Clarity Act


dui

A estas alturas todo el mundo tiene clara la película. Y además la tienen por escrito, para que no haya dudas. Todo lo que han hecho calza a la perfección. No tienen la fuerza necesaria para una independencia, y necesitan montar el gran pollo para tener la esperanza de alcanzarla. Esperan dos efectos; por una parte un aumento de simpatizantes dentro de Cataluña, y por otra algún tipo de intervencion internacional.

La insuficiente simpatía interna ya la vimos con los resultados electorales. Una gran estabilidad desde 1999, con el voto separata por debajo del 50%.

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Kiko Llaneras tiene un análisis muy completo en El País.

Lo de la intervención externa es obvio. Obligarles a mediar ante una violencia y cristo inadmisibles en Europa. Y en cuanto hay mediación internacional, ya tienes dos actores internacionales en plan de tú a tú.

Lo que hace falta ahora es que los pesados del “no es legal” se den cuenta de la importancia del “no es moral”. Donde lo “moral” no es lo que te parezca bien a ti, sino lo que circula en la sociedad. Y no tiene nada que ver el nivel de violencia admisible cuando una revuelta cafre está produciendo destrozos y poniendo en riesgo la seguridad pública, que cuando está en un local depositando papelitos en una supuesta urna. Los dos casos son “no es legal”, pero están en lados opuestos de la barrera en el departamento de “no es moral”. En el kindergarten no se ve inmoral lo de los papelitos. Punto. Lo que veas tú da igual. Y ya puede ser todo lo ilegal que quieras, que una sola porra es totalmente improcedente. En cambio, si cortan carreteras o detrozan los escaparates, no hay nadie en el kindergarten que no entienda un buen manguerazo a tiempo. Pero ojo, manguerazo; no puedes arriesgar la necesidad de disparar.

No es difícil. No es una cuestión de ley y soberbia, sino de guerra y estrategia. Pero una guerra rara; incruenta y posmoderna. Y si hay sangre, tiene que quedar muy muy claro que tú no has producido la primera. Que actúas, con contundencia si hace falta, para evitar más sangre. Para eso eres el fuerte y se te exige mayor templanza.

La DUI esa, a estas alturas tiene tres caminos.

– Payasada, y no hubo nada.

– Intentar paralizar el país con funcionarios rebeldes y cortes de carreteras.

– Provocar una reacción con muertos.

La tercera está en tus manos evitarla. La segunda jode sobre todo … ¡a Cataluña! También a España entera, pero la parte que le toca al resto es el 20%. En vez del 100% que le toca a Cataluña. Si se ponen tontos, sabemos que va a ser caro. Pero será mucho más caro para los catalanes. Y para los no separatistas es menos caro aguantar que ceder. Especialmente para los no separatistas de Cataluña. Esa mitad de la población que lo llevaría muy crudo con una secesión. Lo que necesitas es que los perturbados lo entiendan cuanto antes. Idealmente, antes de empezar con la monada.

Y cuanto antes ofrezcas estudiar una salida tipo Clarity Act, antes les quitas la fuerza moral. ¿Estudiar es pecado, señor “no es legal”? Pues resulta que el coste que va a tener ahora la gracia, probablemente muy caro, viene de considerar pecado estudiar una solución razonable que ya ha funcionado en un caso similar. No parece una gran estrategia.

Y luego tienes las cuestiones de largo plazo. Lo de la educación y todo eso. El caso más claro que se puede dar de marginazión, abuso, y odio, de minorías culturales o étnicas. Que para más cojones ni siquiera son minorías. No es el problema inmediato, pero es el paso que viene después de ganar la guerra a la rebelión posmoderna.

¿DUI? ¿Cuál de ellas? ¿La que sí, la que no, o la que ni sí ni no? ¡Anda ya!

Pero con calma; todo con calma. Los Jordis están detenidos, y ya nadie se acuerda de ellos. Y no pasó nada.

Ah, y queda ese “problema” que tanto preocupa. Un Puchi atrincherado en su sede, protegido por “escudos humanos”. ¿Y por qué va a ser un problema en lugar de una ventaja? Le cortas internet, y organizas visitas turísticas, con gradas y todo, para entretenimiento del orbe. Mira, mira; un soberano. Primo de Assange, e igualmente peón de Putin. Con orden de detención en Interpol. Para payasadas, el circo.

MANIFESTACIÓN ARTICULO 155 DE LA CONSTITUCIÓN

¿Que qué es cara pocha? Pues por ejemplo la que se le pone a un payaso en la cárcel. Y ojo con eso, porque la otra característica más relevante del Mariano, después de la cobardía y la inacción, es el rencor. Que le pergunten a cualquiera que hay abierto la boca en el partido para expresar una idea propia.

Tengo la impresión de que esta vez estamos de suerte, y nos hemos encontrado una conjunción planetaria a favor. El encuentro entre la Revolución Patética y El Indolente. Y eso ha producido la más carcajeante de las revueltas kindergarten posmodernas. Y sí, es cierto que en las democracias occidentales estas rebeliones twitter no derriban nada. Occupy Wall Street, o el 15-M, etc. Son, sobre todo, inmensas “performances” de gran impacto estético y moral. Y tras ellas conquistaba terreno Sanders, que tiene bastante sentido, o esa extraña versión aberrante española llamada Iglesias. Pero todo empezaba por la épica del rebelde que se levanta, heroico, contra el asqueroso opresor.

El esquema, por supuesto, está más trucado que una película de Spielberg. En vez de  héroes, margaritas sin media hostia emocional. Del intelecto no hablemos. Y en vez de oprimidos, son los cantamañanas más protegidos de toda la historia de la humanidad. Pero como cuento funciona muy bien, y Spilberg se forra a vender sus películas tramposas.

Y es de ahí de donde viene precisamente la cara pocha de nuestros queridos Puchi y Fray Jonker. Un fallo de guión se puede cargar la mejor película. Y en el mundo posmo la línea que separa al héroe del payaso es muy fina. A nadie le importa a estas alturas si declaran la independencia, o no. Le han dado tantas vueltas a ese carrete, ha sido tantas veces proclamada pero suspendida, pero no proclamada y aun así supendida, que ya es totalmente irrelevante el estado ontológico del prodigio. Ya no es una independencia, es un chiste. Y sólo lo miramos -con regocijo- por sus muy previsibles efectos penales.

La DUI ya no está en el intríngulis del guión. La habrá, supongo, pero ya no pasa de MacGuffin más o menos entretenido. Ahora lo único que queda es la duda, nada trivial, de una resistencia física. Y la cara pocha , así como la comparecencia de Puchi anoche, sugieren que no está en el plan. O al menos no dirigida desde arriba, desde esa burguesía supremacista que ha demostrado ser la más suicida e imbécil de todas las que ha habido. Un papelón. No hay independencia. No hay negociación de tú a tú. Los héroes parecen cada vez más payasos. La UE los mira como a chiflados muy peligrosos. Se han tenido que llevar sus empresas y sus dineros fuera. Y encima, por ser niños malos ahora están dirijidos … ¡desde Madrit! Sin duda es una humillación de cojones. Pero es una humillación auto-inflingida, y más anunciada que la lotería de Navidad.

Tiene toda la pinta de que el relato se ha torcido. Tanto vídeo y tanta leche, tanta simpatía internacional, toda la galaxia mirando tu internacionalización del conflito, y vas y pegas el gatillazo.

Nota. Aunque creo que la humillación es buena, y necesaria, sigo pensando que la descompresión es la solución virtuosa. Pasar de un federalismo vergonzante, a uno de verdad, es un relato que todo el mundo puede comprender. Siempre que sea no asimétrico. Y estudiar -al menos estudiar- un esquema estilo Clarity Act, podría ser la descompresión definitiva. Sólo con descompresión pueden tener sentido las elecciones anunciadas para dentro de seis meses. Lo contrario podría suponer un bucle eterno de butifarréndum ilegal (y esta vez sin porras) + 155, y vuelta a repetir. No es plan. Y tampoco es serio. Pero este tipo de soluciones no necesitan una negociación con Cataluña. (Con la mitad de Cataluña en realidad). Serían negociaciones españolas, y del tipo de las lentejas.

Actualización. Llamadas a la rebelión ya hay … para el viernes. Supongo que la idea es la DUI en el Parlamento de Cataluña el viernes, el mismo día de la aprobación del 155 en el senado. ¿Por qué esperar tanto? Más “performance”. Y lo plantean exactamente como hemos puesto antes. O resistencia física, u hostiazo.

Estos de VilaWeb son los del campeón que decía, en una conferencia, que era mucho mejor que se fueran las empresas que se estaban yendo, porque eran las empresas mafiosas de los malos.

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Carromato

Creo que todo el mundo acepta que llevamos de culo la batalla de la “opinión internacional”. Aunque, ciertamente, ha mejorado después del punto insuperablemente bajo de las porras contra las señoras de las urnas. Y quien más quien menos, todo el mundo se deprime con esa impopularidad cósmica. Obvio; es mucho más costoso mantener tu postura sabiendo que eres al malo de la película para el resto de la humanidad. Hay que echarle más huevos siendo el malo. En principio no debería ser problema, porque los malos tienen más huevos. Están menos socializados / domesticados / ahormados. Pero ser malo de apariencia, sin realidad detrás, sí es un problema. Porque tienes que combatir la corriente en contra, sin las ventajas del malo de verdad.  Y ahí es cuando derivas a la soberbia. Niegas la realidad.

– No es la opinión internacional, sino la anglosajona. Y es por la leyenda negra; nos odian, ¡buuuaaa! … blablablá.

Comprobablemente falso. Y no se trata de mirar las cuatro cabeceras de prensa mas conocidas, sino de lo que está hablando la gente de carne y hueso, no implicada en el problema, pero que lo mira desde fuera. En general están hablando muy mal de España.

– No debemos preocuparnos por lo que opinen fuera. ¿Acaso se preocupa Erdogan? ¡Pues Erdogan está ganando!

Estupendo. Pero para tener la despreocupación de Erdogan hay que empezar por ser como Erdogan. Que es lo que se trataba de negar, precisamente. Y hay que estar fuera de la UE, entre otras cosillas. O tener una geografía clave entra la OTAN y Putin. O tener un dominio efectivo del territorio en cuestión, y no tener una oposición que te puede hacer la revolución al primer tanque que saques a la calle. Por no hablar de la moralidad kindergarten, que en Turquía no impera. En fin, todas esas circunstancias que la soberbia nos impide pensar.

¿Pensar? Puede haber quien todavía crea que pensar, por contra de la opiniorrea posmoderna, es útil. Y el primer paso de pensar (no de opinar) es averiguar si alguien ha inventado ya la rueda. El segundo, en caso afirmativo, es estudiar eso que ya se ha inventado. Si no, estaríamos siempre intentando inventar el carro. La mayor parte de las veces sin conseguirlo; es más difícil de lo que parece cuando no has visto ninguno.

Este es precisamente el punto relevante de la Clarity Act canadiense. Que no está en la ley propiamente dicha, sino en el pensamiento que la produjo. El dictamen del Tribunal Supremo de Canadá, del que posteriormente salió la ley. No se trata de que guste, o que convenga, o que haya tenido un resultado conveniente. Se trata de pensamiento. Se trata de que de los innumerables elementos que contiene el complejísimo problema de las secesiones, no hay ni uno sólo que el Tribunal Supremo de Canadá se dejara atrás. Y además, cada uno de ellos analizado de una forma integrada en el conjunto. Si actúas de una manera determinada sobre uno de los elementos, eso afecta a los demás. Vaya, lo que se viene a llamar problema complejo.

La idea es: antes de lanzarte a pensar por ti mismo, a lo campeón, mira lo que ya se ha pensado. Y lo que ya se ha pensado es lo del TS de Canadá. En realidad es lo único a lo que se puede llamar pensamiento; todos los demás casos son apaños ad hoc. Por ejemplo, el referéndum estilo Escocia es un apaño entre dos gobiernos. No es algo que se pueda exportar, porque no se basa en principios (pensamiento). Y así todos los demás.

Ya hemos hablado de la importancia que le da el TS de Canadá a la opinión de la “comunidad internacional”.

Although there is no right, under the Constitution or at international law, to unilateral secession, the possibility of an unconstitutional declaration of secession leading to a de facto secession is not ruled out.  The ultimate success of such a secession would be dependent on recognition by the international community, which is likely to consider the legality and legitimacy of secession having regard to, amongst other facts, the conduct of Quebec and Canada, in determining whether to grant or withhold recognition.

Y no hay más que ver la cara de contento que llevaba ayer Mariano en lo de los premios Príncipe de Asturias. O sea, ¿no nos importa lo que opinen fuera, pero nos licuamos cada vez que la UE nos da una palmadita en la espalda? Seamos serios.

relato

A estas alturas, que han pasado unos cuántos siglos, podemos mejorar el axioma peripatético de Tomás de Aquino. Y queda así:

Nihil est in intellectu quod non sit prius in fabula

No somos animales racionales; somos animales que cuentan cuentos. Sólo a través de los cuentos nos entran ideas en nuestras duras molleras. O sea, el relato. Y en la Clarity Act hay un elemento muy relevante, en el que no nos hemos fijado, que da pie al más formidable de los relatos.

El pensamiento:

Hay unos principios generales de los que Canadá no puede prescindir para solucionar un problema, sin crear un problema mayor. Por ejemplo, no puedes solucionar un problema de democracia de forma que el resultado final sea menos democracia. No puedes solucionar un problema de minorías de forma que acabes teniendo un problema de minorías más grave del que tenías.

La ley:

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que la secesión de una provincia, para ser legal, requeriría una enmienda a la Constitución de Canadá, que esa enmienda necesariamente requiere negociaciones referentes a la secesión que implican al menos a los gobiernos de todas las provincias y a Gobierno de Canadá, y que esas negociaciones estarían guiadas por los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías;

3.2 Ningún Ministro de la Corona debe proponer una enmienda constitucional a los efectos de la secesión de una provincia de Canadá a no ser que el Gobierno de Canadá haya abordado, en sus negociaciones, los términos de la secesión que sean relevantes a las circunstancias, incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.

El relato:

Como España, en una negociación de cara a una secesión, tendría la obligación de garantizar los principios democráticos y de protección de las minorías, tiene la obligación de considerar -como precedente- el trato que reciben las minorías en la región que busca la secesión. Cuanto peor trato, más garantías de respeto a la democracia y a las minorías se necesita para llegar a un eventual acuerdo de secesion. Y en el límite, tiene, no  ya derecho, sino la obligación de no llegar a un acuerdo si no se garantiza la democracia y el respeto de las minorías en el nuevo ente político.

¿Miramos cómo están las minorías en Cataluña? Por ejemplo, esa suma de “charnegos” + “traidores”, que ni siquiera son una minoría. ¿Hablamos de supremacismo étnico y proto-fascismo? ¿Nos damos cuenta de las garantías que serían necesarias para no arriesgar una merienda de negros en Cataluña? Casi imposible.

Este es el cuento de hoy. El envés del absurdo relato de los separatas con su imaginario pueblo oprimido. Pero hay que mirar un poco más allá del “no es legal”, y del imposible “principio nacional”. Y el cuento “democracia y protección de las minorías” es una fábula de primer orden. O sea, el “no estáis sólos” del Rey.

Sí; la batalla del relato nos importa. Mucho. Pero los relatos hay que empezar por relatarlos; si no, no existen.

Fuentes

El búho (versión clásica de “el relato me la suda”):

Clarity Act:

Tribunal Supremo de Canadá:

 

Para discutir un argumento, conviene elegir la mejor versión que exista. Si no, te estás haciendo trampas. Y yo creo que Tsevan Rabtan siempre es una elección de confianza al respecto. Lástima que, además de presentar muy bien los argumentos, no tenga predisposición para contrastarlos en debate abierto.

Tsevan tiene un artículo reciente sobre la payasada catalana que tal vez sea lo mejor que se puede encontrar en defensa de la postura que llamo “no es legal”.

El título no podía ser mejor. Condensa en cinco palabras y dos ideas todo el problema. Pone todos los elementos encima de la mesa, de la forma más breve que se puede expresar. Alimento, o sea, fuerza; y turba, o masa irracional de tamaño francamente preocupante. Con eso, el resto de los elementos del problema salen solos. Y de ahí que ni siquiera haga falta expresarlos. Por ejemplo, turba ya implica “no es legal”. Eso es lo que hace la turba. Y como implica también irracional, significa que no es con razones con lo que la vas a parar. Es una cuestión, entonces, de fuerza. ¿Tienes fuerza para pararla? ¿Tiene la turba fuerza como para crearte un problema que no seas capaz de soportar a largo plazo?

Yo no pretendo tener la resupesta a eso. Ni idea. Me parece una apuesta … muy delicada. Pero la fuerza de la turba depende enteramente de su alimento. Que en este caso es un relato facilón. No nos dejan votar. Pero los cabeza cuadrada españoles no quieren mirar ni mucho ni poco lo que tienen enfrente, y sólo se preocupan de si es legal.

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Joder. Si hay algo que sabemos de dinámica social, desde 1º de los Forestales Juveniles, es que lo único más inútil aun que los argumentos -frente a una turba irracional- son los adjetivos. Y además, la lógica no es precisamente fina.

Se basa en la tesis de que hay algo malo, inmoral o peligroso en posiciones como la mía, a pesar de que yo sí respeto la ley.

Ya estamos con las Grandes Expresos Europeos. Estos son mis principos, y si no funcionan que le den a usted por saco. Vale; puede ser que valga … cuando vemos a quién le dan realmente por saco al final. Y respetar la ley no implica necesariamente que esa actitud no sea peligrosa. Por ejemplo, cuando la ley deja de funcionar puede ser sumamente peligroso atenerse a la ley.

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Anda, intenta entrar en ese coche y llevártelo, porque es legal. Ahí tienes; legal Y peligroso.

En Canadá tuvieron esencialmente el mismo problema, con una diferencia. El referéndum no era ilegal — aunque la secesión unilateral de una Provincia (con o sin referéndum) si lo fuera. Esa diferencia les impdió atascarse en la “solución” de impedir el referéndum. Bueno, también pudo ayudar la tendencia cultural anglo a no obsesionarse con una idea, prescindiendo de la realidad. A los continentales nos encanta engancharnos una idea fuerza, pero el Tribunal Supremo de Canadá miró la realidad además de la legalidad. Incluso observó el preocupante fenómeno de que a veces las realidades crean legalidades (y soberanías).

It is true that international law may well, depending on the circumstances, adapt to recognize a political and/or factual reality, regardless of the legality of the steps leading to its creation.

No one doubts that legal consequences may flow from political facts, and that “sovereignty is a political fact for which no purely legal authority can be constituted . . .”,  H. W. R. Wade, “The Basis of Legal Sovereignty”, [1955] Camb. L.J. 172, at p. 196.  Secession of a province from Canada, if successful in the streets, might well lead to the creation of a new state.  Although recognition by other states is not, at least as a matter of theory, necessary to achieve statehood, the viability of a would-be state in the international community depends, as a practical matter,  upon recognition by other states.  That process of recognition is guided by legal norms.  However, international recognition is not alone constitutive of statehood and, critically, does not relate back to the date of secession to serve retroactively as a source of a “legal” right to secede in the first place.  Recognition occurs only after a territorial unit has been successful, as a political fact, in achieving secession.

Hagamos hincapié en la diferencia. En Canadá no podían impedir el referéndum (tuvieron dos), pero su sistema constitucional sí decía que el resultado del referéndum no creaba una soberanía. Podían haberse agarrado a eso, pero les pareció insostenible. Insosntenible en la realidad … que al final puede acabar creando una nueva legalidad y soberanía. Y buscaron una solución que ha funcionado, a pesar de que el referendo sea legal. Al dar una salida a las aspiraciones secesionistas, difícil pero hipotéticamente posible, les quitaron el alimento. La fuerza. Y se desinfló el suflé. Tiene su riesgo, claro. La salida, aunque francamente difícil, existe. La gracia es que funcionó.

En España sí podemos impedir un referéndum, según la ley. Según la realidad, no tanto. Y hemos tomado la decisión, sin pensarlo, de que impedir preguntar soluciona el problema. Porque como entrecomillamos lo de “problema político”, parece como que no existe, o no importa. Y encima ni siquiera podemos realmente impedir preguntar, aunque lo tengan que hacer de una forma más o menos atrabiliaria.

Hay alguna otra diferencia. No nos dejan preguntar es mil veces más potente como alimento de la turba que no nos dejan separarnos. Si no nos dejan separarnos le pareció fácticamente insostenible a largo plazo al Tribunal Supremo de Canadá, imagina lo que hubieran dicho de no nos dejan preguntar. Es algo que allí ni se contempla.

Ejemplo. Incluso un tío con lecturas (aunque sea un cantamañanas) como Punset se apunta al mensaje kindergarten sin rubor:

¿Qué cojones quieres hacer contra eso; no es legal? ¿En serio?

Otra diferencia, nada irrelevante, es que en Canadá no tienen una izquierda sumamente reacia a la idea de Canadá, y frecuentemente aliada de la secesión.

Al final es una apuesta, y es imposible saber cómo va a salir. Pero la estrategia cabeza cuadrada te limita a contemplar sólo una de las soluciones del abanico, que liquidas en 1.225 palabras de un buen artículo de Tsevan Rabtan. El TS Canadá empleó 26.000 palabras, que sugiere que tal vez haya empleado unas 20 veces mas de pensamiento. Pero, oye; pensar mucho no quiere decir necesariamente pensar bien. Es posible que lo de los cabeza cuadrada sea mucho mas elevado. Por la pinta parece muy simplón, pero mayores prodigios se han visto.

Termina Tsevan Rabtan:

Tampoco quiero que me pidan perdón los que llevan años llamándome fascista o intransigente. Me bastaría con que lean esto y entiendan lo que digo, aunque una vez más sucumbo a mi habitual pesimismo. Seguro que habrá quien me diga, tras leer todo lo anterior: tienes razón, cúmplase la ley, pero ¿habrá que hacer algo más, no?

Ya estamos con las etiquetas y las flores. Claro que se entiende lo que dice. Él, y todo el campo de no es legal. Es imposible no entenderlo porque es imposible que sea más simple. Pero claro que diré: ¿habrá que hacer algo más, no? De forma condicional, además. Dependiendo de lo que pase al final. Si la jugada no es legal sale bien a largo plazo, querrá decir que no había que hacer nada más. Pero si sale mal querrá decir todo lo contrario. Salvo para los que funcionan por principios independientes de los resultados. Y si sale mal (¿apostamos?), yo si voy a pretender -aunque no conseguir- que los cabeza cuadrada pidan perdón. ¡Porque me importa el resultado! España.

El efecto de todo este planteamiento cabeza cuadrada, o no es legal, tan simple, pegadizo e infantil como el no nos dejan votar, es impedir contemplar todas las posibles soluciones. No se me ocurre plantearme que mi solución sea la buena solución. No lo sé. Pero reducir un problema de 26.000 palabras a uno de 1.225 casi nunca es una buena estrategia.

Fuentes

Tribunal Supremo de Canadá:

Tsevan Rabtan:

Más lecturas

Varios sobre Clarity Act en la plaza:

A cuenta de mi crítica a la payasada catalana, pregunta Manu [–>]:

Lo que me gustaría comprender es exactamente el porqué de los problemas que le ves a una celebración de referendum.

A veces los ejemplos prácticos son la forma más fácil de entender algo complejo. Y tenemos muy reciente el mejor ejemplo imaginable. Brexit. Y aunque Manu se refiere a Cataxit, el ejemplo Brexit es perfectamente válido. El problema es que por mucho que No-Brexit sea una sola alternativa, Brexit son muchas. Es fácil dibujarlo:

brexit-alternativas

Con una pregunta binaria, que en la realidad no existe, ha ganado Brexit. Cuyo significado se ignora. Y después hay que decidir si es un Brexit blando, acabando con un pacto como el que tiene Noruega; si Brexit es duro pero con un acuerdo razonable de divorcio; o si Brexit es a lo bestia, sin acuerdo y con trato de nación cafre por parte de la UE.

En el gráfico, la división Brexit / No-Brexit es la que hubo (52/48). Las tres alternativas de Brexit las he puesto a capón; un tercio para cada una. No lo podemos saber, pero es obvio que No-Brexit, con un 48%, ha tenido más del doble de votos que cualquiera de los Brexit posibles (unos 17,3%). ¿Cuántos de los que votaron un Brexit civilizado, fuera blando o duro, hubieran preferido un No-Brexit que un Brexit cafre? Nunca lo sabremos. Pero lo que sí sabemos es que se va a acabar eligiendo una de las versiones de Brexit, cuyo apoyo inicial rondaría el 20% de la población. Y seguramente será la más bestia, que es lo que pasa cuando los problemas se enconan y desmadran.

Habrá quien sostenga que Cataxit no es lo mismo que Brexit. Que es un asunto más claro. Yo sugeriría que lo piense un par de veces. ¿Es lo mismo dentro que fuera de la UE, o que lo de fuera dure más o menos tiempo? ¿Es lo mismo pactando la division de deudas y haberes que a fostias? ¿Es lo mismo amigos que enemigos? ¿Es lo mismo asegurar los derechos de las minorías que una merienda de negros — si eres de una de esas minorías? No parece. No tiene pinta de que Cataxit fuera una alternativa única, en vez de ser un cristo tan colosal como Brexit.

Y aquí llega lo de la Clarity Act de Canadá. ¿Pero tú no eras partidario del referéndum “a la canadiense”? ¡Pues claro! Para empezar  hablar, porque el “referéndum a la canadiense” en la práctica normalmente significa un “no referéndum”, a la canadiense.  Es lo que pasó donde lo inventaron. Porque obliga al pacto posterior sobre la versión de Brexit. Y especificando los puntos más relevantes que es obligatorio pactar antes de la separación. O sea, visualiza ante el votante que hay muchas versiones, y que puede tocar una que no le guste nada. Y probablemente resultaría en que se hable de esas opciones en la campaña. Que es lo que los separatistas quieren evitar siempre a toda costa. Quieren que se visualice una satisfacción al alcance para un sentimentalismo infantiloide, pero que no se vea lo que cuesta. Y eso es una forma de engaño y de no claridad que se combate, precisamente, con una Clarity Act.

¡No nos dejan votar, buaaa!

Que sí hombre que sí. Pero le vamos a poner al juguete la etiqueta de la versión concreta, y  el precio. Cosa de que sepas lo que compras, y su precio, antes de comprarlo.

Más entradas sobre Clarity Act:

Plantea Rodrigo Tena en el blog ¿Hay Derecho?

El resumen sería que Brexit nos muestra que no se puede poner la negociación antes de la consulta, porque no se sabe lo que se vota. Y propone cambiar el orden de la Clarity Act, en ese sentido. No es un mal argumento, y señala un problema real.

A botepronto (pm) …

Hace un poco raro llamarle “a la canadiense” cuando no tiene nada que ver. ¿Porque se negocian algunas cosas? ¡También lo hicieron en Escocia!, y nadie le llama “a la canadiense”. ¿Por exigir una mayoría reforzada? Pues deberíamos llamarle “de mayoría reforzada”. O “Referéndum Tena”, o “Versión Española”, o lo que sea que no produzca tanta confusión.

La Clarity Act no puede producir una empanada mental como la del Brexit, porque al mencionar concienzudamente todos los puntos que hay que negociar -vaya, estableciendo la obligación- los pone encima de la mesa. Los brits al votar no eran conscientes de que Brexit tiene muchos significados diferentes, y de que inevitablemente algunos no le iban a gustar al que votara Brexit. Eso no puede pasar con la Clarity Act porque el problema queda demasiado visible.

La propuesta de definirlo todo antes de la consulta tiene dos partes. La del tipo de “mayoría necesaria, plazos, cuerpo de electores, preguntas admisibles, etc” es igual en la Clarity Act. Inevitablemente. La de “plazos, cuestiones fiscales, régimen fronterizo, periodos transitorios, etc” tiene bastantes problemas. (La CA cita: “incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.)

El problema que le veo es el principio que se sienta. Con el “Referéndum Tena”, España es divisible. Eventualmente. Con la Clarity Act, no. Se limita a señalar que puede darse un problema que aconsejaría contemplar la posibilidad de la división (si se llega a un acuerdo). ¡Pero no la contempla antes de tener el problema! En España, con la “versión española” pasaríamos de no poder saber si tenemos un problema -porque preguntar está prohibido- a tratar de resolver el problema antes de saber si lo tenemos. Y sobre todo, a establecer que España es divisible; o sea, provisional.

Entiendo los argumentos del autor. No son no razonables. Pero yo creo que faltan elementos. El principal -tal vez- es que la CA consiguió dos cosas. Quitarles las ganas de referéndum a los separatas, y quitarles el principal argumento (el “principio democrático”). La “Versión Tena” es tan diferente que no se me ocurre ningún motivo para pensar que fuera a lograr el mismo efecto. Y hay otras formas de hacerlo, como la planteada en el libro La Secesión de España, bases para un debate desde el País Vasco.

Tena tiene varios artículos más, también muy buenos, sobre Clarity Act:

Iremos haciendo colección de propuestas para que la sección quede completa. De momento conocemos estas versiones españolas, ordenadas por fecha de aparición.

Versión Ruiz Soroa (o de ley procedimental)

1) No necesita reforma constitucional previa, porque usa la vía de una “ley procedimental”.

2) Las Autonomías que contengan ” entidades territoriales componentes de relevancia política estructural según su Estatuto” no pueden decidir como conjunto, sino cada cacho por su cuenta.

Versión Santiago González (o de naciones a la carta)

También llamada de “naciones a la carta”:  comenzaría un proceso negociador en el que la provincia (Comunidad Autónoma) secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación, una Barcelona que quisiera seguir siendo española, por ejemplo.

Versión Rodrigo Tena (o de orden inverso)

1) Necesita reforma previa del artículo 92 CE (referéndum consultivo).

 2) Cambia el orden del proceso, de forma que se negocian las consecuencias de la secesión antes de la consulta.

Yo creo que hay una cosa que nos cuesta ver. A los “unionistas”, o “no separatistas”, o “no etnicistas”, o como quiera que nos definamos. La definición no es fácil, porque en ese grupo hay “no españolistas”, y también otros no especialmente amigos de nuestra Consti. Pero nos entenendemos. Y lo que digo que nos cuesta ver es que en la discusión -el relato- de la cuestión territorial hay una parte que tenemos perdida antes de empezar a hablar. La parte de: “no es legal preguntar”.

¿¿¿Mande???

No hay nadie ajeno a la discusión e intereses, y más o menos despistado, que se pueda tragar eso. Va completamente  en contra del edulcorado y bobo espíritu de nuestro tiempo. Y en contra de cómo entiende la democracia la mayor parte de la gente, con razón o sin ella. O sea, va contra la realidad. Contra la realidad social, hoy y aquí. E ir contra la realidad suele ser una estrategia suicida.

Tener el relato perdido de antemano es muy malo de cara a fuera. Y la opinión de fuera en el caso de una declaración unilateral de independencia puede ser muy relevante. Incluso decisiva. Pero también es muy malo de cara adentro. Es una herramienta para la cizaña, que siempre puede aliarse con los separatas. Puede, mientras se trate de la chorrada del prohibido preguntar. ¡Como no se va a poder preguntar!  No podría cuando se trate de una secesión de verdad, y no de un  show.

Solemos decir que tenemos un sistema federal en la práctica. Respecto a Alemania no sé, pero con USA no tiene nada que ver. Lo que tenemos es un sistema infantil. Las autonomías son como niños, que no pueden ni preguntar por su cuenta. Y pueden gastar … porque papá les da la paga. Pero tampoco son responsables del asunto. Tratadas como niños, ¿cómo esperamos que se comporten?

Además, niños maleducados. Porque no somos capaces de hacerles cumplir las normas. Hemos fabricado la bomba de relojería ideal. Irresponsables, sin educación, y aliados de la cizaña. ¿Tú qué esperas que pase?

Es una apuesta. Podemos apostar por seguir como estamos, en la esperanza de que los niños se darán de hostias entre sí antes de llegar a nada de sustancia. Nos acaba de funcionar una vez. ¿Funcionará siempre?

También podemos apostar por seguir con el no se puede preguntar, pero por otro motivo. Porque soñamos que vamos a cambiar, y nos vamos a poner a educar a los niños. ¡Mano fuerte con los nenes! Hay gente que piensa así. Con dos cojones.

También podemos contemplar alternativas. Para estupor del pensamiento cojonudo, concepto falsamente atribuido a Unamuno pero bien real, es una opción que siempre existe. Y contemplar es contemplar; sólo es pensar y comparar, y mirar las rutas posibles que pueden ocurrir en cada caso. No necesariamente es decidir otra cosa, ni una concreta.

Los del PSC han intentado hacer exactamente eso. Poner una alternativa en el debate público. Pero nuestra idea del debate público es una estrategia en dos pasos. (1) Mirar la cuadra del proponente. (2) Descojonarnos, desde la altura de nuestra sabiduría cojonuda, porque es de una cuadra inadecuada y por tanto sus intenciones han de ser malas. ¿Y qué es lo que propone, y qué consecuencias puede tener? Da igual; es idiota porque es de los otros, y los otros están equivocados y son muy malos. A tomar por rasca la bicicleta.

Ni siquiera estaba muy bien planteado lo del PSC. Pero es igual, porque aquí lo que no se puede es pensar — y seguro que contaban con ello. Y sí que tenía una parte aprovechable. Para contemplarla, digo, no necesariamente para hacerla. La parte de sí se puede preguntar (¿y cómo no?); y la parte de no cualquier pregunta, ni cualquier respuesta, me hace sentirme concernido (lo que llaman “canadiense”).

Seguiremos a lo nuestro. No se puede preguntar … hasta que se pueda. Y cuando se pueda, ata esa mosca por el rabo. Igual funciona, y nunca se puede. O les educamos. O algo.

De momento, la teoría de que acabar con el bipartidismo iba a acabar con la llave / chantaje de los nacionatas, se ha demostrado falsa. Como era matemáticamente previsible.

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