nazionalismo


 

Luis Bouza-Brey

LOBOT

Comentario a “Catalanofobia”, de Ignacio Camacho, en “ABC” del 14-3-16

Cataluña constituye hoy el epítome, la síntesis sublimada, de la perversión radical del sistema político español impuesta por la colusión del nacionalismo étnico antidemocrático con la izquierda —socialista y comunista— abducida por el oportunismo, la mutilación ética y el sectariamo autoritario. ¿Cómo es posible que un sindicato de origen socialista pueda estar liderado por alguien que apoya cerrilmente la insolidaridad de clase?¿Cómo es posible que alguien que dirige un sindicato que se identifica retóricamente con la defensa de los trabajadores pueda considerar “catalanofobia” la oposición al nacionalismo étnico, burgués, insolidario, caciquil, clientelar y corrupto?¿Cómo es posible que este personaje haya sido elegido por los trabajadores de Cataluña y el resto de España para liderar la “UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES”?
El episodio de la elección de Álvarez como Secretario General de UGT revela la LOBOTOMÍA NACIONAL-SOCIALISTA producida sobre la cultura política del país por el proceso degenerativo de la izquierda experimentado en el Régimen del 78: una izquierda amputada de los valores y principios fundacionales, que es capaz de apoyar sin contradicciones la sedición, la insolidaridad y el etnicismo antidemocrático; una izquierda “charnega” subordinándose al señoritismo étnico y apoyando la ruptura de la lealtad y la hermandad hacia sus ancestros; una izquierda miope, oportunista y despreciable, que debería ser condenada por sus afines del resto de España a un duro ostracismo regenerativo, y que es premiada, sin embargo, con la promoción de su representante al liderazgo de la UGT nacional.

Esta lobotomía, que se expande hacia el conjunto de España, se produce a todos los niveles de la sociedad catalana, en las élites económicas e intelectuales, en las Universidades, en el sistema educativo, en los medios de comunicación, en las organizaciones sociales y en la casi totalidad de los centros de la vida societaria.
Sólo falta que un GOBIERNO DE BATIBURRILLO, de izquierdistas y etnonacionalistas, le de la puntilla al Régimen, para acabar de hundir el país en el tercermundismo, la desintegración, la guerra de todos contra todos y el sometimiento a las razzias yihadistas.
¡Qué panorama! La lobotomía diseñada por Pujol, el PSUC leninista y los señoritos del PSC a principios de la transición ha conseguido sus objetivos.

CA­TA­LA­NO­FO­BIA

IG­NA­CIO CA­MA­CHO, ABC (1ª Edición), España 14 mar 2016 13
Ca­ta­la­nó­fo­bos son pa­ra el lí­der de UGT los tra­ba­ja­do­res que se opo­nen a la rup­tu­ra uni­la­te­ral de la so­li­da­ri­dad del Es­ta­do

Amu­chos es­pa­ño­les les ha­bría gus­ta­do que el re­cien­te con­gre­so de la UGT hu­bie­se si­do el de la re­ge­ne­ra­ción éti­ca y po­lí­ti­ca de un sin­di­ca­to agu­je­rea­do por la co­rrup­ción y las prác­ti­cas clien­te­lis­tas de su hi­per­tro­fia­do apa­ra­to de po­der. En vez de eso –ape­nas una bre­ve y abs­trac­ta au­to­crí­ti­ca del lí­der sa­lien­te, Cán­di­do Mén­dez–, la nue­va di­rec­ción ha ori­lla­do el de­ba­te re­no­va­dor pa­ra au­to­pro­cla­mar­se fru­to de una «de­rro­ta de la ca­ta­la­no­fo­bia», ya que el fla­man­te se­cre­ta­rio ge­ne­ral es abier­to par­ti­da­rio de un re­fe­rén­dum de au­to­de­ter­mi­na­ción pa­ra Ca­ta­lu­ña. Se­gún el emi­gra­do as­tu­riano Jo­sep Ma­ría –an­tes Pe­pe– Ál­va­rez son ca­ta­la­nó­fo­bos, pues, to­dos aque­llos com­pa­ñe­ros que no lo han vo­ta­do y des­de lue­go los mi­llo­nes de ciu­da­da­nos opues­tos a la con­sul­ta so­be­ra­nis­ta: una pro­pues­ta que aten­ta con­tra la igual­dad de los es­pa­ño­les al que­brar el con­cep­to de so­be­ra­nía na­cio­nal con­jun­ta. He aquí el re­tra­to del es­te­reo­ti­po vic­ti­mis­ta del na­cio­na­lis­mo, que til­da de ca­ta­la­no­fo­bia el de­seo afec­ti­vo, po­lí­ti­co y so­cial de que Ca­ta­lu­ña si­ga for­man­do par­te de un pro­yec­to ci­vil com­par­ti­do.
Ba­jo los 26 años de man­da­to de Ál­va­rez, to­do un pa­ra­dig­ma de re­no­va­ción y des­ape­go, la UGT ca­ta­la­na ha aban­do­na­do la tra­di­cio­nal iden­ti­dad in­te­gra­do­ra li­ga­da al ori­gen mi­gran­te de mu­chos de sus afi­lia­dos pa­ra vol­car­se en res­pal­do de las te­sis na­cio­na­lis­tas; ac­tual­men­te tie­ne a dos di­ri­gen­tes en el Ga­bi­ne­te in­de­pen­den­tis­ta de Puig­de­mont y a bas­tan­tes más en car­gos ad­mi­nis­tra­ti­vos. El pro­pio Ál­va­rez, aun­que no se de­cla­ra fa­vo­ra­ble a la se­ce­sión, se ma­ni­fies­ta en sin­to­nía con el res­to de las re­cla­ma­cio­nes del so­be­ra­nis­mo, que pa­san esen­cial­men­te por dis­mi­nuir la apor­ta­ción de Ca­ta­lu­ña al Es­ta­do. En­tre otras la con­tri­bu­ción fis­cal gra­cias a la que se pa­gan los sub­si­dios de los pa­ra­dos an­da­lu­ces, ex­tre­me­ños o ga­lle­gos, a los que de­be­ría re­ve­lar cuan­to an­tes que son ca­ta­la­nó­fo­bos sin sa­ber­lo. Y ya de pa­so con­ven­cer­los de que es la so­li­da­ri­dad de cla­se la que le im­pul­sa a pos­tu­lar la mo­di­fi­ca­ción de los me­ca­nis­mos igua­li­ta­rios que ga­ran­ti­zan la cohe­sión de los ser­vi­cios so­cia­les.
Es­ta­ría bien que, da­da su con­vic­ción so­bre la con­ve­nien­cia de pre­gun­tar a los ca­ta­la­nes si desean con­ti­nuar en Es­pa­ña, el nue­vo lí­der uge­tis­ta efec­tua­se tam­bién una con­sul­ta al res­pec­to en­tre los mi­li­tan­tes de la or­ga­ni­za­ción en­te­ra. Si­quie­ra sin efec­tos vin­cu­lan­tes, só­lo pa­ra sa­ber qué opi­nan los tra­ba­ja­do­res so­bre el pre­sun­to de­re­cho a de­ci­dir de un su­je­to po­lí­ti­co so­be­rano ex­clu­si­vo de los ciu­da­da­nos de Ca­ta­lu­ña. O so­bre la po­si­bi­li­dad de que ten­gan que sa­car el pa­sa­por­te pa­ra ir a ver a sus nie­tos en la pe­ri­fe­ria de Bar­ce­lo­na. O so­bre la des­co­ne­xión de las em­pre­sas ca­ta­la­nas de la ca­ja co­mún de pen­sio­nes. Y que les ex­pli­que, si pue­de, que el má­xi­mo di­ri­gen­te de un sin­di­ca­to de iz­quier­das no sien­te con­tra­dic­ción ideo­ló­gi­ca al­gu­na por em­pa­ti­zar con una re­be­lión – esa sí xe­nó­fo­ba– de ri­cos con­tra po­bres.

El País saca hoy un estudio de Manuel Montero a cuenta de la sobre-representación de los apellidos “eusquéricos” por parte de los partidos nacionatas. Clic.

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La historia es conocida. Había un perturbado llamado Sabino Arana que inventó una nación y una raza. Que distinguía, no por la pinta (es jodido), sino por los apellidos. Reunió a un grupo de payasos amargados, y con esos mimbres creó el nacionalismo vasco.

Con el tiempo el cuento fue cambiando. Adaptándose. Porque un tal Adolf Hitler, no menos perturbado, consiguió que las ideologías basadas en razas sufrieran un desprestigio muy grande. Y no es que los nacionatas vascos tuvieran nada en contra de Adolf, pero sí lo tenían en contra del desprestigio. Así que dejaron atrás razas y apellidos, y los cambiaron por el nebuloso concepto de “etnia”, y una lengua vernácula, marginal y ágrafa.

Esto es lo que se dice. Pero lo que mide Manuel Montero establece que no es cierto. Ni de broma han dejado atrás la chorrada de los apellidos.

El estudio:

El nacionalismo define lo vasco por la identidad cultural, no por el origen autóctono. Sin embargo, en su práctica política se encuentran criterios étnicos. Sus representantes en los ayuntamientos, parlamentos o gobierno presentan una peculiaridad: las personas con apellidos vascos tienen una presencia relativamente mayor que en la sociedad. Este artículo estudia estos desequilibrios. Analiza la estructura demográfica del País Vasco según los grupos de apellidos. La compara con la que desde ese punto de vista presentan las representaciones políticas.

Entiéndase lo de “presencia relativamente mayor”. Espero dejar claro con los siguientes dibujitos que se trata de una presencia escandalosamente mayor. Los datos son del estudio de Montero, menos los del Parlamento Vasco que son de su web.

El más fácil y claro probablemente es este. En azul, el número de apellidos “eusquéricos” que tiene la población de Vasquilandia, en términos porcentuales, sumando los dos primeros apellidos de cada uno. En rojo, lo mismo para los junteros de los partidos separatas en las Juntas Generales de las tres provincias. Y en verde, los de los partidos que venimos en llamar constitucionalistas.

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Los partidos constitucionalistas llevan a las JJGG una representación cuyos apellidos tienen una “eusquericidad” que se corresponde muy bien con la de la población. Casi calcada. Vaya, como si no miraran los apellidos. Los partidos aranistas, en cambio, son exactamente igual que cuando vivía el tal Sabino. Notable chiflado colgado de los apellidos. Colgadísimo. Andaba con “apellidómetro” por la calle, asustando a la gente.

¿Será un caso especial el de las juntas generales? ¿Será un churro? Por eso he probado lo mismo con el Parlamento Vasco. Y queda tal cual. No era ningún chorro.

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Montero lo hace más complicado, pero no creo que merezca la pena. Dividiendo la población entre “dos apellidos eusquéricos”; “un apellido eusquérico” que llama “mixtos”, y “ningún apellido eusquérico”. Siempre entre los dos primeros.

En todo caso dejo el dibujito, que es más bonito que el suyo. Él sólo compara nacionatas / población general.

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En fin, esto es lo que hay en un lado del tablero. Aranismo fetén, del de antes de Adolf. Y puede tener morbo apostar si Potemos y Pablemos, que le va a quitar muchos votos Bildu, saldrá del lado aranista o del lado general de la fractura vasca. Pero midiendo por los hechos, como aquí; no por las palabras.

Advertencia: Cuando oigas a otro tronado aranista decir que los que no son nacionalistas son “antivascos”, le enseñas estos números. A ver quién es anti quién, y a ver quién se deja a buena parte de la basca sin representar. Para no importarles los apellidos, los seleccionan con un cuidado que produce admiración. O estupor.

Añadido para los comentarios. Vasquilandia, los nombres de la cosa.

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Viene de La Tribuna del País Vasco:

No es broma. Lo explican en una nota de prensa de la Universidad de York, resumiendo un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience.

El equipo investigador tenía interés en estudiar los mecanismos neurobiológicos de la ideología, si los hubiera. Con una visión de la ideología muy comparable a la de vuestro humilde servidor; como basura perniciosa. Y se han fijado en un área del cerebro conocida por dedicarse a resolver problemas, digamos errores, en la consecución de objetivos.

El “posterior medial frontal cortex” (pMFC) se supone que controla los problemas de rendimiento, e interactúa con otras áreas del cerebro para aplicar las adaptaciones necesarias. [De otro estudio diferente –>]

Juega un papel clave en detectar discrepancias entre las condiciones deseadas y las reales, y ajusta el comportamiento subsiguiente durante la toma de decisiones. [Del estudio en cuestión –>]

Querían saber si esta área del pMFC, que ayuda a otras zonas de cerebro en problemas de bajo nivel -por ej. cuando no atinas con la tecla del móvil- actúa también como ayuda en problemas abstractos en los que puede funcionar la ideología.

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La idea es fácil. El paleto satisfecho observa el mundo, y el mundo le dice que no es nada; apenas una mierda insignificante. Hay una enorme discrepancia entre la condición deseada y la condición observada. Y un truco habitual para resolver el conflicto es esa asquerosa ideología llamada nacionalismo, que crea orgullo de la caca de vaca. La cuestión es, ¿puede el truco tener una base neurobiológica? ¿Actúa esta zona concreta del pMFC?

Para probarlo eligieron las dos ideologías más fuertes. Etnocentrismo y religión.

Las ideologías aldeanas (parochial) motivan numerosos aspectos de la vida social, desde arte hasta  guerras. Las ideologías moralistas que implican chauvinismo de grupo y religión son argumentablemente las de mayor impacto social — y, a vaces, las mas perniciosamente divisivas.

Y entonces pillaron un montón de cobayas humanos y les pusieron boinas y turbantes con cables por dentro, unos magentizados y otros no (el grupo de control). El magnetismo estaba dirigido al pMFC de forma que atenuaba su actividad. Y les ponían en una actitud mental de cierto estrés, o discrepancia entre deseo y realidad. Como recordarles la muerte, a los turbantes; o a las boinas una fuerte crítica de las características supuestas de la etnia, hecha por alguien “de fuera”.

Resultado:

Los hallazgos, publicados en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, revelan que la gente en la que la zona del cerebro en estudio había sido temporalmente desactivada, declararon un 32,8% menos creencia en Dios, ángeles, o cielo. También se encontró un 28,5% más de respuesta positiva en los sentimientos hacia los inmigrantes que criticaron su país.

Por supuesto, sólo es un primer paso. Quedan muchos -y los apuntan- para poder desarrollar las muy necesarias boinas y turbantes magnéticos capaces de desactivar el nacionalismo vasco y el terrorismo islámico. Una especie de microchip por el que, si en alguna parte del cerebro empieza a formarse la idea Euskadi, o Aláh, automáticamente se cierra por completo el pMFC. Desde esta plaza sugerimos a Artur Mas, el astut, como primer cobaya experimental — con las adaptaciones necesarias para cambiar Vasquilandia o Aláh por Catalunya. A ver si se dan prisa. O si no, que lo prueben como está; por si suena la flauta. La barretina magnetizada.

Enlaces para comprobar que no es broma:

Artículo en la web de la universidad de York.

El estudio completo.

Fuente, La Tribuna del País Vasco.

Arantza Quiroga, guapa y presumible tonta, se ha estado liando a cuenta de una payasada que se traen los partidos en Vasquilandia. Lo cuenta profusamente toda la prensa. Por ejemplo, El País [–>]:

La presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, ha decidido dar marcha atrás y retirar su iniciativa parlamentaria para lograr un acuerdo político por la paz y la convivencia en Euskadi que incluyese a todos los partidos, también a EH Bildu. La propuesta que Quiroga había presentado públicamente solo 24 horas antes contaba con el visto bueno del Gobierno vasco, el lehendakari Urkullu y la propia izquierda abertzale, que acogió con agrado que en la moción de los populares vascos para la deslegitimación del terrorismo no se exigiese la “condena” de ETA sino el “rechazo expreso” de la violencia.

¿Y todo esto para qué? Se supone, dice, que perseguía un acuerdo unánime sobre la “deslegitimación definitiva del terrorismo”, y el “asentamiento del respeto y la tolerancia en nuestra sociedad”. Una idea que resulta enternecedoramente propia de Bambi, y digna de un aplauso entusiasta. Pero sólo mientras no se te ocurra pensarlo. Porque tiene guasa intentar deslegitimar el terrorismo con aquellos cuya principal obsesión es legitimar el terrorismo. Es a partir de ahí cuando se entiende la estúpida gimnasia de palabras. Rechazar a cambio de condenar, y “la violencia” a cambio de ETA. Lo que no se entiende es lo que nadie parece preguntarse. ¿Para qué diablos quieres ningún acuerdo político de “paz y convivencia” en primer lugar?

Lo de la paz, que llena tanto la boca, es un asunto relativamente simple. Conceptualmente simple, quiero decir. Basta con que no haya un grupo de sociópatas promoviendo y aplaudiendo el asesinato por la espalda del discrepante. Y con hacer justicia a los asesinados, por el procedimiento más ortodoxo que se conoce. El castigo penal. Y no se necesita ningún acuerdo político de grandes palabras para conseguirlo. Todos los países se arreglan bien con policía y código penal.

Y la convivencia no sólo es más simple aun, sino que es inevitable. No es más que vivir en compañía. O sea en vecindad. El maltratador convive con la víctima. Si no convivieran, no habría ni maltratador ni víctima. Están hablando de otra cosa. Algo como “buena convivencia”. Amor y armonía; Bambi y Tambor; cosas así.

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Y ahí está el problema. Que Quiroga, con su unanimidad, sólo puede estar intentando que la abuelita tenga buen rollo con el lobo. Y es una opción, sin duda. Pero definitivamente no es desligitimar el terrorismo, sino exactamente lo contrario. Cualquier unanimidad es blanquear el terrorismo. Por definición, y mientras los filo terroristas no cambien.

Quiroga, y la sociedad vasca en general, tienen dos opciones. Pero no se pueden mezclar. Son como el agua y el aceite. O eligen Bambi y la legitimación definitiva del terrorismo; o eligen no unanimidad. Y una sociedad partida entre los que aplauden a los asesinos, y los que los que los consideran sociópatas.  A los asesinos, y a sus aplaudidores.

Las dos opciones son perfectamente practicables. Y las dos suponen “paz”, mientras no haya asesinatos; y suponen “convivencia”, mientras compartan el mismo espacio. La única diferencia es que una es algo más cómoda, y la otra es manifiestamente más canalla. Y que cada cual elija lo que prefiera. Lo que no se puede hacer es lo que quería Quiroga. Tan mona, ella. Apuntarse a la comodidad, pero pretender que no sea inmoral.

El problema de este mundo feliz e idiota, en el que resulta ofensivo llamar a las cosas por su nombre en lugar de edulcorarlas, es que Pernando Parrena y sus asesinos hablan de “la violencia”. Y así le puede pedir que haga auto-crítica a Bambi. Por la conocida violencia de Bambi y eso. (Clic para fuente – El Mundo).

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A huevo. Si el lobo feroz pisa una caquita del tierno venado, seguro que puede protestar por la violencia del asunto. Y hablar de “el conflicto”. Y proponer que si se trata de hacer auto-crítica por haberse comido a sus hermanos, mejor empezamos hablando de la violencia del pobre supreviviente y sus heces plantadas como violentas trampas por el monte. E inevitablemente, todos los aplaudidores de asesinos, y los asesinos mismos, aplaudirán arrobados a Parrena.

– ¡Eso, eso! ¡Todo el mundo tiene que hacer auto-crítica por su propia violencia! Y Bambi el primero. ¿Acaso no está agradecido porque a él no lo hemos dado matarile?

Según El Mundo …

El portavoz de Sortu Pernando Barrena ha acusado a PP, PSOE y PNV de haber usado “la violencia con fines políticos” y ha abogado por llevar a cabo una “lectura crítica” común, ya que “limitar la petición de autocrítica a un solo espacio político es sumamente hipócrita”. [–>]

No sé, tal vez se trate de eusko-lógica. Pero no conviene disimular ante el asno, y tratarle como si no lo fuera. Nadie habla de un “espacio político”, sino de un espacio canalla. El “espacio” que propone el asesinato por la espalda como una herramienta válida para hacer política y resolver los conflictos que se le ocurra tener, es, por definición, un “espacio” canalla. Sólo queda, si queremos salir de la eusko-lógica, sustituir “espacio” por gente. O sociedad, o tribu, o cualquier otro término que haga referencia a un grupo de antropomorfos. A ver si hablamos en castellano de una p*** vez.

Parrena puede imaginar, con Arana, que la gran raza vasca es la caraba, y que eso debe producir unas consecuencias políticas desconocidas en nuestro entorno cultural. O puede proponer que en tales montes y valles hay que crear una reserva sioux, y un interesante parque etno-temático para goce de turistas y coleccionistas de identidades estrafalarias. Y a eso le podría llamar un “espacio político”, aunque en castellano sería mas adecuado llamarle un “espacio mental”. Por ejemplo, fanatismo bucólico. Pero si a esas ideas tan peregrinas le añadiera la propuesta de que los indios del parque temático deben -por ejemplo- robar a los turistas, el resto del orbe empezaría a pensar en un “espacio de ladrones”. Que no tiene nada que ver con un “espacio político”.

Mutatis mutandis, si lo que añade al parque y a la raza y al prodigio es el asesinato, lo que queda es algo todavía más alejado de un “espacio político”.

¿Quiere alegar Parrena que los asesinatos de su tribu no fueron los únicos, porque provocaron como un 10% de asesinatos de reacción? Pues no conseguiría nada. Pongamos el caso peor; el GAL. No hubo un sólo dirigente del PSOE que aplaudiera ni mucho menos reivindicara el GAL. Salvo Damborenea … desde la cárcel. Y quedó por ello marcado para siempre.

Por ejemplo, entrevista a Nicolás Redondo Terreros [ABC 21-01-2002]:

-¿Qué fue lo que le llevó a anunciar precipitadamente su renuncia a la reelección, cuando se encontraba estudiando la posibilidad de presentarse?
-El que apareciera de forma tergiversada un encuentro en la calle con Ricardo García Damborenea que se produjo de forma casual, con un compañero de partido como testigo. Me dí cuenta de que con esa presión era difícil lograr un debate de ideas y yo no quiero someter a ese estrés a mi partido, porque el socialismo vasco no se lo merece.

¿A alguien se le pasa por la cabeza que en Sortu se planteen la dimisión como portavoz de Parrena por haber charlado en la calle con un etarra excarcelado? Pues esa es exactamente la diferencia entre un “espacio canalla” y uno que no lo es.

Sugerencia: Seguimos pidiendo a los separatas vascos que no usen nunca el castellano. El mundo sería un lugar mucho más agradable si el resto de la humanidad no nos enteramos de lo que dicen.

MARTIN BEAUMONT EN “EL SEMANAL DIGITAL”: ALBERT RIVERA PONE A CIUDADANOS COMO PRIMERA FUERZA EN CATALUÑA

http://www.elsemanaldigital.com/movil/albert-rivera-pone-a-ciudadanos-como-primera-fuerza-en-cataluna-142928.html
Es una posibilidad no descartable. Veamos el panorama político de Cataluña: los etnotarugos de Mas en delirium tremens, cercados por el golpismo genético de ERC; a lo que hay que sumar la felonía y traición de PSC e ICV hacia los trabajadores; complementado todo ello por la delicuescencia del PP, dirigido por el dúo Camacho-Rajoy, un par de plastas anodinos…

¿Qué puede votar una persona con un mínimo de sentido común? No le queda otra opción que Ciudadanos, salvo que se haya vuelto ignorante y populista, y desee hundir el país votando a la tribu bolivariana.
Y a nivel del conjunto de España, con los bolivarianos haciendo el indio, Sánchez el ZP, apoyándolos y volviendo al condón sanitario zapatético contra el PP; Rajoy haciendo el Rajoy, disuelto en sus muecas y balbuceos y envuelto en aromas de corrupción…

Tampoco tendría nada de extraño un subidón de Ciudadanos hasta la Moncloa.

La candidata popular fue al grano y preguntó directamente a Carmena sobre unas declaraciones de ésta donde, al parecer, decía que “los etarras habían sufrido mucho”:

Esperanza Aguirre: ¿Por qué dice usted que los etarras han sufrido mucho?

Manuela Carmena: Es de poco rigor intelectual y sé que tú eres inteligente y, me da pena que te veas obligada a decir cosas que no son serias.

Si el diálogo es cierto, Carmena no niega haber manifestado su preocupación por el sufrimiento de los etarras. Sólo dice que no es riguroso o serio traerlo a colación así. Pero el caso es que Carmena produjo un informe para el gobierno de Patxi López, que ya nace con una gimnasia espectacular para poderse preocupar en la misma medida por los etarras que por los asesinados por los etarras. Arranca así.

1. Principio rector del Informe.(Informe-base de vulneraciones de derechos humanos en el caso vasco 1960-2013)

Ninguna idea, ningún proyecto político, ningún amor patrio, ninguna razón de Estado pueden anteponerse al núcleo intangible de los derechos humanos: la vida, la integridad física y psíquica, la dignidad moral de la persona humana. Asesinar, mutilar, torturar, secuestrar, envilecer, corromper a un ser humano no tiene justificación moral en ninguna circunstancia.

Según Carmena, en el “caso vasco” ha habido tres orígenes de vulneraciones de DDHH. ETA, Estado y ultraderecha. Y no tienen justificación porque ninguna idea, ningún proyecto político, ningún amor patrio, ninguna razón de Estado, justifican violaciones de lod DDHH. Afirmación estrictamente cierta como propuesta general, y asombrosamente falsa aplicada al caso particular. Porque la violencia típica de la que se acusa al Estado -torturas policiales- no nace de “ideas”, o “proyectos políticos”, o “amores patrios”, o “razones de Estado”. Surge, en el mejor de los casos, del intento de salvar vidas. Y en el peor, de la venganza. Pero incuso en el caso más inaceptable de la venganza el desequilibrio es obvio. Para que haya venganza tiene que haber habido un asesinato previo que la genere. Y eso no la justifica, pero definitivamente sí la explica. La gente en general no suele tener impulsos de asesinato por un amor patrio. Y en cambio sí por el asesinato de un compañero. Y es imprescindible que Carmena esconda ese detalle para poder parir un informe sobre el “caso vasco” de vulneración de DDHH en el que se limita a intentar cuantificar las vulneraciones. Esquivando con un cuidado primoroso cualquier detalle que nos pudiera hacer pensar en una ideología criminal que, tal vez, acaso, originara el “caso”.

Y, una vez reducido todo a números (porque si ninguna violación de DDHH tiene justificación, entonces todas ellas son exactamente iguales), le sale un informe donde hay ciertas diferencias cuantitativas, pero no cualitativas. El gráfico no es suyo, pero los números sí.

informe-carmena

Lo de poner “muertes” en lugar de asesinatos viene del Informe Carmena. Y está justificado, porque por ejemplo de las 94 adjudicadas a las FFSS del Estado, sólo 11 parecen muertes voluntarias. Dos penas de muerte, y 9 “en custodia policial”. Lo demás son en tiroteos, errores, altercados y similares. Donde puede haber culpa de homicidio, pero no se puede suponer la voluntad previa de asesinar.

Si en vez de “muertes”, o además de “muertes”, Carmena contara asesinatos, el gráfico quedaría así:

informe-carmena-asesinatos-no-cuenta

El número de heridos también tiene guasa. Los de ETA son todos voluntarios y con evidente responsabilidad. En atentados (2179); secuestrados y tiros en la pierna (62); en robo de vehículo (97); kale borrika (27). En los de las FF de SS del Estado no hay forma de saber quién es el responsable, ni siquiera el autor. ¿Quién ha sacado primero la pistola en un control policial (47)?  ¿Y en un altercado (18)? Y en los “errores y confusiones” (40)? ¿Y en las manifestaciones (641) no hay heridos por los mismos manifestantes?

Y acaba con una serie de recomendaciones. Con mucha empatía.

Piénsese en el ámbito familiar. El padecimiento de cada miembro de la familia de alguien que se ha visto amenazado, extorsionado o difamado por ETA. El padecimiento añadido de las familias de los presos …

Lo que no dice en ningún momento, por ejemplo en sus recomendaciones de revisar las políticas públicas de educación en derechos humanos, es que si no empiezas por contemplar el asesinato como herramienta de hacer política, y de hacer naciones, la consecuencia es que te ahorras todo el sufrimiento minuciosamente contabilizado por Carmena. Incluido el que llama “sufrimiento añadido”. Incluido el sufrimiento causado “los otros”. El informe parece diseñado a propósito para no informar de ese pequeño detalle.

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