calentamiento global


Recién salido del horno.

Abstract (un coñazo, mejor ir abajo a la traducción para personas):

El Niño 2015–2016 y el calentamiento del mar asociado han generado significativo blanqueamiento y mortalidad del coral en el mundo. En Indonesia, los primeros síntomas de blanqueamiento fueron anunciados en abril de 2016. Sin embargo, este El Niño impactó los arrecifes de coral de Indonesia desde 2015 a través de un proceso diferente que el blanqueamiento por temperatura. En septiembre de 2015 la altimetría muestra que el nivel del mar fue el más bajo en los últimos 12 años, afectando a los corales que viven en el rango batimétrico expuesto a una emersión inusual. En marzo de 2016 Bunaken Island (Sulawesi Norte) tuvo una mortalidad del 85% en lo alto del arrecife dominado por los corales Porites, Heliopora y Goniastrea, con diferencias según géneros biológicos. Casi todos los “techos” (flats) de los arrecifes mostraron evidencias de mortalidad, representando el 30% de los arrecifes de Bunaken. Para las comunidades de los “techos” que vivían a una profundidad cercana a la del nivel medio del mar mínimo pre-El Niño, el descenso indujo una sustancial mortalidad probablemente por una mayor exposición aérea diaria, al menos durante los períodos de marea baja. Se usaron datos de altimetría para cartografiar el descenso del nivel del mar en Indonesia, sugiriendo que una mortalidad similar podría ser extensiva a las comunidades en lo alto de los arrecifes de aguas someras, que supone un amplio porcentaje de la extensión de arrecifes de coral de Indonesia. La altimetría de registros históricos sugiere también que este evento no fue único en las últimas dos décadas, y por tanto el rápido descenso del nivel del mar puede ser más importante de lo que se había pensado hasta ahora en la dinámica y la resistencia de estas comunidades. La clara relación entre mortalidad y descenso del nivel del mar también requiere un refinamiento en la jerarquía de impactos de El Niño y sus consecuencias en los arrecifes de coral.

Traducido para humanos: En Indonesia los problemas del coral no han venido del calentamiento que produce El Niño en esas aguas, sino del descenso del nivel del mar. Que expone el coral superficial al aire. Y se ha de tener en cuenta este fenómeno, que hasta ahora no se nos había ocurrido, a la hora de considerar el estado de los arrecifes de coral y los impactos de El Niño.

Y con este nuevo conocimiento podemos intentar comprobar una idea malvada. Las noticias que más hemos padecido sobre el coral en el último El Niño han venido de Australia, de la zona norte, en la Península del Cabo York. Por ejemplo en este mapa se ve muy bien dónde estaba concentrado el problema.

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Dan ganas de saber qué pasaba con el nivel del mar en esa zona roja, en ese momento. Y resulta sospechoso. En 2015 esa zona tuvo una bajada del nivel del mar comparable a la de la zona de Indonesia que menciona el estudio de hoy, pero en el de 1997-98 no. Según este mapa de altimetría de la NASA. Se marca la zona de la Península del Cabo York con la flecha roja. Y resulta, al menos, mosqueante.

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Fuentes:

Ampou, E. E., Johan, O., Menkes, C. E., Niño, F., Birol, F., Ouillon, S., and Andréfouët, S.:

Gráfico altimetría, NASA:

Gráfico coral Australia, NOAA:

La climatóloga Judith Curry acaba de publicar una pieza sobre los modelos climáticos y el uso muy inadecuado que se les da.

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Resumen ejecutivo.

Hay considerable debate sobre la fidelidad y utilidad de los modelos climáticos. Este debate ocurre dentro de la comunidad de científicos del clima, que están en desacuerdo sobre el peso que se les debe dar a los modelos respecto de los análisis observacionales. Los resultados de los modelos se usan también por los economistas, las agencias reguladoras, y los responsables políticos. Los modelos han recibido considerable escrutinio de la comunidad más amplia de científicos, ingenieros, expertos de software, y filósofos de la ciencia.  Ese informe intenta describir el debate que rodea los modelos climáticos para un público educado pero no técnico.

Yo le veo un problema. Para el que ha seguido la discusión del cambio climático no tiene nada que no conozca, y pare el que empiece de nuevas puede ser un poco “duro”. Tal vez se puedan resaltar un par de puntos para tratar de esquematizar la línea argumental. Serían el uso que se les da a los modelos, y los problemas conocidos y muy obvios que tienen para ese uso.

Los modelos son herramientas útiles para tratar de comprender, muy a groso modo, el funcionamiento del sistema climático y las interacciones entre sus partes. O algunas de ellas. Pero se usan para atribuir la mayor parte del calentamiento observado desde 1950 al CO2, y para decidir qué problemas producirían las emisiones de CO2 en caso de continuar. El trabajo de Curry es un exhaustivo repaso de por qué no sirven para ninguno de estos dos últimos propósitos. Pero ni de lejos.

Sin ánimo de un resumen completo, los problemas por los que los modelos no sirven para averiguar esos dos aspectos clave de cara a las “políticas climáticas”, vienen de la forma de hacerse los modelos y de los resultados contrarios a las observaciones que producen.

Resultados. Con los modelos tratan de decir cuánto calienta el CO2 que se emite, y qué otros efectos causa ese calentamiento — como subida del nivel del mar, sequías, huracanes, o lo que sea. Pero eso se puede tratar de averiguar también observando el calentamiento y el aumento del CO2 que ha habido, sumado al resto de elementos que influyen en el clima. Y los dos procedimientos producen resultados muy distintos. Si ponemos los estudios observacionales más recientes comparados con el rango de los modelos, podemos verlo en este cuadro.

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De los estudios observacionales sólo hemos puesto el valor más probable. En su distribución de probabilidades se meten más dentro y más fuera del rango de los modelos. Como esto (faltan algunos, que no tengo):

Los CMIP (en naranja) son los modelos. Los azules, los cálculos con observaciones. Y Curry explica que la parte alta de los estudios que se reflejan ahí ha quedado desfasada por recientes estudios (Stevens 2015) sobre uno de los elementos que toman en consideración. El efecto de los aerosoles. Y todos deberían revisar a la baja su resultados en la parte superior. El único que lo ha hecho es Lewis, y queda así con la raya azul marcando el límite superior (95%).

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Son resultados incompatibles los de los modelos y los de las observaciones. Y por eso el último informe del IPCC (2013) se limitó a proporcionar un rango (1,5 – 4,5), sin poder dar un valor más probable — como tenía por costumbre. Explica que es por la discrepancia entre “las distintas líneas de evidencia”, donde “evidencia” son las observaciones … ¡y sobre todo los modelos!

El “tuneado” de los modelos. Explica Curry, con las citas oportunas, que los modelos tienen un motón de ajustes arbitrarios, cada uno distintos. Y su capacidad para reproducir (más o menos) las temperaturas del siglo XX no viene de su calidad, sino de la selección oportunística de un conjunto de ajustes. Pero entonces la atribución del calentamiento de la segunda mitad del siglo, y del futuro calentamiento, es una broma. Tienes un resultado (mas o menos) adecuado porque ya sabías las temperaturas que tenías que reproducir, y tienes ajustes a la carta para hacerlo. Pero puedes haberlo conseguido usando las razones equivocadas. Y eso no te hace saber lo que pasará en el futuro, ni la causa de lo que observas.

Problema gordo: Estos modelos, que obviamente exageran (Curry dice que como X2) el calentamiento del CO2, son los que usan los economistas para que luego los políticos hagan las leyes. Y todo parte de una manzana podrida.

Este es, más o menos, el resumen de la línea argumental. Hay muchos más detalles, por supuesto.

¿Cómo responden los alarmistas a la crítica de los modelos? Como siempre. Con la carallada de que es la mejor herramienta que tenemos. Pero eso no te dice ni que la herramienta sea buena, ni que sea adecuada. Un ejemplo de discusión en Twitter:

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Son unos jetas. No hay más que abrir los ojos para darse cuenta de que el clima (global) es mucho mejor en los siglos XX/XXI que en los siglos XVII/XVIII. Y, por ejemplo, la subida del nivel del mar que citan lleva subiendo al mismo ritmo inocente desde mucho antes de los “efectos antropogénicos” en el clima.

¿A quién le ha preocupado jamás la subida del nivel del mar de 1900 a 1960? ¡Pues es la misma que de 1960 a aquí! Y el mamón alarmista lo sabe de sobra, pero lo usa aunque no tenga sentido.

Nota: Los gráficos no vienen del trabajo de Curry, pero es de los estudios que habla y se ve mejor.

Fuente, The Global Warming Policy Foundation.

 

El gobierno de Nunavut acaba de publicar dos meta-análisis de 2016 sobre las poblaciones de osos polares en las zonas de Kane Basin (KB) y Baffin Bay (BB). Y donde antes pensaban que eran zonas en declive de osos (BB), o sin datos suficientes (KB), ahora creen que se trata de poblaciones en buen estado. Cuando menos estables — si no creciendo.  El mapa clásico que suele publicar Environment Canada probablemente quede así cuando lo actualicen.

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Esto supondría que de las poblaciones de osos polares que controla el ministerio de turno de Canadá, sólo quedaría una en “probable” declive. Con dos en “probable” aumento, y las demás estables. Y lo de probable va entre comillas, porque si miramos el histórico de esos mapas se ve cómo varía. Cuanto mejor los cuentan, más optimista es la situación de los osos polares.

Los mapas de 2010, 2013, 2014, y el que se supone para 2016.

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Este nuevo cálculo del gobierno de Nunavut le daría la razón al reciente estudio York et al 2016, con la única diferencia de que la única zona que veía York en declive (la roja, KB), iría en verde, cono en estable /aumento.

Las novedades de estas dos poblaciones cambiadas las plantean así, como destaca Susan Crockford:

Baffin Bay 2,826 (95% CI = 2,059-3,593) at 2013

                  vs. 2,074 (95% CI = 1,553-2,595) in 1997

  Kane Basin357 (95% CI: 221 – 493) at 2013

                    vs. 164 (95% CI: 94 – 234) in 1997

Yo le llamaría aumento a eso, en ambas zonas. Pero Crockford considera que por la diferencia de metodologías en el recuento, lo más probable es que las consideren como “estable” Kane Basin, y “probablemente estable” a Baffin Bay. Y es lo que he puesto en el dibujo de la probable actualización.

osos-polares-no-peligro-actualizado-2016

Fuentes:

Susan Crockford:

Gobierno Nunavut:

York et al 2016:

Environment and Climate Change Canada:

 

En la entrevista, que es más larga que la parte del cuento del clima, Revkin deja claro que le pregunta como claro candidato a ser el Asesor Científico del Presidente. Ese es el nombre popular; en realidad el cargo oficial es director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología, que es un departamento dentro de la Oficina Ejecutiva del Presidente.  Sólo hay otra persona que se haya mencionado como candidato a ese puesto, porque se haya entrevistado con Trump al efecto. Es de otro campo muy distinto, y reconoce que no ha estudiado a fondo lo del clima.  Pero también opina que tiene toda la pinta de morcilla sacacuartos.

Lo de Happer:

Resumiendo:

Vendedores de riesgos y miedos ha habido siempre; es una forma muy vieja de ganarse la vida. Pero como les hagas caso a todos ellos, mejor cierras la barraca.

En el caso del clima, yo creo que cualquier enfoque desapasionado mirando los hechos te daría un “coste social” del CO2 negativo. Más CO2 es bueno para el mundo.  Siempre he mantenido eso. Puedo explicar muchas razones para ello.

Eso no quiere decir que una quema irresponsable de combustibles fósiles sea algo bueno. Ahí hay un montón de problemas reales. Y uno de los problemas de cambio climático es que distrae a la gente de los problemas de verdad.  Hay muchos sitios en los que, en ciertos momentos, prácticamente no puedes salir, porque el aire está fatal. Pero eso no tiene nada que ver con el CO2. Y esos problemas del mal uso de los combustibles fósiles tienen todos solución. Pero en vez de limpiar el aire y hacer mejor la vida de la gente, no dedicamos a salvar el mundo del peligro del CO2 — que no es ningún problema. O sea, que creo que se ha hecho un enorme daño al medio ambiente a base de desviar dinero de los problemas reales, hacia problemas completamente inventados.

Revkin: Así que realmente usted lo ve como un no problema, como algo en lo que no merece la pena invertir.

Absolutamente. No sólo es un no problema, sino que el CO2 es bueno. Permita que lo deje claro. No creo en absoluto que sea un problema; creo que el CO2 es bueno.

Nos tiene en ascuas Trump con el retraso del nombramiento del Asesor Científico. Los dos de los que se habla parecen muy buenos. Pero Happer tiene mucha más experiencia precisamente en lo relacionado con ese cargo. El asesoramiento (y trabajo) científico para el gobierno. Desde el grupo Jason [–>], nada menos. Del que no sólo ha sido miembro muchos años, sino que incluso lo dirigió entre 1987 y 1990.

Y Happer tiene otra ventaja para nuestros desvelos. Nunca se va a mostrar a la defensiva con lo del cuento del clima. Ni ante los periodistas, ni ante ningún científico. No es especialista en el clima pero sí ha trabajado en asuntos cercanos, y se lo tiene muy muy empollado. Y desde luego que nadie le va a explicar a Will Happer qué es “la ciencia”; qué es evidencia empírica; y qué es un cuento chino proporcionado por vendedores de crecepelo.

El kindergarten es enternecedor, especialmente cuando se trata de niños que no son nominalmente adultos.

– ¿Qué estás haciendo para proteger el aire y el agua para mi generación y la generación de mis hijos? ¿Crees en la ciencia? — porque yo sí.

El congresista estaba visitando su circunscripción (Utah, Salt Lake Valley), y el kindergarten le había preparado una encerrona. Al estilo palestino, con los niños por delante. Y consideran una gran victoria que Chaffets no contestara rotundamente: sí / no creo en la ciencia. Normal; a ver quién es el político que tiene las narices de responderle lo obvio a la niña.

– Creo que la imbecilidad humana es una fuerza mucho mayor que “la ciencia”, sea lo que sea lo que entiendes por “la ciencia”. Pero alguien te está engañando, y abusando de la fase de formación y crecimiento de tu (todavía) muy escaso cerebro. La ciencia consiste en comprobar; no consiste en creer. Así que creer en “la ciencia” es una operación tan poco inteligente como creer, sin más, en un sistema que unas veces está en lo cierto y otras veces está rotundamente equivocado.

Sí, es cierto que eventualmente, y con más o menos tiempo, hay una esperanza muy razonable de que “la ciencia” acabe acertando en la solución del problema que te preocupe. La dificultad es que por mucho que digas “la ciencia”, y pongas una cara muy pomposa, eso no te puede decir si ya ha acertado con la solución o todavía no. O sea que no has dicho nada, aunque imagines haberlo dicho todo. Cerebro, niña. Necesita cocción todavía. Pero es cosa de la edad, no es un problema tuyo. En cambio sí es un problema de los subnormales que te han metido la pregunta idiota en la cabeza. Esos ya no tienen solución. Su cerebro ya esta (mal) formado.

Pero si quieres una respuesta breve, podría ser esta. Sí, creo en la ciencia en general como sistema de conocimiento, mientras tenga el tiempo suficiente para conseguirlo. En la solución de cada problema particular dependerá de lo que haya demostrado. Empíricamente. Lo malo es que tienes tan pocas posibilidades de entender la respuesta breve como la larga. Esa falta de comprensión es lo que hace la diferencia entre el kindergarten y el mundo de los adultos, y lo que hace recomendable situarlos en espacios físicos separados.

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Pero iba a dar igual lo que respondiera el congresista. Fuera lo que fuera, escuchar no estaba en el plan. El vídeo:

Los alarmistas del clima están obsesionados por conseguir tu fe ciega. Y la pregunta supuestamente inteligente y demoledora iba de fondo sobre lo del “cambio climático”. Convenientemente escondida entre asuntos de polución ambiental,  que no tiene nada que ver. Pero la pinta es que el clima sólo es la punta de lanza para lo demás.

Este es un problema diferente, pero sirve de ejemplo de la fe que merece “la ciencia”, así sin más. Desde Slate, nada menos:

La niña tampoco lo entendería, pero se le podría preguntar a sus tutores abusadores de la infancia: ¿si a veces hay “terrible science”, cómo sabes cuándo creer en la ciencia y cuándo no?

 

Ernesto Tejedor y otros acaban de publicar un estudio que parece interesante como perspectiva de “cambio climático”. Interesante desde el punto de vista de lo que puedes sentir, porque no hay Dios que sienta la “temperatura global”. En cambio, la temperatura regional de la zona de Soria, y su variación, lo sienten perfectamente todos sorianos y sus vecinos. Es de donde vienen los datos, de anillos de coníferas de 11 sitios. Pero los autores lo consideran representativo de la península, y de ahí el título

El gráfico clave para la perspectiva es este:

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La línea marrón-naranja, que se ve bastante mal, se supone que representa la media bianual de la temperatura máxima de septiembre. Que consideran muy ilustrativo de la variación de temperatura, o de “cambio climático”.

La línea roja es la media de once años de la linea bianual anterior.

Añaden la variación solar (amarillo, abajo), y el efecto de los volcanes (en marrón / negro, arriba). Y ven relativamente bastante relación entre el sol y la variación de temperatura en Soria, aunque con notables excepciones en alguna época. Yo no le haría mucho caso, porque usan unos datos solares que están en discusión, y desfasados para lo que “se lleva” ahora. Pongo un gráfico al final para verlo (*).

A destacar. Se ven unos “cambios climáticos” muy claros. El cambio climático acojonate, al final (a la derecha), que es mucho menos brusco y acojonante que un par de ellos anteriores totalmente naturales. Los marcamos:

tejedor-et-al-2017-no-acojonante

O sea, en Soria, y supuestamente en la península, el cambio climático acojonante es mucho menos cambio que el cambio climático natural.

Los autores expresan así lo del cambio climático (aunque le llaman variabilidad):

The temperature variability is …

  • 3.92 ◦C in the 17th century
  • 2.89 ◦C in the 18th century
  • 3.17 ◦C in the 19th century
  • 3.07 ◦C in the 20th century

Se puede representar gráficamente. Pero ponemos de color rojo el dato del siglo XX para que de des cuenta de que es el cambio climático acojonante, porque si no te podrías despistar.

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También podemos mirar lo del calor absoluto, más que su cambio. La temperaturas achicharrantes.

tejedor-et-al-2017-anotado

Si miramos la línea fina (naranja), de máximas bianuales, las del calentamiento global acojonante son claramente superiores a las de hace 400 años. Como 0,1 – 0,2 grados más achicharrantes. Y si miramos la media de once años (rojo) el achicharramiento es mucho más notable. Casi llega a medio grado en 400 años.

Lo ponemos  en un contexto más largo para apreciar que podemos estar mirando lo que va del valle al pico de un ciclo. Este representa el hemisferio norte, porque de Soria no hay una serie tan larga. Que yo sepa.

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Y con esto, y respecto de lo que tú puedes sentir, te has hecho una idea bastante razonable del Calentamiento Global o Cambio Climático Acojonantes.

(*) La idea desfasada (azul) y más actual (roja) sobre las variaciones solares que pueden o no pueden estar afectando al clima, según Leif Svalgaard. Usando la serie más actual hubieran visto mucha menos relación entre la temperatura de Soria y el sol.

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Fuentes:

Climate of the past:

Ljungqvist, F.C.  2010 (30º – 80º N):

Leif Svalgaard:

 

Este pequeño escándalo en las guerras del clima, que yo llamaría NOAA-gate, en principio no parecía más que un rifirrafe académico sobre unas prácticas más o menos oscuras, y más o menos criticables / corregibles. Por situarnos:

La NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) es la agencia encargada de llevar los registros climáticos y meteorológicos de EEUU. Como tal, no es un instituto de investigación al uso movido por la mera curiosidad científica, sino un organismo gubernamental de ciencia de impacto en un entorno regulatorio. No puede andarse equivocando así como así, y necesita unos estándares más de ingeniería que de mera “curiosidad”. Si el científico se equivoca, no pasa nada. Se aprende de los errores. Si al ingeniero se le cae el puente, va a la cárcel. Y la NOAA tiene estándares de calidad correspondientes a su función.

Y de repente tenemos la acusación de un científico de la NOAA de alto nivel, y precisamente de la sección encargada del cumplimiento de los estándares, que acusa a la agencia de incumplir sus propios estándares para alcanzar los objetivos políticos del gobierno de Obama. El impulso de la alarma del clima. Esencialmente, usar en un estudio de alto impacto una serie de temperatura más experimental que operativa, y no publicada. En contra de las normas de la propia NOAA. Y el único motivo que se ve para hacerlo así, en lugar de esperar a tener los datos en un estado de calidad operativa, es la prisa por producir un impacto político ante el acuerdo de París. Objetivo que consiguieron.

Los resultados parece que no hubieran cambiado gran cosa si lo hubieran hecho cumpliendo sus estándares. Está en discusión, y algo si parece que cambian, aunque probablemente no sea muy sustancial.  Pero lo que se discute no es el resultado, sino la calidad y la seriedad de una agencia federal, y su politización o independencia.

Eso es preocupante, pero hasta cierto punto. La gente lo tiene descontado. Es toda una especialidad científica funcionando en “modo consenso” y agarrada a una alarma, y no van a cambiar así como así. Esta acusación sí puede producir que el nuevo gobierno de Trump sea más vigilante con lo que hacen los chicos del clima con el dinero público. Pero eso es bueno; no puede ser malo. Es jodido protestar por la vigilancia.

Y como no podían protestar por la vigilancia, los chicos del clima han metido la pata. Hasta el fondo. Por ejemplo, en Popular Science sacaron este titular ayer. El subtítulo, destacado en amarillo, ya lo han cambiado. Imagina la coña:

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Incluso si la NOAA fabricó los datos … ¿Mande? Y nadie niega el cambio climático, que siempre hay; se discute la cuantía y el motivo.

En el mismo artículo, en el que entrevistan a los defensores de ese estudio de la NASA, le dan la razón al que acusa a la NASA de no seguir sus propios estándares. Están admitiendo la acusación al completo.

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Resultado. La acusación queda demostrada. La NOAA no tiene una fiabilidad como por ejemplo la de un buen proyecto de ingeniería, sino  la fiabilidad de cuando te aseguran que “la ciencia” dice que comer huevos y carne es malo para tu salud … y resulta ser completamente falso.

Bueno, esto es clave. Es *la* clave. Porque en el discurso público el argumento principal es el argumento de autoridad. Lo dicen las academias científicas y los organismos oficiales. Estupendo, porque los organismos oficiales se saltan sus estándares de calidad para lograr un objetivo político. Y lo de “político” es algo que la gente entiende perfectamente.

Poplural Science ha cambiado el título y el subtítulo de su artículo. Pero el título original, que se puede ver por la URL [–>], tiene guasa:

Regardless House Science Committee claims, NOAA scientists probably didnt manipulate climate records

Probablemente no manipularon los datos (pero está sujeto a opinión). Esto es lo que hay. Y eso es lo que dice exactamente la acusación de John Bates, tras una carrera de 20 años como científico de alto nivel de la NOAA. Que los datos del clima no son como imaginas, sino de aquella manera. Probablemente no manipulados, pero, ¿quién sabe? Y hablamos de una discusión de décima arriba, décima abajo, de grado por década.

Fuentes:

Judith Curry / John Bates:

Popular Science:

@shubclimate

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