discusiones foráneas


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Te sigo insistiendo en que tus consejos, para tu abuela. Se ve que es una costumbre inveterada, y casi inconsciente. El totalitarismo; ya sabes que no puede parar de decirle a la gente lo que tiene que hacer, y cómo. Rídículo, porque el motivo que sugieres para seguir tu último consejo, se basa en una opinón, no en un criterio. Y encima, una opinión especialmente prescindible. Todas lo son, pero algunas, más.

Tú tienes una ideología. Un sistema de prejuicio organizado, del que salen establecidas todas tus categorías morales principales. Un caso, además muy conocido, y por tanto previsible. Y yo, con ese conocimiento, puedo predecir lo que piensas sobre la mayor parte de la discusión pública habitual. Y acierto. Invariablemente. Hablar con un nacionalista (o cualquier otro descerebrado por una ideología -desde trsoskos hasta fascistas-), puede producir, como mucho, la sorpresa de un argumento nuevo. Jamás la sorpresa de una conclusión nueva. Porque las traéis de fábrica.

Si hago, (1) una observación, (2) con ella, una hipótesis, (3) con ella hago predicciones, y (4) compruebo si las predicciones se cumplen, ¿sabes lo que estoy haciendo? ¡Bingo!; se llama ciencia. Y en tu caso la hipótesis (tiene tal ideología) se cumple. Ahora gira el microscopio, y examina el otro escarabajo. Quien afirma no tener ideología, siempre tiene tal ideología. De ser así, sabrías lo que pienso antes de que lo exprese. Y no es así. No es que no sepas lo que pienso, es que ni siquiera entiendes lo que pienso cuando lo expreso.

A mi no me parece mal que el batúa suene a español atascado usando palabras de swahili. Porque no amo el vascuence, ni ninguna lengua. Me limito a usarlas, o no.  Y las juzgo solo en función de su capacidad de comunicación.  Pero sí puedo ponerme en el lugar del que las ama, y entender sus sentimientos. Y tirar de lógica, y proponer que, desde el amor a una lengua (el vascuence), no tiene sentido propiciar la imposición del batúa (que mata los vascuences de verdad, los naturales). Los que aman el vascuence, sin ser nacionatas, no sienten ningún rechazo por ninguna de sus variedades. Las entienden mejor o peor, sus palabras, pero todas les parecen vascuences. Porque todas ellas “suenan” a vascuence. El batúa de los que llaman “euskaldunberris” no es reconocible como vascuence.

Para que lo entiendas. No es difícil, si tienes oído lingüístico, reconocer una lengua eslava. Pero puedes no distinguir entre dos de ellas, si no las conoces. Sin embargo, lo más probable es que si no conoces el polaco, no distingues sus palabras (pero sí su sonido), no reconocerás esa lengua si la habla un francés con mal “sonido” (es algo que va más allá de la mera pronunciación). Probablemente dirás: es un idioma relacionado con el francés, que usa otras palabras.

Lo primero que aprende un niño (antes de seis meses) son los sonidos de su idioma. Aprende a reconocer los sonidos “propios”, con los que va a jugar cuando se lance a hablar, y aprende a descartar todos los sonidos que no son los propios, y son los que no va a usar. Nuestros ingenieros lingüísticos vascopitecos se han dado cuenta del problema, y por eso están metidos en campañas para que a las pobres criaturas les metan ya en la cuna juguetes que hablen batúa con los sonidos de un vascuence “de verdad”. O sea, batúa que “suene” a vascuence. Y discos con canciones, etc. Pero no funciona. Resulta que los niños, cuando hacen su selección de los sonidos “propios”, no se fijan en ningún sonido que no venga de un humano que interacciona con el. Vaya, que le mira a los ojos, le toca, se ríe si tuerce el gesto, esas cosas. O sea, son indiferentes a, y no guardan los sonidos que vienen de juguetes, tocadiscos, televisiones, gatos, perros, etc. Por lo que no guardan los sonidos propios del vascuence, y acaban hablando el batúa con los sonidos propios del español. Y por eso, cuando lo oyes, no lo reconoces como un vascuence. No “suena” a vascuence.

Aquí te lo explican bastante bien:

Y no, perdón, eso no es lo que les pasa a todas las lenguas. Por lo que te he dicho. Cuando una variedad de una lengua se acaba usando de puente entre las demás, si es un proceso natural, conserva los sonidos de esa lengua. Sí le pasa al hebreo, pero no era una lengua en uso (solo liturgia), y nadie sabe cuáles eran sus sonidos.

No, no sabes lo que pienso, hasta que no lo digo. Y a veces, ni siquiera entonces. Porque no lo puedes predecir. Y ese es el síntoma clave de ausencia de ideología.

– Has dicho un par de veces que el aprendizaje del euskera era “obligado”. Y que te piensas que es el castellano? Es obligatorio según la constitución. Es obligatorio según las leyes de educación y es obligatorio en cientos de reglas y leyes de todo tipo.

No solo no pienso que el castellano no sea obligado, sino que protesto por ello. No quiero que sea obligado. Entiendo las razones que llevan a hacerlo así. Entiendo las razones de los que hacen lo mismo con lenguas marginales. Y las razones de unos me parecen más razonables (prácticas) que las razones de otros. Pero no estoy con ninguno de los dos.

Todos los ideologizados piensan que todo el mundo tiene que tener una ideología, como todos los nacionatas piensan que todo el mundo tiene que ser nacionalista de algo. Sencillamente, están equivocados.

Ay, perdón, Antton. Esta mañana lo he leído y contestado con prisas, en medio del curro, y he perdido algún detalle de interés.

El euskera es marginal. Sí, los euskara-dunes somos marginales (Fíjate que ya ni te pregunto el porqué) Bien. “Arrazoirik ez dugu, gutxi geralako?”, se preguntaba el otro. ¿Porque seamos marginales no tenemos derecho a reivindicarNOS? Aún nos queda algo de autoestima, aunque muy erosionada. (Autoestima no es un concepto racional, lo sé; pero es algo que se SIENTE, y su falta, duele; o por su falta, duele casi todo),

No se me ocurre nada de lo que yo haya dicho, de lo que se pueda desprender, ni remotamente, la posibilidad de que los euscaldunes no se puedan reivindicar. Ni nadie. Reivindicar es reclamar algo a lo que se cree tener derecho (una autoría, una propiedad), o argumentar en favor de algo. ¿Alguna posibilidad de que yo haya sugerido coartar el uso libre del vascuence, o su propaganda? Hmmm … depende.

¿Uso libre? El totalitario tiene una idea extraña de la libertad. Como para él, el sujeto nunca son las personas, sino el “todo” de sus amores, nunca piensa en la libertad de las personas, sino en la de esas formidables construcciones mentales suyas. Una sociedad, un pueblo, una nación, una lengua, una cultura, una etnia, la abuela andando en bicicleta. Y entonces, la libertad consiste en el exacto contrario de la libertad, según la entiende la parte no totalitaria del orbe. Se convierte en el permiso para quitar la libertad a las personas, en nombre del prodigio. Y así, “libre uso”, supone que el que no quiere usar esa lengua de ninguna de las maneras, ni mucho menos aprenderla, tiene que hacerlo, para que el pueblo, la etnia, la caraba, puedan libremente usarla … con el que no quería usarla. O sea, “libre uso” se convierte en “uso obligado”. ¿No es acojonante?

A veces no usan el pueblo elegido como prodigio, sino un mandamiento divino. Por ejemplo, e l – v a s c  u e n c e – d e b e – d e – “s a l v a r s e”, y nosotros somos sus indignos servidores. Pero, eso sí, en completa libertad. La libertad de que te obliguen a aprenderlo, y usen toneladas de tu dinero en campañas permanentes de “concienciación” para que lo uses, cuando resulta que ya tienes un criterio sobradamente formado. Se le puede llamar “reivindicar”, sí. Pero la gente que habla por derecho pensaría en términos muy distintos.

Hay una posible injusticia. Tú no has expresado esos argumentos. Los estoy cogiendo (y puedo traer citas) de un notable asno llamado Pachi Baztarrica, que se dedica a la cosa desde la administración.

¿Esa es tu idea de la reivindicación del euscaldún? Pues entonces, ¡claro que estoy en contra! Pero por los exactos mismos motivos por los que estaba en contra de Franco, que tenía una idea completamente similar de “reivindicar” y de “libertad”. No creas que es nada fácil de entender que no nos comprendan un rechazo, que es precisamente el mismo rechazo que teníamos hacia el maldito dictador.

¿Abstracciones demasiado elevadas? ¡No jodas!

Vascuence por saco