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El Kindergarten, o sea Tóntez y compañía, dicen que estamos en una guerra. Y usan todo el rato metáforas bélicas para referirse a la lucha contra el virus. En principio, muy puestos. Tanto, que las pocas veces que hablan de los muertos, lo dicen así: los muertos. No se les ocurre decir los muertos y las muertas. Supongo que intuyen que las chorradas posmodernas no encajan bien en el relato, si pretenden que esta vaya del Día D en las playas de Normandía. Aquellas películas en las que los héroes eran los que ponían toda la carne en el asador, y no una niña sueca medio trastornada por la telebasura, pero que hace un negocio colosal con su monada.

Lo malo es que los relatos son eso, cuentos. Y quien hace un cuento de una emergencia, ni se cree la emergencia, ni actúa en consecuencia. Pero la cabra acaba tirando inevitablemente al monte.

¿Se imagina alguien un gobernante cabal haciendo planes para dentro de 20 años, cuando está en medio de una guerra cuyo resultado no puede ni siquiera entrever? No, claro. Pero la pregunta tiene trampa. En concreto, gobernante cabal. Que no es ya que no sea el caso en el gobierno de Tóntez, es que se trata de un imposible estructural dentro del Kindergarten. Kindergarten significa, entre otras cosas, no cabal. Es el arte de vivir dentro de hermosos cuentos de buenos y malos, sin mirar ni medir las consecuencias de las “buenas acciones”. Algo que puede funcionar hasta cierto punto en una sociedad sobrada de recursos, donde los problemas principales de la gente no son de supervivencia; sino de falta de alicientes morales, de sentido de la vida, y ese tipo de taras producidas por una riqueza repentina y mal llevada. Algo sumamente artificial. Quita la riqueza, y esos problemas dejan de existir. Pasas de querer salvar el mundo, a añorar poder digerir las piedras, a falta de algo mejor que llevarse a la boca. Y este gobierno casca mucha metáfora bélica, mucho relato y mucha leche, pero sigue pensando en “salvar el mundo”. ¡Con planes a 20 años! Cuando ni siquiera podemos saber qué vamos a estar intentando salvar dentro de uno o dos años.

Es acojonante. ¿Qué diablos llevan en la cabeza? ¿Han decidido ya que dentro de poco sólo van a poder usar coches los ricos, y que a estos les da igual si cuesta el doble o cuesta la mitad? Podría ser. No es un resultado del todo inverosímil de esta “guerra”. Pero si pasara eso, con tan pocos coches circulando, darían completamente igual Madrid Central o el CO2 que emitan los motores de combustión. En cambio, si lo que resulta es mucha gente en el límite de poder tener un coche, lo que conseguirían es que no lleguen a ese límite.

Una sociedad rica, empobreciéndose voluntariamente en cierto grado, puede ser algo más o menos estrafalario, pero practicable. Tal vez puede tener algo a cambio de menos riqueza. Por ejemplo, si el relato consigue convencerles de que así son más buenos, y hace se sientan mejor por ello. Otra cosa muy distinta es empobrecer una sociedad pobre. Eso no tiene perdón de Dios. ¿Y quién ha dicho que vayamos a seguir siendo una sociedad rica después de esta “guerra”? ¿Quién asegura que acabar en un nivel, por ejemplo de Marruecos, sea un resultado que no hay que considerar, y tal vez incluso difícil de conseguir? ¿Qué es lo que podría hacerlo imposible; nuestras riquezas naturales, o el exagerado capital humano que acumulamos (el kindergarten)? Bien, pues ahora imagina Marruecos (un nivel que podría ser inalcanzable dentro de poco), sacando leyes para el empobrecimiento como esta. Simplemente, no es imaginable.

Sí, puede ser exagerado pensar en que vayamos acabar tan mal. Lo mismo que puede ser optimista. No lo sabemos. No se puede saber. Por eso ningún gobernante cabal hace planes a veinte años, para conseguir resultados dentro de ochenta, en una situación como la que estamos. Y exactamente por eso, este gobierno es un peligro público. Lo más impresionante es que puede que te acaben explicando los ministros loro de Iván Redondo, que esto lo hacen … ¡¡¡¡por el principio de precaución!!! Vaya, por prudencia.

Añadidos para la discusión:

cv-ny-metrics

cv-turistas

¿Podemos seguir hablando del cuento del clima en estas fechas? Yo creo que a la antigua usanza, no. O sea, no como una cuestión de interés público importante. No digamos ya nada de urgente. Desgraciadamente, hemos recuperado el significado clásico de urgente, que no tiene nada que ver con el significado posmoderno. Pero también creo que sí merece la pena seguir el asunto al modo en que se atiende una discusión académica muy verde, y de resultados nada fiables y muy cambiantes, pero ciertamente interesante. No sé, como quien sigue con pasión la paleoantropología y los orígenes del hombre moderno. Con mucha curiosidad, y con ninguna confianza. Esto es, como entretenimiento. Más o menos intelectual, pero entretenimiento sin más.

Anteriormente nos habíamos quedado en la comparación de la nueva generación de modelos climáticos (CMIP6), con las generaciones anteriores, y con los datos que hay a partir de termómetros. Pero no con respecto a la temperatura que representan, sino con su aspecto principal: el calentamiento que predicen por determinada concentración extra de CO2 en el aire. Lo que llaman sensibilidad climática. (En realidad es con cualquier “forzamiento” climático; pero quedémonos con el CO2, que es la madre del cordero y del debate científico). Teníamos que los modelos nuevos van mucho más “desparramados” que los anteriores. Van ocupando todo el mapa, en lugar de ir centrándose hacia una sensibilidad climática más probable. Estrictamente, van hacia menos conocimiento, no más. (Conocimiento en el sentido de la respuesta a lo que supuestamente nos preocupa: ¿cuánto calienta el CO2, allí en la playa?)

Veíamos la evolución de los modelos del IPCC, con los histogramas de sus tres versiones sucesivas. CMIP3, CMIP5 y CMIP6. Histograma no es más que el número de modelos que producen un resultado, por tramos. Se van yendo para los lados, abarcando más resultados, en lugar de irse concentrando hacia un resultado más “popular”. También tiene gracia que los últimos, los CMIP6, hacen un gráfico que sugiere un camello de dos chepas. Como si los modelos se dividieran en dos tipos, bastante incompatibles entre sí.

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¿Y lo nuevo de hoy? Un estudio comparando lo que hace uno de los modelos nuevos de sensibilidad alta, con lo que se conoce del clima en un episodio de calentamiento del pasado remoto. Para ver si lo que dice el modelo que debería ocurrir en aquellos condiciones se corresponde con lo que se sabe (o se cree) que ocurrió realmente. Se trata del Eoceno Temprano, hace 50 millones de años. Una etapa en la que las selvas tropicales prosperaban en los trópicos. Pero para el modelo, la temperatura en esa zona debería exceder los 55º centígrados. Y esa temperatura es muy superior a la que permite la fotosíntesis, y hace incompatible la temperatura del modelo con la existencia conocida de las selvas en la zona.

La época es la del pico de temperatura que representa este gráfico de Wikipedia [–>]. Donde dice Eocene Optimum.

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Según la presentación del estudio, el modelo predice temperaturas lo largo del globo, para el Eoceno Temprano, cuando menos 6º por encima de las que indica la evidencia geológica. ¡6 grados! Eso querría decir que tiene una “sensibilidad climática” pasadísima de vueltas. Y sensibilidad climática es exactamente lo que interesa saber: es lo que calienta el CO2 extra de nuestros pecados, o cualquier “forzamiento” del clima. Los niveles de CO2 estaban en el orden de 1.000 – 2.000 ppm en la época del trabajo que comentamos. (Es muy improbable que ahora vayamos a superar las 600 – 800 ppm, ni siquiera queriendo).

Y tenemos el problema de siempre. Si tienes modelos que aparentemente se pasan ¡6 grados! al intentar reproducir la temperatura del Eoceno Temprano, ¿por qué no tiras el modelo a la basura? Y la respuesta habitual es todos los modelos dicen algunas cosas muy mal, pero esperan que sí digan algunas cosas bien. Sólo que los distintos modelos aciertan y fallan en cosas diferentes. Pero no se puede saber de antemano cuáles son. Y bien está; eso quiere decir que sirven para unas cosas, pero no sirven para otras. Por ejemplo, sirven como curiosidad académica y entretenimiento de aficionados, pero no como elementos para tomar decisiones para problemas especulativos de dentro de ochenta años.

Pongamos la sensibilidad climática del modelo CESM2 dentro del histograma de la última generación de modelos. Representado por el punto rojo. Se añade el rango (5% – 95%) de uno de los últimos estudios de sensibilidad climática basados en observaciones a partir de termómetros. Algo en principio bastante más fino y fiable que los de paleoclima.

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Y este es el entretenimiento, que no urgencia ni emergencia, de hoy. Pare evadirse un rato de los problemas de verdad.

Fuentes:

Del nuevo estudio, Science Daily:

De la noticia, WUWT:

De los histogramas de la sensibilidad climática en los modelos CMPI6, aquí mismo:

Del CO2 durante el Óptimo Climático del Eoceno, NOAA:

 

La idea, tal vez no demasiado descabellada, es que los humanos hemos evolucionado enfrentando problemas gordos como sociedades. Problemas de verdad. Emergencias. Desde desastres naturales y epidemias, hasta guerras. Supongo que se puede apostar que en toda la historia de la especie, será muy rara la generación que no ha tenido que luchar con problemas existenciales de sistema. Si no le ha tocado más de uno. Parce más que probable que estemos preparados para hacer precisamente eso. Que llevemos innata la capacidad de respuesta. Pero si tienes la capacidad, y no tienes la ocasión de usarla, acabas inventando una disculpa para hacerlo. Por ejemplo, podemos correr. Pero ahora tenemos muy pocos motivos para hacerlo, y nos inventamos los deportes.

¿Cuántas generaciones lleva la familia de Greta sin ocasión de usar su capacidad de enfrentarse a una emergencia social? Probablemente desde 1945. En otros sitios hay cantamañanas haciendo revoluciones, pero alcanzado cierto nivel de vida parece que se quitan las ganas. Las sociedades ricas occidentales llevan tal vez demasiado tiempo sin usar esa capacidad de responder a emergencias, y la “emergencia climática” era que ni pintada para acabar con el muermo. Joé, salvas el mundo. Que es como salvar a la tribu, pero a lo bestia. La más acojonante salvación jamás soñada. Te conviertes en héroe, y en bueno. Y atacas sin piedad a los malos. Bueno, sin piedad, y sin peligro; tienes a todos los poderes a favor tuyo. Al gobierno, al capital, al Papa, al marxismo bananero, y al sursuncorda. ¿Quién va a ser el idiota que le diga que no a eso?

Pero ahora, de la forma más inesperada (aunque no sin haber sido anunciada), tenemos una emergencia de verdad. E imagina, con una emergencia de verdad, a Santa Teresa Ribera. Su último “tuit”.

Estrategias económicas de “bajo carbono”. ¿Estrategias, Santa Teresa? ¿Y de qué economía, exactamente; de la que acaba de desaparecer?

O imagina cuando se pongan a hablar, no sé, de que el nivel del mar “podría” subir un metro para 2100, aunque de momento no tenga la menor pinta. ¿En serio? ¿Y cuántas plantas de hospital ha cerrado eso? ¿Algún infectado; alguien en la UVI; algún muerto? ¿Nos quieres hablar, Santa Teresa, de lo que podría ocurrir, o no; con el tipo de preocupaciones que tenemos en la cabeza ahora mismo? O un récord de temperatura no sé dónde, por no sé cuántas centésimas de grado. ¿Se ha desintegrado la bolsa por eso? ¿Cuántos parados ha producido? ¿Y el hielo del Ártico, que lleva desde 2007 sin bajar, y en todo caso era muchísimo menor hace unos pocos miles de años sin que le causara ningún daño a nadie? ¿De verdad crees que podemos pensar en eso?

Lo veo complicado. Primero notarán que la gente pone cara rara ante el mensaje. ¡Pero qué cojones me cuentas! Y luego, poco a poco, verán que no hay nadie escuchando al otro lado. Hasta que escuchen. Pero no en el sentido de el mensaje, sino en el sentido de valorar todos esos gastos superfulos para paliar un problema imaginario dentro de 80 años, teniendo cuenta todas las necesidades de gasto que va a haber para ahora. Para ya.

La tesis. O apuesta. De repente, todos esos malvados “negacionistas” van a empezar a ser menos “negacionistas”, y menos malvados. Espera, espera. ¿Cómo era eso que decías de que todo apunta a que la sensibilidad climática es baja, y que de ahí se deriva que no hay problema, o que en todo caso no es urgente? Me gustaría escucharlo. Puede tener interés. Y también de repente, el IPCC puede desarrollar un aliciente para mirar todo lo que no quería mirar hasta ahora. Y siempre hemos tenido razón, claro, pero el mensaje se va adaptando a las circunstancias. Que ahora no están como para abrazar emergencias inexistentes, habiendo una de verdad.

Inventar emergencias es cosa de estómagos sobrados y aburridos. No tiene pinta de que esa vaya a ser la situación en un futuro medio, en ningún país. Y puede que se nos haya acabado el tema. Ya hablaremos de otras cosas. Con Marod.

Los “afirmacionistas” climáticos son una gente muy peculiar. Tienen una teoría, que es cierta. La acumulación de CO2 en la atmósfera produce un desajuste en el flujo de entrada / salida de energía en el planeta, cuyo resultado tiene que ser un calentamiento. Y se quedan muy contentos afirmando su teoría. Todos los días, varias veces antes de desayunar. El problema es que nadie discute esa teoría. Lo que está en discusión son los detalles, y los detalles lo son todo. Todo, como en por ejemplo: ¿tenemos, o no tenemos un problema? Y así acaban organizando una discusión de besugos:

– ¡El cambio climático es real, negacionista!

– ¡Que sea “real” no quiere decir que sea un problema, afirmacionista!

Vamos a intentar ver los detalles. Los dos detalles clave. Que son: ¿cuánto calienta una cantidad determinada de CO2, y cuánto de “problema” supone eso? Las dos medidas convencionales para esos dos detalles son:

ECS (equilibrium climate sensitivity). Lo que se calcula que calienta el CO2 por doblar su concentración en la atmósfera, después de esperar unos siglos a que el sistema se estabilice.

SCC (social cost of carbon). Los perjuicios (o beneficios) económicos de cada tonelada de CO2 emitida.

Es obvio que la segunda depende mucho de la primera. El perjuicio (o beneficio) económico de cada cantidad de CO2, depende de lo que esa cantidad vaya a calentar. De cajón. Si el problema es el calentamiento, cuánto problema dependerá de cuánto calentamiento. Hasta el momento ya ha habido calentamiento, dicen que todo un grado de temperatura. Lo que no ha habido es problema por ese calentamiento. La gente muere menos por causas climáticas ahora que antes (1); y las pérdidas por causas climáticas son menores ahora que antes, como porcentaje de lo que tenemos (2). Las cosechas baten récords casi todos los años (3), etc, etc. Por no perder, ¡ni siquiera perdemos nieve con todo ese calentamiento (4)! Si acaso un poco de hielo marino en el Ártico en verano, y está estabilizado hace trece años (5). Y no le ha pasado nada a nadie por eso; ni siquiera a los osos polares, que están muy contentos y boyantes (6).

Vamos con los dos detalles, que es de lo que no quieren hablar los “afirmacionistas”.

1. ECS. Lo que calienta una cantidad de CO2. El IPCC asegura que por doblar la concentración de CO2 en el aire, la temperatura media de superficie subirá en un rango entre 1,5º y 4,5º. Y que no pueden dar una cifra concreta como la más probable, como hacían hasta ahora, por “el desacuerdo entre las distintas líneas de evidencia evaluadas” (7).

Esas distintas líneas de evidencia, incompatibles, son esencialmente los modelos climáticos y los cálculos basados en termómetros. Como ya ha habido calentamiento, y hemos emitido mucho CO2, pueden calcular el efecto de ese CO2 sobre la temperatura. ¡Y sale algo muy distinto de lo que dicen los modelos! Vamos a tratar de resumirlo en un par de gráficos, y usando lo más actualizado de esas líneas de evidencia. Lo del IPCC era de 2013, y por eso usamos los modelos de la siguiente generación, que salen mucho más “desparramados” (8), y la actualización reciente de uno de los cálculos más clásicos derivados del calentamiento observado. Lewis & Curry 2018 (9).

Los modelos, CMIP6, son las barras verticales. Un histograma. Mide simplemente cuántos modelos (frecuencia) dan como resultado el rango de 0,5º de cada barra. Y ponemos encima una transparencia rosita, con el rango del 5% – 95% del resultado del estudio y cálculo de Lewis y Curry.

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Se solapan algo, sí; pero son dos cuentos completamente distintos. Y llamarle “evidencia” a los modelos tiene guasa. Se supone que se fían de ellos porque reproducen más o menos bien el calentamiento observado desde 1850. ¡Pero lo reproducen igual de bien con tres veces más de efecto del mismo CO2, que con tres veces menos! Y claro, no es lo mismo que la temperatura media de superficie se vaya a calentar 1,8ºC por doblar el CO2, que si se calienta 5,6ºC. Ni de coña es lo mismo.

Otra forma de ver lo mismo. Pero en lugar de ver el rango 5% – 95% de Lewis y Curry, ponemos su densidad de probabilidad (PDF).

ecs-cmip6-lc-2018-pdf

Más claro todavía que se trata de dos historias muy diferentes.

2. SCC. El “coste social del carbono” (quieren decir CO2, pero usan una jerga como de coleguis). Aprovechamos un trabajo recién salido de Dayaratna, McKitick y Michaels (10). Explican que hay tres modelos principales con los que se calcula. En dos de ellos no se pueden meter los beneficios de la fertilización de las plantas por el CO2. Ni siquiera contemplan la posibilidad de que el CO2 -¡el gas de la vida!- pueda tener algo de bueno. Pero ya es más que obvio a estas alturas. Por ejemplo, esta muy reciente revisión de los estudios actuales. Characteristics, drivers and feedbacks of global greening (11).

El extenso reverdecimiento de la vegetación desde los 1980s es una de las características más notables del cambio en la biosfera en el Antropoceno.

El fenómeno del reverdecimiento, junto al calentamiento, la subida del nivel del mar, y el declive del hielo marino, representa una evidencia altamente creíble del cambio climático antropogénico.

Lo que beneficia a todas las plantas, beneficia también a los cultivos. Pero en dos de tres modelos de cálculo del “coste social del carbono” no se puede considerar ese beneficio. Tabú. Por eso Dayaratna, McKitick y Michaels utilizan el tercer modelo, el que no tiene el tabú. Además, de las dos líneas de evidencia del IPCC sobre lo que calienta el CO2, usan la que los “afirmacionistas” desprecian. Para ver qué diferencia hacen esos dos cambios en el cálculo de cuánto problema es eso del cambio climático. Y la diferencia es abismal, por supuesto. Como para preguntar: ¿pero de qué coño estamos hablando?

El gráfico más claro que lo muestra, es este. Arriba, el cálculo habitual con el “cherry picking” de los afirmacionistas. 44 US$ por tonelada emitida, en 2050. Abajo, contando con los beneficios del CO2, o al menos la fertilización, y con la ECS derivada de las observaciones – en lugar de los modelos climáticos. Entre 7 US$, y un valor ligeramente negativo.

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¿Ahora entiendes el afirmacionismo climático? Es el negacionismo de los detalles.

– ¡El cambio climático es real!

– ¿Y es lo mismo tres veces más, que tres veces menos?

– ¡Es una emergencia!

– ¿La misma emergencia a 44 dólares, que a siete o a cero?

Pues así anda el patio. Entretenido con una emergencia que no soporta los detalles.

Notas / referencias:

(1)

climate-related-deaths-lomborg

(2)

Pielke:

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(3) Cosechas:

(4) Nieve:

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(5) Hielo Ártico.

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(6) Osos:

Crockford, S.J. 2017. Testing the hypothesis that routine sea ice coverage of 3-5 mkm2 results in a greater than 30% decline in population size of polar bears (Ursus maritimus). PeerJ Preprints 2 March 2017. Doi: 10.7287/peerj.preprints.2737v3 Open access.

(7) Desacuerdo distintas líneas de evidencia: IPCC AR5 WGI all final (pág. 16, al final).

(8) Modelos CMIP6: Carbon Brief (CMIP6: the next generation of climate models explained)

(9) Lewis & Curry 2018:

(10) Climate sensitivity, agricultural productivity and the social cost of carbon in FUND

(11) Characteristics, drivers and feedbacks of global greening

 

 

 

 

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Uno de los argumentos más clásicos de los afirmacionistas del drama climático, es que sólo se pueden modelar las temperaturas recientes conocidas (desde 1850) si se mete en el modelo el efecto de calentamiento del CO2.

Dejemos que desarrolle el argumento la web de referencia del activismo afirmacionista:

Testing models against the existing instrumental record suggested CO2 must cause global warming, because the models could not simulate what had already happened unless the extra CO2 was added to the model. All other known forcings are adequate in explaining temperature variations prior to the rise in temperature over the last thirty years, while none of them are capable of explaining the rise in the past thirty years.  CO2 does explain that rise, and explains it completely without any need for additional, as yet unknown forcings.

El argumento tendría cierto peso si se pudiera modelar decentemente la variabildad interna del sistema. Que no es el caso. Y aun así, sólo sería cierto peso; no mucho. Porque hay modelos que representan más o menos bien el pasado con mucho efecto de calentamiento del CO2, y otros con muy poco.

No, no lo has entendido mal. Hay modelos que reproducen más o menos bien la temperatura global entre 1850 y ahora, metiendo en el modelo un efecto muy grande del CO2 que hemos emitido. Grande, por ejemplo, como 5,6ºC de aumento de temperatura por doblar la cantidad de CO2 en la atmósfera. Y hay otros modelos que hacen exactamente lo mismo, con un efecto pequeño del CO2. Pequeño, como 1,8ºC de aumento de temperatura por doblar la cantidad de CO2 en aire. O sea, un efecto tres veces menor.

Y aquellos a los que los afirmacionistas llaman “negacionistas”, no niegan que el CO2 produzca calentamiento. Afirman que toda la evidencia empírica apunta a un efecto entre pequeño y moderado. Y también tienen la osadía de decir que ese efecto moderado de calentamiento, es más probable que se demuestre beneficioso en conjunto, que perjudicial.

Guy Callendar, padre de lo que se podría llamar la “climatología del CO2”, era un “negacionista” redomado.

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En dibujito, el cachondeo de “los modelos” se puede expresar así.

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Supongo que se entiende. Hay modelos climáticos que sí entran dentro de lo que dicen los malvados “negacionistas”. Especialmente en la nueva generación, la CMIP6. Y destaca dentro de ellos un modelo heroico. El mismo que ocupaba la posición más baja en la generación CMI5, la repite en la CMIP6. Es el modelo del INM-CM (Modelo Climático del Instituto para Matemáticas Numéricas, de Moscú).

Como muestra el gráfico del principio, reproduce la temperatura global de superficie, entre 1850 y ahora, tan bien como cualquier otro. Mejor que muchos.

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Y no sólo. La temperatura global de superficie es la parte fácil, porque los modelos están “tuneados” para conseguir precisamente eso. Y lo hacen todos. Lo que no hace casi ninguno es aproximarse en el calentamiento más arriba de la superficie. Que es más relevante, porque es donde se produce “el efecto invernadero”. Casi ninguno … ¡menos el modelo jabato de Putin! Lo podemos ver en el clásico gráfico de Christy; es el único modelo que va junto a las observaciones en la troposfera media.

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Así que el gran argumento es bastante bastardo. Nadie dice que el CO2 no tenga ningún efecto en la temperatura; vaya, entre los especialistas críticos del cuento de terror del clima. Y “los modelos” no dicen todos lo mismo. Ni de coña. Aun más. Como veíamos el otro día, según avanzan las generaciones de los modelos, el mensaje es cada vez más dispar entre ellos.

(Nota: ECS es lo que calienta el modelo la temperatura de superficie por doblar el CO2, y esperando al equilibrio del sistema – unos siglos).

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Es verdad que cuando los afirmacionistas hablan de “los modelos”, se refieren a la media de los modelos. Pero es que la media de los modelos es un resultado francamente poco popular entre ellos mismos. ¡Son los modelos los que no creen en la media de los modelos! ¿Vamos a no hacerles caso en lo único con sentido que dicen?

Total, otra trola: no se puede modelar el clima que hemos conocido, sin contar con el efecto del CO2. Bueno, ningún sistema caótico se puede modelar, pero lo que modelan los chicos del clima sí se puede hacer con un efecto moderado y nada preocupante del CO2. Los rusos, que no tienen ningún problema con la idea de que en la taiga haga un poco menos de frío, ni están nada histéricos con el asunto, lo hacen estupendamente.

¿Vamos a creernos el modelo INM-CM, porque nos guste? ¡No, eso es cosa de los afirmacionistas! Solamente estamos jodiendo un argumento bastardo muy muy habitual.

Fuentes:

 

 

La respuesta depende de lo que queramos saber, por supuesto. Si se trata de entender los intríngulis de cómo funciona el sistema climático, y otras interesantes pero arcanas cuestiones académicas, es muy posible que con la gran mejora de los modelos climáticos vayamos sabiendo más. Desde luego dan más detalles, aunque habría que saber si son detalles correctos, o si son compatibles entre unos modelos y otros. Pero si se trata de la emergencia climática que nos tiene en un sin vivir, de si estamos a diez años o a dos mil de la hecatombe, lo que necesitamos saber es cuánto calentamiento se puede esperar por las emisiones de CO2. No es lo mismo una bañera a 30º, que a 93º.

Por ejemplo, el último gran informe de IPCC, el AR5 de 2013, decía que el calentamiento más probable por doblar el CO2 en la atmósfera era entre 1,5º y 4,5º. Sin poder dar una cifra concreta de mayor probabilidad, por incompatibilidad entre las distintas líneas de evidencia.

El asunto es que se trata de problemas que encaras de forma muy diferente si la cifra real está cerca de 1,5º, que si está cerca de 4,5º. Usarías estrategias diferentes, y elegir la equivocada podría ser muy doloroso.

Los chicos del clima tienden a estar muy obsesionados con la idea de la media de los modelos. Pero como vamos a ver, esa media parece tener cada vez menos sentido. Y cada nueva generación de modelos climáticos nos está haciendo saber menos, respecto de esa pregunta clave para el asunto de la supuesta emergencia. Por una parte se desparraman más, dando una respuesta con mayor incertidumbre en lugar de menor. Y por otra parte, la media de los modelos va siendo cada vez un valor menos popular para  los modelos mismos. Cada vez son menos los que dan una respuesta cercana a la media, y tienden a preferir, o valores francamente más bajos, o francamente más altos.

Valga como resumen este gráfico de los resultados de los modelos, para esa pregunta de cuánto se calentaría el clima por el CO2, representando la frecuencia -por tramos- de respuestas de las tres últimas versiones de modelos climáticos. ECS, o equilibrium climate sensitivity, es lo que calentaría el CO2 por doblar su cantidad. Lo de la última generación, CMIP6, es relativamente provisional porque todavía no han salido los datos de todos los grupos de trabajo.

Las barras marcan el número de modelos que da un resultado en ese margen, y cada el margen es de 0,5º, desde cero a siete grados. La cifra significa el final del margen: donde dice 0,5, quiere decir los resultados entre 0,1º y 0,5º, ambos incluidos.

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Se ve claro cómo se van desparramando.

  • Rango versión CMIP3: 2,1º – 4,3º
  • Rango versión CMIP5: 2,1º – 4,7º
  • Rango versión CMIP6 (provisional): 1,8º – 5,6º

Esto no es saber más sobre cuánto calienta el CO2 en la playa, según “mejoran” los modelos, sino menos.

Podemos ver los histogramas de las dos últimas versiones, juntos.

Lo que ha cambiado, hacia más calentamiento, es el extremo de los modelos que tienen una ECS alta; el otro apenas lo ha hecho. Si divides los resultados de estas dos últimas generaciones de modelos por la mitad, la mitad baja ha subido la media en sólo 0,2º, entre una y otra versión; pero la mitad alta lo ha hecho en 0,8º. Cuatro veces más.

Cada vez van teniendo más pinta de una distribución bimodal. Con dos “modas”, o valores más populares o probables. ¿Influiría eso en que en el último IPCC no dieran un valor más probable, como otras veces solían? El motivo que alegaban era la falta de acuerdo entre las distintas lineas de evidencia. (Modelos, y otras cosas). Pero hubiera tenido gracia que hubieran dicho que el valor más probable era la media de los modelos, como la vez anterior, y alguien les enseñara un histograma de los mismos, que nunca suelen poner, y dijera: ¿cómo va a ser el valor más probable, cuando ese es el resultado que menos modelos dan? ¡En esa zona sólo hay dos modelos, y en la más popular hay siete! En la siguiente, cinco. Y hay con cuatro, y con tres. No parece que la media sea un valor especialmente probable.

Tiene más matices esto de la ECS y su distribución. El argumento por excelencia de los “afirmacionistas”, en defensa de su idea y de sus modelos, es que sin el efecto de calentamiento del CO2 no podrían reproducir la temperatura global desde que se mide con termómetros (hacia 1880). Es un buen argumento si aceptamos alguna asunción que no está probada; pero, vale, ¿de qué efecto de calentamiento del CO2 hablamos? Porque dicen “calentamiento”, así, a pelo; pero en absoluto es lo mismo un efecto de calentamiento 1,8º por doblar el CO2, que uno de 5,6º en la misma circunstancia. Y sin embargo, con efectos tan distintos reproducen igual de bien las temperaturas de los últimos 150 años. Es como si consiguieran un modelo en el que se vive igual ganando 30.000 €, que ganando 93,000 €. Algo huele bastante raro.

Ahora la gran pregunta es qué dirá el IPCC en su próxima Biblia respecto a la sensibilidad climática. Respecto a cuánto se puede esperar que caliente el CO2. Si añadimos los nuevos modelos CMIP6 al gráfico que solemos poner sobre la idea al respecto de diferentes métodos y grupos, nos queda así.

Cálculos observacionales nuevos, no hay. Lo que si hay es algún “paper” de muy última hora (no hay tiempo de responder), pretendiendo que ese tipo de cálculos basados en la temperatura conocida con termómetros, que siempre habían sido kosher, ahora resulta que ya no valen. Porque patatas.

De alguna manera van a tener que salvar la narrativa preestablecida. Lo interesante será ver con qué cuento salen. Pero lo que no hay cuento que salve es que sus prodigiosos modelos, cuanto más mejoran, menos respuesta dan.

– ¿Cuánto calienta el CO2; cuánto problema es, si es que es problema?

– Depende.

– ¿De qué?

– Del modelo; de la linea de evidencia; de cosas.

– ¿Y ese famoso consenso?

– Bueno, el consenso es que calienta. Y que eso es “malo” porque lo asociamos moralmente a “pecado”, y con independencia de la cantidad; no por ninguna evidencia empírica, ni nada razonable. ¡No seas “negacionista”!

– ¿Y en qué sentido es peor ser “negacionista”, que “afirmacionista”? ¿Va de popularidad, de la niña Greta, o qué?

Fuentes (me había dejado ayer las fuentes atrás, por si alguien quiere repetir los histogramas).

La obsesión más recurrente y extendida entre los divinos afirmacionistas, es, desde el principio, silenciar al resto. Y lo hacen en todos los niveles. Da la mismo que sean los científicos, insultando y acosando a sus colegas díscolos; los políticos, demonizando a sus adversarios; o los periodistas, que más parecen perros de ataque que gente de letras. El ejemplo de hoy es una periodista, para mi desconocida, que no es ya que quiera silenciar la opinión contraria, sino que lo expresa con una crudeza y falta de rubor digna de un fraile en celo místico. Digamos, con calentamiento global.

El Español, entre otros, no lo cojo ni con pinzas. Pero a menudo me mandan cosas de la prensa, y las veo. Normalmente no hago mucho caso; en el circo de los payasos lo normal son las payasadas. Y por jemplo es divertido leer, supuestamente en serio, que los caballos tienen problemas de obesidad porque el cambio climático hace crecer mucho la yerba.

Supongo que también iremos todos notablemente más colocados que antes, por el mismo motivo. Es un espectáculo lo que crece la maría con el cambio climático y la fertilización del CO2 extra. La diferencia es que los negacionistas no quieren silenciar a los afirmacionistas, ni han querido nunca. Ni siquiera cuando se trataba de una minoría más bien extravagante. ¿Por qué iban a querer? Es frecuente que ideas aparentemente estrafalarias amplíen el campo de visión, y con ello el del conocimiento. Silenciar ideas no forma parte de la estrategia de adquisición de saber. Pero sí es el elemento clave de otro ejercicio muy conocido, y opuesto. La imposición de tabúes. La dictatorial arbitrariedad de la moral. Y ahora que los frailes no pintan gran cosa, tenemos a periodistas, y periódicos, ejerciendo su labor. Como Laura M Mateo.

Espero que no se enfade Laurita, pero el argumento parece fácil. Tapar bocas no es un función del periodismo, ni ha sido nunca. En cambio, es la esencia de frailes y otros campeones morales. Si no quiere que le llamemos monja, podría empezar por dejar su complejo de tapabocas.

Probablemente no merezca la pena comentar las nueve imágenes. La moralina no es susceptible de ser afectada por datos, ni por argumentos; funciona exclusivamente mediante etiquetas tabú. Pero la cabra tira al monte, y no lo puede evitar.

  1. Un iceberg flota en un fiordo en Groenlandia. El cambio climático puede tener consecuencias para la vida en la Tierra que tan solo se han comenzado a presenciar. El deshielo de los polos …
  2. Piscinas formadas en el hielo del glaciar. El deshielo en los polos es una de las consecuencias del cambio climático …
  3. Inundaciones en el Rin, en Alemania. El cambio climático también provocará fenómenos meteorológicos más bruscos y cambiantes.
  4. Un secarral. Grietas en la arcilla de la presa municipal. En la otra cara de las inundaciones se encuentran las sequías. Según el IPCC, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarán el calentamiento global y producirán cambios duraderos …
  5. Donald Trump. Desde un punto de vista ambiental las consecuencias de que el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero abandone sus actuales objetivos de reducción de emisiones son imprevisibles.
  6. Greta, la niña icono, navegando. El planeta entero está pendiente de ella.
  7. Manifestantes contra el cambio climático en Atenas (Grecia).
    La presión en las calles también ha ido en aumento en todo el mundo.
  8. Un niño recoge vasos de plástico de un río contaminado en Yakarta.
    Otra de las facetas de la contaminación del medioambiente tiene que ver con los plásticos de los millones de productos que se consumen en todo el mundo y, en concreto, los microplásticos, que terminan formando parte de los ecosistemas.
  9. Montones de peces muertos yacen junto a desperdicios en la presa municipal
    Todas las consecuencias del cambio climático tendrán repercusiones impredecibles para la vida en la tierra, no solo para los seres humanos, sino para todas las formas de vida animales y vegetales.

No sostengo que para ser afirmacionista haya que ser imbécil, lo mismo que no lo creo necesario para ser un fanático religioso. O ideológico. Pero los tres fenómenos producen siempre un rosario inevitable de imbecilidades.

Los nueve “argumentos” de Laura se reducen a tres. Deshielo (1 y 2), consecuencias … en el futuro (3, 4, 5 y 9), y la popularidad del movimiento moral (6 y 7).

Deshielo. El deshielo demuestra un calentamiento (que los negacionistas no niegan), pero eso lo demuestran mejor los termómetros. Lo que no demuestra es la causa del calentamiento, y mucho menos un problema debido al mismo. Deshielos mucho mayores ha habido a lo largo del Holoceno, sin que fueran un problema para nadie. Ni humanos, ni animales, ni plantas. Tampoco es un problema ahora. Lo que sí es un problema, siempre, es el crecimiento del hielo y los glaciares. Vaya, para los que viven cerca.

Consecuencias … en el futuro. Ninguna foto del presente puede demostrar nada sobre el futuro. Inundaciones y sequías ha habido siempre. Y es cierto que el IPCC dice que habrá más en el futuro, pero no dice que haya más en el presente. Y las fotos son del presente. Por otra parte, los modelos del IPCC son especialmente malos con la hidrología, ¡según el mismo IPCC! Y según cualquiera que haya estudiado el asunto.

Popularidad del movimiento moral. Es completamente cierta. Supongo que el “argumento” de Laura será que uno no debe ponerse en contra de movimientos morales de mucha popularidad. Por ejemplo, el islamismo en el mundo musulmán. Y el consejo es muy sabio, si de tener un vida tranquila se trata. Pero resulta francamente estúpido que la animosa periodista crea que ese es un argumento que vaya a tapar la boca, por ejemplo, de los sufridos ateos musulmanes. Ya saben que les espera un vida con muchos inconvenientes. Y de primera mano; no necesitan periodistas que se lo cuenten. Tampoco se van a creer que la popularidad establezca la verdad. Creer lo contrario es el motivo de que sean ateos en un mundo tan hostil para ellos.

Resumiendo. Es imposible que si Laura tiene un mínimo de conocimientos, y un mínimo de capacidad de razonar, crea que va a tapar ninguna boca con sus nueve gráficos de chichinabo. Y seguro que no lo cree. Pero sí debe saber que está en modo clickbait, y tratando de estimular a los que ya tenían el tabú incrustado, y el celo moral por las nubes.  O sea, haciendo pornografía moral. Podría haber quien piense que está siendo un poco guarra.

Añadido (algo) posterior. En realidad hay un cuarto “argumento” en las nueve fotos. Sería la porquería en la naturaleza (8 y 9). Pero eso no tiene nada que ver ni con el clima, ni con los supuestos negacionistas cuyas bocas hay que tapar. Supongo que por eso lo había dejado atrás. No es un argumento respecto de lo que promete el título.

No es algo que pase todos los días, pero a veces se quitan la careta.

Thomson Reuters Foundation News.

Gilles Moec es el economista jefe del Grupo Axa.

Extractos:

  • La transición a una economía descarbonizada es vital, pero sería una ilusión pensar que se puede conseguir sin costes. Una transición económica de esta escala requiere una financiación seria.
  • La Comisión Europea estima que la inversión necesaria es el 1,5% del PIB europeo, todos los años durante la próxima década.
  • En parte vendrá de inversiones privadas,, pero en muchos casos los proyectos verdes sólo serán rentables en un horizonte muy largo y necesitarán financiación pública.
  • ¿Pero cómo se puede garantizar esta fuente de financiación, teniendo en cuenta la sensibilidad política a la distribución de dinero público?
  • No necesitamos reinventar la rueda con un proceso burocrático nuevo y complicado – después de todo se trata de una emergencia. En 2012, la UE lanzó el Mecanismo de Estabilidad Europeo en respuesta a la crisis de deuda de la eurozona. Esta estrategia se podría usar como esquema para la respuesta financiera a una emergencia existencial aun mayor: la lucha contra el cambio climático.
  • Los aspectos esenciales del Mecanismo de Estabilidad Europeo deben replicarse en un nuevo Fondo Europeo de Emergencia Climática.
  • Pero con dos diferencias. Primero, tendría sentido que los fondos estuvieran disponibles también para las empresas, no sólo para los gobiernos. Y segundo, debería usarse la ventaja de la tasa de interés históricamente baja para pedir prestado dinero ahora. Para evitar desincentivar otras formas de inversión pública, además del Fondo de Emergencia Climática, tendría sentido excluir estos proyectos de transición de los cálculos de los déficit nacionales a la hora de establecer su grado de cumplimiento con las reglas del Pacto de Establidad y Crecimiento.
  • A menudo hay reticencias en algunos segmentos de la opinión pública europea a las iniciativas fiscales comunes, pero el creciente imperativo compartido de luchar contra el cambio climático podría ser la clave para dar un paso decisivo en la integración europea.

No podría quedar más claro. Si le quitas lo de la “emergencia” a este cuento, te quedas sin película. ¿Empiezas ahora a entender lo de Greta?

Lo del Parlamento Europeo escuchando a una adolescente aniñada, por no hablar de las reuniones internacionales para la gobernanza mundial, no es la payasada que parece. Es una acción directa, psicológica, sobre la “sensibilidad política a la distribución de dinero público” que menciona con preocupación el amigo Gilles Moec. De ahí “emergencia”, y niña icono.

Fuente, Thomson Reuters Foundation News:

 

 

Catorce años antes de que naciera Greta, la Catástrofe Climática Terminal estaba a la vuelta de la esquina. Tan cerca, que era muy dudoso que la Niña del Clima pudiera llegar a nacer. Naciones enteras iban a ser borradas del mapa, y los refugiados climáticos y la pérdida de zonas claves de cultivo iban a ser masivas. Un desastre simplemente inenarrable, sobrecogedor.

16 años después del nacimiento de la heroína salva-mundos, la situación es calcada. No ha mejorado un milímetro. ¡Pero tampoco ha empeorado un ápice! Estamos en la misma esquina. Acojonados, pero enteros.

Antes de Greta.

AP News [–>].

La ONU predice un desastre si no se control el cambio climático

 Un funcionario medioambiental de alto rango de las NNUU advierte que naciones enteras serán borradas del mapa por la subida del nivel del mar si la tendencia de calentamiento global no se revierte para el año 2.000.

La inundación de las costas y el fallo de los cultivos van a crear un éxodo de “eco-refugiados”, amenazando con un caos político, según Noel Brown, director de la oficina de Nueva York del Programa Ambiental de la ONU, o UNEP.

Con Greta en edad de terminar el colegio, si acudiera al colegio.

CB News [–>]

La ONU advierte que el mundo no está haciendo ni remotamente lo suficiente para evitar la catástrofe climática

Ginebra. – Las naciones han estado procrastinando demasiado tiempo, y necesitan dar pasos para cortar sus emisiones de gases invernadero inmediatemente, o arriesgarse a perder los objetivos de limitarlas, avisa un alto funcionario de la ONU. la petición de Inger Andersen, que dirije el programa de Medio Ambiente de la ONU, llega días antes de la reunión anual del cambio climático en Madrid.

Necesitamos logros rápidos en reducir las emisiones tanto como sea posible en 2020.

Incluso cumpliendo los compromisos actuales (que no se están cumpliendo), la ONU dice que “se producirán extinciones masivas”, y “grandes partes del planeta quedarán inhabitables”.

Tiene morbo el juego de las esquinas de la Catástrofe Climática. No era fácil inventarse un sistema para tenernos estresados desde antes de que naciera la niña icono, hasta después del parto de su nieta. Estresados, como para conseguir que los que tienen poco les financien su beatífica moralidad a los que tienen mucho. Y encima, sin el coñazo de tener que ir a clase.

Todavía hay gente que no le ve la gracia al mundo posmo. Deben ser unos amargados, o algo similar. Joder, no seas malaje. Donde hay arte, hay arte. ¡Y se reconoce, coño! ¿Quién era el guapo capaz de imaginar hace tan sólo unos años un prodigio similar? Ni Marx, ni leches. Esto es insuperapla. Y como ahora toca Madrid, ya te puedes ir poniendo el casco. Los fuegos artificiales van a ser un espectáculo.

Nota: La idea la he pillado de WUWT.

 

 

 

Va sobre la eterna discusión de si los modelos climáticos van francamente más calientes que la realidad, o no. Y me interesaba echarle una mirada distinta. Por una parte al mar, que es la madre del cordero del sistema climático. Por otra parte, tratar de usar una serie de temperatura distinta e independiente de los termómetros y de los satélites UAH y RSS de siempre. A poder ser, algo que no sientan la necesidad de estar corrigiendo todo el rato.

Y finalmente, me interesan los trópicos. La gran incógnita / discusión es cómo reacciona el sistema climático a los efectos externos. Los “forzamientos”. Puede resistirse a ellos, como si tuviera un termostato; o puede amplificarlos, como si fuera una cabra loca. Y nadie lo sabe – aunque unos y otros aleguen saber lo que creen. Lo que sí parece claro es que en los trópicos sí hay algún efecto termostato. Se ve. Cuando hace calor, saltan nubes y tormentas, y enfrían; cuando está fresco,  las nubes y tormentas se forman mucho más tarde, si es que llegan a hacerlo. Y también parece claro que en los grandes cambios climáticos, tipo glaciaciones, en los trópicos se notan mucho menos. Especialmente en los trópicos marinos. ¿Se nota esto en el mar, en el Calentamiento Global Acojonante? ¿Y los modelos, cómo lo ven?

Bob Tisdale [–>] solía hacer comparaciones interesantes de ese tipo. Pero comparaba la media de los modelos con sólo una de las series de observaciones. La de NASA OIv2 (Reynolds). La serie me sirve muy para el propósito. Es independiente de las que he mencionado. Usa satélites, pero es una medición distinta. La temperatura de la “piel” del mar. Y la controla / chequea contra mediciones de superficie. No la cambian todo el rato, como las otras. Yo he conocido la versión 2, desde siempre, mientras que  las demás van saltando de versión en versión cada pocos años.

Tampoco me gusta nada comparar las observaciones con la media de los modelos. No creo que la media tenga ningún valor especial, y se pierde la información sobre el “desparrame” de los modelos. Esa costumbre que tienen de ocupar todo el mapa.

Así que esa esa sido la idea. Repetir lo de Tisdale, pero con *todos* los modelos que figuran en el Klimate Explorer [–>]. Son 39. Un peñazo guapo. Y usando dos series de mediciones, para que no sea sólo la de NOAA Reynolds, que da menos calentamiento que las sospechosas habituales. He metido también HadSST4; recién salida de sus últimas correcciones, y bien convencional entre los “afirmacionistas”. Es la serie que usa el Met Office británico; la más “clásica” que hay.

Los gráficos. Creo que lo más claro es representar las tendencias lineales de calentamiento, en grados por década. Para que no haya discusiones del método de “empalmar” el origen de modelos y observaciones en un gráfico de líneas típico. Aquí sólo hay números fríos, representados gráficamente. Y para el período 1982 – 2018, porque es cuando empieza la serie Reynolds, y uso medias anuales.

El mar tropical. De 24ºN a 24ºS. Los modelos (CMIP5), en azul claro, están en orden alfabético. Cada punto representa la tendencia lineal de la temperatura por década de cada modelo entre 1982 y 2018. En morado, lo mismo para las observaciones.

observaciones-y-modelos-mar-tropicos

El mar “global”. En realidad he sacado entre 60ºN y 60ºS, porque en las zonas donde hay mar helado cada serie lo hace de forma distinta, que a su vez son diferentes que los modelos.

Lo mismo de antes, en 60ºN – 60ºS:

observaciones-y-modelos-mar

 

Parece que hay un gran consenso entre los modelos para no coincidir con las mediciones, en el mar. Un consenso, digamos, caliente.

Enlaces. Todos los datos vienen del Klimate Exlorer, del Instituto Meteorológico de Holanda. Estos son los enlaces directos, con las opciones ya elegidas. (El KE resulta un poco laberinto si no se ha usado antes, y así es más fácil).

Mar trópicos (24ºN – 24ºS):

Mar 60ºN 60ºS:

NOAA Reynolds OIv2:

HadSST4:

Por ejemplo, titular:

newsweek-plants-and-co2

El titular responde a un esquema muy claro, que repiten todo el rato. Como máquinas. Y el esquema es muy fácil. Sabemos desde “siempre” que principal nutriente de las plantas es el CO2, junto con el agua. Y también sabemos que hay un nivel escaso de CO2 en el aire para ellas, desde hace millones de años. Así que cualquier cerebro medianamente estructurado, llega a la inmediata conclusión de que es muy muy difícil que nuestras emisiones de CO2 no les vayan a dar una gran alegría a la vegetación. Es lo que planteaba, por ejemplo, Guy Callendar en 1938. (Callendar es el padre de lo que podríamos llamar climatología del CO2, y lo que ahora se llama efecto invernadero empezó con el nombre de efecto Callendar).

callendar-1938

Y luego el asunto se mide, y se confirma: como era de esperar, las plantas están muy contentas, y crecen más gracias al CO2 extra que les estamos regalado.

zhu-conclusiones

Y queda claro que tenemos un problema. Gordo. Si el CO2 es tabú, no puede hacer cosas buenas. A ver si nos vamos a poner a hacer maravillas, pretendiendo averiguar el balance de perjuicios y beneficios del CO2. Los pecados no tienen beneficios, punto. Y darle alegría a las plantas es darle alegría a la vida entera del planeta. Nada menos.

¿Cuál puede ser la solución? El esquema que decíamos. Consiste en imaginar, o inventar, condiciones por las que el obvio y bien medido efecto beneficioso, desaparecerá. Y como desaparecerá, es algo que no hay que tener en cuenta. Si se te ocurre  mencionarlo, eres un “negacionista”.

El ejercicio imaginativo no es tan difícil. Aparte de CO2, las plantas necesitan agua, y nutrientes minerales. Y basta imaginar que aunque tengan más CO2, van a tener menos de lo demás; como para que no compense. Esto no ocurre, pero ocurrirá. Blablabá. Es muy fácil que acaben convenciéndose, vista la fuerza del tabú. Pero en este caso que ponemos de ejemplo, se les ha ido un poco la mano.

Los científicos avisan que el efecto beneficioso del CO2 sobre las plantas sólo va a durar 80 años.

Estoy convencido que Kashmira Gander se cree su titular. No pienso en mala fe, ni conspiraciones, ni virguerías. Después de todo, aunque escriba en medios de mucho prestigio, sus temas suelen ser salud, género, cuestiones LGTB…XYZ, derechos humanos, subculturas, y moda. Pero si miras las citas que tiene de científicos en su artículo, en seguida ves que no hay ninguna referencia a ese supuesto aviso de los científicos.

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Leyendo el estudio al que se refiere, es mucho peor. Aunque tiene un titular perfectamente diseñado para que Kashmira pueda interpretarlo como lo ha hecho.

Estudian los experimentos que han encontrado sobre crecimiento de las plantas con elevado CO2. Son experimentos al aire libre (FACE) y en sitios cerrados. Un total de 138 estudios, que no está nada mal. Y llegan hasta un nivel de CO2 de 625 ppm, porque los estudios al aire libre no suelen pasar mucho de ahí. Lo interesante es que trasladan el significado de todos esos estudios locales a un nivel global, integrando los distintos tipos de vegetación y de geografías.

¿Y de dónde salen los 80 años de Kashmira? Los autores explican que 625 ppm de CO2 se corresponden con lo que dan los escenarios intermedios para el año 2100. Y faltan 80 años para eso.

¿Y de dónde sale que después de 80 años, o más allá de 625 ppm, se acaba el beneficio del CO2? Misterio. Del estudio no puede salir, porque no tienen datos más allá. Ni dicen nada de más allá de esa fecha / concentración. Lo que dicen, respecto al título, es:

A igualdad de condiciones, los mismos ecosistemas que son responsables ahora de la mayor parte del reverdecimiento y de la toma de carbono, probablemente mantendrán su importancia para futuros incrementos en biomasa con CO2 elevado.

Donde “futuros” son 625 ppm, que es lo que han podido mirar. Lo expresan en este gráfico.

Figura 2. Aumento potencial de biomasa sobre el suelo en ecosistemas terrestres con elevado CO2 (de 350 a 625 ppm).

Terrer-et-al-2019-fig-2ab

Lo que no dice nada es que sea “sólo para 80 años”. Que es lo que te cuentan ti.

Sí avisa el trabajo sobre sus incertidumbres. Las lógicas; si integran experimentos en los que sólo cambia el nivel de CO2, no pueden saber de otros efectos que ocurran con el posible cambio climático. Por otra parte, distintos en cada sitio. Pero dejan bien claro lo que ya sabíamos, y de una forma cuantificada a nivel global. Lo bueno que se puede esperar que sea, para las plantas, el CO2 que emitiremos en el futuro. En principio, y de primera aproximación. De media global, un 12% de aumento de la biomasa vegetal por encima del suelo. O sea, las plantas, de fiesta. Y con ellas, los animales que se las comen. Y los animales que comemos animales que comen plantas. ¿A quién no le gusta el plan?

También dicen que coincide mucho el reverdecimiento que se ha medido hasta ahora en la naturaleza, con el que proyectan ellos para el futuro a partir de experimentos. Con un efecto del CO2 muy similar en ambos casos.

Añadido para los comentarios (Rafael y Alejandro):

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Están poco a poco publicando detalles de la nueva generación de modelos climáticos. Los CMIP6, que se usarán para el próximo gran informe del IPCC. Y el detalle más relevante siempre es la “sensibilidad climática”. Lo que calienta el CO2, según los modelos. Al final, es lo que importa. Si quieres saber cuánto problema tienes, si es que tienes, depende de cuánto caliente el CO2 que emitimos. Y también de cuánto emitamos en adelante, pero menos. Vamos a seguir emitiendo a mansalva, digan lo que digan, porque lo contrario sí que sería un problema gordo.

En los nuevos modelos ha subido la sensibilidad climática media de los modelos. Mucho. De 3,2º por doblar el CO2, a 4,1º. Y resulta curioso viendo el historial anterior. En el año 2007, con los modelos de entonces (CMIP3), el IPCC daba una sensibilidad más probable de 3,0º. En el año 2013, con los modelos CMIP5, la sensibilidad media de los modelos era de 3,2º. Pero dijeron que no podían dar una sensibilidad mas probable, por desacuerdo entre las distintas líneas de evidencia y estudios. Resulta que los cálculos  basados en observaciones (termómetros) daban en torno a 2º, y los más recientes algo menos. Así que dieron un rango más probable en lugar de una cifra más probable. Era: 1,5º – 4,5º, mezclando modelos y observaciones; y usando un rango de los modelos en vez de la media. Que es el mismo rango que han venido dando desde 1978 (informe Charney), en una ciencia que avanza muchísimo … menos en su métrica principal.

Y ahora los nuevos modelos (CMIP6) pegan un pelotazo, subiendo la sensibilidad climática de la media de los modelos de 3,2º a 4,1º. Teniendo en cuenta toda la magia (tuneos) que hay en los modelos, es muy discutible que esa media de los modelos tenga un significado especial. Muy discutible, y muy discutido. Pero con la nueva generación de modelos el asunto resulta extraordinario. No se trata solo de un aumento en la sensibilidad climática media, sino que su distribución es completamente diferente. En las dos generaciones de modelos las mayores frecuencias se concentran en extremos opuestos. Arriba los modelos anteriores, abajo los nuevos. ECS: sensibilidad climática.

ecs-cmip5-y-cmip6-distr-medianas

También es interesante ver la frecuencia de la media. En este gráfico cambiamos el rango de conteo, para que en cada caso la media de los modelos quede en el medio de un rango. Y poder ver cuántos modelos se concentran en el rango de ese valor medio.

ecs-cmip-5-y-cmip6-medias

No parece que la media de los modelos sea un valor muy popular entre ellos, pero en la nueva generación sorprende lo bien habitados que están los valores extremos alejados de la media, y a ambos lados.

En el primer gráfico he puesto juntos CMIP5 y CMIP6. No pongo los CMIP3 porque la sensibilidad la calculaban de otra forma. Pero es común para 5 y 6. Lo repito aquí:

ecs-cmip5-y-cmip6-juntos

Los nuevos modelos (rojo), ademas de cambiar la distribución, y de hacer todavía menos popular la media de los modelos, han conseguido abarcar todo el mapa. Siguen manteniendo una presencia decente en la parte baja, pero además han conseguido colonizar la zona de hervir, antes despoblada.

Y ya la guinda es que si en 2007 no podían dar una sensibilidad climática mas probable, por desacuerdo entra las distintas líneas de evidencia y estudios, ¿qué van a decir ahora? ¿Cambiarán o descartarán la línea de evidencia (las observaciones) que estaba en franco desacuerdo con los modelos? En todo caso esto no parece un avance del conocimiento, precisamente. Supongo que venderán que cuanta más incertidumbre, mayores son las posibilidades de una hecatombe. Y procurarán que no se note la mala pinta que le dan estos bandazos a la idea de una “ciencia establecida”. Porque con los bandazos siempre hay el mismo problema.  Si cada generación de modelos es un mundo diferente, ¿por qué vas a pensar que la generación de ahora representa un mundo real?

Ya que estamos, podemos poner la distribución de ambas generaciones de modelos, limpia; sin señalar ni la media ni la mediana.

ecs-cmip5-y-cmip6-distr

Nota: esto todavía puede cambiar porque faltan algunos modelos por publicar su sensibilidad climática. Pero no puede cambiar mucho, porque no faltan tantos.

Un añadido de interés. Sobre los problemas de la modelo-manía, Andrea Saltelli en Nature:

Modelling hubris may lead to “trans-science”, a practice which lends itself to the language and formalism of science but where science cannot provide answers. Models may be used as a convenient tool of displacement – from what happens in reality to what happens in the model

Fuentes.

De los modelos CMIP6, Yue Dong en Twitter (clic en su imagen para llegar al tuit).

ecs-cmip6

De lo modelos CMIP5: IPCC AR5, WG1, chapter 9.

ecs-cmip5

Añadido para los comentarios:

negacionistas-e-ipcc

 

 

hockey-stick-mbh-99

Un juzgado canadiense acaba de rechazar una demanda de difamación del más popular cafre alarmista del clima, dr. Michael E. Mann, contra un académico crítico: el dr. Tim Ball. Mann, conocido por fabricar iconos gráficos no replicables para la narrativa del Calentamiento Global Acojonante, y por sus insultos, acosos, y demandas judiciales a todo crítico, alega en este caso una frase un poco fuerte en una entrevista radiofónica. Tim Ball hacía un juego de palabras para expresar su opinión sobre la calidad científica del polémico “palo de hockey” de Mann (imagen de arriba):

Michael Mann belongs in the State Pen, not at Penn State

Michael Mann debería estar en la penitenciaría del estado (State Pen), no en la Universidad de Estado de Pensilvania (vulgo, Penn State).

En este tipo de juicios, el truco de los que cuentan con infinitos mayores recursos económicos que su oponente, es prolongarlo tan indefinidamente como puedan. El castigo es el juicio mismo, con el que esperan ahogar económicamente al oponente, más que el resultado final. Lo que pretenden es obligar al demandado a llegar a un acuerdo, una indemnización y los gastos judiciales, ante la amenaza de pasarse lustros gastando dinero en unos abogados no precisamente baratos. Y Mann, claro, no usa su dinero. La movida del clima le arregla el asunto, lo mismo que le paga a la niña Greta sus turismos trasatlánticos a vela. Tim Ball se tiene que apañar con su sueldo de profesor jubilata, y la ocasional ayuda de vuestra amiga Viejecita.

El último acto procesal había sido la petición de los abogados de Mann de un nuevo retraso, se supone que en aras de llegar a un acuerdo extrajudicial. Los jueces suelen ser partidarios de esos acuerdos, y de quitarse el asunto de encima. El equipo de Tim Ball se había mostrado de acuerdo con el retraso, con una condición. Que Michael Mann presentara los métodos con los que se produce el gráfico famoso. O sea, los pasos que convierten los datos en ese gráfico concreto. Y pedía un pazo límite para la presentación. Si lo presentaba, aceptaba el retraso; y si no, no.

¿Obvio, no? Si digo, a cuenta de tu gráfico, que tu sitio es la penitenciaría (metafórica) en lugar de la universidad, estoy diciendo que tu gráfico es falso. Y la forma de demostrar que miento es que nos muestres cómo lo has hecho. El problema es que parece una petición fácil de cumplir para el demandante, pero no lo es. Se lo han pedido mil veces, por vía académica, y  mil veces se ha negado. Y nadie ha sido capaz de replicar su icónico dibujito a partir de los datos de los que dice que sale. Los que más se han acercado, McIntyre y McKitrick, lo que hicieron es demostrar las groseras trampas de las que depende. Esto es, los motivos que le hacen digno de la penitenciaría, metafóricamente.

Se ve bien aquí. La línea continua muestra lo que debería ser el gráfico de Mann, sin trampas, y la discontinua es lo que presentó Mann. El famoso “palo de Hockey”. En el texto se mencionan las trampas.  Una trampa estadística (en los componentes principales), y la inclusión de parte dos series de datos que se sabía que no sirven para ese propósito (primera parte de Gaspé, y bristlecone pines en el siglo XX). Quitando eso, que no es válido, no hay palo de hockey.

hockey-stick-corregido

Este artículo de McKitrick explica bien las trampas del “palo de hockey”, dignas de penitenciaría (metafórica). Añado el enlace al paper científico en el que se basa.

Resumiendo la gloriosa jugada de Michael E. Mann , señero representante de La Ciencia (el “consenso”) en el cuento del Calentamiento Global Acojonante.

  1. No proporciona los elementos necesarios para replicar su gráfico estelar.
  2. Se enfada porque le llaman tramposo.
  3. Presenta demandas por difamación, porque le llaman tramposo.
  4. En el primer juicio que se acerca al final, se niega a proporcionar las únicas posibles pruebas de que quien le llama tramposo, miente. Que son, precisamente, los elementos necesarios para replicar su gráfico.

¿Era una trampa relevante? No hay más que mirar lo que presentaba el IPCC como historia de la temperatura del mundo, antes y después de Michael Mann. Lo de después (derecha) es su palo de hockey.

hockey-stick-en-ipcc

¿Resultado del juicio? Se rechaza la demanda de Mann, por no presentar las pruebas para acreditarla, y paga las costas.

Order 22Aug2019
Affidavit 20Aug2019

File Number VLC-S-S-111913

Date Filed: 22Aug2019
Filing Parties
Terms of Order
Order

1. Order that the claim made by Plaintiff be dismissed
2. Costs will follow the event and of the action since the action is dismissed

Puedes verlo aquí [–>], pero hay que pagar 6 dólares.

Fuente, WUWT. Con “explicaciones” de Mann, completamente del estilo de Mann. En los comentarios hay abogados que explican bien los detalles.

nature-discrepancy

Ayer hablábamos sobre un ejemplo de lo que Nature quiere hacer pasar por ciencia:

Resumiendo, se trataba de que comparaban un número igual de “afirmacionistas” del cuento del clima, y de “negacionistas” del mismo. 386 miembros relevantes de cada grupo. Y tras sesudas mediciones, llegaban a la conclusión de que los negacionistas tenían mucha mayor exposición mediática que los afirmacionistas.

Con un vistazo muy superficial señalábamos algunos problemas muy gordos, suficientes para tirar abajo todas las conclusiones absurdas del “estudio científico”. Y tan claros como para que los vea cualquier niño de teta que no sea revisor de Nature, editor de Nature, o científico alarmista del clima.

Hoy publica Willis Eschenbach en WUWT una labor de exploración que ha hecho en los datos. Muy ilustrativa, pero que además deja muy en claro, medido, el efecto que tienen dos de las cuatro guarradas que mencionábamos.

Una guarrada era el diferente criterio de selección de la relevancia dentro de los dos grupos. Plantea Nature: los afirmacionistas más relevantes por aquí, y los negacionistas más relevantes por allí, en igual número, y medimos su exposición mediática. Estupendo, siempre que lo de más relevantes se extraiga de la misma manera en ambos casos. Pero mentira podrida, y muy infantil, si en un grupo la extracción depende de la exposición mediática, y en el otro en absoluto está relacionado con eso.  Y hacíamos una apuesta: si metieras a la niña Greta y a Al Gore en el grupo de “afirmacionistas”, cambiarías el resultado. Sólo con dos personas de las muchísimas que podrías meter, y que meterías en ese grupo si el criterio de selección fuera igual para los dos grupos.

Pues bien, Willis ha usado la herramienta que utilizan en Nature para medir “exposición mediática”, y la ha aplicado a la niña Greta y Al Gore. Resultado:

– 368 “negacionistas”, exposición mediática total = 60.000 menciones.

– Niña Greta, exposición mediática (en sólo unos meses) = 36.500 menciones.

– Al Gore, exposición mediática = 92.700 menciones.

Dos “afirmacionistas”, y una de ellos recién nacida en esta película, tienen más del doble de exposición mediática que los 386 principales “negacionistas” sumados. Pero Nature asegura que los “negacionistas” tienen mayor exposición mediática que los “afirmacionistas”. La ciencia, hoy.

La otra guarrada que se ve bien en el análisis de Willis, de las cuatro que comentábamos ayer, es el criterio de contar la exposición mediática sin considerar si es positiva o negativa. O sea, sumando lo mismo las alabanzas que los insultos. Como si los “negacionistas” estuvieran injustamente beneficiados por la prensa … ¡por recibir demasiados insultos! Pues bien, en la misma herramienta usada por Nature para medir la exposición mediática, tienen mil páginas web clasificadas por su orientación política. Páginas que son parte de la exposición mediática total. Y Willis ha hecho la “cata” de ver, en esas webs clasificadas políticamente, cómo se divide la exposición mediática de los “negacionistas”. Con la razonable sospecha de que las webs de izquierdas no los expondrán para darles masajes, precisamente.

Resultado:

– Exposición mediática de los “negacionistas” en webs de izquierdas: 10.679.

– Exposición mediática de los “negacionistas” en webs de derechas: 6.638.

Pero Nature, alias la ciencia ha hablado, dice es un escándalo lo sobrerrepresentados que tienen los “negacionistas” en los medios de comunicación.

Imagina que quieres demostrar que los malditos “negacionistas” tienen demasiada visibilidad pública, y que hay que silenciarlos. Es una idea razonable, si piensas que cualquier visibilidad es demasiada visibilidad. El caso, por ejemplo, de un tabú. Bien, una persona sensata podría alegar que parece absurdo querer demostrar algo tan patentemente falso. Basta con que cualquiera mire un poco la televisión, u ojee los periódicos, para que pueda observar (medir) que la presencia “afirmacionista” del cuento del clima es absolutamente abrumadora, mientras que la presencia “negacionista” no se encuentra ni con lupa. Es como comparar un megalito con una hormiga. En esta foto hay uno de cada; ¿a que no ves la hormiga?

megalito

El fallo es que esa persona sensata no ha contado con un prodigio moderno que se llama ciencia. Y la ciencia sí puede demostrar que la hormiga es francamente mayor que el megalito.

Nota. No intentamos entrar en disquisiciones filosóficas sobre qué es ciencia; sería demasiado largo, y probablemente poco productivo. Usamos un sistema más funcional: lo que presenta Nature es ciencia, ¡porque es Nature! Lo mismo que antaño la Royal Society podía servir para esos propósitos.

Y Nature “demuestra” que la hormiga es notablemente mayor que la enorme piedra. Bueno, referido a “los medios” en general. Contando solo los medios de comunicación serios (mayoritarios), la presencia de los “negacionistas” es mayor que la de los “afirmacionistas” por un margen más estrecho: 1%. Clic.

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Here we show via direct comparison that contrarians are featured in 49% more media articles than scientists. Yet when comparing visibility in mainstream media sources only, we observe just a 1% excess visibility, which objectively demonstrates the crowding out of professional mainstream sources by the proliferation of new media sources, many of which contribute to the production and consumption of climate change disinformation at scale.

– ¡No fastidies! Si es imposible entrar en un periódico o en una tele sin tropezarse con la puta niña del clima.

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¿Y qué más da? Para eso está la ciencia (Nature). Para que una cantamañanas prominente no entre en la lista de los “afirmacionistas” cuya presencia mediática se mide; y para que cualquier “negacionista” prominente sea tenido en cuenta – con independencia de si es cantamañanas o científico.

– ¿En serio?

Totalmente. Hacen dos listas del mismo tamaño para comparar. En una meten científicos del cambio climático, y le llaman CCS (climate change scientists). Y en otra meten opositores prominentes, y le llaman CCC (climate change contrarians). A los “afirmacionistas” los han elegido motivos científicos. Por ejemplo, índice de citaciones en publicaciones científicas. Y a los “negacionistas” prominentes los han elegido por prominentes. Por ejemplo, listas que muestran “negacionistas” prominentes. Obviamente, algunos de los “afirmacionistas” son también prominentes, aunque no hayan sido elegidos por eso. Y algunos de los “negacionistas” prominentes son también científicos relevantes, aunque no haya sido ese el criterio de selección. Y la ciencia … ¡tachán! … ha llegado a la conclusión de que le gente seleccionada indirectamente por su presencia mediática, tiene mayor presencia mediática que la gente seleccionada por otro procedimiento no relacionado con la presencia mediática. Y llega a la carcajeante deducción de que, medido por ese procedimiento, ¡los negacionistas tienen mayor presencia mediática que los “afirmacionistas”!

Hay que joderse con la ciencia.

Se puede pensar que hemos puesto a la niña Greta como ejemplo extremo y facilón. Pero no; Al Gore, político y activista, o Katherine Hayhoe, científica y activista, tampoco salen en la lista de “afirmacionistas”. ¡Porque esa lista no ha sido seleccionada en relación a la prominencia mediática! Pero solo con esas dos inclusiones ya cambiaría el resultado del “estudio”. Y en la lista de “negacionistas” sí aparecen los casos totalmente comparables a esos. Que no son más que dos ejemplos; hay montones de “afirmacionistas” prominentes que no aparecen en la lista de “afirmacionistas”, pero que sí aparecerían de haber sido seleccionados con el mismo criterio de la otra lista.

¿No te lo crees? Pues hay otra conclusión más alucinante todavía. Que los “afirmacionistas”, si los seleccionas por el impacto de citaciones de sus publicaciones científicas, tienen mayor “autoridad científica” (más citaciones) que los “negacionistas” … si estos han sido elegidos por su prominencia mediática. Y si los hubieran seleccionado por la raza, resultaría que los blancos son de piel más clara que los negros. ¡Bien, Nature; bien!

Prodigios modernos. La ciencia (al menos Nature) puede demostrar literalmente cualquier cosa que se le ponga por delante. Y además, de esas demostraciones se pueden sacar unas ideas muy interesantes. Como una lista de unos centenares de personas a las que hay que silenciar urgentemente, aunque sean eminentes científicos de su especialidad.

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It’s time to stop giving these people visibility, which can be easily spun into false authority,” Professor Alex Petersen said. “By tracking the digital traces of specific individuals in vast troves of publicly available media data, we developed methods to hold people and media outlets accountable for their roles in the climate-change-denialism movement, which has given rise to climate change misinformation at scale.

No es que estos sean los únicos problemas de este “estudio científico” tan apasionante. Ni mucho menos. Se pueden ver estos dos, con más detalle, y varios otros problemas, en:

Judith Curry:

Eschenbach / WUWT

Jo Nova:

Vale, lo de Nature y lo que hoy pasa por “ciencia” es un problema gordo. Ellos mismos parecen haberse dado cuenta, en alguna medida.

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Pero se han dado cuenta por la sonora protesta de algunos miembros egregios de la especialidad afectados por la lista, y las posibilidades de demandas judiciales; no por los revisores, ni por el criterio del editor, ni por la reacción de la “comunidad científica”.

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Nature, o lo que hoy quieren hacer pasar por ciencia. Esto es lo que hay.

Añadido algo posterior. No se trataba de profundizar en los detalles, pero esta guarrada no se puede dejar atrás. De la página 12 del material suplementario que ahora está oculto. Clic para verlo en el “tuit” de Curry.

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O sea, la lista de los “científicos” la han hecho siguiendo un criterio técnico (las citaciones), pero con el añadido de eliminar de ella las entradas de científicos que salen en las listas de “negacionistas”. Es la forma de evitar que haya gente que comparte ambas listas. También es la forma de mentir con bastante poca vergüenza.

Y otra guarrada notable. Buena parte de la exposición mediática de los “negacionistas” en la prensa seria, viene de la crítica hacia ellos por parte de los “afirmacionistas”. O sea, miden exposición negativa (insultos y tal) como exposición mediática de los “negacionistas”. Y así resulta que los “negacionistas” están excesivamente representados en los medios de comunicación, en lugar de excesivamente insultados – como es el caso. Con un par.

Ejemplo de esta guarrada en el material suplementario. Clic para ampliar la imagen.

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Hay otra entrada de actualización, confirmando el efecto de dos de estas guarradas en el resultado:

 

 

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