Kindergarten


vox

Si la histeria con Vox afectara solo al kindergarten, tendría hasta gracia. Imagina un planteaminto que podría ser muy convencional:

A mi Vox no me dice nada, pero visto el baile el San Vito que le ha entrado a toda la recua posmoderna, dan hasta ganas.

Podría servir para una estrategia del tipo: nene, o te portas bien, o llamo a Vox. Y cuanta más histeria, más posibilidades tendría la jugada.

Lo que no se entiende es que el síndrome también afecta a bastante gente dentro de lo que podríamos llamar “normal”. Esto es, adulta y razonablemente ajena al kindergarten. ¿De dónde viene esa histeria? Y no explican mucho; se limitan a repetir las etiquetas mágicas de los niños. Extrema derecha; ultra derecha; fascistas. Como si eso quisiera decir algo claro y definido, y todos tuviéramos que entender su significado. Pues no, mira; NPI. La etiqueta se le ha aplicado al PP, y a Ciudadanos, con notable frecuencia; y al PSOE, a veces. Y en ese plan solo podría significar: ni comunistas tropicales, ni etno-nacionalistas, ni filo-terroristas. Y eso es imposible que describa algo “malo”, ni siquiera inconveniente. Al contrario, sería una medalla; un título de virtud.

Estamos hablando de la histeria con Vox, no el desacuerdo con ese partido. Concretamente, esa idea de que son apestados con los que no se puede tratar, como propone Manuel Valls. Obviamente tiene un alcance mucho mas restingido; ni en sueños alcanzaría a otros partidos que no sean Vox. Bien, pero, ¿por qué? Si lo de extrema o ultra derecha va de designar una zona de la geografía política, o bien no tendría por qué ser automáticamente pecaminosa, o bien -si uno abomina de las posiciones alejadas del centro- debería afectar tanto a la derecha como a la izquierda alejadas del centro. Y serían tabú, tanto la extrema-ultra derecha como la extrema-ultra izquierda. Así tendría un sentido, pero Valls y compañía no van por ahí. Para ellos hay algo malo en un extremo que, al parecer, no hay en el otro. Lo de ¡fascistas!, supongo.

Vale, ¿y qué quiere decir fascistas en este contexto? ¿Que proponen un partido único, con totalitarismo, y un control estatal de la economía con grandes dosis de estado del bienestar – a la Mussolini? Eso no puede ser, porque no es lo que propone Vox. Ni de lejos. Hay otras inconveniencias que sí parecen padecer los de Vox, a juzgar por sus propuestas. Y pueden ser rechazables para Valls (o para mi), pero que ni de coña definen algo que se pueda llamar “fascismo”.

  • Nacionalistas. Vale, pero ni eso hace fascistas por sí solo, ni los etno-nacionalistas separatistas lo son en menor medida. Al contrario.
  • Meapilas. Como si la clásica Democracia Cristiana fuera a ser fascismo.
  • Xenófobos. Sí se les puede achacar un matiz de xenofobia. Pero en cualquier caso, estarían a años luz de los egregios racistas que hacen política con supuestos baches en el ADN, o el RH, o los genes ¡franceses!; y directamente largan insultos étnicos sin el menor complejo. Quiero decir que si se ha de considerar xenófobo a Vox, serían como un convento de delicadas monjitas dentro del mercado de la xenofobia. Salvo que la hispanofobia no entre en xenofobia, y me cuesta creer que Valls y compañía sean capaces de defender eso.

Y ya solo nos queda la posibilidad de que “fascistas” sea un término genérico para decir “malos”. Como el pecado, el maligno, los intocables. Puede ser. Pero, fuera de la religión, los malos son los que se comportan mal. Y en política, comportarse bien o mal depende de lo que el sistema político concreto defina como deseable, o a evitar. En un sistema basado en la libertad de expresión, el voto, y los derechos ciudadanos, no tiene duda de que la quintaesencia del mal comportamiento ha de ser lo que atente contra esos principios. En el máximo grado, la violencia contra la libertad de expresión, los derechos políticos, o el voto. Y entonces no hay más que preguntarle a Valls (o a cualquiera). ¿Quién crees que te va a impedir violentamente dar un mitin; Vox, o más bien esos otros extremos para los que no ha sugerido ninguna medida sanitaria? ¿O quién apuestas que se va a manifestar contra el resultado de unas elecciones?

Menos lobos, Caperucita. Discrepancias con Vox, todas. Pero no más que con otros extremos. Y de “fascistas” o intocables, nada. Para hacer de algo un pecado en política, tienes la violencia de motivación política. Hay que mejorar esas gafas.

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Por Al, desde el blog Txirlo

Hace unos meses leíamos en un periodico que el actor Morgan Freeman era acusado de acoso sexual por ocho mujeres. Así, sin matices ni dudas. La reputación de este gran actor quedaba por los suelos.

Hoy leemos en el mismo periódico que as acusaciones de acoso contra Morgan Freeman quedan en nada, ¿quién restituye ahora su reputación?

Una periodista de la cadena CNN fabricó evidencias para acusar a Freeman, según publica el portal web ‘Red Etica’

Nos cuentan ahora como un grupo de 16 personas, tanto hombres como mujeres, acusaron en verano de comportamiento indebido que derivaba en acoso. Meses después, la acusación se ha diluido. Ni ha intervenido la justicia en el asunto ni han surgido nuevas pruebas concluyentes contra el actor. De hecho, en su caso se ha hablado de fraude periodístico. En un artículo publicado por el portal Red Etica de la Fundación de Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, se describe cómo una periodista de entretenimiento de la cadena CNN, Chloe Melas, fabricó evidencias para acusar a Freeman. “Todo fue un fraude de una reportera racista de CNN”, asevera Tomoo Terada, escritor y autor del artículo.
El texto afirma que de las 16 personas que acusaron al actor, 14 eran anónimas, y que posteriormente dos de esas fuentes confirmaron que nunca tuvieron problema alguno con el actor de 80 años. A Freeman lo acusaron de hacer sentir incómodos a hombres y mujeres con sus comentarios, y de tocarle la espalda y los hombros a algunas mujeres sin permiso.

Aunque Freeman exigió una disculpa y que CNN se retractara, la cadena se ha mantenido firme en su relato.

Casi con seguridad y como ocurre habitualmente, Morgan no entrará a pleitear contra la periodista, una forma de seguir inmerso en la publicidad negativa y que las y los feminazis le sigan poniendo a parir, y así nuestro ministerio fiscal español podrá seguir alardeando de que no hay prácticamente denuncias falsas porque solo el 0,01 de las denuncias por acoso acaban siendo declaradas falsas.

La Fiscalía detalla que, de las 1.055.912 denuncias por violencia de género que se pusieron entre 2009 y 2016, se incoaron 194 causas por denuncias falsas suponiendo un 0,18%. De ellas sólo han resultado en condena 79 (el 0,0075%) y, si se les suma las 110 causas en tramitación -pendientes de fallo-, el porcentaje sería del 0,01%, señala la Fiscalía.

Y como no hay denuncias contra las falsas denunciantes, deducimos que NO HAY DENUNCIAS FALSAS y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Y no se te ocurra protestar,
que machista te harán llamar.

Original en el blog de Al:

payasos-erc

En el circo de los payasos, los que hacen las payasadas máximas se reafirman:

llamamos fascistas a los que nos dicen golpistas

Y mi perro se tira pedos. El problema es que no le puedo llamar fascista a mi perro sin quedar como un perfecto imbécil. Porque el fascimo no tiene nada que ver con las ventosidades caninas. Exactamente igual que no tiene nada que ver con ninguna de las propuestas políticas de C’s, o con llamarle golpista a alguien. Acusar a alguien de golpismo puede estar justificado, o no, pero no puede ser fascismo.

Si me llamas tonto, yo te llamaré gilipollas.

Chupi canela, nene. Pero que tú seas tonto depende de tu falta de inteligencia, y que yo sea gilipollas depende de lo que entiendas por tal. De lo  que no dependerá nunca será de tu pataleta infantil, ni de la mierda que escupas por la boca.

Pero tiene razón la institutriz del Congreso [Voz Populi ->].

“No voy a permitir que se repita”. La presidenta del Congreso, Ana Pastor, intentó poner orden en la sala. Una sesión de control sin apenas contenido pero incendiaria en las formas. “No voy a permitir los insultos”, dijo Pastor desde el púlpito del Hemiciclo. Y anunció que ordenará borrar las palabras ‘golpista’ o ‘fascista’ del diario de sesiones.

Y desde el peperío protestan [El Español ->]:

El PP considera un ejercicio de equidistancia la reprobación de uno y otro adjetivo. Varios dirigentes conservadores, a las puertas del hemiciclo, aseguraron que seguirán llamando “golpistas” a los políticos separatistas: “Octubre de 2017 fue un golpe contra el Estado de Derecho. Por tanto, decir ‘golpista’ responde a un hecho. Lo de ‘fascistas’ no se sostiene porque lo utilizan contra los demócratas”.

Pero aunque tienen razón los del PP, ni es práctico, ni es una buena estrategia. No puedes convertir las sesiones del congreso en una disquisición sobre la justificación de lo que se llaman los unos a los otros. Es mucho mejor no llamarle cosas a nadie, sin dejar de decir lo que hacen. Es un poquito más largo, no mucho; y a cambio es mucho menos Kindergarten. Y ya sabemos quién gana jugando a patio de colegio.

Por ejemplo, para sacarle los colores al dr. Tóntez, y tocarle los cataplines a ERC, en vez de decir:

… ustedes son socios de los golpistas.

muy bien pueden decir:

… ustedes son socios de los que acaban de intentar un golpe de estado, y presumiblemente siguen en ello.

Una forma muy eficaz de llamarle a alguien golpista, sin que nadie te pueda acusar de insultar. Y es una estrategia especialmente eficaz contra el Kindergarten: señala el “hacer”, no el “ser”.

Y si ya con la inercia pillamos la postura, se podría empezar a pensar en prohibir pancartas, carteles, banderas y disfraces en el parlamento. Como si fuera una democracia seria en lugar de una democracia circo.

 

 

Yupilunya es un estado mental, en el que todo lo que creo ha de ser cierto … ¡porque es lo que cree un sol poble! Curiosamente, siempre cree lo que le peta. Como los niños.  Y esa enternecedora fe es independiente de la inteligencia, de la formación, de la experiencia, y del sitio en el que se viva. Se podría decir que es como el estado de trumpifai, o de ¡viva la Virgen!, pero con fet diferencial. Con barretinas y prodigios así.

barretina

Vamos a poner un ejemplo espectacular de Yupilunya. Uno de los economistas más citados en el campo del crecimiento económico, que lleva 28 años viviendo en Estados Unidos. Y ha sido profesor en Yale, Harvard y Columbia. Sí, ese; el que se pone chaquetas como de película de terror.

Está muy infectado por el virus de Yupilunya. Y vamos a ver el aplastante efecto de esa tara mental. El profesor cree firmemente, indubitablemente y sin necesidad de confirmación alguna, que en EEUU hubieran permitido un referéndum como el que quieren los yupilandeses.

¿Que no te parece posible tal ignorancia por parte de un no analfabeto que debería que conocer bien las características políticas de EEUU? A mi tampoco, pero es así:

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Clic para verlo en Twitter.

No podría ser un asunto más clásico, ni más incrustado en la jurisprudencia de ese país. Desde 1869, nada menos. De la sentencia de Texas v. White:

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Ya dejó muy claro el Supremo que la única forma de que un Estado deje la Unión es, o a través de una revolución, o con el consentimiento de los demás Estados. Digan Canadá o el Reino Unido lo que digan. Aunque Canadá, para estupor del profesor, dice exactamente lo mismo.

clarity-act-provincias

Ah, pero el profesor se refiere al referéndum, no a la secesión. Cree con total firmeza que en EEUU permitirían los referendos de secesión, por mucho que la secesión sea completamente ilegal. El problema es que no se trata de un asunto desconocido o hipotético en EEUU. No hace falta creer lo que ocurriría, sino que basta con mirar lo que ocurre. Habrá mas, pero que yo conozca hay tres sentencias recientes en contra del supuesto derecho a refrendar una secesión. En 2003, 2007 y 2010. Y siempre a cuenta del mismo grupo de pelmas. El Alsakan Independece Party.

El AKIP pidió que se incluyera el asunto de la secesión entre las preguntas que se suelen hacer al electorado aprovechando las elecciones. El Gobernador se negó, y pleitearon. Y la corte sentenció en 2003 que la secesión era inconstitucional, y que a tomar rasca. 2003.

En las siguientes elecciones los separatas se pusieron más finos. Y pretendían que la pregunta versara sobre cambios en la Constitución de Alaska conducentes a permitir la secesión. También se lo negaron, pleitearon, y la sentencia reipitió que rasca. 2007

Finalmente apelaron al Tribunal Supremo de Alaska. Con una iniciativa pidiendo que les permitieran, o bien plantear la secesión directamente, o bien hacer un cambio en la constitución para permitirla. Y el Supremo explica que la Constitución de Alsaka sólo se puede cambiar por dos vías. O mediante una Convención Constitucional, ratificada después por un referéndum, o por una propuesta de ley específica que reciba dos tercios de los votos de ambas cámaras legislativas. El pueblo de Alaska no puede usar la iniciativa de referéndum para hacer enmiendas constitucionales. Y, por supuesto, usa la jurisprudencia de Texas v. White que hemos visto más arriba.

Menciona pormenorizadamente la inextrincable unión de las constituciones de Alaska y la Federal. Y también tiene un párrafo muy adecuado para Primero de Derecho Político de los Forestales Juveniles, que el Profesor Chaquetas debería guardar en su mesilla de noche. Para leerlo todos los días antes de dormir.

Moreover, Alaskans’ political lives are inextricably tied to both the government of the State of Alaska and the government of the United States of America.   Citizens of both, we share with all Alaska residents the rights and obligations of our state collective-and we share with all United States citizens the rights and obligations of our federal union.   In fact, fulfilling “the inherent right of [Alaskans] to full citizenship as set forth in the Constitution of the United States” was a primary goal of statehood.46  Altering Alaska’s statehood status and relationship with the federal government would necessarily, and fundamentally, alter the character of each and every Alaskan’s citizenship.

Vete a explicarle a Yupilunya que EEUU no es como Yupilunya. No se lo creerán jamás. Tienen fe. Benditos sean. Y como es kindergarten total, está de moda. A la izquierda le mola.

Fuentes

Twitter, Sala i Martín:

Texas v. White:

Kohlhaas v. State of Alaska

 

 

 

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¿Has visto alguna vez una bandera, o cualquier otro adorno simbólico, prendido en los escaños en el Capitolio de Washington, o en el palacio de Westminster, en una sesión? No, ¿verdad? Y es acojonante, porque esto lo sabes sin necesidad de consultarlo, y sin haber leído el dato directamente. Una culturilla general política te basta y te sobra para hacerte saber que sería imposible. Una herejía tan grande como repartir tortilla de patatas entre los parlamentarios, mientras el jefe de la oposición trata de explicar su postura. O para el caso, como bailar y follar en una sesión. Y lo sabes porque entiendes el sistema, sin necesidad de mirar el puto libro de intrucciones. Se llama RESPETO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Donde “expresión” es el discurso de los parlamentarios, pero no las payasadas de los parlamentarios.

En cambio, en España sabes que los parlamentarios pueden besarse en medio de una sesión, dar de mamar a un berreante, o “adornar” los escaños con la simbología o mensajería política que les salga de los cojones. Y todo ello también en nombre del respeto a la libertad de expresión.

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Pues tenemos un problema, Watson. Si los países / culturas que inventaron el concepto “libertad de expresión”, y más han avanzado en él, la defienden mediante un sistema que tú, cafre español, llamas no respeto a la libertad de expresión, quiere decir que “libertad de expresión” significa dos cosas diferentes en ambos mundos. O se practica de formas incompatibes.

Las banderas en los escaños de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña son indudabemente sistema cafre español. Que pueden tener la justificación de que, o no lo hace nadie, o lo hacemos todos. Pero es sistema cafre.

Lo de la zorra que los quita es sistema cafre al cuadrado. Quito unas, pero no otras. Ideología de estado; totalitarismo. ¡Porque está apoyada o consentida por la presidente del parlamento! Y ahí está mal todo:

– La necesidad de Ciudadanos de reivindicar poder hacer lo mismo que hacen los que gobiernan.

– Hacerlo, siendo una cafrada.

– Y la abuela pataleta quitando unos símbolos selectivamente, y no cualquier símbolo por ser símbolo.

A eso es a lo que lleva tu idea de libertad de expresión. A la payasada, el cafrerío, y la confrontación social. Y exactamente a eso es a lo que no lleva el sistema civilizado (y original) de libertad de expresión. El prohibir payasadas, o pataleo, en el mundo o circunstancias reservados para los adultos.

Ahora tienes dos posibilidades.

1. Defender que el sistema cafre es mejor, porque da mayor libertad de expresión. Y con ello defender que en España hay mayor y/o mejor libertad de expresión que en EEUU o en el Reino Unido.

2. Contemplar la posibilidad de tener un error de concepto con libertad de expresión, por no haber entendido el trasfondo del sistema. Porque, ¡vaya por Dios!, en tu libro no sale el trasfondo del sistema, ni el motivo / objetivo de la libertad de expresión. Que en principio no era producir gustito a los sentimientos de los parlamentarios más infantilizados, sino producir el intercambio y contraste de argumentos para poderlos comparar.

Pero tienes que elegir, Marod. O es (1), o es (2). O sea, necesitas tener los cojones de sostener que en el Capitolio o en Westminster hay un déficit de libertad de expresión respecto al circo cafre español. Y como no lo harás, porque hasta tus “cojones” tienen un límite (gracias a Dios), no te quedará otra que empezar a entender la diferencia entre la libertad de expresión” y lo que llamo “derecho al pataleo”. Por ejemplo, lo que se permite en el Capitolio o en Westmisnter es libertad de expresión. Y lo que no, es derecho al pataleo. Que no se permite, precisamente porque dificulta la libertad de expresión.

Nada impide que tengas ambos elementos. Libertad de expresión para producir un sistema inteligente a base de prueba y error, y derecho al pataleo para dar rienda suelta a las pasiones de cuna de la infantería. Pero si los mezclas en vez de separarlos, cada uno con sus espacios y circunstancias, vas a tener mucho de lo segundo y muy poco de lo primero. O sea, Venezuela. O comunismo bananero. O marxismo tropical. Al  final, #kindergarten.

marxismo-tropical

Nota: Todo esto viene de una discusión larguísima, y no acabada aun, en esta entrada anterior:

Por Marod

TERCER ASALTO: LA NEGACIÓN DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Yo aquí no he dicho que tenga el conocimiento. He dicho que me gustaría ver los estudios. No tenía idea que se medía el número de imbéciles (por abreviar) y se les dividía entre izquierda y derecha (quien coño habrá pagado el estudio ese? Y para que lo querrá?).

Estudios a parte. Mi creencia (sin base objetiva) es que en cuanto a esos estudios habría mucho que mirar, incluso buscar si son aceptados pacíficamente, o hay estudios que los contradigan… antes de aceptarlos como conocimiento objetivo. No tengo tanto interés, me avengo a que los de izquierdas son más totalitarios.

Lo que pasa también es que saltamos con mucha alegría del pensamiento individual al colectivo. Lo que dice una mema en un programa de telebasura tertuliana es pensamiento individual (opinión), muy influido por su ideología, pero individual. Esa mema no está exponiendo el pensamiento de la izquierda. Exactamente igual que un memo en Twitter.

Eso lo determina mucho mejor la posición de los partidos políticos más representativos de cada corriente ideológica. El PSOE de hoy es hijo del socialismo, del marxismo y este del materialismo dialéctico de Hegel. Hay toda una tradición de pensamiento detrás. El PSOE no es un fulano. Como el PP es hijo del liberalismo clásico, de la democracia Cristiana y de la Monarquía. El PP tampoco es un fulano, ni siquiera el Pablo Casado.
Y no es lo mismo. Pues vale, hay más pequeños Mussolinis (ya es mala baba) en la izquierda. Enunciado el problema y demostrado con esos estudios, es hora de hacer qué?
No creo que se pueda hacer nada con ese conocimiento. Mientras sigamos en un Estado de Derecho, claro. Si esto supone una amenaza al Estado de Derecho…entonces tenemos un verdadero problema.

De momento, el PSOE no propone eliminar la libertad de expresión en su programa. Ni tampoco deportar a castellanoparlantes a ningún sitio.
Dales un tiempo, a ver 😉

Respuesta (pm)

Esto nos puede servir para generalizar un poco. Pero vamos a hacerlo a partir de un ejemplo muy gráfico. La visión de un reconocido “progresista” sobre ese problema. Pero detalle más interesante es lo démodé de su mentalidad. Se ve muy bien en que tanto su invitada, como su público, están en completo desacuerdo. Están encantados en que se suprima la libertad de expresión a los “malos”.

Te lo traduzco:

Porque Alex Jones, que no es mi amigo,  que dice mentiras absurdas sobre mi, ha sido expulsado de Twitter y Facebook, y otras plataformas, y creo que …

Aquí se produce una interrupción, con grandes apausos del público. Y pomposos gestos afirmativos, muy seguros, de la fanática que le acompaña. Que acaba en un ¡gracias a Dios! Ante lo que Bill Maher se ve obligado a impartir una lección moral para el progresismo. (Nota: traduzco liberal por progresista, del lenguaje polítio de EEUU).

bill-maher

Esto … bueno … si eres progresista se supone que estás por la libertad de expresión. Eso es: libertad de expresión para aquello que odias. Eso es lo que quiere decir libertad de expresión. Estamos perdiendo el significado de un concepto que es importante para este país. Si te preocupa la esencia real americana (the real american shit), o no. Y si te preocupa, se aplica a todas las partes. A mi no me gusta Alex Jones, pero Alex Jones tiene que poder hablar. Todo el mundo tiene que poder hablar.

Te recuerdo que en un asalto anterior asegurabas que no discutimos la libertad de expresión. Pues eso tiene gracia, porque como ese ejemplo de Bill Maher  te puedo poner multitud más de vídeos, y de artículos de prensa, de autores muy conocidos pero no suficientemente numerosos, que se ven frecuentemente obligados a defender una libertad de expresión que ven que se pierde. Que se pierde por un neo-totalitarismo que se ha instalado en la izquierda dominante. También te puedo mostrar artículos en medios tan poco marginales como el New York Times, donde sesudos progres de la corriente principal de la izquierda desmienten la existencia el problema … ¡asegurando que la libertad de expresión no se debe aplicar al mensaje que odiamos! Sumando todo, la idea de que no discutimos la libertad de expresión es bastante peregrina. Porque es una de las discusiones principales de este tiempo.

¿Tal vez te refieres a que en España no se discute, porque el PSOE no tiene nada en su programa sobre la eliminación de la libertad de expresión? En primer lugar, España no produce debates exportables. Se limita a importar el resultado de los debates que ocurren fuera. Si quieres saber lo que va a pasar en España, lo que tienes que mirar son los combates intelectuales que ocurren en los países que exportan ideas. Y en segundo lugar, tampoco hay en EEUU ningún candidato cuyo programa avance el recorte de la libertad de expresión. Solamente hay la práctica, cada vez mas extendida, claramente desde la izquierda, y que cuenta con la nada disimulada simpatía y apoyo de todo el establishment demócrata.

Seguimos con tu formidable despiste sobre cómo funciona el mundo. Si quieres saber si se va a imponer la minifalda o la sharía, es absurdo que mires la ley o los programas de los partidos políticos. Porque lo que estarías mirando es cuál opción ha triunfado ya. Y si quieres intervenir en esa lucha, leyes y programas es el último lugar sobre el que debes actuar. Esos elementos se cambian cuando ya ha habido una victoria o un fracaso. Cuando algo ya se ha convertido en moral dominante. Lo de “dales tiempo, a ver …” significa: espera a que ya hayan ganado.

De momento, el PSOE no propone eliminar la libertad de expresión en su programa. Ni tampoco deportar a castellanoparlantes a ningún sitio.

Que yo sepa, nadie propone deportar castellano-parlantes. Ni siquiera los más asquerosos y confesos racistas catalanes, como Torra o Pujol. Lo que pretenden, y practican, es convertirlos en vernáculo-parlantes. Y como tienen una idea de “identidad” ligada a la lengua, en la que queda perfectamente incrustado lo que cada “identidad” debe pensar, el resultado de la monada es un cambio forzado de la “identidad” de la mayor parte de la población de ciertas zonas. O sea, un auténtico “identicidio”. Y ahora dime si el PSOE está haciendo algo en contra de eso, o a favor.

 Pues vale, hay más pequeños Mussolinis (ya es mala baba) en la izquierda. Enunciado el problema y demostrado con esos estudios, es hora de hacer qué?

Te lo acaba de demostrar muy gráficamente Bill Maher. Los ataques generalizados contra la libertad de expresión son una lucha moral (una herramienta) de la izquierda neo-totalitaria. Y las guerras morales no se combaten con leyes ni programas, sino con moralidad. Leyes y programas se limitan a dar constancia de quién ha ganado. Y en este caso, y que se conozcan, sólo hay dos tipos de moralidad para combatir el neo-totalitarsimo de nuestra izquierda. Podríamos llamarles el estilo Bill Maher, y el estilo Trump.

Si te fijas, Maher ha hecho una operación moral de libro en el vídeo de arriba. Según la definición de moral que he venido haciendo en las entradas anteriores. No hay ningún razonamiento, ni medición, ni contexto, ni motivo, ni vainas. Establece un valor que pretende ser universal; obligado para todos los miembros del grupo. Progresistas y verdaderos americanos. Si no lo compartes, no puedes ser miembro del grupo. El valor establece: libertad de expresión es la libertad de la expresión que odias. Eso es la moralidad. Un triste coñazo para niños que debería restingirse mucho. Pero es necesaria hasta cierto punto. Y meter la libertad de expresión entre los puntos necesarios, hace la diferencia entre una democracia liberal y Venezuela. O entre una democracia liberal y Cataluña. Y ahora nos explicas lo que hace el PSOE por la libertad de expresión en Cataluña. De hecho hace mucho en contra. Pero ante una apisonadora moral, la mera inhibición es abrirle camino.

De Trump es mejor no hablar. Donde Maher intenta favorecer una moralidad mejor, más “vivible” para todos (si quieres te lo razono, pero espero que no haga falta), Trump impulsa la moralidad opuesta a la de apisonadora. Pero es igualmente apisonadora.

Así que tienes tres opciones, y todas vienen antes de la ley y de los programas de los partidos políticos.

  1. Dejas que el neo-totalitarismo de izquierda acabe con la libertad de expresión.
  2. Dejas que Trump acabe con la libertad de expresión, imponiendo la contraria.
  3. Copias lo que está haciendo Bill Maher en ese vídeo. Sin “esperar a ver” lo que acabe diciendo la ley o los programas, porque entonces ya será tarde.

La inhibición, por supuesto, es tomar -o favorecer- una postura. La que de momento va ganando de calle (la 1), o -eventualmente- la que muestra fuerza social para combatirla (la 2).

 

 

Por Marod

 

Vamos a ver, tú dices que la izquierda emplea criterios morales y la derecha de funciona o no funciona. (Cito: “Hoy la izquierda funciona esencialmente en términos morales (lo bueno, lo malo) y la derecha -y sobre todo el centro- en términos prácticos (lo que funciona, lo que no funciona”).

Y creí haber visto (debí fliparlo) que alguien me decía que estaba haciendo lo mismo que Al al poner cuatro ejemplos del aborto y el matrimonio gay.

Pues ni parecido. Mi argumento es que la política y la moral están íntimamente relacionadas, especialmente en las cuestiones importantes.

Y para una mejor comprensión del mismo, pongo algún ejemplo. Jamás he dicho que sean hechos probados, es mi opinión argumentada.

Mi opinión se basa en la observación del contrato social. La derecha y la izquierda son entidades políticas. Las que legislan y gobiernan. Y si pillas la Constitución, desde el título preliminar, pasando a los derechos y libertades públicos, siguiendo por la ordenación territorial y terminando por la Corona…es esencialmente moral.

Es el mínimo moral reflejado en el contrato social. En el que tenemos, el que está en vigor y funcionando.

¿Cuál cojones es el criterio de eficacia de que haya libertad de expresión? Las sociedades sin ella funcionaron en el pasado tan ricamente. Una sociedad puede funcionar sin libertad de expresión. Es más, vemos una sería amenaza a nuestra propia supervivencia en el creciente empuje de sociedades totalitarias que miran a la Meca y empuñan ametralladoras o conducen furgonetas.

Sí, sí que fomenta la competencia de ideas. Muy bien. Y tiene otros inconvenientes que nunca medimos. Porque no discutimos la libertad de expresión. Es moral. La nuestra.

Este es el soporte del argumento, uso ejemplos por abreviar y por facilitar su comprensión. Nunca con la intención de negar discusiones. Nada de lo que digo son HECHOS PROBADOS. Son hechos objetivos, comprobables y rebatibles. Incluso erróneos. Mira la Constitución y argumenta otra cosa.

Yo hablo de materia observable, y vosotros me habláis de “ambientes”. Claro, por eso no lo entiendo. Debo ser de otro ambiente.

Respuesta (pm)

Es ligeramente distinto “emplea criterios morales” que “funciona en términos morales”. Cuando digo “funciona en términos X” quiero decir que utiliza la herramienta X. Si quieres “emplear criterios X” necesitas un criterio en primer lugar. Que no creo que sea el caso. Un criterio es un juicio o discernimiento, pero el uso político de la moral es una simple memorización. Por ejemplo, Inés Arrimadas (O Ciudadanos) es fascista. ¿Cuál es el “criterio”, dónde está? Nadie lo sabe. ¡Es fascista porque es fascista! Porque los jefes de la tribu la han marcado como tal. Pero el “criterio” (definición -> correspondencia) es notablemente ausente. Un agujero negro.

En cambio sí es funcionar en términos morales, aunque sin ningún “criterio”. Una vez le has puesto el cromo en la frente a Arrimadas, toda la tribu sabe que es algo (1) universal (lo debe creer toda la tribu); (2) obligado (si no lo crees, te explulsan de la tribu); (3) confiere identidad (separa a los que son de la tribu de “los otros”); (4) absoluto (no hay medición, ni contexto, ni zarandajas); y (5) tabú (no se discute, ni se piensa: se “sabe”).

Te acabo de cascar una definición dinámica de la moral. Con ella no sabemos lo que “es”, pero sabemos algo mucho más interesante: lo que hace. Siempre que encuentres algo que hace lo mismo, sabrás que es moral. Y cuando se trate de algo que no hace lo mismo, no será moral. Por ejemplo, una Constitución. O las leyes. Que pueden y suelen recoger elementos de la moral, pero no hacen lo que hace la moral. Tienes que cumplir las leyes, pero no tienes que creerlas. Ni no discutirlas. Y es por eso por lo que las leyes contemplan su propio cambio, cosa que no hace ninguna moral. Las leyes son obligatorias, pero no son tabú.

Podrías alegar que -para ti- moral es otra cosa. Pero no harías nada; mi argumento se basa en esta definción de moral. Que por otra parte es algo que obviamente existe, le llames como le llames.

Mi argumento es que la política y la moral están íntimamente relacionadas, especialmente en las cuestiones importantes.

Ni idea de lo que son para ti las “cuestiones importantes”. Seguramente cuestiones morales. Pero la cuestión política más importante, y el motivo de que se inventaran los parlamentos, es el presupuesto. Y sí, el presupuesto se puede entender como una cuestión moral, o como una cuestión práctica. Por ejemplo, en términos de “igualdad”, “derechos sociales”, o “justicia social”, es una indudable cuestión moral. Nadie puede no creer en la igualdad, los derechos sociales, o la justicia social, sin ser un perfecto pecador. Y esto es tan absoluto como cualquier otro planteamiento moral. Pero también puedes plantear el presupuesto en términos de eficacia. Lo que ya se ha visto funcionar (conseguir) en términos de crecimiento, o del objetivo que sea. O lo que, por los argumentos que sea, se puede presumir que funcionará. Y ahora dime cuál de los dos planteamientos es más propio de la izquierda, y cuál de la derecha.

Es indudable que también hay elementos políticos morales en la derecha. En el centro, muy poco. Y están ligados, o a la religión, o a la libertad entendida como cuestión moral (los libertarios). Algo bastante minoritario dentro del grupo. Pero no confundas la religión con la tradición. La primera es moral. La segunda es eminentemente práctica: se sabe lo que resulta de ella, y desde hace siglos — no jodamos la marrana. Esta es la clásica postura conservadora, siempre muy ligada al principio de realidad. Y el ejemplo más claro que tienes es aquello que discutimos sobre la sentencia del Supremo de EEUU, a cuenta del matrimonio arco iris. Aquel voto particular que empleaba la religión, no como moral, sino como tradición – y universal. Si todas las sociedades que conocemos (y por lo tanto estables y funcionales) hacen lo mismo, es muy de sospechar que haya un motivo funcional para el asunto. Y que las que no han seguido el mismo camino, han desaparecido en la niebla de la historia sin dejar huella.  No cabe un planteamieno más de funciona / no funciona que ese. Y ese planteamiento, hoy, es prácticamente exclusivo de la no-izquierda.

Este es mi argumento. Ahora podemos ir a la casuística. Por ejemplo esta foto.

talibancinhos

Digamos que es una “lucha” de opinión. Criaturas angelicales que se sienten “agredidas” porque otros expresen su opinión, y reaccionan así. Es en España. ¿Tienes alguna duda de que son de izquierdas? ¿Te atreverías a apostar lo contrario teniendo sólo esa información? No creo.

Sigamos. ¿Es -para ellos- una cuestión moral? Sin duda alguna. Se trata del silenciamiento de Galicia Bilingüe. Algo que es (1) universal (lo debe creer toda la tribu); (2) obligado (si no lo crees, te explulsan de la tribu); (3) confiere identidad (separa a los que son de la tribu de “los otros”); (4) absoluto (no hay medición, ni contexto, ni zarandajas); y (5) tabú (no se discute, ni se piensa: se “sabe”).

Y ahora ya sabes otra cosa sobre la moral. Al contrario que las leyes, genera violencia en cuanto hay más de una en el mismo sitio. Porque la moral te obliga a odiar lo inmoral, y al inmoral; y a acabar con ello — si puedes. Por eso mezclar moral y política es una estrategia poco recomendable, salvo que seas un político que lo quiere usar como herramienta para alcanzar el poder. ¿Y quién es el especialista en este segundo aspecto? ¡Pues la izquierda! Con todas esas políticas de identidad, de victimología, de malvados opresores, y el resto de tiernos cuentos que no son otra cosa que moralina barata para mentes infantiles. 

No sé por qué te cuesta entenderlo.

¿Cuál cojones es el criterio de eficacia de que haya libertad de expresión?

¿Es una pregunta real? ¿Quieres echar un vistazo a las sociedades que tienen libertad de expresión como norma fundamental desde hace tiempo, y compararlas con las que no? Pues ya tienes otro funciona / no funciona, de libro. Pero es muy distinto mirar la libertad de expresión como asunto moral, que como asunto funcional. Por eso tú consideras, con la izquierda, que la libertad de expresión incluye el deber de que te escuchen (escraches y tal), y yo no. Valga como otro caso de la visión moral o funcional de la política. Y en el tuyo, seguramente cabe que los parlamentos se conviertan en circos llenos de disfraces y carteles. Pero en ninguno de los países fundacionales de la libertad de expresión, que suelen coincidir con los que más tienen, como EEUU, Gran Bretaña, o Francia, permiten hacer del parlamento una payasada. Porque la libertad de expresión, siendo fundamental, no es tampoco un absoluto. Y tiene sus formas.

Apuesta: Grupo impide que Fulano dé una charla en la Universidad X. ¿Tienes algún problema para apostar si ese grupo es de derechas o de izquierdas? Pista: siempre que no puedes soportar que otro hable, así sea a su propia gente y en un sitio reservado para ellos, se trata de un problema moral. Y nadie duda de tu apuesta sobre la afiliación política del grupo silenciador. Ni siquiera tú mismo.

Porque no discutimos la libertad de expresión

¿No? Probablemente es la principal discusión política en EEUU en este momento. Hasta el punto de que si alguien menciona la primera enmienda en una universidad, automáticamente es tildado de “extrema derecha”. Y se debe, según mi argumento, a la aberrante “moralización” de la izquierda. Si algo es moral, no hay nada de lo que hablar. Ni cabe libertad de expresión. ¿Admitirías un curso sobre las distintas y suculentas formas de cocinar cada parte del cuerpo humano? ¿O sobre el estimulante romanticismo y otras ventajas espirituales de la pederastia? Bueno, pues eso es moral. Y circula completamente al margen de las leyes. A ver si nos vamos centrando en lo que estamos hablando. Cuando la política, por ejemplo la política lingüística, se convierte en moral, lo que ocurre es esto. Siempre:

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Y espero que no vayas a intentar colar que igualmente el bilingüísmo es una cuestión moral para Galicia Bilingüe. En absoluto; no le pegan a nadie, y no tratan de callar a nadie. Pista: los “talibanciños” no necesitan escolta.

Para GB es una cuestión eminentemente práctica, salvo el pequeño detalle de que no pegar a los demás también entra dentro de la moral. Dos motivos prácticos. Tengamos la fiesta en paz, y tradición: sociedades bilingües es lo más común a lo largo de la historia y geografía humanas. Y saben resolver sus cuestiones lingüíticas y sus cambios de lengua sin ninguna necesidad de moral (o de política) por medio. Claro que ahora puedes alegar la necesidad de “salvar” (algunas) lenguas. Pero eso, Marod, sería de nuevo una cuestión moral. O sea, la mierda perniciosa de la que estamos hablando, que no ves porque estás inmerso en ella. Lo mismo que los peces no pueden ver el agua, o nosotros el aire.

Para la discusión:

intolerancia-por-politica

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