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Desde WikiLeaks, para periodistas:

Hoy, martes 7 de marzo de 2017, WikiLeaks empieza una nueva serie de filtraciones sobre la CIA. Nombrada “Vault 7” por WikiLeaks, es la mayor colección de documentos confidenciales de la agencia jamás publicada.

Esta parte completa, llamada “Year Zero”, compredne 8.761 documentos y archivos que vienen de una red aislada de alta seguridad situada dentro de  Centro para la Cyber Inteligencia en Langley, Virgina. Sigue a una filtración introductoria del mes pasado: CIA targeting French political parties and candidates in the lead up to the 2012 presidential election.

Recientemente la CIA ha perdido el control de la mayor parte de su arsenal de hacking, malware, virus, troyan0s, exploits “zero day”, malware de sistemas de control remto y la documentación asociada. Esta colección extraordinaria, que supone varios millones de líneas de código, proporciona a quien la posea la capacidad completa de “hacking” de la CIA. El archivo parece haber circulado entre antiguos “hackers” y contratistas gubernamentales de una manera no autorizada, uno de los cuales ha proporcionado a WikiLeaks partes del mismo.

“Year Zero” muestra el alcance y la dirección  del programa global de “hacking” de la CIA, su arsenal de malware  y docenas de exploits “zero day” contra en amplio elenco de compañias USA y de la UE, incluyendo el iPhone de Apple, el Android de  Google, el Windows de Microsoft e incluso la TV de Samsung, que se pueden convertir en micrófonos secretos.

Sigue en inglés –>

¿Y qué hay de nuevo, puede preguntar el hastiado lector? Bueno, parece que varias cosas. La primera es eliminar cualquier sueño de que esto se pueda controlar. Ni los gobiernos, ni la ley, ni su puta madre van a hacer nada al respecto. Al contrario, magnifican el problema. El espionaje de la NSA era a sabiendas de las compañías, que facilitaban el espionaje mediante puertas traseras. Y con -al menos- la apariencia de un cierto control judicial que podía tranquilizar a los más ingenuos. En este caso se trata de “hackear” los productos de esas compañías sin avisarles de la vulnerabilidad.

Si la CIA puede desarrollar esas herramientas, otros también. Y también se las pueden robar a la CIA. O sea que no se trata de buscar la disculpa de que las agencias gubernamentales serán más o menos de confianza. En este plan, esa disculpa no vale de nada. Los mismos desarrolladores de dentro de la CIA pueden tener unos incentivos económicos enormes para venderlas fuera. Y la capacidad técnica para hacerlo. De hecho ya ha habido una buena cantidad de arrestos y demandas penales en la comunidad de inteligencia, con los nombres ocultos. Otros conocidos, como Harold Martin [–>].

Habrá que hacerse a la idea. Pero un mundo estructuralmente menos seguro tiene un coste económico grande. Y no hace falta que se produzca una hecatombe informática. Simplemente, si hay más riesgo haces menos cosas. O por procedimientos más lentos – por ejemplo “a mano”. Y eso es más caro. Añade el efecto de la desconfianza entre agentes económicos, porque no sabes quién está “comprometido”, y tienes un buen problema. Es un mundo diferente. Menos eficiente y menos seguro. Y esto no te lo va a arreglar papá Estado, porque es quien lo está provocando en primer lugar. Y lo va a seguir haciendo.

Cuanta razón tenía John Le Carré, que se conoce bien el percal, y siempre ha sostenido que lo único sensato que puede hacer cualquier país con sus agencias de inteligencia es cerrarlas. Siempre hacen mucho más mal que bien a los ciudadanos que les pagan.

Añadido apenas posterior, que me había olvidado. Un nuevo prodigio. Hackear el software de los automóviles para conseguir asesinatos indetectables, vía accidente de tráfico.

Fuentes y más info en las cuentas de Twitter de Wikileaks y Edward Snowden:

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/08/tertsch-snowden.png?w=510&h=107

Debe ser que en el Parlaqmento Europeo saben poco, o nada, sobre la “seguridad occidental”. Porque …

En una resolución votada este jueves, los parlamentarios europeos dicen que se ha hecho muy poco para proteger los derechos fundamentales de los ciudanos europeos después de las revelaciones de vigilancia electrónica masiva. Urgen la la Comisión Europea a asegurar que todas las transferencias a USA tengan un “nivel eectivo de protección”, y piden a los Estados Miembros  que garanticen la protección de Edward Snowden como un “defensor de llos derechos humanos”. El Parlamento también expresa preocupación por las leyes de vigilancia en algunos Estados Miembros.

Esta resolución, aprobada por 324 votos contra 274, con 29 abstenciones, toma en consideración la falta de acción por parte de la Comisión Europea, otras instituciones de la UE y Estados Miembros sobre las recomendaciones hechas por el Parlamento en su  resolución del 12 demarzo de 2014 sobre la vigilancia masiva electrónica a los ciudadanos europeos, hecha tras las revelaciones de Snowden.

Por 285 votos contra 281, los miembros del Parlamento han decidido pedir a los estados Miembros la suspensión de cualquier cargo criminal contra Edward Snowden, garantizar su protección, y consecuentemente prevenir su extradición o entrega por terecras partes, en reconocimiento a su estatus “whistle-blower” y defensor internacional de los derechos humanos.

Lo de “llorar porque registran a su novio” (de Greenwald) se refiere a retenerle durante casi un día bajo una ley antiterrorista, quitarle todos sus aparatos electrónicos, e interrogarle se supone que al estilo en que interrogan a los terroristas. A pesar de ello, no deseamos que a Hermann Tertsch le apliquen una medida similar en Heathrow, porque ocurra que tenga una información que al Gobierno de Su Majestad no le guste que se haga pública. Y si protestara, nunca diríamos que “llora porque le registran”. Al contrario, le defenderíamos. Tal vez sea por no parecernos mucho, o mejor dicho nada, a este amable amigo de sus compañeros de profesión; incansable defensor de la libertad de información y otros derechos cívicos.

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Claro, podría haberla visto en el cine. Pero no lo he hecho, a pesar de tener mucho interés. No tengo cines a distancia de ir andando. Ni siquiera sé si la han dado en mi zona. Tampoco tengo humor para encerrarme en una caja llena de gente horrible — la mayor parte de ellos probables aplaudidores y entusiastas de asesinos. Puedo prescindir de lo que me interesa si el precio es demasiado alto. Pero es un problema completamente absurdo. Los productores de Cintizenfour quieren que yo vea la peli. Supongo que sobre la base de que les pague por hacerlo, y ellos puedan seguir creando. ¡Pero estamos de acuerdo! Yo quiero verla, y estoy encantado de proporcionar a cambio una cantidad razonable. Incluso una cantidad no del todo razonable, y francamente superior a la de la caja llena de antropomorfos. Es aceptable pagar un sobreprecio por librarme de ellos. ¿No podríamos llegar a un arreglo?

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Pues no. En la web de Praxis Films / Laura Poitras no hay ningún sistema para que apoquines por una peli suya que hayas visto “pirateada”. Y aunque puedes mandarles un email contando tus cuitas, es de imaginar que el tiempo de que te atiendan y contesten, y por ejemplo te proporcionen una cuenta bancaria en la que ingresar, tendrá un coste superior a los 15 o 20 euros que se podrían negociar para una transacción de este tipo. No tiene sentido.

A ver; imaginación. Podrían poner unas letras en el film, al principio y al final, diciendo algo como: Si has visto la película “pirateada”, y te ha gustado, sugerimos que ingreses X euros (y la voluntad) en la web praxisfilms.org. Y el correspondiente botón de pago en la web. Fácil, rápido, limpio; bien. Todos amigos.

Y es que también habría que distinguir entre creación y creación. Quien más quien menos, todo el mundo ve o escucha alguna vez copias “piratas”. Pero es muy distinto un producto de “pasar el rato”, donde no te importa mucho entre dos películas más o menos de acción o más o menos entretenidas, o alternativamente jugar a las canicas, que algo que quieres ver porque presumes que te interesa. No mezclemos cultura, arte, pensamiento o información, con “entretenimiento”. La mayor parte de los que les interesa lo primero, pagarán encantados por tenerlo. Y los que no pueden pagar, por ejemplo porque son estudiantes a dos velas, ya pagarán en el futuro. Es hacer clientela. No hay ningún problema, ni técnico ni financiero, para que nos pongamos de acuerdo entre los productores y los consumidores de “no entretenimiento”. Y a la “industria” (esos que se llaman “artistas”) que le den.

Lo que parece absurdo es tener la película al alcance de una tecla, y dos agentes económicos / culturales que quieren el mismo resultado, y que ese resultado no se produzca. Yo he visto la peli, y pagaría; pero Poitras no ha cobrado. ¿Qué pretenden? ¿La opción “moral” de que yo me quede sin verla, y Poitras se quede sin cobrarla? Es de tontos.

Sugiero el siguiente esquema / compromiso. No hace falta que te proporcionen una copia descragable en su web y te cobren. Alguien la va a “piratear” (subir a internet) por su cuenta. Fijo; eso ya es una ley de la naturaleza. Pero en su web podrían cobrarte (un pago voluntario) por ver la copia “pirateada”. ¡Aprovechando el trabajo del “pirata”!

Sentada la protesta y propuesta, vayamos a Citizenfour. ¡Recomiendo verla, sin reservas! Ya arreglaremos con Laura lo de poderle pagar. (Arreglado, gracias a V. Aparentemente. Ver en los comentarios).

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El cuento:

– ¿Que te motiva?

– Al final todo se reduce a una cuestión del poder del gobierno sobre la gente, y de estar tú desarrollando herramientas para aumentar ese poder.

Yo recuerdo cómo era la internet antes de estar vigilada, y nunca ha habido nada como eso en toda la historia de la humanidad. Podías tener a chavales de una parte del mundo teniendo una conversación entre iguales con expertos en una materia en otra parte de mundo, sobre cualquier asunto. En cualquier sitio, en cualquier momento. Y era libre y sin restricciones. Y hemos visto torcerse ese modelo hacia otro en el que la gente se auto censura, y se hacen chistes sobre acabar en “la lista”, por una donación a una causa o una consulta en Google.

Un cuento poderosísimo, mezcla de aventura de hackers y de pesadilla de defensores de los derechos civiles y la libertad intelectual. Y como guinda, nada menos que el paraíso perdido, a manos de las mentiras de un caradura traidor conocido como Obama.

Y sin actores, y sin red. Quiero decir que Snowden, un tío reflexivo y que piensa mucho, sin duda ha meditado esta respuesta de antemano. Pero te la está contando en su primera entrevista con los periodistas, en el momento en que está dando el paso que ya no tiene marcha atrás, y que acaba con su vida como era hasta entonces. ¡Y lo vives!

A partir de ahí, desde un cuento real de espías y periodistas, tienes una descripción de cómo es el mundo. Que tal vez intuyas -si eres muy cínico- pero definitivamente ignoras en sus detalles. Por ejemplo, una brutal separación entre unos gobiernos que actúan en completo secreto, y sin control, y una falta de privacidad del ganado como nunca se ha visto en 10.000 años. Pero falta de privacidad y falta de libertad son la misma cosa. Y eso es lo que tienes, sin saberlo.

No es (sólo) una buena película. Es una película obligatoria.Quiero decir que debería ser obligatoria en secundaria. ¿No haban de Educación para la Ciudadanía? Pues no la hay mejor. Literalmente.

También es alpiste para pensar. En muchas cosas. A mi me llama especialmente la atención lo que llamaría la “paradoja tecnológica”. La libertad inicial que describe Sbowden al inicio. La total falta de privacidad (libertad) que muestra Poitras con Citizenfour. Y sin embargo, es difícil pensar en mayor libertad que tener Citizenfour a un clic y tres minutos. Y que proporcionarla por el mismo procedimiento.

Por tener, tiene hasta “final feliz”. Un argumento recurrente de Snowden, desde el principio de la historia, es no esconderse. No ha tomado medidas para ocultar lo que ha hecho, porque partía de la idea de descubrirse. Y sabiendo que arriesgaba muy seriamente la cárcel y con tratamiento “especial”, la idea era tratar de evitarlo, decirle “fuck you” al gobierno, e inducir con ello que otros sigan su camino. Otros “soplones” del abuso. Y es lo que nos dan a entender Poitras y Greenwald en la escena final. Que hay más Snowdens en la cola, con interesantes historias que contar.

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Seguimos sin darnos cuenta de las implicaciones del caso Snowden. Y es un caso de salud pública. Es lógico que la gente infantil de los cuentos de buenos y malos no lo pillen. La izquierda en general, que es muy dada a esos cuentos. O la derecha del estilo de Hermann Tertsch, que te banea en Twitter por sugerirle que lo más relevante de Edward Snowden es que nos está haciendo un servicio público. Y que es tan servicio público así le dé a Hermann por considerar a Edward de los buenos o de los malos.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/08/tertsch-snowden.png?w=510&h=107

Será un peligro de la “seguridad occidental”, pero de momento ya han tenido que cambiar alguna ley occidental, precisamente por lo que nos contó Snowden. 😉

El argumento es de baba. Necesitamos periodistas que molesten a los gobiernos. O sea, que nos digan lo que los gobiernos no quieren que sepamos. Y todos los gobiernos tienen cosas que no quieren que sepamos. Si fueran angelitos, los miembros del gobierno hubieran elegido otras carreras profesionales. Esto lo dan en Primero de Salud Política de los Forestales Juveniles, y se llama controlar al gobierno. Esa espantosa máquina Leviatán.

Pues bien, tenemos un problema. Nos comunicamos casi exclusivamente por internet. Que quiere decir perfectamente al alcance del gobierno. Y no hay periodista que le pueda tocar las narices al gobierno, si el gobierno está viendo en tiempo real lo que hace. Desde te quito la subvención hasta te invento un delito, lo que quieras. Todo es posible. Pero los periodistas son los más necesitados de comunicación ágil. No podrían hacer su función si tienen que volver al tam-tam.

Y lo malo es que este no es un problema de los periodistas, que se pueda dejar en sus manos. Mejor dicho; sí se puede, y así nos va. Hay que azuzar a los profesionales de la prensa para que se den cuenta de con qué juegan, antes de que empiecen a jugar. Serían de rigor clases en la universidad y actualizaciones en las empresas. ¡Clases de privacidad!  Porque cuando se encuentran en el caso, ya no están a tiempo de aprender. Peor; el caso puede empezar antes de que se pueda saber que se trata de un caso.

Lo de Snowden, tan peliculero, no sólo fue una lección de lo que espía el gobierno. Todo, y a todos. Sino una lección de cómo comunicarse entre periodistas fuera de la oreja del monstruo. Se lo tuvo que enseñar a Laura Poitras y a Glen Greenwald. Y a otros. Y funciona. La NSA y otras cinco agencias de cinco países todavía no sabe lo que hablaron — y hablan. Y precisamente en The Intercept (fundado por Greenwald) han publicado un muy adecuado manual de periodistas para colegas del ramo.

No es 100% seguro, y lo explican. Si ya eres un objetivo del gobierno, y saben desde dónde te comunicas (oficina, casa), el manual no es suficiente. Se basa en la red Tor, identidades “fantasma”, y en encriptación. Fáciles de implementar para alguien de menos de 45. Y para los de más edad, siempre hay un sobrino a mano. Pero si sospechas que ya eres un objetivo, hay alternativas. Que se apuntan en el manual, sin entrar a fondo. Sólo necesitas un sobrino más listo que en la situación “normal”. Y en todo caso, el 99% del problema es la “situación normal”.

En resumen. Periodistas, no seáis vagos. ¡¡¡RTFM!!! (Leed el maldito manual — pero es en inglés). Y los demás, ¡cóño, cread ambiente! Necesitamos periodistas con privacidad. Necesitamos universidades y empresas de prensa conscientes de lo que nos  jugamos. Un mínimo de control al gobierno.

Si más, … (clic).

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Nota: necesitamos privacidad para mucho más que para los periodistas. Financieros, activistas, empresarios, políticos, la novia, la mascota; todo lo que se mueva. Pero por qué a ti te interesa la privacidad de otros ya es parte de Segundo de los Forestales Juveniles. Queda muy lejos de Hermann. Será otro día. Pero el mismo manual. ¡¡¡RTFM!!!

Bueno, no tus fotos desnud@; sino las de los ciudadanos americanos. Las tuyas van a poder siempre, y al votante USA le importa un carajo. La cuestión, resaltada por el cómico político John Oliver en su programa de la HBO, es que los americanos -en general- no se han enterado de las revelaciones de John Snowden. No saben del espionaje masivo al que son sometidos por su gobierno, ni que su privacidad es una mera ilusión. Ahora.

Tremenda una secuencia de un informativo de la TV de noticias por cable MSNBC, donde cortan una entrevista con una senadora que está hablando del problema del espionaje masivo … para pasar a la feroz actualidad de no sé qué cantante de mierda, aparentemente famoso, al que acaban de pillar conduciendo con alcohol.

También ha descubierto que no les importa ese espionaje, tal como lo revela Snowden, porque ni siquiera lo entienden. Oliver plantea en su programa que es una discusión necesaria, pero también imposible. Y con la disculpa de ser cómico ha hecho una especie de experimento. Destilar el asunto, como en plan gracia, hasta convertirlo en digerible para las masas.

Aprovechando el escándalo, y lo mucho que se habló del “hackeo” de los iPhones de las famosas de Hollywood a las que robaron sus fotos íntimas, lo usa para que el ganado reaccione.

– ¿Te parecería bien compartir una fotografía íntima con tu amor, digamos porno, y que el gobierno te la robe y la guarde?

– ¡¡¡Me enfadaría muchísimo!!!

Un genio, el Oliver. Ha descubierto que lo más irrelevante de lo que puede hacer el espionaje masivo del gobierno es precisamente lo que puede motivar a la chavalería. Y a partir de ahí usa a Snowden, en una entrevista, para que explique cómo lo hace el gobierno, y por qué tiene tus fotos en pelotas.

Es un programa de media hora, todo sobre lo mismo. Muy ágil, muy divertido, y todo un arte el destilado que hace del problema, con la disculpa del humor. Con acento inglés, pero de los fáciles.

 

Fuente (y gracias), The Intercept (@the_intercept):

A la gente tiende a parecerle más o menos trivial cuando se entera que Big Brother tiene y guarda los metadatos de sus comunicaciones. Después de todo, ¿no tiene las conversaciones propiamente dichas, no? No, normalmente no. Sólo las guarda un tiempo, y luego las borra porque no puede guardar tantas. Pero guarda los metadatos de todo potito. Y fíjate en esta idea:

El FBI pudo conseguir los registros de teléfono de Kim, los de Rosen, sus emails, los registros de entrada del edificio del Departamento de Estado, incluso los momentos precisos en los que Kim accedió el informe de inteligencia de Korea del Norte en la computadora de su oficina. El conjunto de datos electrónicos mostraba cuándo, dónde, y durante cuánto tiempo hablaron Kim y Rosen, aunque no lo que hablaron. Esto muestra el poder de los metadatos.  Para acusar a alguien bajo la Ley de Espionaje, el gobierno no necesita probar lo que se dijo en determinada conversación; sólo que habló, o se encontró, o dejó el edificio en determinado momento. EL abogado de Kim lo destacó en un comentario a la corte:

– El gobierno no ha proporcionado ningún email, mensaje de texto, o grabación de conversación que documente los contenidos de ninguna comunicación [el 11 de junio] entre el Sr. Kim y el Sr. Rosen.

Kim fue condenado a trece meses de cárcel, después de declararse culpable de proporcionar información clasificada a una persona no autorizada (Rosen es periodista). Se declaró culpable después de haberse arruinado y gastado todos sus ahorros en su defensa. Y después de haber acabado con los ahorros de sus padres y de su única hermana. Quien dice ahorros, dice -aparte del dinero y acciones- las respectivas casas, objetos de valor, todo. La alternativa eran 30 años de cárcel. ¿Conclusión? Mejor culpable pactado. Estaba en el mismo infierno que llevó a suicidarse a Aaron Swartz. También Kim pensaba en el suicidio todos los días.

Los metadatos esos tan triviales.

El periodista Rosen no lanzó ningún bombazo periodístico el 11 de junio de marras. Corea del Norte había llevado a cabo una prueba nuclear, y el gobierno USA estaba contemplando la reacción. Rosen escribió un artículo en el que decía que “según fuentes”, el gobierno pensaba que la reacción que se podía esperar a unas posibles sanciones del gobierno USA sería una segunda prueba nuclear. Pero eso era un comidilla en Washington. Muchos periodistas dijeron lo mismo, aunque otros dijeron cosas distintas.

Kim es un americano originario (de niño) de Corea del Sur. Si peca de algo es de ultra nacionalista americano, y anticomunista. El más imposible espía de Corea del Norte que se pueda imaginar. Su alegado motivo para hablar con Rosen es la incomodidad urticante que sentía ante la tibieza de la política USA con Corea del Norte. Pudo perfectamente consultar el documento secreto sobre Corea del Norte, al que tenía acceso legítimo, para ponerse al día de la situación general. Y pudo hablar con Rosen de la blandenguería del gobierno con Piongyang. Lo que no pudo es reunir los millones necesarios para defenderse del gobierno … y de los metadatos.

Obama prometió en su primera campaña electoral acabar con el abuso que se estaba cometiendo contra los que filtran informaciones inconvenientes para el gobierno. Si embargo, en sus cuatro primeros años, el gobierno Obama acusó a más “filtradores” que todos los demás gobiernos USA de la historia … sumados. Probablemente prefiere tener los “metadatos” a los datos de las comunicaciones propiamente dichos. Con eso puede crear una fuerte impresión de lo que le interesa sugerir, y a ver quién es el guapo que reúne los millones para combatirlo, y se arriesga a 30 años. Y la gracia es que los metadatos los tiene el gobierno, no la defensa. Son secretos por ley, y sólo los puede usar el gobierno. Por ejemplo, la defensa no tenía acceso a los metadatos del teléfono de Rosen, para ver si había hablado también con otros que tuvieran acceso a la misma información.

Fuente, The Intercept. Es largo, pero muy interesante y bien escrito.

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Marod

¿Qué motivos pueden llevar a un tipo de 29 años con una buena posición a revelar un chorro de material sensible de espionaje de la nación más poderosa del mundo?

Sí, amigos, voy a desvariar un rato sobre E. Snowden, el espía con corazoncito.

Tras leerme el libro de Greenwald sobre las peripecias del amigo Snowden, me asaltan más dudas que a Rajoy en un congreso de Podemos. Y, dada mi natural inclinación al onanismo mental, unas cuantas reflexiones cuya respuesta, mi friend, is blowing in the wind.

Bueno como supongo que todo el mundo conoce la historia, haré un brevísimo resumen para situarnos. No sin antes recomendar la lectura de “Sin lugar donde esconderse”. Es un libro muy asequible, de lectura rápida, bien novelado, bien estructurado… y realmente sorprendente.

E. Snowden es un muchacho (29 añitos) bastante friki de la informática que, sin carrera universitaria ni nada pero con mucho talento, logra puestos técnicos de importancia en los servicios de inteligencia norteamericanos. Aprovechándose de su posición, destreza y “agujeros” de seguridad en la intranet de la NSA se apropia indebidamente de un chorro de documentos de alto secreto que entrega a unos periodistas de The Guardian US y The Washington Post.

A partir de ahí se monta un jaleo monumental de muchísimo ruido y pocas nueces. Año y medio después, a la fecha actual, se habla poco (mediáticamente, me refiero) Snowden y nada de las actividades de la NSA.

Lo primero que Greenwald (autor del libro y periodista que se encargó de ordenar, seleccionar y publicar los documentos) trata de dejar muy claro es la motivación de Snowden. Greenwald, a pesar de su pose de rebelde antisistema, tiene bastante temor de las repercusiones legales de sus actos (en un momento del libro en que The Guardian demora la publicación de sus artículos se ve tentado a hacerlo él mismo en solitario, pero desecha la opción por el miedo a las consecuencias legales). Es muy insistente en los motivos de Snowden y en los suyos propios que les llevan a la revelación de secretos nacionales.

Los motivos son obviamente morales. La NSA está haciendo algo muy malo, muy secreto y nos vemos obligados a que la verdad se sepa. Esto está muy bien para un periodista como Greenwald, ni siquiera debería recurrir a la moralidad de las acciones de la NSA, simplemente su ética periodística es suficiente para justificar que los ciudadanos tienen derecho a ser informados de posibles acciones ilegales que su gobierno hace sobre la población.

Es diferente para Edward… Snowden no fue contratado para informar al público de nada, y nunca fue su profesión o su vocación. Snowden justifica sus acciones en la inmoralidad de la NSA. Quiere que internet siga siendo libre y privada (loables intenciones).

Sin embargo, ¿es creíble un sacrificio semejante para salvar la privacidad de internet? Me refiero, no se trata de salvar vidas, hogares, niños famélicos ni nada por el estilo. No. Sólo la privacidad de las comunicaciones y publicaciones de la Red. No digo que no sea importante o muy deseable, pero… ¿tanto como para tirar una vida de éxito a la basura?. En el último caso ni siquiera era algo que a él le afectase (como hacker conoce los métodos para burlar la vigilancia… incluso mete el móvil en la nevera 🙂 )

Un tipo tan – descrito por Greenwald – inteligente y reflexivo, ¿No se planteó que muy probablemente no conseguiría nada? USA no va a detener sus actividades de vigilancia, y la Patriot Act tampoco se va a derogar. ¿Para qué tamaño sacrificio, entonces?

Hay un momento en el libro en que dice que le inspiran los héroes de los videojuegos y que quiere vivir conforme a sus creencias. A mi no me acaba de convencer, demasiado cándido para un tipo tan capaz. Además, con estos remilgos morales ¿Qué cojones hacía en la CIA y en la NSA? ¿Vio la luz allí dentro? A mi estas revelaciones místicas tipo conversión de S. Pablo me dan tufillo a excusa que marea. No me creo la pura satisfacción moral como ventaja obtenida por un precio tan alto. Otras ventajas debe tener para “tirarse al monte” de esa manera.

En cualquier caso, los motivos del bueno de Edward son secundarios. ¿Qué más dará? Lo principal es lo que estaban haciendo los espías americanos con una vigilancia ilegal, abusiva y una torticera invasión de la privacidad de las comunicaciones de -literalmente- millones de ciudadanos.

Gran escándalo… que duró un ¿par de meses? ¿tres?. Ni una sola dimisión, ni una sola modificación de la ley, ni una sola manifestación o protesta de nivel….¡Nada!. Pero nada de nada.

Bueno sí, Obama y su Ministro de Exteriores tuvieron que soportar las llamadas de cabreo monumental de la Merkel, de los Chinos, y de un montón de embajadores pidiendo explicaciones. Nada más.
Snowden vive exiliado en Rusia y sólo podrá pisar suelo americano para ser procesado por varios delitos… para nada.
USA dice que esas feas actividades se justifican por la Seguridad Nacional. Para prevenir atentados terroristas (joder, cualquiera dice que no). Pero quedó muy claro que se extralimitaban, y no un poquito… millones de poquitos. Una vigilancia con jueces secretos, masiva y generalizada no puede ser para prevenir terrorismo (o no sólo, vaya) y es absolutamente desproporcionado. Otra forma de prevenir el terrorismo islámico podría ser meter a todos los musulmanes en cámaras de gas, pero eso no lo contempla nadie en su sano juicio (tú no vales, Adolf).

Y ¿por qué no pasa nada?. Es ciertamente compleja esa respuesta. Hace algún tiempo se publicó una entrada en esta plaza que trataba sobre el prestigio de los asesinos.

Una de las causas que barajaba es la creación del mito de la lucha contra el poder. Oponerse a un poder tiránico y opresor. El débil contra el fuerte.

Pasa un poco esto con la democracia. Al organizar el poder como un sistema lógico de normas legitimadas en un concepto abstracto (la soberanía) y no en una persona (emperadores, reyes o príncipes), la cosa pierde “fuste”. Y al ser ese poder totalmente reformable por procedimientos objetivos la cosa no sólo pierde fuste, sino cualquier atisbo de resultar heroica, romántica o mítica. Y los humanos funcionamos muy bien con mitos y muy mal con lógica.

Un ejemplo lo vivimos la semana pasada. Imaginaros el mismo acto reivindicativo-festivo del 9N pero con la dictadura franquista. ¿qué hubiese pasado? Fácil, una ensalada de hostias, detenciones masivas, unos cuantos heridos y posiblemente algún muerto. ¡Que poder evocador! (como decía Brando en Apocalipsis Now… ¡me encanta el olor a napalm por la mañana!).

Ahí está el muro de hierro, golpearlo hasta derribarlo. Opone resistencia. El muro de Berlín es un símbolo potentísimo.

Sin embargo la democracia liberal es como pegarle un puñetazo a un colchón visco-elástico. Se deforma, se adapta y absorbe el impacto para recuperar inmediatamente su forma original. Los antidisturbios necesitan una orden para sacar la porra, y cuando les autorizan a sacar la porra tienen que ir suavecito para no salir en el TD solmenando hostias.

Esto tiene una clara ventaja (que compensa, ¿eh?) que vivimos mejor y más tranquilos, que podemos decir lo que queramos y que el gobierno no nos oprime. A cambio nos adormece y nos amansa.

En fin, ¿quien quiere hostias, habiendo libertad? Que le den a Snowden 🙂

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