nazionalismo


sellos-eusko-nazis

Son tres sellos que fueron emitidos en 1937 por el Gobierno Vasco. Se lee:

  1. Euzko Ikastola Nagusi Alde
  2. Pro Universitate Vasconum
  3. Pro Universidad Vasca

Fuente, Catoblepas.

Del catálogo especializado compilado por Félix Gómez-Guillamón, The Republican Local War Tax Stamps (1936-1939),publicado en febrero de 1977 por la británica Spanish Philatelic Society (Bookclub, nº 9; Brighton 1977, 124 págs.). Están descritos en la página 47 y ocupan los números 190 a 192. De los tres se dice que son muy raros. En ninguno de los tres figura valor facial, y de cada uno de ellos se imprimieron cuatro versiones que se diferencian por su color: negro, azul, verde y carmín.

A menudo se protesta de lo impropio de llamarles nazis a los chicos de la gasolina y a sus apoyos morales. Y tiene su punto de razón el argumento. Después de todo, no han montado hornos crematorios. Pero tampoco tienen un Reich. Ni el poder que conlleva. ¿Cómo se ha de hacer la comparación? ¿Si se comportan de forma comparable en circunstancias no comparables; o si tienen un mismo espíritu que lleva a distintas conductas según las circunstancias? Es es el quid.

Los sellos demuestran lo que ya sabemos. Que en 1937 no se sentían nada alejados espiritualmente de los nazis. Y el psicopático odio etno-céntrico de Sabino Arana no difiere gran cosa del de su hijo espiritual Adolf Hiltler. Y los asesinatos y bombas a mansalva recientes, y las palizas actuales, no parecen exactamente un cambio radical de espíritu.

¿Hace falta un horno crematorio para hacer un nazi? ¿Los nazis no eran nazis antes de los hornos? Malditas preguntas. ¿Memoria histórica?

Actualización. Hay uno por Twitter que dice que los aranianos usaban la esvástica antes que los nazis. No aporta datos. Buscando, encuentro (de momento) esto, que dice que es de “principios del siglo XX”. Las juventudes nazis empezaron hacia 1920 o un poco antes. Clic para fuente.

arana-y-esvastica

La teoría sería que no copiaron el símbolo de los nazis. Llegarían a lo mismo de forma independiente. Y que sólo lo cambiarían por el lauburu después de la derrota de los nazis. Pero en todo caso, en 1937 no parecen haberse sentido nada incómodos al usar el mismo símbolo que el Tercer Reich.

nuremberg-1937

Nürembreg 1937

Inauguración del batzoki de Tolosa en 1936:

batzoki-tolosa-1936

Más actualización:

Que confirma la tesis:

Al principio, la esvástica propuesta por Arana como “enseña propia” no se hizo popular entre sus seguidores, y de hecho no aparece en la iconografía nacionalista de la primera década del siglo XX. La situación cambió en 1914, cuando Euzkeltzale-Bazkuna (el grupo promotor del euskera de Juventud Vasca de Bilbao, la rama juvenil nacionalista) propuso la adopción de la esvástica como insignia de solapa, para distinguir a los vasco-parlantes: “El distintivo adoptado consiste en un sencillo alfiler de plata, rematado por la famosa rueda de cuatro rayos, primitivo signo vasco”23 . Poco después, el diario Euzkadi anunciaba la venta de esta insignia (reproducción del signo propuesto por Arana), recomendando a los nacionalistas hablantes del euskera que lo llevaran para reconocerse entre ellos.

Con el paso del tiempo, esta esvástica (denominada euskalorratza, es decir aguja o insignia vasca) dejó de identificarse con la lengua para representar el sentimiento nacionalista vasco en general . A partir de 1931, el uso de la cruz gamada por parte del PNV se incrementó, coincidiendo con su expansión durante la II República, a veces “asociando el dibujo de la esvástica rectilínea a los colores rojo, verde y blanco de la bandera vasca” . Aunque a veces se utilizaba también el lauburu (sin duda pensando que era una variedad de la esvástica), la cruz gamada aparecía con gran frecuencia en la prensa, en carteles, insignias, gemelos, pañuelos, estandartes y escudos de batzokis (centros sociales del PNV) e incluso en la publicidad de empresas propiedad de nacionalistas.

Nota: Cuando Santiago de Pablo se refiere a “la esvástica propuesta por Arana” se refiere a un símbolo igual al de los nazis, no al lauburu.

Resumiendo. Como la idea de la entrada (y el título) es que no parece que los aranianos se sintieran muy alejados de los nazis, la puntualización del amable aficionado no cambia nada.

La Mierda Nobel de la Paz ha sentado un precedente que se presta a una política ficción de lo más jugosa. No sé, uno puede imaginar a Hollande en horas bajas y sin salida política. Como deprimido. Y a un Rajoy entre eternamente en funciones, y eternamente mayoría insuficiente. No ya sin ideas -que no ha tenido nunca- sino sin caminos. Cuando de repente unos campeones tienen en Noruega la ocurrencia del siglo. Premiar con el Nobel de la Paz la elevación del terrorismo a interlocutor y agente político de primer nivel.

alien

Lo han hecho con otras palabras, pero eso es lo que han hecho. Hasta ahora, siempre que habían concedido el premio con motivo de un acuerdo de paz, o fin de una lucha armada, lo habían concedido o a ambos bandos en liza, o a terceros que no estaban en la discordia pero colaboraban a su arreglo.

A ambos bandos en liza:

  • 1973 Kissinger y Lê Ðức Thọ, por fin de la guerra de Vietnam.
  • 1978 Mohamed Al Sadat y Menahem Begin por la paz entre Egipto e Irsael
  • 1993 Nelson Mandela y Frederik De Klerk, fin del “appartheid”.
  • 1994 Arafat, Rabin, Peres por esfuerzos de paz en Oriente Medio.
  • 1996 Carlos Felipe Ximenes y José Ramos-Horta por la paz en Timor Oriental
  • 1998 John Hume y David Trimble, paz en Irlanda del Norte.

Terceros mediadores:

  • 1906 Rooslvelt (USA) por la guerra ruso japonesa.
  • 1936 Carlos Saavedra (Argentina) por el conflicto Paraguay – Bolivia.
  • 1957 Lesler Bowles Pearson (Canadá) por el conflicto de Suez.
  • 1987 Oscar Arias (Costa Rica) por el acuerdo de Guatemala.

Así que esto de Santos y Colombia es un invento nuevo. Un pemio Nobel al fin del conflicto que se concede a sólo una de las partes del conflicto. O sea que están diciendo que una de las partes no es legítima (no merece premio), pero el acuerdo con una parte no legítima -y legitimada mediante el acuerdo- sí lo merece. Literalmente, un premio a la legitimación de lo claramente no legítimo.

¿Y qué tiene que ver esto con Hollande y Rajoy? A huevo. En España ya hemos hecho todo un carrerón en la lavandería del terrorismo. Sólo falta Francia. Y tal vez con un caramelo adecuado …

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Hay que disimular la pinta del octavo pasajero. Legitimarlo, pero sin premio Nobel.

alien

Que, al estilo de Santos en Colombia, podría ser para Hollande y otro. Una vez establecido el invento …

 

Es algo que se podía esperar. Y se comprueba. La fabricación de naciones artificiales produce monstruos. Monstruos lógicos; monstruos sentimentales; y sobre todo monstruos morales. Y si a eso le añadimos una lavandería de asesinos de inocentes al por mayor, el resultado sólo puede ser una nación pocilga.

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Hay que joderse. Estos etarras son lo más colectivista del mundo. Como buenos marxistas bananeros. Pero ahora, a cuenta de la lavandería de terroristas, han dado en una especie de moral libertaria. Donde la moral no es un código de conducta social, sino cosa de cada cual. Asesinar no está ni bien ni mal, porque eso son clichés. Son términos de la moral de cada uno, que pueden interpretarse como quieran interpretarse. Literal.

La pera. La educación, por poner un ejemplo, no es cosa de cada uno. Y no digamos nada sobre la elección de aprender un vernáculo marginal y esencialmente ágrafo. Eso no está sujeto a interpretación, y es un asunto de la moral colectiva. Digamos de neo-nación. Pero lo de asesinar inocentes va al gusto personal. Eso no es código de conducta social — o lo que se entiende normalmente por moral.

Algún despistado puede preguntar por qué. Pero la lavandería lo dice explícitamente. Nuestro objetivo es pensar en el futuro. Y deben estar pensando, en un prodigio de eusko-lógica, que los demás no estamos preocupados por el futuro. Que sólo estamos pensando en el pasado porque los asesinados siguen muertos. ¿Cómo se le podría hacer comprender a asnos así, que un futuro en el que asesinar sea algo de la moral de cada uno, no es ningún futuro prometedor sino una maldita pesadilla?

Decir que estuvo mal no es algo que satisface a las víctimas. Asegura el campeón. Será porque les ha preguntado mucho, supongo. O será porque le parece mejor resolverlo en privado, en otro ataque de libertarianismo furibundo. Pero los códigos de conducta social son -probablemente- lo menos privado que existe. Por motivos obvios y de su propia función. Si asesinar va al gusto de cada cual, y puede interpretarse como quiera interpretarse, la gente acaba circulando por las calles estilo Beirut, y no estilo Ginebra. Con lo que la eusko-moral y la lavandería tienen inevitablemente consecuencias mucho más allá de lo que sea que resolvemos o no resolvemos en privado.

Pero esto son margaritas para los pollinos. Ellos están construyendo una nación, y una neo-etnia, y los asesinatos van por lo privado.

Fuente:

 

Los celebrantes de los angelitos, ¿los tendrán por ex-asesinos, o por no-asesinos?

Es una duda interesante, a pesar de ser filosófica. Vasquilandia, esa cloaca moral, está literalmente plagada de celebrantes de asesinos. Pero los humanos somos bichos raros que nos contamos cuentos, y, sobre todo, ¡nos los creemos! Cuentos morales, mayormente. Y cuando queremos aplaudir asesinos, por ejemplo porque porque coincide con el guión, los convertimos en otra cosa. Y esa es la intriga; ¿cómo funciona el blanqueamiento de asesinos al que se está dedicando con tanto ardor el paisito? No me acabo de enterar, pero igual es porque lo dicen traduciendo del vascuence y no traducen muy bien.

En todo caso sólo hay dos posibilidades. No hay cuento que pueda ocultar la pistola, la bala, el agujero en la nuca, la sangre; o los cuerpos inocentes destrozados. Incluso las auto-trolas tienen un límite. ¿Se cuentan los celebrantes que no están aplaudiendo asesinos, porque que en realidad aplauden a ex-asesinos? En un plan como este: Sí asesinaban, y sí eran inocentes sus muertos; pero eran otros tiempos y el tiempo nuevo lo lava todo. Y más blanco.

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El problema está en la frontera. ¿Por qué antes asesinar estaba bien, y ahora no? Que sí, vale; conocemos el cuento. El tiempo ha cambiado. Pero como no sabemos cómo ha cambiado, ni por qué, lo mismo puede volver a cambiar. ¿Dejarían de ser “ex”? ¿Y serían celebrados igual? Porque entonces habría que empezar a contemplar la siempre inquietante posibilidad de que en realidad seamos una canalla ética francamente impresentable. Sin frontera que explique cuándo asesinar inocentes está bien, o mal, no hay “ex” que valga. Que hagan un dibujito para entenderlo.

La otra posibilidad es que no sean “ex”, porque aunque asesinaban, y asesinaban inocentes y niños, no eran asesinos. Eran, por ejemplo, nobles “gudaris” que construían una nación. Y las naciones, como todo el mundo sabe, se construyen asesinando inocentes. Hmmm …, no arreglamos mucho. Otros también dicen que construyen naciones, y no lo hacen mediante bandas de asesinos de inocentes. Además, la conclusión de tal argumento sería que construir naciones es un ejercicio muy poco presentable moralmente. Cosa con la que la izquierda divina siempre había estado de acuerdo. Las naciones eran asquerosidades de los fachas. Yo también lo creía así, cuando era izquierda divina. Y ahora también, sin serlo. Debe ser que los tiempos cambian. O las lavadoras, ya no sé.

@rpr3z tiene una serie muy interesante sobre algunos de los angelitos esos, hoy  tan celebrados. En concreto, los de Galdácano.

Y nosotros vamos a aprovecharlo … para honrar a los asesinados. Señalando asesinos. Si de homenajes se trata, y si los asesinos merecen homenajes, mucho más los asesinados. Enlazamos. Un clic lleva a los merecimientos de cada angelito. Pero lo suyo es empezar con la introducción.

Los etarras de Galdácano

Y con ustedes, los angelitos. Una suerte poder enlazar directamente al servidor de @rpr3z, y no tener que ensuciar mi disco duro con estas caras.

1. Gorka Martínez Arkarazo

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2. Iñaki Krutxaga Elezkano

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3. Jon Bienzobas Arretxe

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4. Kepa del Hoyo Hernández

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5. Oier Goitia Abadia

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6. Txus Martin Hernando

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7. Xabier Garcia Gaztelu

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8. Iker Lima Sagarna

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¿Alguien ve una raza especial o distinta ahí? Y tampoco. Pero el que tenga huevos de entrar en los enlaces sí verá algo especial. No racial, que imaginaba Arana, sino moral.

vascos-no-asesinos

Hay que disculpar su rusticidad y falta de finura intelectual. Al cabo, son gente convencida de que el vascuence es una riqueza cultural. Literalmente. Y eso ya marca con bastante claridad su idea de la cultura, o de lo que la cultura aporta. Parrillada grasienta de pollo con kalimotxo.

parrillada-grasienta-de-pollo

Correspondientemente, su gimnasia “intelectual” para hacer de los asesinos no-asesinos, es a la historia del pensamiento como la parrillada grasienta es a esta foto sacada de la serie Versalles. Pero cada público tiene sus incentivos. Y hasta su idioma “propio”, dicen.

Problema: Asesino es el que asesina. Pero no hace falta que lo haga todos los días para seguir siendo un asesino. No, simplemente es el que asesina para resolver un problema, porque en ese caso asesinar le parece mejor que no asesinar. Circunstancia que se puede repetir, o no; sin que la no repetición lo convierta en un no asesino. Por ejemplo un parricida sólo mata una vez, y es parricida para siempre. Un maldito asesino, vaya, pero más especializado que el grupo de Otegui.

Hay veces en que los terroristas se convierten en ex-terroristas. No es una figura que suela usarse para los asesinos, lo del ex, porque se considera que el asesinato supone sobrepasar una barrera moral que sólo hace falta superar una vez para ser un asesino ya siempre. Pero con el terrorismo sí se usa lo de ex, cuando toca. O sea, se puede ser un asesino ex-terrorista. Pero para eso hace falta que el fulano comprenda, y haga ver bien claro a los demás, que le parece muy mal haber sido terrorista. Todo un error. Y como no es el caso de Otegui, y ha dejado muy claro que nunca lo va a ser, quiere decir que Otegui nunca va a transitar a ex-terrorista.

Pues ahora ponle a un vasco de esos del vascuence como riqueza cultural a hacer bodoques con la idea de que los asesinos ahora son no asesinos. ¿Qué quieres que salga? El adefesio que estamos presentando. Pero el problema de verdad no es el adefesio, sino asesinar. Y hacer salves a los asesinos. Que también tiene su nombre.

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Luisa Delgado

Quiero continuar el artículo “Las jaias de Santurtzi” [–>]  con una anécdota personal que sufrí en esas fiestas pero que no lo expresé en el primer artículo por no hacerlo demasiado largo pero que refleja lo psicótica que está la sociedad vasca.

Estaba yo con un grupo de conocidas hace menos de 1 mes en las fiestas de Santurce(ahora Santurtzi en plan megavasco) y éstas querían ir a una txosna a consumir algo. Cómo en esa txosna habían carteles de los euskal presoak me pareció repugnante dar dinero a esa gente, me enfadé y tuve una pequeña discusión con ellas.

Tuve una sensación de impotencia porque quería discutir del tema pero lo tenía que hacer a escondidas, con medias palabras, no muy alto, callándome muchas cosas y que la discusión acabase cuándo antes. Una conversación muy cercenada y condicionada dónde se palpaba la falta de libertad. Me pareció repugnante el ambiente que había en esa zona inundada de consignas a favor de los asesinos con toda impunidad en medio de una calle céntrica. También me daba asco la indiferencia de la gente consumiendo y en connivencia de quienes apoyan el asesinato.

Respecto a la discusión que tuve con éstas cada uno reaccionó de esta forma:

-1 persona: Me enfadé con ella y tras insistirla un poco conseguí que no comprase un bocadillo.

-2 persona: Traté de convencerla pero no me hizo caso. La llamé falsa y encima ella se quedó extrañada, sin comprender el por qué la llamé falsa.

-3 persona: Viendo la discusión consumió algo a la chita callando, sin decir nada.

-4 persona: me dijo que ella tampoco consumiría ahí, pero que yo no puedo prohibir que los demás consuman ahí. Me dio bastante asco porque parecía que iba de tolerante de liberal y a la vez indiferente con los asesinados. Muy hipócrita.

Hace falta muchísima labor pedagógica para curar a la sociedad vasca, que es una sociedad enferma, muy estocolmizada. Se toman por cosas normales cosas que son psicopáticas cómo el consumir en bares y txosnas próximas a asesinos. Convivir con ellos cómo si fuesen gente normal y despreciar/olvidar a las víctimas. Hay que hacer ver a la sociedad vasca este lavado de cerebro enfermizo y parte de esto tiene la culpa los partidos no nacionalistas por no haberse enfrentado al nacionalismo sin complejos. No es normal esta impunidad de la que gozan los asesinos y que nadie haga nada para evitarlo.

Cómo se nota que no conocen la vida diaria en el País Vaso aquellos que se refieren al PNV “nacionalismo democrático”. El PNV que siempre ha dado voz a asesinos y amigos en las fiestas de los pueblos y en la EITB y persiguiendo a las víctimas.

Es continuación de:

 

Luis Bouza-Brey

LOBOT

Comentario a “Catalanofobia”, de Ignacio Camacho, en “ABC” del 14-3-16

Cataluña constituye hoy el epítome, la síntesis sublimada, de la perversión radical del sistema político español impuesta por la colusión del nacionalismo étnico antidemocrático con la izquierda —socialista y comunista— abducida por el oportunismo, la mutilación ética y el sectariamo autoritario. ¿Cómo es posible que un sindicato de origen socialista pueda estar liderado por alguien que apoya cerrilmente la insolidaridad de clase?¿Cómo es posible que alguien que dirige un sindicato que se identifica retóricamente con la defensa de los trabajadores pueda considerar “catalanofobia” la oposición al nacionalismo étnico, burgués, insolidario, caciquil, clientelar y corrupto?¿Cómo es posible que este personaje haya sido elegido por los trabajadores de Cataluña y el resto de España para liderar la “UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES”?
El episodio de la elección de Álvarez como Secretario General de UGT revela la LOBOTOMÍA NACIONAL-SOCIALISTA producida sobre la cultura política del país por el proceso degenerativo de la izquierda experimentado en el Régimen del 78: una izquierda amputada de los valores y principios fundacionales, que es capaz de apoyar sin contradicciones la sedición, la insolidaridad y el etnicismo antidemocrático; una izquierda “charnega” subordinándose al señoritismo étnico y apoyando la ruptura de la lealtad y la hermandad hacia sus ancestros; una izquierda miope, oportunista y despreciable, que debería ser condenada por sus afines del resto de España a un duro ostracismo regenerativo, y que es premiada, sin embargo, con la promoción de su representante al liderazgo de la UGT nacional.

Esta lobotomía, que se expande hacia el conjunto de España, se produce a todos los niveles de la sociedad catalana, en las élites económicas e intelectuales, en las Universidades, en el sistema educativo, en los medios de comunicación, en las organizaciones sociales y en la casi totalidad de los centros de la vida societaria.
Sólo falta que un GOBIERNO DE BATIBURRILLO, de izquierdistas y etnonacionalistas, le de la puntilla al Régimen, para acabar de hundir el país en el tercermundismo, la desintegración, la guerra de todos contra todos y el sometimiento a las razzias yihadistas.
¡Qué panorama! La lobotomía diseñada por Pujol, el PSUC leninista y los señoritos del PSC a principios de la transición ha conseguido sus objetivos.

CA­TA­LA­NO­FO­BIA

IG­NA­CIO CA­MA­CHO, ABC (1ª Edición), España 14 mar 2016 13
Ca­ta­la­nó­fo­bos son pa­ra el lí­der de UGT los tra­ba­ja­do­res que se opo­nen a la rup­tu­ra uni­la­te­ral de la so­li­da­ri­dad del Es­ta­do

Amu­chos es­pa­ño­les les ha­bría gus­ta­do que el re­cien­te con­gre­so de la UGT hu­bie­se si­do el de la re­ge­ne­ra­ción éti­ca y po­lí­ti­ca de un sin­di­ca­to agu­je­rea­do por la co­rrup­ción y las prác­ti­cas clien­te­lis­tas de su hi­per­tro­fia­do apa­ra­to de po­der. En vez de eso –ape­nas una bre­ve y abs­trac­ta au­to­crí­ti­ca del lí­der sa­lien­te, Cán­di­do Mén­dez–, la nue­va di­rec­ción ha ori­lla­do el de­ba­te re­no­va­dor pa­ra au­to­pro­cla­mar­se fru­to de una «de­rro­ta de la ca­ta­la­no­fo­bia», ya que el fla­man­te se­cre­ta­rio ge­ne­ral es abier­to par­ti­da­rio de un re­fe­rén­dum de au­to­de­ter­mi­na­ción pa­ra Ca­ta­lu­ña. Se­gún el emi­gra­do as­tu­riano Jo­sep Ma­ría –an­tes Pe­pe– Ál­va­rez son ca­ta­la­nó­fo­bos, pues, to­dos aque­llos com­pa­ñe­ros que no lo han vo­ta­do y des­de lue­go los mi­llo­nes de ciu­da­da­nos opues­tos a la con­sul­ta so­be­ra­nis­ta: una pro­pues­ta que aten­ta con­tra la igual­dad de los es­pa­ño­les al que­brar el con­cep­to de so­be­ra­nía na­cio­nal con­jun­ta. He aquí el re­tra­to del es­te­reo­ti­po vic­ti­mis­ta del na­cio­na­lis­mo, que til­da de ca­ta­la­no­fo­bia el de­seo afec­ti­vo, po­lí­ti­co y so­cial de que Ca­ta­lu­ña si­ga for­man­do par­te de un pro­yec­to ci­vil com­par­ti­do.
Ba­jo los 26 años de man­da­to de Ál­va­rez, to­do un pa­ra­dig­ma de re­no­va­ción y des­ape­go, la UGT ca­ta­la­na ha aban­do­na­do la tra­di­cio­nal iden­ti­dad in­te­gra­do­ra li­ga­da al ori­gen mi­gran­te de mu­chos de sus afi­lia­dos pa­ra vol­car­se en res­pal­do de las te­sis na­cio­na­lis­tas; ac­tual­men­te tie­ne a dos di­ri­gen­tes en el Ga­bi­ne­te in­de­pen­den­tis­ta de Puig­de­mont y a bas­tan­tes más en car­gos ad­mi­nis­tra­ti­vos. El pro­pio Ál­va­rez, aun­que no se de­cla­ra fa­vo­ra­ble a la se­ce­sión, se ma­ni­fies­ta en sin­to­nía con el res­to de las re­cla­ma­cio­nes del so­be­ra­nis­mo, que pa­san esen­cial­men­te por dis­mi­nuir la apor­ta­ción de Ca­ta­lu­ña al Es­ta­do. En­tre otras la con­tri­bu­ción fis­cal gra­cias a la que se pa­gan los sub­si­dios de los pa­ra­dos an­da­lu­ces, ex­tre­me­ños o ga­lle­gos, a los que de­be­ría re­ve­lar cuan­to an­tes que son ca­ta­la­nó­fo­bos sin sa­ber­lo. Y ya de pa­so con­ven­cer­los de que es la so­li­da­ri­dad de cla­se la que le im­pul­sa a pos­tu­lar la mo­di­fi­ca­ción de los me­ca­nis­mos igua­li­ta­rios que ga­ran­ti­zan la cohe­sión de los ser­vi­cios so­cia­les.
Es­ta­ría bien que, da­da su con­vic­ción so­bre la con­ve­nien­cia de pre­gun­tar a los ca­ta­la­nes si desean con­ti­nuar en Es­pa­ña, el nue­vo lí­der uge­tis­ta efec­tua­se tam­bién una con­sul­ta al res­pec­to en­tre los mi­li­tan­tes de la or­ga­ni­za­ción en­te­ra. Si­quie­ra sin efec­tos vin­cu­lan­tes, só­lo pa­ra sa­ber qué opi­nan los tra­ba­ja­do­res so­bre el pre­sun­to de­re­cho a de­ci­dir de un su­je­to po­lí­ti­co so­be­rano ex­clu­si­vo de los ciu­da­da­nos de Ca­ta­lu­ña. O so­bre la po­si­bi­li­dad de que ten­gan que sa­car el pa­sa­por­te pa­ra ir a ver a sus nie­tos en la pe­ri­fe­ria de Bar­ce­lo­na. O so­bre la des­co­ne­xión de las em­pre­sas ca­ta­la­nas de la ca­ja co­mún de pen­sio­nes. Y que les ex­pli­que, si pue­de, que el má­xi­mo di­ri­gen­te de un sin­di­ca­to de iz­quier­das no sien­te con­tra­dic­ción ideo­ló­gi­ca al­gu­na por em­pa­ti­zar con una re­be­lión – esa sí xe­nó­fo­ba– de ri­cos con­tra po­bres.

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