morolandia


Sabemos que al kindergarten no le gusta la sociedad humana, y por eso la quiere cambiar. Especialmente lo que ocurre dentro de los cerebros. Pero no el método, sino el resultado. Esto es; no quieren enseñar a pensar a los niños, sino enseñarles lo que opinar. El resultado. Y su principal método de hacerlo es la etiqueta moral. El que opina A, es un X, o Y. Siendo X e Y etiquetas morales absolutas. Nazi, progresista, etcétera. El razonamiento por el que se puede llegar al pensamiento A, o incluso su posible relación con la realidad, son completamente indiferentes para el kindergarten. Que en ese sentido es funcionalmente lo mismo que un fraile medieval.

Y ahora tenemos un problema. Según el kindergarten, es racista y de extrema derecha cualquiera que piense que la inmigración desde países mayoritariamente muslulmanes es problemática y debería reducirse. Como Trump, o literalmente cualquiera que piense lo mismo. Pero resulta que Chatham House (The Royal Institute of International Affairs), acaba de hacer un estudio de opinión en 10 naciones europeas sobre precisamente esa cuestión.

Pregunta: ¿Debería pararse toda futura inmigración desde países de mayoría musulmana?

Ojo, que no pregunta por frenarse, dificultarse, endurecerse, sino directamente: should be stopped?.

Respuesta:

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Sumando los diez países:

De acuerdo en detener esa inmigración: 55%

Ni de acuerdo ni en desacuerdo: 25%

En desacuerdo: 20%

No sé hasta qué punto la encuesta refleja una realidad. Tiene pinta, porque en el estudio [–>]  citan otras de resultados consistentes con estas cifras. Y si se corresponde con algo real, debería ser una lección. Tanto para el kindergarten como para el no kindergarten -digamos- normal.

La izquierda de las etiquetitas morales debería comprender que la gente no cambia de opinión por sus cartelitos. Sí puede que se encabronen; a nadie le gusta que le insulten. Pero su opinión parece guiada por elementos ajenos al etiquetado. La no-izquierda debería aprender que no tragarse los tabúes que impone la izquierda. Porque lo contrario supone que una masa acojonante de gente queda libre para ser pastoreada, o sentirse representada, por abortos como Trump o Le Pen.

Y lo que no pueden hacer los partidos “de élite” es echarle la culpa a los abortos, porque son ellos los que les han dejado el campo libre. La victoria de Trump no es “culpa” de Trump, ni de los que le han votado a Trump. Es culpa de los que han dejado a Trump como única alternativa para un problema que, a juzgar por mediciones como esta, y a juzgar por algunos resultados electorales, está ahí.

Obviamente no se trata sólo de la cuestión de la no integración de los musulmanes y el cristo consiguiente. Trump no ganado sólo por eso; nadie lo cree. Hay unos cuantos problemas más. Pero en general suelen coincidir con lo que la izquierda imagina dirigir con etiquetas de colorines morales, y la derecha se traga como tabúes intocables. Y llega Trump.

Sí, un maldito populista. Un supuesto salvador de la plebe puteada por la élite. Exactamente como Cayo Julio César, y unas otras cuántas figuras muy notables de la historia. No vamos a pensar que la élite y la plebe están siempre igual de incardinadas, o de desconectadas. Y si hay diferencias, el estado de relación puede influir en la facilidad o anhelo del populista. Vaya; debería. ¿Y quién tiene la culpa de eso?

Menos lobos, kindergarten.

Fuente.

Chatham House:

voltaire

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Igualar (el islam con el terrorismo) no es lo mismo que relacionarlos. Que es lo que hace Milo y cualquiera con dos dedos de frente. Y no relaciona el islam sólo con el terrorismo, sino con el asesinato de homosexuales (práctica legal en once países, todos ellos musulmanes);  la minorización social de la mujer, y algunas fostias de paso; los grupos familiares de violación colectiva; la mutilación sexual; los asesinatos “de honor”; y los asesinatos de herejes y apóstatas, que a veces son sólo encarcelamiento. Que me acuerde de corrido. Y estas monadas no sólo están íntimamente relacionadas con el islam, sino que no se pueden relacionar con ninguna otra religión ni grupo de pensamiento colectivo. En toda la galaxia.

Voltaire, modernizado:

El islam es la más ridícula, absurda y sangrienta de las religiones que jamás hayan infectado el mundo.

Aláh es un comediante actuando ante una audiencia demasiado  atemorizada para reír.

¿Qué podemos decirle a un hombre que sostiene que preferiría obedecer a Aláh que a los hombres, y que por lo tanto está seguro de ir al cielo por matarte?

El primer imán fue el primer granuja que encontró al primer tonto.

El hombre que me dice: cree como yo, o Aláh te maldecirá; en realidad está diciendo: cree como yo, o te asesinaré.

Los musulmanes han sido los más intolerantes de los hombres.

Las surahs de los musulmanes vienen a anunciar que su Dios es un Dios de la ira, que su felicidad depende de su pía imbecilidad, de su sagrada credulidad, de su sagrada alucinación, del mal que se hacen unos a otros por el odio que se tienen, … y de su antipatía por y la persecución de todos aquellos que no están de acuerdo o no se les parecen.

No creo que hagan falta más citas para calcular que los bienpensantes tendrían a Voltaire por “islamófobo” … de no ser porque en las citas hemos cambiado Dios por Aláh, cristianismo por islam, etcétera. Pero entonces no les queda mas remedio que pensar que era “cristianófobo”. ¿Y cuál fue el efecto de esa “cristianofobia” de Voltaire, y  de los que vinieron después? Pues que convirtieron una religión que hoy nos parece sangrienta e insoportable en algo compatible con la civilización como la entendemos. O sea, la “cristianofobia” fue una virtud de nuestra historia, para cualquiera de los pensamientos hoy en curso en Europa.

Da igual que seas marxista, conservador, liberal, kindergarten; o lo que sea. En todos los casos vas a aplaudir aquella “crsitianofobia” por los efectos que tuvo en nuestra sociedad. Por haber hecho nuestra sociedad como es. No hay nadie que esté en desacuerdo.

Bien, pues para una cosa en la que estamos de acuerdo, ¿me puede alguien explicar que si la “cristianofobia” fue virtuosa y civilizó una religión bastante impresentable; por qué iba a ser mala la “islamofobia” para el mismo y muy elogiable propósito? El islam ya no es una religión de fuera; es un gran problema que tenemos dentro. Y ya sabemos el camino para civilizar una religión. Lo hemos hecho antes.  Es más, lo hemos inventado en Europa. Eso *es* Europa. O era.

En conclusión: más Voltaire, y menos kindergarten.

Fuentes:

El vídeo de Milo Yiannopoulos

La conversación en Twitter:

Citas:

Repasando. Hemos averiguado, gracias a Octavio [–>] y Marod, que entre los límites de los derechos fundamentales producidos por los dioses macabros está el orden público. Que a su vez está compuesto por la seguridad, salud y moral públicas.

Marod señala [–>] a su vez límites a lo de la moral pública:

la moral pública no ha de ser entendida como el concepto que de ella tenga una concreta confesión religiosa, sino como el “mínimo ético acogido por el derecho”.

Dos problemas gordísimos.

1. Circularidad. El derecho nos remite a “moral pública” como límite. O sea, fuera del derecho. Pero luego, con un par, lo convierte en … ¡el “mínimo ético acogido por el derecho”! Pero eso no está en “el derecho”, porque si no, nos hubiera remitido al derecho mismo en primer lugar. En vez de andarnos paseando por ahí. Están mareando la perdiz sin saber lo que hacer con la criatura.

2. Confusión. Tú puedes tener una visión cristiana de la moral, y es un juicio de las acciones respecto a un bicho muy raro del que cada cual tiene una visión distinta, que los cristianos llaman “el bien y el mal”. Pero para eso, el derecho no debería remitirte a la “moral pública”, sino al catecismo. Y no tienen cojones.

También puedes tener una interpretación subjetivo social de moral. Lo que tú (el cachondo del juez de turno) crea que la sociedad “piensa” acerca de las conductas. Una chorrada, porque si la sociedad piensa algo diferente de lo que hace (es muy normal), el límite sería lo que creemos que deberíamos hacer — pero no hacemos. Ridículo elevado al cuadrado. Por absurdo, y por átame por el rabo esa mosca de lo que el juez cree que la peña piensa. Lo que le dé la puta gana al juez, literalmente.

Y finalmente puedes tener dos dedos de frente, y darte cuenta de que la moral es uno de los observables más fáciles de observar que existen. No hay más que mirar. Cuando la sociedad considera algo inmoral, lo recrimina. De forma que lo inmoral acaba siendo extraordinario; marginal. Esa es la función de un código.

Por ejemplo, ves que en el campo hay setas de todos los colores, y ninguna es venenosa, pero los miembros de la tribu se ponen todos setas azules colgando de las orejas. Y ves que cuando alguien se pone una seta de otro color, hay malas miradas o malos modos, de forma que se tiene que acabar apartando o cogiendo el color que toca. Estás viendo una moral en acción. Y la moral se ve, siempre. ¡Porque quiere ser vista! Porque funciona precisamente así. Al igual que somos animales hiper-sensibles a la jerarquía, y de un vistazo sabemos quién manda, también somos hiper-sensibles a la moral. Por la cuenta que nos tiene, en ambos casos.

Si tú miras lo que hacen los humanos con la ropa, y observas, verás:

– La tienen muy variada.

– Muestran una fortísima tendencia a “uniformarse”, eligiendo el mismo tipo de ropa, o de no ropa, según la ocasión / sitio / grupo / actividad.

– La uniformidad sólo se pierde en los lugares de tránsito.

Y con eso ya sabes que la ropa en los humanos está codificada. No es aleatoria ni va a capricho. Es un asunto de la moral.

– Pareces un pordiosero.
– Pareces una puta.
– ¿Te has disfrazado?
– ¿Vas de pijo, o qué te pasa a ti?
– ¿No irás a coger un resfriado?
– Sin corbata no puede pasar.
– Gracias por la invitación, pero no he traído traje de baño.
– Gracias por la invitación, pero no he traído un vestido de noche en el equipaje.
– Se alquilan esmoquines.
– Torso cubierto en la terraza.
– ¿Crees que podré ir en vaqueros?
– Anda, mejor te pones -por lo menos- una chaqueta.

Esto es inmoral, y ahí está el morbo del cuadro. Pero no es inmoral por las señoras desnudas, algo completamente normal en el arte de la época, sino por el desequilibrio indumentario.

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Cojones, Marod; ¿estamos ciegos y sordos, o es a propósito? ¿Tú crees que la casualidad o el capricho producen esto?

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No; lo produce un código social. Una moral. Exactamente, la moral pública. Y no va ni con el catecismo, ni con lo que el juez crea que “piensa” la sociedad. Sí va con lo que “hace” la sociedad, que es perfectamente observable.

Y si lo que te interesa es el orden público, lo que necesitas es saber el código público de conducta que está en curso. No las opiniones de doctos éticos sobre cómo debería ser el código. No; se trata del que es. Lo que se ve.

Ahora podemos sopesar los perjuicios que para algunos extravagantes puede producir esa norma moral, y las soluciones y equilibrios que pueden darse. Pero NO podemos negar una moral que ven todos los humanos, y por eso actúan en consecuencia. Estás viendo un sistema en acción. Y no tiene nada que ver con las leyes. Si se monta un pollo, por ejemplo un burkini, las leyes pueden entrar para evitar violencias. O por la obsesión del poder por mandar. Si no, funciona solo. Normalmente funciona muy bien en modo sistema auto-regulado.

O sea, sí; el burkini afecta a la moral pública. Por tanto, al orden público. Y por eso está afectado por un posible límite, a pesar de ser un derecho fundamental. ¿Es suficiente, es insuficiente? Habrá que sopesarlo. Junto a sus posibles soluciones, que están muy lejos de ser una sola. Pero (1) la solución no puede ser la respuesta automática de tanta gente que responde sin pensar (incluyendo el Consejo de Estado de Francia), y (2) nunca podrás sopesarlo correctamente sin comprender la función de la moral en la sociedad humana. Que desde luego no tiene por qué tener nada que ver con “el bien y el mal”, por mucho que  en las sociedades del catecismo obligatorio, o culturalmente heredado, sí tenga que ver.

Nota. Creo que SÍ puedo prometer (otra vez) que este será el último de la serie burkini:

Esto sí es un paso adelante. Ya hemos salido de los atascos, o de los principales.

No, no da igual que se trate de ideología que de religión, ni de coña. El motivo del rechazo a meter “religión” como derecho fundamental valdría lo mismo para ideología, si “ideología” tuviera el mismo problema. Por ejemplo, el machismo cabe dentro religión, y el burkini es un ejemplo inmejorable. Incluso el ecologismo. Vacas sagradas y cerdos impuros son normas ecológicas. Pero no caben dentro de “ideología”.

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Imagina un fiesta histórica en el pueblo. En una campa determinada, los productores locales de vino organizan una cata de sus caldos para darlos a conocer a la peña. Incluyendo el morbo de un concurso y sus premios. La Fiesta del Vino. Y ahora llegan las asociaciones de Alcohólicos Anónimos y de Monjitas Contra el Alcohol, a montar sus tenderetes de zarzaparrilla. Y a dar ampliamente por culo a los alegres bebedores.

– Oigan, amables aguados; váyanse ustedes a otra campa. O elijan otro día para SU fiesta. Porque esta es la Fiesta del Vino, y no la Fiesta del Sobrio. Ni queremos aquí sus tenderetes, ni su simbología, ni su cara de amargados.

– No me pueden impedir participar, porque la sobriedad es una ideología, y por tanto un derecho fundamental. Y por tanto en un espacio público ustedes no lo pueden discriminar.

Consejo de Estado de Francia:

– No; la sobriedad no es una ideología política, y el ayuntamiento puede organizar una Fiesta del Vino sin que les den por culo los intransigentes puritanos. Nada impide que los puritanos haga su fiesta, en su lugar.

Pero si metemos las religiones y los dioses por medio, la cosa cambia. Por ejemplo, si en vez Alcohólicos Anónimos o Monjitas Contra el Alcohol, los que llegan a dar por saco son los Hermanos Musulmanes.

Alicia desde el Consejo de Estado de Francia:

– De ningún modo se puede discriminar a una religión en el espacio público. No le puedes impedir a los mahometanos que participen en la Fiesta del Vino, para joder la Fiesta del Vino.

Y Marod añade:

Sí, a la subjetividad del bebedor, los que combaten el bebercio le pueden estar fastidiando. Pero como me fastidia a mi el que se pone a hablar por el móvil a mi lado (me jodo, tú).

Pues no, Marod y Alicia, queridos. Tenéis dos problemas muy gordos.

1. Estáis pensando con etiquetas. Como los idiotas (IYI) de Taleb. Con perdón; todos somos idiotas alguna vez. Cuando hay funciones por medio no se puede pensar (operar) ignorando las funciones. Cuando hay sistemas (ej.: Fiesta del Vino), los componentes del sistema probablemente no explican la función. Una Fiesta del Vino no es para que yo pueda beber. Eso lo puedo hacer todos los días, sin necesidad de una Fiesta del Vino. Una Fiesta del Vino es para que haya un ambiente general inducido por el vino, con sus consecuencias. Y un porcentaje suficiente de intolerantes amargados contra el vino -y no es necesario que sean muchos- se cargan ese ambiente. Hemos jodido la función, porque hemos jodido el sistema.

2. Estáis haciendo la diferencia de que los intolerantes pueden joder la Fiesta del Vino, o no, en función de que la disculpa de su intolerancia sea una divinidad imaginaria, o sea una simple moralidad civil. Si tiene un Dios, la intolerancia vale. Es un derecho fundamental. Y si no, no. Cosa que debería ser inconstitucional en sí misma (NPI), pero en todo caso es inmoral en nuestra sociedad laica. Se mire desde donde se mire.

Y el efecto de la confusión de una constitución idiota es que nunca podrá existir un evento público (no privado) en suelo público (no privado), con un propósito (función), si no les gusta a los intolerantes. Con la única condición de que se trate de una intolerancia derivada de un Dios. Que da la casualidad que siempre es el mismo maldito Dios del mismo maldito desierto. Aparentemente, hoy, el único Dios intolerante del globo. O por los menos de Occidente — a juzgar por la experiencia.

Nota: un evento con un propósito (función), o un sitio con un propósito, ya es una discriminación en sí misma. El que no está con el propósito, no está en el sitio adecuado. Pero el que está manifestándose contra la función, está jodiendo el sistema.

Conclusión: Los intolerantes (si lo son por religión), tienen la victoria asegurada. Porque los no intolerantes pueden ir a los eventos de los intolerantes, sin joderlos. El que bebe puede no beber (salvo patologías). El que no bebe, no puede beber. Y la Fiesta del Vino se acabó. Nassim Taleb lo explica con claridad:

Es estúpido. Es la quintaesencia de la estupidez. Pero es peor. Es estúpido en un sentido muy determinado; va contra el núcleo de la trama y la estructura de nuestra sociedad. De cualquier sociedad no intolerante, en realidad.

Otra confusión:

– Pero como me fastidia a mi el que se pone a hablar por el móvil a mi lado (me jodo, tú).

Nadie ha establecido el derecho fundamental a hablar por teléfono gritando junto a una oreja ajena.

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Añadido: Otro gallo cantaría si “religión” estuviera definido funcionalmente. ¿Quieres dar una protección especial al hecho religioso? Tal vez por aquello de la conciencia, y poner limites a la intrusión del poder en ese jardín. Perfecto. Mira:

Religión: Divinidad + oración + templo + manifestación pública puntual.

Y ya está. Eso es lo que tienen todas las religiones, y muchas sólo tienen eso. No hace falta más para proteger el “hecho religioso”. Una cosa es proteger la religión (una función), y otra es proteger todos los casos y todas las circunstancias a los que alguna cultura llame religión, con todas sus morcillas añadidas al hecho religioso propiamente dicho.

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Nota. Creo que NO puedo prometer (otra vez) que este será el último de la serie burkini:

Habíamos señalado este artículo de Nassim Taleb:

Donde lo relevante no es que los turistas hablemos de religión (en genérico) sin saber de lo que estamos hablando, sino que lo hagan los que toman decisiones políticas que afectan a otros. En este caso, los asnos que hicieron la  constitución, y los ignorantes (acerca de la religión) que dictaminan sobre su libertad de uso de acuerdo con la constitución. ¿Por qué piensa Taleb que estos campeones no saben de lo que hablan cuando hablan de religión? Por el primer motivo que siempre se busca cuando se quiere saber si alguien sabe de lo que habla. ¿Cómo lo defines?

Taleb lo explica con gracia:

Los matemáticos piensan en (muy precisamente definidos y cartografiados) objetos; los filósofos en conceptos; los juristas en constructos; los lógicos en operadores; … y los idiotas en etiquetas.

Imagina lo que puede pasar si metes en la Consti un derecho fundamental, que apenas tienen límites, para proteger algo que no entiendes (porque no puedes definirlo) y que sólo imaginas a través de una etiqueta como las que usan los idiotas de Taleb para pensar. Tienes la garantía de estarte buscando problemas.

No vamos a desarrollar lo de la garantía de los problemas. Es obvio, y ya lo explica muy bien Taleb en su artículo. Cada religión y cada cultura entienden algo muy distinto por “religión”. Y entre esos entenderes, cuya práctica la Constitución establece como derecho especial, muchos pueden ser no ser recomendables para derechos fundamentales. Insisto, se tata de practicar, no sólo de creer.

No nos liemos con los detalles. De momento estamos hablando sólo en teoría. El esquema de trabajo. Si no defines finamente el concepto de “religión”, y es un saco en el que cabe cualquier elemento que las diversas culturas llamen “religión”, es muy posible (vaya, seguro) que estés metiendo morcillas inconvenientes dentro del saco. Literalmente estás incluyendo lo que no conoces; nadie tiene memorizados todos los prodigios de todas las religiones. Y muchas religiones son sistemas sociales brutales.

Puedes pensar que no es problema, porque si es ilegal ya existe la salvaguarda de que no vale. Falso; muchas acciones no son ilegales, pero no deben ser derechos fundamentales. Si no, todo lo que no es ilegal sería derecho fundamental. Y no lo es. Y a través de “religion” como etiqueta, estás metiendo cualquier cosa. Ni siquiera puedes saber lo que estás metiendo.

Lo que vamos a ver es si el planteamiento teórico de Taleb ocurre en la realidad. En concreto, en la realidad de España. Y veremos que ocurre con una claridad que casi hace daño a la vista. Son cuatro pasos, muy breves.

1) La Consti establece “religión” como derecho fundamental, sin definición alguna [ver aquí –>].

2) La ley que regula lo de la religión no hace ninguna definición de religión. Se limita a señalar tres ejemplos, que no parecen exhaustivos, de actividades y fines que no se pueden considerar “religión”. Pero no dice lo que sí es religión como concepto que merece ser derecho fundamental. [Ver aquí –>]. Ni sus fines; ni sus métodos; ni  sus exclusiones; ni leches.

3) Alguna sentencia del Tribunal Constitucional sí necesita una definición de “religión” (era inevitable), y como no la tiene, ¡recurre al diccionario! [Ver aquí –>]

exigiéndose, además, de acuerdo  con el concepto de lo religioso recogido en el Diccionario  de la Real Academia Española, los siguientes requisitos

4) Así que tenemos que para regular un fenómeno que suele ser parte de la estructura de la sociedad, y causa de innumerables conflictos especialmente sangrientos, nos tenemos que basar en el conocimiento de ese fenómeno universal que tienen doctos señores como Pérez Reverte, Luis María Ansón, o Juan Luis Cebrián. Que no tienen ninguna culpa, los pobres. Nadie les había dicho que de su meritorio trabajo en la Academia dependían los derechos fundamentales de los españoles.

Conclusión del sistema de pensar con etiquetas:

DRAE, religión.

Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

¿Consideramos que las normas morales de las religiones tienen un fin principal y común a todas ellas -una divinidad y los actos para darle culto- y que por tanto eso es lo que debe incluirse entre los derechos fundamentales? ¿O consideramos que cualquier norma moral extravagante (que ni siquiera conocemos de antemano) con cualquier otro propósito -por ejemplo organizar la sociedad, la vestimenta, el sexo, la higiene, o la gastronomía-  es parte del concepto constitucional de “religión” — siempre que haya una divinidad por medio?

No se sabe. La Real Academia no lo dice, ni tendría por qué decirlo. La Consti y la Ley Orgánica no lo dicen, pero usan a la Real Academia que tampoco lo había dicho. Imagina el segundo caso, que tiene pinta de ser a lo que se refieren. Está protegida especialmente cualquier norma moral que venga de cualquier divinidad. ¿Dónde están protegidas especialmente las normas morales espontáneas que vienen de la sociedad en cuestión? Por ejemplo, el uso de traje de baño en las playas es una de ellas. Va a ser que las divinidades trastornadas de exóticos desiertos pesan más que nuestra propia dinámica social.

Taleb:

Dos personas pueden estar usando la misma palabra con distinto significado, y sin embargo continuar la conversación. Lo que está muy bien para tomar un café; pero no cuando se están tomando decisiones, especialmente decisiones que afectan a otros.

Intelectuales, y sin embargo idiotas.

Sección para nota. Se recomienda saltársela, menos a Marod.

El Prosti insiste [–>] en que no hay definición:

aunque dicha Ley no define de forma positiva qué debe entenderse por religión o actividad o fines religiosos

Pero se busca un apaño. Acojonante:

… sí establece un catálogo de exclusiones, ya que, según su art. 3.2, “quedan fuera del ámbito de protección de la presente Ley las actividades, finalidades y Entidades relacionadas con el estudio y experimentación de los fenómenos psíquicos o parapsicológicos o la difusión de valores humanísticos o espiritualistas u otros fines análogos ajenos a los religiosos”.

O sea, quedan fuera del ámbito de la protección estas tres actividades. Y las que siendo análogas sean ajenas a los fines religiosos (que no sabemos bien cuáles son). ¿Y en el caso de que las que no sean análogas a esas tres, pero sí tengan fines ajenos a los religiosos, qué hacemos? Nadie sabe. Etiquetitas. Como los idiotas de Taleb.

Con estos bueyes aramos, y le pondrán un burkini a tu chica. Dales tiempo.

Traducido a tu propuesta. La bikinesa no debe darse por aludida (por la burkinesa), porque si todos empezamos a darnos por aludidos por las creencias y opiniones de los demás, vale más que salgamos a la calle en uniforme. Y si se da por aludida es su puto problema. Qué se compre unas gafas de clor de rosa.

Es que esa es la idiotez de la ley, y de Alicia. Creer que la gente no se debe dar por aludida por la moral, cuando la función de la moral es, precisamente, que TODO EL MUNDO se dé por aludido. Y la moral no son las creencia u opiniones de los demás, sino el convencimiento de los demás sobre lo que yo debo hacer si no quiero ser un inmoral. Estás inventando un mundo que no ha existido nunca, y que no hay ningún motivo para pensar que pueda existir. No tiene precedentes. La sociedad “multi-moral”. Y si acabara existiendo, sería una sociedad menos funcional. Prácticamente una sociedad canina.

Moral: Código que te indica la conducta que puedes esperar de los demás, y la conducta que los demás esperan de ti.

Ejemplo: Te cruzas con un desconocido en la escalera, y no necesitas disparar un protocolo complicadísimo de acciones para decidir si os vais a insultar, ignorar, o saludar. Eso les pasa -por ejemplo- a los perros, pero los humanos tienen la solución preparada de antemano: ¡buenos días! Fácil, cómodo, limpio y barato.

Ejemplo. Vas a la playa, y sabes: Qué ponerte; qué se van a poner los demás; qué cosas no vas a hacer (por ejemplo, mirarle con demasiado descaro el culo a la vecina); y qué cosas no van a hacer los demás (por ejemplo, mirarle con demasiado descaro el culo a tu novia). Hay muchísimos más ejemplos de lo que sabes, pero es por abreviar. En resumen, es un esquema que se llama sociedad, y se llama civilización. Y permite, por ejemplo, disfrutar de una playa a gusto, sin complicaciones, y sin que la ley (ni los polis) tengan que intervenir en el asunto. Es un sistema básicamente auto-organizado.

Pero llega una tropa con burkinesas, y se ha jodido el plan.

Ya no sabes cómo funciona el sistema, ni lo que puedes esperar, ni lo que se espera de ti. ¿Le puedo pedir perdón a la burkinesa si el puto niño ha lanzado su pelotita demasiado cerca, o se ofenderá su chorbo porque le he mirado a la cara para hacerlo, y debería haberme dirigido a él en vez de a ella? ¿Tendrá mi novia que mantener las patitas cerradas para no provocar infartos? Ahora que lo digo, ¿no se le ve un poco demasiado tenso a ese musulmán para estar en la playa? Oye, y la cinta de la espalda del bikini, ¿se puede quitar cuando estás boca abajo, o sera algo excesivo? ¿Y darnos un beso rápido y discreto? ¿Se le podrá cambiar a la niña el traje de baño sin mayor gimnasia, o hay que hacerlo bajo una toalla? Tú me entiendes. Espero.

En resumen: has pasado del sistema de los humanos (un código moral) al sistema de los perros (protocolos complicadísimos). ¡¡¡Por culpa de la constitución!!!

porque si todos empezamos a darnos por aludidos por las creencias y opiniones de los demás, vale más que salgamos a la calle en uniforme.

Salir a la calle “en uniforme” es exactamente lo que hacemos. Sin que ninguna ley intervenga por medio. Nos vestimos de trabajo, de fiesta, de casa, de deporte, de vacaciones, de cena … ¡y de playa! Y hacemos mucho más que “uniformarnos” de ocasión. Adaptamos también nuestra conducta; no sólo la ropa. No te cruzas igual con una alguien en una discoteca a las dos de la mañana, que en la oficina de un banco. Y todo ese conjunto de interacciones pre-preparadas, se llama código moral. Y hace que la sociedad humana pueda elevarse a unos niveles de complejidad estratosféricos, comparada con la sociedad de los perros. Y ademas de estratosféricos en su complejidad, muy lubricados. Con poco mordisco.

Coño, Marod. Esto es algo que todos los humanos entienden. Ser humano y entender eso es lo mismo. Viene en el mismo “pack”. Bueno, se podía dar por supuesto que todos los humanos lo entienden. Hasta ahora. Ahora vemos que Alicia no lo entiende. Yo creo que sí, pero que hace como que no lo entiende para que pueda funcionar su mundo de ficción. En mi libro, esa es una muy buena definición de planteamiento idiota. Más todavía, cuando este problema completamente artificial viene de la imaginaria firma de un Dios que no existe. Me estás contando un chiste alucinante. Una de las mayores bromas de la historia de la humanidad.

Nota. Creo que puedo prometer (otra vez) que este será el último de la serie burkini:

No nos damos cuenta. Hemos hecho de la opinión algo sagrado; especialmente la opinión religiosa y / o política.  Y se entiende; en el mundo de la telebasura, donde cuanto más idiota y cafre sea una opinión, más éxito tiene, hay que ponerles un altar a las opiniones. Esa es la estrategia mejor para poder largar chorradas sin parar … y sin enrojecer. Pero los altares son muy peligrosos, porque tienden a no aceptar límites. Por ejemplo, convertir la libertad de opinión en libertad de escrache.

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Y no es lo mismo, ni de lejos. Libertad de opinión se refiere a poder comunicar algo a quien quiera escucharlo. No se refiere a poder obligar a alguien a escucharme según le canto las cuarenta. No puede ser una libertad para ser un cafre.

Las “opiniones” morales son un tanto especiales. No son “opiniones”, son preceptos. Y el burkini es un ejemplo muy bueno. Pero nos cuesta verlo.

Los cegatos lo ponen así:

No podemos adoptar decisiones cuando no tenemos la seguridad del significado y la intención de algo y alguien. Tú das por sentado que la señora de la foto (la burkinesa)

  • está llamando guarras impías a las otras que no llevan burkini
  • está proclamando la inferioridad y desigualdad de la mujer.

Y no te queda ni el menor atisbo de duda. Y lo que yo te estoy diciendo es que eso es una interpretación de lo que quiere decir. Qué si hay una duda razonable de que el significado y la intención de esa mujer sea otra, estaremos cometiendo un grave error.

Pero no es así. La burkinesa puede creer lo que sea respecto de lo que dice. Incluso que no está diciendo nada. La intención es irrelevante en la comunicación; un mensaje es un mensaje.

1) Lo hace por religión. (Es en lo que se basa el argumento pro burkini)

2) Si lo hace por religión, es porque esa religión tiene una norma moral que dice que tiene que hacerlo, y por ser mujer. Y ella cree la norma, puesto que lo hace por religión, y no por capricho. La religión tiene una norma moral, no es un catálogo de conductas para elegir a la carta según apetencia.

3) Luego hay una norma moral que dice que la mujer no puede ir en bikini en la playa sin incumplir esa norma, y por tanto sin ser una inmoral. Eso significa inmoral; que no cumple la norma moral.

4) Luego la burkinesa, si lo hace por religión, e independientemente de lo que “quiera” o “crea” decir, está llamando inmorales a las demás. Está diciendo que cree que las bikinesas son inmorales. Es un comunicando de hecho, objetivo, crea lo que crea decir.

5) Esto, desde el punto de vista de las bikinesas, supone que una maldita inmoral le está llamando inmoral a ella.

Y ahora podemos hacer todas las virguerías tipo Alicia que se nos ocurran. Podemos pensar que deberíamos tener la templanza de soportar que el anti-taurino venga a llamarte asesino a la cara, sin inmutarnos. (No soy taurino, pero es para entendernos). Pero mientras seamos humanos, y no unicornios, y mientras la moral sea un código (juicio) de conductas, y no un supermercado donde elegir caprichos a la carta, nadie puede esperar esa templanza. Y mucho menos exigirla o darla por supuesta. La moral es violenta y violentógena por su propia naturaleza. Aspira a imponerse a todos, porque sólo así tiene sentido. Si no, no es una moral, sino un capricho.

Capricho es lo que me apetece hacer a mi, ahora. Moral es lo que yo creo que todos deben hacer, siempre, para no ser inmorales. Y si el burkini es por religión, es una moral.

Y así tal vez se puede entender que moral no es una opinión sin más, sino una muy especial. Puedes reunir sin ningún problema en un restaurante a gente que le gusta el pescado con gente que le gusta la carne. Cada uno come lo suyo, sin más. Pero es directamente imposible si unos comen carne humana y otros consideran profundamente inmoral la antropofagia. Esa es la diferencia entre la moral y lo demás. Y por eso la moral no es un conjunto de “opiniones” especialmente respetable, sino un conjunto de preceptos especialmente delicados … y explosivos. Cuando se mezclan.

Pero resulta que unos campeones han decidido etiquetar una moral de “religión” (el burkini) y otra moral de no  religión (el bikini). Y como la etiqueta religión figura como derecho fundamental en la consti, …

– Vengan a cenar con nosotros, si quieren. Es de etiqueta.

– Ah, es que yo tengo un código de vestir distinto.

– Hmmm … Pues habrá que hacer cenas distintas.

– No, porque a mi código le llamo religión y pesa más que el suyo.

– ¡No sea usted gilipollas!

Añadido posterior. Quede un detalle. La mirada desde el punto de vista de un tercer grupo con su propia moralidad. Los nudistas. Perfectamente podrían decir:

– Si ustedes ahora no van a separar a los usuarios en las playas por códigos de vestimenta en el caso del burkini, los nudistas no tenemos por qué aceptar que lo hagan con nosotros. Y rechazamos la segregación que hasta ahora aceptábamos.

Tendría todo el sentido.  ¿Quién es el guapo que les iba a decir que no, y que su código pesa menos que el código islámico … porque no lo ha firmado Dios? ¿Estamos locos?

– Mira esta máquina guay.

– Esas dos máquinas, dirás. Parecen iguales.

– No, pero eso es apariencia. La guay es esta.

– ¿Y qué hace?

– Le metes varilla de acero por un lado, y por el otro te saca tornillos azules.

– ¡Guay!

– ¿No te digo?

– ¿Y la otra, qué hace?

– Lo mismo. Le metes varilla de acero por un lado, y por el otro te saca tornillos azules.

– ¿Y por qué sólo una es guay?

– Joé, pues porque la ha diseñado Dios, y la otra un ingeniero.

– Pero el diseño de Dios hará alguna diferencia digna de mención, ¿no?

– ¡Coño, pues que la ha firmado Dios! ¿Te parece poco?

¡Hay que joderse!

islam-liberatdor

Nota. Creo que puedo prometer que este será el último de la serie burkini:

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