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Lo han sacado esta noche en The Guardian (clic), y tal vez tenga repercusión en tu periódico o tele favoritos. Además es un caso precioso, porque no cabe mejor ejemplo de eso que llaman ciencia del calentamiento global – o calentología para los amigos.

La idea es muy impactante. Los países pobres, que han causado muchas menos emisiones de CO2 que los ricos, van a sufrir mucho más por el Calentamiento Global Acojonante. No cabe mayor injusticia; teniendo menos culpa van a tener más penalización. Porque los países pobres tienden a ser los de las zonas tropicales, y los ricos los de las latitudes altas. (Nota: técnicamente, el quintil más rico de la población mundial vive sobre todo en latitudes altas, y el quintil más pobre en latitudes bajas).

El lector avisado se preguntará si acaso va a haber más calentamiento en las zonas tropicales. Porque es lo contrario de lo que pensaba. Y el lector inteligente -o “facha”, según se mire- se preguntará si han medido ya ese fenómeno en  lo que llevamos de Calentamiento Global Acojonante. La respuesta es no. Doble no. El estudio del que sale el artículo, así como el conocimiento estándar, dice literalmente: high latitude regions experience larger warming signals than the global mean. [Página 3, penúltimo párrafo –>]. Lo que implica necesariamente que las latitudes bajas tienen (y tendrán) menos calentamiento que las altas.

¿Y cómo cojones pasan de tener menos calentamiento las regiones con más pobres, a (literalmente) ser golpeadas con mayor dureza por el calentamiento global? Mediante un prodigio llamado calentología. Se basa en una estrategia que utiliza los siguientes pasos:

  1. No medir la realidad. Nunca. Y prescindir de ella si se tiene a mano alguna medición inconveniente.
  2. Utilizar modelos climáticos para una función en la que ya se han demostrado perfectamente inútiles.
  3. Construir un artefacto estadístico que produzca, en esos modelos, el resultado que se desea.
  4. Llamar “evidencia” a las operaciones anteriores.
  5. Anunciar el fin del mundo -o el problema de su interés- a bombo y platillo.
  6. Dejar que la prensa extraiga aun más jugo que el que proporciona la falsa “evidencia”.

En este caso, el artilugio estadístico consiste en cambiar de problema imaginario. En vez de que el problema sea el calentamiento, se define como “días con extremos de temperatura”. Las temperaturas son mucho más estables en los trópicos, con variaciones mucho menores. Y estos calentólogos han encontrado que en los modelos que han usado resulta más probable que ocurran “extremos” en los trópicos, al aumentar el CO2.

By utilising simulations of cumulative carbon dioxide (CO2) emissions and temperature changes from eleven earth system models, we demonstrate that the inherently lower internal variability found at tropical latitudes results in large increases in the frequency of extreme daily temperatures (exceedances of the 99.9th percentile derived from pre-industrial climate simulations) occurring much earlier than for mid-to-high latitude regions.

Pero claro, se olvidan explicar que, precisamente porque los trópicos tienen mucha menos variación de temperatura, la diferencia entre “extremo” y “no extremo”, o la diferencia entre percentiles, es mucho menor. Y probablemente sea irrelevante, o inapreciable. De hecho especifican que esta “emergencia” de la señal de días de calor “extremo” ocurre rápidamente en los trópicos, tanto en los modelos con mucho o con poco calentamiento por CO2 [pág. 5, 2º párrafo –>]. La cantidad de Calentamiento Global Acojonante da igual. Y entonces da la mismo que esos modelos estén representando algo real o irreal; si fuera real, en otros calentamientos anteriores también habría ocurrido el mismo prodigio estadístico, sin que nadie se preocupara por ello. Vaya, sin que lo notara siquiera. ¡Porque los calentamientos (y los enfriamientos) son menores en los trópicos, hagan lo que hagan las estadísticas marginales sobre un concepto irrelevante (en los trópicos) de “percentil extremo”.

El estudio es:

Y ya en el título tiene dos pipas. Los modelos climáticos no son “experiencias”. Y si el artificio estadístico fuera real, no sería propio de un calentamiento “antropogénico”, sino propio de cualquier calentamiento por el motivo que fuera. Por ejemplo, natural.

Esto es la calentología. Un mundo imaginario que presenta problemas inexistentes basados en estadística creativa. Pero no les preguntes cuál es el problema de que en tu pueblo tropical sean diez días en tres años, en lugar de un solo día en el mismo plazo, en los que la temperatura alcance 28,2ºC en lugar de quedarse en 28,1ºC. Un poner. Es sólo quiere decir que eres lo suficientemente torpe para no entender una “emergencia” estadística. Y los torpes nos seguimos quedando con esto:

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O con esto:

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Esta es una entrada que continúa la vieja discusión de hasta qué punto los modelos climáticos están fuera de la realidad. O sea, hasta qué punto son predicciones fallidas. Y es un punto de un valor muy muy grande. Predicciones muy fallidas.

En este caso discuten uno de los gráficos más famosos de comparación modelos / realidad. El de Christy, que tanto él como Judith Curry utilizaron en sendas comparecencias en el senado.

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Los alarmistas se ponen de los nervios con ese dibujo, por motivos obvios. Y hacen unas críticas, que a base de repetirlas por todas partes como loritos, y a base de no escuchar lo que les contestan, se las acaban creyendo. Proponen dos errores imaginarios que supuestamente invalidarían el gráfico. Que Christy alineó mal los modelos con las observaciones, y que no tuvo en cuenta los márgenes de ambos.

En lo de la alineación, el más activo ha sido Verheggen — luego seguido por todos los demás. Y plantea una gimnasia completamente absurdas para tratar de oscurecer el asunto. Un ejercicio inútil, porque para evitar su embarrado del campo basta con decirle: Muestra la tendencia de calentamiento de los modelos y de la realidad, y explica cómo te parecen compatibles dos cifras que difieren en un factor de tres (300%). Para la troposfera tropical (como ese gráfico); si prefieres la cifra global, menos relevante, la diferencia sigue siendo un factor de dos (200%).

Lo contamos aquí, con muchos dibujitos:

Ya parece que han comprendido que el asunto de la alineación no va a ninguna parte. Y que han metido la pata hasta el fondo, porque proponían que Christy (escéptico, del equipo UAH) había cometido un error básico e indudablemente malintencionado. Cuando resulta que Mears (alarmista, del equipo RSS) usaba la misma alineación para su propia comparación entre sus mediciones y los modelos. Sin que ningún alarmista le criticara. Simplemente, se trata de la mejor alineación que se puede hacer para comparar la diferencia de calentamiento de modelos y realidad. Y si lo expresas en números (de tendencia lineal) se acaba la discusión. Un 300% es un 300%, lo dibujes como lo dibujes.

En la otra crítica, la inclusión de los márgenes, la voz cantante la lleva Gavin Schmidt. Hicimos un comentario y aproximación de trazo gordo aquí:

La novedad es que McIntyre ha llevado a cabo un estudio del gráfico que presenta Schmidt, con un análisis estadístico de las consecuencias de lo que propone. Y como suele pasar con McIntyre -y su habitual profundidad y precisión- parece bastante indiscutible lo que concluye:

En el presente caso, de la distribución en el panel derecho (abajo):

  • Una ejecución de un modelo será más caliente que las observaciones más del 99,5% de las veces.
  • Será más caliente por más de 0,1ºC / década aproximadamente el 88% de las veces.
  • Y será más caliente que las observaciones por más de 0,2ºC / década más del 41% del tiempo.

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Merece la pena leer la entrada completa, para los de aficiones técnicas:

Hay una anécdota marginal en la entrada. El gráfico en discusión de Christy es sobre la troposfera tropical. Pero Steve, que recoge a discusión desde el blog de Curry [–>], piensa que Schmidt hace la crítica con un histograma de la troposfera global (no sólo tropical). En realidad Schmidt había hecho los dos histogramas, global y tropical; pero McIntyre no lo sabe. Y para hacer la comparación buena, lleva a cabo una “emulación” para sacar lo que sería el gráfico de Schmidt en la parte sólo tropical. Y su análisis depende de que la emulación sea correcta.

He puesto los dos juntos. El de Schmidt, desconocido para McIntyre, y la emulación de McIntyre. La emulación es casi perfecta. Y la única diferencia de un punto en una de las barras sólo puede hacer los modelos todavía peores.

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Resumiendo la idea clave. Los intentos de los alarmistas de defender sus modelos no se sostienen a la vista de la realidad. Las críticas de los escépticos con gráficos como el de Christy son correctas. El calentamiento real, que sí hay, no tiene nada que ver con el calentamiento de los modelos,  que es de donde viene la alarma. Esta diferencia entra la imaginación / especulación y la realidad, que señala Christy, es cierta:

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El otro día citábamos un estudio nuevo en el que se concluía que ligar “calentamiento global” con mayores extremos de precipitación y de sequía es otra trola más del cuento del clima. Hoy vemos (robamos) un entrevista con Eduardo Zorita, coautor, de Axel Bojanowski en el Spiegel Online. Clic para original en alemán.

Desde TGPF [–>]

Interview with Eduardo Zorita

Eduardo Zorita

Eduardo Zorita estudia el clima de los milenios pasados. Es un renombrado experto en modelos climáticos y datos climáticos hitóricos. El Dr. Zorita trabaja en el Helmholtz Centre for Materials and Coastal Research en Geesthacht, cerca de Hamburgo.

SPIEGEL ONLINE: Sr. Zorita,  usted tiene noticias inquietantes para sus colegas: Los modelos climáticos que predicen cómo cambiará el clima en el futuro paraecn tener fallos significativos  de acuerdo con su investigación. ¿Es cierto?

Eduardo Zorita: Bueno, la predicción de que el aire y el mar continuará calentándose en respuesta a los gases invernadero que emitimos no está en cuestión. Con respecto a las temperaturas los modelos parecen estar trabajando bien. Pero nuestro estudio muestra que los modelos climáticos tienen problemas calculando los cambios en la precipitación.

Nota: Es de suponer que Zorita define “trabajar bien” como acertar el signo de algo, pero ni de lejos su cantidad. Por ejemplo, como en este gráfico (clic):

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SPIEGEL ONLINE: Eso iría al corazón de las predicciones porque las predicciones más importantes se refieren a cambios en la precipitación. ¿Qué deberíamos pensar de que el calentamiento suponga más eventos de sequía?

Zorita: Las predicciones no son fiables. Nuestro trabajo muestra que los resultados de los modelos climáticos difieren evidentemente de los datos de precipitación.

SPIEGEL ONLINE: ¿Cómo lo han averiguado?

Zorita: Hemos analizado los datos de las condiciones de humedad en todo el hemisferio norte durante los últimos 1.200 años, basados en el crecimiento de los anillos de los árboles, sedimentos marinos profundos, y estalactitas.

SPIEGEL ONLINE: Todos los años lo árboles añaden un nuevo anillo, su tronco se hace algo más grueso. En años lluviosos, los anillos son más anchos; en años secos, más finos. Pero además del efecto de la lluvia también hay otras inluencias ambientales que afectan el crecimiento de los anillos — ¿cómo se puede uno fiar de los datos?

Zorita: Hemos comprobado la verosimilitud evaluando los datos climáticos independientemente. Resultó que individualmente proporcionan los mismos resultados que el conjunto. Además, la interpretacion de los datos climáticos se deriva de otros estudios que hicieron otros colegas que trabajan independientemente de nosotros, y ahora hemos reunido los datos en un sólo conjunto.

SPIEGEL ONLINE: ¿Confirman los datos que el clima ya ha cambiado en el sentido que calculan los modelos? La precipitación también debería mostar un cambio durante el siglo XX debido a las influencias humanas.

Zorita: Nuestros datos no muestran anormalidades durante el siglo XX; la precipitación realmente no ha cambiado. Desde el siglo IX al XI fue similarmente seco, pero entonces no había cambio climático antropogénico. Incluso las sequias severas recientes en el oeste de Estados Unidos se atemperan con datos similares de la Edad Media. Además, los datos de los últimos 1.200 años muestran que la lluvia es más volátil de lo que pensábamos previamente.

SPIEGEL ONLINE: Se predice que las regiones secas se harán más secas, según los modelos climáticos; las humedas más húmedas; estos son los avisos de las predicciones climáticas. ¿Pueden ustedes confirmar al menos esta asunción?

Zorita: No, no podemos. Aunque ese escenario es físicamente verosímil,  no lo vemos en los datos.

SPIEGEL ONLINE: Se considera un conocimiento elemental que las temperaturas aceleran el ciclo del agua; esto es, se evaporará más agua en respuesta. Entonces más vapor de agua, siendo un gas invernadero, conducirá a una aceleración del calentamiento. ¿Eso también está equivocado?

Zorita: No, la asunción parece verosímil, teniendo en cuenta que el calentamiento se intensifique. Sin embargo, durante los últimos 1.200 años no hemos detectado ninguna evidencia de una relación entre calentamiento global y un aumento de la lluvia. Este es un asunto de pensar.

SPIEGEL ONLINE: ¿En qué sentido?

Zorita: Nuestro estudio es una señal de advertencia. Muestra que necesitamos chequear los modelos mejor. No pueden apenas modelar el ciclo del agua, que es el fenómeno climático central.

SPIEGEL ONLINE: ¿No teme recibir ahora la crítica concentrada de los modelistas climáticos?

Zorita: Esperamos que haya crítica — eso es lo que mantiene la ciencia viva. Después de todo nuestro estudio no es completo; por ejemplo, se basa sólo en información del hemisferio norte — e incluso ahí hay áreas que sólo están cubiertas ligeramente. Y no podemos afirmar nada de extremos de precipitación, porque nuestros datos muestran medias de humedad de varios años. Aun así, consideramos que nuestros resultados son una urgente reclamación de llenar los huecos de nuestro conocimiento.

SPIEGEL ONLINE: ¿En qué tipo de huecos está pensando?

Zorita: Tenemos que explorar el comportamiento de las nubes y los aerosoles. Incluso nuestro conocimiento de cómo se intercambia la humedad entre el suelo y el aire es insuficiente. Esto es problemático, porque son estos factores los que van a determinar mayormente el futuro del clima.

Full interview (in German)

Translation GWPF / traducción del inglés de pm.

Comentario. ¿Es muy relevante el estudio? Depende. Desde el punto de vista del conocimiento de la realidad, probablemente no. Pero desde el punto de vista del cuento del Calentamiento Global Acojonante, mucho. Porque esto es una parte tan legítima de ese cuento como la parte contraria. Y es francamente anti-alarmista. Quiero decir que si eres razonablemente escéptico de la paleoclimatología, este estudio te parecerá de una importancia muy relativa. Pero si eres un entusiasta de los anillos de los árboles y esos prodigios, como son los alarmistas del clima, te tienes que tragar este estudio como si fuera a misa. Y entonces los modelos climáticos quedan -todavía más- como el culo.

Apuesta a que harán como que no se enteran.

Parece que hay dudas. Por ejemplo, si ves esto …

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… ¿cuántos segundos tardas en sospechar que los modelos, en general, no están modelando la realidad, y llevan un calentón salido de madre? Yo creo que entre uno y dos, pero se admiten protestas.

Luego ya, se puede explicar. Hablamos de la troposfera tropical en una altura media. que es donde debería ocurrir el grueso del efecto invernadero, y del Calentamiento Global Acojonante. El el gráfico se ven modelos comparados con mediciones reales. El calentamiento, expresado en tendencia lineal de 36 años (desde que se mide).

Modelos climáticos: Son las barras. En el eje horizontal ves los distintos calentamientos, en grados por año. De 0,00 a 0,05 grados por año (5 grados por siglo). Y la altura de las barras indican cuántos modelos, o realizaciones de modelos (total 102), dan cada cifra del eje. Por ejemplo, hay seis modelos o realizaciones con un calentamiento lineal de 0,02º / año, que son 2º / siglo. La tercera barra empezando por la izquierda.

Mediciones realidad: Son los puntos de la izquierda con rayas horizontales. Están a distintas alturas para que se puedan ver, la altura no indica nada en este caso. Los puntos son cada medición (son distintos grupos que lo hacen, y distintas versiones), y las rayas horizontales marcan la incertidumbre de la medición. La incertidumbre está exagerada (ver más adelante).

Resumen: Tomando como “realidad” el desparrame de todas las mediciones de la realidad, y sus incertidumbres (exageradas), hay modelos o realizaciones de modelos que quedan dentro de la realidad, y las hay que quedan fuera. En concreto:

Modelos dentro de la realidad: 8%

Modelos fuera de la realidad: 92%

Lo mismo para la troposfera global, en vez de sólo la parte tropical, queda así.

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Decíamos al principio que parece que hay dudas de que se puedan entender los gráficos de comparaciones de modelos y realidad. En realidad es Judith Curry la que lo duda:

La parte de la controversia viene del gráfico usual de John Christy.

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Que Gavin Schmidt le protestó mucho en Twitter por usarlo [–>], y le sugiere que ponga barras de tendencias y las mediciones de la realidad con sus incertidumbres. Schmidt exagera, según Kappenberger [–>], porque incluye las mismas cosas mas de una vez. Si Kappenberger tiene razón entrarían menos modelos en la realidad. Porque los que entran, lo hacen por el extremo caliente de la incertidumbre de las mediciones. Y Curry alega que esos gráficos no se entienden en una presentación para un público general, con la imagen sólo como un minuto en el proyector.

De ahí viene la historia, y la pregunta de si se entiende o no se entiende que los modelos van de culo, usando gráficos como los primeros mostrados en la entrada. Y para darle más morbo he usado los mismos gráficos que ha puesto en Gavin Schmidt en Twitter [–>]. El morbo de usar los gráficos de un alarmista cafre nivel 10, pero coloreándolos para que se entiendan — si tengo suerte.

¿Se entiende el problema de los modelos con la versión Gavin Schmidt? Curry dice que no. Yo creo que con colorines se entiende de cine. Y que no hay ninguna diferencia con el gráfico de Christy, salvando que Schmidt más mediciones de observaciones, alguna de las cuales no existía cuando Christy hizo su gráfico. ¡Pero es que lo que presenta Gavin Schmidt no arregla el carcajeante problema de los modelos! Compárese lo rojo con lo verde, que es comparar lo imaginario con lo real.

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El resumen:

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La entrada:

Si te enseñan este gráfico de abajo, comparando lo que dicen los modelos climáticos con lo que miden los termómetros de superficie, no ves nada que te llame mucho la atención.

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En 2013 la temperatura real se estaba saliendo por debajo de casi todos los modelos, pero como ya hemos ajustado las mediciones de termómetros, y además 2014 y 2015 han sido años calientes, todo está correcto. Los modelos son chupis. Dicen.

Pero si te fijas en el cartel de la temperatura (eje vertical), dice: cambio de temperatura relativo a 1961 – 90. No dice temperatura. Puede estar muy caliente o muy fría; no lo sabes.

Pero los procesos físicos del sistema climático son dependientes de la temperatura, no del cambio de temperatura. Así que cada modelo debe funcionar con una temperatura. Y lo hacen. Pero si ves el gráfico de los modelos climáticos expresados en temperatura, parece un asunto un poco más raro.

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Es de Bob Tisdale, y viene de aquí [–>].

La empanada de espaguetis resulta muy guarra, y no se puede ver bien lo que hace cada modelo. Pero sí queda claro que parten con diferencias de temperatura de hasta 3ºC, y van manteniendo esa diferencia, calcada. Menos algún despistado.

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Tres grados de diferencia en la temperatura media global es una cantidad muy notable. Puede ser como la mitad, o más, de la diferencia entre una glaciación y un interglacial (1).  Dos tierras con una diferencia de temperatura global de tres grados son dos sistemas muy distintos. Deberían tener cantidades de nieve y hielo muy diferentes, y eso cambia mucho la luz del sol que se refleja. También deberían diferir en la cantidad de vapor de agua (gas invernadero) y de nubes (reflejan la luz del sol). Y de desiertos (polvo y albedo). Incluso de CO2, por la temperatura del mar. Pero a los modelos climáticos no parece importarles nada de eso.

Vamos a mirarlo mejor. En el gráfico no se ve bien. Por los  extremos, que es lo único que puede verse, da la impresión que se mueven de forma igual. Con independencia de que sean de los modelos con mucha o con poca temperatura. Pero lo podemos comprobar. Tenemos la colección que hizo Willis Eschenbach de los 42 modelos CMIP5 que son los modelos climáticos actuales (2).

Advertencia. Los modelos representados en el gráfico anterior de Bob Tisdale funcionan con un “escenario” (RCP8.5) de mucho mayores emisiones de CO2 que estos que se bajó Eschenbach (RCP4.5). Los segundos tienen un calentamiento mucho menor. Pero nos sirve igual para nuestro propósito. La idea es que en el mismo “escenario”, todos los modelos tienen los mismos “forzamientos”. El sol calienta lo mismo; hay las mismas emisiones humanas de CO2 y de volcanes; etc. O sea, la naturaleza (por lo que creen que saben), y la perra humanidad, están “tirando del clima” en el miso sentido y cantidad. Y lo que queremos ver es si esos “forzamientos” iguales tienen un efecto diferente, dependiendo de la temperatura a la que esté la tierra. Según los modelos.

Deberían tener efectos diferentes. Y en eso se basa la muy alarmista idea de que existen “puntos de inflexión” en el sistema climático. Una frontera en la que, sobrepasada, te vas a achicharrar. ¡La Tierra pasa a ser Venus! Pero esa es una frontera de temperatura. Obviamente, el modelo que va con mayor temperatura debería alcanzar antes los puntos de inflexión que haya en el camino.

Midamos. Se ha hecho lo siguiente.

1- Ordenar los 42 modelos según su temperatura inicial. Tomando como “temperatura inicial” la media de los 50 primeros años (1860 – 1910). Es algo muy asimilable a lo que llaman “temperatura preindustrial”. Prácticamente la misma.

2- Se representan esas temperaturas iniciales en el gráfico. Queda una curva ascendente, porque están ordenadas por temperatura. Los puntos azules.

3- Se calcula la tasa de calentamiento de cada uno de los 42 modelos en el siglo XXI.

4- Se representa en el mismo gráfico esa tasa de calentamiento del siglo XXI de cada modelo, con los modelos en el mismo orden. Los puntos rojos.

Por aclarar. El primer punto azul es el modelo de menor temperatura de partida. Y el primer punto rojo es la tasa de calentamiento de ese mismo modelo en el siglo XXI (2001 -2100). Y así con cada par de puntos rojo / azul.

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La gracia es que la correlación es ligeramente negativa (-0,27). Tan ligeramente, que es mejor considerarla inexistente. Hay modelos con poca temperatura que se calientan mucho, y poco. Y modelos con mucha temperatura que se calientan poco, y mucho. O sea que, según los modelos, da lo mismo a qué temperatura esté la tierra, dentro de ese enorme rango de tres grados. Los mismos “forzamientos” producen el calentamiento que le da la gana a cada modelo (entre 0,9ºC y 2,7ºC / siglo), ¡independientemente de la temperatura que tenga la tierra!

Pero entonces, la temperatura de Venus (o una glaciación) no se alcanzan por pasar un punto de inflexión, sino que hace falta un forzamiento -literalmente- acojonante. Pero ese no es el caso ni de Venus, ni de la glaciación.

O puesto de otra forma. El “forzamiento” puro del CO2 que hemos emitido es relativamente pequeño. Lo calculan como en 1º C por doblar la cantidad de CO2. Todo el resto del calentamiento imaginario, como para acojonar a los niños, viene de “retroalimantaciones”. El sistema climático multiplica (como X3) ese pequeño calentamiento (“forzamiento”). Básicamente, con el vapor de agua y las nubes. ¡Pero el vapor de agua y las nubes dependen de la temperatura, no del cambio de temperatura! Y en estos modelos, una diferencia de temperatura de tres grados (que es muchísimo) no hace nada.

Por cierto, esto apunta a la misma crítica de los modelos de Willis Eschenbach. Él lo mira en modelos individuales, y llega a la conclusión de que para saber la temperatura global que va a predecir un modelo, ¡no necesitas el modelo! Basta una fórmula relativamente sencilla, y saber los “forzamientos” que le van a meter. El gráfico de McIntyre es mas claro, y su entrada (3) resume y enlaza a las varias de Willis.

En rojo, lo que dice el modelo climático que cuesta de muchos, pero muuuuchos $$$$$$$$. En negro, el resultado de la fórmula de Willis , bien simpe:

https://climateaudit.files.wordpress.com/2011/05/linear_giss.png?w=510

Para eso, nos podíamos haber ahorrado los modelos. Te lo dice tío Willis con un lápiz y un papel. Y hemos comprobado, por otro procedimiento, que es cierto. Al modelo le da igual a qué temperatura esté la tierra. Básicamente le dan igual la tierra y el sistema climático. Está representando otra cosa. Y de ahí que Christy muestre en el senado locuras como la de ayer (4):

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Eso sí; de precio, los modelitos son la pera.

También se entiende que les dé la risa cuando les preguntan para qué necesitan 42 modelos. ¿No pueden elegir -por ejemplo- los cinco mejores? Pues no, no pueden. No hay “mejores”. Todos son igualmente fantasía. Y para eso, una fantasía de chichinabo. Como la fórmula de Willis:

 T(n+1) = T(n)+λ ∆F(n+1) / τ + ΔT(n) exp( -1 / τ )

Añadido posterior para remarcar lo que se ve en el gráfico. Dos puntos.

1- Con exactamente las mismas circunstancias (un “escenario” relativamente moderado), los modelos difieren (entre unos y otros), en el calentamiento de un siglo entero, por un factor de tres. Entre 0,88ºC en 100 años, y 2,72ºC en 100 años.

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2- Parece muy peculiar que se puedan imaginar retroalimentaciones positivas fuertes, dependientes de la temperatura, y que no haya alguna correlación positiva entre temperatura y calentamiento.

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Actualización (24 horas después). Esto viene niquelado para la entrada. Jonathan Gómez Cantero, campeón de la alarma del clima:

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De Diario de Ávila:

La tesis del campeón:

… y aunque ahora mismo frenáramos de golpe la emisión de gases de efecto invernadero sólo con los que tenemos en la atmósfera llegaríamos probablemente a 1,9; es decir, que la situación está ya muy cerca del no retorno

Dos problemas gordos

1- Según el IPCC (2013 AR5), por doblar el CO2 lo más probable es un calentamiento entre 1,5º y 4,5º. Nuestra emisiones han supuesto como aumentar el CO2 en un 45% desde “preindustrial”. De 275 ppm a 400 ppm. O sea, un calentamiento (para el IPCC entre 0,675ºC y 2,02ºC. Pero para el campeón sólo es probable la cifra más alta, mientras que para el IPCC son exactamente igual de probables la alta que la baja – una tercera parte menos.

2- Como hemos visto en la entrada, si los modelos funcionan con una diferencia entre sí de tres grados, y no tienen diferencias en los resultados de calentamiento achacables a esa diferencia de temperatura, en los modelos no hay un punto de no retorno por una diferencia de 1,9º. ¿De dónde lo saca el campeón, si no viene de los modelos climáticos? ¿De la gorra?

Notas / datos:

 

Los modelos climáticos; esos que son la única base de la alarma de clima; esos en los que se basa la idea de una “ciencia establecida” sobre la que no cabe discusión, ni dudas, ni preguntas; son un cachondeo.

Roy Spencer y John Christy, que miden la temperatura global con satélites, suelen expresarlo así:

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A veces un primo de Obama se tropieza por casualidad con ese gráfico, y los alarmistas le mienten diciendo que está mal alineado, y que si lo hubieran hecho “bien” se vería de una forma menos dramáticamente aberrante. Por ejemplo, Hagelaars en casa de Verheggen [–>]. Y siempre te pueden liar con una filosofía sobre cómo alinear gráficos de tal manera que si te apetece creerles lo harás. Pero por apetencia; no porque hayas examinado una filosofía que es de carcajada [–>].

Creo que hay otra forma, pasando de dibujos y alineaciones, de darles en el morro. Los modelos climáticos; esos que son la única base de la alarma de clima; esos en los que se basa la idea de una “ciencia establecida” sobre la que no cabe discusión, ni dudas, ni preguntas; son exactamente este cachondeo.

 

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El gráfico muestra las tendencias lineales (en grados / década) de la colección de 42 modelos climáticos del Climate Explorer, entre 1980 y 2016. Y se comparan con lo mismo de la realidad, medida por satélites (UAH) y termómetros de superficie (HadCrut4).

No estamos hablando ni de La Pausa, ni de un período corto seleccionado a propósito. Hablamos de todos los datos desde que se pueden medir con satélites y tener dos mediciones independientes. Y es una fecha conveniente, porque abarca prácticamente toda la época que llamamos de Calentamiento Global Acojonante.

Es importante señalar que cuando hablan de “los modelos” se refieren a esa barra rosa que mide la media de los 42 modelos. Pero entre los modelos más bajos y los más altos hay una diferencia de calentamiento de x3. Es obvio que habrá -con suerte- algún modelo que se acerque al calentamiento que ha habido realmente; un puñado que no esté muy lejos; y una mayoría de caca de vaca. Pero también es obvio que la media de caca de vaca es mierda.

Si esta gente alarmista hablara de “los mejores modelos” (los más cercanos a la realidad conocida) en vez de “los modelos” (media de mierda = mierda), habría muchas posibilidades de tomarse lo que dicen en serio. Por ejemplo, si en ese gráfico hicieran una selección eligiendo los modelos que están dentro de un margen de las mediciones.

 

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La película sería muy distinta si hablaran de “los mejores modelos”. tendrían mucha menos dispersión. Y algún parecido con la realidad. Y la media de cifras cercanas a la realidad es una cfira cercana a la realidad. Y te ahorras 39 modelos, que son carísimos. Y te centras en mejorar los mejores, partiendo de lo que puede ser una buena base — ya se verá en el futuro.

 

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Pero entre todos los políticos y todos los periodistas, aparentemente no hay nadie que les pregunte: ¿Cómo queda la película si eligen los mejores modelos en vez de la media de toda la mierda?

40 de 42 modelos van más calientes que la realidad. Exactamente lo que dice el gráfico de Spencer y Christy. Es el 95,2%. Nota, en su gráfico aparecen 90 modelos porque usan todas las realizaciones y algunos modelos tienen mas de una. En estos de hoy los que tienen más de una realización se han promediado. Pero sale lo mismo. Y con la ventaja de que todo está actualizado a noviembre de 2015.

Pregunta. ¿Si el 95,2% de los modelos van más calientes que la realidad, y si los cálculos más recientes (y mejores) de la “sensibilidad climática” (lo que se calienta el ambiente por el CO2) están todos en el límite inferior del rango del IPCC, usted que elige, señor? La caliente media de la mierda, o el rango inferior del IPCC?

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2015/11/rango-ecs-del-ipcc1.png?w=510&h=307

Literatura científica del siglo XXI del cálculo del calentamiento por doblar la cantidad de CO2

Resumen: Normalmente no es lo mismo la media de todo, que la media de lo que todavía no ha sido desmentido por la realidad. No es lo mismo 0,21 que 0,13.

Datos:

– Los datos de los modelos CMIP5 son los que extrajo Willis Eschenbach del Climate Explorer del KNMI:

Aunque son con las emisiones de escenario RCP4.5, en 2016 todavía no hay ninguna separación entre los escenarios.

– Los datos de la realidad (UAH y HadCrut4) son los originales de sus sitios.

 

 

Hace un par de días Roy Spencer mostró unos resultados de un estudio que está haciendo, comparando el comportamiento de los modelos climáticos de los alarmistas con la atmósfera real.

Se puede apostar que de las toneladas de dinero que se dedican a investigar el “calentamiento global”, más del 99% se dedican a demostrar que los modelos alarmistas describen la realidad, aunque no lo parezca; y menos del 1% se dedican a averiguar por qué funcionan fatal. Entre ese menos del 1% están Spencer y Lindzen (ahora jubilado).

Pequeño recordatorio previo. La alarma del clima se basa en una teoría científica razonablemente comprobada y de fuste, y en una especulación científica que no ha pasado de la fase de especulación. La parte del fuste es que los gases invernadero calientan un poco la atmósfera. La parte especulativa es que el sistema reacciona a ese pequeño calentamiento, multiplicándolo como por tres.

Este trabajo de Spencer consiste en mirar la parte principal de la especulación. La idea alarmista dice que un calentamiento (por el motivo que sea, por ejemplo el aumento del CO2) produce mayor evaporación del mar. Y es impepinablemente cierto. Y la tesis dice también que esa evaporación da más vapor de agua, que es un gas invernadero. De hecho, el principal.

Pero esa es la cuestión. ¿De verdad hay más vapor de agua en la atmósfera cuando hace más calor? Donde estamos nosotros -a nivel de suerficie- sin duda. Pero el grueso del efecto invernadero ocurre bastante más arriba, y la cuestión es saber qué pasa ahí arriba.

Spencer lo ha estado midiendo con los satélites de la NASA. Mirando, desde que hay satélites adecuados para verlo (2005), la proporción de humedad en función de la temperatura, en tres capas de altura diferentes. Troposfera alta; media-alta; y media-baja. Y los resultados tienen mala pinta para los modelos, y para la idea del IPCC de que el sistema reacciona aumentando el calentamiento (con “feedbacks positivos”).

Se ve en esta imagen suya. Cada gráfico es una de las capas, de arriba a abajo.

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Colores.

– Rojo y amarillo: La humedad absoluta desciende al aumentar la temperatura. Es un “feedback negativo”, justo lo contrario de lo que necesitan los alarmistas.

– Verde: la humedad absoluta aumenta con la temperatura, más o menos manteniendo la humedad relativa. En general es la idea de los alarmistas y sus modelos (pero luego lo medirá con precisión).

– Azul: La humedad absoluta aumenta todavía más, elevando la humedad relativa. Se nota en la zona de El Niño.

De ahí no se puede sacar más que una idea muy gruesa y cualitativa. Hace falta comparar esa realidad medida con lo que están haciendo los modelos. El trabajo es preliminar porque de momento sólo ha podido hacerlo con dos modelos. Uno de ellos le parece muy adecuado, porque es de los que reproduce bien El Niño / La Niña con una amplitud real (no todos los modelos lo hacen). Lo que necesita es compararlo con todos los modelos, para lo que hay problemas técnicos transitorios que describe en su artículo.

He guarreado con colores (azul, rojo y rosa) el gráfico que presenta Spencer, intentando que se entienda de un vistazo. A la izquierda, las mediciones (la realidad) y a la derecha el modelo “bueno”. Los colores están cambiados respecto al gráfico de arriba. Rojo significa “feedback” positivo fuerte, como el que necesita el alarmismo. El azul, “feedback” negativo. El rosa es positivo suave. Y se ve a la legua que al menos ese modelo “bueno” no tiene nada que ver con la realidad. Compárese la diferente proporción de azul / rojo en ambos. Azul significa menos calentamiento.

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Pongo el original por si el guarreado no se entiende. Se supone que las anotaciones del gráfico lo explican. Cada curva corresponde a un nivel de la troposfera. Azul es el alto, rojo el medio-alto y verde el medio-bajo. Spencer destaca, además, cómo en los modelos van juntas las tres capas en los trópicos, pero en la realidad, ni de coña (aparte de quedar en lados opuestos de la “frontera”).

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Hay que notar una detalle importante. En el eje Y de los gráficos se represetan las latitudes como si todas midieran lo mismo. Pero trasladado a área (superficie), 1º de latitud en el ecuador es el doble que en los extremos del gráfico. Quiere decir que la zona azul de “feedback” negativo es, comparativamente, mucho mayor de lo que parece.

Spencer lo resume así:

Esto es bastante preliminar, y esperamos a que el archivo CMIP5 vuelva a estar en línea a final de mes de forma que podamos analizar más modelos. Pero si esta discrepancia entre los modelos y las observaciones se mantiene en la mayor parte de los modelos, o en todos ellos, podríamos tener una pista de que los modelos podrían no estar reflejando un incremento en la eficacia de precipitación con el calor, y además de por qué no vemos el “tropical hotspot” … y por qué el calentamiento global es en general más débil que el que está programado en los modelos.

Es lo que comentábamos al principio. La parte especulativa esa de la teoría, que mientras no se mida sigue siendo una especulación. Y si cuando se mide resulta lo contrario … problema para los alarmistas. O, en palabras de Spencer:

Los modelos no contienen la microfísica de lluvia necesaria. No puedes parametrizar algo que no entiendes y que no eres capaz de medir.

Añadido posterior para que se entienda mejor: El asunto es que si en los trópicos un calentamiento cambia la convección, de forma que es más eficaz creando lluvia, quiere decir que a cierta altura el aire se hace más seco porque la lluvia ha descargado la humedad. Y se tambalea el cuento alarmista. El sistema no estaría multiplicando el calentamiento inicial, sino disminuyéndolo.

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