cacharrería


El Arcón de Yago y Calíope, quiero decir.

Se ve que ya se le han curado sus males informáticos a Calíope, y están sacando libros en el arcón a toda velocidad. Pongo un lista de ejemplo. Creo que son los del último medio mes, más o menos, pero no estoy seguro de que estén todos. Se ve que alguien está haciendo un trabajo por vosotros que es dificíl que os merezcáis ;).

Por ejemplo:

También es difícil de aprovechar, porque ante tanto libro, ir al arcón [–>] y ponerse a buscar lleva un rato. Un trabajo. Es el motivo de este post, aparte de recordaros El Arcón de Yago y Calíope, y felicitarles por su excelente y meritorio trabajo. Una recomendación, para facilitar: suscribiros por email, y así os va llegando al correo electrónico lo que van poniendo. Nada más fácil para ir descartando lo que no interesa, y guardando lo que sí. A huevo. Ni Alejandría, tú.

Gracias a los artistas.

Nota: Para que el camino sea más corto, pondré un cartelito lateral a la derecha, hacia arriba. Pinchable. Como este:

arcon yago caliope

He puesto una nueva sección en la columna de enlaces, llamada “libros-e”. De momento para meter el “Calíope –>” de Santiago. Pero si cualquiera conoce otros enlaces que debieran figurar, para comodidad de la tribu, que avise y lo ponga aquí mismo en un comentario –>.

También digo lo mismo para música, que figura a continuación.

PM.

Santiago

Tras unos días de asueto y meditación -¿era el antifunicular de cargas el tema más apropiado?- me reincorporo a las entradas de este magnífico blog con algunas noticias y novedades que pueden resultar de interés para sus eventuales visitantes.

Y como el nombre del temario, con exquisita precisión y fineza que sólo se encuentra en los mejores clubs de Regent St., hemos dado en llamar “Cacharrerías”, no puedo por menos de mencionar aquí, el terremoto que se produjo en los primeros días de este mes de Septiembre y en lo que a “cacharros” se refiere. En efecto, el pasado día dos del corriente y en la feria de Berlín, se dió el pistoletazo de salida a toda una generación de LCD “tablets” de los que hablamos en días pasados. Tal y como se preveía, y tras el abanderado en esta nueva tecnología, Apple-IPad, se han lanzado a su caza una serie de compañías de renombre, encabezadas por Samsung y a la que han seguido de inmediato Toshiba con un modelo terminado y el anuncio de salida en breve del de LG y otras menores, con aparatos ya disponibles en Korea y otros sitios de Asia. De hecho, el paradigma de esta nueva generación se ha centrado en Samsung y su “Galaxy Tab”.

La filosofía del Galaxy Tab difiere de la del IPad básicamente en el tamaño, habiendo adoptado unas dimensiones más reducidas (o como diría uno de esos periodistas cursis de pruebas de coches, “contenidas”) y, en mi más que humilde opinión, racionales. En prestaciones ambas tabletas son similares con ligeras ventajas para la recién nacida: Tiene dos cámaras, la delantera para videoconferencia -Skype o similar- y la trasera que puede grabar videos en HD, y, claro, tomar fotografías. EL Ipad no tiene cámara alguna. Con una pantalla de 7 pulgadas y la misma resolución del IPad, la visión resulta todavía más nítida sin asomo de píxel alguno. Sus medidas son: alto= 19cm., ancho= 12cm., grosor= 1.2cm. y su peso es de 380gr., aproximadamente la mitad del IPad, que en ese peso lleva su principal inconveniente. En resumen en lo que al exterior se refiere: la Galaxy se puede llevar encima; el IPad, que es el doble en peso y tamaño, no.

La Galaxy Tab utiliza el sistema operativo Android en su última versión, la 2.2 -llamada Froyo- que corre como un diablo y “calza” un procesador Arm Cortex 8 y un coprocesador gráfico, los dos de ultimísima generación, rodando “de serie” a 1000 Mh. pero que, de seguro, se puede poner a 1600 si hiciera falta y no preocupándose mucho del incremento del consumo. Bien dotado de batería -4000mah- asegura 7 horas de visionado de películas, contínuo.

De momento el modelo que sale al mercado lleva conexión por WiFi y 3G, aunque parece que esta última capacidad responde a la intención de Samsung de utilizar las redes de ventas de las grandes compañías de telefonía. También es probable que se venda libre y, de hecho, ya he visto el aparatejo a la venta en Amazon Alemania, en pre-pedido.

Pero como dicen, “la perfección no es de este mundo”, esa pequeña maravilla tiene un muy serio inconveniente que no dejaré de mencionar para que las ilusiones queden como las dimensiones, o sea “contenidas”: la joyita sale al mercado a un precio de 800€. Sí, un jarro de agua fría. Aunque si lo negocian bien, es posible que salga un plan de alguna de nuestras operadoras de postín para llamadas al bajo Llobregat, entre las 8h 35m de la tarde a 2h 47m de la madrugada, o a Úbeda en otro horario alternativo, todo ello a 10 céntimos minuto -el resto a 25, por supuesto- y que mediante el pago de unos ridículos 327€ nos den la tableta.

Para más información sobre este ejemplo de “cacharrería”, estas direcciones:

aunque hay infinitas…

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Otra noticia de inmenso alcance que, en consecuencia, me veo obligado a dar:

Se acaba de abrir y poner a disposición de los internautas un blog de enlaces de Epub’s, sólo de Epub’s, sin contraprestación alguna. Allí encontrará el aficionado a la lectura, una biblioteca de literatura de todo tipo, cuidada, bien hecha y con la única intención de facilitar esa faceta de la cultura “gratis-total” como no podía ser de otra manera por ser un derecho inalienable del ser humano.

De momento, unos pocos títulos están ya disponibles, pero cada día se incrementa su número, por lo que se recomienda la visita diaria.

Según hemos escuchado en los mejores clubs de la City londinense, parece que el blog recogerá mayoritariamente libros en español, aunque las grandes obras de autores otro-parlantes, tendrán también acomodo, si el idioma es el inglés o el francés, y por afinidad de carácter, se está planteando recoger también libros en portugués y japonés, aunque parece que la última posibilidad no cuenta con grandes apoyos. Por supuesto, se deshecha la idea de introducir libros escritos en dialectos menores o lenguas muertas o semi, aunque les hagan la respiración artificial.

Entre los ingleses contaremos con Shakespeare, claro, pero también con el gran Gilbert Keith Chesterton y el no menos grande, Perhalm Greenville Wodehouse, junto a algún otro autor de los excepcionales que ha dado la tan límitada gramática inglesa.

Franceses con Proust en primera línea, tendremos a Víctor Hugo, Honorato de Balzac, Flaubert, quizás Maupassant…y otros.

La autora del blog es nuestra conocida y queridísima Mirta y parece que de los Epub’s se encarga un tal Yago (el caso es que a mi me suena…).

Ya podeis ir poniendo en vuestra lista de favoritos la dirección que os pongo a continuación:

El blog está abierto a sugerencias, pedidos específicos y comentarios -estos últimos, especialmente si son laudatorios.

Pensad que si sois los felices poseedores de un Smartphone o una tableta de lectura -la Galaxy Tab, por ejemplo, aunque también, la humilde Kindle o el Papyre con wifi- en menos de un minuto podreis ver el libro anunciado, en vuestra pantalla, y comenzar su lectura de inmediato. ¡Cuantísima cultura, cuantísimo conocimiento a vuestro alcance sin más que hacer un click! Y luego decís que el “mundo de Zapatero” no es bueno… Por cierto, ¿no fué ese insensato el que habló de la “piratería de la cultura”?. ¿Pero existern “piratas” de un “derecho humano”?…

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Y tengo un par de noticias más, éstas especialmente dirigidas a Viejecita, aunque, como siempre, a todos también. Una buenísima y otra catastrófica. Empecemos por la que no es mala:

– Los que podamos aclararemos cuantas consultas se nos hagan de ciencia y tecnología si nos encontramos capacitados para ello. Debe tener en cuenta la interfecta (que según la Real Academia ya no se refiere sólo a los que han pasado a mejor vida), que las ecuaciones diferenciales las estudiamos hace cuarenta años y que con los años la memoria se va quebrando. Pero, insisto, de todo aquéllo de que tengamos conocimiento, daremos cuantas explicaciones se nos pidan.

En concreto, nos gustaría hablar un día de los Elementos Finitos, utilizados, básicamente, para resolver ecuaciones diferenciales de solución imposible hasta la aparición de esta genial técnica en los años sesenta del siglo pasado. Digo que estaríamos deseando, pero que a la vista de la acogida de los “antifuniculares de carga” y de “Cabeza de perro”, vamos a mantener una disciplina mucho más estricta con nosotros mismos en lo que a recomendaciones se refiere. Con la sola excepción del blog del que he hablado que sería crimen no recomendarlo.

Y termino la parte buena de las noticias con el anuncio de que un dia de estos voy a hablar de “La serie de Fibonacci” y poneros un enlace a un PDF apasionante. (Bueno, apasionante para mi; que conste que NO lo recomiendo; puede haber “salvajes sin capacidad de maravillarse” que se queden fríos cual glaciar, cuando sepan de los trabajos del matemático medieval).

– La mala noticia es que Amazon ha sacado un programa para los Smartphones con Android -y para la Galaxy también, claro- y otro para PC’s corrientes y vulgares que utilicen el patético sistema operativo de Gates, digo, que Amazon pone a disposición del que quiera esos programas. Yo los he probado en el Smartphone y en un viejo PC de una de mis hijas, que andaba por un rincón. Comentarios:

En el Smartphone el funcionamiento es impecable. También en el PC. Desde el móvil, en medio de un páramo sin WiFi, se baja uno el e-librito que se quiera -pasando por taquilla, por supuesto- y en menos de un minuto (¿por qué todo pasará ahora en menos de un minuto, aunque se tarden diez?), aparece la portada del libro en nuestra biblioteca virtual. Yo me bajé dos. Uno es un compendio de recomendaciones que hace un catedrático de Física a un futuro presidente de los EEUU, para que sepa “de qué va la cosa”, y se llama algo así como “Física para un futuro Presidente”.

(El “Primus Magister” que nos acoge, ya está al corriente de esta “batallita”. Puede saltársela).

El librito en cuestión me costó 14$ (exactamente, 13.99$, como buenos miserables que son). El otro que compré lo tenía en papel pero pesaba demasiado y nunca llegué a “hincarle el diente”. Es “Historia de la filosofía del mundo occidental”, de Bertand Russell (según “leyenda urbana” una de las tres cabezas más privilegiadas del pasado siglo, junto a Asimov y Einstein). Un tomazo. Éste, terminado el año 1945, me costó la bonita suma de 19$ (18.99$). Dicen que fué libro de extraordinaria acogida y que el autor vivió del “income” que le proporcionaba el resto de su vida. Murió alrededor de 1970 (con 98 añazos) pero el “income” debe seguir y seguir…

Bueno, todavía estoy en los prolegómenos de la mala noticia. Ahora voy con ella.

Amazon está llevada por un tipo extremadamente listo, Jeff Bezos. Ha sabido sortear el problema de la lectura electrónica como nadie. Fundamentalmente se ha enfrentado con este problema resolviendo las tres disyuntivas con que se encontraba:

– Cómo mantener o incrementar si posible, el nivel de beneficios?.

– Cómo mantener o incrementar si posible, el nivel de ventas?.

– Cómo conseguir un funcionamiento cómodo para el cliente y seguro para la empresa?.

Los dos primeros son casi equivalentes. El riesgo era tener que bajar precios y de momento ha incrementado las ventas sin bajar -en ocasiones subir- los precios.

La más difícil de las tres cuestiones era la tercera. A nivel de cliente su filosofía simplemente se ha mantenido o simplificado: “el cliente debe hacer un sólo click para comprar; del resto nos ocupamos nosotros”. Pero ahora, además, la distribución es gratuita. El “hueso” era la seguridad para la empresa: ¿cómo podía evitar, por ejemplo, que yo enviara mi “tomazo” (un par de megas) a cualquier amiguete como antes le dejaba un libro que no recuperaba nunca? La respuesta es evidente en el mundo de la informática: encriptándolo. Pero la encriptación tenía que ser a nivel individual, de modo que el libro sólo se pudiera leer en el aparato que lo recibiera. Y eso es lo que hizo y como funciona en la actualidad. Con los Kindle, utiliza el número de serie del aparato para generar la clave.

Ahora, con la ampliación del mercado a los móviles y a los PC, hace lo mismo aunque nadie -o casi nadie- sabe qué singularidad del aparato en cuestión utiliza. Pero funciona así.

Desde el primer momento, después hacer mi primera compra, me entró el gusanillo de tratar de “vengarme” del hampón que me cobraba 19$ por un libro de un autor que lleva 40 años muerto, y que a él le costaba 0.01$ lo que a mi me vendía por 19$. A él o a sus suministradores. Da igual: todos gangsters…

Empecé a buscar por la web algunos sitios que conozco de hackers y otra gente de mal vivir. Me pasé dos días casi sin dormir haciendo todo tipo de pruebas. El amigo Bezos es listo como un rayo. Enseguida vió que el problema le podía llegar a través del programa facilitado para PC’s, porque hay pájaros en el submundo de los hackers que se pasean por las memorias internas y la ALU del procesador como Pedro por su casa. Y efectivamente!! Un tipo hizo un programa que le permitía guardar en un fichero lo que iba a la pantalla del ordenata, ya sin encriptar, claro. Guardaba la RAM, para los entendidos, en un preciso momento.

Bezos se defendió cambiando el programa cada semana, de modo que el tiempo que tardaba el hacker en crackear la nueva versión, le servía, a lo sumo, para un par de días.

Para no alargarme, otro hacker mandó un comentario a un forum de esos perdidos, con un programita que decía que funcionaba perfectamente y que no dependía de unas u otras versiones. Nadie le hizo caso porque estaban en una discusión fiera sobre los “trucos de Bezos”. Yo, que no entendía nada pero que todo lo encontraba apasionante, me bajé el programita.

…y sí, Viejecita, aquí viene la terrible noticia: he crackeado los libros de Amazon. Los abrí; ví que tipo de formato tenían (eran PRC de Mobipocket, que ya dije el otro día que había comprado Bezos), y los transformé a Epub. Por supuesto que te los enviaría encantado pero me falta el coraje. 😦

Perdón, perdón por la inmensa longitud de éste, pero comprended: ¿cómo me iba a quedar yo sin contar la “hazaña informática” más importante que he llevado a cabo en los últimos diez años? Y no es que sea por vanidad (¿por qué, si no?)… es que… no sé… no sé cómo explicarlo….

En cualquier caso, no se lo cuentes a tu hijo que me corre a gorrazos…

Hasta otra, “plazamoyua-eros”, que no proviene de Eros, porque aquí todo es muy Agape, sino de ocupación, calificación o lo que os de la gana.

Un abrazo a todos.

Decíamos ayer… -no es remedo de ningún fraile; por cierto, me han dicho que el nombre de la capital de la que el fraile era oriundo, no proviene del fiero y noble animal (ya me extrañaba a mi lo del circumflejo); al parecer, dicen que proviene de «Legión», porque muy cerquita aparcaban las legiones romanas que atravesaban la calzada que por allí pasaba; curioso!- digo, que la única ampulosidad que se me puede achacar es el uso del «mayestático» reservado, por lo que veo, al Papa y a los pilotos de carreras. Me disculpo por ello.

Tracción, compresión, funicular de cargas, cables, catenarias, parábolas… conceptos archi-conocidos por todos los asistentes a nuestras -esta vez no es mayestático- charlas y comentarios. Añadamos algunas gotitas de novedad.

La Elasticidad es la parte de la ciencia que estudia el comportamiento de ciertos materiales sometidos a esfuerzos. Más concretamente, estudia las relaciones entre las tensionesesfuerzos por unidad de superficie– y las deformacionesalargamientos o acortamientos relativos a la longitud inicial de las piezas.

Imaginemos un ejercicio circense: el artista sale al escenario con una barrita de acero de un metro de largo y que tiene una sección -lo que vemos mirándola por el extremo- cuadrada de 1 cm. de lado. Un cuadradito de 1×1 cms. Nuestro artista -serio y circunspecto- coloca cuidadosamente la barrita en vertical sobre la yema de su dedo índice con la otra mano -no sabemos si es zurdo (de izquierdas) o de derechas- y suelta la barra dejándola en equilibrio. Como sabemos que el peso específico del acero es 7.85 kg/dm3, la barrita pesa 785 grs. Lo apuntamos.
Después de un primer y rápido movimiento, consigue una absoluta quietud. Todavía no oye aplausos -¿quién no ha hecho lo mismo o algo similar alguna vez?. Pero entonces aparece una señorita -que, al parecer tenía muchísimo calor antes de salir- con una pieza en forma de pesa de balanza convencional y se la entrega cuidadosamente al artista que la coge con la otra mano (¿cuál?). Mientras el artista con lento movimiento la levanta la señorita, con espectacular sonrisa, muestra un letrero en su camino de salida en el puede leerse: Peso de 9 kg. y 215 grs., lo que parece hacer feliz a su portadora por la casi-risa con la que desaparece.
Cuando volvemos la vista al artista -obviamente, la mirada se había desviado de él- observamos que la pesa de balanza ocupa ahora el extremo superior de la barrita, en quietud absoluta y no sin mérito.

En ese momento, nos levantamos y abandonamos el lugar pensando: «Ese tío está soportando diez kilos sobre la yema del dedo, es decir que la carne bajo la barrita está sometida a una compresión de 10 kilos por cm2. Si hubiera querido conseguir lo mismo por la presión del agua, habría tenido que poner la yema del dedo a 100 metros de profundidadm ¡qué barbaridad!…, aunque ¿cómo poner la yema del dedo sin que detrás vaya él entero?… menudas tonterías se nos ocurren… 10 Kg/cm2, o sea, diez atmósferas… diez veces más de lo que pesa todo el aire -o pesaba antes del calentamiento global- que tenemos encima…»

Esta breve historia circense no tiene más finalidad que poner de manifiesto qué es una tensión: «una carga o peso por unidad de superficie». Es un concepto fundamental a retener. Y, también, a rematar, porque una carga no tiene por qué ir hacia abajo; puede ir igualmente hacia arriba. O, más ortodoxamente, hacia, o en sentido contrario, al centro de la Tierra -no nos olvidemos que los neozelandeses viven siempre «patas arriba». Si empujamos algo fijo lo estamos «comprimiendo», por tanto COMPRESIÓN. Y si tiramos de ese algo, lo estamos «traccionando», TRACCIÓN.

De la deformación, no hay mucho que hablar, una vez definida como lo hemos hecho. Si colocamos una pieza de un metro de longitud bajo una prensa y la comprimimos hasta que mida 1 cm. menos, o sea 99 cms., su deformación es 0.01. Ya; sin unidades. Y con esto y un bizcocho, dejamos esta menos entretenida parte. Añadiremos otros conceptos siempre importantes y más amenos (?).

Se dice que un material es elástico si tiene algunas propiedades especiales. Por ejemplo, si le sometemos a una tensión doble de otra de referencia, se deforma el doble de lo que se deformó antes. Si triple, triple…etc. Cogido, ¿no?. la relación entre tensiones y deformaciones es «lineal».

También debe ocurrirle que si lo soltamos por completo y lo dejamos «libre de cargas», debe volver al estado en que estaba antes de «martirizarle». Debe recuperar la forma y el tamaño original. Repito por ser fundamental: la tensión puede ser de compresión o de tracción -apretar o estirar.

Ocurre que el acero es un material elástico. Cumple con las condiciones que hemos expresado. Además, es una «gozada» de material, porque es muy resistente y se comporta de la misma forma a tracción que a compresión. Es un material ideal para determinados tipos de construcción. Sin embargo, no es barato y es muy denso -pesa mucho- como hemos visto.

El otro material «rey» de la construcción es el hormigón. Es muy diferente del acero. No tiene las mismas propiedades. Se parece más a una piedra o roca. A priori y con toda generalidad, no es un material elástico. Sin embargo, si medimos bien ese comportamiento elástico, vemos que para muy pequeñas deformaciones, sí se comporta como si lo fuera. Es capaz de resistir fuertes compresiones sin romperse. Pero…, es muy flojito si lo traccionamos. A tracción resiste diez veces menos que a compresión “more or less”. Sin embargo, pesa tres veces menos que el acero y eso es importante. No debemos olvidar que si construímos algo verdaderamente grande -un puente, por ejemplo- su peso, el peso de él mismo, suele o puede ser el causante de los mayores esfuerzos a que están sometidas sus secciones más solicitadas.

Existe otra razón fundamental que convierte al hormigón en material que reina en la construcción junto al acero: es baratísimo. Al menos lo es en comparación con el acero y a igualdad de volumen. Y, por si fuera poco, se puede construir una pieza de hormigón de la forma que queramos sin gran sobrecosto. Y, además, lo podemos colocar a través de tuberías como si fuera un líquido… O sea, que no está mal. Si pensamos en un tipo de construcción que esté toda ella sometida a compresión, sin duda alguna -a no mediar alguna extraña razón- la construiremos de hormigón. Por ejemplo, las cimentaciones de los edificios cuando el suelo es consistente. Las humildes zapatas sobre terreno duro, siempre se hacen de hormigón. Conviene decir que son humildes, pero críticas. Todo reposa en ellas. Si el hormigón utilizado es malo y está mal hecho, puede venirse todo el edificio abajo -a modo de símil, sólo se me ocurre el de la Constitución en la vida política de un pueblo; a modo de ejemplo de colapso, la cosa es más simple: España.

Duro, aburrido y cansino tema del que hoy nos hemos ocupado. Hacía falta. No disfruto escuchando bostezos. ¡Vamos a animarlo un poco al final, como aperitivo para la próxima entrada!

El mundo del cálculo de estructuras sencillas con materiales convencionales, a más de muy entretenido si se quiere optimizar –un ingeniero es el que hace lo que hace cualquiera, pero mucho más barato (definición preferida por el que escribe)- es muy sencillo. Existen dos singularidades que lo simplifican todo. Ellas son -expresadas sin exquisiteces:
1- Como se ha dicho, las relaciones entre cargas y movimientos son lineales: doble de lo uno, doble de lo otro; mitad de lo uno, mitad de lo otro… etc.
2- Ahora viene la importante. Existe una ley de simetría o reciprocidad que se enunciaría como sigue: Una estructura sometida a unas cargas determinadas experimenta unas tensiones de igual valor y signo contrario al que experimentaría la estructura simétrica sometida a las mismas cargas. (Expresado de forma poco rigurosa, pero suficiente).

Veo que a algunos se os empieza a abrir un abismo delante. Una verdadera sima de posibilidades, ¿no?. Bueno no importa. A continuación unas claves para que os magreeis (con perdón) un poco el cerebro:
– Un cable sólo resiste tracciones. Sujeto en los extremos y soportando cargas toma la forma del «funicular de cargas».
– Del hormigón se considera que no resiste tracciones pero soporta muy bien las compresiones. Justo al contrario que el cable.
– Un buen día, a un ingeniero ocurrente e imaginativo -honestamente, no sé cuándo ni a quién- se le ocurrió la idea de pensar de imaginar la forma simétrica de la del «funicular de cargas». Y la bautizó -en eso gastó poca imaginación. La llamó el «antifunicular de cargas». En aquel momento abrió la puerta al genio de Gaudí.
Ya lo vais cogiendo… En seguida, más.

…Roma trató siempre duramente al muchacho y se apoyó en la madurez. En Roma, el joven, el hijo, no es nada -prefiere al hombre ya hecho, al padre de familia, al senador. Esta Roma de los padres y no de los hijos, de los patres conscripti o senatores y no de los tyrones o mozos se hizo dueña del mundo.
…Puede decirse que sólo una cosa no ha fallado al europeo ni hay sospecha de que por ella misma pueda fallar: la ciencia. Y por eso es tan sorprendente que habiéndole quedado esa única potencia intacta no se abrace a ella con más fervor que nunca.
ORTEGA Y GASSET (1934)

Este blog, tan sobresaliente en sus contenidos e interpretaciones de los mismos, no es un blog de jóvenes. No es un blog para “aprender” rudimentos, sino para dilucidar cruciales asuntos humanos y sociales, y en consecuencia, muy a menudo, políticos. Resulta estupefaciente y perverso, que algo tan puramente científico como lo es el estudio de la climatología en los diversos períodos de la historia del planeta, haya sido transvestido en otro tema político más. Es signo de los tiempos y de los intereses bastardos del humano quehacer. Alegrémonos de que desde este rincón, cabezas pensantes de primera magnitud e intelectos desprovistos de otro interés que el humano saber, nos permitan conocer tan apasionante pirueta de la ciencia sin mácula alguna.
santiago muelas (2010)

Hoy voy a romper la tradición en la magnitud de los asuntos de altos vuelos que acostumbran a plasmarse en este foro, y cual águila que del cielo desciende en busca de una pequeña presa, trataré de mostraros lo aprehendido a ras de tierra en tiempos, lejanos ya, de silente y esforzada juventud en busca de la ciencia y del saber. Y es ello que todo el saber importa; no existe el conocimiento superfluo, antes bien al contrario, la ciencia amplía el humano campo visual. Pongámonos a la tarea acumulando una previa y no despreciable cantidad de paciencia y aclarando que esta entrada carece de interés para ingenieros y/o técnicos en general.
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Imaginemos que tomamos un cable metálico; que lo sujetamos firmemente a la pared y tomando el extremo opuesto, nos separamos una distancia suficiente para que el cable tome una cierta curvatura -debe decirse que lo queramos o no, siempre la tendrá, aunque si ejercemos toda la fuerza de que somos capaces, es posible que no nos resulte aparente.
Del cable, en las condiciones expresadas, pueden decirse varias cosas; algunas determinadas por dichas condiciones, otras por su propia naturaleza; incluso podemos hablar de las determinadas por su utilidad: afirmar sombrillas, permitir que las prendas mojadas sequen…etc.

Nos importan las relacionadas con la forma que adopta y debemos conocer algo acerca de su naturaleza. Empezando por el final, es menester llamar la atención sobre un aspecto de todos conocido: de un cable puesto en vertical, podemos sujetar un cuerpo -expresión genérica que no excluye nada material- que pese y si esta última cualidad no es excesiva y el cable está sujeto en su extremo superior, el objeto quedará desafiante de la fuerza de la gravedad, meciéndose en el aire.
Si, en intento contrario a lo que nos dicta el buen sentido, sujetamos el cable en su extremo inferior, atamos el mismo cuerpo mencionado antes, en el superior y lo soltamos, presenciaremos un ejemplo más de la atracción gravitatoria y el cuerpo, fatalmente, caerá.

Este imaginario y pedestre experimento, nos muestra algo de importancia. Algo que forma parte de la esencia de la idea de cable y extrapolándolo, de la de la cuerda de cáñamo, de la del hilo de coser…etc. Este aspecto que nos importa se puede resumir diciendo que el cable ofrece resistencia si tratamos de alargarlo por encima del límite de su longitud original; no ofrece, por el contrario, resistencia alguna si tratamos de acortarlo; se dobla, arruga, enlaza… pero no se opone a nuestro intento.
Un científico o estudiante de este fenómeno, diría en resumen feliz: Un cable se caracteriza por resistir sólo esfuerzos de tracción -y en consecuencia, no es capaz de resistir esfuerzos de compresión. Retengamos estas palabras cuyo concepto se deduce de lo antes expresado.

Demos con paciente esperanza, un paso más en nuestro análisis de un fenómeno intuitivamente bien conocido pero que, aseguro, nos va a llevar a más lejanos e interesantes -quizás, verdaderamente insospechados- horizontes.

Recuperando la imagen del cable sujeto por los extremos en horizontal, pensemos en dos situaciones diferentes:
1. Entre los extremos del cable no hay cuerpo alguno material sujeto o colgado. Se dice que el cable está «libre de cargas», y añado, «diferentes a su propio peso».
2. Entre esos extremos hay sujetos o colgados uno o varios cuerpos -o lo que es lo mismo: está sometido a un «sistema de cargas».
Es claro que según sea la situación en que se encuentre el cable, según sea el sistema de cargas o fuerzas que actúan sobre él, cambiará su forma externa -si colgamos un peso importante en el punto central de la longitud, el cable formará con la línea horizontal un cuasi-triángulo…etc.
Pues bien, la forma que adopta el cable sometido a un determinado sistema de cargas, -o mejor, la «curva» que define esa forma- se denomina «curva funicular de cargas». Y como hemos dicho antes, el cable sólo está sometido a esfuerzos de tracción -las fibras que lo constituyen están todas «estiradas» y no existe ninguna que esté «comprimida».

Daré un par de datos o definiciones más para excitar el interés de este primer escrito de la serie.
– Si el cable no está sometido a cargas diferentes a la de su propio peso, es sencillo expresar matemáticamente la forma que adopta y, además, esa forma recibe un nombre especial e intransferible: «catenaria» -nombre por lo demás bien conocido de políticos y otras gentes de mal vivir, desde que uno de ellos amenazó a otro -en estúpido escorzo intelectual- con colgarle «de la catenaria» -con lo que ya no sería catenaria y de ahí la torpe amenaza. (Recientemente mucha gente «de mal vivir» se ha interesado vivamente por las denominadas catenarias; más concretamente, por el material con que han sido manufacturadas muchas de ellas y ante la importantísima subida del precio del cobre).
– Si disponemos de un «tablón de albañil» de la misma longitud que la separación existente entre los extremos del cable y lo colgamos de éste utilizando otros pequeños cables o cuerdas y a intervalos cortos en relación con la longitud total, teniendo la precaución de que todos esos cables verticales estén «traccionados» -estirados- con el mismo esfuerzo, el cable adoptará una forma todavía más sencilla de expresar matemáticamente y recibirá un nombre más conocido y vulgar, pero no menos importante: «parábola».

Terminemos esta primera nota con curiosos asertos relacionados con la exposición anterior.
– Los cables de alto voltaje que destrozan el paisaje de los horizontes de España en tantos sitios, son -tienen forma de- catenarias. Las cuerdas donde ponemos a secar la ropa en nuestros tendederos, cuando están ayunos de prendas, son catenarias. Los inmensos cangilones que se utilizan para verter el hormigón en las grandes presas, cuelgan de cables que -en reposo, sin cangilones- son catenarias.
– Los cables de los que penden las tomas de corriente que permiten discurrir a nuestros electrificados trenes, metropolitanos, tranvías…etc., son parábolas. La forma de los cables que sostienen los grandes puentes colgados del mundo -colgados, que no colgantes- son parábolas. Y no nos entretenemos más en el concepto geométrico de parábola por su común conocimiento y al margen de las muy interesantes propiedades de esas formas de cónicas.

Apunte final: Si la teoría de la «curva funicular de cargas», aquí expuesta con cierta simpleza o simplicidad, no hubiera sido desarrollada en su momento y sus conceptos no hubieran sido totalmente aprehendidos por un genio, la «Sagrada Familia» de Barcelona, no existiría.

Conceptos científicos a retener: Cable, Sistema de cargas, Esfuerzo de Tracción, Esfuerzo de compresión, Curva funicular de cargas, Catenaria, Parábola.

«Hablan los hombres de hoy, a toda hora, de la ley y del derecho, del Estado, de la nación y de lo internacional, de la opinión pública y del poder público, de la política buena y de la mala, del pacifismo y del belicismo, de la patria y de la humanidad, de justicia e injusticia social, de colectivismo y capitalismo, de socialización y de liberalismo, de autoritarismo, de individuo y colectividad, etc., etc. Y no solamente hablan en el periódico, en la tertulia, en el café, en la taberna, sino que, además de hablar, discuten. Y no sólo discuten, sino que combaten por las cosas que esos vocablos designan. Y en el combate acontece que los hombres llegan a matarse los unos a los otros, a centenares, a miles, a millones….»
«….consiste en lograr que un número suficiente de personas en él, se den bien cuenta de hasta qué punto todas esas ideas -llamémoslas así-, todas esas ideas en torno a las cuales se habla, se combate, se discute y se trucida son grotescamente confusas y superlativamente vagas.
Se habla, se habla de todas esas cuestiones, pero lo que sobre ellas se dice carece de la claridad mínima, sin la cual la operación de hablar resulta nociva. Porque hablar trae siempre algunas consecuencias y como de los susodichos temas se ha dado en hablar mucho -desde hace años, casi no se habla ni se deja hablar de otra cosa-, las consecuencias de estas habladurías son, evidentemente, graves.
Una de las desdichas mayores del tiempo es la aguda incongruencia entre la importancia que al presente tienen todas esas cuestiones y la tosquedad y confusión de los conceptos sobre las mismas que esos vocablos representan.
Nótese que todas esas ideas -ley, derecho, estado, internacionalidad, colectividad, autoridad, libertad, justicia social, etc.-, cuando no lo ostentan ya en su expresión, implican siempre, como su ingrediente esencial, la idea de lo social, de sociedad. Si ésta no está clara, todas esas palabras no significan lo que pretenden y son meros aspavientos. Ahora bien; confesémoslo o no, todos, en nuestro fondo insobornable, tenemos la conciencia de no poseer sobre esas cuestiones sino nociones vagarosas, imprecisas, necias o turbias. Pues, por desgracia, la tosquedad y confusión respecto a materia tal no existe sólo en el vulgo, sino también en los hombres de ciencia…»

Ortega y Gasset: “El Hombre y la Gente” (1950)

Santiago

En lo que sigue voy a tratar de aclarar cómo, partiendo de otro tipo de formato electrónico, podemos hacer un libro en formato EPUB. Como hay muchos tipos de formato, de momento trataremos sólo del más extendido y más complejo a la vez. Es decir, en esta entrada vamos a suponer que partimos de un libro en PDF y que terminaremos con el mismo material en formato EPUB. Suponemos que el libro se titula MyBook; queremos pasar del fichero bajado con el título MyBook.pdf al titulado MyBook.epub.

Existen muchas formas de conseguir esto. La dificultad estriba en encontrar y utilizar la más sencilla, la que menos tiempo nos ocupe y la que de un resultado suficientemente bueno. Por la experiencia que he obtenido haciendo esta labor, creo que puedo decir que para llevar a cabo en óptimas condiciones la transformación a que me he referido, existen una serie de aplicaciones y/o utilidades, a las que llamaré en su conjunto “herramientas”, que facilitan notablemente la actividad en cuestión.

Antes de nada, debo decir a los fanáticos de Linux, entre los que me cuento, que por una vez y sin que sirva de precedente, es preciso acudir al Window$ de Gates (hoy comenta LD que “a lo mejor” el bueno de Billy se hizo rico en sus contactos con IBM; ¡ya lo creo! menuda “larga cambiada” les dió: y con el MS-DOS…). Ocurre que hay una aplicación fundamental en toda la cadena a seguir, que sólo “rueda” en Windows; al menos, yo no he conseguido hacerlo en Linux, ni con, ni sin “Wine”. Dicho queda.

Todas las demás versiones de libros electrónicos, llámense *.DOC o *.RTF o *.TXT o *.PRC o *.LIT o….etc., tratan el texto de modo más sencillo si lo queremos recuperar. El que siempre ha sido la “piedra de toque” o la “prueba del algodón” para los programas transformadores de formatos, ha sido el PDF. Pues bien, existe un programa que sin ser comercial ni pretencioso (es gratuito), lo hace de forma excelente, pero… sólo existe versión para Windows. Y llevo usándolo al menos 4 o 5 años. Lo mejoran, lo actualizan, alguna que otra vez, pero sólo en esa versión. Se llama “Creator” y ha sido creado por la firma “Mobipocket”. (Al parecer, Amazon la ha comprado y es la propietaria actual).

Con lo anterior, vamos a entrar ya en materia. Las utilidades o herramientas que mejor resultado me han dado trabajando en cadena, han sido las que enuncio a continuación:

  1. Creator
  2. Fiction Book Designer
  3. fb2epub.jar
  4. Sigil

El proceso consiste en tomar como entrada de “Creator” el fichero original “MyBook.pdf”. Seguir las pasos estándar y obtener como resultado dos ficheros. Uno en el formato propio de Mobipocket, que se llamaría “MyBook.prc” y otro, de tipo auxiliar y que se encuentra en el mismo directorio, que llevaría por nombre “MyBook.html”.

Una aclaración: Si instalamos “Creator” partiendo del “creator.msi” que os voy a facilitar, cada vez que lo utilicemos para transformar un libro, creará un directorio con el nombre del título que tenga el fichero del libro. Todos esos directorios que irá creando, los va guardando en el primero que ha creado la primera vez y que lleva por nombre: “My Publications”. Éste último, cuelga de “Mis Documentos”. Cuando hayais hecho, digamos, el cuarto libro, abrís el Explorador, vais a “Mis Documentos” (o el equivalente si no está en español) y vereis la carpeta “My Publications”. Pinchais, la abrís y dentro encontrareis cuatro directorios, cada uno correspondiente a los libros que hayais hecho. Dentro de cada uno de esos directorios estarán los ficheros PRC y HTML que he mencionado arriba.

Esta operación, usualmente, tarda menos de un minuto. Al que le guste leer en el Navegador, puede abrir el fichero HTML con Firefox, por ejemplo, y tendrá el libro delante de sus ojos. Alternativamente, podeis instalar también “Calibre”, cuya dirección os facilito. “Calibre” es otro programa libre de cargas y que además funciona en cualquier S.O. Es un conversor de formatos de eBooks. Si le dais como entrada el PRC de Mobipocket creado, os devuelve como salida, si quereis, un Epub. Además le podeis incluir los “metadatos” importantes. El problema es que el Epub de salida es sólo mediocre. Ya veremos por qué.

El camino a seguir para hacer un buen eBook pasa por instalar, también sólo en Windows, la aplicación “Fiction Book Designer” (FBD, en adelante), que os facilito (des-zipear primero). Es un excelente programa que, al igual que “Sigil”, sirve para escribir libros o documentos o lo que uno quiera, creando capítulos y apartados, marcando letras en negrita o itálicas, y generando un fichero FB2. (Lo creó un ruso inteligente y trabajador. O sea, que si uno quiere entrar en profundidades, es posible armarse un pequeño lío). Lo más simple es abrirlo; dejar la ventana que ocupe la altura de la pantalla con un ancho de un tercio o algo así; abrir el directorio donde está “MyBook.html” y simplemente pincharlo y arrastralo a la ventana del FBD. El programa tarda un poquito, hace sus “enjuagues” y pronto aparece el libro delante de nuestros ojos.

Usualmente, hay que retocar el “autor” y el “título” pinchando en “Format”, (los dos primeros de arriba), y escribiendo, tachando o corrigiendo lo que sea para dejarlo bien. Puede ser adecuado, si el PDF no traía foto de portada, buscar una foto por Internet que sea pertinente, o de la obra, si se encuentra, o del autor…; queda más bonito.

También es habitual tener que revisar el libro rápidamente, para verificar que están señalados todos los capítulos y, en general, que todo está “en orden”, corrigiendo lo que no lo esté. Los capítulo se señalan con letras en azul marino. Los apartados, con letras en azul clarito. Es importante no confundirse. Los capítulos son fundamentales para el índice que genera automáticamente. Los apartados… pues depende del lector. El FBReader, del mismo autor, (que también facilito la dirección), lo señala. Pero el mío, en concreto, pasa de los apartados. En la mayor parte de las novelas, los capítulos son simples números, convencionales o romanos. En otros libros, tienen un encabezado o frase…

Es bueno conocer las pocas combinaciones de teclas para cambiar números o texto de normal a “cabeza de capítulo” y a la inversa. Siempre se puede verificar una duda abriendo el PDF original con Acroread o el que sea. Si vemos que se ha saltado y no ha marcado un capítulo (ocurre con mucha frecuencia cuando se numera con números romanos, en el capítulo quinto, o sea una sola V). Sea eso, sea una o más palabras, se marca el texto pasando el ratón presionado por encima y se pulsa la combimación de letras: ALT + T . Si vemos que hay algo que aparece como capítulo y que no lo es, hacemos lo mismo y pulsamos: ALT + P . Para señalar epígrafes, o sea, azul clarito, repetimos la operación y pulsamos: ALT + S (todo esto sin tocar la tecla de mayúsculas).

Para recorrer el texto arriba o abajo, las teclas de PgUp y PgDn son excelentes. Una vez revisado el libro, pinchamos en el primer apartado del “menu”, (File o algo así) y elegimos “Hacer libro FB2”. Se abre una ventanita donde debemos escribir los metadata: Título del libro, Autor, Tag del libro: Novela, Filosofía, Historia o lo que uno quiera. Por defecto toma como autor y título el que hayamos marcado al comienzo y para el tag sugiere uno, usualmente poco atractivo que se sobre-escribe. Pinchando abajo a la izquierda, hace la operación y coloca el libro donde se indica. (Se puede definir dónde se quiere obtener).

Terminado este proceso tendremos el libro en formato FB2 y, si hemos pinchado la casilla de “zip”, zipeado (muy conveniente). Lo abrimos luego con FBReader y vemos si el índice y todo lo demás está a nuestro gusto. Si queremos modificar cualquier cosa y no hemos cerrado el FBD, lo hacemos y re-creamos el libro siguiendo los mismos pasos. El formato FB2 es excelente y sólo tiene unas mínimas limitaciones respecto al Epub. Sin embargo, parece que finalmente es éste último el que ha ganado la partida y es el más universal que existe.

Antes de rematar esta entrada, quiero aclarar que todo esto que he escrito está dirigido a personas extremadamente respetuosas con los libros, que quieren ir haciéndose su biblioteca o mejorando la que reciben, de modo que no parezcan libros sin tapas de cuarta o quinta mano. Para los soberbios, engreídos, fetichistas, vanidosos, prepotentes, acomplejados… o simplemente, amigos de las libros con personalidad y bien editados, o sea, para la mayor parte de los que nos encontramos en los blogs, no deja de tener un cierto atractivo la idea de disponer de un libro único, o por la portada o por un fallo de un carácter tipográfico en la página 272, línea 23, número 17… etc. Se consiguen auténticas “piezas únicas”.

Si por el contrario, somos de fácil contento, no hace falta andarse con exquisiteces. Se pasa el PRC por Calibre y a leer, que la vida es corta cual suspiro…

Decíamos que tenemos una “monada” de libro en formato FB2. Bien. Pues entonces, transferirlo a un Epub igual de aspecto y funcionamiento es cuestión de segundos. Para ello, tenemos que tener Java instalado en el ordenador. Para el que no lo tenga, doy también la dirección. Basta con el JRE, o sea, para Windows se elige el fichero que tiene entre 10 y 15 Mb. de tamaño. Los de Linux, ya saben. Una vez instalado Java, se abre una consola de esas negras, asquerosas, que tiene Windows. Si estamos trabajando en el Escritorio o Desktop, escribimos: ” cd Escr ” y pulsamos la tecla TAB. Aparece la palabra completa y damos a ENTER. (Tenemos que tener en ese Escritorio una copia de la utilidad que os paso “fb2epub.jar”, y una copia del libro del tipo “MyBook.zip” o “MyBook.fb2”). Y ya sin tardanza, escribimos en la consola birriosa que nos ofrece Gates, la siguiente frase mágica:

  • “Java -jar fb2epub.jar MyBook.zip MyBook.epub”

Pulsamos ENTER y…. POR FIN!! Nos aparece “MyBook.epub”, terminado, con índice y rematadito.

Termino con una “quisicosa” que he vivido esta tarde. He cogido el PDF de la obra “La Decadencia de Occidente” que todos deberíamos leer a pesar de la discutida prensa que tiene. La tengo en versión original en un libro que tiene 1270 pág. Bien, pues he hecho todo esto que os he contado y he tardado en total ¡menos de cinco minutos! Todo perfecto. No había nada que corregir en FBD. Estaba todo en orden. Lo he pasado al móvil y me he puesto a leerlo. Después me ha parecido que obra tan gigantesca no podía “despacharse” con tan poco esfuerzo, de modo que he hecho una foto a la portada de mi libro, y la he añadido como portada del Epub. ¡Una preciosidad! Y a vuestra disposición, claro… 😉

Termino ya. Os he repetido la frase “… os facilito, …os dejo, …os adjunto”, etc. Y no, no me he equivocado. Todo lo teneis en el fichero ” crear_epub.zip ” que os podeis bajar de la siguiente dirección:

Deszipeais el fichero y os generará un directorio donde está todo lo que he dicho y algo más. Será para la siguiente y última entrada sobre este tema. Si no quereis más líos, esperad a entonces para que hablemos de “Sigil” y algunos samples***.zip y algo más. (¡Hombre, podía haberos incluído “La Decadencia…” y también “El Manantial” -Viejecita, con la portada de la peli con Gary Cooper y Patricia Neal!!!. Era maravillosa!)

Si soportais todo esto, me quito el sombrero. Estaré a vuestra disposición para consultas varias.

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