Garzón


Ruz ya está investigando lo que todo el mundo sabe. Si el chivatazo tuvo que ver con “el proceso”, o como quiera que le llamemos a ese tejemaneje que Rubalcaba, El Veraz, y ZP, llamaban no negociación con no terroristas no violentos, y ahora llaman “fin de ETA”. Parece que en los papeles de la juez francesa Le Vert hay actas de esa no negociación con ETA, en las que figura el no chivatazo como parte del no quid pro quo.

Se rumorea que Garzón, el Campeador, da cumplida respuesta a este asunto de la juez Le Vert en la película que protagoniza y se presenta estos días en Berlín: Escuchando a Garzón [–>]. Una gozada; ya que los jueces de verdad no le dejan ser juez a Garzón, por múltiples imputaciones de prevaricación, el juez telediario ha decidido convertirse en juez película. Y por eso nos vamos a enterar de la sustancia que tiene la extendida tesis de que Le Vert se negó a mandar esos papeles a España, mientras Garzón siguiera llevando el caso Faisán. La incisiva pregunta que se podía esperar de Manuel Rivas, y la verídica respuesta que se puede esperar de El Campeador de los medios de comunicación, y ahora del celuloide. ¡Menudo peliculón!

Aquel añadido de Marx a Hegel de que la historia y sus personajes se repiten, sí, pero la segunda vez como farsa en vez de como tragedia, puede que sea más o menos cierta. Pero en el caso del PSOE es clavada. En cada fin de ciclo de poder parecen estar condenados a tener juicios peliagudos relacionados con el terrorismo, relacionados con Garzón, y relacionados con Rubalcaba – siempre muy veraz.

Mubarak dice que se queda, y el Faisán también. Veremos, pero la diferencia está en la no plaza Tahir.

Todo un caso, el de Garzón. No se puede aguantar. Nada menos que el campeón de la justicia universal, y la venganza contra las momias de los libros de historia -siempre que no sean de izquierdas, y tiene que ocuparse de chorradas de acusaciones de prevaricación, que no tienen sentido. ¿A quien le importa si tenía en Nueva York una sola cuenta, como declaró en la instrucción sobre prevaricación, o si eso no es cierto y hay por lo menos otra más, de la que se olvidó? Total, ¿qué más da si se dedicaba a investigar judicialmente (y exonerar)  a “Querido Emilio”, y a cobrar de “Querido Emilio”? ¿Acaso es relevante?

Pues si eso no es suficiente para enfadarse porque le toquen las narices, ahora resulta que hay una campaña orquestada, y que la prensa canallesca desvela otra malintencionada minucia: Que un mes después de llegar a Nueva York a dar sus cursos, financiado por al menos cinco grandes empresas españolas, su mujer abrió una cuenta nueva con 300.000 euros, sobre cuyo origen faltaría más que vaya a dar explicaciones a los periodistas métome-en-todo.

Total que, según El Confidencial:

Que viene de …

¿Y el Faisán?

No, no la liemos. El Faisán no está entre las tres causas por prevaricación que tiene abiertas el presunto próximo fundador de jueces sin fronteras.

Parece que uno de los tres teléfonos investigados por el juez Ruz por mantener contactos constantes en los días de autos con los encausados, corresponde al número 2 de Interior. Otro es de una centralita del ministerio. Y el otro, posiblemente de un analista de la ¿lucha? contraterrorista.

Cualquiera diría que Rubalcaba está, al menos políticamente, con el agua al cuello. Pero si El Veraz, don Ruby, nos asegura que los españoles se merecen un gobierno que no les mienta todo el tiempo, seguro que le creemos.

¿Y quien sabe? ¿Por qué no puede ocurrir que Garzón gane las tres causas que tiene abiertas en su contra, y que las aguas vuelvan a su faisánico cauce?


La leche:

Que se vaya, o no se vaya, a La Haya. Lo que más le guste -o le dejen. Ahora lo que importa es el resultado de los  juicios que le esperan. Y sobre todo el juicio del Faisán.

¿Tocará un cazador que apunta a donde toca, o uno que apunta a donde no hay caza? Anulado el factor Garzón, queda Rubalcaba.

Discutiendo ayer con Petra [–>], tuve que hacer un repaso del caso de prevaricación 1 (1 de tres) de Garzón. Y ya que (poyaque), voy a resumir en tres pinceladas y un enlace los argumentos del caso, que es de lo que nunca habla la ceja ^.^.

Fiscalía:

Los delitos habían prescrito por la Ley de Amnistía de 1977, el concepto de “crímenes contra la Humanidad” en el que se amparaba Garzón se desarrolló con posterioridad a los delitos (irretroactividad de la norma penal), no había autores imputables por los crímenes debido a su defunción y, por último, la competencia para abrir las fosas en todo caso correspondería a los juzgados territoriales.

Acusaciones, y lo incluye Varela:

En 2000 el magistrado rechazó investigar las querellas contra Santiago Carrillo por los crímenes de Paracuellos alegando que los delitos estaban “prescritos” y ateniéndose a dos “amnistías” producidas en 1975 y 1977.

Varela:

– Sin duda el debate teórico y público puede enriquecer a quienes tienen la responsabilidad política de conformar el ordenamiento jurídico. Quienes consigan la mayoría parlamentaria suficiente al efecto bien tienen a su alcance hacer efectivos aquellos anhelos de justicia promoviendo y aprobando las oportunas modificaciones legislativas. Esta es su responsabilidad que no puede transmitirse, desde su pasividad, al juez penal. El Poder Legislativo podrá entonces derogar la ley española de amnistía de 1977 y redefinir el alcance de la retroactividad de las normas sobre prescripción.

Solamente restará, en tal caso, examinar si con tal decisión se supera el canon constitucional.

Resumiendo: la ley vigente la establece el legislador, y no Garzón.

– Esa es la pauta y la referencia del enjuiciamiento a que, por ahora, estamos sometidos. Ese es el límite y también la razón de ser, la única, de la independencia del juzgador en una sociedad democrática: la recta aplicación de la ley vigente.

– Se limitó a hacer referencia a que los hechos puede ser constitutivos un delito respecto del cual no realiza el más mínimo esfuerzo de calificación

– Retrasa durante meses la decisión sobre su competencia

– menos aún se justifica la asunción inicial de dicha competencia si se hace seguir de un periodo de prolongada congelación del procedimiento

– declara extinguidas unas responsabilidades penales por razón de fallecimientos, sucedidos notoriamente decenios antes de la incoación, de 45 personas, sobre cuyas acciones no se ha practicado actividad de investigación alguna

Más:

el instructor no promueve la más mínima actuación procesal de investigación, ni dispensa la más mínima protección a denunciante o víctima alguna

Y un enlace a un artículo muy centrado y muy claro:

En resumen. La ceja ^.^. está hablando de todo tipo de cosas que no tienen nada que ver con el caso, y saltando por encima del caso. Es ya un clásico. Pero parece que el derecho penal lo que estudia es el caso. Salvo Garzón, sus amigos, y otras “creaciones imaginativas”.

En fin, que ladren.

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