identititis


Sí, a toro pasado es muy fácil decirlo. Pero es que parece que tenía que ser. Tanta payasada con “el prucés” no es normal. Y es cierto que los vascos tendemos a ser un poco bestias, pero nunca se ha dicho que no seamos serios. Serios … como en “de fuste”. Y eso de ser compi yoguis del circo de los hermanos Marx; no sé, como que no es muy buen plan.

El caso es que el Gobierno Vasco hace una encuesta todos los años, preguntando por la vida y milagros del vascopiteco. Y entre muchas cosas interesantes encuestan sobre la independentzzzia. Enlace:

Lo presentan sin comentarios. Los puros números sobre un gráfico.

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Se preguntará el lector por qué tantos colorines para un asunto tan sencillo. Hay que confesarlo: lo del fuste de los vascos está muy atemperado por el nacionalismo, que es un anhelo manifiestamente carente de seriedad. Y en esta encuesta preguntan lo normal -si quieres independencia o no-; pero  también preguntan lo que jamás se ha visto en ningún lugar del orbe.

Estaría o no de acuerdo según las circunstancias

De ahí que tengan que poner tantas rayas, y no se entienda nada. Pero como aquí no nos andamos con bobadas, lo vamos a simplificar. Y al “depende”, que le den. Si resucita Franco, o si Pablito trae Venezuela, o si sale petróleo en el Gorbea, ya se verá en la encuesta del año que sea.

Veamos la independencia en Vasquilandia, pelo. Los números expresan porcentajes. Los colores están invertidos respecto a los del Gobierno Vasco, porque nuestra idea de lo bueno / malo es la contraria. En 2010, 2011, y 2012 (Patxindakari) no debió haber encuesta, o esa pregunta, porque no dan datos.

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Por si no se ve claro. 2016 no sólo tiene la cifra más baja de independentistas de toda la serie (19%), sino también la más alta de contrarios al prodigio (38%). Y los contrarios doblan -exactamente- a los indepes.

Otra buena forma de verlo es mirar la diferencia.

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También se puede intentar buscar la famosa “máquina de independentistas” en estos números. Es interesante, porque no está.

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Si los gobiernos de España han tenido alguna influencia en el asunto, todo lo que se podría -tal vez- decir es que Aznar habría conseguido que el NO aventaje claramente al SÍ; Zapatero habría disminuido la ventaja; y Rajoy habría logrado aun mayor disminución … hasta que llegó “el prucés” a salvarle. O a salvarnos, que no parece que él se inmute gran cosa.

¡Viva el prucés! 19 puntos de diferencia, superando ampliamente los 11 de Aznar.

Es lo que trato de explicar a los del “no es legal”. El separatismo se desactiva con un baño de realidad. Y la Clarity Act [–>] es el mejor baño de realidad que se ha inventado … hasta que inventaron “el prucés”. Es posible que con el prucés no haga falta. Para que luego digan que en  España no inventamos nada. ;)

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¿Ahora se entiende la cara de paisaje que se le ha puesto al PNV?

Se me había escapado este libro de Francisco Villar de 2014.

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Indoeuropeos, íberos, vascos, y sus parientes

Cada vez me gusta más Villar. Usa mucho mas los datos que las piruetas; no parece tener “convicciones”; sino hipótesis que adapta a los datos según salen; y está radicalmente predispuesto a admitir lo delicado y relativo de la lingüística histórica. Suelen ser las características del sabio.

Habíamos hablado de su anterior libro –Vascos, celtas e indoeuropeos. Genes y lenguas. (Francisco Villar 2005)– en esta entrada:

En el que comento hoy sigue avanzando con su “arqueología toponímica”, y atento a lo que sale de la genética. Pero no referido a Vasquilandia sino a un contexto muy general. Sirva esta imagen de ejemplo:

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Voy a hacer un resumen muy corto, con una abstracción completa de todos los detalles técnicos. Sirve para saber lo que va pensando. El que quiera averiguar cómo llega a ello (y es lo importante) tendrá que leer el libro. Son 10 eurillos en el enlace de arriba. ¡Bien gastados!

El primer estrato lingüístico que ve a través de la toponimia es de tipo indoeuropeo (que llama arqueo indoeuropeo). En el Mesolítico, de poblaciones refugiadas de la última glaciación en las penínsulas del sur de Europa, que con el retroceso del hielo (hace 11.700 años) se van extendiendo de sur a norte. Pero que ya produce poblaciones estables junto a río y lagos de cierta entidad. No todos son cazadores nómadas.

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Tampoco asegura que todas las lenguas del refugio de la península fueran de familia arqueo indoeuropea. Se limita a decir que si las había ajenas a lo indeuropeo, cosa bien posible, no ha podido hallar rastros de ello.

Las familias de lenguas indoeuropeas no las ve llegadas en una oleada única, sino sucesivas; y muy distantes en el tiempo. La siguiente al arqueo indoeuropeo traería el Neolítico, con su agricultura y ganadería. Hace unos 7.000 años. La última en España, y pre-romana, sería en la Edad del Bronce. Con los idiomas celtas, sociedades mas estratificadas, y poblaciones defensivas en lugares altos. Entre hace 5.000 y  2.300 años. El traslado de todas ellas sería de este a oeste, y se apunta a la tesis desde Anatolia.

Respecto al vascuence (vaya, sus antecesores), ahora no duda de una  familia vasco-íbera. Que habría llegado como un “sandwich” entre la oleada neolítica y la celta. Después de la neolítica  y antes de la celta. No se atreve a precisar más con los datos toponímicos y genéticos que hay de momento. O sea, entre hace 7.000 años y hace 2.300. También en una expansión de este a oeste.

Pero si fuera la fecha antigua hubiera entrado con el neolítico mediterráneo, y lo habría hecho asociado a la cultura de la cerámica cardial. Que no existe ni en Vasquilandia ni en Aquitania.  Esa familia vasco-íbera se  separaría mucho después de llegar a la península, para dar lo propiamente íbero y lo antecesor del vascuence. Y la rama proto-eusquérica, ya sin cerámica cardial, viajaría hacia Aquitania primero, en época prerromana. Y de ahí hacia Vasquilandia, empezando en época romana, y finalizando en época ya medieval. Las flechas azules del mapa.

vasco-iberismo-neolitico

(Imagen Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Cardium_pottery)

En una expansión como la de ese mapa, ni los expandidos tienen que ser un grupo homogéneo, ni tienen por qué ir juntitos de la mano. Lo que quiera que impulsara a unos anatolios a probar fortuna en el oeste, normalmente supondría la misma tentación para otros vecinos de la zona.

Pero para Villar pudo ser en cualquier momento posterior, hasta justo antes de los celtas. Eso, a la península. En todo caso, a Vasquilandia hubieran llegado los celtas (y otros indoeuropeos previamente) mucho antes que los wascones — ya separados del tronco de la familia vasco-íbera. Como vimos en su libro anterior.

Al parecer Villar, al que no le cuesta nada cambiar de opinión según avanzan los datos, ha pasado de ser muy contrario al vasco-iberismo, a ser partidario en una forma más o menos laxa. En el sentido de la misma familia, pero muy separada en el tiempo. Y no una heredera de la otra, sino ambas con un antecesor común, relativamente lejano. En Wikipedia hay una actualización decente sobre el vasco-iberismo, en el apartado que titula Siglo XXI.

Joé, parece de sentido común. Villar apunta a que el vasco-iberismo ha cometido muchos excesos, en el sentido de intentar traducciones directas y cosas así. Que no se pueden hacer, ni de broma. Pero dice que con los descubrimientos recientes no se puede negar el parentesco, así sea remoto, ni adjudicar los elementos comunes a “préstamos”. Y explica que en absoluto hay mayor justificación para hablar de “familia indoeuropea” que la que hay para hablar de “familia vasco-ibera”. Pues bién, en esa condiciones, no vas a pensar que las únicas lenguas históricas no indoeuropeas de la península, que son de familia común y sin parientes conocidos, una viene del Levante en época reciente, y la otra está en los Pirineos “desde siempre”. ¿Lo común lo desarrollaron por telepatía, si es cierto que el préstamo no está justificado? Fuera de la política no puedes pensar cosas como esa. Y los políticos nos la sudan.

Para hacer del vascuence un “misterio”, y separar ese “misterio” del íbero -que sería un “no-misterio”- parece que hay que hacer una gimansia mucho más enérgica de lo que recomienda la prudencia. Ahora están con el problema de los numerales. Y podemos ver la evolución de Orduña al respecto:

Conviene añadir, para completar la colección:

Resumiendo. Una tesis adaptada a los datos. No necesariamente cierta, pero ciertamente verosímil. Y sobre todo, sin las fantasías habituales que parecen inevitables cuando del vasquirrollo se trata.

Un ejemplo:

villar-y-parientes

Menos lobos, Caperucita.

Añadido: Ya que nos hemos enrollado con la coincidencia de numerales ibéricos y vascónicos, ponemos el cuadro comparativo. Nota: no se trata sólo de haber encontrado esas concordancias en textos en los que se pueden esperar numerales,  como los cobres de transacciones comerciales, sino que coinciden también las combinaciones para formar cifras complejas (ver 24 y 30 en el cuadro). Y la frecuencia con que aparecen los elementos para formar números mayores (10 – abar, 20- orkei).

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No es una tesis solamente verosímil y elegante, sino que tiene una capacidad predictiva tan exigente como se pueda desear. Así que, de ser cierta, resultará indiscutible con el tiempo. O será rechazada en caso contrario. Pero con datos, no con fantasías.

Añadido para Octavià (pantallazo del libro de Villar):

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El País saca hoy un estudio de Manuel Montero a cuenta de la sobre-representación de los apellidos “eusquéricos” por parte de los partidos nacionatas. Clic.

seleccion-apellidos-vascos

La historia es conocida. Había un perturbado llamado Sabino Arana que inventó una nación y una raza. Que distinguía, no por la pinta (es jodido), sino por los apellidos. Reunió a un grupo de payasos amargados, y con esos mimbres creó el nacionalismo vasco.

Con el tiempo el cuento fue cambiando. Adaptándose. Porque un tal Adolf Hitler, no menos perturbado, consiguió que las ideologías basadas en razas sufrieran un desprestigio muy grande. Y no es que los nacionatas vascos tuvieran nada en contra de Adolf, pero sí lo tenían en contra del desprestigio. Así que dejaron atrás razas y apellidos, y los cambiaron por el nebuloso concepto de “etnia”, y una lengua vernácula, marginal y ágrafa.

Esto es lo que se dice. Pero lo que mide Manuel Montero establece que no es cierto. Ni de broma han dejado atrás la chorrada de los apellidos.

El estudio:

El nacionalismo define lo vasco por la identidad cultural, no por el origen autóctono. Sin embargo, en su práctica política se encuentran criterios étnicos. Sus representantes en los ayuntamientos, parlamentos o gobierno presentan una peculiaridad: las personas con apellidos vascos tienen una presencia relativamente mayor que en la sociedad. Este artículo estudia estos desequilibrios. Analiza la estructura demográfica del País Vasco según los grupos de apellidos. La compara con la que desde ese punto de vista presentan las representaciones políticas.

Entiéndase lo de “presencia relativamente mayor”. Espero dejar claro con los siguientes dibujitos que se trata de una presencia escandalosamente mayor. Los datos son del estudio de Montero, menos los del Parlamento Vasco que son de su web.

El más fácil y claro probablemente es este. En azul, el número de apellidos “eusquéricos” que tiene la población de Vasquilandia, en términos porcentuales, sumando los dos primeros apellidos de cada uno. En rojo, lo mismo para los junteros de los partidos separatas en las Juntas Generales de las tres provincias. Y en verde, los de los partidos que venimos en llamar constitucionalistas.

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Los partidos constitucionalistas llevan a las JJGG una representación cuyos apellidos tienen una “eusquericidad” que se corresponde muy bien con la de la población. Casi calcada. Vaya, como si no miraran los apellidos. Los partidos aranistas, en cambio, son exactamente igual que cuando vivía el tal Sabino. Notable chiflado colgado de los apellidos. Colgadísimo. Andaba con “apellidómetro” por la calle, asustando a la gente.

¿Será un caso especial el de las juntas generales? ¿Será un churro? Por eso he probado lo mismo con el Parlamento Vasco. Y queda tal cual. No era ningún chorro.

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Montero lo hace más complicado, pero no creo que merezca la pena. Dividiendo la población entre “dos apellidos eusquéricos”; “un apellido eusquérico” que llama “mixtos”, y “ningún apellido eusquérico”. Siempre entre los dos primeros.

En todo caso dejo el dibujito, que es más bonito que el suyo. Él sólo compara nacionatas / población general.

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En fin, esto es lo que hay en un lado del tablero. Aranismo fetén, del de antes de Adolf. Y puede tener morbo apostar si Potemos y Pablemos, que le va a quitar muchos votos Bildu, saldrá del lado aranista o del lado general de la fractura vasca. Pero midiendo por los hechos, como aquí; no por las palabras.

Advertencia: Cuando oigas a otro tronado aranista decir que los que no son nacionalistas son “antivascos”, le enseñas estos números. A ver quién es anti quién, y a ver quién se deja a buena parte de la basca sin representar. Para no importarles los apellidos, los seleccionan con un cuidado que produce admiración. O estupor.

Añadido para los comentarios. Vasquilandia, los nombres de la cosa.

vasquilandia-los-nombres-de-la-cosa.png

 

 

Luis Bouza-Brey, 5-1-16

Los padres constituyentes del 78 intentaron crear una fórmula para satisfacer a los nacionalismos periféricos, incorporándola con deficiencias y ambigüedades a la Constitución. Desde entonces, el cretinismo buenista ha seguido la pauta de la mutación constitucional para seguir intentando satisfacer al nacionalismo étnico, obteniendo también el desprecio de aquél y el fracaso de sus aparentes logros e intenciones. Ahora, con el etnonacionalismo transformado en separatismo sedicioso, los populistas intentan adaptarse a él abriendo la vía de agua de la supresión de la soberanía del pueblo español y el otorgamiento del privilegio decisorio al etnonacionalismo y a todo el que quiera reclamarlo.
El populismo continúa el camino de concesiones y retrocesos del espíritu democrático, igualitario y respublicano fundacional del régimen del 78. España habrá involucionado nuevamente frente a uno de sus problemas estructurales, malversando nuevamente su ascenso hacia la democracia y la libertad: se habrá introducido en el règimen, de manera definitiva y letal, el privilegio etnicista, antiigualitario e insolidario, que lo implosionará desde dentro.

Vean como analiza SEGUNDO SANZ, en “Vozpopuli” el proyecto de populismo etnicista de “Podemos”:

‘Operación Colau’ y reforma del artículo 92: la hoja de ruta de Podemos para el referéndum en Cataluña

SEGUNDO SANZ en “Vozpopuli” del 5-1-16

http://vozpopuli.com/actualidad/73903-operacion-colau-y-reforma-del-articulo-92-la-hoja-de-ruta-de-podemos-para-el-referendum-en-cataluna

Hoy, Ignacio Camacho describe los hechos que expresan lo que él llama “el marasmo catalán”. Pero creo que hay que sumergirse en el análisis de la psicología colectiva para detectar las raíces de la patología política que dificulta o imposibilita el arraigo y consolidación de la democracia en Cataluña.
Patología consistente en una esquizofrenia delirante y paranoica producida por los rápidos cambios de dos siglos de modernización acelerada del país, que han quebrado la salud política del pueblo catalán:
Un pueblo ilustrado, abierto, dialogante, pacífico y tolerante que, sin embargo, no ha asimilado políticamente el pluralismo étnico derivado del cambio de la sociedad catalana.
En efecto, frente a la transformación ha reaccionado con miedo, xenofobia y fundamentalismo étnico y cultural, primero intentando asimilar a los inmigrantes “murcianus” y “charnegos” en las pautas y códigos idiomàticos y culturales de su pequeña burguesìa “botiguera”, menestrales y “pageses”, bajo el control de la burguesía de la primera industrialización. Luego, a partir de los años sesenta del siglo XX, luchando contra el proceso de asimilación desbordado por la intensidad del cambio y la escasez de recursos políticos derivada de la dictadura franquista. Finalmente, con la democracia, el régimen que se pensó que permitiría la asimilación mediante el autogobierno, la “normalización lingüística” y la hegemonía nacionalista, la realización de los objetivos etnicistas se ha venido abajo: el Estado de Derecho, la pertenencia a un Estado nacional, la corrupción clientelar propia del nacionalismo y el sistema político, el pluralismo étnico indomable de la sociedad catalana, y la incoherencia y asincronicidad del etnicismo con la lógica democrática, han conducido al callejón sin salida del “procés” independentista. Un proceso delirante hacia el objetivo mítico y anacrónico de la independencia de una etnia, abducida por la mayor parte de sus élites hacia un objetivo letal para la situación actual de integración española y europea, y para la convivencia normalizada de la propia sociedad catalana.
Por eso, el fundamentalismo ha tocado techo, la corrupción derivada del descontrol ha tocado techo, la economìa ha tocado suelo, y el sistema político se ha descoyuntado y transformado en un manicomio liderado por los más locos del país, que ni siquiera entre ellos consiguen ponerse de acuerdo.
Y lo peor es que, si lo consiguieran, nos conducirían a una situación catastrófica de mayor caos económico y parálisis, incremento de la violencia y ruptura definitiva de la sociedad.
Esta es la perspectiva de análisis que uno aporta, como politólogo residente en Cataluña desde hace ya cuarenta y cinco años, que ha formado una familia “barrexada”, integrada por autóctonos e inmigrantes, y que es consciente de que el nacionalismo étnico imperante en Cataluña no ha sido contrarrestado ni frenado a tiempo. No ha sido bloqueado y vencido con una labor cultural y un trabajo político que lo hubiera sustituido por la lógica democrática, moderna y europeísta, derrotándolo a tiempo y sin tantos riesgos como los que se están produciendo ahora.
Creo que el etnicismo ha de ser vencido con firmeza y coherencia democrática, pero siempre aparecen oportunistas y demagogos que bloquean este objetivo: primero lo han hecho los demagogos “antifranquistas” , luego los cretinos buenistas, y ahora los demagogos populistas.
Frente a todos ellos es precisa la emergencia de un liderazgo que unifique y responda con firmeza en representación de la mayoría de la sociedad catalana, con madurez democrática, “seny” y pleno conocimiento de la psicosis política de un sector importante del pueblo de Cataluña.

Vean lo que dice Camacho del “marasmo catalán”:

EL MARASMO CATALÁN

IGNACIO CAMACHO, ‘ABC (1ª Edición)’ – 2016-01-04

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El cuadro pretende representar la ubicación de partidos y sus escaños en el parlamento tras las generales de 2015. Usando los dos elementos que parecen ser clave, si hacemos caso de lo que dicen los políticos. La división  entre lo que podemos llamar derecha / izquierda, sin entender necesariamente su significado, y la división entre unionatas y separatas.

Definamos.

Derecha: todo lo que queda la derecha del ala derecha del PSOE. Izquierda, lo demás.

Unionatas: No quieren discutir naciones. Separatas: quieren naciones a la carta.

Aunque no creo que hoy sea fácil definir derecha / izquierda, o “a la derecha / izquierda del ala derecha del PSOE”, sí creo que se puede más o menos sobreentender. Y en la práctica estaríamos razonablemente de acuerdo casi todos al ubicar a políticos y propuestas políticas concretas según ese baremo. A pesar de no ser demasiado lógico, o generalizable. O sea, la propuesta X sería de derechas / izquierdas, no por corresponder a un esquema, sino porque tenemos un listado en la memoria que nos lo dice. Es absurdo, pero funciona.

La cuestión territorial es mas fácil. Unos piensan que las naciones se votan; y otros piensan que ya vienen dadas, y es mejor no discutir chorradas.

Con estos mimbres, tenemos una división muy clara, y por la mitad, entre derecha e izquierda. Que es lo lógico, porque la idea de una división entre derecha e izquierda es, precisamente, separar dos mitades. En estas elecciones gana por un poquito la derecha. 178/172, o respectivamente el 51% y el 49% de los diputados. Respecto a la cuestión territorial, la mayoría “unonista” (no discutamos las chorradas) es abrumadora. 253 contra 97 escaños, o resectivamente el 72% y el 28% de los mismos.

El pollo hispánico.

La derecha no se puede unir para gobernar, porque a su vez está dividida en unionatas y separatas, y le faltarían 15 escaños.

pollo-hispanico-2.png

Y a la izquierda en teoría le pasa lo mismo, pero a lo bestia. Está dividida casi por mitades entre “naciones a la carta” y “no discutamos chorradas”.

En un país con un sistema de partidos relativamente débiles y diputados relativaente fuertes, este resultado no produciría ningún problema. Sería fácil una negociación o componenda por el camino mas corto. Un gobierno de la derecha, con las suficientes concesiones a la izquierda como para que se apunten 13 diputados de la izquierda de los de “no discutamos las chorradas”.

En un país con partidos fuertes, pero que tuvieran más visión de servicio que visión de mamoneo, se llegaría a lo mismo. Quitando a Rajoy si hiciera falta, o lo que sea. ¡Porque es al camino más corto hacia lo que menos jode al electorado, según esos resultados!

Pero el sistema que tenemos en España no parece producir ninguna de las dos circunstancias anteriores. Y se puede llegar a paradojas alucinantes. Como que ganen los separatas con sólo un 28% de los escaños. O como que las burguesías catalana y vasca consigan la independencia de … ¡países antisistema!; y los antisistema del resto de España se queden con un país … ¡abrumadoramente PP! Les habríamos puesto un piso a ETA y a la meona de Barcelona. Quia; un pisazo. Y todo para conseguir dos Venezuelas y una Polonia … si hay suerte.

 

Ahora se entiende por qué se empeñaban en que el “bipartidismo” era muy malo. No se entendía, porque prácticamente todos los países envidiables tienen bipartidismo. Menos los que envidia Potemos, que tienen “monopartidismo”. Pero se referían a algo distinto. Cuando decían que el bipartidismo era malo, querían decir aburrido. ¡Y tenían razón!

Ahora toca entender el “multipartidismo”. Y lo más importante es entender a su principal elemento. Potemos. Un buen sistema suele ser buscar algún elemento que sirva para predecir sus resultados. Y curiosamente hay uno que funciona casi perfectamente. Pero no es el primero que se te puede ocurrir.

¿La situación económica? ¿La estructura ciudad / campo? ¿El historial comunista? Debería ser algo de ese tipo cuando hablamos de un comunismo-cantinflismo. Pero no; alucina. ¡Es la “lengua propia”!

Mira. Resultados de Potemos ordenados de más a menos. Y puedes predecir: Sólo pasa del 21% donde hay o “lengua propia”, o partidos etno-nacionalistas. Tal cual.

potemos-predictor

Y se podría explicar a través de Vasquilandia y Cataluña. Tal vez. Los etno-nacionalistas tiene su versión de izquierdas y de derechas. Absurdamente, porque no hay nada más de derechas que el nacionalismo. Por eso siempre cabía la duda de si ETA y similares eran, dentro de su cacao mental, más etno-nacionalistas o más anti-sistema. Que son dos cosas incompatibles, porque etnia, patria, “cultura propia”, y todos esos identitismos, son sistema puro. Mal sistema; sistema caduco; pero incuestionablemente sistema.

Y Vasquilandia y Cataluña han demostrado que más de la mitad del separatismo de izquierdas en realidad es, sobre todo, anti-sistema. Su separatismo no era de verdad; era sólo una forma fácil de joder. Les habían vendido un sistema que no existe; la España imperial, Franco, su puta madre. Y atacaban lo que creían que era eso, mucho más que defender las payasadas de “construcciones nacionales”. Pero si Potemos enarbola esa bandera anti sistema, olvidan lo de la construcción nacional en un pis pás.

Venga, tenían razón. El bipartidismo era aburrido. Y empieza el circo. Pilla un paquete de pipas y un buen asiento.

 

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