Marod


Por Marod

 

Estimados

Vinculo este enlace respecto a una noticia relacionada con la última polémica de nuestro país (lo de la polémica aquí, es deporte nacional, ya sabéis) con el colectivo LGTBI

Expongo mi relato de hechos y posteriormente hago unas reflexiones acerca de la compleja relación entre la moral y la ley en nuestras sociedades democráticas. Me limito a exponer reflexiones, no soluciones que no tengo, a problemas que quizá no entiendo.

Al lío.

Resulta que Correos (Sociedad Estatal, ojo) organiza y ejecuta una campaña de promoción “homenaje al movimiento LGTBI”. Editan unos sellos, y vinilan unas pocas furgos, otros pocos buzones y una oficina.

Total, 12.500 euros (según fuentes del periódico) de inversión. Parece que sólo en sellos ya han vendido más de 18.000.

Ante esta campaña de Correos, el sector conservador (la parte más radical) visibiliza su descontento con el gasto público invertido en un asunto ideológico. Soportando la crítica en la delicada situación económica del país y de la propia Sociedad Estatal de Correos.

A raíz de esa crítica, sale esta noticia que viene a dejar en ridículo ese “enfado” del sector conservador.

Hasta aquí, el relato de hechos que he observado.

Ahora, las vueltas (sólo para valientes 😉)

Los gestores detrás de esa Sociedad Estatal no son idiotas. Podían preveer perfectamente la reacción desmedida (siendo maliciosos, incluso pensar en la repercusión gratis de la posible polémica).

Relatos morales, polémicas garantizadas. De manual.

¿Se van a gastar miles de millones de euros en eso? ¿Pa qué? Si con la mínima inversión le van a sacar rédito…amos hombre que no son idiotas.

Reflexión aislada: la importancia de centrar la crítica en lo objetivo y no en los relatos.

Si la campaña de Correos tiene alguna crítica, de tenerla, se debe centrar en la propia campaña de Correos

En el hecho de homenajear a un colectivo por una cuestión ¿ideológica? (pertenecer al colectivo LGTBI). A los heterosexuales nadie nos homenajea y no ponemos el grito en el cielo, podría argumentar cualquiera de los millones de españoles heterosexuales.

Pero, cagada importante, pican en lo aparente (si ves la foto, parece que hay un parque entero de furgonetas pintadas, y no 5 furgos con un puto vinilo) y lo comparan con la crisis económica.

Pues no joder, vete directo al asunto en cuestión

¿Es criticable que el Gobierno permita campañas o promociones públicas homenajeando a un colectivo?

¿Ser LGTBI es una condición social, biológica o ideológica?

Una actriz activista del movimiento LGTBI lo compara con la condición racial.

Una enorme pista de lo que Plaza ha explicado siempre de forma impecable.

Es un relato moral. No se consideran una opción ideológica, sino una condición personal.

No es que PIENSEN así, es que se SIENTEN así.

El problema, en mi opinión, es que todavía no han conseguido una aceptación moral completa por parte de la sociedad.

Hay una parte de la sociedad que sigue negando la condición igual de esas personas que presentan esas características concretas (opciones de género y sexuales).

Que no les persigue, ni los juzga, ni los encarcela, ni les obliga a renunciar a esas preferencias, pero que considera que esa condición no les otorga ningún derecho a cambiar o adaptar instituciones jurídicas (matrimonio, filiación, etc).

Es, a mi modo de ver, la mejor razón por la cual los heterosexuales no necesitamos homenajes. Todas esas cosas “sociales” están pensadas y diseñadas por nosotros. Los “normales”.

Lógico, si consideramos que las cosas sociales se hacen para la mayoría de la gente. Están basadas en usos y costumbres sociales que ya estaban ahí antes de las leyes.

Luego, en parte, sí tiene razón la actriz al posicionar el asunto en el aspecto moral puro y duro. Visto, además, que el económico era un poco bluf.

Sin embargo, la famosa equidistancia no me impide recordar que el movimiento LGTBI, lejos de limitarse a reivindicar su condición como una opción personal legítima y acreedora de los mismos derechos que el resto, defiende también otras demandas bastante menos morales, y sí económicas.

Me refiero, como no, a las demandas de discriminaciones positivas y cosas así.

Eso sí es política y creo que fueron los primeros en mezclarlo.

En este caso, no creo que la campaña de Correos tenga mucha crítica, la verdad.

No veo mucha ideología en “homenaje al colectivo LGTBI”. Eso son personas, al fin y al cabo. Un colectivo de personas de todo tipo de ideología y condición. Que en determinados momentos históricos sufrieron persecuciones u ostracismo por el mero hecho de ser lesbianas, gays, transexuales o lo que fuere.

Pues me alegro de que ahora hagamos homenajes, me parece perfecto.

Pero la política siempre será discutible, y una parte de lo vuestro es política. Esto de Correos no me lo parece.

Pero una cosa es ponerle pegatinas a un buzón, y otra diferente bonificar tu contratación laboral.

Pues ya estaría todo más o menos, 😉

Añadido para los comentarios (pm):

Por Marod

Nota: Marod contesta a este comentario [–>].

A Plaza le “motiva” que yo argumente la necesidad de protección como solución al problema de la violencia de género. Mejor dicho, le motiva que yo crea que con más medidas de protección y más medios se soluciona el problema de la violencia de género.
Creo que le extraña (y un poco le fascina, quizá 😉) que no le hagamos (ley en mano) puto caso a la realidad que nos demuestra eficazmente la estadística.

Yo no tengo la respuesta. Pero puedo aventurar una. Como estoy en fase zen, me voy a enrollar como una persiana. Y sinceramente, con permiso, solicito entrada nueva.

Creo que, en el fondo, no hablamos de lo mismo. Ese plano de la realidad física que medimos con estadísticas es lo que le debe importar a los políticos.

Desde luego, en esta sociedad quien no llora, no mama. Los problemas más importantes son, en realidad, los que más repercusión tienen. Y para ello no hay nada mejor que los problemas que tú defiendes sean los más urgentes, los más catastróficos o los más horripilantes que te puedas imaginar.

Ciertamente, desde un punto de vista político conviene plantearse qué problemas y cuánto beneficio obtenemos de destinar más recursos a la lucha contra la violencia de género. Y ahí, obviamente, es dónde entran con fuerza las estadísticas que nos “negamos” a mirar.

Te motiva averiguar qué razón nos hace pensar que sea una buena idea el hecho de que una sociedad con unos recursos limitados, destine una creciente y creciente parte de esos recursos a la lucha contra un problema residual o equivocado.

No soy idiota. No me niego a mirarla. Sencillamente me resulta ajena. A mí me da igual que el PP se gaste más dinero en toros y curas a que el PSOE se lo gaste en paridades, arcoiris y laicismo.

Lo mismo que me resulta indiferente que el PP se lo gaste en Mariano sé fuerte, la gurtel, o que el PSOE en farlopa y en putas.

La gente más cegada políticamente es aquella que cree que la lucha contra la violencia de género empezó en 2004 con Zapatero. Y la que cree que terminaría con VOX en un hipotético futuro.

Con Franco no se medían delitos de violencia de género. Era un problema de escasa repercusión. Alguno se piensa que el franquismo iba animando a los hombres a maltratar a sus mujeres, pero ni siquiera era algo que le importara. Sencillamente, si no llegaba a mayores, pues ni le prestaban atención. Cosas de pareja, oye. Tampoco te metas.

Con la llegada de la pluralidad ideológica, la relevancia de los problemas va cambiando de forma y color.

Y empezamos a medirlo y a exigirlo y a decir uy uy uy terrorismo, la de Dios, Venezuela!
El resultado es que ahora gastamos energía (y recursos) en algo que tenía una incidencia social de 80/90/100 víctimas mortales por año y que ha pasado a 50/60 víctimas por año. Un cero coma mierda, seguro. Contra eso no se puede hacer nada. Joer que voten a otros, la gente tú! Cosas de la democracia.

Por eso no me importa la realidad estadística. No es cosa mía. Yo aprecio mis derechos. Mi plano de realidad es el ideal del sistema. La Constitución no es lo que la Sociedad es. Es lo que quiere ser.

Y en el tema que nos ocupa, la sociedad quiere que cada uno de nosotros y nosotras, por el mero hecho de ser personas, seamos titulares de unos Derechos. Entre ellos algo que valoramos tanto como la vida, la salud o la integridad física. Yo solo miro si se están defendiendo bien esos derechos o no. Si es correcto destinar más o menos recursos y repercusión a un problema es cosa del legislador. O sea, del político. Porque lo que yo miro es que detrás de ese 0,000000 mierda que se haya logrado rebajar en violencia de género hay una mujer. Una de verdad, más real incluso que la realidad estadística.
Hay una titular del Derecho a la vida a la que el Estado (nuestro esfuerzo común) le ha cumplido lo prometido.

Mi visión es más judicial. Yo sólo miro si el legislador (el político) se está pasando de frenada o no. Y dónde se está pasando. Por eso trato de explicar que el principio de igualdad en lo que responde a las medidas de protección para las víctimas se cumple. Nuestras leyes son conformes al principio de igualdad porque esas medidas están diseñadas para ambos cónyuges o personas.

Si esas medidas son excesivas, inoportunas o escasamente eficaces depende de lo que decidan los que han ganado las elecciones. O sea, los que nosotros votamos. Esa discusión se cierra fácil. Haber votado muerte, a joderse.

Hay personas que confunden las leyes con la política. Lo malo es cuando se hacen relevantes 🙈. Tipo troll, los de la caverna y los feminazis y esas cosas.

Hay gente que cree que lanzar al aire que hay muchas denuncias falsas para mostrar lo innecesario que es el esfuerzo en ese “problema” y, a la vez, lo injusto que resulta es un argumento político.

Pero no, es un argumento legal. Y legalmente las denuncias falsas no son ningún puto problema. Ni lo eran cuando Franco, ni lo eran con Aznar, ni lo serán jamás en la puñetera vida.

Porque las leyes se diseñan para proteger esos derechos ideales que cité antes. Y si se trata de proteger la vida, las denuncias falsas nos importan una mierda. Porque detrás de las estadísticas hay personas. Nos lo agradecen en silencio.

Las denuncias falsas (de todo tipo y condición) nos parecen una marranada muy grande. Tan grande que la catalogamos como delito. Tienen su propio tratamiento legal. No resultan un problema en la violencia de género.

Confrontamos bastante bien los hechos. Requerimos peritos, testigos, hay abogados, fiscales, jueces. Gente que se gana la vida vigilándose la una a la otra para atacarse, defenderse y sentenciarse.

Yo hago críticas legales donde sí pinta bastante más. Porque supone un problema de validez de la ley. Yo sí critico la ley integral de la violencia de género porque establece una violación flagrante de mi principio de inocencia. La reforma que introduce dicha ley en el código penal, hace que si yo amenazo a mi mujer me caiga más pena por el mero hecho de ser yo el hombre de la relación.

Porque la ley integral de la violencia de género da por sentado que yo, por ese mero hecho actúo con la intención añadida de lesionarle también sus derechos fundamentales (libertad, discriminación, etc etc). Eso es una presunción. A lo mejor la he amenazado por haberme cogido el coche sin permiso y sin carnet y haberlo estampado contra la valla del vecino. Esa presunción contra la que nada se puede alegar, es la que me condena culpable de una conducta que nadie debe demostrar.

Así que no te extrañe tanto que no mire la realidad estadística, la política me aburre. No es pensamiento crítico, tan sólo es el resultado de la voluntad de unos cuantos millones sapiens discutiendo y enviándose “memes”; expresado en una papeleta que introducen cada cierto tiempo en unas urnas de metacrilato.

Saber si están haciendo trampas en su “ficticio” juego, pasándose la Constitución por el forro, siempre tiene discusión. No hace falta saber de medicina, ni de paleontología. Basta con poner el artículo y darle vueltas 😜

Añadidos para la discusión (pm).

melania

hubbard

Por Marod

No suelo ver la televisión tradicional. Me empieza a parecer un tanto anacrónico eso de tener que tragarme lo que decida el responsable de la cadena de turno. Sin embargo, esta semana hice excepción a mi norma, y puse el aparato de fondo.

En la Sexta me encontré una entrevista a Carla Antoneli. Para los que no tengáis el gusto (o el disgusto, nunca se sabe) de conocerla, sólo os puedo decir que es diputada y transexual. De profesión artista, de las que compaginan el artisteo con el activismo político. Total, que a base de activismo pro-LGTBI, y defender los derechos de ese colectivo llegó a diputada. Ignoro de qué partido político, y ni ganas de buscarlo. Para eso está San Google.

El caso es que es me llamó la atención y dejé por un ratito la pulsión del mando a distancia de la TV. Hablaba cómodamente de la historia y la lucha por los derechos civiles de las personas transexuales, ya que la entrevista era en un tono amable y comprensivo. El viento a favor, vaya.

Reconozco que empezó a aburrirme un tanto, así que mi mente se puso a divagar. Me quedé pensando en la cantidad de siglas que se van incorporando a la cuestión de género (que se confunde o se funde con la identidad sexual). Yo me quedé en lo de L.G.T.B. Sé que hay por lo menos una I (¿Intersexual?) y alguna más. Me pierdo un poco, la verdad.
Es una especie de epidemia de géneros. Como si de repente, alguien hubiera abierto una caja de Pandora arcoíris, y salieran a la luz un montón de identidades de género que desconocíamos.
En un momento de la entrevista, Carla nos relata la satisfacción personal que le produce el hecho que de “aquellos que nos insultaban, nos golpeaban y nos encarcelaban, tengan que llamarme hoy señoría” (más o menos, la cita no es textual).

Creo que es un error enfocar el discurso de esa manera. Es un discurso excluyente, agresivo y provocador porque lo personaliza. Quita a las personas y queda mucho más aséptico, más limpito. Podría haber hablado de la satisfacción que le produce el hecho de que la sociedad española haya pasado en pocos años de maltratar a los transexuales a reconocerles sus derechos formales y que puedan ser diputadas, presidentas o cualquier otra cosa.
No pretendo que la señora Antoneli aprecie esta sutileza, o cambie una coma de lo que quiera decir, básicamente porque es una idiotez pedirle peras a un olmo. Pero creo que hay que señalarlo porque es uno de los problemas que tenemos: el uso de las cargas valorativas del lenguaje.

Y al final, me quedé pensando que la entrevista sólo analizó el asunto desde un plano puramente subjetivo y emocional. La puñetera estética, que nos puede más que la ética. Y como nadie habló de los Derechos que se ganan, y de otros que se ven afectados… pues me voy a quitar el sinsabor. Os jodéis, que va ladrillo 😉

Como no podía ser de otra manera, vamos al libro gordo de petete para comprobar qué dijo nuestro legislador supremo allá por el año 78 del siglo pasado.

Artículo 10

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social

Este es el artículo que nos garantiza que nos podamos definir como queramos. Libre desarrollo de la personalidad. Hay que fijarse también en esa coletilla de “los derechos de los demás”, pero en principio, si no afecta al orden público es una especie de “haz lo que te dé la gana”.

Estaremos de acuerdo en que cada persona debe poder tener el derecho de autodefinirse como quiera. Como si quieres decir que eres senelita, ya ves tú. Eso no presenta problema alguno.
El problema viene después. El problema viene cuando a esa “definición” pretendemos aplicarle este otro artículo:

Artículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Bien, nos definimos como intersexuales, o como Queer, o lo que sea y ya tenemos una “circunstancia personal o social”. Y empiezan los problemas. ¿Por qué yo no puedo casarme? ¿Por qué yo no puedo entrar en el ejército? ¿Por qué yo no puedo adoptar? etc etc etc.

Es un quebradero de cabeza, pero bueno, poco a poco se van incluyendo en la sociedad como miembros de pleno derecho, individuos que históricamente estaban denostados en nuestra sociedad. Y eso me parece algo positivo. Cuantos más individuos sean capaces de incluirse dentro del marco jurídico y social de nuestra convivencia, más opciones tenemos como Sociedad de aprovechar de todo lo que nos puedan aportar esos individuos.

El redoble de tambor viene cuando metemos en la coctelera este otro artículo:

Artículo 9.2

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Aquí ya empieza el delirio y surgen peticiones de lo más peregrinas. Esas cosas de paridades, discriminaciones positivas y tal. Trabajo para políticos, jueces y esa gente. La dificultad estriba en identificar (y sobretodo medir y demostrar) esos “obstáculos que impiden o dificultan la plena integración en la vida política, bla bla bla”. Y con lo poco amigos que son nuestros legisladores de hacer esos ejercicios, pues pueden salir leyes de esas difíciles de entender.

Concluyendo, que algún/a ya está roncando, con las reflexiones finales. Muy dylaniano, preguntas que lanzo al ruedo

El hecho de reconocer esa libertad de género, ¿No es una forma de fomentar las desigualdades en el seno de la sociedad? Me refiero, a que nosotros los hombres blancos heterosexuales se supone que somos los dominadores de esta sociedad “Hetero-patriarcal”… si nos van poniendo cajitas al paso, acabamos discriminando (incluso sin querer) a un montón de colectivos de los que ni siquiera habíamos oído hablar. Es difícil discriminar a alguien que ni siquiera sabes definir. No lo digo tanto por los géneros “clásicos” (hetero, homo, lesbi, bi), pero coño, de verdad, yo no sé qué es exactamente un intersexual. No sabría distinguirlo de un bisexual.

¿Es lícito coartar o coaccionar la libertad de los individuos en pro de mejorar su integración en la sociedad? Llevado al paroxismo podríamos negar todo género y empezar a denominarnos a todos personas. Cuantos menos colectivos, cuanto menos “indentitis”, menos problemas. Sin embargo, negar esa posibilidad de autodefinirse a la persona nos acerca al totalitarismo social. Varón/hembra y si no, no encajas en esta sociedad, chaval… vete a California que allí te dejan casarte con una gallina si quieres.

La sociedad evoluciona y aumenta, todo es más complejo. Y sí, la ventaja de la diversidad y la inclusión nos ayuda a una cooperación a escala de millones de individuos; pero el riesgo es que esto se convierta en una “jaula de grillos”, y entre tanto grito de “facha yo? facha tu puta madre” no nos entendamos.

Ahí os siembro la duda… a ver qué nos trae la cosecha 😉

Añado foto para la discusión (pm).

maya-forstater

Por Marod

TERCER ASALTO: LA NEGACIÓN DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Yo aquí no he dicho que tenga el conocimiento. He dicho que me gustaría ver los estudios. No tenía idea que se medía el número de imbéciles (por abreviar) y se les dividía entre izquierda y derecha (quien coño habrá pagado el estudio ese? Y para que lo querrá?).

Estudios a parte. Mi creencia (sin base objetiva) es que en cuanto a esos estudios habría mucho que mirar, incluso buscar si son aceptados pacíficamente, o hay estudios que los contradigan… antes de aceptarlos como conocimiento objetivo. No tengo tanto interés, me avengo a que los de izquierdas son más totalitarios.

Lo que pasa también es que saltamos con mucha alegría del pensamiento individual al colectivo. Lo que dice una mema en un programa de telebasura tertuliana es pensamiento individual (opinión), muy influido por su ideología, pero individual. Esa mema no está exponiendo el pensamiento de la izquierda. Exactamente igual que un memo en Twitter.

Eso lo determina mucho mejor la posición de los partidos políticos más representativos de cada corriente ideológica. El PSOE de hoy es hijo del socialismo, del marxismo y este del materialismo dialéctico de Hegel. Hay toda una tradición de pensamiento detrás. El PSOE no es un fulano. Como el PP es hijo del liberalismo clásico, de la democracia Cristiana y de la Monarquía. El PP tampoco es un fulano, ni siquiera el Pablo Casado.
Y no es lo mismo. Pues vale, hay más pequeños Mussolinis (ya es mala baba) en la izquierda. Enunciado el problema y demostrado con esos estudios, es hora de hacer qué?
No creo que se pueda hacer nada con ese conocimiento. Mientras sigamos en un Estado de Derecho, claro. Si esto supone una amenaza al Estado de Derecho…entonces tenemos un verdadero problema.

De momento, el PSOE no propone eliminar la libertad de expresión en su programa. Ni tampoco deportar a castellanoparlantes a ningún sitio.
Dales un tiempo, a ver 😉

Respuesta (pm)

Esto nos puede servir para generalizar un poco. Pero vamos a hacerlo a partir de un ejemplo muy gráfico. La visión de un reconocido “progresista” sobre ese problema. Pero detalle más interesante es lo démodé de su mentalidad. Se ve muy bien en que tanto su invitada, como su público, están en completo desacuerdo. Están encantados en que se suprima la libertad de expresión a los “malos”.

Te lo traduzco:

Porque Alex Jones, que no es mi amigo,  que dice mentiras absurdas sobre mi, ha sido expulsado de Twitter y Facebook, y otras plataformas, y creo que …

Aquí se produce una interrupción, con grandes apausos del público. Y pomposos gestos afirmativos, muy seguros, de la fanática que le acompaña. Que acaba en un ¡gracias a Dios! Ante lo que Bill Maher se ve obligado a impartir una lección moral para el progresismo. (Nota: traduzco liberal por progresista, del lenguaje polítio de EEUU).

bill-maher

Esto … bueno … si eres progresista se supone que estás por la libertad de expresión. Eso es: libertad de expresión para aquello que odias. Eso es lo que quiere decir libertad de expresión. Estamos perdiendo el significado de un concepto que es importante para este país. Si te preocupa la esencia real americana (the real american shit), o no. Y si te preocupa, se aplica a todas las partes. A mi no me gusta Alex Jones, pero Alex Jones tiene que poder hablar. Todo el mundo tiene que poder hablar.

Te recuerdo que en un asalto anterior asegurabas que no discutimos la libertad de expresión. Pues eso tiene gracia, porque como ese ejemplo de Bill Maher  te puedo poner multitud más de vídeos, y de artículos de prensa, de autores muy conocidos pero no suficientemente numerosos, que se ven frecuentemente obligados a defender una libertad de expresión que ven que se pierde. Que se pierde por un neo-totalitarismo que se ha instalado en la izquierda dominante. También te puedo mostrar artículos en medios tan poco marginales como el New York Times, donde sesudos progres de la corriente principal de la izquierda desmienten la existencia el problema … ¡asegurando que la libertad de expresión no se debe aplicar al mensaje que odiamos! Sumando todo, la idea de que no discutimos la libertad de expresión es bastante peregrina. Porque es una de las discusiones principales de este tiempo.

¿Tal vez te refieres a que en España no se discute, porque el PSOE no tiene nada en su programa sobre la eliminación de la libertad de expresión? En primer lugar, España no produce debates exportables. Se limita a importar el resultado de los debates que ocurren fuera. Si quieres saber lo que va a pasar en España, lo que tienes que mirar son los combates intelectuales que ocurren en los países que exportan ideas. Y en segundo lugar, tampoco hay en EEUU ningún candidato cuyo programa avance el recorte de la libertad de expresión. Solamente hay la práctica, cada vez mas extendida, claramente desde la izquierda, y que cuenta con la nada disimulada simpatía y apoyo de todo el establishment demócrata.

Seguimos con tu formidable despiste sobre cómo funciona el mundo. Si quieres saber si se va a imponer la minifalda o la sharía, es absurdo que mires la ley o los programas de los partidos políticos. Porque lo que estarías mirando es cuál opción ha triunfado ya. Y si quieres intervenir en esa lucha, leyes y programas es el último lugar sobre el que debes actuar. Esos elementos se cambian cuando ya ha habido una victoria o un fracaso. Cuando algo ya se ha convertido en moral dominante. Lo de “dales tiempo, a ver …” significa: espera a que ya hayan ganado.

De momento, el PSOE no propone eliminar la libertad de expresión en su programa. Ni tampoco deportar a castellanoparlantes a ningún sitio.

Que yo sepa, nadie propone deportar castellano-parlantes. Ni siquiera los más asquerosos y confesos racistas catalanes, como Torra o Pujol. Lo que pretenden, y practican, es convertirlos en vernáculo-parlantes. Y como tienen una idea de “identidad” ligada a la lengua, en la que queda perfectamente incrustado lo que cada “identidad” debe pensar, el resultado de la monada es un cambio forzado de la “identidad” de la mayor parte de la población de ciertas zonas. O sea, un auténtico “identicidio”. Y ahora dime si el PSOE está haciendo algo en contra de eso, o a favor.

 Pues vale, hay más pequeños Mussolinis (ya es mala baba) en la izquierda. Enunciado el problema y demostrado con esos estudios, es hora de hacer qué?

Te lo acaba de demostrar muy gráficamente Bill Maher. Los ataques generalizados contra la libertad de expresión son una lucha moral (una herramienta) de la izquierda neo-totalitaria. Y las guerras morales no se combaten con leyes ni programas, sino con moralidad. Leyes y programas se limitan a dar constancia de quién ha ganado. Y en este caso, y que se conozcan, sólo hay dos tipos de moralidad para combatir el neo-totalitarsimo de nuestra izquierda. Podríamos llamarles el estilo Bill Maher, y el estilo Trump.

Si te fijas, Maher ha hecho una operación moral de libro en el vídeo de arriba. Según la definición de moral que he venido haciendo en las entradas anteriores. No hay ningún razonamiento, ni medición, ni contexto, ni motivo, ni vainas. Establece un valor que pretende ser universal; obligado para todos los miembros del grupo. Progresistas y verdaderos americanos. Si no lo compartes, no puedes ser miembro del grupo. El valor establece: libertad de expresión es la libertad de la expresión que odias. Eso es la moralidad. Un triste coñazo para niños que debería restingirse mucho. Pero es necesaria hasta cierto punto. Y meter la libertad de expresión entre los puntos necesarios, hace la diferencia entre una democracia liberal y Venezuela. O entre una democracia liberal y Cataluña. Y ahora nos explicas lo que hace el PSOE por la libertad de expresión en Cataluña. De hecho hace mucho en contra. Pero ante una apisonadora moral, la mera inhibición es abrirle camino.

De Trump es mejor no hablar. Donde Maher intenta favorecer una moralidad mejor, más “vivible” para todos (si quieres te lo razono, pero espero que no haga falta), Trump impulsa la moralidad opuesta a la de apisonadora. Pero es igualmente apisonadora.

Así que tienes tres opciones, y todas vienen antes de la ley y de los programas de los partidos políticos.

  1. Dejas que el neo-totalitarismo de izquierda acabe con la libertad de expresión.
  2. Dejas que Trump acabe con la libertad de expresión, imponiendo la contraria.
  3. Copias lo que está haciendo Bill Maher en ese vídeo. Sin “esperar a ver” lo que acabe diciendo la ley o los programas, porque entonces ya será tarde.

La inhibición, por supuesto, es tomar -o favorecer- una postura. La que de momento va ganando de calle (la 1), o -eventualmente- la que muestra fuerza social para combatirla (la 2).

 

 

Por Marod

 

Vamos a ver, tú dices que la izquierda emplea criterios morales y la derecha de funciona o no funciona. (Cito: “Hoy la izquierda funciona esencialmente en términos morales (lo bueno, lo malo) y la derecha -y sobre todo el centro- en términos prácticos (lo que funciona, lo que no funciona”).

Y creí haber visto (debí fliparlo) que alguien me decía que estaba haciendo lo mismo que Al al poner cuatro ejemplos del aborto y el matrimonio gay.

Pues ni parecido. Mi argumento es que la política y la moral están íntimamente relacionadas, especialmente en las cuestiones importantes.

Y para una mejor comprensión del mismo, pongo algún ejemplo. Jamás he dicho que sean hechos probados, es mi opinión argumentada.

Mi opinión se basa en la observación del contrato social. La derecha y la izquierda son entidades políticas. Las que legislan y gobiernan. Y si pillas la Constitución, desde el título preliminar, pasando a los derechos y libertades públicos, siguiendo por la ordenación territorial y terminando por la Corona…es esencialmente moral.

Es el mínimo moral reflejado en el contrato social. En el que tenemos, el que está en vigor y funcionando.

¿Cuál cojones es el criterio de eficacia de que haya libertad de expresión? Las sociedades sin ella funcionaron en el pasado tan ricamente. Una sociedad puede funcionar sin libertad de expresión. Es más, vemos una sería amenaza a nuestra propia supervivencia en el creciente empuje de sociedades totalitarias que miran a la Meca y empuñan ametralladoras o conducen furgonetas.

Sí, sí que fomenta la competencia de ideas. Muy bien. Y tiene otros inconvenientes que nunca medimos. Porque no discutimos la libertad de expresión. Es moral. La nuestra.

Este es el soporte del argumento, uso ejemplos por abreviar y por facilitar su comprensión. Nunca con la intención de negar discusiones. Nada de lo que digo son HECHOS PROBADOS. Son hechos objetivos, comprobables y rebatibles. Incluso erróneos. Mira la Constitución y argumenta otra cosa.

Yo hablo de materia observable, y vosotros me habláis de “ambientes”. Claro, por eso no lo entiendo. Debo ser de otro ambiente.

Respuesta (pm)

Es ligeramente distinto “emplea criterios morales” que “funciona en términos morales”. Cuando digo “funciona en términos X” quiero decir que utiliza la herramienta X. Si quieres “emplear criterios X” necesitas un criterio en primer lugar. Que no creo que sea el caso. Un criterio es un juicio o discernimiento, pero el uso político de la moral es una simple memorización. Por ejemplo, Inés Arrimadas (O Ciudadanos) es fascista. ¿Cuál es el “criterio”, dónde está? Nadie lo sabe. ¡Es fascista porque es fascista! Porque los jefes de la tribu la han marcado como tal. Pero el “criterio” (definición -> correspondencia) es notablemente ausente. Un agujero negro.

En cambio sí es funcionar en términos morales, aunque sin ningún “criterio”. Una vez le has puesto el cromo en la frente a Arrimadas, toda la tribu sabe que es algo (1) universal (lo debe creer toda la tribu); (2) obligado (si no lo crees, te explulsan de la tribu); (3) confiere identidad (separa a los que son de la tribu de “los otros”); (4) absoluto (no hay medición, ni contexto, ni zarandajas); y (5) tabú (no se discute, ni se piensa: se “sabe”).

Te acabo de cascar una definición dinámica de la moral. Con ella no sabemos lo que “es”, pero sabemos algo mucho más interesante: lo que hace. Siempre que encuentres algo que hace lo mismo, sabrás que es moral. Y cuando se trate de algo que no hace lo mismo, no será moral. Por ejemplo, una Constitución. O las leyes. Que pueden y suelen recoger elementos de la moral, pero no hacen lo que hace la moral. Tienes que cumplir las leyes, pero no tienes que creerlas. Ni no discutirlas. Y es por eso por lo que las leyes contemplan su propio cambio, cosa que no hace ninguna moral. Las leyes son obligatorias, pero no son tabú.

Podrías alegar que -para ti- moral es otra cosa. Pero no harías nada; mi argumento se basa en esta definción de moral. Que por otra parte es algo que obviamente existe, le llames como le llames.

Mi argumento es que la política y la moral están íntimamente relacionadas, especialmente en las cuestiones importantes.

Ni idea de lo que son para ti las “cuestiones importantes”. Seguramente cuestiones morales. Pero la cuestión política más importante, y el motivo de que se inventaran los parlamentos, es el presupuesto. Y sí, el presupuesto se puede entender como una cuestión moral, o como una cuestión práctica. Por ejemplo, en términos de “igualdad”, “derechos sociales”, o “justicia social”, es una indudable cuestión moral. Nadie puede no creer en la igualdad, los derechos sociales, o la justicia social, sin ser un perfecto pecador. Y esto es tan absoluto como cualquier otro planteamiento moral. Pero también puedes plantear el presupuesto en términos de eficacia. Lo que ya se ha visto funcionar (conseguir) en términos de crecimiento, o del objetivo que sea. O lo que, por los argumentos que sea, se puede presumir que funcionará. Y ahora dime cuál de los dos planteamientos es más propio de la izquierda, y cuál de la derecha.

Es indudable que también hay elementos políticos morales en la derecha. En el centro, muy poco. Y están ligados, o a la religión, o a la libertad entendida como cuestión moral (los libertarios). Algo bastante minoritario dentro del grupo. Pero no confundas la religión con la tradición. La primera es moral. La segunda es eminentemente práctica: se sabe lo que resulta de ella, y desde hace siglos — no jodamos la marrana. Esta es la clásica postura conservadora, siempre muy ligada al principio de realidad. Y el ejemplo más claro que tienes es aquello que discutimos sobre la sentencia del Supremo de EEUU, a cuenta del matrimonio arco iris. Aquel voto particular que empleaba la religión, no como moral, sino como tradición – y universal. Si todas las sociedades que conocemos (y por lo tanto estables y funcionales) hacen lo mismo, es muy de sospechar que haya un motivo funcional para el asunto. Y que las que no han seguido el mismo camino, han desaparecido en la niebla de la historia sin dejar huella.  No cabe un planteamieno más de funciona / no funciona que ese. Y ese planteamiento, hoy, es prácticamente exclusivo de la no-izquierda.

Este es mi argumento. Ahora podemos ir a la casuística. Por ejemplo esta foto.

talibancinhos

Digamos que es una “lucha” de opinión. Criaturas angelicales que se sienten “agredidas” porque otros expresen su opinión, y reaccionan así. Es en España. ¿Tienes alguna duda de que son de izquierdas? ¿Te atreverías a apostar lo contrario teniendo sólo esa información? No creo.

Sigamos. ¿Es -para ellos- una cuestión moral? Sin duda alguna. Se trata del silenciamiento de Galicia Bilingüe. Algo que es (1) universal (lo debe creer toda la tribu); (2) obligado (si no lo crees, te explulsan de la tribu); (3) confiere identidad (separa a los que son de la tribu de “los otros”); (4) absoluto (no hay medición, ni contexto, ni zarandajas); y (5) tabú (no se discute, ni se piensa: se “sabe”).

Y ahora ya sabes otra cosa sobre la moral. Al contrario que las leyes, genera violencia en cuanto hay más de una en el mismo sitio. Porque la moral te obliga a odiar lo inmoral, y al inmoral; y a acabar con ello — si puedes. Por eso mezclar moral y política es una estrategia poco recomendable, salvo que seas un político que lo quiere usar como herramienta para alcanzar el poder. ¿Y quién es el especialista en este segundo aspecto? ¡Pues la izquierda! Con todas esas políticas de identidad, de victimología, de malvados opresores, y el resto de tiernos cuentos que no son otra cosa que moralina barata para mentes infantiles. 

No sé por qué te cuesta entenderlo.

¿Cuál cojones es el criterio de eficacia de que haya libertad de expresión?

¿Es una pregunta real? ¿Quieres echar un vistazo a las sociedades que tienen libertad de expresión como norma fundamental desde hace tiempo, y compararlas con las que no? Pues ya tienes otro funciona / no funciona, de libro. Pero es muy distinto mirar la libertad de expresión como asunto moral, que como asunto funcional. Por eso tú consideras, con la izquierda, que la libertad de expresión incluye el deber de que te escuchen (escraches y tal), y yo no. Valga como otro caso de la visión moral o funcional de la política. Y en el tuyo, seguramente cabe que los parlamentos se conviertan en circos llenos de disfraces y carteles. Pero en ninguno de los países fundacionales de la libertad de expresión, que suelen coincidir con los que más tienen, como EEUU, Gran Bretaña, o Francia, permiten hacer del parlamento una payasada. Porque la libertad de expresión, siendo fundamental, no es tampoco un absoluto. Y tiene sus formas.

Apuesta: Grupo impide que Fulano dé una charla en la Universidad X. ¿Tienes algún problema para apostar si ese grupo es de derechas o de izquierdas? Pista: siempre que no puedes soportar que otro hable, así sea a su propia gente y en un sitio reservado para ellos, se trata de un problema moral. Y nadie duda de tu apuesta sobre la afiliación política del grupo silenciador. Ni siquiera tú mismo.

Porque no discutimos la libertad de expresión

¿No? Probablemente es la principal discusión política en EEUU en este momento. Hasta el punto de que si alguien menciona la primera enmienda en una universidad, automáticamente es tildado de “extrema derecha”. Y se debe, según mi argumento, a la aberrante “moralización” de la izquierda. Si algo es moral, no hay nada de lo que hablar. Ni cabe libertad de expresión. ¿Admitirías un curso sobre las distintas y suculentas formas de cocinar cada parte del cuerpo humano? ¿O sobre el estimulante romanticismo y otras ventajas espirituales de la pederastia? Bueno, pues eso es moral. Y circula completamente al margen de las leyes. A ver si nos vamos centrando en lo que estamos hablando. Cuando la política, por ejemplo la política lingüística, se convierte en moral, lo que ocurre es esto. Siempre:

talibancinhos-2.jpg

Y espero que no vayas a intentar colar que igualmente el bilingüísmo es una cuestión moral para Galicia Bilingüe. En absoluto; no le pegan a nadie, y no tratan de callar a nadie. Pista: los “talibanciños” no necesitan escolta.

Para GB es una cuestión eminentemente práctica, salvo el pequeño detalle de que no pegar a los demás también entra dentro de la moral. Dos motivos prácticos. Tengamos la fiesta en paz, y tradición: sociedades bilingües es lo más común a lo largo de la historia y geografía humanas. Y saben resolver sus cuestiones lingüíticas y sus cambios de lengua sin ninguna necesidad de moral (o de política) por medio. Claro que ahora puedes alegar la necesidad de “salvar” (algunas) lenguas. Pero eso, Marod, sería de nuevo una cuestión moral. O sea, la mierda perniciosa de la que estamos hablando, que no ves porque estás inmerso en ella. Lo mismo que los peces no pueden ver el agua, o nosotros el aire.

Para la discusión:

intolerancia-por-politica

Nota previa: Marod manda una “respuesta larga” a la discusión anterior [–>]. Como va en tres “asaltos”, y son tres temas distintos, pongo hoy el primero como entrada. Con su respuesta. Los otros irán en días sucesivos.

Por Marod

A ver si logro entender bien el problema.

El beneficio de denunciar primero (como un duelo en OK Corral) fomenta el fanatismo político porque son, obviamente, los fanáticos quienes quieren acallar las voces disonantes. O aquellas que les muestran toda su “basura fascista”. Ergo tienen esa compulsión denunciadora. Unamos a eso que los algoritmos o el personal de Twitter son unos merluzos (juicio de valor, dicho sea de paso) y no entienden el ambiente que están creando. O incluso, peor, lo entienden y encima lo desean. El resultado debe ser un montón de fanáticos interactuando entre ellos, en una especie de orgía de caza de brujas entre los supervivientes.

Hasta aquí bien. Es un argumento lógico.

Mi contra-argumento pone el dedo en el hecho de que eres sancionado por el insulto injustificado, no por el denunciado. El denunciado pone en conocimiento del responsable lo que considera un incumplimiento de las normas de uso del servicio.
Es decir, si quitamos el supuesto de hecho (la conducta inapropiada) la denuncia pasa a importar una mierda, concretamente.

O sea, donde tu argumento falla es en que el sistema fomente el fanatismo, el sistema trata de evitar lesiones al honor e imagen de las personas. Y por qué? Pues porque la sanción se produce una vez se comprueba que se ha producido el supuesto de hecho (el incumplimiento de normas de uso).

Por eso te puse un ejemplo de cómo contestar el mismo mensaje (señalar al totalitario) pero cumpliendo los términos de uso.

Esto en abstracto, en universal. En el caso concreto, analicemos:

Un tipo pone una memez no muy ofensiva (hala, tira que ya sabes dónde está la puerta) en respuesta a otra memez tampoco muy ofensiva (si muerde cuando dices Sanjenjo, es un Talibanciño), y llega un tercero y contesta (omitiendo el mensaje) que se vaya el fascista y se meta el dedo en el culo (en el tono soez y ofensivo, a mi humilde parecer ganas por medio cuerpo 😉)

¿Pondrá alguna norma de Twitter algo así como que no se permiten los insultos y las faltas de respeto injustificadas? Paso de buscarlo, pero fijo que lo pone.

¿Se da entonces, el supuesto de hecho de la sanción? Es posible.

Hostia, pues igual el sistema no funciona tan mal.

Pongamos en duda entonces a los “anormales” de Twitter a la hora de aplicar el sistema.

Puede que lo hagan mal o pasen olímpicamente de él.

Y aquí ya entramos en el terreno de la hipótesis. Ni sé cuántas denuncias se producen, ni por qué motivos, ni cuántas se admiten, ni si son motivadas o no, ni cuántas se rechazan y por qué motivos.

Ni nadie ha hecho mención a que tenga esos datos ni los ha mostrado.

Si querías mostrar este caso como ejemplo del mal funcionamiento del sistema, elegiste mal. Hay incumplimiento bastante posible de la norma.

Hay dos formas de demostrar la hipótesis que pretendes sostener.
O demuestras estadísticamente la inmensa cantidad de usuarios sancionados por denuncias de fanáticos (me parece que no lo has hecho)

O demuestras que el sistema de Twitter ha fallado contigo. Y eso es lo que te estoy rebatiendo. Que no falló en tu caso.

Respuesta (PM)

Joder, Marod no estás más que repitiendo lo que ya has dicho, y ya esá contestado. Y te inventas la mitad de lo que dices. Ya te he puesto antes lo que alega Twitter, pero te lo repito con más detalle. No tiene nada que ver con “lesiones al honor e imagen de las personas”. Dicen:

incumple los Términos de servicio de Twitter; específicamente, las Reglas de Twitter que prohíben participar en situaciones de abuso dirigido a personas o grupos específicos.

A fin de garantizar que las personas se sientan seguras para expresar opiniones y creencias diversas, no toleramos comportamientos que ingresen en el ámbito del abuso. Esto incluye acoso, intimidación, o uso del miedo para silenciar la voz de un individuo.

¿De verdad te lo tengo que explicar? ¿No sabes que el subni, y los anteriores que menciona Galicia Bilingüe (los que muerden si dices “Sanjenjo”), están, exactamente, practicando el acoso para para silenciar la voz de una opinión? El sunto no tiene nada que ver con el honor y la imagen de GB (o de nadie) , y tiene todo que ver con el totalitarismo: aquí sólo cabe mi opinión; las demás opiniones no pintan nada en Galicia y se tienen que ir fuera. Esto es no sólo intentar suprimir una opinión, sino incitar a la violencia contra ella: ¡No pintas nada aquí, fuera, fuera! Violencia que Galicia Bilingüe padece y sigue padeciendo en la calle. Son, por así decir, “agredidos habituales”.

Y aquí es donde viene a cuento lo de “pregunta a los judíos”. Podría haber servido lo mismo decir “negros” (en EEUU, en su momento), o cualquier otro colectivo que goce de la condición de “agredido habitual”. Y todos te dirán lo mismo: siempre empieza con un “tú no pintas nada aquí, vete fuera”. Tu opinión (etnia, condición, ideología) no pinta nada aquí. Esa es, exactamente, la piedra sobre la que pivota toda violencia social contra un colectivo. Y da lo mismo que sean homosexuales, judíos, rojos, negros, herejes, creyentes, Galicia Bilingüe, o lo que sea. El esquema no cambia: no pintas nada aquí, lárgate.

Que esto no lo sepa o entienda un niño becario basura de Twitter, tiene (más o menos) disculpa. Es un fallo digamos social, de la educación que se imparte. Que haya que explicártelo a ti, no tiene justificación alguna. Se te supone una educación y una cultura más que suficiente.

A partir de ahí, el argumento circula sólo. No he intentado silenciar ninguna opinión pero sí criticar / ofender una práctica política enferma; el totalitarismo. Me he limitado a ponerle un espejo al acosador, que sí está intentando silenciar una opinión. Para que vea, sobre sí mismo, lo que hace a los demás. Vete fuera tú; lo mismo que tú mandas fuera a los demás; y vete a la mierda, lo mismo que tú propones que los demás aguanten vuestras agresiones.

Pero tal vez lo puedas intenar entender si cambias de “agredido habitual”. Imagina que en vez de uno no popular para el kindergarten, se tratara de uno de sus casos favoritos. Y ahora imagina este “tuit”:

Oye, ¿si no te gusta la moral cristiana, qué narices pintas aquí, en Europa? Te lo voy a decir de forma simple: coge la puerta y lárgate de aquí.

Y ahora ten los cojones de decirme, Marod, que ese “tuit”, no está intentando precisamente silenciar una opinón, y fomentar la violencia hacia un colectivo. Y que crees que Twitter hubiera reaccionado igual, suspendiendo al que critica / ofende al islamófobo, en lugar de al islamófobo. Pues no tienes más que cambiar islamófobo por fascista / totalitario, que se usan ambos tanto como términos técnicos, como insultos habituales. ¿Lo entiendes ahora, o tampoco?

Te pongo, de Wikipedia, la esencia del totalitarismo. Por ejemplo, su diferencia con simplemente “dictadura” o “autoriarismo” [–>]. Lo plantean de forma bastante razonable.

Los regímenes totalitarios son distintos de los autoritarios. Estos últimos denotan un estado en el que quien ostenta el poder político, lo monopoliza. Pero no intenta cambiar el mundo ni la naturaleza humana. En contraste, el régimen totalitario penetra hasta las raíces más profundas de la estructura social, y busca controlar los pensamientos y acciones de los ciudadanos.

Por ejemplo, que digan Sanxenxo en lugar de Sanjenjo. Por ejemplo, que no imponer el gallego es atacar el gallego. Por eso lo de totalitario fascista es una descripción técnica en este caso. Obvio para cualquiera, menos para el kindergarten.

Y un último apunte, que tampoco debeía haber hecho falta:

El beneficio de denunciar primero (como un duelo en OK Corral) fomenta el fanatismo político porque son, obviamente, los fanáticos quienes quieren acallar las voces disonantes.

No. Son los más motivados los que deuncian. El fanatismo es la mayor motivación que existe en política. Vaya, fanatismo y exceso de motivación son lo mismo. Y el beneficio al fanático por “disparar primero”, y aplicar un sistema basura (cero pensamiento o consideración), es obvio. Se lo expliqué muy claro a Twitter, y de una forma que no pensé que tú necesitaras (alucino):

Quien agrede y trata de silenciar es el otro. Y peor, está tratando de incitar a la violencia. Imagina que le digan a un musulmán:

Oye, ¿si no te gusta la moral cristiana, qué narices pintas aquí, en Europa? Te lo voy a decir de forma simple: coge la puerta y lárgate de aquí.

¿Qué hubiera hecho Twitter? Pues es el mismo caso. Literal:

fanatico-2

Pero yo creo que Twitter ni siquiera lee las alegaciones, salvo que alguien muy conocido meta mucho ruido en el sistema. Y las leen después del ruido; la primera respuesta es siempre automática, de máquina, y sin responder jamás a la alegación. Ya son demasiados casos conocidos. Pero sólo son conocidos los de gente muy conocida. La punta del iceberg.

Añado. Manda cojones que Marod no distinga entre dos imperativos muy distintos: No hagas X / no pienses X. Pues es una de las claves de la democracia liberal, señor aficionado al constitucionalismo.

Para la discusión:

rae-sangenjo

Por Marod

Estimado amigo (porque si un amigo es aquel que te desafía a pensar, tú lo eres. No te quepa la menor duda de ello). Quiero despedirme de ti antes de retirarme por un tiempo indefinido.

Atravieso un pequeño bache personal y eso hace que no tenga mucha moral para soportar el nivel de concentración que requiere intervenir aquí con un mínimo de dignidad 😉

Últimamente he dejado demasiadas discusiones interrumpidas no tanto por tiempo disponible, sino cuanto mayor por falta de ánimo para ello.

Te agradezco sinceramente el trato que he recibido siempre en este sitio. Y hago extensivo ese agradecimiento a muchas personas que participan aquí. Desde Al, pasando por V., sin olvidarnos de Oscar, y tantos otros… Y terminando por Octavio, Haddock… En fin, soy muy malo para los nombres y me dejo un huevo que a buen seguro sabrán perdonarme, porque seguramente serán como Zuga, gente de buen corazón 😉

Pues a todos ellos, gracias porque, como he dicho antes, amigos considero a todos aquellos que me retaron a contradecir, a contra argumentar, a atacar y a defender. A pensar.

En fin, tampoco es para enrollarme más.

Gracias a todos, haciendo especial mención de todos aquellos que me leyeron los alegres ladrillos que soltaba sin intervenir, que también se lo agradezco. Hasta pronto, espero.

Un placer!

P.D. Disculpadme por favor de antemano. No voy a contestar a ningún comentario esta vez. No porque no los quiera leer, sino porque no quiero convertir esto en una consulta sentimental 🙂 Ya siento.

Gracias a todos!!

Por Marod

Jueves. Mañana fría, pero soleada. Llevo más de dos horas desentrañando un contrato gigakilométrico que mi jefe ansía cerrar con una de esas grandes compañías del maligno sector energético. Me duelen las sienes de tanto leer esa puta jerga odiosa, y tengo tentaciones severas de dejar de leer y decirle al ansioso que está todo perfecto y que firme tranquilo, que se forra fijo. Pero me jodería, lo mismo acierto de casualidad, y va y se forra de verdad.

Alguien me saca de la ponzoñosa ensoñación con una invitación a un café de media mañana. Acepto en modo autómata, necesito dejar de leer las palabras contratista y responsabilidad, aunque sea por 20 cochinos minutos. Estamos en la típica cafetería parásita de oficinas y funcionarios. Ocupamos una mesa grande porque se nos han unido cuatro o cinco compañeras más.

La conversación no por repetida, deja de ser obligada. Cataluña, Cataluña y otro poco de Cataluña. «Casi prefiero volver al contrato de los cojones» pienso para mis adentros.
Una compañera parece haberme leido el pensamiento y reclama con fastidio dejar ya la fiesta en paz

– Con esta mierda de Cataluña, no nos damos cuenta de cosas mucho más graves que están pasando.

La que habla es, vamos a llamarla así, Luci. Una de las chicas de aprovisionamientos. Un departamento de mujeres, dirigido por una mujer. Empresa ejemplar que somos, oye. Luci es veterana en la empresa, mediana edad. Una de esas mujeres «superwoman» con trabajo, marido, prole, padres mayores y suegros. Vive en la queja constante que murmura, como una letanía, a cualquiera que le pregunta uno de esos «cómo te va» de pura cortesía.

– Mirar esos cerdos de la manada, tan cerdos como el juez que los juzga. Si al final va a tener que acabar pidiendo perdón la pobre niña.

Confieso que soy un poco autista. No tengo ni más la mínima idea de qué coño está despotricando Luci. Paso temporadas en que ni veo televisión, ni escucho radio, ni leo prensa.

Afortunadamente, el procés ha copado las necesidades informativas del mundo, y alguien se anticipa quedando en desinformada evidencia, y pregunta de qué va eso de la manada.

la-manada

Luci se enerva al explicarnos que son unos bestias que violaron a una joven en los Sanfermines. Prosigue diciendo, entre improperios dirigidos a nosotros por no conocer los detalles -alucinada me tenéis- que por lo visto el juez que está llevando el caso ha admitido a trámite un informe de un detective privado sobre el comportamiento de la víctima en los días posteriores a la presunta agresión sexual, que obviamente propone uno de los abogados de los acusados.

La retahíla es de proporciones épicas. Que si el juez es un machista, que si el abogado un desalmado, que si tenían que hacerle algo así a su hija a ver qué tal le sentaba, que si no había admitido unos guasap entre los presuntos agresores (lo de presuntos agresores lo digo yo, ella empleaba otros epítetos menos objetivos)…en fin, una fiesta de indignación entre los gestos aprobadores del resto de mis contertulios.

De repente, todos los ojos de la mesa se ciñen sobre mi con expresión horrorizada… me temo que acabo de pensar en voz alta y he proferido un «hombre, todo el mundo tiene derecho a una defensa»

Craso error. Pero bueno, de perdidos al río. Como siguen todos clavados en mi cara, continúo para bingo y añado (más o menos):

Los derechos esos universales, que son hasta para los presuntos hijos de puta (remarcando presuntos ya con ánimo de provocar, he de reconocer) . A lo mejor teníamos que haberlos llamado «derechos humanos de las personas buenas, de los hijosdeputa no»… pero era muy largo.

Pues me imagino que la defensa tratará de alegar que hubo consentimiento y tratará de basar su prueba en la ausencia de tratamiento posterior de la víctima y en que lleve una vida normal, carente de traumas obvios que permanecerían como secuela durante bastante tiempo, supongo. A ver si le vamos a decir a la defensa letrada como tiene que dirigir el caso. O a desearle los siete males por hacer su trabajo. Y que te quede claro que la defensa juega una parte fundamental en el proceso de la justicia. Sin defensa no habría justicia. O sea lo que hace ese maldito abogado es ayudar a que se haga justicia. Pero bueno, eso pasa por tratar de comprender el Derecho por titulares de prensa y Twitter. Que no entiendes que la decisión del juez se basa en la ley, y que es recurrible. No entiendes lo que es un proceso objetivo.

… joer. La que se lió. El Katrina fue una brisilla veraniega a su lao. De todos los juramentos que me dirigió acompañados por diminutas particulas de saliva, lo que más me chocó fue esta lindeza: «Tienes interiorizada la cultura de la violación, la justificas porque vivimos en una sociedad que consiente el terrorismo machista y la violación»

Hostia! Yo. Que ni le tiro piropos a las chicas porque me da corte. Manda cojones.
Obviamente, dejé el tema estar. No era plan. Podría ser una loca Luci, que no lo es o no lo parece, vaya. Pero es que nadie de la mesa abrió la boca, nadie trató de reflexionar, era un tabú. Insinuar siquiera que tenían derecho a una defensa era convertirse en violador. Normal.

La anécdota que os cuento me llevó a una reflexión un tanto descorazonadora. Cada vez tenemos menos pensamiento individual. Las redes sociales escupen memes y soflamas. Los 140 caracteres están matando a la crítica, por eso me desahogo por aquí de madrugada.

Quizá sea por eso que alguna vez ha dicho Plaza. La globalización necesita tener sociedades más simples, un proceso de infantilización sostenida. Sin embargo, ¿Cómo podremos aspirar a avanzar socialmente, si acabamos con la discusión racional?

¿Quién somos manada?

Participé en esta Plaza por primera vez hace ya cosa de cuatro años, y casi siempre para mostrar el punto de vista contrario. Ejerciendo por gusto y por convencimiento el papel de ese abogado del diablo de quien sostiene la antítesis.

Perdonad la inmodestia, pero en estos años sé que más de uno ha pensado cosas que no se le hubieran ocurrido de no haber una mosca cojonera. Y viceversa, he pensado y aprendido cosas que no hubieran sido posibles sin esa disposición a escuchar o a discutir.

Moraleja. Al disidente no se le escupe, se le aplaude.

… De vuelta a la oficina, me toca el hombro el del Almacén,

– Joder Martínez, que bien le has contestao a la víbora esa. Vaya pico tienes chaval…y yo que pensé que eras de Podemos.

… Manda cojones. Benditos contratos

Rescatado de los comentarios [–>] de la entrada anterior.

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Por Marod

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Vale, ¿y ahora qué haces?
– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.
– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.
– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).
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Sin lugar a dudas, hay que plantear nosotros nuestro referéndum (C.Act, por ejemplo)

Me gustaría argumentar la respuesta desde otra perspectiva. Un poco más alejada de tecnicismos concretos. Desde una visión más general, con menos resolución y alejada del detalle. Los detalles para los doctos, que para eso cobran.

Ignoro si previsto o pensado cuando la parieron los próceres que la establecieron, pero uno de los efectos más poderosos (en mi opinión) de la democracia liberal moderna es la anulación de la épica de la rebelión, del romanticismo de enfrentarse a lo prohibido, al opresor.

Ya sabéis aquello de que “todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda”. No sé porque, pero hay un componente muy atractivo en el hecho de oponerse y resistirse a lo prohibido.

Cierto que la generación anterior corría delante de los grises defendiendo la libertad, la igualdad, la justicia y todas esas cosas tan preciosas…pero no es menos cierto que añadía un plus de motivación el hecho de que Paquito estuviese ahí representando el orden opresor, la dictadura del “por mis cojones, que son dos”.

Ya digo, no sé si calculado o por pura serendipia, pero el hecho de que exista un procedimiento participativo por el que puedes cambiar el gobierno (y las leyes) a través de unos representantes que eliges (ejem)… jode absolutamente el “mito revolucionario”. Porque ya no se sostiene, “A las barricadas”… ¿pa qué?. Te han puesto las urnas, ya no puedes jugar con las barricadas.

Esto, socialmente, es un avance impresionante. Genera paz social, y por ende confianza mutua, seguridad jurídica, estabilidad y prosperidad. La hostia. Lo único malo es que también elimina un argumento muy bueno para ligar con chatis, en plan “revolucionario comprometido”, pero bueno para eso ya inventaron Tinder 🙂 ….al pan, que me descentro.

Pues el artículo 2 y el principio de legalidad están haciendo el papel de “opresor”. Magníficamente, además. Ahora, toda la juventud (más susceptible al mito “rebelión”) de Cataluña tiene un poder opresor que niega su causa justa por mis cojones que son dos (“no es legal”)… Es perfecto. Si yo tuviese 20 años y viviese en Cataluña sería indepe fijo. ¡Ah!, ¡Cuán maravilloso sería aglutinarme en plazas y calles con pancartas, soflamas y eslogans! ¡Qué gustito sentirme David enfrentándose a Goliath, El Ché frente a los imperialistas, un joven francés frente a De Gaulle en los psicodélicos 60! ¡Qué torrente de endorfinas y adrenalina al poner mi mejor cara de contestatario y susurrar a una chica en la manifa… “debajo del asfalto está la independencia”!

… ¿Se entiende, no?

No sé el tecnicismo concreto para cohonestar esa C. Act con la Consti…pero sí sé que un jurista bueno puede hacer eso y mucho más. Zapatero a tus zapatos, no seré yo (ni ninguno de nosotros) quien dé con la fórmula magistral que haga posible un procedimiento legal para preguntar/consultar/negociar coherente con la actual Consti… pero sí sé qué es necesario. Mucho.

Necesitamos ese “jarro de agua fría” para tanta calentura activista. Y el mejor remedio que hemos inventado es permitir al sujeto propenso a calentarse participar de la decisión.

Tiene truco, claro. Participar no de forma directa, sino con un sistema. Y eso, llámalo como quieras, es lo que buscamos. Da igual que se llame Clarity Act, Ley de Claridad o Ley de dejad de dar el coñazo ya.

Última metáfora, con permiso. Si tenemos un curso del río muy estrecho (marco legal) y mucha agua bajando en torrente (componente emocional)… la mejor solución parece ensanchar el cauce (proceso legal para consultar/negociar cosas extraordinarias). O le damos cauce o más pronto que tarde nos ahogará la riada 😉

Perdón por el ladrillo, es que estoy locuaz hoy 🙂

 

Por Marod

La verdad, ignoro si la jugada magistral (porque lo es) ha sido cosa de Rajoy, de Sánchez, de Rivera, de Soraya, del chorro de asesores que tendrán en Moncloa, de una alineación cósmica de todos los cuerpos celestes del universo, o de su p**a madre en el trampolín de la muerte (le “robo” la coletilla a Plaza, que me encanta 🙂 ) Pero lo cierto es que es la primera vez en muuuuuchos años que el bloque constitucional (unionista, legalista, españolista, etc) está en una posición tan cojoniástica en un feudo tan irredento y “porculero” como el catalán.

1. Han recuperado la fuerza moral. El relato, el cuento, la imagen…como queráis llamarlo. Lo que el aciago día 1 de octubre se adivinaba como otro capítulo de esa famosa leyenda negra española, ha pasado a convertirse en una celebración lúdico-festiva de sano patriotismo hispánico, dónde se puede ver a medio millón (miles arriba o abajo) saliendo a defender España con banderitas y todo. Precioso. Y aún más importante, no hay ni un clavo ardiendo donde se pueda agarrar el indepe para señalar al “brutal Estado opresor”… la aplicación del 155 es un instrumento legal, aprobado en el Senado (wethepeople) y aplicado con mesura.

2. Se están utilizando los instrumentos jurídicos con proporcionalidad, racionalidad, objetividad y publicidad. Ni un cirujano con bisturí, oiga. Con la sola excepción de enchironar a los “Jordis” (medida cautelar excepcional que no se explica), el resto va de lujo.

3. Como consecuencia de estos dos factores, el bando indepe se está desinflando mucho. No ya su elemento político, importante, sino – más importante aún – su elemento popular. Aunque en un proceso tan circense y tan emocional…la risa va por barrios, y todavía falta por ver quien ríe el último. Pero insisto, creo que no ha habido momento histórico tan favorable a que la risa se quede en el bando español.

Me gusta. Estamos resolviendo un problema muy jodido (véase otros parecidos: Irlanda, Escocia, Balcanes, etc) sin violencia (o testimonial) y manteniendo las instituciones y el normal funcionamiento del Estado.

¡Oye!, que no todo el mundo puede decir lo mismo. Coño, que se nos llena la boca de airear nuestras vergüenzas y lo cainitas, corruptos y tal que somos… y estamos resolviendo algo que casi ninguna otra nación resuelve de una forma tan “civilizada”. Un rayito de esperanza ilumina mi mente…. ¡Joder!, a ver si al final, resulta que no somos tan malos. Siempre mirando con envidia a los GB, Alemania, USA y tal…Sería la hostia.

Otra cosa que me gusta. O que observo y me da lugar a la esperanza. Están convergiendo dos planos que son el fundamento de una sociedad. La moral y el Derecho. Me explico.
Plaza se cansa de argumentarme que la moral, como sistema de regulación del comportamiento, es fundamental y requisito para que una Sociedad funcione. Y yo me canso de contraargumentar que sin Ley no hay Sociedad compleja posible. Ambos sabemos o reconocemos la parte de razón de ambos argumentos.

Pues aquí, creo que se están conjungando ambos. El relato vencedor, la moral vencedora que se está imponiendo es la que refleja la Constitución. En estos últimos giros de los acontecimientos, los buenos están empezando a ser los que defienden el marco constitucional y eso resulta capital (porque con el “no es legal” sólo, no se llega a ninguna parte). Y a la vez, la aplicación del marco legal se está llevando a cabo, lenta pero inexorablemente. Sin ir más lejos, el Turull este se presentó en su despacho… y a las dos horas lo abandonó sin oponer resistencia. Probablemente los Mossos le explicarían lo que implica la usurpación de funciones. Es importante que el “mito” no se imponga a la Ley, que la coacción moral no sobrepase a la jurídica. Las votaciones secretas, las declaraciones de sí, pero no, pero no yo, el parlament, pero sólo instamos a nosequien….toda esa arquitectura de la ambigüedad tiene una causa muy clara…que nadie duda de la aplicación de la ley. Si no la acatas, se te impone. Dura Lex (y no me refiero a la marca de vasos 🙂 )

En definitiva, sea de chiripa, sea calculado, sea un inane con suerte o un genio incomprendido… Esta vez sí. ¡Bien Mariano, bien!

NOTA 1: No creo que a Podemos se le esté quedando cara de gili…creo que optan por una apuesta arriesgada. Quedarse en la ambigua tierra de nadie…tratando de diferenciarse del PSOE. Si siguen la misma estrategia política del PSOE, probablemente la gente indecisa vote al PSOE. Su única opción es tratar de mantener alguna diferencia.

NOTA 2: Hay que reconocer a Iceta y Sánchez el sentido de Estado en este episodio, sorprende en dos tipos que llevaron a PSOE a su peor crisis de la democracia reciente por el famoso “No es no”.

Añadido posterior, para la discusión.

dui-violencia

bekaert

choque-de-trenes

Luisa Delgado y Marod, en choque de trenes

Luisa Delgado

El diálogo “chupi guay”

Una de las cosas que nos hace sufrir este golpe de estado son los buenistas políticamente correctos que siempre hablan de la manida y vomitiva palabra mágica “diálogo”.
Digo vomitiva porque cuando lo dice un nacionalista significa cesión. Es un eufemismo torticero y que ha calado muy bien en la sociedad española.

Lo dicen ciertos famosos catalanes como Ristro Mejide y Corbacho, tratando de ser equidistante y políticamente correcto pero sin que se note su cobardía.

Otra cosa con la que alucino en este tema es que lo dicen todos los políticos y periodistas progres como Iñaki Gabilondo o Xabier Sardá. Da igual que sea cualquier miembro del PSOE o cualquier periodista chupy-guay(perdón, txupi-guai que así soy más enrollada y chachi-vasca). Todos hablan del “diálogo”. ¿Pero es que no hay nadie del PSOE o prensa afín que discrepe del diálogo? Todos piensan igual como zombis. ¡Es alucinante!

A mí me gustaría saber que entienden éstos por diálogo aparte de bajarse los pantalones. Yo creo que su diálogo es:

– Ceder las policías autonómicas la lo nacionalistas para que tengan una policía pretoriana y politizada a su servicio como se ha visto ahora con los mossos o la Ertzaintza hace años.

– Ceder la educación a los nacionalistas para que inoculen odio a los niños como se ha visto ahora o en las ikastolas hablando de la fictica Euskal Herria.

– Que los nacionalistas catalanes hablen en la prensa en catalán siendo conscientes de que el resto no lo entendemos.

– Unas instituciones donde te sientes excluído si no sabes catalán.

– La exigencia de idiomas vernáculos para acceder a plazas públicas valorando más que otros méritos.

– La red clientelar de estómagos agradecidos.

– Unas tv públicas al servicio del nacionalismo y con el objetivo de adoctrinar.

– Unas fiestas en el País Vasco donde se homenajean a los asesinos y nadie haga nada como si nada.

– Una sociedad como la vasca que está muy acomplejada y hay que demostrar la vasquidad y hacerse perdonar bautizando a los hijos con nombres sabinianos, hablándoles en euskera, escribir con tx, los agures que me dan asco, etc. Una forma de racismo sutil.

– Una sociedad donde se acosa a la Policía Nacional y la Guardia Civil y se les trata peor que ratas. Podría haber pasado una desgracia humana con estos cuerpos y esperemos que no pase en estos días.

– Nombres de asociaciones en euskera, comercios “xxx Berria”, rotulaciones en euskera, todo para ser políticamente correcto con el entorno racista.

– Etc, etc.

Las cesiones se pueden entender al principio de la democracia española cuando todavía no conocíamos a los nacionalistas y éramos inocentes. Ya no cabe la cesión a los nacionalistas porque ya se sabe que solo sirve para calmarles a corto plazo pero sirve para darle más fuerzas y que sigan extorsionando. Es que además es de pura lógica porque si amenazando consiguen concesiones, normal que sigan por el camino que les da frutos. De forma que si con este golpe de estado los nacionalistas consiguen cesiones, estaría más que garantizado otro golpe de estado dentro de pocos años y así sucesivamente.

Otra cosa que a mí me molesta del “diálogo” es que a los no nacionalistas se nos ningunea, parece que no existimos y que toda la sociedad vasca y la catalana fuesen totalmente homogéneas. El “diálogo” siempre ha sido cediendo a favor de los nacionalistas pero en perjuicio de los no nacionalistas, haciéndonos sentir cada vez más extranjeros, a base de permitir a los nacionalistas controlar cada vez más la sociedad vasca y catalana, dándoles cada vez más poder y mayor capacidad de presión.
¿Y por qué a éstos buenistas guays no entieden por “diálogo” cesiones pero de los nacionalistas a los constitucionalistas? ¿Por qué no “dialogar” con los nacionalistas sobre como revertir los puntos que he mencionado?

No hay nada más tonto que cometer una y otra vez el mismo error y no aprender y eso es lo que le pasa al PSOE cuando habla de “diálogo” con los nacionalistas. Es como si entran a robar en la casa de un progre-guay- buenista y dicen “tenemos que dialogar, tú sigue robando que me caes bien y no voy a llamar a la policía”. O como si alguien de la CUP les fuese a agredir y dijeran “no me voy a defender, tenemos que dialogar y luego me sigues pagando”. Evidentemente esta banda de hipócritas no actuarían así.

Me gustaría ser si estos buenistas han tenido que padecer el nacionalismo para saber de lo que hablan. Si realmente muchos de éstos viven en el País Vasco y Cataluña para saber de lo que hablan. O si realmente han tenido que hacer ellos cesiones al nacionalismo, o sea “dialogar” y sufrir las imposiciones nacionalistas. Es que es muy fácil pedir “diálogo” cuando lo sufren otros.

Doctora Luisa Delgado.

Marod

Prefiero un cuento alucinógeno

Yo leo estas cosas y me deprimo mucho 😦

Y conste que entiendo a la Doctora. Porque lo de los sucesivos gobiernos democráticos para con los vascos y catalanes ha sido más una compraventa de favores políticos que una relación política.

Es cierto que no se deberían haber dejado ciertos desmanes, pero desde el principio claro. Pero era muy jugoso “comprar” escaños metiendo dinero y cediendo espacio, discurso y sociedad.

Es la tristeza de haber creado una fractura social donde no la había (o había empezado a superarse). Una fractura social creada, impulsada y fomentada por políticos miserables y serviles o chantajistas y desleales. Y ahora viene el Taimado a poner los cojones encima de la mesa… ¿Ahora? esto es como permitir al nene todos los desplantes y caprichos desde su cuna, y ponerte a darle una hostia a los 18 años… No, hombre no. Haberle educao bien, ahora te jodes.

No, Doctora. La culpa no es de los que usan la Tx, ni de los Mossos, ni de los que hablan euskera o catalán. Ni siquiera es de un sólo partido político.

La culpa es de todos. Y la responsabilidad, esa es sólo nuestra. Del pueblo que secunda el odio bidireccional y jamás hace el menor esfuerzo en comprender al otro.

Esto es España. Un país incapaz de superar sus complejos y de dejar de mirarse el ombligo.

Me he dado cuenta que de la depresión, estoy más favor de los independentistas que de los otros. Prefiero un país roto y cada uno por su lado, que convivir con este odio perenne que deprime a un muerto.

Que les den! Bienvenido a la república independiente de mi casa.

Viva Suecia! Viva Ikea!

Y yo soy un buenista de esos. Creo que si todos cedemos un poco, podríamos llegar a una convivencia razonable. Incluso fructífera. Pero es imposible. No hay Dios. Unos quieren que se hable euskera por decreto y los otros que “los políticos hablen en castellano a la prensa”… y los argumentos de ambos bandos son… bueno, son básicamente insultos.

Vivo en Cataluña desde hace 4 meses. Y he vivido en País Vasco. Y en Cataluña antes más veces. Y jamás me he sentido extranjero, jamás nadie me ha hecho un feo por ser español o por no saber catalán. Me he renovado el carné de conducir en Tarragona y no he tenido ningún problema, he ido a urgencias por una picadura de abeja (soy alérgico) y nadie me ha obligado a hablar en catalán y la doctora que me atendió cambió al castellano desde el momento en que me oyó decir “buenos días” . Supongo que he tenido suerte, una experiencia personal no puede elevarse a argumento, ni mucho menos a norma… pero me niego a creer que la gente normal es así en su día a día.

Y si lo es, y yo soy un buenista Alicia gilipollas… bueno, pues me da mucha pena… pero no creo que sea un problema de buenismo, sino de interés material. De haber cambiado recursos y moral por escaños… y eso no lo hace un buenista, eso lo hace un puñetero miserable (empezando por Felipe y terminando por Mariano) y dejando que la mitad de los catalanes odie a la otra mitad, y a su vez al resto de españoles. Si España es la madre, y las CCAA sus hijas… yo soy juez y le quito la custodia, por inepta.

Así que supongo que no se puede hacer más. Esperar a que esto se derrumbe y rezar para que no nos hagamos mucho daño en el delicado proceso.

No creo en naciones ni en fronteras, ni en credos ni en cuentos. Creo que los creamos (los humanos) para poder cooperar a escala millonaria, que los creamos para que nos sirvieran a nosotros. Ahora pienso que los mitos nos han fagotizado y hemos pasado de servirnos de ellos a servirlos a ellos (bueno a esa élite aprovechada que sabe emplearlos para sacarnos el hígado y enfrentarnos al vecino y al amigo)

Me bajo de este rollo. Lo que es por mi, ya no soy ni ovetense, ni asturiano, ni español, ni europeo… Yo soy del País de las maravillas… puestos a creer en cuentos, prefiero uno alucinógeno.

Marod

Estimadísimo Anónimo Jerónimo.

Lo cierto es que tu misiva me ha conmovido hasta el punto de sentirme concernido a salir de mi retiro temporal. Eso sí, he de confesar que al leer los comentarios de los lectores, sentí cierta punzada en el orgullo al ver tantas y tan justas alabanzas a tu magnífico estilo.

Antes de comentar tu texto, me gustaría que reconsideraras tu drástica decisión de no participar más en este sitio. Confío en que no sea por un prejuicio. O mejor dicho, por la aplicación de un pensamiento colectivo en un sitio donde se trata de evitar precisamente eso.

marod-a-jeronimo

Me explico. Verás. Como seguramente ya sabes, los humanos tenemos la bendita habilidad de simplicar el complejo mundo que nos rodea. Lo hacemos mediante mitos. Etiquetas. Cajitas. Como quieras llamarlo.

Toros sí: Facha. Toros no: Rojo. Aborto sí: rojo. Aborto no: Facha. Es fabuloso. Con tres frases y cuatro símbolos somos capaces de saber si podemos cooperar con otro humano que no hemos visto en la vida.

Así por ejemplo, podemos etiquetar a Plaza como “facha” (con perdón) o “liberal” o “neoliberal”, o “negacionista”, etc (La etiqueta es lo de menos, podemos poner desde las más complacientes a las más ofensivas).

¿Le conocemos? No. Pero sin embargo, con leer un sólo texto ya sabemos en qué cosas podemos cooperar y en qué cosas no.

Podemos cooperar por el bien de la nación (ambos somos de la misma nacionalidad), Podemos cooperar en intercambios comerciales (ambos utilizamos la misma moneda) y NO podemos cooperar en una campaña de concienciación de la cosa del clima. ¡En 5 minutos y sin conocimiento previo de ninguna clase!. No me digas que no es acojonante.
Bueno, quizá no resulte tan acojonante. Yo es que soy un flipado de estas cosas. Pero bueno, al menos, debemos reconocer que es funcional (que funciona, me refiero). En el plano colectivo, si no utilizásemos estas etiquetas y esta forma de procesar la información (pensar) ni de coña sería posible la cooperación a gran escala.

Pero el tema, y por eso te ruego que reconsideres tu postura, es que este esquema no es para nada necesario en el plano individual. Puedes tomarte tu tiempo y analizar y debatir y rebatir todas las cosas que dice el otro.

Y eso es lo que se pretende aquí. Que nos despojemos de los ropajes y empecemos a pensar como individuos, no como grupo.

Ya, ya sé que Plaza utiliza mucho la etiquetas (Kindergarten, Alicia, etc). Pero es que su labor requiere cierta simplificación. Si no esto sería interminable. Nosotros no necesitamos simplificar. Y, en todo caso, las etiquetas están para ser usadas cuando lo necesitamos.

No hay contradicción en discutir (e incluso en dar parcialmente la razón) aquí y luego volver a la trinchera intelectual cuando pasamos al plano colectivo. Simplemente son ejercicios diferentes: pensar como individuo, pensar como grupo.

Piénsalo, es divertido. Es verdad que te llevas algún soplamocos, pero también los das. Anímate.

Hay un párrafo tuyo que ha causado la hilaridad entre alguno de los lectores. Por dogmático, dicen.

“Pero lo cierto es que no dejamos de ser un bicho que se ha salido de su papel, que se ha puesto a hacer trampas (en un contexto evolutivo) y que ha alterado profundamente el equilibrio con una intensidad sobrecogedora. Lo cierto es que la vida no acepta demasiado bien esos cambios de equilibrio, y que si los acepta lo hace a regañadientes, y con tiempo y esfuerzo. Lo cierto es que nos iremos a tomar viento (por no utilizar una expresión más adecuada) y que al final, el que ria el último será el que no entendió el chiste. A buen seguro que al menos se aprenderá algo de todo esto, si es que queda alguien para contarlo, pero al fin y al cabo la evolución no es más que esto ¿no? ensayo y error.”

El párrafo es brillante. Conmovedor. Y no es tan dogmático, ni tan alejado de la realidad.
Me refiero, es innegable que homo sapiens ha alterado profundamente el ecosistema. De una forma inalcanzable para cualquier otro bicho.

Eso no es afirmar que el hombre está fuera del ecosistema, al contrario. Está dentro, pero ha adquirido una capacidad del alteración del entorno tan desproporcionada que le pone en una condición especial. Desde la revolución agrícola hemos cambiado la faz de la Tierra de una forma especialmente intensa.

Y no cabe duda, que tenemos la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de los cambios que introducimos. No sólo la capacidad diría yo, sino el deber de hacerlo.
Homo sapiens ha alterado especies, domesticado plantas, quemado superficies de bosque, cambiado el uso de la tierra para cultivo, ha exterminado (muy probablemente) la megafauna americana, ha exterminado al resto de especies de homínidos que convivieron con él en sus primeras etapas, y va camino de alterar su genética, el clima global y vaya usted a saber cuantas cosas más.

Esto nos debe hacer reflexionar como especie acerca de las consecuencias que tienen todas estas alteraciones. Y paliar, en la medida de lo posible, todas aquellas que preveamos negativas (para nosotros y para el resto del ecosistema).

No, no porque la vida no acepte estos cambios de equilibrio. La Vida, así en mayúsculas, no existe. Es un mito. Llámalo Gaia, Madre Tierra, Pachamama. Vida, Madre Naturaleza. Da igual.

La Vida no es consciente. Es un conjunto de procesos inconscientes que no tienen opinión, ni voluntad, ni disposición sobre los cambios.

El planeta no decide (ni opina, ni puede hacer nada al respecto) sobre su grado de contaminación, población, temperatura, composición de la atmósfera, etc.
Homo Sapiens ha introducido todos estos cambios brutales en “La Vida” y la consecuencia “terrible” es que ha pasado de ser un mono imberbe asustado de la sabana africana, a colonizar todo el planeta y superar los seis mil millones de individuos. Como “castigo” es realmente extraño, siempre que midamos el éxito por un criterio numérico, claro.

A lo que me refiero es a que la consecuencia (el éxito o fracaso de una determinada conducta) no tiene que ver con la catadura moral que nos suscite la conducta humana, sino con su eficacia. No a que a “La Vida” le parezca o acepte mejor o peor los cambios, sino a que esos cambios ayuden o no a la proliferación de la especie.

Homo Sapiens ha matado a Dios. Ya no le hace falta. Ya no hay que rezar ni que sacrificar corderos a Dios para que mejore nuestras cosechas. La ciencia ha dado esas respuestas. Dios ya no es necesario. Si la ciencia pretende suplantar a Dios, dejará de ser ciencia.
Retomo la premisa inicial. Homo sapiens tiene no solo la capacidad, sino el deber de reflexionar sobre su incidencia en el medioambiente. Pero por una cuestión moral.
Sí. Moral. Porque tenemos moral. Y eso, que son juicios morales, no deben ser atendidos, ni resueltos por la ciencia.

Esos deben ser atendidos y resueltos por la Política o por la Religión, nunca por la ciencia.

Dices que la ciencia está desprestigiada por demasiada especialización y tecnificación que resulta ajena al ciudadano. No. La ciencia (en realidad, no la ciencia, sino la política) se desprestigia en el momento que suplanta a la política. Y pasa de emitir juicios de ser a juicios de deber ser. Nadie, en su sano juicio, duda de un neurocirujano cuando le dice que le va a trempar el craneo y quemarle un tumor. Y que me aspen si entiendo dos palabras de su puñetera de jerga.

Ahora, dudaré del primer neurocirujano que me diga que mi tumor ha sido generado por mi adicción a ver pornografía, a apostar en las carreras o que es un castigo divino por mi inagotable avaricia de querer producir más y más barato.

En definitiva, tu texto tiene un buen enfoque y un mal planteamiento. No es una cuestión de no hacer enfadar al Planeta, ni siquiera de agotamiento de recursos (pudiera, pero no es el caso de momento). Es una cuestión moral. De qué es lo correcto y qué no lo es. Pero a esas preguntas o inquietudes NO DEBE contestar jamás la ciencia. Ni siquiera debemos mezclarla (contaminarla) ni de una forma tangencial.

Esas preguntas deben ser contestadas en la política, en la ideología, en la religión. Pero no lo llaméis ciencia, por favor.

marod-a-jeronimo-2

NOTA: Políticamente, creo que hay que cambiar el modelo productivo e ir sustituyendo lo más rápido posible el uso de combustibles fósiles (lo digo para que veas que no estoy de acuerdo con Plaza…aunque en esto del clima me temo que tenga razón)

Nota (pm). Es una respuesta de Marod a esta entrada de Jerónimo:

La entrada de la sexta extinción cabrea a un Jerónimo

Originalmente estaba colgado como comentario ahí:

Marod

Esta viene de lejos, de cuando Cataluña prohibió por ley la llamada Fiesta Nacional. El PP recurrió al T.C. porque entendían que el legislador catalán se había pasado de “frenada” y había que atizarles con la Consti en el lomo…para que no se olvidaran, que a pesar del fet, sigue siendo la dueña y señora de nuestra Sociedad.

No voy a elaborar el desarrollo acostumbrado porque la sentencia y los fundamentos se centran sobretodo en una cuestión de competencia. Un conflicto sobre quien tiene la competencia de legislar estas materias. Así en plan rápido hay una competencia compartida entre el Estado central y el periférico sobre las competencias en arte y cultura y tal. Una discusión muy aburrida en plan “tuya, mía, tuya, mía” que al final se queda en un totum revolutum que significa que a pesar de que puedas desarrollar legislación en esa materia, no puedes vaciar la competencia del otro. Y claro, si prohíbes los toros… pues la vacías un poco.

Al final, el TC falla a favor del estado central, y anula la prohibición catalana. Por cierto, para no ser una cuestión de nacionalismo… los escritos se fundamentaban en una cuestión de competencia (o sea, sí que lo era)

Pero esto es un coñazo, y no quiero centrarme en esa parte. Vamos a ver lo poco que han tocado sobre el fondo del asunto.

Y el fondo del asunto es este. Tenemos una conducta que una parte de la sociedad la estima como una manifestación cultural, como un arte a proteger y a admirar; y que otra parte de la sociedad la estima como un asesinato y tortura hacia a un animal.

Esto es lo que critica Plaza sobre mezclar política y moral. Aunque hay casos en que es difícil separar. Esto es, sobretodo, una cuestión moral. Y sin embargo, en el momento en que el legislador (recogiendo el sentir de sus ciudadanos… o eso creen ellos) decide proteger uno de los valores en lid… se hace necesaria la ponderación.

El legislador tiene la legitimación para proteger los valores constitucionales que estime en peligro o insuficientemente desarrollados, así que no es cuestión de limitar la actividad legislativa por conflictos morales.

Lejos de la discusión pancartera y limitada al puro eslogan, el legislador catalán tiene sus argumentos:

La concurrencia competencial intenta evitar la imposición de un modelo uniforme, preservando y estimulando los valores culturales propios de cada cuerpo social, tal como de hecho se desprende del propio preámbulo de la Constitución (…). No obstante, la cultura no es algo petrificado; toda actividad cultural debe someterse a crítica y no constituye per se una actividad que tenga que preservarse eternamente. El recurso de inconstitucionalidad, se señala, parte del carácter nacional, histórico, cultural y patrimonial de los toros sin tener en cuenta que la aceptación del carácter cultural de los espectáculos taurinos no es necesariamente pacífica. La propia historia de la tauromaquia evidencia la existencia de épocas de tolerancia y de épocas de prohibiciones. Aunque para determinados sectores es una tradición motivo de inspiración para diversas manifestaciones de las bellas artes, para otros sectores es un espectáculo cruel en el que se tortura públicamente al animal, lo que es impropio de sociedades civilizadas en las que también debe garantizarse el bienestar animal. En este sentido la «aceptación jurídica del carácter cultural de los espectáculos taurinos que reclama la parte recurrente no es tan clara» pues su consideración cultural «vendrá dada por las leyes que regulen tal espectáculo, en el entendimiento de que si una ley los prohíbe su consideración cultural estará en entredicho»

Hay que considerar lo que está alegando el legislador catalán. Es decir, nuestro ordenamiento reconoce el valor de protección del medioambiente (fauna y flora y eso). Existen delitos tipificados por dañar esos bienes jurídicos protegidos. Es un tanto bipolar, pues, reconocer el valor de proteger la fauna, y luego dedicarnos a clavarles cosas hasta matarlos.

Ello le legitima para entender que su consideración cultural es, cuanto menos, discutible. Y preferir la protección del bienestar del animal. La libertad artística (tanto de crear como de disfrutar ese supuesto arte) se ve limitada (prohibida) en aras a un valor también reconocible en nuestra sociedad que es el de proteger el bienestar del animal. No sirve pues el argumento de “si no te gusta, no lo veas”… porque se trata del sufrimiento del bicho, no de los gustos o sensibilidades particulares.

El Estado, por su parte, alega esa condición cultural de los toros:

A este respecto los recurrentes citan y traen a colación las consideraciones que, sobre la fiesta de los toros como manifestación artística, han realizado Federico García Lorca, Jacinto Benavente, Ramón María del Valle-Inclán y Tomás Ramón Fernández, entre otros. Todos ellos destacan que la fiesta de los toros es un elemento constitutivo de nuestra realidad social, formando parte de la cultura tradicional y popular.  En resumen, sostienen los recurrentes, «existe por tanto una aceptación jurídica, y pacífica, del carácter cultural, histórico y tradicional de la Fiesta de los Toros como parte esencial del Patrimonio Histórico, artístico, cultural y etnográfico de España»

Claro, la importancia de señalar ese carácter cultural, histórico y tradicional es esencial ya que el valor es constitucionalmente protegido: Teniendo en cuenta lo anterior, la prohibición establecida en el art. 1 de la Ley 28/2010 restringe y limita derechos fundamentales reconocidos en el artículo 20, como la libertad de expresión y producción y creación artística.

Cierto es que el legislador catalán está prohibiendo de facto un derecho fundamental. El torero crea arte en su corrida (de toros, mal pensaos 😉  ) y el espectador asiste y se enriquece de un espectáculo cultural. Por eso el legislador catalán trata de negar esa condición cultural “pacífica” o no discutida.

Es discutible que un valor no “fundamental” (protección de la fauna) pueda restringir hasta la prohibición un derecho fundamental (20 CE). No se puede despreciar el hecho de que, efectivamente, el toreo es considerado un arte histórica y tradicionalmente. Puestos puntillosos, plasmar violencia o tortura en una pintura…. ¿Podría censurarse?

Claro que es más fácil digerir una violencia o tortura simulada que una real. Es complejo.

Al final, y esta ya es mi opinión personal tras exponer los argumentos, creo que es necesario cohonestar (compatibilizar) ambos valores. No creo que fuese tan difícil limitar lo peor del sufrimiento físico del animal (limitar ciertas suertes,  o que infringiesen menos daño al animal) o incluso no llegar a matar al animal (qué sé yo, hacer pasar un estoque romo por algún lado… seguro que hay mil formas de plasmar la esencia de la muerte de una forma simulada).

De forma que dejando reconocible el arte del toreo, modificarlo en pro de mejorar el tratamiento que se le da al animal en la plaza.

Y esto, que es esencialmente una cuestión moral, la mejor forma de tratarlo es con leyes. Como dije, aunque diferentes, Moral y Derecho se tocan y se invaden en no pocas ocasiones.

No os quejéis, que ha sido cortito 😉

Marod

Toca facer la primera entrada del año sobre doctrina constitucional. Ya sé que es un rollo, pero los que seáis ateos o agnósticos tomároslo como la misa dominical. Hay que saber un poco de doctrina para poder ser católico practicante, y hay que saber un poco de doctrina constitucional para poder ser demócrata de pro.

Además, yo no os voy a mandar rezar nada, así que menos quejidos. Y se la debía al administrador, que me había comprometido aquí (https://plazamoyua.com/2015/12/11/ley-de-proeccion-contra-la-estupidez-estructural/#comment-296196)

Esta es nueva. No es ni un amparo ni un recurso, sino una cuestión de inconstitucionalidad que es aquella que sólo puede ser promovida, de oficio o a instancia de parte, por Jueces y Tribunales y han de hacerlo cuando consideren que una norma con rango de ley aplicable al proceso del que conocen y de cuya validez dependa la decisión que hayan de adoptar en el mismo pueda ser contraria a la Constitución , es decir, la que piden los jueces (o las partes en un juicio) cuando creen que aplicar esa norma vulnera la constitución.

Aclarado este punto, aquí no hablaré de partes diferenciadas, ni hablaremos sobre hechos, ni nada. Vamos, directamente, al meollo de la cuestión (nunca mejor dicho)

La promueve, en este caso, la titular (Señora magistrada) del Juzgado de lo penal nº1 de Valladolid. Le surgen dudas (en realidad, ninguna) a la señora magistrada en nada menos que 21 procesos (a veces apoyada por el Fiscal…. Bueno a veces no, sólo en uno).

Bien, ¿Y cuál es esa norma sospechosa de violar a nuestra pobre consti en un oscuro portal?

El artículo 153.1 del código penal (introducido por la reforma de la Ley sobre medidas para la violencia de género y bla bla bla), que dice:

  • El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión de menor gravedad de las previstas en el apartado 2 del artículo 147, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años.

Bueno, así a primera vista lo que llama poderosamente la atención es lo de “esposa o mujer”. Se trata de un delito (menor) tipificado en el capítulo de las lesiones previsto para aquellos bofetones que sin llegar a causar lesiones que requieran de tratamiento médico, sí supongan un perjuicio o menoscabo de la integridad física o psíquica de la víctima (típico ojo a virulé o labio partido). Parece que el legislador no estimó posible que una mujer pueda infringir tal daño, o que si el daño lo provoca una fémina no alcanza el nivel de reprochabilidad suficiente para su tipificación. Cosa extraña, ya de mano.

Pero, mejor que mi menda, nos lo va a explicar su señoría magistrada de Valladolid, que para eso estudió más y mejor y que yo.

  • Consideran los Autos de cuestionamiento que el primer inciso del artículo 153.1 CP «colisiona frontalmente contra el principio de igualdad consagrado en el artículo 14 CE». Interpreta la Magistrada, a partir de la dicción del artículo 1.1 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, que la agravación se fundamenta exclusivamente en el sexo de los sujetos del delito, ciñendo el ámbito del sujeto activo al hombre y del sujeto pasivo a la mujer. La norma penal, con su tratamiento punitivo diferente, «no supone una acción positiva sino una discriminación negativa hacia el hombre» carente de justificación por parte del legislador, que «exige requisitos para su especial protección a otros grupos de familiares que sí precisan de atención preferente (ancianos o niños) que en ningún caso se precisan para la especial punición cuando la víctima es una mujer)». Considera así que «puede estimarse que el legislador ha establecido una presunción, iuris et de iure, de que la mujer es en cualquier caso ‘‘persona especialmente vulnerable’’, en clara oposición a la dignidad de la mujer, con vulneración de los dispuesto en el artículo 10.1 CE».
  • Entienden, en fin, los Autos que quedaría eliminada la duda de constitucionalidad de la norma con «la simple eliminación de la referencia al sexo de los sujetos como criterio cualificativo de la agravación… y manteniendo como víctimas objeto de especial protección aquellas que sean especialmente vulnerables, con la correlativa imposición de la carga probatoria al respecto

 

Fundamentalmente, viene nuestra amiga magistrada a decir dos cosas:

Una, que al ceñir exclusivamente al delicuente al sexo masculino y a la víctima al sexo femenino, la norma está creando una desigualdad, que no se justifica como positiva (en favor de) sino como negativa (en perjuicio de), en este caso en perjuicio del macho que a igual conducta punitiva (fostiar a alguien) ve agravada su pena.

Dos, se mete en un jardín su seño, tirando de analogía con otras normas penales en las que – además de ser vulnerable – hay que demostrarlo; para establecer que el legislador hace una presunción iures et de iure (no cabe prueba en contrario… sí o sí) sobre que la mujer es un animal especialmente vulnerable, lo cual choca contra la dignidad del género femenino. Se ve que a su seño es de las que les jode que le cedan el paso en las puertas. 😉

Digo jardín, porque su seño no se ha leído la exposición de motivos de la ley. No va por la especial vulnerabilidad de la víctima, sino por la importancia de los bienes jurídicos lesionados (colateralmente, si queréis)… ya sabéis la libertad, la igualdad y bla bla bla. Cabe recordar a su seño que la analogía, en materia penal, está vetada.

Ya tenemos la posición de su seño explicada, pero ¿Qué sería del Derecho sin contradicción? Lo mismo que un jardín sin flores… con lo que me gustan a mí las margaritas de la vereda. 😉

Algo tendrán que decir el abogado del estado y el fiscal, que para algo cobran joer. Veamos:

Abogado del Estado:

  • En relación con el cuestionamiento del artículo 153.1 CP desde el artículo 14 CE entiende que, «aunque el precepto se inspira esencialmente en la protección de la mujer en el ámbito del matrimonio o relación afín, no es reconducible al esquema simplista que propone el Auto, colocando en exclusividad a los sexos en el lado activo o en el pasivo del delito. Sólo la fragmentación –en definitiva mutilación– del texto puede llevar a tal consecuencia». Así, el precepto incluye también como sujeto pasivo a las personas especialmente vulnerables, que pueden serlo de cualquier sexo, sin que la persona que comete esta agresión contra el vulnerable pueda tampoco identificarse por el sexo. «Acaso no sea difícil comprender también que una interpretación conjunta de esos dos términos permite una interacción recíproca entre ambos. Así, la especial vulnerabilidad, alineada con la condición femenina no parece que se haya de limitar a personas impedidas o indefensas, sino a cualesquiera que por cualquier causa, incluso ocasional, permita apreciar una mayor vulnerabilidad relativa con el agresor. Y a la inversa, estimar que no siempre la condición femenina arrastra fatalmente ese rasgo de vulnerabilidad que en última instancia justifica la inspiración protectora del precepto. Lo que la ley penal persigue evitar —según la exposición de motivos de la LO 1/2004— es esa actuación discriminatoria frente a las mujeres por el hecho de serlo».
  • El artículo 10 CE «aparece aludido en el Auto» de un modo «marginal y accesorio». Apunta el Abogado del Estado que, en todo caso, «ni el legislador menosprecia a la mujer por considerarla más vulnerable, ni envilece al sexo masculino, tachándolo de maltratador u opresor de la mujer. El legislador diseña un tipo de delito en la forma que mejor corresponde a la realidad sociológica que el propio Auto reconoce y lamenta»

 

Se agarra el abogado (bien visto el hueco) a que el artículo añade al final “o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor” y que entonces, visto en conjunto, el artículo encuadra perfectamente la misma conducta que una hipotética Sra. Bestiajez pueda ejercer contra su marido Sr. Flacuchez. Ergo, no se vulnera el principio de igualdad formal.

Para solventar lo de encasillar a la dama como la florecilla indefensa y al varón como la “bestia” dice el tío que es marginal y accesorio (¿?) y que en realidad tipifica conforme a la “realidad sociológica” (lo dirá por las 56 mujeres/año, supongo)

Se le olvida al abogado lo que la magistrada ha apuntado antes, que la especial vulnerabilidad habría que demostrarla y a la mujer le valdría con el mero hecho de serlo. Ergo la discriminación sigue ahí puesta, aunque en puridad sea cierto que una mujer sería condenable por este artículo si le atiza a su marido “especialmente vulnerable”.

 

Ahora el fiscal:

  • Subraya el escrito que el legislador ha tomado en cuenta en el precepto cuestionado los datos de que la mayor parte de los delitos de violencia doméstica se producen en las relaciones de pareja y por parte de los hombres, por lo que no puede afirmarse la carencia de una justificación objetiva y razonable para afrontar este tipo de violencia. Constata así «una forma delictiva con autonomía propia caracterizada por unas conductas que encierran un desvalor añadido, un plus de antijuridicidad, al ser expresivas de determinadas relaciones de poder y sometimiento del hombre sobre la mujer… A ello debe añadirse que la agravación punitiva no sólo se produce en este ámbito específico de la violencia doméstica, sino que es extendida por el legislador a cualesquiera relaciones familiares… cuando concurran en la víctima circunstancias objetivas de desprotección… Por tanto el legislador sólo ha tomado en consideración, dentro de los delitos que afectan a la pacífica convivencia en el ámbito doméstico, el tipo de relación familiar de que se trata y el sexo de los sujetos intervinientes cuando dichos extremos tienen incidencia criminógena, y además teniendo en cuenta que tal incidencia es extrema y causante de una brutal magnitud delincuencial en la que además de verse afectados una pluralidad de bienes jurídicos, aparece afectado el derecho a la igualdad de las víctimas»

 

Este sí, sabe por donde tiene que tirar el tiro “afectado el derecho a la igualdad de las víctimas”. En el fondo es una chorrada. Dice que la diferencia de trato estaría justificada objetivamente y razonablemente porque es cierto que hay muchos delitos en el ámbito de pareja y son cometidos mayoritariamente por hombres. Que digo yo, que como si importara. A ver si encasillamos a la mayoría de los terroristas morenos y despenalizamos los rubios, no te jode. Es la conducta lo que tiene que determinar el delito, y no quien lo cometa (hombre, mujer, ruso, negro, judío)

 

Esto es todo por las partes. Nos falta la parte dispositiva de quien ha de juzgar. No hace falta que os adelante que el fallo fue desestimación de la cuestión de inconstitucionalidad, el morbo, de haberlo, viene en los porqués:

Para el que tenga interés, son los “fundamentos jurídicos” del link. Para el que no lo tenga, se los resumo y explico brevemente con mucho gusto:

El TC examina la cuestión de la vulneración del ppio de igualdad formal (14 CE) y dice que no lo miremos por la vertiente discriminación por sexo, sino por la general; y ello porque no es el sexo de los implicados lo determinante a la hora de tipificar, sino la conducta “en su voluntad de sancionar más unas agresiones que entiende que son más graves y más reprochables socialmente a partir del contexto relacional en el que se producen y a partir también de que tales conductas no son otra cosa… que el trasunto de una desigualdad en el ámbito de las relaciones de pareja de gravísimas consecuencias para quien de un modo constitucionalmente intolerable ostenta una posición subordinada”

A partir de este primer quiebro (¿A santo de qué viene individualizar el sexo del agresor/víctima si lo que pretendes es sancionar una conducta? Mi no entender), el TC pasa a recordar cuando una diferencia de trato general (las de raza, sexo, religión hay que justificarlas con mayor gravedad) es constitucionalmente aceptable: “que el tratamiento diferenciado de supuestos de hecho iguales tenga una justificación objetiva y razonable y no depare unas consecuencias desproporcionadas en las situaciones diferenciadas en atención a la finalidad perseguida por tal diferenciación”

Desde esta premisa (aceptada pacíficamente en la jurisprudencia) dice:

Lo primero que hay que mirar es si el tratamiento diferenciado busca un fin legítimo (constitucionalmente hablando claro). Y dice que sí por eso que ya hemos repetido mil veces. Que las hostias de género son más graves porque no sólo atentan contra la dignidad e integridad física del fostiado, sino que afectan a otros derechos fundamentales tales como la libertad y la igualdad y esa vaina. (…lucha contra la desigualdad de la mujer en dicho ámbito, que es una lacra que se imbrica con dicha lesividad, es palmaria la legitimidad constitucional de la finalidad de la ley, y en concreto del precepto penal ahora cuestionado, y la suficiencia al respecto de las razones aportadas por el legislador)

En segundo lugar si la funcionalidad para ese fin legítimo se cumple. Dicen que sí porque las agresiones producidas son un efecto de esos males de la desigualdad, el abuso, el sometimiento cultural y tal. Como ya voy pasadísimo de texto, no lo explico más porque es más de lo mismo.

Por último hay que examinar si la norma es proporcional. O sea si para proteger esos valores constitucionales no nos estamos pasando siete pueblos. Como la cosa es que al final la diferencia de pena es de menos de tres meses (incluso se puede cambiar por trabajos para la comunidad) pues tenemos que tampoco es que estemos exagerando mucho. Poquita diferencia de trato, a cambio mucha mejor protección de la igualdad (material, se entiende)

En resumidas cuentas, a mi entender personal, puedo tragar con que no sea una discriminación sexual (ejem), puedo tragar incluso con que sea cierto que las hostias en el seno de la pareja tengan un componente cultural sexista (donde el hombre atiza con mucha más frecuencia) y que sea una buena idea darles un tratamiento penal diferenciado.

Lo que no trago ni de coña es que primero: ya estaba prevista la agravante si necesidad de mentar el sexo de la víctima/agresor (es decir dejando el ppio de igualdad indemne) y segundo: el derecho penal no puede hacer presunciones iures et de iure sobre casi nada, y menos sobre las intenciones de los autores de los delitos y faltas. Vulnera el principio de inocencia.

Lo dice muy bien el voto particular:

Sin embargo, lo que a mi juicio resulta incompatible con el derecho a la presunción de inocencia (art. 24.2 CE) es la presunción adversa de que todo maltrato ocasional cometido por un varón contra su pareja o ex pareja sea siempre una manifestación de sexismo que deba poner en actuación la tutela penal reforzada del artículo 153.1 CP. A mi juicio, esta presunción es incompatible con los principios del Derecho penal moderno, que ha desarrollado criterios de atribución de responsabilidad «concretos», por el hecho propio y no por hechos ajenos.

Entiendo que el principio de culpabilidad resulta infringido cuando indiscriminadamente se aplica el referido artículo 153.1 CP a acciones que tengan su origen en otras posibles causas y, lo que es más grave, sin que se exija la necesidad de probar que se ha actuado abusando de esa situación de dominación”

Lo que no cabe en cabeza humana es pensar (y lo que es peor legislar) que todo maltrato del varón hacia la mujer es una manifestación de un delito de odio que se ejerce por considerar inferior al otro por su circunstancia personal, que cada vez que fulano abofetea a mengana es por todos los siglos de opresión cultural y de dominio sexista y que además fulano lo hace a sabiendas de esa condición y para agredir no solo la integridad de mengana, sino su libertad y su derecho a ser miembro de plena igualdad de la sociedad.

Por eso el legislador sí se ha excedido en sus límites constitucionales, y debería haberse declarado plenamente inconstitucional esta norma.

Lo siento amigos, esta vez sí, sois “PROSTI”

 

Hala ya está. Podéis ir en paz J   Feliz 2016 a todos!!

Marod

Hago esta entrada, como epílogo a la interminable discusión que mantuvimos con ocasión de la sentencia Obergefell en USA sobre el matrimonio homosexual. [Además de la poligamia, habría que permitir el “matrimonio narciso” | No es por joder, pero ahora ya no hay ni una sola razón para prohibir la poligamia]

En esta ocasión me aparto de la acostumbrada estructura que caracteriza estas entradas por eso, por intentar ser breve (imposible) y porque es una especie de “posdata” a la anterior.

El PP recurrió la reforma que introdujo el PSOE para la legalización del matrimonio homosexual. Y su argumentario se basaba en la concepción histórica, tradicional y natural del matrimonio. Yo, cada vez que alguien alude a “lo natural” en Derecho me sale un sarpullido… En todo caso, alegan que dar la posibilidad de casarse a los homosexuales desvirtua el matrimonio y lo hace irreconocible. Tal cual (las cursivas son la parte literal y sustancial de la interminable sentencia…sólo para valientes)

El carácter básico de la institución del matrimonio. Se recuerda que existen pocas instituciones en la historia de la humanidad con la tradición, solidez e importancia social del matrimonio, institución que responde a la lógica de las necesidades naturales y sociales de nuestra especie, así como a su perpetuación. De ahí la necesidad de reconocer, proteger y fomentar de forma precisa, específica y sostenida en el tiempo la unión entre el hombre y la mujer. Y de ahí que la ley impugnada desnaturalice el matrimonio, haciendo de una institución con unos contornos tan definidos y universales una institución polisémica, borrosa y disponible.

No se recurre la Ley porque amplíe los derechos de los homosexuales, ni porque pretenda introducir en el ordenamiento español un cauce institucional para encauzar su relación de pareja con plenos efectos jurídicos. Se recurre, entre otras cosas, porque amplía tales derechos de un modo innecesario y cuando podría hacerse sin desvirtuar una institución tan fácil y universalmente reconocible como el matrimonio, y sin respetar el derecho querido por millones de ciudadanos y protegido por la Constitución a adherirse personalmente a una institución como el matrimonio entre un hombre y una mujer. La Constitución no se respeta, continúan los recurrentes, privando de derechos a quienes legítimamente los tienen para reconocer con ello los nuevos derechos legítimos de otros; se respeta y avanza desde un punto de vista democrático dando derechos a quienes no los tenían, pero sin perturbar ni disminuir los que la Constitución garantiza. Respetar la institución del matrimonio tal y como la ha querido el constituyente no es incompatible, concluyen los recurrentes, con la plena equiparación de derechos civiles de las personas homosexuales. Existen diversas opciones para ello, pero la peor es la escogida por el autor de la reforma, quien para construir destruye una institución constitucionalmente garantizada como el matrimonio.

El TC dice que no. Que la institución –tras una evidente evolución- se mantiene como una comunidad de afecto que genera un vínculo entre dos personas con idéntica posición y que consienten voluntariamente. Y define, de paso, las notas definitorias del matrimonio moderno:

  • Igualdad de los cónyuges
  • Libre voluntad de contraer
  • Manifestación de esa voluntad (formalismos legales)

Todos se cumplen, oiga. Según lo dice:

Tras las reformas introducidas en el Código civil por la Ley 13/2005, de 1 de julio, la institución matrimonial se mantiene en términos perfectamente reconocibles para la imagen que, tras una evidente evolución, tenemos en la sociedad española actual del matrimonio, como comunidad de afecto que genera un vínculo, o sociedad de ayuda mutua entre dos personas que poseen idéntica posición en el seno de esta institución, y que voluntariamente deciden unirse en un proyecto de vida familiar común, prestando su consentimiento respecto de los derechos y deberes que conforman la institución y manifestándolo expresamente mediante las formalidades establecidas en el ordenamiento. Así, la igualdad de los cónyuges, la libre voluntad de contraer matrimonio con la persona de la propia elección y la manifestación de esa voluntad son las notas esenciales del matrimonio, presentes ya en el Código civil antes de la reforma del año 2005, y que siguen reconociéndose en la nueva institución diseñada por el legislador.

Sin embargo, el TC reconoce que otra opción (la unión arcoíris 😉 ) era técnica y constitucionalmente posible. Que es la parte que no comparto, y reconozco que estoy en solitario, así que probablemente tenga el juicio nublado. Sigo manteniendo que si establecemos una institución diferente (matrimonio/unión) para los mismos efectos y realidades (estado civil y esas notas definitorias) estamos haciendo una diferencia de trato justificada en qué? En la dimensión tradicional, antropológica, histórica y bla bla bla del matrimonio. Y por esas, las instituciones no evolucionarían jamás. No me enrollo, que esto ya lo hemos tratado. Tal cual:

El legislador, tal y como sugería el Consejo de Estado en su dictamen de 16 de diciembre de 2004 respecto del anteproyecto de Ley por la que se modifica el Código civil en materia de derecho a contraer matrimonio (expediente núm. 2628-2004), y apunta el Abogado del Estado en sus alegaciones, podría haberse inclinado por otras opciones a la hora de reconocer las uniones entre personas del mismo sexo usando la categoría, empleada en otros países de nuestro entorno, de las uniones civiles, opción que es la que parecen preferir los recurrentes. Pero esta elección que hubiera supuesto la no modificación de la institución matrimonial clásica junto con la simultánea creación de un régimen diferente al del matrimonio, con un contenido más o menos equiparable pero diferente, no fue la escogida por el legislador, que optó en cambio por generalizar el régimen único del matrimonio para cualquier persona, independientemente de su orientación sexual, opción ésta ajustada a la Constitución y que parece responder a la lógica de que dos relaciones jurídicas equiparables —matrimonio entre personas de distinto sexo y unión civil entre personas del mismo sexo— y con similares efectos reciban la misma denominación. El legislador español, como otros de nuestro entorno jurídico cercano, tenía varias opciones a su alcance a la hora de otorgar reconocimiento jurídico a la situación de las parejas del mismo sexo, y la opción escogida es respetuosa con los dictados del texto constitucional, sin que esta afirmación prejuzgue o excluya la constitucionalidad de otra.

Y sin embargo sí se paran a analizar si el cambio de condiciones en el matrimonio perjudica o impide el derecho de los heterosexuales. Y llegan a la conclusión de que no. Lo cual también nos indica, de nuevo, que pretendemos regular diferente lo que en realidad es igual. Diferente figura legal para satisfacer el mismo deseo (derecho subjetivo) del individuo. Sigo sin verlo.

Habría que determinar si la regulación impugnada impide el ejercicio del derecho por parte de las personas heterosexuales, en las mismas condiciones en que anteriormente lo ejercían, afectando por tanto al contenido esencial de ese derecho, y la respuesta a esta cuestión ha de ser negativa. El reconocimiento del derecho al matrimonio a todas las personas, independientemente de su orientación sexual, implica la posibilidad para cada individuo de contraer matrimonio con personas de su mismo sexo o de diferente sexo, de manera que ese ejercicio reconozca plenamente la orientación sexual de cada uno. Ello no afecta al contenido esencial del derecho, porque el que puedan contraer matrimonio entre sí personas del mismo sexo ni lo desnaturaliza, ni lo convierte en otro derecho, ni impide a las parejas heterosexuales casarse libremente, o no casarse. Las personas heterosexuales no han visto reducida la esfera de libertad que antes de la reforma tenían reconocida como titulares del derecho al matrimonio, puesto que con la regulación actual y con la anterior, gozan del derecho a contraer matrimonio sin más limitaciones que las que se deriven de la configuración legal de los requisitos para contraer matrimonio que realiza el Código civil. Sin embargo, las personas homosexuales gozan ahora de la opción, inexistente antes de la reforma legal, de contraer matrimonio con personas del mismo sexo, de tal modo que el respeto a su orientación sexual encuentra reflejo en el diseño de la institución matrimonial, y por tanto su derecho individual a contraer matrimonio integra también el respeto a la propia orientación sexual. De este modo se da un paso en la garantía de la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad (art. 10.1 CE) que han de orientarse a la plena efectividad de los derechos fundamentales (STC 212/2005, de 21 de julio, FJ 4), además de ser fundamento del orden político y de la paz social y, por eso, un valor jurídico fundamental (STC 53/1985, de 11 de abril, FJ 8), sin perjuicio de que se puede reconocer que el mecanismo elegido por el legislador para dar ese paso no era el único técnicamente posible.

El TC se lava las manos, y yo creo que no debería. Debería decir que les corresponde hacer el juicio de constitucionalidad sobre la diferencia de trato que supondría dos instituciones diferentes. Pero se salen por la tangente.

No corresponde al Tribunal Constitucional enjuiciar la oportunidad o conveniencia de la elección hecha por el legislador para valorar si es la más adecuada o la mejor de las posibles (entre otras muchas STC 60/1991, de 14 de marzo, FJ 5), puesto que debemos respetar las opciones legislativas siempre que las mismas se ajusten al texto constitucional. Como dice el Abogado del Estado en su escrito de alegaciones, se pudo optar por diversas modalidades de regulación de la unión entre personas del mismo sexo. La opción que contiene la Ley 13/2005, sometida a nuestro examen se inscribe en la lógica del mandato que el constituyente integró en el art. 9.2 CE, de promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, apoyándose en la interpretación que ya ha hecho este Tribunal de la cláusula antidiscriminatoria del art. 14 CE, en la que hemos incluido la discriminación por razón de la orientación sexual (STC 41/2006, de 13 de febrero, FJ 3), en la línea de la jurisprudencia de Estrasburgo (entre otras, STEDH en el asunto L. y V. c. Austria de 9 de enero de 2003, § 48).

Cerramos con el voto particular discrepante (igualico que los americanos, tu). Más que nada porque va muy en la línea de Plaza (creo), y supongo que le interesará verlo en un “turista de reconocido prestigio” 😉 .

  1. La Sentencia de la mayoría, de la que discrepo, parte de la consideración —que sí comparto— del art. 32 CE como integrado por la configuración de una garantía institucional, la del matrimonio, y la consagración de un derecho, el de contraerlo, cuando proclama literalmente en su núm. 1 que “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”.

Para definir la institución matrimonial que la Constitución garantiza, se utiliza (en el fundamento jurídico 9) la llamada “interpretación evolutiva”, para llegar a decir que el matrimonio es “ una comunidad de afecto que genera un vínculo o sociedad de ayuda mutua entre dos personas que poseen idéntica posición en el seno de esta institución y que voluntariamente deciden unirse en un proyecto de vida familiar común prestando su consentimiento respecto de los derechos y deberes que conforman la institución y manifestándolo expresamente, mediante las formalidades previstas en el ordenamiento”. La descripción que acaba de reproducirse, un tanto enrevesada y poco eufónica, realiza una verdadera filigrana para eludir hablar de sexo al definir el matrimonio, con lo que, a primera vista, éste podría constituirse entre un tío y un sobrino (N.A.: Sí joder, podría. Pero no puede desde un punto de vista moral, melón. ¿te atreves a afirmar lo mismo de los homosexuales?). De cualquier manera y con esta formulación se prescinde absolutamente del componente biológico (o antropológico, si se quiere) ínsito en el matrimonio desde que apareció el ser humano en el planeta y que como institución precedió a la tribu.

En efecto, además de todos los componentes jurídicos del matrimonio, éste es también una unión sexual que la naturaleza destina a la perpetuación de la especie humana y aunque este fin natural pueda satisfacerse fuera del matrimonio y también aunque no sea el único fin de la institución que permanece si cumple los demás fines, no puede desconocerse sin incurrir en un salto ilógico imposible de admitir. Y no se diga —que se dice— que entonces las parejas estériles o voluntariamente abstenidas de cumplir el fin reproductivo, quedarían excluidas del matrimonio, porque es la posibilidad genérica, la potencia en sentido ontológico, de servir al fin respecto de la especie humana y no el acto concreto o el efecto cierto, lo que caracteriza a cualquier institución colectiva.

En resumen, la unión libérrima a juicio del TC, sería perfectamente constitucional. Por hoy, y sin que sirva de precedente, voy a llamarles Prostitucional J

 

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