12 julio 2019


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Chakrabarti hizo una revelación inesperada. “Lo interesante sobre el Green New Deal”, dijo, “es que en un principio no se trataba del clima en absoluto”. Ricketts recibió esta sorprendente idea con una atenta cara de póker. “Vosotros creéis que se trata de clima?, continuó Chakrabarti. “Porque nosotros realmente lo vemos como un cómo-cambias-la-economía-entera”.

Aunque los nombres probablemente no te suenen, esta vez no se trata de un académico más o menos cantamañanas vendiendo su libro. Era el primer contacto entre un candidato demócrata a la presidencia, en 2020, y el jefe de gabinete de una congresista. Y el Washington Post especifica: más que un jefe de gabinete al uso, se trata se trata del líder de un movimiento político.

Tan líder, como que el Green New Deal, y la misma Alexandria Ocasio-Cortez, son criaturas de Chakrabarti. Un niño tecnológico que, después de forrarse con start-ups en Sillicon Valley, se ha reconvertido en estratega político de la extrema izquierda millenial. Un Bernie Sanders con 33 años, pero más en plan de manejar los hilos y las marionetas que de ponerse en el atril. En la campaña de Sanders fue Director de Organización Tecnológica. Cuando acabó, fundó, junto a dos compañeros de aquel proyecto, un comité político. El Brand New Congress. Con la idea de ayudar a elegir a cientos de congresistas de esa línea política, a base de activismo comunitario y crowd-funding. Puede recordar a la idea del Tea Party, en versión kindergarten. O  Podemos, pero con cerebro y muy buenos programadores. Vaya, con Sillicon Valley detrás, en lugar de Roures.

De ahí salió Alexandria Ocasio-Cortez. El Brand New Congress fue un relativo fracaso, si se miran los números. En vez de cientos de candidatos, consiguieron reunir doce. Y de ellos, sólo Ocasio-Cortez superó las primarias, y la elección como congresista. A cambio, desde el punto de vista del impacto les ha ido muy bien. Han hecho nacer una estrella. Y se entiende muy bien el juego de palabras del titular del Washington Post. El Jefe de Cambio, en lugar del Jefe de Gabinete. Queda claro quién piensa y manda. Y no es la camarera del Bronx. Lo que ella ofrece es la “conexión” con los millenials, vía Twitter.

Así sintetiza Chakrabarti el Green New Deal, su criatura:

Significa presentar lo más ambicioso, atrevido, lo más grande que podamos, y entonces crear un movimiento alrededor de ello.

(La cita viene de Wikipedia [–>])

Y sigue la reunión con Ricketts, el candidato demócrata a la presidencia que basa su campaña en el “cambio climático”. No niega la idea del uso bastardo del cuento del clima, según recoge el Wapo:

“Sí,” dijo Ricketts. Luego dijo: “No.” Y entonces añadió: “Yo creo que es dual. Tanto desafiar lo que es existencial en el clima, como crear una economía que contenga más prosperidad. Más sostenibilidad en esa prosperidad – y una prosperidad más ampliamente compartida, igualdad y justicia”.

Y el periódico lo resume:

Movilización económica nacional. Justicia. Comunidad. Era un reconocimiento de lo lejos que ha llegado el movimiento progresista dentro del “establishment” de Washington. Todo es interseccional ahora – incluyendo la descarbonización.

Este es un paso muy distinto del “Ocuppy Wall Street”, aunque sea parte del mismo camino.

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Y es curiosa esa idea, tan extendida, de que el mundo de Twitter es marginal, y sin influencia en el mundo real. Las algaradas callejeras, tan espectaculares con los  niños con las caras pintadas, se dejan su peso político en la performance misma. ¿Y después qué? Y después no hay nada. Pero desde Twitter, no es que el kindergarten influya, es que dirige el debate público. No hay periódico serio, así sean los más influyentes del mundo, que no ponga “tuits” como parte de su información política, todos los días. Y por ejemplo ese Green New Deal, que les parece una payasada surrealista incluso a los científicos que crearon la alarma climática, es ya parte importante del calendario y del futuro de ambas cámaras en EEUU. ¡Incluso los republicanos están proponiendo alternativas y transaccionales a una fantasía irrealizable! Y eso lo hace Twitter.

En el juego clásico de interacción entre parlamento y redacciones de medios de comunicación, las payasadas pueden llegar hasta cierto punto. Más allá, empiezan a sacarle los colores al payaso, y se nota. Porque hay posibilidad de crítica, y la crítica pesa. Pero háblale de crítica, o de colores en la cara, a un Chakrabarti que sabe muy bien cómo está manejando Twitter, y a quién se dirige.

The Guardian:

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¿A Brave New World? Ni la imaginación más libre de carga podía imaginar cómo iba ser. Y de nuevo, la realidad supera la ficción. De largo. De muy largo.

Por Luis, desde Florida

Comienzo con la festividad del 4 de julio, día de la Independencia de EEUU y la parada militar que programó Trump. Como casi siempre, me encuentro defendiendo a Trump, como si fuera un miembro infantil de su fan club pero es que me siento obligado a contar la clara realidad evidenciando lo que dicen aquellos que no permiten que las opiniones sean alteradas por los hechos. Por los que no se han enterado todavía que a los hechos les importa un pepino los sentimientos del ser humano.

Y como ejemplo, Joy Reid, una “analista” de la CNN, no pudo resistir sus sentimientos para pronosticar que Trump iba a celebrar el 4 de julio con un alarde de la armada militar, para amenazar a los americanos de la resistencia (a Trump). Joy no fue la única. Pasaron decenas de analistas de todos los colores pronosticando la llegada de los nazis o algo parecido al régimen de Corea del Norte, cosa que no me la invento, sino que lo mencionaron. Tanto llamarle nazi y Hitler, parece que se lo están creyendo.

https://www.realclearpolitics.com/video/2019/07/02/joy_reid_trump_display_of_military_armada_on_july_4th_a_threat_to_americans_in_the_resistance.html

Pero en el breve video del noticiero ABC de abajo, se puede verificar que los militares del desfile no parecían amenazantes, sino ceremoniosos, sin armas y caminando a un paso más natural que militar. Sin levantar las piernas rígidamente a dos o tres palmos del suelo, vaya. Se exhibieron (no rodaron) dos tanques y otro par de vehículos de combate. Eso sí, sobrevolaron dos docenas de aviones de todas las fuerzas: helicópteros, cazas, bombarderos…. Os aseguro que no cayeron ni bombas, ni misiles sobre los de la resistencia a Trump. Ni siquiera se observó en sus frentes el fatídico laser rojo. Es más, se pudo observar una manifestación con el ya internacionalmente famoso globo Baby Trump. Cómo un dictador, como pintan a Trump, pueda permitir este tipo de ofensas 24/7 en los noticieros es algo difícil de comprender para uno que se fija en los hechos. Fueron prominentes las carrozas, las numerosas bandas y hubo hasta bailarines del rock-1950s. A la celebración acudieron unos 150.000 que estoy seguro que dejaron menos basura que los de la celebración Orgullo Gay de Madrid. Así son los despreciados deplorables rednecks que siguen a Trump.

Como los críticos también pronosticaron que el discurso iba a ser narcisista y puramente político, después de escucharlo tuvieron que corregirse diciendo que fue una lección de historia que se podría haber visto en el programa School-house Rock, donde unos muñequitos enseñaban historia a los niños el sábado a la mañana. Y según ellos, omitió los derechos de las mujeres, la supresión de los votos de las minorías y el problema de los homeless. Para cubrir todo eso, me hacen pensar que hubiesen preferido escuchar un discurso de Fidel. Todos sabemos hace tiempo, que Trump no es un intelectual a la Thomas Jefferson y que se dirige casi siempre a Joe Seis Cervezas con el lenguaje y sofisticación que corresponde. Se sabe que acudía a sus construcciones frecuentemente para hablar con los obreros y especialistas. Después de casi tres años, es hora que los analistas recapaciten en los hechos. Cosa que no ocurrirá por todo lo invertido vilipendiándolo.

https://abcnews.go.com/WNT/video/crowds-filter-national-mall-anticipation-trumps-4th-july-64138910

(Vídeo que describe el evento, 2.5 min.)

Este vídeo es sobre los críticos, 11 min.

https://www.realclearpolitics.com/video/2019/07/05/cnn_panel_trumps_july_4_salute_to_america_event_was_like_school_house_rock_history_lesson.html

 

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Por fin se televisó el primer debate de los candidatos demócratas al final del mes de junio. Se realizó en dos días consecutivos dividiendo en dos el número de candidatos. Justo antes, se publicó un artículo en el que describía las declaraciones controversiales de los candidatos. Les quedan otros nueve antes de las elecciones y en el debate no desviaron mucho de las declaraciones previas:

Cory Booker y Kamala Harris apoyaron la ley de “reparación a los descendientes de esclavos”, ley que se propuso en el 1989 por el poderoso congresista afro-americano John Conyers, quien se vio forzado a dimitir hace un año, cuando al menos una docena de ex-empleadas le aplicaron el #MeToo. La ley ha estado en limbo todas estas décadas años, pero parece que estos candidatos, ambos afro-americanos la consideran necesaria. Curiosamente, ambos son parciamente blancos y se sabe que Kamala tuvo un ancestro en Jamaica que se dedicaba a la trata de esclavos. Pero aparentemente no ven ninguna incoherencia. En adición, el Senador Cory Booker quiere pasar una ley que hará responsables de forma criminal y económica a las farmacéuticas que producen opioides para el dolor. Mientras que es obvia la necesidad de tomar medidas para evitar la horrorosa plaga de sobredosis que tenemos en EEUU (17.029 en el 2017), dicha responsabilidad debe caer primordialmente en el que abusa y parcialmente también en el doctor que las receta más de lo justificado. Echarle la culpa a la BMV y las carreteras por matarse al conducir a 200 kms/hr me parece una aberración.

Elizabeth Warren y Bill DeBlasio mantuvieron el deseo de eliminar los seguros de sanidad privados que tienen unos 170 millones de ciudadanos y socializar totalmente sanidad. Aunque gusta la idea en general, la gran mayoría están opuestos a esta medida cuando se enteran de la necesaria subida de impuestos, las restricciones con los doctores y hospitales, etc., etc. Como es complicado criticar los números positivos de la economía actual, Elizabeth Warren puntualizó que “no funcionaba para muchos”. Hay un 3.7% en el paro, el más bajo en décadas; hay 6 millones de puestos de trabajo disponibles para quienes tengan la capacitación…. “pero no funciona para muchos”. No sé si pensarán lo mismo los que ahora tienen un sueldo semanal.

Robert O’Rourke, cuyo único logro es el de haber perdido por sólo un 4% al reconocido senador Ted Cruz en las elecciones del senado por Texas, declaró que la economía estaba “trampeada”. (???) Y como en la campaña anterior usó el apodo de Beto (Robert en español) también tuvo la valentía de hablar en nuestro leguaje (de bastante mala forma por cierto) para ganar puntos con los latinos. Lo meritorio del resultado cerrado (en este caso) es el hecho que Beto tuviera la capacidad de dar la imagen necesaria a los fuertes donantes, para que aportaran los $90 millones que se gastó. Y forzó a Ted Cruz que se gastara otros $45 millones, por un total que rompió el record de las elecciones para senador. El tío está maduro y a punto de caer.

Julián Castro como es natural, declaró que se debía descriminalizar la entrada ilegal en EEUU, porque causaba la separación de las familias. O sea, fronteras abiertas. DeBlasio le apoyó en la idea. Es más se posicionaron a favor de dar sanidad gratuita a los ilegales. La moderadora continuó preguntando cuántos del panel apoyaban sanidad gratuita para los ilegales y todos, incluyendo Biden que lo hizo tímidamente, levantaron la mano. Va muy en contra de las encuestas, pero en estas elecciones no parecen ser un barómetro. Parece más bien que quieren llamar la atención como si fuera sinónimo de positivo. También es curioso que la separación de familias (niños de adultos) que se hace inicialmente con la intención de preservar la seguridad de los menores, sea un problema únicamente cuando entran en EEUU, pero no las veces que los coyotes del cartel usan los mismos niños para unirlos con otros adultos desconocidos y facilitarles la entrada. Ni cuando los padres permiten su salida de Honduras solos. Ni se menciona los cientos y cientos de emigrantes que mueren de sed en el camino desértico, antes y después de cruzar la frontera. Ni de los $2.300 millones que se estima que ganan sólo en el tráfico de humanos. Ni de la cantidad de drogas que pasan. Se enfoca sólo en los datos y la perspectiva que perjudica a Trump y a los republicanos. Por fin han admitido que hay una crisis humanitaria, pero los congresistas que controlan los fondos no quieren gastar en ello por miedo a que Trump gaste sólo en construir la Pared. Es lo que alegan.

El candidato y congresista Eric Swalwell, no muy conocido pero sí estridente, ha decido retirarse. Y en su lugar entra un billonario ($1.600 millones) que piensa gastar $100 millones de su bolsillo. Hizo su fortuna con fondos de inversión, vendió su parte en el 2012 y el 2013 fundó la empresa NextGen América que se dedica a la energía eólica y activismo progre. Ya ha conseguido un contrato serio en Michigan para aumentar el porcentaje de energía “renovable” al 25% para el 2030. Fracasó en Florida, pero también está apostando en Arizona y Nevada. Es obvio que su negocio y la política van de la mano pero los progres no ven este conflicto. Lleva meses exigiendo a los congresistas que enjuicien a  Trump.

El claro favorito Joe Biden estuvo programado para el segundo día y curiosamente, en el primero todos lo ignoraron. Típicamente, en las campañas sacan todos los trapos sucios del rival a relucir, pero nadie lo hizo. Quizás las posibles repercusiones con él y/o votantes. Pero en el segundo debate, en el que estuvo presente con Kamala Harris, ésta le acusó de haber estado en contra del transporte escolar de alumnos entre vecindarios para lograr una integración racial. Un  tema poco popular aún entre afro-americanos de los 1970s. Pero como tiene connotaciones de racismo hoy día, Kamala logró tambalear las encuestas hacia su favor y restando entre 5 y 10 puntos a Biden. Inocentemente, Biden también defendió varias veces su congenialidad con otros senadores segregacionistas de aquellos tiempos y le está costando intención de voto de muchos negros. Y este tío tiene 40 años de experiencia política. Como mencioné la vez anterior, se puede crear una biblioteca dedicada a las meteduras de pata de nuestro Joe. Como es de esperar, los medios siempre le perdonan. Sonríen diciendo “Joe es Joe” y ahí se acaba. A Bush W (sin mencionar Trump) lo crucificaban al mínimo descuido. Y su última es para un lugar especial en esa biblioteca imaginaria. Nos ha declarado que la injorencia de los rusos en las elecciones no hubiese ocurrido en su reloj ni el de Obama. WHATTT??? El Congresista republicano Davin Nunes ya advirtió a otros del Congreso que en el 2014 Rusia estaba infiltrando para crear desconfianza en las elecciones, pero la Administración de Obama hizo caso omiso. En abril del 2016, varios rusos que pretendían ser ciudadanos fueron imputados y declarados culpables de dichos actos, pero huyeron a Rusia. Que yo sepa, Obama fue presidente hasta el 20 de enero del 2017, factor que Biden no debe tener en cuenta. Es debido a este tipo de errores, la falta de coherencia, los titubeos en el debate, la ausencia de energía, así como varios casos de conflicto de intereses muy graves, permiten especular que ni llegue a ganar las primarias, aunque es todavía claro favorito.   https://www.realclearpolitics.com/video/2019/07/05/biden_russian_election_interference_would_not_have_happened_on_my_watch_and_baracks_watch.html

Por ahora todo apunta a que los demócratas que no se inclinan más a la izquierda, no ganarán las primarias. Y los que lo hagan, tendrán dificultades en las generales. Pero también vivimos con la realidad de que Trump puede darse un tiro en el pie en cualquier momento. Por ahora, todo parece favorable al presidente. Y ha recaudado $105 millones el segundo trimestre de este año, colocándole en camino de por lo menos $1.000 millones para las generales. Pero su amplia impopularidad y la enemistad con los medios no le permiten mucho margen de error. Depende mucho de cuál sea el ánimo de los votantes en año y medio. Basado en los números económicos, o en los sentimientos. Tenemos más de un año de suspense.