calentamiento global


No suele fallar. Llega un fraile gordo, borrachín y fornicador, y trata de convencerte de que comas frugalmente, no bebas, y de follar ni hablemos. Para salvar el mundo, el alma, o el prodigio superior absoluto que sea.

El DNC es el Comité Nacional del Partido Demócrata en EEUU. Recauda y organiza los dineros para las campañas, y tal. En junio tomó la decisión de no aceptar dinero de las pecadoras compañías de combustibles fósiles. Una forma virtuosa de luchar contra el “cambio climático”. Decían. Pero entre la virtud ajena y la propia hay una barrera muy difícil de superar. Y dos meses después se han cascado un Pedro Sánchez que no lo podría mejorar ni Tóntez mismo.

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Ya te haces a la idea. La monada es cara, pero no importa porque la vas a pagar tú.

Fuentes

Huffpost:

The Hill:

 

 

Parece que Youtube se va a lanzar a hacer propaganda del alarmismo climático. Pero a la contra: en contra del escepticismo del cuento del clima. Con un sistema un tanto basto. Algunos vídeos, digamos los apestados, quedan marcados con un cartelito. Que lleva metida una frase, supuestamente en contra de lo que dice ese vídeo, y un enlace: o bien a Wikipedia o a la Enciclopedia Británica. Es una forma de desacreditar el contenido del vídeo antes de que se visualice.

Imaginemos un caso teórico. Si el “tierra-planismo” fuera uno de los temas apestados para Youtube, un vídeo que propusiera que la tierra es plana llevaría un cartelito adosado diendo algo como:  evidencia de que la tierra es un esferoide. Y el enlace correspondiente.

No vamos a meternos ahora en el muy conocido peligro de que una persona, un grupo, o incluso un parlamento, deciden lo que se puede pensar y lo que no. Ese es un sistema del que siempre se ha abusado, y nunca ha producido los supuestos efectos beneficiosos que algunos le suponen. Por ejemplo, cuando cayeron la Alemania nazi o la Unión Soviética, resulta que nadie era respectivamente nazi o comunista. Sí, disimulaban; por la cuenta que les tenía. ¡Pero casi nadie se lo creía!

Pero el cuento del clima es algo muy especial, y se ve muy bien en la movida de Youtube. De momento, por lo que dicen, el sistema nuevo está funcionando sólo para EEUU. No se nota dese España. Allí, por ejemplo un vídeo corto de Richard Lindzen para Prager Univestity, queda así:

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Puede que la persona que llegue a Youtube, y vea ese cartel, sea un convencido del cuento del clima. Y no verá el vídeo. Pero si lo viera tampoco iba a cambiar de opinión. El efecto del cartel en ese caso será inexistente. Pero si llega alguien con curiosidad, o con dudas, seguro que entrará en el vídeo, que total son cinco minutos de nada. Y parece completamente probable que compare lo que dice Lindzen, con lo que dice el cartelito de “la verdad”.

Cartelito:

El Calentamiento Global, también conocido como Cambio Climático, es el aumento observado en la temperatura media del sistema climático de la tierra y sus efectos asociados. Múltiples líneas de evidencia científica muestran que el clima se está calentando.

Estupendo. ¿Y qué dice Lindzen; dice que el clima no se ha calentado? No, no, no. ¡Dice lo mismo que el cartelito! Con la diferencia de que lo cuantifica, en la misma medición que usan los alarmistas.

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¿Y qué puede pensar la persona que ha entrado a ver el vídeo con curiosidad? Sólo puede pensar que Youtube y su “fact-checking” están completamente majaras. Es evidente que quieren desacreditar a Lindzen, que por otra parte es uno de los mejores y más citados físicos atmosféricos vivos. ¡Pero le quieren desacreditar diciendo lo mismo que ya dice él! ¿Acaso Youtube no ha encontrado nada en charla que se pueda desmentir? ¿Será que el “negacionista” no está diciendo nada falso, ni errado? ¿Y entonces, por qué les llaman “negacionistas” si no dicen nada falso?

A mi me parece que produce el efecto inverso al que pretenden. Al menos para la gente que piense un poco. Pero eso es lo que pasa siempre con esta discusión del clima. Es todo un “hombre de paja” [–>] formidable. “Demuestran” que lo que dicen es verdad, a base de pretender que la postura contraria afirma algo que en absoluto dice. Es una trampa retórica muy habitual, y a menudo funciona. Muy guarra, pero eficaz – si se usa bien. El problema es que con este sistema de Youtube, la trampa queda completamente al desnudo. Y los alarmistas acaban pareciendo simples chiflados, en vez de la flor y nata de la ciencia que pretenden ser.

Otro ejemplo. Will Happer tampoco dice que no haya habido un (ligero) calentamiento. Y también le ponen el mismo cartelito perfectamente risible, que discute lo que nadie dice.

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Fuentes:

Mail Online:

WUWT:

 

 

Impactante resultado de un estudio puramente teórico (todos los del alarmismo climático lo son). Se hacen la pregunta más obvia y necesaria para cualquier recomendación respecto a una política: ¿Qué es peor, el remedio o la enfermedad? Pero en el cuento del clima esta parecía una pregunta prohibida. Al menos hasta ahora. ¡Porque el remedio puede ser peor que la enfermedad!

Del resumen:

Un hallazgo sólido es que para 2.050, una política climática rigurosa tendría un impacto negativo mayor en el hambre y consumo de alimentos que los impactos directos del cambio climático, si se pone en marcha sobre todos los sectores y regiones. Los efectos negativos serían más dominantes en las regiones vulnerables de bajos ingresos, como al África subsahariana y el sur de Asia, donde los problemas de seguridad alimenticia ya son agudos actualmente.

Del texto interior:

Nuestro análisis muestra que para 2.050, el potencial de un incremento en el riesgo de hambre es mayor  en los escenarios RCP 2.6 (los de una fuerte descarbonización de la economía) que en los escenarios RCP 6.0 ( sin descarbonización de la economía), en todos los futuros socio-económicos, y modelos económicos, a pesar de que los escenarios RCP 6.0 tienen un cambio climático más severo y una mayor reducción en las cosechas.

Traducido: el remedio del “cambio climático” es peor que la enfermedad, a poco que te pongas estricto con el remedio (con las “políticas climáticas”).

Y lo hacen al modo alarmista más clásico; entre teoría alarmista y observaciones, elegimos teoría. Si las mediciones nos dicen que el efecto de “cambio climático” del CO2 es moderado, y los modelos nos dicen que es elevado, elegimos elevado. Y si los experimentos y la historia nos dicen que el efecto de fertilización del CO2 sobre las cosechas es muy superior a la pequeña disminución relativa (no absoluta) de nutrientes en las plantas, elegimos los modelos que dicen lo contrario.

El gráfico más claro de la cuestión:

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A la izquierda es cambio de la población en riesgo de hambre, en millones. A la derecha kilocalorías por persona y día. Los SSP (1-3) son distintos “caminos” (futuribles), que definen como “sostenible” (1), “mediano” (2) y “rivalidad regional” (3). Para los tres casos, la población en riesgo es mayor con fuertes políticas climáticas (RCP 2.6) que sin políticas climáticas (RCP 6.0). Y menor el consumo de kilocalorías por persona y día.

La idea es fácil de entender. Las políticas climáticas que se suelen recomendar, como un impuesto o precio fuerte a las emisiones de CO2, o la producción “bio-fuels”, encarecen la producción de alimentos. Y eso produce menor disponibilidad de comida (hambre), sobre todo en los países pobres. Asumen, con modelos y no con experimentos, que el efecto de la fertilización del CO2 es nulo [Nota 1]. Que ya es asumir. Y aun con eso les resulta mayor el efecto negativo del encarecimiento de los alimentos, que el efecto negativo del cambio climático en la producción. Hasta 2.050.

Son 23 autores de 13 instituciones diferentes, y de seis países (Japón, Alemania, Austria, USA, España y Australia) .

Nota [1]:

Para el impacto del cambio climátio en las cosechas, hemos seleccionado los resultados de cinco modelos climáticos y tres modelos agrícolas que eran aptos para este estudio. Y hemos seleccionado una combinación de modelo climático y agrícola para cada asunción sobre la fertiliación del CO2 que es la más cercana a la media agregada. Los efectos del CO2 en la producción de comida todavía son discutidos, porque hay un aumento de la bimasa y un decremento de contenido de nutrientes. Asumimos, al igual que en trabajos anteriores, que no hay un efecto de fertilización en los escenarios principales.

Un ejercicio curioso sería repetir el estudio, con las mismas asunciones y modelos, pero empezando en 1900 y prediciendo para ahora. Seguro que tendrías menos cambio climático en la realidad que en el estudio, y un buen efecto de fertilización en lugar de   no-efecto. Y a pesar de eso les sale lo que les sale. Que el remedio es peor que la enfermedad si te tomas en serio el remedio.

Fuente, Nature:

Para el “paper” completo, sci-hub es tu amigo.

Por Rafael Fernández-Cotta, desde el Sahel

De un tiempo a esta parte la eco-calentología se ha sacado de la chistera una nueva idea: El CO2 es malo para los cultivos, porque se reducen los nutrientes. Con los profesionales por el momento tienen poco éxito, y dudo que nunca lleguen a tenerlo, pero entre el publico no instruido me temo que la idea puede terminar calando.

Usan conceptos bien conocidos desde el siglo XIX, pero nos lo venden como si fuese la última frontera del conocimiento. Sin duda dominan el arte de las contorsiones lógicas.

Ya decía Goebels, el jefe de propaganda nazi, que una mentira se convierte en verdad si se repite un número suficiente de veces. Y en eso están. Tenemos que reconocer que en la materia los calentólogos han alcanzado la excelencia.

El modus operandi es bien conocido:

1- Se realiza un experimento, que confirma lo que ya sabemos.

2- Se publicitan cuidadosamente parte de los datos, no sea que dejar las cosas claras comprometa el futuro profesional de los investigadores.

3- Seleccionadas las medias verdades pertinentes, se ponen en manos de periodistas bien pensantes, desconocedores del tema, de forma que deduzcan lo contrario de lo que un profesional puede interpretar del estudio.

4- Y la última fase, en los medios calentólogos, impúdicamente y faltos de conocimientos y vergüenza, se retuercen los conceptos hasta lo grotesco, para jolgorio y regocijo de la progresía.

Veamos paso a paso.

1- Varios experimentos afirman que los hidratos de carbono aumentan en mayor proporción que las proteínas, minerales y vitaminas cuando se añade CO2 a un cultivo.

2- Se publican estudios y meta análisis donde no se menciona el aumento de producción (que si se mide en cada uno de los experimentos), centrándose en señalar que las proteínas bajan en relación a los carbohidratos.

3- Se ponen parte de los datos en manos de periodistas. Tachin, tachin. Si en el estudio aumentan los carbohidratos y las proteínas, pero estas aumentan menos que los carbohidratos, lo que publican es que las proteínas bajan.

4- Se publican en los medios calentólogos historias para no dormir, siempre, siempre, hablando de Aaaaaaaaafrica. Me dan miedo. Porque ¿Saben Vdes?, en todos estos cuentos, como en las películas del oeste, los africanos nos tenemos que morir, por millones. 10, 20, 50 millones, cuantos mas mejor, no vaya a ser que la cifra no sea impactante. Y muertas las victimas inocentes, el blanquito progre de la ONG, cual llanero solitario, vendrá a salvarnos la vida a los que aún sigamos respirando. Todo para regocijo del espectador, que paga el billete del cine, o los impuestos oportunos para financiar la jugada, como es el caso.

Como reza el dicho, le pagaré un penique, o mejor una libra esterlina, a quien encuentre un artículo calentólogo que no diga que las consecuencias las vamos a pagar los africanos, pobres de nosotros, y a no ser que se tomen medidas inmediatas, moriremos por millones a causa de las mas terribles calamidades. Traducción: Vdes tienen que pagar mas impuestos. No hacerlo pone en peligro nuestras miserables vidas.

Varias son las razones por las que precisamente en África es donde el aumento del CO2 menos afecta a los cultivos. Y aquí me tienen dispuesto a poner mi granito de arena para desmontarles el negocio.

Este es un tema que se nos viene encima. Lo que tarde depende de lo que a los ecologetas se les atasque el inglés. Me temo que no mucho. En los EE UU ya hace furor. Es el contraataque a la evidencia de que el planeta esta mas verde. Por algún lado tenían que salir. Pueden darle un vistazo. Algunos de los artículos son tan tendenciosos, que a mi, que conocer la relación entre los nutrientes forma parte de mi trabajo, me da nauseas. Ya lo dice Luis. En los EE UU… bueno, bueno, aquello es la guerra.

Me he tomado mi tiempo para buscar en castellano opiniones que cuestionen las calentólogas conclusiones. El resultado es CERO. No hay nada, pero que nada de nada. Todos y cada uno de los estudios sobre el efecto fertilizante del CO2 en la agricultura se auto censuran. Los estudios dicen blanco, blanco, blanco, pero en realidad estamos obligados a decir negro. Y terminan quedándose sólo con el negro. Los veo patinando en la linde entre la burda manipulación, el subrealismo y la manifiesta locura.

El asunto no puede explicarse con pocas palabras. Así que me parece de interés haceros una síntesis. Una síntesis siempre es algo pretencioso, y mas si es de cateto, no puedo negarlo, pero espero que pueda seros útil.

Los seres vivos estamos compuestos por una cantidad limitada de elementos. Básicamente de Oxigeno, Hidrógeno, Carbono y Nitrógeno. O, H, C y N. También son importantes cuantitativamente el Fósforo, el Potasio, y el calcio. P, K Mg y Ca. Y en un tercer nivel tenemos los micro elementos, Zinc, azufre, cobre, hierro, molibdeno y boro.

Cualquiera de la lista puede ser limitante para el desarrollo de las plantas, así como la humedad, la luz y la temperatura. El CO2 atmosférico podemos considerarlo a todos los efectos como un macroelemento. Y resulta que conforme subimos cualquier nutriente, sea cual sea, incluido el CO2, bajamos relativamente todos los demás. Así que si abono con nitrógeno, la planta va a ponerse a dar nuevos brotes, ricos en proteínas, y claro, los carbohidratos,las vitaminas o los minerales, bajaran “relativamente”, pero nunca, de ninguna manera, bajaran en valores absolutos. Dicho de otra forma, si quitas el stress producido por la falta de un nutriente se traslada a otro o otros nutrientes, pero claro esta, después de una subida de la producción.

Cuando no se utiliza tecnología, o al menos cierto conocimiento, las producciones reales suelen estar muy lejos de la producción potencial.

Veamos un ejemplo. Supongamos que tenemos un terreno arcilloso y fértil que nunca se ha cultivado y que tiene abundancia de todos los nutrientes. Hay mucha humedad y luz, pero no labramos. La producción será baja, porque el suelo, compactado, carece de oxigeno, sobre todo si hay mucha humedad. Cuando se labra, casi la mitad del suelo es aire, de forma que las raíces pueden respirar sin problemas. De no ser así, se asfixian. Además, como la materia orgánica del suelo se descompone, el amoniaco, que es toxico, no puede escaparse a la atmósfera. Otros son los problemas que conlleva no labrar, pero para el ejemplo valga lo expuesto.

En nuestro ejemplo el valor nutritivo de lo poco producido será máximo. Si cultivamos trigo, que tiene unas profundas raíces, que respiran mal, tendremos pocos kilos, pero el grano tendrá todo el zinc, hierro o boro que necesite. Porque la tierra, para una modesta cantidad de producción, dispone de sobra de nutrientes.

Supongamos que labramos para solucionar el problema de la asfixia raticular. La producción, al menos el primer año, será aceptable. El primer nutriente que se agotará será el nitrógeno, que es el mas volátil. Tendremos una muy modesta bajada de proteínas en el grano (Las proteínas tienen un 16% de nitrógeno), pero en el grano todos los demás nutrientes seguirán estando cerca de sus valores máximos.

Tenemos que solucionar el problema de la falta de nitrógeno, y abonamos con urea. Entonces nos encontraremos con que el siguiente nutriente limitante es el potasio, esencial en la formación del grano. Subirán las proteínas, seguirán altos todos los nutrientes, pero los kilos seguirán siendo limitados, dado que el potasio es esencial en la formación del fruto. Volveremos a tener el grano cerca del máximo de nutrientes, así como de proteínas, pero nos bajarán los carbohidratos.

Para no extenderme demasiado, vamos a labrar y abonar en condiciones con todos los macro nutrientes. N, P, K, Ca y S. Y vamos a plantar semillas de calidad. Digamos que aplicamos los conocimientos de la revolución verde, lo que sabíamos en los años 60 del siglo pasado, pero antes de que se extendiese el uso de quelatos (compuestos que evitan que los micro nutrientes se oxiden, en cuyo caso no están disponibles para las plantas).

Durante unos años tendremos excelentes cosechas, y al menos en principio, ricas en nutrientes. La materia orgánica de la tierra bajará poco a poco y con el tiempo empezaremos a encontrar carencias de micronutientes disponibles y la producción bajara, pero seguirá siendo mucho mas alta, pero que mucho mas, que antes de que empezáramos a abonar y labrar en condiciones. Pero empezaremos a encontrarnos una ligera bajada de minerales en el grano.

Ahora vamos a bajar la humedad de la tierra. Se reducirán los kg cosechados, y por consiguiente las extracciones de minerales a la tierra, por lo que de nuevo volveremos a subir los nutrientes en el cultivo. Y el efecto de mas CO2 es en parte similar al del riego. En una tierra fértil será imperceptible. Aunque depende. Bien es sabido que una cebolla poco regada es mas sabrosa que una cebolla enguachirná.

Para situarnos con datos concretos, antes de la revolución verde una hectárea de trigo producía 1.500 kg en el mejor de los casos. Y ese “mejor de los casos” incluye estercolados tan abundantes que de hecho hoy día están prohibidos en varias CC. AA., por aquello de que contaminan los acuíferos. En los años 70 ya era normal producir mas de 4.000 kg. de trigo, algo así como el triple.

¿ Y eso es bueno o es malo? ¿Mejora la nutrición humana? Yo digo que si. Veamos con un poco de detalle las consecuencias del aumento de la producción, basándonos en los datos mas ecologetas posibles.

Por una parte no podemos negar que si doblamos la producción, las proteínas, las vitaminas y sobre todo los minerales bajan en relación a los hidratos de carbono, algo así como un 7% según los ecologetas. El trigo “moderno” tiene, sigue teniendo, un 16% de proteínas. Nunca he tenido noticias de que el trigo mas ecológico del mundo llegue al 17%, y aunque no me lo creo, concedamos a los calentólogos que sea así. Entonces, antes de la “nefasta” revolución verde, una hectárea producía 1.500 Kg x 17%= 255 Kg de proteína y después de cultivar en condiciones “modernas” tenemos 4.500 kg x 16% = 720 kg.

¿Y el trigo moderno+CO2? Los estudios dicen que producen del 20 al 30% mas de grano con una bajada del 5 al 8% de proteína. Digamos que los kg. aumentan un 25%, pero con un 7% menos de proteína. Entonces tendríamos, para la misma ha, 4.500 x 1,25 x (1-0,07) = 837 kg. de proteína.

El trigo es un alimento muy completo. Para un adulto tiene mas proteínas de las que necesitamos, exceptuando la lisina (que las plantas no producen). Claro que el problema nutricional en casi todos sitios es el exceso de proteínas en la dieta. Parece que para los ricos no debe de suponer ningún problema.

¿Que les puede pasar a los pobres que viven en países cálidos si aprenden a cultivar? Teníamos 3 hectáreas para obtener 4.500 kg de trigo. Ahora necesitamos una sola hectárea para los mismos kilos. Además, seríamos el triple de ricos. Con la tierra que nos sobra vamos a reservar 4.000 m2 para engordar 4 vacas y 10 cabras. Vamos a darle leche y queso a los niños. Y vamos a cultivar unos cuantos frutales. Nos sigue quedando libre la mitad de las 3 hectáreas, que podemos dedicar a hacer un pequeño bosque donde los clavales jueguen al escondite y los findes organicemos una parrillada, por ejemplo, de cabrito a la brasa.

La riqueza puede tener su lado oscuro, si se busca y rebusca. A mas de un negro le va a subir el colesterol, incluso habrá quien tenga intolerancia a la lactosa, y le dará diarrea. Ya vendrán a acojonarnos con eso, y a vendernos cereales integrales ricos en fibra (y bajos en proteínas, porque el exceso de proteínas será el problema, no sea que terminemos todos con gota de comer tanto cabrito).

Pero ¿Que pasa con los minerales, vale decir con los microelementos? Lo cierto es que pueden bajar en mayor medida que las proteínas. Decíamos en párrafos anteriores que en general la tierra esta sobrada de micro elementos. Pero si durante años tenemos altas producciones sin duda las concentraciones pueden bajar, sobre todo en climas fríos, pero difícilmente será el caso de África, la meca del acojono ecologeta. El problema de los micronutientes no es la cantidad que tenga la tierra, sino la cantidad que este disponible para el cultivo. Y a mas temperatura, mas hongos que los transforman en disponibles.

Por supuesto que la agricultura moderna no tiene el menor problema de regular los micro elementos con precisión de relojero. Para ponerles en contexto, el hierro, el mas importante de ellos en la alimentación humana, es requerido por las plantas a tasas de 50 a 100 ppm. Para nuestros 4.500 kg, de trigo algo así como medio kilo. En la practica en Huelva se usa un litro de quelatos de hierro por ha. En Senegal no es necesario añadir quelatos, de ningún tipo. Aquí la meteorización del suelo es tan rápida que jamás tendremos ese problema, porque en el suelo se reponen a mayor velocidad de la que se consumen. De hecho varios estudios afirman que sin el polvo del Sáhara el amazonas no sería tan fértil. Lo mismo vale para los caladeros de Mauritania. Así que si los ecologetas pretenden acojonar a alguien con el tema les recomiendo que hablen de los cultivos de Dinamarca, o Noruega, si les viene mas a mano, y dejen de hacer apología de su inconmensurable ignorancia en sus menciones a África. ¿Que el aumento del CO2 bajará los minerales en los cereales? Aclaren donde.

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Aclarados los temas de las proteínas y minerales, vamos a centrarnos en las vitaminas. Y como no, vamos a guiarnos por J.M. Mulet y sus “tomates con genes”

Por lo que dice, no parece que tengamos a la vista una crisis por falta de vitaminas. Podemos quedarnos tranquilos. Un tomate ecológico no va a nutrirte mejor que uno cultivado en invernadero. Al menos eso dicen los análisis de laboratorio.

A mi Mulet me gusta mucho, pero no comparto algunas de sus de opiniones. No pertenecemos al mundo del pensamiento único, y cada cual llega a sus propias conclusiones, parecidas pero no las mismas. Supongo que es porque el tiene un fantástico laboratorio y una modesta huerta experimental y yo tengo una fantástica huerta y un modesto kit de análisis.

Mi postura, dicho con pocas palabras, es que creo que el máximo no tiene porque ser el optimo. Hace unos años me visitaron unos canarios que cultivan tomates. Me aseguraban que producen 260.000 kg. por hectárea, lo que yo no me creía hasta que vi las fotos. Y francamente no me parece bien. Ni me cuesta trabajo dedicar unos párrafos a hacerle una concesión a los ecologistas.

No tengo dudas de que hemos llegado demasiado lejos con algunas producciones. Me decanto por dar marcha atrás, tal como hace tiempo hicieron en los EE UU, donde las mayores producciones de tomates son menos de la mitad que en Holanda. El mercado de los EE UU es menos exigente en cuanto a presentación, pero mas exigente en cuanto a azucares, acidez y vitaminas. Allí si que saben cultivar.

Porque en la huerta, ahí si que podemos encontrar diferencias significativas en cuanto a nutrientes en los frutos. No se trata de que el consumidor pueda sufrir carencias, ni mucho menos. Porque lo que cambia en proporción, no son los nutrientes en si, que permanecen casi estables, es el agua. Se trata de que no nos vendan agua al precio del tomate.

Porque los cereales y las legumbres tienen de un 12 a un 16 % de agua, pero las frutas y verduras son básicamente agua. La materia seca puede variar del doble a la mitad, y la gestión del riego resulta determinante para la calidad. Calidad que a veces, paradogicamente, esta reñida con la presentación.

Los avances han sido tan vertiginosos que en poco mas de dos semanas pasamos de tener una flor a un lustroso tomate. Y cuando llevas las cosas al límite de kilos y buscas la mejor presentación la calidad se resiente.

En las manos del agricultor esta moderar el nitrógeno y el riego a lo largo del cultivo. Y antes de recolectar, puedes suprimir el riego. Y puedes recolectar unos días mas tarde. Mi opinión es que debemos asumir reducir los kilos, que ya son suficientes, y aceptar que parte de la cosecha pueda pudrirse y tengamos que dársela a los cochinos. A esto se le llama manejo del cultivo. Disponemos de un amplio margen para elegir kilos o calidad.

Para que nos hagamos una idea:

Una ha. De tomates ecológicos produce 20.000 kg. O nada, si se la come una plaga.

Un agricultor que se precie, que riegue por pié, no tendrá problemas en sacar 50.000 kg.

Un agricultor que riegue por goteo, con CO2 y fertirriego, no tendrá problema en rondar los 100.000 kg.

Un invernadero de alta tecnología puede acercarse a 500.000 kg. Y llegados a esos niveles, ya si que empezamos a comprometer la calidad.

El agricultor pobre probablemente producirá poco mas que un ecologista, y querrá llegar a ser “un agricultor que se precie”. Y si el CO2 le da una ayudita de un 25% de aumento no le va a venir mal. Tengan por seguro que no tendrá una bajada significativa de vitaminas. Lo que si tendrá es un ahorro de costes, que podrá gastarse en comerse un pollo de vez en cuando.

Creo que vamos situándonos. Por una parte, el CO2 se comporta como un macro nutriente y por otra cambia radicalmente las necesidades hídricas del cultivo. Siendo así, el CO2 tiene que formar parte del manejo del cultivo, por lo que concluimos que los experimentos están mal diseñados.

A mas CO2, mas kilos, mas exigencias a la tierra. Por supuesto que podemos reponer a la tierra los minerales extridos. Si no lo hacemos, ¿Tendremos una bajada de los minerales, vitaminas y proteínas en los cereales y las legumbres? En realidad no, lo que tendremos es una subida de los carbohidratos, que será mas que proporcional a la subida de todos los demás nutrientes.

A mas CO2 menos necesidades hídricas para las frutas y verduras. Lo tenemos fácil. Reducimos el riego y nos ahorramos unos euros. O aumentamos el abonado y reducimos el sombreado y mantenemos la calidad subiendo los kilos.

Y ahora llegamos meollo del engaño al que nos pueden llevar los estudios sobre los efectos del CO2 en los cultivos. Todos los estudios tienen, como se supone que debe ser, un testigo, en el que todos los parámetros se mantienen en los mismos niveles del experimento. Y en el estudio del CO2 no debe ser así. Al experimento hay que adaptarle el abonado al aumento esperado de la producción, si lo que queremos medir es el cambio en los nutrientes que presenta el producto. Así tendremos mas kilos, y probablemente mantendremos la calidad. O bien podemos reducir el riego, si lo que queremos es un ahorro.

¿Y como se diseñan los estudios agrícolas no concernientes al CO2? Pues lo tenemos fácil, hacemos un análisis multi variable. Parcela A, subimos variable X, parcela B, subimos variable X,Y, parcela C, subimos X, Y y Z. Parcela D, testigo absoluto.

En resumen, si la producción sube un 25%, sin hacer ninguna otra cosa, el cultivo enriquecido con CO2 presentará carencias. Ahora bien, si abonamos proporcionalmente, el aumento será superior al 25%, y por supuesto las carencias pueden ser corregidas con un buen manejo y abonado del cultivo.

Las carencias, de no suplirlas, representan de un 5 al 8%, en el caso de las proteínas. Y en todo caso, debemos medir los kilos de proteínas por ha. no sólo la proporción entre las proteínas y los hidratos. Un gramo mas grande siempre tendrá mas proteínas que un grano pequeño, pero el aumento de los carbohidratos será mayor que el aumento de las proteínas. Podemos decir por tanto que el CO2 aumenta las proteínas en un 20% y los hidratos en un 25%. Nada que ver con lo que nos venden, que el CO2 reduce las proteínas.

Y lo dicho para los nutrientes también vale para el riego. Moderemos el riego conforme aumentamos el CO2, a ver que pasa; nos ahoramos dinero.

En economía se usa el termino ceteris paribus para indicar que pasa si se cambia una variable sin cambiar las demás. Hay un concepto que se llama efecto renta, efecto sustitución. Cuando sube la renta, los artículos de lujo relativo, que son aquellos en los que la elasticidad de la demanda es cercana a uno, pasan a ser artículos de primera necesidad, que son aquellos en los que el consumo se reduce conforme aumenta la renta. Así que si subimos la renta, no podemos considerar “ceteris paribus” nuestra propensión al consumo de determinado artículo. Todo esto ha dado pié al desarrollo de sofisticadas herramientas matemáticas. Digamos que si gano 10 euros mas, me los puedo gastar en pasteles. Pero comeré menos pan, con lo que me sobrará otro euro, así que me podré gastar 11 euros en pasteles, no los 10 que gano de mas.

Traslademos esos conceptos económicos a la agricultura. Sin duda el agricultor puede manejar el cultivo buscando según le interese kilos o calidad. Sin duda ·”el euro sobrante”, esa mayor propensión a producir de los cultivos si disponen de mas CO2, puede orientarse a obtener mas kilos o mas calidad.

¿Porque a nadie se le ha ocurrido experimentar que pasa si subo el CO2 y a la vez subo los demás abonos? Los agricultores lo hacen cada día. Y no dudan, ninguno duda, que fertilizar con CO2 es una buena idea. Y no reduce la calidad de sus productos, si el agricultor no quiere.

Y para terminar quiero señalar otro matiz que concierne a África. Aquí el trigo apenas se cultiva. Cultivamos maíz, sorgo y mijo. Son plantas C4, que capturan CO2 por las raíces en mayor medida que las C3, que son la mayoría de las plantas. Así que poco les afecta el cambio del CO2 atmosférico. Para colmo, el mijo, lo que vosotros llamáis alpiste, lo que le dais a los canarios, es el cereal que mas proteínas y minerales tiene. Mal camino llevan aquí los ecologetas con sus nuevas patrañas.

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La noticia es que el profesor Peter Ridd ha recaudado completa la segunda fase del fondo de defensa legal contra los alarmistas del clima. 160.000 dólares australianos (102.000 €). ¡En tres días!

Contábamos el asunto hace dos días:

En la imagen se ve la suma de dos fondos. El primero fue para una demanda judicial contra la orden de silencio de la James Cook University. Vaya, un orden de que no criticara el alarmismo climático, en la sección del coral y la acidificación del mar — que es su especialidad. Para poner el pleito abrió la cuenta hace tres meses. No tenía para pagar a los abogados, y puso de su cuenta 24.000 AU$, y pidió a la peña 95.000 AU$, Y consiguió el dinero en dos días.

La segunda parte fue de la que hablábamos ayer, por su expulsión de la universidad. ¡Por hacer público el asunto! Ridd puso 17.000 AU$, y necesitaba 150.000 AU$ más para pagar a los abogados para esta ampliación del proceso. ¡Y ha conseguido el dinero en tres días!

Peter nos cuenta en su página de recaudación de fondos:

We did it. I am now indebted to all 2405 of you.

I frankly had grave doubts that we could reach this daunting target and I am incredibly relieved and grateful that it is finished.

We can now concentrate on the court case.

I confess that there have been times when my resolve has wavered but those close to me have steadied my nerve. I thank them too.

As mentioned before, thanks to Anthony Watts, Jo Nova, Jennifer Marohasy, Benny Peiser (GWPF), John Roskam and Matthew Lesh, and many others who got the word out.

In the next few days I will work my way through each donation and send a separate thankyou message, but in the meantime, please accept my deepest gratitude.

A friend has pointed out that I forgot to also thank James Delingpole from Breibart who published an excellent article that helped the campaign. Sorry it was 2:30 in the morning when I closed it off and I was not at my best.

PVR

Vayamos ahora a lo de Big Oil $$$. La teoría del cuento del clima dice que los que lo criticamos es porque estamos pagados (comprados) por las malvadas petroleras multinacionales. Y como tienen mucho dinero pueden pagar a muchos críticos. No pienso que lo crean, o no los inteligentes, pero es la forma de desacreditar a los críticos sin entrar en sus argumentos. Muy típico de las causas morales, pero nada típico de “la ciencia”.

Y el caso de Ridd es paradigmático a este respecto, porque es una de las personas a las que más motivos tendría Big Oil para subvencionar, si la teoría Big Oil fuera cierta. Primeros espadas en física atmosférica, críticos del alarmismo, hay un buen montón. Pero especialistas en el coral, no. Que yo conozca sólo hay Peter Ridd. Todos los demás lo hacen desde fuera de la especialidad. No tan lejos, pero no especialistas. Y Peter es un especialista del coral, muy bueno, desde hace 40 años.

No hay más que dividir. 260.000 AU$ (150.000 €) entre los 2.405 donantes. Sale a una media de 100 AU$ (68 €). Un pelín más. Y eso no es Big Oil, sino Small People. Mucha Small People.

También se puede ver en la lisa de donantes. O de los donantes que han dado permiso para que aparezca su nombre. Estos son los últimos:

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Los que más han puesto, entre los no anónimos, son estos:

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¿Dónde está Big Oil?

Ridd dice que sus abogados tienen confianza en el caso. En las dos demandas. No sé si es muy significativo, ¡porque con lo que cobran ya pueden tener confianza! En todo caso iremos actualizando las noticias según vayan llegando. Tiene morbo. Está bonito. A ver qué piensan los jueces australianos del silenciamiento del discrepante como método científico. Recemos para que no haya muchas Manuelas Carmenas.

Ah, una anécdota de lo rápido que ha ido el asunto. En la primera recaudación, hace tres meses, mucha gente se quedó sin aportar por no llegar a tiempo. Entre ellos … ¡la propia madre de Peter Ridd! Que ya tiene guasa.

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Peter Ridd es un profesor e investigador australiano que se ha pasado toda su vida estudiando la Gran Barrera de Coral. También desarrolla instrumentos para medir el estado de ecosistemas marinos. Y los resultados de sus estudios no coinciden con lo que quiere oír el alarmismo climático.

Básicamente dice que al coral no le pasa nada con esto del “cambio climático”. Que hay más coral ahora que hace cien años, y crece más rápido. Precisamente por el calentamiento. De hecho, en el mundo, hay más coral donde el agua es más caliente; y no hay ningún lugar con el agua tan caliente como para perjudicar al coral. Lo que sí ocurre es que al calentarse algo el agua de latitudes más altas (aguas más frías), el coral ocupa zonas en las que antes no podía vivir … ¡porque eran demasiado frías! Si quieres buscarle problemas a un calentamiento global, puedes imaginar que a los osos polares no les guste, pero el coral es exactamente lo menos indicado para suponer que el calor le haga mal.

Pone un ejemplo muy bueno, comparando con los árboles. Las semillas de estos se van a desarrollar en un lugar del mismo clima del árbol que las ha producido. Porque caen alrdededor del árbol, o no muy lejos. Pero las esporas por las que se reproduce el coral viajan con al agua cientos e incluso miles de kilómetros. Y la temperatura y otras condiciones van a ser muy distintas casi con seguridad. Por tanto necesita poder gestionar un rango muy amplio de climas, y eso es justo lo que hace. Pero siempre con el esquema de que más temperatura es mejor.

Ridd también ha publicado trabajos sobre la falta de calidad de la mayor parte de estudios sobre el coral. En general, y especialmente sobre el caso del blanqueamiento, y el de la acidificación. Las investigaciones no se chequean, ni contrastan, ni replican. Para empezar, no existen estudios de áreas marinas grandes antes de la década de 1970. Así que no hay con qué comparar. Y el blanqueamiento, que ocurre con El Niño y no con el “cambio climático”, lo compara con los incendios de los bosques australianos. El incendio regenera los bosques, y el blanqueamiento regenera el coral. Es la hipótesis del blanqueamiento adapativo, que ya hemos comentado.

Bien, todo esto debería dar lugar a una interesante discusión académica. Pero alarmismo y discusión no casan. El alarmismo, al fin una postura moral, lo que hace es silenciar al discrepante. Y es lo que intenta hacer con Peter Ridd. Primero le cascaron una orden de silencio. Su universidad, James Cook University, le prohibió expresar sus críticas en público. Porque la crítica supone actuar … ¡de forma no colegiada! Imagina; ciencia colegiada, sin crítica. Pero esa es la ciencia del cambio climático. ¡Incluso le prohibieron decirle a su mujer que tenía la orden de silencio!

Ridd les puso una demanda por atentar contra su libertad de expresión, y académica. Y ahora le han expusado de la universidad por no quedarse callado.

On 2 May, 2018, I received a letter from James Cook University (JCU) terminating my employment. JCU have sacked me because I dared to fight the university and speak the truth about science and the Great Barrier Reef.

Estaría bien que esto acabe en una nueva demanda contra la universidad. Vaya, es imprescindible para tratar de mantener algo de cordura contra el cuento del clima. El problema es la disparidad de armas. De cañones. Para la primera demanda Peter tuvo que recaudar AU $95.000, que son como unos 70.000 US $. No es nada para la universidad, que vive de los impuesos; pero es más de lo que podía Ridd. Así que Jennifer Marohasy le organizó una colecta pública, que con la ayuda publicitaria / bloguera de la misma Marohasy, WUWT, Jo Nova, Willie Sonn y Benny Peiser (GWPF), consiguó el objetivo. Y en un pispás.

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Tiene guasa. En la expulsión de ahora le acusan de haber hablado de su caso. Que es precisamente lo que se está viendo en sede judicial: la legalidad de esa orden de silencio. Y si no hubiera hablado, nunca hubiera podido alcanzar los fondos necesarios para plantear la demanda. El perfecto silenciamiento diabólico del crítico, en el que no le dejan salida.

El caso es que los gastos legales aumentan mucho si quiere actuar legalmente contra la expulsión. Hacen falta otros 159.000 AU $. Y parece un muy buen caso para poder ayudar y hacer una diferencia. Y darle en los morros a la recua de alarmistas tarados que pretenden gobernar la academia mediante el silenciamiento de toda crítica.

La página de GoFundMe para las donaciones a la causa legal de Ridd:

Cualquier cantidad suma; nada es demasiado poco. Y Ridd es de las pocas voces críticas con el cuento del coral que puedes escuchar de un científico de prestigio y especialista en la materia. Para mi que merece la pena. Mucho. Peter Ridd es clave.

Por cierto, la JCU ha borrado toda referencia a Ridd en su web, incluidos sus trabajos científicos y un vídeo con una conferencia interesantísima que tenía enlazado en la plaza – y ya no funciona. Hay que acabar con esta gentuza.

Fuentes

WUWT:

Peter Ridd:

Esta plaza:

 

 

Era una sequía terrible. Llevaba camino de ser la mayor de la historia, o algo así. Pero …

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… no. Resulta que ahora los embalses están el 97% respecto a la media de los últimos 10 años. Que supongo que se puede considerar lo “normal”. Pero comprobemos; ¿la media de los últimos 10 años (2008 – 2017) es “normal”?

lluvia-espanha-desde-1900

¡Es normalísima! Casualmente esa media de 10 años (el último punto de la línea naranja) está sobre la línea de la media desde 1900, que son todos los datos que hay. No podría ser más “normal”.

Nota anecdótica: también está representada la línea de tendencia desde 1900 en el gráfico. Pero no se ve, porque coincide como niquelada con la línea de la lluvia media de esos 117 años. Encefalograma plano puro.

También es cierto que aunque la situacion de los embalses, hoy, es totalmente normal considerando España entera, algunas cuencas no están tan bien. Mientras que otras tienen más agua embalsada que lo “normal”. Por cuencas está así:

agua-embalses-abril

Fuentes

Aemet (lluvia):

Embalses.net (primer gráfico):

Ministerio de la cosa (cuencas):

 

 

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