calentamiento global


Tal vez no quepa mejor resumen de la Marcha por la Ciencia de ayer. Y de lo que tantos y tantos quieren entender por la ciencia. Se trata de un intercambio de opiniones entre la no-ciencia y la ciencia, en la CNN.

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La no-ciencia está representada por William Happer. Según Wikipedia, un físico americano que se ha especializado en el estudio de física atómica, óptica, y espectroscopía. Es el Cyrus Fogg Brackett Professor of Physics en la Universidad de Princeton, y miembro durante mucho tiempo del grupo de asesoramiento Jason, un equipo independiente de los mejores científicos de élite que asesora al gobierno en asuntos delicados de ciencia y tecnología. De 1991 a 1993 sirvió como director del Department of Energy’s Office of Science durante la administración de George HW Bush.

Por su parte la ciencia está representada por Bill Nye. Que, también según Wikipedia, es un “educador de ciencia” (quiere decir divulgador en medios muy populares tipo telebasura), presentador de televisión, e ingeniero mecánico. Es conocido sobre todo por su programa infantil en la PBS, Bill Nye the Science Guy (1993–1998), y por sus muchas apariciones subsiguientes  en medios populares. Actualmente es director de la Planetary Society y presentador de la serie de Netflix, Bill Nye salva el mundo.

Resumiendo. En nombre de la no-ciencia habla, muy breve, un científico de élite. Y en nombre de la ciencia habla, muy largo, un cantamañanas — también de élite.

Happer, a la pregunta de su encuentro con Trump y de su opinión sobre el cambio climático, explica que tiene guasa llamarle contaminación al CO2, ya que todos nosotros emitimos como un Kg. todos los días (al respirar, y como todos los animales); es un gas tan perfectamente natural como el vapor de agua; y las plantas lo adoran, como se puede observar por el reverdecimiento del planeta que está ocurriendo. En plan anécdota, también le habló al presidente sobre el trabajo de un tío de Trump que fue físico en el MIT.

A Nye le piden que responda a lo que ha dicho Happer, y que explique cuál es el principal malentendido sobre el cambio climático. O sea, le piden en la CNN a un cantamañanas que explique el malentendido del científico de élite. ¡Y lo hace!

Lo que (Happer) NO ENTIENDE es que se trata de la velocidad a la que estamos emitiendo CO2.

Y hasta aquí llega “la ciencia” de Nye. A una afirmación desnuda que no puede contradecir, ni decir nada en realidad, sobre los hechos aportados por el científico de élite.  Y de inmediato pasamos a la moralina barata:

 Pero, con todo lo que me gusta la CNN, he de decir que está haciendo un daño al tener aquí a un “escéptico del cambio climático”, y no a 97 o 98 científicos o ingenieros preocupados por el cambio climático.

Y la presentadora la da toda la razón afirmando con la cabeza.

De lo que se trata es de la velocidad a la que están cambiando las cosas. Pero ello aparte, la Marcha por la Ciencia trata de la economía tanto como del medio ambiente, aunque sea el Día de la Tierra — y yo estuve aquí en el primer Día de la Tierra en 1970. Si suprimes la ciencia, si pretendes que el cambio climático no es un problema real, te quedarás detrás de otros países que sí invierten en ciencia del clima, que sí invierten en investigación básica. Y es interesante advertir, que (creo) el artículo 1 sección 8 de la Constitución de EEUU se refiere al progreso en la ciencia y la tecnología útil. Así que este es un problema muy serio. Cuando el Día de la Tierra empezó en 1970 estábamos preocupados por la contaminación, y eso dio lugar a la creación de la Agencia de Protección del medio Ambiente, que por cierto fue establecida con el presidente Nixon, que era un presidente conservador. E inició la Agencia de Protección del Medio Ambiente para beneficio del público, no por motivos políticos. Así que todo el mundo debe entender que si suprimimos la ciencia, EEUU no lo hará tan bien en el mercado internacional y perderemos negocios.

Tratemos de entender al kindergarten. “Suprimir la ciencia” es permitir considerar la hipótesis científica alternativa. Y estar “por la ciencia” es eliminar de cuajo la expresión de cualquier hipótesis alternativa — sin discutirla. Así que “la ciencia” es una entre las hipótesis científicas posibles. En concreto, la más popular entre los científicos en ese momento. Por ejemplo, el racismo, la eugenesia, el psicoanálisis, o el veganismo.  Lo malo es que entonces “la ciencia” no quiere decir gran cosa, porque a menudo es contraria a sí misma de una generación a la siguiente. Y a menudo es un error. Ciencia y no-ciencia son lo mismo, y sólo las separa el calendario. ¿Qué esperabas de los cantamañanas?

También es enternecedor el argumento de que como la Agencia de Protección del Medio Ambiente ha hecho intervenciones buenas, cualquier intervención que se le ocurra ha de ser beneficiosa. Y cuantas más, mejor. Sin medirlo ni pensarlo. ¿En serio?

Y todo el prodigio nace de un problema que radica en la velocidad de cambio de “las cosas”. Que no se puede ver en ningún sitio, y no ha producido ningún problema conocido. Salvo que sea el problema del enriquecimiento.

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Que por cierto, está muy relacionado con las emisiones de CO2.

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Y ya que estamos, esto es velocidad de cambio de la temperatura, en la serie más larga de termómetros que existe (Inglaterra Central).

Fuentes.

Mediatie.com:

NewGeography.com

UCSD.edu:

Últimamente están saliendo varias reconstrucciones de paleo-temperatura de la península. Traemos la última, con anillos de árboles. Una serie de pinos en el Pirineo. Se supone que reconstruyen las temperaturas de verano, los meses de mayo y junio, y agosto y septiembre. Si quieres saber por qué esos meses en concreto, lee el trabajo; es muy largo. El mensaje resulta maravillosamente anti-alarmista.

Extendiéndose durante el período de los años 1186 a 2014, la nueva reconstrucción revela en general unas condiciones más cálidas hacia 1200 y 1400, y de nuevo después de hacia 1850. El verano más frío fue en 1258 (-4.4°C respecto al período de referencia 1961-1990), tras la erupción volcánica más fuerte conocida de la era. El siglo XX se caracteriza por un fuerte enfriamiento de verano en la década de  1970, seguido de un aumnto de temperatura hasta 2003, y un descenso posterior. Se encuentra muy poco acuerdo con las simulaciones de modelos climáticos, que sobreestiman consistentemente el calentamiento de verano reciente, y subestiman los cambios de temperatura pre-industriales.

Lo que más me gusta es la comparación con los modelos climáticos. La línea roja es la nueva recontrucción, y las verdelinas son cuatro modelos climáticos. Todas llevan un filtro paso bajo de 20 años.

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Está claro que los modelos se apuntan a que no existe cambio climático natural más allá de unas oscilaciones de corto plazo. ¡Son negacionistas del cambio climático natural! — como dice Roy Spencer. Sobe todo si haces una media entre ellos, y frenas las alegrías del modelo verde fosfrito (CCSM-4) – que es el extravagante del grupo. También destaca que el calentamiento moderno no tiene nada de especial. Como sabe todo el mundo, menos los cantamañanas de la marcha por la ciencia.

¡Se parecen a Rawandi! 😉

Pero yo tampoco lanzaría las campanas al vuelo con esta reconstrucción del Pirineo. Aunque sea muy importante por estar en el patio trasero de Bilbao. Porque si comparas con la reconstrucción que vimos hace poco tiempo, que era con árboles en la zona de Soria y desde 1600, no se parecen ni castaña. A pesar de que también sea patio trasero de la capital de la galaxia.

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Mejor prescindimos de los detalles, tan poco convincentes, y nos quedamos con la literatura. Entre los autores está Zorita, que ya ha visto muchas veces que los modelos climáticos no son capaces de simular la variabilidad natural de siglos pasados, relativamente bien conocida.

La variabilidad de largo plazo reconstruida excede la variabilidad de décadas a siglos simulada en cuatro modelos climáticos de última generación. Esta ddiscordancia está en línea con una tendencia general de los modelos a subestimar la amplitud de la variabilidad natural de baja frecuencia reconstruida durante e último milenio (Bothe et al. 2013; Fernández-Donado et al. 2013; Phipps et al. 2013; Luterbacher et al. 2016; Ljungqvist et al. 2012). Este desacuerdo podría indicar que el papel de la variabilidad interna no forzada es mayor que el esperado (Goosse 2017; Matsikaris et al. 2016), y/o que la sensibilidad climática a los forzamientos prescritos necesita ajustes.

Explico. La Climatología del Calentamiento Global Acojonante, que es lo mismo que decir los modelos climáticos, ven el cambio climático como una simplificación pasmosa. Los modelos serán muy complicados, pero la película no podría ser más sencilla. El clima tiene una oscilaciones rápidas (de alta frecuencia), caóticas, que se promedian al cabo de poco más de una década. A partir de ese plazo, los cambios se deben a los “forzamientos climáticos”. Que son, o naturales o artificiales. Y dentro del plazo de uno o dos milenios sólo son estos:

Naturales:

  1. Volcanes. Enfrian, y cada uno dura poco. Puede ser un efecto grande.
  2. El sol, Calienta y enfría, y sus variaciones apenas tienen efecto en los últimos 2.000 años.

Artificiales (hombre pecador):

  1. Contaminación: Enfría.
  2. Gases invernadero. Calientan.

Con esta película es obvio que entre el año 0 DC y 1850 DC (lo preindustrial, o natural) no pueden tener cambio climático. Sólo un muy ligero enfriamiento por lo de los ciclos de Milankovitch, y unas bajadas fuertes por los volcanes — que desaparecen al cabo de poco tiempo. Y eso es justo lo que se ve en las líneas verdes del gráfico.

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Y es lo que NO se ve en la línea roja de temperatura reconstruida a partir de anillos de los árboles. Que no será de confianza (a mi no me parece), pero es que sabemos por los textos históricos que el clima variaba, y un huevo. Y lo sabemos por el rango geográfico de las distintos tipos de árboles, según se expande / contrae el rango en latitud y en altitud. Y por los glaciares, que también se expandían ¡y retrocedían! antes de la era industrial. O sea, sabemos que el clima sí se puede calentar en plazo de décadas / siglos (sin que cuente el ciclo de Milankovitch), pero los modelos climáticos no pueden hacerlo.

Por eso dicen los autores del trabajo que, o bien el clima puede cambiar por sí mismo (caos, o la variabilidad interna no forzada que dicen), o bien los forzamientos que tienen en cuenta en los modelos necesitan ajustes (están mal). O ambas. Y eso hace que la “evidencia” (es sólo teórica) del Calentamiento Gobal Acojonante quede francamente en cuestión.

Fuentes:

Büngten et al 2017:

Tejedor et al 2017:

Gracias a:

 

El kindergarten sigue totalmente obsesionado con su problema de “comunicación”. ¿Por qué no nos cree todo el mundo, si somos la ciencia y la verdad? Tiene que ser que nos comunicamos mal -entienden. Porque han comprobado que falla la teoría clásica que tenían para cuando la plebe no cree a los expertos. Se trata de la teoría del modelo de déficit, y consiste en imaginar que la culpa de la falta de fe se debe a un déficit de conocimientos por parte del público. Y si alcanzaran un nivel suficiente, no les quedaría otro remedio que creerse lo que dicen los que saben.

Un problema de comunicación, como se ve. Y tiene una solución que parecería obvia en principio. Impartir conocimiento. Inundar a la chusma con datos y evidencia.

Pero hay un fallo. Según esa idea, como resulta que la plebe tiene un nivel de conocimientos muy variable, debería notarse una diferencia dependiendo del nivel. Cuantos más conocimientos científicos, menos reacios deberían ser los burros para tragar. Y lo han medido, ¡pero resulta lo contrario de lo que esperaban! Según aumenta el conocimiento de la materia, sí ocurre que los que se podría esperar que tengan más fe (el kindergarten) muestran un mayor nivel de creencia. Pero aquellos de los que se puede esperar que sean reacios (los deplorables), lo son más cuanto más conocimiento tienen.

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El gráfico es de un trabajo de Dan Kahan, que creo que fue el primero en fastidiar la hipótesis del modelo de déficit. O en todo caso es a quien usa el nota de hoy para hablarnos de la ciencia de la comunicación científica, con un par.

Tim Requarth es un periodista y escritor que se dedica a ciencia. También estudió neurocencia, y dio clases biología, química y escribir, en la universidad de Columbia. Y propone que a la vista de la inutilidad de la inundación de evidencia científica para convencer al díscolo populacho,  lo que la ciencia debe hacer es repartir emociones.  Literalmente:

Is it any surprise, then, that lectures from scientists built on the premise that they simply know more (even if it’s true) fail to convince this audience? Rather than fill the information deficit by building an arsenal of facts, scientists should instead consider how they deploy their knowledge. They may have more luck communicating if, in addition to presenting facts and figures, they appeal to emotions. This could mean not simply explaining the science of how something works but spending time on why it matters to the author and why it ought to matter to the reader.

¿Nadie ve un problema con esta ciencia de la comunicación científica? ¿Ni siquiera un problema con la realidad? Porque emociones y personalización del fin del mundo es justamente lo que se han dedicado a repartir los alarmistas en modo industrial desde que empezó Hansen en 1988.

Etcétera.

O sea que Requarth les dice que tienen que cambiar para hacer lo único que ya hacen bien, y a mansalva. Y tanto él, como Kahan, y otros, se han olvidado que la ciencia abarca un poco más que el puto cambio climático. Incluso se podría sostener que lo que no abarca la ciencia es el cambio climático, que es política. En todo caso deberían haber probado su nueva teoría con otras materias, para ver si se puede generalizar. Por ejemplo, la mecánica cuántica, el Big Bang, la relatividad, o la evolución de las especies. Todas ellas son ideas nada intuitivas, y muy capaces de interferir con la “visión del mundo” de parte del personal.

Explico: La tesis de Kahan es que algunas ideas científicas forman también parte de la “identidad cultural” de la peña. Y propone que cuando ocurre eso, un mayor conocimiento científico permite mayor capacidad de argumentación y racionalización, y eso facilita creer lo que te pide el cuerpo — según la “identidad cultural”. Y efectivamente, su tesis explica sus datos … ¡porque sólo está mirando la chorrada del cambio climático! En todos los demás casos citados, y especialmente en la evolución, que tiene tantas implicaciones morales, lo que ocurre es que sí funciona el modelo de déficit. Cuanta más ciencia saben los deplorables, más dispuestos están a pensar que la teoría de la evolución describe algo real. Y las demás.

Pero hay una alternativa, que el kindergarten no parece tener capacidad para contemplar. Que por mucho consenso y mucha mierda que tenga el cambio climático, no tiene mayor evidencia que tantos otros consensos científicos que se han mostrado bochornosamente errados. Y por eso falla en el cambio climático el modelo de déficit, pero no en las demás. Porque en este caso no se trata del déficit de conocimiento de la chusma, sino de un déficit de evidencia real (por ejemplo empírica) de los expertos.

Pongamos que tenemos tres modelos:

  1. Modelo de déficit de conocimiento popular.
  2. Modelo de “identidad cultural”.
  3. Modelo de déficit de evidencia empírica. (Este modelo es invisible para el kindergarten).

El modelo (1) no explica los resultados de Kahan. El modelo (2) no explica los resultados generales fuera del muy especial caso del cambio climático, y probablemente de otros similares relacionados con la salud y con portarse bien. O sea, en la ciencia no seria. El modelo (3) explica -en mi opinión- todos los casos. Incluyendo un poco, pero sólo un poco, de lo de la “identidad cultural” de Kahan. Seguro que hay tesis científicas que resultan más difíciles de aceptar, y que a veces la dificultad dependerá de la “identidad cultural”. Pero más conocimientos solo producirán mayor polarización cuando la evidencia es de chichinabo;  mayormente de opinión (autoridad) y teoría, pero no evidencia empírica. Al que le cae a favor de la corriente aceptará autoridad, consenso, y bella teoría como “evidencia sólida”. Al que le cae en contra de la corriente exigirá una evidencia de verdad. ¡Pero es que además la ciencia clásica (no posmo) le da toda la razón para hacerlo!

No contemplar todos los modelos posibles es falta de seriedad. Kindergarten. Kahan, Requarth, y compañía.

Fuentes:

Tim Requarth:

Dan Kahan:

 

Y para que sea más fácil todavía ponemos los números en dibujito, que Susan Crockford no ha actualizado todavía. El gráfico es suyo, y ponemos el último punto con las cifras recientes que nos muestra.

poblacion-osos-polares-2017

¡Parece un hockey stick de osos polares! Pero no es broma. Miremos cómo lo explica Crockford:

El número de osos polares ha aumentado desde 2005, se mire como se mire:

El USGS estimó 24.500 osos polares en 2005 (de media).

El IUCN estimó 26.500 (media de 22.000-31.000) en 2015 (informe completado en julio, publicado en noviembre).

Los recuentos completados después de julio de 2015 en Baffin Bay, Kane Basin, y Barents Sea añadieron ~2,000 osos.

Esto lleva la media ajustada total a ~28,500.

El problema es que el kindergarten nos endilgó un cuento de llorar. Los osos polares viven sobre todo sobre el hielo, desde donde cazan principalmente focas. El hielo está disminuyendo por culpa del Calentamiento Global Acojonante, y por tus pecados. Por tanto los osos polares *tienen que* disminuir a consecuencia de la disminución de su hábitat de caza. Impecable razonamiento … de kindergarten.

Y con esa idea tan sencilla y espectacular se pusieron a hacer prodigiosos modelos. La disminución de hielo la pusieron más lenta que lo que luego mostró la realidad, de forma que la cantidad que hay ahora en verano, cuando es más escaso, la calculaban para 2035 o por ahí. Pero en esa fecha, con la misma cantidad de hielo que hay ahora, y por culpa de ese supuestamente poco hielo, sus modelos producían una disminución mayor del 30% en la población de osos polares. Cuando la realidad ha mostrado … ¡un aumento del 16%! Lo representa S.C con este gráfico:

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¿Y eso?

Pues ocurre que los de los modelos olvidaron algunos detalles que resultaban excesivos para un cuento infantil. Como en qué época y en qué lugar disminuye la banquisa de hielo, y si eso produce menos focas para los osos en su temporada de caza. Y resulta que el menor hielo es sobre todo en verano, cuando no hay caza. Las focas tienen el destete al al final de primavera y ya están más en el agua, donde los osos no las pueden pillar ni dopándose. Son muy buenos nadadores, pero de maratón; no de sprint. Como una boya con patas. Y las focas …

Es cierto que también hay algo menos hielo que en otras estaciones, aparte del verano. Pero es mucha menor diferencia. Y las focas prefieren un hielo no demasiado grueso para tener mejor acceso al agua. Y en todo caso, vistos estos detalles era cosa de esperar a ver qué nos dice la realidad para saber el efecto del Cambio Climático Acojonante sobre focas y osos. Pero eso no es para nuestros activistas morales. Prefieren los cuentos. Con “buenos”, que defienden a un imaginario perjudicado y les permite atacar ferozmente a los “malos”. Su gran objetivo, al fin y al cabo.

La mejor forma de conseguir una cruzada en favor de una buena causa es prometer a la gente que tendrán la oportunidad de maltratar a alguien. Ser capaces de destruir con buena conciencia, poder comportarse mal y llamarle “justa indignación” a tu mal comportamiento — este es el colmo del lujo psicológico, el más delicioso regalo moral.

Aldous Huxley, Crome Yellow.

Este año están contando por toda la prensa que hay un récord de mínimo hielo de invierno y principio de primavera. Se refieren a esto:

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Sólo hay dos zonas con menos hielo que la media 1981 – 2010. En el mar de Okhotsk (arriba) no hay osos polares. Nunca. Y en el de Barents (a la derecha) el único problema de focas y osos es estar un poco más allá o un poco más acá; lo que les mola es el borde de la banquisa, no dónde esté esta. La llamarán récord los alarmistas, y tocarán las trompetas; pero los osos le llaman chupi canela. Están en la gloria.

Añadido, horas después:

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Fuentes:

Susan Crockford:

NSIDC:

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Se puede poner también en números, comparando la tendencia lineal de lo que miden los satélites con la media de lo que predicen los modelos. Haciendo la precisión de que lo que “predicen” los modelos sólo es predicción de futuro desde 2005, porque lo anterior es “predicción” del pasado conocido — o tuneo al pasado.

uah-marzo-2017-tendencias

Lo que nos confirma la consabida idea. Respecto a lo que miden los satélites en la capa baja de la troposfera, los modelos climáticos predicen el doble de calentamiento de lo que ocurre en realidad. Bueno, la media de los modelos, que es lo que usan para hacer política. En una capa más alta, la troposfera media que aquí no se ve, el calentamiento medido es tres veces menor que la predicción media de los modelos.

Añadio unas horas despues. Ya puestos, podemos añadir por curiosidad cómo se reparte la medición UAH por: hemisferio norte (90N – 20N), trópicos (20N – 20s) y hemisferio sur (20S – 90S).

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Curioso cómo han variado los dos el Niño fuertes en su reparto por zonas:

uah-nino-n-s-marzo-2017

Fuentes.

Roy Spencer:

UAH:

La AGU es la American Geophysical Union. La pera limonera. Y han elaborado una secuencia de cinco preguntas y respuestas que pueden ser usadas por los científicos para explicar conceptos simples del cambio climático a audiencias más amplias. La idea general es que la plebe es escasita de luces, y tiende a guiarse más por la emoción que los los hechos y la razón. Y puede ser cierto. Aunque resulta preocupante observar que los chimpancés no parecen precisamente escasos de emoción, y ya ves. Alguna diferencia hay, aunque resulte escasa para nuestro gusto. Y es difícil imaginar una atribución de esa diferencia basada en la mayor emotividad (pero no razón) de los primos listos de los chimpas.

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Como sea, el caso es que la AGU recomienda su secuencia mágica para evitar los problemas de la emotividad humana, y convencer a “negacionistas”. Y yo también. Por eso la traigo.

La secuencia:

1. ¿Está cambiando el clima?

Sí. Observaciones y mediciones científicas han proporcionado datos indudables que muestran que durante el siglo XX y XXI las temperaturas han estado subiendo, los patrones de la lluvia cambiando, así como la circulación oceánica y atmosférica.

Problema: Si quieres saber si algo es raro, o novedoso, tienes que comparar esa circunstancia con aquella que no te parezca “rara”. Y las observaciones y mediciones de siglos anteriores son tirando a escasitas y pobretonas. Aun así, no parecen señalar nada raro reciente.

Por ejemplo, temperatura media (coger con pinzas) del hemisferio norte y del Ártico.

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Nota: las curvas llevan escala distinta; como el doble la del Ártico que la del hemisferio.

Sí se ve un salto (calentamiento) mayor que otros en la primera mitad del siglo XX, pero es que eso ocurre antes de la gran subida del CO2, al que se lo achacan. Como se ve en esta imagen del IPCC:

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Por eso el IPCC habla siempre del calentamiento de la segunda mitad del siglo XX, y los listillos de la AGU lo han cambiado por siglo XX a secas. Para apuntarse una observación que ocurre antes de su causa. Como lógica, ni tan mal, ¿eh?

2. ¿Tiene la gente algo que ver con ello?

Sí. La emisión de gases invernadero (pricipalmente el CO2 de la quema de combustibles fósiles) tiene que calentar la atmósfera — eso es lo que hacen. El consenso de modelos climáticos (es literal) muestra que el clima global es suficientemente sensible a las emisiones históricas de O2 como para haber calentado ya la cantidad medida durante los últimos 150 años. Además, el CO2 dispara una realimentación del vapor de agua, amplificando grandemente el efecto, porque el aire más caliente puede contener más vapor de agua (que a su ves es un gas invernadero).

Bueno, lo de además, sobra. No es además, sino por. Es por la realimentación del vapor de agua por lo que los modelos pueden producir el calentamiento que muestran. Pero tampoco es que los modelos muestren el calentamiento que hemos observado, sino que están tuneados para mostrar exactamente eso. (Lo consiguen más o menos) Y entonces, asumiendo que la temperatura de superficie no puede cambiar sin causas externas al sistema climático (es falso); y asumiendo que el tuneado para reproducir la temperatura observada es el correcto (se puede reproducir lo mismo con un tuneado diferente y menor efecto del CO2), concluimos que el efecto de calentamiento del CO2 es el que dicen los modelos. Pero es una conclusión que depende de tragarse dos asunciones falsas seguidas. Falsas, no en el sentido de que no puedan ser, sino en el sentido de que tengan que ser.

3. ¿Es malo el calentamiento global?

Sí. Aunque este es un problema más normativo que tienen que ser considerado por  filósofos y el público general, más que por los científicos, la historia muestra que cualquier cambio en el medio ambiente de civilizaciones estables es disruptivo para esas civilizaciones.  Alteraciones en las zonas en las que pueden crecer los cultivos, cambios en la fenología (los ciclos de las plantas y animales), cambios en las rutas de las borrascas, aumento del nivel del mar, pueden tener consecuencias sociales, económicas y políticas devastadoras en las sociedades modernas.

Falso. Los períodos de calentamiento durante el Holoceno no se llaman Óptimos Climáticos porque los climatólogos pensaran que tenían consecuencias devastadoras, sino por lo contrario. Es porque entendían que habían sido cambios buenos (la idea de -cambio bueno- que parece pecaminosa o herética para el kindergarten). Sí, es fácil imaginar cambios malos. Lo mismo que buenos. La cuestión es qué cambio (por ejemplo, hacia frío no suele ser bueno), y cuánto cambio. Por ejemplo, en el gráfico de antes se pueden mostrar cambios malos … ¡y cambios buenos!

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O sea, a las dos asunciones no necesariamente ciertas que veníamos arrastrando, le acabamos de meter otra nueva asunción, menos necesariamente cierta todavía.

4. ¿Podemos hacer algo al respecto?

Sí. Porque mucho del calentamiento causado por las emisiones pasadas ya ha ocurrido, y un cese en las emisiones puede estabilizar el clima en el siglo XXI. Los sumideros naturales de CO2 en el océano y los ecosistemas terrestres pueden continuar absorbiendo el CO2  que ya hemos emitido, y retornar el clima al estado estable en el que se desarrolló la civilización durante los últimos 10.000 años.

Y aquí nos han encalomado dos nuevas asunciones no necesariamente ciertas. La primera es que podemos dejar de emitir CO2 sin unas “consecuencias sociales, económicas y políticas devastadoras en las sociedades modernas”. Y la segunda es que el CO2 produciría unos cambios notablemente mayores que otros que ha habido en el Holoceno. Y llevamos cinco asunciones.

5. ¿Merece la pena hacer algo?

Sí. Los análisis económicos indican que el coste de la adaptación al cambio climático en la forma de disrupciones en la agricultura, daño a las ciudades costeras e infaestructuras, e impactos de los extremos meteorológicos, serán mucho mayores que el coste de la mitigación mediante una transición a fuentes de energía renovables.

Y aquí tenemos la sexta asunción, que probablemente es la más prodigiosa de todas. Porque esos “análisis” económicos” dependen de las predicciones de tres tipos de modelos en ristra: Modelos climáticos + modelos ecológicos + modelos económicos.  Todos ellos conocidos por su notable incapacidad de predicción, y ejemplo de modelos de sistemas complejos de los que no se conoce ningún caso de utilidad predictiva en toda la historia del modelismo.

Resumiendo. La AGU presenta unos hechos simples (lo son), y una lógica condicional que depende de estas cinco asunciones, en absoluto garantizadas.

  1. El clima no tiene variabilidad interna (en escala superior a un par de décadas).
  2. El tuneado de miedo que han elegido para los modelos climáticos es el correcto, y no lo son otros tuneados posibles que no producen miedo.
  3. Todo cambio de clima es malo.
  4. Dejar de emitir CO2 no es un problema digno de preocupación.
  5. La sensibilidad climática (el efecto del CO2) es muy grande. En realidad este es el mismo que el (2). Lo contaremos como uno, y son cinco.
  6. La suma de tres tipos de modelos de reconocida incapacidad predictiva tiene capacidad predictiva.

Que nos explique la AGU si es que nosotros somos “negacionistas del cambio climático”, o si será que ellos son “negacionistas” del rosario de asunciones no garantizadas que necesita su lógica. Los “hechos” no son ningún problema. Las asunciones hacen que su lógica sea … sumamente condicional.

Podríamos entrar en cada una de las asunciones, para ver por qué son problemáticas y con mala pinta. Sobre todo algunas de ellas.  Pero ya se ha hecho largo, y ya hemos visto en qué consiste la “lógica” del AGU. En algo que tal vez podría ser (antes de examinar las asunciones), pero que de ningún modo tiene que ser.

Fuente, AGU

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Michael Mann: … afirmaciones que se me han atribuido, que no son correctas. No creo haya llamado a nadie aquí “negacionista”, y sin embargo se ha afirmado eso una y otra vez. Así que se me ha tergiversado mucho hoy, por varios …

Judith Curry: ¡Está en tu testimonio escrito! Léelo otra vez.

Y en efecto, está en el testimonio escrito por Mann para ese mismo acto:

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No es que sea novedad las alegrías que se toma Mickey en los escritos públicos. En el juicio eterno que tiene por una demanda de difamación contra el periodista Mark Steyn, afirmaba ser Premio Nobel. Decía Premio Nobel a secas, sin especificar que trataba de encalomarse el de la Paz, concedido al IPCC. Supongo que con la pretensión de que difamar a una figura tan egregia como para merecer un Nobel lleva más castigo. Una multa más alta que para la gente del común. Con el resultado de siempre: los abogados de Steyn presentan en el juicio una carta de la administración del Premio Nobel, contestando el tal sr. Michael E. Mann nunca ha recibido un premio Nobel.

El amigo Mickey es el campeón de los alarmistas del clima. O como poco está entre los tres o cuatro máximos campeones. Y ¡joé!, una cosa son las mentirijillas, las exageraciones interesadas, y otra cosa es tener tal soltura en el mentir. O tamaña inconsciencia de estar mintiendo. Primero lo escribes y lo presentas, y acto seguido afirmas que nunca has dicho lo que acabas de escribir.

Y tampoco es que se le haya escapado una vez lo de “negacionistas” en el testimonio escrito. Lo pone cuatro veces; las otras tres dirigidas a grupos genéricos. Otras seis veces pone “contrarians”, como si llevarle la contraria a Mann fuera una categoría especial digna de mención. También Judith Curry entra en esa, como “climate change contrarian”. ¡Agarra esa mosca por el rabo! Y sus otros tres compañeros de testimonio -John Christy y Roger Pielke jr. además de JC- son ” your contrarian witnesses”, y “climate contrarian”. ¿Pero qué cojones puede ser un “climate contrarian”? ¿Alguien contrario u opuesto al clima? ¿En serio?

Pues este es el campeón que han elegido los demócratas para representar a ese extraño bicho que llaman “la ciencia”. Bicho extraño, y mentiroso patológico en grado extremo. Que no deja de tener buen morbo, porque la propuesta del kindergarten es esencialmente un acto de fe. Creed a “la cienca”. Y si alguien señala que hay otros, no menos científicos, con ideas muy diferentes, la respuesta no es presentar la evidencia empírica sino asegurar que esos otros no son “la ciencia”, sino “negacionistas” o “contrarians”. Vale, Flanagan. ¿Y lo de la fe, se supone que debemos aplicarla a la vista del inenarrable desparpajo que tienen en el mentir? ¿Hablamos, además, del Climategate?

Fue una comparecencia “entretenida” de cuatro científicos en el congreso USA. Y Mann, elegido por el kindergarten, fue sencillamente ideal para mostrar de qué hablamos cuando contamos las cosas de los cafres del clima.

Tampoco lo de no haberles llamado “deniers” fue la única mentira de Mann; sólo la más llamativa y fácil de ver. Por ejemplo:

Y por supuesto que también es una gran falsedad de Mann decir que Judith Curry “niega los más básicos hallazgos de la comunidad científica“. Las opiniones no son “hallazgos”, y confundirlos es -de nuevo- mentir.

Ya que estamos, recomiendo el testimonio de Christy.

Y todos, y el vídeo del evento (son dos horas y media), en este enlace:

Fuente:

Mann mismo, contra Mann:

Nota: lo del Fake Nobel de Mickey es público y muy conocido, y debe ser fácil de encontrar.

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