Cs


 

Luis Bouza-Brey

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Ciudadanos lleva una temporada con la brújula desviada: el malo de la eterna película de buenos y malos no es Rajoy, por haberse negado a presentarse a la investidura sin apoyos suficientes, sino Sánchez, por haber bloqueado toda posibilidad de pacto entre Constitucionalistas y buscar el apoyo de los populistas y la abstención pedigüeña de los nacionalistas.
Ciudadanos no puede presumir de haber evitado un Gobierno del PSOE con PODEMOS: Su gran demérito es haber fortalecido a un líder inepto en el PSOE y una política de exclusión sectaria en dicho partido.
Mientras Ciudadanos no corrija la desviación patológica de su brújula continuará recibiendo apoyos por debajo de los necesarios para iniciar la Regeneración, y corre el peligro de fracasar como proyecto.

Benegas y Blanco apuntan esta tesis en el artículo que sigue:

CIUDADANOS Y El 26J, ¿EL PRINCIPIO DEL FIN?

JAVIER BENEGAS y JUAN M. BLANCO en “Vozpópuli” del 14-5-16

Hay un ambiente de “naranjifobia” en parte del sector -digamos- fuera de la izquierda. Basado en un agravio comparativo que ven entre el trato que da Ciudadanos al PP, y el que da al PSOE. O más concretamente, a Rajoy y a Tóntez. Arcadi Espada, siempre brillante, lo expone de forma muy clara y sucinta. Lo único malo es que se lo cree.

Ayer, donde Ana Rosa, explicaba el portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, que su partido jamás apoyará un gobierno presidido por Mariano Rajoy. ¿Por qué? Porque se trata de Rajoy. El obstáculo no son las intenciones, el programa, la letra, en fin, del Partido Popular. El obstáculo es el hombre. La argumentación ad hominem es detestable en el ejercicio de la lógica, y una de las peores falacias escondidas en torno de los argumentos. Y en política no pierde nada de su carácter letal. Es sorprendente que C’s la utilice ahora, ellos que conocen con tanta crudeza hasta qué punto ha funcionado en su Cataluña de origen el veto ad hominem, la persecución al margen de las ideas y del debate democrático. Pero es sorprendente también por razones políticas: parece obvio que esa actitud de C’s favorecerá el repliegue orgulloso, defensivo, de votantes del Pp que tal vez habrían dado el voto a C’s, convencidos de que se trata de un partido racional y moderno, capaz de llegar a acuerdos por el texto de las políticas y no por sus encarnaciones más o menos simpáticas.

Yo no estoy de acuerdo con esa postura de C’s, pero es por motivos estéticos, no lógicos. Y el argumento no es lo que dice Espada. No es un “argumento ad hominem”

De Wikipedia [–>], sin ir más lejos:

Una falacia ad hominem tiene la estructura siguiente:

  • A afirma B;
  • hay algo cuestionable (o que se pretende cuestionar) acerca de A;
  • por tanto, B es falso.

Pero el argumento de Ciudadanos tiene esta otra estructura, nada similar.

  • Ciudadanos quiere atacar la corrupción en la política. (Te lo puedes creer, o no, pero es un punto de partida válido).
  • Innumerables hechos confirman que Rajoy nunca ha hecho nada contra la corrupción en su partido, pese a proclamar lo contario. (Cierto).
  • Por tanto Rajoy no es alguien del que C’s se pueda fiar para atacar la corrupción en la política. (Conclusión estrictamente cierta, y que se desprende de las premisas).

Por no mencionar el problema de firmar un acuerdo con alguien que ha incumplido espectacularmente su acuerdo más sagrado: las promesas electorales.

Arcadi no da una. El “argumento ad hominem” consiste en deprestigar a alguien, y demostrar que su porposición es falsa a través de ese desprestigio que no tiene nada que ver con la proposición. Pero aquí el desprestigio viene de las acciones de Rajoy, que están directísimamente relacionadas con lo que afirma. Sus acciones y sus afirmaciones son estrictamente incompatibles. Por ejemplo: Luis, sé fuerte. Que en cualquier país “decente” hubieran finiquitado la carrera política de un campeón de ese calibre.

Ni idea de si esa acción de C’s “favorecerá el repliegue orgulloso, defensivo, de votantes del PP”. Puede que sí. Pero aquí lo relevante sería cuántos de los que han votado, o pueden votar al PP, son “votantes del PP”. Y más importante: ¿cuántos son “votantes de la Marianidad”?

El presumible objetivo último de Ciudadanos es muy legítimo, aunque la forma no es muy guapa. Descabezar al PP, al que Mariano ya se ha encargado de quitarle cualquier cabeza con ideas o principios, y así comerle buena parte de la tostada. Pero es que lo está provocando el PP, con un muerto viviente como puntal (y todo) del partido.

¿Y con Tóntez, por comparación? Bueno, Tóntez nunca ha escrito -Luis, sé fuerte-. Que se sepa. ¿Quién es aquí el tonto de verdad? ¿El que escribe lo que no se puede escribir, o el que evita hacerlo? Y Chaves y  Griñan están desaforados, precisamente … ¡por Ciudadanos! Y Potemos no tiene Canal Sur, precisamente … ¡por Ciudadanos! No entiendo ese supuesto desequilibrio.

Seguro que hay muchos motivos para que muchos estén descontentos con Ciudadanos. Yo mismo los tengo. Pero este no es uno de ellos. Imposible desde lo “racional y moderno”, como propone Espada.

Por lo menos Ciudadanos hace estas cosas. Preocuparse y pensar; y algunos de ellos incluso estudiar y proponer. Probablemente la educación sea uno de los asuntos más clarificadores de las intenciones de los partidos políticos. Y canta la cosa. El PP quiere hacer peperitos; el PSOE, psoecitos; y Potemos, potemitos. Y están luego las discusiones como de patio de colegio. Unos que quieren que los que tienen capacidad de alcanzar la excelencia puedan hacerlo, como si el resto no existiera; y otros que quieren que todos sean iguales, como si eso fuera posible, o hasta deseable.

Ciudadanos ha organizado un acto / charla con Jose Antonio Marina. Muy bien elegido. Tal vez quién más ha avanzado en España en el problema de la educación y en la necesidad de un pacto educativo. La Universidad Antonio de Nebrija le ha encargado la redacción de un Libro blanco sobre el Pacto educativo, y el proyecto se puede ver en la web de Marina:

Os dejo el video del acto de Ciudadanos. Oportunamente cortado, y sin la paja. Y así pasa de 51 a 34 minutos. Que significa sin la intervención de los que no decían nada relevante. El presentador; una escritora muy agradable y parlamentaria de C’s; y Albert Rivera. Confieso que a Rivera ni siquiera me he tomado la molestia de escucharle,  pero bastaba verle mientras intervenían los demás para saber que no tenía nada que decir. Cosa más que previsible, por otra parte.

El vídeo tiene algunos “tirones” y silencios. Está así el original en Youtube, no se puede hacer nada.

Destacaría algunos puntos que señalan tanto Marina como Garicano, en los que coinciden todos los expertos de fuera de los partidos políticos, de la “comunidad pedagoga”, y de los sindicatos.

– La importancia esencial de la calidad de los profesores y la medición de sus resultados. Y su puesta al día permanente, que no pueden hacer por sí solos.

– La calidad y especialización de los equipos directivos de los centros.

– La libertad de acción de los centros.

– En el caso de España, además, la reducción del currículo.

Sólo con eso sospecho que ya tienes a toda la comunidad educativa en contra, y a casi toda la comunidad política.

Marina ha incidido en los problemas previos inevitables. Que divide en problemas ideológicos, problemas idiotas, y problemas técnicos. Los problemas técnicos se resuelven de una manera técnica. Los problemas idiotas no son problemas, sino confusiones. Como la pelea calidad / equidad, o la pelea entre educación comprensiva y diferenciada. Y los ideológicos -religión, putas lenguas, anticapitalismo, cosas- son irreductibles.

Garicano sugiere ponerse de acuerdo en estar en desacuerdo para los problemas irreductibles. Pero eso parece más fácil de decir que de hacer. Porque irreductible suele querer decir, precisamente, no aceptar el desacuerdo y preferir el garrote. Es lo que ha quedado menos claro. Pero es justo donde más nos gusta liarnos a los españoles. Bueno, si olvidamos a los sindicatos y su horror a la competencia.

En resumen. Muchas gracias a Ciudadanos; por pensar, por trabajarlo, y por presentarlo. Parece tener como dos almas. El alma de las ocurrencias y el alma de Garicano. La versión optimista sería que la parte del alma de las ocurrencias no es peor que el resto de partidos, y la parte del alma de Garicano le da mil vueltas a todos los demás. De la versión pesimista, hoy no tengo ganas.

Marina y Garicano (31 min.)

 

El que lo quiera con la paja, líder, “show”, tiene a su disposición la versión entera (51 min.):

Añadido para la discusión (CSC):

Documento:

pisa-privada-publica-corregida

pisa-privada-publica-sin-corregir

PEDRO Y PABLO

JOSÉ MARÍA CARRASCAL , ABC (1ª Edición), España 20 abr 2016

PSOEMUS

CON UN COMENTARIO AL FINAL:

CARRASCAL, MAGISTRAL

«La gran coalición, como el resto de combinaciones, ha quedado hecha añi-cos por una estrategia más propia de aficionados que de profesionales que, al final, se ha vuelto contra ellos, queriendo engañar a todos, su partido el primero, y terminando por enga…

LO que no puede ser no puede ser y además es imposible» se atribuye al torero Rafael Guerra, aunque es de Talleyrand, uno de los políticos más há-biles de la historia. Pedro Sánchez viene empeñándose desde hace cuatro meses en hacer posible lo imposible y cosechando fracaso tras fracaso, cada uno más grande que el anterior. Si comenzó con el peor resultado que su partido ha cosechado desde la Transición, el último, propinado por las hues-tes de Podemos al rechazar unirse al pacto de PSOE y Ciudadanos le deja políticamente en cueros. No importa, dice él, yo seguiré adelante. Pocas ve-ces se habrá visto tal contumacia en el error, tal obsesión por alcanzar lo inalcanzable, tal masoquismo en el castigo, tal ceguera ante la realidad. Pe-dro Sánchez fue a Lisboa, a Bruselas, a Barcelona en busca de modelo y ayuda para que Pablo Iglesias le apoyase en alcanzar la presidencia, sin im-portarle las negativas ni el ridículo. A estas alturas, sólo le falta arrodillarse ante Pablo y besarle los pies mientras repite su ruego. Sin darse cuenta, pri-mero, de que Pablo no quiere ayudarle a ser presidente. Quiere hacer del partido socialista español lo que Tsipras y Monti han hecho con los partidos socialistas griego e italiano, reducirlos a la irrelevancia, y convertir Podemos en la referencia de la izquierda española. Luego hablaremos de ello, pero lo primero que se le ocurre a uno es preguntarse si no hay en el PSOE nadie que se lo advierta, que le pare en esa carrera desenfrenada hacia el suicidio, no ya personal, sino colectivo. Mientras que la segunda pregunta es al pue-blo español en su conjunto: ¿queremos al frente del Gobierno alguien tan ob-cecado, tan ciego, tan dispuesto a humillarse?
Pues esta galopada a ninguna parte llega a su fin y nos encontramos en el punto de partida. Incluso peor, pues las posibilidades de formar gobierno se han reducido a prácticamente cero, aunque Sánchez insiste en continuar co-rriendo como Tom Hanks en Forrest Gump, seguido de su equipo, que tam-poco tiene nada que perder, y los medios que le han prestado apoyo intentan al menos salvar la cara cobrándose la cabeza de Rajoy. Una retirada de los dos disimularía su derrota, así que prepárense para una ofensiva en esa di-rección, cubierta por la artillería de que « facilitaría la formación de un go-bierno y nos ahorraría una nuevas elecciones, tal como desea el Rey», estrambote obligado de su argumentario. Es curiosa la invocación al Rey por parte de nuestra republicana izquierda cuando se ve en apuros, materializa-da en los esfuerzos de Sánchez por acercársele durante la final de la Copa de rugby en Valladolid. No descarto que buscase la foto para venderla como otro encargo de formar gobierno. Pero incluso en eso fracasó, al conseguir tan sólo estrechar la mano de la vicepresidenta. ¿Es el primer paso hacia la gran coalición? No creo. La gran coalición, como el resto de combinaciones, ha quedado hecha añicos por una estrategia más propia de aficionados que de profesionales que, al final, se ha vuelto contra ellos, queriendo engañar a todos, su partido el primero, y terminando por engañarse a sí mismos. Su primera gran mentira fue no reconocer que habían perdido –además, ¡de qué manera!– las elecciones del 20-D, camuflando sus resultados como «un de-seo de cambio total en la escena política española». Esto es, como una de-rrota del PP, que debía desalojar el gobierno. ¿Cómo explicaban entonces que el PP hubiera sido el partido más votado, con amplia ventaja sobre los demás? Pues no lo explicaban. Desde siempre, la izquierda no se cree obli-gada a explicar sus contradicciones, se considera por encima de ellas, como parte de su «superioridad moral». El complejo de inferioridad de la derecha, unido a su desastrosa política de comunicación, hizo que el arranque de Sánchez hacia La Moncloa pudiera venderse como un éxito, pese a llevar apenas gasolina. Échenle el picante de unos escándalos por corrupción con mucho ruido, y tendrán los aplausos del público.
Quedaba sólo engañar a la aritmética. Pues el parvo pacto PSOE-Ciudadanos –130 escaños– no daba ni de lejos para la investidura. Pero era sólo el señuelo para otro u otros pactos de mucho mayor calado. Rivera se encargaría de convencer al PP de que se abstuviera en la segunda votación, al poder asumir buena parte de las 200 medidas de gobierno que habían acordado, mientras Sánchez se encargaría de convencer a Iglesias con sus genuflexiones de que se uniera al «pacto de progreso». Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
En efecto, se ha acabado. Pero no como pensaban sus diseñadores. Rajoy no estaba dispuesto a apoyar un gobierno que, sin recatarse lo más mínimo, anunciaba su disposición a enmendar cuanto ha hecho. Y no ya por él, sino por estar convencido de que sería letal para España. Mientras Iglesias, como queda dicho, no se contenta con ser un simple socio de gobierno. Quiere go-bernar. Sin la menor interferencia del centro o la derecha –¡fuera Ciudadanos!–, con un programa de extrema izquierda, es decir, el suyo. Y eso no se lo consiente a Sánchez su Comité Federal. ¿Se atreverá a consul-tar a sus bases, como había sugerido e Iglesias le desafía? Ya ha dicho que no, pero es un hombre desesperado, y de la desesperación sale cualquier cosa.
Lo que parece inevitable es la celebración de nuevas elecciones. Pues, aun-que todos ellos siguen diciendo que quieren pactar, trazan líneas rojas como si no quisieran hacerlo. Sólo el deseo de echar a Rajoy los une, junto con el temor de que siga gobernando. Pero, mientras que Iglesias puede esperar sobre una base firme de seguidores, Sánchez se hunde en las arenas movedizas de un partido que no desea una crisis sucesoria –bastante tuvo con la de González–, pero teme casi tanto continuar con un desesperado a su cabeza. Mientras Rivera hace lo que puede: pedir a los dos grandes parti-dos que se entiendan. Pero aliándose con Sánchez e injuriando a Rajoy –el «Rajoyrajao» de su publicidad es infumable– le aleja del centro donde estaba tan cómodo.
¿Y Rajoy?, me preguntarán ustedes. Pues Rajoy sigue donde siempre, con la matraca de la gran coalición, hoy con menos posibilidades que una tortuga en una autopista. El coro mediático que lleva meses dándole por finiquitado habla de voces internas contra él. Yo no oigo ninguna, excepto los exabrup-tos periódicos de Aznar y los pellizcos de monja de Aguirre. Puede esperar, por tanto, las próximas elecciones, que no se decidirán por el cabreo, como las del 20-D, sino por el hartazgo del electorado. ¿Se imaginan un verano bajo Sánchez e Iglesias, con las confluencias revolviéndose, los barones so-cialistas gruñendo y los independentistas gritando «qué hay de lo nuestro»?
No habría tiempo ni para los Juegos de Río. Si se celebran.

CARRASCAL, MAGISTRAL. COUSAS A 20-4-16
Luis Bouza-Brey.

En este bendito país, lento y torpe en el aprendizaje y aherrojado por las actitudes e ideas de una cultura política inadecuada para la política democrática, la tarea —necesaria y pe-nosa— de un auténtico periodista es hacer ver a la opinión pública sus carencias y con-tradicciones. Tarea que llevará años y producirá el dolor anímico permanente de ver la estupidez y los peligros agazapados en las curvas del camino, esperando el paso de Es-paña, sin que ésta sea consciente de los peligros que corre de ser asaltada y desviada lejos del camino correcto, o arrumbada en la cuneta como un vehículo accidentado y listo para el desguace.
Carrascal, y en general los columnistas de “ABC”, cumplen esta dura y penosa función periodística de ir contracorriente alertando a una opinión pública inmadura de las amena-zas que la acechan y los errores consumados que la desvían del camino correcto: no hay nada más que ver las corrientes editoriales predominantes en muchos de los medios de comunicación, y el vocerío incesante del izquierdismo estúpido y el etnicismo antidemo-crático, adobados por la flojera y cainismo de una derecha torpe y miope, para darse cuenta de la necesidad del país de contar con muchos Carrascales y “ABCes” para poder salvarse del desastre.
Sólo hace falta que el sectarismo estúpido del PSOE se desvanezca y la legitimación an-tidemocrática del etnicismo sea derrotada, junto con el hecho de que el caldo de cobardía y desidia de la derecha deje de adobar el guiso destructivo, para que España pueda so-brevivir como un país propio de la Europa democrática actual.
Estamos en un giro del camino en que estas venturas pueden comenzar a orientar nues-tro rumbo o, por el contrario, lleguen a triunfar los saboteadores permanentes del futuro y acaben por mandarnos al desguace… Los resultados de las encuestas, dibujando a Sán-chez y Rivera como los únicos que han sabido guiarnos en la situación complicada que vivimos, no son más que presagios ominosos de que podemos estar equivocándonos de nuevo, como sucede desde el ascenso del zapaterismo.
Creo obligado mencionar aquí una opinión lúcida de ANTONIO PÉREZ HENARES, com-pañero de viaje en esta dura tarea del periodismo contracorrientista —a no confundir con el “cuentacorrientista”, una subespecie distinta de nuestra fauna cultural—.

¡Ya te vale, Sánchez!

ANTONIO PÉREZ HENARES en “Facebook” del 10-4-16

Luis Bouza-Brey

 

pactos

Los años, el trabajo intenso y los disgustos políticos producidos por el siempre precario afianzamiento de la libertad en España están empezando a pasarle factura a mi salud, por lo que es posible que, a no tardar mucho, me vea obligado a reducir drásticamente mi participación en el Ruedo Ibérico. Pero, hasta que eso suceda, la pasión por la búsqueda de una salida no destructiva del laberinto español sigue amarrándome al duro banco, obligándome a continuar con el esfuerzo intelectivo de intentar inyectar comprensión y esperanza en las venas patrias.Lo que hoy me estimula la reflexión son dos artículos interesantes publicados en “Vozpópuli”, ese nuevo periódico digital que va creando, junto con “República”, una original impronta en el periodismo español:
JESÚS CACHO nos daba el día seis una magistral pintura al óleo de la situación política en “La doble muerte de Sánchez y el rufián Castrucho”, y FEDERICO CASTAÑO nos revelaba ayer indicios de un giro muy significativo en la orientación política del PSOE, plasmado en el pacto con Ciudadanos y en velados movimientos en la cúpula del partido.
No sé en qué medida existe una posibilidad de superar el caos político producido por Sánchez y el PSOE hasta ahora, ni cuáles serán los papeles en los que se pueda consolidar el protagonismo de los actores políticos existentes, pues nuestro laberinto patrio agota y hace muy difícil el pronóstico, con su esperpéntico surrealismo caótico, siempre en el límite de la guerra de todos contra todos hobbesiana.
Si los indicios que describe Federico Castaño resultaran ciertos habría que preguntarse si el cambio de orientación política del PSOE, de la izquierda al centro-Izquierda, hace posible el Pacto de Estado de Gran Coalición, y en qué grado eso obligaría a modificar el pacto PSOE-CIUDADANOS para adaptarlo en mayor medida a la política del PP y de la UE.
También, dicho cambio obligaría a formular hipótesis acerca del liderazgo del Pacto y de las posibles incompatibilidades entre líderes. Pero lo que es evidente es que el Pacto de Estado no puede basarse en la exclusión y el cordón sanitario contra el PP y/o Rajoy a fin de situar al líder del PSOE en una posición de liderazgo del país que no le corresponde, ni por resultados electorales ni por sectarismo ambicioso e interesado que bloquea la misma posibilidad del Pacto, aún con la ayuda miope de Ciudadanos. Este partido se equivoca si actúa en función del criterio de que para evitar la posibilidad de un “gobierno de izquierdas” del PSOE con PODEMOS, IU, “mareas” e independentistas es imprescindible y positivo entregar el liderazgo del PSOE y del país a Sánchez, pues eso hará que el PSOE sea superado por la extrema izquierda, que el PP y la posición de España en la UE se derrumbe y arrastre a la economía, y que el “gobierno de batiburrillo” sea el que se imponga, en el medio plazo, bajo el liderazgo de PODEMOS.
Por todo ello, creo que no hay más salida al bloqueo político que unas nuevas elecciones a las que los partidos constitucionalistas concurran con un programa Regenerativo y Reformista de Pacto de Estado para un período corto de unos dos años y con el compromiso asumido de otorgar el liderazgo del Pacto al partido/líder más votado.
Pero la concurrencia a unas nuevas elecciones, que llegará inevitablemente, obligará a los partidos constitucionalistas a renovar sus liderazgos para obtener la victoria. Y este es un riesgo que afecta también a Rivera, si sigue cerrilmente obsesionado con el pacto con Sánchez, pues en ese caso CIUDADANOS podría despeñarse igualmente hacia la marginalidad y la irrelevancia. ¿Están condenadas las terceras vías en España a repetir permanentemente la historia de un fracaso, a causa del desquicimiento de sus lìderes cuando se aproximan a la expectativa de alcanzar el poder?

Les dejo con las reflexiones de estos dos periodistas lúcidos, que penetran con sus precisas pinceladas en los impulsos básicos de la vida política de España. Ya iremos comentando el desenvolvimiento de la situación:

La doble muerte de Sánchez y el rufián Castrucho

JESÚS CACHO en “Vozpópuli” del 6-3-16

http://vozpopuli.com/analisis/77248-la-doble-muerte-de-sanchez-y-el-rufian-castrucho

Consenso en Ferraz: “el pacto con Ciudadanos ha liquidado a Susana Díaz”

FEDERICO CASTAÑO en “Vozpópuli” del 7-3-16

http://vozpopuli.com/actualidad/77175-consenso-en-ferraz-el-pacto-con-ciudadanos-ha-liquidado-a-susana-diaz

Luis Bouza-Brey

 

sanriv2
Edurne Uriarte, en “El candidato de Rivera”, pone de manifiesto el error y la inconsistencia del pacto de Ciudadanos-Rivera con el PSOE-Sánchez. Un error grave que ataca la lógica democrática por apoyar la entrega del poder a un partido que hace ostentación de sectarismo antidemocrático y autoritario, desviando la dinàmica política del país hacia el radicalismo irresponsable, la demagogia y la manipulación de la opinión pública. Según la versión de las cosas del clon zapatético Pedro Sánchez y la izquierda antisistema, parece como si hubieran sido el PSOE y el izquierdismo los heroicos resistentes frente al capitalismo que han salvado al país del desastre económico y la malvada troika, cuando han sido precisamente su demagogia, frivolidad y sectarismo excluyente los que han impulsado el agravamiento de la crisis en España.
Ahora, después del episodio indigno de manipulación y ausencia de principios del plebiscito interno del PSOE, legitimado por un Comité Federal inane, se le ha dado al irresponsable que dirige el PSOE barra libre para mangonear y pervertir el equilibrio político del país hasta conducirlo al desastre. Ciudadanos y Rivera, con una falta de criterio bochornoso, han contribuido a alimentar esta operación y a abrir el camino a nuevas alianzas suicidas del PSOE que ya comienzan a desarrollarse bajo la dirección de Sánchez y con la aquiescencia del partido y el Comité Federal: No parece que el PSOE, ni mucho menos Sánchez, estén dispuestos a un Pacto de Estado o Gobierno de Coalición de constitucionalistas que emprenda una política firme y coherente de Regeneración del sistema político y el Régimen Constitucional del 78.,
A mi sólo me queda continuar repitiendo inútilmente mi diagnóstico y previsión anteriores, del dos de enero de este año, cuando dije que:

‘…La irresponsabilidad de promover un frente “de izquierdas” y “por el cambio” con los neocomunistas bolivarianos, “para echar al PP”; la inepcia y el cretinismo buenista de creer que dando privilegios al nacionalismo étnico lo integrarán, y la frivolidad con que se oponen a la política económica del Gobierno y de la Unión Europea, así como el objetivo estratégico de intentar formar un batiburrillo de izquierdistas, nacionalistas, comunistas y “mareas” para alcanzar el poder, constituyen una estupidez e irresponsabilidad de tal calibre que van a darle la puntilla al PSOE, destrozando la recuperación económica, poniendo en peligro la unidad de España y derruyendo el sistema de libertades.
Estamos ante una situación de emergencia nacional peor que la creada por Zapatero, y ante ella, las vacilaciones e incoherencias de los militantes y dirigentes del PSOE que se oponen a Sánchez reflejan la inanidad e inutilidad suicida del PSOE actual …’ ( Luis Bouza-Brey, en https://plazamoyua.com/2015/12/30/resucita-el-psoe-cousas-a-30-12-15/ ).

Vean lo que dice EDURNE URIARTE, en un artículo que, pese a no estar publicado todavía en abierto, creo que por su claridad y contundencia merece el comentario público por mi parte, sin necesidad de esperar unas horas a su difusión por parte de otros:

EL CAN­DI­DA­TO DE RI­VE­RA

EDURNE URIARTE, ‘ABC (1ª Edición)’ – 2016-03-01
Mo­men­to his­tó­ri­co, en que se pre­sen­ta por pri­me­ra vez a la in­ves­ti­du­ra quien no ha ga­na­do las elec­cio­nes

Una frase letal de la respuesta de Mariano Rajoy a Albert Rivera, « comprenderás que no apoye a tu candidato», define perfectamente el momento lamentable al que ha llegado la democracia española. El momento histórico, esto sí es histórico, en que se presenta por primera vez a la investidura quien no ha ganado las elecciones y lo hace con el apoyo de un partido nuevo que prometió regenerar la democracia y comienza su proyecto de regeneración con el intento de hacer presidente al perdedor de las elecciones. Pero, sobre todo, el hecho democrático más relevante y más grave de este intento de investidura del perdedor es que se hace sobre la base del veto, de la exclusión, de la intolerancia hacia la derecha, hacia un partido democrático, y votado, además, por más de siete millones de españoles.
Entregados casi todos a los superficiales cálculos aritméticos, parece haberse olvidado el dato central de lo que se juega esta semana. Y de lo que se va a jugar en las siguientes. Que estamos como estamos porque el líder del Partido Socialista se ha negado a dialogar con quien ha ganado. A pactar la gran coalición ofrecida por el PP tanto al PSOE como a Ciudadanos y que habría dado ya hace semanas un Gobierno a España. Y que esto sucede por motivos puramente sectarios, porque una parte de la izquierda no ha superado aún su incapacidad para aceptar la legitimidad democrática de la derecha. Y lo grave no es sólo que lo haya hecho un partido democrático como el PSOE. Lo grave es la naturalidad con que este sectarismo ha sido aceptado por amplios sectores de los líderes de opinión. Y, por supuesto, por Albert Rivera y por Ciudadanos.
Todas las pretensiones regeneradoras de Ciudadanos han acabado aquí, en su adhesión a la estrategia excluyente del Partido Socialista. En su aceptación del veto de Sánchez al PP, en su participación en esa pantomima de pacto para la consulta a la militancia de Sánchez. Salvado momentáneamente, eso sí, ante una parte de la opinión por quienes se niegan aún a aceptar la realidad de lo ocurrido y se agarran a la manipulación de la historia de este sectarismo. Con eso de que Rivera no tuvo más remedio que pactar con Sánchez porque Rajoy se había negado a presentarse, como si Rivera no hubiera aceptado desde el inicio la estrategia de Sánchez.
Y es clave esta posición de Ciudadanos porque se le suponía llamado a combatir desde el centro algunos vicios de la vieja política. Como la pretensión de superioridad moral de la izquierda o el pacto de Tinell fáctico que ha sido la política española en estos últimos años. Y resulta que, a las primeras de cambio, cuando se ha enfrentado a su primera gran decisión de política nacional, se ha montado al mismo carro de los pactos para excluir a la derecha ganadora. ¿Por qué? He aquí una cuestión de difícil respuesta. Porque resulta altamente complicado entender por qué Ciudadanos ha agotado en dos meses todo su crédito de partido renovador y diferente.
Ciudadanos es ya un partido vulgar y corriente, con un hiperliderazgo mayor que el de los viejos partidos, y con una desventaja sobre ellos y muy especialmente sobre su supuesto principal competidor, el PP. Que ya no se entiende su mensaje, ni siquiera el de la unidad nacional. Esta semana quiere hacer presidente a Sánchez, al político que quiere hacer una reforma «federal» para reconocer la «singularidad» de Cataluña.

Últimamente estoy bastante frío con Ciudadanos. Pero no me gustan nada los ataques injustos. Y Luis del Pino ha organizado un pequeño “terremoto tuitero” contra C’s, completamente injustificado.

Voy a mostrar la jugada. Nace aquí (clic para verlo entero):

del-pino-contra-cs

Esa es toda la tesis. Que el acuerdo PSOE/C’s “posibilita” (con mayúsculas) la convocatoria de un referéndum … ¡en la siguiente legislatura! Según Luis del Pino, mediante un procedimiento  que se le ha ocurrido a Chacón [–>]. Que está basado en:

  1. Impulsar una reforma de la Constitución.
  2. Si los catalanes votaran mayoritariamente en contra …
  3. … visto el “mensaje”, ponerse a trabajar en una solución, “probablemente por lo que hizo el Canadá”.

Lo que NO dice Chacón es que la reforma constitucional a proponer en primer lugar, que sólo habla de cerrar el modelo territorial y desarrollar concepto de Estado Federal [–>], y que los catalanes podrían votar mayoritariamente en contra … o no, incluya nada que permita un referéndum. Eso vendría después, en la parte de “ponerse a trabajar”. Si se da el caso.

Y lo que tampoco dice Chacón, pero sí lo debe saber, es que lo que hizo  Canadá, la Clarity Act, NO produjo ningún referéndum. Al contrario, lo que produjo, o al menos lo que ocurrió, es que desde la Clarity Act los separatas han dejado de plantear referéndums. Así que el “procedimiento para llegar a un referéndum” que dice Luis del Pino se basa en un precedente que no condujo a un referéndum. Chupi canela.

Pero es que la barbaridad es todavía mucho mayor. Porque Chacón puede sugerir esa idea suya, o cualquier otra, pero eso no significa que el pacto PSOE/C’s posibilite (con mayúsculas), ni “allane” el camino a los separatas. La idea de Chacón la posibilitaría cualquier cambio constitucional que se vote, del tipo que sea, y con el pacto que sea. O sin pacto. La posibilidad o allanamiento no está en el pacto, sino en el mero hecho de votar una reforma constitucional, y que en Cataluña el resultado fuera mayoritariamente en contra. Lo que según Chacón, pero nadie más, obligaría a “ponerse a trabajar”. Y entonces, el argumento de Luis del Pino debería ser que cualquiera que proponga una reforma de la constitución está “allando” el camino a los separatistas, porque Chacón ha tenido una idea brillante. Pero no es eso lo que dice, sino algo muy muy diferente.

Claro, Girauta se ha enfadado, ya ya tenemos cristo.

girauta-contra-de-pino

Y sí; ya lo siento. Lo de “miserable” puede que sea excesivo, pero lo de “falso” es niquelado. Mientras falso siga significando que algo no es cierto. Porque no es cierto. El pacto no “allana” nada. Y la idea de Chacón, si es a la canadiense, tampoco. Pero en todo caso sería Chacón (si puede) la que “allanaría el camino a los separatas”, pero no el pacto.

Pregunta retórica: ¿Cuál hubiera sido la forma de “no allanar el camino a los separatas”? Abocar a Sánchez a un pacto con Potemos … y con los separatas? Porque unir al pacto al PP creo que ya lo han intentado, con el resultado conocido. Y el PP por su cuenta no les ha propuesto nada. ¿Entonces? ¿Qué es lo que se le pide a C’s, exactamente? ¿Que se quite de en medio? Excesivo, ya parece.

Añadido posterior. Tal vez hay una fórmula que permita lo que pide del Pino. Un pacto, pero sin “allanar el camino” (según su idea de “allanar”). Quitar del pacto cualquier propuesta de reforma constitucional. Y así la idea de Chacón no sería posible. Pero esta fórmula lo que muestra es lo diabólico (por ser suaves, y como en prueba diabólica) de lo que exige Luis.

Añadido, 12 horas después. entra en la polémica. En modo abogado, como siempre. Tiene un resultado que pretende conseguir, y usa la parte de la realidad que le es útil, deformando o ignorando la parte que no le sirve.

El único problema es que eso es exactamente lo que hacen los nacionalistas, y el motivo por el que los nacionalistas son un coñazo impresentable.

Acojonante operación. Empieza criticando las respuestas de Girauta … ¡a otros asuntos diferentes! Y gasta en ello más de la mitad del artículo. Clara señal de que no tiene buenos argumentos directos. Luego dice que las palabras de Chacón son “perturbadoras”, e imagina una conspiración en la que el PSOE presentaría una reforma constitucional, pero en Cataluña pediría -o sugeriría sibilinamente- que se votara que no a su propia reforma.

Para rematar, exige a Ciudadanos que reclame al PSOE censura interna, y desautorice a Chacón. O sea, no basta que el PSOE firme que está en contra de un referéndum secesionista, sino que además tiene que prohibir que cualquiera de sus miembros contemple ¡para el futuro! una solución tipo Clarity Act.

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