diciembre 2019


La actualidad ha entrado a saco en el último artículo de Marod [–>] y su discusión. Vaya, a lo bestia.

maya-forstater

Dice Marod:

negar esa posibilidad de autodefinirse a la persona nos acerca al totalitarismo social.

Que es exactamente lo que dice el juez que ha visto el caso, dando la razón a la empresa que ha expulsado a la pecadora.

Resulta que Maya Forstater opina en público (Twitter y tal), que es muy discutible que un hombre que se sienta mujer, o que tenga un certificado legal de que ha cambiado de hombre a mujer, sea una mujer. Alega que no puede dejar de creer que una mujer es un humano que, de producir gametos, los produce grandes. Digamos macroscópicos. Y que un hombre es quien, de producir gametos, los produce microscópicos. Y que no hay gametos intermedios. Y la diferencia de gametos tiene consecuencias; por ejemplo, de estrategia reproductiva.

La empresa en la que trabajaba expulsó a Maya por expresar esa opinión humillante para los transexuales, y el juez dictamina [–>] que la empresa tiene razón. Por lo que dice Marod, cambiando el término totalitarismo por absolutismo. Literalmente. Pone cinco veces la expresión en la sentencia, siempre de este tenor:

The human rights balancing exercise goes against the Claimant because of the absolutist approach she adopts.

Entiéndase: Entre el derecho de Maya a tener una opinión, y el derecho de los transexuales a no ser ofendidos, prevalece el de los transexuales porque la opinión es absolutista. Y supongo que sí se puede pensar y decir que los burros no vuelan, aunque sea una opinión igualmente absolutista, porque los burros no tienen derechos. Mientras que queda pendiente la duda de qué pasa con la opinión, no menos absolutista, de que los cojos no corren muy bien, o que estadísticamente lo hacen a menor velocidad. ¿No tienen dignidad los cojos?

En la discusión de lo de Marod, yo alegaba que el derecho debería castigar acciones, y que el castigo de las opiniones debería reservarse para la moral. El juez inglés no anda demasiado lejos de esa idea general, y fabrica una gimnasia bastante curiosa para resolverlo.

86 There is nothing to stop the Claimant campaigning against the proposed revision to the Gender Recognition Act to be based more on self-identification. She is entitled to put forward her opinion that these should be some spaces that are limited to women assigned female at birth where it is a proportionate means of achieving a legitimate aim. However, that does not mean that her
absolutist view that sex is immutable is a protected belief for the purposes of the EqA. The Claimant can legitimately put forward her arguments about the importance of some safe spaces that are only be available to women identified female at birth, without insisting on calling trans women men.

87 Human Rights law is developing. People are becoming more understanding of trans rights. It is obvious how important being accorded their preferred pronouns and being able to describe their gender is to many trans people. Calling a trans woman a man is likely to be profoundly distressing. It may be unlawful harassment. Even paying due regard to the qualified right to freedom of expression, people cannot expect to be protected if their core belief involves violating others dignity and/or creating an intimidating, hostile, degrading, humiliating or offensive environment for them.

88 As set out above, I draw a distinction between belief and separate action based on the belief that may constitute harassment. However, if part of the belief necessarily will result in the violation of the dignity of others, that is a component of the belief, rather than something separate, and will be relevant to determining whether the belief is a protected philosophical belief. While the Claimant will as a matter of courtesy use preferred pronouns she will not as part of her belief ever accept that a trans woman is a woman or a trans man a man, however hurtful it is to others. In her response to the complaint made by her co-workers the Claimant sated “I have been told that it is offensive to say “transwomen are men” or that women means “adult human female”. However since these statement are true I will continue to say them”.

Dos claves.

1) La creación del tabú.

Aunque distingue entre creencia y una acción separada basada en esa creencia que puede suponer acoso, si una parte de esa creencia necesariamente resulta en la violación de la dignidad de otros, ya no están separados creencia y acción. Y a tomar por saco la libertad de pensamiento.

Por ejemplo, creer que Dios no existe puede perfectamente violar la dignidad de otros, porque su dignidad depende precisamente de haber sido creados por Dios a su imagen y semejanza (Génesis 1:26-27). Y aunque las ideas sobre los derechos humanos evolucionen, y las creencias de los cristianos ya no estén entre los derechos humanos, lo que el juez nos está diciendo es que el ateísmo nunca hubiera tenido derecho a nacer, ¡porque cuando nació violaba la dignidad de otros! A tomar por rasca la Ilustración.

2) La gimnasia Kindergarten.

Maya tiene derecho a expresar su opinión de que debería haber espacios que estén reservados a las mujeres a las que se les asignó el sexo femenino al nacer, cuando sea un medio equilibrado para alcanzar un fin legítimo. Sin embargo, eso no significa que su visión absolutista de que el sexo es inmutable, sea una creencia protegida por a ley.

¿Mande? ¿En qué sentido podría no ser “absolutista”, y no ser ofensivo para transexuales, creer que una “mujer trans” puede ser una molestia insuperable en los vestuarios para una mujer de nacimiento? Por qué va a ser absolutista creer que el sexo es inmutable, y no ser absolutista creer que una “mujer trans” no es como una mujer de nacimiento, a ciertos efectos?

La ley a la que se agarra es la Gender Recognition Act, que dice:

Where a full gender recognition certificate is issued to a person, the person’s gender becomes for all purposes the acquired gender (so that, if the acquired gender is the male gender, the person’s sex becomes that of a man and, if it is the female gender, the person’s sex becomes that of a woman).

Para todos los propósitos, dice. Pero el cachondo del juez cree que no es absolutista establecer una diferencia absoluta entre mujeres nativas y mujeres trans, para un propósito. Y que la mera idea de “mujeres nativas”, que automáticamente establece la categoría de “mujeres no nativas”, no puede ser ofensiva para estas últimas si les da por sentirse ofendidas por ello. ¿Por qué? No lo dice, pero trasciende que sea algo como un principio de realidad. Son, efectivamente, “mujeres no nativas”. ¡Pero también son no-mujeres si usas una definición biológica de mujeres, coño!

La sentencia también toca otro aspecto mencionado por Marod. Pero va más allá. No se trata de “si no afecta al orden público”, ancha es Castilla. Se trata de algo más:

Freedom to manifest one’s religion or beliefs shall be subject only to such limitations as are prescribed by law and are necessary in a democratic society in the interests of public safety, for the protection of public order, health or morals, or for the protection of the rights and freedoms of others.

Dice proteger la moral. Pero en realidad protege una moral contra otra moral. Y contra la realidad biológica, pero eso es otra cuestión. A pesar de los disimulos, toda esta virguería legal no es más que la imposición por la ley, de, no ya la moral, sino de una moral particular. Y no precisamente mayoritaria. Y de lo de consenso social, ya ni hablemos. La mitad de las feministas están con Maya, progre y feminista donde las haya, y de la mano de J.K. Rowling, tan progre y feminista como la que más. Y se ha montado en Twitter un pollo termonuclear.

Marod y el juez inglés están convencidos de hacer de librepensadores muy liberales, pero su función y ejercicio es calcada de la de los curas y meapilas que prohibían el ateísmo. Lo aplican en otro sentido, sí; pero aplican lo mismo.

Acabo con palabras de Marod:

Ahí os siembro la duda… a ver qué nos trae la cosecha 😉

La sentencia en cuestión:

 

Por Marod

No suelo ver la televisión tradicional. Me empieza a parecer un tanto anacrónico eso de tener que tragarme lo que decida el responsable de la cadena de turno. Sin embargo, esta semana hice excepción a mi norma, y puse el aparato de fondo.

En la Sexta me encontré una entrevista a Carla Antoneli. Para los que no tengáis el gusto (o el disgusto, nunca se sabe) de conocerla, sólo os puedo decir que es diputada y transexual. De profesión artista, de las que compaginan el artisteo con el activismo político. Total, que a base de activismo pro-LGTBI, y defender los derechos de ese colectivo llegó a diputada. Ignoro de qué partido político, y ni ganas de buscarlo. Para eso está San Google.

El caso es que es me llamó la atención y dejé por un ratito la pulsión del mando a distancia de la TV. Hablaba cómodamente de la historia y la lucha por los derechos civiles de las personas transexuales, ya que la entrevista era en un tono amable y comprensivo. El viento a favor, vaya.

Reconozco que empezó a aburrirme un tanto, así que mi mente se puso a divagar. Me quedé pensando en la cantidad de siglas que se van incorporando a la cuestión de género (que se confunde o se funde con la identidad sexual). Yo me quedé en lo de L.G.T.B. Sé que hay por lo menos una I (¿Intersexual?) y alguna más. Me pierdo un poco, la verdad.
Es una especie de epidemia de géneros. Como si de repente, alguien hubiera abierto una caja de Pandora arcoíris, y salieran a la luz un montón de identidades de género que desconocíamos.
En un momento de la entrevista, Carla nos relata la satisfacción personal que le produce el hecho que de “aquellos que nos insultaban, nos golpeaban y nos encarcelaban, tengan que llamarme hoy señoría” (más o menos, la cita no es textual).

Creo que es un error enfocar el discurso de esa manera. Es un discurso excluyente, agresivo y provocador porque lo personaliza. Quita a las personas y queda mucho más aséptico, más limpito. Podría haber hablado de la satisfacción que le produce el hecho de que la sociedad española haya pasado en pocos años de maltratar a los transexuales a reconocerles sus derechos formales y que puedan ser diputadas, presidentas o cualquier otra cosa.
No pretendo que la señora Antoneli aprecie esta sutileza, o cambie una coma de lo que quiera decir, básicamente porque es una idiotez pedirle peras a un olmo. Pero creo que hay que señalarlo porque es uno de los problemas que tenemos: el uso de las cargas valorativas del lenguaje.

Y al final, me quedé pensando que la entrevista sólo analizó el asunto desde un plano puramente subjetivo y emocional. La puñetera estética, que nos puede más que la ética. Y como nadie habló de los Derechos que se ganan, y de otros que se ven afectados… pues me voy a quitar el sinsabor. Os jodéis, que va ladrillo 😉

Como no podía ser de otra manera, vamos al libro gordo de petete para comprobar qué dijo nuestro legislador supremo allá por el año 78 del siglo pasado.

Artículo 10

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social

Este es el artículo que nos garantiza que nos podamos definir como queramos. Libre desarrollo de la personalidad. Hay que fijarse también en esa coletilla de “los derechos de los demás”, pero en principio, si no afecta al orden público es una especie de “haz lo que te dé la gana”.

Estaremos de acuerdo en que cada persona debe poder tener el derecho de autodefinirse como quiera. Como si quieres decir que eres senelita, ya ves tú. Eso no presenta problema alguno.
El problema viene después. El problema viene cuando a esa “definición” pretendemos aplicarle este otro artículo:

Artículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Bien, nos definimos como intersexuales, o como Queer, o lo que sea y ya tenemos una “circunstancia personal o social”. Y empiezan los problemas. ¿Por qué yo no puedo casarme? ¿Por qué yo no puedo entrar en el ejército? ¿Por qué yo no puedo adoptar? etc etc etc.

Es un quebradero de cabeza, pero bueno, poco a poco se van incluyendo en la sociedad como miembros de pleno derecho, individuos que históricamente estaban denostados en nuestra sociedad. Y eso me parece algo positivo. Cuantos más individuos sean capaces de incluirse dentro del marco jurídico y social de nuestra convivencia, más opciones tenemos como Sociedad de aprovechar de todo lo que nos puedan aportar esos individuos.

El redoble de tambor viene cuando metemos en la coctelera este otro artículo:

Artículo 9.2

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Aquí ya empieza el delirio y surgen peticiones de lo más peregrinas. Esas cosas de paridades, discriminaciones positivas y tal. Trabajo para políticos, jueces y esa gente. La dificultad estriba en identificar (y sobretodo medir y demostrar) esos “obstáculos que impiden o dificultan la plena integración en la vida política, bla bla bla”. Y con lo poco amigos que son nuestros legisladores de hacer esos ejercicios, pues pueden salir leyes de esas difíciles de entender.

Concluyendo, que algún/a ya está roncando, con las reflexiones finales. Muy dylaniano, preguntas que lanzo al ruedo

El hecho de reconocer esa libertad de género, ¿No es una forma de fomentar las desigualdades en el seno de la sociedad? Me refiero, a que nosotros los hombres blancos heterosexuales se supone que somos los dominadores de esta sociedad “Hetero-patriarcal”… si nos van poniendo cajitas al paso, acabamos discriminando (incluso sin querer) a un montón de colectivos de los que ni siquiera habíamos oído hablar. Es difícil discriminar a alguien que ni siquiera sabes definir. No lo digo tanto por los géneros “clásicos” (hetero, homo, lesbi, bi), pero coño, de verdad, yo no sé qué es exactamente un intersexual. No sabría distinguirlo de un bisexual.

¿Es lícito coartar o coaccionar la libertad de los individuos en pro de mejorar su integración en la sociedad? Llevado al paroxismo podríamos negar todo género y empezar a denominarnos a todos personas. Cuantos menos colectivos, cuanto menos “indentitis”, menos problemas. Sin embargo, negar esa posibilidad de autodefinirse a la persona nos acerca al totalitarismo social. Varón/hembra y si no, no encajas en esta sociedad, chaval… vete a California que allí te dejan casarte con una gallina si quieres.

La sociedad evoluciona y aumenta, todo es más complejo. Y sí, la ventaja de la diversidad y la inclusión nos ayuda a una cooperación a escala de millones de individuos; pero el riesgo es que esto se convierta en una “jaula de grillos”, y entre tanto grito de “facha yo? facha tu puta madre” no nos entendamos.

Ahí os siembro la duda… a ver qué nos trae la cosecha 😉

Añado foto para la discusión (pm).

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Uno de los argumentos más clásicos de los afirmacionistas del drama climático, es que sólo se pueden modelar las temperaturas recientes conocidas (desde 1850) si se mete en el modelo el efecto de calentamiento del CO2.

Dejemos que desarrolle el argumento la web de referencia del activismo afirmacionista:

Testing models against the existing instrumental record suggested CO2 must cause global warming, because the models could not simulate what had already happened unless the extra CO2 was added to the model. All other known forcings are adequate in explaining temperature variations prior to the rise in temperature over the last thirty years, while none of them are capable of explaining the rise in the past thirty years.  CO2 does explain that rise, and explains it completely without any need for additional, as yet unknown forcings.

El argumento tendría cierto peso si se pudiera modelar decentemente la variabildad interna del sistema. Que no es el caso. Y aun así, sólo sería cierto peso; no mucho. Porque hay modelos que representan más o menos bien el pasado con mucho efecto de calentamiento del CO2, y otros con muy poco.

No, no lo has entendido mal. Hay modelos que reproducen más o menos bien la temperatura global entre 1850 y ahora, metiendo en el modelo un efecto muy grande del CO2 que hemos emitido. Grande, por ejemplo, como 5,6ºC de aumento de temperatura por doblar la cantidad de CO2 en la atmósfera. Y hay otros modelos que hacen exactamente lo mismo, con un efecto pequeño del CO2. Pequeño, como 1,8ºC de aumento de temperatura por doblar la cantidad de CO2 en aire. O sea, un efecto tres veces menor.

Y aquellos a los que los afirmacionistas llaman “negacionistas”, no niegan que el CO2 produzca calentamiento. Afirman que toda la evidencia empírica apunta a un efecto entre pequeño y moderado. Y también tienen la osadía de decir que ese efecto moderado de calentamiento, es más probable que se demuestre beneficioso en conjunto, que perjudicial.

Guy Callendar, padre de lo que se podría llamar la “climatología del CO2”, era un “negacionista” redomado.

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En dibujito, el cachondeo de “los modelos” se puede expresar así.

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Supongo que se entiende. Hay modelos climáticos que sí entran dentro de lo que dicen los malvados “negacionistas”. Especialmente en la nueva generación, la CMIP6. Y destaca dentro de ellos un modelo heroico. El mismo que ocupaba la posición más baja en la generación CMI5, la repite en la CMIP6. Es el modelo del INM-CM (Modelo Climático del Instituto para Matemáticas Numéricas, de Moscú).

Como muestra el gráfico del principio, reproduce la temperatura global de superficie, entre 1850 y ahora, tan bien como cualquier otro. Mejor que muchos.

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Y no sólo. La temperatura global de superficie es la parte fácil, porque los modelos están “tuneados” para conseguir precisamente eso. Y lo hacen todos. Lo que no hace casi ninguno es aproximarse en el calentamiento más arriba de la superficie. Que es más relevante, porque es donde se produce “el efecto invernadero”. Casi ninguno … ¡menos el modelo jabato de Putin! Lo podemos ver en el clásico gráfico de Christy; es el único modelo que va junto a las observaciones en la troposfera media.

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Así que el gran argumento es bastante bastardo. Nadie dice que el CO2 no tenga ningún efecto en la temperatura; vaya, entre los especialistas críticos del cuento de terror del clima. Y “los modelos” no dicen todos lo mismo. Ni de coña. Aun más. Como veíamos el otro día, según avanzan las generaciones de los modelos, el mensaje es cada vez más dispar entre ellos.

(Nota: ECS es lo que calienta el modelo la temperatura de superficie por doblar el CO2, y esperando al equilibrio del sistema – unos siglos).

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Es verdad que cuando los afirmacionistas hablan de “los modelos”, se refieren a la media de los modelos. Pero es que la media de los modelos es un resultado francamente poco popular entre ellos mismos. ¡Son los modelos los que no creen en la media de los modelos! ¿Vamos a no hacerles caso en lo único con sentido que dicen?

Total, otra trola: no se puede modelar el clima que hemos conocido, sin contar con el efecto del CO2. Bueno, ningún sistema caótico se puede modelar, pero lo que modelan los chicos del clima sí se puede hacer con un efecto moderado y nada preocupante del CO2. Los rusos, que no tienen ningún problema con la idea de que en la taiga haga un poco menos de frío, ni están nada histéricos con el asunto, lo hacen estupendamente.

¿Vamos a creernos el modelo INM-CM, porque nos guste? ¡No, eso es cosa de los afirmacionistas! Solamente estamos jodiendo un argumento bastardo muy muy habitual.

Fuentes:

 

 

La respuesta depende de lo que queramos saber, por supuesto. Si se trata de entender los intríngulis de cómo funciona el sistema climático, y otras interesantes pero arcanas cuestiones académicas, es muy posible que con la gran mejora de los modelos climáticos vayamos sabiendo más. Desde luego dan más detalles, aunque habría que saber si son detalles correctos, o si son compatibles entre unos modelos y otros. Pero si se trata de la emergencia climática que nos tiene en un sin vivir, de si estamos a diez años o a dos mil de la hecatombe, lo que necesitamos saber es cuánto calentamiento se puede esperar por las emisiones de CO2. No es lo mismo una bañera a 30º, que a 93º.

Por ejemplo, el último gran informe de IPCC, el AR5 de 2013, decía que el calentamiento más probable por doblar el CO2 en la atmósfera era entre 1,5º y 4,5º. Sin poder dar una cifra concreta de mayor probabilidad, por incompatibilidad entre las distintas líneas de evidencia.

El asunto es que se trata de problemas que encaras de forma muy diferente si la cifra real está cerca de 1,5º, que si está cerca de 4,5º. Usarías estrategias diferentes, y elegir la equivocada podría ser muy doloroso.

Los chicos del clima tienden a estar muy obsesionados con la idea de la media de los modelos. Pero como vamos a ver, esa media parece tener cada vez menos sentido. Y cada nueva generación de modelos climáticos nos está haciendo saber menos, respecto de esa pregunta clave para el asunto de la supuesta emergencia. Por una parte se desparraman más, dando una respuesta con mayor incertidumbre en lugar de menor. Y por otra parte, la media de los modelos va siendo cada vez un valor menos popular para  los modelos mismos. Cada vez son menos los que dan una respuesta cercana a la media, y tienden a preferir, o valores francamente más bajos, o francamente más altos.

Valga como resumen este gráfico de los resultados de los modelos, para esa pregunta de cuánto se calentaría el clima por el CO2, representando la frecuencia -por tramos- de respuestas de las tres últimas versiones de modelos climáticos. ECS, o equilibrium climate sensitivity, es lo que calentaría el CO2 por doblar su cantidad. Lo de la última generación, CMIP6, es relativamente provisional porque todavía no han salido los datos de todos los grupos de trabajo.

Las barras marcan el número de modelos que da un resultado en ese margen, y cada el margen es de 0,5º, desde cero a siete grados. La cifra significa el final del margen: donde dice 0,5, quiere decir los resultados entre 0,1º y 0,5º, ambos incluidos.

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Se ve claro cómo se van desparramando.

  • Rango versión CMIP3: 2,1º – 4,3º
  • Rango versión CMIP5: 2,1º – 4,7º
  • Rango versión CMIP6 (provisional): 1,8º – 5,6º

Esto no es saber más sobre cuánto calienta el CO2 en la playa, según “mejoran” los modelos, sino menos.

Podemos ver los histogramas de las dos últimas versiones, juntos.

Lo que ha cambiado, hacia más calentamiento, es el extremo de los modelos que tienen una ECS alta; el otro apenas lo ha hecho. Si divides los resultados de estas dos últimas generaciones de modelos por la mitad, la mitad baja ha subido la media en sólo 0,2º, entre una y otra versión; pero la mitad alta lo ha hecho en 0,8º. Cuatro veces más.

Cada vez van teniendo más pinta de una distribución bimodal. Con dos “modas”, o valores más populares o probables. ¿Influiría eso en que en el último IPCC no dieran un valor más probable, como otras veces solían? El motivo que alegaban era la falta de acuerdo entre las distintas lineas de evidencia. (Modelos, y otras cosas). Pero hubiera tenido gracia que hubieran dicho que el valor más probable era la media de los modelos, como la vez anterior, y alguien les enseñara un histograma de los mismos, que nunca suelen poner, y dijera: ¿cómo va a ser el valor más probable, cuando ese es el resultado que menos modelos dan? ¡En esa zona sólo hay dos modelos, y en la más popular hay siete! En la siguiente, cinco. Y hay con cuatro, y con tres. No parece que la media sea un valor especialmente probable.

Tiene más matices esto de la ECS y su distribución. El argumento por excelencia de los “afirmacionistas”, en defensa de su idea y de sus modelos, es que sin el efecto de calentamiento del CO2 no podrían reproducir la temperatura global desde que se mide con termómetros (hacia 1880). Es un buen argumento si aceptamos alguna asunción que no está probada; pero, vale, ¿de qué efecto de calentamiento del CO2 hablamos? Porque dicen “calentamiento”, así, a pelo; pero en absoluto es lo mismo un efecto de calentamiento 1,8º por doblar el CO2, que uno de 5,6º en la misma circunstancia. Y sin embargo, con efectos tan distintos reproducen igual de bien las temperaturas de los últimos 150 años. Es como si consiguieran un modelo en el que se vive igual ganando 30.000 €, que ganando 93,000 €. Algo huele bastante raro.

Ahora la gran pregunta es qué dirá el IPCC en su próxima Biblia respecto a la sensibilidad climática. Respecto a cuánto se puede esperar que caliente el CO2. Si añadimos los nuevos modelos CMIP6 al gráfico que solemos poner sobre la idea al respecto de diferentes métodos y grupos, nos queda así.

Cálculos observacionales nuevos, no hay. Lo que si hay es algún “paper” de muy última hora (no hay tiempo de responder), pretendiendo que ese tipo de cálculos basados en la temperatura conocida con termómetros, que siempre habían sido kosher, ahora resulta que ya no valen. Porque patatas.

De alguna manera van a tener que salvar la narrativa preestablecida. Lo interesante será ver con qué cuento salen. Pero lo que no hay cuento que salve es que sus prodigiosos modelos, cuanto más mejoran, menos respuesta dan.

– ¿Cuánto calienta el CO2; cuánto problema es, si es que es problema?

– Depende.

– ¿De qué?

– Del modelo; de la linea de evidencia; de cosas.

– ¿Y ese famoso consenso?

– Bueno, el consenso es que calienta. Y que eso es “malo” porque lo asociamos moralmente a “pecado”, y con independencia de la cantidad; no por ninguna evidencia empírica, ni nada razonable. ¡No seas “negacionista”!

– ¿Y en qué sentido es peor ser “negacionista”, que “afirmacionista”? ¿Va de popularidad, de la niña Greta, o qué?

Fuentes (me había dejado ayer las fuentes atrás, por si alguien quiere repetir los histogramas).

La obsesión más recurrente y extendida entre los divinos afirmacionistas, es, desde el principio, silenciar al resto. Y lo hacen en todos los niveles. Da la mismo que sean los científicos, insultando y acosando a sus colegas díscolos; los políticos, demonizando a sus adversarios; o los periodistas, que más parecen perros de ataque que gente de letras. El ejemplo de hoy es una periodista, para mi desconocida, que no es ya que quiera silenciar la opinión contraria, sino que lo expresa con una crudeza y falta de rubor digna de un fraile en celo místico. Digamos, con calentamiento global.

El Español, entre otros, no lo cojo ni con pinzas. Pero a menudo me mandan cosas de la prensa, y las veo. Normalmente no hago mucho caso; en el circo de los payasos lo normal son las payasadas. Y por jemplo es divertido leer, supuestamente en serio, que los caballos tienen problemas de obesidad porque el cambio climático hace crecer mucho la yerba.

Supongo que también iremos todos notablemente más colocados que antes, por el mismo motivo. Es un espectáculo lo que crece la maría con el cambio climático y la fertilización del CO2 extra. La diferencia es que los negacionistas no quieren silenciar a los afirmacionistas, ni han querido nunca. Ni siquiera cuando se trataba de una minoría más bien extravagante. ¿Por qué iban a querer? Es frecuente que ideas aparentemente estrafalarias amplíen el campo de visión, y con ello el del conocimiento. Silenciar ideas no forma parte de la estrategia de adquisición de saber. Pero sí es el elemento clave de otro ejercicio muy conocido, y opuesto. La imposición de tabúes. La dictatorial arbitrariedad de la moral. Y ahora que los frailes no pintan gran cosa, tenemos a periodistas, y periódicos, ejerciendo su labor. Como Laura M Mateo.

Espero que no se enfade Laurita, pero el argumento parece fácil. Tapar bocas no es un función del periodismo, ni ha sido nunca. En cambio, es la esencia de frailes y otros campeones morales. Si no quiere que le llamemos monja, podría empezar por dejar su complejo de tapabocas.

Probablemente no merezca la pena comentar las nueve imágenes. La moralina no es susceptible de ser afectada por datos, ni por argumentos; funciona exclusivamente mediante etiquetas tabú. Pero la cabra tira al monte, y no lo puede evitar.

  1. Un iceberg flota en un fiordo en Groenlandia. El cambio climático puede tener consecuencias para la vida en la Tierra que tan solo se han comenzado a presenciar. El deshielo de los polos …
  2. Piscinas formadas en el hielo del glaciar. El deshielo en los polos es una de las consecuencias del cambio climático …
  3. Inundaciones en el Rin, en Alemania. El cambio climático también provocará fenómenos meteorológicos más bruscos y cambiantes.
  4. Un secarral. Grietas en la arcilla de la presa municipal. En la otra cara de las inundaciones se encuentran las sequías. Según el IPCC, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarán el calentamiento global y producirán cambios duraderos …
  5. Donald Trump. Desde un punto de vista ambiental las consecuencias de que el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero abandone sus actuales objetivos de reducción de emisiones son imprevisibles.
  6. Greta, la niña icono, navegando. El planeta entero está pendiente de ella.
  7. Manifestantes contra el cambio climático en Atenas (Grecia).
    La presión en las calles también ha ido en aumento en todo el mundo.
  8. Un niño recoge vasos de plástico de un río contaminado en Yakarta.
    Otra de las facetas de la contaminación del medioambiente tiene que ver con los plásticos de los millones de productos que se consumen en todo el mundo y, en concreto, los microplásticos, que terminan formando parte de los ecosistemas.
  9. Montones de peces muertos yacen junto a desperdicios en la presa municipal
    Todas las consecuencias del cambio climático tendrán repercusiones impredecibles para la vida en la tierra, no solo para los seres humanos, sino para todas las formas de vida animales y vegetales.

No sostengo que para ser afirmacionista haya que ser imbécil, lo mismo que no lo creo necesario para ser un fanático religioso. O ideológico. Pero los tres fenómenos producen siempre un rosario inevitable de imbecilidades.

Los nueve “argumentos” de Laura se reducen a tres. Deshielo (1 y 2), consecuencias … en el futuro (3, 4, 5 y 9), y la popularidad del movimiento moral (6 y 7).

Deshielo. El deshielo demuestra un calentamiento (que los negacionistas no niegan), pero eso lo demuestran mejor los termómetros. Lo que no demuestra es la causa del calentamiento, y mucho menos un problema debido al mismo. Deshielos mucho mayores ha habido a lo largo del Holoceno, sin que fueran un problema para nadie. Ni humanos, ni animales, ni plantas. Tampoco es un problema ahora. Lo que sí es un problema, siempre, es el crecimiento del hielo y los glaciares. Vaya, para los que viven cerca.

Consecuencias … en el futuro. Ninguna foto del presente puede demostrar nada sobre el futuro. Inundaciones y sequías ha habido siempre. Y es cierto que el IPCC dice que habrá más en el futuro, pero no dice que haya más en el presente. Y las fotos son del presente. Por otra parte, los modelos del IPCC son especialmente malos con la hidrología, ¡según el mismo IPCC! Y según cualquiera que haya estudiado el asunto.

Popularidad del movimiento moral. Es completamente cierta. Supongo que el “argumento” de Laura será que uno no debe ponerse en contra de movimientos morales de mucha popularidad. Por ejemplo, el islamismo en el mundo musulmán. Y el consejo es muy sabio, si de tener un vida tranquila se trata. Pero resulta francamente estúpido que la animosa periodista crea que ese es un argumento que vaya a tapar la boca, por ejemplo, de los sufridos ateos musulmanes. Ya saben que les espera un vida con muchos inconvenientes. Y de primera mano; no necesitan periodistas que se lo cuenten. Tampoco se van a creer que la popularidad establezca la verdad. Creer lo contrario es el motivo de que sean ateos en un mundo tan hostil para ellos.

Resumiendo. Es imposible que si Laura tiene un mínimo de conocimientos, y un mínimo de capacidad de razonar, crea que va a tapar ninguna boca con sus nueve gráficos de chichinabo. Y seguro que no lo cree. Pero sí debe saber que está en modo clickbait, y tratando de estimular a los que ya tenían el tabú incrustado, y el celo moral por las nubes.  O sea, haciendo pornografía moral. Podría haber quien piense que está siendo un poco guarra.

Añadido (algo) posterior. En realidad hay un cuarto “argumento” en las nueve fotos. Sería la porquería en la naturaleza (8 y 9). Pero eso no tiene nada que ver ni con el clima, ni con los supuestos negacionistas cuyas bocas hay que tapar. Supongo que por eso lo había dejado atrás. No es un argumento respecto de lo que promete el título.