atolones


Desde ABC News, Australia (clic), …

… llegamos a este reciente estudio sobre las condiciones del coral en el “cambio climático”, que tu periódico favorito no te contará:

En él, descubren que el coral se recupera de un evento dañino mucho más de lo que esperaban. De hecho, no esperaban recuperación debido a la famosa acidificación del mar. Y no ha sido inmediato, ha tardado varios unos años en empezar a mejorar. Un ciclón lo destrozó en 2009, al punto de perder el 75% de la superficie que tenía. En los siguientes cinco años siguió más o menos igual, pero su estado cambió dramáticamente entre 2014 y 2017. La calcificación se multiplicó por cuatro, y se recuperó completamente de la devastación que le había producido el ciclón. Ahora ocupa la misma superficie que antes del drama. Por eso advierten del poco fundamento que tienen los estudios basados en unos pocos años para saber algo sobre las condiciones a mayor plazo. Se hacen extrapolaciones que no se pueden hacer.

Más interesante aún, en esta isla concreta, One Tree Island, se han llevado a cabo estudios esporádicos desde los años 1970.  Y hoy, con todo el Calentamiento Global Acojonante y la acidificación del mar, observan que esta isla de la Gran Barrera tiene el coral en mejores condiciones que hace 50 años. O sea, que antes de la Emergencia Climática en curso, y todo el cuento al completo.

Del estudio:

Conclusión:

El arrecife de One Tree Island ha tenido estudios esporádicos del metabolismo del ecosistema en los últimos 50 años. Reportamos que hay una calcificación relativa superior en 2017 que en las observaciones anteriores. También destacamos la variabilidad natural espacial en las tasas estimadas de metabolismo del ecosistema usando análisis de la química del carbonato del mar, y que hay que tener cuidado cuando se comparan estudios en distintos sitios dentro de un ecosistema. La idea que tenemos de la tasa de calcificación de un arrecife de coral está basada a menudo en la asunción de que el estudio captura los principales motivos de la variabilidad de corto y largo plazo dentro de la zona béntica, y que la asociación entre la calcificación y la acidez del mar, y el CO2 atmosférico, están bien establecidas. Sin embargo, nuestros datos comparados con estudios anteriores implican que los estudios esporádicos de corto plazo no se pueden usar necesariamente para representar tendencias de largo plazo sobre la calcificación del arrecife de coral. Nuestra capacidad para comprender los mecanismos subyacentes del metabolismo del ecosistema, y predecir estados futuros del arrecife, requieren que tengamos series de datos ininterrumpidas de largo plazo, para poder separar las causas y tasas que ocurren en escalas de tiempo que van desde horas a décadas.

Traducido para cristianos: La mayor parte de los estudios que te cuentan, con grandes titulares alarmistas, la desaparición inminente del coral, no valen caca de vaca.

Para más noticias / estudios sobre el coral, en la plaza:

Otros estudios de interés:

Resumen para humanos:

Comprender la respuesta del crecimiento del coral  a los calentamientos pasados permite mejores predicciones de su respuesta al cambio climático futuro, y evaluar el potencial del sitio para hacer de refugio para el coral en el siglo XXI. Identificamos una abrupta recuperación del coral en el norte del Mar de la China Meridional desde el siglo pasado, especialmente desde 1960 [NdT: especialmente desde el Calentamiento Global Acojonante], indicando que el Período Cálido Actual es un episodio óptimo para el crecimiento del coral en el norte del Mar de la China Meridional. Nuestros resultados sugieren que un crecimiento expansivo del coral ocurrió en el Holoceno Medio, cuando la temperatura de superficie del mar era hasta 2º C superior que ahora. El norte del Mar de la China Meridional puede representar un refugio crítico para el coral futuro en el siglo XXI.

Voy a traer una parte del texto completo, que tiene añadidos de interés:

Nuestro estudio indica que la prolífica expansión del coral durante el Óptimo Climático del Holoceno Medio ocurrió durante un tiempo en que la máxima temperatura del mar en verano era tanto como 2ºC más alta que ahora, y el ph era bajo [NdT: la acidez era alta]. Estos resultados implican que al coral le fue de cine (thrived) en unas condiciones que son similares en líneas generales a las que se esperan para mitad del siglo XXI bajo el cambio climático futuro.

No parece que necesite mucho comentario, salvo un par de detalles. La idea de la necesidad de un refugio, y la idea de que ese refugio sea local – en esa zona concreta.

¿De dónde viene la idea de que el coral vaya a necesitar “refugios”, si hay algún calentamiento global futuro? Calentamiento ya hemos tenido. Y dicen que se nota mucho, y ya ha causado innumerables problemas. Nadie los ve, pero eso es lo que dicen. Y precisamente el coral sería de los más perjudicados … si hacemos caso a los alarmistas. Siempre están hablando del coral. ¿Está sufriendo el coral en las aguas más cálidas? No.

¿Dónde hay coral?

¿Y dónde están las aguas más calientes?

He marcado con una línea rosa la frontera térmica que separa -más o menos- las zonas con y sin arrecifes de coral. No coincide al 100%, pero está muy cerca. Y luego ya, sin enlace ni cita, cualquiera que haya viajado por el mundo en plan buceo, sabe que el mejor coral, el más espectacular de tamaño y variedad, está en las zonas que salen naranja y rojo en ese mapa. Las más calientes, para joder el cuento.

¿Quiere eso decir que el coral aguantará cualquier calentamiento? No, pero sí significa que todavía no le conocemos el límite de temperatura. Y significa que si en las zonas rojas empezara a tener problemas por demasiada temperatura, que está por ver, también empezaría a colonizar las zonas verdes que hasta ese momento le resultaban demasiado frías. Precisamente con la colonización no tiene ningún problema. Lo hace mediante esporas que flotan y pueden llegar a centenares y centenares de millas del origen.

Además hay otra obviedad. Los calentamientos siempre producen una reducción del gradiente térmico de los polos al ecuador. Son las altas latitudes las que se calientan, y las bajas apenas lo hacen. O sea, tendría mucho más terreno a ganar el coral que a perder. Y eso en el caso de que pierda algo, porque esa reducción del gradiente implica un freno de algún tipo donde el mar está más caliente. Así que el título del trabajo que comentamos (y el ambiente general de la narrativa del “cambio climático”), tiene guasa. Reef growth … linked to warm climate. ¡Pues claro! ¿Qué esperaban? ¿Que el ecosistema de mares cálidos por excelencia vaya a tener problemas con un calentamiento?

Es de traca proponer que vayan a tener problemas el coral, y los osos polares, por la misma causa. Los dos iconos favoritos del cuento del clima. Lo que sí puede ser es que ninguno de ambos tenga problemas por ese motivo. Vaya que si puede ser, como que es lo que está pasando.

Nota: No pongo la fuente de los mapas por falta de tiempo, pero todos los que se encuentran buscando, y hay unos cuántos, son exactamente iguales.

Agradecimiento por la noticia: @velardedaoiz y Kenneth Richard:

Añadido al día siguiente. Un ejemplo de lo del gradiente térmico, de Scotese, que es el que más suele trabajarlo.

Comparación de la temperatura por latitudes entre el final del Cretácico y la actual. Los colorines son proxies, que se promedian en esa curva suave que se ve. La línea gris gorda representa el gradiente actual.

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Para ponerlo en cifras, sacadas del texto. Calcula la temperatura tropical media del final del Cretácico en 3 o 4 grados por encima de la nuestra. Para una temperatura media global de 24º C, o entre nueve y diez grados más que los actuales. Eso sugiere que al agua de los trópicos, que se calienta menos que la tierra cuando hay un calentamiento, no le debe quedar mucho margen para calentarse más. Sobre todo al agua más caliente de los trópicos; esa que se ve naranja y rojo en el mapa, que es donde hay más y mejor coral.

Hasta ahora habíamos visto varios estudios regionales o locales sobre la situación de las islas coralinas a cuenta del “cambio climático”. Esa estrafalaria idea, desmentida de forma teórica por Darwin, de que la subida del nivel del mar hace peligrar a las “naciones archipiélago” del Pacífico y el Índico.

Ibrahim Didi

Ninguno de los estudios locales o regionales que conocíamos sostenía esa tesis del peligro de las islas coralinas. La novedad es un estudio de una especialista francesa, que recopila y organiza toda la información disponible. Virginie Duvat es profesora de geografía costera de la Universidad de La Rochelle, y autora principal del capítulo sobre Pequeñas Islas (Cap. 29, WGII) del último informe del IPCC (AR5). Proporciona una visión global sobre los cambios o la estabilidad de esas islas que tanto nos preocupan, y de los factores que les influyen. En total cubre 700 islas del Pacífico y el Índico, muy bien repartidas por toda esa geografía.

El título es muy claro:

También es muy claro el resultado.

La subida del nivel del mar no es un elemento que esté influyendo en la situación de los atolones y sus islas. Según regiones, la subida es muy distinta. Entre 2 y 5 milímetros al año. Pero esa diferencia en la subida no hace ninguna diferencia en los cambios o estabilidad de las islas.

El total de superficie no ha disminuido. De 709 islas, 518 (73%) han estado estables; 110 (15%) han crecido; y 81 (11%)  se han hecho más pequeñas.

These results show that atoll and island areal stability is a global trend, whatever the rate of sea-level rise. Tuvaluan atolls affected by rapid sea-level rise (5.1 mm/yr; Becker et al., 2012) did not exhibit a distinct behavior compared to atolls located in areas showing lower sea-level rise rates, for example, the Federated States of Micronesia or Tuamotu atolls.

El tamaño de la isla es lo que más influye en su variabilidad. Las pequeñas, de menos de 10 ha, varían mucho. Creciendo o achicándose, pero son más la que crecen que las que decrecen.  Las de más grandes que eso, varían poco; y menos cuanto mayores son. Entre las de más de 10 ha, todas han estado o estables (+/- 3%), o creciendo.

El gráfico clave es este:

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Tal vez si borramos la zona de islas estables se pueda comparar mejor la diferencia entre el número de las que crecen y las que decrecen.

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El trabajo es muy interesante, aparte del asunto irrelevante del nivel del mar, por la sistematización de los elementos que sí influyen en estos sistemas tan dinámicos. Huracanes, la mar de fondo dominante, la posición geográfica (“sombra” de otras islas), El Niño, y las actuaciones humanas sobre las costas. Pero eso excede el propósito de esta humilde entrada de blog, y se puede ver mucho mejor en el original.

Cuando os vuelvan a hablar de las islas que lloran, les dais con esto en la cocorota. Cada vez que abran la boca.

Fuentes

V. Duvat, CV:

Duvat 2018 (en Sci-hub):

Kench et al 2018 sobre Tuvalu (Nature Communications):

Woesik et al 2015 sobre Pacífico Occidental (Royal Society Open Science):

Kench et al 2015 sobre Funafuti (Geo Science)

Webb y Kench 2010 sobre Kiribaty (Global and Planetary Change)

 

 

 

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La noticia es que el profesor Peter Ridd ha recaudado completa la segunda fase del fondo de defensa legal contra los alarmistas del clima. 160.000 dólares australianos (102.000 €). ¡En tres días!

Contábamos el asunto hace dos días:

En la imagen se ve la suma de dos fondos. El primero fue para una demanda judicial contra la orden de silencio de la James Cook University. Vaya, un orden de que no criticara el alarmismo climático, en la sección del coral y la acidificación del mar — que es su especialidad. Para poner el pleito abrió la cuenta hace tres meses. No tenía para pagar a los abogados, y puso de su cuenta 24.000 AU$, y pidió a la peña 95.000 AU$, Y consiguió el dinero en dos días.

La segunda parte fue de la que hablábamos ayer, por su expulsión de la universidad. ¡Por hacer público el asunto! Ridd puso 17.000 AU$, y necesitaba 150.000 AU$ más para pagar a los abogados para esta ampliación del proceso. ¡Y ha conseguido el dinero en tres días!

Peter nos cuenta en su página de recaudación de fondos:

We did it. I am now indebted to all 2405 of you.

I frankly had grave doubts that we could reach this daunting target and I am incredibly relieved and grateful that it is finished.

We can now concentrate on the court case.

I confess that there have been times when my resolve has wavered but those close to me have steadied my nerve. I thank them too.

As mentioned before, thanks to Anthony Watts, Jo Nova, Jennifer Marohasy, Benny Peiser (GWPF), John Roskam and Matthew Lesh, and many others who got the word out.

In the next few days I will work my way through each donation and send a separate thankyou message, but in the meantime, please accept my deepest gratitude.

A friend has pointed out that I forgot to also thank James Delingpole from Breibart who published an excellent article that helped the campaign. Sorry it was 2:30 in the morning when I closed it off and I was not at my best.

PVR

Vayamos ahora a lo de Big Oil $$$. La teoría del cuento del clima dice que los que lo criticamos es porque estamos pagados (comprados) por las malvadas petroleras multinacionales. Y como tienen mucho dinero pueden pagar a muchos críticos. No pienso que lo crean, o no los inteligentes, pero es la forma de desacreditar a los críticos sin entrar en sus argumentos. Muy típico de las causas morales, pero nada típico de “la ciencia”.

Y el caso de Ridd es paradigmático a este respecto, porque es una de las personas a las que más motivos tendría Big Oil para subvencionar, si la teoría Big Oil fuera cierta. Primeros espadas en física atmosférica, críticos del alarmismo, hay un buen montón. Pero especialistas en el coral, no. Que yo conozca sólo hay Peter Ridd. Todos los demás lo hacen desde fuera de la especialidad. No tan lejos, pero no especialistas. Y Peter es un especialista del coral, muy bueno, desde hace 40 años.

No hay más que dividir. 260.000 AU$ (150.000 €) entre los 2.405 donantes. Sale a una media de 100 AU$ (68 €). Un pelín más. Y eso no es Big Oil, sino Small People. Mucha Small People.

También se puede ver en la lisa de donantes. O de los donantes que han dado permiso para que aparezca su nombre. Estos son los últimos:

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Los que más han puesto, entre los no anónimos, son estos:

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¿Dónde está Big Oil?

Ridd dice que sus abogados tienen confianza en el caso. En las dos demandas. No sé si es muy significativo, ¡porque con lo que cobran ya pueden tener confianza! En todo caso iremos actualizando las noticias según vayan llegando. Tiene morbo. Está bonito. A ver qué piensan los jueces australianos del silenciamiento del discrepante como método científico. Recemos para que no haya muchas Manuelas Carmenas.

Ah, una anécdota de lo rápido que ha ido el asunto. En la primera recaudación, hace tres meses, mucha gente se quedó sin aportar por no llegar a tiempo. Entre ellos … ¡la propia madre de Peter Ridd! Que ya tiene guasa.

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Peter Ridd es un profesor e investigador australiano que se ha pasado toda su vida estudiando la Gran Barrera de Coral. También desarrolla instrumentos para medir el estado de ecosistemas marinos. Y los resultados de sus estudios no coinciden con lo que quiere oír el alarmismo climático.

Básicamente dice que al coral no le pasa nada con esto del “cambio climático”. Que hay más coral ahora que hace cien años, y crece más rápido. Precisamente por el calentamiento. De hecho, en el mundo, hay más coral donde el agua es más caliente; y no hay ningún lugar con el agua tan caliente como para perjudicar al coral. Lo que sí ocurre es que al calentarse algo el agua de latitudes más altas (aguas más frías), el coral ocupa zonas en las que antes no podía vivir … ¡porque eran demasiado frías! Si quieres buscarle problemas a un calentamiento global, puedes imaginar que a los osos polares no les guste, pero el coral es exactamente lo menos indicado para suponer que el calor le haga mal.

Pone un ejemplo muy bueno, comparando con los árboles. Las semillas de estos se van a desarrollar en un lugar del mismo clima del árbol que las ha producido. Porque caen alrdededor del árbol, o no muy lejos. Pero las esporas por las que se reproduce el coral viajan con al agua cientos e incluso miles de kilómetros. Y la temperatura y otras condiciones van a ser muy distintas casi con seguridad. Por tanto necesita poder gestionar un rango muy amplio de climas, y eso es justo lo que hace. Pero siempre con el esquema de que más temperatura es mejor.

Ridd también ha publicado trabajos sobre la falta de calidad de la mayor parte de estudios sobre el coral. En general, y especialmente sobre el caso del blanqueamiento, y el de la acidificación. Las investigaciones no se chequean, ni contrastan, ni replican. Para empezar, no existen estudios de áreas marinas grandes antes de la década de 1970. Así que no hay con qué comparar. Y el blanqueamiento, que ocurre con El Niño y no con el “cambio climático”, lo compara con los incendios de los bosques australianos. El incendio regenera los bosques, y el blanqueamiento regenera el coral. Es la hipótesis del blanqueamiento adapativo, que ya hemos comentado.

Bien, todo esto debería dar lugar a una interesante discusión académica. Pero alarmismo y discusión no casan. El alarmismo, al fin una postura moral, lo que hace es silenciar al discrepante. Y es lo que intenta hacer con Peter Ridd. Primero le cascaron una orden de silencio. Su universidad, James Cook University, le prohibió expresar sus críticas en público. Porque la crítica supone actuar … ¡de forma no colegiada! Imagina; ciencia colegiada, sin crítica. Pero esa es la ciencia del cambio climático. ¡Incluso le prohibieron decirle a su mujer que tenía la orden de silencio!

Ridd les puso una demanda por atentar contra su libertad de expresión, y académica. Y ahora le han expusado de la universidad por no quedarse callado.

On 2 May, 2018, I received a letter from James Cook University (JCU) terminating my employment. JCU have sacked me because I dared to fight the university and speak the truth about science and the Great Barrier Reef.

Estaría bien que esto acabe en una nueva demanda contra la universidad. Vaya, es imprescindible para tratar de mantener algo de cordura contra el cuento del clima. El problema es la disparidad de armas. De cañones. Para la primera demanda Peter tuvo que recaudar AU $95.000, que son como unos 70.000 US $. No es nada para la universidad, que vive de los impuesos; pero es más de lo que podía Ridd. Así que Jennifer Marohasy le organizó una colecta pública, que con la ayuda publicitaria / bloguera de la misma Marohasy, WUWT, Jo Nova, Willie Sonn y Benny Peiser (GWPF), consiguó el objetivo. Y en un pispás.

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Tiene guasa. En la expulsión de ahora le acusan de haber hablado de su caso. Que es precisamente lo que se está viendo en sede judicial: la legalidad de esa orden de silencio. Y si no hubiera hablado, nunca hubiera podido alcanzar los fondos necesarios para plantear la demanda. El perfecto silenciamiento diabólico del crítico, en el que no le dejan salida.

El caso es que los gastos legales aumentan mucho si quiere actuar legalmente contra la expulsión. Hacen falta otros 159.000 AU $. Y parece un muy buen caso para poder ayudar y hacer una diferencia. Y darle en los morros a la recua de alarmistas tarados que pretenden gobernar la academia mediante el silenciamiento de toda crítica.

La página de GoFundMe para las donaciones a la causa legal de Ridd:

Cualquier cantidad suma; nada es demasiado poco. Y Ridd es de las pocas voces críticas con el cuento del coral que puedes escuchar de un científico de prestigio y especialista en la materia. Para mi que merece la pena. Mucho. Peter Ridd es clave.

Por cierto, la JCU ha borrado toda referencia a Ridd en su web, incluidos sus trabajos científicos y un vídeo con una conferencia interesantísima que tenía enlazado en la plaza – y ya no funciona. Hay que acabar con esta gentuza.

Fuentes

WUWT:

Peter Ridd:

Esta plaza:

 

 

Este es un fracaso muy fuerte. Lo de los osos polares que no desaparecen, sino que aumentan de población, es el fracaso de una alarma de índole sentimental. Esos animales tan grandes y blancos, como puros, nos dan una imagen entre paternal y angelical. Hasta que te acercas y te comen, claro. Pero la pornografía ecologista es basicamente televisiva, y nadie vive realmente las imágenes que proporciona. Es una excitación exclusivamente mental.

El nivel del mar funciona en otro plano. Es una amenaza directa, y física. ¡Te vas a ahogar! Y si no eres tú, porque vives lejos de la costa, serán otros humanos menos privilegiados. No animalitos más o menos lindos, no; humanos. Un nivel muy superior de pornografía.

A este respecto, Tuvalu es el ejemplo lacrimógeno ideal. Está en una zona en la que el nivel del mar sube casi tres veces más rápido que la media global, según algunos estudios. Por ejemplo Becker 2011:

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Y es un sitio, un archipiélago, tan bajo como puedas soñar para crear una alarma. Al punto que el Gobierno de Tuvalu lanzó un mensaje de socorro al mundo.

El gobierno concluyó que Tuvalu está destinada a convertirse en la primera nación sumergida por el calentamiento global, porque es uno de los países más pequeños y más bajos del mundo.

El argumento parece obvio: localidad muy baja + subida del nivel especialmente fuerte = ¡nos vamos a ahogar los primeros! Pero como pasa siempre con el cuento del clima, el argumento está basado en una descontextualización que te ocultan. A saber: ¿Ese supuesto problema es nuevo, o viene pasando desde hace mucho tiempo, sin que nadie se haya ahogado ni desplazado? Es un detalle clave, ¿no? Pero es un detalle fuera del alcance de los chicos de la alarma del clima. Ellos son un poco limitaditos, al parecer.

En el estudio recién citado, Aung et al 2009, lo exponen muy claramente.

Is the rate of sea level rise accelerating?: The sea level rise issue is not really a new problem to our daily lives. But the real danger may be if the rate of sea level rise increases with time. The main question for us is to find out if sea level rise rate is accelerating in the recent past.

Un asunto muy obvio, pero que en seguida olvidan porque es muy difícil presentar una aceleración en la subida del nivel del mar en ningún sitio. ¡No hay!

Vale, en el caso de Tuvalu, ciertamente excepcional, podría no haber una aceleración y aun así ser un problema gordo. Porque ya estuvieran jugando con el último resto de la tierra que les queda. Pero hablamos de diez mil personas de una cultura que no destaca por su terrorismo, ni por su incapacidad de adaptación, ni por ninguna otra lacra. Los polinesios son una gente estupenda. No parece un problema que el mundo no pueda digerir. Si hubiera un problema, porque …

Ahora viene la novedad muy inconveniente. Paul Kench, que ya ha hecho otros estudios sobre la evolución de las islas bajas del Pacífico con el Calentamiento Global Acojonante mencionados en la plaza, acaba de publicar una investigación específica sobre Tuvalu. Junto a Murray Ford y Susan Owen, en Nature Communications:

Sea-level rise and climatic change threaten the existence of atoll nations. Inundation and erosion are expected to render islands uninhabitable over the next century, forcing human migration. Here we present analysis of shoreline change in all 101 islands in the Pacific atoll nation of Tuvalu. Using remotely sensed data, change is analysed over the past four decades, a period when local sea level has risen at twice the global average (~3.90 ± 0.4 mm.yr−1).

Results highlight a net increase in land area in Tuvalu of 73.5 ha (2.9%), despite sea-level rise, and land area increase in eight of nine atolls. Island change has lacked uniformity with 74% increasing and 27% decreasing in size. Results challenge perceptions of island loss, showing islands are dynamic features that will persist as sites for habitation over the next century, presenting alternate opportunities for adaptation that embrace the heterogeneity of island types and their dynamics.

La negrita es mía. Y el mensaje muy claro: ¡Tuvalu no se está hundiendo! Está emergiendo, a pesar de una subida del nivel del mar francamente superior a la media global.

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Ya es muy aburrido tener que repetir, una y otra vez, que sabemos desde Darwin que las islas coralinas son sistemas dinámicos. Y se adaptan al nivel del mar, siempre cambiante, desde que el mundo es mundo. Y los isleños también saben, desde que llegaron allí hace unos mil años, que su tierra cambia. Crece y decrece de forma natural, y es a lo que están acostumbrados.

Esta vez, sorprendentemente, la noticia del crecimiento neto de Tuvalu, sí se ha extendido bastante. Pero seguro que tu periódico y tu televisión favoritos no lo dicen. Imagina el problema cuando resulta que el ejemplo prototípico que usan para mostrar el drama de la subia del nivel del mar, en realidad ni siquiera es un problema pequeñito. La gente va a creer que son vendedores de burras cojas. Hmmm, ¿creer o saber?

 

 

Este es al arranque de un artículo del profesor australiano Peter Ridd publicado en Fox News:

A lo largo del mundo, la gente ha escuchado sobre la inminente extinción de la Gran Barrera de Coral. Unas 133.000 millas cuadradas de magnífico coral que se alarga 1.400 millas en la costa nordeste de Australia.

El arrecife está supuestamente muerto, por el efecto combinado del calentamiento global, polución de nutrientes de las granjas australianas, y el efecto de ahogamiento debido a los dragados costeros.

Excepto que muy probablemente no es cierto, y así lo he dicho públicamente como investigador científico que ha estudiado el arrecife durante los últimos 30 años.

Y solo por decirlo, y por poner en cuestión el tipo de ciencia publicada que ha dado pie a esas predicciones pesimistas, mi universidad me ha aplicado una orden de silencio (gag order). Y ahora tengo que demandarles para defender mi derecho a la libertad académica, y llamar la atención sobre la crisis de la verdad científica.

El asunto suena a broma, pero está muy lejos de serlo. Parece algo propio de un estado policial, y es lo opuesto de lo que se espera de una institución científica. Primero le prohibieron a Ridd hacer públicas sus críticas científicas, y además le prohibieron mencionar a nadie que tenía esa orden de silencio. ¡Incluso contárselo a su mujer! Luego le acusaron de haber comunicado a otra gente que tenía la orden de silencio, con objeto de expulsarle de la universidad. Revisaron todos sus emails de la cuenta de la universidad, para encontrar una prueba de haber roto la orden de silencio. Y al final desistieron de la expulsión, pero manteniéndole la boca cerrada. Llegando a la amabilidad de permitirle la excepción de poderlo hablar con su mujer.

Conviene en este momento fijarse en Ridd como científico. Es profesor e investigador del Centre for Tropical Water and Aquatic Ecosystem Research. Sus áreas de trabajo son oceanografía costera, el efecto de los sedimentos en el coral,  medición geofísica, climas pasados y futuros, y modelización atmosférica. Además, trabaja en el desarrollo de instrumentos de medición y análisis para el Marine Geophysics Lab.

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Y sí, a menudo es crítico del trabajo científico. Una función sin la que la ciencia no podría ni existir — o no sería ciencia. Por ejemplo, uno de sus trabajos recientes, Should the pre-1986 coral cover record be used to determine system-wide long-term trends for the Great barrier Reef? Boer M, Marchant R and Ridd P (2014), estudiaba la fiabilidad de los datos de plazo largo sobre el estado de la Gran Barrera de Coral. Los anteriores a 1.986. Revisaron la literatura científica y los datos al respecto, y llegaron a la conclusión de que no eran en absoluto suficientes para hacer ninguna afirmación sobre la variación del estado del coral anterior a esa fecha. Son muy pocos datos, sin continuidad en el tiempo, inconsistentes entre sí, y sobre todo que son sobre tan pocos sitios concretos que no permiten hacerse una idea sobre el estado general de la Gran Barrera de Coral antes de 1.986. No permiten ver el efecto de los ciclos oceánicos que muy presumiblemente afectarán al coral, como la PDO (Pacific Decadal Oscillation) y ENSO (EL Niño Southern Oscillation).

En palabras del mismo Ridd:

These allegedly major catastrophic effects that recent science says were almost unknown before the 1980s are mainly the result of a simple fact: large-scale marine science did not get started on the reef until the 1970s.

El resumen general es que muchas de las afirmaciones que se hacen sobre el coral no tienen un soporte científico real, contrastable, replicable, por mucho que sean científicos los que lo afirman.  Y claro, la solución obvia es aplicarle un bozal silenciador al atrevido que señala que el rey está desnudo.

Ya hemos mencionado a Ridd antes en la plaza.

En WUWT hay una entrada sobre esta orden de silencio, en la que se puede participar con un donativo para su demanda contra la universidad y contra el silencio impuesto:

En fin, que cuando oigas lo de “la ciencia dice”, ya te puedes hacer una idea de cómo lo consigue. ¡Silenciando al discrepante! Especialmente cuando se refiere a cualquier asunto relacionado con ese Calentamiento Global Acojonante que no nos deja dormir.

 

 

 

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