secesión de cataluña


quiere-vasquilandia-la-independencia

Ha salido el último Euskobarómetro [–>], según cuenta Vozpópuli [–>]. Este gráfico no sale de una pregunta directa, sino de una deducción inevitable. Del modelo territorial que preferimos los vascopitecos. Donde responden que independetzzzia un 23% de antropomorfos, y distintas formas de seguir dentro de España un 72%.

Esto es lo que contesta la basca cuando le preguntan lo que quiere:

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Gráfico que deberíamos simplificar. Porque ni siquiera Tóntez, su máximo impulsor, es capaz de señalar alguna diferencia para Vasquilandia entre la autonomía que tiene y el federalismo. Simplificamos:

modelo-territorial-anhelado-por-vasquilandia-2

Tenemos una idea de la posición de los partidos vascos al respecto. En unos casos mejor y en otros no tanto. Si por “partidos” entendemos lo que diga el Marianito de cada uno. Pero fuera del mundo de la política podría haber quien le dé más importancia a lo que piensen los votantes de los partidos que los Marianos de los partidos. Piensan esto:

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Hay un dato curioso. Respecto al mamoneo territorial, al lo que más se parecen los votantes de  Potemos Vasquilandia es a los del PNV. O viceversa. Los demás tienen las ideas más claras, pero distintas ideas. Los de Potemos resultan ser la banda izquierda del PNV. Y el federalismo de Tóntez es una gran idea … sobre todo para los no votantes del PSOE. Es lo que tiene llamarse Tóntez.

Hasta aquí lo que quiere la peña. Así, en frío. Pero vivimos en un mundo posmoderno de sentimientos, y es importante saber cómo se sienten nuestros ilustres conciudadanos. Por ejemplo, ¿se siente nacionalista Vasquilandia?

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Y los sentimientos, separando el ganado por partidos de preferencia. Hemos incluido los abstencionistas recalcitrantes, para medir esa idea de que los no nacionalistas participan mucho menos en las elecciones. Cosa que se confirma sobradamente. Y que tal vez debería hacer pensar, por lo menos un poco,  a los imbéciles que dirigen los partidos que deberían motivarles.

 

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También se confirma el parecido, por la otra banda, entre Potemos y el PNV. Ambos cerca de la media de la población general. Más no nacionalistas que sí nacionalistas, pero sin exagerar demasiado. Los votantes, digo.

Nota: Había habido un fallo, capturado por Repbana (gracias). Los datos del PNV que ponía antes eran los de la columna de total.

Comparando. Puede tener interés comparar encuestas. Hace poco poníamos la del Sociómetro [–>]. Señalando que “el prucés” desincentiva el separatismo vasco. Es del gobierno vasco en vez de la Universidad del País Vasco, y yo diría que con menos prestigio que el Euskobarómetro. Pero los resultados no difieren demasiado. Si acaso, en la absurda opción intermedia. Contagiados por el ambiente tramposo del nacionalismo, nunca preguntan por lo claro: ¿quieres independencia, sí o no? Y la pregunta del medio es diferente entre ambas encuestas. En la del Sociómetro, la respuesta del medio es: Estaría o no de acuerdo según las circunstancias. Y en la del Euskobarómetro es:  Tengo deseos pequeños de independencia. ¡Tócate los cojones! (Las otras dos opciones son “deseos grandes” y “ningún deseo”).

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Contando con el cachondeo inherente a la pregunta del medio, son resultados razonablemente similares. Y el apabullante anhelo de independentzzzia de Vasquilandia resulta bastante escaso para tanto como hablan de él.

Hay más cosas, y de interés. Algunas, asquerosas — aunque conocidas. Puedes seguir la historia en el Euskobarómetro original:

 

 

Va así, según los puntos planteados por Potemos al PSOE [los pillo de El Español –>]. El punto 19 se llama Derecho a Decidir.

El desarrollo de los procesos de descentralización propuestos en el título VIII de la Constitución a lo largo de las últimas tres décadas ha revelado imprescindible una reformulación del modelo territorial para que todas las naciones, comunidades políticas y territorios puedan encontrar su encaje dentro de España si así lo deciden.

O sea, la descentralización que llevó a cabo la constitución reveló que en España había partes que no encontraban “su encaje” en la cosa.

Para poder garantizar que se haga desde la plena adhesión a un proyecto común, lo anterior debe tener como correlato la aceptación del derecho a decidir en aquellas naciones que lo hayan planteado con especial intensidad. Es en ese marco, el de la reconstrucción de un proyecto común, donde queremos desarrollar un Estado plurinacional en el que todas las comunidades nacionales y culturales puedan desarrollarse en un marco igualitario y solidario sin imposiciones.

O sea, hace falta rehacer un “proyecto común”. ¿Rehacer? Parace difícil si no lo había, como nos ha revelado la descenetralización. No puede ser; están hablando de crear un proyecto común ex novo. Depende del acuerdo de las “comunidades nacionales”, que no está claro cuáles son, pero sí está claro que España no es una de ellas. Y tal vez dependa también del acuerdo de las “comunidades culturales”. ¿Se puede considerar que los gitanos, los judíos, y los musulmanes son “comunidades culturales” con “derecho a decidir”? A saber. Y queda el problema de considerar si los que se tienen por “comunidad cultural española” tienen derecho a decidir, “sin imposiciones”. Aunque no sean “comunidad nacional”, podría sospecharse que sí fueran “comunidad cultural”.

Proponemos empezar así por el reconocimiento previo y específico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial, mientras aseguramos el respeto a los diversos campos competenciales.

Se va aclarando el problema. Hay que empezar por mirar muy atentamente, para poder averiguar cuántas “realidades nacionales” hay en España. De momento, no lo sabemos. Debe ser que no es tan obvio. Tampoco sabemos lo que pasa si, al mirar atentamente, no todos ven el mismo número de realidades nacionales. ¿Cómo se digiere el muy previsible desacuerdo?

Y mientras se averigua / no se averigua cuántas naciones hay en España, se respetan las diferencias competencias entre las presuntas naciones. Chupado.

Pero aquí ya no parece que pinten nada las “comunidades culturales”. Lo sentimos por los gitanos, los judíos, los musulmanes y los españoles. Otra vez será.

Dado el bloqueo de las posiciones en relación a esta materia, desplazamos el ámbito de negociación para la resolución del encaje de Cataluña en España al ámbito de una mesa de negociación integrada por En Comú Podem y PSC, comprometiéndonos a asumir como propio el acuerdo que ambas fuerzas alcancen.

Como en realidad no basta con una mirada atenta para saber con seguridad cuántas “realidades nacionales” hay en España, lo de Cataluña que lo vayan negociando los representantes del 28% del electorado catalán. Y sobre el resto, ya hablaremos. Cuando lo “hayan planteado con especial intensidad”.

Parece que estamos ante dos principios distintos para un modelo territorial. Por una parte hay una idea de “naciones a la carta”, que se averiguan mediante la observación atenta. Problemático, porque hay “bloqueo de las posiciones en relación a esta materia”. Pero no es muy difícil, porque se reúnen un par de partidos y lo acuerdan. O no. Y por otra, un esquema de las naciones “planteadas con especial intensidad”. Apreciación, de momento, completamente subjetiva.

Sólo hay dos problemas.

– Hacia arriba. ¿Qué ocurriría en el caso de que la mirada atenta revelara una “realidad nacional” española? ¿Y si a esa posible “realidad nacional” le diera por expresarse “con especial intensidad”?

– Hacia abajo. ¿El modelo territorial de naciones a la carta, deseable para España, no sería también deseable para las partes que eventualmente se desgajaran de la “adhesión a un proyecto común”? ¿Cuál es exactamente el ámbito de aplicación de este modelo territorial? Porque si es justo -y presumiblemente democrático- en una geografía determinada, qué es lo que podría hacer que no fuera igualmente recomendable en una subárea de la misma?

Definición de “realidad nacional” de Potemos, supongo: Grupo provisional de antropomorfos, con cierta unión sentimental, a la espera de un cambio de sentimientos. No es muy práctico, pero tiene un morbo de cojones.

Desde el PSC están hablando de aceptar o proponer un “referéndum a la canadiense”. O eso es lo que se viene diciendo en la prensa. Sale de dos noticias sobre propuestas de Chacón e Iceta:

Mi impresión es que los chicos del PSC saben de lo que hablan, pero los chicos de la prensa … no tanto. Y conviene aclarar algunos de los errores en los que caen.

Tal vez la precisión más necesaria sea destacar que nunca se ha celebrado un “referéndum a la canadiense”. Y también que esta afirmación de OK Diario está muy equivocada:

La llamada ‘Ley de Claridad’ es una reivindicación que las fuerzas independentistas llevan haciendo desde hace años. [–>]

No es cierto. Los nacionalistas catalanes y vascos hablaban de Quebec sin parar … justo hasta que los canadienses aprobaron la Clarity Act. Desde entonces se han olvidado de Quebec, y ya no es *el* ejemplo. Al contrario, la Clarity Act canadiense es un ejemplo muy bueno de lo que los separatistas no quieren. Y por eso los separatas de Quebec se enfadaron mucho con la ley de claridad que les encalomó su gobierno federal.

Para entenderlo, convendría destacar en qué son iguales el caso canadiense y el español, y en qué difieren. Ambas constituciones prohíben la secesión de una Provincia / Comunidad Autónoma. Pero en Canadá, la Provincia no tiene que pedir permiso al gobierno central para organizar refréndums. Y los hacían; en Quebec celebraron dos. De ahí salió la Clarity Act. De la pregunta del Gobierno Federal al Tribunal Supremo sobre las consecuencias jurídicas de un resultado positivo en un referéndum separata.

Respuesta: Consecuencia jurídica, ninguna. La Consti prohíbe la secesión unilateral. Consecuencias políticas, muchas y pueden ser graves. Entre otras, que ante una Declaración Unilateral de Independencia, o invades / dominas el territorio, o quedas a expensas de que la “comunidad internacional” se lo ponga difícil. Pero eso ya no está en tus manos;  y puede tener una influencia decisiva cómo hayas gestionado el asunto.

Propuesta: No dejes que te hagan *su* referéndum. Acepta civilizadamente la idea de que es poco sostenible políticamente mantener un territorio que muestra una voluntad clara de separación sostenida en el tiempo. Y propón resolver el dilema con una ley  que (1) diga cómo es un referéndum para averiguar la eventual existencia de una voluntad “clara”, y (2) que establezca todos los elementos que hay que negociar posteriormente de cara a la secesión — pero sin presuponer el resultado de la negociación. Lo de la “claridad” hace referencia a los dos elementos. La claridad de la voluntad, y la claridad de lo que -en su caso- habría que negociar (el cristo que se monta).

Ojo, en el caso canadiense la negociación sería con el gobierno federal, y con todas las demás provincias. Y es lógico. Si no hay unión, cada Provincia pinta tanto como la Provincia que se quiere separar.

Resultado: Se acabaron las ganas de referéndum. (Y en España se acabaría el argumento “no nos dejan preguntar”).

¿Cómo es un “referéndum a la canadiense”? Nadie lo sabe; nunca se ha hecho. La ley menciona que se habrá de convenir qué tipo de mayoría se considera “clara”; la división de los activos y deudas; cualquier cambio en las fronteras de la Provincia; los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá; y la protección de los derechos de las minorías. Pero sin especificar los detalles.

¿Y lo del PSC? Lo que yo entiendo de las palabras de Chacón e Iceta es que no están “proponiendo un referéndum” — como dicen algunos periodistas. Entiendo que dicen: SI planteamos una reforma federal de la Constitución, y SI en Cataluña lo “rechazan masivamente”, entonces proponemos reformar (de nuevo) la constitución para que mediante una Ley de Claridad se haga posible un referéndum … SI los separatas lo siguen pidiendo a pesar de la Ley de Claridad. Hay un rosario de tres condicionales seguidos. Sutiles. A mi me parece inteligente.

El ejemplo que tenemos es que en Quebec dejaron de hacer referéndums de secesión, precisamente tras la aprobación de la Clarity Act. Y el ejemplo que tenemos es que en los referéndums que proponen los separatas, lo que más destaca es la oscuridad de las preguntas (siempre son varias).  O sea, sabemos que los separatas no quieren preguntar algo sencillo como: ¿Quiere la separación de Cataluña de España? Sí / No. Lo que no entiendo es el empeño que tenemos en no darles a los separatas lo que NO quieren.

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Info relevante:

Yo diría que conviene establecer una diferencia, nada difícil, entre no tener complejos y circular sin frenos. Es relativamente aceptable que alguien quiera imaginar unas intenciones conspirativas en quien sea, y decida combatir eso que imagina. Pero si es periodista -o ejerce- debería intentar plasmar que lo que imagina es … imaginario. Vaya, no fáctico. Que se trata de algo que podría ocurrir -si su imaginación acierta- pero que no ha ocurrido. Porque cuando se propone como ocurrido lo que sólo se ha imaginado, en lo que estamos es en inventar la realidad. Que puede estar muy bien en la literatura, pero no debería ser una función de la prensa.

Luis del Pino lleva una campaña curiosa contra Ciudadanos. Una campaña basada en una realidad descaradamente imaginaria.

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El artículo del que Luis del Pino saca que Sánchez habló de cómo “colarnos” un referéndum, es este de El Periódico:

El problema es que Puigdemont dice claramente que no hablaron de cómo “colarnos un referéndum”. ¿De dónde lo saca Luis Del Pino? De aquí:

Pregunta: “Dentro de la Constitución y de la ley se puede hablar de todo”. ¿Cómo interpreta esta afirmación del líder del PSOE?

Respuesta: …/… Por lo tanto, si Sánchez lo dice porque entiende que cabe una consulta en la Constitución, coincidimos.

Pregunta: ¿De la conversación usted extrajo esta conclusión?

Respuesta: Es muy prematuro extraer de una primera conversación una conclusión como esta. Sánchez siempre ha sido rotundo en su negativa a que en Catalunya haya una consulta.

O sea, queda meridianamente claro que en la conversación en la que Luis del Pino dice que hablaron de “cómo colarnos un referéndum”, no sólo no mencionaron colar ningún referéndum, sino que Puigdemont concluye que ni siquiera se puede extraer implícitamente un referéndum. Lo que presenta Luis como un hecho, se trata de una realidad imaginaria.

Tiene más guasa la cosa. En su programa de esta mañana, del Pino ha explicado cómo se crea esa realidad. Viene de unas declaraciones / ideas de Carmen Chacón, que propone que si en una eventual reforma constitucional el voto fuera negativo en Cataluña, entonces ella, Carmen Chacón, opina que sería oportuno plantearse “lo que hizo Canadá”. Que quiere decir algo como una Clarity Act. Que, por cierto, no produjo ningún referéndum, sino el abandono de los referéndum en Quebec. De momento, y ya llevan 20 años.

Y a partir de Chacón, del Pino establece que como Sánchez y Ciudadanos plantean una reforma constitucional en el sentido de “completar el funcionamiento federal de la organización territorial de nuestro Estado”, eso significa que lo que pretenden es que haya un voto negativo en Cataluña, y de ahí tener la disculpa para proponer un nueva reforma que incluya una Clarity Act en la Consti. De lo que se deduce que si Sánchez quiere eso, no hay duda que ha hablado con Puigdemont de cómo colarnos un referéndum sin que nos demos cuenta. Aunque no haya hablado de eso. Y claro, Rivera es culpable. A pesar de que el pacto PSOE – Ciudadanos [–>] diga expresamente lo contrario:

oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España

¿Para qué vamos a fijarnos en la literalidad de les palabres, cuando podemos tirar de la inigualable belleza de lo imaginado?

Problema. Cualquiera que quiera reformar la constitución sería igualmente culpable de querer “colarnos un referéndum”, porque podría producir el mismo efecto que Carmen Chacón opina que induciría una Clarity Act. Pero no vamos a dejar que esa minucia nos fastidie el constructo.

El periodista tiene, además, otro argumento. Asegura que ha ofrecido a Ciudadanos que se expliquen en su programa, en una entrevista.  Y que no han aceptado — o no han contestado (no recuerdo exactamente lo que ha dicho). Y queda la impresión de  que tienen algo que ocultar. Cierto; es posible que se pueda deducir eso. Lo que pasa es que también se pueden deducir otras cosas. Por ejemplo, pereza de interactuar con quien inventa la realidad. Es un cante jugar al fútbol sin unas normas -previamente aceptadas- que limiten las patadas a la espinilla.

¿Hay motivos para pensar que Ciudadanos quiere una Clarity Act? Yo creo que al menos sí hay motivos para suponer que parte de la gente en la línea de C’s lo contemple. Porque algunos lo contemplaron, aunque fue muy rápidamente rechazado:

Y menos mal que algunos lo contemplan, porque es mucho mejor poder hablar con naturalidad de los problemas en lugar de crear tabúes. La estrategia de Luis del Pino es acojonante. No es ya que no pueda haber un referéndum en Cataluña, sino que no puede haberlo en España … porque podría manifestarse una negativa en Cataluña, y eso darle razones a Chacón. No sería la primera vez que un tabú crea un monstruo. Y con el tabú “no se puede preguntar” tienen el monstruo perfecto.

 

 

Luis Bouza-Brey

LOBOT

Comentario a “Catalanofobia”, de Ignacio Camacho, en “ABC” del 14-3-16

Cataluña constituye hoy el epítome, la síntesis sublimada, de la perversión radical del sistema político español impuesta por la colusión del nacionalismo étnico antidemocrático con la izquierda —socialista y comunista— abducida por el oportunismo, la mutilación ética y el sectariamo autoritario. ¿Cómo es posible que un sindicato de origen socialista pueda estar liderado por alguien que apoya cerrilmente la insolidaridad de clase?¿Cómo es posible que alguien que dirige un sindicato que se identifica retóricamente con la defensa de los trabajadores pueda considerar “catalanofobia” la oposición al nacionalismo étnico, burgués, insolidario, caciquil, clientelar y corrupto?¿Cómo es posible que este personaje haya sido elegido por los trabajadores de Cataluña y el resto de España para liderar la “UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES”?
El episodio de la elección de Álvarez como Secretario General de UGT revela la LOBOTOMÍA NACIONAL-SOCIALISTA producida sobre la cultura política del país por el proceso degenerativo de la izquierda experimentado en el Régimen del 78: una izquierda amputada de los valores y principios fundacionales, que es capaz de apoyar sin contradicciones la sedición, la insolidaridad y el etnicismo antidemocrático; una izquierda “charnega” subordinándose al señoritismo étnico y apoyando la ruptura de la lealtad y la hermandad hacia sus ancestros; una izquierda miope, oportunista y despreciable, que debería ser condenada por sus afines del resto de España a un duro ostracismo regenerativo, y que es premiada, sin embargo, con la promoción de su representante al liderazgo de la UGT nacional.

Esta lobotomía, que se expande hacia el conjunto de España, se produce a todos los niveles de la sociedad catalana, en las élites económicas e intelectuales, en las Universidades, en el sistema educativo, en los medios de comunicación, en las organizaciones sociales y en la casi totalidad de los centros de la vida societaria.
Sólo falta que un GOBIERNO DE BATIBURRILLO, de izquierdistas y etnonacionalistas, le de la puntilla al Régimen, para acabar de hundir el país en el tercermundismo, la desintegración, la guerra de todos contra todos y el sometimiento a las razzias yihadistas.
¡Qué panorama! La lobotomía diseñada por Pujol, el PSUC leninista y los señoritos del PSC a principios de la transición ha conseguido sus objetivos.

CA­TA­LA­NO­FO­BIA

IG­NA­CIO CA­MA­CHO, ABC (1ª Edición), España 14 mar 2016 13
Ca­ta­la­nó­fo­bos son pa­ra el lí­der de UGT los tra­ba­ja­do­res que se opo­nen a la rup­tu­ra uni­la­te­ral de la so­li­da­ri­dad del Es­ta­do

Amu­chos es­pa­ño­les les ha­bría gus­ta­do que el re­cien­te con­gre­so de la UGT hu­bie­se si­do el de la re­ge­ne­ra­ción éti­ca y po­lí­ti­ca de un sin­di­ca­to agu­je­rea­do por la co­rrup­ción y las prác­ti­cas clien­te­lis­tas de su hi­per­tro­fia­do apa­ra­to de po­der. En vez de eso –ape­nas una bre­ve y abs­trac­ta au­to­crí­ti­ca del lí­der sa­lien­te, Cán­di­do Mén­dez–, la nue­va di­rec­ción ha ori­lla­do el de­ba­te re­no­va­dor pa­ra au­to­pro­cla­mar­se fru­to de una «de­rro­ta de la ca­ta­la­no­fo­bia», ya que el fla­man­te se­cre­ta­rio ge­ne­ral es abier­to par­ti­da­rio de un re­fe­rén­dum de au­to­de­ter­mi­na­ción pa­ra Ca­ta­lu­ña. Se­gún el emi­gra­do as­tu­riano Jo­sep Ma­ría –an­tes Pe­pe– Ál­va­rez son ca­ta­la­nó­fo­bos, pues, to­dos aque­llos com­pa­ñe­ros que no lo han vo­ta­do y des­de lue­go los mi­llo­nes de ciu­da­da­nos opues­tos a la con­sul­ta so­be­ra­nis­ta: una pro­pues­ta que aten­ta con­tra la igual­dad de los es­pa­ño­les al que­brar el con­cep­to de so­be­ra­nía na­cio­nal con­jun­ta. He aquí el re­tra­to del es­te­reo­ti­po vic­ti­mis­ta del na­cio­na­lis­mo, que til­da de ca­ta­la­no­fo­bia el de­seo afec­ti­vo, po­lí­ti­co y so­cial de que Ca­ta­lu­ña si­ga for­man­do par­te de un pro­yec­to ci­vil com­par­ti­do.
Ba­jo los 26 años de man­da­to de Ál­va­rez, to­do un pa­ra­dig­ma de re­no­va­ción y des­ape­go, la UGT ca­ta­la­na ha aban­do­na­do la tra­di­cio­nal iden­ti­dad in­te­gra­do­ra li­ga­da al ori­gen mi­gran­te de mu­chos de sus afi­lia­dos pa­ra vol­car­se en res­pal­do de las te­sis na­cio­na­lis­tas; ac­tual­men­te tie­ne a dos di­ri­gen­tes en el Ga­bi­ne­te in­de­pen­den­tis­ta de Puig­de­mont y a bas­tan­tes más en car­gos ad­mi­nis­tra­ti­vos. El pro­pio Ál­va­rez, aun­que no se de­cla­ra fa­vo­ra­ble a la se­ce­sión, se ma­ni­fies­ta en sin­to­nía con el res­to de las re­cla­ma­cio­nes del so­be­ra­nis­mo, que pa­san esen­cial­men­te por dis­mi­nuir la apor­ta­ción de Ca­ta­lu­ña al Es­ta­do. En­tre otras la con­tri­bu­ción fis­cal gra­cias a la que se pa­gan los sub­si­dios de los pa­ra­dos an­da­lu­ces, ex­tre­me­ños o ga­lle­gos, a los que de­be­ría re­ve­lar cuan­to an­tes que son ca­ta­la­nó­fo­bos sin sa­ber­lo. Y ya de pa­so con­ven­cer­los de que es la so­li­da­ri­dad de cla­se la que le im­pul­sa a pos­tu­lar la mo­di­fi­ca­ción de los me­ca­nis­mos igua­li­ta­rios que ga­ran­ti­zan la cohe­sión de los ser­vi­cios so­cia­les.
Es­ta­ría bien que, da­da su con­vic­ción so­bre la con­ve­nien­cia de pre­gun­tar a los ca­ta­la­nes si desean con­ti­nuar en Es­pa­ña, el nue­vo lí­der uge­tis­ta efec­tua­se tam­bién una con­sul­ta al res­pec­to en­tre los mi­li­tan­tes de la or­ga­ni­za­ción en­te­ra. Si­quie­ra sin efec­tos vin­cu­lan­tes, só­lo pa­ra sa­ber qué opi­nan los tra­ba­ja­do­res so­bre el pre­sun­to de­re­cho a de­ci­dir de un su­je­to po­lí­ti­co so­be­rano ex­clu­si­vo de los ciu­da­da­nos de Ca­ta­lu­ña. O so­bre la po­si­bi­li­dad de que ten­gan que sa­car el pa­sa­por­te pa­ra ir a ver a sus nie­tos en la pe­ri­fe­ria de Bar­ce­lo­na. O so­bre la des­co­ne­xión de las em­pre­sas ca­ta­la­nas de la ca­ja co­mún de pen­sio­nes. Y que les ex­pli­que, si pue­de, que el má­xi­mo di­ri­gen­te de un sin­di­ca­to de iz­quier­das no sien­te con­tra­dic­ción ideo­ló­gi­ca al­gu­na por em­pa­ti­zar con una re­be­lión – esa sí xe­nó­fo­ba– de ri­cos con­tra po­bres.

Sí, a toro pasado es muy fácil decirlo. Pero es que parece que tenía que ser. Tanta payasada con “el prucés” no es normal. Y es cierto que los vascos tendemos a ser un poco bestias, pero nunca se ha dicho que no seamos serios. Serios … como en “de fuste”. Y eso de ser compi yoguis del circo de los hermanos Marx; no sé, como que no es muy buen plan.

El caso es que el Gobierno Vasco hace una encuesta todos los años, preguntando por la vida y milagros del vascopiteco. Y entre muchas cosas interesantes encuestan sobre la independentzzzia. Enlace:

Lo presentan sin comentarios. Los puros números sobre un gráfico.

encuesta-independencia-gobierno-vasco

Se preguntará el lector por qué tantos colorines para un asunto tan sencillo. Hay que confesarlo: lo del fuste de los vascos está muy atemperado por el nacionalismo, que es un anhelo manifiestamente carente de seriedad. Y en esta encuesta preguntan lo normal -si quieres independencia o no-; pero  también preguntan lo que jamás se ha visto en ningún lugar del orbe.

Estaría o no de acuerdo según las circunstancias

De ahí que tengan que poner tantas rayas, y no se entienda nada. Pero como aquí no nos andamos con bobadas, lo vamos a simplificar. Y al “depende”, que le den. Si resucita Franco, o si Pablito trae Venezuela, o si sale petróleo en el Gorbea, ya se verá en la encuesta del año que sea.

Veamos la independencia en Vasquilandia, pelo. Los números expresan porcentajes. Los colores están invertidos respecto a los del Gobierno Vasco, porque nuestra idea de lo bueno / malo es la contraria. En 2010, 2011, y 2012 (Patxindakari) no debió haber encuesta, o esa pregunta, porque no dan datos.

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Por si no se ve claro. 2016 no sólo tiene la cifra más baja de independentistas de toda la serie (19%), sino también la más alta de contrarios al prodigio (38%). Y los contrarios doblan -exactamente- a los indepes.

Otra buena forma de verlo es mirar la diferencia.

independencia-diferencia-si-no

También se puede intentar buscar la famosa “máquina de independentistas” en estos números. Es interesante, porque no está.

maquina-de-independentistas

Si los gobiernos de España han tenido alguna influencia en el asunto, todo lo que se podría -tal vez- decir es que Aznar habría conseguido que el NO aventaje claramente al SÍ; Zapatero habría disminuido la ventaja; y Rajoy habría logrado aun mayor disminución … hasta que llegó “el prucés” a salvarle. O a salvarnos, que no parece que él se inmute gran cosa.

¡Viva el prucés! 19 puntos de diferencia, superando ampliamente los 11 de Aznar.

Es lo que trato de explicar a los del “no es legal”. El separatismo se desactiva con un baño de realidad. Y la Clarity Act [–>] es el mejor baño de realidad que se ha inventado … hasta que inventaron “el prucés”. Es posible que con el prucés no haga falta. Para que luego digan que en  España no inventamos nada. ;)

independencia-diferencia-si-no-con-plinomica

¿Ahora se entiende la cara de paisaje que se le ha puesto al PNV?

En este país (España) las payasadas empiezan a resbalarnos. Llevamos tal sobredosis que cada nueva inyección ni se nota. Tampoco tiene mayor misterio que un porcentaje sobresaliente de las payasadas venga de Cataluña; en Cataluña hay más nacionalismo, que suele ser la payasada por excelencia. Pero a veces es necesario pararse, sacudirse la sobredosis, y contemplar.

Puigdemont ha escrito un libro. O reeditado, con añadidos de otros. Que versa sobre Cataluña vista desde fuera de España. Y el resultado debe ser el título: Cata … ¿qué?

puigdemont-cata-que

Bueno, si lo dice el presi de la Generalidad, será cierto. No sorprende demasiado. Pero sí es curioso que lo plantee con tal crudeza. ¿Estará pidiendo dinero, sin rubor, para dar a conocer a Cataluña en el mundo? Siendo político …

La Vanguardia [–>] da cuenta de la presentación, de la que viene la foto. Y lo hace relatando una de las anécdotas que confesó Puigdemont — que tal ve explique la cara de tonto que tiene.

El president explicó a los asistentes al acto que durante su excedencia para recorrer Europa y de la que salió su primer y único libro hasta la fecha, llegó a estar harto de que en los hoteles, el personal de servicio diera cuenta de que no conocían Catalunya. Era un evidencia que se repetía cada vez que le preguntaban de dónde era y él respondía que de Catalunya. El interlocutor normalmente le preguntaba: ‘Cat…. what?’, expresión que dio lugar al título de su libro. Así, cansado de que se repitiera el episodio, Puigdemont decidió registrarse en los hoteles por la noche. La razón es que a esas horas normalmente “había personal de servicio que era gente inmigrante, acabada de llegar, con un nivel de inglés y francés muy inferior al mío y podía colar el carné de nacionalidad catalana que llevaba en el bolsillo y así nadie discutía mi nacionalidad”. Esta redacción ha tratado de conseguir una imagen del carné en cuestión, pero no ha sido posible, el president ya no lo lleva encima.

Acojonante, el niño. Y acojonante que se lo publiquen y lo cuenten. Es de suponer que el trauma que conducía a su nocturnidad era que pusieran español en la casilla de nacionalidad. Y que pensaba que con el esfuerzo horario -y el engaño- cambiaba algo. Resulta muy nacionalista: si cierro los ojos, no existe. Por ejemplo, si cierro las orejas, en Cataluña se habla catalán, como en Francia se habla francés. Si cierro la inteligencia, el hombre andaluz es un hombre destruido y anárquico (y el vasco debe ser la pera limonera, a imitar). Etcétera.

Pero tal vez el caso tiene solución. Que ahora podría impulsar Puigdemont desde su elevado puesto recién estrenado. Seguro que su presidencia tiene la suficiente importancia internacional … si llama a la puerta de noche. Supongo que el fenómeno imagina no ser el único con esa dificultad. Los catalanes, mucho fet dierencial, pero se refieren a algo  colectivo. No es nada individual. Y entonces se podría plantear un carnet, emitido por la ONU, para Acomplexats sense fronteresQue daría permiso a poner precisamente eso, acomplexat, en donde hay que poner la nacionalidad. Sería como una especie de: El nene ha salido tontito; pero déjale al pobre, no le vayamos a amargar. Que entre de día, como la gente normal.

Puigdemont. Tal cual. Cata … ¿qué?

Fuente: Dolca Catalunya.

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