morolandia


El mundo -digamos- “progre moderado” enfoca el asunto de la integración de musulmanes en las sociedades occidentales como si fuera un problema similar, por ejemplo, al de la transición de las sociedades cristianas a la democracia liberal. Entiéndase lo de “progre moderado”; quiere decir no Potemos. Para Potemos el problema es el inverso;  asociarse con los musulmanes para acabar con la democracia liberal.

Yo mismo compartía la visión del mundo “progre moderado”, pero con otra estrategia. Para ellos se trata de convencer de la democracia liberal a los musulmanes. Y para convencerles, creen que la idea es tratarles con mucha delicadeza. Yo era mas de la opinión de atacarles argumentalmente con ferocidad, del mismo modo que el mundo liberal atacó a las religiones cristianas. Voltaire, etc. Esperando el mismo resultado: la civilización de la religión.

Pero hay una alternativa en la que ninguna de las dos estrategias tiene sentido. ¿Qué pasa si el islam es incivilizable? Quiero decir que los datos parecen apuntar por ahí. ¿Alguien conoce alguna nación musulmana que haya avanzado algo hacia una democracia liberal? ¿Hay muchos musulmanes liberales que no sean directamente ateos musulmanes?

El otro día veíamos una médico musulmana, Simi Rahman, explicando que para un musulmán no hay más camino al liberalismo que abandonar su religión.

Y se ve que sabe de lo que habla. Que habla en carne propia.

Pero todo esto parece impensable, porque no se le ve sentido. ¿Por qué iban a ser diferentes cristianismo e islam respecto a sus posibilidades de civilización? Las dos son religiones; monoteístas; y con muchos ejemplos de conquistas y maltrato al discrepante en su historia.

Curiosamente, hay un autor y académico americano que explica exactamente eso. Edward Feser [–>] es un filósofo con una trayectoria muy singular. Nacido católico, se hizo ateo. Pero tras diez años volvió al redil a través de Aquino. Un viraje sorpendente, pero que indica que le ha dado muchas vueltas a las ideas y al cristianismo. Y últimamente está explicando esa diferencia que ve entre cristianismo e islam, que hace “incivilizables” a los mahometanos si no abandonan su religión. Siempre que definamos civilización como la definimos normalmente en Occidente. Vaya, lo que se refleja en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. (Nota: el hecho de que los musulmanes necesiten su versión particular [–>] ya está diciendo -a gritos- que no son civilizables).

En realidad el motivo de esta entrada es destacar lo que está escribiendo Feser sobre el problema de la inmigración musulmana. Pongo los dos enlaces que me parecen principales, pero en ellos hay más.

Y hago un resumen muy muy de brocha gorda. Es mucho mejor leer a Feser, pero lo pongo para vagos.

El cristianismo contempla, desde su origen e incrustado en su estructura, dos planos. El secular y el trascendente. Y además contiene un elemento de universalidad. Y eso lo hace esencialmente diferente.

La clave se puede mostrar en un sólo párrafo de Mateo 22.

15. Entonces los fariseos se retiraron a tratar entre sí cómo podrían sorprenderle en lo que hablase. 16. Y le enviaron sus discípulos con algunos herodianos que le dijeron: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas el camino de Dios conforme a la pura verdad, sin respeto a nadie, porque no miras a la calidad de las personas. 17. Esto supuesto, dinos qué te parece: ¿Es o no es lícito pagar tributo al César? 18. A lo cual Jesús, conociendo su malicia, respondió: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19. Enseñadme la moneda con que se paga el tributo. Y ellos le mostraron un denario. 20. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21. Respóndenle: Del César. Entonces les replicó: Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. 22. Con esta respuesta quedaron admirados, y dejándole, se fueron.

Y hay dos elementos que los musulmanes no tienen, ni pueden tener con su religión. El primero son los dos planos. Una clara separación de lo que es del César y lo que es de Dios. El segundo, que hay unos “fariseos”, expresa la idea de que se puede honrar a Dios y cumplir sus reglas, y al mismo tiempo no ser moralmente aceptable. Quiere decir que para el cristianismo hay una moralidad que está más allá de la religión y sus normas, y de ahí que el infiel puede ser “bueno” — a su manera. Y el creyente puede ser malo, cumpliendo las normas. Por ejemplo, los fariseos.

Según Feser, estos dos elementos no sólo no existen en el islam, sino que son radicalmente incompatibles con su estructura. Pero son la clave de lo que entendemos por civilización. Un plano político y un plano personal separados inducen a la libertad de opinión. Que lleva a la de expresión, etc. Una moral más allá de la religión concreta, y de cualquier persona, es la idea de que puede haber unos “derechos humanos”. Y entre ambos, son la base de la Declaración Universal de los Derechos humanos.

Este resumen no tiene nada que ver con Feser; la idea de fondo sí. Y un resumen más resumido sería que el cristianismo contenía una semilla, de la que nace la idea moderna y occidental de civilización. Pero es una semilla incompatible con el islam. La sharia como ley ciudadana no es una idea del islam radical; es la base del islam, su esencia. Así que no soñemos que se van a hacer compatibles; ni con lisonjas y mimos; ni a hostias argumentales. El único musulmán susceptible de civilización es el musulmán ateo. Como dice Simi Rahman.

¿Más resumen todavía? Potemos y Zapatero tienen razón. Son aliados naturales del islam, contra la democracia liberal.

¿Tendrá razón Edward Feser? Ni idea. Es sugerente, y parece haber muchos más datos apuntando a que tiene razón que los que hay en sentido contrario.

Simi Rahman

[Nota previa: Artículo robado descaradamente. Publicado por Rahman en su página de Facebook [–>], donde se lo han borrado. Lo ha enviado al Los Angeles Times, New Yor Times y Huffington Post, y espera que se les pida que lo publiquen. Simi es una pediatra que trabaja en Califormia.  Para los que prefieran el original en inglés, aquí –>.-pm]

Todo musulmán humanista se está preguntando algo que yo me pregunté en septiembre de 2001.

¿Cómo distingues un musulmán radical de uno moderado?

Y esta es mi cadena de pensamiento.

Los secuestradores de 11-S me recuerdan a mi y a los chicos con los que iba a la escuela en Dubai en los 80 y 90. Eran de la misma edad, entorno, y suficientemente modernos para haber escuchado el pop de los 80 y perseguido chicas. Esto es, justo como la mayor parte de la gente joven en el mundo musulmán, no eran muy religiosos.

Así que pensé que tal vez podía distinguir las diferencias entre ellos y yo, y que tal vez podría señalar el punto de separación. Algo que ellos harían y yo no haría nunca. Y me llevó un tiempo darme cuenta, y ahora con el tiroteo de California me he reafirmado en que, de verdad, cuando se trata de distinguir entre un musulmán moderado y uno radical, no puedes.

Realmente no puedes decir quién es moderado y quién es yihadista hasta el momento antes de que aprieten el gatillo. Tasfheeen nos ha roto la espina, al revelar que vivía entre nosotros; incógnita, normal, madre, envuelta en nuestra segura comunidad; y  aun así se había radicalizado.

Y ese es el problema; que hay muchas igual que ella, con exactamente las mismas creencias, que pueden no haber sido inflamadas todavía por un clérigo radical, pero si se presenta la oportunidad podrían hacerlo. Son como un cartucho durmiente de dinamita, esperando un fusible para prender. EL TNT ya está allí.

¿De qué está hecho? No de los cinco pilares; fe, caridad, oración, ayuno y peregrinación. No de las enseñanzas del profeta sobre cómo llevar una vida buena y justa. No de la celebración de Eid ul Fitr.

Posiblemente asoma a través a través de la fidelidad que Aláh exige durante el Eid ul Adha, Cuando se conmemora en sacrificio y celebración el sacrifica voluntario de su hijo por Abraham como signo de su fe superior, al estilo de Thanksgiving americano — con comida y familia. Pero sin el fútbol. Y, ah sí, el fratricidio.

Está ahí, en el silencio que se debe mantener durante la oración, que no tolera interrupciones porque harían la oración inútil. Está ahí, en la severidad de la hiyab cuando se sigue al pie de la letra. Ni un pelo puede asomar. Está ahí, en la separación forzada de hombres y mujeres en las reuniones sociales.

Está presente en cada acto que nos excluye de la corriente general. En el mismo concepto de Nosotros y Ellos. Porque la única manera de seguir siendo Nosotros es rechazarles a Ellos. La única forma de ser un nosotros ejemplar es rechazar la occidentalización a cada paso. El halal sólo es una farsa, sacada de esa noción de que la carne ha de ser cortada de cierta manera. ¡Es la misma carne! Y sin embargo hay una diferencia mágica que la gente afirmará con toda seriedad.

Y así, para entender la mente moderada, tienes que verla en un continuum del radical al medio, pero cuanto mas te acerques a un liberal hay un muro. Te repugna, en la condena de la homosexualidad, en el tratamiento desigual y subyugación de la mujer, pero está ahí. Más allá de ese muro, por encima de cual que les de miedo mirar por temor a la condena y fuego eterno, es sin embargo donde está la respuesta. Así que ser musulmán moderado estos días es como una carrera con una bola atada a tu pie. Una desventaja. A nos ser que puedas imaginar cómo es el mundo detrás de ese muro, no puedes realmente participar. Si estas tan aterrorizado de la blasfemia que no puedes mirar por encima, estás atascado para siempre. Justo aquí. Y detrás tuyo está la horda de la yihab, reclamando el islam verdadero, practicándolo a la perfección como está expuesto en el Corán. Auténticamente entra la espada y la pared. Siento tu dolor. Yo he estado ahí. Y era insoportable.

Lero, discuto y debato junto a muchos buenos jóvenes musulmanes de todo el mundo, en foros de internet, tratando de argumentar una vía de solución. justo como hacemos en los “social media” hoy día.  Sabía que yo rechazaba la homofobia; sabía que rechazaba la subyugación de la mujer. Y todo seguía siendo una teoría hasta que lo vi en la práctica.  En los salones de profesionales musulmanes moderados del Midwest. Estaba la discusión de si el versículo que permite a un hombre golpear a la mujer, en cambio realmente quería decir que debía golpearla con una pluma. Como médico, primero soy humanista, así que la patente homofobia era irracional, peligrosa, y algo que dejé de tolerar con educación. Acudí a presentaciones de vídeos de los territorios palestinos en la mezquita, emitidos para provocar la furia de la gente congregada.

Y ahí es cuando el absurdo empezó a afectarme. ¿Qué diantres estábamos haciendo? Estábamos entrenando a nuestros niños a postrarse sin cuestionar una autoridad  que pensábamos que los podría mantener a salvo de la diabólica occidentalización. Y así los niños de la comunidad iban a la escuela dominical, llevaban hiyab, oraban y ayunaban. Estaban envueltos en una identidad musulmana que no se parecía a ninguna que hubiera visto antes. Yo crecí en un país musulmán de Oriente Medio y la religión era algo que se mantenía en su sitio, algo tras la escuela, el fútbol y los dibujos animados. Aquí había un islam fuera de contexto, más destilado, puro. y peligroso. Aquí no había abuelas que nos dijeran sabiamente qué partes el Corán hay que tomar con perspectiva. No había primos mayores que se saltaran la oración del viernes para salir con la cuadrilla.Oh, no. Esto era un islam cocida en una salsa de sinceridad del Midwest, hervido hasta su negro corazón concentrado. Esto era peligroso.

Según mis hijos crecían fui teniendo miedo. Había tolerado la insistencia de su padre en mandarles a la escuela dominical, donde básicamente jugaban y aprendían algunas suras. Pero según se hacían mayores comprendí que eso iba a cambiar. Iba a surgir una sinceridad en su mirada, la rebelión juvenil iba a encontrar una causa justa en juzgar como deficientes e inferiores a sus menos religiosos padres. Malos musulmanes. ¿Cuántas adolescentes han empezado a llevar hiyab antes que sus madres? He perdido la cuenta. Las madres que se encuentran el dilema eligen seguir a sus hijas en ese camino. Se cubren también, y con eso tratan de ofrecer una capa de protección de la ideología ofreciendo perspectiva.

Sin embargo me preocupé por internet, por los recrutadores radicales pasando por amigos, encontrando plastilina maleable y dispuesta en nuestros hijos sin formar. Les escudábamos de las influencias occidentales para protegerles, sólo para crear una grieta que podía ser explotada coo punto de entrada. En esencia, los estábamos dejando vulnerables a la radicalización.

Y esto es exactamente lo que ha estado pasando.Las jóvenes chicas de Europa y USA que han viajado a Siria a unisre al ISIS, lo han hecho porque buscan lo que buscan los todos los adolescentes; un sentido de identidad, diferenciarse de sus padres y encontrar una identidad separada, la emoción de la rebelión, aventura. No pueden ligar, beber o bailar, así que bien pueden hacerse Daesh.

Este pensamiento es lo que me llevó a escalar el muro. Dejé la oración, dejé de sentirme culpable por no razar. Bebí alcohol, moderadamente como hace la mayor parte de la gente en Occidente, y no me convertí instantáneamente en alcohólica. Abandoné la necesidad de tapar mis tobillos y muñecas, y me puse ropa normal. Bacon. Digo, de verdad; bacon. No hace falta que explique lo bueno que estaba. Me di la vueta para mirar el muro desde el otro lado, y fue … un alivio. Un alivio perder ese miedo de apostasía. Darse cuenta de que no existía tal cosa; estaba sólo en mi mente. Las ideas que habían marcado mi mente, la culpa, la ansiedad, la auto-flagelación por ser una mala musulmana, todas habían desaparecido.

Tenemos que hacer el problema más grande. En vez de minimizarlo tenemos que hacerlo estallar y examinarlo y olvidar esa idea de que un texto sagrado es intocable. O incuestionable. Tenemos que mirarlo como un problema de humanismo. Es el islam, en la forma que en que se predica y se practica, suficientemente humanista? En el sentido de si respeta los suficiente la personalidad de un ser humano, y ni no lo hace, qué podemos hacer al respecto.

Tenemos que hacerlo aceptable, o separarnos de él. Tenemos que salir de este armario y llegar a la luz. Porque ninguno estamos a salvo ya. Y ninguna de las viejas vendas va a aguantar mucho, antes de que se convierta en una carnicería total de la que sólo nosotros podemos tener la culpa.

Original traducido de una copia en The Advice Goddess:

Vía: @aliamjadrizvi y @RichardDawkins.

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Añadido:

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Viene de La Tribuna del País Vasco:

No es broma. Lo explican en una nota de prensa de la Universidad de York, resumiendo un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience.

El equipo investigador tenía interés en estudiar los mecanismos neurobiológicos de la ideología, si los hubiera. Con una visión de la ideología muy comparable a la de vuestro humilde servidor; como basura perniciosa. Y se han fijado en un área del cerebro conocida por dedicarse a resolver problemas, digamos errores, en la consecución de objetivos.

El “posterior medial frontal cortex” (pMFC) se supone que controla los problemas de rendimiento, e interactúa con otras áreas del cerebro para aplicar las adaptaciones necesarias. [De otro estudio diferente –>]

Juega un papel clave en detectar discrepancias entre las condiciones deseadas y las reales, y ajusta el comportamiento subsiguiente durante la toma de decisiones. [Del estudio en cuestión –>]

Querían saber si esta área del pMFC, que ayuda a otras zonas de cerebro en problemas de bajo nivel -por ej. cuando no atinas con la tecla del móvil- actúa también como ayuda en problemas abstractos en los que puede funcionar la ideología.

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La idea es fácil. El paleto satisfecho observa el mundo, y el mundo le dice que no es nada; apenas una mierda insignificante. Hay una enorme discrepancia entre la condición deseada y la condición observada. Y un truco habitual para resolver el conflicto es esa asquerosa ideología llamada nacionalismo, que crea orgullo de la caca de vaca. La cuestión es, ¿puede el truco tener una base neurobiológica? ¿Actúa esta zona concreta del pMFC?

Para probarlo eligieron las dos ideologías más fuertes. Etnocentrismo y religión.

Las ideologías aldeanas (parochial) motivan numerosos aspectos de la vida social, desde arte hasta  guerras. Las ideologías moralistas que implican chauvinismo de grupo y religión son argumentablemente las de mayor impacto social — y, a vaces, las mas perniciosamente divisivas.

Y entonces pillaron un montón de cobayas humanos y les pusieron boinas y turbantes con cables por dentro, unos magentizados y otros no (el grupo de control). El magnetismo estaba dirigido al pMFC de forma que atenuaba su actividad. Y les ponían en una actitud mental de cierto estrés, o discrepancia entre deseo y realidad. Como recordarles la muerte, a los turbantes; o a las boinas una fuerte crítica de las características supuestas de la etnia, hecha por alguien “de fuera”.

Resultado:

Los hallazgos, publicados en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, revelan que la gente en la que la zona del cerebro en estudio había sido temporalmente desactivada, declararon un 32,8% menos creencia en Dios, ángeles, o cielo. También se encontró un 28,5% más de respuesta positiva en los sentimientos hacia los inmigrantes que criticaron su país.

Por supuesto, sólo es un primer paso. Quedan muchos -y los apuntan- para poder desarrollar las muy necesarias boinas y turbantes magnéticos capaces de desactivar el nacionalismo vasco y el terrorismo islámico. Una especie de microchip por el que, si en alguna parte del cerebro empieza a formarse la idea Euskadi, o Aláh, automáticamente se cierra por completo el pMFC. Desde esta plaza sugerimos a Artur Mas, el astut, como primer cobaya experimental — con las adaptaciones necesarias para cambiar Vasquilandia o Aláh por Catalunya. A ver si se dan prisa. O si no, que lo prueben como está; por si suena la flauta. La barretina magnetizada.

Enlaces para comprobar que no es broma:

Artículo en la web de la universidad de York.

El estudio completo.

Fuente, La Tribuna del País Vasco.

Tal vez habría que abrir una sección de Opiniones Egregias dentro de la discusión sobre el Calentamiento Global Acojonante. No porque la opinión de Carlos –quiero ser tu Tampax- Windsor tenga especial interés; sólo es una opinión completamente descarnada de sustancia (datos, argumentos). Sino por el aspecto informativo. Ya decía el torero que hay gente pa tóo. Y si nos metemos en opinión obscenamente desnuda, no hay ningún criterio medianamente objetivo para medir si pesan más las naderías del Tampax de Camila, del Papa Francis, del famoseo de Hollywood, o de Obama.

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No se puede discriminar al príncipe Carlos. ¿Por qué van a ser menos relevantes sus ocurrencias que las de, por ejemplo, el memo de Zapatero? ¿Porque hasta su propia madre esté dispuesta a eternizarse en el trono con tal de que el genial príncipe no sea rey? No se sostiene. Como celebridad, vale lo que cualquier otra.  Y aunque más de la mitad se lo deba a lady Di, no importa.  Al famoseo nunca se le pregunta la causa; es de mala educación.

Al grano. La opinión de Carlos es tan respetable, o tan imbécil, como cualquier otra opinión. Y además está en la onda, que es lo más importante. Los yihadistas no son culpables, porque la culpa la tienes tú. Si te desplazaras en bicicleta y fueras básicamente troglodita, no habría cambio climático. El clima no cambiaba antes de la revolución industrial, según Carlos. Pero ahora produce sequías en Siria, cuando antes eran un fenómeno completamente desconocido en Oriente Medio. Y la sequía de Siria, culpa de tu estilo de vida, ha producido el terrorismo yihadista.  Porque los agricultores se trasladaban a las ciudades, que es de donde viene la palabra yihad.  Aunque Mahoma pariera la idea en el siglo VI, sólo era una idea a la espera de la sequía de Carlos.principe-carlos-siria

Lo malo es que siempre hay algún chinche que mira los datos. Por ejemplo, la producción de trigo de Siria en los últimos 50 años.

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Arriba, producción total. Donde sí se ve un descenso en los años de la supuesta sequía sin precedentes. Pero también se ve un gran aumento hacia 1990, que multiplica x4 la producción. Se debió a que El Assad se puso a subvencionar los regadíos, que llevaron a cabo con perforaciones para sacar el agua del subsuelo. Y se extralimitaron bastante; bajó el nivel freático — y con él la producción. Pasaron de 135,000 pozos en 1999 a más de 213,000 en 2007. Todo ello acompañado de un crecimiento de la población de 4,7 millones a 22,1 millones entre 1961 y 2012.

En todo caso, en producción por cabeza, aunque haya descendido, no es exactamente a unos niveles desconocidos. Menos había en 1985 – 90 y 1965 – 70.

Los datos vienen de un breve estudio de Euan Mearns. Con datos también de lluvia en los que sí se ve una sequía, pero no muy especial.

Pero los datos no importan. Porque Charles tiene una opinión. Y como es una celebridad, pues tenemos que atenderla. Extasiados. Y por eso la plaza os tiene al tanto de tan relevante cuestión.

Rescato dos comentarios [–>] [–>] de otro hilo. Hacen una entrada.

No me líes, Marod. Muchos de esos terroristas (¿la mayoría?) han nacido y se han criado en Europa.

Pero si eliminas cualquier pretensión o injerencia política, la religión es una creencia espiritual, una cosmovisión que trata de explicar el mundo, nuestra misión en él y una especie de manual de instrucciones para estar a bien con el Hacedor.

El islam también predica el amor al projimo y la solidaridad con los pobres, no te jode. Sólo que estos bestias y radicales entienden el “projimo” sólo si eres moro, si no no eres el projimo, eres un infiel. Esa violencia (la de considerar al otro como el enemigo a destruir) se vincula a la interpretación de la doctrina. Nuestra misma doctrina católica que ahora es tan “buenista” sirvió para tratar de masacrar a protestantes, judíos, y musulmanes.

Si eliminas cualquier pretensión o injerencia política (y social), eliminas el islam tal y como existe y se enseña hoy. El islam enseña en las mezquitas muchas cosas que al cristianismo le prohibimos enseñar. Y si a un obispo se le ocurre sacar la pata del tiesto, le caen hostias argumentales desde todas las esquinas del tablero. Hostias argumentales, y alegres manifestaciones con las tetas al aire.

Cañizares:

Rouco:

Esas chicas de Femen son “cristianófobas”, y nadie levanta una ceja por ello. Mucho menos, tú. Y ser “islamófobo” no es mas que lo mismo, pero con infinitamente mayor justificación.

No me vengas con pavadas de respeto a las “creencias”. Muchas creencias del islam no son nada respetables, lo mismo que muchas “creencias” del cristianismo no eran nada respetables. Y acabamos con el imperio moral de aquellas creencias … a hostias argumentales. Criticando, ridiculizando, insultando, protestando. O sea, Voltaire. En más fino, o en más bestia, dependiendo de cada cual y del contexto. Eso es la “fobia”, y es una herramienta social para quitarse la mierda de encima. Que, por supuesto, también debe tener sus límites. Yo diría que el “escrache” de Femen sobrepasa de largo esos límites, pero doctores tiene la iglesia. Y con las tetas siempre hay menos peligro que con los mastuerzos. Pero entre los límites  no puede estar descartar la crítica por llamarle “fobia”, o por una idea absurda del respeto a “creencias” que no tienen nada de respetables.

Algunos “cristianófobos” (yo ya apenas soy) siguen pensando que el cristianismo todavía impone (educa, etc) ideas perniciosas. Y siguen en la gresca (la “fobia”), como esas chicas Femen. Otros creen que las Femen se pasan varios pueblos, y ponen les ponen a parir. Son “feménfobos”. ¿Y qué? Se llama vida y sociedad.

Ser “islamófobo” es algo enteramente razonable. Y virtuoso. Esos terroristas islamistas europeos en general no saben casi nada del corán. Ni suelen tener tendencias o espíritu místico, ni religioso, ni nada más allá de una tendencia acusada a la violencia adolescente. Delincuentes juveniles en busca de autor. Sólo están buscando una “identidad” en la que subsumirse y consolarse. Pero es una identidad sociópata, y hay que decírselo con toda claridad. Y si han elegido una “identidad” que pivota en el islam, y se llama islam, y lo toman por islam, lo siento por el islam. Pero, o bien el islam arregla su propia mierda y les impide usarlo para asumir esa “identidad”, o tenemos que darle hostias argumentales al islam hasta que lo hagan.

Funciona, y se llama (o se llamaba) Europa. No me vengas con monsergas.

Marod, tu teoría:

No es un problema concreto de una ideología o religión, sino de un problema social. De la atávica deriva de los humanos a arreglar sus conflictos por la vía más expeditiva. A hostia fina.

Vamos a ver, entonces lo peligroso y lo que debemos combatir (en todos los frentes posibles) es el fanatismo. No el islam.

¿No se te ha ocurrido pensar que esa hipótesis conduce a predicciones … que no se cumplen?

Conflictos sangrientos. Muy sangrientos. Fenomenal. Pero no miras ni qué conflictos, ni qué sangre, ni dónde hay fanatismo.

Conflicto: Inmigracion masiva de mano de obra no especializada, desde otra cultura.

Sangre: Inocentes que sirven de ejemplo para aterrorizar a todos.

Ya hemos centrado un poco la cuestión. Ahora busca más ejemplos de la misma. Y tienes:

– Asiáticos “amarillos” (con predominancia de chinos, pero no sólo).
– Hindúes.
– Africanos negros.
– Sudamérica.
– Islamilandia.

Fanatismo. Predicción:

– Terrorismo amarillo. Predicción fallida.
– Terrorismo hinduista. Predicción fallida.
– Terrorismo negro. Predicción fallida.
– Terrorismo bananero. Predicción fallida.
– Terrorismo islámico. Predicción acertada, por los motivos equivocados

Teoría fallida en un 80% de los casos. Teoría estrepitosamente fallida. El 20% de acierto no puede ser por los motivos alegados.

Muy recomendable artículo de un musulmán muy integrado en Australia, cabeza del Australian Federation of Islamic Councils. Es de antes de París (mayo 2015). Y una inmensa lección de “multiculturalismo”.

Destaco:

– Al intentar tener una política de inmigración no discriminatoria, hemos permitido entrar a país a mucha gente cuyos valores y normas son simplemente incompatibles con los valores y normas australianas, así que evidentemente encentran muy difícil integrarse en la sociedad australiana.

Han proyectado su ideas en los musulmanes de Australia, así que estamos viendo musulmanes de segunda y tercera generación que han adoptado esas ideas que tienen su origen en el islamismo del mundo musulmán de los 70, 80 y 90s.

– Muchos de los líderes de la comunidad musulmana vienen del extranjero, y potencialmente no están tan familiarizados con la sociedad australiana como debieran.

Esto advierte del problema de que hay gente haciendo algunas de estas normas que claramente no tienen una buena perspectiva sobre cómo se debería hacer el islam de una forma que sea conductiva en el contexto social y cultural australiano.

– Se crea una tensión entre mucha gente joven que no sienten que puedan ser al mismo tiempo un occidental o un australiano, y un musulmán al mismo tiempo. No se sienten a gusto en esa identidad.

Así que tienen un dilema, y eso es parte del problema.

Ya ves tú. No está pensando ni en un problema social, ni en un atavismo. Está describiendo un problema cultural (basado en la religión) como la copa de un pino.

Y aquí viene otra de las predicciones fallidas de tu teoría. Si aceptas que la religión cumple una función simbólica que crea un tejido / engranaje que permite sociedades complejas y enormes, entonces tienes que contemplar que el mecanismo se puede estropear. Por desvío, por mezcla de dos mecanismos incompatibles, por lo que sea. Pero todo mecanismo delicado (y aquí complejo implica delicado) es susceptible de joderse, y así no hará su función. ¡Pues que arreglen el maldito islam! Y mientras tanto, a hostias argumentales. Como estímulo para que lo reparen.

Han descubierto la ecuación diabólica. Si tus enemigos consiguen suficientes asesinos dispuestos al suicidio; si los pueden sacar de un colectivo con la laxitud moral suficiente como para asesinar de formas macabras y novedosas, o aplaudir al que lo haga; y si no puedes poner una valla eficaz para dejarlos fuera; estás muy jodido.

¿Qué se puede hacer? Digo, si no eres el típico canalla que lo usa para atacar a sus fobias — que no tienen ninguna relación con los atentados. Lo de siempre. Buscar un culpable imaginario que casualmente coincide con quien odias, y tratar de alejar las miradas de los que empuñan las armas, y de los que los aplauden y acogen. Ayer salían como chinches.

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Dentro de que no se puede hacer nada, igual no es mala idea fijarse en la canalla. Por hacer lo contrario. Por ejemplo, si la canalla resalta lo obvio (que no se ha perdido nadie), como el horror, tal vez lo más virtuoso sea una elipsis. Y tiene sentido. El diseño del atentado esta destinado, precisamente, a producir horror. Y la alegre muchachada, que básicamente odia lo mismo que los terroristas, ayuda a extender el fuego. ¿Conclusión? No les sigas la corriente.

El método es muy impactante, no hay duda de eso. Pero por poner un contexto próximo, el número no es proporcionalmente mayor que los asesinatos de ETA en España, cada año, entre 1978 y 1980. Y es unas veinte veces menor que los que mueren en las carreteras, hoy. Sin que nadie proponga que se cierren las carreteras. Bueno, se ponen un poco latosos con los límites de velocidad; pero eso no deja de ser un incordio menor, y hasta es posible que tenga efectos de reducción en el número.

Sí, el aspaviento es hasta cierto punto inevitable. Es humano, vaya. Pero también es el oxígeno que respira el terrorista. Y la primera medida en un incendio es reducir el oxígeno que alimenta las llamas — en la medida que sea posible.

¿Y la “islamofobia”? Depende de lo que signifique eso. Si pretendes expulsar a la morería de Europa, por ejemplo porque la justicia te importa un rábano ya llegados a este punto, no parece que tengas un plan muy factible. Y lo de “llegados a este punto” se parece mucho al oxígeno para el terrorista. Pero si la islamofobia consiste en el firme descrédito de las religiones como generadoras de fanatismo, hasta que se civilicen, no estarías haciendo nada distinto de lo que hemos venido haciendo hasta ahora. Ni nada distinto de lo que ha hecho a Europa. No combatimos nuestro propio fanatismo combatiendo a Torquemada (tómese como metáfora); lo combatimos combatiendo a la religión. Tampoco considermos Nüremberg estrategia suficiente para acabar con el nazismo. Combatimos la idea, además de las personas. ¿Por qué íbamos a hacer algo diferente con el islam?

Resumiendo. No se puede hacer gran cosa. Pero tal vez sí se pueda hacer poca cosa. No es una solución mágica, y definitivamente es lenta. Pero al final funciona si se aplica con firmeza. Y en todo caso, veinte veces más muertos en carretera lo consideramos un peaje que, aunque combatimos, aceptamos. Sin aspavientos. Y tendría solución. Un límite de velocidad de 15 Km/h acabaría con las muertes en carretera. Pero nos ha parecido peor el remedio que su precio.

Aunque todo terrorismo es en buena medida “mediático”, estos bestias han elevado mucho el listón. Por el expediente de bajar su propio nivel moral. No les demos alas. Nada como obligarles a elevar su moralidad. Y para eso, nada como la firme -pero calmada- reprobación colectiva. Sí, islamofobia; sólo que con minúsculas y sin violencia. No fue aporreando curas ni creyentes como civilizamos nuestra religión. Pero tampoco nos cortamos un pelo en la crítica y en la desaprobación. Si nos la hubiéramos cogido con papel de fumar por temor a la “cristianofobia”, no lo hubiéramos conseguido. Y aunque también es verdad que hay que saber cuándo parar, nos es tan difícil medir la cantidad de apalaudidores de asesinos.

También se puede mirar así. Hicimos un largo camino civilizando nuestra religión, y quitándole el fanatismo. No sólo fue largo, sino que hubo que combatir también otros fanatismos diferentes. Ahora ha cambiado la circunstancia, con la globalización. Hay que empezar de nuevo. Digamos, Voltaire actualizado — cambiando la religión a criticar:

(L’islam) est sans contredit la plus ridicule, la plus absurde, et la plus sanguinaire qui ait jamais infecté le monde

Merkel anda diciendo que el islam es una religión de Europa. De acuerdo, y Voltaire es la forma específica de Europa de civilizar las religiones.

Nicolas de Largillière, François-Marie Arouet dit Voltaire (vers 1724-1725) -001.jpg

Añadido posterior, para ilustración de Marod:

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La anterior conversación sobre la burka (La “libertad” religiosa, precedente de Charli Hebdo) ya se ha hecho demasiado larga y dispersa. Avancemos desde donde se ha quedado.

¿Tienes muchos problemas para no admitir la libertad de ser esclavo? ¿Y la libertad de suicidio? ¿Y la libertad de amputarte un brazo, o de emascularte? Pues la anulación voluntaria de la personalidad es exactamente lo mismo.

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Estamos torciendo el “problema burka” hasta límites inverosímiles. Porque no se entiende de dónde sale que el “ejercicio de libertad religiosa” tenga nada que ver con los límites del decoro al ejercicio de libertad de vestimenta. Que por otra parte no está ni entre los DDHH, ni los derechos fundamentales.

Es sacar las cosas completamente de quicio. Imagina.

– Lo siento, hay que llevar corbata para entrar en este resaturante.

– Yo soy musulmán, y los musulmanes ejercemos el derecho humano de la libertad religiosa mostrando al mundo que somos musulmanes, y eso supone no ponerse una corbata. Usted no puede tener un restaurante que atente contra los DDHH.

Ya, señor Mohammed Marod, muy bonito. Pero los DDHH hablan de la libertad de culto, y mi restaurante no es una mezquita — mientras yo pueda impedirlo. Sí me suena verosímil que pueda usted pretender cierta libertad de expresión religiosa (más allá del culto en la mezquita o en su casa).Pero ni al que asó la manteca se le ocurre que esa libertad de expresión religiosa, que no es lo mismo que la de culto religioso, no tenga los límites que el resto de la libertad de expresión (de otras cosas). Y si taparse la cara, ocultando la identidad, es “fuera límites” para el derecho de libertad de expresión vestimental, no hay ningún motivo para que no esté también “fuera límites” para el derecho de expresión religiosa. Su libertad de expresión de pertenencia a una religión tiene los mismos límites y circunstancias y normas que el resto de la libertad de expresión. Y, por ejemplo, un nudista no puede entrar en pelotas en mi restaurante, alegando la libertad de expresión de su condición de nudista. Tampoco colaría por la calle. Y tampoco se puede entrar en mi restaurante con una camiseta del Athletic, por mucho que alegue su libertad de expresión deportiva.

Resumamos.

– Toda sociedad humana tiene algunos códigos (limites) de vestimenta. Todas. Si vas a una comuna hippie disfrazado de pollo de Armani, te lloverán tomates y boñigas hasta que encajes en el ambiente.

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– La libertad de vestir no es parte de los DDHH.

– La libertad de religión es la libertad del culto de tu elección. La de expresión de religión es como el resto de la libertad de expresión.

Y lo que es más importante. Si aceptamos que la religión sea un conjunto de ideas de naturaleza superior a las de cualquier otro conjunto de ideas, nos hemos cargado el espíritu del estado laico. Estás abriendo la puerta a todos los atropellos que invariablemente cometen las religiones en cuanto se las deja de controlar. ¡Ojo! Las religiones, y todas las ideologías e identitismos que circulan bajo ese timo llamado “derechos colectivos”. Pero hoy toca religión.

La Declaración Universal de Derechos Humanos por las Religiones del Mundo, que debe de ser como la versión de las religiones de los DDHH, sólo hace una mención a la ropa en el contexto de la religión y los DDHH:

ARTÍCULO 19

(1) Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, donde el término expresión abarca el idioma que habla, la comida que consume, el vestido que usa y la religión que practica y profesa, siempre y cuando viva generalmente conforme a las normas de decoro establecidas en su entorno.

Pues si eso es lo que opinan “las religiones del mundo” respecto a vestimenta y religión, manda narices que los laicos les concedamos a las religiones más exenciones de derecho de las que piden … ¡las propias religiones!

Salvo casos de lepra o similares, ningún humano se oculta voluntariamente bajo una vestimenta como de momia, de forma que no se le pueda distinguir de las otras momias. Al contrario. Como si no bastara con lo distintos que somos cada uno de cara y de cuerpo, además inventamos adornos para diferenciarnos aun más. Solamente mediante la programación educativa y la presión de grupo se puede convencer a un humano para despersonalizarse.

Declaración Universal de Derechos Humanos (la de verdad):

Artículo 2.

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Pero Marod alega que los DDHH conceden a las mujeres musulmanas unas obligaciones con las que no cargan a los hombres musulmanes. Da la impresión de que Marod está usando los DDHH para algo que no citan los DDHH, y con ello atenta contra uno de los primeros preceptos expresos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¿Nadie nota un cierto olor a podrido en el Reino de Dinamarca?

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