algoreros


Por ejemplo, titular:

newsweek-plants-and-co2

El titular responde a un esquema muy claro, que repiten todo el rato. Como máquinas. Y el esquema es muy fácil. Sabemos desde “siempre” que principal nutriente de las plantas es el CO2, junto con el agua. Y también sabemos que hay un nivel escaso de CO2 en el aire para ellas, desde hace millones de años. Así que cualquier cerebro medianamente estructurado, llega a la inmediata conclusión de que es muy muy difícil que nuestras emisiones de CO2 no les vayan a dar una gran alegría a la vegetación. Es lo que planteaba, por ejemplo, Guy Callendar en 1938. (Callendar es el padre de lo que podríamos llamar climatología del CO2, y lo que ahora se llama efecto invernadero empezó con el nombre de efecto Callendar).

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Y luego el asunto se mide, y se confirma: como era de esperar, las plantas están muy contentas, y crecen más gracias al CO2 extra que les estamos regalado.

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Y queda claro que tenemos un problema. Gordo. Si el CO2 es tabú, no puede hacer cosas buenas. A ver si nos vamos a poner a hacer maravillas, pretendiendo averiguar el balance de perjuicios y beneficios del CO2. Los pecados no tienen beneficios, punto. Y darle alegría a las plantas es darle alegría a la vida entera del planeta. Nada menos.

¿Cuál puede ser la solución? El esquema que decíamos. Consiste en imaginar, o inventar, condiciones por las que el obvio y bien medido efecto beneficioso, desaparecerá. Y como desaparecerá, es algo que no hay que tener en cuenta. Si se te ocurre  mencionarlo, eres un “negacionista”.

El ejercicio imaginativo no es tan difícil. Aparte de CO2, las plantas necesitan agua, y nutrientes minerales. Y basta imaginar que aunque tengan más CO2, van a tener menos de lo demás; como para que no compense. Esto no ocurre, pero ocurrirá. Blablabá. Es muy fácil que acaben convenciéndose, vista la fuerza del tabú. Pero en este caso que ponemos de ejemplo, se les ha ido un poco la mano.

Los científicos avisan que el efecto beneficioso del CO2 sobre las plantas sólo va a durar 80 años.

Estoy convencido que Kashmira Gander se cree su titular. No pienso en mala fe, ni conspiraciones, ni virguerías. Después de todo, aunque escriba en medios de mucho prestigio, sus temas suelen ser salud, género, cuestiones LGTB…XYZ, derechos humanos, subculturas, y moda. Pero si miras las citas que tiene de científicos en su artículo, en seguida ves que no hay ninguna referencia a ese supuesto aviso de los científicos.

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Leyendo el estudio al que se refiere, es mucho peor. Aunque tiene un titular perfectamente diseñado para que Kashmira pueda interpretarlo como lo ha hecho.

Estudian los experimentos que han encontrado sobre crecimiento de las plantas con elevado CO2. Son experimentos al aire libre (FACE) y en sitios cerrados. Un total de 138 estudios, que no está nada mal. Y llegan hasta un nivel de CO2 de 625 ppm, porque los estudios al aire libre no suelen pasar mucho de ahí. Lo interesante es que trasladan el significado de todos esos estudios locales a un nivel global, integrando los distintos tipos de vegetación y de geografías.

¿Y de dónde salen los 80 años de Kashmira? Los autores explican que 625 ppm de CO2 se corresponden con lo que dan los escenarios intermedios para el año 2100. Y faltan 80 años para eso.

¿Y de dónde sale que después de 80 años, o más allá de 625 ppm, se acaba el beneficio del CO2? Misterio. Del estudio no puede salir, porque no tienen datos más allá. Ni dicen nada de más allá de esa fecha / concentración. Lo que dicen, respecto al título, es:

A igualdad de condiciones, los mismos ecosistemas que son responsables ahora de la mayor parte del reverdecimiento y de la toma de carbono, probablemente mantendrán su importancia para futuros incrementos en biomasa con CO2 elevado.

Donde “futuros” son 625 ppm, que es lo que han podido mirar. Lo expresan en este gráfico.

Figura 2. Aumento potencial de biomasa sobre el suelo en ecosistemas terrestres con elevado CO2 (de 350 a 625 ppm).

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Lo que no dice nada es que sea “sólo para 80 años”. Que es lo que te cuentan ti.

Sí avisa el trabajo sobre sus incertidumbres. Las lógicas; si integran experimentos en los que sólo cambia el nivel de CO2, no pueden saber de otros efectos que ocurran con el posible cambio climático. Por otra parte, distintos en cada sitio. Pero dejan bien claro lo que ya sabíamos, y de una forma cuantificada a nivel global. Lo bueno que se puede esperar que sea, para las plantas, el CO2 que emitiremos en el futuro. En principio, y de primera aproximación. De media global, un 12% de aumento de la biomasa vegetal por encima del suelo. O sea, las plantas, de fiesta. Y con ellas, los animales que se las comen. Y los animales que comemos animales que comen plantas. ¿A quién no le gusta el plan?

También dicen que coincide mucho el reverdecimiento que se ha medido hasta ahora en la naturaleza, con el que proyectan ellos para el futuro a partir de experimentos. Con un efecto del CO2 muy similar en ambos casos.

Añadido para los comentarios (Rafael y Alejandro):

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Están poco a poco publicando detalles de la nueva generación de modelos climáticos. Los CMIP6, que se usarán para el próximo gran informe del IPCC. Y el detalle más relevante siempre es la “sensibilidad climática”. Lo que calienta el CO2, según los modelos. Al final, es lo que importa. Si quieres saber cuánto problema tienes, si es que tienes, depende de cuánto caliente el CO2 que emitimos. Y también de cuánto emitamos en adelante, pero menos. Vamos a seguir emitiendo a mansalva, digan lo que digan, porque lo contrario sí que sería un problema gordo.

En los nuevos modelos ha subido la sensibilidad climática media de los modelos. Mucho. De 3,2º por doblar el CO2, a 4,1º. Y resulta curioso viendo el historial anterior. En el año 2007, con los modelos de entonces (CMIP3), el IPCC daba una sensibilidad más probable de 3,0º. En el año 2013, con los modelos CMIP5, la sensibilidad media de los modelos era de 3,2º. Pero dijeron que no podían dar una sensibilidad mas probable, por desacuerdo entre las distintas líneas de evidencia y estudios. Resulta que los cálculos  basados en observaciones (termómetros) daban en torno a 2º, y los más recientes algo menos. Así que dieron un rango más probable en lugar de una cifra más probable. Era: 1,5º – 4,5º, mezclando modelos y observaciones; y usando un rango de los modelos en vez de la media. Que es el mismo rango que han venido dando desde 1978 (informe Charney), en una ciencia que avanza muchísimo … menos en su métrica principal.

Y ahora los nuevos modelos (CMIP6) pegan un pelotazo, subiendo la sensibilidad climática de la media de los modelos de 3,2º a 4,1º. Teniendo en cuenta toda la magia (tuneos) que hay en los modelos, es muy discutible que esa media de los modelos tenga un significado especial. Muy discutible, y muy discutido. Pero con la nueva generación de modelos el asunto resulta extraordinario. No se trata solo de un aumento en la sensibilidad climática media, sino que su distribución es completamente diferente. En las dos generaciones de modelos las mayores frecuencias se concentran en extremos opuestos. Arriba los modelos anteriores, abajo los nuevos. ECS: sensibilidad climática.

ecs-cmip5-y-cmip6-distr-medianas

También es interesante ver la frecuencia de la media. En este gráfico cambiamos el rango de conteo, para que en cada caso la media de los modelos quede en el medio de un rango. Y poder ver cuántos modelos se concentran en el rango de ese valor medio.

ecs-cmip-5-y-cmip6-medias

No parece que la media de los modelos sea un valor muy popular entre ellos, pero en la nueva generación sorprende lo bien habitados que están los valores extremos alejados de la media, y a ambos lados.

En el primer gráfico he puesto juntos CMIP5 y CMIP6. No pongo los CMIP3 porque la sensibilidad la calculaban de otra forma. Pero es común para 5 y 6. Lo repito aquí:

ecs-cmip5-y-cmip6-juntos

Los nuevos modelos (rojo), ademas de cambiar la distribución, y de hacer todavía menos popular la media de los modelos, han conseguido abarcar todo el mapa. Siguen manteniendo una presencia decente en la parte baja, pero además han conseguido colonizar la zona de hervir, antes despoblada.

Y ya la guinda es que si en 2007 no podían dar una sensibilidad climática mas probable, por desacuerdo entra las distintas líneas de evidencia y estudios, ¿qué van a decir ahora? ¿Cambiarán o descartarán la línea de evidencia (las observaciones) que estaba en franco desacuerdo con los modelos? En todo caso esto no parece un avance del conocimiento, precisamente. Supongo que venderán que cuanta más incertidumbre, mayores son las posibilidades de una hecatombe. Y procurarán que no se note la mala pinta que le dan estos bandazos a la idea de una “ciencia establecida”. Porque con los bandazos siempre hay el mismo problema.  Si cada generación de modelos es un mundo diferente, ¿por qué vas a pensar que la generación de ahora representa un mundo real?

Ya que estamos, podemos poner la distribución de ambas generaciones de modelos, limpia; sin señalar ni la media ni la mediana.

ecs-cmip5-y-cmip6-distr

Nota: esto todavía puede cambiar porque faltan algunos modelos por publicar su sensibilidad climática. Pero no puede cambiar mucho, porque no faltan tantos.

Un añadido de interés. Sobre los problemas de la modelo-manía, Andrea Saltelli en Nature:

Modelling hubris may lead to “trans-science”, a practice which lends itself to the language and formalism of science but where science cannot provide answers. Models may be used as a convenient tool of displacement – from what happens in reality to what happens in the model

Fuentes.

De los modelos CMIP6, Yue Dong en Twitter (clic en su imagen para llegar al tuit).

ecs-cmip6

De lo modelos CMIP5: IPCC AR5, WG1, chapter 9.

ecs-cmip5

Añadido para los comentarios:

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Un juzgado canadiense acaba de rechazar una demanda de difamación del más popular cafre alarmista del clima, dr. Michael E. Mann, contra un académico crítico: el dr. Tim Ball. Mann, conocido por fabricar iconos gráficos no replicables para la narrativa del Calentamiento Global Acojonante, y por sus insultos, acosos, y demandas judiciales a todo crítico, alega en este caso una frase un poco fuerte en una entrevista radiofónica. Tim Ball hacía un juego de palabras para expresar su opinión sobre la calidad científica del polémico “palo de hockey” de Mann (imagen de arriba):

Michael Mann belongs in the State Pen, not at Penn State

Michael Mann debería estar en la penitenciaría del estado (State Pen), no en la Universidad de Estado de Pensilvania (vulgo, Penn State).

En este tipo de juicios, el truco de los que cuentan con infinitos mayores recursos económicos que su oponente, es prolongarlo tan indefinidamente como puedan. El castigo es el juicio mismo, con el que esperan ahogar económicamente al oponente, más que el resultado final. Lo que pretenden es obligar al demandado a llegar a un acuerdo, una indemnización y los gastos judiciales, ante la amenaza de pasarse lustros gastando dinero en unos abogados no precisamente baratos. Y Mann, claro, no usa su dinero. La movida del clima le arregla el asunto, lo mismo que le paga a la niña Greta sus turismos trasatlánticos a vela. Tim Ball se tiene que apañar con su sueldo de profesor jubilata, y la ocasional ayuda de vuestra amiga Viejecita.

El último acto procesal había sido la petición de los abogados de Mann de un nuevo retraso, se supone que en aras de llegar a un acuerdo extrajudicial. Los jueces suelen ser partidarios de esos acuerdos, y de quitarse el asunto de encima. El equipo de Tim Ball se había mostrado de acuerdo con el retraso, con una condición. Que Michael Mann presentara los métodos con los que se produce el gráfico famoso. O sea, los pasos que convierten los datos en ese gráfico concreto. Y pedía un pazo límite para la presentación. Si lo presentaba, aceptaba el retraso; y si no, no.

¿Obvio, no? Si digo, a cuenta de tu gráfico, que tu sitio es la penitenciaría (metafórica) en lugar de la universidad, estoy diciendo que tu gráfico es falso. Y la forma de demostrar que miento es que nos muestres cómo lo has hecho. El problema es que parece una petición fácil de cumplir para el demandante, pero no lo es. Se lo han pedido mil veces, por vía académica, y  mil veces se ha negado. Y nadie ha sido capaz de replicar su icónico dibujito a partir de los datos de los que dice que sale. Los que más se han acercado, McIntyre y McKitrick, lo que hicieron es demostrar las groseras trampas de las que depende. Esto es, los motivos que le hacen digno de la penitenciaría, metafóricamente.

Se ve bien aquí. La línea continua muestra lo que debería ser el gráfico de Mann, sin trampas, y la discontinua es lo que presentó Mann. El famoso “palo de Hockey”. En el texto se mencionan las trampas.  Una trampa estadística (en los componentes principales), y la inclusión de parte dos series de datos que se sabía que no sirven para ese propósito (primera parte de Gaspé, y bristlecone pines en el siglo XX). Quitando eso, que no es válido, no hay palo de hockey.

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Este artículo de McKitrick explica bien las trampas del “palo de hockey”, dignas de penitenciaría (metafórica). Añado el enlace al paper científico en el que se basa.

Resumiendo la gloriosa jugada de Michael E. Mann , señero representante de La Ciencia (el “consenso”) en el cuento del Calentamiento Global Acojonante.

  1. No proporciona los elementos necesarios para replicar su gráfico estelar.
  2. Se enfada porque le llaman tramposo.
  3. Presenta demandas por difamación, porque le llaman tramposo.
  4. En el primer juicio que se acerca al final, se niega a proporcionar las únicas posibles pruebas de que quien le llama tramposo, miente. Que son, precisamente, los elementos necesarios para replicar su gráfico.

¿Era una trampa relevante? No hay más que mirar lo que presentaba el IPCC como historia de la temperatura del mundo, antes y después de Michael Mann. Lo de después (derecha) es su palo de hockey.

hockey-stick-en-ipcc

¿Resultado del juicio? Se rechaza la demanda de Mann, por no presentar las pruebas para acreditarla, y paga las costas.

Order 22Aug2019
Affidavit 20Aug2019

File Number VLC-S-S-111913

Date Filed: 22Aug2019
Filing Parties
Terms of Order
Order

1. Order that the claim made by Plaintiff be dismissed
2. Costs will follow the event and of the action since the action is dismissed

Puedes verlo aquí [–>], pero hay que pagar 6 dólares.

Fuente, WUWT. Con “explicaciones” de Mann, completamente del estilo de Mann. En los comentarios hay abogados que explican bien los detalles.

nature-discrepancy

Ayer hablábamos sobre un ejemplo de lo que Nature quiere hacer pasar por ciencia:

Resumiendo, se trataba de que comparaban un número igual de “afirmacionistas” del cuento del clima, y de “negacionistas” del mismo. 386 miembros relevantes de cada grupo. Y tras sesudas mediciones, llegaban a la conclusión de que los negacionistas tenían mucha mayor exposición mediática que los afirmacionistas.

Con un vistazo muy superficial señalábamos algunos problemas muy gordos, suficientes para tirar abajo todas las conclusiones absurdas del “estudio científico”. Y tan claros como para que los vea cualquier niño de teta que no sea revisor de Nature, editor de Nature, o científico alarmista del clima.

Hoy publica Willis Eschenbach en WUWT una labor de exploración que ha hecho en los datos. Muy ilustrativa, pero que además deja muy en claro, medido, el efecto que tienen dos de las cuatro guarradas que mencionábamos.

Una guarrada era el diferente criterio de selección de la relevancia dentro de los dos grupos. Plantea Nature: los afirmacionistas más relevantes por aquí, y los negacionistas más relevantes por allí, en igual número, y medimos su exposición mediática. Estupendo, siempre que lo de más relevantes se extraiga de la misma manera en ambos casos. Pero mentira podrida, y muy infantil, si en un grupo la extracción depende de la exposición mediática, y en el otro en absoluto está relacionado con eso.  Y hacíamos una apuesta: si metieras a la niña Greta y a Al Gore en el grupo de “afirmacionistas”, cambiarías el resultado. Sólo con dos personas de las muchísimas que podrías meter, y que meterías en ese grupo si el criterio de selección fuera igual para los dos grupos.

Pues bien, Willis ha usado la herramienta que utilizan en Nature para medir “exposición mediática”, y la ha aplicado a la niña Greta y Al Gore. Resultado:

– 368 “negacionistas”, exposición mediática total = 60.000 menciones.

– Niña Greta, exposición mediática (en sólo unos meses) = 36.500 menciones.

– Al Gore, exposición mediática = 92.700 menciones.

Dos “afirmacionistas”, y una de ellos recién nacida en esta película, tienen más del doble de exposición mediática que los 386 principales “negacionistas” sumados. Pero Nature asegura que los “negacionistas” tienen mayor exposición mediática que los “afirmacionistas”. La ciencia, hoy.

La otra guarrada que se ve bien en el análisis de Willis, de las cuatro que comentábamos ayer, es el criterio de contar la exposición mediática sin considerar si es positiva o negativa. O sea, sumando lo mismo las alabanzas que los insultos. Como si los “negacionistas” estuvieran injustamente beneficiados por la prensa … ¡por recibir demasiados insultos! Pues bien, en la misma herramienta usada por Nature para medir la exposición mediática, tienen mil páginas web clasificadas por su orientación política. Páginas que son parte de la exposición mediática total. Y Willis ha hecho la “cata” de ver, en esas webs clasificadas políticamente, cómo se divide la exposición mediática de los “negacionistas”. Con la razonable sospecha de que las webs de izquierdas no los expondrán para darles masajes, precisamente.

Resultado:

– Exposición mediática de los “negacionistas” en webs de izquierdas: 10.679.

– Exposición mediática de los “negacionistas” en webs de derechas: 6.638.

Pero Nature, alias la ciencia ha hablado, dice es un escándalo lo sobrerrepresentados que tienen los “negacionistas” en los medios de comunicación.

Imagina que quieres demostrar que los malditos “negacionistas” tienen demasiada visibilidad pública, y que hay que silenciarlos. Es una idea razonable, si piensas que cualquier visibilidad es demasiada visibilidad. El caso, por ejemplo, de un tabú. Bien, una persona sensata podría alegar que parece absurdo querer demostrar algo tan patentemente falso. Basta con que cualquiera mire un poco la televisión, u ojee los periódicos, para que pueda observar (medir) que la presencia “afirmacionista” del cuento del clima es absolutamente abrumadora, mientras que la presencia “negacionista” no se encuentra ni con lupa. Es como comparar un megalito con una hormiga. En esta foto hay uno de cada; ¿a que no ves la hormiga?

megalito

El fallo es que esa persona sensata no ha contado con un prodigio moderno que se llama ciencia. Y la ciencia sí puede demostrar que la hormiga es francamente mayor que el megalito.

Nota. No intentamos entrar en disquisiciones filosóficas sobre qué es ciencia; sería demasiado largo, y probablemente poco productivo. Usamos un sistema más funcional: lo que presenta Nature es ciencia, ¡porque es Nature! Lo mismo que antaño la Royal Society podía servir para esos propósitos.

Y Nature “demuestra” que la hormiga es notablemente mayor que la enorme piedra. Bueno, referido a “los medios” en general. Contando solo los medios de comunicación serios (mayoritarios), la presencia de los “negacionistas” es mayor que la de los “afirmacionistas” por un margen más estrecho: 1%. Clic.

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Here we show via direct comparison that contrarians are featured in 49% more media articles than scientists. Yet when comparing visibility in mainstream media sources only, we observe just a 1% excess visibility, which objectively demonstrates the crowding out of professional mainstream sources by the proliferation of new media sources, many of which contribute to the production and consumption of climate change disinformation at scale.

– ¡No fastidies! Si es imposible entrar en un periódico o en una tele sin tropezarse con la puta niña del clima.

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¿Y qué más da? Para eso está la ciencia (Nature). Para que una cantamañanas prominente no entre en la lista de los “afirmacionistas” cuya presencia mediática se mide; y para que cualquier “negacionista” prominente sea tenido en cuenta – con independencia de si es cantamañanas o científico.

– ¿En serio?

Totalmente. Hacen dos listas del mismo tamaño para comparar. En una meten científicos del cambio climático, y le llaman CCS (climate change scientists). Y en otra meten opositores prominentes, y le llaman CCC (climate change contrarians). A los “afirmacionistas” los han elegido motivos científicos. Por ejemplo, índice de citaciones en publicaciones científicas. Y a los “negacionistas” prominentes los han elegido por prominentes. Por ejemplo, listas que muestran “negacionistas” prominentes. Obviamente, algunos de los “afirmacionistas” son también prominentes, aunque no hayan sido elegidos por eso. Y algunos de los “negacionistas” prominentes son también científicos relevantes, aunque no haya sido ese el criterio de selección. Y la ciencia … ¡tachán! … ha llegado a la conclusión de que le gente seleccionada indirectamente por su presencia mediática, tiene mayor presencia mediática que la gente seleccionada por otro procedimiento no relacionado con la presencia mediática. Y llega a la carcajeante deducción de que, medido por ese procedimiento, ¡los negacionistas tienen mayor presencia mediática que los “afirmacionistas”!

Hay que joderse con la ciencia.

Se puede pensar que hemos puesto a la niña Greta como ejemplo extremo y facilón. Pero no; Al Gore, político y activista, o Katherine Hayhoe, científica y activista, tampoco salen en la lista de “afirmacionistas”. ¡Porque esa lista no ha sido seleccionada en relación a la prominencia mediática! Pero solo con esas dos inclusiones ya cambiaría el resultado del “estudio”. Y en la lista de “negacionistas” sí aparecen los casos totalmente comparables a esos. Que no son más que dos ejemplos; hay montones de “afirmacionistas” prominentes que no aparecen en la lista de “afirmacionistas”, pero que sí aparecerían de haber sido seleccionados con el mismo criterio de la otra lista.

¿No te lo crees? Pues hay otra conclusión más alucinante todavía. Que los “afirmacionistas”, si los seleccionas por el impacto de citaciones de sus publicaciones científicas, tienen mayor “autoridad científica” (más citaciones) que los “negacionistas” … si estos han sido elegidos por su prominencia mediática. Y si los hubieran seleccionado por la raza, resultaría que los blancos son de piel más clara que los negros. ¡Bien, Nature; bien!

Prodigios modernos. La ciencia (al menos Nature) puede demostrar literalmente cualquier cosa que se le ponga por delante. Y además, de esas demostraciones se pueden sacar unas ideas muy interesantes. Como una lista de unos centenares de personas a las que hay que silenciar urgentemente, aunque sean eminentes científicos de su especialidad.

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It’s time to stop giving these people visibility, which can be easily spun into false authority,” Professor Alex Petersen said. “By tracking the digital traces of specific individuals in vast troves of publicly available media data, we developed methods to hold people and media outlets accountable for their roles in the climate-change-denialism movement, which has given rise to climate change misinformation at scale.

No es que estos sean los únicos problemas de este “estudio científico” tan apasionante. Ni mucho menos. Se pueden ver estos dos, con más detalle, y varios otros problemas, en:

Judith Curry:

Eschenbach / WUWT

Jo Nova:

Vale, lo de Nature y lo que hoy pasa por “ciencia” es un problema gordo. Ellos mismos parecen haberse dado cuenta, en alguna medida.

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Pero se han dado cuenta por la sonora protesta de algunos miembros egregios de la especialidad afectados por la lista, y las posibilidades de demandas judiciales; no por los revisores, ni por el criterio del editor, ni por la reacción de la “comunidad científica”.

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Nature, o lo que hoy quieren hacer pasar por ciencia. Esto es lo que hay.

Añadido algo posterior. No se trataba de profundizar en los detalles, pero esta guarrada no se puede dejar atrás. De la página 12 del material suplementario que ahora está oculto. Clic para verlo en el “tuit” de Curry.

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O sea, la lista de los “científicos” la han hecho siguiendo un criterio técnico (las citaciones), pero con el añadido de eliminar de ella las entradas de científicos que salen en las listas de “negacionistas”. Es la forma de evitar que haya gente que comparte ambas listas. También es la forma de mentir con bastante poca vergüenza.

Y otra guarrada notable. Buena parte de la exposición mediática de los “negacionistas” en la prensa seria, viene de la crítica hacia ellos por parte de los “afirmacionistas”. O sea, miden exposición negativa (insultos y tal) como exposición mediática de los “negacionistas”. Y así resulta que los “negacionistas” están excesivamente representados en los medios de comunicación, en lugar de excesivamente insultados – como es el caso. Con un par.

Ejemplo de esta guarrada en el material suplementario. Clic para ampliar la imagen.

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Hay otra entrada de actualización, confirmando el efecto de dos de estas guarradas en el resultado:

 

 

ok-glaciar

Ok es el primer glaciar en perder su status como glaciar. Se espera que en los próximos 200 años todos nuestros glaciares sigan el mismo camino. Este monumento es para reconocer  que sabemos lo que está pasando, y lo que es necesario hacer. Sólo tú sabes si lo hicimos.

Agosto 2019

415 ppm CO2

Se trata, o se trataba, de un pequeño glaciar en el cráter de  un volcán en Islandia. Y lo de “saber lo que tenemos que hacer” es un planteamiento interesante. En teoría, muy útil. Pero requiere unos pasos que, en el cuento de los glaciares, nunca damos.

El primer paso es averiguar si es necesario hacer algo. Por ejemplo, si lo que pensamos que va a pasar, tiene antecedentes; y la situación que había durante esos posibles antecedentes. Porque puede ser que la situación no fuera mala. ¡Incluso puede ser que fuera mejor! Y entonces no habría nada que hacer. Salvo sonreír, y aplaudir.

El segundo paso es preguntarse la causa, o posibles causas, de eso que sabemos que está pasando. Y en el caso de los glaciares, la causa no puede ser la que implica el lacrimógeno monumento. O no la principal.

Estos dos pasos que nunca damos con los glaciares se cumplen milimétricamente con el glaciar del Ok. Sabemos que una Islandia sin glaciar en el Ok es una situación completamente normal, y no problemática. Y sabemos que la causa principal de su actual desaparición, que por otra parte no es un fenómeno nada desconocido, no pueden ser tus pecadoras emisiones de CO2.

¿Cómo lo sabemos? En primer lugar, deberíamos sospecharlo por culturilla. Es lo que pasa en general con todos los glaciares. Que empezaron a achicarse mucho antes de que el CO2 fuera relevante (hacia 1950), perdiendo la mayor parte de su volumen o longitud antes de ese momento.

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También deberíamos saber por culturilla que nuestros glaciares eran mucho más pequeños, o incluso inexistentes, antes de la llamada Pequeña Edad de Hielo. Por ejemplo, cuando Aníbal atravesaba los Pirineos y los Alpes ¡con elefantes!, y sin despeinarse. O porque en los Alpes, con el retroceso actual de los glaciares, están apareciendo asentamientos romanos. O porque a veces se cuelan en los periódicos noticias que no coinciden en absoluto con la narrativa de la alarma del clima. A veces. (Clic).

los-glaciares-del-pirineo-de-cuatro-dias

Incluso hay datos que se pueden buscar. Por ejemplo, la edad de los glaciares de España.  Pirineos (PYR), Cornisa Cantábrica (CM), y Sierra Nevada (SN).

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De: The Little Ice Age in the Iberian mountains

En este caso del glaciar del Ok, ha sido Larry Kummer, editor de Fabius Maximus, el que ha hecho la investigación elemental que tu televisión o periódico favorito se han ahorrado.

Ha encontrado, por ejemplo, una historia de los glaciares en Islandia, por Helgi Björnsson (2016). The Glaciers of Iceland: A Historical, Cultural and Scientific OverviewY en ella, de diversos mapas, Björnsson establece las variaciones del glaciar del Ok el último siglo. Lo represento en este gráfico, en el que queda muy claro:

ok-superficie-glaciar

Coincide perfectamente con la culturilla general sobre los glaciares. Descienden desde mucho antes que el CO2 sea un factor relevante, y es entonces cuando ocurre la mayor parte de su pérdida.

Y también ha encontrado el dato de la relativa juventud de este glaciar, o de lo muy normal y poco dramático que es que Islandia viva sin glaciar en el Ok.

Ok puede no haber tenido un glaciar en aquella época (s XV), debido al período cálido precedente.  Ólafsson [1772, §137 and §143 (1975, v. 1, p. 54, 56)] se refiere al Ok sin mencionar un glaciar.

De: Geographic Names of Iceland’s Glaciers: Historic and Modern (pág. 164)

Es muy posible que hayas oído hablar de la muerte del glaciar del Ok. Está de moda estos días, y lo han sacado en muchos periódicos y teles a cuenta de la lápida mortuoria. Lo que no es muy probable es que te hayan contado lo que conviene saber al respecto. Y esta muy claro que la lápida, tan dramática, no lo dice. Más bien sugiere lo contrario. Y sigue el cuento.

Añadido posterior. Eduardo Martínez nos cuenta en los comentarios:

he comparado dos fotos actuales del Google maps, y para mi sorpresa veo que el primerísimo primer plano del maps, coincide con las imágenes que sacan todos los periódicos. Pero hay un plano más alejado, que permite ver un conjunto de glaciares aparentemente sanísimos. Vamos que Goebbels daría saltos de alegría por tener tan buenos y tan aventajados discípulos. La primera imagen, la ya archiconocida https://www.google.es/maps/@64.585076,-20.9013722,8007m/data=!3m1!1e3 La segunda imagen la que nos han ocultado y permite ver glaciares aparentemente sanísimos a su alrededor. https://www.google.es/maps/@64.6058385,-20.8153052,36282m/data=!3m1!1e3

En pantallazo:

ok-glaciar-sats

Desde ABC News, Australia (clic), …

… llegamos a este reciente estudio sobre las condiciones del coral en el “cambio climático”, que tu periódico favorito no te contará:

En él, descubren que el coral se recupera de un evento dañino mucho más de lo que esperaban. De hecho, no esperaban recuperación debido a la famosa acidificación del mar. Y no ha sido inmediato, ha tardado varios unos años en empezar a mejorar. Un ciclón lo destrozó en 2009, al punto de perder el 75% de la superficie que tenía. En los siguientes cinco años siguió más o menos igual, pero su estado cambió dramáticamente entre 2014 y 2017. La calcificación se multiplicó por cuatro, y se recuperó completamente de la devastación que le había producido el ciclón. Ahora ocupa la misma superficie que antes del drama. Por eso advierten del poco fundamento que tienen los estudios basados en unos pocos años para saber algo sobre las condiciones a mayor plazo. Se hacen extrapolaciones que no se pueden hacer.

Más interesante aún, en esta isla concreta, One Tree Island, se han llevado a cabo estudios esporádicos desde los años 1970.  Y hoy, con todo el Calentamiento Global Acojonante y la acidificación del mar, observan que esta isla de la Gran Barrera tiene el coral en mejores condiciones que hace 50 años. O sea, que antes de la Emergencia Climática en curso, y todo el cuento al completo.

Del estudio:

Conclusión:

El arrecife de One Tree Island ha tenido estudios esporádicos del metabolismo del ecosistema en los últimos 50 años. Reportamos que hay una calcificación relativa superior en 2017 que en las observaciones anteriores. También destacamos la variabilidad natural espacial en las tasas estimadas de metabolismo del ecosistema usando análisis de la química del carbonato del mar, y que hay que tener cuidado cuando se comparan estudios en distintos sitios dentro de un ecosistema. La idea que tenemos de la tasa de calcificación de un arrecife de coral está basada a menudo en la asunción de que el estudio captura los principales motivos de la variabilidad de corto y largo plazo dentro de la zona béntica, y que la asociación entre la calcificación y la acidez del mar, y el CO2 atmosférico, están bien establecidas. Sin embargo, nuestros datos comparados con estudios anteriores implican que los estudios esporádicos de corto plazo no se pueden usar necesariamente para representar tendencias de largo plazo sobre la calcificación del arrecife de coral. Nuestra capacidad para comprender los mecanismos subyacentes del metabolismo del ecosistema, y predecir estados futuros del arrecife, requieren que tengamos series de datos ininterrumpidas de largo plazo, para poder separar las causas y tasas que ocurren en escalas de tiempo que van desde horas a décadas.

Traducido para cristianos: La mayor parte de los estudios que te cuentan, con grandes titulares alarmistas, la desaparición inminente del coral, no valen caca de vaca.

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