Ceratonia

(dedicado a Viejecita)

Hace tiempo que tenía ganas de hacerlo, pero no siempre encontramos el modo y el momento de ponernos a ello. La idea es: ¿cómo van nuestros bosques, nuestros montes? La idea que ronda por la mente de la mayor parte de la población es que están en peligro, se queman, nos los estamos cargando –qué malos somos-, etc. (esto no es científico, pero sí he sondeado mi entorno).

Y he hecho el pequeño esfuerzo de buscar en el INE, que me ha redirigido al MAAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente), después de que me llegara el siguiente enlace de la FAO:

Se pueden leer cosas como:

Los bosques del mundo siguen disminuyendo, a medida que la población aumenta y las áreas forestales se reconvierten a la agricultura y otros usos, pero en los últimos 25 años la tasa de deforestación neta mundial ha disminuido en más del 50 por ciento

Hoy en día, la mayor parte (un 93 por ciento) de la superficie forestal mundial es bosque natural: una categoría que incluye las áreas de bosque primario donde se han minimizado las perturbaciones humanas, así como áreas de bosque secundario que se han regenerado de forma natural.

El bosque plantado -otra subcategoría- representa actualmente el 7 por ciento de la superficie forestal total del planeta, tras haber aumentado en más de 110 millones de hectáreas desde 1990.

“La gestión de los bosques ha mejorado enormemente en los últimos 25 años. Aquí se incluye la planificación, el intercambio de conocimientos, la legislación, las políticas: toda una serie de pasos importantes que los países han implementado o están implementando”

Con esto, creo que sobran comentarios.

Parece que la cosa no está tan mal, a la vista de esta información. Pero, ¿cómo estarán los bosques en España?, y más concretamente, ¿cómo estarán los bosques en Andalucía?, que es la región más al sur de la Península Ibérica, y la que más “sufrirá las consecuencias del maligno cambio climático”?, … y todavía afinamos más: ¿cómo le irán a los bosques de la provincia de Almería?, si ya era subdesértica, con estos años de asfixia anhídrido carbónica, será interesante comprobar cómo se reduce o no la superficie de bosques que allí pueda quedar… (esto con tono irónico en modo superlativo).

Pues bien, la mejor herramienta es comparar los IFN2 e IFN3. Reconozco que en esta ocasión no ha sido difícil dar con ello:

Primero busqué en el INE (que no es el mejor sitio): http://www.ine.es/dyngs/IOE/es/operacion.htm?numinv=04004

Y me redirigió al MAAMA, a la sección de inventarios: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/estadisticas/Inventarios_nacionales.aspx

Los IFN son magníficos inventarios de las características de las masas forestales españolas, de riguroso carácter técnico, cuyo objetivo es conocer todos los parámetros interesantes (botánicos, ecológicos, económicos, etc.) de los montes en un momento dado. Aunque el IFN1 es de los años 1966-1969, ni la metodología empleada, ni los medios técnicos disponibles en esas fechas, permiten su comparación con los trabajos posteriores.

En cambio, el IFN2 (1989-96) y el IFN3 (2002-2007) son unas gigantescas bases de datos rigurosamente planificadas y ejecutadas (algo de responsabilidad tuvo en ello D. Juan Ruiz de la Torre, Catedrático de Botánica de la ETSI MONTES), y permiten ver la evolución de las masas forestales en España con una fabulosa precisión.

Los datos que a continuación indico están sacados del documento “Resumen General (1MB)” de la hoja: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/servicios/banco-datos-naturaleza/informacion-disponible/tablas_resumen_IFN3.aspx

Y, por ejemplo, para el caso de la provincia de Almería (máxima expresión del desierto en nuestra Península):

ceratonia-bosque-almeria

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Veamos qué ocurre con la región de Andalucía, que también es indicativa del malvado cambio climático ese por su situación meridional:

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ceratonia-bosque-andalucia-2

Según esto, y repito, la metodología del trabajo es extremadamente rigurosa, tanto en Andalucía, como en la provincia de Almería, en concreto, aumenta la superficie de monte arbolado, aumenta la superficie de uso forestal, y disminuye la superficie de monte desarbolado, es decir, ¡el monte crece! El monte está aumentando, está creciendo, tanto en superficie como en pies mayores y menores (es decir, se regenera), aumentando también la biomasa arbórea.

Veamos qué pasa con nuestra querida España:

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ceratonia-bosque-espanha-2

En fin, yo creo que queda meridianamente clara la evolución de nuestra masa forestal, incluso en la zona supuestamente más crítica, como puede ser Almería, o Andalucía.

Y, visto esto, ¿qué pasa con las predicciones siempre catastrofistas de que se iba a acabar el mundo, o, mejor dicho, que al menos media España iba a ser un desierto más o menos por estas fechas?

Reconozco que también me he quedado un poco sorprendido de que esto tuviese esta magnífica pinta.

Ceratonia.