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PEDRO Y PABLO

JOSÉ MARÍA CARRASCAL , ABC (1ª Edición), España 20 abr 2016

PSOEMUS

CON UN COMENTARIO AL FINAL:

CARRASCAL, MAGISTRAL

«La gran coalición, como el resto de combinaciones, ha quedado hecha añi-cos por una estrategia más propia de aficionados que de profesionales que, al final, se ha vuelto contra ellos, queriendo engañar a todos, su partido el primero, y terminando por enga…

LO que no puede ser no puede ser y además es imposible» se atribuye al torero Rafael Guerra, aunque es de Talleyrand, uno de los políticos más há-biles de la historia. Pedro Sánchez viene empeñándose desde hace cuatro meses en hacer posible lo imposible y cosechando fracaso tras fracaso, cada uno más grande que el anterior. Si comenzó con el peor resultado que su partido ha cosechado desde la Transición, el último, propinado por las hues-tes de Podemos al rechazar unirse al pacto de PSOE y Ciudadanos le deja políticamente en cueros. No importa, dice él, yo seguiré adelante. Pocas ve-ces se habrá visto tal contumacia en el error, tal obsesión por alcanzar lo inalcanzable, tal masoquismo en el castigo, tal ceguera ante la realidad. Pe-dro Sánchez fue a Lisboa, a Bruselas, a Barcelona en busca de modelo y ayuda para que Pablo Iglesias le apoyase en alcanzar la presidencia, sin im-portarle las negativas ni el ridículo. A estas alturas, sólo le falta arrodillarse ante Pablo y besarle los pies mientras repite su ruego. Sin darse cuenta, pri-mero, de que Pablo no quiere ayudarle a ser presidente. Quiere hacer del partido socialista español lo que Tsipras y Monti han hecho con los partidos socialistas griego e italiano, reducirlos a la irrelevancia, y convertir Podemos en la referencia de la izquierda española. Luego hablaremos de ello, pero lo primero que se le ocurre a uno es preguntarse si no hay en el PSOE nadie que se lo advierta, que le pare en esa carrera desenfrenada hacia el suicidio, no ya personal, sino colectivo. Mientras que la segunda pregunta es al pue-blo español en su conjunto: ¿queremos al frente del Gobierno alguien tan ob-cecado, tan ciego, tan dispuesto a humillarse?
Pues esta galopada a ninguna parte llega a su fin y nos encontramos en el punto de partida. Incluso peor, pues las posibilidades de formar gobierno se han reducido a prácticamente cero, aunque Sánchez insiste en continuar co-rriendo como Tom Hanks en Forrest Gump, seguido de su equipo, que tam-poco tiene nada que perder, y los medios que le han prestado apoyo intentan al menos salvar la cara cobrándose la cabeza de Rajoy. Una retirada de los dos disimularía su derrota, así que prepárense para una ofensiva en esa di-rección, cubierta por la artillería de que « facilitaría la formación de un go-bierno y nos ahorraría una nuevas elecciones, tal como desea el Rey», estrambote obligado de su argumentario. Es curiosa la invocación al Rey por parte de nuestra republicana izquierda cuando se ve en apuros, materializa-da en los esfuerzos de Sánchez por acercársele durante la final de la Copa de rugby en Valladolid. No descarto que buscase la foto para venderla como otro encargo de formar gobierno. Pero incluso en eso fracasó, al conseguir tan sólo estrechar la mano de la vicepresidenta. ¿Es el primer paso hacia la gran coalición? No creo. La gran coalición, como el resto de combinaciones, ha quedado hecha añicos por una estrategia más propia de aficionados que de profesionales que, al final, se ha vuelto contra ellos, queriendo engañar a todos, su partido el primero, y terminando por engañarse a sí mismos. Su primera gran mentira fue no reconocer que habían perdido –además, ¡de qué manera!– las elecciones del 20-D, camuflando sus resultados como «un de-seo de cambio total en la escena política española». Esto es, como una de-rrota del PP, que debía desalojar el gobierno. ¿Cómo explicaban entonces que el PP hubiera sido el partido más votado, con amplia ventaja sobre los demás? Pues no lo explicaban. Desde siempre, la izquierda no se cree obli-gada a explicar sus contradicciones, se considera por encima de ellas, como parte de su «superioridad moral». El complejo de inferioridad de la derecha, unido a su desastrosa política de comunicación, hizo que el arranque de Sánchez hacia La Moncloa pudiera venderse como un éxito, pese a llevar apenas gasolina. Échenle el picante de unos escándalos por corrupción con mucho ruido, y tendrán los aplausos del público.
Quedaba sólo engañar a la aritmética. Pues el parvo pacto PSOE-Ciudadanos –130 escaños– no daba ni de lejos para la investidura. Pero era sólo el señuelo para otro u otros pactos de mucho mayor calado. Rivera se encargaría de convencer al PP de que se abstuviera en la segunda votación, al poder asumir buena parte de las 200 medidas de gobierno que habían acordado, mientras Sánchez se encargaría de convencer a Iglesias con sus genuflexiones de que se uniera al «pacto de progreso». Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
En efecto, se ha acabado. Pero no como pensaban sus diseñadores. Rajoy no estaba dispuesto a apoyar un gobierno que, sin recatarse lo más mínimo, anunciaba su disposición a enmendar cuanto ha hecho. Y no ya por él, sino por estar convencido de que sería letal para España. Mientras Iglesias, como queda dicho, no se contenta con ser un simple socio de gobierno. Quiere go-bernar. Sin la menor interferencia del centro o la derecha –¡fuera Ciudadanos!–, con un programa de extrema izquierda, es decir, el suyo. Y eso no se lo consiente a Sánchez su Comité Federal. ¿Se atreverá a consul-tar a sus bases, como había sugerido e Iglesias le desafía? Ya ha dicho que no, pero es un hombre desesperado, y de la desesperación sale cualquier cosa.
Lo que parece inevitable es la celebración de nuevas elecciones. Pues, aun-que todos ellos siguen diciendo que quieren pactar, trazan líneas rojas como si no quisieran hacerlo. Sólo el deseo de echar a Rajoy los une, junto con el temor de que siga gobernando. Pero, mientras que Iglesias puede esperar sobre una base firme de seguidores, Sánchez se hunde en las arenas movedizas de un partido que no desea una crisis sucesoria –bastante tuvo con la de González–, pero teme casi tanto continuar con un desesperado a su cabeza. Mientras Rivera hace lo que puede: pedir a los dos grandes parti-dos que se entiendan. Pero aliándose con Sánchez e injuriando a Rajoy –el «Rajoyrajao» de su publicidad es infumable– le aleja del centro donde estaba tan cómodo.
¿Y Rajoy?, me preguntarán ustedes. Pues Rajoy sigue donde siempre, con la matraca de la gran coalición, hoy con menos posibilidades que una tortuga en una autopista. El coro mediático que lleva meses dándole por finiquitado habla de voces internas contra él. Yo no oigo ninguna, excepto los exabrup-tos periódicos de Aznar y los pellizcos de monja de Aguirre. Puede esperar, por tanto, las próximas elecciones, que no se decidirán por el cabreo, como las del 20-D, sino por el hartazgo del electorado. ¿Se imaginan un verano bajo Sánchez e Iglesias, con las confluencias revolviéndose, los barones so-cialistas gruñendo y los independentistas gritando «qué hay de lo nuestro»?
No habría tiempo ni para los Juegos de Río. Si se celebran.

CARRASCAL, MAGISTRAL. COUSAS A 20-4-16
Luis Bouza-Brey.

En este bendito país, lento y torpe en el aprendizaje y aherrojado por las actitudes e ideas de una cultura política inadecuada para la política democrática, la tarea —necesaria y pe-nosa— de un auténtico periodista es hacer ver a la opinión pública sus carencias y con-tradicciones. Tarea que llevará años y producirá el dolor anímico permanente de ver la estupidez y los peligros agazapados en las curvas del camino, esperando el paso de Es-paña, sin que ésta sea consciente de los peligros que corre de ser asaltada y desviada lejos del camino correcto, o arrumbada en la cuneta como un vehículo accidentado y listo para el desguace.
Carrascal, y en general los columnistas de “ABC”, cumplen esta dura y penosa función periodística de ir contracorriente alertando a una opinión pública inmadura de las amena-zas que la acechan y los errores consumados que la desvían del camino correcto: no hay nada más que ver las corrientes editoriales predominantes en muchos de los medios de comunicación, y el vocerío incesante del izquierdismo estúpido y el etnicismo antidemo-crático, adobados por la flojera y cainismo de una derecha torpe y miope, para darse cuenta de la necesidad del país de contar con muchos Carrascales y “ABCes” para poder salvarse del desastre.
Sólo hace falta que el sectarismo estúpido del PSOE se desvanezca y la legitimación an-tidemocrática del etnicismo sea derrotada, junto con el hecho de que el caldo de cobardía y desidia de la derecha deje de adobar el guiso destructivo, para que España pueda so-brevivir como un país propio de la Europa democrática actual.
Estamos en un giro del camino en que estas venturas pueden comenzar a orientar nues-tro rumbo o, por el contrario, lleguen a triunfar los saboteadores permanentes del futuro y acaben por mandarnos al desguace… Los resultados de las encuestas, dibujando a Sán-chez y Rivera como los únicos que han sabido guiarnos en la situación complicada que vivimos, no son más que presagios ominosos de que podemos estar equivocándonos de nuevo, como sucede desde el ascenso del zapaterismo.
Creo obligado mencionar aquí una opinión lúcida de ANTONIO PÉREZ HENARES, com-pañero de viaje en esta dura tarea del periodismo contracorrientista —a no confundir con el “cuentacorrientista”, una subespecie distinta de nuestra fauna cultural—.

¡Ya te vale, Sánchez!

ANTONIO PÉREZ HENARES en “Facebook” del 10-4-16

 

Luis Bouza-Brey

LOBOT

Comentario a “Catalanofobia”, de Ignacio Camacho, en “ABC” del 14-3-16

Cataluña constituye hoy el epítome, la síntesis sublimada, de la perversión radical del sistema político español impuesta por la colusión del nacionalismo étnico antidemocrático con la izquierda —socialista y comunista— abducida por el oportunismo, la mutilación ética y el sectariamo autoritario. ¿Cómo es posible que un sindicato de origen socialista pueda estar liderado por alguien que apoya cerrilmente la insolidaridad de clase?¿Cómo es posible que alguien que dirige un sindicato que se identifica retóricamente con la defensa de los trabajadores pueda considerar “catalanofobia” la oposición al nacionalismo étnico, burgués, insolidario, caciquil, clientelar y corrupto?¿Cómo es posible que este personaje haya sido elegido por los trabajadores de Cataluña y el resto de España para liderar la “UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES”?
El episodio de la elección de Álvarez como Secretario General de UGT revela la LOBOTOMÍA NACIONAL-SOCIALISTA producida sobre la cultura política del país por el proceso degenerativo de la izquierda experimentado en el Régimen del 78: una izquierda amputada de los valores y principios fundacionales, que es capaz de apoyar sin contradicciones la sedición, la insolidaridad y el etnicismo antidemocrático; una izquierda “charnega” subordinándose al señoritismo étnico y apoyando la ruptura de la lealtad y la hermandad hacia sus ancestros; una izquierda miope, oportunista y despreciable, que debería ser condenada por sus afines del resto de España a un duro ostracismo regenerativo, y que es premiada, sin embargo, con la promoción de su representante al liderazgo de la UGT nacional.

Esta lobotomía, que se expande hacia el conjunto de España, se produce a todos los niveles de la sociedad catalana, en las élites económicas e intelectuales, en las Universidades, en el sistema educativo, en los medios de comunicación, en las organizaciones sociales y en la casi totalidad de los centros de la vida societaria.
Sólo falta que un GOBIERNO DE BATIBURRILLO, de izquierdistas y etnonacionalistas, le de la puntilla al Régimen, para acabar de hundir el país en el tercermundismo, la desintegración, la guerra de todos contra todos y el sometimiento a las razzias yihadistas.
¡Qué panorama! La lobotomía diseñada por Pujol, el PSUC leninista y los señoritos del PSC a principios de la transición ha conseguido sus objetivos.

CA­TA­LA­NO­FO­BIA

IG­NA­CIO CA­MA­CHO, ABC (1ª Edición), España 14 mar 2016 13
Ca­ta­la­nó­fo­bos son pa­ra el lí­der de UGT los tra­ba­ja­do­res que se opo­nen a la rup­tu­ra uni­la­te­ral de la so­li­da­ri­dad del Es­ta­do

Amu­chos es­pa­ño­les les ha­bría gus­ta­do que el re­cien­te con­gre­so de la UGT hu­bie­se si­do el de la re­ge­ne­ra­ción éti­ca y po­lí­ti­ca de un sin­di­ca­to agu­je­rea­do por la co­rrup­ción y las prác­ti­cas clien­te­lis­tas de su hi­per­tro­fia­do apa­ra­to de po­der. En vez de eso –ape­nas una bre­ve y abs­trac­ta au­to­crí­ti­ca del lí­der sa­lien­te, Cán­di­do Mén­dez–, la nue­va di­rec­ción ha ori­lla­do el de­ba­te re­no­va­dor pa­ra au­to­pro­cla­mar­se fru­to de una «de­rro­ta de la ca­ta­la­no­fo­bia», ya que el fla­man­te se­cre­ta­rio ge­ne­ral es abier­to par­ti­da­rio de un re­fe­rén­dum de au­to­de­ter­mi­na­ción pa­ra Ca­ta­lu­ña. Se­gún el emi­gra­do as­tu­riano Jo­sep Ma­ría –an­tes Pe­pe– Ál­va­rez son ca­ta­la­nó­fo­bos, pues, to­dos aque­llos com­pa­ñe­ros que no lo han vo­ta­do y des­de lue­go los mi­llo­nes de ciu­da­da­nos opues­tos a la con­sul­ta so­be­ra­nis­ta: una pro­pues­ta que aten­ta con­tra la igual­dad de los es­pa­ño­les al que­brar el con­cep­to de so­be­ra­nía na­cio­nal con­jun­ta. He aquí el re­tra­to del es­te­reo­ti­po vic­ti­mis­ta del na­cio­na­lis­mo, que til­da de ca­ta­la­no­fo­bia el de­seo afec­ti­vo, po­lí­ti­co y so­cial de que Ca­ta­lu­ña si­ga for­man­do par­te de un pro­yec­to ci­vil com­par­ti­do.
Ba­jo los 26 años de man­da­to de Ál­va­rez, to­do un pa­ra­dig­ma de re­no­va­ción y des­ape­go, la UGT ca­ta­la­na ha aban­do­na­do la tra­di­cio­nal iden­ti­dad in­te­gra­do­ra li­ga­da al ori­gen mi­gran­te de mu­chos de sus afi­lia­dos pa­ra vol­car­se en res­pal­do de las te­sis na­cio­na­lis­tas; ac­tual­men­te tie­ne a dos di­ri­gen­tes en el Ga­bi­ne­te in­de­pen­den­tis­ta de Puig­de­mont y a bas­tan­tes más en car­gos ad­mi­nis­tra­ti­vos. El pro­pio Ál­va­rez, aun­que no se de­cla­ra fa­vo­ra­ble a la se­ce­sión, se ma­ni­fies­ta en sin­to­nía con el res­to de las re­cla­ma­cio­nes del so­be­ra­nis­mo, que pa­san esen­cial­men­te por dis­mi­nuir la apor­ta­ción de Ca­ta­lu­ña al Es­ta­do. En­tre otras la con­tri­bu­ción fis­cal gra­cias a la que se pa­gan los sub­si­dios de los pa­ra­dos an­da­lu­ces, ex­tre­me­ños o ga­lle­gos, a los que de­be­ría re­ve­lar cuan­to an­tes que son ca­ta­la­nó­fo­bos sin sa­ber­lo. Y ya de pa­so con­ven­cer­los de que es la so­li­da­ri­dad de cla­se la que le im­pul­sa a pos­tu­lar la mo­di­fi­ca­ción de los me­ca­nis­mos igua­li­ta­rios que ga­ran­ti­zan la cohe­sión de los ser­vi­cios so­cia­les.
Es­ta­ría bien que, da­da su con­vic­ción so­bre la con­ve­nien­cia de pre­gun­tar a los ca­ta­la­nes si desean con­ti­nuar en Es­pa­ña, el nue­vo lí­der uge­tis­ta efec­tua­se tam­bién una con­sul­ta al res­pec­to en­tre los mi­li­tan­tes de la or­ga­ni­za­ción en­te­ra. Si­quie­ra sin efec­tos vin­cu­lan­tes, só­lo pa­ra sa­ber qué opi­nan los tra­ba­ja­do­res so­bre el pre­sun­to de­re­cho a de­ci­dir de un su­je­to po­lí­ti­co so­be­rano ex­clu­si­vo de los ciu­da­da­nos de Ca­ta­lu­ña. O so­bre la po­si­bi­li­dad de que ten­gan que sa­car el pa­sa­por­te pa­ra ir a ver a sus nie­tos en la pe­ri­fe­ria de Bar­ce­lo­na. O so­bre la des­co­ne­xión de las em­pre­sas ca­ta­la­nas de la ca­ja co­mún de pen­sio­nes. Y que les ex­pli­que, si pue­de, que el má­xi­mo di­ri­gen­te de un sin­di­ca­to de iz­quier­das no sien­te con­tra­dic­ción ideo­ló­gi­ca al­gu­na por em­pa­ti­zar con una re­be­lión – esa sí xe­nó­fo­ba– de ri­cos con­tra po­bres.

Luis Bouza-Brey

 

pactos

Los años, el trabajo intenso y los disgustos políticos producidos por el siempre precario afianzamiento de la libertad en España están empezando a pasarle factura a mi salud, por lo que es posible que, a no tardar mucho, me vea obligado a reducir drásticamente mi participación en el Ruedo Ibérico. Pero, hasta que eso suceda, la pasión por la búsqueda de una salida no destructiva del laberinto español sigue amarrándome al duro banco, obligándome a continuar con el esfuerzo intelectivo de intentar inyectar comprensión y esperanza en las venas patrias.Lo que hoy me estimula la reflexión son dos artículos interesantes publicados en “Vozpópuli”, ese nuevo periódico digital que va creando, junto con “República”, una original impronta en el periodismo español:
JESÚS CACHO nos daba el día seis una magistral pintura al óleo de la situación política en “La doble muerte de Sánchez y el rufián Castrucho”, y FEDERICO CASTAÑO nos revelaba ayer indicios de un giro muy significativo en la orientación política del PSOE, plasmado en el pacto con Ciudadanos y en velados movimientos en la cúpula del partido.
No sé en qué medida existe una posibilidad de superar el caos político producido por Sánchez y el PSOE hasta ahora, ni cuáles serán los papeles en los que se pueda consolidar el protagonismo de los actores políticos existentes, pues nuestro laberinto patrio agota y hace muy difícil el pronóstico, con su esperpéntico surrealismo caótico, siempre en el límite de la guerra de todos contra todos hobbesiana.
Si los indicios que describe Federico Castaño resultaran ciertos habría que preguntarse si el cambio de orientación política del PSOE, de la izquierda al centro-Izquierda, hace posible el Pacto de Estado de Gran Coalición, y en qué grado eso obligaría a modificar el pacto PSOE-CIUDADANOS para adaptarlo en mayor medida a la política del PP y de la UE.
También, dicho cambio obligaría a formular hipótesis acerca del liderazgo del Pacto y de las posibles incompatibilidades entre líderes. Pero lo que es evidente es que el Pacto de Estado no puede basarse en la exclusión y el cordón sanitario contra el PP y/o Rajoy a fin de situar al líder del PSOE en una posición de liderazgo del país que no le corresponde, ni por resultados electorales ni por sectarismo ambicioso e interesado que bloquea la misma posibilidad del Pacto, aún con la ayuda miope de Ciudadanos. Este partido se equivoca si actúa en función del criterio de que para evitar la posibilidad de un “gobierno de izquierdas” del PSOE con PODEMOS, IU, “mareas” e independentistas es imprescindible y positivo entregar el liderazgo del PSOE y del país a Sánchez, pues eso hará que el PSOE sea superado por la extrema izquierda, que el PP y la posición de España en la UE se derrumbe y arrastre a la economía, y que el “gobierno de batiburrillo” sea el que se imponga, en el medio plazo, bajo el liderazgo de PODEMOS.
Por todo ello, creo que no hay más salida al bloqueo político que unas nuevas elecciones a las que los partidos constitucionalistas concurran con un programa Regenerativo y Reformista de Pacto de Estado para un período corto de unos dos años y con el compromiso asumido de otorgar el liderazgo del Pacto al partido/líder más votado.
Pero la concurrencia a unas nuevas elecciones, que llegará inevitablemente, obligará a los partidos constitucionalistas a renovar sus liderazgos para obtener la victoria. Y este es un riesgo que afecta también a Rivera, si sigue cerrilmente obsesionado con el pacto con Sánchez, pues en ese caso CIUDADANOS podría despeñarse igualmente hacia la marginalidad y la irrelevancia. ¿Están condenadas las terceras vías en España a repetir permanentemente la historia de un fracaso, a causa del desquicimiento de sus lìderes cuando se aproximan a la expectativa de alcanzar el poder?

Les dejo con las reflexiones de estos dos periodistas lúcidos, que penetran con sus precisas pinceladas en los impulsos básicos de la vida política de España. Ya iremos comentando el desenvolvimiento de la situación:

La doble muerte de Sánchez y el rufián Castrucho

JESÚS CACHO en “Vozpópuli” del 6-3-16

http://vozpopuli.com/analisis/77248-la-doble-muerte-de-sanchez-y-el-rufian-castrucho

Consenso en Ferraz: “el pacto con Ciudadanos ha liquidado a Susana Díaz”

FEDERICO CASTAÑO en “Vozpópuli” del 7-3-16

http://vozpopuli.com/actualidad/77175-consenso-en-ferraz-el-pacto-con-ciudadanos-ha-liquidado-a-susana-diaz

Luis Bouza-Brey

 

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Edurne Uriarte, en “El candidato de Rivera”, pone de manifiesto el error y la inconsistencia del pacto de Ciudadanos-Rivera con el PSOE-Sánchez. Un error grave que ataca la lógica democrática por apoyar la entrega del poder a un partido que hace ostentación de sectarismo antidemocrático y autoritario, desviando la dinàmica política del país hacia el radicalismo irresponsable, la demagogia y la manipulación de la opinión pública. Según la versión de las cosas del clon zapatético Pedro Sánchez y la izquierda antisistema, parece como si hubieran sido el PSOE y el izquierdismo los heroicos resistentes frente al capitalismo que han salvado al país del desastre económico y la malvada troika, cuando han sido precisamente su demagogia, frivolidad y sectarismo excluyente los que han impulsado el agravamiento de la crisis en España.
Ahora, después del episodio indigno de manipulación y ausencia de principios del plebiscito interno del PSOE, legitimado por un Comité Federal inane, se le ha dado al irresponsable que dirige el PSOE barra libre para mangonear y pervertir el equilibrio político del país hasta conducirlo al desastre. Ciudadanos y Rivera, con una falta de criterio bochornoso, han contribuido a alimentar esta operación y a abrir el camino a nuevas alianzas suicidas del PSOE que ya comienzan a desarrollarse bajo la dirección de Sánchez y con la aquiescencia del partido y el Comité Federal: No parece que el PSOE, ni mucho menos Sánchez, estén dispuestos a un Pacto de Estado o Gobierno de Coalición de constitucionalistas que emprenda una política firme y coherente de Regeneración del sistema político y el Régimen Constitucional del 78.,
A mi sólo me queda continuar repitiendo inútilmente mi diagnóstico y previsión anteriores, del dos de enero de este año, cuando dije que:

‘…La irresponsabilidad de promover un frente “de izquierdas” y “por el cambio” con los neocomunistas bolivarianos, “para echar al PP”; la inepcia y el cretinismo buenista de creer que dando privilegios al nacionalismo étnico lo integrarán, y la frivolidad con que se oponen a la política económica del Gobierno y de la Unión Europea, así como el objetivo estratégico de intentar formar un batiburrillo de izquierdistas, nacionalistas, comunistas y “mareas” para alcanzar el poder, constituyen una estupidez e irresponsabilidad de tal calibre que van a darle la puntilla al PSOE, destrozando la recuperación económica, poniendo en peligro la unidad de España y derruyendo el sistema de libertades.
Estamos ante una situación de emergencia nacional peor que la creada por Zapatero, y ante ella, las vacilaciones e incoherencias de los militantes y dirigentes del PSOE que se oponen a Sánchez reflejan la inanidad e inutilidad suicida del PSOE actual …’ ( Luis Bouza-Brey, en https://plazamoyua.com/2015/12/30/resucita-el-psoe-cousas-a-30-12-15/ ).

Vean lo que dice EDURNE URIARTE, en un artículo que, pese a no estar publicado todavía en abierto, creo que por su claridad y contundencia merece el comentario público por mi parte, sin necesidad de esperar unas horas a su difusión por parte de otros:

EL CAN­DI­DA­TO DE RI­VE­RA

EDURNE URIARTE, ‘ABC (1ª Edición)’ – 2016-03-01
Mo­men­to his­tó­ri­co, en que se pre­sen­ta por pri­me­ra vez a la in­ves­ti­du­ra quien no ha ga­na­do las elec­cio­nes

Una frase letal de la respuesta de Mariano Rajoy a Albert Rivera, « comprenderás que no apoye a tu candidato», define perfectamente el momento lamentable al que ha llegado la democracia española. El momento histórico, esto sí es histórico, en que se presenta por primera vez a la investidura quien no ha ganado las elecciones y lo hace con el apoyo de un partido nuevo que prometió regenerar la democracia y comienza su proyecto de regeneración con el intento de hacer presidente al perdedor de las elecciones. Pero, sobre todo, el hecho democrático más relevante y más grave de este intento de investidura del perdedor es que se hace sobre la base del veto, de la exclusión, de la intolerancia hacia la derecha, hacia un partido democrático, y votado, además, por más de siete millones de españoles.
Entregados casi todos a los superficiales cálculos aritméticos, parece haberse olvidado el dato central de lo que se juega esta semana. Y de lo que se va a jugar en las siguientes. Que estamos como estamos porque el líder del Partido Socialista se ha negado a dialogar con quien ha ganado. A pactar la gran coalición ofrecida por el PP tanto al PSOE como a Ciudadanos y que habría dado ya hace semanas un Gobierno a España. Y que esto sucede por motivos puramente sectarios, porque una parte de la izquierda no ha superado aún su incapacidad para aceptar la legitimidad democrática de la derecha. Y lo grave no es sólo que lo haya hecho un partido democrático como el PSOE. Lo grave es la naturalidad con que este sectarismo ha sido aceptado por amplios sectores de los líderes de opinión. Y, por supuesto, por Albert Rivera y por Ciudadanos.
Todas las pretensiones regeneradoras de Ciudadanos han acabado aquí, en su adhesión a la estrategia excluyente del Partido Socialista. En su aceptación del veto de Sánchez al PP, en su participación en esa pantomima de pacto para la consulta a la militancia de Sánchez. Salvado momentáneamente, eso sí, ante una parte de la opinión por quienes se niegan aún a aceptar la realidad de lo ocurrido y se agarran a la manipulación de la historia de este sectarismo. Con eso de que Rivera no tuvo más remedio que pactar con Sánchez porque Rajoy se había negado a presentarse, como si Rivera no hubiera aceptado desde el inicio la estrategia de Sánchez.
Y es clave esta posición de Ciudadanos porque se le suponía llamado a combatir desde el centro algunos vicios de la vieja política. Como la pretensión de superioridad moral de la izquierda o el pacto de Tinell fáctico que ha sido la política española en estos últimos años. Y resulta que, a las primeras de cambio, cuando se ha enfrentado a su primera gran decisión de política nacional, se ha montado al mismo carro de los pactos para excluir a la derecha ganadora. ¿Por qué? He aquí una cuestión de difícil respuesta. Porque resulta altamente complicado entender por qué Ciudadanos ha agotado en dos meses todo su crédito de partido renovador y diferente.
Ciudadanos es ya un partido vulgar y corriente, con un hiperliderazgo mayor que el de los viejos partidos, y con una desventaja sobre ellos y muy especialmente sobre su supuesto principal competidor, el PP. Que ya no se entiende su mensaje, ni siquiera el de la unidad nacional. Esta semana quiere hacer presidente a Sánchez, al político que quiere hacer una reforma «federal» para reconocer la «singularidad» de Cataluña.

 

Luis Bouza-Brey

 

 

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Nicolás Redondo señala hoy con precisión, pero con eufemismos en el caso del PSOE, cuál es la salida a la crisis política actual, aparte de la consistente en la celebración de nuevas elecciones.
Yo intentaré formular esta salida sIn eufemismos a favor del PSOE:

Sánchez y Rajoy son dos líderes que han sufrido un fracaso electoral el 20D, y que además son incompatibles, haciendo imposible la formación de un pacto parlamentario y/o Gobierno de Gran Coalición que desbloquee la situación y emprenda las reformas necesarias para Regenerar el sistema.
Ergo, deberían ser sustituidos —ambos— al frente de sus partidos, a fin de abrir una nueva etapa.
Rajoy es posible que se esté pensando esta posibilidad, pero Sánchez no, y el PSOE no parece capaz, de momento, de activar esta solución.
Por otra parte, el pacto con Ciudadanos puede permitir a Sánchez maniobrar para evitar su sustitución manipulando a sus militantes y bloqueando el Comité Federal del partido.
Por eso sería un error que Rajoy abandonara el campo de juego y con ello dejara a Sánchez en posición de liderar la nueva situación. La consecuencia de ello sería dejar al PSOE sin un liderazgo efectivo, debilitándolo hasta el punto de permitir su derrota frente a PODEMOS-IU en las siguientes fases de evolución de la situación política. Por consiguiente, lo que está en juego en el fondo de la parálisis política actual es la renovación del liderazgo del PSOE, a fin de hacer posible un Pacto de Estado entre los partidos constitucionalistas que emprenda las reformas necesarias.
Por eso creo que Rivera se ha equivocado al permitir a Sánchez maniobrar para impedir dicha renovación del liderazgo del PSOE, y la resultante probable de ello es el “sorpasso” por PODEMOS y el fin del sistema político del 78 en dirección hacia un nuevo sistema tercermundista.
Creo que ese es el riesgo que estamos experimentando, y no parece que haya nadie capaz de evitarlo, sin o con elecciones: los movimientos alternativos al derrumbe, en el PSOE, parecen muy débiles y plagados de indecisión.
Sigo pensando que el camino de salida es muy estrecho, y demasiado empinado, para los actores políticos actuales.

Lean a NICOLÁS REDONDO:
España: ¿sin salida?

NICOLAS REDONDO TERREROS en “El Mundo” del 25-2-16

http://www.elmundo.es/opinion/2016/02/25/56cdfb6446163f97778b45ab.html

 

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Luis Bouza-Brey

Lo peor de todo, en la propuesta de reforma constitucional de Ciudadanos, es que parece un brindis al sol, hecho para defraudar a los que les apoyábamos. Ciudadanos no sólo participa en el circo, apoyando a un inepto, en lugar de intentar echarlo, sino que además presenta un proyecto de reforma constitucional que es una sarta de ocurrencias deslavazadas, sin hilo conductor:
¿A quien se le ocurre defender la Regeneración sin proponer la reforma del sistema electoral?;¿resulta de enorme trascendencia para el sistema la ocurrencia de la iniciativa popular?;¿es bueno que se supriman las Diputaciones cuando en muchas partes de España cumplen funciones importantes insustituibles?;¿qué dicen del Estado autonómico, que se quede como está? Finalmente, lo de la limitación de mandatos del Presidente del Gobierno es una tontería… O lo sería, si no fuera necesario gracias a Pedro Sánchez. Parece una propuesta ad hominem, por si acaso.

En fin, la propuesta de Ciudadanos es un despropósito, una expresión suprema de inepcia. Si no es un paripé para salir del paso, no le encuentro sentido. Pero con el proyecto de Regeneración no se juega. Me han defraudado, radicalmente.

 

caos

 

CAOS

 

Luis Bouza-Brey

Pablo Sebastiàn analiza hoy en “República” el laberinto español, un dilema circular y sin solución al que nos ha conducido la política del PSOE, al autorizar a Pedro Sànchez a promover el caos, pues la resultante de intentar formar un Gobierno de batiburrillo, con 90 escaños de 350, es el caos previsible que va configurándose, y ante el que toda la morralla antisistema abre sus fauces babeantes.
Sánchez, el PSOE, España y la libertad se desmoronan sin que nadie sea capaz de coger el timón y señalar el rumbo, mientras desde el fondo revuelto del resentimiento popular ascienden los hedores del “cul de sac” de meonas, coños sacrílegos, brotes sediciosos, izquierdismos tercermundistas, apologías del terrorismo, redes de corrupción y demás miasmas de descomposición.
Lo que queda de sensatez en el pueblo español asiste atónito al derrumbe de la esperanza y la inundación catastrófica de gentuzas y basuras liberadas por el aprendiz de brujo del supuesto líder del PSOE, que con su inconsistencia e inepcia nos conduce a todos al suicidio.
Frente a tamaña descomposición y putrefacción no hay más salida que abortar de raíz la intentona caótica de Sánchez: ni el PSOE ni Ciudadanos pueden dejarse llevar al suicidio, inanes, desquiciados con la falsa ilusión de que la situación política actual tiene otra salida que unas nuevas elecciones en las que el pueblo español contemple de una vez el caos que se ha montado y vote con más solvencia. Y si ni ante una nueva oportunidad es capaz de abrir los ojos, vayamos arriando los botes salvavidas de un navío que se hunde irremisiblemente. Nuestra próxima reencarnación como país será en otro Mundo. En el tercero.

A mi sólo me queda confirmar mi pronóstico de hace unos meses:

EL PROBLEMA ES EL PSOE. COUSAS A 21-12-15

Luis Bouza-Brey

http://www.lbouza.net/ESPANA/lb211215.htm
“…El PSOE de Pedro Sánchez, con su cordón sanitario frente a PP, su inepcia para plantear una alternativa al PP de Rajoy, su radicalismo izquierdoso y sus alianzas bolivarianas, ha vuelto a caer, cediendo hegemonía a Podemos.
Ahora intentará formar gobierno con Podemos, mareas y nacionalistas, creando un batiburrillo mayoritario pero demencial, que volverá a embarrancar la economía, regalará más poder al nacionalismo étnico, será incapaz de poner en marcha una reforma constitucional aceptable, nos alejará definitivamente de la Unión Europea, y acabará como el rosario de la aurora en breve plazo.
Gracias al PSOE de Sánchez, en un año estaremos mucho peor que ahora, y será preciso convocar nuevas elecciones ante el caos que habrá desatado…”

 

Vean como contempla Pablo Sebastián el dilema de España:

“Así está el problema irresoluble de PP, PSOE, Podemos y C’s”

PABLO SEBASTIÁN en “República” del 20-2-16

http://www.republica.com/el-manantial/2016/02/20/asi-esta-el-problema-irresoluble-de-pp-psoe-podemos-y-cs/
“…eso mismo que ha rechazado el PSOE devolviéndole a Podemos sus falsas cartas de amor llenas de tachones y rectificaciones, como lo ha subrayado su portavoz parlamentario Antonio Hernando, lo que va a provocar el estallido de la reunión de los ‘cuatro de la izquierda’ que ha propuesto inocentemente Alberto Garzón, a quien Iglesias corteja y deja hacer para meter en el zurrón electoral de Podemos el millón de votos de IU. Y es esa perspectiva de unión electoral entre Podemos e IU, que suma mas de seis millones de votos y dejaría al PSOE como el tercer partido nacional en unas nuevas elecciones, lo que aterra a Sánchez porque en ese momento su liderazgo en el PSOE estaría acabado y su sucesora en ciernes Susana Díaz sí pactaría la gran coalición PP, PSOE, C’s, con o sin Rajoy.

Todo ello conduce a la desesperación de Sánchez porque con C’s –si es que finalmente le prestan sus votos en la investidura- no logrará salir elegido presidente, y si avanza por el pantano de Podemos corre doble riesgo: o se le subleva el Comité Federal del PSOE; o cae en las redes de Iglesias, su pretendido vicepresidente del Gobierno.

Albert Rivera medita en la cuarta esquina con su discurso constructivo pero a la vez peligroso para C’s porque corre el riesgo de votar a favor de Sánchez el día 5 y teme que ello solo sirva para estigmatizar a C’s como partido apéndice del PSOE de cara al posible adelanto electoral…”

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