identititis


 

Luis Bouza-Brey, 5-1-16

Los padres constituyentes del 78 intentaron crear una fórmula para satisfacer a los nacionalismos periféricos, incorporándola con deficiencias y ambigüedades a la Constitución. Desde entonces, el cretinismo buenista ha seguido la pauta de la mutación constitucional para seguir intentando satisfacer al nacionalismo étnico, obteniendo también el desprecio de aquél y el fracaso de sus aparentes logros e intenciones. Ahora, con el etnonacionalismo transformado en separatismo sedicioso, los populistas intentan adaptarse a él abriendo la vía de agua de la supresión de la soberanía del pueblo español y el otorgamiento del privilegio decisorio al etnonacionalismo y a todo el que quiera reclamarlo.
El populismo continúa el camino de concesiones y retrocesos del espíritu democrático, igualitario y respublicano fundacional del régimen del 78. España habrá involucionado nuevamente frente a uno de sus problemas estructurales, malversando nuevamente su ascenso hacia la democracia y la libertad: se habrá introducido en el règimen, de manera definitiva y letal, el privilegio etnicista, antiigualitario e insolidario, que lo implosionará desde dentro.

Vean como analiza SEGUNDO SANZ, en “Vozpopuli” el proyecto de populismo etnicista de “Podemos”:

‘Operación Colau’ y reforma del artículo 92: la hoja de ruta de Podemos para el referéndum en Cataluña

SEGUNDO SANZ en “Vozpopuli” del 5-1-16

http://vozpopuli.com/actualidad/73903-operacion-colau-y-reforma-del-articulo-92-la-hoja-de-ruta-de-podemos-para-el-referendum-en-cataluna

Hoy, Ignacio Camacho describe los hechos que expresan lo que él llama “el marasmo catalán”. Pero creo que hay que sumergirse en el análisis de la psicología colectiva para detectar las raíces de la patología política que dificulta o imposibilita el arraigo y consolidación de la democracia en Cataluña.
Patología consistente en una esquizofrenia delirante y paranoica producida por los rápidos cambios de dos siglos de modernización acelerada del país, que han quebrado la salud política del pueblo catalán:
Un pueblo ilustrado, abierto, dialogante, pacífico y tolerante que, sin embargo, no ha asimilado políticamente el pluralismo étnico derivado del cambio de la sociedad catalana.
En efecto, frente a la transformación ha reaccionado con miedo, xenofobia y fundamentalismo étnico y cultural, primero intentando asimilar a los inmigrantes “murcianus” y “charnegos” en las pautas y códigos idiomàticos y culturales de su pequeña burguesìa “botiguera”, menestrales y “pageses”, bajo el control de la burguesía de la primera industrialización. Luego, a partir de los años sesenta del siglo XX, luchando contra el proceso de asimilación desbordado por la intensidad del cambio y la escasez de recursos políticos derivada de la dictadura franquista. Finalmente, con la democracia, el régimen que se pensó que permitiría la asimilación mediante el autogobierno, la “normalización lingüística” y la hegemonía nacionalista, la realización de los objetivos etnicistas se ha venido abajo: el Estado de Derecho, la pertenencia a un Estado nacional, la corrupción clientelar propia del nacionalismo y el sistema político, el pluralismo étnico indomable de la sociedad catalana, y la incoherencia y asincronicidad del etnicismo con la lógica democrática, han conducido al callejón sin salida del “procés” independentista. Un proceso delirante hacia el objetivo mítico y anacrónico de la independencia de una etnia, abducida por la mayor parte de sus élites hacia un objetivo letal para la situación actual de integración española y europea, y para la convivencia normalizada de la propia sociedad catalana.
Por eso, el fundamentalismo ha tocado techo, la corrupción derivada del descontrol ha tocado techo, la economìa ha tocado suelo, y el sistema político se ha descoyuntado y transformado en un manicomio liderado por los más locos del país, que ni siquiera entre ellos consiguen ponerse de acuerdo.
Y lo peor es que, si lo consiguieran, nos conducirían a una situación catastrófica de mayor caos económico y parálisis, incremento de la violencia y ruptura definitiva de la sociedad.
Esta es la perspectiva de análisis que uno aporta, como politólogo residente en Cataluña desde hace ya cuarenta y cinco años, que ha formado una familia “barrexada”, integrada por autóctonos e inmigrantes, y que es consciente de que el nacionalismo étnico imperante en Cataluña no ha sido contrarrestado ni frenado a tiempo. No ha sido bloqueado y vencido con una labor cultural y un trabajo político que lo hubiera sustituido por la lógica democrática, moderna y europeísta, derrotándolo a tiempo y sin tantos riesgos como los que se están produciendo ahora.
Creo que el etnicismo ha de ser vencido con firmeza y coherencia democrática, pero siempre aparecen oportunistas y demagogos que bloquean este objetivo: primero lo han hecho los demagogos “antifranquistas” , luego los cretinos buenistas, y ahora los demagogos populistas.
Frente a todos ellos es precisa la emergencia de un liderazgo que unifique y responda con firmeza en representación de la mayoría de la sociedad catalana, con madurez democrática, “seny” y pleno conocimiento de la psicosis política de un sector importante del pueblo de Cataluña.

Vean lo que dice Camacho del “marasmo catalán”:

EL MARASMO CATALÁN

IGNACIO CAMACHO, ‘ABC (1ª Edición)’ – 2016-01-04

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El cuadro pretende representar la ubicación de partidos y sus escaños en el parlamento tras las generales de 2015. Usando los dos elementos que parecen ser clave, si hacemos caso de lo que dicen los políticos. La división  entre lo que podemos llamar derecha / izquierda, sin entender necesariamente su significado, y la división entre unionatas y separatas.

Definamos.

Derecha: todo lo que queda la derecha del ala derecha del PSOE. Izquierda, lo demás.

Unionatas: No quieren discutir naciones. Separatas: quieren naciones a la carta.

Aunque no creo que hoy sea fácil definir derecha / izquierda, o “a la derecha / izquierda del ala derecha del PSOE”, sí creo que se puede más o menos sobreentender. Y en la práctica estaríamos razonablemente de acuerdo casi todos al ubicar a políticos y propuestas políticas concretas según ese baremo. A pesar de no ser demasiado lógico, o generalizable. O sea, la propuesta X sería de derechas / izquierdas, no por corresponder a un esquema, sino porque tenemos un listado en la memoria que nos lo dice. Es absurdo, pero funciona.

La cuestión territorial es mas fácil. Unos piensan que las naciones se votan; y otros piensan que ya vienen dadas, y es mejor no discutir chorradas.

Con estos mimbres, tenemos una división muy clara, y por la mitad, entre derecha e izquierda. Que es lo lógico, porque la idea de una división entre derecha e izquierda es, precisamente, separar dos mitades. En estas elecciones gana por un poquito la derecha. 178/172, o respectivamente el 51% y el 49% de los diputados. Respecto a la cuestión territorial, la mayoría “unonista” (no discutamos las chorradas) es abrumadora. 253 contra 97 escaños, o resectivamente el 72% y el 28% de los mismos.

El pollo hispánico.

La derecha no se puede unir para gobernar, porque a su vez está dividida en unionatas y separatas, y le faltarían 15 escaños.

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Y a la izquierda en teoría le pasa lo mismo, pero a lo bestia. Está dividida casi por mitades entre “naciones a la carta” y “no discutamos chorradas”.

En un país con un sistema de partidos relativamente débiles y diputados relativaente fuertes, este resultado no produciría ningún problema. Sería fácil una negociación o componenda por el camino mas corto. Un gobierno de la derecha, con las suficientes concesiones a la izquierda como para que se apunten 13 diputados de la izquierda de los de “no discutamos las chorradas”.

En un país con partidos fuertes, pero que tuvieran más visión de servicio que visión de mamoneo, se llegaría a lo mismo. Quitando a Rajoy si hiciera falta, o lo que sea. ¡Porque es al camino más corto hacia lo que menos jode al electorado, según esos resultados!

Pero el sistema que tenemos en España no parece producir ninguna de las dos circunstancias anteriores. Y se puede llegar a paradojas alucinantes. Como que ganen los separatas con sólo un 28% de los escaños. O como que las burguesías catalana y vasca consigan la independencia de … ¡países antisistema!; y los antisistema del resto de España se queden con un país … ¡abrumadoramente PP! Les habríamos puesto un piso a ETA y a la meona de Barcelona. Quia; un pisazo. Y todo para conseguir dos Venezuelas y una Polonia … si hay suerte.

 

Ahora se entiende por qué se empeñaban en que el “bipartidismo” era muy malo. No se entendía, porque prácticamente todos los países envidiables tienen bipartidismo. Menos los que envidia Potemos, que tienen “monopartidismo”. Pero se referían a algo distinto. Cuando decían que el bipartidismo era malo, querían decir aburrido. ¡Y tenían razón!

Ahora toca entender el “multipartidismo”. Y lo más importante es entender a su principal elemento. Potemos. Un buen sistema suele ser buscar algún elemento que sirva para predecir sus resultados. Y curiosamente hay uno que funciona casi perfectamente. Pero no es el primero que se te puede ocurrir.

¿La situación económica? ¿La estructura ciudad / campo? ¿El historial comunista? Debería ser algo de ese tipo cuando hablamos de un comunismo-cantinflismo. Pero no; alucina. ¡Es la “lengua propia”!

Mira. Resultados de Potemos ordenados de más a menos. Y puedes predecir: Sólo pasa del 21% donde hay o “lengua propia”, o partidos etno-nacionalistas. Tal cual.

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Y se podría explicar a través de Vasquilandia y Cataluña. Tal vez. Los etno-nacionalistas tiene su versión de izquierdas y de derechas. Absurdamente, porque no hay nada más de derechas que el nacionalismo. Por eso siempre cabía la duda de si ETA y similares eran, dentro de su cacao mental, más etno-nacionalistas o más anti-sistema. Que son dos cosas incompatibles, porque etnia, patria, “cultura propia”, y todos esos identitismos, son sistema puro. Mal sistema; sistema caduco; pero incuestionablemente sistema.

Y Vasquilandia y Cataluña han demostrado que más de la mitad del separatismo de izquierdas en realidad es, sobre todo, anti-sistema. Su separatismo no era de verdad; era sólo una forma fácil de joder. Les habían vendido un sistema que no existe; la España imperial, Franco, su puta madre. Y atacaban lo que creían que era eso, mucho más que defender las payasadas de “construcciones nacionales”. Pero si Potemos enarbola esa bandera anti sistema, olvidan lo de la construcción nacional en un pis pás.

Venga, tenían razón. El bipartidismo era aburrido. Y empieza el circo. Pilla un paquete de pipas y un buen asiento.

 

Simi Rahman

[Nota previa: Artículo robado descaradamente. Publicado por Rahman en su página de Facebook [–>], donde se lo han borrado. Lo ha enviado al Los Angeles Times, New Yor Times y Huffington Post, y espera que se les pida que lo publiquen. Simi es una pediatra que trabaja en Califormia.  Para los que prefieran el original en inglés, aquí –>.-pm]

Todo musulmán humanista se está preguntando algo que yo me pregunté en septiembre de 2001.

¿Cómo distingues un musulmán radical de uno moderado?

Y esta es mi cadena de pensamiento.

Los secuestradores de 11-S me recuerdan a mi y a los chicos con los que iba a la escuela en Dubai en los 80 y 90. Eran de la misma edad, entorno, y suficientemente modernos para haber escuchado el pop de los 80 y perseguido chicas. Esto es, justo como la mayor parte de la gente joven en el mundo musulmán, no eran muy religiosos.

Así que pensé que tal vez podía distinguir las diferencias entre ellos y yo, y que tal vez podría señalar el punto de separación. Algo que ellos harían y yo no haría nunca. Y me llevó un tiempo darme cuenta, y ahora con el tiroteo de California me he reafirmado en que, de verdad, cuando se trata de distinguir entre un musulmán moderado y uno radical, no puedes.

Realmente no puedes decir quién es moderado y quién es yihadista hasta el momento antes de que aprieten el gatillo. Tasfheeen nos ha roto la espina, al revelar que vivía entre nosotros; incógnita, normal, madre, envuelta en nuestra segura comunidad; y  aun así se había radicalizado.

Y ese es el problema; que hay muchas igual que ella, con exactamente las mismas creencias, que pueden no haber sido inflamadas todavía por un clérigo radical, pero si se presenta la oportunidad podrían hacerlo. Son como un cartucho durmiente de dinamita, esperando un fusible para prender. EL TNT ya está allí.

¿De qué está hecho? No de los cinco pilares; fe, caridad, oración, ayuno y peregrinación. No de las enseñanzas del profeta sobre cómo llevar una vida buena y justa. No de la celebración de Eid ul Fitr.

Posiblemente asoma a través a través de la fidelidad que Aláh exige durante el Eid ul Adha, Cuando se conmemora en sacrificio y celebración el sacrifica voluntario de su hijo por Abraham como signo de su fe superior, al estilo de Thanksgiving americano — con comida y familia. Pero sin el fútbol. Y, ah sí, el fratricidio.

Está ahí, en el silencio que se debe mantener durante la oración, que no tolera interrupciones porque harían la oración inútil. Está ahí, en la severidad de la hiyab cuando se sigue al pie de la letra. Ni un pelo puede asomar. Está ahí, en la separación forzada de hombres y mujeres en las reuniones sociales.

Está presente en cada acto que nos excluye de la corriente general. En el mismo concepto de Nosotros y Ellos. Porque la única manera de seguir siendo Nosotros es rechazarles a Ellos. La única forma de ser un nosotros ejemplar es rechazar la occidentalización a cada paso. El halal sólo es una farsa, sacada de esa noción de que la carne ha de ser cortada de cierta manera. ¡Es la misma carne! Y sin embargo hay una diferencia mágica que la gente afirmará con toda seriedad.

Y así, para entender la mente moderada, tienes que verla en un continuum del radical al medio, pero cuanto mas te acerques a un liberal hay un muro. Te repugna, en la condena de la homosexualidad, en el tratamiento desigual y subyugación de la mujer, pero está ahí. Más allá de ese muro, por encima de cual que les de miedo mirar por temor a la condena y fuego eterno, es sin embargo donde está la respuesta. Así que ser musulmán moderado estos días es como una carrera con una bola atada a tu pie. Una desventaja. A nos ser que puedas imaginar cómo es el mundo detrás de ese muro, no puedes realmente participar. Si estas tan aterrorizado de la blasfemia que no puedes mirar por encima, estás atascado para siempre. Justo aquí. Y detrás tuyo está la horda de la yihab, reclamando el islam verdadero, practicándolo a la perfección como está expuesto en el Corán. Auténticamente entra la espada y la pared. Siento tu dolor. Yo he estado ahí. Y era insoportable.

Lero, discuto y debato junto a muchos buenos jóvenes musulmanes de todo el mundo, en foros de internet, tratando de argumentar una vía de solución. justo como hacemos en los “social media” hoy día.  Sabía que yo rechazaba la homofobia; sabía que rechazaba la subyugación de la mujer. Y todo seguía siendo una teoría hasta que lo vi en la práctica.  En los salones de profesionales musulmanes moderados del Midwest. Estaba la discusión de si el versículo que permite a un hombre golpear a la mujer, en cambio realmente quería decir que debía golpearla con una pluma. Como médico, primero soy humanista, así que la patente homofobia era irracional, peligrosa, y algo que dejé de tolerar con educación. Acudí a presentaciones de vídeos de los territorios palestinos en la mezquita, emitidos para provocar la furia de la gente congregada.

Y ahí es cuando el absurdo empezó a afectarme. ¿Qué diantres estábamos haciendo? Estábamos entrenando a nuestros niños a postrarse sin cuestionar una autoridad  que pensábamos que los podría mantener a salvo de la diabólica occidentalización. Y así los niños de la comunidad iban a la escuela dominical, llevaban hiyab, oraban y ayunaban. Estaban envueltos en una identidad musulmana que no se parecía a ninguna que hubiera visto antes. Yo crecí en un país musulmán de Oriente Medio y la religión era algo que se mantenía en su sitio, algo tras la escuela, el fútbol y los dibujos animados. Aquí había un islam fuera de contexto, más destilado, puro. y peligroso. Aquí no había abuelas que nos dijeran sabiamente qué partes el Corán hay que tomar con perspectiva. No había primos mayores que se saltaran la oración del viernes para salir con la cuadrilla.Oh, no. Esto era un islam cocida en una salsa de sinceridad del Midwest, hervido hasta su negro corazón concentrado. Esto era peligroso.

Según mis hijos crecían fui teniendo miedo. Había tolerado la insistencia de su padre en mandarles a la escuela dominical, donde básicamente jugaban y aprendían algunas suras. Pero según se hacían mayores comprendí que eso iba a cambiar. Iba a surgir una sinceridad en su mirada, la rebelión juvenil iba a encontrar una causa justa en juzgar como deficientes e inferiores a sus menos religiosos padres. Malos musulmanes. ¿Cuántas adolescentes han empezado a llevar hiyab antes que sus madres? He perdido la cuenta. Las madres que se encuentran el dilema eligen seguir a sus hijas en ese camino. Se cubren también, y con eso tratan de ofrecer una capa de protección de la ideología ofreciendo perspectiva.

Sin embargo me preocupé por internet, por los recrutadores radicales pasando por amigos, encontrando plastilina maleable y dispuesta en nuestros hijos sin formar. Les escudábamos de las influencias occidentales para protegerles, sólo para crear una grieta que podía ser explotada coo punto de entrada. En esencia, los estábamos dejando vulnerables a la radicalización.

Y esto es exactamente lo que ha estado pasando.Las jóvenes chicas de Europa y USA que han viajado a Siria a unisre al ISIS, lo han hecho porque buscan lo que buscan los todos los adolescentes; un sentido de identidad, diferenciarse de sus padres y encontrar una identidad separada, la emoción de la rebelión, aventura. No pueden ligar, beber o bailar, así que bien pueden hacerse Daesh.

Este pensamiento es lo que me llevó a escalar el muro. Dejé la oración, dejé de sentirme culpable por no razar. Bebí alcohol, moderadamente como hace la mayor parte de la gente en Occidente, y no me convertí instantáneamente en alcohólica. Abandoné la necesidad de tapar mis tobillos y muñecas, y me puse ropa normal. Bacon. Digo, de verdad; bacon. No hace falta que explique lo bueno que estaba. Me di la vueta para mirar el muro desde el otro lado, y fue … un alivio. Un alivio perder ese miedo de apostasía. Darse cuenta de que no existía tal cosa; estaba sólo en mi mente. Las ideas que habían marcado mi mente, la culpa, la ansiedad, la auto-flagelación por ser una mala musulmana, todas habían desaparecido.

Tenemos que hacer el problema más grande. En vez de minimizarlo tenemos que hacerlo estallar y examinarlo y olvidar esa idea de que un texto sagrado es intocable. O incuestionable. Tenemos que mirarlo como un problema de humanismo. Es el islam, en la forma que en que se predica y se practica, suficientemente humanista? En el sentido de si respeta los suficiente la personalidad de un ser humano, y ni no lo hace, qué podemos hacer al respecto.

Tenemos que hacerlo aceptable, o separarnos de él. Tenemos que salir de este armario y llegar a la luz. Porque ninguno estamos a salvo ya. Y ninguna de las viejas vendas va a aguantar mucho, antes de que se convierta en una carnicería total de la que sólo nosotros podemos tener la culpa.

Original traducido de una copia en The Advice Goddess:

Vía: @aliamjadrizvi y @RichardDawkins.

simi-rahman

Añadido:

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Viene de La Tribuna del País Vasco:

No es broma. Lo explican en una nota de prensa de la Universidad de York, resumiendo un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience.

El equipo investigador tenía interés en estudiar los mecanismos neurobiológicos de la ideología, si los hubiera. Con una visión de la ideología muy comparable a la de vuestro humilde servidor; como basura perniciosa. Y se han fijado en un área del cerebro conocida por dedicarse a resolver problemas, digamos errores, en la consecución de objetivos.

El “posterior medial frontal cortex” (pMFC) se supone que controla los problemas de rendimiento, e interactúa con otras áreas del cerebro para aplicar las adaptaciones necesarias. [De otro estudio diferente –>]

Juega un papel clave en detectar discrepancias entre las condiciones deseadas y las reales, y ajusta el comportamiento subsiguiente durante la toma de decisiones. [Del estudio en cuestión –>]

Querían saber si esta área del pMFC, que ayuda a otras zonas de cerebro en problemas de bajo nivel -por ej. cuando no atinas con la tecla del móvil- actúa también como ayuda en problemas abstractos en los que puede funcionar la ideología.

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La idea es fácil. El paleto satisfecho observa el mundo, y el mundo le dice que no es nada; apenas una mierda insignificante. Hay una enorme discrepancia entre la condición deseada y la condición observada. Y un truco habitual para resolver el conflicto es esa asquerosa ideología llamada nacionalismo, que crea orgullo de la caca de vaca. La cuestión es, ¿puede el truco tener una base neurobiológica? ¿Actúa esta zona concreta del pMFC?

Para probarlo eligieron las dos ideologías más fuertes. Etnocentrismo y religión.

Las ideologías aldeanas (parochial) motivan numerosos aspectos de la vida social, desde arte hasta  guerras. Las ideologías moralistas que implican chauvinismo de grupo y religión son argumentablemente las de mayor impacto social — y, a vaces, las mas perniciosamente divisivas.

Y entonces pillaron un montón de cobayas humanos y les pusieron boinas y turbantes con cables por dentro, unos magentizados y otros no (el grupo de control). El magnetismo estaba dirigido al pMFC de forma que atenuaba su actividad. Y les ponían en una actitud mental de cierto estrés, o discrepancia entre deseo y realidad. Como recordarles la muerte, a los turbantes; o a las boinas una fuerte crítica de las características supuestas de la etnia, hecha por alguien “de fuera”.

Resultado:

Los hallazgos, publicados en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, revelan que la gente en la que la zona del cerebro en estudio había sido temporalmente desactivada, declararon un 32,8% menos creencia en Dios, ángeles, o cielo. También se encontró un 28,5% más de respuesta positiva en los sentimientos hacia los inmigrantes que criticaron su país.

Por supuesto, sólo es un primer paso. Quedan muchos -y los apuntan- para poder desarrollar las muy necesarias boinas y turbantes magnéticos capaces de desactivar el nacionalismo vasco y el terrorismo islámico. Una especie de microchip por el que, si en alguna parte del cerebro empieza a formarse la idea Euskadi, o Aláh, automáticamente se cierra por completo el pMFC. Desde esta plaza sugerimos a Artur Mas, el astut, como primer cobaya experimental — con las adaptaciones necesarias para cambiar Vasquilandia o Aláh por Catalunya. A ver si se dan prisa. O si no, que lo prueben como está; por si suena la flauta. La barretina magnetizada.

Enlaces para comprobar que no es broma:

Artículo en la web de la universidad de York.

El estudio completo.

Fuente, La Tribuna del País Vasco.

Echamos de menos el patriotismo español porque entre el franquismo y el etnonacionalismo lo han destruido.
¿Cómo se puede uno sentir español en una patria encerrada a cal y canto en el integrismo religioso, el rechazo de los valores de la Ilustración, de libertad, igualdad y solidaridad humana, y el palo y tente tieso?
¿Cómo se puede uno sentir catalán, o vasco, en una nación encerrada a cal y canto en el narcisismo étnico y lingüístico, la xenofobia y el rechazo a los pueblos hermanos, el integrismo y el fundamentalismo cultural, y el delirio esquizofrénico-paranoico de la búsqueda tramposa de una meta irreal y suicida?
¿Cómo se puede uno sentir catalán, o vasco, en una sociedad dominada por el nazi-onanismo?

Uno sólo se siente patriota de una España (Cataluña, Euskadi) libre y abierta, plural e integradora de todos aquellos conciudadanos que comparten los ideales de la búsqueda constante de libertad, igualdad y progreso para todos.
Uno sólo se siente patriota de la España constitucional respublicana, en la que la Patria no es de nadie, sino de todos los que quieran compartir el esfuerzo por articular el Interés General y defender el Bien Común.
Esa es la Nación (las Naciones) posible, de la que uno se puede sentir formando parte, y no un exiliado en tu propia casa.

Ved la Wikipedia:

Ethnic nationalism

https://en.m.wikipedia.org/wiki/Ethnic_nationalism

Ethnic nationalism is a form of nationalism wherein the “nation” is defined in terms of ethnicity.[1]

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