PSOE


rosamar

Hoy añado a mis reflexiones previas sobre el PSOE tres artículos ajenos que detectan en parte el problema…

Pero antes de Ramón Jáuregui, un poco de RAE.

ganar

1. tr. Adquirir caudal o aumentarlo con cualquier género de comercio, industria o trabajo.

El PP ha perdido caudal de forma espectacular desde la última vez que en la que sí ganó. Pero esta acepción no es útil en este caso, porque cualquier mindundi de chichinabo puede aumentar el caudal, sin ganar las elecciones, y reclamar con ello el gobierno. La risa sería espectacular.

2. tr. Obtener un jornal o sueldo en un empleo o trabajo.

3. tr. Obtener lo que se disputa en un juego, batalla, oposición, pleito, etc. U. t. c. intr. Ganar al ajedrez.

4. tr. Conquistar o tomar una plaza, ciudad, territorio o fuerte.

5. tr. Llegar al sitio o lugar que se pretende. Ganar la orilla, la cumbre.

6. tr. Captar la voluntad de alguien. U. t. c. prnl.

7. tr. Lograr o adquirir algo. Ganar la honra, el favor, la inclinación, la gracia. U. t. c. prnl.

En todas estas acepciones está la idea de lograr algo, porque se supera un límite. Exactamente lo que no ha logrado el PP, que no está por sí mismo en disposición de gobernar. Ojo, no ya de superar la investidura, por ejemplo con una abstención del PSOE y Ciudadanos, sino de gobernar después.

8. tr. Aventajar, exceder a alguien en algo.

Sólo la octava acepción de “ganar”, y con la siete anteriores en contra, podría usarse para la carcajeante pretensión del PP de haber “ganado las elecciones”.

Y un poco de lógica antes de Ramón Jáuregui. Las elecciones en España, aun siendo una competición, no necesariamente producen un ganador. Porque nunca ha sido una competición para ver quién saca más diputados, sino para ver quién supera una barrera — solo o en compañía de otros. Y el PP, solo, está muy lejos.

Y ahora ya, Jaúregui:

La abstención del PSOE y Ciudadanos permitiría a Rajoy ser investido presidente en segunda convocatoria pero la primera cosa que enviará ese gobierno a las Cortes es la ley del techo del gasto, el plan de reducción de déficit, pendiente de la sanción europea, y los presupuestos de 2017.

¿Qué esperan los de “hemos ganado las elecciones”; una “legislatura abstencionista” completa de PSOE y Ciudadanos? ¿Y a santo de qué?

Como dice R.J., una abstención en segundas del PSOE para que gobierne un PP con 137 diputados no arregla nada. El PP tiene que elegir. O pacta con Ciudadanos algo que seguro que puede no ser demasiado alejado de sus propias propuestas, o pacta unas medidas de legislatura con el PSOE que necesariamente estarán muy alejadas de sus propuestas — y de lo que quieren sus votantes.

No es verdad, como dice el PP (pero también Ciudadanos) que “169 diputados no basten”. Eso puede que no permita una investidura con todos en contra, pero de sobra permite (y ha permitido antes de ahora) un gobierno estable. Si el PSOE prefiere nuevas elecciones que un gobierno muy factible con 169 diputados, las nuevas elecciones y la falta de gobierno hasta entonces serían responsabilidad del PSOE. Pero si el PP no pacta con Ciudadanos (o alternativamente pero más contra natura con el PSOE), sería responsabilidad del PP, o de Ciudadanos, o de ambos. O alternativamente también del PSOE, pero eso es mucho menos porque es la alternativa “no natural”.

 O sea, menos mirar al PSOE, y más mirarse a uno mismo. Me temo que Tóntez tiene razón.

Jáuregui:

Sr. Lobo (en Pulp Fiction)

– Hemos ganado las elecciones.

– Bien … no empecemos a chuparnos las pollas todavía.

Sí, se ve venir vuestra agonía y el hundimiento del régimen constitucional, por inepcia, frivolidad y oportunismo.

rosamar

Veo a todo el mundo haciendo cábalas sobre lo que hará el PSOE si se confirman las encuestas. Descartada la “gran coalición” (PP+PSOE), y expulsado Tóntez tras las elecciones, todo depende de que PSOE + C’s sumen, o no, más escaños que el PP. Si suman, vía tesis Jordi Sevilla podían reclamar el gobierno y la abstención del PP. ¿Lo haría el PP? Si no suman, tendrían que decidir entre apuntarse a un gobierno dirigido por una extrema izquierda bananera, o permitir un gobierno muy débil PP + C´s.

Vale, todo eso está muy bien, y es un dilema suicida de narices. ¿Pero por qué nadie hace cábalas con las alternativas del PP? ¿Es que todo el mundo ha asumido que el PP sólo es la silla de Rajoy, y no tiene más alternativas? Esa no es la película que vende. El cuento se basa en ¡que viene Venezuela! (probablemente cierto), y en que ellos (Rajoy en realidad) son la única alternativa. Lo que es rotundamente falso.

Porque tener, tienen varios movimientos. Que les gustarán más o menos, pero todos ellos son infinitamente mejores que la alternativa bananera. ¡Mejores, desde el propio punto de vista de la película que vende el PP!

– Podrían proponer que gobierne Rivera. ¿Eso sería peor Venezuela? No se lo cree ni Rajoy.

– Podrían, si se da el caso, permitir un gobierno PSOE + C’s. Tampoco es peor que Venezuela, ni de coña.

– Podrían proponer un gobierno independiente, con líneas generales pactadas con el PSOE. ¿Cuál es el problema de eso?

– Podrían proponer un candidato socialista que les parezca razonablemente sensato. Y no pueden decir que eso sería Venezuela, porque ha habido gobiernos del PSOE bien alejados de tales fantasías. Espero que tampoco aleguen no creer que haya nadie moderadamente sensato en el PSOE. Sería tan imbécil y canalla como el cuento de siempre del PSOE con el PP.

– Podrían, rizando el rizo, proponer el gobierno a Joaquín Almunia. Nada bananero ni zapatero, y bien engrasado y conectado con la CE. Con la que son inevitables unas negociaciones de órdago. Y no es verosímil que no puedan llegar a pactar unas líneas generales razonables entre Almunia, De Guindos, Sevilla y Garicano.

Pues no. Al parecer todos dan por supuesto que el PP sólo tiene una opción, y que esa opción que llama yo soy  Rajoy. Momento en el que ya nos olvidamos de la película Venezuela, que parece menos importante que la película Que Presida Rajoy.

También está todo el mundo hablando del PASOC, y del olor a cadáver del PSOE. Puede ser; es verosímil. Pero la política tiene mucho de relato. Y si el relato del PP va a ser que la película Que Presida Rajoy es más trascendente que la película Venezuela, y que merece la pena el riesgo, a mi no me da que el PP fuera a oler menos a cadáver que el PSOE. En esos términos, me huele mucho más.

Las dos muertes serían muy malas, aunque los dos partidos sean muy ladrones, y no poco bordes y cenutrios. Y el resultado sería … ¡tachán!, Venezuela. Y Espanxit, y lo que te rondaré. Joder, y todo eso es porque -al parecer- hay mucha gente convencida de que la silla de Rajoy tiene más peso en la ecuación. ¿De verdad? ¿Hablamos en serio?

No; lo serio sería empezar a plantear las alternativas reales del PP. Vaya, en el caso de que no pensemos que el PP es una banda de chanchullos secuestrada por un psicópata. Tóntez tiene una disculpa; es tonto. Rajoy, no.

Tóntez quiere hacer una reforma que llama federal. No importa mucho cómo le llame; lo que se trata es de saber lo que quiere decir. Y hasta ahora no se había visto. Pero con la campaña en curso parece que se está animando a explicar. Y empieza a entenderse. Lo cuenta El País.

La dirección socialista aseguró este lunes que el pacto político al que se alude se refiere al momento en el que se aborde la reforma del Estatuto de Cataluña. El primer paso sería la reforma de la Constitución, necesariamente acordada por la mayoría de los partidos al requerirse una mayoría reforzada en las Cortes, que aludiría a la “singularidad” de algunas autonomías y, desde luego, a Cataluña. [–>]

Es especialmente interesante ver qué es lo que hace singulares a algunas autonomías.

El PSC defiende que Cataluña es una nación y que la reforma debería incluir que España es un Estado plurinacional.

“No renuncio a que españoles y catalanes caminen unidos, orgullosos de su diversidad, hacia una España federal que asuma como propio a un pueblo singular como es Cataluña con sus historias, tradiciones, instituciones, lengua y cultura”. [–>]

La claridad no es la principal característica de Tóntez,  detalle que comparte con el resto de tontos. Pero de lo que va exponiendo, se desprende que la singularidad de algunas autonomías consiste en que son naciones, y que son naciones por sus historias, tradiciones, instituciones, lengua y cultura. Lo de “sus historias” (en plural) no debe ser una errata; EFE tiene la misma cita [–>].

El problema es que no hay ninguna autonomía que adolezca de esos cuatro elementos. Al contrario; mientras que todas las autonomías tienen “su lengua”, solo algunas tienen “sus lenguas” (en plural). Y parecen ser estas, y desde luego Cataluña, las que Tóntez apunta como singulares, o naciones.

El segundo problema es que no sabemos las naciones de la plurinación. Mejor dicho, que sólo sabemos una de esas naciones — desde luego, Cataluña. Se entiende que Tóntez no quiera hacer una lista completa. Por aquello de las elecciones y de no ofender a las no-naciones. Pero como resulta evidente que va a haber un montón de autonomías no-naciones, parece necesario saber si ese conjunto va a ser una nación llamada España; o tal vez Amorfilandia; o acaso habrá algo plurinacional que se llame por ejemplo Federación España, que esté formada por un conjunto de naciones y no-naciones.

Pero no parece, porque Tóntez quiere que “españoles y catalanes (¿y otras singularidades?) caminen unidos …”. La plurinación no se puede incluir España en su nombre, porque catalanes y españoles son cosas distintas, con nombres diferentes. Salvo que también dice que “caminen unidos … hacia una España federal”. ¿Una España que contiene españoles y no-españoles? Tóntez se ha hecho la picha un lío.

Tal vez podría ser Iberia Plurinacional. Formada -como veíamos- por un conjunto de naciones y no-naciones. O tal vez formada por Cataluña Singular (esto debe quedar claro en la Consti), España, X, y Z (ya se vería).  Y aquí viene el lío. Cuando les digas a las no-naciones que tienen que ser no-naciones.  O formar parte de Amorfilandia, o España. ¿Y si no quieren? ¿Y si resulta que también quieren ser naciones? Sería hacer un pan con unas tortas, porque entonces Cataluña seguirá sin ser singular. O más singular que el resto, se entiende.

Ese es un camino que ya hemos recorrido. Si cambias singular, o nación, por autonomía, estás repitiendo la historia de la transición. La guerra entre café para mi, y café para todos. Vaya, la niñería de la singularidad. Tóntez no ha hecho nada. Bueno, el tonto. Lo suyo.

La tontería sólo tiene un esquema lógico. Definir singularidad, o nación, en función de un vernáculo. Idea socialista de cojones. Y aun así habría que retorcer bastante lo de vernáculo, porque en Vasquilandia se habla castellano desde mucho antes que -por ejemplo- en Andalucía.

¿Quién dice que no son divertidas las elecciones?

 

 

PEDRO Y PABLO

JOSÉ MARÍA CARRASCAL , ABC (1ª Edición), España 20 abr 2016

PSOEMUS

CON UN COMENTARIO AL FINAL:

CARRASCAL, MAGISTRAL

«La gran coalición, como el resto de combinaciones, ha quedado hecha añi-cos por una estrategia más propia de aficionados que de profesionales que, al final, se ha vuelto contra ellos, queriendo engañar a todos, su partido el primero, y terminando por enga…

LO que no puede ser no puede ser y además es imposible» se atribuye al torero Rafael Guerra, aunque es de Talleyrand, uno de los políticos más há-biles de la historia. Pedro Sánchez viene empeñándose desde hace cuatro meses en hacer posible lo imposible y cosechando fracaso tras fracaso, cada uno más grande que el anterior. Si comenzó con el peor resultado que su partido ha cosechado desde la Transición, el último, propinado por las hues-tes de Podemos al rechazar unirse al pacto de PSOE y Ciudadanos le deja políticamente en cueros. No importa, dice él, yo seguiré adelante. Pocas ve-ces se habrá visto tal contumacia en el error, tal obsesión por alcanzar lo inalcanzable, tal masoquismo en el castigo, tal ceguera ante la realidad. Pe-dro Sánchez fue a Lisboa, a Bruselas, a Barcelona en busca de modelo y ayuda para que Pablo Iglesias le apoyase en alcanzar la presidencia, sin im-portarle las negativas ni el ridículo. A estas alturas, sólo le falta arrodillarse ante Pablo y besarle los pies mientras repite su ruego. Sin darse cuenta, pri-mero, de que Pablo no quiere ayudarle a ser presidente. Quiere hacer del partido socialista español lo que Tsipras y Monti han hecho con los partidos socialistas griego e italiano, reducirlos a la irrelevancia, y convertir Podemos en la referencia de la izquierda española. Luego hablaremos de ello, pero lo primero que se le ocurre a uno es preguntarse si no hay en el PSOE nadie que se lo advierta, que le pare en esa carrera desenfrenada hacia el suicidio, no ya personal, sino colectivo. Mientras que la segunda pregunta es al pue-blo español en su conjunto: ¿queremos al frente del Gobierno alguien tan ob-cecado, tan ciego, tan dispuesto a humillarse?
Pues esta galopada a ninguna parte llega a su fin y nos encontramos en el punto de partida. Incluso peor, pues las posibilidades de formar gobierno se han reducido a prácticamente cero, aunque Sánchez insiste en continuar co-rriendo como Tom Hanks en Forrest Gump, seguido de su equipo, que tam-poco tiene nada que perder, y los medios que le han prestado apoyo intentan al menos salvar la cara cobrándose la cabeza de Rajoy. Una retirada de los dos disimularía su derrota, así que prepárense para una ofensiva en esa di-rección, cubierta por la artillería de que « facilitaría la formación de un go-bierno y nos ahorraría una nuevas elecciones, tal como desea el Rey», estrambote obligado de su argumentario. Es curiosa la invocación al Rey por parte de nuestra republicana izquierda cuando se ve en apuros, materializa-da en los esfuerzos de Sánchez por acercársele durante la final de la Copa de rugby en Valladolid. No descarto que buscase la foto para venderla como otro encargo de formar gobierno. Pero incluso en eso fracasó, al conseguir tan sólo estrechar la mano de la vicepresidenta. ¿Es el primer paso hacia la gran coalición? No creo. La gran coalición, como el resto de combinaciones, ha quedado hecha añicos por una estrategia más propia de aficionados que de profesionales que, al final, se ha vuelto contra ellos, queriendo engañar a todos, su partido el primero, y terminando por engañarse a sí mismos. Su primera gran mentira fue no reconocer que habían perdido –además, ¡de qué manera!– las elecciones del 20-D, camuflando sus resultados como «un de-seo de cambio total en la escena política española». Esto es, como una de-rrota del PP, que debía desalojar el gobierno. ¿Cómo explicaban entonces que el PP hubiera sido el partido más votado, con amplia ventaja sobre los demás? Pues no lo explicaban. Desde siempre, la izquierda no se cree obli-gada a explicar sus contradicciones, se considera por encima de ellas, como parte de su «superioridad moral». El complejo de inferioridad de la derecha, unido a su desastrosa política de comunicación, hizo que el arranque de Sánchez hacia La Moncloa pudiera venderse como un éxito, pese a llevar apenas gasolina. Échenle el picante de unos escándalos por corrupción con mucho ruido, y tendrán los aplausos del público.
Quedaba sólo engañar a la aritmética. Pues el parvo pacto PSOE-Ciudadanos –130 escaños– no daba ni de lejos para la investidura. Pero era sólo el señuelo para otro u otros pactos de mucho mayor calado. Rivera se encargaría de convencer al PP de que se abstuviera en la segunda votación, al poder asumir buena parte de las 200 medidas de gobierno que habían acordado, mientras Sánchez se encargaría de convencer a Iglesias con sus genuflexiones de que se uniera al «pacto de progreso». Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
En efecto, se ha acabado. Pero no como pensaban sus diseñadores. Rajoy no estaba dispuesto a apoyar un gobierno que, sin recatarse lo más mínimo, anunciaba su disposición a enmendar cuanto ha hecho. Y no ya por él, sino por estar convencido de que sería letal para España. Mientras Iglesias, como queda dicho, no se contenta con ser un simple socio de gobierno. Quiere go-bernar. Sin la menor interferencia del centro o la derecha –¡fuera Ciudadanos!–, con un programa de extrema izquierda, es decir, el suyo. Y eso no se lo consiente a Sánchez su Comité Federal. ¿Se atreverá a consul-tar a sus bases, como había sugerido e Iglesias le desafía? Ya ha dicho que no, pero es un hombre desesperado, y de la desesperación sale cualquier cosa.
Lo que parece inevitable es la celebración de nuevas elecciones. Pues, aun-que todos ellos siguen diciendo que quieren pactar, trazan líneas rojas como si no quisieran hacerlo. Sólo el deseo de echar a Rajoy los une, junto con el temor de que siga gobernando. Pero, mientras que Iglesias puede esperar sobre una base firme de seguidores, Sánchez se hunde en las arenas movedizas de un partido que no desea una crisis sucesoria –bastante tuvo con la de González–, pero teme casi tanto continuar con un desesperado a su cabeza. Mientras Rivera hace lo que puede: pedir a los dos grandes parti-dos que se entiendan. Pero aliándose con Sánchez e injuriando a Rajoy –el «Rajoyrajao» de su publicidad es infumable– le aleja del centro donde estaba tan cómodo.
¿Y Rajoy?, me preguntarán ustedes. Pues Rajoy sigue donde siempre, con la matraca de la gran coalición, hoy con menos posibilidades que una tortuga en una autopista. El coro mediático que lleva meses dándole por finiquitado habla de voces internas contra él. Yo no oigo ninguna, excepto los exabrup-tos periódicos de Aznar y los pellizcos de monja de Aguirre. Puede esperar, por tanto, las próximas elecciones, que no se decidirán por el cabreo, como las del 20-D, sino por el hartazgo del electorado. ¿Se imaginan un verano bajo Sánchez e Iglesias, con las confluencias revolviéndose, los barones so-cialistas gruñendo y los independentistas gritando «qué hay de lo nuestro»?
No habría tiempo ni para los Juegos de Río. Si se celebran.

CARRASCAL, MAGISTRAL. COUSAS A 20-4-16
Luis Bouza-Brey.

En este bendito país, lento y torpe en el aprendizaje y aherrojado por las actitudes e ideas de una cultura política inadecuada para la política democrática, la tarea —necesaria y pe-nosa— de un auténtico periodista es hacer ver a la opinión pública sus carencias y con-tradicciones. Tarea que llevará años y producirá el dolor anímico permanente de ver la estupidez y los peligros agazapados en las curvas del camino, esperando el paso de Es-paña, sin que ésta sea consciente de los peligros que corre de ser asaltada y desviada lejos del camino correcto, o arrumbada en la cuneta como un vehículo accidentado y listo para el desguace.
Carrascal, y en general los columnistas de “ABC”, cumplen esta dura y penosa función periodística de ir contracorriente alertando a una opinión pública inmadura de las amena-zas que la acechan y los errores consumados que la desvían del camino correcto: no hay nada más que ver las corrientes editoriales predominantes en muchos de los medios de comunicación, y el vocerío incesante del izquierdismo estúpido y el etnicismo antidemo-crático, adobados por la flojera y cainismo de una derecha torpe y miope, para darse cuenta de la necesidad del país de contar con muchos Carrascales y “ABCes” para poder salvarse del desastre.
Sólo hace falta que el sectarismo estúpido del PSOE se desvanezca y la legitimación an-tidemocrática del etnicismo sea derrotada, junto con el hecho de que el caldo de cobardía y desidia de la derecha deje de adobar el guiso destructivo, para que España pueda so-brevivir como un país propio de la Europa democrática actual.
Estamos en un giro del camino en que estas venturas pueden comenzar a orientar nues-tro rumbo o, por el contrario, lleguen a triunfar los saboteadores permanentes del futuro y acaben por mandarnos al desguace… Los resultados de las encuestas, dibujando a Sán-chez y Rivera como los únicos que han sabido guiarnos en la situación complicada que vivimos, no son más que presagios ominosos de que podemos estar equivocándonos de nuevo, como sucede desde el ascenso del zapaterismo.
Creo obligado mencionar aquí una opinión lúcida de ANTONIO PÉREZ HENARES, com-pañero de viaje en esta dura tarea del periodismo contracorrientista —a no confundir con el “cuentacorrientista”, una subespecie distinta de nuestra fauna cultural—.

¡Ya te vale, Sánchez!

ANTONIO PÉREZ HENARES en “Facebook” del 10-4-16

 

Luis Bouza-Brey

LOBOT

Comentario a “Catalanofobia”, de Ignacio Camacho, en “ABC” del 14-3-16

Cataluña constituye hoy el epítome, la síntesis sublimada, de la perversión radical del sistema político español impuesta por la colusión del nacionalismo étnico antidemocrático con la izquierda —socialista y comunista— abducida por el oportunismo, la mutilación ética y el sectariamo autoritario. ¿Cómo es posible que un sindicato de origen socialista pueda estar liderado por alguien que apoya cerrilmente la insolidaridad de clase?¿Cómo es posible que alguien que dirige un sindicato que se identifica retóricamente con la defensa de los trabajadores pueda considerar “catalanofobia” la oposición al nacionalismo étnico, burgués, insolidario, caciquil, clientelar y corrupto?¿Cómo es posible que este personaje haya sido elegido por los trabajadores de Cataluña y el resto de España para liderar la “UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES”?
El episodio de la elección de Álvarez como Secretario General de UGT revela la LOBOTOMÍA NACIONAL-SOCIALISTA producida sobre la cultura política del país por el proceso degenerativo de la izquierda experimentado en el Régimen del 78: una izquierda amputada de los valores y principios fundacionales, que es capaz de apoyar sin contradicciones la sedición, la insolidaridad y el etnicismo antidemocrático; una izquierda “charnega” subordinándose al señoritismo étnico y apoyando la ruptura de la lealtad y la hermandad hacia sus ancestros; una izquierda miope, oportunista y despreciable, que debería ser condenada por sus afines del resto de España a un duro ostracismo regenerativo, y que es premiada, sin embargo, con la promoción de su representante al liderazgo de la UGT nacional.

Esta lobotomía, que se expande hacia el conjunto de España, se produce a todos los niveles de la sociedad catalana, en las élites económicas e intelectuales, en las Universidades, en el sistema educativo, en los medios de comunicación, en las organizaciones sociales y en la casi totalidad de los centros de la vida societaria.
Sólo falta que un GOBIERNO DE BATIBURRILLO, de izquierdistas y etnonacionalistas, le de la puntilla al Régimen, para acabar de hundir el país en el tercermundismo, la desintegración, la guerra de todos contra todos y el sometimiento a las razzias yihadistas.
¡Qué panorama! La lobotomía diseñada por Pujol, el PSUC leninista y los señoritos del PSC a principios de la transición ha conseguido sus objetivos.

CA­TA­LA­NO­FO­BIA

IG­NA­CIO CA­MA­CHO, ABC (1ª Edición), España 14 mar 2016 13
Ca­ta­la­nó­fo­bos son pa­ra el lí­der de UGT los tra­ba­ja­do­res que se opo­nen a la rup­tu­ra uni­la­te­ral de la so­li­da­ri­dad del Es­ta­do

Amu­chos es­pa­ño­les les ha­bría gus­ta­do que el re­cien­te con­gre­so de la UGT hu­bie­se si­do el de la re­ge­ne­ra­ción éti­ca y po­lí­ti­ca de un sin­di­ca­to agu­je­rea­do por la co­rrup­ción y las prác­ti­cas clien­te­lis­tas de su hi­per­tro­fia­do apa­ra­to de po­der. En vez de eso –ape­nas una bre­ve y abs­trac­ta au­to­crí­ti­ca del lí­der sa­lien­te, Cán­di­do Mén­dez–, la nue­va di­rec­ción ha ori­lla­do el de­ba­te re­no­va­dor pa­ra au­to­pro­cla­mar­se fru­to de una «de­rro­ta de la ca­ta­la­no­fo­bia», ya que el fla­man­te se­cre­ta­rio ge­ne­ral es abier­to par­ti­da­rio de un re­fe­rén­dum de au­to­de­ter­mi­na­ción pa­ra Ca­ta­lu­ña. Se­gún el emi­gra­do as­tu­riano Jo­sep Ma­ría –an­tes Pe­pe– Ál­va­rez son ca­ta­la­nó­fo­bos, pues, to­dos aque­llos com­pa­ñe­ros que no lo han vo­ta­do y des­de lue­go los mi­llo­nes de ciu­da­da­nos opues­tos a la con­sul­ta so­be­ra­nis­ta: una pro­pues­ta que aten­ta con­tra la igual­dad de los es­pa­ño­les al que­brar el con­cep­to de so­be­ra­nía na­cio­nal con­jun­ta. He aquí el re­tra­to del es­te­reo­ti­po vic­ti­mis­ta del na­cio­na­lis­mo, que til­da de ca­ta­la­no­fo­bia el de­seo afec­ti­vo, po­lí­ti­co y so­cial de que Ca­ta­lu­ña si­ga for­man­do par­te de un pro­yec­to ci­vil com­par­ti­do.
Ba­jo los 26 años de man­da­to de Ál­va­rez, to­do un pa­ra­dig­ma de re­no­va­ción y des­ape­go, la UGT ca­ta­la­na ha aban­do­na­do la tra­di­cio­nal iden­ti­dad in­te­gra­do­ra li­ga­da al ori­gen mi­gran­te de mu­chos de sus afi­lia­dos pa­ra vol­car­se en res­pal­do de las te­sis na­cio­na­lis­tas; ac­tual­men­te tie­ne a dos di­ri­gen­tes en el Ga­bi­ne­te in­de­pen­den­tis­ta de Puig­de­mont y a bas­tan­tes más en car­gos ad­mi­nis­tra­ti­vos. El pro­pio Ál­va­rez, aun­que no se de­cla­ra fa­vo­ra­ble a la se­ce­sión, se ma­ni­fies­ta en sin­to­nía con el res­to de las re­cla­ma­cio­nes del so­be­ra­nis­mo, que pa­san esen­cial­men­te por dis­mi­nuir la apor­ta­ción de Ca­ta­lu­ña al Es­ta­do. En­tre otras la con­tri­bu­ción fis­cal gra­cias a la que se pa­gan los sub­si­dios de los pa­ra­dos an­da­lu­ces, ex­tre­me­ños o ga­lle­gos, a los que de­be­ría re­ve­lar cuan­to an­tes que son ca­ta­la­nó­fo­bos sin sa­ber­lo. Y ya de pa­so con­ven­cer­los de que es la so­li­da­ri­dad de cla­se la que le im­pul­sa a pos­tu­lar la mo­di­fi­ca­ción de los me­ca­nis­mos igua­li­ta­rios que ga­ran­ti­zan la cohe­sión de los ser­vi­cios so­cia­les.
Es­ta­ría bien que, da­da su con­vic­ción so­bre la con­ve­nien­cia de pre­gun­tar a los ca­ta­la­nes si desean con­ti­nuar en Es­pa­ña, el nue­vo lí­der uge­tis­ta efec­tua­se tam­bién una con­sul­ta al res­pec­to en­tre los mi­li­tan­tes de la or­ga­ni­za­ción en­te­ra. Si­quie­ra sin efec­tos vin­cu­lan­tes, só­lo pa­ra sa­ber qué opi­nan los tra­ba­ja­do­res so­bre el pre­sun­to de­re­cho a de­ci­dir de un su­je­to po­lí­ti­co so­be­rano ex­clu­si­vo de los ciu­da­da­nos de Ca­ta­lu­ña. O so­bre la po­si­bi­li­dad de que ten­gan que sa­car el pa­sa­por­te pa­ra ir a ver a sus nie­tos en la pe­ri­fe­ria de Bar­ce­lo­na. O so­bre la des­co­ne­xión de las em­pre­sas ca­ta­la­nas de la ca­ja co­mún de pen­sio­nes. Y que les ex­pli­que, si pue­de, que el má­xi­mo di­ri­gen­te de un sin­di­ca­to de iz­quier­das no sien­te con­tra­dic­ción ideo­ló­gi­ca al­gu­na por em­pa­ti­zar con una re­be­lión – esa sí xe­nó­fo­ba– de ri­cos con­tra po­bres.

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