algoreros


Trump acaba de presentar sus primeros presupestos. Lo más interesante para esta casa es lo referente al clima. Sale mencionado seis veces.  Todas en el contexto de disminuir el gasto. Y son fáciles de ver porque se limitan a estos dos párrafos:

* Eliminates the Global Climate Change Initiative and fulfills the President’s pledge to cease payments to the United Nations’ (UN) climate change programs by eliminating U.S. funding related to the Green Climate Fund and its two precursor Climate Investment Funds.

* Discontinues funding for the Clean Power Plan, international climate change programs, climate change research and partnership programs, and related efforts—saving over $100 million for the American taxpayer compared to 2017 annualized CR levels. Consistent with the President’s America First Energy Plan, the Budget reorients EPA’s air program to protect the air we breathe without unduly burdening the American economy.

Lo del Green Climate Fund es la madre del cordero del acuerdo de París. La forma de “comprar” a China y compañia, a base de dejar para las kalendas graecas sus reducciones de CO2, pero en cambio inyectarles dinero a espuertas desde ya. Obama había comprometido 3.000 millones para los cuatro primero años. Y pagado ya 1.000; los últimos 500 tres días antes de dejar la oficina. Lo que ha hecho Trump es sacarles un dedo a los 2.000 que faltan, y presumiblemente comprometer todo el invento. Dejando pensando a los europeos si poner lo que no va a poner Trump, o mejor bailar la conga.

Por comparación, el último presupuesto de Obama citaba “clima” 92 veces. Por supuesto, en el contexto opuesto. Con majaderías del estilo de “Creating a Climate-Smart Economy”. Tampoco voy a mirar más, que ya sabemos lo que hacía San Obama a cuenta del clima.

Fuentes.

WhiteHouse.gov:

Vía Twitter.

Steve Milloy:

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Alguien decía que para conseguir que una buena persona haga algo malo, no hace falta convertirlo en mala persona, sino convencerle de que lo malo es bueno. La reversa también funciona. En general hay pocas malas personas; lo que sobran son malos convencimientos. Por ejemplo, ideologías, religiones … ¡y kindergarten! Y siempre son convencimientos colectivos. Parece como si los fulanos, uno a uno, no tuvieran fuerza para convencerse solos de que las barrabasadas están bien. Pero en tribu la peli cambia.

La cuestión es que Pruitt, flamante jefe Trump de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), le ha dado una patada al avispero. Y los niños se han revolucionado. Están meando fuera del tiesto. Ya comentamos aquí las declaraciones en questión. Y quedó muy claro que Pruitt no decía ninguna burrada, ni siquiera nada  sorprendente.

Hoy Judith Curry tiene una entrada al respecto. En la que confirma esa misma idea desde su visión de experta especialista en la materia.

No encuentro nada en lo que dice con lo que estar en desacuerdo: no sabemos cuánto del calentamiento reciente se puede atribuir a la humanidad. En mi opinión esta es una postura correcta, y sana tanto para para el debate científico como el político.

Pero entre los artículos que enlaza como ejemplo del avispero enloquecido tiene una perla preciosa. Un kinedrgarten llamado David Robert, en Vox. Que lo clava. Comprende y resume el debate a la perfección. Y explica que no se trata de Pruitt, ni se trata de los hechos. Se trata de qué es “evidencia”, y de quién manda. Literalmente Alicia en el País de las Maravillas (G. Bueno).

Establecemos instituciones científicas, gobernadas por ciertos tipos de reglas gremiales y normas respecto a la objetividad, reproducibilidad de los resultados, peer review, etc. Estas instituciones recolectan y analizan conocimiento, y nosotros acordamos colectivamente otorgarles autoridad y aceptar sus resultados.

Por ejemplo la eugenesia, supongo.

El rechazo de la derecha de aceptar la autoridad de la ciencia está en línea con su rechazo de la prensa “mainstream”, la academia, el gobierno, las instituciones comunes y las normas que nos unen y contienen nuestras disputas políticas.

Sí, eso es exactamente lo que quieren, pero esta vez en versión desnuda de todo disimulo. Una élite encerrada en sí misma para gobernarlos a todos. El triunfo de la izquierda kindergarten sin posibilidad de discusión. Por ejemplo, si “el consenso” (las burocracias de las academias y tal) deciden que los modelos climáticos de chichinabo son la “evidencia” necesaria, no hay más que hablar. Con independencia de que eso nunca haya sido evidencia de nada en toda a puta vida de Dios. Y si los mismos deciden que comer comida con grasas es malo para tu salud, o que la eugenesia es buena para la sociedad, así es … por mucho que sea enteramente falso. Porque el kindergarten ha decidido que …

Cuando decimos que “sabemos” que los humanos están causando cambio climático, virtualmente ninguno de nosotros quiere decir que lo sabe de una forma directa. La mayoría no poseemos la habilidad para analizar los datos primarios o de construir modelos climáticos. Lo que queremos decir es, “esto es lo que dicen los científicos”. Estamos apelando implícitamente a la autoridad de los científicos — de la ciencia misma.

Imposible. La ciencia es una herramienta o método de adquisición conocimiento. Pero no garantiza el resultado más que un martillo garantiza una clavada adecuada. Depende de que lo intentes en madera o en piedra, de la habilidad del que lo maneja, y de un montón de cosas más. La “autoridad del martillo” es una imbecilidad de las mayores que se pueden encontrar en el mercado de idioteces. Y va directamente en contra de las normas de uso de la herramienta, según se ha entendido siempre la ciencia:

… es una regla establecida de la Sociedad, a la que siempre se adherirá, no dar nunca una opinión como cuerpo, en ningún asunto que se le presente, tanto sea de la naturaleza como del arte.

(Royal Society of London for the Improvement of Natural Knowledge 1660 – 1960)

Pero es una imbecilidad muy útil para acabar para siempre con las disputas políticas. Por ejemplo, ¿cómo evitas la eugenesia si hacerlo depende de la autoridad de los científicos que la quieren implantar? Imagina que de ello dependieran sus garbanzos en la misma medida que dependen de la alarma del clima. ¿Qué crees que pasaría? O imagina que sus garbanzos dependan de un estado desmesurado invadiéndolo todo. Pues de hecho, dependen.

Pruitt le está haciendo cantar al kindergarten. Y canta de cojones. Lo que demuestra que el horror de Trump era, a este respecto, necesario. ¿De quién es la culpa de lo que pueda pasar?

Fuente (del feo kindergarten desnudo), Vox:

 

De esto ya hemos hablado, pero hace tiempo y ahora se ha puesto de moda. Entre Trump, Pruitt y Dilbert han conseguido que ocurra la discusión prohibida sobre el cuento del clima. Y los alarmistas, y entre ellos científicos del clima, presentan esta broma como demostración de que los escépticos están equivocados. Demostración NASA. Lo ves estos días en Twitter todo el rato.

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Imagina que los alarmistas te dicen:

Los escépticos del cambio climático antropogénico ofrecen varias causas naturales para explicar por qué la tierra se ha calentado 0,8 grados desde 1880. ¿Pero, pueden dar ellas dar cuenta de la temperatura creciente? Sigue hacia abajo para  ver cuánto contribuyen al calentamiento los diferentes factores, tanto naturales como antropogénicos, al calentamiento global. Según los descubrimientos del instituto Goddard de la NASA.

Y antes de seguir hacia abajo, el periodista cabal ya sabe que la NASA va a mostrar unos hallazgos según los cuales las causas naturales de los escépticos ni de coña pueden producir el calentamiento observado. No necesita ni mirarlo.

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Y también sabe que el asunto lleva inevitablemente a estas posibilidades.

– 1) Los escépticos esos son tontos del culo o unos ignorantes de campeonato.

– 2) Los escépticos mienten porque están vendidos a “Big Oil”.

– 3) Los “hallazgos” de la NASA son discutibles, y los escépticos los discuten.

– 4) Más improbable, porque sería una caradura infantil. Las causas naturales que dicen que ofrecen los escépticos, en realidad no tienen nada que ver con las que ofrecen los escépticos.

El periodista cabal, o el aficionado interesado, descarta la idiotez (1)  de inmediato, porque la calidad de la producción científica de buena parte de los científicos escépticos es insuperable. La mentira (2) es siempre posible, pero además para ambos bandos. Lo que pasa es que no es necesario resolverlo antes de averiguar que pasa con los otros dos puntos. Si los “hallazgos” son discutidos (3), y si las causas naturales (4) son las que realmente presentan los escépticos.

La más fácil es la última, y siempre conviene empezar por descartar lo fácil. Para saber si las causas naturales que ofrecen los escépticos son estas, no hay nada como leer lo que dicen los climatólogos escépticos para saber si coinciden.

  1. La órbita terrestre.
  2. La temperatura del sol.
  3. Los volcanes.

El periodista cabal, o el aficionado interesado, sabe muy bien que ningún climatólogo escéptico ofrece la óbita terrestre como explicación del ligero calentamiento observado. Es directamente idiota; la misma presentación de la NASA asegura que son cambios que ocurren “en muchos miles de años” y afectan a las glaciaciones. Pero no estamos hablando de eso. ¿Por qué meten esa idiotez entre lo que ofrecen los escépticos?

Tampoco ningún climatólogo escéptico ofrece el sol como explicación. Literalmente ninguno. Vaya, de los principales y conocidos — siempre puede haber un campeón desconocido. Sólo Judith Curry deja abierta la posibilidad de que exista algún mecanismo indirecto (desconocido) de influencia solar. Pero eso no es lo que refleja (ni podría) el gráfico de los “hallazgos” la NASA. Si es desconocido no pueden representar su efecto.

Lo de los volcanes ya es de broma. Todos los climatólogos piensan que enfrían. La cuantificación es muy discutida y la cambian con frecuencia, pero una causa de enfriamiento nunca puede ofrecerse como explicación de un calentamiento. Menos para los alarmistas, al parecer.

Por tanto, revisadas las causas naturales que dicen que ofrecen los escépticos, nos quedamos así:

  1. La órbita terrestre. Mentira idiota. Opera en otro plazo.
  2. La temperatura del sol. Mentira. Los climatólogos escépticos no ofrecen el sol.
  3. Los volcanes. Mentira idiota. Es una causa de enfriamiento, no de calentamiento.

Si el periodista cabal, o el aficionado interesado, son finos además de cabales, habrán observado un detalle. El típico tocomocho que caracteriza a los alarmistas del clima. El trabajo empieza diciendo que “los escépticos ofrecen varias causas naturales”, y luego pasa a mostrar los “hallazgos” de la NASA, naturales y antropogénicos. No dice literalmente que los “hallazgos” de la NASA sea lo que ofrecen los escépticos. Pero claro, es obligado creerlo así porque si no todo el ejercicio carece de sentido. Que es exactamente, el caso. Un sinsentido destinado a engañarte.

Hemos puesto entrecomillas lo de los “hallazgos” de la NASA. Es el punto (3) que habíamos dejado atrás. Sí que son discutidos y por eso van entre comillas. En la sección de métodos del trabajo está muy claro por qué. No son hallazgos en el sentido habitual de la palabra. Son resultados de ejercicios de modelos (a eso les llaman “experimentos”). Dependen enteramente de las asunciones y “tuneos” que llevan los modelos. Pero una mezcla de asunciones y tuneos no es un “hallazgo”, sino una especulación. Ni siquiera si los modelos predijeran repetidamente de cine podrías saber seguro que es por las causas acertadas. Pero es que tampoco es el caso sino el contrario.

Por cierto, en la sección de métodos no aparece el método (ni la cita) para averiguar qué causas naturales ofrecen realmente los escépticos; si lo hacen.

Y de esta forma resolvemos el misterio de la discrepancia entre los escépticos y la NASA:

– 1) Los escépticos esos son tontos del culo o unos ignorantes de campeonato.  NO

– 2) Los escépticos mienten porque están vendidos a “Big Oil”. NO

– 3) Los “hallazgos” de la NASA son discutibles, y los escépticos los discuten. 

– 4) Más improbable, porque sería una caradura infantil. Las causas naturales que dicen que ofrecen los escépticos, en realidad no tienen nada que ver con las que ofrecen los escépticos.

Fuente, Bloomberg:

Ejemplo de científico alarmista cafre intentando engañarte con esta broma:

Sin respuesta, por supuesto.

Agradecimiento, por corrección en la numeración.

Lo habrán sacado en varios sitios. Yo lo he visto en The Hill. Tienen vídeo.

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Técnicamente lo dice de una forma muy fina. Que no está probado que el CO2 sea la causa principal del calentamiento global.

P: ¿Usted cree está probado que el CO2 sea la principal llave de control del clima, o no?

R: No. Yo creo que medir con precisión la actividad humana en el clima es un reto tremendo y hay un gran desacuerdo sobre el grado de impacto. Así que no estaría de acuerdo en que sea una contribución primordial al calentamiento que vemos. Pero no lo sabemos todavía; necesitamos continuar investigando y analizando.

En The Hill lo plantean de una manera curiosa.

Los mediambientalistas (los verdes, vaya) la llaman a Pruitt “negacionista climático” a pesar de su postura de que el cambio climático es real, puesto que no está de acuerdo con el consenso sobre la contribución de la actividad humana.

Este es un de los efectos beneficiosos que se le ven a Trump en la discusión del clima. El kindergarten se va enterando de algunas cosas. Por ejemplo, que nadie dice que el cambio climático no sea real, como ha sido toda la puta vida de Dios. ¡Progresamos! ¡Ya se han enterado han enterado de una cosa! El siguiente paso es que se enteren de lo del consenso.

Avancemos. Si el IPCC dice que lo “más probable” es que el CO2 caliente entre 1,5º y 4,5º si se dobla su concentración en la atmósfera; y que no pueden decir una cifra mas concreta por la discrepancia entre las distintas lineas de evidencia; es muy jodido que haya un consenso respecto de lo que calienta el CO2. Lo que sugiere es exactamente lo que dice Pruitt. Un gran desacuerdo sobre el grado de impacto.

Pero lo que calienta el CO2 no es exactamente el impacto del calentamiento observado. Esa opinión (no es un dato empírico) del IPCC se refiere al equilibrio. Siglos por delante. Respecto al impacto sobre el suave y beneficioso calentamiento que hemos visto rescataremos una entrada antigua. Verheggen et al 2014. Autores de consenso y bendiciones papales.

Explicando.Las anotaciones que ponen Con X% son mías.  El IPCC dice (opina) que la “actividad humana” es responsable de más de la mitad del calentamiento desde 1950. Los modelos climáticos y la teoría alarmista necesitan en realidad que la contribución de los gases invernadero sea del 110%, con otras partes de la “actividad humana” (que es más que los gases invernadero) contrarrestando provisionalmente el efecto de los gases. Por eso en la encuesta el primer apartado dice más del 100%. Los climatólogos encuestados por Verheggen y cía, que a su vez son climatólogos, están de acuerdo con el IPCC entre un 60% y un 74%. Lo que no sugiere un consenso a ese respecto ni de broma. Y están de acuerdo en “más del 100%”, que sería lo suyo para la alarma de los modelos, entre un 17% y un 34%. De coña.

Así que el siguiente paso es que el Kindergarten aprenda y acepte que no hay ningún consenso sobre “la contribución de la actividad humana”. Y mucho menos sobre la alarma que plantean los modelos climáticos. Como bien dice Pruitt.

Hemos visto lo de Verheggen porque le tengo pelota y cierta confianza — dentro de un orden. Es alarmista, exagerado, y auto-cegado, pero no  hay nada que haga pensar que miente conscientemente. Vamos, que no es como Mann, Hansen, Trenberth, Gavin Smith, y toda esa tropa infecta que es a la que sueles ver en la prensa. No ha perdido el ideal de civilización y de debate académico, ni por tanto las formas.

Pero todas estas encuestas, lo mismo que las payasadas en las que salen los famosos 97s por ciento, no están hechas por gente con conocimientos para realizar encuestas. Exceptuando las de von Stork con Bray. Pero como se publican en revistas relativas al “cambio climático”, y no de ciencias sociales, pasan el “peer-review” como si fueran serias. Pero no lo son.

Afortunadamente Duarte, que sí está preparado para juzgar encuestas, ha revisado toda la literatura al respecto. Su conclusión es que sólo tres son válidas, y que el consenso respecto al impacto de los gases invernadero es 78-81%. Pero Curry le avisa que tiene cierta confusión con la categorización de los científicos, y que ha elegido los que se clasifican como “climate science”, descartando a los que lo hacen como “atmospheric science”. Y que ahí tiene un sesgo, porque a los alarmistas les gusta llamarse “climate science” (por “climate change”); y los que no lo son, como ella, suelen preferir  “atmospheric science” que es lo clásico. Si corrige ese sesgo, el resultado de Duarte sería de un consenso del 61%. Pero Duarte dice que prefiere ser “conservador”, que apunta la nota de Curry, que puede ser así, pero él que se queda con su 78-81%.

Nota al margen: Seguro que tiene razón Curry. Lindzen suele recordar que cuando empezaba, “climatólogos” eran los funcionarios del estado que llevaban los registros climáticos de las estaciones. Básicamente contables. Los científicos eran físicos atmosféricos, y nunca se llamaban climatólogos. Y que ahora lo de llamarse así es una moda de los alarmistas. Se refiere a USA, claro.

Por ahí anda el juego para el que quiera enterarse. Pongamos en los alrededores del 65-75%, contando todo. Lo que sí dice con toda claridad Duarte es que el 97% el una filfa de chichinabo. Una mentira como para enfadarse. Y él está con el alarmismo — pero no con las mentiras.

Este es el cuento de hoy. Pruitt tiene razón, y le va a obligar al kindergarten a entrerarse a base de collejas desde la dirección de la EPA.

Fuentes:

The Hill:

Verheggen:

Duarte:

Agradecimientos:

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Es algo que pasa constantemente, pero esta vez ya me ha llegado al alma. Estaba leyendo un ataque de sus compañeros a Richard Lindzen, tal vez el mejor físico atmosférico vivo. Van muy enfadados porque le ha escrito a Trump sobre el cuento del clima, y consideran su postura “inaceptable”. Alegan que va contra los esfuerzos de muchos grandes colegas. Literalmente.

Y el periodista de turno le llama a Lindzen a Paris para preguntarle sus ideas. Nos cuenta las respuestas, pero básicamente para explicarnos lo equivocadas que están. El problema es que lo único que muestra es una falta de cerebro estratosférica. Del periodista, claro.

Copiamos  y traducimos:

Lindzen dijo que sus colegas están equivocados – el planeta no ha mostrado ninguna tendencia de calentamiento que no se pueda atribuir a variación natural, aunque la NASA y otras agencias federales han concluido que 16 de los últimos 17 años más calientes del registro han ocurrido desde 2001.

¿Y el periodista del Boston Globe nunca ha aprendido ni los más básicos procesos de eso que llamamos pensar? ¿De dónde saca que los 150 años del registro de temperaturas muestran toda la variabilidad natural que puede tener el sistema climático? ¿De qué sirven 150 años si el sistema tuviera -como parece- ciclos del orden del milenio? No se le ocurre ni al que asó la manteca. Pero está harto de oír a los científicos alarmistas la cantinela de los X años más calientes del registro, y asume que eso es muy significativo. Y cuando oye a otro científico decir que el clima no muestra ningún calentamiento que no pueda ser natural, asume que debe estar equivocado. Con un par, y sin siquiera ponerse a pensar el mínimo que se le supone. Los años más calientes del registro no pueden significar nada sobre si es natural, o no,  si no sabes lo que hace la naturaleza por sí misma. Y para eso necesitas datos de las escalas en las que está operando la naturaleza.

Sigue:

Negó (Lindzen) que el mar esté subiendo a unos niveles peligrosos, aunque las mismas agencias hayan determinado que la tasa de subida global del mar en la última década ha sido casi el doble que la del siglo pasado y que es probable que se acelere.

Y pone un enlace a la web de la NASA en el que se afirma:

El nivel del mar global subió a unos 17 centímetros en el último siglo. Sin embargo la tasa de subida de la última década es casi el doble que eso.

¡Joder con los campeones! ¿Sin embargo? ¿No se le ocurre que no puedes comparar una década con diez; que cien años será el promedio de diez décadas con diferencias entre sí? ¿Que los promedios no suelen contener valores altos? ¿La tasa no varió el último siglo; no hubo décadas con la misma tasa que la de la última década? ¿Es algo sin precedentes?

¡Pues claro que no!

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Y no sólo hubo tasas similares (en realidad, mayores) durante una década, sino más de tres … seguidas. Estas cifras son un pelín distintas que las de la NASA (1,9 en lugar de 1,7 el siglo pasado) porque vienen de un estudio posterior (2014 en vez de 2006). Pero es lo mismo.

Joé, que sí; que esas agencias les están vacilando a los periodistas a placer. Pero si algo se le supone a un periodista es que sea un buen detector de vaciles, no un puto loro. Y así se cuenta el cuento del Cambio Climático Acojonante. Con altavoces en lugar de con neuronas, y dale vueltas a la noria.

Fuentes:

Boston Globe (David Abel):

Lindzen a Trump (en la plaza):

Nivel del mar (Jevrejeva et al 2014)

En febrero la medición desde satélites UAH ha quedado en una temperatura global de 0,35º respecto de la media de los febreros entre 1979 y 2010.

En dibujito. La línea azul delgada es la temperatura mes a mes; la azul gorda es una media de cinco años; y la líneas rojas (y la zona transparente) marcan el desparrame de los modelos climáticos, también en media de cinco años. La comparación válida es la línea azul gorda respecto de la zona roja, ambas con medias de cinco años. Y dan una idea buena de la tendencia de medio plazo (décadas). La temperatura de un mes es muy anecdótica, y así vemos juntas la anécdota y la chicha.

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Fuente, Roy Spencer:

 

Recién salido del horno:

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Un estudio sobre la subida del nivel del mar en el Mediterráneo desde 1880, a partir de las seis mejores estaciones que han encontrado. Alicante, Génova, Marina di Ravena, Marsella, Trieste y Venecia.

El resultado gráfico (figura 7):

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En números les sale una cifra inferior a los cálculos habituales a nivel global. 1,2± 0,2 mm/año, en lugar de los 1,7 / 1,9 que suelen encontrar los que intentan medir globalmente. No vendas la casa en la playa en Alicante; no te vas a ahogar. O no más de lo que te ahogaste antes del Calentamiento Global Acojonante, cuando nadie decía que hubiera ningún problema con el nivel del mar. De momento no se le ve aceleración, y esa es la cuestión clave:

The existence of accelerations over the long period was also investigated. Our analysis indicates that it is not possible to reliably state the existence of any acceleration, in the area of this study, considering the past 140 years or so, from 1870 through 2012.

Bastante obvio. Para que la subida del nivel del mar sea un problema observable y no imaginario hace falta que se acelere. Si no cambia la tasa de subida, si sigue al ritmo de siempre, será el mismo problema de siempre. O sea, ningún problema.

Un gráfico meramente ilustrativo, sin más pretensiones. Imagina que el mar fuera a subir un metro para 2100. Como propone el IPCC (los más alarmistas anuncian mucho más). En algún momento tendrá que acelerarse, porque al ritmo de ahora no llega ni a 20 cm. En realidad tendría que haberse empezado a acelerar hacia 1975, porque es cuando comienza el Calentamiento Global Acojonante. Pero pongamos que lleva un retraso, que la medición es imprecisa, lo que sea. Vale, pero en algún momento tendrá que empezar a seguir algo parecido a la línea roja de este gráfico. Y cuanto más tarde empiece a acelerarse, más pendiente tendrá la línea.

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Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

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