El Español:

Es que el título estaba ocupado.

Recordemos muy rápido.

– A Zougam lo detuvieron por vender la tarjeta que apareció en la mochila de Vallecas.

– Y lo condenaron porque le vieron en los trenes antes de que estallaran. En diferentes trenes al mismo tiempo, pero Bermúdez decidió que unos testimonios eran guay, y otros ful, y así no había contradicción.

* La justicia ha aceptado la denuncia por falso testimonio de las testigas guay de Bermúdez, porque hay motivos para sospecharlo. Los mismos motivos que cuando Bermúdez decidió que eran chupi.

* La justicia acaba de ordenar que se tome declaración al socio de Zougam que realmente vendió las tarjetas. Bermúdez no necesitaba tal expediente, y ahora se cnsidera que eso pudo producir indefensión.

Tiene guasa. Zougam no vendió la tarjeta, pero sí se encargo de atender la protesta de El Chino, al día siguiente, porque le habían timado con los saldos. ¿Es imaginable unos terroristas que van a hacer el 11-M, negociando y timándose entre sí con unas putas tarjetas de pre-pago?

O sea, las dos claves del proceso y condena de Zougam están en cuestión. Pero Zougam es el único detenido por poner bombas el 11-M. Mientras España mira para otra parte. Probablemente son pocos los españoles que sepan quién es Zougam. La vergüenza nacional. La mayor, quiero decir.

Mejor comprar El Mundo, que si no quiebra. Y dejaríamos de divertirnos con Ruiz de Elvira.

Por seguir recordando, otras entradas de a serie.

Sí, necesitamos una regeneración democrática. Generación, más bien. Y uno de los primeros pasos es separar la justicia de la política. Pero, en contra de lo que suele pensarse, no se trata solo de quitar las pezuñas de los políticos de los cogotes de los jueces, sino también de separar los labios de algunos jueces del ano del poder.

¿Y como?

Pues consiguiendo, de una vez, que los jueces sean responsables de sus actos. Que respondan de sus atropellos, vaya. ¿Hay algo más sagrado que la libertad? Sí, la vida. Y poco más. Lo malo es que entre este poco más está el capricho de los jueces que, al pareer, pueden disponer de la libertad de los demás de una manera completamente arbitraria e irresponsable. Y eso, impedir eso, es regeneración democrática. Impedir el capricho de los jueces. Primero por la justicia misma. Segundo por la inseguridad jurídica. Y tercero por el abuso de poder, ya que da la casualidad que el capricho de los jueces tiende mucho a coincidir con el capricho del gobierno. Debe ser cosa del olfato; pero sea por lo que sea, es malísimo.

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Hoy tenemos en la palestra los casos Garzón y del Olmo. De Garzón ya casi da risa hablar. ¿Había que esperar a su última “causa general” para saber que muchas de la justificaciones de Garzón para sus actos jurídicos solo las entiende Garzón mismo? Por ejemplo, si la Audiencia de Madrid califica de “incomprensible” la actuación e imputación de Garzón contra tres peritos inocentes que disgustaban al gobierno (caso del ácido bórico [–>]), el asunto no deberia quedar en el aire. Porque si una imputación (y el especial maltrato recibido) es “incomprensible”, eso debería conllevar un castigo para el juez que la comete. Y si no fuera “incomprensible”, entonces sería la juez de la Audiencia de Madrid la que se salió del tiesto. Por cierto, una vez más con Garzón, la protesta es la misma que ahora le lleva al Supremo como imputado de prevaricación: el abuso de suguir actuando cuando la incompetencia es evidente.

¿Y lo de del Olmo? Meter en prisión provisional durante 24 días a dos policías inocentes que, casualmente, molestaban al gobierno. Pedirles para salir de la cárcel unas fianzas millonarias «absolutamente exageradas y desproporcionadas», según posterior sentencia. Les pidió, por “hablar con El Mundo”, un dinero completamente fuera de sus posibilidades pecuniarias. Más de lo que les piden a colaboradores del terrorismo. A unos funcionarios que en ningún caso se van a escapar, y que consiguen salir de la cárcel, tras 24 días en ella, gracias a que sus compañeros policías consiguen recaudar el dinero necesario (150.000 € cada uno). ¿De donde diablos va a sacar un policía inocente 150.000 €?.

Pues resulta que son inocentes. Supongo que porque no fue del Olmo, o algún similar, quien los juzgó. De lo que “hablaron” con El mundo, la causa de su acusación, resulta (según la sentencia) que:

la publicación del artículo, lejos de perjudicar a la causa pública, lo que hizo fue servir de detonante de que se finalizase una investigación y se destapasen actuaciones delictivas graves.

¿Va a irse de rositas del Olmo? Pues eso no sería sino una invitación a que los jueces “olfateen el ambiente”, y actúen según su pituitaria les dicte. A sabiendas de que por extravagantes que sean sus resoluciones, nunca tendrán que reponder por ellas. Y a que los policías no se atrevan a hacer nada que pueda molestar al gobierno.

La sentencia pone de relieve que la dirección de esa unidad policial (asuntos internos) tuvo especial interés en implicar al agente Antonio Parrilla, a quien el presidente del tribunal preguntó ‘motu proprio’ durante la vista si su arresto pudo deberse a sus discrepancias sobre la investigación del 11-M.

O sea, la república (o monarquía)  bananera. Lo nuestro, si no espabilamos. Lo que nos meecemos si seguimos votando a un cantamañanas, solo porque lo considermaos “nuestro” cantamañanas.

Lleva dos días El Mundo contándonos otra película de terror. Los más sospechosos de haber cometido el atentado, según la poli, con orden de búsqueda y captura, grabados meses después de atentado en una casa vigilada, y la policía les deja ir.

– “No se dieron cuenta”, dice tan pancho tras la noticia del primer caso el ministro del interior que proclamó que España merece un gobierno que no nos mienta, ni siquiera con la crisis.

– “No hay nada nuevo, ya dije todo lo que tenía que decir”. , dice tras los dos siguientes casos.

¿Y no hay ningún votante del PSOE que proclame su vergüenza de haber votado esta cosa? ¿No hay ningún partido político que vaya a pedir en el parlamento la depuración de quien sea responsable de esta barbaridad?

Pues habrá que recordárselo a los que tachan de “conspiranóico” a El Mundo. Todo lo que ha conseguido el prodigioso “estado de derecho” es condenar a una, repito una persona, por poner aquellas 13 bombas asesinas. Faltan 12, nada menos. ¿Quien ha sido, Rubalcaba?

Pongámonos en lo mejor. Somos muy serios y responsables, y amamos a nuestro gobierno. Nos creemos a pies juntillas lo que nos ha contado el prodigioso “estado de derecho”. La poli, el juez pusilánime, el juez fantoche, y hasta el Supremo.. Entonces resulta que en esa vigilancia en Santa Coloma, la policía, la seción especializada en terrorismo islámico de la policía, no quiere / no puede / no tiene ganas de reconocer al tío más buscado del país. Al terrorista islámico responsable del mayor atentado en España. A pesar de tenerlo grabado en vídeo. Y eso impide su captura, y que se haga justicia.

¿Nadie va a pagar por ello? ¿Nadie va a exigir que, quien deba, pague por ello? ¿Lo harán el PP, o UPyD? Hasta el momento, que se sepa, solo se ha oído la voz del CEP (Confederación Española de Policía).

“difícilmente la ciudadanía se va a quedar tranquila observando cómo se pueden escapar” estos acusados del 11-M.

López añadió que lo sucedido con estos acusados de los atentados de Madrid “no deja de ser otra muestra más del desconcierto, el desgobierno que se vive en la Policía, donde pase lo que pase, no pasa nada“. [El Mundo –>]

Pedir eso no es ser “conspiranóico”. Pedir eso solo es pedir un país serio, y un país que hace justicia a sus muertos por terrorismo.

El 11-M, además de los asesinatos y los heridos, produjo un lamentable retrato de España. Y lo peor de todo es que todavía nos sigue retratando. Pase lo que pase, no pasa nada. España.

Se acabó definitivamente el juicio, tras su paso por el supremo. No hay nada más que investigar, según Pío García Escudero (PP), y según el PSOE y resto de cordón sanitario, ni te cuento. De UPyD, no se sabe nada.

-¿Y qué es lo que sabemos? ¿Quien ha sido?

Un grupo terrorista islamista, que puede considerarse independiente en la medida que ha sido identificado (T. Supremo).

– ¿Oiga, y no convendría identificarlo al completo? ¿Quien ha sido identificado de ese grupo?

Tres fulanos: Jamal Zougam, Otmán El Gnaoui, y Emilio Suárez Trashorras. Y además sabemos que «al menos algunas» de las personas que se suicidaron en el piso de Leganés participaron en los atentados (T. Supremo).

– ¿Cuantas de ellas?

Ni idea. Es una lástima, pero no se puede juzgar a los muertos, ni por lo tanto se les puede someter a una acusación y una defensa. Ni se pueden examinar las supuestas pruebas con el principio de contradicción. Hay que joderse. Solo sabemos que algunos de Leganés sí, pero todos no.

Y aún así tenemos un problemilla, Houston. Solo hay un condenado por poner las bombas en los trenes, J. Zougam. Y resulta que ha sido condenado por dos reconocimientos, seleccionados entre cuatro. Y de los cuatro, los otros dos eran incompatibles con los dos elegidos. Y resulta, agárrate, que vienen curvas, que no se ha demostrado la participación de Zougam en la estructura del “grupo de Leganés”, por el sencillo motivo de que no tenía relación con ese grupo. También les vendió la tarjeta telefónica de la mochilla de Vallecas. Vendió,- ¿entiendes? De comprar y vender, con pasta por medio, en su tienda. Las tiendas tienen eso: que venden.

Si es por reconocer, también había sido reconocido Basel Ghalyoun, por una señora, fuera de toda duda. 38.000 años de cárcel pedía Olga ValeYá y el resto de la fiscalía. Pero, ¡oh casualidad! y ¡oh sorpresa! esa señora contó en el juicio que lamentablemente había una equivocación. Sí, recientemente había leído un libro sobre el 11-M, y en él salía una foto de otro moro, y ese sí era el que ella vió en un tren -de verdad de la buena-, y no Ghalyoun. Suerte para Basel Ghalyoun, porque ademád el T.S. ha descartado las otras pruebas que sí le valieron a Super Ber para condenarle por “integración en célula terrorista”, y le ha declarado inocente.

¿Normal, no? ¿Quien puede tomarse en serio unos reconocimientos de alguien cuya foto está todos los días en las portadas de los periódicos y los telediarios? Pues la justicia española, supremo incluído. ¡Al trullo con Zougam! Aunque no tenga nada que ver con el resto de la supuesta trama, que sigue siendo supuesta porque al estar muerta no se la puede juzgar. Por gilipollas; por haberse quedado esperando en su casa a que vinieran a detenerle, cuando de haber cometido los atentados no habría tenido ninguna duda de que le buscaban, por El presidente del tribunal del 11-M y ponente de la sentencia, Javier Gómez Bermúdez. Recuerde sus mejores intervencionesculpa de la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas que ya era conocida el día anterior a su detención. Pero claro, ¿quien es el juez capaz de soltar al único acusado de poner las bombas?

Hay un montón de “curiosidades” en la sentencia de casación del supremo. No se pueden señalar todas, son demasiadas, pero ya que estamos con la indeterminada composición de esa célula terrorista independiente, habrá que mencionar a Abdelilah El Fadual. En el juicio quedó claro que ese grupo de Leganés, fuera una célula terrorista o fuera una banda de chorizos del tres al cuarto, tenía como jefe a Jamal Ahmidán (el Chino). Y que su lugarteniente era Abdelilah El Fadual. Eso quedó fuera de duda. Abdelilah era el compañero, el perrito faldero, el chico de los recados, el consejero, el que le sustituía cuando estaba fuera. Así que el gran Bermúdez le encasquetó 9 años. Es lógico, según la lógica de Bermúdez. Si una banda ha cometido un atentado (aunque no sea necesario probarlo porque la banda está muerta), se deduce y con eso basta que el segundo de la banda será parte de la banda. -Digo. Pues 9 años por pertenencia a banda armada. El T. S. dice que no son formas, y que inocente. Desde luego que no son formas, pero no desentonan nada del resto de la sentencia de Bermúdez. Como la gracieta esa que ya comentamos de como comienzan los hechos “probados” de la sentencia del Gran Bermúdez; el primer párrafo, para la historia:

HECHOS PROBADOS

Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, Jamal Ahmidan, alias El Chino, Mohamed Oulad Akcha, Rachid Oulad Akcha, Abdennabi Kounjaa, Asrih Rifaat Anouar, Allekema Lamari y una octava persona que no ha sido identificada, junto con otras que se dirán, en la mañana del día 11 de marzo de 2004 colocaron, en cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid, trece artilugios explosivos de iniciación eléctrica compuestos por dinamita plástica y detonador alimentados y temporizados  por un teléfono celular o móvil.

Ya comentamos en su momento que estos “hechos probados” (y otros) no se probaban en toda la sentencia, sin necesidad de ser jueces. El supremo dice ahora que: “al menos alguno de ellos”; una forma de decir que no se puede señalar ningún nombre. ¡Con lo bonito que le había quedado a Super Ber!

En fin, que a esto le llaman un éxito de la justicia.

En resumen. Trece bombas. Un condenado por ponerlas, y un número indeterminado entre uno y siete a los que se les encaloma la suposición de que debieron ponerlas. Pues a mí me faltan cinco, cuando menos.  Y me faltan los motivos, y la organización, y los conocimientos, y la capacidad técnica. ¿Qué, estamos buscando a esos cinco, o no los estamos buscando? ¡Pues que lo digan, coño!

Un éxito, en efecto. Un autor (de aquella manera), y un número indeterminado de suposiciones. Eso es lo que hay.

Nota: Algunas acusaciones de víctimas del terrorismo han pedido la práctica de pruebas adicionales en la Audiencia Nacional. Por ejemplo respecto a los famosos explosivos. La fiscalía se niega. ¿Total, para que? ¡Vale ya!

Nota bis: Para mí este juicio ha sido una gran lección. He comprendido que la justicia española es algo de lo que conviene reguardarse. Porque si esto ocurre en un juicio que está mirando el mundo entero, qué no pasará en todos los demás, de los que nadie se entera. Y de la prensa, mejor ni hablar.

Nota tris: Un pequeño detalle que puede pasar inadvertido. Solemos hacernos el siguiente esquema, muy de película de vaqueros con grupo de linchamiento, etc: Si la policía detiene a alguien (sus motivos tendrá), y ese alguien es reconocido por un testigo junto al lugar de los hechos, no le des más vueltas al reconocimiento, porque no van a ocurrir  los dos errores simultáneamente. El de la poli, y el del testigo.

Esto es falso en general, y más en este caso. Por dos motivos: por Zougam, y por la publicidad. Zougam es el perfecto caso del “sospechoso habitual”. Sospechoso por costumbre, vamos. Por comodidad. Ya había sido detenido otras veces, sin que ningún juez aceptara las pruebas presentadas. Así que no se trata de un error de la policía, sino de una costumbre de la policía. Y la publicidad, claro. La foto en los telediarios. Entre cientos de testigos, ¿como no va a haber varios que elijan esa foto, perfectamente incrustada en la memoria?

Una pena que el abogado de Zougam no se atreviera con una estrategia arriesgadamente creativa. En vez de haber atacado a todos testigos que reconocieron a su cliente, hubiera podido dedicarse a aplaudir y a reafirmarlos sin discusión. Y SuperBer hubiera tenido que dar como hecho probado que Zougam estuvo en tres trenes distintos simultáneamente. Tal vez eso, tal vez, hubiera representado un problema para el supremo, que parece hilar más fino. Pero claro, a toro pasado …

Y un añadido de última hora: Inevitable poner este párrafo de la carta dominical de Pedro J de hoy, tan al caso:

En la página web de ese centro universitario de Illinois ( el Centro sobre Condenas Erróneas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Northwestern), bajo el epígrafe Causas y remedios, se afirma taxativamente que «las identificaciones equivocadas de testigos oculares, tanto cuando son de buena fe como fruto del perjurio, son la principal causa de condenas erróneas en el sistema judicial de los Estados Unidos». Y se añade: «Nunca sabremos la dimensión del problema de los testimonios erróneos porque sólo es visible en los contados casos en los que después puede acreditarse la inocencia».

Entre las soluciones se propone una regulación legal de las diligencias de identificación durante la fase de investigación de un delito, de forma que entre otras cosas no se puedan desplegar series de fotografías con una más grande que las demás o con una siempre en primer lugar, como ha ocurrido con Zougam.