15M


No había llegado a ver el vídeo del … ¡escándalo, policía pega a pobrecita chica! Había dado por supuesto que era verdad que a los polis se les había ido la mano. Bastante normal, cuando tienes a una delegada del gobierno tan cafre como para permitir que se junten los participantes de un evento papista con los que quieren reventarles el evento. Pero con la noticia de hoy me ha dado curiosidad.

Dicen cosas muy de cajón. Como que el gobierno les ha dado unas instrucciones sesgadas hacia unos, y en contra del derechos de otros, atándoles las manos a la hora de hacer cumplir la ley. Y que ya que el gobierno ha demostrado que no sabe gestionar el orden público, lo mejor sería darle el control y la dirección de los antidisturbios a los jueces.

A mi me parece una idea excelente, aunque siempre hay algún Garzón entre los jueces. Solo me falta que hubieran pedido, para el caso de que no se acepte la primera idea, un protocolo para encausar a la próxima delegada cafre del gobierno por cuya culpa se monte otro pollo. Y tampoco estoy muy de acuerdo el orden de culpabilidades que establecen:

La plataforma sindical culpabiliza de esta situación en primer lugar a los ‘indignados’ por “no querer aceptar el juego democrático de un Estado de Derecho” y después, a la delegada del Gobierno en Madrid, María Dolores Carrión, y al anterior ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba y al actual ministro del ramo, Antonio Camacho, “porque no han salido nunca a defender a su Policía y han hecho oídos sordos a las quejas reiteradas”.

Pues no. Las violentas huestes juveniles son lo que son, y siempre van a aprovechar el campo que les dejen libre. Oportunamente azuzados por los inevitables antisistema de toda laya. Es así como está hecho el mundo, y no se puede evitar. Lo que sí se puede evitar es que la delegada del gobierno sea cafre, y de eso la culpa la tienen sus superiores, que la han nombrado y no la han controlado. Y eso si no le han dado las órdenes a ella directamente, que parece lo más probable. Así que en mi opinión las responsabilidades son las que dice el sindicato de policías, pero justo al revés.

Después de la noticia he tenido curiosidad por ver el vídeo. Alucino, vecino. ¡Qué escándalo! La maldita niña se les pone chula a los polis –¿¿¿qué passsa???-, después de insultarles, ¡y sólo le dan un bofetón! Esquivando además la cara.

¿Violencia? La policía es violencia. Por eso llevan pistolas, porras, y sus artilugios. Y los padres de la niña deberían de estar agradecidos porque un poli le haya dado a la chulita la educación que no parece haber recibido hasta el momento. Con suerte hasta deja de ser imbécil.

Lo del fotógrafo es más chungo, pero es que parece que algunos pipiolos son extraterrestres, o algo así. ¿Tanto cuesta comprender que cuando vuelan las hostias conviene guardar alguna distancia? Pues a hostias se aprende. Y tampoco ha sido para tanto. Lección barata.

Para mi que los polis son muy moderados en este vídeo del supuesto escándalo. Y el que le llame a eso violencia policial, lo mismo puede proponer que para antidisturbios saquen a las calles a un coro castrati, cantando gorgoritos. Igual eso es lo que quieren. Miedo dan.

Rosa Díez está cabreada, como los nacionalistas. Y como ellos, no le ha puesto pegas a la reformita de la constitución por el qué, sino por las formas. Dice que el problema es hacerlo sin referéndum, pero la realidad es que no ha podido meter la cuchara en el guiso, y eso es insoportable para la soberbia de la diputada con nombre de partido.

¿Revisamos la jugada?

Nuestra demócrata favorita se ha pasado cuatro años clamando por la necesidad de que los dos grandes partidos se pongan de acuerdo en las grandes cuestiones de estado. No se la ha oído en todo ese tiempo ni una sola mención a la necesidad de un referéndum para legitimar esos pactos necesarios.

No hay nadie medio sensato que no defienda que la reformita es buena y necesaria. Por “medio sensato” quiero decir que ni es de Izquierda Unida, ni un broncas antisistema. A algunos les parece una reforma insuficiente, pero a nadie le parece una reforma en la mala dirección. Tampoco Rosa Díez ha esgrimido ningún argumento en ese sentido.

Así que tenemos a Rosa Díez protestando porque ha ocurrido, por una vez, exactamente lo que venía pidiendo. Y se queja con la disculpa de que las formas no se corresponden con algo que jamás había pedido hasta ahora. Es más, en las propuestas “regeneración democrática” de su partido, no existe ninguna mención a darle más fuerza ni mayor costumbre a los referéndums en España.

Pongamos que le hacen caso a Ros Díez y a los nacionalistas. Por ejemplo, esa tercera urna que pide. ¿Cual sería la consecuencia? Hay dos posibles.

  1. El referéndum sale no.
  2. El referéndum sale sí.

1. No es nada inverosímil imaginar un resultado negativo, promovido por  una pinza entre nacionalistas, la muchachada antisistema del 15M, los antisistema proetarras, más Rosa Díez. El deterioro de la situación política y el formidable desprestigio de la clase política serían una ayuda muy a tener en cuenta. El resultado sería no hacer una reforma que la misma Rosa Díez sabe que es completamente necesaria (no lo niega), y España quiebra. Y tal vez se disuelve la Unión Europea.

2. El referéndum sale sí, con todas la formalidades que ahora se le ha ocurrido exigir a la sensible demócrata. Pero como los plazos son los plazos y los pagos vencen cuando vencen, España entra en quiebra porque ante la duda nadie le refinancia lo que debe. Y tal vez se disuelve la Unión Europea. Espero que en la propuesta de Rosa Díez figure que el primer pago suspendido sea su propio sueldo, y lo que le dan a su partido, fundación, etc. No me parece haber oído nada en esa línea.

Los dos posibles resultados conducen a la misma consecuencia.

La chavalería estaba ayer muy excitada en Twittter porque Rosa Díez era tema del día. ¡Qué valiente! ¡Con dos cojones! En ese plan. Se ve que la España de la “política cojonuda”, que decía Unamuno, no cambia. Dejo un par de enlaces para los extravagantes que prefieran, en política, una víscera de materia más gris que las gónadas.

Mikel Buesa:

Jesús Encinar:

Y los que sigan prefiriendo las gónadas lo pueden mirar así: cuando los nacionalistas protestan, es bueno.

El mercado es, físicamente, el sitio público destinado permanentemente, o en días señalados, para vender, comprar o permutar bienes o servicios (RAE). Y operativamente, el conjunto de actividades realizadas libremente por los agentes económicos sin intervención del poder público (también RAE).

Pero últimamente se ha desatado un odio feroz hacia “el mercado”, que no se entiende. O sí. Y mi problema es que entre esos odiadores están aquellos que debería considerar compañeros de viaje, puesto que son los únicos que parecen creer en la participación de la gente en la política, y parecen estar en contra del mamoneo de la clase política.Me refiero a la tropa del M15M.

Ejemplos hay a montones, pero traigo el último. Es perfectamente representativo del ambiente, en su faceta más preparada y culta. Josep Jover es uno de los (2) abogados que han derribado el tinglado Bautista / SGAE. También es gran impulsor y participante de la movida M15M. Y sin embargo, o quien sabe si por ello, es vmuy odiador de “el mercado”:

El discurso de Mayor Zaragoza es tan asqueroso que lo dejo abajo del post, para no verlo mientras escribo. Un canto a la política y a lo gubernamental, y una demonización de la libertad … ¡en nombre de la libertad!

No es extraño que FMZ tenga esa opinión. De su historial [–>] se deduce que en su nada corta vida jamás ha participado en el mercado con su trabajo. Nunca ha ofrecido su trabajo a cambio de bienes o servicios, con lo que siempre se ha mantenido en el dulce nirvana de no tener que saber de qué valía lo que hacía. Todos sus sueldos durante toda su vida han venido del estado, que no le ha pedido resultados. Al principio los conseguía por oposición, que puede demostrar saber mucho, por ejemplo de bioquímica, pero no demuestra necesariamente hacer algo que los demás aprecien. Y después pasó a la fase de conseguirlos a dedo de político, que sólo demuestra tener contento a un tío que no te paga con su dinero. Nunca ha tenido un cliente, y nunca ha tenido que comprender que cuando te pagan, hay que darle algo a cambio a aquel del que sale el dinero. En su caso el puto contribuyente. ¿Está contento el contribuyente con el trabajo de Mayor Zaragoza? Ni se sabe, ni a nadie le importa. El nirvana.

¿Se podría extender el chollo de Mayor Zaragoza a toda la población? Difícil. Si todo el mundo fuera profesor de universidad en una universidad gratis, y básicamente de adorno, o alto funcionario de organismos internacionales, la producción total de bienes y servicios rozaría peligrosamente la cifra de cero. Y para el caso de que no todos tuvieran la suerte de Zaragoza, pero sí estuvieran fuera del mercado, lo único conocido, que yo sepa, es el sistema soviético. Que se resumía en “ellos hacen como que nos pagan, y nosotros hacemos como que trabajamos“. Pero que no parece que produjera gran contento en la población, ni mucho de lo que la población necesitaba.

También nos da lecciones de democracia, supongo que aprendidas cuando fue Subsecretario de Educación y Ciencia en un gobierno de Franco. Y desde la atalaya de la Unesco ha comprendido que éramos súbditos, y vivíamos confinados. Soñamos paz, justicia social, solidaridad, pero nos lo quitan, y ahora es el mercado, ahora sólo es el mercado. Democracia es que los ciudadanos no toleremos que los mercados estén acosando al poder político. Eso ha comprendido. Acojonante. Supongo que democracia es que el poder político le obligue a la gente a entregarle sus ahorros, y le imponga las condiciones. Y ya de paso, si no te lo devuelve, ajo y agua.

Pero tiene la solución. Podemos movilizar a la gente hacia un mundo guay. Ojo, no preguntar a la gente, sino movilizarla. Porque un grupo de países ricos a han sustituido … ¡la democracia de las naciones unidas! ¡Nosotros, los pueblos!

Te quedas un poco estupefacto, sin poder concluir si está gagá, o si toma a la audiencia por subnormal. Sin, o con razón. Dado que tonto no es, probablemente sea la último. Porque la peña pica, como se ve con Josep Jover. No se da cuenta, aparentemente, de que habla de ciudadanos, pero se refiere a pueblos. Habla de democracia, pero no quiere consultar; sólo quiere movilizar a una masa de borregos que simplemente acepta la verdad que el fraile les comunica. Habla del horror de “los mercados”, libre transacción entre individuos en la que los dos ganan (si no no habría transacción), y de la bondad de la democracia de los pueblos, convenientemente movilizados por el fraile que posee la verdad.

Me han engañado, y he ido a misa. Será que es domingo ;). Y por si hay algún otro masoca, dejo el vídeo:

Sigue coleando el asunto del vandalismo que llaman, tan impropiamente, “laico”. Laico significa “independiente de cualquier organización o confesión religiosa.” Por ejemplo, un equipo de fútbol. O por ejemplo, el estado en España. Independiente de significa o que no depende de, o que sostiene sus derechos u opiniones sin intervención de. Y en España, la relación de dependencia iglesia – estado es de dependencia económica y legal de la iglesia hacia el estado.

La también muy mal llamada “marcha laica”, no es una manifestación a favor de una opinión, sino una contramanifestación en contra de una opinión. Y el sutil ejercicio de la libertad de expresión, que permite sin problemas la manifestación de la opinión contra otra opinión, se convierte en negación de esa libertad cuando se trata de jorobar el evento cuya opinión no te gusta. La imbécil -y canallesca- excusa de que no protestaban contra el papa ni contra sus seguidores, sino contra el gasto público que representan, se viene abajo en cuanto van a protestar delante del evento papista, y no frente a quien es responsable del gasto público.

Rosa Díez ha alzado la voz contra la marcha, y ha estado valiente y bien haciéndolo. Digo valiente porque arriesga votos que podía tal vez pillar de ese descontento de la izquierda más cafre. No me convence, en cambio, su elección de palabras. No es una marcha “laica”, dice, sino una marcha “anticlerical”. Yo no lo creo. El clericalismo es la peretensión de una influencia excesiva de una iglesia en los asuntos públicos. Así que Rosa Díez, o yo mismo, somos anticlericales en todo el sentido de la expresión. Sin que eso nos convierta en vándalos, ni nos lleve a contramanifestaciones.

No, no es una marcha anticlerical, y no hay nada malo en ser anticlerical. Las manifestaciones que piden libertad en Irán son “marchas anticlericales”. Pero esta de aquí es una marcha simplemente intolerante, como los ayatolas que gobiernan en Irán.

Hay una entrada de blog muy buena en El Perroflauta Digital,  que describe razonablemente bien los eventos desde el punto de vista de un intolerante que está en el margen más racional de los intolerantes. Así que es buena oportunidad para quien quiera enterarse de los argumentos más presentables de esa fauna. Y también para quien quiera ver el zoo completo, porque hay un montón de comentarios colgados de la entrada, que probablemente representan algo muy cercano al espectro entero.

Con vídeos sacados por el autor sobre la actuación policial. Que es otro tema  en sí mismo. Pero para juzgarlo con un mínimo de equilibrio necesitaríamos los “contravídeos” que nos muestren la chuleria de los fostiados con la policía, antes de ser fostiados. No parece muy de recibo montar el pollo porque te cascan, si antes de que te casquen te has hinchado a insultar a quien tiene la fuerza, con la premisa de que no va a tener huevos de cascarte. Porque las premisas, a veces, fallan. Y los que esgrimen que “nos provocaron porque rezaban”, no piensan que lo que ellos les hacen a los polis sea “provocar”, y que la premisa pueda fallar. Parece un poco sesgado.

Por cierto, el autor deja claro que sea la que sea la disculpa ofrecida para la contramanifestación, se trata de la misma gente y la misma movida del 15M. Es más de lo mismo.

Y para rematar, señalar que los babuinos nos han quitado la oportunidad de comentar de verdad el significado de la movida papista, y criticarla. Porque hay mucho que decir sobre el asunto, y mucho más crítico que la chorrada del gasto público que ellos alegan. Pero han jodido la discusión; no apetece meterse contra el agredido. Son como los niños; siempre reclamando atención, sin dejar hablar a los adultos.



Fin
(Si hay algo debajo, es publicidad. A veces ha sido engañosa)



Pensamos a la antigua, pero el mundo no es el de antes. Pensamos, por ejemplo, que un producto de más calidad y mejor precio debe triunfar sobre el menos competitivo. Y sin embargo todo el rato vemos pasar lo contrario, sin preocuparnos de corregir la teoría. Y tal vez influya mucho el asunto de vivir en una aldea global, que no tiene nada de aldea sino de mega hiper ciudad complejísima.

No todo el mundo puede entender de todo, ni interesarse por todo. Y cada vez menos. El cacharrín hoy más trivial, un telefonino, podría suponer una decisión de compra de una complejidad tal que llevaría un montón de horas de estudio, y eso partiendo de una cultura de informática que no tantos tienen. ¿Cuántos sistemas operativos hay en el mercado? ¿Cinco? No lo sé, cinco son los que a mi me suenan. ¿Y marcas? Ni idea. Pues si le metes los distintos modelos de cada marca a la ecuación, ya tienes lo que hay.

¿Qué hace falta para acertar en la compra? ¿Cómo saber lo que te conviene? Yo creo que la inmensa mayor parte de los consumidores no lo sabrán jamás.

¿Hay alguna justificación técnico económica en este cuadro? Apostaría a que no.

Recordad a los padres de estos cacharrines hoy imprescindibles. Los ordenadores personales. De empezar con una galaxia, de repente no parecía haber elección, y sólo había uno en el mercado. No era el mejor, ni de lejos. Ni el más barato. Bajo ningún criterio normal era la opción buena de compra, salvo que lo vendía IBM. Y después el gran “bum” ocurrió por algo que no habían buscado conscientemente sus productores. Abrieron el producto para que cualquier fabricante pudiera crear periféricos y componentes para la máquina. Y resulta que a los tecnófilos les gusta enredar, cacharrear, probar esto y aquello, y se enamoraron. Los tecnófilos tiraron de los asnos, Bill Gates engañó a IBM, la gente quería programas compatibles con el resto de la humanidad, y Windows se hizo dueño del mundo (y de paso de todos tus datos). Ganó la caca. Y ganó por algo que nunca se hubiera podido prever – más ciertas tácticas anti libertad de mercado y de tintes mafiosos particularmente agresivas.

¿Y la prima de riesgo? Aunque no entiendo nada, no creo que el mundo financiero sea tan distinto en este sentido del industrial. Lo mismo que el que se compra un Iphone no tiene ni idea de si es su mejor alternativa, ni ganas de perder el tiempo en averiguarlo, apuesto a que ni el máximo ejecutivo de cualquiera de los paquetes financieros que resultaron tan tóxicos tenía la menor idea de lo que contenían. De los compradores, ni hablemos. “Siempre suben” era todo lo que había que saber. Adornado con los bellos gráficos generados por algún modelo prodigioso. Visto el resultado, casi prefiero como modelo una foto de Naomi Campbell. Eso sí que es un valor seguro.

Añade a la complejidad de la aldea global el contubernio de intereses entre políticos, bancos centrales, y banqueros. Y el cierre semi monopolístico que tienen. Y verdaderas riadas de capital volando a un lado y a otro, a menudo en sincronía y arramplando con todo lo que hay a su paso. ¿Qué resulta? Que a los más torpes les cae una prima de mucho riesgo. Y no precisamente como Campbell.

Habrá que intentar arreglarlo. Y me parece una ingenuidad terrorífica pensar que se puede hacer con un director de orquesta.

Por cierto, el otro día vi que la resucitada Apple, hace poco prácticamente muerta, hoy tiene más valor de mercado que el conjunto de Micr$oft + Intel (Wintel).  Es otro mundo. Hay que pensar diferente. La joda es acertar cómo. Pero no me habléis de Zapatero, Ruby … o Rajoy.

Lo prometido era deuda, Jazmín.

Nota: La imagen animada viene de: Dr Gen.

Sigo en Twitter a alguno de los, llámales padres, llámales intelectuales del 15M.  Pese a la perroflautada y al Alicia por doquier, sigo mirando a ese movimiento ver si sale algo nuevo con pinta de solución. La respuesta es que todavía no.

Indignarse es fácil; todos lo estamos. Encontrar soluciones no depende de las ganas de encontrarlas. Especialmente si esto es una crisis de sistema (por ejemplo, el capitalismo), como dicen los del 15M. No se puede “pensar” la solución a una crisis, porque tu pensamiento esta organizado para el mundo que está muriendo, y el mundo que no ha nacido todavía no se conoce. Lo que si se puede es retrasar su nacimiento, o incluso impedirlo y hacer que surja en otra parte. Eso te puede asegurar la marginalidad para unas cuantas generaciones. O siglos.

¿Y que se puede hacer para ayudar a que surja el nuevo mundo? Apostaria a que poco más que estar atento, y quitar corsés para que las soluciones fluyan. Ellas encontrarán su camino, y cuanto antes se pueda probar cuáles son las buenas y las malas, mejor. Pero hay cosas por las que se podría poner la mano en el fuego a que son corsés.  Soy vasco, soy español, soy de derechas o de izquierdas, soy sostenible, ecologista, soy lo que sea. ¿Y quien te dice que tras la crisis eso que dices que eres va a seguir existiendo? ¿O le va a importar a nadie? La salida de una crisis tiene pinta de que consiste mucho más en hacer, que en ser. Pero en hacer, no en pedir que te lo hagan.

Ayer, esos intelectuales del 15M que sigo estaban muy contentos señalando un artículo de Manuel Castells en La Vanguardia, que consideran iluminador. Por ejemplo @josepjover y @edans.

A mi me deja muy, muy frío. Describe, con mejor o peor tino, los males. No estoy demasiado en desacuerdo, aunque si los problemas que describe son financieros y de deuda, no sé por qué le llaman crisis del capitalismo, en vez de crisis del deudalismo. Después de todo el capitalismo se basa en el capital, no en la deuda. Pero el problema está cuando señala las soluciones. Lo pone, con entusiasmo, Enrique Dans en su blog[–>]:

Hasta que la comunicación se hizo autónoma y la gente se enredó, Y juntas perdieron el miedo y se indignaron. ¿Adónde van? Cada cual tiene su idea, pero hay temas comunes: que los bancos paguen la crisis, control de políticos, internet libre, una economía de la creatividad y un modo de vida sostenible. Y, sobre todo, reinventar la democracia sobre valores de participación, transparencia y rendición de cuentas al ciudadano.

¿De verdad? ¿Con el dinero de quién van a pagar la crisis los bancos, si el mismo Castells nos acaba de decir que “en promedio, en Europa y EE.UU. los bancos disponen sólo de un 3% del capital que deben y son considerados solventes si llegan al 5%“?

Una internet libre es fácil de decir lo que significa, y estamos de acuerdo. Control de los políticos también estamos de acuerdo, pero, ¿nos vamos a poner de acuerdo en España en el significado de eso, y en cómo se hace? ¿Nosotros solitos, y al margen de los partidos políticos?

Economía creativa suena de cojones, pero en el contexto del artículo entiendo que sólo puede querer decir una cosa: tipos de interés altos (o en cualquier caso no artificialmente bajos). Que me parece bien, pero, ¿se lo parece de verdad a los perroflautas? Lo dudo.

Sobre un mundo “sostenible”, te contaré cuando seamos pobres de verdad (o cuando sepamos que lo somos).  Es increíble la cantidad de fantasías que se quitan cuando aprieta la necesidad.  Y lo de “reinventar la democracia sobre valores de participación, transparencia y rendición de cuentas al ciudadano“, lo firmo ya mismo. Lo jodido es encontrar el papel dónde firmar.

En resumen, que aquí dejo enlazado el artículo. Más que iluminador me ha parecido desesperanzador. En realidad, como lo que está diciendo cualquiera que piensa. Pero ya digo, que no creo que sea con mucho “pensamiento” como se puede salir de una crisis de sistema. Tal vez sí con libertad, para dejar nacer la criatura.

Extra. Solemos hablar por estos lares de “regeneración democrática”. Aparte de que la idea está ya suficientemente ensuciada por Rosa Díez, creo que puede tener razón Castells, y que tal vez sea cosa de reinventarla, más que de regenerarla. Habrá que mirar a ver qué están haciendo en Islandia, primera avanzadilla. Pero en todo caso hay una advertencia que siempre funciona bien: si te cuentan una historia de buenos y malos, es mentira.

Ayer hubo varios comentarios a cuenta de una iniciativa, de no se sabe quién, llamada Referéndum 15 de Octubre. Muy en el ambiente de las acampadas y otros jolgorios del movimiento 15M. Y me parece interesante que se hable del asunto.

No, no estoy de acuerdo con sus propuestas. Lo explico, pero no tengo nada en contra de la iniciativa. No comparto las pegas que he visto, en el sentido de que es un “referéndum ilegal”. En primer lugar porque no es un referéndum, aunque se lo llamen, sino una forma de lanzar un mensaje. Y después porque no me obsesiona la idea de que las leyes estén para cumplirse, sino para cumplir los objetivos que se les suponen. Y saltarse una ley (si fuera el caso), sin perjuicio aparente para nadie, es algo con muy pocas posibilidades de preocuparme.

La iniciativa es sin duda demagogia, y de la más barata. Pero no está nada mal discutir lo que plantea, porque va al grano del problema de si nuestro sistema ha fracasado. Y, ¡ojo!, que la cosa tiene morbo. Lo que nos venden todos los políticos es que lo que tenemos es la democracia, y que no hay alternativa a la democracia. Como la tesis es aceptada muy mayoritariamente, el resultado es que o se puede mejorar lo que hay, o estamos condenados a la caca que tenemos.

La gente esta del Referéndum 15 de Octubre plantea preguntar a quien quiera contestar cinco preguntas, que pongo a continuación, con esta idea previa:

Vamos a decir si queremos una democracia más justa y participativa, en la que aquellos que se aprovechen de sus cargos públicos sean perseguidos; si queremos que sea efectiva la separación entre justicia y política; si queremos, además, que la economía esté al servicio de las personas, y no las personas al servicio de la economía.

  • ¿Quieres que tu voto tenga un valor justo y poder elegir libremente a tus representantes? Reforma del sistema electoral: mayor proporcionalidad y desbloqueo de las listas electorales.
  • ¿Quieres saber cómo se gastan tus impuestos? ¿Quieres erradicar la corrupción política? Transparencia, mecanismos de control, y lucha contra la corrupción.
  • ¿Quieres evitar la influencia política sobre los jueces? Separación de poderes: independencia del poder judicial.
  • ¿Quieres tener voz y voto en las decisiones políticas que más te afectan? Democracia más participativa: potenciación de referéndums, Iniciativas Legislativas Populares, y presupuestos participativos.
  • ¿Quieres que la economía esté al servicio de las personas y no las personas al servivio de la economía? ¿Quieres que los responsables de la crisis paguen por ella? Economía responsable, justa y sostenible.

Es evidente la demagogia, porque son preguntas a las que no se puede contestar que no. Aunque yo lo voy a hacer con dos (raro que es uno). Y son preguntas que no conducen a ninguna acción, porque son demasiado imprecisas. Apenas una declaración de buenas intenciones. Y sin embargo son preguntas que ponen el dedo en la llaga, porque su misma enunciación es la demostración del fracaso del sistema. La demostración de que la gente no se siente representada por sus representantes y sus decisiones, y de que no se fía de ellos.

La primera pregunta son dos en una, y se puede contestar sí y no. Absurdo. Aparte que no hay definición de “valor justo” (tiene varias soluciones).

La segunda no define cómo se va a hacer, y te pueden contestar que ya tenemos transparencia, mecanismos de control, y lucha contra la corrupción.

La tercera, lo mismo.

La cuarta es más o menos aceptable.

La última pregunta, sobre la economía, aunque es trampa, es el eje sobre el que debería centrarse la discusión política: ¿Cuánto gasto público – una vez conseguido que los políticos no se lleven el saco? Pero la demagogia es acojonante. Las soluciones propuestas, “responsable”, “justa” y “sostenible”, no tienen relación con el falso dilema suscitado.

Aun así, yo voy a participar. No se le puede pedir lógica al producto de la LOGSE. Y voy a contestar que no a la primera y a la última, por las razones mencionadas. ¡Ah!, y me importa una higa de dónde sale la propuesta. Nunca me importa “quien” dice, sino lo que dice.

Pasen, y vean:

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