Clarity Act


canada-quebec

La propuesta del PSC sobre una consulta “a la canadiense” está haciendo que se hable de la Clarity Act. Pero hay muchos comentaristas con un despiste formidable. Esta mañana me he tropezado con Federico Jiménez Losantos y con Santiago González sosteniendo la misma barbaridad. Casi palabra por palabra. No sé de dónde saca el primero lo que saca. De oídas, supongo. González sí lo dice: de una conferencia de Stephane Dion.

Así que como la gente prefiere hablar de la Clarity Act ¡sin leerla!, intentemos que al menos lean el párrafo donde más patinan. Me copio del blog de Santi, para no repetir el trabajo.

Aquí veo una confusión que se repite mucho.

Santiago González:

Si se dieran ambas claridades, comenzaría un proceso negociador en el que la provincia secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación, una Barcelona que quisiera seguir siendo española, por ejemplo.

Eso no está en la Clarity Act. Y el que crea lo contrario, que se moleste en leer la ley (no es larga) y que señale el punto. Aquí hay una traducción, que tiene además enlaces a la discusión previa y a la recomendación del Tribunal Supremo que condujo a la ley:

https://plazamoyua.com/2014/12/06/la-clarity-act-traducida-y-algunas-explicaciones/

Lo que exige la Clarity Act es negociar una “protección de las minorías”.

CA 3.2:
Ningún Ministro de la Corona debe proponer una enmienda constitucional a los efectos de la secesión de una provincia de Canadá a no ser que el Gobierno de Canadá haya abordado, en sus negociaciones, los términos de la secesión que sean relevantes a las circunstancias, incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.

Dion arrima el ascua a su sardina. En la discusión epistolar que tuvo con Bouchard (Primer Ministro de Quebec), planteaba muy razonablemente: ¿Por qué el “principio democrático” que puede servir para dividir Canadá no puede servir para dividir Quebec? Pero la respuesta del Tribunal Supremo de Canadá, proponiendo al Parlamento que estableciera una Clarity Act, no lo expone así. Lo deja más difuso, y de la misma forma lo reflejó la ley. Sólo como “protección de los derechos de las minorías”, sin mayor precisión.

Si vamos a discutir sobre la Clarity Act, que yo creo que es una muy buena discusión, procuremos discutir sobre lo que dice la ley, en lugar de sobre lo que imaginamos que dice. ¡Coño, que no es tan larga! Unas 1.500 palabras. No necesitamos que nos la “explique” Dion en una conferencia; sabemos leer.

Sí hay mucha discusión teórica sobre el significado de “cualquier cambio en las fronteras” de la provincia. Este estudio académico es bastante completo:

Macquarie Law Journal (2003) Vol 3
QUEBEC’S BOUNDARIES IN THE EVENT OF SECESSION

La Clarity Act es muy buena porque intenta basarse siempre en unos principios muy generales. Es bastante “trasladable”. Pero justo la cuestión territorial es muy particular en su caso, porque está muy matizada por la existencia y derechos de los Pueblos Nativos. Que para liarla más, resulta que tienen muchas tierras de gran riqueza energética y muy poca población. Y no se puede mezclar alegremente el problema de los derechos de los Pueblos Nativos, que existe antes de la eventual secesión, con el problema -por ejemplo- de los derechos de anglos y frenchos.

Por resumir mucho. La Clarity Act no eleva a sacrosantas las fronteras actuales de Quebec, pero tampoco establece el principo de naciones a la carta. Puede haber “derechos de minorías” (por ejemplo, culturales) que lleven a negociar un cambio en las fronteras; pero un cambio en las fronteras no es necesariamente el único medio de garantizar esos derechos.

Sección Clarity Act en la plaza:

Lo de Santiago González:

Actualización. Me parto. SG me llama gilipollas. Por no por lo que digo, sino por señalar su equivocacion … ¡desde un “nick”!

santiago-gonzalez-y-gilipollas

También ha contestado en su blog, como enfadado.

Actualización 2. Acojonante. Ahora me pone en moderación el campeón.

santiago-gonzález-moderación

santiago-gonzalez-ciao

welcome-kindergarten

Lo del Brexit, como bien han explicado tanto John Carlin en El País como José García Domínguez en Libertad Digital, es una lección que jamás agradeceremos lo suficiente a los ingleses. Y digo ingleses, no británicos, porque Brexit es básicamente un fenómeno del nacionalismo inglés.

Estos “tuits” de James Annan resumen bien el problema.

annan-brexit

Acertado o no, está planteando la posibilidad (real) de que Brexit no tenga lugar, porque nadie llegue a apretar el botón que inicia el proceso.

¿Absurdo? Tal vez no tanto. Lo que es absurdo es el referéndum, porque es una pregunta sin respuesta. Como son todas las preguntas binarias sobre asuntos complejos, con muchas soluciones. No existe un solo “Remain”, porque hay muchas formas de permanecer dentro. Y esta es la parte fácil; puede entenderse permanecer como estamos ahora. Vale. Pero en la respuesta “Brexit”, que tiene muchas soluciones distintas, no hay una que pueda darse más por supuesta que las demás. Así que no hay forma humana de  saber qué cojones se está respondiendo al responder “Brexit”.

Por apuntar algunas disyuntivas.

– (1) Que el Reino Unido tenga la misma relación con la UE  que -por ejemplo- la de Australia. O sea, ninguna.

– (2) Que el Reino Unido tenga libertad de movimiento de mercancías y capitales con la UE, sin tener libertad de movimientos de personas. No está sobre la mesa, porque la UE no la acepta. Pero parece la pretensión más popular.

– (3) Que el Reino Unido tenga la misma relación con la UE como la que tiene Noruega. O sea, dentro del mercado común, libertad de movimiento de mercancías, capitales y personas, con toda la legislación que lo regula, pero sin voto dentro de la UE. Parece la opción favorita de los “brexiters” de izquierdas.

– (4) Que el Reino Unido se desuna, Escocia siga dentro de la UE, e Inglaterra busque una de las tres situaciones anteriores. Que parece una opción que no quiere nadie, y que probablemente es inevitable.

Esas cuatro alternativas (y hay más), son cuatro soluciones muy distintas a la respuesta “Brexit”. Y no hay nadie a quien le puedan gustar las cuatro; son opuestas entre sí en lo esencial — por ejemplo inmigración. Con la pregunta que se le ha hecho, no hay forma de saber qué quiere “el pueblo”.

Los amigos de la “democracia directa” podrían perfectamente haber planteado una pregunta que expresara algo muy cercano al abanico real de respuestas posibles.

¿Prefiere usted, amado pueblo, (marque su preferencia) …?

  1. Remain
  2. Brexit 1
  3. Brexit 2
  4. Brexit 3
  5. Brexit 4
  6. Brexit, con indiferencia de su número.

Pero esa es la pregunta que nunca hacen los directo-demócratas, porque así no consiguen el resultado que quieren. Y sobre todo, porque así no pueden hacer lo que les salga del nabo, engañando al “pueblo”.

Pasa exactamente lo mismo con la secesión de Cataluña. EL famoso derecho a decidir sólo funciona a base de no saber lo que se decide. Como Brexit. Y todo se basa en no saber si Cataluña queda dentro o fuera de la UE; si paga o no paga sus deudas; si tiene o no tiene moneda propia; si tiene un ejército, o se lo arreglan los chinos; etc. Todo un rosario de cosas que hay que NO saber para tener “derecho a decidir”.

Y aquí viene la Clarity Act, que los nacionalistas españoles se empeñan en no querer entender. No es que plantee directamente la multi-respuesta para un problema que no es binario. Pero como sí plantea la obligación posterior de negociar media docena de alternativas diferentes, nombrando las alternativas y nombrando los interlocutores, por arte de magia está haciendo presente la no binariedad de la pregunta aparentemente binaria. ¡Quietos, que esta respuesta tiene consecuencias diferentes, y algunas no me gustan nada! ¿De cuál de ellas estamos hablando, concretamente?

Ya digo. Brexit, como lección, es impagable. Y eso antes siquiera de mirar la bolsa y el valor de la moneda.

Enlaces:

Supongo que todo el mundo lo ha visto en Twitter, o en algún periódico. Y que no le ha hecho ningún caso. Suena a broma.

Pero las bromas con dos millones de firmas en menos de 48 horas ya no son tanta broma. 2,119,901 ahora mismo. Y el caso es que atascaron el sistema. Nunca había habido tal avalancha.

He estado cotillenado, y me ha parecido muy curioso. Es un sistema dentro de la web del parlamento.

Cualquiera puede iniciar una petición. Y se hace disponible en la web para que la firme quien quiera. La petición se mantiene “viva” (se puede firmar) durante seis meses.

– Si alcanza 10.000 firmas, el gobierno se obliga a contestar por escrito, con las consideraciones que crea oportunas. En el año largo que lleva funcionando ya ha respondido a 234 peticiones.

– Si la petición consigue 100.000 firmas, se considerará para debatirla en el parlamento. Supongo que lo decide una comisión parlamentaria, que responde con su decisión. De momento ya han sido debatidas 27 peticiones en el pleno. Y 10 más alcanzaron también las 100.000 firmas, pero fueron rechazadas para debate.  Cinco están actualmente a la espera de debate (o rechazo) [–>].

Entre ellas la que nos ocupa. La que llaman #Regrexit, que ha batido todos los récords de firmas, de largo. De muy largo. La petición va así:

We the undersigned call upon HM Government to implement a rule that if the remain or leave vote is less than 60% based a turnout less than 75% there should be another referendum.

La gente no se la ha tomado en serio por motivos que parecen obvios. A toro pasado, no me vengas con vainas. Estaría bueno cambiar las normas después del referéndum.

Pero … ¿cuáles son las normas? ¡No hay! El referéndum es “consultivo” en el Reino Unido. Como aquí. Y es verdad que a nadie se le ocurre que el gobierno tenga huevos para rechazar el resultado del referéndum, pero no es una petición de rechazo del referéndum. En realidad es una petición de mayoría reforzada, y en la versión más suave que cabe imaginar. Simplemente repetirlo, si la mayoría no es “clara”.

Es sutil. Muy difícil, pero sutil. Y aceptarlo sería reconocer la formidable cagada del gobierno. No haber exigido unos mínimos reforzantes de la decisión. No haber subido el listón, como se hace normalmente en las cuestiones constitucionales. Y esta lo es, figure  no en una constitución escrita.

Por otra parte Cameron ya está en el basurero de la historia. No tiene nada que perder, y podría -tal vez- sacar un poco de la gamba que ha metido.

Hmmm …

Vale, yo no lo creo. No creo que ocurra. Pero morbo, tiene un morbo de cojones.

Actualización (poco después). Hay propuestas mucho más locas que la de esta petición:

cameronendum

Los británicos han hecho muchas contribuciones imprescindibles a la filosofía política que usamos, pero se están cubriendo de gloria en los coletazos finales del Reino Unido. Y lo del referéndum “british style”, o cameronendum, ya es el no va más. La particularidad no es convocar referendos para perderlos, o casi, como suele señalarse. O sea, jugar a la ruleta rusa. No; es jugar a la ruleta rusa con las decisiones sagradas. Entiéndase “sagradas”: Afectan a todos, mucho, y no es previsible que tengan vuelta atrás.

Normalmente ese tipo de decisiones se encierran en las constituciones. De forma que hay que darle tantas vueltas a la llave, que no cabe pensar en un arrebato momentáneo para tomar una decisión demasiado trascendente a tontas y a locas. Se meten en las constituciones incluso sinsorgadas -que en realidad no le afectan a nadie- como saltarse a las mujeres en la sucesión a la corona. Su reforma necesitará meses y meses de debate parlamentario (comisión, pleno, senado, y vuelta al pleno);  una mayoría muy cualificada de ambas cámaras; y finalmente un referéndum. Por mayoría simple esta vez, pero es después de haber superado todos los trámites anteriores, y con esa discusión a la vista.  Y a nadie le ha parecido nunca “no democrático” ese procedimiento.

Basta comparar la relevancia de la herencia de la corona, o tantas normas más que salen en la consti, con una secesión o un salirse de la Unión Europea. Pues llega Cameron, y se le ocurre que las secesiones se liquidan al albur de una ventolera pasajera, en la que vale con que vote uno más a favor de una de las posturas. E independientemente de cuántos voten. Hoy.

¿Y qué pasaría mañana? ¡Ah, eso no importa! O que se repita si se quiere, ¿a mi qué me más me da? Ya, pero hay un problema. Hay decisiones donde una de las posturas tiene vuelta atrás, y la otra no. Salirse de la UE se puede votar muchas veces … hasta que sale que sí. Y yo no sé si será muy “democrático” aceptar ese sistema cuando te gusta el resultado, pero es de una irresponsabilidad acojonante. Para cualquier contrato de chichinabo hace falta un consentimiento válido (unas garantías), ¿pero para una secesión (o una unión) no?

Por ejemplo, a mi me podría encantar una votación para suprimir (o descafeinar) las autonomías, pero nunca aceptaría un simple cameronendum para hacerlo. Porque no es serio, y lo no serio lleva a cristos. A veces lo serio también; pero las payasadas, siempre.

Pues va más lejos lo del “british style”, porque encadenan los prodigios. Piensan que un referéndum de secesión no tiene consecuencias si lo “gana” Cameron. Los cojones. Nadie se hubiera puesto a mirar el resultado de Escocia en la votación sobre la UE de no haber habido la gracia anterior. Pero como la hubo, ahí está. Y es un engaño mayúsculo convencer a los escoceses de que se queden en el Reino Unido para que no salgan de la UE, ¡y luego sacarlos de la UE! Ni al bombero torero se le ocurre. O sea que el referendo supuestamente ganado no era inconsecuente, y ni siquiera lo ganaron en realidad. Tienen la derrota retrospectiva garantizada. Ya no hay UK (sólo espera un poco).

Y encima es más sorprendente que sean precisamente los -en breve- ex británicos los que han parido el cameronendum. Solían ser gente práctica, muy de mirar los ejemplos y las consecuencias, y de aparcar las grandes palabras pomposas. ¿Democracia; y eso cuanto suma, por favor? Pero ya no, al parecer. Han prescindido olímpicamente del excelente ejemplo canadiense y su Clarity Act. ¿Referéndum de secesión, dices? Sí, hijo, sí; los que quieras. Pero, (1) con mayoría cualificada; y (2) con todos los pasos y negociaciones, y cristos, que habría que dar después de un eventual “sí”, establecidos antes de la votación. De forma que todo el mundo sepa lo que implica, quede establecido el camino de la monada, y que la mayoría no dependa de una emoción pasajera. Porque eso ya no se va a poder votar nunca más. No hay vuelta atrás.

Pues resulta que gracias a los británicos, esos genios, la seriedad y racionalidad canadiense no pueden ser. Hay que tragarse el “british style”. ¿No sería mejor darles una lección? Al fin y al cabo sería una lección de sus primos del otro lado del charco; no deberían ofenderse. No es una raza oscura ni nada.

El que lo prefiera en estilo más académico puede atender al profesor Rogoff, de Harvard,

The real lunacy of the United Kingdom’s vote to leave the European Union was not that British leaders dared to ask their populace to weigh the benefits of membership against the immigration pressures it presents. Rather, it was the absurdly low bar for exit, requiring only a simple majority. Given voter turnout of 70%, this meant that the leave campaign won with only 36% of eligible voters backing it.

This isn’t democracy; it is Russian roulette for republics. A decision of enormous consequence – far greater even than amending a country’s constitution (of course, the United Kingdom lacks a written one) – has been made without any appropriate checks and balances.

Sigue ->

homs-comision

Francesc Homs, afamado cerebro catalán y primero de lista electoral de los herederos del más honorapla Jordi Pujol, propone una comisión parlamentaria para tratar el “tema catalán”. Y lo presenta como uno de los elementos a tener en cuenta, o negociar, de cara a una investidura. Dando a entender que eso es lo que exigirá [El País –>].

Juega con ventaja, claro. Con tanta ventaja que incluso alguien como Homs puede meter un gol con una jugada tan improbable. La respuesta ha sido la esperable en España. Automática; esto es, sin pensar.

– Potemos: No hace falta comisión, porque la mejor solución es un referéndum, como los de Escocia y Canadá.

En Escocia no tenían ninguna constitución que necesitaran cambiar de cara a un referéndum y una eventual secesión. En Canadá sí. Y por eso en Canadá hubo, no ya una comisión parlamentaria, sino un pronunciamiento previo del Tribunal Supremo, la comisión parlamentaria que según Potemos no hace falta, y una votación en el Parlamento que produjo una nueva ley. La Clarity Act. Lo que no hubo en Canadá, a resultas de todo este proceso, es lo que los marxistas bananeros afirman que sí hubo. Un referéndum.

– PSOE: No hace falta una comisión  para tratar el “tema catalán”, porque con su propuesta federalista se soluciona el problema territorial.

Acojonante, porque nadie conoce su propuesta federalista. Se sabe el nombre, “federalista”; y exactamente nada más. Nunca han explicado la propuesta. Pero el PSOE debe creer que los nombres solucionan los problemas. La magia de las palabras. Y por supuesto, como ellos tienen una solución, ya no hace falta un procedimiento para compararla con las soluciones de los demás.

– Ciudadanos: No hay que hacer concesiones a los independentistas, que sólo quieren “mantener un caldo de cultivo que no se corresponde con los problemas de los ciudadanos”.

Tan acojonante como los anteriores. Los problemas de los ciudadanos son los que te diga yo. No hace falta discutir eso. Discutir es un caldo de cultivo.

– PP: Se ha cerrado a toda posibilidad de hacer una consulta, y a que se modifique la Constitución.

Curioso, porque una comisión para tratar el “tema catalán” es un lugar muy adecuado para explicar precisamente eso. ¿Cuál es el problema?

Gol de Homs y de los separatistas, también según relato de El País [–>]:

Si una propuesta tan modesta como crear una comisión ni tan solo es contemplada ante una investidura, querrá decir que no quieren ni hablar. Será interesante ver la respuesta. Solo pretendemos un abordar con serenidad el debate. Estar a favor de esa comisión no obliga a nadie a renunciar a su posicionamiento, solo a estar dispuesto a hablar de las cosas. No tiene sentido admitir que la cuestión catalana es uno de los grandes puntos de la agenda española y no trasladarlo a un debate específico en el Congreso.

¿Quien es el guapo que puede discutir eso? No hay forma.

Lo más deprimente es que una comisión parlamentaria sería el procedimiento ideal para destrozar el secesionismo. Que es lo que hizo la Clarity Act en Canadá. Porque el “tema catalán” no puede ser el tema catalán — mientras no seamos niños de teta. Será el tema “democracia”; el tema “derecho de secesión”; el tema “naciones a la carta”; el tema “¿cuáles son exactamente las naciones de la hipotética España Plurinacional?”; el tema de “¿quién roba a quien?”; o el tema de por qué lo que sirve para dividir España no sirve también para dividir Cataluña (o lo que fuere). En realidad todos esos temas ya están muy bien desarrollados en el proceso que llevó a la Clarity Act canadiense. Y ese es el motivo por el que esa ley no produjo ningún referéndum — aunque lo regula.

La idea de Homs es buenísima, pero para aplicarla en contra de lo que quiere Homs. Porque podría parar el secesionismo antes de ponerse a regular un hipotético referéndum. Sirve para poner lo absurdo encima de la mesa, bien visible. Eliminando la niebla del sentimentalismo cizaña de kindergarten, que es el único campo donde juegan a gusto los separatas. Y también Potemos, pero esa es otra cuestión.

Hemos creado un tabú absurdo. Absurdo, porque los tabúes pueden ser útiles en caso de una mayoría aplastante, pero nunca lo son en el caso de una mayoría muy dudosa — o peor. Se lo estamos dando hecho. Si consideras que el mero debatir formalmente es crear un “caldo de cultivo”, estás declarando que crees tener perdida la discusión. Y manda cojones, porque es una discusión que está a huevo.

Otras entradas sobre la Clarity Act.

Y sobre la secesión de Cataluña (clic):

 

 

Desde el PSC están hablando de aceptar o proponer un “referéndum a la canadiense”. O eso es lo que se viene diciendo en la prensa. Sale de dos noticias sobre propuestas de Chacón e Iceta:

Mi impresión es que los chicos del PSC saben de lo que hablan, pero los chicos de la prensa … no tanto. Y conviene aclarar algunos de los errores en los que caen.

Tal vez la precisión más necesaria sea destacar que nunca se ha celebrado un “referéndum a la canadiense”. Y también que esta afirmación de OK Diario está muy equivocada:

La llamada ‘Ley de Claridad’ es una reivindicación que las fuerzas independentistas llevan haciendo desde hace años. [–>]

No es cierto. Los nacionalistas catalanes y vascos hablaban de Quebec sin parar … justo hasta que los canadienses aprobaron la Clarity Act. Desde entonces se han olvidado de Quebec, y ya no es *el* ejemplo. Al contrario, la Clarity Act canadiense es un ejemplo muy bueno de lo que los separatistas no quieren. Y por eso los separatas de Quebec se enfadaron mucho con la ley de claridad que les encalomó su gobierno federal.

Para entenderlo, convendría destacar en qué son iguales el caso canadiense y el español, y en qué difieren. Ambas constituciones prohíben la secesión de una Provincia / Comunidad Autónoma. Pero en Canadá, la Provincia no tiene que pedir permiso al gobierno central para organizar refréndums. Y los hacían; en Quebec celebraron dos. De ahí salió la Clarity Act. De la pregunta del Gobierno Federal al Tribunal Supremo sobre las consecuencias jurídicas de un resultado positivo en un referéndum separata.

Respuesta: Consecuencia jurídica, ninguna. La Consti prohíbe la secesión unilateral. Consecuencias políticas, muchas y pueden ser graves. Entre otras, que ante una Declaración Unilateral de Independencia, o invades / dominas el territorio, o quedas a expensas de que la “comunidad internacional” se lo ponga difícil. Pero eso ya no está en tus manos;  y puede tener una influencia decisiva cómo hayas gestionado el asunto.

Propuesta: No dejes que te hagan *su* referéndum. Acepta civilizadamente la idea de que es poco sostenible políticamente mantener un territorio que muestra una voluntad clara de separación sostenida en el tiempo. Y propón resolver el dilema con una ley  que (1) diga cómo es un referéndum para averiguar la eventual existencia de una voluntad “clara”, y (2) que establezca todos los elementos que hay que negociar posteriormente de cara a la secesión — pero sin presuponer el resultado de la negociación. Lo de la “claridad” hace referencia a los dos elementos. La claridad de la voluntad, y la claridad de lo que -en su caso- habría que negociar (el cristo que se monta).

Ojo, en el caso canadiense la negociación sería con el gobierno federal, y con todas las demás provincias. Y es lógico. Si no hay unión, cada Provincia pinta tanto como la Provincia que se quiere separar.

Resultado: Se acabaron las ganas de referéndum. (Y en España se acabaría el argumento “no nos dejan preguntar”).

¿Cómo es un “referéndum a la canadiense”? Nadie lo sabe; nunca se ha hecho. La ley menciona que se habrá de convenir qué tipo de mayoría se considera “clara”; la división de los activos y deudas; cualquier cambio en las fronteras de la Provincia; los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá; y la protección de los derechos de las minorías. Pero sin especificar los detalles.

¿Y lo del PSC? Lo que yo entiendo de las palabras de Chacón e Iceta es que no están “proponiendo un referéndum” — como dicen algunos periodistas. Entiendo que dicen: SI planteamos una reforma federal de la Constitución, y SI en Cataluña lo “rechazan masivamente”, entonces proponemos reformar (de nuevo) la constitución para que mediante una Ley de Claridad se haga posible un referéndum … SI los separatas lo siguen pidiendo a pesar de la Ley de Claridad. Hay un rosario de tres condicionales seguidos. Sutiles. A mi me parece inteligente.

El ejemplo que tenemos es que en Quebec dejaron de hacer referéndums de secesión, precisamente tras la aprobación de la Clarity Act. Y el ejemplo que tenemos es que en los referéndums que proponen los separatas, lo que más destaca es la oscuridad de las preguntas (siempre son varias).  O sea, sabemos que los separatas no quieren preguntar algo sencillo como: ¿Quiere la separación de Cataluña de España? Sí / No. Lo que no entiendo es el empeño que tenemos en no darles a los separatas lo que NO quieren.

psc-clarity-act

Info relevante:

Yo diría que conviene establecer una diferencia, nada difícil, entre no tener complejos y circular sin frenos. Es relativamente aceptable que alguien quiera imaginar unas intenciones conspirativas en quien sea, y decida combatir eso que imagina. Pero si es periodista -o ejerce- debería intentar plasmar que lo que imagina es … imaginario. Vaya, no fáctico. Que se trata de algo que podría ocurrir -si su imaginación acierta- pero que no ha ocurrido. Porque cuando se propone como ocurrido lo que sólo se ha imaginado, en lo que estamos es en inventar la realidad. Que puede estar muy bien en la literatura, pero no debería ser una función de la prensa.

Luis del Pino lleva una campaña curiosa contra Ciudadanos. Una campaña basada en una realidad descaradamente imaginaria.

ldp-contra-cs

 

 

El artículo del que Luis del Pino saca que Sánchez habló de cómo “colarnos” un referéndum, es este de El Periódico:

El problema es que Puigdemont dice claramente que no hablaron de cómo “colarnos un referéndum”. ¿De dónde lo saca Luis Del Pino? De aquí:

Pregunta: “Dentro de la Constitución y de la ley se puede hablar de todo”. ¿Cómo interpreta esta afirmación del líder del PSOE?

Respuesta: …/… Por lo tanto, si Sánchez lo dice porque entiende que cabe una consulta en la Constitución, coincidimos.

Pregunta: ¿De la conversación usted extrajo esta conclusión?

Respuesta: Es muy prematuro extraer de una primera conversación una conclusión como esta. Sánchez siempre ha sido rotundo en su negativa a que en Catalunya haya una consulta.

O sea, queda meridianamente claro que en la conversación en la que Luis del Pino dice que hablaron de “cómo colarnos un referéndum”, no sólo no mencionaron colar ningún referéndum, sino que Puigdemont concluye que ni siquiera se puede extraer implícitamente un referéndum. Lo que presenta Luis como un hecho, se trata de una realidad imaginaria.

Tiene más guasa la cosa. En su programa de esta mañana, del Pino ha explicado cómo se crea esa realidad. Viene de unas declaraciones / ideas de Carmen Chacón, que propone que si en una eventual reforma constitucional el voto fuera negativo en Cataluña, entonces ella, Carmen Chacón, opina que sería oportuno plantearse “lo que hizo Canadá”. Que quiere decir algo como una Clarity Act. Que, por cierto, no produjo ningún referéndum, sino el abandono de los referéndum en Quebec. De momento, y ya llevan 20 años.

Y a partir de Chacón, del Pino establece que como Sánchez y Ciudadanos plantean una reforma constitucional en el sentido de “completar el funcionamiento federal de la organización territorial de nuestro Estado”, eso significa que lo que pretenden es que haya un voto negativo en Cataluña, y de ahí tener la disculpa para proponer un nueva reforma que incluya una Clarity Act en la Consti. De lo que se deduce que si Sánchez quiere eso, no hay duda que ha hablado con Puigdemont de cómo colarnos un referéndum sin que nos demos cuenta. Aunque no haya hablado de eso. Y claro, Rivera es culpable. A pesar de que el pacto PSOE – Ciudadanos [–>] diga expresamente lo contrario:

oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España

¿Para qué vamos a fijarnos en la literalidad de les palabres, cuando podemos tirar de la inigualable belleza de lo imaginado?

Problema. Cualquiera que quiera reformar la constitución sería igualmente culpable de querer “colarnos un referéndum”, porque podría producir el mismo efecto que Carmen Chacón opina que induciría una Clarity Act. Pero no vamos a dejar que esa minucia nos fastidie el constructo.

El periodista tiene, además, otro argumento. Asegura que ha ofrecido a Ciudadanos que se expliquen en su programa, en una entrevista.  Y que no han aceptado — o no han contestado (no recuerdo exactamente lo que ha dicho). Y queda la impresión de  que tienen algo que ocultar. Cierto; es posible que se pueda deducir eso. Lo que pasa es que también se pueden deducir otras cosas. Por ejemplo, pereza de interactuar con quien inventa la realidad. Es un cante jugar al fútbol sin unas normas -previamente aceptadas- que limiten las patadas a la espinilla.

¿Hay motivos para pensar que Ciudadanos quiere una Clarity Act? Yo creo que al menos sí hay motivos para suponer que parte de la gente en la línea de C’s lo contemple. Porque algunos lo contemplaron, aunque fue muy rápidamente rechazado:

Y menos mal que algunos lo contemplan, porque es mucho mejor poder hablar con naturalidad de los problemas en lugar de crear tabúes. La estrategia de Luis del Pino es acojonante. No es ya que no pueda haber un referéndum en Cataluña, sino que no puede haberlo en España … porque podría manifestarse una negativa en Cataluña, y eso darle razones a Chacón. No sería la primera vez que un tabú crea un monstruo. Y con el tabú “no se puede preguntar” tienen el monstruo perfecto.

 

Últimamente estoy bastante frío con Ciudadanos. Pero no me gustan nada los ataques injustos. Y Luis del Pino ha organizado un pequeño “terremoto tuitero” contra C’s, completamente injustificado.

Voy a mostrar la jugada. Nace aquí (clic para verlo entero):

del-pino-contra-cs

Esa es toda la tesis. Que el acuerdo PSOE/C’s “posibilita” (con mayúsculas) la convocatoria de un referéndum … ¡en la siguiente legislatura! Según Luis del Pino, mediante un procedimiento  que se le ha ocurrido a Chacón [–>]. Que está basado en:

  1. Impulsar una reforma de la Constitución.
  2. Si los catalanes votaran mayoritariamente en contra …
  3. … visto el “mensaje”, ponerse a trabajar en una solución, “probablemente por lo que hizo el Canadá”.

Lo que NO dice Chacón es que la reforma constitucional a proponer en primer lugar, que sólo habla de cerrar el modelo territorial y desarrollar concepto de Estado Federal [–>], y que los catalanes podrían votar mayoritariamente en contra … o no, incluya nada que permita un referéndum. Eso vendría después, en la parte de “ponerse a trabajar”. Si se da el caso.

Y lo que tampoco dice Chacón, pero sí lo debe saber, es que lo que hizo  Canadá, la Clarity Act, NO produjo ningún referéndum. Al contrario, lo que produjo, o al menos lo que ocurrió, es que desde la Clarity Act los separatas han dejado de plantear referéndums. Así que el “procedimiento para llegar a un referéndum” que dice Luis del Pino se basa en un precedente que no condujo a un referéndum. Chupi canela.

Pero es que la barbaridad es todavía mucho mayor. Porque Chacón puede sugerir esa idea suya, o cualquier otra, pero eso no significa que el pacto PSOE/C’s posibilite (con mayúsculas), ni “allane” el camino a los separatas. La idea de Chacón la posibilitaría cualquier cambio constitucional que se vote, del tipo que sea, y con el pacto que sea. O sin pacto. La posibilidad o allanamiento no está en el pacto, sino en el mero hecho de votar una reforma constitucional, y que en Cataluña el resultado fuera mayoritariamente en contra. Lo que según Chacón, pero nadie más, obligaría a “ponerse a trabajar”. Y entonces, el argumento de Luis del Pino debería ser que cualquiera que proponga una reforma de la constitución está “allando” el camino a los separatistas, porque Chacón ha tenido una idea brillante. Pero no es eso lo que dice, sino algo muy muy diferente.

Claro, Girauta se ha enfadado, ya ya tenemos cristo.

girauta-contra-de-pino

Y sí; ya lo siento. Lo de “miserable” puede que sea excesivo, pero lo de “falso” es niquelado. Mientras falso siga significando que algo no es cierto. Porque no es cierto. El pacto no “allana” nada. Y la idea de Chacón, si es a la canadiense, tampoco. Pero en todo caso sería Chacón (si puede) la que “allanaría el camino a los separatas”, pero no el pacto.

Pregunta retórica: ¿Cuál hubiera sido la forma de “no allanar el camino a los separatas”? Abocar a Sánchez a un pacto con Potemos … y con los separatas? Porque unir al pacto al PP creo que ya lo han intentado, con el resultado conocido. Y el PP por su cuenta no les ha propuesto nada. ¿Entonces? ¿Qué es lo que se le pide a C’s, exactamente? ¿Que se quite de en medio? Excesivo, ya parece.

Añadido posterior. Tal vez hay una fórmula que permita lo que pide del Pino. Un pacto, pero sin “allanar el camino” (según su idea de “allanar”). Quitar del pacto cualquier propuesta de reforma constitucional. Y así la idea de Chacón no sería posible. Pero esta fórmula lo que muestra es lo diabólico (por ser suaves, y como en prueba diabólica) de lo que exige Luis.

Añadido, 12 horas después. entra en la polémica. En modo abogado, como siempre. Tiene un resultado que pretende conseguir, y usa la parte de la realidad que le es útil, deformando o ignorando la parte que no le sirve.

El único problema es que eso es exactamente lo que hacen los nacionalistas, y el motivo por el que los nacionalistas son un coñazo impresentable.

Acojonante operación. Empieza criticando las respuestas de Girauta … ¡a otros asuntos diferentes! Y gasta en ello más de la mitad del artículo. Clara señal de que no tiene buenos argumentos directos. Luego dice que las palabras de Chacón son “perturbadoras”, e imagina una conspiración en la que el PSOE presentaría una reforma constitucional, pero en Cataluña pediría -o sugeriría sibilinamente- que se votara que no a su propia reforma.

Para rematar, exige a Ciudadanos que reclame al PSOE censura interna, y desautorice a Chacón. O sea, no basta que el PSOE firme que está en contra de un referéndum secesionista, sino que además tiene que prohibir que cualquiera de sus miembros contemple ¡para el futuro! una solución tipo Clarity Act.

@Tsevanrabtan tiene un artículo reciente, con más argumentos según los que  un referéndum en Cataluña -a iniciativa o permiso del gobierno- sería inconstitucional. Son los argumentos de siempre, que ya hemos visto aquí. Pero siendo una voz nueva, y una voz no menos interesante que las de la plaza, los traigo. Con mi conversación al respecto — hasta el momento.

Su artículo es este:

Y la conversación, esta [–>]:

Toc, toc.

Voy a intentar un planteamiento, Por si el autor me puede indicar en qué punto está la inconstutucionalidad.

1) Cuatro partidos con capacidad numérica de proponer / promover una reforma constitucional (PP, PSOE, C’s y P’s) deciden estudiar si hay motivo para esa reforma. EL motivo, de haberlo, sería una clara voluntad de la gente de Cataluña de secesionarse de España

2) Para averiguar si hay motivo, el gobierno (de España) convoca un referéndum en Cataluña. Que sería legalmente consultivo, pero “políticamente vinculante”. En el sentido de que los cuatro partidos han firmado un compromiso de impulsar el referéndum en caso de una respuesta positiva clara. Donde “clara” tiene el sentido que se usa en la Clarity Act de Canadá. También han recogido los demás elementos de la Clarity Act, como una lista de los elementos imprescindibles que habría que pactar entre Cataluña y el Estado para, en su caso, llegar a una secesión.

Nota: Sería, en vez de sancionar una ley (Clarity Act), el pacto político de atenerse a ella. Con los cambios menores que fueran necesarios al caso español.

3) Referéndum en Cataluña.

Nota: normalmente no tendría lugar el referéndum, porque los separatas no lo aceptarían. Es lo que ocurrió en Canadá. La Carity Act, contra lo que pueda pensarse, no es una ley para hacer un referéndum, sino una ley para quitar las ganas de hacerlo.

4) En el improbable caso de que se celebre el referéndum, y en el aun más improbable caso de que salga secesión de una forma “clara”, los cuatro partidos inician la negociación con el Gobierno de Cataluña de cara a plantear la reforma constitucional necesaria. La negociación debe incluir la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de Cataluña, los derechos, y la protección de los derechos de las minorías. Sería, obviamente, una negociacion condicional a su aprobación por los españoles en referéndum. Que es lo mismo que pasa en Canadá. Allí es más difícil; lo tienen que aprobar también cada una de las provincias.

La pregunta es: ¿En que punto, o puntos, sería incosntitucional un planteamiento así?

En Twitter:

tsevanrabtan-referendum-catalunha

 

Sigue en su blog [–>]:

Vamos a explicar ahora por qué mis preguntas no están contestadas en el artículo de Tsevarabtan. La respuesta es falsa. Da por supuesto que un referéndum para averiguar si existe un problema, que eventualmente podría llevar a creer en la conveniencia de una reforma constitucional, es parte de la reforma constitucional. Y como la Consti no contempla tal averiguación como parte del proceso de reforma constitucional … ¡¡¡es inconstitucional!!! ¿De verdad?

Aparte de lo chungo que resulta que lo que no está contemplado esté prohibido, tenemos otro problema. Es meridianamente obvio que un acto que te puede llevar a hacer A, o a hacer anti-A, no es una parte de hacer A. Es otra cosa, puesto que siendo A y anti-A contrarios, estar haciendo A no puede ser estar haciendo lo contrario de A.

Y con esta obviedad se cae toda la construcción. Por ejemplo:

Al margen de esto, lo que no es admisible, en cualquier caso, es interpretar una ley orgánica contra el tenor literal de la propia Constitución, que ya nos dice cuándo ha de celebrarse ese referéndum.

Será inadmisible en el caso de un referéndum *para* iniciar una reforma de la constitución, pero no en el caso de un referéndum para averiguar si preferimos iniciar la reforma de la constitución, o hacer lo contrario de iniciar la reforma de la constitución. ¡Porque no podemos estar iniciando la reforma y no iniciando la reforma con el mismo acto!

Supongo que por ahí detrás hay un juicio de intenciones. Como se quiere reformar la Consti, es un fraude de ley. Pero es que no “se quiere” reformar la Consti. Se pretende averiguar si hay motivos para quererlo.

Lo único que queda, es esto:

Además, y esto es tan primario que parece increíble tener que explicarlo, un referéndum en el que se pregunte sobre la secesión de Cataluña afecta a todos los españoles. Es decir, incluso con ese primario, infantil y antijurídico alegato de existencia de una base jurídica, el artefacto se cae por su peso.

¡Claro que afecta a todos los españoles! Toda información afecta a los interesados. Y en exactamente la misma medida que les está afectando la falta de información. ¿De dónde sale la idea de que “afectar”, en el sentido de informar, sea un problema?

Y claro, establecido el absurdo, sólo podemos llegar al absurdo:

Lo único discutible es si podría realizarse un referéndum así en toda España, para sondear la voluntad de los españoles antes del inicio de una reforma constitucional y sin carácter vinculante, sino consultivo.

Se puede hacer. Iba a ser un chiste preguntar a todos los españoles si los que viven en Cataluña quieren separarse. Que es lo único que interesa, porque podría ser un problema. Ya lo es. Pero las payasadas no son algo escaso en la política española, y un referéndum así sólo sería una más.

Resumiendo. Un referéndum para averiguar la voluntad de una parte, no es iniciar ningún proceso de nada. Sí es averiguar si puede convenir iniciar ese proceso … después de saberlo.

Y ahora podría repetir ciertas expresiones muy floridas, pero en sentido contrario. Esto es tan primario que parece increíble tener que explicarlo; es un alegato primario, infantil y antilógico. Pero al final, las plores no son argumentos, sino adornos. Para entendernos bien, mejor las dejamos en el campo.

Rematando. Tsevanrabtan se raja [–>]:

Plazaeme.

Yo no publico falsedades en mi blog a sabiendas. Y si lo hago sin darme cuenta o por error y alguien me lo indica y demuestra inmediatamente lo hago constar. Y las falsedades tienen que ver con hechos, no con opiniones. Y que yo no esté interesado en opinar sobre comentarios o contestar a alguien no implica ninguna asunción sobre falsedad alguna por mi parte.

Hay unas reglas de participación muy claras: https://tsevanrabtan.wordpress.com/reglas-de-participacion/

Podrá usted estar de acuerdo o no con lo que escribo, pero no le admito que diga que mi respuesta es falsa. Y le insisto en que mi respuesta está en la entrada. Tras leer sus comentarios sigo insistiendo exactamente en lo mismo, pero me permitirá que ejerza mi derecho a no contestarle.

Escribo este comentario exclusivamente para comunicarle que dejaré de publicar los suyos si insiste en atribuirme falsedades.

Hmmm … [–>]

Pues mis más sentidas disculpas. No se me había pasado por la cabeza que se pudiera entender “respuesta falsa” (o sea, una no respuesta, o que responde a otra cosa) como respuesta que falta a la verdad a sabiendas (mentira).

Por supuesto, es su prerrogativa no contestar al argumento de que estar haciendo A y anti-A en el mismo acto es un imposible lógico.

Slds. Y gracias por los artículos, siempre interesantes y estimulantes.

 

Para mi que la esencia de la inconstitucionalidad imaginaria va quedando bastante bien definida. Y no tiene defensa, como se ve. Lo que sí parece es haber una especie de problema en el circuito mental de muchos abogados. ¿O será de muchos españoles? Es como si funcionaran con casillas, y si algo no tiene casilla porque es nuevo o imprevisto, entonces … ¡es ilegal! Pero, ¡joé!, ¿no éramos los maestros de la improvisación?  😉

Para más info y argumentación sobre Clarity Act, en su etiqueta:

Actualización. Finalmente, unas horas después el gran Tsevanrabtan ha borrado todos mis comentarios y sus respuestas. Incluso un comentario ajeno a la discusión, en el que me limitaba a copiar el resumen de Ruiz Soroa sobre su planteamiento de cómo se pueden hacer un referéndum y algo similar a la Clarity Act [–>]. Con tanto arte, que deja un comentario [–>] de otro participante, en el que referencia uno mío … que ya no existe. Muchas normas y mucha vaina, pero no le corta ocultar a sus lectores cuándo elimina comentarios. Para flipar.

Con defensores así lo tiene crudo la pobre Consti. Se creerá algo Tsevanrabtan por tener una opinión, como tiene todo hijo de vecino. Pero luego resulta que sólo la puede defender borrando los comentarios críticos. No me extraña que se ponga del hígado por la idea de un referéndum. Es un poco más difícil de borrar. ¿Será ese el problema de preguntar?

Una pena, pero aquí va a quedar reflejado el tal Tsevanrabtan. La goma de borrar es su libertad … en su sitio. Ocultarlo, en internet, no.

Nota: Doy por supuesto, de la inteligencia y lecturas de Tsevbanrabtan, que puede comprender que una “respuesta falsa” no tiene nada que ver con “una falsedad a sabiendas”. La respuesta falsa, como el argumento falso, es la que no responde a la cuestión planteada, sin necesidad de estar afirmando una “falsedad”. Lo falso es que la respuesta esté respondiendo la cuestión, no que afirme algo falso. Por ejemplo, manzanas traigo es una respuesta falsa; no una falsedad. No contesta a -¿de dónde vienes?- pero no dice una mentira. Demasiado obvio.

 

Nota previa. Documentación:

 

Lo principal de esta entrada son dos enlaces. Aperitivo y comida.

El aperitivo:

Gaizka Soldevilla, reseña de La secesión de España. Bases para un debate desde el País vasco.

La comida (Clic; 15 euros):

la-secesion-de-espanha

La Clarity Act, que al fin parece estar cogiendo algún momento en España [ejemplo dcha. –>] [ejemplo izq. –>], tiene la pega de que se entiende muy mal. No sé por qué, pero ocurre. No la voy a explicar aquí ahora. Ya la hemos visto bastante [–>], y con poco acierto por mi parte. Así que mucho mejor el aperitivo y la comida. Aunque tal vez sí apuntaría un par de detalles a sus críticos. Que me atrevo a dividir en dos bandos. El bando “tabú”, y el bando “no es legal”.

Bando “tabú”. Luis del Pino es un ejemplo perfecto. No se puede preguntar (hacer un referéndum en Cataluña), porque eso produce el efecto de darles la razón, y que empiecen con la matraca, referéndum tras referéndum hasta el agotamiento final.

Al proponerle una “Ley de claridad” a la canadiense, estaríais reconociendo (ante los catalanes, ante los españoles y ante el mundo) que Cataluña tiene derecho a la autodeterminación.

No, no se reconoce ningún derecho. Lo mismo que un referéndum sobre el matrimonio homosexual no reconoce ningún derecho. Ha habido varios en USA, sin que el hecho de preguntar reconociera nada. Lo que se reconoce es el derecho de pedir que se contemple un anhelo, por si interesa / conviene atenderlo. Y hay sentencias del TS que dicen que el anhelo secesión no está prohibido. Y por tanto, es legítimo. ¿Es legítimo, pero no puede medirse? Sería de risa.

También se da la circunstancia de que la realidad muestra el efecto contrario que el que produce la fértil imaginación de Luis del Pino. La Clarity Act hizo que en Quebec se olvidaran del referéndum, de momento durante 20  años. Y no se ve en e horizonte. Antes de eso, llevaban un ritmo de un referéndum cada cinco quince años. Y otro efecto es que los separatas españoles huyan de la idea como quien huye de la peste, y se hayan olvidado de Quebec. Que hasta la Clarity Act era exactamente su ejemplo favorito. La imaginación fecunda está muy bien … hasta que choca con la realidad.

El motivo por el que se produce ese efecto es clarísimo. Los nacionatas juegan a banderas y sentimientos, y a preguntas retorcidas. Y a “no me dejan preguntar”. Si una ley te planta ante lo que habría que negociar en su caso (para que no sea una secesión a la brava), has pasado de un discurso de folclore a un discurso de consecuencias. Y las consecuencias son precisamente lo que necesitan tapar los nacionatas. A la vista de las consecuencias, sólo se apuntan los más cabras. Por no mencionar que el “no me dejan preguntar” es el argumento mas poderoso que tienen. Y es muy muy poderoso. No hay Alicia que lo soporte.

Fuente del ejemplo, Luis del Pino en Libertad Digital:

Bando “no es legal”. Su principal pega, por lo que veo, es hacer una consulta en Cataluña. En vez de en toda España — como dice la Consti para una reforma constitucional. Pero no es el caso. La Clarity Act no regula ninguna reforma constitucional. Sino, en palabras de Ruiz Soroa (coautor del  libro), sería un “supuesto procedimental previo”. Con lo que una Ley de Claridad española sería una Ley reguladora de los trámites previos necesarios para poner en marcha la iniciativa de reforma constitucional en los supuestos que afecten a la unidad nacional. No sólo no iría contra la Constitución, sino que la apoyaría. Se incardinaría en ella como desarrollo normativo de un supuesto particular de posible reforma.

Dicho a la pata la llana. Preguntar por un anhelo no es empezar a realizarlo. Sólo es informarse, antes de pensar en hacerlo (o no).

Sobre esta y otras pegas, el libro da muy buena cuenta.

Fuente del ejemplo, Marod y Octavio en esta plaza:

Este es el cuento. El “tocho” que sigue es un copia y pega de cómo sería el proceso, incardinado en la C.E. Según Ruiz Soroa. Como es una parte técnica, es más rollo. El  libro en general es mucho más llevadero. Y muy muy recomendable. Quita muchos malentendidos. La Clarity Act no es una ley con vocación de provocar referéndums. Al contrario; pretende evitarlos, clarificando y haciendo muy visible el problema que se trata. Y su efecto conocido es precisamente ese. Y también evita el tabú, siempre tan útiles para todo tipo de revueltas.

Agradecimientos: A Kajopu, por señalar el libro. No me había enterado de su existencia.

ruiz-soroa-procedimental


A grandes rasgos, el contenido de esta ley procedimental podría ajustarse a los siguientes pasos:

1. Iniciativa: cualquier Asamblea legislativa de una Comunidad Autónoma podría dirigirse al Gobierno de la nación notificándole su voluntad de solicitar la puesta en marcha de un proceso previo de verificación de la posibilidad de secesión para su Comunidad. Parece lógico establecer que esta decisión debería haber sido adoptada por una mayoría reforzada de la Cámara autonómica y no por una mayoría simple.

2. Tramitación: recibida la solicitud y constatada su adecuación legal, el Gobierno daría traslado de la misma a una Comisión ad hoc del Congreso en la que se integrarían varios miembros de la Asamblea autonómica y que sería la competente para discutir y aprobar los siguientes pasos.

3. Constatación de la existencia de una voluntad clara: la Comisión discutiría y acordaría los términos para que se verificase mediante una consulta referendataria la voluntad de la población de la Comunidad Autónoma afectada, estableciendo una propuesta de calendario y los términos exactos de la pregunta que se sometería a referéndum, y solicitando del Gobierno de la nación la convocatoria de la consulta según dispone el artículo 92 CE.

4. Fórmula de la pregunta: la pregunta a someter no podría ser condicional ni incluir más de una alternativa simple entre la unión o la secesión. Hay que tener en cuenta que cualquier pregunta que integra más de dos posibilidades de respuesta, como demostró ya en su día Condorcet, no permite conocer con claridad la opción realmente preferida por la ciudadanía salvo que se efectúen varias votaciones binarias sucesivas emparejando dos a dos las opciones, lo cual es impracticable en el caso estudiado. Por eso es obligado el referéndum con respuesta binaria.

5. Mayoría: para poder seguir el trámite, la pregunta a favor de la secesión debería ser respondida afirmativamente por la mayoría del censo electoral de la Comunidad, entendiéndose en otro caso rechazada. Se trata de una mayoría reforzada, puesto que toma como universo al censo electoral y no a los votantes efectivos, pero nadie podría objetar sensatamente que una tal mayoría no es la mínima exigible en una decisión de tanta trascendencia como ésta.

6. Mayorías territorialmente distintas: si en la Comunidad Autónoma en que se vote existieran entidades territoriales componentes de relevancia política estructural según su Estatuto, y no se alcanzase la mayoría afirmativa requerida en alguna de ellas, tales entidades quedarían excluidas desde ese momento del proceso iniciado, que se limitaría a las entidades restantes. Por ejemplo, en el caso vasco esto supondría respetar la voluntad mayoritaria de los alaveses por respecto al conjunto, dado que los territorios forales son entidades de relevancia política estructural en un sistema cuasiconfederal como es el vasco. No lo son los municipios o las cuadrillas, pero sí las tres Provincias (hoy llamadas «Territorios»).

7. Vacatio: en caso de no aprobarse la pregunta sometida a referéndum por la citada mayoría, no podrá proponerse una nueva iniciativa de verificación por la misma Comunidad Autónoma hasta pasado un plazo de veinte años

8. Obligación de negociar: constada la voluntad mayoritaria afirmativa en los términos anteriores, se iniciaría un proceso de discusión y negociación en el seno de la Comisión del Congreso para llegar a acuerdos sobre las condiciones de la secesión, el reparto de derechos, obligaciones y patrimonios, las garantías de trato democrático a las minorías nacionales y culturales, el régimen transitorio, etc. No existe garantía de que se alcance el acuerdo final, pero sí existe obligación de negociar y de hacerlo de buena fe.

9. Reforma constitucional: en caso de llegarse a un acuerdo, éste sería sometido a la consideración del Congreso para su ratificación y para que se iniciase el proceso formal de reforma constitucional en lo preciso para poder llevarla a efecto, incluyendo el pronunciamiento en referéndum de todos los ciudadanos españoles.

Una Ley como ésta no infringiría principio constitucional alguno: de acuerdo con ella, en efecto, sería el sujeto de la soberanía según la Constitución, es decir el pueblo español, el que dirigiría y controlaría en todo momento el proceso, y de su voluntad dependería la culminación del mismo. No habría, en tal sentido, merma alguna de soberanía ni desapoderamiento de las instituciones básicas del Estado —las Cortes Generales y el Gobierno— con respecto al ejercicio de sus poderes constitucionales. La victoria del «sí» —en su caso— en el referéndum de constatación de la voluntad popular parcial no sería jurídicamente el título legitimador de la secesión (menos aún crearía un «derecho» a la misma), sino que sería sólo la condición previa, aunque políticamente determinante , para impulsar un proceso de reforma constitucional que se ajustaría a lo dispuesto en ella expresamente. De esta forma, todo el proceso sería a la vez respetuoso tanto con el Estado de Derecho español como, al tiempo, con el principio democrático

Añadido (24/07/2018). Comentario a través de Twitter del catedrático de Derecho Constitucional Eduardo Vírgala. (La cita entrecomillada es del Fundamento Jurítico 4 de la STC 103-2008):

virgala

[Nota previa, o avanzadilla para impacientes. Marod cree que no se puede aplicar una Clarity Act sin reformar primero la Consti. Otros creen que sí (ver en los comentarios)]

Marod

Ayer manteníamos una pequeña charla/discusión en Tw sobre la aplicabilidad de la Clarity Act canadiense en España. Por aquello de aclarar de una vez por todas si Cataluña (u otros) se quedan o se van, y sobretodo para que la pregunta fuese clara y unívoca.

Yo decía que España no puede elaborar una Clarity Act tan alegremente porque, a diferencia de Canadá, nuestra constitución establece dos cosas que habría que reformar primero.

1- Unidad indisoluble de la nación española. Canadá no hace mención expresa a esto, y por tanto sólo requeriría una enmienda sobre la legitimidad de una Provincia para secesionarse de la Nación.

2- Competencia exclusiva del Estado central para realizar consultas populares (referendum). Hay una negativa expresa a que cualquier provincia haga una consulta sobre cualquier tema a su ciudadanía. Es una facultad reservada en exclusiva para el Estado central.

Me decía Plaza que “Preguntar no es ofender” y que para reformar la norma fundamental, primero habría que saber si hay motivo. “Sentirse concernido” no significa cambiar la Constitución.

Bueno, como TW da para lo que da (poco), he revisado la magnífica entrada de Plaza https://plazamoyua.com/2014/12/06/la-clarity-act-traducida-y-algunas-explicaciones/

Y he aquí por qué España necesita primero reformar su Constitución y luego regular un derecho de consulta. Efectivamente, la Clarity Act no sólo determina al gobierno a “sentirse concernido”, sino que le obliga a negociar:

“Que el Tribunal Supremo de Canadá ha determinado que el resultado del referendo de secesión de una provincia ha de estar libre de ambigüedad, tanto en términos de la pregunta empleada como del apoyo que recibe, si tal resultado ha de ser tenido en cuenta como la expresión de la voluntad democrática que CONLLEVARÍA LA OBLIGACIÓN de entrar en negociaciones que podrían conducir a la secesión”

Nuestro ordenamiento jurídico no sólo es que prohíba la celebración de consultas por otras administraciones, sino que establece de forma expresa la indisolubilidad de la nación española.

No es posible autorizar una pregunta sobre algo que nuestra constitución prohibe expresamente. Es como si mañana nos planteásemos consultar en Cataluña si la libertad de expresión se permite o no.

Le decía yo a Plaza que sin rito no hay liturgia, al igual que sin formalidad no hay Estado de Derecho. Me explico con mayor amplitud de lo que TW me permite.
Una clarity act española sería claramente inconstitucional, ya que sería una norma de rango inferior que contraviene lo dispuesto en la norma de mayor rango (la Constitución). Por lo tanto, es preciso reformar primero la Constitución, variando el artículo 2 y el 149. De tal forma, que la nueva constitución dejase abierta la posibilidad que la nación española fuera secesionable, y dejase abierta también la posibilidad de que una Administración autonómica pudiera celebrar consultas. A partir de ahí, sí se podría regular con una ley las condiciones de la pregunta y sus posibles consecuencias. Antes no, ni de coña.

Claro, obviamente siempre se puede recurrir a la vía de hecho. Hacer la pregunta como por curiosidad, a ver que sale, sin reformar la Constitución.

Algo parecido a lo que hizo Artur Mas el 9N. Pero ya digo, sin rito no hay liturgia.
Es como si yo cojo una oblea la levanto al cielo y se la doy a un fulano. El acto es similar a la comunión cristiana. Pero sin rito no vale de nada. No cumple la función de congeniarse con Dios (o lo que sea que hace la comunión).

La liturgia legal también tiene sus formalismos, dirigidos a que todas las partes acepten como ciertas las realidades que se declaran. Insisto, de nada vale que declares consultas, referendums o derechos que sólo te crees tú. Sin la manta de la formalidad se te queda el culo frío.

Uf, me estoy enrollando mucho, es que me desquito del puñetero TW. A la parte dispositiva y termino ya.

El problema o crisis nacional en España pasa por redefinir las relaciones Estado central y Estado periférico. Y sobre todo redefenir las competencias y, obviamente, el reparto de la tarta impositiva para hacer frente al ejercicio de aquellas.
El federalismo es una opción, entre otras. USA es una república federal y tienen más sentimiento nacional que nadie. El sentimiento no es algo que las leyes puedan resolver. Vamos, que lo del sentimiento no lo va a arreglar nadie en este país. Una Clarity act no va a hacer que en un mes nos sintamos todos españolísimos y dejemos de berrear el himno en la final de copa 😉

O nos sentamos a renovar el pacto de organización territorial y cantidad de autogobierno; o abrimos el melón constitucional y que salga el sol por antequera: quitamos lo de indisoluble y si rompe que rompa…O podemos no hacer nada, pero me da que estamos en las últimas.

Nota: La etiqueta Clarity Act lleva a unas pocas entradas más sobre el asunto:

Nota 2: Dos de los expertos de Ciudadanos que estudian el caso también creen que es necesaria uan reforma previa de la Consti. Mariano Alonso en Libertad Digital:

Por situar con brevedad. En 1995 hubo un referéndum de secesión en Quebec, que los secesionistas estuvieron a un tris de ganar. Era ya el segundo que se celebraba, y lo ajustado de la victoria de los unionistas produjo una conmoción en todo Canadá. Especialmente porque se veía que de consulta en consulta, alguna llegarían a ganar los secesionistas, y entonces se acabó el juego. Nadie duda que ellos no iban a permitir que les organicen consultas una vez consumada la secesión.

Las acusaciones de inacción al gobierno federal, y el mismo susto del resultado, movieron a Ottawa. Nombraron un ministro para encarar el problema, el politólogo québécois Stéphane Dion (actualmente líder del Partido Liberal de Canadá). El resultado de la tarea de Dion fue la Clarity Act, que regula la forma de digerir un afán secesionista de tercer grado que surja en un territorio. Para casos de países cuya constitución no permite una secesión, como por ejemplo el de Canadá o el de España.

Un resumen muy resumen sería: La Clarity Act no es una guía para la secesión. No resuelve ninguno de los enormes problemas que plantea una secesión. Sólo resuelve dos aspectos, y sin entrar en demasiados detalles. Cuándo debe el gobierno de un estado soberano democrático sentirse concernido por el resultado de un referendo de secesión, y la obligación de negociar la posible secesión en el caso de que deba sentirse concernido. No todo resultado simplemente mayoritario debe hacer que ese gobierno democrático se sienta obligado a negociar, y el hecho de negociar no implica automáticamente que el resultado de la negociación sea la secesión, con los parámetros elegidos por el gobierno del territorio que la busca.

Exige, sí, buena fe. Llevando implícita la importancia del efecto que esa buena fe puede producir en la opinión de la comunidad internacional, que a su vez puede llegar a ser un factor relevante en las posibilidades de la secesión.

La Clarity Act es breve, y viene traducida a continuación. Y el proceso y discusiones de los que nació está muy bien documentado. Es muy útil para el que quiera comprender los intríngulis y circunstancias. La ley surgió en tres pasos, y todos por escrito.

1) Discusión epistolar entre Dion y Bouchard (Primer Ministro de Quebec) y Brassard (Ministro -como de relaciones con Canadá- de Quebec), sobre las implicaciones de los referendos de secesión que venía convocando el Gobierno de Quebec cada tantos años.

Tres cartas de Dion:

  • August 11, 1997 – Letter to Premier Lucien Bouchard Concerning his Position on a Unilateral Declaration of Independence.
  • November 19, 1997 – Letter to Mr. Jacques Brassard in response to his ministerial statement on the territorial integrity of Quebec.
  • August 25, 1998 – Letter to Premier Lucien Bouchard on the Need to Respect the Supreme Court’s decision in its entirety.

2) Respuesta del Tribunal Supremo a  tres preguntas del Gobierno de Canadá tras la discusión anterior.

  1. ¿Bajo la constitución de Canadá, puede la Asamblea Nacional o el Gobierno de Quebec separarse unilateralmente de Canadá?
  2. ¿Concede el Derecho Internacional el derecho a la secesión unilateral de Quebec respecto de Canadá?
  3. ¿En caso de conflicto entre la ley de Canadá y el derecho internacional respecto a una secesión unilateral, cuál tiene precedencia en Canadá?

3) Clarity Act. Ley que refleja la respuesta del Tribunal Supremo.

Traducción de la Clarity Act:

Una ley para llevar a cabo la exigencia de claridad según se desprende de la opinión del Tribunal Supremo de Canadá en su Referente a la Secesión de Quebec.

Preámbulo.

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que no existe derecho de efectuar una secesión unilateral por parte de la Asamblea Nacional o el Gobierno de Quebec, ni bajo el derecho internacional ni la Constitución de Canadá;

CONSIDERANDO que cualquier propuesta relativa a la partición de un estado democrático es un asunto de la mayor gravedad y de una importancia fundamental para todos sus ciudadanos;

CONSIDERANDO que el gobierno de cualquier provincia de Canadá tiene derecho a consultar a su población mediante referendo sobre cualquier asunto, y puede elegir la formulación de la pregunta;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha determinado que el resultado del referendo de secesión de una provincia ha de estar libre de ambigüedad, tanto en términos de la pregunta empleada como del apoyo que recibe, si tal resultado ha de ser tenido en cuenta como la expresión de la voluntad democrática que conllevaría la obligación de entrar en negociaciones que podrían conducir a la secesión;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo ha establecido que democracia significa más que la simple regla de la mayoría, que sería necesaria una clara mayoría para crear una obligación de negociar la secesión, y que se requiere una evaluación cualitativa para determinar si existe en esas circunstancias una mayoría clara en favor de la secesión;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que la secesión de una provincia, para ser legal, requeriría una enmienda a la Constitución de Canadá, que esa enmienda necesariamente requiere negociaciones referentes a la secesión que implican al menos a los gobiernos de todas las provincias y al Gobierno de Canadá, y que esas negociaciones estarían guiadas por los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías;

CONSIDERANDO que a la vista de la decisión del Tribunal Supremo que serían los representantes electos los que determinarían qué constituye una pregunta clara y qué constituye una mayoría clara en un referendo de secesión habido en una provincia, la  Cámara de los Comunes, como única institución política elegida para representar a todos los canadienses, tiene un rol importante en identificar qué constituye una pregunta clara y una mayoría clara suficiente para que el Gobierno de Canadá entre en negociaciones en relación a la secesión de una provincia de Canadá.;

Y CONSIDERANDO QUE es imperativo que el Gobierno de Canadá no entre en negociaciones que pudieran conducir a la secesión de una provincia de Canadá, y que pudiera consiguientemente suponer el cese de la ciudadanía y otros derechos que ciudadanos canadienses residentes en la provincia disfrutan como participantes plenos de Canadá, a no ser que la población de esa provincia haya expresado con claridad su voluntad democrática de secesión de Canadá;

PORTANTO, Su Majestad, por y con el consejo y consentimiento del Senado y la Cámara de los Comunes de Canadá, promulga lo siguiente:

Nota marginal: La Cámara de los Comunes considerará la pregunta

1. (1) La Cámara de los Comunes debe, en el plazo de 30 días después de que el gobierno de la provincia o su asamblea legislativa o por cualquier medio oficial declaren la pregunta que pretenden presentar a los votantes en un referendo relativo a la propuesta secesión de la provincia de Canadá, considerar la pregunta, y, por resolución, determinar si la pregunta es clara.

Nota marginal: Extensión de tiempo

(2) Si los treinta días de la subsección anterior ocurren durante una elección general de los miembros de la Cámara de los Comunes, los 30 días se extenderán 40 más.

Nota marginal: Consideraciones

(3) Al considerar la claridad de una pregunta de referendo, la Cámara de los Comunes debe considerar si la pregunta resultará en una clara expresión de la voluntad de la población de una provincia sobre si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá y convertirse en un estado independiente.

Nota marginal note: Dónde no hay clara expresión de voluntad

(4) A los propósitos de la subsección (3), una cara expresión de la voluntad de la población de una provincia de que la provincia deje de ser parte de Canadá no puede resultar de:

(a) una pregunta de referendo que se refiera solo a un mandato de negociar, sin solicitar una expresión directa de la voluntad de la población de esa provincia respecto a si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá. ; ó

(b) una pregunta de referendo que contemple otras posibilidades además de la secesión de la provincia de Canadá, tal como acuerdos económicos o políticos con Canadá, que oscurezcan la expresión directa del deseo de la población de esa provincia sobre si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá.

Nota marginal note: Otros aspectos a considerar

(5) AL considerar la claridad de la pregunta del referendo en cuestión, La Cámara de los Comunes deben tener en cuenta la opinión de todas las partes políticas representadas en la asamblea legislativa de la provincia cuyo gobierno está proponiendo el referendo de secesión, cualquier declaración o resolución del gobierno o legislativo de cualquier provincia de Canadá, cualquier declaración formal o resolución del Senado, cualquier declaración o resolución de representantes de los Pueblos Aborígenes de Canadá, especialmente aquellos de la provincia cuyo gobierno está proponiendo el referendo de secesión, y cualquier otra opinión que considere relevante.

Nota marginal: No negociaciones si pregunta no clara

(6) El gobierno de Canadá no debe de entrar en negociaciones sobre los términos en que una provincia puede dejar de ser parte de Candá si la Cámara de los Comunes determina, de acuerdo a esta sección, que el la pregunta del referendo no es clara y, por esa razón, no determinará una expresión clara de la voluntad de la población de esa provincia sobre si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá.

Nota marginal note: Cámara de los Comunes considera si hay voluntad clara de secesión

2. (1) Donde el gobierno de una provincia, tras un referendo relativo a la secesión de la provincia de Canadá, busca entrar en negociaciones sobre los términos en que esa provincia podría dejar de ser parte de Canadá, la Cámara de los Comunes debe, excepto donde haya sido determinado de acuerdo a la sección 1 que la pregunta del referendo no es clara, considerar, y, por resolución, establecer su decisión sobre si, en las circunstancias, ha habido una clara expresión de la voluntad de que la provincia deje de ser parte de Canadá, por una clara mayoría.

Nota marginal: Factores que la Cámara de los Comunes atenderá

(2) Al considerar si ha habido la clara expresión de una voluntad por una mayoría clara de una provincia de que la provincia deje de ser parte de Canadá, la Cámara de los Comunes debe tener en cuenta:

(a) el tamaño de la mayoría de votos válidos en favor de la opción de la secesión;

(b) el porcentaje de votantes en el referendo; y

(c) cualquier otra circunstancia que considere relevante.

Nota marginal: Otros aspectos a considerar

(3) Al considerar si ha habido la clara expresión del deseo, por una clara mayoría, de la población de una provincia de que la provincia deje de ser parte de Canadá, la Cámara de los Comunes debe tener en cuenta las opiniones de todos los partidos políticos representados en la asamblea legislativa de la provincia cuyo gobierno propuso el referendo de secesión, cualquier declaración formal o resolución del Senado, cualquier declaración formal o resolución de los representantes de los Pueblos Aborígenes de Canadá, especialmente de aquellos de la provincia cuyo gobierno propuso el referendo, y otras opiniones que considere de interés.

Nota marginal: No negociaciones sin voluntad clara

(4) El Gobierno de Canadá no debe de entrar en negociaciones sobre los términos en que una provincia puede dejar de ser parte de Canadá salvo que la Cámara de los Comunes determine, de acuerdo con esta sección, que ha habido la expresión de una voluntad clara por parte de una clara mayoría de la población de esa provincia de que la provincia deje de formar parte de Canadá.

Nota marginal: Enmiendas constitucionales

 (1) Se reconoce que la Constitución de Canada no recoge el derecho de llevar a cabo unilateralmente una secesión de una provincia de Canadá y que, por tanto, sería necesaria una enmienda a la Constitución de Canadá para que cualquier provincia se secesiones de Canadá, lo que, a su vez, requeriría negociaciones con al menos  los gobiernos de todas las provincias y el gobierno de Canadá.

Nota marginal : Limitacion

(2) Ningún Ministro de la Corona debe proponer una enmienda constitucional a los efectos de la secesión de una provincia de Canadá a no ser que el Gobierno de Canadá haya abordado, en sus negociaciones, los términos de la secesión que sean relevantes a las circunstancias, incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.

Más documentación. Aparentemente, el problema más delicado y que más discuten los de posturas secesionistas y federalistas es el territorial. Este estudio profundiza en ese aspecto:

Macquarie Law Journal (2003) Vol 3
QUEBEC’S BOUNDARIES IN THE EVENT OF SECESSION
Suzanne Lalonde
Professor of International Law, Faculté de droit, Université de Montréal.

La radiografía del resumen podría ser esta:

However, the Canadian Supreme Court effectively rejects the proposition that existing federal borders are sacrosanct in the context of a negotiated constitutional amendment for the secession of Quebec.

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