Por Luis, desde Florida

Se podría asegurar que la campaña electoral de EEUU, en el caso de los demócratas, comenzó en noviembre, al finalizar las elecciones para el Congreso, ya que fue un triunfo. No uno de echar cohetes, pero un triunfo de todas formas y los políticos saben los métodos para sacar la máxima tajada en cualquier situación. Hasta de las crisis, vaya, como le gustaba indicar a Rham Emmanuel, asesor de Obama. Trump nombró para ello a su director hace varios meses, pero de la forma que yo percibo, el discurso del Estado de la Nación del 5 de febrero fue como el cohete de las fiestas de San Fermín. Un discurso de 80 minutos, el tercero más largo en 50 años. Extrañamente moderado de tono, pausado y reconciliador en ocasiones pero incluyendo también numerosos dardos para los demٕócratas. Como siempre, exento de palabras sofisticadas, las frases fueron cortas y los conceptos sencillos de entender para ayudarnos a los “deplorables” en su digestión. A 180º de los discursos de Obama en todos los aspectos, incluyendo el de la honestidad, aunque las opiniones en esto van por partido. Prueba es, que al poseer los progresistas, una capacidad intelectual tan superior, antes de leer u oír una palabra, se apresuraron a advertirnos que estaba plagado de mentiras. Con la colaboración de los medios, claro. Pero parece ser que Trump ha “mentido” de forma muy creíble mostrándonos a los “deplorables” y otros, los logros de su Administración, cosa que los medios se niegan a publicar. A “mentido” de tal forma, que las encuestas de Rasmussen, a las que sigo religiosamente, dicen que su popularidad ha subido del 45% en 4/2, a 48% el 6/2 y al 52% en el 11/2. Se han estabilizado en el 50%. La de Gallup, que siempre tiene marcas más bajas para Trump y los republicanos, también ha registrado una subida del 37% al 44%. Un 7% de aumento en popularidad con un discurso “lleno de mentiras”. Nota: Las diferencias de las encuestas de Gallup (y otras) a las de Rasmussen, se dan por el método. La mayoría hacen las encuestas entrevistando a adultos o votantes registrados, mientras que Rasmussen entrevista a votantes probables. Y tiene su lógica, porque hay grupos de votantes que no acuden a las urnas asiduamente en un porcentaje superior. Para ilustrar, en Florida hay un 2% más de demócratas registrados que republicanos. Pero los últimos 4 gobernadores han sido republicanos. Un caso más destacado e ilustrativo es el del estado de Kentucky donde hay una diferencia de registración 50% (D) y 41% (R), pero también tienen un gobernador republicano y Trump ganó allí 63%-33% contra Hillary. Importante es el tercer gráfico de Gallup, que muestra el aumento del reconocimiento de los demócratas y los independientes por un 8%-12% sobre la situación de la economía y su perspectiva al futuro económico. Por ello el tirón de las encuestas favorables a Trump.
O sea, la realidad convierte a los intelectuales en “deplorables”.

Abajo el índice de la popularidad de Trump obtenido diariamente por Rasmussen entre votantes probables.

Interesante es la observación de Rasmussen. Trump no puede ganar las elecciones, pero los demócratas sí pueden perderlas. Y por lo que leo, opino también que los demócratas se van a pegar un tiro en el pie.

Ya son cerca de 10 los candidatos demócratas para la presidencia y todos ellos se están situando lo más lejos posible de Trump y hasta de la moderación. La mitad de los demócratas prefieren el socialismo (aunque no sepan definirlo) y ya hay congresistas que sin disimulos se declaran socialistas y son elegidos en esos distritos. Por lo que las primarias de los demócratas destacarán por los posicionamientos hacia el extremo progresista. Hay algunas declaraciones que no creo que vendan muy bien en el mundo de los “deplorables” y otros votantes con un poco de sentido común. Por ejemplo, el senador de New Jersey, Corey Booker, un tiarrón de 1.90 mts y que se asemeja más a un jugador de fútbol americano que a un político, decidió ser vegano en el 2014. Acaba de hacer el comentario de que le gustaría subir el precio de la carne porque su consumo destruirá el planeta. Yo creo que en vez de ganar votos entre los innumerables carnívoros de EEUU, sus declaraciones pueden terminar siendo un buen anuncio para la campaña de Trump, teniendo en cuenta lo que disfruta éste burlándose de la oposición.

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Para tener una idea de la “diversidad” y el posicionamiento anti-Trump, acaba de salir un artículo en Salon (revista progresista) en el que según una terapeuta sexual, Trump está causando trastornos de estrés postraumáticos relacionados al sexo (TEPT). El artículo profundiza también en la maldad del pensamiento conservador y sus consecuencias en la salud de los progresistas, pero creo que el título nada más lo describe bien el slogan de MasterCard: No tiene precio.

Otra faceta que está afectando seriamente la marca demócrata es lo que está ocurriendo en el estado de Virginia. Virginia fue por bastantes años, un estado conservador. Pero al colindar con la capital de Washington DC, donde se localizan muchos edificios federales y residen ahora cientos de miles de burócratas con un 90% registrados como demócratas, lo han convertido el estado en azul. A consecuencia de unos comentarios del gobernador, Northam (D), fomentando una ley pro-aborto hasta el momento de dar a luz (ley que no pasó) dio motivos de revancha a alguno que tenía una foto del gobernador cuando era universitario. A sus 19 años, el gobernador se pintó la cara de negro para presentarse a alguna fiesta estudiantil. En estos tiempos del #MeToo y de tolerancia cero a graciosidades raciales, la broma (o la burla) le está saliendo muy cara. A su fiscal general Herring le está ocurriendo lo mismo. Y al vice-gobernador Fairfax, un negro, le han caído dos mujeres acusándole de violación y agresión sexual. Una de ellas, la Dra. Vanessa Tyson, está llevando las acusaciones con detalles a la corte, por lo que no parece ser una acusación totalmente frívola. Dejando este caso al margen, las acusaciones de racismo al gobernador y su fiscal general siguen presionando para que dimitan. Ellos se niegan. Y ésto está generando un pequeño circo dentro del partido que por un lado tiene intolerancia total para incidentes racistas y por el otro se encuentran víctimas de sus propias bromas (o prejuicios) de su inmadura juventud. Les está ahorcando la cuerda que aflojaron. Algo que se me hace muy difícil de entender en toda esta “crisis buenista” es por qué a Michael Jackson nunca se le consideró racista o por lo menos de “apropiación racial” cuando tuvo varias operaciones y su cara se volvió totalmente blanca. Hace falta ser un intelectual progresista para comprender esta situación.

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Lo que más podía haber calentado el horno de las primarias es el programa Green New Deal (Nueva Propuesta Verde) presentado por la novata congresista Alexandria Ocasio Cortez, reconocida en el mundo conservador como la prueba documental nº 1 del “intelecto progresista” y que satura Whatsapp.

Su propuesta tiene como objetivo el cambiar toda la producción energética de EEUU en renovable para el 2030, o en 10 años. Una eliminación total del uso del carbón, petróleo, gas y hasta energía nuclear. Propone la construcción de trenes de AV y reducir enormemente el uso de los aviones. Reconvertir todos los edificios para una climatización más eficiente. En una propuesta progresista, aunque estuviera fuera de tópico, no podía faltar la sanidad universal eliminando totalmente la privada y programas de empleo, incluyendo la subvención del que no quiere trabajar. No, no es un error. Para completar, la congresista ha comentado que no será muy fácil eliminar la flatulencia del ganado.

Una congresista, cuyo fin es el de controlar los gastos del gobierno, debería haber proporcionado un estimado del costo de la implementación y determinar si es viable o no, pero no ha sido así. Probablemente porque la cantidad de ceros necesarios no entran dentro del renglón designado. Es una verdadera pena lo que ha ocurrido. Ha recibido una cantidad tan grande de comentarios paródicos, irónicos y sarcásticos que ha decidido desmontar el portal.

Eso no quiere decir que este proyecto de ley no vinculante (???) no haya sido patrocinado por 70 congresistas demócratas (de los 235) y varios candidatos a la presidencia. Pero no sabemos hasta qué punto lo van a enfatizar vista la reacción general.

No cabe duda que son este tipo de programas los que le interesan a Trump, quien podría cansarse utilizando el twitter en la campaña.

A veces no me explico la mentalidad de ciertos políticos, porque unas encuestas dicen que sólo el 24% de los votantes cree que el Cambio Climático es una seria amenaza a EEUU y el 62% está en total desacuerdo. Peor aún para los Verdes, según Rasmussen, sólo el 18% cree necesaria la intervención del gobierno federal y el 52% está totalmente opuesto a que el gobierno tenga un control extenso de la economía, como sería el caso. En fin.

La congresista AOC, considera otro galardón y ha celebrado el haber anulado con su movilización e influencias locales la posibilidad de que Amazon instalara una sede corporativa en la zona de NY, proporcionando 25.000 puestos de trabajo, muy bien remunerados a $150.000 de media. Una actitud anti-corporativa que corta por ambos lados. El ex-CEO de Starbucks Howard Schultz, Warren Buffet, Bill Gates y ahora Bezos, todos ellos contribuyentes a las campañas de los demócratas, han criticado seriamente estos excesos y no creo que sean tan generosos con sus contribuciones ni apoyos en las campañas. Los negociantes pequeños de la zona también han protestado y seguro que se acordarán en las siguientes elecciones.

Recurro al dicho: “No interfieras con la autodestrucción de tu enemigo”. Que se den el tiro en el pie.