calentamiento global


Hay una actualización al final.

No sé dónde van a llegar. Tienen mono, o algo. Estaban acostumbrados a cantar récords de deshielo a finales de septiembre, pero este año se han quedado muy lejos. De hecho, la tendencia de los últimos diez años no es a la baja. Pero no se cortan; tiene que hablar de un récord, como sea. Y han debido estar rebuscando algo para poner.

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Acojonante, porque ponen un vídeo que no muestra el hielo en los meses de marzo, para comparar y ver ese supuesto récord de mínimo de hielo “en esa época”. No; muestran el deshielo de un año, como ocurre todos los años desde que el mundo es mundo. Y es posible que sí sea un récord en los datos de la NASA. Pero debe ser un asunto muy marginal, porque en los de la NOAA el récord es en 2007 — por muy poquito. La línea rosa marca 2016, para comparar. Y hay varios años más tan cerca que probablemente son un empate estadístico.

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Pero es que tiene todavía más guasa. Los meses de marzo no muestran una tendencia de descenso — desde que se mide en 1979.

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Nota: Diablobanquisa avisa en los comentarios [–>] de un ajuste necesario en los datos, por el que sí hay una ligera bajada en la serie.

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Aplicando la corrección a los datos de NOAA (la de diablobanquisa es otra serie — extent en vez de área), queda así.

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Es acojonante. Tienen una verdad tan incuestionable (dicen) que a los que la critican les llaman “negacionistas”. Y si embargo necesitan mentir sin parar para propalar esa “verdad”. Y pretenden que no les tomemos por payasos.

La calentomanía es un auténtico prodigio de la locura colectiva humana.

Fuente:

Datos, NOAA:

ftp://sidads.colorado.edu/DATASETS/NOAA/G02135/

Actualización:

Diablobanquisa avisa en los comentarios [–>] de un ajuste necesario en los datos, por el que sí hay una ligera bajada en la serie.

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Parece que los paleo-antropólogos, cuando ven una serie de temperatura, entienden lo normal. Y cuando ven esta serie de Zachos et al 2011, entienden que cuando el clima era más cálido (derecha) variaba poco, y al enfriarse aumentó el cambio climático.

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La temperatura es la líneas de abajo, más gruesa. (La de arriba es otro rollo, un filtro para capturar las ciclos de Milankovitch). El tiempo va de cuatro millones atrás (dcha.) hasta el presente (izqu.)

Hay unos antropólogos con una idea distinta del motivo del aumento del cerebro en nuestros antepasados. No sería porque hubiera un cambio climático, y eso derivara en un cambio por ejemplo de bosque a sabana. Según ellos, eso daría unos antromorfos cambiando de especialidad, pero manteniéndose en el nuevo nicho concreto. No tendría por qué resultar en que los mismos bichos ocupen más nichos. Que es lo que se ve. Y entonces plantean: ¿Y si se trata, no de una adaptación a un cambio climático, sino de una adaptación a un clima más variable en general? El artículo es interesante, y recomiendo.

Y usan el gráfico de Zachos et al de esta forma:

variability-selection-climate

Claramente están viendo lo que hay. Mayor cambio climático según el clima se enfría. Que es lo que todos los climatólogos esperaban antes de que les entrara la manía del CO2 y la calentofobia.

A la hipótesis le llaman de la selección de variabilidad. No sería la selección a unas nuevas condiciones, sino la selección de ser capaz de adaptarse a situaciones climáticas variables. Vaya, ¡al cambio climático! Y si fuera así, eso que tanto odiamos ahora sería lo que nos ha hecho ser lo que somos. Pero fue porque el clima se enfrió, no porque se calentara. Cuando era calentito variaba poco, y no hacía falta invertir en grandes cerebros. Una vida más fácil.

Como aquí no nos gustan los gráficos, hemos hecho un par de ellos para ver si se nota lo que dicen. Sacando el tamaño de los cerebros de esta imagen del artículo.

Chart of Brain Size Increase and Greatest Climate Fluctuation

Pero en vez de usar la serie de Zachos, usamos la de Lisiecki y Raymo, que es de cinco millones de años en vez de 65. Y porque ya la tenía a mano.

Igual no se entiende nada. Explico. El tiempo va de derecha a izquierda, como en el de arriba. La temperatura va en azul. El tamaño de los cerebros de vuestros abuelos, en rojo, está invertido. Cuanto más bajo, más cerebro.

En este primer dibujo, la temperatura lleva un filtro de 10.000 años. Se nota mucho la variabilidad.

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A primera vista se puede pensar que cuanto más frío más cerebro. No es así; es cuanta más variabilidad más cerebro. Lo que pasa es que la variabilidad aumenta con el frío, y da la impresión de ser a tramos, cuando se alcanzan ciertas cotas.

En este, con un filtro de 100.000 años, se ve mucho más la temperatura media, y es menos clara la variación. Pero se ve mejor que cuanto más crecen los cerebros, al final (izquierda), no ha aumentado el frío, sino la variabilidad.

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Las tres rayas verticales marcan hitos de tus antecesores. La primera a la derecha, los australopitecos. Lucy y compañía. La del medio, el género homo. La de la izquierda, heidelbergensis.

Ahora podríamos pensar que si el CO2 tiene tanto efecto como piensan los alarmistas (no tiene pinta), volveríamos a una época sin cambio climático. Y tal vez nos hagamos tontitos de nuevo. Pero entonces que no hablen de cambio climático, sino de clima estable. Además, no parece muy probable. Hemos complicado tanto las cosas con la civilización que no tiene pinta de que nos vaya a empezar a sobrar la inteligencia, sino al contrario.

El mensaje. Tontos o listos, lo que vemos en la temperatura de la tierra y en una configuración de los continentes y otras circunstancias similares a ahora, es que cuando hace más calor hay menos cambio climático. Cosa para la que tampoco hacía falta mirar millones de años atrás; basta con la mitad de cien mil. En este último cuadro, el tiempo va a lo normal; de izquierda a derecha.

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Ya que Klotzbach nos pone el dato en Twitter, vamos a completar un poco los gráficos.

Se refiere a ciclones nombrados, que son las tormentas tropicales y huracanes (tifones). O sea, los ciclones que pasan de 34 nudos. O los que pueden dar problemas.

A simple vista ya se ve que no aumentan con el Calentamiento Global Acojonante. Pero lo podemos ver en la hoja de cálculo.

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En realidad baja el número. Pero relativamente poco.

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Si lo calculamos con la línea de tendencia serían como unos 5,5 ciclones menos al año, al final que al principio. La diferencia entre la media de los cinco primeros años y los cinco últimos son 7 al año. Para una media del conjunto de 86, no es un cambio espectacular. Pero en todo caso es a menos. Seguro que el Calentamiento Global Acojonante no aumenta el número de ciclones tropicales.

Pero podemos mirarlo en el gráfico.

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Efectivamente, no tienen nada que ver la Temperatura Global Acojonante, ni todos esos “récords” que dicen, con el número de ciclones tropicales.

También podría venir alguien y decir que vale, tal vez haya menos ciclones, pero podrían tener más energía. Pues miremos la energía. Eso es la especialidad de Maue, que proporciona nos gráficos muy convenientes.

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Se puede digitalizar para ver el mismo tiempo que los otros gráficos, y la tendencia. Me he equivocado, y he hecho la línea del Hemisferio norte en vez de global. No lo voy a repetir, que tengo que salir. El mensaje no cambia (baja más el global).

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La misma historia.

Resumen. Ya tenemos otro dato, bien medido y observado por contra de especulado, en el que se ve que tus emisiones de CO2 son algo bueno, y no malo. Aumentan la vegetación y con ella la vida, claramente. Hace algo menos de frío, que mata más que el calor. Y tiene pinta de que disminuyen los ciclones tropicales, que siempre son una lata.

Estaréis leyendo noticias muy dramáticas sobre el hielo marino del Ártico. Por supuesto, del estilo de un concurso sobre cómo engañar sin decir una mentira denunciable. El Mundo suele ser un artista del engaño nada sutil en este tema.

el-mundo-mentira-hielo-2016

– ¿Y eso es mentira?

– No, sólo es una verdad muy muy incompleta. Por ejemplo, una verdad más real es esta:

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Diferencia: El Mundo ha utilizado diez palabras para conseguir que te lleves una impresión falsa de la realidad. El organismo científico sólo ha necesitado once para no engañarte. Porque es obvio que si el hielo de este año no es un récord mínimo, y está empatado con el de 2007, resulta muy muy probable que el hielo no haya descendido en los últimos diez años. Asunto que tendrá una importancia mayor o menor, pero que no deja de ser un dato claro. Y sobre todo, no tiene nada que ver con lo que nos habían prometido.

Por supuesto que eso dependerá de cómo quieras definir “ha descendido”.

– Si defines “ha descendido” como que que este año hay menos hielo que hace diez años, entonces no ha descendido en diez años.

– Si defines “ha descendido” como que la línea de regresión de mínimos cuadrados ordinarios de los últimos diez años resulta descendente, entonces no ha descendido en diez años.

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– Si defines “ha descendido” como que la segunda mitad de la serie tiene una media inferior a la primera, entonces sí ha descendido — pero puedes apostar a que el año que viene no habrá descendido.

Etcétera. Hay muchas formas de hacerlo; unas tienen más sentido que otras.

También puedes esperar de un periódico que no quiera engañar, que te presente la serie completa de una forma digerible. Y si eso se puede hacer con más de una perspectiva, que te presente las dos. Veamos.

Por ejemplo, los científicos alarmistas te plantan la serie con una regresión lineal que sugiere un descenso inevitable hacia una catástrofe imaginaria. (Imaginaria, porque un Ártico sin hielo -o casi- al final del verano no es ninguna catástrofe). Algo como esto:

hielo-artico-septiembre-2016

Los científicos no alarmistas suelen preferir no ponerle líneas rectas a los datos del clima, porque el clima destaca por no ser un sistema muy lineal. Pero sí suelen poner a veces filtros con algo más de sentido. Por ejemplo medias de cinco años, que filtran mucho los vaivenes anuales. Algo como esto:

hielo-artico-septiembre-mm5a-2016

No creas que la media de cinco años está elegida con mala leche. Simplemente es la más convencional (yo creo que es la mínima que te quita El Niño de encima). Pero si lo haces con una media de tres años, el mensaje es el mismo — pero con más meneos.

hielo-artico-septiembre-mm3a-2016

Resumiendo. ¿Se va a quedar pronto el Ártico sin hielo marino durante unas semanas al final del verano? No hay forma de saberlo. No sería ningún drama; ya ha pasado durante unos cuantos siglos [–>] en el Holoceno sin que nadie sufriera por ello. Pero de momento, y si definimos “de momento” como una década, no está disminuyendo. A pesar de todos esos “récords” de Temperatura Global Acojonante que dicen que hay.

Datos:

NSIDC:

El Mundo:

UIUC:

Nota: En los gráficos de media (no el mínimo) de septiembre, que son los tres últimos, se ha copiado la de 2007 para 2016 (que no ha acabado todavía). Normalmente será mayor la de 2016 porque este año el hielo está creciendo muy rápido tras el mínimo.

Esta entrada es una respuesta a una curiosidad que me ha llegado repetidamente por Twitter. Sobre este gráfico: https://t.co/kd5QdSmJR4.

Es de un tamaño tan descomunal que no se puede ver entero. Necesita una barra de desplazamiento casi infinita. Pretende representar la temperatura de la tierra desde la última glaciación, y lleva anotaciones y dibujitos añadidos, como para darle contexto histórico. O prehistórico más bien.

Vamos a ponerlo de forma “normal”, aunque se vea muy poco. He engordado la línea de la temperatura para intentar que se vea.

grafico-clima-600

Por supuesto, al final del gráfico hay un calentón espectacular. El famoso Calentamiento Global Acojonante. Lo muestro. Añado la línea rosa marcando el supuesto máximo del Holoceno de ese gráfico, que viene de siete mil años hacia la izquierda.

grafico-clima-de-moda-final

El mensaje es muy claro. La temperatura en la tierra no cambiaba, salvo medida en milenios, hasta que llegó la pecaminosa industrialización humana que le ha metido un calentón a la temperatura del planeta – jamás visto. Jamás visto a tal velocidad. Y ahora estaríamos, según esta obra de “arte” (es lo que es), igual que en el máximo del Holoceno. Pero a muy pocas décadas de salirnos del mapa.

No dice de dónde saca los datos (en los comentarios señalan que en el TBO -no en el texto- aparece la fuente de los datos, que es la que decimos a continuación). Pero cualquiera que tenga alguna experiencia en el debate del clima reconoce de inmediato la segunda mitad de la curva. La que va desde hace 11.000 años hasta el presente. Viene de Marcott et al 2013. Y por tanto es una mentira, confesada como mentira por el propio autor. Lo veremos luego, pero primero vamos a compararlo con otras reconstrucciones de temperatura menos desacreditadas que esta. Vaya; no desacreditadas, al contrario que la de Marcott.

Reconstrucción de temperaturas del hemisferio norte extra-tropical (desde 20ºN hasta 90ºN) de Ljungqvist 2010. Los últimos 2.000 años.

Y reconstrucción de temperaturas en  Groenlandia (Summit), últimos 4.000 años, de Kobashi 2010.

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La reconstrucción de Kobashi y la de Ljungqvist sí se parecen mucho; son más o menos la misma historia. Pero no se parecen en absoluto a la obra de “arte”. Son dos cuentos completamente distintos. La obra de arte, en su segunda mitad, viene de este gráfico de Marcott:

Y el problema es que ese gráfico es una mentira. Así, tan claro; una mentira. Y lo dice Marcott mismo. Consiguió que toda la prensa hablara de la espectacular subida de temperatura reciente, sin precedentes desde la revolución neolítica. Con la pequeña circunstancia de que ese espectáculo no se puede desprender de los datos de Marcott.

El artista mismo, en unas FAQ publicadas [–>] con posterioridad a la polémica que levantó su trabajo:

Q: What do paleotemperature reconstructions show about the temperature of the last 100 years?

A: Our global paleotemperature reconstruction includes a so-called “uptick” in temperatures during the 20th-century. However, in the paper we make the point that this particular feature is of shorter duration than the inherent smoothing in our statistical averaging procedure, and that it is based on only a few available paleo-reconstructions of the type we used. Thus, the 20thcentury portion of our paleotemperature stack is not statistically robust, cannot be considered representative of global temperature changes, and therefore is not the basis of any of our conclusions.

Explicación. En la parte anterior a los últimos cien años, el gráfico tiene una resolución máxima de unos 300 años. O sea, pretende representar temperaturas medias de 3 siglos o más. Y si hubieran hecho lo mismo con los últimos 300 años, no se vería ninguna subida de temperatura. Además, son muy pocos puntos de datos en ese tramo. Bien hecho quedaría así (en gráfico de Rogerl Pielke jr.).

Y por eso no se parecen las reconstrucciones de Ljungqvist y Kobashi a la de Marcott. Son resoluciones muy distintas, y Ljungqvist y Kobashi no pegan cambiazos de resolución en el mismo gráfico.

Lo de Marcott tiene muchos más problemas; no sólo el cambiazo de resolución. La estadística es de risa. Pongo enlaces a continuación. Pero lo más importante es que este gráfico, que tanto impacto está causando, no se soporta en los datos de los que viene el gráfico. Según confesión de su propio autor.

Yo suelo decir que, en general, los científicos alarmistas del clima se engañan y exageran, pero no mienten. Pero hay excepciones. Esta es una de ellas. Y lo malo es que los chicos del clima, que no mienten en general, sí son culpables de callarse ante algunas mentiras palmarias como esta.

Enlaces.

Roger Pielke jr.

Steve McIntyre:

Añadido para la amable comentarista Catalina de Erauso.

rss-calentamiento-global-por-latitud-g

 

 

 

Desde Judith Curry, en Twitter:

Un estudio imprescindible. Que tiene mucho que ver con la entrada reciente …

Allí veíamos que no se le puede llamar “evidencia empírica” a lo que afirman muchos científicos. Ni siquiera a lo que afirman todos ellos. Y veíamos también que es de risa llamar “evidencia empírica” al resultado de modelos climáticos cuyo nivel de acierto no esté contrastado, y repetidamente contrastado. Un modelo no es más que una hipótesis. Y aunque los científicos más jetas, y prácticamente todos los divulgadores, aseguren que esos modelos sólo son leyes físicas muy bien conocidas, te están engañando. Son leyes físicas … junto a un montón de asunciones, parametrizaciones, y ajustes (tuneado, en la jerga). El resultado es que no hay la menor “evidencia empírica” para atribuir el Calentamiento Global Acojonante a las emisiones de CO2; ni como causa de la mayor parte; ni como causa principal.

Este estudio de hoy describe el mecanismo por el que se pueden engañar los científicos. Y a menudo lo hacen.

Abstract (traducido -pm):

En el proceso científico ciertas aseveraciones acumulan soporte suficiente como para tenerse por hechos establecidos. Desgraciadamente, no todas las que alcanzan el estatus de hechos resultan ciertas. En este estudio modelamos el proceso dinámico por el que las aseveraciones se canonizan como hechos por la repetida confirmación experimental. La confianza de la aseveración constituye un proceso de Márkov [–>]: cada resultado publicado sucesivamente mueve el grado de certidumbre, hasta que se acumula suficiente evidencia para aceptar la aseveración como un hecho, o rechazarla como falsa. En nuestro modelo, el sesgo de publicación [–>] -en el que los resultados positivos se publican con preferencia a los negativos- influencia la distribución de los resultados publicados. Hallamos que cuando los lectores no conocen el grado de sesgo de publicación,  y por tanto no pueden tenerlo en cuenta, afirmaciones falsas son a menudo canonizadas como hechos. Si no se publica una fracción significativa de resultados negativos, el proceso científico hará una pobre labor al discriminar las afirmaciones falsas de las verdaderas.   Este problema se exacerba cuando los científicos se dedican al p-hacking, al minado de datos [–>], y otras conductas que incrementan la tasa a la que se publican falsos positivos. Sin embargo, cuando los resultados negativos se hacen más fáciles de publicar según una afirmación se acerca a ser aceptada como hecho, es más fácil distinguir lo verdadero de lo falso. Hasta el punto que el modelo represente correctamente la práctica académica, habrá un serio problema con la validez de los supuestos hechos en algunas áreas de investigación científica.

canonizacion-hechos-falsos

Aquí hay que tener en cuenta algo muy importante. En general en toda la ciencia, y ya muy en particular en la Ciencia del Cambio Climático Acojonate.

En general, modelo o  no modelo, este es un problema simplemente obvio, en teoría y en la realidad, que deja claro que un “consenso científico” -digamos militante- no da más confianza en las afirmaciones de los científicos, sino menos. No puedes separar la verdad de la fantasía. Si tienes un debate científico puedes comparar la evidencia de un lado y el otro, y elegir. Con un consenso estás perdido. Salvo que te dediques a mirar las predicciones, que en general nadie hace.

Y en el caso del cuento del clima no es sólo que se observe un consenso militante de primer grado, con los consabidos insultos, agresiones y ostracismo para los que osan poner un pie un poco fuera de la raya. Mucho más allá de un sesgo -digamos natural- de publicación, en el cuento del clima está plasmada, en comunicaciones por escrito, una extendida práctica de bloquear conscientemente la publicación de los estudios que no gustan. Y el borrado de esas comunicaciones para intentar no dejar rastro. Se trata, no ya de un consenso militante, sino directamente cafre.

Esto no es exactamente una forma de mentir. Es una forma de engañarse. Pero inevitablemente lleva a engañar a los que te creen.

Merece la pena leer, al menos, la introducción del estudio. Lo plasma, y con ejemplos, de una forma que se entiende muy fácil el mecanismo. Se ve. Pero es muy largo como para que lo traduzca.

Este es un ejemplo típico:

Por supuesto que nunca contestan. O casi nunca, porque acaba de salir un estudio que muestra palmariamente lo que la pomada considera “evidencia empírica”. No le llaman así; le llaman “evidencia científica” y “hechos”, pero se usa en el mismo sentido.

El estudio se basa  en un “experimento”bastante simple. También bastante inútil, porque no hay nadie que no sepa la respuesta antes de llevarlo a cabo y medir el resultado. Quieren medir cómo afecta la “nueva información” a la gente, según su grado creencia en el Calentamiento Global Acojonante. Y para establecer las categorías (digamos alarmistas y escépticos), les cuentan que “muchos científicos” han dicho que para 2.100 la temperatura en USA subirá al menos 6ºF, y les piden su propia estimación. Las respuestas de la tropa son muy variables, y la media les da 5.6. Y así dividen, según las respuestas:

6,3ºF Creyentes fuertes en el CGA (alarmistas).

5,9ºF Creyentes moderados en el CGA.

3,6ºF Creyentes débiles en el CGA (escépticos)

Por una parte es un buen planteamiento. Se ajusta mejor que lo normal a la discusión científica de verdad, que versa sobre cuánto calentamiento puede producir el CO2. Entre tan poco que no se podría notar dentro del “ruido” de la variabilidad natural, y nos vamos a achicharrar. Por otra parte es completamente alucinante que llamen una “información” sobre el sistema climático, o una “evidencia científica”, a la noticia de que “muchos científicos digan” algo (es literal).

El siguiente paso es darles “nueva información”. En dos grupos; la mitad de la población en cada uno. La población es algo mas de 300. A la mitad les dan “buenas noticias” y a la otra mitad malas. Y el resultado (¿sorpresa?) es que las “malas noticias” cambian la opinión de los creyentes fuertes (alarmistas), pero no la de los débiles (escépticos). Esto es, los alarmistas se alarman más; y los escépticos se muestran indiferentes.  Mientras que las “buenas noticias” producen el efecto inverso y más o menos en la misma medida. Lo que lleva, inevitablemente, a una polarización de la población. Cada nueva “información” separa más la opinión de alarmistas y escépticos.

Del estudio:

The results suggest that exposure to varied scientific evidence about climate change may increase polarization within a population due to asymmetrical updating

Nota: Creo que es muy adecuado el término “alarmista”: el que espera malas noticias y se alegra cuando llegan.

Lo llamativo es la “evidencia científica” que les han dado. A cada mitad de la población, una de estas dos “informaciones”.

– A los que les dan “buenas noticias” les dicen que asuman que recientemente “algunos científicos prominentes” (literal) han “re-evaluado la ciencia” (literal), concluyendo que la situación es mejor de lo que se pensaba porque “se proyecta” (literal) que la temperatura subirá sólo entre 1ºF y 5ºF.

– A los de las “malas noticias” les dan la versión contraria. Entre 7ºF y 11ºF.

Y ocurre la polarización. Cada uno se queda con lo que le apetece, despreciando lo que no le gusta. ¡Pero es que les han dado opinión, o hipótesis, no “evidencia empírica”, ni “hechos”! Y la sorpresa no debería ser que cada uno refuerce la opinión que ya tiene. Eso es lo que venimos haciendo desde las cavernas, y no hay nadie que lo ignore. Se llama ser humano. Lo que sí debería ser un sorpresa, y acojonante, es que haya tantos académicos y la pomada en general, que confundan opinión, y modelos, y “proyecciones”, con la realidad o con evidencia científica. Porque lo dicen “algunos científicos prominentes”. Ni aunque fueran todos los “científicos prominentes”, que no son.

Creo que por fin he descubierto la “evidencia empírica” que dice @Egocrata que niego. Y tiene razón; la niego. El único problemilla es que no se trata de “evidencia empírica” ni en la peor de las pesadillas.

Fuentes:

WUWT:

New York Times (uno de los autores del estudio):

El estudio:

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