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Ok es el primer glaciar en perder su status como glaciar. Se espera que en los próximos 200 años todos nuestros glaciares sigan el mismo camino. Este monumento es para reconocer  que sabemos lo que está pasando, y lo que es necesario hacer. Sólo tú sabes si lo hicimos.

Agosto 2019

415 ppm CO2

Se trata, o se trataba, de un pequeño glaciar en el cráter de  un volcán en Islandia. Y lo de “saber lo que tenemos que hacer” es un planteamiento interesante. En teoría, muy útil. Pero requiere unos pasos que, en el cuento de los glaciares, nunca damos.

El primer paso es averiguar si es necesario hacer algo. Por ejemplo, si lo que pensamos que va a pasar, tiene antecedentes; y la situación que había durante esos posibles antecedentes. Porque puede ser que la situación no fuera mala. ¡Incluso puede ser que fuera mejor! Y entonces no habría nada que hacer. Salvo sonreír, y aplaudir.

El segundo paso es preguntarse la causa, o posibles causas, de eso que sabemos que está pasando. Y en el caso de los glaciares, la causa no puede ser la que implica el lacrimógeno monumento. O no la principal.

Estos dos pasos que nunca damos con los glaciares se cumplen milimétricamente con el glaciar del Ok. Sabemos que una Islandia sin glaciar en el Ok es una situación completamente normal, y no problemática. Y sabemos que la causa principal de su actual desaparición, que por otra parte no es un fenómeno nada desconocido, no pueden ser tus pecadoras emisiones de CO2.

¿Cómo lo sabemos? En primer lugar, deberíamos sospecharlo por culturilla. Es lo que pasa en general con todos los glaciares. Que empezaron a achicarse mucho antes de que el CO2 fuera relevante (hacia 1950), perdiendo la mayor parte de su volumen o longitud antes de ese momento.

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También deberíamos saber por culturilla que nuestros glaciares eran mucho más pequeños, o incluso inexistentes, antes de la llamada Pequeña Edad de Hielo. Por ejemplo, cuando Aníbal atravesaba los Pirineos y los Alpes ¡con elefantes!, y sin despeinarse. O porque en los Alpes, con el retroceso actual de los glaciares, están apareciendo asentamientos romanos. O porque a veces se cuelan en los periódicos noticias que no coinciden en absoluto con la narrativa de la alarma del clima. A veces. (Clic).

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Incluso hay datos que se pueden buscar. Por ejemplo, la edad de los glaciares de España.  Pirineos (PYR), Cornisa Cantábrica (CM), y Sierra Nevada (SN).

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De: The Little Ice Age in the Iberian mountains

En este caso del glaciar del Ok, ha sido Larry Kummer, editor de Fabius Maximus, el que ha hecho la investigación elemental que tu televisión o periódico favorito se han ahorrado.

Ha encontrado, por ejemplo, una historia de los glaciares en Islandia, por Helgi Björnsson (2016). The Glaciers of Iceland: A Historical, Cultural and Scientific OverviewY en ella, de diversos mapas, Björnsson establece las variaciones del glaciar del Ok el último siglo. Lo represento en este gráfico, en el que queda muy claro:

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Coincide perfectamente con la culturilla general sobre los glaciares. Descienden desde mucho antes que el CO2 sea un factor relevante, y es entonces cuando ocurre la mayor parte de su pérdida.

Y también ha encontrado el dato de la relativa juventud de este glaciar, o de lo muy normal y poco dramático que es que Islandia viva sin glaciar en el Ok.

Ok puede no haber tenido un glaciar en aquella época (s XV), debido al período cálido precedente.  Ólafsson [1772, §137 and §143 (1975, v. 1, p. 54, 56)] se refiere al Ok sin mencionar un glaciar.

De: Geographic Names of Iceland’s Glaciers: Historic and Modern (pág. 164)

Es muy posible que hayas oído hablar de la muerte del glaciar del Ok. Está de moda estos días, y lo han sacado en muchos periódicos y teles a cuenta de la lápida mortuoria. Lo que no es muy probable es que te hayan contado lo que conviene saber al respecto. Y esta muy claro que la lápida, tan dramática, no lo dice. Más bien sugiere lo contrario. Y sigue el cuento.

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Supongo que para estas altura todo el mundo habrá visto esta foto. A mi me recuerda a Jesús y Pedro andando sobre las aguas del lago Tiberíades.

“Hombre de poca fe, ¿por qué te dejaste vencer por la duda?” (Mateo 14:27-31).

¿Acaso no ves que el hielo ha desaparecido de Groenlandia? ¿Qué más necesitas ver, hombre de poca fe, para creer que estamos ante la Gran Emergencia Climática Acojonante?

tontez-y-el-clima

El amigo @velardedaoiz buscó el origen de la imagen espectacular. La puso en Twitter Rasmus Tonboe (@RasmusTonboe), del Centro para el Océano y el Hielo del Instituto Meteorológico Danés.

tonbe

Explica lo obvio. Nada de sobre una emergencia, ni desaparición del hielo. No están caminando sobre agua, como Jesús; sino, ¡precisamente sobre hielo! El fiordo recibe los ríos de deshielo de primavera, además de lo que deshiele la propia banquisa. Y en este caso se han juntado dos circunstancias. Más deshielo del normal, pero tampoco algo fuera de lo que pasa de vez en cuando; y una capa de hielo marino especialmente gruesa y poco permeable, que no ha permitido el drenaje. Todavía.

En el hilo de Twitter (clic), se ve que muchos periodistas le piden permiso para  usar la foto. Por ejemplo, The Guardian. Que titula con gran alarma:

guardian-melting

Pero luego se sienten obligados a confesar a regañadientes que el hielo sobre el que caminan tiene 1,2 metros de espesor. Y que, según los científicos del instituto danés:

Es muy pronto para decir qué papel ha jugado el calentamiento global, porque aunque estas condiciones son inusuales, tampoco son desconocidas y se trata de un evento guiado por la meteorología.

Vaya, que se trata de tiempo, no de clima. Pero no vamos a pretender que los Pedros Sánchez lean el artículo entero del periódico, más allá del titular impactante.

Y para más inri, tenemos una curiosa casualidad. El mismo día del tuit de Pedremos, 18 de junio, Nordhaus publica un artículo sobre las consecuencias de un eventual deshielo completo de Groenlandia. Algo así como la hipótesis máxima concebible.

Nota: Conviene recordar que Nordhaus, aunque sea economista, es el único investigador que ha recibido el premio Nobel por estudios relacionadas con el cambio climático.

Calcula y explica lo que saben muy bien todos los chicos del clima, pero que siempre se lo callan como putas. No sería en absoluto inverosímil la pérdida de la enorme capa de hielo que hay sobre Groenlandia, si le metes un calentamiento moderado … ¡y un tiempo literalmente infinito! Y eso produciría, sí, una gran subida del nivel del mar. Como unos seis o siete metros. Pero es algo que solo puede ocurrir en el plazo de ¡milenios!

Imagina 6 metros en 3 milenios. Eso son 2 mm. al año; que es la tasa a la que subió el mar el siglo pasado, sin que nadie levantara una ceja. Y tres mil años es una cifra escasa para la pérdida total, según este cuadro de Nordhaus.

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Nordhaus mira todas las posibles vías por las que podría ocurrir algo así. Un proceso lineal con la temperatura; o a “escalones” con bajadas abruptas entre momentos de relativa estabilidad; o con algún punto irreversible de no retorno. Y los resultados son muy similares en todos los casos. Una contribución pequeña (entre 0% y 5%) del total que sea la Gran Emergencia Climática Acojonante, y según las tasas de descuento que se apliquen. Claro que ya de los estudios anteriores de Nordhaus no se desprendía ninguna “emergencia” por ningún lado. Lo que le sale siempre es que es mucho mejor no hacer nada respecto al “cambio climático”, que lanzarse a las histerias colectivas de Pedro, Alexandria, o Greta. Sí propone Nordhaus políticas respecto al clima, siguiendo las asunciones -nada garantizadas- del IPCC. Pero son políticas sensatas y moderadas, mirando costes y beneficios.

Este gráfico del estudio que comentamos sitúa la contribución al nivel del mar del hielo de Groenlandia, en distintos estados de la capa de hielo relativamente conocidos. En el anterior máximo glacial (Glacial max), hace 20.000 años; en 1960 (Modern);  en el máximo del Holoceno (HTM), hace 8.000 años; en el anterior interglacial (Eemian), hace 115.000 años; y en el interglacial MIS 11, hace 425.000 años. En este último se supone que no había capa de hielo en Groenlandia.

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Es por ese gráfico por lo que se puede pensar que no sería imposible la pérdida de la capa de hielo de Groenlandia, o de un buen porcentaje de la misma. Nada inverosímil, pero tampoco nada “emergencia”. Ni ahora, ni siquiera en el futuro. Si Bilbao se dedica a trepar (reptar) por la ladera del Pagasarri en los próximos tres mil años, nadie se va a perder ni un solo pote. Joé, que no hay nada en el Casco Viejo que tenga mil años. Hemos hecho el Bocho entero en menos de ese plazo, y sin enterarnos. Yes, we can!

Pero Tóntez, a lo suyo:

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Y Pablemos no podía ser menos:

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¿Hablamos de Groenlandia, el deshielo, y la Gran Emergencia Climática Acojonante? ¡Hablemos!

Añadido posterior (29 de junio). Ya han salido fotos que muestran la normalidad de los perros sobre el Tiberíades.

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Fuente: Bjorn Lomborg en Twitter:

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El título se lo robo a Patrick Moore, que avisa por Twitter:

La noticia, cuando no conviene, se descontextualiza del “cambio climático”.

Nos cuentan que el pequeño pueblo de Ulukhaktok estaba esperando dos cruceros para el 3 y el 9 de septiembre respectivamente. Y que han sido cancelados por exceso de hielo. Con gran quebranto para la economía de la zona, que al parecer  se ha acostumbrado a contar con esas vistitas de turismo ártico. Últimamente está muy de moda.

Bien, pues este año hay más hielo por ahí que los años anteriores. Al punto que los cruceros contaban con llegar a Ulukhaktok, y no han podido. Han tenido que cambiar el viaje. Mucho. Pero lo que me interesaba ver, y la noticia no cuenta, es el significado de ese cambio dentro del drama del hielo del Ártico. Que no deja de ser el motivo de que haya tanto turismo por allí, ahora. Y el significado se entiende rápido si le cambiamos el titular al mismo artículo:

Este titular, tan correcto como el anterior, tiene implicaciones mucho más amplias. Porque con lo que se lee en la prensa, lo que se puede esperar es que ya casi no quede hielo marino en el Ártico. Y se puede esperar que el paso del Noroeste sea una autopista interoceánica tan asegurada como el canal de Panamá. Pero resulta que no es así. Ni siquiera para principios de septiembre, que es el mejor momento. Cuando menos hielo hay.

Vamos a ver la geografía de la noticia.

Minerva Ward, the territorial government’s tourism and development officer for the Beaufort Delta, said in an email that the ships had to be cancelled due to difficult ice conditions in Bellot Strait and Queen Maud Gulf.

A pelo sobre Google Maps, queda así:

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Ulukhaktok era el lugar de destino, y Bellot Strait y Queen Maud Gulf los sitios que el hielo no dejaba pasar. Pero esos sitios definen justamente la ruta más “fácil” del paso del Noroeste; la que suele estar más libre de hielo. Y que por eso es la que se usa, aunque sea la más larga.

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Resumiendo. No es que quede hielo en el mar Ártico, sino que ni de broma puedes contar con poderlo rodear por el paso del Noroeste. Los cruceros de turismo ártico te venden esa ruta, pero luego la pueden llevar a cabo … o no. Depende. Todavía.

El futuro ya dirá lo que tenga que decir. Tal vez se cumpla el viejo sueño europeo de un paso del Noroeste fiable en verano, o tal vez no. Sería algo muy bueno; por tráfico, y por recursos. Y es seguro que durante el Óptimo Climátio del Holoceno sí era una autopista estival, aunque nadie la pudiera usar. Sin que fuera ningún drama; ni para los osos polares, ni para el clima, ni para nadie.

¡Que se abra el paso de una vez, joé! Que todavía no he hecho el crucero. Pero me gustaría hacerlo con cierta garantía de pasar. 😉

 

El resumen más rápido podría ser: sigue la pausa en el descenso del hielo; 12 años ya en que el hielo del Ártico se niega a descender. Si miramos la extensión media de los meses de agosto.

agosto-hielo-artico-desde-2007

Desde 2007, hay cinco años con algo más de hielo que 2018, y cinco con algo menos. Y otro con el mismo. O sea, la perfecta no-noticia desde 2007.

La serie completa desde que se mide por satálites queda así:

agosto-hielo-artico

Desde el punto de vista de los argumentos del calentamiento global, se podría decir que si un descenso del hielo era una prueba de calentamiento, un no-descenso debería ser una prueba de no-calentamiento. Pero estos chicos tienen una relación muy especial con los argumentos; sólo valen cuando les convienen.

Si queremos mirarlo a la última fecha disponible (4 septiembre), ya cerca del día que será el mínimo del año, todos estos años del gráfico tienen menos hielo que 2018:

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Desde 2007, seis años van por debajo, cuatro por encima, y uno igual.

Pero la panda del cambio climático te lo contará de otra forma. ¡Nos vamos a quedar sin hielo de verano en el Ártico!

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Bueno, puede ser. Pero eso ya pasó en el Óptimo Climático del Holoceno, hace unos pocos de miles de años, y no hubo ningún drama. Ni desaparecieron los osos, ni nada. Y este año ni siquiera hemos tenido una de las ventajas esperables de un menor hielo en el Ártico. El paso del Noroeste no se ha abierto.

En fin, la apuesta es que 2018 será otro año lejos de batir un récord de mínimo de hielo, para tristeza y desesperación de la orquesta del cambo climático.

Las fuentes, que me había dejado atrás:

NOAA:

NSIDC (Charctic):

 

Dentro de los majaras del Calentamiento Global Acojonante, los que más me maravillan son, tal vez, los chiflados de los glaciares. Quiero decir que no es un asunto cuyas consecuencias sean especialmente complicadas. En sitios muy calientes y con montañas altas se puede pensar que el glaciar alimente los ríos durante la época seca, y que su desaparición fuera un drama. Hasta cierto punto, porque no iba a dejar de nevar todos los años (y con el CGA más), y la nieve también hace de “acordeón” del agua. Pero vaya, puede ser un problema en la India o por ahí. Lo que no tiene pase es esta película, que es la más se suele ver.

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¿Mande? La foto es una trampa bastante gorda, pero no es eso lo que importa. Se trata de si prefieres vivir en la foto de la izquierda, o la de la derecha. ¿Hay mucha falta de agua en Alaska? Porque en la foto de la derecha puedes esperar que haya alces, conejos, caribúes, cabras, ovejas;  hasta algún vegetal que llevarse a la boca para los que les gusta digerir el paisaje. También mucha pesca en ese pedazo de fiordo. Y esto por hablar sólo de la vida comestible.

Para colmo y embellecimiento, tienes el hielo al fondo. De contraste estético. Pero en la foto de la izquierda sólo hay puto hielo, y bastante guarro e intransitable. ¿Cuál es el efecto del achicamiento de Glaciar Muir? ¡Vida y belleza en todo su esplendor! Pero los cantamatinas sólo ven “cambio climatico”. Y por culpa de tu tubo de escape y la carne que comes, dicen. ¿Culpa? ¿No sería “gracias a”, en el muy inverosímil caso de que fuera cierto?

En España, que somos muy como de seguir la corriente, solemos llorar por nuestros glaciares. ¡Desaparecen! Las cuatro birrias de los Pirineos, y las dos de la Cornisa Cantábrica y una de Sierra Nevada. Acongojados estamos. ¡Es urgente cambiar nuestra conducta! ¡Sed buenos! Hmmm … ¿no nos recuerda a nada?

Puede ser interesante, para información de los nuevos frailes, un artículo en ElNacional.cat que entrevista a uno de los autores de un nuevo estudio sobre el clima en Iberia en los últimos siglos. Tiene mucho sobre glaciares.

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Un estudio liderado por la Universitat de Barcelona ha puesto de relieve que el paisaje que caracteriza el Pirineo en realidad es muy reciente, en términos geológicos. Se habría formado durante la “pequeña edad de hielo” que se vivió de 1300 a 1850, “el periodo frío más prolongado e intenso de los últimos 10.000 años”. En consecuencia, actualmente estaríamos todavía saliendo de este período insólitamente frío. Por lo tanto, anteriormente no habría habido tantos glaciares en el Pirineo. Todo eso se explica en un nuevo trabajo publicado en la revista científica Earth Science Reviews,liderado por Marc Oliva, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Geografía de la Universitat de Barcelona.

El estudio:

Plantean así la edad de nuestros gaciares. Con dudas en los Pirineos (PYR) y la Cornisa Cantábrica (CM), y mejor fechado en Sierra Nevada (SN).

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Y lo mismo en la tabla 1.

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Este es el gran drama que nos tiene llorando. Unos glaciares de hace cuatro días, de la fase más fría del Holoceno, que van y vienen al albur del sempiterno e inevitable cambio del clima.

Origen / agradecimiento:

Antón Uriarte en Facebook:

 

 

 

 

Stenni et al 2017 recien publicado. Si uno ve los datos respresentados en sus gráficos, que son los últimos 2.000 años, se pregunta: ¿dónde está el Calentamiento Global Aconojante? Ninguna sorpresa, porque eso es lo que te preguntas en todas la reconstrucciones de “paleo temperaturas” que se pueden ver.

El texto es un ejercicio de oscuridad bastante notable, con referencia a un enfriamiento desde el año 0 hasta 1900, y un calentamiento significativo desde 1900 … en algunas partes. Pero el Calentamiento Global Acojonante lo ponen en el futuro imaginario. De verdad de la buena.

However, projected warming of the Antarctic continent during the 21st century may soon see significant and unusual warming develop across other parts of the Antarctic continent.

Dale la vuelta a eso. Si para ver un calentamiento inusual necesitas esperar a que llegue el futuro imaginario, quiere decir que hoy, en la Antártida, no se ve ningún calentamiento unusual. El Calentamiento Global Acojonante … simplemente no está. Algunos lo esperan; pero estar, no está.

El gráfico que representa el mensaje, su figura 8. La Antártida dividida en Oriental (arriba) y Occidental (medio), y abajo el continente entero.

stenni-et-al-2017-f8

Ni en la Antártida Oriental, ni en la Antártida entera, se precia nada sobre lo que alguien pudiera molestarse en hacer un trabajo científico con la intención de llamar alguna atención. Solo se ve un ejercicio muy gris de pura constancia de la normalidad. Y en la Antártida Occidental, que es con lo que quieren tocar la trompeta, sí se ve un calentamiento reciente relativamente fuerte — pero es completamente comparable a un buen puñado de casos similares en los mismos datos. Nada excepcional.

Mucho más claro el gráfico que ha hecho Steve McIntyre a partir de los datos archivados. Y sin “plancharlo” (apaisarlo), para que se puedan apreciar bien las diferencias. Debajo repite el de la Antártida entera.

Completamente injustificada la frase del texto que habla de …

a significant cooling trend from 0 to 1900 CE across all Antarctic regions

Pretende sugerir la mentira del “palo de hockey”; un enfriamiento constante hasta el brusco achicharramiento actual. Pero no es así. Lo que se ve es un oscilar la temperatura, sin tendencia, entre el principio (año 0) y como hacia 1.100; un enfriamiento muy claro  hasta 1.750; y un calentamiento más brusco desde 1950. Calentamiento que ni es inusual por brusco, ni es inusual por la temperatura que alcanza. Se queda como a mitad de camino entre las temperaturas más frías de los últimos 2.000 años, y las más calientes. Algo más de la mitad.

Figura 7 (2) de Stenni et al para el continente entero, con los añadidos naranjas de las temperaturas máximas y mínimas de los últimos 2.000 años, y la temperatura más reciente (debe ser la media 1995 – 2005). La línea azul es su trabajo de 2017, y la roja es del Pages2K de 2013:

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Nota: La he “desplanchado” un poco.

Merece la pena leer el artículo de McIntyre, que es breve. Recuerda de pasada sus peleas con el IPCC para que incluyeran también las series de “paleo temperaturas” que no se ajustan  la narrativa deseada. Ni caso, claro. Y enlaza a la historia más completa.

También hace referencia a los trucos habituales de esta tropa, con sistemas estadísticos de filtrado que consiguen exagerar el calentamiento reciente respecto de los del pasado. Pero en este caso resulta que ni con exageración (si la hubiera) se ve nada ni remotamente digno de mención. Por no hablar de alarma, ni de vender los abrigos y los esquíes e irnos todos con el traje de baño al continente de los pingüinos.

Fuentes

Clim-past.net:

Climate Audit – Steve McIntyre:

Cover image_Twenty Reasons_polarbearscience

Es una traducción parcial (justo los puntos) de este artículo de nuestra experta favorita en osos polares, Dra. Susan Crockford (@sjc_pbs):

Conclusión:

Los osos polares están medrando; no están amenazados de extinción actualmente.

Más de una década de hielo reducido durante el verano en el Ártico, no ha hecho desaparecer decenas de miles de osos, como pronosticaron.

Los sos polares no necesitan hielo marino en el verano tardío / otoño temprano, siempre que se puedan alimentar bien en primavera.

20 razones:

  1. Los osos polares son una historia de éxito conservacionista: ahora hay más que hace 40 años.
  2. Hay menos poblaciones en declive que en 2010. Sólo una, oficialmente. Y sólo seis con datos insuficientes (antes eran nueve).
  3. El declive abrupto de hielo marino de verano no ha afectado al número de osos polares, como se predecía. Aunque el nivel de hielo descendió desde 2007 a lo que imaginaban para mitad de siglo, no ha ocurrido la esperada crisis en la población.
  4. La poblacion del mar de Chukchi está boyante a pesar de un aumento pronunciado de la temporada sin hielo desde 2007.
  5. Menos hielo en el mar de Chukchi ha significado una base saludable de presas para los osos polares, porque las focas oceladas se alimentan principalmente en la época que no hay hielo.
  6. Los osos polares han demostrado ser adaptables a cambios en la extensión de hielo en muchas regiones.
  7. Los números en Southern Beaufort se han recuoerado desde la última medción.
  8. La cantidad de osos en el mar de Barents probablemente ha aumentado desde 2005, y definitivamente no ha disminuido a pesar de mucha menos cobertura de nieve.
  9. No hay evidencia de que el récord de poco hielo de 2012 tuviera un efecto dañino en los números en Southern Beaufort.
  10. Otras especies están siendo afectadas negativamente por el alto número de osos polares, especialmente aves marinas y patos.
  11. La población de Western Hudson Bay (la zona de Churchill) está estable desde 2004, a pesar de lo que los científicos le están contando a la prensa.
  12. El hielo de Hudson Bay no ha cambiado desde 1999. Las fechas de deshielo y rehielo son muy variables, pero la temporada libre de hielo no es más larga en 2015 de lo que era en 2004. Sin embargo, el rehielo de otoño está tendiendo a ser más temprano.
  13. Los osos “problemáticos” (los que se acercan demasiado a los pueblos) en Churchill no están delgados ni famélicos.
  14. Churchill tuvo el máximo de osos “problemáticos” en 1983 y 2016, que fueron años de rehielo tardío. Pero muchos de los incidentes de 2016 se pueden atribuir al aumento de la vigilancia después de un ataque en 2013.
  15. Sólo hay un descenso marginal de hielo marino durante la temporada principal en que los osos cazan, en primavera, cuando necesitan más el hielo.
  16. No hay evidencia de que la caza de subsistencia esté afectando a los oso polares.
  17. Los métodos agresivos de investigación se han restringido en todo Canadá.
  18. No ha habido informes de canibalismo entre oso desde 2011.
  19. Los osos polares no parecen afectados por la contaminación: los estudios al respecto sólo sugieren que ese daño es teóricamente posibe, no que haya ocurrido.
  20. los osos polares han sobrevivido los períodos cálidos pasados, lo que prueba su capacidad de sobrevivir períodos cálidos futuros.

Enlaces a las fuentes de los datos, y más detalles, en el artículo original en inglés:

Como contexto sobre el descenso y estabilidad reciente del hielo marino del Ártico, este gráfico puede ser conveniente:

hielo-artico-septiembre-2017

 

 

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