Mahomalandia


Esta es de las secciones coger con pinzas, y curiosidades sabatinas. Es un análisis crítico de uno de las vídeos que supuestamente prueban el uso de gas sarin en Siria. Por supuesto no probarían de quién era el gas; solamente que era sarin. Es de un doctor en Farmacia, creo que inglés. Y está lleno de tecnicismos que sólo los pueden juzgar los que entienden la materia. No es para humanos. Pero también se fija en detalles más mundanos, y hay uno que me ha sorprendido.

El vídeo que analiza creo que es el segundo que salió. Había uno anterior, breve, donde se ven heridos tumbados en la calle, donde los van juntando. Y la crítica principal de ese primero, verosímil, es que los que manipulan los heridos la mitad va sin guantes. Mucho traje y mucha máscara de gas, pero sin guantes. Y el sarin entra también por contacto con la piel.

En el que traigo hoy, la crítica principal es sobre los síntomas que se ven. Que el único síntoma que mencionan y muestran es en las pupilas de los ojos, pero que eso es muy común a muchas drogas y venenos. Mientras que -dice- faltan muchos síntomas imprescindibles para diagnosticar sarin, que se deberían ver. Yo, ni idea.

De los detalles “mundanos” da unos cuantos. Se pueden leer en el enlace. La pega evidente es que una vez metidos en toboganes conspiranóicos, siempre aparecen cosas que no debieran, o que no tienen explicación. Y la contra-pega, no menos evidente, es que todas estas pruebas vienen de fulanos de Al Qaeda, no precisamente de confianza. Por ejemplo, el médico que presenta el vídeo tuvo un juicio por pertenencia al terrorismo islámico en Inglaterra. No le condenaron, pero sí quedó clara su relación muy fluida con los corta-cabezas.

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Todas los vídeos, y todos los que estaban allí, son de los corta-cabeza. Y yo creo que merece la pena leer la crítica, que está muy bien minutada para ir en cada caso a lo que va señalando. Me ha parecido interesante.

Pero vamos a la que me ha parecido más llamativa. Un gordito que andaba por allí.

Aparece en el arranque del vídeo, detrás del médico que lo presenta. Creo que supone que está forzando aire en los pulmones de un herido. Pero en todas las tomas en las que aparece se le ve mucho mas interesado en la cámara que en el herido, al que nunca le hace ni puto caso. Aquí está de paisano, y pasando del herido. El de la izquierda, al fondo.

gordi-gas-1Este si lleva guantes, pero nada más.

Al cabo del tiempo ya se pone los arreos de combate. Y una mascarilla, que dicen que para el sarin no sirve. Hace falta una máscara de gas de verdad. Pero además tiene una idea un tanto tosca; parece que quiere taparse la boca, ¡pero no la nariz! Y siempre sin mirar el enfermo.

gordi-gas-2

¡Coño, era verdad! Cree que la mascarilla es para tapar sólo la boca. Por ejemplo, para no tirarle mal aliento al enfermo al que sigue sin hacer maldito el caso.

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No saquemos las cosas de quicio. Puede ser cierto. Puede no ser sanitario, sino un espontáneo recogido al paso por la calle. Y no vamos a criticar su buena voluntad y su riesgo. Pero queda rarísimo.

El análisis conspiranóico, que no me parece para creer sino para considerar:

Por si acaso. Mi postura no es que el gas no fuera sarin, ni que lo pusieran los “rebeldes”. Mi postura es que hasta el momento no he visto pruebas. Y la comparte gente no muy rara, como el embajador Peter Ford, diplomático británico de carrera que llevó la embajada de Damasco de 2003 a 2006. Dice que ni ve pruebas, ni le ve sentido a que haya sido Assad:

Añadido 12 horas después (sábado 8, 09:30). Jimmy Dore hace buen resumen de la teoría conspirativa.

Nota: Dore no es precisamente un Alt-Right, sino registrado demócrata hasta 2016 e independiente desde entonces.

Hay un argumento bastante terrible que también hace Dore. Según el kindergarten, Trump es un nazi, un loco peligroso que no debería tener el botón nuclear en sus manos. Bueno, pueden estar en lo cierto o puede que no. Lo que no parece que puede ser es que el mismo kindergarten esté ahora entusiasmado con un acto de guerra del mismo psicópata peligroso, ¡y contra el aliado más cercano de Rusia! No parece un gran síntoma de cordura del kindergarten.

Imagina que antes del bombardeo de payaso de la Casa Blanca recopilas lo que se puede saber al desnudo. A pelo; sin extras.

Sabemos seguro:

Hubo un ataque aéreo de los aviones del gobierno Sirio sobre un almacén de armamento de los rebeldes. El almacén estaba excavado en rocas en una zona montañosa. Parece indiscutible que sí hubo un ataque aéreo (como tantísimos): aviones soltando bombas.

Tras el ataque, los rebeldes muestran unas docenas de muertos con claros síntomas de gas sarin. Los rebeldes pertenecen esa hidra con cabezas como Al Qaeda o ISIS.

hidra

Y no sabes más. Ni se puede saber. Decidir que el gas venía en las bombas de los aviones puede parecer enteramente “lógico”, lo mismo que puede ser pura prestidigitación. O hasta casualidad. Si quieres contemplar todo lo posible, no se puede descartar nada de esto:

– El Assad ha decidido una escalada, con un crimen de guerra de libro y con publicidad.

– El almacén de armas tenía gas sarin, hubo una fuga, y contaminados.

– Los rebeldes habían preparado unas camionetas con el gas para desplazarlas rápidamente a la zona en la que hubiera un bombardeo y producir ellos mismos la contaminación.

Las tres versiones son perfectamente posibles. Los dos bandos en liza tenían una oportunidad similar. Lo que no parece muy similar son los motivos. La esperanza previa de sacarle ventaja a una acción como esa.

La “moralidad” podemos considerarla igualmente ausente entre los dos combatientes. Que el-Assad tenga problemas morales no parece una apuesta sensata; pero sobre Al Qaeda / ISIS no creo que quepa la menor duda. En cambio, la apuesta sí parece diferente.

El-Assad estaba por primera vez ganando la guerra. Después de llevar años con el gobierno (y la vida) en vilo, las circunstancias empezaban a serle francamente favorables. Estaba ganando batallas y terreno a manta, con la ayuda de Rusia. Y sus enemigos estaban perdiendo su mayor apoyo: EEUU. Trump, que siempre había manifestado su preferencia por no involucrarse en Siria, acababa de declarar que expulsar a el-Assad había dejado de ser un objetivo de su política exterior. El gobierno sirio no podía soñar con una situación más favorable.

¿Qué apuesta podían hacer usando el gas? ¿El suicidio? Ni siquiera estamos hablando de un objetivo militar de primer orden, del que ni remotamente se pudieran esperar unas ventajas que justificaran los riesgos. Ni estamos hablando de la locura que te puede entrar cuando ya lo tienes todo perdido, y te ves en una situación comparable a la del final de Gaddafi. La situación era exactamente la contraria. Esperanza.

Los rebeldes. Recordemos que son los cortadores de cabezas;  icineradores de prisioneros vivos; esclavizadores sexuales de las mujeres de sus enemigos; y ya puestos son también destructores de antigüedades inigualables. Su preocupación sobre la opinión del resto del mudo ha sido siempre literalmente ninguna. ¿Qué podrían esperar los rebeldes de una acción así?

Parece que podrían esperar justo lo que ha pasado. Los europeos no nos vamos a parar a pensar sutilezas sobre motivos y oportunidad. Es nuestra última carta en una guerra en la que nos jugamos quitarnos de encima el monopolio del gas ruso, para lo que es necesario hacer desaparecer el gobierno de el-Assad. Aunque detrás dejes un cristo como el que quedó en Irak. Así que se puede esperar una reacción europea de rápida acuasción “moral” a el-Assad. Lo que hizo Trusk de inmediato.

¿Y USA? Trump iba  a tener con seguridad la reacción de la izquierda a favor de la guerra con Siria. Por ejemplo, Hillary:

Assad has an air force, and that air force is the cause of most of these civilian deaths as we have seen over the years and as we saw again in the last few days. And I really believe that we should have and still should take out his air fields and prevent him from being able to use them to bomb innocent people and drop sarin gas on them.

Y la prensa, toda contra Trump, se podía apostar que se iba poner a tocar los tambores bélicos. Como ha hecho. Además tienes la campaña, desde el mismo inicio de la presidencia, sobre los intereses de Trump a favor de Putin.  ¿Qué puedes esperar de Trump? Lo tiene a huevo, y es casi obligado. Yo soy más macho que nadie, y de paso desactivo la campaña de la izquierda con unos cuantos misiles que sólo cuestan dinero. Contemporizar era tener más presión, y ya tenía mucha. Y era darle la razón a la campaña de que es una marioneta de Putin. Con esto ha desactivado la “cuestión rusa”. Acaba de desaparecer como parte de la lucha política en Washington.

Todo esto no demuestra nada, claro. Puede haber sido el-Assad, aunque no haya forma de entender por qué. Puede haber sido cualquier cosa. Pero sea el motivo que sea, es un chollo para el ISIS, es un chollo para los militaristas en Washington (el Deep State), es un chollo para lo que sea que quieren Hillary y compañía, es un chollo para los europeos, y es un chollo para Trump. Todos los gobernantes en apuros adoran una guerra externa, lejana, y sin bajas.

Para los sirios parece la promesa de algo tan poco recomendable como lo de Irak. Que tampoco suele ser recomendable para el mundo en general. Ninguna de las destrucciones de estados musulmanes, tan de moda últimamente, ha resultado bien. Siempre salen, o no estados (y guerra civil de mayor o menor intensidad), o estados peores. Que es la pinta de Siria. El-Assad no es menos bestia que Sadam Hussein o Gaddafi. Tampoco hay motivos para pensar que su exterminio vaya a resultar mejor. Los que llegan son igual de bestias, o aun más; pero el desorden es mucho mayor.

Y no hay que olvidar que probablemente la guerra es esto:

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Añadido posterior (17:00). Trudeau no lo tenía claro antes de la respuesta de Trump:

Probabelmente se ha convertido en “la” foto del atentado del Westimnster Bridge. La recorto, para no mostrar a la mujer tendida en el suelo. Todo el mundo la ha visto entera.

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Si no hubiera señales de tribu por medio, uno interpretaría las figuras poniéndose en el lugar de cada una de ellas, sin más problema. Y sin buscar cosas raras. Hay siete figuras en el cuadro de las que no se piensa nada especial. Son “de los nuestros”, y por tanto no los examinamos críticamente. El problema está en el octavo pasajero. Si no llevara hiyab, potente señal de no soy vosotros, probablemente se entendería que no puede ayudar nadie. Y que coger un teléfono es la forma más educada de desaparecer discretamente, respetando la intimidad del trágico momento. No está bien mirar, o pararse para no hacer nada. Y no mirar, como si nada hubiera, es difícil. Coges el teléfono, llamas a casa, y discretamente “despareces” del drama.

El problema es que llevas una señal — de la que probablemente ni siquiera eres consciente. Y que la gente interpreta la señal en vez de ponerse en tu lugar. Y entonces ya no has desaparecido respetuosamente, y tal vez traumatizada, sino que eres un monstruo lleno de indiferencia. También ayuda que solo se vea un fotograma. Porque este es bien distinto:

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¡Racistas! ¡Islamófobos!

Bueno; no, humanos. Es lo que tienen las señales. Separarnos. Contarlos cuentos sobre “los otros”. Que, precisamente por ser los otros, no se pueden interpretar como si fuera uno de los nuestros. Tiene que ser una explicación distinta, porque la señal lo hace diferente.

Probablemente la estrategia de fondo del terrorismo islamista es provocar la mayor separación posible de la comunidad musulmana de las demás. Y funciona. Pero los asesinatos en modo industrial serán útiles en la medida en que haya comunidades claramente separadas. Es decir, necesitan imponer la “marca tribal”; y necesitan atacar a todos los posibles nexos de unión, como pueden ser los ateos musulmanes y los pocos reformistas que intentan hacer un islam más compatible con el mundo laico y de los ideales de los DDHH. Y eso es justamente lo que hacen.

El problema es muy gordo, y tienen muchas herramientas. Vaya, que van ganando por goleada. Prohibir las marcas de tribu sería muy incompatible con el espíritu liberal de dejar hacer. Pero tampoco es muy razonable ponerse una marca descomunal, inevitable de apreciar, señalando que eres no-nosotros, y pretender que se te interprete como se interpretaría a un sí-nosotros. Aunque sería un ejercicio intelectualmente fácil, también es un ejercicio demasiado antinatural. Los humanos no funcionan así. Las tribus son  para separar, y para no entenderse. Si juegas a proclamar visiblemente que no soy de tu tribu, tendrás que aceptar que los malentendidos son una consecuencia inevitable. Especialmente si dentro de los tuyos hay un grupo muy activo y con gran facilidad de circulación, empeñado en sembrar la cizaña de la forma más dramática posible. La cizaña … y la sharia. Cualquier signo que huela a sharia va a provocar una interpretación en términos de sharia, no en términos de persona. Es lo que hacen las señales.

Mala pinta tiene el asunto.

Fuente, Telegraph:

Advirtió que “algo va mal en nuestro país” y añadió que “la mayoría silenciosa” no toleraría más inmigrantes que vienen y “abusan de nuestra libertad”.

 Reprendió el comportamiento “antisocial” de tirar basura y escupir, y luego amplió su crítica para incluir a la gente que no respeta los derechos de las mujeres o los “gays”.

“La solución no es  señalar a la gente con la misma brocha, o insultar y expulsar a grupos enteros, sino dejar muy claro qué es normal y qué no es normal en nuestro país.

“Si rechazas nuestro país  tan profundamente, preferiría que te vayas”.

¿Son frases de Wilders? No, son de Rutte. De una carta [–>] publicada en enero, presumiblemente para contrarrestar los votos que estaba perdiendo frente al “populismo”.

EL New York Times lo pone así:

… las afirmaciones de Rutte no son solo una respuesta a las encuestas, sino que forman parte de una estrategia más amplia para reconectar con los votantes enfadados y desafectos que se han separado de los partidos clásicos (no “populistas”).

Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con el auge de los “populistas”. Y es razonable, porque dan miedo. Lo que no parecen hacer los alarmados es preguntarse los motivos de ese auge. Como si no hubiera nada que explicar. Como si a la peña le diera de vez en cuando por sufrir ataques de “racismo”, y da la casualidad de que esta es una de esas épocas. Mala suerte, o algo. Pero hay una versión alternativa que pasa por que la gente no esté del todo loca. Veamos las dos opciones.

1) La población siempre es excitable en sus bajos instintos, y sólo hay problema cuando aparecen partidos populistas dispuestos a excitar esos instintos. Entonces tendríamos siempre un problema, pero cabe la esperanza de que educando con gran presión al populacho consigamos hacerlo inmune a los populistas.

Bueno, educar con gran presión a la plebe es exactamente lo que llevamos haciendo unas cuantas décadas. Al punto que si un periodista describe el juego agresivo  que está haciendo Venus Williams en el Open de Australia como “efecto guerrilla”, y un kindergarten asegura en Twitter que ha llamado “gorila” a las hermanas Williams, el resultado es el fin de la carrera del periodista. Para siempre.   Aunque todo el mundo sepa que que no a dicho “gorila” sino “guerrilla”, que es un término habitual en el tenis desde un famoso anuncio de Nike en 1995.

No cabe más presión presión “educativa” del ignorante populacho. Y sin embargo tienes Trump, y tienes a Wilders cambiando el discurso de Rutte.

2) Ningún “populista” va a conseguir que la tropa se ponga a odiar una etnia, o cultura o religión, sin que esta le toque ampliamente los cojones. Pero si los partidos “no-populistas” se empeñan en decir  que una religión en cuyo nombre se cometen atentados en modo industrial es “una religión de paz” y que la saharia no es incompatible con la libertad como se suele entender en una democracia, resulta inevitable que los deplorables busquen alternativas “populistas”.

¿Cual es la opción más cierta? Veamos lo que dice el “populista” holandés:

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Y veamos lo que dice el ateo musulmán que ha vivido en muchas y muy distintas sociedades predominantemente musulmanas. Describe su proceso en la adolescencia de ir conociendo el Corán. Y explica que los musulmanes liberales, asimilables, lo son porque no han leído el libro sagrado. Y porque cuando se lo leen, niegan lo que está escrito.

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No parece que Wilders está muy equivocado. Claro que hay muchos musulmanes que son gente pacífica, y razonablemente liberal. Pero no lo son por el Corán, sino por ignorancia o negación del Corán. Y eso no debería llevar a prohibirlo, pero definitivamente debería llevar a criticarlo y vilipendiarlo. Al menos, hasta el momento en que nadie se lo tome en serio. Y eso es justamente lo contrario de lo que hacen los partidos llamados “no-populistas”. Y por eso la culpa del auge del populismo no estriba en que a la peña le den ventoleras, sino que es porque lo partidos “no-populistas” no están haciendo sus deberes.

Al menos Rutte parece haber “atrumpado” su discurso. Que no es más que abrir los ojos un poco.

Fuentes.

New York Times:

Acculturated:

Rizvi:

 

Sabemos que al kindergarten no le gusta la sociedad humana, y por eso la quiere cambiar. Especialmente lo que ocurre dentro de los cerebros. Pero no el método, sino el resultado. Esto es; no quieren enseñar a pensar a los niños, sino enseñarles lo que opinar. El resultado. Y su principal método de hacerlo es la etiqueta moral. El que opina A, es un X, o Y. Siendo X e Y etiquetas morales absolutas. Nazi, progresista, etcétera. El razonamiento por el que se puede llegar al pensamiento A, o incluso su posible relación con la realidad, son completamente indiferentes para el kindergarten. Que en ese sentido es funcionalmente lo mismo que un fraile medieval.

Y ahora tenemos un problema. Según el kindergarten, es racista y de extrema derecha cualquiera que piense que la inmigración desde países mayoritariamente muslulmanes es problemática y debería reducirse. Como Trump, o literalmente cualquiera que piense lo mismo. Pero resulta que Chatham House (The Royal Institute of International Affairs), acaba de hacer un estudio de opinión en 10 naciones europeas sobre precisamente esa cuestión.

Pregunta: ¿Debería pararse toda futura inmigración desde países de mayoría musulmana?

Ojo, que no pregunta por frenarse, dificultarse, endurecerse, sino directamente: should be stopped?.

Respuesta:

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Sumando los diez países:

De acuerdo en detener esa inmigración: 55%

Ni de acuerdo ni en desacuerdo: 25%

En desacuerdo: 20%

No sé hasta qué punto la encuesta refleja una realidad. Tiene pinta, porque en el estudio [–>]  citan otras de resultados consistentes con estas cifras. Y si se corresponde con algo real, debería ser una lección. Tanto para el kindergarten como para el no kindergarten -digamos- normal.

La izquierda de las etiquetitas morales debería comprender que la gente no cambia de opinión por sus cartelitos. Sí puede que se encabronen; a nadie le gusta que le insulten. Pero su opinión parece guiada por elementos ajenos al etiquetado. La no-izquierda debería aprender que no tragarse los tabúes que impone la izquierda. Porque lo contrario supone que una masa acojonante de gente queda libre para ser pastoreada, o sentirse representada, por abortos como Trump o Le Pen.

Y lo que no pueden hacer los partidos “de élite” es echarle la culpa a los abortos, porque son ellos los que les han dejado el campo libre. La victoria de Trump no es “culpa” de Trump, ni de los que le han votado a Trump. Es culpa de los que han dejado a Trump como única alternativa para un problema que, a juzgar por mediciones como esta, y a juzgar por algunos resultados electorales, está ahí.

Obviamente no se trata sólo de la cuestión de la no integración de los musulmanes y el cristo consiguiente. Trump no ganado sólo por eso; nadie lo cree. Hay unos cuantos problemas más. Pero en general suelen coincidir con lo que la izquierda imagina dirigir con etiquetas de colorines morales, y la derecha se traga como tabúes intocables. Y llega Trump.

Sí, un maldito populista. Un supuesto salvador de la plebe puteada por la élite. Exactamente como Cayo Julio César, y unas otras cuántas figuras muy notables de la historia. No vamos a pensar que la élite y la plebe están siempre igual de incardinadas, o de desconectadas. Y si hay diferencias, el estado de relación puede influir en la facilidad o anhelo del populista. Vaya; debería. ¿Y quién tiene la culpa de eso?

Menos lobos, kindergarten.

Fuente.

Chatham House:

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Igualar (el islam con el terrorismo) no es lo mismo que relacionarlos. Que es lo que hace Milo y cualquiera con dos dedos de frente. Y no relaciona el islam sólo con el terrorismo, sino con el asesinato de homosexuales (práctica legal en once países, todos ellos musulmanes);  la minorización social de la mujer, y algunas fostias de paso; los grupos familiares de violación colectiva; la mutilación sexual; los asesinatos “de honor”; y los asesinatos de herejes y apóstatas, que a veces son sólo encarcelamiento. Que me acuerde de corrido. Y estas monadas no sólo están íntimamente relacionadas con el islam, sino que no se pueden relacionar con ninguna otra religión ni grupo de pensamiento colectivo. En toda la galaxia.

Voltaire, modernizado:

El islam es la más ridícula, absurda y sangrienta de las religiones que jamás hayan infectado el mundo.

Aláh es un comediante actuando ante una audiencia demasiado  atemorizada para reír.

¿Qué podemos decirle a un hombre que sostiene que preferiría obedecer a Aláh que a los hombres, y que por lo tanto está seguro de ir al cielo por matarte?

El primer imán fue el primer granuja que encontró al primer tonto.

El hombre que me dice: cree como yo, o Aláh te maldecirá; en realidad está diciendo: cree como yo, o te asesinaré.

Los musulmanes han sido los más intolerantes de los hombres.

Las surahs de los musulmanes vienen a anunciar que su Dios es un Dios de la ira, que su felicidad depende de su pía imbecilidad, de su sagrada credulidad, de su sagrada alucinación, del mal que se hacen unos a otros por el odio que se tienen, … y de su antipatía por y la persecución de todos aquellos que no están de acuerdo o no se les parecen.

No creo que hagan falta más citas para calcular que los bienpensantes tendrían a Voltaire por “islamófobo” … de no ser porque en las citas hemos cambiado Dios por Aláh, cristianismo por islam, etcétera. Pero entonces no les queda mas remedio que pensar que era “cristianófobo”. ¿Y cuál fue el efecto de esa “cristianofobia” de Voltaire, y  de los que vinieron después? Pues que convirtieron una religión que hoy nos parece sangrienta e insoportable en algo compatible con la civilización como la entendemos. O sea, la “cristianofobia” fue una virtud de nuestra historia, para cualquiera de los pensamientos hoy en curso en Europa.

Da igual que seas marxista, conservador, liberal, kindergarten; o lo que sea. En todos los casos vas a aplaudir aquella “crsitianofobia” por los efectos que tuvo en nuestra sociedad. Por haber hecho nuestra sociedad como es. No hay nadie que esté en desacuerdo.

Bien, pues para una cosa en la que estamos de acuerdo, ¿me puede alguien explicar que si la “cristianofobia” fue virtuosa y civilizó una religión bastante impresentable; por qué iba a ser mala la “islamofobia” para el mismo y muy elogiable propósito? El islam ya no es una religión de fuera; es un gran problema que tenemos dentro. Y ya sabemos el camino para civilizar una religión. Lo hemos hecho antes.  Es más, lo hemos inventado en Europa. Eso *es* Europa. O era.

En conclusión: más Voltaire, y menos kindergarten.

Fuentes:

El vídeo de Milo Yiannopoulos

La conversación en Twitter:

Citas:

Repasando. Hemos averiguado, gracias a Octavio [–>] y Marod, que entre los límites de los derechos fundamentales producidos por los dioses macabros está el orden público. Que a su vez está compuesto por la seguridad, salud y moral públicas.

Marod señala [–>] a su vez límites a lo de la moral pública:

la moral pública no ha de ser entendida como el concepto que de ella tenga una concreta confesión religiosa, sino como el “mínimo ético acogido por el derecho”.

Dos problemas gordísimos.

1. Circularidad. El derecho nos remite a “moral pública” como límite. O sea, fuera del derecho. Pero luego, con un par, lo convierte en … ¡el “mínimo ético acogido por el derecho”! Pero eso no está en “el derecho”, porque si no, nos hubiera remitido al derecho mismo en primer lugar. En vez de andarnos paseando por ahí. Están mareando la perdiz sin saber lo que hacer con la criatura.

2. Confusión. Tú puedes tener una visión cristiana de la moral, y es un juicio de las acciones respecto a un bicho muy raro del que cada cual tiene una visión distinta, que los cristianos llaman “el bien y el mal”. Pero para eso, el derecho no debería remitirte a la “moral pública”, sino al catecismo. Y no tienen cojones.

También puedes tener una interpretación subjetivo social de moral. Lo que tú (el cachondo del juez de turno) crea que la sociedad “piensa” acerca de las conductas. Una chorrada, porque si la sociedad piensa algo diferente de lo que hace (es muy normal), el límite sería lo que creemos que deberíamos hacer — pero no hacemos. Ridículo elevado al cuadrado. Por absurdo, y por átame por el rabo esa mosca de lo que el juez cree que la peña piensa. Lo que le dé la puta gana al juez, literalmente.

Y finalmente puedes tener dos dedos de frente, y darte cuenta de que la moral es uno de los observables más fáciles de observar que existen. No hay más que mirar. Cuando la sociedad considera algo inmoral, lo recrimina. De forma que lo inmoral acaba siendo extraordinario; marginal. Esa es la función de un código.

Por ejemplo, ves que en el campo hay setas de todos los colores, y ninguna es venenosa, pero los miembros de la tribu se ponen todos setas azules colgando de las orejas. Y ves que cuando alguien se pone una seta de otro color, hay malas miradas o malos modos, de forma que se tiene que acabar apartando o cogiendo el color que toca. Estás viendo una moral en acción. Y la moral se ve, siempre. ¡Porque quiere ser vista! Porque funciona precisamente así. Al igual que somos animales hiper-sensibles a la jerarquía, y de un vistazo sabemos quién manda, también somos hiper-sensibles a la moral. Por la cuenta que nos tiene, en ambos casos.

Si tú miras lo que hacen los humanos con la ropa, y observas, verás:

– La tienen muy variada.

– Muestran una fortísima tendencia a “uniformarse”, eligiendo el mismo tipo de ropa, o de no ropa, según la ocasión / sitio / grupo / actividad.

– La uniformidad sólo se pierde en los lugares de tránsito.

Y con eso ya sabes que la ropa en los humanos está codificada. No es aleatoria ni va a capricho. Es un asunto de la moral.

– Pareces un pordiosero.
– Pareces una puta.
– ¿Te has disfrazado?
– ¿Vas de pijo, o qué te pasa a ti?
– ¿No irás a coger un resfriado?
– Sin corbata no puede pasar.
– Gracias por la invitación, pero no he traído traje de baño.
– Gracias por la invitación, pero no he traído un vestido de noche en el equipaje.
– Se alquilan esmoquines.
– Torso cubierto en la terraza.
– ¿Crees que podré ir en vaqueros?
– Anda, mejor te pones -por lo menos- una chaqueta.

Esto es inmoral, y ahí está el morbo del cuadro. Pero no es inmoral por las señoras desnudas, algo completamente normal en el arte de la época, sino por el desequilibrio indumentario.

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Cojones, Marod; ¿estamos ciegos y sordos, o es a propósito? ¿Tú crees que la casualidad o el capricho producen esto?

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No; lo produce un código social. Una moral. Exactamente, la moral pública. Y no va ni con el catecismo, ni con lo que el juez crea que “piensa” la sociedad. Sí va con lo que “hace” la sociedad, que es perfectamente observable.

Y si lo que te interesa es el orden público, lo que necesitas es saber el código público de conducta que está en curso. No las opiniones de doctos éticos sobre cómo debería ser el código. No; se trata del que es. Lo que se ve.

Ahora podemos sopesar los perjuicios que para algunos extravagantes puede producir esa norma moral, y las soluciones y equilibrios que pueden darse. Pero NO podemos negar una moral que ven todos los humanos, y por eso actúan en consecuencia. Estás viendo un sistema en acción. Y no tiene nada que ver con las leyes. Si se monta un pollo, por ejemplo un burkini, las leyes pueden entrar para evitar violencias. O por la obsesión del poder por mandar. Si no, funciona solo. Normalmente funciona muy bien en modo sistema auto-regulado.

O sea, sí; el burkini afecta a la moral pública. Por tanto, al orden público. Y por eso está afectado por un posible límite, a pesar de ser un derecho fundamental. ¿Es suficiente, es insuficiente? Habrá que sopesarlo. Junto a sus posibles soluciones, que están muy lejos de ser una sola. Pero (1) la solución no puede ser la respuesta automática de tanta gente que responde sin pensar (incluyendo el Consejo de Estado de Francia), y (2) nunca podrás sopesarlo correctamente sin comprender la función de la moral en la sociedad humana. Que desde luego no tiene por qué tener nada que ver con “el bien y el mal”, por mucho que  en las sociedades del catecismo obligatorio, o culturalmente heredado, sí tenga que ver.

Nota. Creo que SÍ puedo prometer (otra vez) que este será el último de la serie burkini:

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