Clarity Act


El caos del Brexit esta produciendo lecciones que deberíamos aprovechar. Y muchas de ellas van completamente en la línea del caso de la secesión de Quebec,  con el dictamen del Tribunal Supremo de Canadá del que salió la famosa Clarity Act. En ambos casos la clave es esa, la claridad. Evitar la falta de claridad y el votar a oscuras, obteniendo un resultado que muy bien puede no ser el que se pensaba al votar.

En Canadá lo hicieron por dos medios. Por una parte, elevando la barrera. Exigiendo una “mayoría clara”, mayor que una mayoría simple. Para no jugarse una decisión tan grave al albur del humor cambiante del momento. Y por otra, con un elemento menos conocido pero probablemente más relevante. Explicando, ¡antes de la votación!, toda una serie de cuestiones bastante complejas y delicadas que necesariamente habrá que negociar de cara a una eventual secesión. O sea, después del voto viene una negociación en la que hay que resolver, con un pacto, toda una serie de problemas … esencialmente imposibles de resolver.

En el Brexit está surgiendo una mayoría dentro de los laboristas, con apoyo de los nacionalistas escoceses, que quieren forzar a Corbyn para que exija lo que llaman un “voto de confirmación”. Que supone que, una vez que haya un acuerdo de salida, o la decisión de una salida sin acuerdo, volver la decisión al electorado para que elija si quiere esa forma de concreta Brexit, o prefiere dejar las cosas como están.

Es evidente que la diferencia en las soluciones viene por el distinto momento en el que se paren. Una antes, y la otra después de un referéndum diabólico. Pero las dos apuntan a lo mismo. Una respuesta binaria a un problema complejo es una respuesta a ciegas. No puedes saber qué coño estás votando. Por la sencilla y muy matemática razón de que, mientras que no cambiar lo que hay es una sola solución (seguir como estamos), un cambio indefinido tiene muchas soluciones posibles. Y normalmente no es el caso que todas esas posibles soluciones les gusten a todos más que el no cambio. Lo mayoritario tenderá a ser que si el cambio es de esta forma, lo prefiero; pero si es de esta otra forma, ni de coña.

Tiene guasa cómo se usa el “principio democrático”. Para todos los antisistema, y el secesionismo es lo más antisistema que cabe, su idea de la democracia parece ser del tipo de asamblea de kindergarten. Vota algo con nombre muy bonito, pero con concreción muy indefinida, que luego ya te diré yo cómo va el reglamento. O sea, literalmente, vota a ciegas. Pero para ellos un voto de confirmación, en el que se decide entre A (concreto) y B (ya concretado), resulta que no es nada democrático. ¡Porque el pueblo ya había decidido (lo que no podía saber cómo iba a ser)!

Cuando hablan tan pomposamente de democracia, conviene distinguir sin están hablando de democracia kindergarten.

democracia-kindergarten

 

 

 

dialogue – Broken Mirrors

La internacionalización del “procés”, esa jugada maestra del supremacismo étnico catalán, bien pudiera ser la mejor herramienta posible conta la payasada xenófoba. Nos negamos a la española. Con una soberbia que nos impide pensar. ¿Rebajarnos a dialogar con una región? ¿Vamos a premiar a los golpistas? ¡Habrase visto! Hasta los gatos quieren zapatos. Lo que pasa es que los gatos pueden dar un por saco bastante notable. Y si destrozan la economía catalana con sus monadas y locuras, nos va a hacer daño a todos. Más a ellos mismos, sí; pero eso no es un consuelo para quien no esté loco. Loco de soberbia y tal.

Y aquí nos puede servir una vez más la Clarity Act canadiense. No necesariamente para regular las condiciones de un referéndum de secesión, pero sí para guiarnos en los principios a aplicar en este tipo de problemas. Que esencialmente son los mismos que se supone que nosotros aplicamos también. Los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías. Es una cita literal de la ley de Canadá.

Se puede discutir que España no tiene que regirse por el principio de federalismo. Pero de hecho es con lo que estamos funcionando. Unos poderes reservados para el gobierno federal; y otros, más bien intocables en la práctica , para las regiones. Es el mismo principio que ya estamos usando, solo que no le llamamos federalismo.

Y sabiendo los principios que pueden guiar ese “hablar” tan urgente, convendría saber el asunto a tratar. No siempre es fácil. Los cantamañanas se hinchan de pedir “hablar”, sin decir nunca sobre qué. Asumen la negativa de la otra parte, y es es todo lo que quieren. Por eso lo que habría que hacer es lo contrario de lo que hacemos. ¡¡¡Claro que queremos hablar!!!! Venga, empecemos; dispara.

En El Español [–>] dicen que Puchi lo ha planteado así:

Puigdemont explicó este viernes cuál es su plan: esperar a que Mariano Rajoy acepte los resultados e iniciar un diálogo político sobre la independencia.

Hablar con esta gente tiene su arte. Parecen como del kindergarten de Podemos. Se han tirado dos meses sin parar de repetir lo de “aceptar los resultados”. Pero no hay cristiano que entienda lo que quieren decir con eso. Llevamos 40 años haciendo multitud elecciones en España, una verdadera pesadilla, y no ha habido nunca nadie que no acepte los resultados. Tal vez el máximo cantamañanas catalán quiera decir que “aceptar los resultados” es “aceptar lo que yo te diga, si gano”. Y eso es lo primero que habría que preguntarle. Cosa de saber si un diálogo es siquiera posible; si hay suficientes significados comunes como para entenderse. No se intenta negociar en chino, sin saber hablar en chino.

¿Por qué le ven tanto problema a hablar y a negociar, cuando está chupado?

– ¿Puchi, tienes algún precedente de “no aceptar el resultado de las eleciones”? ¿Cómo podríamos entender esa pregunta de forma que no fuera perfectamente imbécil, o canalla?

Hablar, negociar. Sólo hay que bajarse del pedestal de la soberbia. Eso sí, ya puestos, que sea internacional. Y con transcripción. Clarito y transparente para todo el mundo. El ideal sería a través de cartas públicas. Y una vez sabiendo lo que significa para Puchi “aceptar los resultados”, se pasaría al “diálogo político de la secesión”. Bien podría ser no menos apasionante que los de Platón. Pongamos:

  • Secesión; ¿derecho o capricho? Citas y ejemplos internacionales.
  • El derecho de autodeterminación de los pueblos. Descolonizaciones y democracias.
  • La voluntat d’un poble y los principios del federalismo y el constitucionalismo.
  • La protección de las lenguas y etnias minoritarias. ¿Hay alguna lengua minoritaria en el mundo más protegida que el catalán, o alguna etnia más privilegiada que el supremacismo xenófobo catalán? ¿En el caso de una secesión de Cataluña, estaríamos aumentando o disminuyendo los derechos lingüísticos, étnicos y culturales dentro de Cataluña? Los derechos de todos, se supone; no los de unos.

secesion-catalunha

No veo cuál es el problema de un “diálogo político de la secesión”. Tema apasionante. Pero ya estamos viendo el problema que resulta al hacer un tabú con ello. Y puede ser que Cataluña necesite “acomodo”. O más bien los separatas catalanes. Pero si una autonomía tiene “derecho de acomodo”, es de suponer que las demás también lo tendrán. O sea, que tendrán voz respecto del “acomodo” general del chiringuito, y de aquello que les afecte en el acomodarse particular de cada cual. Hablemos. Pero hablemos todos.

Además, en el contexto de la Unión Europea, y visto que este asunto también afecta a nuestros socios, no carecería de sentido sugerir que participen con aportaciones teóricas. No para el caso concreto de un Estado Miembro, en el que no es costumbre entrar; pero sí como filosofía política general de la Unión. Estableciendo ideales; principios generales. ¿Cómo queremos ser en la UE cuando seamos mayores?

Lectura imprescindible antes de empezar a hablar. Especialmente porque todo lo que se te ocurra pensar, ya está pensado. Y probalemente mucho mejor pensado. Sobre todo si eres Puchi.

 

 

catalunha-2018

Por lo que se ve en las encuestas, el futuro político en Cataluña tiene algunas incertidumbres muy morbosas, pero poca incertidumbre sobre lo que hará el separatismo. Vaya, si no cae la breve de que se dediquen a pegarse entre ellos. No creo; los incentivos son en contra.

Tiene morbo ver si los separatas superan o no el 50%. No tiene ninguna pinta. Todo apunta a que tengan menos porcentaje de votos que en 2015.

Esto muestra la diferencia entre las elecciones de 2015 (que llamaron plebiscitarias) y las encuestas recientes de 2017 (que llaman “de construcción de la republiqueta”).

catalunha-2017-2015

Otro morbo es si los separatas sacarán más o menos votos que los unionatas. Es un morbo más psicológico que político. La pinta es que lo conseguirán, pero está en el aire. Sólo la encuesta de La Vanguardia les da por debajo, pero la de El Diario es un empate técnico y la de El Español parece un “outlier”.

catalunha-2018

Por ejemplo, la media de las tres más parecidas, sin contar con la encuesta de El Español, sale:

  • Separatas: 45,8%
  • Unionatas: 45,3%

Morbo.

Pero en los escaños al asunto cambia diametralmente. La duda es si los separatas consiguen mayoría absoluta, o necesitan el galopar contradicciones del kindergarten.

October | 2011 | Galloping Mind

Pero da la impresión de que esa diferencia no sea clave. Los separatas solos no están muy de acuerdo en los siguientes pasos a dar. Por ejemplo, la CUP necesita algo muy rupturista y unilateral (también son muy kinderagten, pero en versión etnicismo) , y los demás han comprendido que el 155 se puede aplicar. Conflicto. Pero sí hay algo rupturista y unilateral en lo que todos están de acuerdo, incluyendo ambos kindergarten. Y además de coincidir, saben que lo pueden hacer. El butifarréndum. ¡Por fin en versión no payasa!

Ponte en la jugada. Si hacen un referéndum, nadie va a secuestrar  una urna, ni páginas web, ni van a arrastrar por los pelos a las señoras. Está totalmente verboten, digan lo que digan los señores del “no es legal”. Y supondría doblegar y humillar al estado por todo lo alto.

Y además, sería jugar muy a favor de corriente. ¿Qué van a hacer los unionatas; participar en algo ilegal y suspendido por el Supremo? No hay forma. Y muy bien pueden sacar más del 50%. Es un acto de protesta folclórico y sin consecuencias inmediatas. La rabieta del nene, sin castigo. ¿Qué puede tener de malo? ¡Todos queremos berrear! Y después de ganarlo, pones cara de bueno y pides negociar la independencia con el gobierno. Y pongo el mundo por testigo.

Hay un detalle que los atascados del “no es legal” parecen incapaces de ver. Si prohíbes algo, le estás dando a lo prohibido toda la importancia del mundo. Y si lo prohíbes pero no lo puedes impedir, ponte después a explicar que en realidad era irrelevante. Que no tiene ningún efecto, ni ninguna importancia. ¿En serio? ¿Y por qué has empezado por prohibirlo si no importa? Son los peñazos del “no es legal” los que han sacralizado el referéndum al convertirlo en un tabú.

Yo apuesto a que ahora nos vamos a jamar el peor tipo posible de referéndum gracias a los atascados del “no es legal”. Es la única salida ganadora que tienen para “el procés”, y es una salida muy buena. Vaya, inmejorable: los sagrados votos, sin comparecencia del contrario .¿Alguien ve otra mejor? ¿No? Pues ya puedes empezar a sospechar que eso es lo que va a ocurrir. Y ahora supongo que es cuestión de preguntar a los atascados por la estrategia genial que tienen al respecto. ¿Un 155 para impedir un referéndum y agrandar el tabú? ¿De verdad? ¿Y lo repetimos dentro de tres meses, y cada tres meses?

Hay otros que lo quieren solucionar … ¡cambiando el sistema educativo en Cataluña! Y luego creeremos que no tenemos la culpa. A mi no me dan miedo los separatas, sino nosotros. Y supongo que todos entendemos que algo como una Clarity Act se pude hacer antes de perder un referéndum, pero difícilmente después.

Rescatado de los comentarios [–>] de la entrada anterior.

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Por Marod

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Vale, ¿y ahora qué haces?
– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.
– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.
– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).
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Sin lugar a dudas, hay que plantear nosotros nuestro referéndum (C.Act, por ejemplo)

Me gustaría argumentar la respuesta desde otra perspectiva. Un poco más alejada de tecnicismos concretos. Desde una visión más general, con menos resolución y alejada del detalle. Los detalles para los doctos, que para eso cobran.

Ignoro si previsto o pensado cuando la parieron los próceres que la establecieron, pero uno de los efectos más poderosos (en mi opinión) de la democracia liberal moderna es la anulación de la épica de la rebelión, del romanticismo de enfrentarse a lo prohibido, al opresor.

Ya sabéis aquello de que “todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda”. No sé porque, pero hay un componente muy atractivo en el hecho de oponerse y resistirse a lo prohibido.

Cierto que la generación anterior corría delante de los grises defendiendo la libertad, la igualdad, la justicia y todas esas cosas tan preciosas…pero no es menos cierto que añadía un plus de motivación el hecho de que Paquito estuviese ahí representando el orden opresor, la dictadura del “por mis cojones, que son dos”.

Ya digo, no sé si calculado o por pura serendipia, pero el hecho de que exista un procedimiento participativo por el que puedes cambiar el gobierno (y las leyes) a través de unos representantes que eliges (ejem)… jode absolutamente el “mito revolucionario”. Porque ya no se sostiene, “A las barricadas”… ¿pa qué?. Te han puesto las urnas, ya no puedes jugar con las barricadas.

Esto, socialmente, es un avance impresionante. Genera paz social, y por ende confianza mutua, seguridad jurídica, estabilidad y prosperidad. La hostia. Lo único malo es que también elimina un argumento muy bueno para ligar con chatis, en plan “revolucionario comprometido”, pero bueno para eso ya inventaron Tinder 🙂 ….al pan, que me descentro.

Pues el artículo 2 y el principio de legalidad están haciendo el papel de “opresor”. Magníficamente, además. Ahora, toda la juventud (más susceptible al mito “rebelión”) de Cataluña tiene un poder opresor que niega su causa justa por mis cojones que son dos (“no es legal”)… Es perfecto. Si yo tuviese 20 años y viviese en Cataluña sería indepe fijo. ¡Ah!, ¡Cuán maravilloso sería aglutinarme en plazas y calles con pancartas, soflamas y eslogans! ¡Qué gustito sentirme David enfrentándose a Goliath, El Ché frente a los imperialistas, un joven francés frente a De Gaulle en los psicodélicos 60! ¡Qué torrente de endorfinas y adrenalina al poner mi mejor cara de contestatario y susurrar a una chica en la manifa… “debajo del asfalto está la independencia”!

… ¿Se entiende, no?

No sé el tecnicismo concreto para cohonestar esa C. Act con la Consti…pero sí sé que un jurista bueno puede hacer eso y mucho más. Zapatero a tus zapatos, no seré yo (ni ninguno de nosotros) quien dé con la fórmula magistral que haga posible un procedimiento legal para preguntar/consultar/negociar coherente con la actual Consti… pero sí sé qué es necesario. Mucho.

Necesitamos ese “jarro de agua fría” para tanta calentura activista. Y el mejor remedio que hemos inventado es permitir al sujeto propenso a calentarse participar de la decisión.

Tiene truco, claro. Participar no de forma directa, sino con un sistema. Y eso, llámalo como quieras, es lo que buscamos. Da igual que se llame Clarity Act, Ley de Claridad o Ley de dejad de dar el coñazo ya.

Última metáfora, con permiso. Si tenemos un curso del río muy estrecho (marco legal) y mucha agua bajando en torrente (componente emocional)… la mejor solución parece ensanchar el cauce (proceso legal para consultar/negociar cosas extraordinarias). O le damos cauce o más pronto que tarde nos ahogará la riada 😉

Perdón por el ladrillo, es que estoy locuaz hoy 🙂

 

Viene de lo de ayer (Dastis y los nervios).

Con perdón, lo de Luis del Pino es una chorrada como la copa de un pino. Valga la redundancia. Porque no se trata de que “ellos” tengan un problema, sino de que tengan la capacidad de plantearte un buen problema a ti. Y la tienen. Y la van a seguir teniendo. Y la ley ya ha demostrado que no puede evitarlo.

La ley ha demostrado que puede evitar la independencia. De momento. Con más partidarios y más “entusiasmo” … vete a saber.

Pero la ley ha demostrado también que no puede impedir un referéndum. Si en las elecciones 21D salen unos números parecidos a las anteriores, y vuelven a organizar un referéndum, vas a tener referéndum. Y el estado no va a poner ni porras ni vainas en contra. Ni siquiera va a perseguir las urnas o las papeletas antes de la votación. Ni va a plantear otro 155 para impedirlo. O sea, ya tienes un referéndum delante de la nariz. Será en estas elecciones, será en las siguientes, pero tiene toda la pinta de que será. O al menos, de que hay muchas probabilidades. Y si hay muchas probabilidades, tienes que tener una estrategia al respecto. Una estrategia que pueda funcionar. Pero decir que “es su problema”, o que se aplique la ley que ya ha demostrado no poder impedirlo, es de género subni. Total.

Vale, ¿y ahora qué haces?

– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.

– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.

– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).

En realidad ahora estamos en la misma situación de Canadá cuando hizo su Clarity Act. Hasta ahora, la diferencia era que en España “no era legal”. Ahora sabemos que la ley no puede impedirlo. Para el caso, viene a ser lo mismo.

Y ese es todo el problema. Elegir entre una de las tres opciones de arriba, o apostar a que nunca van a volver a ganar unas elecciones (sumando los votos de Potemos, que es partidaria de un referéndum lo más cafre posible). Una apuesta absurda. Y entonces quedan las tres opciones mencionadas. Elige:

– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.

– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.

– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).

A mi me parece un problema bastante sencillo, la verdad. No es más que elegir qué referéndum prefieres; el feo, el malo, o el bueno. Y las consecuencias previsibles dan una pista bastante razonable.

quebec-resultados-unionistas-separatistas

Documentación al caso:

Joé, que se trata de que se pongan nerviosos los separatas, no nosotros. Y es bastante desesperante lo de los atascados del “no es legal”. Yo creo que esta discusión, larga para Twitter, muestra las posturas y el problema bastante bien. Clicando se llega al original en Twitter.

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La encuesta de hoy (o de ayer) en La Vanguardia creo que es la más favorable a los “botiflers” de las que han salido. O la más desfavorable para los separatas. Si dividimos los resultados en esos términos, queda así.

la-vanguardia-encuesta-catalunha

Como perspectiva se puede comparar con el resultado de las últimas autonómicas. Las que eran “refrendarias” para los separatas.

catalanas-2015

Si el resultado fuera como el de la encuesta de La Vanguardia, sería un pequeño retroceso para el secesionismo – desde una posición que ya era insuficiente para sus intereses. Eso de la voluntat d’un poble. Pero por otra parte es claro que Podemos sería un caballo de troya enorme si se mira el asunto desde el punto de vista de la “guerra étnica”. Y sale lo mismo en las demás encuestas que se han visto.

Nota: Lo de La Vanguardia sólo suma un 96,2%, y eso da un margen incómodo.

Miremos lo de la “guerra étnica”, que no tiene ninguna pinta de ser un fantasía.

catalunha-etnica

Siendo Podemos la llave, conviene contar con lo que les interesa. No parece algo muy polémico; lo han dicho y hecho hasta la saciedad. Necesitan (1) montar la bronca para desestabilizar el sistema; y (2) acabar con el PSOE como referente de izquierda, o al menos caparlo lo suficiente como para convertirlo en su perrito faldero.

¿Cómo se consiguen esos objetivos siendo la llave? Con la batalla que saben que pueden ganar. No nos dejan votar. Imagina que impulsen otro butifarréndum desde el nuevo parlamento. Lo tienen de calle, y nadie va a mandar porras contra urnas esta vez. ¿Y qué podrían hacer los “botiflers” en una situación así? Es una jugada en la que hay que pensar.

Señores del “no es legal”, pensemos un poco. ¿Que motivo puede haber para prohibir un referéndum? En el fondo sólo cabe pensar que uno se sentiría obligado por el resultado, y por eso no quiere que ocurra. ¡Pero eso es justamente darles la razón a los separatas!

Esto cada vez se parece más a la situación de Canadá. Allí el referéndum no estaba prohibido. Nunca se les pasó por la cabeza tal posibilidad. Aquí, la expriencia nos acaba de demostrar que la prohibición no funciona. Ahora sabemos que lo pueden hacer, y que ni siquiera podremos intentar impedirlo parcialmente. Y sólo queda elegir entre un butifarréndum a la brava, organizado por los anti-sistema, o un referéndum a la canadiense, cuyo único resultado conocido fue quitar las ganas de referéndum a los separatas. La duda es si estamos a tiempo. Probablemente sí, pero probablemente no queda mucho.

Recordatorio:

Fuentes

La Vanguardia (encuesta):

La Vanguardia (autonómicas 2015)

 

dui

A estas alturas todo el mundo tiene clara la película. Y además la tienen por escrito, para que no haya dudas. Todo lo que han hecho calza a la perfección. No tienen la fuerza necesaria para una independencia, y necesitan montar el gran pollo para tener la esperanza de alcanzarla. Esperan dos efectos; por una parte un aumento de simpatizantes dentro de Cataluña, y por otra algún tipo de intervencion internacional.

La insuficiente simpatía interna ya la vimos con los resultados electorales. Una gran estabilidad desde 1999, con el voto separata por debajo del 50%.

catalunha-espanholes-menos-independentistas

Kiko Llaneras tiene un análisis muy completo en El País.

Lo de la intervención externa es obvio. Obligarles a mediar ante una violencia y cristo inadmisibles en Europa. Y en cuanto hay mediación internacional, ya tienes dos actores internacionales en plan de tú a tú.

Lo que hace falta ahora es que los pesados del “no es legal” se den cuenta de la importancia del “no es moral”. Donde lo “moral” no es lo que te parezca bien a ti, sino lo que circula en la sociedad. Y no tiene nada que ver el nivel de violencia admisible cuando una revuelta cafre está produciendo destrozos y poniendo en riesgo la seguridad pública, que cuando está en un local depositando papelitos en una supuesta urna. Los dos casos son “no es legal”, pero están en lados opuestos de la barrera en el departamento de “no es moral”. En el kindergarten no se ve inmoral lo de los papelitos. Punto. Lo que veas tú da igual. Y ya puede ser todo lo ilegal que quieras, que una sola porra es totalmente improcedente. En cambio, si cortan carreteras o detrozan los escaparates, no hay nadie en el kindergarten que no entienda un buen manguerazo a tiempo. Pero ojo, manguerazo; no puedes arriesgar la necesidad de disparar.

No es difícil. No es una cuestión de ley y soberbia, sino de guerra y estrategia. Pero una guerra rara; incruenta y posmoderna. Y si hay sangre, tiene que quedar muy muy claro que tú no has producido la primera. Que actúas, con contundencia si hace falta, para evitar más sangre. Para eso eres el fuerte y se te exige mayor templanza.

La DUI esa, a estas alturas tiene tres caminos.

– Payasada, y no hubo nada.

– Intentar paralizar el país con funcionarios rebeldes y cortes de carreteras.

– Provocar una reacción con muertos.

La tercera está en tus manos evitarla. La segunda jode sobre todo … ¡a Cataluña! También a España entera, pero la parte que le toca al resto es el 20%. En vez del 100% que le toca a Cataluña. Si se ponen tontos, sabemos que va a ser caro. Pero será mucho más caro para los catalanes. Y para los no separatistas es menos caro aguantar que ceder. Especialmente para los no separatistas de Cataluña. Esa mitad de la población que lo llevaría muy crudo con una secesión. Lo que necesitas es que los perturbados lo entiendan cuanto antes. Idealmente, antes de empezar con la monada.

Y cuanto antes ofrezcas estudiar una salida tipo Clarity Act, antes les quitas la fuerza moral. ¿Estudiar es pecado, señor “no es legal”? Pues resulta que el coste que va a tener ahora la gracia, probablemente muy caro, viene de considerar pecado estudiar una solución razonable que ya ha funcionado en un caso similar. No parece una gran estrategia.

Y luego tienes las cuestiones de largo plazo. Lo de la educación y todo eso. El caso más claro que se puede dar de marginazión, abuso, y odio, de minorías culturales o étnicas. Que para más cojones ni siquiera son minorías. No es el problema inmediato, pero es el paso que viene después de ganar la guerra a la rebelión posmoderna.

¿DUI? ¿Cuál de ellas? ¿La que sí, la que no, o la que ni sí ni no? ¡Anda ya!

Pero con calma; todo con calma. Los Jordis están detenidos, y ya nadie se acuerda de ellos. Y no pasó nada.

Ah, y queda ese “problema” que tanto preocupa. Un Puchi atrincherado en su sede, protegido por “escudos humanos”. ¿Y por qué va a ser un problema en lugar de una ventaja? Le cortas internet, y organizas visitas turísticas, con gradas y todo, para entretenimiento del orbe. Mira, mira; un soberano. Primo de Assange, e igualmente peón de Putin. Con orden de detención en Interpol. Para payasadas, el circo.

MANIFESTACIÓN ARTICULO 155 DE LA CONSTITUCIÓN

¿Que qué es cara pocha? Pues por ejemplo la que se le pone a un payaso en la cárcel. Y ojo con eso, porque la otra característica más relevante del Mariano, después de la cobardía y la inacción, es el rencor. Que le pergunten a cualquiera que hay abierto la boca en el partido para expresar una idea propia.

Tengo la impresión de que esta vez estamos de suerte, y nos hemos encontrado una conjunción planetaria a favor. El encuentro entre la Revolución Patética y El Indolente. Y eso ha producido la más carcajeante de las revueltas kindergarten posmodernas. Y sí, es cierto que en las democracias occidentales estas rebeliones twitter no derriban nada. Occupy Wall Street, o el 15-M, etc. Son, sobre todo, inmensas “performances” de gran impacto estético y moral. Y tras ellas conquistaba terreno Sanders, que tiene bastante sentido, o esa extraña versión aberrante española llamada Iglesias. Pero todo empezaba por la épica del rebelde que se levanta, heroico, contra el asqueroso opresor.

El esquema, por supuesto, está más trucado que una película de Spielberg. En vez de  héroes, margaritas sin media hostia emocional. Del intelecto no hablemos. Y en vez de oprimidos, son los cantamañanas más protegidos de toda la historia de la humanidad. Pero como cuento funciona muy bien, y Spilberg se forra a vender sus películas tramposas.

Y es de ahí de donde viene precisamente la cara pocha de nuestros queridos Puchi y Fray Jonker. Un fallo de guión se puede cargar la mejor película. Y en el mundo posmo la línea que separa al héroe del payaso es muy fina. A nadie le importa a estas alturas si declaran la independencia, o no. Le han dado tantas vueltas a ese carrete, ha sido tantas veces proclamada pero suspendida, pero no proclamada y aun así supendida, que ya es totalmente irrelevante el estado ontológico del prodigio. Ya no es una independencia, es un chiste. Y sólo lo miramos -con regocijo- por sus muy previsibles efectos penales.

La DUI ya no está en el intríngulis del guión. La habrá, supongo, pero ya no pasa de MacGuffin más o menos entretenido. Ahora lo único que queda es la duda, nada trivial, de una resistencia física. Y la cara pocha , así como la comparecencia de Puchi anoche, sugieren que no está en el plan. O al menos no dirigida desde arriba, desde esa burguesía supremacista que ha demostrado ser la más suicida e imbécil de todas las que ha habido. Un papelón. No hay independencia. No hay negociación de tú a tú. Los héroes parecen cada vez más payasos. La UE los mira como a chiflados muy peligrosos. Se han tenido que llevar sus empresas y sus dineros fuera. Y encima, por ser niños malos ahora están dirijidos … ¡desde Madrit! Sin duda es una humillación de cojones. Pero es una humillación auto-inflingida, y más anunciada que la lotería de Navidad.

Tiene toda la pinta de que el relato se ha torcido. Tanto vídeo y tanta leche, tanta simpatía internacional, toda la galaxia mirando tu internacionalización del conflito, y vas y pegas el gatillazo.

Nota. Aunque creo que la humillación es buena, y necesaria, sigo pensando que la descompresión es la solución virtuosa. Pasar de un federalismo vergonzante, a uno de verdad, es un relato que todo el mundo puede comprender. Siempre que sea no asimétrico. Y estudiar -al menos estudiar- un esquema estilo Clarity Act, podría ser la descompresión definitiva. Sólo con descompresión pueden tener sentido las elecciones anunciadas para dentro de seis meses. Lo contrario podría suponer un bucle eterno de butifarréndum ilegal (y esta vez sin porras) + 155, y vuelta a repetir. No es plan. Y tampoco es serio. Pero este tipo de soluciones no necesitan una negociación con Cataluña. (Con la mitad de Cataluña en realidad). Serían negociaciones españolas, y del tipo de las lentejas.

Actualización. Llamadas a la rebelión ya hay … para el viernes. Supongo que la idea es la DUI en el Parlamento de Cataluña el viernes, el mismo día de la aprobación del 155 en el senado. ¿Por qué esperar tanto? Más “performance”. Y lo plantean exactamente como hemos puesto antes. O resistencia física, u hostiazo.

Estos de VilaWeb son los del campeón que decía, en una conferencia, que era mucho mejor que se fueran las empresas que se estaban yendo, porque eran las empresas mafiosas de los malos.

vilaweb-rebeldia

Carromato

Creo que todo el mundo acepta que llevamos de culo la batalla de la “opinión internacional”. Aunque, ciertamente, ha mejorado después del punto insuperablemente bajo de las porras contra las señoras de las urnas. Y quien más quien menos, todo el mundo se deprime con esa impopularidad cósmica. Obvio; es mucho más costoso mantener tu postura sabiendo que eres al malo de la película para el resto de la humanidad. Hay que echarle más huevos siendo el malo. En principio no debería ser problema, porque los malos tienen más huevos. Están menos socializados / domesticados / ahormados. Pero ser malo de apariencia, sin realidad detrás, sí es un problema. Porque tienes que combatir la corriente en contra, sin las ventajas del malo de verdad.  Y ahí es cuando derivas a la soberbia. Niegas la realidad.

– No es la opinión internacional, sino la anglosajona. Y es por la leyenda negra; nos odian, ¡buuuaaa! … blablablá.

Comprobablemente falso. Y no se trata de mirar las cuatro cabeceras de prensa mas conocidas, sino de lo que está hablando la gente de carne y hueso, no implicada en el problema, pero que lo mira desde fuera. En general están hablando muy mal de España.

– No debemos preocuparnos por lo que opinen fuera. ¿Acaso se preocupa Erdogan? ¡Pues Erdogan está ganando!

Estupendo. Pero para tener la despreocupación de Erdogan hay que empezar por ser como Erdogan. Que es lo que se trataba de negar, precisamente. Y hay que estar fuera de la UE, entre otras cosillas. O tener una geografía clave entra la OTAN y Putin. O tener un dominio efectivo del territorio en cuestión, y no tener una oposición que te puede hacer la revolución al primer tanque que saques a la calle. Por no hablar de la moralidad kindergarten, que en Turquía no impera. En fin, todas esas circunstancias que la soberbia nos impide pensar.

¿Pensar? Puede haber quien todavía crea que pensar, por contra de la opiniorrea posmoderna, es útil. Y el primer paso de pensar (no de opinar) es averiguar si alguien ha inventado ya la rueda. El segundo, en caso afirmativo, es estudiar eso que ya se ha inventado. Si no, estaríamos siempre intentando inventar el carro. La mayor parte de las veces sin conseguirlo; es más difícil de lo que parece cuando no has visto ninguno.

Este es precisamente el punto relevante de la Clarity Act canadiense. Que no está en la ley propiamente dicha, sino en el pensamiento que la produjo. El dictamen del Tribunal Supremo de Canadá, del que posteriormente salió la ley. No se trata de que guste, o que convenga, o que haya tenido un resultado conveniente. Se trata de pensamiento. Se trata de que de los innumerables elementos que contiene el complejísimo problema de las secesiones, no hay ni uno sólo que el Tribunal Supremo de Canadá se dejara atrás. Y además, cada uno de ellos analizado de una forma integrada en el conjunto. Si actúas de una manera determinada sobre uno de los elementos, eso afecta a los demás. Vaya, lo que se viene a llamar problema complejo.

La idea es: antes de lanzarte a pensar por ti mismo, a lo campeón, mira lo que ya se ha pensado. Y lo que ya se ha pensado es lo del TS de Canadá. En realidad es lo único a lo que se puede llamar pensamiento; todos los demás casos son apaños ad hoc. Por ejemplo, el referéndum estilo Escocia es un apaño entre dos gobiernos. No es algo que se pueda exportar, porque no se basa en principios (pensamiento). Y así todos los demás.

Ya hemos hablado de la importancia que le da el TS de Canadá a la opinión de la “comunidad internacional”.

Although there is no right, under the Constitution or at international law, to unilateral secession, the possibility of an unconstitutional declaration of secession leading to a de facto secession is not ruled out.  The ultimate success of such a secession would be dependent on recognition by the international community, which is likely to consider the legality and legitimacy of secession having regard to, amongst other facts, the conduct of Quebec and Canada, in determining whether to grant or withhold recognition.

Y no hay más que ver la cara de contento que llevaba ayer Mariano en lo de los premios Príncipe de Asturias. O sea, ¿no nos importa lo que opinen fuera, pero nos licuamos cada vez que la UE nos da una palmadita en la espalda? Seamos serios.

relato

A estas alturas, que han pasado unos cuántos siglos, podemos mejorar el axioma peripatético de Tomás de Aquino. Y queda así:

Nihil est in intellectu quod non sit prius in fabula

No somos animales racionales; somos animales que cuentan cuentos. Sólo a través de los cuentos nos entran ideas en nuestras duras molleras. O sea, el relato. Y en la Clarity Act hay un elemento muy relevante, en el que no nos hemos fijado, que da pie al más formidable de los relatos.

El pensamiento:

Hay unos principios generales de los que Canadá no puede prescindir para solucionar un problema, sin crear un problema mayor. Por ejemplo, no puedes solucionar un problema de democracia de forma que el resultado final sea menos democracia. No puedes solucionar un problema de minorías de forma que acabes teniendo un problema de minorías más grave del que tenías.

La ley:

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que la secesión de una provincia, para ser legal, requeriría una enmienda a la Constitución de Canadá, que esa enmienda necesariamente requiere negociaciones referentes a la secesión que implican al menos a los gobiernos de todas las provincias y a Gobierno de Canadá, y que esas negociaciones estarían guiadas por los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías;

3.2 Ningún Ministro de la Corona debe proponer una enmienda constitucional a los efectos de la secesión de una provincia de Canadá a no ser que el Gobierno de Canadá haya abordado, en sus negociaciones, los términos de la secesión que sean relevantes a las circunstancias, incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.

El relato:

Como España, en una negociación de cara a una secesión, tendría la obligación de garantizar los principios democráticos y de protección de las minorías, tiene la obligación de considerar -como precedente- el trato que reciben las minorías en la región que busca la secesión. Cuanto peor trato, más garantías de respeto a la democracia y a las minorías se necesita para llegar a un eventual acuerdo de secesion. Y en el límite, tiene, no  ya derecho, sino la obligación de no llegar a un acuerdo si no se garantiza la democracia y el respeto de las minorías en el nuevo ente político.

¿Miramos cómo están las minorías en Cataluña? Por ejemplo, esa suma de “charnegos” + “traidores”, que ni siquiera son una minoría. ¿Hablamos de supremacismo étnico y proto-fascismo? ¿Nos damos cuenta de las garantías que serían necesarias para no arriesgar una merienda de negros en Cataluña? Casi imposible.

Este es el cuento de hoy. El envés del absurdo relato de los separatas con su imaginario pueblo oprimido. Pero hay que mirar un poco más allá del “no es legal”, y del imposible “principio nacional”. Y el cuento “democracia y protección de las minorías” es una fábula de primer orden. O sea, el “no estáis sólos” del Rey.

Sí; la batalla del relato nos importa. Mucho. Pero los relatos hay que empezar por relatarlos; si no, no existen.

Fuentes

El búho (versión clásica de “el relato me la suda”):

Clarity Act:

Tribunal Supremo de Canadá:

 

Para discutir un argumento, conviene elegir la mejor versión que exista. Si no, te estás haciendo trampas. Y yo creo que Tsevan Rabtan siempre es una elección de confianza al respecto. Lástima que, además de presentar muy bien los argumentos, no tenga predisposición para contrastarlos en debate abierto.

Tsevan tiene un artículo reciente sobre la payasada catalana que tal vez sea lo mejor que se puede encontrar en defensa de la postura que llamo “no es legal”.

El título no podía ser mejor. Condensa en cinco palabras y dos ideas todo el problema. Pone todos los elementos encima de la mesa, de la forma más breve que se puede expresar. Alimento, o sea, fuerza; y turba, o masa irracional de tamaño francamente preocupante. Con eso, el resto de los elementos del problema salen solos. Y de ahí que ni siquiera haga falta expresarlos. Por ejemplo, turba ya implica “no es legal”. Eso es lo que hace la turba. Y como implica también irracional, significa que no es con razones con lo que la vas a parar. Es una cuestión, entonces, de fuerza. ¿Tienes fuerza para pararla? ¿Tiene la turba fuerza como para crearte un problema que no seas capaz de soportar a largo plazo?

Yo no pretendo tener la resupesta a eso. Ni idea. Me parece una apuesta … muy delicada. Pero la fuerza de la turba depende enteramente de su alimento. Que en este caso es un relato facilón. No nos dejan votar. Pero los cabeza cuadrada españoles no quieren mirar ni mucho ni poco lo que tienen enfrente, y sólo se preocupan de si es legal.

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Joder. Si hay algo que sabemos de dinámica social, desde 1º de los Forestales Juveniles, es que lo único más inútil aun que los argumentos -frente a una turba irracional- son los adjetivos. Y además, la lógica no es precisamente fina.

Se basa en la tesis de que hay algo malo, inmoral o peligroso en posiciones como la mía, a pesar de que yo sí respeto la ley.

Ya estamos con las Grandes Expresos Europeos. Estos son mis principos, y si no funcionan que le den a usted por saco. Vale; puede ser que valga … cuando vemos a quién le dan realmente por saco al final. Y respetar la ley no implica necesariamente que esa actitud no sea peligrosa. Por ejemplo, cuando la ley deja de funcionar puede ser sumamente peligroso atenerse a la ley.

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Anda, intenta entrar en ese coche y llevártelo, porque es legal. Ahí tienes; legal Y peligroso.

En Canadá tuvieron esencialmente el mismo problema, con una diferencia. El referéndum no era ilegal — aunque la secesión unilateral de una Provincia (con o sin referéndum) si lo fuera. Esa diferencia les impdió atascarse en la “solución” de impedir el referéndum. Bueno, también pudo ayudar la tendencia cultural anglo a no obsesionarse con una idea, prescindiendo de la realidad. A los continentales nos encanta engancharnos una idea fuerza, pero el Tribunal Supremo de Canadá miró la realidad además de la legalidad. Incluso observó el preocupante fenómeno de que a veces las realidades crean legalidades (y soberanías).

It is true that international law may well, depending on the circumstances, adapt to recognize a political and/or factual reality, regardless of the legality of the steps leading to its creation.

No one doubts that legal consequences may flow from political facts, and that “sovereignty is a political fact for which no purely legal authority can be constituted . . .”,  H. W. R. Wade, “The Basis of Legal Sovereignty”, [1955] Camb. L.J. 172, at p. 196.  Secession of a province from Canada, if successful in the streets, might well lead to the creation of a new state.  Although recognition by other states is not, at least as a matter of theory, necessary to achieve statehood, the viability of a would-be state in the international community depends, as a practical matter,  upon recognition by other states.  That process of recognition is guided by legal norms.  However, international recognition is not alone constitutive of statehood and, critically, does not relate back to the date of secession to serve retroactively as a source of a “legal” right to secede in the first place.  Recognition occurs only after a territorial unit has been successful, as a political fact, in achieving secession.

Hagamos hincapié en la diferencia. En Canadá no podían impedir el referéndum (tuvieron dos), pero su sistema constitucional sí decía que el resultado del referéndum no creaba una soberanía. Podían haberse agarrado a eso, pero les pareció insostenible. Insosntenible en la realidad … que al final puede acabar creando una nueva legalidad y soberanía. Y buscaron una solución que ha funcionado, a pesar de que el referendo sea legal. Al dar una salida a las aspiraciones secesionistas, difícil pero hipotéticamente posible, les quitaron el alimento. La fuerza. Y se desinfló el suflé. Tiene su riesgo, claro. La salida, aunque francamente difícil, existe. La gracia es que funcionó.

En España sí podemos impedir un referéndum, según la ley. Según la realidad, no tanto. Y hemos tomado la decisión, sin pensarlo, de que impedir preguntar soluciona el problema. Porque como entrecomillamos lo de “problema político”, parece como que no existe, o no importa. Y encima ni siquiera podemos realmente impedir preguntar, aunque lo tengan que hacer de una forma más o menos atrabiliaria.

Hay alguna otra diferencia. No nos dejan preguntar es mil veces más potente como alimento de la turba que no nos dejan separarnos. Si no nos dejan separarnos le pareció fácticamente insostenible a largo plazo al Tribunal Supremo de Canadá, imagina lo que hubieran dicho de no nos dejan preguntar. Es algo que allí ni se contempla.

Ejemplo. Incluso un tío con lecturas (aunque sea un cantamañanas) como Punset se apunta al mensaje kindergarten sin rubor:

¿Qué cojones quieres hacer contra eso; no es legal? ¿En serio?

Otra diferencia, nada irrelevante, es que en Canadá no tienen una izquierda sumamente reacia a la idea de Canadá, y frecuentemente aliada de la secesión.

Al final es una apuesta, y es imposible saber cómo va a salir. Pero la estrategia cabeza cuadrada te limita a contemplar sólo una de las soluciones del abanico, que liquidas en 1.225 palabras de un buen artículo de Tsevan Rabtan. El TS Canadá empleó 26.000 palabras, que sugiere que tal vez haya empleado unas 20 veces mas de pensamiento. Pero, oye; pensar mucho no quiere decir necesariamente pensar bien. Es posible que lo de los cabeza cuadrada sea mucho mas elevado. Por la pinta parece muy simplón, pero mayores prodigios se han visto.

Termina Tsevan Rabtan:

Tampoco quiero que me pidan perdón los que llevan años llamándome fascista o intransigente. Me bastaría con que lean esto y entiendan lo que digo, aunque una vez más sucumbo a mi habitual pesimismo. Seguro que habrá quien me diga, tras leer todo lo anterior: tienes razón, cúmplase la ley, pero ¿habrá que hacer algo más, no?

Ya estamos con las etiquetas y las flores. Claro que se entiende lo que dice. Él, y todo el campo de no es legal. Es imposible no entenderlo porque es imposible que sea más simple. Pero claro que diré: ¿habrá que hacer algo más, no? De forma condicional, además. Dependiendo de lo que pase al final. Si la jugada no es legal sale bien a largo plazo, querrá decir que no había que hacer nada más. Pero si sale mal querrá decir todo lo contrario. Salvo para los que funcionan por principios independientes de los resultados. Y si sale mal (¿apostamos?), yo si voy a pretender -aunque no conseguir- que los cabeza cuadrada pidan perdón. ¡Porque me importa el resultado! España.

El efecto de todo este planteamiento cabeza cuadrada, o no es legal, tan simple, pegadizo e infantil como el no nos dejan votar, es impedir contemplar todas las posibles soluciones. No se me ocurre plantearme que mi solución sea la buena solución. No lo sé. Pero reducir un problema de 26.000 palabras a uno de 1.225 casi nunca es una buena estrategia.

Fuentes

Tribunal Supremo de Canadá:

Tsevan Rabtan:

Más lecturas

Varios sobre Clarity Act en la plaza:

A cuenta de mi crítica a la payasada catalana, pregunta Manu [–>]:

Lo que me gustaría comprender es exactamente el porqué de los problemas que le ves a una celebración de referendum.

A veces los ejemplos prácticos son la forma más fácil de entender algo complejo. Y tenemos muy reciente el mejor ejemplo imaginable. Brexit. Y aunque Manu se refiere a Cataxit, el ejemplo Brexit es perfectamente válido. El problema es que por mucho que No-Brexit sea una sola alternativa, Brexit son muchas. Es fácil dibujarlo:

brexit-alternativas

Con una pregunta binaria, que en la realidad no existe, ha ganado Brexit. Cuyo significado se ignora. Y después hay que decidir si es un Brexit blando, acabando con un pacto como el que tiene Noruega; si Brexit es duro pero con un acuerdo razonable de divorcio; o si Brexit es a lo bestia, sin acuerdo y con trato de nación cafre por parte de la UE.

En el gráfico, la división Brexit / No-Brexit es la que hubo (52/48). Las tres alternativas de Brexit las he puesto a capón; un tercio para cada una. No lo podemos saber, pero es obvio que No-Brexit, con un 48%, ha tenido más del doble de votos que cualquiera de los Brexit posibles (unos 17,3%). ¿Cuántos de los que votaron un Brexit civilizado, fuera blando o duro, hubieran preferido un No-Brexit que un Brexit cafre? Nunca lo sabremos. Pero lo que sí sabemos es que se va a acabar eligiendo una de las versiones de Brexit, cuyo apoyo inicial rondaría el 20% de la población. Y seguramente será la más bestia, que es lo que pasa cuando los problemas se enconan y desmadran.

Habrá quien sostenga que Cataxit no es lo mismo que Brexit. Que es un asunto más claro. Yo sugeriría que lo piense un par de veces. ¿Es lo mismo dentro que fuera de la UE, o que lo de fuera dure más o menos tiempo? ¿Es lo mismo pactando la division de deudas y haberes que a fostias? ¿Es lo mismo amigos que enemigos? ¿Es lo mismo asegurar los derechos de las minorías que una merienda de negros — si eres de una de esas minorías? No parece. No tiene pinta de que Cataxit fuera una alternativa única, en vez de ser un cristo tan colosal como Brexit.

Y aquí llega lo de la Clarity Act de Canadá. ¿Pero tú no eras partidario del referéndum “a la canadiense”? ¡Pues claro! Para empezar  hablar, porque el “referéndum a la canadiense” en la práctica normalmente significa un “no referéndum”, a la canadiense.  Es lo que pasó donde lo inventaron. Porque obliga al pacto posterior sobre la versión de Brexit. Y especificando los puntos más relevantes que es obligatorio pactar antes de la separación. O sea, visualiza ante el votante que hay muchas versiones, y que puede tocar una que no le guste nada. Y probablemente resultaría en que se hable de esas opciones en la campaña. Que es lo que los separatistas quieren evitar siempre a toda costa. Quieren que se visualice una satisfacción al alcance para un sentimentalismo infantiloide, pero que no se vea lo que cuesta. Y eso es una forma de engaño y de no claridad que se combate, precisamente, con una Clarity Act.

¡No nos dejan votar, buaaa!

Que sí hombre que sí. Pero le vamos a poner al juguete la etiqueta de la versión concreta, y  el precio. Cosa de que sepas lo que compras, y su precio, antes de comprarlo.

Más entradas sobre Clarity Act:

Plantea Rodrigo Tena en el blog ¿Hay Derecho?

El resumen sería que Brexit nos muestra que no se puede poner la negociación antes de la consulta, porque no se sabe lo que se vota. Y propone cambiar el orden de la Clarity Act, en ese sentido. No es un mal argumento, y señala un problema real.

A botepronto (pm) …

Hace un poco raro llamarle “a la canadiense” cuando no tiene nada que ver. ¿Porque se negocian algunas cosas? ¡También lo hicieron en Escocia!, y nadie le llama “a la canadiense”. ¿Por exigir una mayoría reforzada? Pues deberíamos llamarle “de mayoría reforzada”. O “Referéndum Tena”, o “Versión Española”, o lo que sea que no produzca tanta confusión.

La Clarity Act no puede producir una empanada mental como la del Brexit, porque al mencionar concienzudamente todos los puntos que hay que negociar -vaya, estableciendo la obligación- los pone encima de la mesa. Los brits al votar no eran conscientes de que Brexit tiene muchos significados diferentes, y de que inevitablemente algunos no le iban a gustar al que votara Brexit. Eso no puede pasar con la Clarity Act porque el problema queda demasiado visible.

La propuesta de definirlo todo antes de la consulta tiene dos partes. La del tipo de “mayoría necesaria, plazos, cuerpo de electores, preguntas admisibles, etc” es igual en la Clarity Act. Inevitablemente. La de “plazos, cuestiones fiscales, régimen fronterizo, periodos transitorios, etc” tiene bastantes problemas. (La CA cita: “incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.)

El problema que le veo es el principio que se sienta. Con el “Referéndum Tena”, España es divisible. Eventualmente. Con la Clarity Act, no. Se limita a señalar que puede darse un problema que aconsejaría contemplar la posibilidad de la división (si se llega a un acuerdo). ¡Pero no la contempla antes de tener el problema! En España, con la “versión española” pasaríamos de no poder saber si tenemos un problema -porque preguntar está prohibido- a tratar de resolver el problema antes de saber si lo tenemos. Y sobre todo, a establecer que España es divisible; o sea, provisional.

Entiendo los argumentos del autor. No son no razonables. Pero yo creo que faltan elementos. El principal -tal vez- es que la CA consiguió dos cosas. Quitarles las ganas de referéndum a los separatas, y quitarles el principal argumento (el “principio democrático”). La “Versión Tena” es tan diferente que no se me ocurre ningún motivo para pensar que fuera a lograr el mismo efecto. Y hay otras formas de hacerlo, como la planteada en el libro La Secesión de España, bases para un debate desde el País Vasco.

Tena tiene varios artículos más, también muy buenos, sobre Clarity Act:

Iremos haciendo colección de propuestas para que la sección quede completa. De momento conocemos estas versiones españolas, ordenadas por fecha de aparición.

Versión Ruiz Soroa (o de ley procedimental)

1) No necesita reforma constitucional previa, porque usa la vía de una “ley procedimental”.

2) Las Autonomías que contengan ” entidades territoriales componentes de relevancia política estructural según su Estatuto” no pueden decidir como conjunto, sino cada cacho por su cuenta.

Versión Santiago González (o de naciones a la carta)

También llamada de “naciones a la carta”:  comenzaría un proceso negociador en el que la provincia (Comunidad Autónoma) secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación, una Barcelona que quisiera seguir siendo española, por ejemplo.

Versión Rodrigo Tena (o de orden inverso)

1) Necesita reforma previa del artículo 92 CE (referéndum consultivo).

 2) Cambia el orden del proceso, de forma que se negocian las consecuencias de la secesión antes de la consulta.

Yo creo que hay una cosa que nos cuesta ver. A los “unionistas”, o “no separatistas”, o “no etnicistas”, o como quiera que nos definamos. La definición no es fácil, porque en ese grupo hay “no españolistas”, y también otros no especialmente amigos de nuestra Consti. Pero nos entenendemos. Y lo que digo que nos cuesta ver es que en la discusión -el relato- de la cuestión territorial hay una parte que tenemos perdida antes de empezar a hablar. La parte de: “no es legal preguntar”.

¿¿¿Mande???

No hay nadie ajeno a la discusión e intereses, y más o menos despistado, que se pueda tragar eso. Va completamente  en contra del edulcorado y bobo espíritu de nuestro tiempo. Y en contra de cómo entiende la democracia la mayor parte de la gente, con razón o sin ella. O sea, va contra la realidad. Contra la realidad social, hoy y aquí. E ir contra la realidad suele ser una estrategia suicida.

Tener el relato perdido de antemano es muy malo de cara a fuera. Y la opinión de fuera en el caso de una declaración unilateral de independencia puede ser muy relevante. Incluso decisiva. Pero también es muy malo de cara adentro. Es una herramienta para la cizaña, que siempre puede aliarse con los separatas. Puede, mientras se trate de la chorrada del prohibido preguntar. ¡Como no se va a poder preguntar!  No podría cuando se trate de una secesión de verdad, y no de un  show.

Solemos decir que tenemos un sistema federal en la práctica. Respecto a Alemania no sé, pero con USA no tiene nada que ver. Lo que tenemos es un sistema infantil. Las autonomías son como niños, que no pueden ni preguntar por su cuenta. Y pueden gastar … porque papá les da la paga. Pero tampoco son responsables del asunto. Tratadas como niños, ¿cómo esperamos que se comporten?

Además, niños maleducados. Porque no somos capaces de hacerles cumplir las normas. Hemos fabricado la bomba de relojería ideal. Irresponsables, sin educación, y aliados de la cizaña. ¿Tú qué esperas que pase?

Es una apuesta. Podemos apostar por seguir como estamos, en la esperanza de que los niños se darán de hostias entre sí antes de llegar a nada de sustancia. Nos acaba de funcionar una vez. ¿Funcionará siempre?

También podemos apostar por seguir con el no se puede preguntar, pero por otro motivo. Porque soñamos que vamos a cambiar, y nos vamos a poner a educar a los niños. ¡Mano fuerte con los nenes! Hay gente que piensa así. Con dos cojones.

También podemos contemplar alternativas. Para estupor del pensamiento cojonudo, concepto falsamente atribuido a Unamuno pero bien real, es una opción que siempre existe. Y contemplar es contemplar; sólo es pensar y comparar, y mirar las rutas posibles que pueden ocurrir en cada caso. No necesariamente es decidir otra cosa, ni una concreta.

Los del PSC han intentado hacer exactamente eso. Poner una alternativa en el debate público. Pero nuestra idea del debate público es una estrategia en dos pasos. (1) Mirar la cuadra del proponente. (2) Descojonarnos, desde la altura de nuestra sabiduría cojonuda, porque es de una cuadra inadecuada y por tanto sus intenciones han de ser malas. ¿Y qué es lo que propone, y qué consecuencias puede tener? Da igual; es idiota porque es de los otros, y los otros están equivocados y son muy malos. A tomar por rasca la bicicleta.

Ni siquiera estaba muy bien planteado lo del PSC. Pero es igual, porque aquí lo que no se puede es pensar — y seguro que contaban con ello. Y sí que tenía una parte aprovechable. Para contemplarla, digo, no necesariamente para hacerla. La parte de sí se puede preguntar (¿y cómo no?); y la parte de no cualquier pregunta, ni cualquier respuesta, me hace sentirme concernido (lo que llaman “canadiense”).

Seguiremos a lo nuestro. No se puede preguntar … hasta que se pueda. Y cuando se pueda, ata esa mosca por el rabo. Igual funciona, y nunca se puede. O les educamos. O algo.

De momento, la teoría de que acabar con el bipartidismo iba a acabar con la llave / chantaje de los nacionatas, se ha demostrado falsa. Como era matemáticamente previsible.

Stephane Dion estuvo una o dos veces en España, dando conferencias y entrevistas sobre la Clarity Act canadiense. Lo del “referéndum a la canadiense” que proponía -y ya no propone- el PSC. Dion, aunque impulsor, no es el “autor” de la Clarity Act, como sostiene Santiago González [–>]. Sí empezó la discusión con los separatas, e hizo tres preguntas al Tribunal Supremo en nombre del gobierno. Y luego el Parlamento hizo la ley, usando la respuesta [Supreme Court reference –>] como guía. Los principios generales de ese dictamen del Supremo los especifica la ley en sus ocho considerandos.

Pues bien, Dion metió en la cabeza de sus oyentes españoles una Clarity Act que no existe. Fue fácil, porque era lo que querían escuchar. Que si Cataluña se separa, Barcelona se queda.

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Y le salió de corrido, porque es lo que él hubiera querido que diga la ley — pero de ningún modo dice. Con lo que se creó la inexistente “versión española”, que he oído / leído por doquier.

Santiago González la expresa así:

Si se dieran ambas claridades, comenzaría un proceso negociador en el que la provincia secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación, una Barcelona que quisiera seguir siendo española, por ejemplo.

Ruiz Soroa lo plantea de otra forma, adaptando el asunto a “su” problema (vasco). En un libro en el que plantea la posibilidad de desarrollar una Clarity Act en España sin necesidad de una reforma constitucional previa. Y establece unos pasos, donde …

6. Mayorías territorialmente distintas: si en la Comunidad Autónoma en que se vote existieran entidades territoriales componentes de relevancia política estructural según su Estatuto, y no se alcanzase la mayoría afirmativa requerida en alguna de ellas, tales entidades quedarían excluidas desde ese momento del proceso iniciado, que se limitaría a las entidades restantes. Por ejemplo, en el caso vasco esto supondría respetar la voluntad mayoritaria de los alaveses por respecto al conjunto, dado que los territorios forales son entidades de relevancia política estructural en un sistema cuasiconfederal como es el vasco. No lo son los municipios o las cuadrillas, pero sí las tres Provincias (hoy llamadas «Territorios»).

Le sirve para el caso de Álava, porque los “territorios” vascos sí tienen una relevancia política estructural, y parlamentos y leyes propias. Pero tal y como lo plantea no le sirve para Barcelona, como pretende  S. González.

La particularidad es que la idea viene de la imaginaria “Ley Dion”, pero no de la Clarity Act. Y cuando lo señalas, te llaman gilipollas. Clic para el entretenimiento al completo.

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Ruiz Soroa nos sirve de ejemplo muy bueno con su boceto de ley. Cuando una ley quiere incluir esa idea de consecuencias diferentes en territorios (zonas) donde se dé una mayoría diferente, ¡lo hace! Como hace él con su punto 6 [–>]. Pero eso es exactamente lo que NO hace la Clarity Act. No hay nada, pero ni un remoto apunte, ni en la Clarity Act ni en la Supreme Court reference, que sugiera consecuencias distintas donde se den mayorías territorialmente distintas. Muy al contrario, la Supreme Court reference establece qué mayorías hablan y negocian. Las de Canadá y de Quebec. No contempla sub-Quebec.

The negotiation process would require the reconciliation of various rights and obligations by negotiation between two legitimate majorities, namely, the majority of the population of Quebec, and that of Canada as a whole.

Dos mayorías legítimas, sin mención a una tercera mayoría en alguna parte de Quebec.

Lo más parecido a lo que interpreta la “versión española” está en la Supreme Court reference, en el punto 96.

Arguments were raised before us regarding boundary issues.  There are linguistic and cultural minorities, including aboriginal peoples, unevenly distributed across the country who look to the Constitution of Canada for the protection of their rights.   Of course, secession would give rise to many issues of great complexity and difficulty.  These would have to be resolved within the overall framework of the rule of law, thereby assuring Canadians resident in Quebec and elsewhere a measure of stability in what would likely be a period of considerable upheaval and uncertainty.  Nobody seriously suggests that our national existence, seamless in so many aspects, could be effortlessly separated along what are now the provincial boundaries of Quebec.

Lo que NO dice es que esas cuestiones deban solucionarse cambiando fronteras, y según reglas de mayorías locales. Para estupor de Santiago González. Dice que son problemas a arreglar negociando, donde un movimiento de frontera podría ser una solución, pero en absoluto la única solución. Hay mil formas de proporcionar una medida de estabilidad, y una protección de sus derechos, que pone como objetivos. Pero entre sus derechos, garantizados por la Constitución de Canadá, no está el elegir el territorio de su nación.

Hay otra mención al problema de las fronteras, pero es un asunto de las Naciones Indias, que en Cataluña no hay. En el punto 139.

We would not wish to leave this aspect of our answer to Question 2 without acknowledging the importance of the submissions made to us respecting the rights and concerns of aboriginal peoples in the event of a unilateral secession, as well as the appropriate means of defining the boundaries of a seceding Quebec with particular regard to the northern lands occupied largely by aboriginal peoples.  However, the concern of aboriginal peoples is precipitated by the asserted right of Quebec to unilateral secession.  In light of our finding that there is no such right applicable to the population of Quebec, either under the Constitution of Canada or at international law, but that on the contrary a clear democratic expression of support for secession would lead under the Constitution to negotiations in which aboriginal interests would be taken into account, it becomes unnecessary to explore further the concerns of the aboriginal peoples in this Reference.

En la muy extensa discusión académica (ver enlace a un compendio al final), las posturas enfrentadas se refieren a dos asuntos que no tienen nada que ver con la “versión española”. Si Quebec tiene protegidas sus fronteras de una forma previa a la secesión, o se resuelve mediante la posesión o dominio efectivos. Es muy bonito, pero no tiene nada que ver. Y el asunto Naciones Nativas, que ya hemos visto y tampoco tiene relación. Lo que nadie plantea es la “versión española”. Esa especie de derecho de reciporcidad, por el que si podemos dividir Canadá también podremos dividir Quebec (Dion). Y no se discute porque la secesión no se trata de un derecho, sino de resolver un problema que ya se ha presentado.

De las opiniones académicas que he visto, probablemente la que mejor lo resume es la de Greshner (Universidad de Saskachewan):

[i]f ROC wants to add ‘boundaries’ to the agenda, it will be negotiating in good faith if it is acting for reasons that are in accordance with fundamental principles, such as protecting the rights of minorities. Quebec could propose other methods of protecting minorities as alternatives to giving up territory now within the province. What is inconsistent with good faith negotiations is for one party to refuse absolutely to talk about an issue. Thus, it would breach the duty to negotiate in good faith for Quebec to insist that boundaries can never be discussed, or for ROC to insist that changing the boundaries is the only method of upholding important principles.

Como se ve, la Clarity Act no es una solución de cómo hacer una secesión. Mucho menos es una solución del tipo naciones a la carta, como la “versión española”. Lo que hace es poner encima de la mesa un cristo que no tiene solución. Vaya, el perfecto cristo. ¡Y esa es su virtud! Mostrar, no un camino, sino el precipicio que hay.

¿Y en el muy probable caso de unas tablas o un impase en las negociaciones?

Suzanne Lalonde (Universidad de Montreal) lo ve así:

Federalists have always argued that in these circumstances, the territorial extent of the new State would be determined on the basis of actual and effective control whereas separatists have insisted, on the contrary, that “uti possidetis” would guarantee the existing territorial status quo. And on this issue the Supreme Court, in its wisdom, chose to remain silent.

Supongo que se entiende que “choose to remain silent” es el exacto opuesto que si dijera que la provincia secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación. Que es lo que Santiago González, y tantos otros, afirman que dice la Clarity Act. Claro que cuando les pides una cita te llaman gilipollas. La versión española de un interesante debate público.

Enlaces:

Si algún partidario de la tesis de Santiago González es capaz de encontrar una cita que contradiga o matice lo expuesto, se la agradecería. Siempre se puede escapar algo, aunque en este caso lo dudo mucho.

Conclusión. Sería de agradecer que los opinadores españoles precisaran, cuando la mencionan, si hablan de la Clarity Act, o de la Versión Española. Por lo de las empanadas y tal. Yo hubiera seguido encantado la discusión y documentación en el blog de SG. Pero si te echa, porque no quiere información sino confirmación de lo que sea que llevara previamente en la cabeza, pues no será.

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