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Hasta ahora no le hemos hecho caso a la economía del Calentamiento Global Acojonante. ¿Si no hay ningún motivo para pensar en un problema de calentamiento, por qué vamos a entrar en los números monetarios que le quieran poner? Pero es un error, porque de “consenso” (sin ninguna evidencia empírica) y de “coste social” sacan leyes o regulaciones. Como las de la Agencia de Protección del Medioambiente (EPA) en Estados Unidos. Y por mucha fantasía que sea el problema de calentamiento, la regulación -y su precio- no tiene nada de fantástico.

Y ahora hay más motivos para que lo del “coste social” tenga importancia. El nuevo gobierno USA, con Trump, que se quiere cargar esa regulación. Pero no puede hacerlo simplemente “porque sí”. Está basada en un imaginario “coste social”, y eso da pie a que intervengan los jueces si alguien pone una demanda. Si hay un “coste social”, hay damnificados. Y por tanto, demandas y juicios.

La entrada viene a cuento de una explicación / debate en el blog de Judith Curry sobre las alegres gimnasias del “coste social” de las emisiones de CO2.

No es nada difícil imaginar las guarradas que pueden estar haciendo con un cálculo sobre “coste social”. Y la ventaja es que Wojik da una buena perspectiva. Modelos sobre modelos; sobre modelos; y sobre más modelos. Cuádruple salto mortal con tirabuzón “integrando”.

  1. Modelos de emisiones
  2. Modelos climáticos (por las emisiones)
  3. Modelos de daños físicos (por el cambio del clima)
  4. Modelos de daños económicos (por los daños físicos)

Y con eso tienes … ¡tachán! … Integrated Assessment Models (IAMs). Que producen el “coste social”.

The projected global economic damage is then discounted to present value. Finally, in a true tour de force, part of this far future damage is allocated to present day emissions on a per ton basis, even though a lot of future emissions are required for the damage projection. The result is a specific dollar amount of discounted future damages attributed by ton to today’s emissions. The SCC is based on averaging three IAMs, all of which project great future damages.

Además, al parecer, llevan los IAMs a 300 años en el futuro. Para así trasladar a ahora el coste social que en 300 años sí pueden imaginar fuerte, si le echan mucho empeño a la imaginación. Y la jugada es genial. De las emisiones de CO2, lo que vemos (como en medir) son beneficios. Crecimiento de todo el mundo vegetal, y con él los cultivos (y los animales). Y mejor clima (sea por el CO2 o sea por otra cosa). Pero si empezamos con la imaginación, y con el suficiente futuro, podemos soñar ciudades sumergidas en el mar. O tu terror favorito. Y así te pueden plantar ahora un coste que muy probablemente no se va a ver jamás. Es lo que llamamos alarmismo y que te rodea por doquier.

Imagina la chorrada descomunal. Pagas ahora por el imaginario daño futuro. Pero el daño futuro nunca pudo haber llegado, porque los modelos climáticos exageraban, porque se descubren nuevas fuentes de energía o se mejora la fusión, o por algo que ni siquiera podemos imaginar. Y la cara de tontos sería como para reírse durante un milenio entero. O hasta la siguiente glaciación, que entonces sí que va a dar la risa floja.

Lo suyo, por supuesto, es leer el artículo en lo de Curry. Y el debate, siempre interesante. Esto sólo pretende ejercer de tentación. Y apuesta a que con Trump vamos a hablar mucho de la coña del “coste social” de las emisiones de CO2.

¡Ah!, y también recomendable:

Añadido (poco posterior), por precisar. Richard Tol, uno de los pocos especialistas internacionales en la materia, explica en el debate en ca’n Curry:

It should be noted that the social cost of carbon has a precise technical meaning: It is the net present value of the future marginal impact of current carbon dioxide emissions. My discussion with Willis Eschenbach is mostly about Willis and others not understanding that definition.

Si lo entiendo bien, es el coste (o beneficio) que tendrá en el futuro lo que emitimos ahora. Un coste imaginario, por futuro. Y que depende, entre otros prodigios, de:

  • Lo que calienten las emisiones. No lo sabemos.
  • Lo que el clima vaya a hacer por sí mismo (sin contar las emisiones) en el futuro. No lo sabemos.
  • El efecto de ese calentamiento que no sabemos sobre el mundo físico. No lo sabemos.
  • La repercusión sobre la economía de ese efecto que no sabemos sobre el mundo físico. No lo sabemos.

Y a partir de cuatro cosas que no podemos saber, y tal vez algunas más, calculamos una maravilla que llamamos coste social de las emisiones de CO2.

Yo imagino que  la jugada trumpiana, en vez de señalar la imposibilidad y el ridículo de calcular ese coste imaginario, es hacer cálculos alternativos, igualmente gimnásticos, que produzcan un beneficio social del CO2. La gente (y los jueces) digieren mejor una predicción de risa que aceptar la ignorancia. Entre predicción de risa y la demostración de la ignorancia, se quedan siempre con la predicción de risa. Por si acaso, suelen decir. Y entonces es mejor darles predicciones contrarias, aunque sean igualmente irreales. Sólo aceptan ignorancia cuando tienen expertos que dicen lo contrario. Prefieren fantasías contrapuestas que la cruda realidad. Y eso es lo que hay que darles. Cuentos. Pero diferentes.

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Fuente:

David Wojik en el blog de Judith Curry:

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Scott Adams, el autor de Dilbert, ha estado azuzando la discusión del Calentamiento Global Acojonante desde su blog [–>]. Donde azuzar tiene el significado DRAE: incitar a los perros para que embistan.

Niega conocer el asunto como para juzgarlo, alegando que no tiene los conocimientos necesarios. Pero al mismo tiempo asegura que sí sabe mucho sobre persuasión -que no tiene por qué estar relacionada con la realidad- y que le parece mas persuasiva la argumentación de los escépticos. Lo hace de una forma bastante cachonda.

Desde el punto de vista de la persuasión, y basado en lo que he visto, la gente que dice que los modelos no son fiables es mucho más convincente que la gente que cree que los modelos son fiables. Pero la persuasión no está siempre conectada con la verdad. La verdad del cambio climático no está enteramente disponible para mi, dada mi falta de conocimiento y formación en los campos relevantes. De momento me sitúo con el consenso de los científicos, lo que me pone en el lado débil del juego de la persuasión en este debate. Mi equipo realmente necesita ayuda.

No hace falta explicar el rebote que tienen todos los alarmistas del clima con un planteamiento de este tipo. La operación Dilbert ha sido de una sutileza mayúscula. Porque, sin plantearlo expresamente, ha situado la discusión en su punto justo. Que es justo el punto del que los alarmistas la quieren sacar. La credibilidad de los modelos. Y Adams ha conseguido que todo *el* problema sea exclusivamente esa. ¿Son creíbles los modelos?

Al entrar los alarmistas a ese trapo, han confesado indirectamente lo que siempre tratan de ocultar. Que no tienen ninguna evidencia empírica, y que toda su “ciencia” y alarma está basada en unos modelos de credibilidad más que discutible. Cierto, plantean que los modelos sí son creíbles. Pero al no tener nada más que presentar, han dejado desnuda la realidad; que todo depende de esos modelos. Y esa es una discusión muy muy delicada. Como dice Adams, con muy mala pinta para los alarmistas.

A modo de homenaje a Dilbert, ofrezco otro argumento sobre la falta de credibilidad de los modelos. Porque no lo he visto en la kerfuffle que ha montado Scott. Siempre vemos representado el resultado de los modelos en anomalías. O sea, en la variación de temperatura de cada modelo, con independencia de a qué temperatura esté circulando. Pero la diferencia de temperatura absoluta (no de variación de temperatura) entre los distintos modelos llega a tres grados.

desparrame-modelos-climaticos

Tres grados es casi la diferencia que hay entre una tierra en estado de glaciación, y la nuestra. Y los procesos de los que depende el efecto de un forzamiento como el del CO2, el que el sistema climático amplifique más o menos ese efecto, dependen de la temperatura. Por ejemplo la evaporación, las nubes, y la lluvia. O el albedo (reflejo) de la nieve y el hielo.

O sea, cuando hablemos de modelos, y de su credibilidad, nunca olvidemos esto:

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Una nota al margen. En el enfado de los alarmistas, menosprecian a Adams señalando que es un dibujante de comics. Al parecer olvidan que el estudio / payasada del 97% de consenso en el que siempre se basan, estaba dirigido por … ¡un dibujante de comics!

Fuentes:

Judith Curry:

Scott Adms:

Hay que reconocer que los maníacos del clima tienen cuajo. Pero cuajo.

Y retuitea esto:

Quedémonos con las ideas-fuerza (los memes) que ha largado el kindergarten.

Vagando a su suerte.

¿Nos podría explicar José Miguel Viñas cómo coño “vagan” los osos polares cuando no hay “cambio climático”, y cómo ha conseguido distinguir sus formas de desplazamiento?

Problema. Las tiernas fieras blancas tienen como dos modos vitales, que duran meses. Cazando, y ayunando. Y en la fase de ayuno se les ve, siempre, como sin prisa y sin propósito. O sea, vagando es su forma normal de circular en tiempo de ayuno. Y si tropiezan por casualidad con algo comestible, que no es lo que esperan ni cuentan con ello, se lo zampan. Todo sirve; lo mismo un humano que la basura de un humano. O los restos de la caza de la ballena, como en la foto que presentan los alarmados. Por cierto, los osos de la foto están muy gordos, y eso quiere decir que tienen reservas para muchos meses.

Terreno libre de nieve / hielo.

Supongo que JM ni siquiera se ha molestado en escribir el nombre del pueblo, Kaktovik, en un buscador. Encontraría de inmediato fotos como esta, de 2001:

katkovic-2001

Hubiera comprendido, en un clic, que lo normal en la costa de Kaktovic es la ausencia de nieve/hielo durante algunos meses. También le hubiera bastado pensar; con el mar helado los esquimales no podrían cazar ballenas.  Tampoco podrían cazar el caribú si la tierra no estuviera libre de nieve en temporada.

caribu

Y resulta que Kaktovic está en la zona del caribú de grant.

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Foto De Cephas (desde Wkikimedia)

Y el caso es que los esquimales de la zona, de siempre, viven de ballenas y de caribú. Para lo que es necesario que, de siempre, sea normal estar sin nieve / hielo durante meses.

El más demoledor de los indicadores de cambio climático.

Esta sí que es buena. Si no te puedo asustar con las lecturas de termómetros, ni con la superficie del hielo (que se niega a cumplir los anuncios del oráculo), te asustaré con un cuento de osos polares. Básicamente vendiéndote lo cotidiano como si fuera una gran anormalidad.

– Invaden una aldea / refugiados climáticos.

Wikipedia, sin ir más lejos, le hubiera explicado a JM que la “invasión” es al revés. La aldea (300 habitantes) es muy reciente y está en una zona de osos. Es más, los osos son tan normales en Kaktovic, que cuentan con los ingresos que proporcionan. En la aldea hay ¡dos hoteles! cuyo motivo de existir es el turismo de osos polares.

If you’re in Kaktovik, and are not from Kaktovik, it is a 99% chance that you are there for the polar bears. You will get wonderful photos, they will be amazing, but the stay at the Waldo Arms will be just as memorable if you relax, shrug off possibly preconceived negative ideas, and just enjoy the staff and other travelers.

Por resumir. Osos polares en Kaktovic, vagando a su suerte, y sin nieve / hielo, es la situación normal que ocurre todos los años, y con la que cuentan para sobrevivir. Pero José Miguel Viñas lo vende como “el más demoledor indicador de cambio climático”.

Imagen publicitaria en el Waldo Arms Hotel de Kakatovic. Sin nieve / hielo, y con caribús, ballenas y osos polares. Vaya, lo normal.

waldo-arms-hotel

Añadido posterior (15:40).  De un estudio de este año que se me había escapado:

poblaciones-osos-polares-canada

Hay que joderse con el kindergarten.

Origen@HaddockAdhoc

Fuentes:

Arctic Garden Ebook:

Wikipedia y US Fish and Wildlife Service:

Waldo Arms Hotel:

Imagina que te digan:

Hace casi 40 años partimos de unos argumentos físicos puramente teóricos. Y con unos modelos llegamos a unas conclusiones muy indefinidas. Podíamos estar enfrentándonos, desde a un no-problema, hasta al fin del mundo. Pero en estos cuarenta años hemos acumulado una gran cantidad de datos, y es hora de que pasemos de la fase de creación de consenso a la fase de contraste de hipótesis.

¿Qué pensarías? Supongo que lo único que se puede pensar es que se trata de una ciencia completamente verde; que no se entiende qué diablos pintaba una creación de consenso ahí; y que alguien está proponiendo ahora hacer ciencia como en plan serio.

Pues ese es exactamente el caso. La ciencia es la ciencia del Calentamiento Global Acojonante, y la propuesta se ha publicado en noviembre en una revista del AGU de la mano de científicos señeros del ramo. Y el resumen del planteamiento que he hecho es bastante literal, aunque tenga cierta mala leche. La idea de pasar de la creación de consenso al contraste de hipótesis es, palabra por palabra, el titulo del tercer punto del trabajo.

Un paso atrás para situarnos. ¿Hay un problema con las emisiones de CO2? Depende de la respuesta a estas tres preguntas:

  1. ¿Cuánto calienta el CO2 que hemos emitido / vayamos a emitir?
  2. ¿Qué efectos tiene ese calentamiento?
  3. ¿Cuánto cuesta ese efecto, sea en términos monetarios o ecológicos?

Para tener un problema necesitas (1) una cantidad de calentamiento que (2) provoque unas consecuencias que (3) consideres como problema.

El truco, hasta ahora, era muy claro. No tenemos ni idea, ni siquiera de la primera respuesta. O la tenemos con un margen tan grande que cabe cualquier cosa. Pero precisamente porque cabe cualquier cosa, tenemos que dejar de emitir CO2 por si acaso. Literalmente, por no saber. Que manda cojones como argumento de una ciencia establecida. Y nada como tirarnos casi 40 años con la misma ignorancia, para conseguir mantener una alarma financieramente estupenda.

alarma-pasta

El trabajo que comentamos hoy afecta a esa primera pregunta.

Bjorn Stevens y tres más proponen cambiar de actitud. Vaya, ser serios. Si tienes un margen muy amplio para lo que crees que calienta el CO2, lo que tienes en realidad son hipótesis distintas. Y lo suyo es tratarlas como tales, y hacer con ellas un contraste de hipótesis. Examinar qué datos y condiciones son compatibles con cuáles de las hipótesis, y qué datos y condiciones refutarían a cuáles de ellas. Vaya; pensar con claridad.

Y proponen un esquema. Lo importante aquí, creo yo, es el planteamiento. Que, sorprendentemente, es totalmente novedoso entre “el consenso”.  Apuesto a que los detalles son discutibles, y se discutirán. Pero la idea misma (detalles al margen) es completamente indiscutible.

Está bien explicado en el estudio, y sólo lo veremos muy por encima. Mejor leer el original. Pero añadiré a mala leche unas anotaciones para situar a los “negacionistas” y a los “afirmacionistas”. Para que se visualice la formidable mentira que nos han estado contando con eso de los “negacionistas”.

La medición ortodoxa de cuánto calienta el CO2 es lo que llaman “sensibilidad” (climática). Las unidades son ºC al doblar la cantidad de CO2 y esperar al equilibrio. El “pattern effect” son distintas posibles distribuciones de temperatura en el globo que pueden hacer cambiar el balance radiativo, aunque la temperatura global media sea la misma. Los “negacionistas” defienden una sensibilidad baja, y los “afirmacionistas” alta. Así en general, los que son llamados “negacionistas” proponen 2ºC o menos.

Su planteamiento se resume en este gráfico:

narrowing-bounds-ecs-1

Detalles interesantes. La temperatura observada (el Calentamiento Global Acojonante observado) no es una condición de refutación ni siquiera de la sensibilidad más baja (<1ºC). Lo que traducido quiere decir que el calentamiento observado no es una demostración de problema futuro, ni de broma. Usando toda la teoría y el rollo mental del IPCC al completo (el trabajo está totalmente incardinado en el consenso).

Los elementos que consideran,  son:

– Forzamiento de los aerosoles, que supuestamente ha ocultado parte del efecto del CO2. Cuanto más negativo, mayor sensibilidad permite. (Dudoso)

– El “pattern effect” mencionado. (Dudoso)

– La temperatura de los trópicos en el anterior máximo glacial (hace 21.000 años). Cuanto más fríos estuvieran comparados con hoy, más sensibilidad permite. (¿¿??)

– La temperatura (o el “forzamiento”) durante el PETM (hace 50 millones de años). Cuanto más caliente (o cuanto menor forzamiento) mayor sensibilidad. (¿¿??)

– El efecto de realimentación de las nubes al calentamiento producido por el CO2. Cuanto más positivo, más sensibilidad.

Los aerosoles y el “pattern effect” permiten todas las posibilidades, menos una sensibilidad por encima de 4,5ºC .

La temperatura de los trópicos en el anterior máximo glacial pone en duda sensibilidades por debajo de 1,5ºC, según los autores. Pero échale un galgo a esa medición.

Lo mismo pasa con la temperatura (global) hace 50 millones de años. Varios galgos.

La realimentación que produzcan las nubes es la madre del cordero, y lo ha sido desde el principio. Es una discusión científica en curso, y fuerte, que eventualmente se podrá medir. Los autores no creen posible una sensibilidad negativa de las nubes, que apuntaría a una sensibilidad muy baja, pero está en discusión. (Realmente es *la* discusión).

Con los valores de probabilidad que le dan a esos elementos, sacan esta distribución de probabilidades de sensibilidad.

stevens-ecs-pdf

Destacamos lo mismo que antes. El calentamiento observado (rosa, Instrumental Record Only) permite ser tan “negacionista” como “afirmacionista”.

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Son las demás cábalas, de las que “evidencia empírica” no hay ni media, lo que desproporciona el asunto hacia el lado de los “afirmacionistas”. Pero ni siquiera con eso se quedan los”negacionistas” sin terreno.

negacionistas-afirmacionistas-2

Y, muy en contra de lo que proponía IPCC en 2013, tiene una probablilidad comparable por encima de 4 que por debajo de 1,5.

El planteamiento tiene dos grandes virtudes. Por una arte apunta bien a lo que sería necesario estudiar para poder tener una idea real de la sensibilidad. (Otra posibilidad es que el “paradigma sensibilidad” sea completamente equivocado, pero no le vamos a pedir peras al olmo). Y finalmente destroza la estúpida y muy canalla idea de que los científicos del clima se dividen en “negacionistas” y “la ciencia”. Por ejemplo, no le ven ninguna pega a la sensibilidad calculada por Nic Lewis y Judy Curry, a los que el cafrerío alarmista llama “negacionistas”, “anti-ciencia”, y todos los insultos que se les ocurren.

Ya de paso, situamos también a Spencer y a Lindzen, y así tenemos a los tres de fuera del consenso que más han trabajado en el problema de la sensibilidad del clima.

narrowing-bounds-ecs-3

Paramos aquí. Ya está bien de rollo por hoy.

Bueno, un añadido matutino. Otra forma de ver la coña de los “negacionistas”. Este es el cuadro que presenta el IPPC sobre estudios de sensibilidad climática usando evidencia instrumental. El recuadro de puntos separa la zona “negacionista” de la zona “afirmacionista”.

ecs-instrumental-en-ipcc-ar5

Tiene su guasa. Ahí hay 20 autores o estudios. Los puntos marcan la sensibilidad que tiene mayor probabilidad en cada estudio. Y mirado por la más probable, ocho de esos veinte estudios serían “negacionistas” (40%), y doce “afirmacionistas” (60%). Pero los cafres del clima sólo les llaman “negacionistas” a aquellos cuyos estudios no producen “colas” gordas hacia la derecha, hasta los 3º, apuntando al menos a la posibilidad de un problema. Y eso muestra la obsesión del “afirmacionismo”.  Que no se niegue la posibilidad de un calentamiento preocupantemente fuerte con motivo de las emisiones de CO2. Casualmente, justo lo necesario para mantener una financiación extraordinaria destinada a esa especialidad. La ignorancia (por indefinición de la “evidencia”) como industria.

Time series of the number of publications that have the phrase “climate change” (left axis) or “global warming” (right axis) in the title. Data was taken from webofknowledge.com.

Fuentes.

AGU, Earth’s Future.

Blog Judith Curry:

IPCC, AR5 WGI Fig 12.2-1 (WGI cap. 12):

Wlater Hannah:

Lectura extra recomendada.

GWPF:

Aprovechamos un interesante análisis de Andy May en WUWT [–>] sobre la evidencia que presenta el IPCC para creer en el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Es muy interesante, y muy útil. Porque una cosa es leer los capítulos relevantes dos o tres veces y hacerse una idea, que ya es bastante largo y farragoso, y otra es desgranarlo por escrito siguiendo todas las curvas y laberintos.

Pero si queremos hablar de la evidencia del cuento, eso que el kindergarten llama “evidencia empírica” …

… tendremos que saber primero qué dice el consenso. Y no dice lo que la gente cree. Dice,  solamente lo que sigue:

“Es extremadamente probable que las actividades humanas hayan causado más de la mitad del aumento observado en la Temperatura Global de Superficie It is extremely likely that human activities caused more than half the observed increase in GMST [Global Mean Surface Temperature] de 1951 a 2010.”

Donde extremadamente probable es por encima del 95%. Y eso es lo único que dice el consenso del que hablan, porque eso es lo único que preguntaron para medir “consenso”.

Es más interesante saber lo que no dice el consenso. Porque son preguntas que nunca han hecho cuando pretenden medirlo.

– No dice que ese calentamiento sea “mucho”. Por ejemplo, que esté produciendo problemas.

– No dice que sea un calentamiento “sin precedentes”.

– No dice que el calentamiento futuro vaya a ser peligroso, ni mucho o poco.

De ahí que el término “negacionista” sea estructuralmente imbécil. No hay una frontera, por la que es “negacionista” el que piense que sólo el 49% del calentamiento observado se debe a las actividades humanas; y por la que es “afirmacionista” el que crea que se trata del 51%.

Pero vayamos a la evidencia que el kindergarten llama “empírica”. Ningún “afirmacionista” niega que el clima cambie en ausencia del hombre pecador. De eso sí que hay evidencia, y es realmente empírica (no empírica de kindergarten).

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¿Cómo se puede saber, a partir de observar un calentamiento, si es natural o antropogénico, o en qué proporción? Los “afirmacionistas” lo hacen mediante una teoría sobre el cambio climático “natural” — que por otra parte no suelen estudiar. El clima cambia naturalmente por:

  1. Cambios en el sol o en la órbita terrestre. Los del sol son muy pequeños para explicar el calentamiento moderno, y los de la órbita son demasiado lentos. Pueden calentar o enfriar, pero no lo de 1951 a 2010.
  2. Volcanes. Enfrían al inyectar ceniza en la estratosfera, que refleja la luz del sol
  3. Variabilidad interna no forzada (por ejemplo El Niño / La Niña) que se promedia y queda a cero en una escala de una década, o poco más. Ni calienta ni enfría por encima de unos diez años.

Y se acabó. No hay en su teoría más fuentes de cambio climático. Hablamos de una escala de unos 10.000 años, el Holoceno, para no liarla.

El IPCC lo expresa con este gráfico (IPCC AR5 WG1, pág. 66)

ipcc-forzamientos

La evidencia (je, je; “empírica”) en el IPCC AR5 WG1, pág. 894.

Los estudios formales de atribución del cambio climático se llevan a cabo usando experimentos controlados con modelos climáticos.

Es evidente que si en tu teoría y en tus modelos el cambio climático natural entre 1951 y 2010 es cero, o próximo a cero, el calentamiento observado será mayormente antropogénico … según esos modelos. De cajón, y ni siquiera necesitamos ver el resultado del modelo para saberlo. O dice una tontería (por ejemplo que ha habido enfriamiento), o dice lo que está programado para decir. Pero el modelo, que no es más que la teoría misma en forma matemática, ¡no puede ser “la evidencia” de la teoría! La teoría no puede ser la prueba de la teoría. Vaya, ni en el kindergarten debería poder ser.

Nota: Obsérvese los empiricistas estos, que llaman “experimento” a ejecutar un modelo de chichinabo.

Nota: En los modelos, el calentamiento del CO2 es mayor que el observado (lo necesitan para asustar), pero está provisionalmente contrarrestado por otros forzamientos antropogénicos, de cuantificación bastante imaginaria y cambiante. Los aerosoles (la contaminación), que es lo que figura como OA (other anthropogenic) con valor negativo en el gráfico.

¿Y qué dicen los “negacionistas”? Muy sencillo; básicamente variabilidad interna no forzada, de plazo muy superior. Décadas y siglos. Conocido entre los amigos como sistema caótico espacio temporal [–>].

En principio, y sin más saber, puede tener razón cualquiera de los dos grupos. Incluso ambos, en parte. Pero lo que NUNCA puede ser evidencia de la teoría “afirmacionista” es la propia teoría (los modelos basados en ella). Salvo que demuestren una apabullante capacidad de predicción fina y difícil, durante un plazo muy largo. Que no es precisamente el caso.

Hay que ser muy muy kindergarten para pensar que si la función del IPCC es estudiar el “cambio climático antropogénico”, y sus peligros, existe alguna posibilidad de que el IPCC concluya que no hay cambio climático antropogénico, o peligro alguno. Y que por tanto deben disolverse. Kindergarten de cojones sería el que crea tal cosa. Y esto sí se basa en una evidencia empírica. ¿Cuántas burocracias conoce Senserrich que hayan decidido que su función es irrelevante?

The role of the IPCC is to assess on a comprehensive, objective, open and transparent basis the scientific, technical and socio-economic information relevant to understanding the scientific basis of risk of human-induced climate change, its potential impacts and options for adaptation and mitigation.”

Añadido, algo posterior. Invitando:

Añadido aun más posterior (23/12/2016 11:00). Un ejemplo:

Most observed trends, however, are not unusual when compared with Antarctic palaeoclimate records of the past two centuries. With the exception of the positive trend in the Southern Annular Mode, climate model simulations that include anthropogenic forcing are not compatible with the observed trends. This suggests that natural variability overwhelms the forced response in the observations, but the models may not fully represent this natural variability or may overestimate the magnitude of the forced response.

El análisis en WUWT:

¿La tendrán llena de pajaritos? De verdad que no les entiendo.

Una de las críticas más comunes a la teoría del Calentamiento Global Acojonante es falta de predicciones de fuste. Y de repente Andy Dessler nos sale con lo que parece la demostración que les piden.

¿Muy buena predicción? Todo el mundo está de acuerdo en que El CO2, y el efecto que le atribuye el IPCC, tienen una muy buena correlación … entre 1975 y 2000. Lo cual no quiere decir que la teoría sea cierta; puede ser una buena correlación por las razones equivocadas. Pero es que en el gráfico que ha hecho Dessler, a partir de las tablas con las predicciones de Broecker, salta a la vista  que el último punto se ha escapado varios pueblos.

broecker

Está claro que Dessler está viendo lo bueno, y es ciego a lo malo. Señalo: verde = bueno; rojo = malo.

broecker-2

Si le hubiera puesto líneas a las dos series se vería mejor.

broecker-giss-anom

Pero esa parte acertada es lo que todo el mundo aceptaba y sabía. Hay esa correlación durante ese tiempo. Pero luego, cuando la predicción dice que habrá aun más calentamiento, ocurre menos. Y eso no es una buena predicción, ni de broma.

Nota: quedaría mucho más horroroso usando las mediciones de satélite. Pero como esas las olvidan los alarmistas, y queremos saber qué tienen en la cabeza, prescindimos de ellas.

En números, el calentamiento por década. Lo mismo que el gráfico de Dessler, pero de otra forma.

broecker-giss

Durante tres décadas todo va muy bien, pero en la última el calentamiento es menos de la mitad de la predicción. Algo huele a podrido en el reino de Dinamarca, y se lo contamos a Andy.

Pero a él no le parece mal.

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Lo más alucinante no es si la botella está medio llena o medio vacía, sino la razón que alega. Vista la falta de predicciones de los escépticos, cualquier predicción  alarmista será mejor, ya sea medio buena, medio mala, o caca la vaca. Acojonante, porque hasta ahora el que no presentaba una teoría no tenía que proporcionar predicciones. No tendría ningún sentido. ¿Predicciones a partir del desconocimiento, que es lo que afirman que tenemos? ¿Mande?

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Dessler insiste, y no parece capaz de comprender que la sorpresa, pero gran sorpresa, sería que se ponga a hacer predicciones quien cree que no existe ninguna teoría válida.

Ya no estamos hablando de periodistas ni de divulgadores. Dessler es un científico del clima, profesor de Ciencias Atmosféricas en Tejas, y publica mucho. Creo recordar que es el “especialista” en publicar criticas a los trabajos de Roy Spencer, con el que tiene unas discusiones apasionantes en la literatura científica.

andrew-dessler-twitter

¡Joé!, que ni siquiera estamos hablando de ciencia. Hablamos de la función de las predicciones en la crítica del conocimiento. Y eso habría que introducirlo en los cerebros mucho antes de meter nada de ciencia. Salvo en el kindergarten, claro.

Así es imposible entenderse. Es como tratar de entender a Zapatero. También es imposible que se presenten a una discusión formal en este plan, y por eso siempre lo evitan. Vaya, lo evitan hasta en la televisión.

 

Y aquí puede venir lo interesante de Trump. Por ejemplo a la hora de juzgar algunas regulaciones de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), como puede ser la que establece el CO2 como un contaminante. El nuevo jefe muy bien puede decir que si la evidencia es tan incontrovertible, nada como que le presenten la evidencia delante de unos científicos críticos que la puedan discutir. Y esa puede ser una de las razones por las que están tan de los nervios. Que empiecen a sospechar que ya no vale lo de decir: yo la presento, pero sin debate alguno. Por ejemplo:

Vale, ya ha pasado un tiempo, y veo que Andy no va a seguir con la conversación. Sigue “tuiteando”, pero con otras cosas. No va a contestar por qué espera predicciones de quien no presenta una teoría — limitándose a criticar la suya.

De verdad; esto es lo que hay. Lo que se ve por todas partes. Y el chiringuito lo tenían montado entero sobre la base de NO discutir. He ahí el peligro para los alarmistas, y el miedo. El juego ha cambiado. Y los pajaritos de la cabeza ya no valen.

Añadido posterior. Esta charla TED de los Rosling, Hans y Ola, yo creo que habla de lo mismo. Pero desde un punto de vista mucho más general. Pajaritos en la cabeza, por culpa de nuestra estructura mental … ¡y cultural! Y me llama la atención cómo se ve que el problema, siendo grave a ambos lados del charco, es mucho mayor en Europa que en USA. Mucho más kindergarten aquí.

Los alarmistas del clima están mostrando ahora comparaciones de modelos climáticos y realidad con mucha afición. Por ejemplo:

Que si ponemos el gráfico sólo, es esto:

modelos-realidad-superficie

Y parece que los modelos van de cine. Las mediciones de termómetros de superficie van justo un poco por encima de la media de los modelos. Y se ve muy bien por qué hasta hace poco (como 2012  – 2014) no les gustaba comparar los modelos con la realidad. ¡Porque la realidad se estaba saliendo del margen de los modelos!

modelos-realidad-superficie-2

El truco es que ahora acaba de haber un El Niño de los fuertes (como el de 1998), y eso sube espectacularmente la temperatura global.

el-ninho-34

En la media de los modelos no se refleja El Niño, porque como no se puede predecir, cada uno lo tiene en un momento diferente (si es que lo tiene) y en el promedio desaparecen. Y entonces, si quieres hacer una comparación modelos realidad, o no la haces en el momento de El Niño, o comparas dos situaciones en El Niño de similar fuerza.

Destacamos los dos Niños fuertes (1998 y 2016), y vemos cómo el de 1998 se salía del margen de los modelos por arriba, y el de 2016 se queda poco por encima de la media.

en-modelos-realidad-superficie

¿Eso quiere decir que los modelos van muy bien, o querrá decir que van francamente más calientes que la realidad? En todo caso habrá que esperar unos pocos años a que se estabilice después del arreón del El Niño.

Nota: El “escenario” de los modelos que usa el gráfico (RCP 4.5) es de muchas menos emisiones que las que hay, pero en 2016 no se nota todavía en la temperatura. Es para emisiones futuras.

Y luego hay otra cuestión importante. Lo que miden con termómetros y con satélites está empezando a ser incompatible. O los termómetros están midiendo efectos no climáticos (por ejemplo, urbanización), o sus ajustes y correcciones son un cachondeo, o hay algún problema con los satélites. O hay un problema con el entendimiento del clima. Porque un calentamiento debería notarse más en la altura a la que miden los satélites, y las mediciones dicen lo contrario.

En principio, la medición desde satélites es mucho más adecuada. Porque están midiendo algo global (las garitas de termómetros nunca se pensaron para eso) y porque el “efecto invernadero” ocurre en la troposefra a media altura – y de ahí se traslada hacia abajo.

Según los satélites, vemos esta comparación modelos / realidad.

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Este es el gráfico que solemos poner, con una media de cinco años – que es lo típico para ver una tendencia sin demasiado vaivén. Pero le podemos añadir la media anual (en rosa) para hacer lo mismo que el gráfico de los alarmistas.

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También podemos señalar los dos El Niño fuertes:

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En este caso los modelos usan el escenario de emisiones más alto (RCP 8.5), pero ya digo que todavía no hay diferencia entre los distintos escenarios. Son para el futuro.

Resumiendo. Termómetros de superficie y satélites están empezando a contar películas diferentes, incompatibles. Los dos van más fríos que los modelos. Los satélites, mucho más fríos.

 

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