Marod


Por Marod

Jueves. Mañana fría, pero soleada. Llevo más de dos horas desentrañando un contrato gigakilométrico que mi jefe ansía cerrar con una de esas grandes compañías del maligno sector energético. Me duelen las sienes de tanto leer esa puta jerga odiosa, y tengo tentaciones severas de dejar de leer y decirle al ansioso que está todo perfecto y que firme tranquilo, que se forra fijo. Pero me jodería, lo mismo acierto de casualidad, y va y se forra de verdad.

Alguien me saca de la ponzoñosa ensoñación con una invitación a un café de media mañana. Acepto en modo autómata, necesito dejar de leer las palabras contratista y responsabilidad, aunque sea por 20 cochinos minutos. Estamos en la típica cafetería parásita de oficinas y funcionarios. Ocupamos una mesa grande porque se nos han unido cuatro o cinco compañeras más.

La conversación no por repetida, deja de ser obligada. Cataluña, Cataluña y otro poco de Cataluña. «Casi prefiero volver al contrato de los cojones» pienso para mis adentros.
Una compañera parece haberme leido el pensamiento y reclama con fastidio dejar ya la fiesta en paz

– Con esta mierda de Cataluña, no nos damos cuenta de cosas mucho más graves que están pasando.

La que habla es, vamos a llamarla así, Luci. Una de las chicas de aprovisionamientos. Un departamento de mujeres, dirigido por una mujer. Empresa ejemplar que somos, oye. Luci es veterana en la empresa, mediana edad. Una de esas mujeres «superwoman» con trabajo, marido, prole, padres mayores y suegros. Vive en la queja constante que murmura, como una letanía, a cualquiera que le pregunta uno de esos «cómo te va» de pura cortesía.

– Mirar esos cerdos de la manada, tan cerdos como el juez que los juzga. Si al final va a tener que acabar pidiendo perdón la pobre niña.

Confieso que soy un poco autista. No tengo ni más la mínima idea de qué coño está despotricando Luci. Paso temporadas en que ni veo televisión, ni escucho radio, ni leo prensa.

Afortunadamente, el procés ha copado las necesidades informativas del mundo, y alguien se anticipa quedando en desinformada evidencia, y pregunta de qué va eso de la manada.

la-manada

Luci se enerva al explicarnos que son unos bestias que violaron a una joven en los Sanfermines. Prosigue diciendo, entre improperios dirigidos a nosotros por no conocer los detalles -alucinada me tenéis- que por lo visto el juez que está llevando el caso ha admitido a trámite un informe de un detective privado sobre el comportamiento de la víctima en los días posteriores a la presunta agresión sexual, que obviamente propone uno de los abogados de los acusados.

La retahíla es de proporciones épicas. Que si el juez es un machista, que si el abogado un desalmado, que si tenían que hacerle algo así a su hija a ver qué tal le sentaba, que si no había admitido unos guasap entre los presuntos agresores (lo de presuntos agresores lo digo yo, ella empleaba otros epítetos menos objetivos)…en fin, una fiesta de indignación entre los gestos aprobadores del resto de mis contertulios.

De repente, todos los ojos de la mesa se ciñen sobre mi con expresión horrorizada… me temo que acabo de pensar en voz alta y he proferido un «hombre, todo el mundo tiene derecho a una defensa»

Craso error. Pero bueno, de perdidos al río. Como siguen todos clavados en mi cara, continúo para bingo y añado (más o menos):

Los derechos esos universales, que son hasta para los presuntos hijos de puta (remarcando presuntos ya con ánimo de provocar, he de reconocer) . A lo mejor teníamos que haberlos llamado «derechos humanos de las personas buenas, de los hijosdeputa no»… pero era muy largo.

Pues me imagino que la defensa tratará de alegar que hubo consentimiento y tratará de basar su prueba en la ausencia de tratamiento posterior de la víctima y en que lleve una vida normal, carente de traumas obvios que permanecerían como secuela durante bastante tiempo, supongo. A ver si le vamos a decir a la defensa letrada como tiene que dirigir el caso. O a desearle los siete males por hacer su trabajo. Y que te quede claro que la defensa juega una parte fundamental en el proceso de la justicia. Sin defensa no habría justicia. O sea lo que hace ese maldito abogado es ayudar a que se haga justicia. Pero bueno, eso pasa por tratar de comprender el Derecho por titulares de prensa y Twitter. Que no entiendes que la decisión del juez se basa en la ley, y que es recurrible. No entiendes lo que es un proceso objetivo.

… joer. La que se lió. El Katrina fue una brisilla veraniega a su lao. De todos los juramentos que me dirigió acompañados por diminutas particulas de saliva, lo que más me chocó fue esta lindeza: «Tienes interiorizada la cultura de la violación, la justificas porque vivimos en una sociedad que consiente el terrorismo machista y la violación»

Hostia! Yo. Que ni le tiro piropos a las chicas porque me da corte. Manda cojones.
Obviamente, dejé el tema estar. No era plan. Podría ser una loca Luci, que no lo es o no lo parece, vaya. Pero es que nadie de la mesa abrió la boca, nadie trató de reflexionar, era un tabú. Insinuar siquiera que tenían derecho a una defensa era convertirse en violador. Normal.

La anécdota que os cuento me llevó a una reflexión un tanto descorazonadora. Cada vez tenemos menos pensamiento individual. Las redes sociales escupen memes y soflamas. Los 140 caracteres están matando a la crítica, por eso me desahogo por aquí de madrugada.

Quizá sea por eso que alguna vez ha dicho Plaza. La globalización necesita tener sociedades más simples, un proceso de infantilización sostenida. Sin embargo, ¿Cómo podremos aspirar a avanzar socialmente, si acabamos con la discusión racional?

¿Quién somos manada?

Participé en esta Plaza por primera vez hace ya cosa de cuatro años, y casi siempre para mostrar el punto de vista contrario. Ejerciendo por gusto y por convencimiento el papel de ese abogado del diablo de quien sostiene la antítesis.

Perdonad la inmodestia, pero en estos años sé que más de uno ha pensado cosas que no se le hubieran ocurrido de no haber una mosca cojonera. Y viceversa, he pensado y aprendido cosas que no hubieran sido posibles sin esa disposición a escuchar o a discutir.

Moraleja. Al disidente no se le escupe, se le aplaude.

… De vuelta a la oficina, me toca el hombro el del Almacén,

– Joder Martínez, que bien le has contestao a la víbora esa. Vaya pico tienes chaval…y yo que pensé que eras de Podemos.

… Manda cojones. Benditos contratos

Rescatado de los comentarios [–>] de la entrada anterior.

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Por Marod

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Vale, ¿y ahora qué haces?
– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.
– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.
– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).
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Sin lugar a dudas, hay que plantear nosotros nuestro referéndum (C.Act, por ejemplo)

Me gustaría argumentar la respuesta desde otra perspectiva. Un poco más alejada de tecnicismos concretos. Desde una visión más general, con menos resolución y alejada del detalle. Los detalles para los doctos, que para eso cobran.

Ignoro si previsto o pensado cuando la parieron los próceres que la establecieron, pero uno de los efectos más poderosos (en mi opinión) de la democracia liberal moderna es la anulación de la épica de la rebelión, del romanticismo de enfrentarse a lo prohibido, al opresor.

Ya sabéis aquello de que “todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda”. No sé porque, pero hay un componente muy atractivo en el hecho de oponerse y resistirse a lo prohibido.

Cierto que la generación anterior corría delante de los grises defendiendo la libertad, la igualdad, la justicia y todas esas cosas tan preciosas…pero no es menos cierto que añadía un plus de motivación el hecho de que Paquito estuviese ahí representando el orden opresor, la dictadura del “por mis cojones, que son dos”.

Ya digo, no sé si calculado o por pura serendipia, pero el hecho de que exista un procedimiento participativo por el que puedes cambiar el gobierno (y las leyes) a través de unos representantes que eliges (ejem)… jode absolutamente el “mito revolucionario”. Porque ya no se sostiene, “A las barricadas”… ¿pa qué?. Te han puesto las urnas, ya no puedes jugar con las barricadas.

Esto, socialmente, es un avance impresionante. Genera paz social, y por ende confianza mutua, seguridad jurídica, estabilidad y prosperidad. La hostia. Lo único malo es que también elimina un argumento muy bueno para ligar con chatis, en plan “revolucionario comprometido”, pero bueno para eso ya inventaron Tinder 🙂 ….al pan, que me descentro.

Pues el artículo 2 y el principio de legalidad están haciendo el papel de “opresor”. Magníficamente, además. Ahora, toda la juventud (más susceptible al mito “rebelión”) de Cataluña tiene un poder opresor que niega su causa justa por mis cojones que son dos (“no es legal”)… Es perfecto. Si yo tuviese 20 años y viviese en Cataluña sería indepe fijo. ¡Ah!, ¡Cuán maravilloso sería aglutinarme en plazas y calles con pancartas, soflamas y eslogans! ¡Qué gustito sentirme David enfrentándose a Goliath, El Ché frente a los imperialistas, un joven francés frente a De Gaulle en los psicodélicos 60! ¡Qué torrente de endorfinas y adrenalina al poner mi mejor cara de contestatario y susurrar a una chica en la manifa… “debajo del asfalto está la independencia”!

… ¿Se entiende, no?

No sé el tecnicismo concreto para cohonestar esa C. Act con la Consti…pero sí sé que un jurista bueno puede hacer eso y mucho más. Zapatero a tus zapatos, no seré yo (ni ninguno de nosotros) quien dé con la fórmula magistral que haga posible un procedimiento legal para preguntar/consultar/negociar coherente con la actual Consti… pero sí sé qué es necesario. Mucho.

Necesitamos ese “jarro de agua fría” para tanta calentura activista. Y el mejor remedio que hemos inventado es permitir al sujeto propenso a calentarse participar de la decisión.

Tiene truco, claro. Participar no de forma directa, sino con un sistema. Y eso, llámalo como quieras, es lo que buscamos. Da igual que se llame Clarity Act, Ley de Claridad o Ley de dejad de dar el coñazo ya.

Última metáfora, con permiso. Si tenemos un curso del río muy estrecho (marco legal) y mucha agua bajando en torrente (componente emocional)… la mejor solución parece ensanchar el cauce (proceso legal para consultar/negociar cosas extraordinarias). O le damos cauce o más pronto que tarde nos ahogará la riada 😉

Perdón por el ladrillo, es que estoy locuaz hoy 🙂

 

Por Marod

La verdad, ignoro si la jugada magistral (porque lo es) ha sido cosa de Rajoy, de Sánchez, de Rivera, de Soraya, del chorro de asesores que tendrán en Moncloa, de una alineación cósmica de todos los cuerpos celestes del universo, o de su p**a madre en el trampolín de la muerte (le “robo” la coletilla a Plaza, que me encanta 🙂 ) Pero lo cierto es que es la primera vez en muuuuuchos años que el bloque constitucional (unionista, legalista, españolista, etc) está en una posición tan cojoniástica en un feudo tan irredento y “porculero” como el catalán.

1. Han recuperado la fuerza moral. El relato, el cuento, la imagen…como queráis llamarlo. Lo que el aciago día 1 de octubre se adivinaba como otro capítulo de esa famosa leyenda negra española, ha pasado a convertirse en una celebración lúdico-festiva de sano patriotismo hispánico, dónde se puede ver a medio millón (miles arriba o abajo) saliendo a defender España con banderitas y todo. Precioso. Y aún más importante, no hay ni un clavo ardiendo donde se pueda agarrar el indepe para señalar al “brutal Estado opresor”… la aplicación del 155 es un instrumento legal, aprobado en el Senado (wethepeople) y aplicado con mesura.

2. Se están utilizando los instrumentos jurídicos con proporcionalidad, racionalidad, objetividad y publicidad. Ni un cirujano con bisturí, oiga. Con la sola excepción de enchironar a los “Jordis” (medida cautelar excepcional que no se explica), el resto va de lujo.

3. Como consecuencia de estos dos factores, el bando indepe se está desinflando mucho. No ya su elemento político, importante, sino – más importante aún – su elemento popular. Aunque en un proceso tan circense y tan emocional…la risa va por barrios, y todavía falta por ver quien ríe el último. Pero insisto, creo que no ha habido momento histórico tan favorable a que la risa se quede en el bando español.

Me gusta. Estamos resolviendo un problema muy jodido (véase otros parecidos: Irlanda, Escocia, Balcanes, etc) sin violencia (o testimonial) y manteniendo las instituciones y el normal funcionamiento del Estado.

¡Oye!, que no todo el mundo puede decir lo mismo. Coño, que se nos llena la boca de airear nuestras vergüenzas y lo cainitas, corruptos y tal que somos… y estamos resolviendo algo que casi ninguna otra nación resuelve de una forma tan “civilizada”. Un rayito de esperanza ilumina mi mente…. ¡Joder!, a ver si al final, resulta que no somos tan malos. Siempre mirando con envidia a los GB, Alemania, USA y tal…Sería la hostia.

Otra cosa que me gusta. O que observo y me da lugar a la esperanza. Están convergiendo dos planos que son el fundamento de una sociedad. La moral y el Derecho. Me explico.
Plaza se cansa de argumentarme que la moral, como sistema de regulación del comportamiento, es fundamental y requisito para que una Sociedad funcione. Y yo me canso de contraargumentar que sin Ley no hay Sociedad compleja posible. Ambos sabemos o reconocemos la parte de razón de ambos argumentos.

Pues aquí, creo que se están conjungando ambos. El relato vencedor, la moral vencedora que se está imponiendo es la que refleja la Constitución. En estos últimos giros de los acontecimientos, los buenos están empezando a ser los que defienden el marco constitucional y eso resulta capital (porque con el “no es legal” sólo, no se llega a ninguna parte). Y a la vez, la aplicación del marco legal se está llevando a cabo, lenta pero inexorablemente. Sin ir más lejos, el Turull este se presentó en su despacho… y a las dos horas lo abandonó sin oponer resistencia. Probablemente los Mossos le explicarían lo que implica la usurpación de funciones. Es importante que el “mito” no se imponga a la Ley, que la coacción moral no sobrepase a la jurídica. Las votaciones secretas, las declaraciones de sí, pero no, pero no yo, el parlament, pero sólo instamos a nosequien….toda esa arquitectura de la ambigüedad tiene una causa muy clara…que nadie duda de la aplicación de la ley. Si no la acatas, se te impone. Dura Lex (y no me refiero a la marca de vasos 🙂 )

En definitiva, sea de chiripa, sea calculado, sea un inane con suerte o un genio incomprendido… Esta vez sí. ¡Bien Mariano, bien!

NOTA 1: No creo que a Podemos se le esté quedando cara de gili…creo que optan por una apuesta arriesgada. Quedarse en la ambigua tierra de nadie…tratando de diferenciarse del PSOE. Si siguen la misma estrategia política del PSOE, probablemente la gente indecisa vote al PSOE. Su única opción es tratar de mantener alguna diferencia.

NOTA 2: Hay que reconocer a Iceta y Sánchez el sentido de Estado en este episodio, sorprende en dos tipos que llevaron a PSOE a su peor crisis de la democracia reciente por el famoso “No es no”.

Añadido posterior, para la discusión.

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Luisa Delgado y Marod, en choque de trenes

Luisa Delgado

El diálogo “chupi guay”

Una de las cosas que nos hace sufrir este golpe de estado son los buenistas políticamente correctos que siempre hablan de la manida y vomitiva palabra mágica “diálogo”.
Digo vomitiva porque cuando lo dice un nacionalista significa cesión. Es un eufemismo torticero y que ha calado muy bien en la sociedad española.

Lo dicen ciertos famosos catalanes como Ristro Mejide y Corbacho, tratando de ser equidistante y políticamente correcto pero sin que se note su cobardía.

Otra cosa con la que alucino en este tema es que lo dicen todos los políticos y periodistas progres como Iñaki Gabilondo o Xabier Sardá. Da igual que sea cualquier miembro del PSOE o cualquier periodista chupy-guay(perdón, txupi-guai que así soy más enrollada y chachi-vasca). Todos hablan del “diálogo”. ¿Pero es que no hay nadie del PSOE o prensa afín que discrepe del diálogo? Todos piensan igual como zombis. ¡Es alucinante!

A mí me gustaría saber que entienden éstos por diálogo aparte de bajarse los pantalones. Yo creo que su diálogo es:

– Ceder las policías autonómicas la lo nacionalistas para que tengan una policía pretoriana y politizada a su servicio como se ha visto ahora con los mossos o la Ertzaintza hace años.

– Ceder la educación a los nacionalistas para que inoculen odio a los niños como se ha visto ahora o en las ikastolas hablando de la fictica Euskal Herria.

– Que los nacionalistas catalanes hablen en la prensa en catalán siendo conscientes de que el resto no lo entendemos.

– Unas instituciones donde te sientes excluído si no sabes catalán.

– La exigencia de idiomas vernáculos para acceder a plazas públicas valorando más que otros méritos.

– La red clientelar de estómagos agradecidos.

– Unas tv públicas al servicio del nacionalismo y con el objetivo de adoctrinar.

– Unas fiestas en el País Vasco donde se homenajean a los asesinos y nadie haga nada como si nada.

– Una sociedad como la vasca que está muy acomplejada y hay que demostrar la vasquidad y hacerse perdonar bautizando a los hijos con nombres sabinianos, hablándoles en euskera, escribir con tx, los agures que me dan asco, etc. Una forma de racismo sutil.

– Una sociedad donde se acosa a la Policía Nacional y la Guardia Civil y se les trata peor que ratas. Podría haber pasado una desgracia humana con estos cuerpos y esperemos que no pase en estos días.

– Nombres de asociaciones en euskera, comercios “xxx Berria”, rotulaciones en euskera, todo para ser políticamente correcto con el entorno racista.

– Etc, etc.

Las cesiones se pueden entender al principio de la democracia española cuando todavía no conocíamos a los nacionalistas y éramos inocentes. Ya no cabe la cesión a los nacionalistas porque ya se sabe que solo sirve para calmarles a corto plazo pero sirve para darle más fuerzas y que sigan extorsionando. Es que además es de pura lógica porque si amenazando consiguen concesiones, normal que sigan por el camino que les da frutos. De forma que si con este golpe de estado los nacionalistas consiguen cesiones, estaría más que garantizado otro golpe de estado dentro de pocos años y así sucesivamente.

Otra cosa que a mí me molesta del “diálogo” es que a los no nacionalistas se nos ningunea, parece que no existimos y que toda la sociedad vasca y la catalana fuesen totalmente homogéneas. El “diálogo” siempre ha sido cediendo a favor de los nacionalistas pero en perjuicio de los no nacionalistas, haciéndonos sentir cada vez más extranjeros, a base de permitir a los nacionalistas controlar cada vez más la sociedad vasca y catalana, dándoles cada vez más poder y mayor capacidad de presión.
¿Y por qué a éstos buenistas guays no entieden por “diálogo” cesiones pero de los nacionalistas a los constitucionalistas? ¿Por qué no “dialogar” con los nacionalistas sobre como revertir los puntos que he mencionado?

No hay nada más tonto que cometer una y otra vez el mismo error y no aprender y eso es lo que le pasa al PSOE cuando habla de “diálogo” con los nacionalistas. Es como si entran a robar en la casa de un progre-guay- buenista y dicen “tenemos que dialogar, tú sigue robando que me caes bien y no voy a llamar a la policía”. O como si alguien de la CUP les fuese a agredir y dijeran “no me voy a defender, tenemos que dialogar y luego me sigues pagando”. Evidentemente esta banda de hipócritas no actuarían así.

Me gustaría ser si estos buenistas han tenido que padecer el nacionalismo para saber de lo que hablan. Si realmente muchos de éstos viven en el País Vasco y Cataluña para saber de lo que hablan. O si realmente han tenido que hacer ellos cesiones al nacionalismo, o sea “dialogar” y sufrir las imposiciones nacionalistas. Es que es muy fácil pedir “diálogo” cuando lo sufren otros.

Doctora Luisa Delgado.

Marod

Prefiero un cuento alucinógeno

Yo leo estas cosas y me deprimo mucho 😦

Y conste que entiendo a la Doctora. Porque lo de los sucesivos gobiernos democráticos para con los vascos y catalanes ha sido más una compraventa de favores políticos que una relación política.

Es cierto que no se deberían haber dejado ciertos desmanes, pero desde el principio claro. Pero era muy jugoso “comprar” escaños metiendo dinero y cediendo espacio, discurso y sociedad.

Es la tristeza de haber creado una fractura social donde no la había (o había empezado a superarse). Una fractura social creada, impulsada y fomentada por políticos miserables y serviles o chantajistas y desleales. Y ahora viene el Taimado a poner los cojones encima de la mesa… ¿Ahora? esto es como permitir al nene todos los desplantes y caprichos desde su cuna, y ponerte a darle una hostia a los 18 años… No, hombre no. Haberle educao bien, ahora te jodes.

No, Doctora. La culpa no es de los que usan la Tx, ni de los Mossos, ni de los que hablan euskera o catalán. Ni siquiera es de un sólo partido político.

La culpa es de todos. Y la responsabilidad, esa es sólo nuestra. Del pueblo que secunda el odio bidireccional y jamás hace el menor esfuerzo en comprender al otro.

Esto es España. Un país incapaz de superar sus complejos y de dejar de mirarse el ombligo.

Me he dado cuenta que de la depresión, estoy más favor de los independentistas que de los otros. Prefiero un país roto y cada uno por su lado, que convivir con este odio perenne que deprime a un muerto.

Que les den! Bienvenido a la república independiente de mi casa.

Viva Suecia! Viva Ikea!

Y yo soy un buenista de esos. Creo que si todos cedemos un poco, podríamos llegar a una convivencia razonable. Incluso fructífera. Pero es imposible. No hay Dios. Unos quieren que se hable euskera por decreto y los otros que “los políticos hablen en castellano a la prensa”… y los argumentos de ambos bandos son… bueno, son básicamente insultos.

Vivo en Cataluña desde hace 4 meses. Y he vivido en País Vasco. Y en Cataluña antes más veces. Y jamás me he sentido extranjero, jamás nadie me ha hecho un feo por ser español o por no saber catalán. Me he renovado el carné de conducir en Tarragona y no he tenido ningún problema, he ido a urgencias por una picadura de abeja (soy alérgico) y nadie me ha obligado a hablar en catalán y la doctora que me atendió cambió al castellano desde el momento en que me oyó decir “buenos días” . Supongo que he tenido suerte, una experiencia personal no puede elevarse a argumento, ni mucho menos a norma… pero me niego a creer que la gente normal es así en su día a día.

Y si lo es, y yo soy un buenista Alicia gilipollas… bueno, pues me da mucha pena… pero no creo que sea un problema de buenismo, sino de interés material. De haber cambiado recursos y moral por escaños… y eso no lo hace un buenista, eso lo hace un puñetero miserable (empezando por Felipe y terminando por Mariano) y dejando que la mitad de los catalanes odie a la otra mitad, y a su vez al resto de españoles. Si España es la madre, y las CCAA sus hijas… yo soy juez y le quito la custodia, por inepta.

Así que supongo que no se puede hacer más. Esperar a que esto se derrumbe y rezar para que no nos hagamos mucho daño en el delicado proceso.

No creo en naciones ni en fronteras, ni en credos ni en cuentos. Creo que los creamos (los humanos) para poder cooperar a escala millonaria, que los creamos para que nos sirvieran a nosotros. Ahora pienso que los mitos nos han fagotizado y hemos pasado de servirnos de ellos a servirlos a ellos (bueno a esa élite aprovechada que sabe emplearlos para sacarnos el hígado y enfrentarnos al vecino y al amigo)

Me bajo de este rollo. Lo que es por mi, ya no soy ni ovetense, ni asturiano, ni español, ni europeo… Yo soy del País de las maravillas… puestos a creer en cuentos, prefiero uno alucinógeno.

Marod

Estimadísimo Anónimo Jerónimo.

Lo cierto es que tu misiva me ha conmovido hasta el punto de sentirme concernido a salir de mi retiro temporal. Eso sí, he de confesar que al leer los comentarios de los lectores, sentí cierta punzada en el orgullo al ver tantas y tan justas alabanzas a tu magnífico estilo.

Antes de comentar tu texto, me gustaría que reconsideraras tu drástica decisión de no participar más en este sitio. Confío en que no sea por un prejuicio. O mejor dicho, por la aplicación de un pensamiento colectivo en un sitio donde se trata de evitar precisamente eso.

marod-a-jeronimo

Me explico. Verás. Como seguramente ya sabes, los humanos tenemos la bendita habilidad de simplicar el complejo mundo que nos rodea. Lo hacemos mediante mitos. Etiquetas. Cajitas. Como quieras llamarlo.

Toros sí: Facha. Toros no: Rojo. Aborto sí: rojo. Aborto no: Facha. Es fabuloso. Con tres frases y cuatro símbolos somos capaces de saber si podemos cooperar con otro humano que no hemos visto en la vida.

Así por ejemplo, podemos etiquetar a Plaza como “facha” (con perdón) o “liberal” o “neoliberal”, o “negacionista”, etc (La etiqueta es lo de menos, podemos poner desde las más complacientes a las más ofensivas).

¿Le conocemos? No. Pero sin embargo, con leer un sólo texto ya sabemos en qué cosas podemos cooperar y en qué cosas no.

Podemos cooperar por el bien de la nación (ambos somos de la misma nacionalidad), Podemos cooperar en intercambios comerciales (ambos utilizamos la misma moneda) y NO podemos cooperar en una campaña de concienciación de la cosa del clima. ¡En 5 minutos y sin conocimiento previo de ninguna clase!. No me digas que no es acojonante.
Bueno, quizá no resulte tan acojonante. Yo es que soy un flipado de estas cosas. Pero bueno, al menos, debemos reconocer que es funcional (que funciona, me refiero). En el plano colectivo, si no utilizásemos estas etiquetas y esta forma de procesar la información (pensar) ni de coña sería posible la cooperación a gran escala.

Pero el tema, y por eso te ruego que reconsideres tu postura, es que este esquema no es para nada necesario en el plano individual. Puedes tomarte tu tiempo y analizar y debatir y rebatir todas las cosas que dice el otro.

Y eso es lo que se pretende aquí. Que nos despojemos de los ropajes y empecemos a pensar como individuos, no como grupo.

Ya, ya sé que Plaza utiliza mucho la etiquetas (Kindergarten, Alicia, etc). Pero es que su labor requiere cierta simplificación. Si no esto sería interminable. Nosotros no necesitamos simplificar. Y, en todo caso, las etiquetas están para ser usadas cuando lo necesitamos.

No hay contradicción en discutir (e incluso en dar parcialmente la razón) aquí y luego volver a la trinchera intelectual cuando pasamos al plano colectivo. Simplemente son ejercicios diferentes: pensar como individuo, pensar como grupo.

Piénsalo, es divertido. Es verdad que te llevas algún soplamocos, pero también los das. Anímate.

Hay un párrafo tuyo que ha causado la hilaridad entre alguno de los lectores. Por dogmático, dicen.

“Pero lo cierto es que no dejamos de ser un bicho que se ha salido de su papel, que se ha puesto a hacer trampas (en un contexto evolutivo) y que ha alterado profundamente el equilibrio con una intensidad sobrecogedora. Lo cierto es que la vida no acepta demasiado bien esos cambios de equilibrio, y que si los acepta lo hace a regañadientes, y con tiempo y esfuerzo. Lo cierto es que nos iremos a tomar viento (por no utilizar una expresión más adecuada) y que al final, el que ria el último será el que no entendió el chiste. A buen seguro que al menos se aprenderá algo de todo esto, si es que queda alguien para contarlo, pero al fin y al cabo la evolución no es más que esto ¿no? ensayo y error.”

El párrafo es brillante. Conmovedor. Y no es tan dogmático, ni tan alejado de la realidad.
Me refiero, es innegable que homo sapiens ha alterado profundamente el ecosistema. De una forma inalcanzable para cualquier otro bicho.

Eso no es afirmar que el hombre está fuera del ecosistema, al contrario. Está dentro, pero ha adquirido una capacidad del alteración del entorno tan desproporcionada que le pone en una condición especial. Desde la revolución agrícola hemos cambiado la faz de la Tierra de una forma especialmente intensa.

Y no cabe duda, que tenemos la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de los cambios que introducimos. No sólo la capacidad diría yo, sino el deber de hacerlo.
Homo sapiens ha alterado especies, domesticado plantas, quemado superficies de bosque, cambiado el uso de la tierra para cultivo, ha exterminado (muy probablemente) la megafauna americana, ha exterminado al resto de especies de homínidos que convivieron con él en sus primeras etapas, y va camino de alterar su genética, el clima global y vaya usted a saber cuantas cosas más.

Esto nos debe hacer reflexionar como especie acerca de las consecuencias que tienen todas estas alteraciones. Y paliar, en la medida de lo posible, todas aquellas que preveamos negativas (para nosotros y para el resto del ecosistema).

No, no porque la vida no acepte estos cambios de equilibrio. La Vida, así en mayúsculas, no existe. Es un mito. Llámalo Gaia, Madre Tierra, Pachamama. Vida, Madre Naturaleza. Da igual.

La Vida no es consciente. Es un conjunto de procesos inconscientes que no tienen opinión, ni voluntad, ni disposición sobre los cambios.

El planeta no decide (ni opina, ni puede hacer nada al respecto) sobre su grado de contaminación, población, temperatura, composición de la atmósfera, etc.
Homo Sapiens ha introducido todos estos cambios brutales en “La Vida” y la consecuencia “terrible” es que ha pasado de ser un mono imberbe asustado de la sabana africana, a colonizar todo el planeta y superar los seis mil millones de individuos. Como “castigo” es realmente extraño, siempre que midamos el éxito por un criterio numérico, claro.

A lo que me refiero es a que la consecuencia (el éxito o fracaso de una determinada conducta) no tiene que ver con la catadura moral que nos suscite la conducta humana, sino con su eficacia. No a que a “La Vida” le parezca o acepte mejor o peor los cambios, sino a que esos cambios ayuden o no a la proliferación de la especie.

Homo Sapiens ha matado a Dios. Ya no le hace falta. Ya no hay que rezar ni que sacrificar corderos a Dios para que mejore nuestras cosechas. La ciencia ha dado esas respuestas. Dios ya no es necesario. Si la ciencia pretende suplantar a Dios, dejará de ser ciencia.
Retomo la premisa inicial. Homo sapiens tiene no solo la capacidad, sino el deber de reflexionar sobre su incidencia en el medioambiente. Pero por una cuestión moral.
Sí. Moral. Porque tenemos moral. Y eso, que son juicios morales, no deben ser atendidos, ni resueltos por la ciencia.

Esos deben ser atendidos y resueltos por la Política o por la Religión, nunca por la ciencia.

Dices que la ciencia está desprestigiada por demasiada especialización y tecnificación que resulta ajena al ciudadano. No. La ciencia (en realidad, no la ciencia, sino la política) se desprestigia en el momento que suplanta a la política. Y pasa de emitir juicios de ser a juicios de deber ser. Nadie, en su sano juicio, duda de un neurocirujano cuando le dice que le va a trempar el craneo y quemarle un tumor. Y que me aspen si entiendo dos palabras de su puñetera de jerga.

Ahora, dudaré del primer neurocirujano que me diga que mi tumor ha sido generado por mi adicción a ver pornografía, a apostar en las carreras o que es un castigo divino por mi inagotable avaricia de querer producir más y más barato.

En definitiva, tu texto tiene un buen enfoque y un mal planteamiento. No es una cuestión de no hacer enfadar al Planeta, ni siquiera de agotamiento de recursos (pudiera, pero no es el caso de momento). Es una cuestión moral. De qué es lo correcto y qué no lo es. Pero a esas preguntas o inquietudes NO DEBE contestar jamás la ciencia. Ni siquiera debemos mezclarla (contaminarla) ni de una forma tangencial.

Esas preguntas deben ser contestadas en la política, en la ideología, en la religión. Pero no lo llaméis ciencia, por favor.

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NOTA: Políticamente, creo que hay que cambiar el modelo productivo e ir sustituyendo lo más rápido posible el uso de combustibles fósiles (lo digo para que veas que no estoy de acuerdo con Plaza…aunque en esto del clima me temo que tenga razón)

Nota (pm). Es una respuesta de Marod a esta entrada de Jerónimo:

La entrada de la sexta extinción cabrea a un Jerónimo

Originalmente estaba colgado como comentario ahí:

Marod

Esta viene de lejos, de cuando Cataluña prohibió por ley la llamada Fiesta Nacional. El PP recurrió al T.C. porque entendían que el legislador catalán se había pasado de “frenada” y había que atizarles con la Consti en el lomo…para que no se olvidaran, que a pesar del fet, sigue siendo la dueña y señora de nuestra Sociedad.

No voy a elaborar el desarrollo acostumbrado porque la sentencia y los fundamentos se centran sobretodo en una cuestión de competencia. Un conflicto sobre quien tiene la competencia de legislar estas materias. Así en plan rápido hay una competencia compartida entre el Estado central y el periférico sobre las competencias en arte y cultura y tal. Una discusión muy aburrida en plan “tuya, mía, tuya, mía” que al final se queda en un totum revolutum que significa que a pesar de que puedas desarrollar legislación en esa materia, no puedes vaciar la competencia del otro. Y claro, si prohíbes los toros… pues la vacías un poco.

Al final, el TC falla a favor del estado central, y anula la prohibición catalana. Por cierto, para no ser una cuestión de nacionalismo… los escritos se fundamentaban en una cuestión de competencia (o sea, sí que lo era)

Pero esto es un coñazo, y no quiero centrarme en esa parte. Vamos a ver lo poco que han tocado sobre el fondo del asunto.

Y el fondo del asunto es este. Tenemos una conducta que una parte de la sociedad la estima como una manifestación cultural, como un arte a proteger y a admirar; y que otra parte de la sociedad la estima como un asesinato y tortura hacia a un animal.

Esto es lo que critica Plaza sobre mezclar política y moral. Aunque hay casos en que es difícil separar. Esto es, sobretodo, una cuestión moral. Y sin embargo, en el momento en que el legislador (recogiendo el sentir de sus ciudadanos… o eso creen ellos) decide proteger uno de los valores en lid… se hace necesaria la ponderación.

El legislador tiene la legitimación para proteger los valores constitucionales que estime en peligro o insuficientemente desarrollados, así que no es cuestión de limitar la actividad legislativa por conflictos morales.

Lejos de la discusión pancartera y limitada al puro eslogan, el legislador catalán tiene sus argumentos:

La concurrencia competencial intenta evitar la imposición de un modelo uniforme, preservando y estimulando los valores culturales propios de cada cuerpo social, tal como de hecho se desprende del propio preámbulo de la Constitución (…). No obstante, la cultura no es algo petrificado; toda actividad cultural debe someterse a crítica y no constituye per se una actividad que tenga que preservarse eternamente. El recurso de inconstitucionalidad, se señala, parte del carácter nacional, histórico, cultural y patrimonial de los toros sin tener en cuenta que la aceptación del carácter cultural de los espectáculos taurinos no es necesariamente pacífica. La propia historia de la tauromaquia evidencia la existencia de épocas de tolerancia y de épocas de prohibiciones. Aunque para determinados sectores es una tradición motivo de inspiración para diversas manifestaciones de las bellas artes, para otros sectores es un espectáculo cruel en el que se tortura públicamente al animal, lo que es impropio de sociedades civilizadas en las que también debe garantizarse el bienestar animal. En este sentido la «aceptación jurídica del carácter cultural de los espectáculos taurinos que reclama la parte recurrente no es tan clara» pues su consideración cultural «vendrá dada por las leyes que regulen tal espectáculo, en el entendimiento de que si una ley los prohíbe su consideración cultural estará en entredicho»

Hay que considerar lo que está alegando el legislador catalán. Es decir, nuestro ordenamiento reconoce el valor de protección del medioambiente (fauna y flora y eso). Existen delitos tipificados por dañar esos bienes jurídicos protegidos. Es un tanto bipolar, pues, reconocer el valor de proteger la fauna, y luego dedicarnos a clavarles cosas hasta matarlos.

Ello le legitima para entender que su consideración cultural es, cuanto menos, discutible. Y preferir la protección del bienestar del animal. La libertad artística (tanto de crear como de disfrutar ese supuesto arte) se ve limitada (prohibida) en aras a un valor también reconocible en nuestra sociedad que es el de proteger el bienestar del animal. No sirve pues el argumento de “si no te gusta, no lo veas”… porque se trata del sufrimiento del bicho, no de los gustos o sensibilidades particulares.

El Estado, por su parte, alega esa condición cultural de los toros:

A este respecto los recurrentes citan y traen a colación las consideraciones que, sobre la fiesta de los toros como manifestación artística, han realizado Federico García Lorca, Jacinto Benavente, Ramón María del Valle-Inclán y Tomás Ramón Fernández, entre otros. Todos ellos destacan que la fiesta de los toros es un elemento constitutivo de nuestra realidad social, formando parte de la cultura tradicional y popular.  En resumen, sostienen los recurrentes, «existe por tanto una aceptación jurídica, y pacífica, del carácter cultural, histórico y tradicional de la Fiesta de los Toros como parte esencial del Patrimonio Histórico, artístico, cultural y etnográfico de España»

Claro, la importancia de señalar ese carácter cultural, histórico y tradicional es esencial ya que el valor es constitucionalmente protegido: Teniendo en cuenta lo anterior, la prohibición establecida en el art. 1 de la Ley 28/2010 restringe y limita derechos fundamentales reconocidos en el artículo 20, como la libertad de expresión y producción y creación artística.

Cierto es que el legislador catalán está prohibiendo de facto un derecho fundamental. El torero crea arte en su corrida (de toros, mal pensaos 😉  ) y el espectador asiste y se enriquece de un espectáculo cultural. Por eso el legislador catalán trata de negar esa condición cultural “pacífica” o no discutida.

Es discutible que un valor no “fundamental” (protección de la fauna) pueda restringir hasta la prohibición un derecho fundamental (20 CE). No se puede despreciar el hecho de que, efectivamente, el toreo es considerado un arte histórica y tradicionalmente. Puestos puntillosos, plasmar violencia o tortura en una pintura…. ¿Podría censurarse?

Claro que es más fácil digerir una violencia o tortura simulada que una real. Es complejo.

Al final, y esta ya es mi opinión personal tras exponer los argumentos, creo que es necesario cohonestar (compatibilizar) ambos valores. No creo que fuese tan difícil limitar lo peor del sufrimiento físico del animal (limitar ciertas suertes,  o que infringiesen menos daño al animal) o incluso no llegar a matar al animal (qué sé yo, hacer pasar un estoque romo por algún lado… seguro que hay mil formas de plasmar la esencia de la muerte de una forma simulada).

De forma que dejando reconocible el arte del toreo, modificarlo en pro de mejorar el tratamiento que se le da al animal en la plaza.

Y esto, que es esencialmente una cuestión moral, la mejor forma de tratarlo es con leyes. Como dije, aunque diferentes, Moral y Derecho se tocan y se invaden en no pocas ocasiones.

No os quejéis, que ha sido cortito 😉

Marod

Toca facer la primera entrada del año sobre doctrina constitucional. Ya sé que es un rollo, pero los que seáis ateos o agnósticos tomároslo como la misa dominical. Hay que saber un poco de doctrina para poder ser católico practicante, y hay que saber un poco de doctrina constitucional para poder ser demócrata de pro.

Además, yo no os voy a mandar rezar nada, así que menos quejidos. Y se la debía al administrador, que me había comprometido aquí (https://plazamoyua.com/2015/12/11/ley-de-proeccion-contra-la-estupidez-estructural/#comment-296196)

Esta es nueva. No es ni un amparo ni un recurso, sino una cuestión de inconstitucionalidad que es aquella que sólo puede ser promovida, de oficio o a instancia de parte, por Jueces y Tribunales y han de hacerlo cuando consideren que una norma con rango de ley aplicable al proceso del que conocen y de cuya validez dependa la decisión que hayan de adoptar en el mismo pueda ser contraria a la Constitución , es decir, la que piden los jueces (o las partes en un juicio) cuando creen que aplicar esa norma vulnera la constitución.

Aclarado este punto, aquí no hablaré de partes diferenciadas, ni hablaremos sobre hechos, ni nada. Vamos, directamente, al meollo de la cuestión (nunca mejor dicho)

La promueve, en este caso, la titular (Señora magistrada) del Juzgado de lo penal nº1 de Valladolid. Le surgen dudas (en realidad, ninguna) a la señora magistrada en nada menos que 21 procesos (a veces apoyada por el Fiscal…. Bueno a veces no, sólo en uno).

Bien, ¿Y cuál es esa norma sospechosa de violar a nuestra pobre consti en un oscuro portal?

El artículo 153.1 del código penal (introducido por la reforma de la Ley sobre medidas para la violencia de género y bla bla bla), que dice:

  • El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión de menor gravedad de las previstas en el apartado 2 del artículo 147, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años.

Bueno, así a primera vista lo que llama poderosamente la atención es lo de “esposa o mujer”. Se trata de un delito (menor) tipificado en el capítulo de las lesiones previsto para aquellos bofetones que sin llegar a causar lesiones que requieran de tratamiento médico, sí supongan un perjuicio o menoscabo de la integridad física o psíquica de la víctima (típico ojo a virulé o labio partido). Parece que el legislador no estimó posible que una mujer pueda infringir tal daño, o que si el daño lo provoca una fémina no alcanza el nivel de reprochabilidad suficiente para su tipificación. Cosa extraña, ya de mano.

Pero, mejor que mi menda, nos lo va a explicar su señoría magistrada de Valladolid, que para eso estudió más y mejor y que yo.

  • Consideran los Autos de cuestionamiento que el primer inciso del artículo 153.1 CP «colisiona frontalmente contra el principio de igualdad consagrado en el artículo 14 CE». Interpreta la Magistrada, a partir de la dicción del artículo 1.1 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, que la agravación se fundamenta exclusivamente en el sexo de los sujetos del delito, ciñendo el ámbito del sujeto activo al hombre y del sujeto pasivo a la mujer. La norma penal, con su tratamiento punitivo diferente, «no supone una acción positiva sino una discriminación negativa hacia el hombre» carente de justificación por parte del legislador, que «exige requisitos para su especial protección a otros grupos de familiares que sí precisan de atención preferente (ancianos o niños) que en ningún caso se precisan para la especial punición cuando la víctima es una mujer)». Considera así que «puede estimarse que el legislador ha establecido una presunción, iuris et de iure, de que la mujer es en cualquier caso ‘‘persona especialmente vulnerable’’, en clara oposición a la dignidad de la mujer, con vulneración de los dispuesto en el artículo 10.1 CE».
  • Entienden, en fin, los Autos que quedaría eliminada la duda de constitucionalidad de la norma con «la simple eliminación de la referencia al sexo de los sujetos como criterio cualificativo de la agravación… y manteniendo como víctimas objeto de especial protección aquellas que sean especialmente vulnerables, con la correlativa imposición de la carga probatoria al respecto

 

Fundamentalmente, viene nuestra amiga magistrada a decir dos cosas:

Una, que al ceñir exclusivamente al delicuente al sexo masculino y a la víctima al sexo femenino, la norma está creando una desigualdad, que no se justifica como positiva (en favor de) sino como negativa (en perjuicio de), en este caso en perjuicio del macho que a igual conducta punitiva (fostiar a alguien) ve agravada su pena.

Dos, se mete en un jardín su seño, tirando de analogía con otras normas penales en las que – además de ser vulnerable – hay que demostrarlo; para establecer que el legislador hace una presunción iures et de iure (no cabe prueba en contrario… sí o sí) sobre que la mujer es un animal especialmente vulnerable, lo cual choca contra la dignidad del género femenino. Se ve que a su seño es de las que les jode que le cedan el paso en las puertas. 😉

Digo jardín, porque su seño no se ha leído la exposición de motivos de la ley. No va por la especial vulnerabilidad de la víctima, sino por la importancia de los bienes jurídicos lesionados (colateralmente, si queréis)… ya sabéis la libertad, la igualdad y bla bla bla. Cabe recordar a su seño que la analogía, en materia penal, está vetada.

Ya tenemos la posición de su seño explicada, pero ¿Qué sería del Derecho sin contradicción? Lo mismo que un jardín sin flores… con lo que me gustan a mí las margaritas de la vereda. 😉

Algo tendrán que decir el abogado del estado y el fiscal, que para algo cobran joer. Veamos:

Abogado del Estado:

  • En relación con el cuestionamiento del artículo 153.1 CP desde el artículo 14 CE entiende que, «aunque el precepto se inspira esencialmente en la protección de la mujer en el ámbito del matrimonio o relación afín, no es reconducible al esquema simplista que propone el Auto, colocando en exclusividad a los sexos en el lado activo o en el pasivo del delito. Sólo la fragmentación –en definitiva mutilación– del texto puede llevar a tal consecuencia». Así, el precepto incluye también como sujeto pasivo a las personas especialmente vulnerables, que pueden serlo de cualquier sexo, sin que la persona que comete esta agresión contra el vulnerable pueda tampoco identificarse por el sexo. «Acaso no sea difícil comprender también que una interpretación conjunta de esos dos términos permite una interacción recíproca entre ambos. Así, la especial vulnerabilidad, alineada con la condición femenina no parece que se haya de limitar a personas impedidas o indefensas, sino a cualesquiera que por cualquier causa, incluso ocasional, permita apreciar una mayor vulnerabilidad relativa con el agresor. Y a la inversa, estimar que no siempre la condición femenina arrastra fatalmente ese rasgo de vulnerabilidad que en última instancia justifica la inspiración protectora del precepto. Lo que la ley penal persigue evitar —según la exposición de motivos de la LO 1/2004— es esa actuación discriminatoria frente a las mujeres por el hecho de serlo».
  • El artículo 10 CE «aparece aludido en el Auto» de un modo «marginal y accesorio». Apunta el Abogado del Estado que, en todo caso, «ni el legislador menosprecia a la mujer por considerarla más vulnerable, ni envilece al sexo masculino, tachándolo de maltratador u opresor de la mujer. El legislador diseña un tipo de delito en la forma que mejor corresponde a la realidad sociológica que el propio Auto reconoce y lamenta»

 

Se agarra el abogado (bien visto el hueco) a que el artículo añade al final “o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor” y que entonces, visto en conjunto, el artículo encuadra perfectamente la misma conducta que una hipotética Sra. Bestiajez pueda ejercer contra su marido Sr. Flacuchez. Ergo, no se vulnera el principio de igualdad formal.

Para solventar lo de encasillar a la dama como la florecilla indefensa y al varón como la “bestia” dice el tío que es marginal y accesorio (¿?) y que en realidad tipifica conforme a la “realidad sociológica” (lo dirá por las 56 mujeres/año, supongo)

Se le olvida al abogado lo que la magistrada ha apuntado antes, que la especial vulnerabilidad habría que demostrarla y a la mujer le valdría con el mero hecho de serlo. Ergo la discriminación sigue ahí puesta, aunque en puridad sea cierto que una mujer sería condenable por este artículo si le atiza a su marido “especialmente vulnerable”.

 

Ahora el fiscal:

  • Subraya el escrito que el legislador ha tomado en cuenta en el precepto cuestionado los datos de que la mayor parte de los delitos de violencia doméstica se producen en las relaciones de pareja y por parte de los hombres, por lo que no puede afirmarse la carencia de una justificación objetiva y razonable para afrontar este tipo de violencia. Constata así «una forma delictiva con autonomía propia caracterizada por unas conductas que encierran un desvalor añadido, un plus de antijuridicidad, al ser expresivas de determinadas relaciones de poder y sometimiento del hombre sobre la mujer… A ello debe añadirse que la agravación punitiva no sólo se produce en este ámbito específico de la violencia doméstica, sino que es extendida por el legislador a cualesquiera relaciones familiares… cuando concurran en la víctima circunstancias objetivas de desprotección… Por tanto el legislador sólo ha tomado en consideración, dentro de los delitos que afectan a la pacífica convivencia en el ámbito doméstico, el tipo de relación familiar de que se trata y el sexo de los sujetos intervinientes cuando dichos extremos tienen incidencia criminógena, y además teniendo en cuenta que tal incidencia es extrema y causante de una brutal magnitud delincuencial en la que además de verse afectados una pluralidad de bienes jurídicos, aparece afectado el derecho a la igualdad de las víctimas»

 

Este sí, sabe por donde tiene que tirar el tiro “afectado el derecho a la igualdad de las víctimas”. En el fondo es una chorrada. Dice que la diferencia de trato estaría justificada objetivamente y razonablemente porque es cierto que hay muchos delitos en el ámbito de pareja y son cometidos mayoritariamente por hombres. Que digo yo, que como si importara. A ver si encasillamos a la mayoría de los terroristas morenos y despenalizamos los rubios, no te jode. Es la conducta lo que tiene que determinar el delito, y no quien lo cometa (hombre, mujer, ruso, negro, judío)

 

Esto es todo por las partes. Nos falta la parte dispositiva de quien ha de juzgar. No hace falta que os adelante que el fallo fue desestimación de la cuestión de inconstitucionalidad, el morbo, de haberlo, viene en los porqués:

Para el que tenga interés, son los “fundamentos jurídicos” del link. Para el que no lo tenga, se los resumo y explico brevemente con mucho gusto:

El TC examina la cuestión de la vulneración del ppio de igualdad formal (14 CE) y dice que no lo miremos por la vertiente discriminación por sexo, sino por la general; y ello porque no es el sexo de los implicados lo determinante a la hora de tipificar, sino la conducta “en su voluntad de sancionar más unas agresiones que entiende que son más graves y más reprochables socialmente a partir del contexto relacional en el que se producen y a partir también de que tales conductas no son otra cosa… que el trasunto de una desigualdad en el ámbito de las relaciones de pareja de gravísimas consecuencias para quien de un modo constitucionalmente intolerable ostenta una posición subordinada”

A partir de este primer quiebro (¿A santo de qué viene individualizar el sexo del agresor/víctima si lo que pretendes es sancionar una conducta? Mi no entender), el TC pasa a recordar cuando una diferencia de trato general (las de raza, sexo, religión hay que justificarlas con mayor gravedad) es constitucionalmente aceptable: “que el tratamiento diferenciado de supuestos de hecho iguales tenga una justificación objetiva y razonable y no depare unas consecuencias desproporcionadas en las situaciones diferenciadas en atención a la finalidad perseguida por tal diferenciación”

Desde esta premisa (aceptada pacíficamente en la jurisprudencia) dice:

Lo primero que hay que mirar es si el tratamiento diferenciado busca un fin legítimo (constitucionalmente hablando claro). Y dice que sí por eso que ya hemos repetido mil veces. Que las hostias de género son más graves porque no sólo atentan contra la dignidad e integridad física del fostiado, sino que afectan a otros derechos fundamentales tales como la libertad y la igualdad y esa vaina. (…lucha contra la desigualdad de la mujer en dicho ámbito, que es una lacra que se imbrica con dicha lesividad, es palmaria la legitimidad constitucional de la finalidad de la ley, y en concreto del precepto penal ahora cuestionado, y la suficiencia al respecto de las razones aportadas por el legislador)

En segundo lugar si la funcionalidad para ese fin legítimo se cumple. Dicen que sí porque las agresiones producidas son un efecto de esos males de la desigualdad, el abuso, el sometimiento cultural y tal. Como ya voy pasadísimo de texto, no lo explico más porque es más de lo mismo.

Por último hay que examinar si la norma es proporcional. O sea si para proteger esos valores constitucionales no nos estamos pasando siete pueblos. Como la cosa es que al final la diferencia de pena es de menos de tres meses (incluso se puede cambiar por trabajos para la comunidad) pues tenemos que tampoco es que estemos exagerando mucho. Poquita diferencia de trato, a cambio mucha mejor protección de la igualdad (material, se entiende)

En resumidas cuentas, a mi entender personal, puedo tragar con que no sea una discriminación sexual (ejem), puedo tragar incluso con que sea cierto que las hostias en el seno de la pareja tengan un componente cultural sexista (donde el hombre atiza con mucha más frecuencia) y que sea una buena idea darles un tratamiento penal diferenciado.

Lo que no trago ni de coña es que primero: ya estaba prevista la agravante si necesidad de mentar el sexo de la víctima/agresor (es decir dejando el ppio de igualdad indemne) y segundo: el derecho penal no puede hacer presunciones iures et de iure sobre casi nada, y menos sobre las intenciones de los autores de los delitos y faltas. Vulnera el principio de inocencia.

Lo dice muy bien el voto particular:

Sin embargo, lo que a mi juicio resulta incompatible con el derecho a la presunción de inocencia (art. 24.2 CE) es la presunción adversa de que todo maltrato ocasional cometido por un varón contra su pareja o ex pareja sea siempre una manifestación de sexismo que deba poner en actuación la tutela penal reforzada del artículo 153.1 CP. A mi juicio, esta presunción es incompatible con los principios del Derecho penal moderno, que ha desarrollado criterios de atribución de responsabilidad «concretos», por el hecho propio y no por hechos ajenos.

Entiendo que el principio de culpabilidad resulta infringido cuando indiscriminadamente se aplica el referido artículo 153.1 CP a acciones que tengan su origen en otras posibles causas y, lo que es más grave, sin que se exija la necesidad de probar que se ha actuado abusando de esa situación de dominación”

Lo que no cabe en cabeza humana es pensar (y lo que es peor legislar) que todo maltrato del varón hacia la mujer es una manifestación de un delito de odio que se ejerce por considerar inferior al otro por su circunstancia personal, que cada vez que fulano abofetea a mengana es por todos los siglos de opresión cultural y de dominio sexista y que además fulano lo hace a sabiendas de esa condición y para agredir no solo la integridad de mengana, sino su libertad y su derecho a ser miembro de plena igualdad de la sociedad.

Por eso el legislador sí se ha excedido en sus límites constitucionales, y debería haberse declarado plenamente inconstitucional esta norma.

Lo siento amigos, esta vez sí, sois “PROSTI”

 

Hala ya está. Podéis ir en paz J   Feliz 2016 a todos!!

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