calentamiento global


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Singapur es una isla no muy grande. Como una tercera parte de Vizcaya.  Del tipo de tamaño de la isla de Man. O como el gran Bilbao y las Encartaciones, pero con cinco veces más población. En principio parece el candidato ideal a sufrir una gran angustia por la subida del nivel del mar, que se suele proponer como el principal horror del “cambio climático”.

También es verdad que la subida del nivel del mar es muy variable de unas costas a otras. Hay que añadir ese elemento para saber si deberían estar acojonados. Y parece que sí: de las 1272 estaciones en las que la NOAA mide el nivel del mar a lo largo del mundo, Singapur está entre las 349 (27%) que más sube. Aproximadamente el doble que la media.

En estos mapas se ve por colorines. Verde, menos de 3 mm/año, amarillo más de tres.

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La estación de más tiempo de Singapur es la remarcada. Sultan Shoal.

En visión global. Sultan Shoal no se ve, pero es para comparar los colores. Los amarillos son una franca minoría.

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Los datos de la estación en gráfico. No es de duración muy larga (1970 – 2019), pero da idea una subida constante, con algunas oscilaciones. De media, 3,24 mm al año.

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Por comparar, La Coruña (desde 1943) son 1,76 mm / año. Casi la mitad. O sea que sí; Singapur tiene todas las papeletas para sufrir una histeria colectiva por la invasión de las aguas, y tener a varios millones de personas haciendo las maletas. Pero no es eso lo que pasa. Y no se entiende. ¿Acaso son negacionistas de la ciencia, o del cambio climático, o algo? No. Son observadores de la realidad, aparte de espabilados y muy ricos. Wikipedia nos da una pista de esa realidad:

Ongoing land reclamation projects have increased Singapore’s land area from 581.5 km2 (224.5 sq mi) in the 1960s to 721.5 km2 (278.6 sq mi) in 2018, an increase of some 23% (130 km2).[188] The country is projected to grow to 766 km2(300 sq mi) by 2030.

¡Le han ganado un 23% de tierra al mar desde 1960! A pesar de estar entre la cuarta parte de sitios en que el mar sube más. Y esperan ganar otro 6% mas de aquí a 2030. Hasta ahora lo hacían con arena importada. Y ahora están usando diques, como los holandeses, y secando después la tierra rodeada por el dique. En el mapa, las ganancias al mar:

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No es de extrañar que no estén haciendo las maletas. Al contrario; la gente va a Singapur, en vez de huir de allí. La subida del nivel del mar es un no factor, o un no problema.

¿Y en general, aparte del agua, como miran lo del “calentamiento global”? Después de todo, está también entre las ciudades más calientes, aparte de entre las costas en que más sube el mar. Pero tampoco parece que les preocupe gran cosa. De la energía que consumen, el 97% viene de combustibles fósiles y el 0,3% de los cacharrines verdes renovables. Casi todo con petróleo, y el resto con gas.

Moraleja. ¿Alguien necesita que le dibujen la moraleja? Lo haríamos, a petición, pero no parece que sea muy necesario.

Fuentes:

De la idea, que básicamente está fusilada, WUWT:

Los colorines de subida del nivel del mar, NOAA:

Los datos de Singapur, Sealevel.info, desde NOAA:

Cita de Wikipedia:

El mapa de ganancias al mar, Nanyang Technological University:

De la energía en Singaur: BP statistical review 2018.

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Señala el alegre economista – tertuliano una imaginaria paradoja española, de la que tendría la culpa Rajoy. Que plantea así:

La paradoja de que Suecia (con la mitad de horas de sol que nosotros) produzca el triple con energías renovables que España.

La chorrada, como de biberón, no tiene mayor interés. Ya sabemos que los cantamañanas de tertulia están inmersos en una carrera por ver quién dice la burrada más gorda. Y si José Carlos Díez cree que sus seguidores ideológicos no tienen mayor problema en que se compare la energía solar con todo el conjunto de renovables, es asunto suyo. Cada cual habla para quien quiere, y hablar para idiotas funcionales no está prohibido. Pero esto nos da pie para  mirar el asunto, la supuesta paradoja esa, bien mirada. Y averiguar dónde se sitúa España en lo que respecta a la “energía verde”.

Nota. Los datos los sacamos del BP Statistical Review of World Energy June 2018. Son siempre en porcentaje de energía consumida de una fuente, sobre el total  energía consumida (energía primaria). Y las unidades son Mtoe (millones de toneladas equivalentes de petróleo) [–>].

Para empezar, la chorrada de lactante. España consumió 3,2 Mtoe de energía solar. Suecia, 0,04 Mtoe. O sea, España unas ochenta veces más que Suecia. O , en números relativos a su consumo total de energía, que es una comparación más justa, fueron 2,3% frente a 0,1%. Unas treinta veces más. Ninguna paradoja por aquí; Rajoy, o no Rajoy.

La paradoja imaginaria se explica por el motivo que todo el mundo sabe. Suecia tiene muchísima energía hidroeléctrica. Un 27% de su energía primaria, frente al 3% de España. Pero eso depende de la geografía, no depende de Rajoy. También tiene mucha más energía nuclear. 27% frente al 9% de España. Y eso depende de un gobierno socialista, que frenó la energía nuclear en España.

Respecto a “cacharrines verdes” (placas solares y molinillos de viento), que es lo que le interesa a estos tertulianos, la situación es bastante parecida. Con España por delante de Suecia. España 10,3%, y Suecia 7,3%. Donde Suecia es casi todo eólica, sin apenas solar. Exactamente como se podía esperar.

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Pero miremos España comparada con todos los demás países. Tres gráficos. Los diez primeros países del mundo en solar, eólica, y la suma de ambas – o “cacharrines verdes”. Siempre en porcentaje sobre el total de energía primaria consumida.

Solar:

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España es el sexto país del mundo. A Suecia no la verías ni con catalejos.

Eólica:

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España es el cuarto. Suecia, el quinto.

Y la suma de los dos “cacharrines verdes” (sol y viento):

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España, el cuarto; con Suecia de séptimo.

Y tenemos que aquí sí hay una paradoja, pero no es la paradoja que pensaba José Carlos Díez. Podría llamarse la paradoja José Carlos: la gente inteligente dice chorradas descomunales, a poco que se meta en la carrera de la tertulia. O la carrera de la ideología, que tal vez sea lo mismo.

En todo caso es interesante ver la situación general, ahora que va a haber elecciones. Si algún partido te dice que España va retrasada en el empeño de encarecer la energía a base de cacharrines verdes, ya sabes que “retrasada” quiere decir el cuarto del mundo. También sabes que el primero, que va muy destacado, es el que tiene la electricidad más cara. Y de forma apabullante. Se lo puedes recordar a Ciudadanos, a los que cada vez se les va poniendo más cara de paradoja José Carlos.

Añadido para los comentarios. Los países menos dependientes de combustibles fósiles, y la forma en que lo consiguen. Donde “renovables” es sólo “cacharrines verdes”. Aquí sí destaca Suecia; pero por hidráulica, que no depende de Rajoy, y por nuclear, que si depende de los socialistas. Sin ellos, tal vez estaríamos en un lugar tan destacado como Francia.

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Fuentes.

De la paradoja, artículo de José Carlos Díez en Crónica Global El Español:

De los datos, BP:

 

La gente no se suele dar cuenta de este curioso detalle. Que en la ciencia del clima, la temperatura del pasado cambia constantemente. Y por eso es bastante poco relevante todo lo que te digan sobre la temperatura que ha hecho el año pasado, o el récord o no récord que haya habido. ¡Porque eso va a cambiar en el futuro! La temperatura de 2018 que te dan en el año 2019, no es la misma que la temperaura de 2018 que te van a dar en 2025.

No es facil de entender, ni de creer. Por eso vamos a usar un ejemplo de Twitter, de hoy, que viene muy a mano.

Personajes: Richard Betts, y la Global Warming Policy Forum (GWPF).

La GWPF es una conocida sociedad “negacionista”, que publica informes y trabajos sobre la discusión de clima. Y usa un gráfico de temperaturas en la cabecera de su web.

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Richard Betts es un físico alarmista del clima, director de Impactos Climáticos en la Universidad de Exeter, y director de lo mismo en el Hadley Center de la oficina meteorológica británica (Met Office). También es autor principal del último informe del IPCC.

La GWPF empezó a usar ese gráfico hacia 2010. Era una forma más o menos sutil de demostrar que en lo que iba de siglo la temperatura global no había subido. Y desde hace tres años, o por ahí, Richard Betts les recuerda que actualicen el gráfico en cuanto el Met Office saca la temperatura del siguiente año. ¡Para demostrar que las temperaturas sí están subiendo este siglo!

Y este año hemos tenido el mismo proceso. Betts les recuerda que ya lo pueden actualizar:

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La GWPF le contesta que gracias, que actualizarán la cabecera hoy mismo. Y lo hace; como se ve en el gráfico, que ya tiene 2018.

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Ah, pues no; resulta que así no vale. No pueden simplemente añadir la temperatura que dan para 2018 a las anteriores que ya tenían. ¡Tienen que cambiar también las temperaturas de los años anteriores, porque la temperatura -por ejemplo- de 2016, o 2012, o 2015, no es la misma en 2018 que en 2019. En serio, ahora son más calientes que lo que eran el año pasado.

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Y Richard Betts protesta con energía, porque en el gráfico pone como fuente: Met Office 2019. ¡Esa no es la opinión sobe las temperaturas en 2019! -dice. Ha cambiado.

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Tiene razón. Y seguro que hay muchas justificaciones para los cambios. Pero también hay un problema: si entre 2018 y 2019 cambia la temperatura que hubo en 2011, 2012, 0 2016, no podemos saber que entre -por ejemplo- 2020 y 2021 no va a cambiar la temperatura que ha habido en 2018. Y eso quiere decir que no podemos saber la temperatura que ha habido en 2018. No podemos saber cuánto va a cambiar esa temperatura en los próximos años.

Conviene recordarlo cuando veas todos esos titulares tan impactantes sobre la “temperatura global”.

Fuente, Twitter:

Judith Curry, que tiene un mérito y un tesón que no nos merecemos, y no hay dinero en el mundo para pagar, está analizando el útimo informe de moda sobre el clima. El Fourth National Climate Assessment (NCA4). Esta es la primera entrada sobre el tema:

Curry le llama sobreconfianza al problema. Yo le llamaría megacaradura. Vamos a sintetizar (my resumido) el primer ejemplo, que es clave en la discusión y es muy ilustrativo. Afirma el informe, en su hallazgo clave nº 6:

Los registros climáticos de largo plazo de los últimos siglos y milenios indican que las temperaturas medias en las décadas recientes sobre gran parte del mundo han sido más altas, y han subido más rápido durante este período, que en ningún tiempo en los últimos 1.700 años o más – el período de tiempo en el que se puede reconstruir la distribución global de temperaturas de superficie. (Confianza alta)

¿Está claro, o no; negacionista idiota?

Está clarísimo. No podía estarlo más.

¿Seguro? ¿Estás seguro que cuando los chicos del clima dicen Confianza Alta, eso quiere decir lo que tú entiendes por confianza alta? Probemos.

Confianza Alta significa:

  • Evidencia moderada (varias fuentes, alguna consistencia, los métodos varían y / o documentación limitada).
  • Consenso mediano.

Tal vez sea más interesante mirar lo que NO significa confianza alta, porque lo reservan para Confianza Muy Alta. Justamente lo que esperabas:

  • Evidencia fuerte (teoría establecida, múltiples fuentes, resultados consistentes, documentación y métodos bien aceptados).
  • Consenso alto.

El flipante cuadro del informe donde lo explica:

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Tal vez convenga destacar también lo que significa confianza media para esta gente. Exactamente lo que significa NPI para el común de los mortales, y para la ciencia clásica y no posmoderna.

  • Evidencia sugestiva (pocas fuentes, consistencia limitada, modelos incompletos, métodos emergentes).
  • Diferentes escuelas de pensamiento.

Claro, y así se entiende que en la sección de trazabilidad sobre este hallazgo clave del paleoclima, son perfectamente capaces de unir una Confianza Alta a grandes incertidumbres en los datos que nos proporcionan esa confianza (página 61).

Judith Curry, que confiesa sufrir un ataque de disonancia cognitiva al ver esto, señala la diferencia con el último informe de IPCC (2013). Y tiene gracia, porque se basan en los mismos trabajos tanto el IPCC de 2013 como este informe nacional USA. Decía el IPCC:

  • Estas reconstrucciones siguen siendo un reto por el escaso muestreo
  • Un hallazgo clave es que los métodos usados pueden subestimar la amplitud de la variabilidad de baja frecuencia
  • Muestras muy escasas en los trópicos, el hemisferio sur, y en el mar (contando todo, como el 75% de la tierra, a ojo)
  • Las limitaciones en los datos y métodos de reconstrucción sugieren una subestimación del rango completo de incertidumbre

La guinda es que, según Curry, sólo dos de los trece autores de esta sección del informe nacional de moda tienen experiencia de paleoclima, y no directamente relacionada con el hallazgo 6 del que hablamos.

Y ya como postre, os voy a presentar a uno de los trece. Katherine Hayhoe. Si uno midiera tonto como persona que no para de decir tonterías, concluiría que Zapatero o el dr. Tóntez son unos mindundis en la categoría de tontos, comparados con esta campeona. Podéis escucharle en este “tuit”, precisamente hablando del informe en cuestión. Posiblemente los cinco minutos más cargados de imbecilidades lógicas (¡y científicas!) de la historia del universo:

La que destacan en el tuit es -tal vez- la más acojonante. El conocimiento de que si saltas del acantilado, te estampas, no viene de la ciencia, sino de la experiencia. Lo que hace la ciencia son unas muy precisas predicciones sobre tiempo y velocidad de impacto, etcétera. Exactamente las que no son capaces de hacer los chicos del clima, ni borrachos. Es por eso que hay cosas “basadas en ciencia” que dan mucha confianza, y otras que no. Y por mucho que los chicos del clima digan que sus “hallazgos” son de Confianza Alta, ahora ya hemos aprendido el significado de esa expresión cuando la usan Hayhoe y compañía.

Muy recomendable no dejar de leer el artículo de J.C. Tiene una extensa sección de literatura acerca de sobreconfianza científica, bien interesante y completa.

Fuentes:

J. Curry:

Globalchange.gov:

 

Una interesante entrada de Willis Eschenbach en WUWT. Los modelos climáticos dicen que el calentamiento gobal, aunque en general hace llover más, en las zonas secas produce sequía. Yo no he mirado los modelos a ese respecto, pero eso es lo que suelen decir los chicos del clima. Y Willis pone citas muy adecuadas.

También muestra los datos, pero no dicen lo mismo. Usa dos series de mediciones muy distintas; obeservatorios (Climate Research Unit TS 4.01) entre 1901 y 2016 , y satélites (Tropical Rainfall Measuring Mission) entre 1997 y 2015.

El gráfico de la medición global, sin distinguir el cambio de las zonas húmedas y secas. No incluye los datos del mar; es solo lluvia en tierra. Y es cierto que ha aumentado la lluvia, pero hay que ponerse muy fino para pensar que ese cambio se note. Hablamos de 2 mm de lluvia más al mes … ¡por siglo!

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Figure 1. Global rainfall, land-only, 1901 – 2016.

Lo siguiente que hace, además de presentar interesantes mapamundis del asunto, es representar los datos comparando la tasa de cambio con la cantidad de lluvia. Para ver si es cierta la idea de que llueve más en las zonas húmedas, y menos en las que ya eran más secas. Lo hace entre 1980 y 2016, que es el calentamiento global antropogénico (dicen) genuino. Y no es cierto; llueve más en promedio tanto en las húmedas como en las secas.

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Figure 4. Scatterplot, annual precipitation versus precipitation trend. The colored lines show the trends for the areas with varying amounts of rainfall, from dry to wet.

El mapa de “perjudicados y agraciados”, dentro de que la variación es muy pequeña:

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Figure 3. Precipitation trends, monthly precipitation, millimeters/month per decade. Areas with trends greater than 7 or less than -7 mm/decade are shown in bright blue or bright red. Click to embiggen.

Yo me imagino la siguiente película. Los chicos del clima saben que con algo más de temperatura debería llover algo más. Pero eso sería una buena noticia, y no queremos saber nada de buenas noticias. El calentamiento global es pecado, porque es culpa de tu pecador empeño en prosperar. Eso creen, a pies juntillas. Y entonces empiezan a imaginar virguerías. ¿Y si lloviera menos en las zonas secas, aunque la media total aumente? ¡Eso sí que sería una gran putada! Y se ponen a buscar maravillas selectas para convencerse. Siempre lo consiguen. La parte difícil es que te convenzan a ti, que mal que bien ya has ido pillando el percal. Reconoces a un activista político a leguas de distancia, por mucho que se disfrace de científico. Y luego ya viene Willis a rematarlo, con los putos e inconvenientes datos.

Su artículo, breve y claro, que recomiendo leer:

Menuda faena, porque estos no son ¡fascistas! Al contrario; son “etnia” e “identidad” -y nada blanca ni nada privilegiada- en todo su esplendor. Y le están sacando los colores a las muy blancas y privilegiadas caras de la flor y nata de la ciencia de los osos polares y del cambio climático.

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El gobierno de Nunavut está actualizando el plan de gestión de los osos polares. La regulación que establece las cuotas, permisos y prácticas de los cazadores inuit. Y la población local, que también es consultada, está hasta las narices de los chicos del cambio climático. No le ponen pegas al establecimiento de un sistema de cuotas de caza, que les parece que ha funcionado muy bien. Pero -dicen-, precisamente porque ha funcionado muy bien, ahora hay más osos polares por todas partes. Y no menos, como dicen estos muchachitos blancos de las universidades. Al punto que su número está empezando empezando a ser un peligro. Este año ha habido las primeras víctimas de ataques de osos, en Nunavut, desde hace 18 años. Dos inuit muertos.

Alegan que los osos se adaptan al cambio climático, como han hecho durante los 600.000 años en los que han ocupado el Ártico. Y los inuit no están viendo ningún efecto negativo del cambio climático en las blancas bestias. Pero tal vez sí con el turismo. Los animales se acostumbran a la presencia de humanos que no les cazan, en Churchill. Con lo que relacionan a  las personas con comida; la basura y las cosas que encuentran. Y cuando se desplazan a otras zonas, se atreven a acercarse a los poblados, una vez han cogido la costumbre. Y por eso se producen encontronazos y muertes.

Ponen el dedo en una llaga muy dolorosa. Las predicciones hechas por la ciencia Occidental sobre las poblaciones de osos polares, en Hudson Bay y Baffin Bay, estaban equivocadas. Muy equivocadas.  Gabriel Nirlungayuk, uno de los expertos locales, lanza el desafío:

Desde una perspeciva científica, yo le retaría a la comunidad científica a mirar de nuevo a las bahías de Hudson y Baffin. Para explicar por qué están tan mal, en 2018,  las predicciones que hicieron a principios de los 2000.

Lo que dijeron desde Environment Canada fue que los osos iban a seguir disminuyendo por causa del cambio climático, incluso aunque no se les cazara. Y eso no ha ocurrido.

Y, cuando se trata de científicos haciendo afirmaciones generales sobre que los inuit están equivocados con esto o con aquello – ya siento pero los inuit estamos aquí por nuestra adaptabilidad, y continuaremos adaptándonos a lo que quiera que nos venga; excepto, tal vez, un meteorito o algo parecido.

Para mi, eso no son más que cometarios racistas hechos por alguna gente.

El problema tiene no poca ironía. Susan Crockford, nuestra estudiosa favorita de la situación de los osos polares, lleva años explicando que los estudios científicos de las poblaciones de osos no muestran ninguna disminución. Con todas las citas necesarias, y en contra de todas las predicciones que habían hecho. Pero los científicos necesitan financiación, y la vía más directa y generosa es una buena alarma. ¡Desaparecen los osos polares por culpa del cambio climático! Y ese es el mensaje que emiten, aunque no sea eso lo que sale en la letra pequeña de los estudios que ellos mismos publican. Y ahora llegan los inuit, y dicen: -oigan, que ese mensaje suyo está completamente equivocado; y la ciencia occidental es caca de vaca hecha por unos racistas que se atreven a decir que los inuit no sabemos de lo que hablamos-. Y sí, es verdad. Las predicciones fueron una mierda, y el mensaje (prejuicio) está completamente equivocado. Pero en realidad los números de la letra pequeña no son tan malos. Incluso hay algunos científicos que ponen las cosas bastante claras. Pero lamentablemente no son los científicos (y los estudios) de los que sueles oír hablar en tu prensa favorita.

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Siempre ha tenido pinta de que la cosa esta del “cambio climático” va a suponer un deprestigio brutal para la industria de la ciencia. Pero lo que es nuevo es esta especie de “choque cultural” entre lo que ven los inuit y lo que dicen los científicos, con esa explícita acusación de racismo por medio. Y en realidad no es racismo, es costumbre. Probablemente los inuit no han apreciado que estos idiotas insultan a todos los que se atreven a criticarles, y han tomado por racismo el insulto generalizado a su cultura. Pero aunque no sea racismo de verdad, es divertido.

Añadido, para los comentarios (Fernández-Cotta).

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Fuentes:

Nunavut News:

Susan Crockford:

 

 

 

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La historia tuvo mucho bombo de prensa, cómo no. Una nueva forma de averiguar el calentamiento de los océanos, a base de medir su degasificación. A mayor temperatura, pueden disolver menos gases. Y les resultaba que el calentamiento del mar era mucho mayor del que se pensaba.

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La idea de esta forma independiente de medirlo no era mala, aunque no la llevaron muy bien a cabo. El problema es que cuando impones consensos, todo el mundo aplaude los estudios que nos gustan, sin mirar mucho las entretelas. No vayamos a joder las “buenas” noticias. ¡Nos vamos a morir más rápido de lo que pensábamos! Así que ni los autores, ni los revisores de Nature,  ni ninguno de las docenas de científicos del “consenso” especialistas que leyeron el estudio, se dieron cuenta de los muy obvios errores que contenía. Tuvo que ser un muy vilipendiado “negacionista” el que llamara la atención sobre el asunto. Nic Lewis. Lo hizo en el blog de la no menos vilipendiada Judith Curry, pocos días después de la publicación.

De sus conclusiones:

Los hallazgos en el trabajo de Resplandy et al fueron publicados, con revisión por pares, en la principal revista científica del mundo. Con una gran cobertura de prensa. A pesar de esto, una rápida revisión de la primera página fue suficiente para levantar dudas sobre la exactitud de los resultados. Y bastaron unas pocas horas de análisis y cálculos, basadas sólo en la información publicada, para mostrar errores aparentemente serios (y con seguridad inadvertidos) en los cálculos subyacentes.

Nic Lewis es un científico amateur, y tardío. Amateur, en el sentido de que no cobra por los estudios que hace. Matemático, dedicaba a la estadística para el mundo de las finanzas hasta que, jubilado, se interesó el “cambio climático”. Especialmente en lo relativo a los cálculos de la “sensibilidad climática” (lo que calienta el CO2). Ya les había corregido algunas prácticas estadísticas a los profesionales del clima, y se había convertido en una especie de “grano en el culo”. Muy incómodo, porque nadie puede discutirle ni sus conocimientos matemáticos, en general muy superiores a los de los científicos académicos, ni el cuidado con el que trabaja. Ha publicado estudios con la flor y nata de los especialistas que se dedican al problema de la atribución del calentamiento al CO2. Y los últimos, mano a mano con Judith Curry. El efecto de su presencia en el mundillo del cambio climático ha sido rebajar notablemente los cálculos de lo que calienta el CO2. En los dos extremos del margen. Y eso es un fastidio enorme para los alarmistas.

En el caso de este estudio, Lewis señalaba dos problemas gordos. Que no se puede calcular la tasa de calentamiento como lo hacían. El uso de la estadística, no la parte física. Y que los márgenes de confianza que usaban eran totalmente irreales. De momento, los autores han reconocido esta segunda crítica.

Es un nuevo método prometedor, pero no hemos conseguido una buena precisión en el primer pase.

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Los alarmistas están diciendo que todo es muy normal; que así es como la ciencia se va corrigiendo y avanzando. Y tienen toda la razón. Pero se olvidan de la parte en la que los “negacionistas” han sido necesarios para ese avance de la ciencia, porque ningún alarmista ha sido capaz de ver un problema que, según Lewis, era obvio en la primera lectura de la primera página del cacareado estudio. Ha sido necesario el prestigio de la “negacionista” Curry para llamar la atención, y el fino conocimiento del “negacionista” amateur Lewis para ver el problema.

¿Qué tal si aprendemos la lección, nos dejamos las floridas etiquetas y los insultos en casa, y reconocemos que la crítica no es una inmoralidad, sino algo necesario para un conocimiento de fuste?

Fuentes:

Resplandy et al 2018

Nota de prensa en Princeton University

Nic Lewis en ca’n Curry (1)

Nic Lewis en ca’n Curry (2)

San Diego Union-Tribune:

Washington Post:

 

 

 

 

 

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