Clarity Act


Rescatado de los comentarios [–>] de la entrada anterior.

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Por Marod

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Vale, ¿y ahora qué haces?
– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.
– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.
– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).
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Sin lugar a dudas, hay que plantear nosotros nuestro referéndum (C.Act, por ejemplo)

Me gustaría argumentar la respuesta desde otra perspectiva. Un poco más alejada de tecnicismos concretos. Desde una visión más general, con menos resolución y alejada del detalle. Los detalles para los doctos, que para eso cobran.

Ignoro si previsto o pensado cuando la parieron los próceres que la establecieron, pero uno de los efectos más poderosos (en mi opinión) de la democracia liberal moderna es la anulación de la épica de la rebelión, del romanticismo de enfrentarse a lo prohibido, al opresor.

Ya sabéis aquello de que “todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda”. No sé porque, pero hay un componente muy atractivo en el hecho de oponerse y resistirse a lo prohibido.

Cierto que la generación anterior corría delante de los grises defendiendo la libertad, la igualdad, la justicia y todas esas cosas tan preciosas…pero no es menos cierto que añadía un plus de motivación el hecho de que Paquito estuviese ahí representando el orden opresor, la dictadura del “por mis cojones, que son dos”.

Ya digo, no sé si calculado o por pura serendipia, pero el hecho de que exista un procedimiento participativo por el que puedes cambiar el gobierno (y las leyes) a través de unos representantes que eliges (ejem)… jode absolutamente el “mito revolucionario”. Porque ya no se sostiene, “A las barricadas”… ¿pa qué?. Te han puesto las urnas, ya no puedes jugar con las barricadas.

Esto, socialmente, es un avance impresionante. Genera paz social, y por ende confianza mutua, seguridad jurídica, estabilidad y prosperidad. La hostia. Lo único malo es que también elimina un argumento muy bueno para ligar con chatis, en plan “revolucionario comprometido”, pero bueno para eso ya inventaron Tinder 🙂 ….al pan, que me descentro.

Pues el artículo 2 y el principio de legalidad están haciendo el papel de “opresor”. Magníficamente, además. Ahora, toda la juventud (más susceptible al mito “rebelión”) de Cataluña tiene un poder opresor que niega su causa justa por mis cojones que son dos (“no es legal”)… Es perfecto. Si yo tuviese 20 años y viviese en Cataluña sería indepe fijo. ¡Ah!, ¡Cuán maravilloso sería aglutinarme en plazas y calles con pancartas, soflamas y eslogans! ¡Qué gustito sentirme David enfrentándose a Goliath, El Ché frente a los imperialistas, un joven francés frente a De Gaulle en los psicodélicos 60! ¡Qué torrente de endorfinas y adrenalina al poner mi mejor cara de contestatario y susurrar a una chica en la manifa… “debajo del asfalto está la independencia”!

… ¿Se entiende, no?

No sé el tecnicismo concreto para cohonestar esa C. Act con la Consti…pero sí sé que un jurista bueno puede hacer eso y mucho más. Zapatero a tus zapatos, no seré yo (ni ninguno de nosotros) quien dé con la fórmula magistral que haga posible un procedimiento legal para preguntar/consultar/negociar coherente con la actual Consti… pero sí sé qué es necesario. Mucho.

Necesitamos ese “jarro de agua fría” para tanta calentura activista. Y el mejor remedio que hemos inventado es permitir al sujeto propenso a calentarse participar de la decisión.

Tiene truco, claro. Participar no de forma directa, sino con un sistema. Y eso, llámalo como quieras, es lo que buscamos. Da igual que se llame Clarity Act, Ley de Claridad o Ley de dejad de dar el coñazo ya.

Última metáfora, con permiso. Si tenemos un curso del río muy estrecho (marco legal) y mucha agua bajando en torrente (componente emocional)… la mejor solución parece ensanchar el cauce (proceso legal para consultar/negociar cosas extraordinarias). O le damos cauce o más pronto que tarde nos ahogará la riada 😉

Perdón por el ladrillo, es que estoy locuaz hoy 🙂

 

Viene de lo de ayer (Dastis y los nervios).

Con perdón, lo de Luis del Pino es una chorrada como la copa de un pino. Valga la redundancia. Porque no se trata de que “ellos” tengan un problema, sino de que tengan la capacidad de plantearte un buen problema a ti. Y la tienen. Y la van a seguir teniendo. Y la ley ya ha demostrado que no puede evitarlo.

La ley ha demostrado que puede evitar la independencia. De momento. Con más partidarios y más “entusiasmo” … vete a saber.

Pero la ley ha demostrado también que no puede impedir un referéndum. Si en las elecciones 21D salen unos números parecidos a las anteriores, y vuelven a organizar un referéndum, vas a tener referéndum. Y el estado no va a poner ni porras ni vainas en contra. Ni siquiera va a perseguir las urnas o las papeletas antes de la votación. Ni va a plantear otro 155 para impedirlo. O sea, ya tienes un referéndum delante de la nariz. Será en estas elecciones, será en las siguientes, pero tiene toda la pinta de que será. O al menos, de que hay muchas probabilidades. Y si hay muchas probabilidades, tienes que tener una estrategia al respecto. Una estrategia que pueda funcionar. Pero decir que “es su problema”, o que se aplique la ley que ya ha demostrado no poder impedirlo, es de género subni. Total.

Vale, ¿y ahora qué haces?

– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.

– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.

– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).

En realidad ahora estamos en la misma situación de Canadá cuando hizo su Clarity Act. Hasta ahora, la diferencia era que en España “no era legal”. Ahora sabemos que la ley no puede impedirlo. Para el caso, viene a ser lo mismo.

Y ese es todo el problema. Elegir entre una de las tres opciones de arriba, o apostar a que nunca van a volver a ganar unas elecciones (sumando los votos de Potemos, que es partidaria de un referéndum lo más cafre posible). Una apuesta absurda. Y entonces quedan las tres opciones mencionadas. Elige:

– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.

– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.

– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).

A mi me parece un problema bastante sencillo, la verdad. No es más que elegir qué referéndum prefieres; el feo, el malo, o el bueno. Y las consecuencias previsibles dan una pista bastante razonable.

quebec-resultados-unionistas-separatistas

Documentación al caso:

Joé, que se trata de que se pongan nerviosos los separatas, no nosotros. Y es bastante desesperante lo de los atascados del “no es legal”. Yo creo que esta discusión, larga para Twitter, muestra las posturas y el problema bastante bien. Clicando se llega al original en Twitter.

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La encuesta de hoy (o de ayer) en La Vanguardia creo que es la más favorable a los “botiflers” de las que han salido. O la más desfavorable para los separatas. Si dividimos los resultados en esos términos, queda así.

la-vanguardia-encuesta-catalunha

Como perspectiva se puede comparar con el resultado de las últimas autonómicas. Las que eran “refrendarias” para los separatas.

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Si el resultado fuera como el de la encuesta de La Vanguardia, sería un pequeño retroceso para el secesionismo – desde una posición que ya era insuficiente para sus intereses. Eso de la voluntat d’un poble. Pero por otra parte es claro que Podemos sería un caballo de troya enorme si se mira el asunto desde el punto de vista de la “guerra étnica”. Y sale lo mismo en las demás encuestas que se han visto.

Nota: Lo de La Vanguardia sólo suma un 96,2%, y eso da un margen incómodo.

Miremos lo de la “guerra étnica”, que no tiene ninguna pinta de ser un fantasía.

catalunha-etnica

Siendo Podemos la llave, conviene contar con lo que les interesa. No parece algo muy polémico; lo han dicho y hecho hasta la saciedad. Necesitan (1) montar la bronca para desestabilizar el sistema; y (2) acabar con el PSOE como referente de izquierda, o al menos caparlo lo suficiente como para convertirlo en su perrito faldero.

¿Cómo se consiguen esos objetivos siendo la llave? Con la batalla que saben que pueden ganar. No nos dejan votar. Imagina que impulsen otro butifarréndum desde el nuevo parlamento. Lo tienen de calle, y nadie va a mandar porras contra urnas esta vez. ¿Y qué podrían hacer los “botiflers” en una situación así? Es una jugada en la que hay que pensar.

Señores del “no es legal”, pensemos un poco. ¿Que motivo puede haber para prohibir un referéndum? En el fondo sólo cabe pensar que uno se sentiría obligado por el resultado, y por eso no quiere que ocurra. ¡Pero eso es justamente darles la razón a los separatas!

Esto cada vez se parece más a la situación de Canadá. Allí el referéndum no estaba prohibido. Nunca se les pasó por la cabeza tal posibilidad. Aquí, la expriencia nos acaba de demostrar que la prohibición no funciona. Ahora sabemos que lo pueden hacer, y que ni siquiera podremos intentar impedirlo parcialmente. Y sólo queda elegir entre un butifarréndum a la brava, organizado por los anti-sistema, o un referéndum a la canadiense, cuyo único resultado conocido fue quitar las ganas de referéndum a los separatas. La duda es si estamos a tiempo. Probablemente sí, pero probablemente no queda mucho.

Recordatorio:

Fuentes

La Vanguardia (encuesta):

La Vanguardia (autonómicas 2015)

 

dui

A estas alturas todo el mundo tiene clara la película. Y además la tienen por escrito, para que no haya dudas. Todo lo que han hecho calza a la perfección. No tienen la fuerza necesaria para una independencia, y necesitan montar el gran pollo para tener la esperanza de alcanzarla. Esperan dos efectos; por una parte un aumento de simpatizantes dentro de Cataluña, y por otra algún tipo de intervencion internacional.

La insuficiente simpatía interna ya la vimos con los resultados electorales. Una gran estabilidad desde 1999, con el voto separata por debajo del 50%.

catalunha-espanholes-menos-independentistas

Kiko Llaneras tiene un análisis muy completo en El País.

Lo de la intervención externa es obvio. Obligarles a mediar ante una violencia y cristo inadmisibles en Europa. Y en cuanto hay mediación internacional, ya tienes dos actores internacionales en plan de tú a tú.

Lo que hace falta ahora es que los pesados del “no es legal” se den cuenta de la importancia del “no es moral”. Donde lo “moral” no es lo que te parezca bien a ti, sino lo que circula en la sociedad. Y no tiene nada que ver el nivel de violencia admisible cuando una revuelta cafre está produciendo destrozos y poniendo en riesgo la seguridad pública, que cuando está en un local depositando papelitos en una supuesta urna. Los dos casos son “no es legal”, pero están en lados opuestos de la barrera en el departamento de “no es moral”. En el kindergarten no se ve inmoral lo de los papelitos. Punto. Lo que veas tú da igual. Y ya puede ser todo lo ilegal que quieras, que una sola porra es totalmente improcedente. En cambio, si cortan carreteras o detrozan los escaparates, no hay nadie en el kindergarten que no entienda un buen manguerazo a tiempo. Pero ojo, manguerazo; no puedes arriesgar la necesidad de disparar.

No es difícil. No es una cuestión de ley y soberbia, sino de guerra y estrategia. Pero una guerra rara; incruenta y posmoderna. Y si hay sangre, tiene que quedar muy muy claro que tú no has producido la primera. Que actúas, con contundencia si hace falta, para evitar más sangre. Para eso eres el fuerte y se te exige mayor templanza.

La DUI esa, a estas alturas tiene tres caminos.

– Payasada, y no hubo nada.

– Intentar paralizar el país con funcionarios rebeldes y cortes de carreteras.

– Provocar una reacción con muertos.

La tercera está en tus manos evitarla. La segunda jode sobre todo … ¡a Cataluña! También a España entera, pero la parte que le toca al resto es el 20%. En vez del 100% que le toca a Cataluña. Si se ponen tontos, sabemos que va a ser caro. Pero será mucho más caro para los catalanes. Y para los no separatistas es menos caro aguantar que ceder. Especialmente para los no separatistas de Cataluña. Esa mitad de la población que lo llevaría muy crudo con una secesión. Lo que necesitas es que los perturbados lo entiendan cuanto antes. Idealmente, antes de empezar con la monada.

Y cuanto antes ofrezcas estudiar una salida tipo Clarity Act, antes les quitas la fuerza moral. ¿Estudiar es pecado, señor “no es legal”? Pues resulta que el coste que va a tener ahora la gracia, probablemente muy caro, viene de considerar pecado estudiar una solución razonable que ya ha funcionado en un caso similar. No parece una gran estrategia.

Y luego tienes las cuestiones de largo plazo. Lo de la educación y todo eso. El caso más claro que se puede dar de marginazión, abuso, y odio, de minorías culturales o étnicas. Que para más cojones ni siquiera son minorías. No es el problema inmediato, pero es el paso que viene después de ganar la guerra a la rebelión posmoderna.

¿DUI? ¿Cuál de ellas? ¿La que sí, la que no, o la que ni sí ni no? ¡Anda ya!

Pero con calma; todo con calma. Los Jordis están detenidos, y ya nadie se acuerda de ellos. Y no pasó nada.

Ah, y queda ese “problema” que tanto preocupa. Un Puchi atrincherado en su sede, protegido por “escudos humanos”. ¿Y por qué va a ser un problema en lugar de una ventaja? Le cortas internet, y organizas visitas turísticas, con gradas y todo, para entretenimiento del orbe. Mira, mira; un soberano. Primo de Assange, e igualmente peón de Putin. Con orden de detención en Interpol. Para payasadas, el circo.

MANIFESTACIÓN ARTICULO 155 DE LA CONSTITUCIÓN

¿Que qué es cara pocha? Pues por ejemplo la que se le pone a un payaso en la cárcel. Y ojo con eso, porque la otra característica más relevante del Mariano, después de la cobardía y la inacción, es el rencor. Que le pergunten a cualquiera que hay abierto la boca en el partido para expresar una idea propia.

Tengo la impresión de que esta vez estamos de suerte, y nos hemos encontrado una conjunción planetaria a favor. El encuentro entre la Revolución Patética y El Indolente. Y eso ha producido la más carcajeante de las revueltas kindergarten posmodernas. Y sí, es cierto que en las democracias occidentales estas rebeliones twitter no derriban nada. Occupy Wall Street, o el 15-M, etc. Son, sobre todo, inmensas “performances” de gran impacto estético y moral. Y tras ellas conquistaba terreno Sanders, que tiene bastante sentido, o esa extraña versión aberrante española llamada Iglesias. Pero todo empezaba por la épica del rebelde que se levanta, heroico, contra el asqueroso opresor.

El esquema, por supuesto, está más trucado que una película de Spielberg. En vez de  héroes, margaritas sin media hostia emocional. Del intelecto no hablemos. Y en vez de oprimidos, son los cantamañanas más protegidos de toda la historia de la humanidad. Pero como cuento funciona muy bien, y Spilberg se forra a vender sus películas tramposas.

Y es de ahí de donde viene precisamente la cara pocha de nuestros queridos Puchi y Fray Jonker. Un fallo de guión se puede cargar la mejor película. Y en el mundo posmo la línea que separa al héroe del payaso es muy fina. A nadie le importa a estas alturas si declaran la independencia, o no. Le han dado tantas vueltas a ese carrete, ha sido tantas veces proclamada pero suspendida, pero no proclamada y aun así supendida, que ya es totalmente irrelevante el estado ontológico del prodigio. Ya no es una independencia, es un chiste. Y sólo lo miramos -con regocijo- por sus muy previsibles efectos penales.

La DUI ya no está en el intríngulis del guión. La habrá, supongo, pero ya no pasa de MacGuffin más o menos entretenido. Ahora lo único que queda es la duda, nada trivial, de una resistencia física. Y la cara pocha , así como la comparecencia de Puchi anoche, sugieren que no está en el plan. O al menos no dirigida desde arriba, desde esa burguesía supremacista que ha demostrado ser la más suicida e imbécil de todas las que ha habido. Un papelón. No hay independencia. No hay negociación de tú a tú. Los héroes parecen cada vez más payasos. La UE los mira como a chiflados muy peligrosos. Se han tenido que llevar sus empresas y sus dineros fuera. Y encima, por ser niños malos ahora están dirijidos … ¡desde Madrit! Sin duda es una humillación de cojones. Pero es una humillación auto-inflingida, y más anunciada que la lotería de Navidad.

Tiene toda la pinta de que el relato se ha torcido. Tanto vídeo y tanta leche, tanta simpatía internacional, toda la galaxia mirando tu internacionalización del conflito, y vas y pegas el gatillazo.

Nota. Aunque creo que la humillación es buena, y necesaria, sigo pensando que la descompresión es la solución virtuosa. Pasar de un federalismo vergonzante, a uno de verdad, es un relato que todo el mundo puede comprender. Siempre que sea no asimétrico. Y estudiar -al menos estudiar- un esquema estilo Clarity Act, podría ser la descompresión definitiva. Sólo con descompresión pueden tener sentido las elecciones anunciadas para dentro de seis meses. Lo contrario podría suponer un bucle eterno de butifarréndum ilegal (y esta vez sin porras) + 155, y vuelta a repetir. No es plan. Y tampoco es serio. Pero este tipo de soluciones no necesitan una negociación con Cataluña. (Con la mitad de Cataluña en realidad). Serían negociaciones españolas, y del tipo de las lentejas.

Actualización. Llamadas a la rebelión ya hay … para el viernes. Supongo que la idea es la DUI en el Parlamento de Cataluña el viernes, el mismo día de la aprobación del 155 en el senado. ¿Por qué esperar tanto? Más “performance”. Y lo plantean exactamente como hemos puesto antes. O resistencia física, u hostiazo.

Estos de VilaWeb son los del campeón que decía, en una conferencia, que era mucho mejor que se fueran las empresas que se estaban yendo, porque eran las empresas mafiosas de los malos.

vilaweb-rebeldia

Carromato

Creo que todo el mundo acepta que llevamos de culo la batalla de la “opinión internacional”. Aunque, ciertamente, ha mejorado después del punto insuperablemente bajo de las porras contra las señoras de las urnas. Y quien más quien menos, todo el mundo se deprime con esa impopularidad cósmica. Obvio; es mucho más costoso mantener tu postura sabiendo que eres al malo de la película para el resto de la humanidad. Hay que echarle más huevos siendo el malo. En principio no debería ser problema, porque los malos tienen más huevos. Están menos socializados / domesticados / ahormados. Pero ser malo de apariencia, sin realidad detrás, sí es un problema. Porque tienes que combatir la corriente en contra, sin las ventajas del malo de verdad.  Y ahí es cuando derivas a la soberbia. Niegas la realidad.

– No es la opinión internacional, sino la anglosajona. Y es por la leyenda negra; nos odian, ¡buuuaaa! … blablablá.

Comprobablemente falso. Y no se trata de mirar las cuatro cabeceras de prensa mas conocidas, sino de lo que está hablando la gente de carne y hueso, no implicada en el problema, pero que lo mira desde fuera. En general están hablando muy mal de España.

– No debemos preocuparnos por lo que opinen fuera. ¿Acaso se preocupa Erdogan? ¡Pues Erdogan está ganando!

Estupendo. Pero para tener la despreocupación de Erdogan hay que empezar por ser como Erdogan. Que es lo que se trataba de negar, precisamente. Y hay que estar fuera de la UE, entre otras cosillas. O tener una geografía clave entra la OTAN y Putin. O tener un dominio efectivo del territorio en cuestión, y no tener una oposición que te puede hacer la revolución al primer tanque que saques a la calle. Por no hablar de la moralidad kindergarten, que en Turquía no impera. En fin, todas esas circunstancias que la soberbia nos impide pensar.

¿Pensar? Puede haber quien todavía crea que pensar, por contra de la opiniorrea posmoderna, es útil. Y el primer paso de pensar (no de opinar) es averiguar si alguien ha inventado ya la rueda. El segundo, en caso afirmativo, es estudiar eso que ya se ha inventado. Si no, estaríamos siempre intentando inventar el carro. La mayor parte de las veces sin conseguirlo; es más difícil de lo que parece cuando no has visto ninguno.

Este es precisamente el punto relevante de la Clarity Act canadiense. Que no está en la ley propiamente dicha, sino en el pensamiento que la produjo. El dictamen del Tribunal Supremo de Canadá, del que posteriormente salió la ley. No se trata de que guste, o que convenga, o que haya tenido un resultado conveniente. Se trata de pensamiento. Se trata de que de los innumerables elementos que contiene el complejísimo problema de las secesiones, no hay ni uno sólo que el Tribunal Supremo de Canadá se dejara atrás. Y además, cada uno de ellos analizado de una forma integrada en el conjunto. Si actúas de una manera determinada sobre uno de los elementos, eso afecta a los demás. Vaya, lo que se viene a llamar problema complejo.

La idea es: antes de lanzarte a pensar por ti mismo, a lo campeón, mira lo que ya se ha pensado. Y lo que ya se ha pensado es lo del TS de Canadá. En realidad es lo único a lo que se puede llamar pensamiento; todos los demás casos son apaños ad hoc. Por ejemplo, el referéndum estilo Escocia es un apaño entre dos gobiernos. No es algo que se pueda exportar, porque no se basa en principios (pensamiento). Y así todos los demás.

Ya hemos hablado de la importancia que le da el TS de Canadá a la opinión de la “comunidad internacional”.

Although there is no right, under the Constitution or at international law, to unilateral secession, the possibility of an unconstitutional declaration of secession leading to a de facto secession is not ruled out.  The ultimate success of such a secession would be dependent on recognition by the international community, which is likely to consider the legality and legitimacy of secession having regard to, amongst other facts, the conduct of Quebec and Canada, in determining whether to grant or withhold recognition.

Y no hay más que ver la cara de contento que llevaba ayer Mariano en lo de los premios Príncipe de Asturias. O sea, ¿no nos importa lo que opinen fuera, pero nos licuamos cada vez que la UE nos da una palmadita en la espalda? Seamos serios.

relato

A estas alturas, que han pasado unos cuántos siglos, podemos mejorar el axioma peripatético de Tomás de Aquino. Y queda así:

Nihil est in intellectu quod non sit prius in fabula

No somos animales racionales; somos animales que cuentan cuentos. Sólo a través de los cuentos nos entran ideas en nuestras duras molleras. O sea, el relato. Y en la Clarity Act hay un elemento muy relevante, en el que no nos hemos fijado, que da pie al más formidable de los relatos.

El pensamiento:

Hay unos principios generales de los que Canadá no puede prescindir para solucionar un problema, sin crear un problema mayor. Por ejemplo, no puedes solucionar un problema de democracia de forma que el resultado final sea menos democracia. No puedes solucionar un problema de minorías de forma que acabes teniendo un problema de minorías más grave del que tenías.

La ley:

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que la secesión de una provincia, para ser legal, requeriría una enmienda a la Constitución de Canadá, que esa enmienda necesariamente requiere negociaciones referentes a la secesión que implican al menos a los gobiernos de todas las provincias y a Gobierno de Canadá, y que esas negociaciones estarían guiadas por los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías;

3.2 Ningún Ministro de la Corona debe proponer una enmienda constitucional a los efectos de la secesión de una provincia de Canadá a no ser que el Gobierno de Canadá haya abordado, en sus negociaciones, los términos de la secesión que sean relevantes a las circunstancias, incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.

El relato:

Como España, en una negociación de cara a una secesión, tendría la obligación de garantizar los principios democráticos y de protección de las minorías, tiene la obligación de considerar -como precedente- el trato que reciben las minorías en la región que busca la secesión. Cuanto peor trato, más garantías de respeto a la democracia y a las minorías se necesita para llegar a un eventual acuerdo de secesion. Y en el límite, tiene, no  ya derecho, sino la obligación de no llegar a un acuerdo si no se garantiza la democracia y el respeto de las minorías en el nuevo ente político.

¿Miramos cómo están las minorías en Cataluña? Por ejemplo, esa suma de “charnegos” + “traidores”, que ni siquiera son una minoría. ¿Hablamos de supremacismo étnico y proto-fascismo? ¿Nos damos cuenta de las garantías que serían necesarias para no arriesgar una merienda de negros en Cataluña? Casi imposible.

Este es el cuento de hoy. El envés del absurdo relato de los separatas con su imaginario pueblo oprimido. Pero hay que mirar un poco más allá del “no es legal”, y del imposible “principio nacional”. Y el cuento “democracia y protección de las minorías” es una fábula de primer orden. O sea, el “no estáis sólos” del Rey.

Sí; la batalla del relato nos importa. Mucho. Pero los relatos hay que empezar por relatarlos; si no, no existen.

Fuentes

El búho (versión clásica de “el relato me la suda”):

Clarity Act:

Tribunal Supremo de Canadá:

 

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